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Mad id 2025
N.º 247 de la colección Conocimien o Con empo áneo
1ª edición, 2025
ISBN: 978-84-1070-826-6
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‒ 223 ‒
CAPÍTULO 13
EL TIEMPO COMO ATRIBUTO CONTEMPORÁNEO
EN «UNTITLED (PERFECT LOVERS)» DE FELIX
GONZALEZ-TORRES
MIGUEL GUTIÉRREZ-VILLARRUBIA
Uni e sidad de Se illa
CELIA S. MORGADO
Uni e sidad de Se illa
JAVIER ÁLVAREZ PEREA
Uni e sidad de Se illa
1. INTRODUCCIÓN
Nues a in es igación pa e de la ob a «Un i led» (Pe ec Lo e s), ea-
lizada en e 1987 y 1991 po el a is a Félix González-To es (1957-
1996), que abo da el iempo más allá de su p opia in e p e ación ace ca
del amo , la coexis encia y la pé dida del se que ido.
Analiza emos la p oducción de González-To es, especí icamen e «Un-
i led» (Pe ec Lo e s), siendo es a pieza una oda al amo du an e y
as la pé dida, una ansmu ación c ea i a de ese amo en a e. Es a
p ime a e lexión uni e saliza lo pa icula , compa iendo una expe-
iencia pe sonal que se con ie e en una emoción colec i a y además
en una decla ación polí ico-social. Pe o cohabi a jun o a o a posible
in e p e ación que con ex ualiza la ob a y que pa icula iza lo uni e sal:
el iempo como pa adigma de lo con empo áneo.
Es a con empo aneidad compagina a su ez un é eo o den del iempo
ma cado po el eloj con la cons a ación de que el iempo es ela i o.
Se simul anea la au oconciencia del iempo con empo áneo con la cons-
ciencia del iempo his ó ico, del «pasado» al que es posible asoma se.
Se conocen las di e en es épocas, se ienen p esen es e e encias
‒ 224 ‒
ac uales e his ó icas a un ni el simila de acceso con un solo clic. La
dis ancia empo al se ela i iza, se es i a o se con ae.
La i al impo ancia de ello, como ad ie e Dan o (1999), es que el a e
con empo áneo dispone del a e del pasado pa a el uso que los a is as
le quie an da , ex ayendo de ello su p opia ue za y su impulso, como
apun a Gadame (1991).
Aun así, González-To es e lexiona sob e el iempo y la memo ia
desde un pun o mucho más poé ico y emocional que o as mi adas con-
empo áneas, ecu iendo al símbolo del eloj pa a ans o ma ese
iempo como concep o uni e sal en el amo como elemen o pa icula .
FIGURA 1. Ilus ación «Un i led» (Pe ec Lo e s), (a e González-To es), 2022.
Fuen e: Celia S. Mo gado
2. OBJETIVOS
‒ Analiza la ob a «Un i led» (Pe ec Lo e s) de Félix Gonzá-
lez-To es desde el concep o del iempo con empo áneo.
‒ Relaciona dicha ob a con la de o os a is as con empo áneos,
así como con ex os eó icos que abo den el iempo en la con-
empo aneidad.
‒ 225 ‒
3. METODOLOGÍA
Se ha es udiado la ob a de Félix González-To es, con especial inciden-
cia en «Un i led» (Pe ec Lo e s), desde la óp ica del iempo en el a e
con empo áneo, elacionándola con esc i o es como Jo ge Luis Bo ges,
Geo ges Pe ec o J. D. Salinge , así como con ex os cla es de eó icos
del a e como Jean Baud illa d, Nicolas Bou iaud, A hu Dan o,
Hans-Geo g Gadame , Nés o Ga cía Canclini, Ihab Hassan, C is ina
Hidalgo Jaén, Te y Smi h o Aby Wa bu g, y o os expe os como
Claude Lé i-S auss o S ephen Hawking.
