p
P
pl
ic
Sy
Cs
Us
E
20
Ls
gue
Úc ns
PIPA
lo?
e
Puy
10).
Sd
Ropa
CO
IA
A
A
E
TT
A
A
A
A
z
-
ISIDORO
o
ESCRITO
EN
FRANCES
POR
M.
J.
Cohen,
ex-Censo
Regio;
y
pues o
en
cas ellano
;
POR
A)
SI
SO)
:
0
DBnis
Dama ea,
Tomo
11.
CON
LICENCIA:
YALENCIA,
OFICINA
De
LOPEZ.
-
1850.
A
Y
A
y
TI
i
MA
:
LS
e
»
8
Ta i a,
pues,
que
le
obse aba
con
una
a encion
con inua,
conocia
que
su
os o
no
an o
demos aba
pade-
cimien os
como
inquie ud:
con
e ec=
o
se
hallaba
agi ado,
sob e
odo
cuan-
do
sabia
que
su
seño
a aba
de
sa-
li
pa a
isi a
á
los
desg aciados,
y
al
eg esa
el
Ma ques
despues
de
sus
bené icas
co e ias,
e a
muy
ecuen-
e
no a
en
los
ojos
de
Isido o
la
hue-
lla
de
las
lág imas
que
du an e
su
au-
sencia
habia
de amado:
odos
es os
an eceden es
le
de e mina on
al
in
á
habla
á
Isido o
sob e
el
pa icula .
«Hijo
mio
,
le
dijo
un
dia,
desde
que
es amos
en
'la i a
e
he
desco-
nocido
en e amen e;
pues
de
aleg e
é
ingenioso
que
e as
en
Lisboa,
e
has
uel o
is e
y
medi abundo
:
es
imposible
que
e
esien as
aun
de
la
a iga
del
iage;
me
pa ece
ademas
que
gozas
de
buena
salud,
y
odo
es-
o
me
mue e
á
oga e
me
espliques
la
conduc a
es aña
que
e
eo
ob-
se ya .
«¿Y
qué
es
lo
que
mi
amado
se-
ño
halla
de
es ao dina io
en
mi
con=
A
+
9!
duc a?”
dijo
Isido o
con
mal
segu a
oz
,
dejando
conoce
que
no
habia
hecho
es a
p egun a-sino
con
el
'ob-
je o
de
gana
iempo
,
y
que
él
mismo
emia
la
espues a
que
iba
á
ecibi .
«Ya
e
he
dicho,
eplicó
el
Ma ques
que
me
pa ece
que
u
humo
se
ha
cambiado:
en
Lisboa
me
mani es abas
una
adhesion
an
i me,
que
seguias
mis
pasos
á
odas
pa es
,
y
siemp e
e
sepa abas
de
mi
con
sen imien o;
aqui
po
el
con a io,
huyes
de
mi,
buscas
la
soledad,
y
no
mani ies as
nin-
gun
deseo
de
oma
pa e
en
las
dul-
ces
Ocupaciones
á
que
yo
me
dedico.
—«P ecisamen e
,
seño ,
huyo
de
esas
Ocupaciones,
po que
c eo
que
co-
mo
son
bas an e
dulces
en
si
mismas,
lVena án
odo
en e o
ues o
co azon,
y
mi
p esencia
léjos
de
añadi les
nin-
gún
in e es,
disminui ia
acaso
el
pla-
ce
que
0s
p opo cionan.
—«Niño
c uel
¿cómo
puedes
pen-
sa lo?
—«Temo
que
mi
p esencia
comp i-
ma
la
e usion
de
la
g a i ud
en
los
que
son
obje o
de
ues os
bene icios,
10
ue.
es
el
e ec o
«o dina io
que
-p o>
es
en
es as
ocasiones
la
is a
de
una
e ce a
pe sona.
—«Te
engañas
po que
Fab icio
me
acompaña
muchas
yeces.
—«Fab icio
,
seño ,
es
po
sí
mis-
mo
el
agen e
de
ues a
bene icencia;
es as
buenas
gen es
le
conocen,
es-
án
acos umb ados
á
e le,
y
en
in,
es
el
que
du an e
la
la ga
en e me-
dad
de
la
seño a
Ma quesa
hacia
sus
eces
con
ellos.
«¡Ay
que ido
Isido o!
esclamó
el
Ma ques,
¡qué
cue da
an
sensible
acabas
de
pulsa !
Has
pues o
el
dedo
sob e
la
e dade a
llaga
de
mi
co a-
zon.
Desde
la
mue e
de
mi
desg a-
ciada
esposa,
no
he
omi ido
ningun
cuidado
pa a
epa a
la
pé dida
que
mis
asallos
habian
su ido;
mas
no
me
ha
sido
posible
consegui lo:
me
aman,
sí,
me
hacen
jus icia;
pe o
cuando
los
es echo,
leo
á
su
pesa
en
el
ondo
de
sus
almas,
y
eo
que
sus
mani es aciones
de
g a i ud
no
an o
se
di igen
á
mi,
como
á
algun
habi-
an e
del
cielo,
á
quien
no
se
a eyen
11
a:
nomb a .
Es as
demos aciones
son
menos
esp esi as
cuando
es á
Fab icio
p esen e,
y
en
in,
odo
me
demues a
que
á
despecho
del
espe o
he edi a io
con
que
«me
mi an,
ome
llaman
en
oz
baja
el
asesino
de
la
Ma quesa.”
Al.
p onuncia
es as
palab as
se
anegó
el
Ma ques
en
lág imas:
ace có-
-
se
Isido o
pa a
consola le
y
le
acom>-
pañó
ambien
en
el
llan o.
Se enóse
Ta i a
un
poco,
y
con inuó
en
es os
e minos:
5
«Lo
que
acabo
de
deci e
me
hizo
al
imp esion
en
el
úl imo
paseo
que
dí,
que
no
me:
hallo
con
ánimo
bas-
an e
pa a
a os a
de
nue o
la
c uel
sensacion
que
espe imen é,
pe o
me
ocu e
una
idea:
pe manece é
en
el
cas illo.
p e es ando
una
indisposicion,
y
ú
i ás
en
mi
luga
en
compañia
de
Fab icio.
Ese
cando
«de
la
in ancia,
esa
inocencia
ccles ial
que
b illa
en
u
semblan e,
odo
concu i á
á
que
ean
en
í
el
se
sob ena u al,
á
quien
me
cons a
se
di igen
sus
o os,
y
yo
go-
za é
de
su
econocimien o
en
la
pe -
sona
de
Isido o.”
12
No
es
ácil
pin a
la
agi acion
en
que
puso
á
Isido o
es a
p opues a:
su-
licó
ásu
amo
le
exone ase
de
la
de-
licada
comision
que
que ia
enca ga -
le,
pe o
ue
en
ano.
Llamó
el
Ma -
ques
á
Fab icio,
y
le
signi icó,
como
á
Isido o,
su
olun ad
,
de
la
que
que-
dó
el
anciano
no
menos
admi ado
que
el
niño.”
«No
es és
celoso
,
mi
que ido
Fa-=
b icio
,
dijo
el:
Ma ques,
que
no
a-
o
en
mane a
alguna
de
disgus a e;
mas
como
ás
ca gando
de
años,
se-
á
muy
p on o
necesa io
que
descan-
ses,
y
pa a
es o
deseo
que
ú
mismo
e
o mes
un
suceso .
En
cuan o
á
i,
Isido o,
acué da e
de
lo
que
e
he
di-
cho,
y
e lexiona
que
me
p ome o
de
es a
espe iencia
los
mas
elices
esul-
-
ados.”
Ve i icóse
la
p ueba
al
o o
dia,
y
aunque
en
pa e
co espondió
á
la
es-
pe anza
del
Ma ques,
uyo
bajo
o o
aspec o
unos
esul ados
que
le
qui a-
on
absolu amen e
el
deseo
de
epe-
i la.
Po
odas
pa es
esonaban
los
elogios
de
Isido o:
su
ju en ud
,
su
13
belléza
y
su
g acia
ue ón
po
mu-
chos
dias
el
oBie o
de
la
admi acion
de
los
habi an es
del
pais
de
Ta i a.
El
Ma ques,
á
quien:
no
enian
de
nue o
es as
demos aciones
,
se
com-
placia
en
e
ealizada
s .
espe anza;
pe o
no
había
p e is o
el
e ec o
que
p oduci ia
aquel
paseo
en
el
niño.
Cuando
es e
ol ió
al
cas illo; co -
ió
inmedia amen e:
el
Ma ques
á
bus-
ca le
pa a
sabe
de
su
boca
los-po -
meno es
«de
odo
lo
que
'habia
is o,
pe o
en e an o
Isido o,
que
pa ecia
no
ene
o o
deseo
que
el
de
e i a
las
mi adas
de
su
amos;
descub ién-
doleal
pie-de
,la:escale a
,
se
ace có
á
él,
y
despues
de
inclina se
espe-
nosamen e',
lé
omó
la:
mano
y
se
la
besó.
;
Gs
«He
obedecido,
seño ,
dijo
con
-
oz
conmo ida;
pe mi idme
que
me
e i e
po :
unos
momen os
pa a
eco-
ge mie.
eso
bo
TENA
Dichas
es as
palab as
se
sepa ó
del
Ma ques,
:y.
co ió:
p ecipi adamen e
á
ence a seen
su'cua o;
de
dónde
no
salió
en
odo
el
es o
del
dia.
Hácia
j
14
la
a de
habiéndole
llamado;
eb
Ma -
ques,
le
dije on
que
es aba
acos ado,
y
se-sen ia
indispues o;.
con
e ec o,
e ia
una
calen u a
muy
ue e
que
le
du ó
es
dias,
y
.Ocasionó
á
un
mismo
iempo
á
su
amo
emo dimien-
os,
“inquie ud:
y
admi acion.
Luego
que
se
halló
es ablecido,
le:
dijo
el
Ma ques.
ys
«Aunque
yo
mismo
no
acie o
á
eonoce
la
causa
y
eo
sin
emba go,
que ido
Isido o,
que'la
es ancia
que
hacemos
aqui
es'
pe judicial
á
u
sa-
Ind
y
á
u
elicidad
;>
no'quie o:
po
lo
mismo
p olonga la
mas,
y
den o
de
dos
dias
mos
pond emos:en
caminó
pa a
Lisboa.”
Jo:
da
y
A
es a
no icia
b illó”
de:
mue o
la
aleg ia
en
la
isonomía
del
page;
pe o
se
oscu eció
muy
p on o,
cuando
oyó
el
es o
del
discu so
de
sw:amo.
«An es
de
pa i ,
:con inuó:el
Ma s
ques,
deseo
isi a
el
monas e io:
de
los
Beni os,
y
el
pan eon
:«en'
donde
descansan
las
cenizas
de
mi
,malog a-
da
Ma ga i a.
Quie o
queme
acom-
pañes;
o a emos
jun os
sob e
su:
um:
a
Ñ
Ñ
]
15
ba,
y
ú
la
oga ás
po
mi,
pues
los
o os
de
la
inocencia
llega án,
mas
á=
Cilmen e
al
cielo.
:
0
«¡Ah
mi
amado
seño !
espondió
Isido o,
daos
ya
po
sa is echo
de
mi
obediencia,
y
no
exijais
de
mí
un
nue-
o
sac i icio.
SERgás
—«¿Pues
qué?
¿no
quie es
oga
po
u
seño ,
po - u
amigo?
—«No
me
a e o
ác ee me
an
dig-
no
de
hace lo,
como
os
eneis
la
bondad
de
«pensa lo.
|
—«No-
es
esa
la
e dade a:
causa
de
lu
epugnancia:
ú:
acabas
de
cón ez.
sa me
quees e
ac o
de
condescenden-
cia
se ia
pa a
í
un
sac i icio;
yo'ob-
se o
en
u
conduc a
un
mis e io:que
me
disgus a:
me
pa ece
que
es ás
in-
comodado
y
iolen o
cada
ez
que
ha-
bio
dela
Ma quesa,
y
llo o
su
pé -
dida;
si-pe sis es
en:
ello,
me
pe sua=
di é
que
es ás
celoso:
del
a ec o
que
y0
ibu o
á
su
memo ia;
y'no
debo
ocul a e.
que
«si
asi
uese,
se
esen i-
ia
de
ello
mi
amis ad.
—«¡
Yo
celoso
de'la:seño
|
a:
Ma que-
sal
¡Ah:
seño !
¿Y
podeis
os
imagi-
16
na lo?
Es oy
p on o:
-os:segui é
al
mo-
nas e io
,
y
adonde
quie a
que
gus eis,
y
sab é
ep imi
los
a ec os
de
«mi
co azon.”
7
y.
Realizóse
al
dia
siguien e
la
isi-
a.
Llegados
á
la.celda
del
p io ,
ma-
ni es ó
és e
alguna
so p esa:
al
e
al
Ma ques
acompañado.
de
Isido o,
la
que
se
aumen ó
cuando
le
dije on
que
.
que ian
baja
los
dos
á
o a
jun o
al
sepulc o
de
la
Ma quesa.
Sin:emba -
go;
descendió
con
ellos
al
pán eon:
Ta i a
.se
pos ó
luego
de
odillas
an-
e
el
a aud
que
ence aba
Los:
es os
de
su
esposa.
y
se
deshacia
en
lág i=
mas.
