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Hermosura del cuerpo y belleza del alma. Observaciones sobre la obra pictórica de Alonso Cano

Abstract

Fue Alonso Cano uno de los mejores anatónomos de la pintura barroca española, sólo superado por Velázquez. Se trata en este artículo de constatar de qué manera pudo iniciarse en esta dificil materia en el ambiente sevillano en el que realizó su aprendizaje. También se intenta poner en relación la literatura religiosa de la época que ensalzaba la belleza de los santos personaJes con la práctica pictórica de Cano. Se recoge sobre todo el texto de fray Juan de Ruelas: Hermosura corporal de la Madre de Dios, editado en Sevilla en 1621 , obra que Cano pudo conocer perfectamente puesto que en esa fecha se iniciaba en dicha ciudad en la práctica de la pintura.

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Hermosura del cuerpo y belleza del alma. Observaciones sobre la obra pictórica de Alonso Cano

Author: Valdivieso González, Enrique
Publisher: Universidad de Granada: Departamento de Historia del Arte
Year: 2001
Source: https://idus.us.es/bitstreams/8850157e-4faa-4a11-94bc-0d20cd3c0bab/download
He mosu a del cue po y belleza del alma.
Obse aciones sob e la ob a pic ó ica de Alonso Cano
The
beau y
o
he
body
and
he soul.
Obse a ions
on
he
pain ings
o
Alonso
Cano
Valdi ieso
González,
En ique
*
Fecha
de
e minación del abajo: n
o
iemb
e
de
2000.
Fecha
de
acep ac
i
ón
po
la e is a: no iemb e
de
2000.
C.D.U.: 75 Ruelas, Juan
BIBLID [0210-962-X(2001);
32;
125-137]
RESUMEN
Fue
Alon
so
Cano
uno
de
los
mejo es
ana ónomos
de
la
pin u a
ba oca
española,
sólo supe ado
po
Velázquez.
Se
a a
en
es e
a ículo
de
cons a a
de
qué
mane a
pudo
inicia se
en
es a
di icil ma e ia
en
el
ambien e
se illano
en el
que
ealizó su ap endizaje.
Tambi
én
se
in en a
pone
en elación la li e a u a
eligiosa
de
la
época
que
ensalzaba la
belleza
de
los
san os
pe sonaJes
con
la
p ác ica
pic ó ica
de
Cano.
Se
ecoge
so
b e
odo
el ex o
de
ay
Juan
de
Ruelas: He mosu a
co
po al
de
la Mad e de Dios,
edi ado
en Se illa
en
1621,
ob a
que
Cano
pudo
conoce
pe ec amen e
pues o
que en
esa
echa
se
iniciaba
en
dic
ha
ciudad
en la
p ác ica
de
la pin u a.
Palab as cla e: Pin u a
ba oca
; Li e a u a eligiosa.
Iden i icado es: Cano, Alonso; Ruela
s,
Juan de.
Topónimos:
Se illa; Espaiia.
Pe íodo:
Siglo
17.
ABSTRACT
A e Velázquez, Alonso
Cano
was he bes
pain e s
o
he
human
body
in he Spanish ba oque. In
he
p esen
a icle
we
discuss
how
he
was
able o lea n his di icul
a
in
he
Se ille
o
his app en iceship yea s.
We
also
es ablish
a
connec ion
bc ween
he eligious li e a u e
o
he
ime
,
which
emphasized
he physical
beau y
o
holy
igu es
and
he a
o
Cano.
As
an
example
o
his
we
examine
He mosu a co po
al
de la Mad e
de
Dios
(The
physical
beau y
o
he
Mo he
o
God), a eligious
ex
w i en
by
F ia Juan de Ruelas and
p in ed
in
Se ille in
1621
, one
which
Cano
p obably
knew, since
a
he ime
he
was
beginning
his ca ee in
his
own.
Keywo ds: Ba oque
pain ing
; Religious li e a u e.
lden i ie :
Cano,
Alonso; Ruelas, Juan
de
.
Place names: Se ille; Spain.
Pe iod: 17
h
cen u y.
* Depa amen o
de
His o ia del A e. Uni e sidad
de
Se illa.
Cuad.
An.
G ., 32, 2001 , 125-137. 125
VA
LDIVI
ESO
GONZÁLEZ. ENRIQUE
1.