4. EL AMOR Y LA PÉRDIDA
La o ma en la que la ob a «Un i led» (Pe ec Lo e s), 1987-1991 del
a is a Félix González-To es abo da el iempo a más allá de su p opia
in e p e ación ace ca del amo , la coexis encia y la pé dida del se que-
ido, en es e caso su pa eja Ross Laycock, allecido de sida en 1991.
La ob a de González-To es, y «Un i led (Pe ec Lo e s)» en pa icu-
la , es una oda al amo a a és de la conciencia de la mue e y as la
pé dida, una ansmu ación c ea i a de ese amo en a e. Ese amo
ansmu ado no pie de en absolu o la in ensidad o igencia del amo
en e dos pe sonas cuando es aban i as. Esa me amo osis en a e am-
poco es necesa ia pa a la jus i icación de ese amo , es simplemen e una
o ma de exp esa lo y compa i lo empá icamen e con el espec ado . En
es e p ime sen ido podemos eco da un agmen o de El gua dián en-
e el cen eno:
No sé po qué hay que deja de que e a una pe sona sólo po que se ha
mue o. Sob e odo, si e a cien eces mejo que los que siguen i iendo
(Salinge , 1997, p.184).
En ealidad, exis en dos e siones de la pieza: una echada en e 1987
y 1990, hecha po iplicado además de una p ueba de a is a, consis-
en e en dos elojes angen es con un ma co neg o; y o a pieza única
ealizada en 1991, en el que el ma co de mues a en blanco. Mien as la
p ime a e sión ue ealizada mien as Laycock su ía la en e medad,
la segunda coincide con su allecimien o.
‒ 226 ‒
Relaciona el iempo y la pé dida es un ema sumamen e con empo áneo.
Si eco damos el inal de una de las no elas más ele an es del siglo XX,
que juega sob e el iempo, los ecue dos y usa una na ación no lineal,
La Vie moi d’emploi, del ancés Geo ges Pe ec, descub imos que odo
aquel a mazón cons uido a base de puzles, sal os de caballo, non sequi-
u , mise en abyme y o os juegos li e a ios sucede en un mismo ins an e:
Es el ein i és de junio de mil no ecien os se en a y cinco y a a da las
ocho de la a de. Sen ado delan e de su puzzle, Ba leboo h acaba de
mo i . Sob e el paño neg o de la mesa, en algún pun o del cielo c epus-
cula del puzzle cua ocien os ein a y nue e, el hueco neg o de la única
pieza no colocada aún dibuja la igu a casi pe ec a de una X. Pe o la
pieza que iene el mue o en e los dedos iene la o ma, p e isible desde
hacía iempo en su i onía misma, de una W (Pe ec, 2010, p.572).
Todo ese mecanismo li e a io dispues o po Pe ec (2010), an lógico y
mecánico, donde el iempo na a i o es un ins an e en un edi icio pa i-
sino, e mina cob ando una ue za emo i a plena cuando se nos e ela
que es el ins an e p eciso donde Ba leboo h, que descub imos en onces
que es el p o agonis a, allece.
González-To es ambién ecu e al iempo como exp esión de la pé -
dida de un se que ido a a és del símbolo del eloj. Como amo , po-
d íamos a en u a que los dos elojes lo simbolizan independien e-
men e de su sinc onía: cuando ma chan asinc ónicos el amo no se
pie de, el ínculo no desapa ece, simplemen e se al e a. No es án en el
mismo iempo, pe o el amo es siemp e p esen e. El símbolo de in ini o
que o man los dos elojes jun os es decla ación su icien e.
«Un i led» (Pe ec Lo e s) se puede explica a a és de o a ob a p e-
ceden e de González-To es, «Lo e s» (1988) una ca a di igida a Ross
Laycock, en la que un boce o con dos elojes angen es y sinc ónicos
iene acompañado po el siguien e ex o:
No engas miedo de los elojes, son nues o iempo, el iempo ha sido
muy gene oso con noso os. Imp imimos en el iempo el dulce sabo de
la ic o ia. Vencimos el des ino al euni nos en un momen o de e mi-
nado en un espacio de e minado. Somos p oduc o del iempo, po eso
de ol emos el c édi o a quien co esponde: el iempo. Es amos sinc o-
nizados, aho a pa a siemp e. Te amo.