Isido o
se.
a odilló
espe uosa-
men e
á
la
en ada
delcpan eon:
e=
cuen es
suspi os
agi aban
su
op imido
pecho,
y
su
o acion,
aunque-muda,
ue
es ao dina iamen e: e o osa;
de
mane a
que
cuando
el
Ma ques
se
le-
an ó.,
aun
es aba
el
page
engol ado
en
la
con eniplacion.
Mi óle
Ta i a
silencioso
po .
algunos
ins an es;
y
le
dijo
despues:
es
la.
bo
«Mi
que ido
Isido o,
no
abuse-
mos
mas
de
la
bondad
del:
eye en=
2
17
do
p io ,
ol ámonos
al
cas illo.”
A
es as
palab as
se
conmo ió
lÍsi-
do o,
y
habiéndose
le an ado
echó
en
de edo
de
sí
algunas
mi adas
agas
y
con usas;
pe o
se
cob ó
p on amen-
e,
son ióse,
y
se
ol ió
con
su
amo
al
cas illo.
“Al
dia
siguien e
se
pu-
sie on
en
camino
pa a
Lisboa.
A
CAPÍTULO
XP.
E,
p ime
cuidado
del
Ma ques
lue-
go
que
llegó
á
la
capi al,
ue
da 4
su
page
maes os
de
baile,
música
y
de-
mas
ins uccion
de
ado no,
que
exi-
ge
una
educacion
esme ada.
Lo
que
sob e
odo
deseaba
e a
que
Isido o
se
pe eccionase
en
la
música,
pa a
la
cual
mani es aba
una
disposicion
es-
ao dina ia,
pues
bien
se
aco da á
el
lec o
de
lo
so p endido
que
quedó
Ta i a
cuando
OyÓ
po
p ime a
ez
el
sonido
incul o,
aunque
a monioso,
de
la
lau a
campes e.
Con
e ec o
sus
p og esos
ue on
ápidos
y
ma a illo-
508,
y
á
muy
pocas
lecciones
ya
o=
Tomo
1,
24
sen imien o
que
enia
de
que
su
hi-
jo
no
uese
es igo
dela
elicidad
que
él
iba
á
dis u a .
Habiendo
con inuado
el
Ma ques
en
sus
p egun as,
se.en e ó
de
la
p ó-
xima
en ada
de
Doña
Au o a
de
Sei-
xa
en
la
casa
de
Almeida.
Aco dóse
en onces
del
sec e o
que
su
amigo
le
habia
con iado
sob e
los
p oyec os
de
sus
pad es
con.
espec o
á
dicha
se-
ño i a,
y
po
mas
que
el
Conde
se
esme ó
en
da
un
esplendo
b illan=
e
al
e a o
de
su
pupila
que
acaba-
ba
de
hace ,
no
pudo.
Ta i a
menos
de
compadece se
del
hijo,
cuya
sue -
e
habia
sido
ijada
i e ocablemen e
po
la
olun ad:
de
sus
pad es:
e le-
xionó
sob e
su
p opia
his o ia,
y
los
c ueles
dolo es
que
habian
aciba ado
su
exis encia
po
e ec o
de.
un
des i=
no
semejan e;
es emecióse
al
pensa
que
al
ez
su
amigo
no
ama ia
á-
la
esposa
que
se
le
des inaba,
o a
uese
po que
su
co azon
es u iese
ya:
p e e=
nido
en
a o
de
o a,
o a
po .uno
de
aquellos
cap ichos
del
en endimien o
humano,
que
nos
hace
á.
eces
insen=
'
26:
|
-Sibles
á
los
encan os,
mas
pode osos;
y
á
las
mas
eminen es
cualidades;
y
la
g ande
y
e dade a
amis ad
que
p o-
esaba
á
Almeida,
le
dió
ánimo
pa a
comunica
al
Conde
las
e lexiones
que
habia
hecho.
«Os
equi ocais,
que ido
Ma ques,
con es ó
el
anciano
caballe o;
es o
y
muy
Jéjos
de
que e
yiolen a
las
in-
clinaciones
de
mi
hijo:
si
cuando:mi
pupila
y
él
llegan
á
e se
pe mane-
cen
indi e en es
uno
á
o o,
no
az
a é
en
mane a
alguna
de
obliga les
á
ealiza
un
himeneo
queno
pod ia
hace
su:
elicidad.
Con ieso
que
el
p oyec o
de
es e
enlace
ha
sido
siem-
p e
uno
de
los
p ime os
obje os:
de
mi
co azon:
la
mas
ie na
amis ad
me
unia
al
pad e
de
Doña
Au o a,
el
cual
mu ió
ea.mis
b azos
en
la
lo
de
sus
años
de o ado
po .
una
la ga
y
p o-
unda
is eza,
cuya
causa
ue
el
úni-
co:
sec e o
que
uyo
pa a
el
mas
sin-
ce o
y
a ec uoso
de
sus
amigos.
Al
iempo
de
mo i
me
mani es ó
que
enia
g an
deseo
de
que.su
Au o a
se
Casase,
con
mi
hijo,
y
yo
le
p ome í
'
nobleza
de
ues os
p incipios,
y
en
96
ealiza lo,
si
ellos
se
amaban.
Ya
eis
que
aun
en
aquel
momen o
an
solem-
ne,
no
me
ol idé
de
los
debe es
de
un
pad e:
el
cielo
nosimanda
di igi
y
no
i aniza
la
eleccion
de
nues os
hijos.
|
mb
|
«¡Ah
seño !
esclamó
el
Ma ques.
¡Cuán
nobles
son
ues os
sen imien-
os,
y
cuán
es ao dina ia
ues a
p u-
|
dencia!
|
«Sin
emba go,
con inuó
el:Con-
de,
no
os
nega é
que
sí
mi
que ido
|
Almeida
se
opusiese
al
p oyec o
que
engo
o mado,
no
solo
me
a ligi ia,
sino
que
me
queda ia
sob emane a
so -
p
p endido;
po que
es an
bella
la
jó+
en
Au o a,
y
iene
un
ca ác e
an.
]
amable,
que
me
pa ece
imposible
que
un
jó en
dela
edad
de
mi
hijo
la
ea
sin
conmo e se;
y
c eed,
que
á
no
se
o
la
g an
con ianza
que
engo
en
la
la
amis ad
que
p o esais
á
mi
hijo',
no
me
hubie a
esuel o
á
saca la
del
con-
en o
has a
su
eg eso:
Y
«Me
es
muy
sa is ac o io,
seño .
Conde,
epuso
Ta i a,
el
sabe
la
bue-.
27
na'
opinion
que
08
me ezco;
y
aun
cuando
en
adelan e
no
se
*hallase
mi
co azon
'á.
cubie o
de
los
i os
del
amo ,'puedo
asegu a os
que
no
ha ia
aicio
á'
ues a
con ianza.
=«Asilo*c eo.
Po
o a
pa e
bas
jo
cie os”
espe os
me
aleg o
en
es e
momen o
de
que
mu
hijo
se
halle
au.
sen e,
po que
po
muy'buena
que
sea
la
educacion
que
ecibe
una
jó en
en
un
con en o,
saca
de:él
po
lo
egu-
la
una
imidez
excesi a
;
y
cie a
us-
icidad:que:
no:
dejan
dis ingui
bien
lo
que
iene
de
en ajoso:
En
cuan-
o
á
Doña
Au o a,
el
iempo
que
pa-
sa á
an es
de
que
la
ea'su
u u o
es-
“poso,
se á“
bas an e
pa a
que
pueda
acos umb a se
á
los
usos
de
la
socie-
¿dad'
bajo
“el?
ca iñoso
“cuidado
demi
excelen e
y
espe able
esposa:”
Asi
e minó
es a
con e sacion,
y
el
Ma ques.
se
ol ió
A'su“casa'
no
sin
ha o
deseo
de'
conoce á
una'muge ;
de
quien
acababan
de
hace le
an
Ji-
souge a
pin u a;
pe o
asegu amos
sin
emba go
que
es a
cu iosidad
se
halla:
ba
absolu amen e
lib e''de
odo
o o
28
sen imien o.
Diciendo
que
su
co azon
es aba
pa a
en
adelan e
pe echado
con a
el
amo ,
hablaba.
Ta i a
con
since idad
,
pues
se
hallaba
in e io --
meu e
con encido
de
lo
que
decia,
y
se
c eia
mas
segu o,
po que.
pensaba
se iamen e
eu
eemplaza
es a
pasion
con
o os
p oyec os
mas
ilus es:
ha=-
blábase
de
uua
gue a,
p óxima,
y
se
esol ió
á
en a
á
se i
en
el
egé -
ci o
de
su
Rey;
con
es e
obje o
pasó
á
e se
con
el
minis o
de
la
gue a,
el
cual
le
o eció
un
g ado
hono í ico
y
co espondien e
á.
su
clase
en
uno
de
los
nue os
egimien os
que
e a
e-
gula
se.le an asen.
by
Al
cabo
de.poco
iempo:
ecibió
un
bille e
del
Conde
de
Almeida,
con i-
dándole
á
come .en
su.
compañia
de
alliá
dos
dias
que.
e a
el
des inado
pa-
|
a
la
en ada
de
Doña
Au o a
de
Seixa
en
el
mundo.
Acudió
el
Ma ques
pun-
ualmen e
á
es a
ies a
de
amilia,
á-
la
que
po
una
hon osa
dis incion
e a
el
único
con idado;
y.
pa a
el
dia
si-
*
guien e
dispuso
el
Conde.
p esen a
á
su
pupila
á
una
sociedad
poco
nume--
E
:
Y
n.
29
osa
,
pe o
escogida,
que
debía
eu-
ni se
en
su
casa,
y
de
la
que
am=
bien
habia
de
o ma
pa e
el
Ma ques.
P esen óse
es e
en
casa
de
Almei-
da
el
dia
señalado,
y
cenando
ió
4
Doña
Au o a,
quedó
con encido
de
que
no
le
habian
exage ado
sus
g a-
cias;
po que
le
pa eció
en
e ec o,
que
nunca
habia
is o
muge
mas
he -
mosa
,
y
el
aspec o
de
aquella
ama-
ble
jó en
hizo
en
su
alma”
una
im-
p esion
en e amen e
nue a
pa a
cl,
mas
es o
no
e a
amo :
el
a ec o
que
_espe imen aba
no
enia
ninguna
se=
mejanza
con
la
a dien e
é
im
sensacion
que
sin ió
siemp e
en
p e-
sencia
de
la
bella
y
seduc o a
de
Cha-
es,
ni
con
aquel
sen imien o
mas
dul-
ce
pe o
p o undo
ps
le
habia
unido
4
Doña
Eme encia.
Una
oz
in e io
le
decia,
que
aun
cuando
su
amigo
le
cediese
odos
los
de echos
sob e
la
se-
ho i a
de
Seixa,
jamas
es a
pod ia
ins-
pi a le
uno
ni
o o.
Tu bábase
empe-
o
cuando
la
eia,
emblaba
al
di i
gi le
la
palab a,
y
lo
mas
es ao di-
na io
e a
que
no
le
pa ecian
absolu-
pe uosa
30
amen e
desconocidas
sus
. aceiones:..
c eia
halla :
en,
ella
cie a.
semejanza
cón
algun
obje o
que
habia
llamado
su
a encion
en
o o
iempo:
mas
no
podia
aco da se
del
luga
ni
la
ocasion.
Veiase
á
su
lado
o a
jó en
no
an
he mosa
como
Doña
Au o a,
pe o
bas-,
an e
ag aciada
pa a
que
aun
delan e
de
aquella
uese
ag adable:
su
p esen-
cia.
E a
una
hué ana
que
se
habia
educado
en
el
mismo
con en o
que
la
-seño i a
de
Seixa,
hija
de
buenos
pad es,
pe o
en e amen e
desposeida
de
bienes
de
o una:
habia
en ado
en
aquel
e i o
con
la
idea
de
oma
el
hábi o
y
dedica se
á
la
educacion
de
las
jó enes
nobles,
que
con
es e
obje o
se
ponian
en
el
con en o;
pe-
o
sus
g acias,
su
amabilidad
,
y
so-
b e
odo
la
encan ado a
sencillez
,
que
e a
el
asgo
mas
b illan e
de.
su
ca-
ác e ,
le
habian
ganado
la
amis ad
de
Doña
An o a,
la
cual
no
pudiendo
acos umb a se
4
i i
sepa ada
de
su
que ida
Flo e a,
suplicó
4.
su
u o ,
cuando
a ó
de
saca la
del
con en o,
que
la
lle ase
ambien
en
su
compa-,
e
A
A
A
31
|
ña
«pa a
juni la
á-
su
pe sona
como
una
amiga,
Óó
mas
bien
como
una
he =
mana;
y
no
hallando
el
Conde
mo-
i o
alguno
pa a
nega
á
su
pupila
una
pe icion
an
azonable
,
se
con en ó
con
pedi
á
la
abadesa
algunos
in o =
mes
muy
sucin os
ace ca
del
o igen
y
Ci cuns ancias
de
aquella
jó en:
los
que
ecibió
le
con encie on
de
que
aun
cuando
hubiese
él
mismo
elegido
una
amiga
pa a
Doña
Au o a,
no
hu-
bie a
podido
hace
mejo
eleccion,
y
en
su
consecuencia
la
mani es ó
e a
dueña
de
o ece
á
su
p o egida
un
asilo
pa a
el
momen o
,
y
un
do e
pa a
lo
enide o.