ANTECEDENTES
SEVILLANOS
SOBRE
LA
PRÁCTICA
DE
LA
BELLEZA
No pa ece
que
se
pueda incu i en exage ación
desmedida
si señalamos que Alonso
Cano
ue, después de Velázquez, el mejo ana omi
s a
que
hubo
en
la pin u a española del
sig
lo
XVII; al iempo que un excelen e in é p e e pic ó ico
de
la ana omía en gene al, se ad ie e
en
él una magní ica disposición pa a a a la desnudez co po al, del que nos dejó abundan-
es es imonios
en
sus ob as,
en
una época
en
que
el desnudo
en
la pin u a
hispana
ue
especialmen e escaso. Y si hubie a que adje i a es os de
sn
udos, la p ime a palab a
que
ha
de
emi i se
es
que
son
de e minadamen e
he mosos
y
que
algunos de ellos hay
que
conside a los
como
excepcionales.
Al iempo que la he mosu a gene al del cue po es
no ma
en muchas pin u as de Alonso
Cano,
es
posible
ad e i
en
su ob a un in e és
muy
de e minado
po
desc ibi
con
pe ec-
ción an o igu as masculinas como emeninas,
aunque
es de p ecisa que
en
es as úl imas,
sob e odo cuando desc ibe la p esencia de la Vi gen Ma ía, alcanzó ni eles
nunca
supe-
ados
en
su gene ación.
Cabe
p egun a se
aho a
de
dónde
ob u o
Cano
es os
p incipios
que
ado nan
y
pe ec-
cionan
su
ob a
pic ó ica.
Sabemos
que
es e
a
i
s a
ealizó
su
ap endizaje
en
Se illa,
ciudad
a la
que
llegó
cuando
só
lo
con aba
con
ece
años
de
edad,
y
donde
inició
su
o mación
a ís ica
a
pa i
de 1616,
cuando
ing esó
en
el
alle
de
F ancisco
Pacheco.
Con
quince
años
Cano
comenzó
a
o ja
s
us
conocimien os
eó icos
al
lado de
un
pin o
que
poco
pudo
enseña le
en
el
a amien o
de
la
be
lleza
y
de
la he mosu a
po que
es os
concep os
nunca
supo
pla
sma los. Si
examinamos
los
desnudos
que
Pacheco
pin ó
en
una
de s
us
ob a
s, de la
que
se sin ió
muy
o gulloso,
el
echo
del salón
p incipal
de
la
Casa
de
Pila os
de
Se illa
ealizado
en
1604,
ad e imos
de inmedia o
que
son
cie a-
men e
muy
de icien es
y
que
es á
n
ealizados
con
mano
inhábil
an o
en el
a amien o
ana ómico
como
en la
disposición
de s
us
cue
pos
en
pe spec i a.
Lo
mismo
podemos
deci
de
los
C is os
c uci icados
que
Pac
h
eco
pin ó
en
la
década
que
oscila
de
161 O a
1620,
que
son
es
cue o
s e
inexp e
si os
.
Es e
aspec o
ue
ya
ad e ido
en la
p opia
época
del
a is a
en
la
que
unos e sos
popula e
s
señalaban
que
Pacheco
pin ó a
C is o
"
desab ido
y
sec
o".
Igualmen e
son
muy
p eca ios
en
calidad
los
desnudos
que
apa e-
cen
en
el Juicio Final
pin ado
pa a el
con en o
de
San a
Isabel de es a ci
udad
, y
ac ualmen e
conse ado
en
el
Museo
de
Cas es
en
F ancia
,
en
1614. Finalmen e,
es
de
ad e i
que
en
la ob a de Pacheco no se
obse a
e olución
ni
mejo ía con espec o a sus
es udios de desnudo a medida que
pa
só el iempo, como puede comp oba se
en
la Flage-
lación de C is o pin ada pa a el e ablo de la iglesia del con en o de la Pasión
de
Se illa
en 1631 y
en
la e sión del mismo ema ealizada
en
1638
que
se conse a
en
una colección
pa icula de Ba celona.
Nada
pue
s,
en
el ámbi o de la he mosu a y de la belleza y mucho menos en el a amien o
del desnudo,
pudo
Pach
eco
enseña a Cano
du an
e
la
época
en
que és e ue su discípulo.
Po o a pa e y en gene al,
en
con a de lo
que
se
iene a i mando adicionalmen e,
es
de
señala
que
la in luencia del es ilo de Pacheco
en
Cano
es
mínima, al igual que ocu e
con
Velázquez.
En
es e caso no pa ece descabellado
oma
en
conside ación
la
no icia
que
da
1
26
Cua
d.
A .
G .
,
32
,
20
01, 125-137.
H
ER
MOSURA DEL CUER
PO
Y BELLEZA DEL
ALMA.
