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Formación pedagógica

Abstract

Penetrar en la problemática humana y científica de nuestro macromedio nos resulta vital. Introduciéndonos en nuestro sistema social, observamos que el creciente predominio de la técnica ha alterado la estructura y la función de la ciencia. Es fácil apreciar que uno de los rasgos característicos actuales es el «activismo» (actividad, práctica frente a intelección). Ha habido un salto no sólo del predominio de la contemplación al de la acción, sino, además, del de la acción interna al de la externa.

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Formación pedagógica

Author: Bernal Guerrero, Antonio
Year: 1988
Source: https://idus.us.es/bitstreams/c669c4bf-4ff7-4dc4-8782-88ba24347bb2/download
ESCUELA ESPAÑOLA — Página 2 (838)
EDITORIAL
Y
COLABORACIONES Núm.
2923 — 8 de sep iemb e de 1988
ESCUELA ESPAÑOLA
REVISTA PROFESIONAL DE EDUCACIÓN
Redacción, adminis ación, susc ipciones y consul as: Calle Mayo , 4, p ime o. 28013 Mad id.
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SECRETARIA DE REDACCIÓN: Ma ía Eugenia Lo duy F u os
DOCUMENTACIÓN: Ma ía Isabel Sánchez
PUBLICIDAD: Ángel Saiz Pé ez
SUSCRIPCIONES: Ge a do Sae a Ho a!
Cole azos
de la huelga
El sosiego necesa io pa a que las negociaciones o
la conce ación en e el p o eso ado y el Minis e io
de Educación y Ciencia puedan alcanza esul ados
posi i os no se es á log ando.
Di e sas i egula idades se han p oducido en las
e enciones e ec uadas a los p o eso es po pa e
de la Adminis ación. Se han ealizado descuen os
en nómina a p o eso es que no secunda on la huel-
ga, se han hecho e enciones sala iales sin no i ica-
ción p e ia, obligada en es os casos, o se han e ec-
uado los descuen os en una sola nómina en ez de
hace los de mane a g adual.
Los es ipos de ac uaciones suponen una o pe-
za inadmisible po pa e del Minis e io, indepen-
dien emen e de las causas que las hayan o iginado,
sob e odo aho a que la inicia i a del nue o minis-
o de empeza y di igi pe sonalmen e las negocia-
ciones con las cen ales sindicales es aba log ando,
cuando menos, ese clima de sosiego an imp escin-
dible pa a el buen esul ado de las mismas.
Es e iden e que es a g a e o peza come ida po
las á eas adminis a i as del Minis e io de Educa-
ción y Ciencia ha o pedeado la es a egia polí ica
diseñada po el minis o. Es más, incluso le ha
es ado c edibilidad.
Mien as el minis o Solana omaba la inicia i a
de comenza los con ac os con las cen ales sindi-
cales sin espe a la uel a de las acaciones y mien-
as ap o echaba el acío in o ma i o del e ano
pa a men aliza a la sociedad del papel cla e de-
sempeñado po el maes o de ca a a la mode niza-
ción del país, la bu oc acia, una ez más, ea i aba
el descon en o de los docen es educiendo sus nó-
minas p ecisamen e en los meses en los que odos
los ecu sos esul an escasos en o den a sa is ace
las exigencias p opias del me ecido descanso e a-
niego.
No es la p ime a ez que una es a egia polí ica
bien diseñada acasa po los obs áculos que le an-
a una bu oc acia ciega y, muchas eces, hos il o,
al menos, indi e en e a los de echos de los ciudada-
nos.
Al minis o Solana acaba de me e le un gol y de
hace le una mala pasada la máquina adminis a i-
a del Minis e io. Máquina, po o a pa e, que no
es au omá ica. Nomb es y apellidos ienen los que
han pues o en uncionamien o la máquina, que an
sus anciales des ozos ha causado en el clima de
sosiego que empezaba a log a se.
Ese eslogan de la campaña socialis a del 82 de
que las cosas uncionen y que an buena acogida
u o po pa e de la sociedad ha quedado idiculi-
zado en es a ocasión, lle ándose po delan e, en
buena pa e, las expec a i as que el nue o minis o
había log ado c ea en e los p o eso es.
Deshace el en ue o es imp escindible y de jus-
icia, pe o impedi que uel a a epe i se es no sólo
deseable, sino exigible po pa e de unos ciudada-
nos que pagan egula men e sus impues os.
ESCUELA ESPAÑOLA
Fo mación pedagógica
Pene a en la p oblemá ica humana y cien í ica de nues o mac omedio nos esul a i al.
In oduciéndonos en nues o sis ema social, obse amos que el c ecien e p edominio de la
écnica ha al e ado la es uc u a y la unción de la ciencia. Es ácil ap ecia que uno de los
asgos ca ac e ís icos ac uales es el «ac i ismo» (ac i idad, p ác ica en e a in elección). Ha