Es
inu il
añadi
que
Flo e a
acep ó
con
econocimien o
unas
o e as
an
sa is ac o ias
y
en-
ajosas.
El
Ma ques
no
apa ó
los
ojos
de
Doña
Au o a
en
oda
la
noche;
«pe o
segun
a iba
queda
dicho,
no
e a
su
he mosu a
lo
que
cau i aba
p incipal-
men e
su
a encion,
sino
la
inesplica-
ble
semejanza
de
que
hemos
hablado.
Di igióle
algunas.
eces
la
palab a,
y
no ó
en
ella
un
me al
de
oz
encanla=
que
32
do :
las
espues as
que
le
daba
e an
co as
y
ímidas,
pe o
adecuadas
y
p uden es.
Cuando
ol ió
á
su
casa
no ó
Isi-
do o
que
su
semblan e
e a
medi a--
bundo;
pe o
no
se
a e ió
á
p egun-
La
Es
a le
la
causa,
po que
como
sabia
en
qué
sociedad
habia
pasado
su
seño
aquel
dia,
no
deseaba
ap esu a
una
con ianza,
que
no
gus aba
de
ecibi .
Pe maneció,
pues,
silencioso
has a
que
-
empezó
el
Ma ques
la
con e sacion.
«Isido o,
le
dijo,
¿no
me
p egun-
as
nada
ace ca
de
lo
que
pienso
so-
b e
la
u u a
esposa
de
mi
amigo?
«Espe aba,
seño ,
que
os
me
ha-
blaseis
de
ella,
con es ó
el
page.
—«En
e dad
que
es
g aciosa,
y
puedo
asegu a e
que
jamas
muge
al-
guna
me
ha
causado
an a
imp esion.”
Suspi ó
Isido o
sin
esponde
pa-
lab a,
y
le an ando
el
Ma ques
la
ca-
beza
le
mi ó
con
admi acion.
—«¿Po
qué
suspi as,
hijo
mio?
—«Na
me
a e o
á
deci oslo
seño .
—«Pues
qué
¿no
me ezco
u
en e-
a
con ianza?
:
A
a
DI
i
-
33
—«Pues
asi
lo
que eis,
08
con e
sa é,
mi
amado
seño ,
que
eo
'con
pe-
sa
los
sinsabo es
que
os
ais
p epa-
ando
pa a
lo
enide o.
Y
cie o
que
me
admi a
una
cosa.
¿En
qué
pudo
consis i ,
que
eniendo
un
co azon
an
p openso
al
amo ,
un
juicio.
an
pe -
ec o,
y
un
alma
an
llena
de
i ud,
Uese
ues a,
esposa
la
única
que
no
pudo
jamas
inspi a os
el
meno
sen=
imien o
de
e nu a?
Po que
yo
sin
emba go
he
oido
deci
que
no
le
des-
me ecia
del
odo.”
Habia
p incipiado
Isido o
es a
a.
se
con
ono
emiso,
y
aun
bajó
mas
la
oz
cuando
ad i ió
que
el
semblan-
e
del
Ma ques
habia
adqui ido
cie a
o
aspec o
somb io;
pe o
emiendo:
ha-
be le
o endido
,
se
a ojó
á
sus
pies,
y
Con inuó:
«Pe donadme,
seño ,
si.
os
he
e-
no ado
memo ias
dolo osas,
pues
mi
in encion
no
ha
sido
el
causa os
nin=
guna
pena.
¡Quie a
el
cielo
que
con
el
iempo
halleis
una
muge
que
pue-
da
asegu a
ues a
elicidad
,
que
es
el
o o
mas
a dien e
de
mi
co azon!
Tomo
1.
3
,
40
salon',
.y
solo
u o
iempo
pa a
Jle-
ga
“al
ocado
de:
su
seño a,
€n
don-
de
pe dió:
el
conocimien o.
Al
e la
sali
se
le an ó
Doña
Aus
o a
pa a
segui la,
y
los
con idados
a ibuyendo
únicamen e
su
emocion
á
la
imidéz
«na u al
de
su
edad:,
compadecie on
de
sella
po
un
mo-
O
pe o
la
ol ida on
muy
p on-
:i
Eb
“Ma ques
es u o
pensa i o
du-
oi el
odo
el
es o
de
la
noche
,
no
pu-
diendo
ya
duda
que
el
a ec o
que
Flo-
ela
sen ia
po
Isido o
e a
un
amo ,
que
si
bien
inocen e,
no
po
es o
de-
jaba:
de
se
iolen o;
juzgaba
que
su
debe
le
obligaba
á
á
abaja
en
la
union
de
aquellos
dos
jó enes,
y
al
mismo
iempo
la
adhesion
in encible
que
él
mismo
enia
á
su
page
no
le
pe mi ia
mi a
con
indi e encia
un
«acon eci-
mien o
que
le
p i a ia
de
su
se i--
cio,
y
e a
muy
p obable
que
le
ale-
jase
pa a
siemp e
de
su
compañia.
Vuel o
el
Ma ques
á
su
casa,
se
en-
ó
luego
en
su
Cua o
adonde
Isido-
o
le
siguió;
pe o
en
es a
ocasion
no
mani es ó
el
meno
deseo
de
en abla
|
.
Ab
con e sacion
sé ia
ni
aleg e:
nada
hiz
'
zo
que
pudiese
es imula
las
disc e as
ocu encias
del
page:
acos óse'
casi
sin
habla
una
palab a,
y
cuando
su
iel
Isido o
le
dió
las
buenas
noches,
le
espondió
con
mucho
mas
laconismo
que
acos umb aba
y
con
ono
is e
y
pesa oso,
Al
dia
siguien e
ol ió
Ta i a
¿la
casa
de
Almeida,
y
pidió
una
audien=
cia
á
la
seño i a
de
Seixa.
Luego
que
es uyo
en
su
p esencia
la
eco dó
la
ocu encia
de
la
jó en
Flo e a
en
la
noche
an e io ,
y
la
dijo
que
el
en-
lace
de
es a
in e esan e
jó en
con
lsi-
do o
,
luego
que
hubiese
es e
legado
á
una
edad
p opo cionada,
le
pa ecia
indispensable
á
la
elicidad
de
uno
y
o o.
Descendió
despues
á
algunos
po -
meno es
sob e
el
nacimien o
de
su
page,
mani es ando
que
es e
pe ene=:
cia
á
una
amilia
de
hon ados
lab a-=
do es
de
las
ibe as
del
Taio:
p ome=
ió
que
si
se
e i icaba
el
ma imonio,
le
asegu a ia
una
sue e
eliz
é
inde-
pendien e,
y
p egun ó
ambien
á
su
ez
cual
e a
el
o igen
de
Flo e a;,
y
42
si
podia
espe a
algunas
en ajas
de
la
bondad
de
su
bienhecho a.
,,»Mi
Flo e a,
con es ó
Doña
Áu o-
a,
no
iene
bienes
algunos
de
o u-
na,
mas
yo
he
o ecido
cuida
de
su
sue e,
y
podeis
con a
en
que
no
la
abandona é.
En
cuan o
á
su
nacimien-
o,
no
puedo
cie amen e
da os
no-
icia
alguna;
pues
aunque
me
he
edu-
cado
en
el
mismo
con en o,
no
he.
is o
jamas
que
ningun
pa ien e
su-
yo
se
in e esase
en
su
des ino
ni
p e-
gun ase
po
ella.
Supe
po
la
abadesa
que
su
pension
se
pagaba
con
pun-
ualidad,
pe o
que
se
limi aba
á
las
ins ucciones
elemen ales,
sin
ningu-
na
ela i a
al
ado no:
en egaba
el
di-
ne o
un
banque o
de
Lisboa,
y
po-
co
an es
que
yo
dejase
el
con en o,
ecibió
la
abadesa
una
ca a,
en
la
que
le
p oponian
admi iese
á
Flo e a
en
clase
de
no icia.
Pa ecióme
que
es a
p oposicion
e a
muy
sensible
4
mi
jó en
amiga,
y
habiendole
hablado
del
pa icula
me
con esó
su
in encible
epugnancia
á
la
ida
del
claus o.
O-
ecile
po
en onces
el
luga
que
en
el
43
dia
ocupa
á
mi
lado,
pe o
con
g an-
de
admi acion.
mia
supe
que
depen-
dia
de
un
pad e,
y
que
no
podia
acep-
a
mi
o e a
sin
su
consen imien o.
Empéñela
á
que
le
solici ase,
y
me
con es ó
que
ha ia
con
el
mayo
gus-
o
una
en a i a,
pe o
que
enia
mu-
chas
azones
pa a
no
p ome e se
buen
éxi o;
po que
su
pad e
que ia
mas
e la
eligiosa
que
en
un
es ado
de
dependencia
pa a
el
que
no
habia
nacido.
|
«Esc ibió
,
pues,
á
su
pad e
sin
de-
ci me
su
nomb e
ni
el
luga
de
su
esidencia,
y
á
lo
que
me
pa eció
sin
ninguna
espe anza
de
log a
su
obje-
o;
nías
con
g ande
so p esa
suya
e-
cibió
al
cabo
de
ocho
dias
una
con-
es acion
que
con enia
sin
ese a
al-
guna
el
consen imien o
pedido;
ad i -
iendo
únicamen e
su
pad e
que
el
nomb e
de
la
pe sona,
bajo
cuya
p o-
eccion
iba
á
i i ,
no
le
dejaba
elec-
cion,
pues
no
podia
nega
á
Doña
Au-
o a
de
Seixa
lo
que
á
nadie
en
el
mundo
hubie a
concedido.
Supliqué
á
Flo e a
me
dijese
4
qué
debia
yo
44
|
la
p e e encia
que
su
pad e
me
daba;
pe o
me
asegu ó,
yo
c eo
que
con
since idad,
que
igno aba
absolu amen-
e
de
donde
p o enia,
po que
jamas
habia
pensado
que
su
pad e
pudiese
conoce me,
en
azon
de
que
nunca
le
habia
oido
p onuncia
el
nomb e
de
Seixa.
Habeis
oido,
seño
Ma ques,
cuan o
ace ca
de
mi
p o egida
puedo
deci os.
Ved
aho a,
si
os
pa ece
dig-
na
del
jó en:
po
quien
os
in e esais.
«Quedo,
seño a,
muy
econocido,
espondió
el
Ma ques,
á
la
moles ia
que.os
habeis
omado,
y
dejo
en e á-
men e
á
ues o
a bi io
la
sue e
de
mi
pob e
Isido o;
pe o
si
no
lo
lle-
ais
á
mal,
me
pa ece
se ia
ace a-
do
esplo a
an es
el
co azon
de
Flo-
e a;
po que
sin
duda
no
pod á
con-
ae
ningun
enlace
sin
consul a
á
su
pad e.”
Llamó
Doña
Au o a
á
Flo e a,
y
es a
que
no
espe aba
halla
al
Ma -
ques
con
su
seño a,
en ó
co iendo;
pe o
se
sob ecogió,
luego
que
ió
á
dicho
seño .
Pa ecia
que
agi aba
su
co azon
algun
p esen imien o,
que
se
ETA
A
AS
45
,
ye
pin aba
en
su
isonomia.
En e óla
Doña
Au o a
de
la
con e sacion
que
acaba-
ban
de
ene ,
y
le
p egun ó
si
sen ia
algun
in e es
po
el
jó en
Isido o,
y
si
en
es e
caso
que ia
esc ibi
á
su
pa-
d e
pa a
ob ene
su
consen imien o.
«Ap ecio
sob emane a
la
bondad
de
mi
seño i a,
con es ó
Flo e a,
y
doy
g acias
al
seño
Ma ques
po
el
juen
a ec o
que
me
mani ies a;
pe o
.
no
me
ha
ocu ido
aun
la
idea
de
de-
ja
á
mi
escelen e
y
amada
p o ec o-
a.
¿Y
po
qué
quie e
es a
sepa a -
me
de
su
lado?
¿Po
en u a
se
ha
b á
cansado
ya
de
mi?
«¿Y
puedes
ú
pensa lo,
que ida
Flo e a?
dijo
Doña
Au o a:
muy
al
con a io
,
e
ap ecio
mas
de
cada
dia,
y
el
deseo
de
e e
eliz
es
lo
único
que
nos
ha
inspi ado
la
idea
de
es e
casamien o.
Po
o a
pa e
Isido o
es
muy
jó en,
y
nues a
in encion
nun-
ca
se ia
el
uni os
has a
que
hubiesen
asado
algunos
años,
du an e
los
cua-
los
el
seño
Ma ques
se
es o za ia
en
asegu a
la
sue e
de
un
jó en,
po
quien
es á
lan
i amen e
in e esado.
46
>
¿C ees
ú
que
u
pad e
adhe i á
á
nues.
o
p oyec o?
A
—«Si
he
de
habla
ancamien e]
seño a
,
no
espe o
al.
—«Me
so p endes
Flo e a::
pe o
dia
me,
¿no
es
llegado
aun
el
iempo
de
desco e el: elo
que
ha
cubie o
has-
Y
a
aho a
u
o igen?