OBSER
VAC
IONES SOBRE LA OBRA PICTÓRICA DE ALONSO CANO
Láza o
Díez
del Valle I quien señala que
Cano
sólo es u o
con
Pacheco ocho meses y que
después es udió
po
su
cuen a y en el alle
de
su
pad e, la ciencia
de
la ana omía.
Díez
del
Valle
conoció
a
Cano
en
Mad id y
de
él pudo
ob ene
es a no icia
que
no debe,
pues
,
pone se
en
duda.
Tampoco
puede desp ecia se la e e encia
que
da
Palomino
que
señala
que
Juan
del Cas illo ue maes o
de
Cano, dado
que
en es e
caso
se encuen an cie as
conco dancias de es ilo, especialmen e
en
la concepción del desnudo. Como ya
señaló
hace
años
el p o eso Se e a, las elaciones labo ales en e Miguel
Cano,
pad e
de
Alonso,
y
Juan
del Cas illo, pe mi i ían el conocimien o
de
ambos
al iempo que p opicia ía a o a-
bl
es
con ac os
a ís icos. Hay en
Juan
del Cas illo, sob e odo
en
su madu ez, un in en o
de
ec ea
en
é minos supe io es la pe ección ana ómica,
po
lo que podemos conside a que,
a con inuación
de
Pacheco, Cas illo ue el
segundo
peldaño que ele ó a
Cano
a la p ác ica
de
una
pin u a
de
supe io ango imbuido
además
de al as exigencias es é icas.
En
es e
sen ido se puede ad e i que el pun o
de
mayo
con ac o en e ambos es el simila es udio
de
desnudo que Cas illo y Cano hacen
en
la ep esen ación
de
San Ped o o ando an e
C is o a ado a la columna, ob a conse ada en el
Museo
de
Bellas A es
de
Se illa, y el
Ecce Hamo ealizado
po
Cano
pa a el e ablo
de
la Campana, ob as ealizadas
ambas
en
o no a 1
632
2•
Tampoco
la belleza
es
un concep o pic ó ico cul i ado
po
Pacheco en abundancia y
po
e
ll
o
su
p ác ica
no
pudo
ansmi i la a
su
discípulo. Fundamen almen e, Pacheco
se
es o zó
en do a
de
belleza a las igu as
de
sus Inmaculadas,
aunque
ad e imos que
en
es e in en o
se
queda a medio
camino
ya
que
dicha belleza es con encional y es e eo ipada.
Pacheco
e minó siemp e pin ando el mismo os o
de
la Vi gen sin
que
se ad ie a en ellos
que
nunca hubie a u ilizado modelos i os pa a plasma los, aspec o que sin emba go
pa ece
se
que
emp
leó Cano a lo la go de su ayec o ia a ís ica.
Na u almen e, Alonso Cano pudo e
en
Se illa o as ob as pe enecien es a pin o es
de
la
gene ación an e io a la suya elacionados
con
la p ác ica
de
la he mosu a y
de
la belleza.
Así, es posible
que
en
los isueños ipos emeninos
c eados
po
el clé igo pin o
Juan
de
Roelas, sob e odo
en
sus igu as
de
la Vi gen,
pudo
obse a
semblan es que le se i ían
de an ído o
de
la sequedad inexp esi a p ac icada
po
Pacheco y en lo e e en e al
desnudo
pudo
con emp
la el magní ico a amien o co po al
que
dicho clé igo dio a la igu a
de
San
And és,
en
la escena
de
su
ma i io, cuando la pin u a se conse aba en la Capilla
de
los
Flamencos
del colegio de San o
Tomás
en
Se illa.
En
él se ad ie e que el a is a se inspi ó
di ec amen e del na u al, señalando a Cano cuál
e a
el
camino
ace ado pa a
des aca
en
es a modalidad pic ó ica.
Poco
más
pudo
e
Cano
en
su
ju en ud
se illana pa a e o za
su
o mación
en
es e
sen ido. Ni Mohedano, Uceda, Va ela o
Lego
domina on la ana omía y,
como
hemos
señalado,
an
sólo Juan del Cas illo iene algunos desnudos medianamen e acep ables
sob e
odo
cuando
pin a a San Ped o o ando an e C is o a ado a la columna o a San o Domingo
disciplinándose3• Y
en
el sen ido
de
la belleza emenina, quizás ue on algunos os os
de
la
Vi gen
de
es e mismo a is a los que
pudie on
o ien a a
Cano
en el
camino
de
la
consecución de la belleza sobe ana.
Cuad. A .
G
.. 32, 2001, 125-137. 127
VAL
DI
VI
E
SO
GO
NZ
ÁL
EZ. EN
RIQ
UE
2.
