NEW YORK, NEW YORK
Gab iela Alemán
A p opósi o del a aque e o is a de
la
o es gemelas de Nue a
Yo k,
la
au o a obse a las consecuencias con una mi ada li e a ia, no exen a de
c í ica sob e las o mas de a amien o y ansmisión de los hechos po
los massmedia así como su ap o echamien o y manipulación pa a eajus-
es de los in e eses económicos.
F
ue
a las diez de
la
noche del
11
de sep iemb e,
al
in en a ealiza las a eas mecánicas de
odos los días, las a eas que u ina iamen e e minan el día: apaga la luz, ce a las en-
anas, baja las pe sianas, en a a la cama, ce a los ojos y escucha el silencio, que
cumpli las
se
ol ió imposible, po que es a ez, po una ez, nada e a igual. No
se
podía e mi-
na el día como siemp e po que el día había sido ex ao dina io. Apaga la luz signi icaba deja
en a la noche y la noche, en Down own Manha an. es aba omada.
Un
haz de luz espec al ilu-
minaba
lo
que ya no exis ía, iñendo de una os o escencia celes e el acío. Y po que no es aba,
po que algo sin sus ancia, algo an e íme o como luz c uzando oneladas de pol o y humo, el cí -
culo o mado quedaba más cla amen e ma cado. No
se
podían ce a las en anas po que el olo
que in adía
la
ciudad y en aba en cada incón de la casa, no e a e é eo sino pesado. Pesado
como caucho quemado, como cables y co oci cui os y diésel y hie o y o o quemado. Insopo a-
ble. Como ca ne quemada. No
se
podían baja las pe sianas po que hace lo se ía in en a descan-
sa y ol ida . Y eso e a imposible. No
se
podía busca
la
cama y ce a los ojos po que los pá pa-
dos no e an más pá pados sino pan allas. Pan allas que epe ían
lo
is o y
lo
imaginado. La
segunda explosión lanzada
al
ai e como una bola de uego, cue pos cayendo, o es desmo onán-
dose, humo y pol o y des ucción y é igo. No
se
podía escucha el silencio po que escucha lo
e a imposible. Po que los ecinos, en un desespe ado in en o po sen i se inmunes a lo que ocu-
ía a ue a, aullaban y jadeaban y g i aban y se amaban con abia. Y po que del o o lado, del
lado que mi aba
al
Eas Ri e , el pe o del o o ecino, gemía y asgaba
la
pue a de me al deses-
pe adamen e. Toda la noche, has a el amanece , du an e es días, an es de calla .
-
CI-
101
ASTRAGALO, 19 (2001)
A ibu ion-NonComme cial-Sha eAlike - CC BY-NC-SA
A icle.ISSN 1134-3672
h ps://dx.doi.o g/10.12795/as agalo.2001.i19.10
Esc i o a
102
La mañana que siguió a la mañana que e minó a las 10:15 a.m. del
11
de sep iemb e, ue la
mañana de un iempo pa alelo. De algo que no podía ocu i . Ningún ca o ci culando po la
ciudad. Las calles desie as, li ianas, e aniegas. Cien os, miles de pe sonas bajando po las
g andes a enidas. Bajando po las calles de Manha an. C uzando el B ooklyn,
el
Geo ge Was-
hing on, el Ve azano, el T ibo ough B idge pa a eg esa a sus casas. Pa a deja a ás lo que ya
se había con e ido en un blanco y había dejado de se el cen o del mundo, el luga más co i-
zado de bienes aíces del plane a. Y la gen e que i ía allí y que aún
no
había salido de sus
casas o se encon aba en camino al abajo o se de u o en la calle a mi a qué ocu ía, se sen ía
desde esa mañana menos habi an es de Manha an que camada. La gen e cong egada en las
esquinas, hablando con ex años, susu ando a apa a os que daban ono mue o po que las
líneas es aban sa u adas, po que odos que ían sabe dónde es aba
su
amilia, sus amigos. Y
como no podían, hablaban con la gen e que enían al lado. Como una cu ación, las palab as
como un bálsamo, pa a saca se las imágenes del cue po, pa a compa i , pa a en ende . Pa a, sin
sabe lo, in en a do mi de noche.