¿No
se á
mi
amis.
ad
ac eedo a
á
es a
con ianza?
|
—«Si
lo
mandais,
seño a,
nada
en-
d é
ya
ese ado
pa a
os;
mas
¿po
qué
que eis
hace me
a e gonza
?
—«¡
Á e gonza e!
¿Pues
qué?
¿ses
ia
posible
que
debieses
á
un
c imen-,
u
exis encia?
|
—G
Ah
seño a!
No,
no,
yo
os
lo
asegu o;
á
menos
que
“los
e eses
de
la
o una
sean
c imenes
á
nes os
ojos,
como
lo
son
á
los
del
mundo.
—«Pe dona,
Flo e a,
no
enia
in-
encion
de
alligi e
,
solo
e
p egun a-
é
una
cosa:
¿ e
ha
p ohibido
acaso
u
pad e
que
me
con ies
el
sec e o
de
u
nacimien o?
kl
—«Cuando
me
lo
hubie a
p ohibi-=
do
pa a
cualquie
o a
pe sona,
no
me
cabe
duda
de
que
hubie a
excep ua=
AA
a
a
e
47
do
á
Doña
Au o a
de
Seixa.
«Me
pa ece,
dijo
el
Ma ques
á
es-
la
sazon,
que
mi
p esencia
cie a
los
lábios
á
es a
seño i a,
asi
que
me
e-
i o.
He
esplicado
á
Doña
Au o a
mis
ideas
en
a o
de
Isido o
,:á
quien
es oy
in imamen e
unido,
y
en
cuya
elicidad
me
in e eso;
y
me
lisongeo
de
que
consul ando
Flo e a
con
su
no-
le
p o ec o a
,
halla á
algun
medio
de
ealiza
un
p oyec o
,
al
que
sen-
i ia
ene
que
enuncia .”
Dicho
es o
,
saludó
el
Ma ques
á
aquellas
seño as
,
y
se
sepa ó
de
ellas
pa a
pasa
al
cua o
del
Conde.
Vuel o
despues
á
su
casa
mi ó
4
Isido o
con
una
son isa
y
un
sem-
blan e
mas
apacible
oda ia
de
lo
que
enia
de
cos umb e,
y
le
hizo
una
seña
pa a
que
le
siguiese
al
in e io
de
la
habi acion.
Llegados
á
un
gabi-
ne e
pa icula ,
adonde
nadie
podia
en a
sino
e a
llamado,
se
sen ó
el
Ma ques
,
é
hizo
ambien
que
Isido o
se
sen ase
á
su
lado.
En
seguida
le
eon ó
la
escena
de
que
habia
sido
es-
igo
la
noche
an e io ,
y
le
pin ó
con
b
48
e
|
Í
1
|
Í
1
y
|
|
j
4
los
mas
i os
colo idos
la
ie na
y
sen-
cilla
pasion,
que
Flo e a
sen ia
po
él.
«Nada,
seño ,
podeis
deci me
so-
b e
es e
obje o,
espondió
Isido o,
que
yo
no
lo
sepa
ya;
y
espe o
me
e eais
cuando
os
asegu e
que
es e
amo
causa
mi
desg acia.
Cada
leccion
de
a -
pa
que
doy
á
esa
seño i a,
es
un
su-
plicio
inesplicable
pa a
mi
co azon.
—«¿Pe o
cómo
es
posible
que
en
la
edad
en
que
e
hallas
e
inspi e
se-
mejan e
sen imien o
el
amo
de
una
jó en
bella
y
i uosa?
-—«Es
,
seño ,
po que
yo
no
la
amo.
—«¡¿Acaso
es á
ya
p e enido
u
co-
azon?
¿Has
dejado
en
u
aldea
algu-
na
zagala
á
quien
hayas
empeñado
u
e?
Con íame
us
sec e os,
y
ya
no
e
habla é
mas
de
Flo e a.
—«No
he
dejado
en
mi
aldea
mu-
ge
alguna
que
enga
de echos
sob e
mi
co azón
,
po que
no
amo
ni
ama-
é
jamás
sino
á
una
sola
pe sona.
—«
¿Y
€S....
—«ÁA
mi
seño .
—«Conozco
oda
la
ineza
de
ua-
mis ad,
mas
no
puedo
acaba
de
pe =
E
3
SR
A
4
LE,
$
-
A9
suadi me
que
e
haga
insensible
al
amo .
—«Cuando
la
amis ad
es
e dade-
a,
es
esclusi a.
1
—«£se
sen imien o
,
mi
que ido
Isi-
do o,
nos
hon a
igualmen e
á
los
dos;
mas
yo
debo
desea
que
se
calme
un
poco
pa a
u
p opia
elicidad.”
En onces
comunicó:
el
Ma ques
á
su
page
los
pasos
que
sin
consul a le
habia
dado
con
Doña
Au o a
y
Flo-
ela.
Go ióse
Isido o,
y
no
espon=
dió
palab a;
pe o
sus
mi adas
esp e=
saban
un
descon en o,
que
po
espe-
lo:á
su
seño
p ocu aba
ocul a .
En
despues
de
acila
un
poco.,
es-
clamó
con
esolución:
«Seño
,
es e
ma imonio
es
im=
posible.
'
—«¡
Imposible
1
2UOS
—«S1
seño ;
po que
se
opone
á-
él
un
o o
solemne.”
os
Al
oi
es as
palab as
,
echó
el
Ma -
ques
una
mi ada
de
admi acion
sob e
su
page;
y
pa ecia
pedi le
la
espli=
cación:
de
aquel
mis e io,
po
lo
cual
c eyó
Isido o
que
debia
con inua .
«He
ju ado
en
los
al a es
y
á
p e-
OMO
11,
|
56
|
pedia
á
la
seño i a
Flo e a
el
ecibi -
le;
que
no
sabia
cuando
pod ia
ol-
e
á
con inua
omando-sus
leccio-
nes,
pe o
qué
en
el
momen o
en
que
es u iese
es ablecida,
se
ap esu a ia
á
pa icipa selo:
odo
lo
cual
c eyó
Isido o
que
e a
una
escusa.
Con
e ec-
o,
Flo e a
ob aba
así
po
consejo
de
su
seño a,
y
es a
p ecaucion
e a
de-
masiado
con o me
con
lo
que
le
ins-
pi aban
sus
p opios
sen imien os,
pa-
a
que
le
ocu iese
la
meno
idea
de.
opone se
á
ella.
Reg esó
Isido o
muy
con en o
á
casa
del
Ma ques,
y
se
pa=
sa on
mas
de
quince
dias
sin
que
se
ol iese
á
habla
de
Flo e a.
Al
cabo
de
es e
iempo,
en ó
es a
u a
mañana
en
el
cua o
de
su
seño a,
con
el
semblan e
muy
al e ado
y
las
líg imas
á
los
ojos.
Ad i iéndolo
Do-
ña
Au o a,
se
dió
p isa
á
es i se;
y
luego
que
se
e i a on
sus
doncellas,
p egun ó
con
mucho
in e es
á
su
ami-
ga
cual
e a
el
mo i o
de*su
a liccion.
«¡Ah
seño a!
con es ó
la
pob e
ni-
ña:
aho a
conozco
que
eniais
azon
en
deci me
que
amaba
á
Isido o;
ya
57
no
puedo
duda lo
á
is a
del
e ec o
que
ha
causado
en
mi
la
ca a
de
mi
pad e,
que
acabo
de
ecibi ,
en
la
que
me
p ohibe,
como!
ya
lo
habia
yo
p e is o,
el
pensa
en
el
casa-
mien o
que
habeis
p oyec ado.”
:
Anegóse
en
llan o
Flo e a
al
aca-
ba
es as
palab as,
y
Su
seño a
co-.
giéndola
de
la
mano
la
hizo
mil
ca-
icias
pa a
consola la;
pe o
sin
em-
ba go
no
pudo
deja
de
so p ende =.
se
in e io men e
de
una
nega i a
an
pe en o ia,
y
le
pa eció
ademas
que
el
pad e
desu
p o egida
debie a
ha-
be se
di igido
á
ella
mas
bien
que
á
su
hija
Cuando
es a
se
anquilizó
un
poco,
le
p egun ó
Doña
Au o a
sob e
qué
mo i os
undaba
su
pad e
aquella
nega i a.
»
«Hé
aqui
su
ca a,
seño a
,
dijo
Flo e a:
no
an
solo
me
au o iza,
pa-
a
que
os
la
comunique,
sino
que
me
manda
esp esamen e
que
lo
haga:
e-
ned
la
bondád
de
lee la.”
Pomó
Doña
Au o a
la
ca a,
que
es aba
concebida
en
es os
e minos:
+
«Mi
que ida
hija:
si
he
dejado
pa-
58
.
«sa
an o
iempo
sin
con es a
á
u
«ca a,
ha
sido
po
el
deseo
na u al
«en
un
pad e
de
oma
no icias
exac-
« as
sob e
la
pe sona
y
amilia
del
«jó en
que
e
o ecen
po
esposo.
«Los
in o mes
que
se
me
han
dado
«han
sido
muy
a o ables
á
su
ca ác-'
« e
,
y
bajo
es e
espe o
solo
end ia.
«mo i o
pa a
elici a me
de
la
elec-
«cion
que
se
ha
dignado
hace
u
«p o ec o a;
mas
po
desg acia
me-
«dia
una
ci cuns ancia
que
mo'
debo
«comunica e
en
es e
momen o,
y
«que
me
obliga
á
mi
pesa
á
nega =-
« e
el
consen imien o
que
me
pides.
«Te
epi o
que
dicha
ci cuns ancia
no
« iene
la
meno
elacion
con
el
ho-
«no
del
jó en
Ca doso,
0
de
su
a-
|
«milia:
mas
no
po
eso
deja
de
se
«bas an e
pode osa
pa a
p ecisa me
á
«p ohibi e
con
oda
la
au o idad
que
«me
ha
dado
sob e
í
la
na u aleza,
«el
pensa
que
pueda
se
nunca
u
«ma ido.
No
me
dices
en
la
uya
si
«le
amas;
pe o
en
odo
caso,
me
li-
«songeo
de
que
es a
inclinacion
no
«se á
su icien e
pa a
hace e
penosa
AZ
59
«la
obediencia;
es a
idea
llena ia
de:
«ama gu a
mis
úl imos
dias;
po que
« e
decla o
que
á
pesa
de
cuan o
«pueda
sucede ,
se á
i e ocable
mi
«decision.
Enseña
es a
ca a
á
u
no-
«ble
p o ec o a,
y
asegú ala
con
cuan-
« a
e icacia
e
sea
posible
el
i o
e-
«conocimien o
con
que
mi o
el
in e-
« es
que
se
oma
po
i.
Po
lo
de-
«mas
deseo
que
sea
ella
sola
la
que
« enga
conocimien o
de
lo
que
e
es-
«c ibo,
ocul ándolo
sob e
odo
al
jÓ-
« en
Ca doso
y
á
su
amo.
La
es-
«pues a
mas
ob ia
que
puedes
da le
«se á
que
la
edad
del
p ime o
no
es
“aun
p opia
pa a
o ma
ínculos
in-
«disolubles,
y
que
yo
no
quie o
e-
«sol e me-
has a
que
el
iempo
haya
«madu ado
su
co azon
y
su
en en-
«dimien o.”
El
es o
de
la
ca a
no
con enia
sino
consejos
pa e nales,
y
po me-
no es
de
amilia,
po
lo
que
Doña
Au o a
se
con en ó
con
pasa
la
yis-
a
lige amen e
po
ella,
y
se
la
ol-
ió
á
Flo e a
sin
que e
siquie a
mi-
a
la
i ma.
P egun ó-
sin
emba go
A
60
á
su
jó en
p o egida,
si
enia
algun
an eceden e,
po
donde
pudie a
e-
ni
en
conocimien o
del
mo i o
que
su
pad e
la
ocul aba,
mani es ando
g an
deseo
de
sabe lo;
y
Flo e a
le
asegu ó
con
odas
e as
que
la
única
causa
á
que
podia
a ibui
la
nega i-
a
de
su
pad e
e a
la.
di e encia
de
condiciones;
pues
ella
e a
hija
de
un
ciudadano
dis inguido
de
una
de
las
p incipales
ciudades
de
Po ugal,
y
el
pad e
de
Isido o
no
pasaba
de
se
un
lab ado .
Pe o
añadió,
que
aunque
su
pad e
e a
exac o
obse a-
do
de
las
con enciones
sociales,
no
po
eso
habia
conocido
jamas
el
o -
gullo;
y
que
ademas,
hallándose
en-
onces
en e amen e
dedicado
á
los
ege cicios
de
piedad,
no
e a
p esu-
mible
se
dejase
a as a
po
unos
-
sen imien os
indignos
de
un
c is ia-
no.
Mani es ó
que
desde
el
ecibo
de
la
ca a
habia
es ado
disen iendo
so-
b e
su
con enido;
pe o
que
ninguna
de
sus
conje u as-
le
habia
o ecido
-
una
solucion
sa is ac o ia
del
mis e io
que
aquella-
ence aba.
HE
a
».
NN
61
No
pudiendo
Doña
Au o a
adqui-
. i
mas
no icias,
despidió
á
Flo e a,
diciéndola
que
á
in
de
e i a
al
Ma -
ques
una
sensacion
desag adable
,
se
enca ga ia
ella
de
ins ui le
del
mal
éxi o
del
negocio;
y
la
ad i ió
que
en
su
opinion
e a
p eciso
deja
las.
lecciones
de
a pa,
po
lo
menos
has-
a
an o
que
la
indi e encia
hubiese
ocupado
el
luga
del
amo .