APARICIÓN EN SEVILLA
DE
UNA LITERATURA
QUE
EXALTA
LA
BELLEZA
DE
LA
VIRGEN Y DE CRISTO
No
hubo pues, excesi o a amien o pic ó ico de la belleza en la pin u a se illana an e io
a Alonso Cano y de no habe se insis ido desde ins ancias eligiosas
es
p obable que la
desc ipción
de
es e asun o se hubie a pos e gado du an e bas an es años más de no habe
acon ecido
en
Se illa un hecho que quizás ue undamen al. Se a a de
la
publicación en
es a ciudad
en
1621 de un a ado sob e la He mosu a co po al de la Mad e de Dios 4.
Es e lib o
es
un oluminoso ex o a iculado en 19 capí ulos en los que se mani ies a, en
algunos
casos
de o ma en exceso ei e ada, la "he mosu a
de
la Vi gen en cue po y alma",
desc ibiéndose después con po meno la belleza de su cabeza, cabellos, en e, cejas y ojos,
na iz, mejillas, dien es, labios, cuello, pechos, manos y pies. Recoge y elabo a el lib o los
pa ece es en es e sen ido de los Pad es y Doc o es de la Iglesia y de un sin in de exege as
del
c
is ianismo emi idos a lo la go de la his o ia sob e
la
belleza de
la
Vi gen, comen ando
incluso los e sos del Can a de los can a es del An iguo Tes amen o que Ruelas conside a
ob a del Espí i u San o, siendo la Vi gen la des ina a ia
de
odas las he mosas me á o as
que con iene.
Así pues, Juan de las Ruelas se ex iende la gamen e comenzando
po
señala que el cue po
de la Vi gen es aba an bien acabado como
1.
F an
cisc
o Pacheco. In
111a
culada (De alle)
Palacio
A zobispal.
Se
illa.
128
su alma y que ue la más he m
osa
en e las
muje es. Señala que
la
es a u a de la Vi -
gen
e a
más que mediana, al a y bien dis-
pues a y bien p opo cionada en e odos sus
miemb os. P ecisa incluso que midió dos
a as de al o y que su anchu a ue mode a-
da; de es a mane a su cue po u o medidas
pe ec as en el que sus muchas pa es es a-
ban dispues as
con
o den y concie o. Indi-
ca que el colo de su os o ue osado,
compues o de blanco y ojo, onos p opios
de un buen empe amen o; dicho colo la
había de he mosea esal ando su g acia y
mucha belleza. Muy impo an e
es
el sen i-
do exp esi o que, según F ay Juan de Ruelas,
debía de mani es a el os o de la Vi gen,
en el cual señala que se mani es ó siemp e
un al o sen ido de e güenza, ubo o pu-
do . Según el aile ca meli a que, en es e
aspec o ecoge opiniones de di e sos au o-
es, el os o de una muje
es
el
mejo
ex-
ponen e de lo más al o de su he mosu a y
ansmi e el colo
de
la
i ud.
La
belleza
de la Vi gen, según Ruelas, había de
se
supe io a la
de
E a, hecha po Dios
con
Cuad. A . G ., 32,
200
1, 125-137.
HERMOSURA
DEL
CUERPO Y BELLEZA
DEL
ALMA.
O
BS
ERVACION
ES
SO
BRE LA OBRA
PI
CTÓ
RI
CA DE ALONSO
CANO
oda su he mosu a a pesa de
se
mo i o
de
odos los abajos y
ca
lamidades
que
causó a
la humanidad.
Di
sc
u e ambién
F ay
Juan
de
la Ruelas, el
colo
del cabello
que
u o la Vi gen
seña
lando
que San Epi anio y San a B ígida habían mani es ado
que
ue ubio, mien as que San
An onino
de
Flo encia y
San
Albe o
Magno
p ecisa on que e a neg o, apoyando es
a
úl ima eo ía el que es e colo
da
a una cabeza h
e
mo
su a y g acia y que es p opio
de
un
cue po
"acomplexionado",
al iempo que se
acomoda
con pe ección al colo osado
de
su
os o. Con inúa señalando que el cabello neg o
es
p opio
de
las gen es de Pales ina y
de
la
aza
judía.
Complemen a ambién
sus
eo ías
sob e
el cabello señalando
que
e a
el
colo
neg o el que
se
ci a en el
Can a
de
los can a es y, inalmen e, que el os o de
C is o
que
quedó
imp eso en el paño
de
la Ve ónica, enía el
cabello
y la ba ba neg os,
deduciendo
que
, si los hijos
se
pa ecen a
sus
pad es, la Vi gen
hubo
de ene
po
lo an o, cabello neg o.