El iempo en uel o y pos e gado y de enido en la ele isión. La ele isión con e ida en ó em,
en conexión, en sabidu ía. El sec e o inalmen e e elándose en la o peza de los comen a is as,
en las no icias con adic o ias, en los in o mes epe i i os e inú iles luego de diez ho as, quince
ho as, se en a y ocho ho as de p og amación con inua: la máquina on a men ía. Lo que había
ocu ido e a eal: el impac o de los dos a iones había sido eal, la explosión, la gen e esca-
pando, bajando o denadamen e po las g adas, sin sabe qué había ocu ido en su mayo ía, la
gen e sal ando en llamas, los bombe os subiendo las escale as momen os an es de que el edi i-
cio se desploma a, el humo neg o cub iendo la pun a de Manha an cuando se de umbaban, la
noche en el día, la gen e sos eniéndose, ayudándose, co iendo, escondiéndose, desc eyendo.
Los come cian es egalando zapa os de caucho pa a que las muje es, las muje es con acones
que huían, pudie an camina más ápido; los ende os epa iendo agua embo ellada pa a que la
gen e, la gen e que escapaba, pudie a qui a se la pas a de conc e o y humo que los cub ía mien-
as la ele isión epe ía ené icamen e las mismas imágenes una y o a ez y o a ez y o a
ez. Las palab as secas e insu icien es. La con inua e e encia al cine.
Al
espec áculo. Lo eal
con i iéndose en espec áculo. Lo eal indi e enciado de
lo
i eal, la alsedad en ando con
ue za pa a impedi dis ingui . Como
si
la epe ición ae ía una e elación. Y se e ela ía el
mis e io que nadie cues ionaba en las pan allas. Ni a las dos ho as,
ni
a las se en a y dos,
ni
a las
ochen a y cua o. ¿Po qué?
El acío en las mi adas de los que deambulaban po las calles. El i mo de la ciudad al e ado.
La ciudad al e ada. Gen e buscándose, cong egándose, ab azándose, llenando los es au an es,
comiendo ca ne c uda en los bis os, bebiendo y hablando y con o ándose. Al día siguien e.
Desconce ada, u iosa, expec an e. En los días que siguie on. Las calles co adas, bandas de
p o ección al ededo del Empi e S a e Building, amenazas de bombas en las es aciones de en,
-en-
los úneles ce ados, los puen es a medio ab i . Los umo es c eciendo: depo aciones masi as a
los indocumen ados, desapa ición de los que disen ían con la polí ica, con la amenaza de gue-
a, esca es milag osos de gen e que había na egado el de umbe de las o es como una ola y
había bajado a ie a ilesa, despidos inmedia os, axis as de medio o ien e pe diendo sus eco i-
dos po emo , po miedo al colo de su piel, con emo de sí mismos, igualados en los medios
al
mal. Los cien os, miles de e ugiados, exiliados, inmig an es ex anje os que componen
Nue a Yo k si iados nue amen e po sus memo ias, po las huellas nue as de lo que end ía,
ma cados po el p esen imien o del nue o p esen e.
Si el alcalde que ía no malidad, po lo menos consiguió su simulac o. En los días que siguie on
a la mañana del
11
de Sep iemb e las a enidas se ol ie on a llena , los ca os eg esa on a
conges iona las calles y bocacalles y en adas a
los
úneles, los me os ol ie on a desbo da se
a las cinco de
la
a de y ocho de la mañana. Los museos ab ie on, B oadway siguió con los
espec áculos, los es au an es y almacenes con inua on como a dia io. Aunque len amen e, con
el pasa de los días, las i inas de NY
se
ans o ma on; como luego lo hicie on las en anas y
pue as y en adas y ca os y la opa de la gen e. Len amen e
la
ciudad en e a pa eció cub i se
de ojo, blanco y azul. Len amen e ene una bande a o una cin a a ada
al
pecho con esos colo-
es, se ol ió ci cunspec o. O se es aba con o se es aba con a. Len amen e se ue iendo que el
simulac o e a pe nicioso.