habido un sal o no sólo del p edominio de la con emplación al de la acción, sino, además, del de
la acción in e na al de la ex e na.
La écnica ha cambiado en su
can idad y en su unción. Ya en
el siglo XIX hubo luchas en o -
no a los p oblemas plan eados
po el maquinismo, y en e las
soluciones p opues as se encon-
aban: omen a lo, sup imi lo y
egula lo.
P on o se epa ó en que el p o-
blema de la máquina implicaba
el de la sociedad: desde econo-
mis as «humanis as», como Le
Play, hâ a economis as e olucio-
na ios, como Ma x, odos en en-
die on que los é minos «maqui-
nismo» y «sociedad» e an insepa-
ables. El p oblema del maqui-
nismo no bas aba con ina lo a
sus p opios é minos, la p opia
es uc u a de la sociedad enía
que cambia de alguna o ma.
El deba e p osigue en nues a
época. Y la aíz inal no iene un
ca ác e únicamen e social, sino
ín eg amen e humano. Se a a
del pelig o de acaba en una
comple a «cosi icación» de nues-
a exis encia, pues o que lle a-
dos po las écnicas somos inca-
paces de elaciona nos di ec a-
men e no sólo con los o os hom-
b es,
sino has a con las cosas.
Las écnicas
E ec i amen e, la p oli e ación
de las écnicas puede se una po-
sibilidad de que el homb e no
sólo i a en e las cosas, sino
ambién de ellas. Pe o quizá exis-
a alguna endencia humana a la
cosi icación pa a que el enóme-
no se gene alice an ulminan e-
men e. Es, pues, al homb e a
quien hay que igila .
Hay aspec os de la écnica que
pueden esul a humanamen e
de icien es, pe o es as de icien-
cias no se co igen con elimina-
ciones adicales, sino con un
cambio de endencia pa a lle a
a cabo lo que p e endemos. Las
écnicas ep esen an, al iempo
que una posibilidad de cosi ica-
ción y mecanización de la exis-
encia, una posibilidad de libe a-
ción de ene gías humanas.
En el ma co sociocul u al en el
que nos desen ol emos hoy día
es amos abocados a edescub i
que en la base de la ciencia mo-
de na no se busca el sabe po el
sabe , sino el sabe di igido al
«pode hace ». Es a con icción,
no sin ese as, se ex iende en e
noso os po exigencias empo a-
les y po el log o de un espacio
p o esional, lo que nos lle a al
en endimien o écnico de la edu-
cación.
El plan eamien o ecnológico
que nos hemos de o mula pasa
po emi i p opues as de acción
que impliquen secuencias de ac-
ción, lo que ale an o como deci
que los es udios no deben con-
clui en enunciados nomológicos,
sino nomop agmá icos.
181
El pedagogo no debe igno a las posibilidades y lími es de las nue as
écnicas
Aho a bien, la pe spec i a
cien í ica aquí e lejada a más
allá de concebi al pedagogo co-
mo écnico especialis a en la p o-
ducción y manipulación de los
medios ins umen ales.
Y en es o unimos la isión hu-
mana y cien í ica: el pegagogo ha
de e lexiona sob e los ines a
cuyo log o se o ien an sus habili-
dades,
cla i ica las posibilidades
y lími es de las nue as écnicas,
p egun a se sob e el sen ido y a-
lo que poseen e in e oga se so-
b e los p incipios que sus en an,
sob e los se es a los que se di i-
gen y sob e los pa adigmas o pa-
ones de los cuales son ins u-
men os. He aquí un e o insosla-
yable y que no debe empece
nues o ánimo, sino impulsa lo.
E ica p o esional
Nues a é ica p o esional nos
obliga a un compo amien o
cien í ico en cualquie in e en-
ción educa i a. Y es e compo a-
mien o no es incompa ible con la
esponsabilidad humanis a.
Ciencia y Pedagogía no es án e-
ñidas con amo como pueda ha-
ce nos e Unamuno en su no e-
la Amo y pedagogía. No se pue-
de hace p ác ica pedagógica sin
amo , aunque con és e sólo no
bas e.
El pedagogo no debe asumi la
p o esionalidad del homb e, pe o
sí ha de concede lo con su icien e
p o undidad, pues o que, en de i-
ni i a, cualquie p oyec o peda-
gógico se ca ac e iza po sus as-
gos de humanidad po el hecho
de es a di igido al homb e mis-
mo.
El pedagogo, en cambio, sí es
p o esional de la educación, aun-
que és a eclame más a enciones
po pa e de o os p o esionales y
de la sociedad misma, y el p oce-
so pe ec i o que de ine la educa-
ción ca ece de sen ido alguno
cuando lo alejamos de la in en-
cionalidad op imizan e del mis-
mo pa a con el homb e.
El conocimien o cien í ico- éc-
nico de nues a p o esión no pue-
de ene a jamás nues a unción
c í ica. Ello supond ía pe de
nues a in elec ualidad. Debe-
mos oma el iejo ejemplo soc á-
ico de la e lexión, po que una
ida sin ella no es al.
An onio Be nal Gue e o
Uni e sidad de Se illa.
Depa amen o de Teo ía
e His o ia de la Educación