2
2
Don' be a aid o he clocks, hey a e ou ime, he ime has been so gene ous o us. We im-
p in ed ime wi h he swee as e o ic o y. We conque ed a e by mee ing a a ce ain ime in
‒ 227 ‒
Es e símbolo del in ini o apa ece ambién en «Un i led» (Double Po -
ai ) (1991), donde dos cí culos angen es apa ecen en cada hoja de
una pila de a iches que el espec ado puede lle a se, o en «Un i led»
(O pheus) (1991), que dispone de dos espejos en pa alelo, y no opues-
os, e lejando hacia la misma di ección.
El núme o “dos” es omnip esen e, pe o no se a a nunca de una oposi-
ción bina ia. Po ejemplo, dos elojes que ma can la misma ho a (Un i-
led-Pe ec Lo e s, 1991) […]: la unidad de la es é ica de Gonzalez-
To es es lo doble. El sen imien o de soledad no es á nunca ep esen-
ado po el “1”, sino po la ausencia del “2”. […] La pa eja de Gonza-
lez-To es se ca ac e iza, en cambio, po se una unidad doble y calma,
como una elipsis (Bou iaud, 2008, pp.61-62).
No solo «Un i led» (Pe ec Lo e s) pa e de esa exp esión, g an pa e
de la ob a de González-To es abo da ese amo as la pé dida, como
«Un i led» (1991):
Un p oyec o o og á ico en el que el a is a coloca la imagen en blanco
y neg o de una cama acía en di e en es allas publici a ias de di e sas
calles de Manha an. La cama ep esen ada gua da aún la huella e-
cien e de la p esencia humana, la en e en las sábanas a ugadas y las
ma cas de las cabezas en las dos almohadas que apa ecen, ambas, apun-
ando en la misma di ección (Hidalgo Jaén, 2017, p.648).
También en las se ies de ca amelos como «Un i led» (Lo e Boys)
(1991), «Un i led» (Po ai o Ross in L.A.) (1991) o «Un i led (Pla-
cebo)» (1991). es as se ies de los ca amelos ienen en di e en es o -
mas: di e en es ca amelos, di e en es colo es de celo án, di e en es ins-
alaciones y di e en es pesos ideales. La p emisa que los une es la pa -
icipación del espec ado , quien es á animado a coge ca amelos, es e
ac o nos lle a a la e en ual eliminación de la o ma ísica del abajo.
la posibilidad del espec ado ( ambién en sus pilas de papel) de lle a se
pa e de la ob a, de compa i la, asegu a su desapa ición p og amada.
Es os ca amelos ep esen an a Ross Laycock, a eces coincidiendo con
el peso de su cue po al momen o de mo i (como las 175 lib as de Po -
ai o Ross in L.A.), y su desapa ición llega a simboliza la de la p opia
pe sona, pe o ans o mándose en una mane a dulce de compa i la
a ce ain space. We a e a p oduc o he ime, he e o e we gi e back c edi we e i is due:
ime. We a e synch onized, now o e e . I lo e you.
‒ 228 ‒
expe iencia. Además, la idea de oca el cue po de alguien con agiado
de V.I.H e incluso de sabo ea lo, supone es ablece una ansg esión.
Ese ac o de compa i la ob a, de hace la desapa ece , esponde ía a la
cues ión lanzada po Jo ge Luis Bo ges en su ensayo Nue a e u ación
del iempo:
Si el iempo es un p oceso men al ¿cómo pueden compa i lo milla es
de homb es, o aun dos homb es dis in os? (Bo ges, 2013, p.367).