Un
aude. Que los mensajes se con adecían. Nada e a no mal: odo
esis ía a esa imposición. NY es aba a ec ado, in e umpido, ulne able. El eno me hueco en el
cielo e a la e idencia más cla a. La gen e que iajaba a Manha an cada mañana no se quedaba
como an es, no en aba a los es au an es,
ni
a los ba es y de ol ía las en adas
al
ea o o las
pe día. Cada mañana, cuando en aba
al
sub e áneo se sume gía en pánico, pensando en
el
siguien e a aque, en los úneles de umbándose, en las bac e ias que lo aban en el ai e y que
ine i ablemen e espi a ían. Mu iendo. Como ya imaginaban habían mue o odos los que aún
seguían desapa ecidos. En la je ga o icial, en la espe anza de la ciudad. Millones de pe sonas en
pánico. En ando y saliendo a dia io de Manha an. Millones de pe sonas que leían los dia ios y
eían los no icie os que decían que odo, o casi odo, había uel o a lo que ue an es de los
«acon ecimien os». C eyéndolo pa a pode segui . Pa a igno a
lo
ob io: los despidos, los si ios
acíos, las en as educidas, las calles co adas, las ebajas en los almacenes, la sob iedad en la
opa. En la ciudad de los excesos.
El i mo de NY
se
puede medi po el mo imien o de su gen e. Po como pisan cien os de miles
de pies sob e las ace as de Manha an. Una masa ondulan e y acompasada que e leja
el
es ado
de ánimo de la ciudad. Una masa que aga a los indi iduos: que los egu gi a neoyo quinos:
apu ados, mal humo ados, cínicos y cosmopoli as. El compás se sacudió en esa ho a y media
del
11
de Sep iemb e y en e
el
iempo que omó el p ime espi o, sos enido, y la exhalación
inal su empo quedó ocado. La masa desapa eció y se con i ió en comunidad. In e esada po
una ez en los ecinos que nunca había conocido, en las pe sonas que eía a dia io en el en,
-
CIII-
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en
p egun a , p eocupa se, llama , baja la gua dia. En sen i y con el paso de los días, es a ez,
nue amen e, como masa. Que ya no co ía, que ya no eía la necesidad de hace lo. El i mo de
esa masa se io in e umpida po que pa e de ella no pisaba la ace a, ni enía la mi ada pe dida,
ni caminaba hablando cons an emen e po celula , pa a sen i se unida a algo. Po que pa e de
ella es aba ijada a las pa edes y mu os y elé onos públicos de la ciudad. Congeladas sus son i-
sas, sus os os de enidos pa a siemp e en esa sola, única exp esión, e elando sus ma cas, sus
señas y di ecciones. Con ando dónde habían es ado, in e ogando a quién los hubie a is o po
úl ima ez. Pidiendo ayuda. Imaginen lo que sien en cien os de miles de pe sonas
en
pánico
cuando leen Please, help
usen
cada esquina de la ciudad, al baja de la es ación de me o, al
en a a sus o icinas. Al sen i los ojos de esas miles de pe sonas siguiéndolas, mi ándolas eí ,
ol e a la no malidad. Se sien en aido as, sien en que ienen que lee cada ca el pa a e si
pueden econoce a alguien, llama a alguien con algún ipo de in o mación. Pasan en e al
Hospi al de Belle ue, donde las o og a ías se apilan como un la go mu o de lamen os, y dismi-
nuyen la elocidad de su paso, pa a acompaña el dolo . Llamados como
un
imán a compa i .
Y con la llu ia que sigue a los días e aniegos sien en la espe anza disol e se, no po que las
ope aciones de esca e aún no han encon ado a alguien, sino po que el agua
ha
co ido la in a
y las o os aho a son bo osas y algunas se han caído y a o as se las ha agado el ien o. Po -
que esas o os e an alismanes, e an el po al de o a ealidad. La que de ol e ía las cosas a la
no malidad, mien as los os os siguie an allí. Mien as alguien pudie a econoce los y encon-
1
04
a dónde se encon aban.
