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Formación pedagógica

Bernal Guerrero, Antonio

Abstract

Penetrar en la problemática humana y científica de nuestro macromedio nos resulta vital. Introduciéndonos en nuestro sistema social, observamos que el creciente predominio de la técnica ha alterado la estructura y la función de la ciencia. Es fácil apreciar que uno de los rasgos característicos actuales es el «activismo» (actividad, práctica frente a intelección). Ha habido un salto no sólo del predominio de la contemplación al de la acción, sino, además, del de la acción interna al de la externa.

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ESCUELA ESPAÑOLA — Página 2 (838) EDITORIAL Y COLABORACIONES Núm. 2923 — 8 de sep iemb e de 1988 ESCUELA ESPAÑOLA REVISTA PROFESIONAL DE EDUCACIÓN Redacción, adminis ación, susc ipciones y consul as: Calle Mayo , 4, p ime o. 28013 Mad id. Telé onos consul a: 5324660 y 5217451. Susc ipciones: 5220079. Lib e ía y pedidos: .5226764. Redacción: 5216658. Publicidad: 5213230 ESCUELA ESPAÑOLA no hace suyas las opiniones y c i e ios exp esados po sus colabo ado es Imp ime: EDICA, S. A. Ma eo Inu ia, 15. Mad id Depósi o legal: M-187-1958. ISSN 0214-0721 ADMINISTRADOR ÚNICO: San iago de And és Solana DIRECTORA: Julia Solana REDACTOR-JEFE: Manuel Rod íguez Ma ín SECRETARIA DE REDACCIÓN: Ma ía Eugenia Lo duy F u os DOCUMENTACIÓN: Ma ía Isabel Sánchez PUBLICIDAD: Ángel Saiz Pé ez SUSCRIPCIONES: Ge a do Sae a Ho a! Cole azos de la huelga El sosiego necesa io pa a que las negociaciones o la conce ación en e el p o eso ado y el Minis e io de Educación y Ciencia puedan alcanza esul ados posi i os no se es á log ando. Di e sas i egula idades se han p oducido en las e enciones e ec uadas a los p o eso es po pa e de la Adminis ación. Se han ealizado descuen os en nómina a p o eso es que no secunda on la huel- ga, se han hecho e enciones sala iales sin no i ica- ción p e ia, obligada en es os casos, o se han e ec- uado los descuen os en una sola nómina en ez de hace los de mane a g adual. Los es ipos de ac uaciones suponen una o pe- za inadmisible po pa e del Minis e io, indepen- dien emen e de las causas que las hayan o iginado, sob e odo aho a que la inicia i a del nue o minis- o de empeza y di igi pe sonalmen e las negocia- ciones con las cen ales sindicales es aba log ando, cuando menos, ese clima de sosiego an imp escin- dible pa a el buen esul ado de las mismas. Es e iden e que es a g a e o peza come ida po las á eas adminis a i as del Minis e io de Educa- ción y Ciencia ha o pedeado la es a egia polí ica diseñada po el minis o. Es más, incluso le ha es ado c edibilidad. Mien as el minis o Solana omaba la inicia i a de comenza los con ac os con las cen ales sindi- cales sin espe a la uel a de las acaciones y mien- as ap o echaba el acío in o ma i o del e ano pa a men aliza a la sociedad del papel cla e de- sempeñado po el maes o de ca a a la mode niza- ción del país, la bu oc acia, una ez más, ea i aba el descon en o de los docen es educiendo sus nó- minas p ecisamen e en los meses en los que odos los ecu sos esul an escasos en o den a sa is ace las exigencias p opias del me ecido descanso e a- niego. No es la p ime a ez que una es a egia polí ica bien diseñada acasa po los obs áculos que le an- a una bu oc acia ciega y, muchas eces, hos il o, al menos, indi e en e a los de echos de los ciudada- nos. Al minis o Solana acaba de me e le un gol y de hace le una mala pasada la máquina adminis a i- a del Minis e io. Máquina, po o a pa e, que no es au omá ica. Nomb es y apellidos ienen los que han pues o en uncionamien o la máquina, que an sus anciales des ozos ha causado en el clima de sosiego que empezaba a log a se. Ese eslogan de la campaña socialis a del 82 de que las cosas uncionen y que an buena acogida u o po pa e de la sociedad ha quedado idiculi- zado en es a ocasión, lle ándose po delan e, en buena pa e, las expec a i as que el nue o minis o había log ado c ea en e los p o eso es. Deshace el en ue o es imp escindible y de jus- icia, pe o impedi que uel a a epe i se es no sólo deseable, sino exigible po pa e de unos ciudada- nos que pagan egula men e sus impues os. ESCUELA ESPAÑOLA Fo mación pedagógica Pene a en la p oblemá ica humana y cien í ica de nues o mac omedio nos esul a i al. In oduciéndonos en nues o sis ema social, obse amos que el c ecien e p edominio de la écnica ha al e ado la es uc u a y la unción de la ciencia. Es ácil ap ecia que uno de los asgos ca ac e ís