Finalmen e
, señala
que
lo lle ó la go y esplandecien e.
P osigue
el aile ca meli a con la desc ipción
de
o as pa icula idades del cue po
de
la
Vi gen señalando con espec o a la en e, que nadie la desc ibe po que de o dina io la enía
cubie a
con
su man o, pe o e mina con-
cluyendo
que
ue llana y se ena; sob e los
ojos
p ecisa que e an los
más
lindos y be-
llos y he mosos
que
se han is o
jamás
, y
que
e an
g andes y za cos,
es
deci
, de
colo
azul cla o. Sin emba go, Ruelas no
deja
de
ecoge que hubo esc i o es
como
San
Anselmo
, San Albe o
Magno
y San
An onino
de
Flo encia que habían a i ma-
do
que
la Vi gen u o los ojos neg os.
Con
espec o a la na iz se
menciona
que la
u o la ga y p opo cionada, y en e e en-
cias al cuello p ecisa
que
ue al o, como
una o e
de
ma il, al y
como
indica el
Can a
de
los can a es, añadiendo ambién
que lo u o bien
sa
cado, de echo, ue e,
edondo y blanco. Re i iéndose a los pe-
chos
de
la Vi gen, se ad ie e
en
la edac-
ción
de
Ruelas que
es
pa e delicada de
comen a
;
po
ello,
an
só
lo
menciona
que
ue on pequeños y pa ejos,
no
muy al os
pe o le an ados.
Al
menciona
los labios,
indica
que
ue on delgados y lo idos,
como
de
ino co al. Y
con
espec o a las manos,
las desc ibe como la gas y blancas.
Al
mismo
iempo, el ex o
de
F ay
Juan
de
la
Ruela
s con iene un ex enso capí ulo de-
Cu ad. A /.
G
..
32
, 2001, 125-13 7.
2.
Alonso
Ca
no. Inmaculada (
De alle
).
Museo
P o
in
cia
l. Vi o ia.
129

VALD
IVIESO G
ON
ZÁLEZ
. ENRIQUE
3. F ancisco Pacheco. Fla
ge
lación.
Co
lección
p i ada. Ba celona.
dicado a desc ibi la belleza de C is o
jus-
i icando es a
exa
l ación en que, según San
An onino de Flo encia, pa a conoce la he -
mosu a de la Mad e de Dios, es necesa io
p ime o conoce la de su Hijo,
po
lo an o,
se explici a
en
es e capí ulo
que
el
cue po
de C is o ue el más he moso
que
jamás
haya podido e se
po
es a ab icado
po
el Espí i u San o. Indica ambién
que
dicho
cue po es u o an acabado y pe ec ísimo
como
su
alma y
que
poseyó g an o den en
odos sus miemb os, siendo muy "lindo,
p ecioso y g acioso".
Todas
es as
ponde aciones
se
ase e an e-
cogiendo ambién las e elaciones
que
la
Vi gen Ma ía hizo a San a B ígida
con
es-
pec o
al
cue po de C is o. Según es a San-
a, C is o
e a
an
he moso de os o
que
ninguno lo mi aba
sin
queda
muy
conso-
lado. Señala San a B ígida
que
en e los
homb es de su edad e a
el
más
al o de
cue po y pe ec o
en
amaño y ue za, su
en e
e a
"ni
salida ni pequeña, sino de e-
cha",
sus
ojos, pu os y cla os. El ancho de
la
ba ba
e a
de
un palmo y
sus
labios
mos aban un
colo
no cá deno sino de un
cla o ojo; sus mejillas e an algo ca mín,
aunque
con
g an modes ia y el
co
l
o
del
os o
en
gene al, blanco mezclado
con
un
cla o ojo.
Su
es a u a e a de echa y en odo
su
cue po
no
había mácula
ni
ealdad, como
es i ican
odos
aquéllos
que
lo ie on desnudo es ando a ado a la columna cuando le
azo a on.
Al
e e i se a la belleza
de
C is o, el aile
Juan
de
Ruelas, ecoge ambién esc i os
apóc i os
como
la
ca a
que Lén ulo, gobe nado de Pales ina, en ió al Senado omano
en
la que desc ibe la es a u a y acciones de C is o;
en
dicha ca a
se
comienza señalando
que
C is o e a un homb e bien dispues o y de bien cue po, al o, aunque
no
demasiado,
el
os o
ene able, la en e
llana
y se ena, odo sin acha ni a uga alguna, he moseado de un i o
y encendido
colo
, los ojos esplandecien es, odos los miemb os p opo cionados con la
es a u a, inalizando
con
que
e a he moso sob e odos los hijos de los homb es. Cu iosa-
men e, Ruelas ecoge ambién o a ca a igualmen e apóc i a, de Poncio Pila os a Tibe io,
empe ado de Roma,
en
la que se epi e casi exac amen e
el
con enido de la ca a
de
Lén ulo.