Nada e a no mal. Cuando Wall S ee se eab ió e a una zona de gue a, no sólo había policías
sino que la gua dia nacional, con i les, con olaba
el
paso al su de la isla, en esa ciudad
si iada. Nada e a no mal. Po que cuando el Financia! Dis ic se e acuó y odo se cub ió de
pol o y cien os de oneladas de conc e o y igas de hie o y as illas de id io caye on millas a
la edonda, an es de que se desconec a a el gas po emo a que el uego hicie a ola al es o
del sec o y se e i ica a que
Jos
diques con end ían al Hudson y al Eas Ri e y que no se hun-
di ía el si io ísico de la capi al inancie a del mundo, cons uida en e amen e sob e ie a
ellena, an es de odo eso, cuando sólo se pensaba saca a la gen e de ahí, nadie se
p
eocupó po
saca a los p isione os de la cá cel de al a segu idad ce cana a Ci y Hall, a cua o cuad as del
Wo ld T ade Cen e , ni nadie e acuó a los de enidos en espe a de sus juicios de las co es de
Manha an a pocas manzanas al oes e de las o es
-que
ence ados y sin en anas, ni luz, solo
pod ían es a imaginando en su celda el in del mundo, po lo menos del suyo. Nada
e a
no -
mal. Po que
Jos
policías de NY se habían con e ido en hé oes,
Jos
mismos que poco an es
habían sido condenados po su b u alidad, pues os en duda po el asesina o de jó enes hispanos
y neg os, y que aho a e an homenajeados. Nada e a no mal. Po que en esos p ime os días, en
los que las ue zas de segu idad del es ado y
un
al o po cen aje de los es ados ecinos, se con-
cen aba en labo es de esca e, el c imen descendió un ein a po cien o. Nada e a no mal. Po -
-CIV -
que en el só ano de una de las o es las ese as en o o de un banco que enían sus o icinas en
el WTC u ie on que cambia de es ado y sólo se pod ía especula sob e la alquimia que hab á
ope ado en ellas es a ans o mación de líquido a sólido con los gases y el diésel y los g i os y
es allidos ocu idos en los pisos supe io es. O
si
se encon aban in ac as. Como los id ios de
los almacenes del Win e Ca den, a un paso del caos. Nada e a no mal. Po que se podía encon-
a una mesa sin ese a en el Russian
Tea
Room y en adas pa a la Ope a y odos los espec á-
culos de B oadway que habían es ado ago ados hace meses. Nada e a no mal. Po que los gus os
habían cambiado. Po que a odo lo que le al a a aíces, ue a minimalis a y esona a a acío se
le huía. Los ba es de ba io, uidosos y deso denados, e an el si io pa a euni se. Nada e a no -
mal. Po que a cua o cuad as a la edonda de las Naciones Unidas las calles es aban clausu adas
al á ico y camiones llenos de a ena impedían el ánsi o. A ena que ayuda íen caso de una
explosión. Nada e a no mal. Y nada lo se ía desde la calle 42 has a la 46 has a no iemb e,
luego de la Asamblea Gene al, cuando se decía, decía el umo , que las cosas ol e ían a la
no malidad. Nada e a no mal. Po que el once, cuando no se podía hace nada, la ciudad, pa e-
cía que en e a, salió a dona sang e. O odo e a no mal. Cuando algunas semanas después se
ol ió a pedi la po que más del sesen a po cien o de la donada
se
encon aba con aminada.
NY,
donde odo desapa ecía. Has a los poemas y o og a ías que cub ían las e jas de Union
Squa e. Donde los amigos, ecinos y amilia es de los desapa ecidos lle aban a cabo igilias
dia ias, donde la gen e podía i a deja lo es y p ende elas. Po que un día alguien decidió, sin
consul a a esos amilia es, amigos y ecino
s,
que esos ma e iales debían a chi a se. Alguien
decidió que la memo ia depende de huellas, de la isibilidad de imágenes y que el u u o nece-
si a ía eco da . Pone a ci cula ese cue po de memo ias que desapa ece ían con el paso de los
días. Y el Smi hsonian ecolec ó la memo ia de los neoyo quinos pa a gua da la in ac a, bajo
c is al, pa a que nadie la ol ida a.
En
el po eni . C eó o o hueco en el p esen e pa a que el
u u o gua da a su egis o.
Bajo la supe icie de NY aho a queda o o luga . Con esonancias sólo pa a algunos. Palimpses-
os de o as lis as neg as, de desapa ecidos y onces de Sep iemb e. NY y sus capas y es a os de
acío.
NY
que ha dejado de se el luga más ce cano al cielo. NY que ya no puede b inda con
champán desde el piso 109 a las es ellas.
-
CV
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Codex Escu ualensis. F agmen o del o o de Ne a ( olio 57
).
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CVI-