Conoció
Flo e a
la
p udencia
de
es e
consejo
se
e i ó
con
los
ojos
a asados
de
o a
despues
de
habe
besado
con
espe uosa
g a i ud
la
mano
de
su
seño a.
.
Luego
que
se
hubo
e i ado
,
o=
mo
Doña
Au o a
la
pluma
pa a
es-
c ibi
al
Ma ques.
Ninguna
le
pa e-
cia
bas an e
buena;
y
es u o
ambien
la go
iempo
escogiendo
en e
el
pa-
pel
ingles
es ampado,
de
que
o dina-
iamenle
se
se yia,
el
pliego
que
le
pa eció
mas
he moso.
Es a
e a
la
se-
gunda
ca a
que
di igia
á
Don
Luis.
de
Ta i a,
y
al
esc ibi la
e lexionó
ella
misma
sob e'si-en
hace lo
ob a=
ia
de
un
modo
con o me
á
los
usos
62
admi idos,
y
al
eca o
p opio
de
su
sexo;
pe o.
no
aciló
ya
cuando
e-
co dó
que
su
mano
es aba
des inada
i e ocablemen e
al
amigo
mas
in i-
mo
del
Ma ques,
y
que
el
obje o
de
esc ibi le
e a
un
ac o:de
bene icencia
hácia
unos
súbdi os,
cuya
sue e
de-
pendia
de
ellos.
En e an o
c eemos
no
debe
pasa
en
silencio
que
puso
un
cuidado
pa icula
en
que
la
ca -
a
uese
digna
de
la
pe sona
á
quien
se
di igia.
Guando
la
leyó
an es
de
ce -
a la
u o
la
desg acia
de
halla
una
lige a
al a
de
o og a ia;
¿y
se
c e
e á
acaso
que
bo ando
la
palab a
mal
esc i a,
puso
encima
la
co eccion?
Nada
de
eso,
semejan e
p ocede
hu-
bie a
sido
poco
delicado,
pues
en
las
ca as
que
se
esc iben
á
pe sonas
de
dis incion
no
debe
habe
enmienda;
ue a
de
que
hab ia
pasado:
po
una
igno an e
á
los
ojos
del
Ma ques
de.
“Ta i a,
cuya
ins uccion
e a
an:
as-
+
como
ingenioso
y
agudo
su
enlen-
—dimien o.
P e i ió
pues
olye
á
em-
peza
la
ca a,
y
el
Ma ques
pudo
glo ia se
,
cuando
la
ecibio,
de
que
'
63
poseía
á
la
ez
un
modelo
de
es ilo
y
Calig a ía.
Los
pasos
que
habia
dado
el
Ma -
ques
pa a
el
es ablecimien o
de
Isi.
do o,
no
habian
dejado
de
p oduci
un
g an
comba e
en
su
in e io ;
po -
que
como
de
cada
dia
se
hallaba
mas
y
Mas
unido
á
dicho
jó en,
conoz
cia
mejo
lo
muy
di ícil.
que
le
se-
ia
el
pasa se
sin
sus
se icios.
Pe o
en e
odos
los
de ec os,
el
egoismo
e a
el
que
mas
se
oponia
al
ca ác e
de
Don
Luis,
y
del
que
le
hubie a
sido
mas
sensible
el
e se
acusado;
y
es a
delicadeza
le
daba
una
con-
descendencia,
acaso
excesi a,
pa a
o-
do
lo
que
enia
elacion
con
sus
sa=
Uis acciones
pe sonales;
de
modo
que
e a
muy
ecuen e
en
el
p i a se
de
los
goces
mas
p eciosos
po
el
emo
”
a oga se
de echos
que
no:
le
pe -
Tencciesén.
En
es a
ocasion
no
habia
-
dejado
«de
Complace se
sec e amen e
al:
e
la
indi e encia-con
que
mi a-=
ba
Isido o
el
ma imonio
que
se
le
p oponia;
mas
es o
no
le
habia
¡m-
-
Pedido
el
le a
adelan e
un
p oyec-
64
]
o
que
mi aba
como
en ajoso
pa a
la
o una
de
su
page,
y
necesa io
pa a
la
elicidad
de
Flo e a:
conside-
aciones
muy
impo an es
que
él
no
odia
de
ninguna
mane a
sac i ica
al
deseo
de
conse a
á
su
lado
4
un
pee
que
le
habia
dado
mues as
de
la
mas
pu a
y
desin e esada
ad-
hesion.
Mas
habiéndose
des uido
el
p oyec o
po
una:
olun ad
es aña,
sin ió
el
Ma ques
an a
mayo
sa iS-
accion
cuan o
que
no
enia
nada.
que
echa se
en
ca a.
as
La
aleg ia
de
Isido o
al
sabe
la
nega i a
del
pad e
de
Flo e a,
ue
pu a
y
comple a.
Es e
jó en
enia
ambién
sus
sec e os;
y
si
el
amo
que
p o esaba
á
su
amo
e a
e ec i a=
men e
la
e dade a
causa
que
no
le
pe mi ia
pensa
en
sepa a se
de
él,
ocul aba
ademas
en
el
ondo
de
su
co azon,
o o
mo i o
que
le
hacia
insopo ables
las
sencillas
demos a-
ciones
de
la
inocen e
pasion
de
Flo e a.
C eyó
su
amo
que
al
pa icipa -
le
la
no icia
que
acababa
de
ecibi ,
debia
mani es a se
o endido
de
lo
que
65
llamaba
o gullo
del
pad e
de
la
jó-
en;
“pe o
Isido o
Je
con es ó
que
á
él
le
pa ecia
su
conduc a
an
na u-
al,
que
al
ez
en
su
luga
hubie-
a
hecho
lo
mismo;
y
que
en
odo
caso
e a
pa a
él
una
elicidad
el
ha-
e
dado
con
una
pe sona
de
aquel
emple,
pues
con
es o
se
aho aba
el
isgus o
de
e ec ua
un
casamien o
que
no
le
con enia.
Y
«Con
much:
escu a
lo.
omas,
que ido
Isido o,
dijo
el
Ma ques;
y
Pues
así
es,
yo
ambien
hab é
de
en a
á
la
pa e
en
u
aleg ia;
mas
no
puedo
deja
de
compadece me
de
la
pob e
Flo e a.
y
-«Flo e a
halla á
sin
duda
un
hom-
e
que
le
con enga
mas
que
yo,
espondió
el
page:
es
amable
y
bo-
nila;
su
seño a
oma
mucho
in e es
Po
ella,
y
le
o ma á
un
do e;
y
con
odo
es o,
no
la
al a án
pa i-
dos.
Po :
lo
que
hace
á
la
pasion
que
me
ha
mani es ado,
no
se á
e e na;
Po que
no
hay
mas
amo
cons an e
que
el
que
se
unda
en
la
es imación
Y
£M
la
con o midad
de
los
gus os
y
OMO
11,
5
72
en onces
« ompe
el
silencio,.
pe o
“aco dándose
luego
de
la
inmensa
dis-
ancia.
que
le
sepa aba
de
su
amo,
en-
aba
en
sí
mismo,
ecogia
las
ien-
das
del
caballo,
y
se
quedaba
á
cie =
a
dis ancia
espe uosa.
-
«La
p ime a
ez
que
habló
el
Ma -
q
,
ue
cuando
al
dobla
un
eco=
o
que
o maba
el
camino,
se
o e=:
ció
de
golpe
á
sus
ojos:el
pue o
de
Lisboa;
y
el
sinnúme o
de
bageles
que
en
él
se
hallaban
ondeados.
-
«Mi a,
«Isido o;
dijo:,:
esas
icas:
na es
que
aen
al.
Tajo.
las
iquezas
de
ambos:
hemis e ios
:
en e:
las
que
aho a.
es amos
mi ando
se
halla
segu-
amen e
la.
que
ca gada
de
un
eso=
To
mas
p ecioso
que:el
o o
y
los:a o-
mas
de
la:
Endia,
ha
uel o:
á
los
b a-
zos
de
sus
pad es:á
un
hijo
ie no,
y
á
miel
mas
amado
de
mis
amigos.”
Isido o:
que
jamas
podia
oi
ha-
bla
á
suzamo
del
a ec o
que
p o e-
seba
4
quien
quie a
que
uese,
sin
que
se.
despe asen
al
momen o
sus
«celos,
suspi ó
y
pe maneció
silencio-
so.
Ad i iólo
el
Ma ques,
pe o
no:
73
se
dió
po
en endido,
an es
bien
con-
inuó
po
el
mismo
ono;
y
habien-
do
dicho
al
page
que
se
ace case:,
le
obligó
á
examina
con
él
los
di e en
es
na ios
que
se
descub ian,
pa a
conoce
si
e a
posible,
uese
po
la
magui ud,
po
la
o ma;,-.ó
po
el
luga
en
donde
hubiese
anclado,
el
úl imo:
que
habia
legado:
de
¡las
-In-
dias
O ien ales,
que
e a
el
que
debia
habe
conducido
al
jo en
Conde
de
A.
|meida.
|
|
Cuando
se
hallaban
con emplando
aquella
escena
mages uosa;
el
eco
le-
jano
de
un
cañonazo
llamó
la
a en-
cion
del
Ma ques,
que
di igió
al
mo-
men o.
sus:
mi adas
hácia
el
lado
en
:
donde
habia:
c eido
oi le,
que
e a
á
la:
pa e
del
io
que:es á-bajo
la
ciu-
dad.
Al
p on o:
no
dis inguió
o a
cosa
que
una
lige a
humade a,
que
en
con aposición
de
un
cielo
del
mas
subido
“azul,
pa ecia
uba
especie
de
elo
anspa en e;
mas
.no
a dó
en
ad e i
que
salia
de
un
sobe bio
na-
io
de
es
puen es
que
subia
el
Ta=
.
JO
4
oda
ela,
y
que
habiendo
lle-
74
gado
ya
delan e
de
los
ue es
los
sa-
ludaba
an es
de
da
ondo.
Repi ié-
onse
los
i os
po
in e álos
iguales,
y
cuando
el
bagel
acabó
su
saludo,
espondie on
los
ue es
con
igual
núme o
de
cañonazos.
«No
necesi amos
sabe
mas,
dijo
Ta i a;
mi
co azon
me
anuncia
que
mi
amado
Almeida
iene
en
ese
na-
io:
si,
ap e emos
el
paso,
y
aun
llega emos
á
Lisboa
á
iempo-de
go-
za
los
momen os
de
su
en ada
en.
la
casa
pa e na,
y
ecibi
sus
p ime-
os
ab azos.
«Me
es
sensible,
seño ,
eplicó.
Isido o,
pe o:
no
puedo
menos
de:
di-
sipa
una
ilusion
que
Os:
pa ece
an
dulce.
¿No
eis
que
el
buque
que
a
á
ondea ,
ha
ena bolado
el
pabellon
ingles,
cuaudo
el
seño
Conde
de
Al-
meida
iene
en
una
aga a
de
gue a
po uguesa?
«Tienes
azon,
con es ó
is emen-
e
el
Ma ques,
cuando
en
luga
de
las
sie e
o es
po uguesas,
econoció
la
doble
c uz
de
la
G an
B e aña.”
|
Aunque
es a
equi ocación
poco
Ss
75
impo an e,
no
disminuia
en
nada
la
obabilidad
de
la:
llegada
de
Almei-
da,
de amó
sin
emba go
en
el
es-
pi i u
del
Ma ques
una
is eza,
á
que
no
pudo
esis i ,
y
ol ió
á
queda -
se
an
silencioso
como
al
p incipio
del
camino;
pe o
es o
solo
du ó
has a
que
en a on
en
los
a abales
de
la
capi-
al,
pues
en onces
el
mo imien o
y
á ago
que
po
odas
pa es
le
odea-
ba,
le
eanimó
un
poco,
ecob ó
su
aleg ía,
y
se
dió
p isa
a
llega
á
su
casa.
-
Mudóse
de
opa
ap esu adamen e,
y
oló
al
momen o
á
casa
de
Almei-
da:
pasó
sin
de ene se
po
delan e
del
po e o,
y
se
di igió
en
de echu a
á
la
habi acion
del
Conde.
La
p ime a
pe sona
que
al
en a
encon ó,
ue
al
iejo
Manuel
ayuda
de
cáma a
del
Conde,
que
hacia
ya
Cua en a
años
que
gozaba'
de
oda
la
con ianza
y
aun
de
la
amis ad
de
su
amo.
«Y
bien,
que ido
Manuel
,
esclamó
.
el
Ma ques,
¿ha
legado
ya
mi
amigo?”
La
única
espues a
que
ecibió
Ta-
Vi a,
ue
un
o en e
de.
lág imas.
«¡Cielos!
con inuó,
¿qué
ha
suce-
76
:
dido?
¿acaso
hab á
el
cielo
dispues o
súbi amen e
de
la
ida
del
espe able
Conde
an es
del
eg eso
de
su
hijo?”
Aquí
se
edobla on
las
lág imas
de
Manuel.