130
Cuad.
A
.
G .
, 32, 2001, 125-137.
HERMOSURA
DEL
CU
ERP
O Y BELLEZA DEL
AL
MA. OBSERVACIONES SOBRE LA OBRA PICTÓRICA DE ALONSO
CANO
O os
muchos
au o es
apa ecen
ci ados
en
la
desc ipción
de
C is o,
siendo
sus
opinio-
nes,
gene almen e
,
muy
pa ecidas.
Quizás
el
más
o iginal
desc ibiendo
a
C is o
es
Nicé o o
que
lo
hace
en
los
siguien es
é -
minos,
lógicamen e
esumidos:
C is o
enía
un
os o
i o
y
aleg e,
e a
de
colo
igue-
ño,
en e
bl
anco
y
colo ado,
algo
al o
de
cue po,
ojos
e des
con
algún
neg o
que
les
hacen
esplandece ,
he mosos
pe o
g a es,
la
na iz
agui
l
eña,
pa a
inaliza
después
de
o as
obse aciones
con
la
p ecisión
de
que
ue
muy
semejan e
en
odo
a su
San ísima
Mad e.
3.
LA
PLASMACIÓN
EN
LA
OBRA
DE
CANO
DEL
CONCEPTO
DE
LA
BE-
LLEZA
Y
HERMOSURA
Has a
aho a
hemos
seña
l
ado
en
es e
abajo
dos
aspec os
undamen ales.
El p ime o,
que
en
el
iempo
que
pasó
Cano
en
el
alle
de
Pacheco
como
ap endiz
no
pudo
e
aplica-
do
a la
pin u a
un
sen ido
de
la
belleza
como
el
que
él
pos e io men e
desa olló.
La
medioc idad
de
los
es udios
ana ómicos
de
Pacheco
ue
supe ada
en
el
u u o
con
4.
Alonso
Cano. Ecce Ho no. Buca es .
Museo
Nacional.
acilidad
po
Cano
me ced
a su
p opia
inicia i a
de
o o ga
al
cue po
humano
un
ango
supe io
de
he mosu a.
Apa e
de
Pacheco,
puede
suge i se
que
el
con ac o
p o esional
que
Cano
man u o
con
Juan
del
Cas illo,
especialmen e
en
la
década
que
anscu e
en e
1620
y 1630,
ino
a
mos a
al
en onces
jo en
pin o
unos
modelos
más
sua es
y
amables
sob e
los
que
undamen ó
su
sen ido
pe sonal de la
belleza.
En
segundo
luga
,
la
posible
consul a
po
pa e
de
Cano
de
lib os
como
el
de
F ay
Juan
de
Ruelas,
pudo
p oduci
en
la
década
mencionada
un
inc emen o
de
los
concep os
de
he mosu a
y
de
belleza,
especialmen e
a
la
ho a
de
desc ibi
a la
Vi gen,
a
C is o
y a las
igu as
más
impo an es
del san o al
c is iano.
Po
ejemplo
,
apa e
de
Cano,
puede
ad e i se
cómo
F ancisco
de
Zu ba án
a
pa i
de
1626,
desa olla
unos
modelos
de
belleza
muy
supe io es
a los
que
se
habían
plasmado
en
Se illa
en
décadas
an e io es.
No
podemos
asegu a
en
absolu o
aquí
que
Cano
conoció
y leyó el lib o
de
Juan
de
Ruelas
sob e
la
He mosu a
de
la
Mad e
de
Dios
,
pe o
esul a
di ícil
que
dicho ex o
no
llegase
a
se
conocido
y
consul ado
den o
del
ambien e
se illano
en
los
años
inmedia os
a
su
edición.
Po
ello,
es
posible
ad e i
en
los
a is as
se illanos
, a
pa i
ap oximadamen e
de
Cuad. A . G ., 32, 2001, 125-137. 131
VAL
DI
VI
ES
O GONZÁLEZ.