Pe o la sinc onía de ambos elojes, además del símbolo poé ico emo-
cional, conlle a un mensaje polí ico. La na u aleza idén ica de los dos
elojes se puede pe cibi como homosexual. En palab as de González-
To es, que se e ie en a la isi a de un exsenado epublicano a una de
sus exposiciones:
Pensé que le iba a esul a muy di ícil explica a su elec o ado lo po no-
g á icos y homoe ó icos que son dos elojes uno al lado del o o. Vino
allí buscando pollas y culos. No hubo nada de eso. Aho a in en as e
homoe o ismo en esa pieza (Takano Chambe s-Le son, 2009, p.573).
3
Es a p ime a e lexión uni e saliza lo pa icula , compa iendo una ex-
pe iencia pe sonal que se ansmu a en una emoción colec i a y además
en una decla ación polí ico-social. Pe o cohabi a jun o a o a posible
in e p e ación que con ex ualiza la ob a y que pa icula iza lo uni e sal:
el iempo como pa adigma de lo con empo áneo.
5. LA CONTEMPORANEIDAD DEL TIEMPO
Nunca el a e había esul ado an conscien e de sí mismo, de su p esen e
y sob e odo de su pasado. Y no el pasado más inmedia o, es deci , la
escuela, academia o es ilo al que haya que con on a y sucede ; sino
de odo el pasado.
Es a consciencia de su p opio pasado hace que el a e con empo áneo
p e enda i i ue a de su iempo. El iempo, en el a e, pa ece que ha
3
I hough he’s going o ha e a eally ha d ime explaining o his cons i uency how po no-
g aphic and how homoe o ic wo clocks side-by-side a e. He came he e looking o dicks and
asses. The e was no hing like ha . Now you y o see homoe o ism in ha piece.
‒ 229 ‒
dejado de exis i . El Renacimien o se concibe igual de ce cano, cul u al
y concep ualmen e hablando, que el a e u bano.
Po p ime a ez, somos capaces de concebi iempos mul idimensiona-
les, aunque i amos solamen e uno, i e e sible. A la ope a i idad de
es e iempo subyace la complejidad misma del es o de los iempos que
podemos llega a in ui (Rod íguez Cunill, 2006, p.176).
Es a con empo aneidad nos hace se conscien es de que la empo alidad
ha cambiado con espec o al pasado. La dis ancia con nues o pasado
nos esul a más co a, la linealidad del iempo se ompe, el p esen e se
ex iende o se con ae, la capacidad de en ende o ap ehende las mani-
es aciones del a e his ó ico e incluso de con ex ualiza las den o de
nues a ac ualidad hace que ela i icemos y decons uyamos los esque-
mas secuenciales del iempo.
La ela i amen e ecien e (desde el siglo XIX) p eocupación po el pa-
sado, po el a e his ó ico y po el pa imonio, se undamen a en es a
idea: somos conscien es de la exis encia de ese pasado, de ese pa imo-
nio, y p e endemos p ese a lo, p e endemos que exis a y sea po an o
coe áneo a noso os. Si in e enimos en él, la p axis exige que e iden-
ciemos lo inco po ado, no c ea un also his ó ico.
Es o, que pa ece an i é ico al hecho de juga y ap opia se del a e (como
e emos más adelan e), es p ecisamen e un cambio de pa adigma: po
p ime a ez no que emos impone nos sob e lo an e io , po p ime a ez
no que emos des igu a el pasado.
En nues a con empo aneidad se supe a la idea de un iempo lineal y
sucesi o (la noción, eu océn ica, en el a e de que el clasicismo p e-
cede al ománico, luego apa ece el gó ico, el enacimien o, el ba oco,
e c.). El a án con empo áneo no es impone se a la co ien e p eceden e,
ni p e ende cambia el pasado median e un nue o discu so.
Si nos man enemos den o de los ma cos más o odoxos de la his o ia
del a e, en cuyos ela os una sucesión de “g andes escuelas” cons i uye
el lujo agmen ado pe o incesan e del a e, la p eocupación es en en-
dible. En lo conce nien e a las a es isuales, esul a e iden e que, desde
los años se en a, ninguna endencia log ó una p ominencia simila
(Smi h, 2013, p.303).