«Esplicaos
po
Dios,
buen
iejo,
añadió
i amen e
el
Ma ques,
cuya
impaciencia
llegaba
ya
á
su
colmo.
—«¡Ay
de
mi!
no
es
á
mi
iejo
seño ,
á
quien
ha
que ido
Dios
lle-
ya se
pa a
sí:
i e
aun
pa a
a as a
oda ia
algunos
años
de
exis encia
do-
lo osa,
y
llo a
la
p ema u a
mue e
de
un
hijo,
que
e a
la
única
espe an-
za
de
su
ancianidad,
y
la
glo ia
de
.
su.
casa.”
hijo
....!
Que ido
Manuel,
¿es
qué
el
*
dolo
pe u ba
ues o
en endimien-
o,
Ó
me
engañan
acaso
mis
oidos!
|
77
»
|
po que
cie amen e
yo
no
he
oido
bien.
—«Demasiado
cie o
es,
seño
Ma -
ques.
¡Pluguie a
al
cielo
que
yo
hu-
biese
pe dido
la
azon
la
íspe a
del
dia
en
que
ecibimos
es a
c uel
no i-
cial
mas
¡ay!
i o
pa a
sen i
y
pa-
dece
po
odo
lo
que
eo
y
oigo.
¡Pob e
amo
mio!
¡sin
duda
mo i á
de
penal
—«¡Luego
he
pe dido
á
mi
mejo
amigo!
¡Mi
que ido
Almeida!
¡Cuán-
a
elicidad,
cuán as
espe anzas
des-
uye
u
mue e!
Pe o
decidme,
Ma-
nuel:
¿cómo
sucedió
es e
a al
acon-
ecimien o?
—«Aun
no
ha
ecibido
mi
amo
no i-
-
cias
Cci cuns anciadas
del
hecho.
Pa e=
ce
se
que
el
iage
ue
muy
eliz
desde
Goa
al
B asil,
pues
las
úl imas
ca as
que
anunciaban
la
p óxima
salida
del
buque
pa a
Eu opa,
es aban
esc i as
en
Riojanei o.
El
gobie no
ecibió
des-
pues
a iso
de
que
la
aga a
habia
e ee-
i amen e
salido
de
aquel
pue o;
pe o
que
acome ida
pocos
dias
despues
po
una
empes ad
espan osa,
ue
a oja->
da
á
las
cos as
de
la
Guyana
sin
que
».
a
odada
|
Ss
pudiese
sal a se
ponona
alguna
de
la
ipulacion
,
ni
de
los
pasage os.
—«¡
Desg acia
c uel!
Yo
quisie a,
Manuel,
pode
aun
duda la,
y
nome
a e o
á
li
se
como
ha
sob es
|
lle ado
el
seño
Conde
es e
golpe.
>
--»0s
he
dicho
ya,
seño ,
que
mi
pob e
amo
mo i á
inde ec iblemen e
de
sus
esul as,
y
yo
no
le
sob e i i é.
—«Id,
amigo
mio,
decid
al
seño
Conde,
que
me
hallo
de
uel a
en
Lis-
boa,
que
me
habeis
ins uido
de
es-.
a
unes a
no edad,
que
le
pido
pe -
miso
pa a
en a
á
uni
mis
lág imas
con
las
suyas,
y
quedo
espe ando
su
espues a
en
es e
salon.”
Re i óse
Manuel
despues
de
habe
-
saludado
al
Ma ques;
el
cual
luego
que
se
halló
solo,
se
puso
á
discu i
y
llegó
casi
á
pe suadi se
que
odo
lo
que
acababa
de
oi
e a
uno
de
aque-
llos
sueños
a igosos,
que
nos
agi an
á
las
eces,
y
de
los
que
despe amos
despa o idos,
y
llenos
de
un
e o
in encible
que
en
ano
p ocu amos
disipa .
Di igia
sus
mi adas
á
cuan o
le
odeaba,
y
no
podia
hace se
Cca -
A
>
AS
PA
A
79
>
.
go
de
que
aquellos
luga es
ya:no
ol.
e ian
jamas
á
se
embellecidos
con
la
p esencia
de
su
amigo,
ni
esona-
ia
en
ellos
el
eco
dulce
de
su
yoz.
Es a
idea
le
e a
an
insopo able,
que
hizo
un
es ue zo
pa a
apa a la
de
su
imaginacion,
y
acabó
pe suadiéndose
que
no
e a
Manuel
,
sino
el
mismo
Al-
meida
el
que
espe aba,
€
iba
4
e
en-
a ;
pe o
los
pasos
len os
del
ancia-
no
que
llega on
á
sus
oidos
an es
qe
es e
se
p esen ase,
p incipia on
á
de-
sengaña le,
y
su
semblan e
is e
y
desolado
no
a dó
en
disipa
en e a-
men e
aquella
ag adable
ilusion.
Manuel
dijo
al
Ma ques
que
su
amo
-
no
habia
is o
aun
á
madie
despues
de
ecibida
la
no icia
de
la
mue e
de
su
hijo;
que
hubie a
deseado
hace
una
excepcion
en
a o
del
Ma ques
de
Ta i a,
pe o
que
no
se
sen ia
aun
con
bas an es
ue zas
pa a
sopo a
la
is-
a
de
quien
habia
conocido
y
sido
ami-
go
de
aquel
hijo
an
amado;
que
po
lo
mismo
le
suplicaba
no
lle ase
á
mal
que
no
le
ecibie a
po
en onces,
y
es u iese
pe suadido
de
que
se ia
la
ES
80
a
p ime a
pe sona
que
admi i ia
luego
que
la
eligion
hubiese
omado
algun
impe io
sob e
su:
alma.
|
No
podia
Ta i a
o ende se
de
es-
a
con es acion;
pe o
no
dejó
de
au-
men a
su
ama gu a,
pues
como
aun
no
habia
podido
llo a ,
espe aba
que
la
is a
del
pad e
de
su
desg aciado
amigo
,
y
de
la
desolacion
en
que
se
hallaba
su
amilia,
en e nece ia
bas-
an é
su
co azon
pa a:
p omo e
el
llan o,
y
juzgaba
ambien
que
los
la-
men os
con
que
mú uamen e
esp e-
sa ian
su
dolo ,
se i ian
pa a
con-
sola
al
Conde
,
impidiéndole
que
con-
cen ase
en
su
seno
la
pena
que
le
a ligia.
Pidió,
pues,
una
pluma,
pu-
so
p ecipi adamen e
sob e
el
papel
al-
gunas
palab as,
y
en egó
el
esc i o
á
Manuel
á
in
de
que
lo
lle ase
á
su
amo.
Salió
en
seguida,
mon ó
en
su
ca uage,
co ió
odos
los
c is ales,
y
mandó
al
coche o
que
le
lle ase
á
casa.
+
Espe ábale
el
page
en
el
ocado ,
segun
acos umb aba,
muy
ageno
de
pensa
lo
que
habia
sucedido.
So =
p endióse
desde
luego
cuando
ió
ol.
o
a
e
PPP
a
—
SA
81
e .á
su
amo
mucho
mas
p on o
de
lo
que
le
espe aba,
y
se ia
di icil
pin-
a
la
sensacion
que
le
causó
el
sem-
blan e
espan ado
del
Ma qués,
cuan-
do
despues
de
habe
abie o:
con
io-
lencia
la
pue a
del
gabine e
«se
echó
en
un
so á
sin
habla
palab a.
Cuan-
do
en ó
el
Ma ques
en
su
casa,
es-
aba
Isido o
leyendo,
y
al
oi :sus
pa-
sos
en
el.
salon,
dejó
el
lib o
,
se
le=
an ó
de
la
silla,
y
pe maneció
in=
mo il
en
su
luga ,
con
la
mano
iz-
quie da
apoyada
sin
ue za
sob e
la
mesa
,
el
b azo
de echo
caido
na u=
almen e,
la
cabeza
un
poco
inclina
da,
y
los
he mosos
ojos
di igiendo
po
en e
sus
la gas
pes añas
una
mi=
ada
ie na
é
in es igado a
sob e
el
Ma ques.
Uno
y
o o
gua da on
es a
posicion
algunos
minu os,
has a
que
al
in
ompió
Ta i a
el
silencio
escla-
mando:
,
«¡Ay
que ido
Isido o!
¡ya
no
en-
go
amigo!”
Hizo
el
jó en
un
mo imien o
de
so p esa;
po que
como
no
enia
no=-
icia
alguna
de
la
desg acia
ocu ida
OMO
11,
6
Mm
d
is
88
y.
sin
mu mu a .
En
cuan o
á
Doña
Au o a,
su
is eza
e a
una
melanco-
lia
dulce,
en
la
que
en
cie o
modo
pa ecia
complace se;
y
hubie a
podi-
do
deci se
que
es aba
is e
sin
sabe
ella
misma
el
mo i o,
en
una
palab a
sus
ojos
se
asemejaban
á
un
espejo,
en
el
que
e lejaba
la
pena
de
los
demas
sin
llega
á
su
alma.
CAPÍTULO
XIX.
/
6
pe
e
de
la
mue e
de
su
hijo
se
habia
el
Conde
de
Almeida
sepa ado
en e amen e
de
la
sociedad;
pe o
e-
cibia
de
cuando
en
cuando
con
el
ma-
yo
gus o
á
los
amigos
que
no
emian
en is ece se
con
la
compañia
de
un
anciano
desg aciado,
y
salia
algunas
eces
á
oma
el
ai e;
mas
al
in
de-
jó
igualmen e
de
ecuen a
la
socie-
dad,
y
euni la
en
su
casa:
de
modo
que
la
mayo
pa le
de
sus
conocidos,
no
ecibiendo
ya
mas
in i aciones,
no
se
a e ian
á
isi a le
po
no
espo-
ne se
á
se
impo unos;
y
de
ahi
es
A
89
que
á
pesa
de
su
ele ada
clase
poco
á
poco
ino
á
queda
en e amen e
ol-
idado
en
la
capi al.
Solo
Ta i a,
co
mo
que
es aba
segu o
de
se
bien
e=
cibido
á
oda
ho a,
ecuen aba
cons-
an emen e
la
casa
de
Almeida,
á
la
que
concu ía
po
lo
o dina io
cada
dos
noches.
Su
p esencia
disminuia
el
édio
de
los
desg aciados
que
la
ha-
bi aban:
es os
e an
los
únicos
momen-
os
en
que
pa ecia
que
el
Conde
ol-
idaba
la
pé dida
que
habia
su ido;
animábase
la
con e sacion,
y
Ta i a
po
su
pa e
no
dejaba
jamas
la
casa
del
Conde
sín
econoce
que
habia
ade-
lan ado
algo
en
ins uccion
y
i ud.
Cuando
mas
a aba
al
Conde
y
á
su
amilia,
mas
se
obus ecian
los
a ec-
os
que
cada
uno
de
sus
indi iduos
le
habia
inspi ado.
Aumen ábase
p og e-
si amen e
su
compasion
hácia
el
des-
en u ado
pad e,
á
quien
habia
p i-
ado
el
cielo
del
úl imo
enue o
de
su
noble
es i pe.
Pa eciale
e
una
pal-
ma,
que
en e
odos
los
á boJes
de
un
bosque
ondoso
en
o o
iempo,
e a
la
única
que
habia
podido
esis-
>»
PA
e
-
:
90
i
al
soplo
ab asado
del
ien o
del
desie o.
Cada
dia
hallaba
nue os
mo-
i os
de
admi acion
en
aquella
mad e
piadosa
y
esignada;
y
ambien
dis-
cu ia
con
ecuencia
sob e
cuales
e an
los
sen imien os
de
Doña
Au o a
en
an
dolo osas
ci cuns ancias.
La
especie
de
indi e encia:
que.
es-
a
mos aba,
y
que
el
Ma ques
c eyó
en
un
p incipio
que
la
a ec aba
po
modes ia
pa a
ocul a
los
e dade os
se í imien os
de
su
co azon,
le
pa e-
ció
al
in
que
e a
muy
e dade a;
po =
que
discu ió
con
undamen o
que
á
se
ingida,
e a
imposible
que
una
ez
ú
O a
no
se
hubiese
hecho
Doña
Au-
o a
aicion
á
sí
misma
en
p esencia
de
un
homb e
que
la
eia
casi
o-
dos
los
dias,
y
lo
que
sucedia
e a
cie »
amen e
lo
con a io;
pues
se
obse -
aba
en.su
conduc a
y
en
su
humo
una
igualdad
que
no
podia
p o eni
sino
de
un
p o undo
disimulo
ó
de
una
es ema
indi e encia
hácia
el
es-
poso
que
le
habia
sido
des inado;
y
como
nada
en
su
ca ác e
indicaba
que
pudiese
se
disimulo
,
de
aqui
odolAl
+
94
'
yó
Ta i a
que
ella
no
habia
nunca
amado
á
Almeida,
y
que
en
el
on-
do
de
su
co azon
se
aleg aba
de
ha-
be
quedado
lib e.
2h
La
p ime a
ez
que
le
ocu ió
€es-
a
idea
se
encole izó
ue emen e
con-
a
Doña
Au o a.
¡Cuán
necias
y
Su=
pe iciales
son
las
muge es!
decia;
y
ú
sob e
odas,
jó en
imp uden e,
¡
cuán
poco
«digna
e as
de
posee
el
eso o
ue
unos
pad es
ie nos
e
habian
des-
inado!