EN
R
IQ
UE
1625, una
mayo
p eocupación
po
plasma la belleza
en
los cue pos y la he mosu a
en
el
os o. Ello nos lle a ía a
pensa
que
Cano
ue uno
de
los
p ime os pin o es de la
escuela
se illana
que
se
si ió
de
modelos di ec amen e
pin ando
po
lo an o del na u al pa a
ealiza
sus
ob as;
ambién
a supone
que
dichos
modelos
posa ían
pa a
él
semidesnudos
o
desnudos del odo
en
más
de
una ocasión, a
pesa
de
que
es a
p ác ica no es aba pe mi ida
ni bien is a
po
la Inquisición
en
la ciudad, pues o
que
es a
ins i ución p ecisamen e, pa a
igila a los a is as, nomb ó a F ancisco
Pacheco
en
1618 "
Veedo
de
Pin u as Sag adas".
Cano
u ilizó,
po
lo an o, modelos
pa a
sus
cuad os
en
época
se illana y con inuó hacién-
dolo pos e iom1en e a lo la go de
su
ca e a a ís ica.
En
es e
sen ido hay que
señala
que
has a
Velázquez
y
Cano
los pin o es se illanos
se
si
ie on
de
maniquíes con o sin opa
pa a
con igu a
las ca ac e ís icas ana ómicas
de
sus igu as, lo
que
enía a
se
impo an e
de imen o a la h
o a
de
consegui
una al a calidad
en
sus
exp esiones isicas y anímicas.
Es as
p emisas
pa ecen comp oba se ya
en
las
p ime as
pin u as ealizadas
po
Cano
en
Se illa,
en
las
que
a on a
aspec os elacionados con la belleza. Así,
en
1635 cuando ealizó
el e ablo
de
San
Juan
E angelis a pa a el
con en o
de
San a
Paula
de
Se illa, inclu
yó
un
conjun o
de
bellas
ob as
pic ó icas en e las
que
des aca undamen almen e la ep esen a-
ción
de
San Juan E angelis a y la isión de Je usalén 5.
Es a
pin u a, conse ada
ac ua
l-
men e
en
la colección
Wallace
de
Lond es, mues a un
magní ico
es udio
ana ómico
en
la
igu a del
ángel
que
asis e
al após ol, ad i iéndose
en
dicha
igu a admi ables de alles
de
desnudo co po al sua emen e modelados con ges os y ac i udes esuel os
en
audaces esco zos,
al
mismo
iempo
se obse an pe ec os es udios
ana ómicos
en
su
os o, o so,
b azos
y
pie nas. Así, inicia
Cano
un espléndido y ex enso eco ido, que p olonga á
no o iamen e
en el u u o,
po
el
camino
de
la desc ipción
de
la belleza y he mosu a que in ensi ica á a
a és
de
décadas
sucesi as con una mejo ía cons an e
de
su
eje cicio pic ó ico.
O a ealización impo an e
en
la e apa se illana
de
Cano
nos pe mi e con i ma
su
buena
disposición
pa a
el desnudo; se a a
de
las Ánimas del Pu ga o io
6,
que se
encuen a
ac ualmen e en el
Museo
de
Bellas
A es
de
Se
illa, p oceden e
de
un e ablo cola e al
de
la i
glesia
de
monjas
dominica
s de Mon esión pa a
donde
ue ealizado en 1636.
En
es a
pin u a, apa e
de
a ias cabezas que igu an en e llamas, apa ecen es cue pos
a oniles
al desnudo, de espaldas, de en e y
de
pe il espec i amen e
que
además ep esen an a la
humanidad
en
edades
de
ju en ud
,
madu ez
y ejez;
es a
di e sidad
en
la
exp esión
co po al es i ica un in e
és
po
pa e del a is a
de
mos a
el cue po humano
en
di e en es
posiciones y pun os
de
is a. A pesa
de
lo educido
de
la composición, se ad ie en
p ecisos es udios ana ómicos acompañados
de
exp esiones
ensas y anhelan es.
Pe o
no
queda
aquí
so
lamen e el in en o del a is a
po
eno a
y
mejo a
los p incipios pic ó icos
que
había
ecogido
de
la escuela se illana,
sino
que
ha in oducido ambién
en
la
ob a
un
epe o io de exp esiones que ansmi en p o undas
emociones
del ánimo
de
l
os
condena-
dos.
Como
almas
en
pena,
le an an hacia lo al o sus os os en eab iendo
sus
bocas
pa a
implo a la clemencia di ina que les pe mi a
sa
li
de
an calami osa si uación.
P ecisamen-
e,
en
el pano ama pic ó ico se illano sólo
conocemos
ac ualmen e una ob a
simila
que
pe enece a Pacheco:
es
la Vi gen del Rosa io con las ánimas del Pu ga o io,
conse ada
en la
pa oq
uia
de
la
Magda
lena. Allí, la disposición
de
los penados, en e llama
s,
es
muy
p óxima a la
que
desc ibe Alonso
Cano
en
su
ob a
,
pe o
sus es udios ana ómicos
son
132 C
uad
.