icos ac uales es el «ac i ismo» (ac i idad, p ác ica en e a in elección). Ha habido un sal o no sólo del p edominio de la con emplación al de la acción, sino, además, del de la acción in e na al de la ex e na. La écnica ha cambiado en su can idad y en su unción. Ya en el siglo XIX hubo luchas en o - no a los p oblemas plan eados po el maquinismo, y en e las soluciones p opues as se encon- aban: omen a lo, sup imi lo y egula lo. P on o se epa ó en que el p o- blema de la máquina implicaba el de la sociedad: desde econo- mis as «humanis as», como Le Play, hâ a economis as e olucio- na ios, como Ma x, odos en en- die on que los é minos «maqui- nismo» y «sociedad» e an insepa- ables. El p oblema del maqui- nismo no bas aba con ina lo a sus p opios é minos, la p opia es uc u a de la sociedad enía que cambia de alguna o ma. El deba e p osigue en nues a época. Y la aíz inal no iene un ca ác e únicamen e social, sino ín eg amen e humano. Se a a del pelig o de acaba en una comple a «cosi icación» de nues- a exis encia, pues o que lle a- dos po las écnicas somos inca- paces de elaciona nos di ec a- men e no sólo con los o os hom- b es, sino has a con las cosas. Las écnicas E ec i amen e, la p oli e ación de las écnicas puede se una po- sibilidad de que el homb e no sólo i a en e las cosas, sino ambién de ellas. Pe o quizá exis- a alguna endencia humana a la cosi icación pa a que el enóme- no se gene alice an ulminan e- men e. Es, pues, al homb e a quien hay que igila . Hay aspec os de la écnica que pueden esul a humanamen e de icien es, pe o es as de icien- cias no se co igen con elimina- ciones adicales, sino con un cambio de endencia pa a lle a a cabo lo que p e endemos. Las écnicas ep esen an, al iempo que una posibilidad de cosi ica- ción y mecanización de la exis- encia, una posibilidad de libe a- ción de ene gías humanas. En el ma co sociocul u al en el que nos desen ol emos hoy día es amos abocados a edescub i que en la base de la ciencia mo- de na no se busca el sabe po el sabe , sino el sabe di igido al «pode hace ». Es a con icción, no sin ese as, se ex iende en e noso os po exigencias empo a- les y po el log o de un espacio p o esional, lo que nos lle a al en endimien o écnico de la edu- cación. El plan eamien o ecnológico que nos hemos de o mula pasa po emi i p opues as de acción que impliquen secuencias de ac- ción, lo que ale an o como deci que los es udios no deben con- clui en enunciados nomológicos, sino nomop agmá icos. 181 El pedagogo no debe igno a las posibilidades y lími es de las nue as écnicas Aho a bien, la pe spec i a cien í ica aquí e lejada a más allá de concebi al pedagogo co- mo écnico especialis a en la p o- ducción y manipulación de los medios ins umen ales. Y en es o unimos la isión hu- mana y cien í ica: el pegagogo ha de e lexiona sob e los ines a cuyo log o se o ien an sus habili- dades, cla i ica las posibilidades y lími es de las nue as écnicas, p egun a se sob e el sen ido y a- lo que poseen e in e oga se so- b e los p incipios que sus en an, sob e los se es a los que se di i- gen y sob e los pa adigmas o pa- ones de los cuales son ins u- men os. He aquí un e o insosla- yable y que no debe empece nues o ánimo, sino impulsa lo. E ica p o esional Nues a é ica p o esional nos obliga a un compo amien o cien í ico en cualquie in e en- ción educa i a. Y es e compo a- mien o no es incompa ible con la esponsabilidad humanis a. Ciencia y Pedagogía no es án e- ñidas con amo como pueda ha- ce nos e Unamuno en su no e- la Amo y pedagogía. No se pue- de hace p ác ica pedagógica sin amo , aunque con és e sólo no bas e. El pedagogo no debe asumi la p o esionalidad del homb e, pe o sí ha de concede lo con su icien e p o undidad, pues o que, en de i- ni i a, cualquie p oyec o peda- gógico se ca ac e iza po sus as- gos de humanidad po el hecho de es a di igido al homb e mis- mo. El pedagogo, en cambio, sí es p o esional de la educación, aun- que és a eclame más a enciones po pa e de o os p o esionales y de la sociedad misma, y el p oce- so pe ec i o que de ine la educa- ción ca ece de sen ido alguno cuando lo alejamos de la in en- cionalidad op imizan e del mis- mo pa a con el homb e. El conocimien o cien í ico- éc- nico de nues a p o esión no pue- de ene a jamás nues a unción c í ica. Ello supond ía pe de nues a in elec ualidad. Debe- mos oma el iejo ejemplo soc á- ico de la e lexión, po que una ida sin ella no es al. An onio Be nal Gue e o Uni e sidad de Se illa. Depa amen o de Teo ía e His o ia de la Educación