¿Hubie as
podido
ap ecia
las
i udes
de
u
esposo,
aquel
co azon
noble
y
gene oso,
aquella
alma
an-
ca,
aquel
alen o
cul i ado,
y
aque-
llos
sólidos
p incipios?
Todo
es o
pie -
des,
y
¡con emplas
u
pé dida
con
indi e encia!
Acaso
la
celeb as
en
se-
c e o,-y
suspi as
po
el
momen o
de
dá
u
mano
á
algun
necio,
Cuyo
€s-
e io
b illan e
e
hab á
seducido,
y
que
solo
e
conduci á
al
al a
pa a
hace e
in eliz.
Mas.
debe
ad e i se
que
el
Ma -
qnes
solo
en
algunos
a os
de
mal
hu-
mo ,
e a
cuando
se
en egaba
á
unas
ellexiones
an
poco
a o ables
á
la
-
que
las
mo i aba;
pues
en
los
momen:
os
de
calma
con enia
él
mismo
en
que
e a
muy
na u al
que
una
jó en
como
Doña
Au o a,
en iquecida
con
odos
los
do es
que
la
na u aleza
y
la
o una
pueden
de
desease
elegi
ella
misma
su
esposo;
que
debia
se le
muy
du o
el
e se
á
su
pesa
unida
á
un
homb e,
á
quien
jamas
habia
is o,
que
acaso
en
medio
de
sus
bellas
cua-
lidades
no
in e esa ia
su
co azon;
y
que
ambien
e a
muy
posible
que
en
la
nume osa
y
b illan e
sociedad
que
an es
se
eunia
en
casa
de
Almeida
hubiese
e ec i amen e
encon ado
al-
gun
homb e
que
hubie a
llenado
sus
ideas,
en
cuyo
caso
nada
enia
de
es-
ao dina ia
su
conduc a.
Desde
la
p ime a
yez
que
se
p e-
sen ó
es e
pensamien o
á
la
imagina-
cion
del
Ma ques,
se
p opuso
es e
exa-
mina
mas
de
ce ca
á
Doña
Au o a,
y
quedó
muy
p on o
con encido
de
ue
sus
sospechas
no
ca ecian
de
un-
En .
En onces
sin ió
i amen e
que
el
Conde
se
hubiese
sepa ado
de
la
sociedad
,
po que
se
pe suadió
que:
e
Í
93
á
no
se
asi,
le
hubie a
sido
ácil
des»
cub i
el
dichoso
i al
que-se
habia
enseño eado
de
un
co azon
des inado
en
O o
liempo
á-.su
amigo.
>
Sin
emba go
aunque
la,
soledad
que
einaba
po
en onces:en
la
casa
de
Al-
meida
debió
hace .
sus
obse aciones
muy
agas
é
incie as.
en
sus
esul a-
dos,
no
dejó
de
con inua las
con
la
es-
pe anza
de
que
algun
acon ecimien o
a o able
le
p opo ciona ia
a de
ó
em-
p ano
la.
ocasion
de
descub i
los
se-
c e os
de
la
seño i a
de
Seixa.
.
Mas
una
ci cuns ancia
imp e is a
puso
al-
gunos
obs áculos
al
exámen
á
que
se
habia
dedicado;
po que
habiendo
ad-
e ido
Doña
Au o a
que
el
Ma ques
ijaba
en
ella
sus
mi adas
con
mucha
mas
ecuencia
y.
a ención
de
lo
que
acos umb aba,
se
son ojó
y
en ó
en
si
misma,
á
la
mane a
que
se
eplega
la
sensi i a
an e
una
mano
indisc e a.
;
Ad i ió
Ta i a
es a
mudanza,
y
sin ió
sob emane a
habe la
ocasiona-
do
con
su
al a
de
p ecaucion
,
po -
que
p e ió
que
una
ez
ad e ida
Dó-
ha
Au o a,
le
se ia
mucho
mas
di i-
-
:
94
cil
descub i
loque
deseaba.
Mudó,
pues',
de
ác ica
,
y
po
algunos
dias
a ec ó
mi a
con.
g ande
indi e encia
odo
lo
que
enia
elacion
con
Doña
Au ó a,
y
aun
habló
dde
un
p oyec-
o
de
iage
que
debia
aleja le
de
Lis-
boa
po
algunos
meses.
lis a
no icia
no
podia
en
su
opinion
deja
de:
se
muy
ag adable
á
la
seño i a
de
Sei=
xa;
pues
su
ausencia
la
lib a ia
de
un
celado
incómodo
sin
duda,
yla
pe mi i ia
en ega se
a
los
mo imien-
os
de
su
co azon
sin
emo
de
des:
cub i se.
Pe o
con
g ande
admi acion
de
Don
Luis,
ió
es e
po
p ime a
ez
en
los
ojos
de
Doña
Au o a
o-
das
las
señales
de
un
sen imien o
e -
dade o,
ci cuns ancia
que
le
so p en=
dió,
y
le
hizo
en a :
en
p o undas
medi aciones.
Siguió
en
el
mismo
es ado,
aun
despues
de
habe
salido
de+la
casa
dé
Almeida;
y
mien as
se
di igió
4
la
suya,
se
puso
po
p ime a
ez
d
Te-
lexiona
de
donde
nacia
su
cu iosiz
dad,
y
con
qué
de echo
a aba
de
pene a :
los
sec e os
de
una
pe sona,
95
que
le
e a
en e amen e
es aña.
Simi
amigo
i iese
aun',
decia;
pensa ia
yo
que
e a
el
in e es
de
su
elicidad:el
que
me
mo ia,
y
que
me
i i aba
po
e le
íc ima
de
una
ai-
cion
;
mas
¡ay!
Almeida
no
exis e,
aquella
en
cuyas
manos
hubie a
pues o
él
oda
su
glo ia,
iene
libe ad
pa a
ob a
como
le
pa ezca,
y
sus
accio-
nes
ninguna
in luencia
end án
ya
en
la
sue e
de
mi
que ido
amigo.
La
«p eocupacion
del
Ma ques
no
le
impidió
el
ad e i
cuando
en ó
en
su
casa,
que
el
semblan e
de
Isi-
do o
se
hallaba
al e ado:
pa ecia
que
se
aleg aba
mas
que
o as
eces
de
e .
á
su
amo,'á
quien
hizo
algunas
amigables
econ enciones.
po que
se
habia
e i ado
a de,
siendo
así
que
la
ho a'
e a
la
misma
á'
que
'acos um=
b aba
hace lo,
y
a ó
de
pe suadi -
le
que
no:
saliese
ya
po
la
noche
si-
no
en
ca uage.
Admi ado
el
Ma ques
espondió
á
Isido o
que
se
habia
e-
i ado
á
la
ho a
que
enia
de
cos um-
b e,
y
que
él
sabia
muy
bien
que
cuando
hacia
buen
iempo
gus aba
mas
96
de
sali
4
pie.
Viendo
el
page
que
en
es e
pa icula
no
podia
adelan a
na-
da,
suplicó
á
su
amo,
que
á
lo
me-
nos
pe mi ie a
que
uese
él
en
su
com-
pañía
siemp e
que
saliese
despues
de
ps
el
sol,
á.
lo
que
espondió
el
a ques
,
que
es e
pun o
se
decidi-
ia
en
la
p ime a
ocasion.
:
Aunque
la
inquie ud
de
Isido o
no
se
ocul ó,
como
hemos
dicho
,.á
la
obse acion
del
Ma ques,
se
hallaba
es e
demasiado
ocupado
een
sus
p o-
pias
e lexiones
,
pa a
pensa
en
p e-
gun a le
la
causa:
pe o
á
la
mañana
siguien e,
iéndole
en a
en
su
cua -
o
con
odo
el
ai e
de.una
pe sona
que
ha
pasado
la
noche
agi ada,
se
aco dó
de
lo
que
habia
ad e ido
la
noche
an e io ,
y
le
p egun ó
cuál
e a
la
causa
de
su
inquie ud.
Al
p in-
cipio
negó
Isillo o
halla se
al e ado:
dijo
en
seguida
que
no
e an
mas
que
unas
ap ensiones
idículas
que
se
le
ha-
bian
ocu ido,
pe o
al
in
concluyó
con esando
que
es aba
e ec i amen e,
sob esal ado
á
causa
de
un
encuen o
que
habia
enido.
49
97
«¿A
quién
has
encon ado?
dijo
el
Ma ques.
—«A
Ped illo.
—«¡Ped illo!
¿Y
quién
es
Ped illo?
—«Aquel
desconocido
de
quien
os
hablé
en
o a
ocasion
que
habi aba
en
el
pueblo
de
Cha es,
y
que
enia
an
mala
ama.
Sospechando
yo
siemp e
que
lu o
pa e
en
ues o
asesina o,
le
denuncié
á
la
policia;
y
habiendo-
me
p esen ado
despues
muchas
eces
en
la
p e ec u a
á
sabe
si
le
habian
ya
p endido
,
siemp e
me
han
con-
es ado
que
segu amen e
hab á
salido
de
Po ugal
,
pues
que
has a
aho a
ha
sido
imposible
bace
ap ension
de
su
pe sona.
En
in
aye
le
encon é
en
una
de
las
calles
ecinas
,
y
al
e -
le
sen í
un
es emecimien o
in olun-
a io;
seguile
á
lo
léjos,
y
le
í
dis-
cu i
po
es as
inmediaciones
po
es-
pacio
de
media
ho a:
pa ecia
que
exa-
minaba
con
cuidado
odas
las
salidas
de
es a
casa,
y
yo
no
es aña ia
que
quisiese
hace
una
segunda
en a i a
Con a
os.
Asi
que,
mi
amado
seño ,
yo
os
lo
suplico,
cuidad
de
ues a
OMO
Ll.
7
104
ado....
Pe o,
¿qué
mas?
Aun
no
se
ha
e minado
la
dispu a
de
los
ma i-
ne os;
y
su
Cu iosidad
ha
cedido
á
la
p ecision
de
segui os:
edle
allá.
—«¿En
dónde?
—«Aquel
homb e
al o,
ojo,
de
acciones
muy
ma cadas,
que
á
po
la
o a
ce a,
nos
sigue
con
la
is a
y
se
de iene
cada
ez
que,
nos
pa a-
mos.
G eedme,
en émonos
po
aquí,
y
p ocu emos
llega
á
la
casa
de
Al-
meida
po
calles
escusadas.
—«aNo,
Isido o:
he
consen ido
en
que
me
siguie as
pa a
que
pudieses
soco e me
en
el
caso
en
que
me
ie-
se
a acado;
pe o
nunca
Don
Luis
de
Ta i a
se
esconde á
pa a
e i a
Cco-
ba demen e
las
mi adas
de
su
enemi-
go,
y
aun
ha é
mas;
le
espe a é
aquí
á
pié
i me.”
En
e ec o
dichas
es as
palab as,
se
de u o
el
Ma ques,
y
se
puso
á
mi-
a
de
hi o
en
hi o
á
Ped illo
,
el
cual
pasó
anquilamen e
po
delan e
de
él,
y
omó
po
la
p ime a
calle
que
se
di igia
al,
pue o.
El
Ma ques
si-
guió
su
camino
con
Isido o,
y
cuan-
105
do
se
halla on
en e
«la
calle
que
e a
muy
ancha,
no
descub ie on
ya
al
indi iduo
que
pa ecia
segui les
los
pasos.
Es o zóse
Don:Luis
en
pe sua-
di
á
su
page:que
el
pa ido
que
ha-
bia
omado
e a
el
«mas
p uden e,
y
el
mismo
Isido o
«con ino
en
ello,
despues
de
lo
cual
se
encamina on
di ec amen e
á
casa
de
Almeida,
a-
donde
llega on
sin
o a
a en u a.
E an
ya
las
diez
de
la
noche,
y
la
a mós e a
es aba
muy
oscu a,
cuan-
do
el
Ma ques
ad i ió
á
su
page
que
iba
á
sali
pa a
ol e se
á
su
casa.
Habia
Isido o
dispues o
sin
no icia
de
-su
amo,
que
el
coche o
de
es e
ue-
a
á
busca le:
disgus óse
Don
Luis
al
encon a
el
coche
á
la
pue a,
y
cuando
es aba
esis iéndose
á
subi
en
él,
de
epen e
dá
Isido o
un
g i=
o
y
cae
á
sus
pies,
y
al
mismo
iem-
“po
se
escapa
á
a o
de
la.
oscu i-
dad
un
homb e
embozado
en
una
g an
Ca
pa.
09
«¡Dios
mio!
esclamó
el
Ma ques,
¿qué
ienes
que ido
Isido o?
—«Nada,
seño ,
ó
al
menos
asi
106
|
lo
espe o,
espondió
el
page
con
oz
al e ada.
”
Ayudóle
el
Ma ques
á
le an a se,
llega on
al
momen o
muchos
c iados
del
Conde,
y
á
la
luz
de
las
hachas
ue
lle aban,
se
ió
que
los
es idos
de
Isido o
es aban
eñidos
de
sang e.
«q
Es ás
he ido,
hijo
mio?-
dijo
Don
Luis.
—«Lige amen e
,
seño ,”
.