A
. G
.,
32,
200
1, 125-137.
HERMOSURA
DEL
CUERPO Y BE
LLEZA
DEL
AL
MA. OB
SE
R
VAC
IONES SOBRE
LA
OBRA PICTÓRICA DE ALONSO CANO
con encionales y los pe sonajes además ca ecen de in ensidad exp esi a en sus ac i udes de
demanda de auxilio.
En el úl imo momen o de su ac i idad se illana, o al p incipio de la mad ileña,
en
o no
a 1635-1640, debió de ealiza Alonso
Cano
el Ecce Homo 7
que
ac ualmen e se conse a
en
la
iglesia de San Ginés de Mad id. En es a ob a el a is a dispuso
la
igu a de C is o
sen ado de pe il, ol iendo el os o hacia el espec ado con una exp esión de in ensa
mansedumb e que mani ies a cla amen e
la
acep ación de C is o de los u u os e inminen es
padecimien os;
al
mismo iempo, su ac i ud in i a al espec ado a compadece se an e an o
su imien o se enamen e exp esado.
El
es udio de la espalda
en
cla oscu o y la desc ipción
de los b azos y pie nas de C is o es án pe ec amen e es udiados y desa ollados, ace ando
en
su in ención de
plasma
una
íc ima p opicia o ia, poseedo a
de
un bello cue po y de una
he mosa alma, que a a se injus amen e sac i icada.
Vuel e a incidi Cano
en
la desnudez angé
li
ca en la ep esen ación de San Miguel 8 del
e ablo
de
Nues a Seño a de
la
Paz
en
la iglesia de la Magdalena de Ge a e, eali
zado
en
1645.
En
es a ocasión, con apone la delicada belleza de la igu a del a cángel con la uda
y igo osa ana omía del demonio de o ado, bien solucion
ada
és a
en
el
di ícil esco zo
que
le p esen a a los pies de su con incan e. El a cángel, con ges o pode oso, le a oja hacia
las p o undidades in e nales, sin descompone
en
absolu o su elegan e igu a y, aunque el
desnudo incide an sólo en pa e del o so y su b azo de echo, la sua idad de su modelado
es
es imonio su icien e de cómo Alonso Cano ma e ializó
en
su madu ez a ís ica los
p incipios es é icos
que
había con igu ado en su e apa se illana.
En años inmedia amen e pos e io es se ad ie e
cómo
el a is a siguió op ando po el
desnudo, siemp e
que
el ema iconog á ico de las pin u as
que
se
le enca gaban lo pe mi-
iese, y así lo plasma
en
el San Juan Bau is a en el desie o del Museo
de
A e
de
Cincinna i y en
el
Noli me ange e 9 del Museo de Bellas A es de Budapes ,
ob as
ealizadas hacia 1645-50. Conjugando desnudo y na u aleza abie a, el a is a consiguió
en
ambas
ocasiones admi ables desc ipciones co po al
es
, plenas de i alidad y mo imien o,
esuel as
en
co ec os e ec os de con apos o,
que
le pe mi en mo e con a monía y sol u a
cabezas
, o so, b azos y pie nas.
Cuando
llegamos a las dos e siones de C is o mue o sos enido
po
un ángel 10, del Museo
del P ado, ealizados hacia 1650-52, nos en en amos
con
los
más
al os ni eles alcanzados
po
Cano
en
la ep esen ación de un desnudo masculino, al iempo que la imagen p e ende
ep esen a a
C
is o mue o en el Cal a io después de la c uci ixión cuyo cue po sos iene
un ángel mos ándole al espec ado pa a susci a su compasión. Los dos es udios co po ales
son de
g an
calidad y, aunque We hey señala
que
la segunda e sión (P ado, n.º 629) es de
peo
calidad
que la p ime a, en ella
la
disposición del cue po de
C
is o con
sus
b azos
caídos, el
o so
de en e, lige amen e uel o
hacia
la
izquie da,
con
una pie na lexionada
en
al o y la o a ex endida, p esen a una esolución
más
di ícil
que
la conside ada
po
dicho
c í ico
como
mejo e sión.
Po
o a pa e, el espaldo que o o ga a la escena de un paisaje
eñido
po
las luces melancólicas e incie as del a a dece , ele a la belleza de es a ep e-
sen ación
po
encima de la p ime a, donde
la
pálida desnudez del cue po de C is o se
eco a
de
es cua os sob e un ondo de inieblas,
con
una
más
ácil esolución de su
mo imien o ana ómico.
Cuad. A . G
..
32, 2001, 125-137. 133