Cogióle.
el
Ma ques
po
el
b azo,
le
hizo
ol e á
en a
en.
el
pa io,
y
habiéndole
sen ado
en
una
silla
se
disponia
á
qui a le
la
opa
pa a
e-
conoce
la
he ida;
pe o
Isido o
le
|
mani es ó
que
casi
no
enia
dolo
al-
guno,
pues
solo
es aba
he ido
del
b azo
,
y
que
de
mane a
alguna
con-
sen i ia
en
que
su
seño
le
desnudase.
|
«En emos
en
el
coche,
seño ,
di-
|
jo
Isido o,
y
ol ámonos
á
casa.
Vues o
ci ujano
e á
mi
he ida,
y
os
le
c ee eis
cuando
os
asegu e
qué
es
muy
leye.”
Du an e
es e
deba e
se
espa ció
po
la
casa
de
Almeida
la
no icia
de
la
ocu encia:
el
Conde
y
la
Condesa
407
“baja on
al
pa io
seguidos
de
Doña
Au-
o a
y
de
Flo e a.
La:
seño i a
de
Seixa
es aba.
pálida
y
azo ada,
po que
las
p ime as
oces
que
habian
llegado
á
sus
oidos
e an
que
el
Ma ques.
aca-
baba
de
se
asesinado.
Cuando:
ió
que
el
he ido
e a
Isido o,
ecob ó
la
anquilidad;
pe o
“ ansmi ió
su
inquie ud
¿4
Flo e a,
que
sin
epa a
en
las
pe sonas
que
la
odeaban,
se
a odilló
delan e
del
page
y
se
desha-
cia
en
lág imas.
|
«T anquilizaos
,
seño i a,
dijo
Ísi-
do o,
que
no
ha
mue o
nadie,
y
si
yo
me
hallo
he ido
,:0s
asegu o
que
es
muy
le emen e.
«Yo
quie o
e lo,
yo
quie o
cu a os,
esclamó
Flo e a,
qui ándose
el
pañuelo
que
lle aba
pues o
,
y
haciéndole
i as.
«Dejadme
po
dede
eplicó
:el
page,
no
necesi o
nada.
q
«Pe o
seño
Isido o,
dijo
el
Con-
de
de
Almeida;
haceis
mal
en
no
ad-
mi i
nues os
soco os
,
po que
odo
se ia
ob a
de
un
momen o.
-
«No,
no:
no
puede
se ,
epi ió
Isido o.
|
A
108
5
«Pe o
hijo
mio,
dijo
el
Ma ques
al
menos
enséñanos
el
b azo,
que
es-
o
bas a á
pa a
anquiliza nos.
.
—«Po
Dios,
seño ,
ol ámonos
á
casa,
y
ened
á
bien
que
solo
ues-
o
ci ujano
sea
el
que
econozca
mi
he ida.
]
-
«No
le
impo unemos
mas,
dijo
el
Ma ques
,
po que
los
en e mos
sue-
len
ambien
ene
sus
cap ichos;
pe-
o
siquie a
¿no
pod ás
deci nos
co-
mo
e
ha
sucedido
es a
desg acia?
po -
que
yo
con
la
oscu idad
nada
he
dis-
inguido.
|
—«Ya
lo
sab eis
despues.
«Me
pa ece
que
ya
no
saca emos:
mas,
dijo
en onces
el
Ma ques,
y
so-
lo
me
queda,
seño es
,
oga os
me
di-
simuleis
el
as o no
y
con usion
que-
os
habemos
causado
,
y
pedi os
pe -
miso
pa a
eli a nos.”
Saludóles
el
Conde
de
Almeida
con
la
mayo
a abilidad
,
sus
c iados
ayu-
da on
á
Isido o
á
subi
al
coche,
y
habiéndose
Ta i a
colocado
á
su
la-.
do,
pa ie on
pa a
su.
casa.
109
CAPÍTULO
XX.
:
que
el
Ma ques
se
quedó
so-
lo
con
su
page,
le
p egun ó
sin
de-
ene se
los
po meno es
de
lo
que
aca-
baba
de
ocu i .
«Ese
in ame
Ped illo
,
dijo
Isido o,
es
el
au o
de
odo;
bien
sabia
yo
que
no
nos
espiaba
sin
obje o.
Con-
a
os,
seño ,
se
di igia;
pe o
e-
lizmen e
lo
ad e í
yo
á
iempo,
y
pude
in e pone me
pa a
ecibi
el
gol-
pe
que
iba
di igido
á
ues a
pe sona.
«¡Gene oso
Isido o!
esclamó
el
Ma ques,
¿con
qué
pod é
yo
ecom-
pensa e
lo
que
haces
po
mi?
—«Nada
mas
ácil,
mi
que ido
seño :
un
poco
de
amis ad,
y
mucha
con-
ianza:
ed
aquí
odo
loque
os
pido.
—«j¡
Y
si
la
he ida
que
has
ecibi-
do
llegase
á
se
pelig osa!
Ni
me
a e-
o
á
pensa lo:
¡ah
coba de
Ped illo!
Yo
io
que
no
queda án
impunes
us
deli os.
|
—«Os
epi o
,
seño ,
que
mi
he-
Ée
7
110
'
ida
es
muy
le e:
en
cuan o
á
Pe-
d illo
no
se á
necesa io
que
penseis
mas
en
él,
po que
ya
no
eneis
na-
da
que
eme
de
sus
aiciones.
—«¿
Cómo
?
—
«Desde
que
ese
aido
me
ha
da-
do
nue os
mo i os
de
inquie ud,
nun-
ca
he
salido
de
casa
sin
a mas,
y
SO-.
b e
odo
las
eces
que
enia
el
hono
de
acompaña os.
Ási
pues,
cuando
es-
:
a
noche
le
descub i
ce ca
de
la
pue =
a
de
Almeida,
no
me
con en é
con
de ende os,
sino
que
al
mismo
iem=
po
le
di igí
con
el
es ile e
¡una
es o-
cada,
an
ace ada
á
mi
pa ece ,
que
ó
yo
me
engaño
mucho,
ó6
no
hab á
podido
ol e
á,
casa
po
su
pie.
—«¡Niño
ma a illoso!
¿No
solo
e es
alien e,
sino.
dies o
?”
Lo
p ime o
que
hizo
el
Ma ques
luego
que
llega on
á
casa,
ue
en ia
á
busca
á
su
ci ujano;
y
asi
que
hu-
bo
llegado
hizo
aun
una
en a i a
pa-
a
que
se
le
pe mi iese
asis i
á
la
cu-
acion
;
pe o
mani es ó
Isido o
an a
epuguancia
á
consen i
en
ello,
y
mos ó
al
inquie ud
po
la:
ins ancia
DATA
>
as
da
.
114
con
que
su
amo
lo
pedia
,
que
e-
miendo
es e
causa le
una
calen u a
que
ag a ase
su
pelig o,
enunció,
aun=-
que
á
su
pesa ,
á
lo
que
an o
habia
deseado.
Pe o. u o
una
g an
sa is ac=
cion
,
cuando
el
ci ujano
le
asegu ó
que
el
es ado
del
he ido
e a
muy
a-
o able
,
y
que
algunos
dias
de
des-
canso
y
die a
bas a ian
pa a
es i ui -
le
la
salud.
Con
es a
segu idad
se
con-
en ó
el
Ma ques
con
es a
un
a o
á
su
cabece a,
y
examina
po
sí
mis-
mo
si
es aba
dispues o
odo
lo
que
pudiese
necesi a
du an e
la
noche,
y
se
e i ó
en
seguida
á
su
cua o.
Al
o o
dia
se
le an ó
Don
Luis
mucho
an es
de
lo
que
acos umb a-
ba
,
y
co ió
al
momen o
al
cua o
de
su
page,
en
donde
se
en e ó
de
que
habia
log ado
un
sueño
apacible,
y
que
casí
no
sen ia
ya
dolo
alguno.
El
Ma ques
pasó
la
mayo
pa e
del
dia
jun o
la
cama
de
lsido o,
y
es-
e
le
ins aba
en
yano
pa a
que
se
e-
i ase
,
y
pa ecia
que
se
hallaba
con-
uso
po
la
bondad
y
dignacion
que
con
él
usaba
su
amo,
el
cual
se
com-
442
placia
en
epe i le,
que
no
podia
ni
que ia
conside a le
ya
como
un
do-.
més ico
,
sino
como
el
amigo
mas
ama-
do
y
leal.
Es as
palab as
hacian
b i-
lla
de
aleg ía
el
in e esan e
y
g acio-
so
os o
del
page.
E a
muy
na u al
que
Don
Luis,
ue
es aba
ya
an
acos umb ado
á
con-
ia
á
su
iel
Isido o
casi
odos
sus
pensamien os,
se
hallase
oda ia
mas
dispues o
á
pa icipa le
cuan o
pasa-
ba
en
su
co azon,
despues
de
la
nue-
a
p ueba
de
a ec o
que
acababa
de
ecibi ,
y
cuando
sen ado
á
eces
du-
an e
muchas
ho as
á
su
lado,
no
siemp e
podian
gi a
sus
con e sacio-
nes
sob e
obje os
indi e en es.
En
uno,
pues,
de
es os
momen os
de
con ianza,
le
pa icipó
la
cu iosi-
dad
que
le
habia
inspi ado
la
indi e-
encia
con
que
ecibió
Doña
Au o a
la
no icia
de
la
mue e
de
su
amigo,
las
obse aciones
que
habia
hecho,
y
la
conclusion
que
de
odo
habia
e-
nido
á
saca .
Una
nube
somb ia
cub ió
los
ojos
de
Isido o
cuando
acabó
el
Ma ques:
113
de
p onuncia
es as
palab as.
—«¿Luego
c eeis,
seño ,
le
dijo,
que
Doña
Au o a
0s
ama!
—«Lo
emo,
amigo
mio.
—«¡Lo, emeis!
¿Y
po
qué?
¿—
«Po que
no.sé
que
pa ido
oma .
No
deseo
á
la
e dad,
casa me
con
ella,
mas
al
mismo
iempo.
sé
que
no
¿po-
d ia
se
insensible
al
amo
de
una
mu-
ge
an
hechice a.
$
ásinias
—«(Y
siemp e
habeis
sido
an
sen-
sible,
seño
Ma ques?
—«
C uel
Isido o!
¡qué
memo ias
me
enue as!
—«Pe donadme
,
mi
amado:
seño :
es a
esclamacion
ha
sido
in olun a ia,
pues
yo
no
enia
absolu amen e
¿la
meno
in encion
de
a ligi os.*
—«Asi
lo
c eo;
y
ol iendo
á
Do-
ña
Au o a,
la
idea
de
que
es aba
p o-
me ida
á
mi
amigo
me
p esen a
á
la
ez.
azones
pa a
ama la,
y
pa a
huic
de
ella.
¿Qué
me
aconsejas
ú
en
es-
e
caso?”
AO
Has a
aquí
habia.
¡pódido.
Isido o
ocul a
su
u bacion
,
po que
lo
que
po
su
pa e
enia
que
hace
,
es aba
Tomo
5.
120.
me
a o
de
pe manece
'en
mi
cua -
o
odo
el
iempo
que
os
sea
posible;
no
me
dejeis
jamas
solo
con
ningu-
no
de
ues os
c iados,
y
si
llegase
á
pe de
el
conocimien o,
y
deli a=
se,
no ad
bien
odo
lo
que
diga,
y
—mani es ádmelo
cuando
uel a
en
mi
acue do.
Con inó
He ei a
su
elacion,
e-
i iendo
que
du an e
los
dos
p ime-
os
dias
se
habia
ocupado
el
he ido,
en
au o
que
se
lo
habia'
pe mi ido
su
debilidad,
en
examina
a ios
pa-
peles
que
sacaba
de
un
eo ecillo,
y
de
los
cuales
hacia-paque es
que
ce a-
ba
y
sellaba;
que
al
e ce
dia
le
habia
acome ido
un
desmayo
del
que
no
habia
uel o
sino
pa a'cae
en
un
espan oso
deli io,
en
cuyo
caso
He -
ei a,
(que
pa ecia
humano
y
ca i-
a i o),
se
man u o
en
su
cua o
mien as
du ó
el
acceso
con
a eglo
á
los
deseos
mani es ados
po
el
pa-
cien e.
Las
palab as
que
es e
dijo
ue-
on
an
aisladas
que
e a
imposible
aplica las
ningun
sen ido,
y
el
hues-
ped
solo
habia
dis inguido
bien
dos.
121
nomb es
que
el
en e mo
epe ia
mu-
cho
en
sus
discu sos,
cuales
e an
los
de
Isido o
y
de
Don
Amb osio,
Te minado
el
acceso
dijo
He ei a
á
Don
An onio
que
es os
dos
nomb es
e an
los
únicos
que
habia
podido
e-
ene
en
la
memo ia,
y
le
p egun ó
si
e an
de
dos
pe sonas
á
quienes
de-
seaba
habla .
A
es a
p egun a
los
ojos
del
mo ibundo
se
mani es a on
po
algunos
momen os
es ao dina iamen-
e
encendidos,
y
con es ó,
¡quién!
¡yo!
¡yo
habla
á
Don
Amb osio
de
La ena!
Sí,
mas
p on o
le
habla é
de
lo
que
él
piensa;
pe o
se á sin
ues a
in e encion:
no
necesi o
que
enga
á
e me,
po que
yo
oy
á
bus-
ca le,
y
si
ú
en
ningun
iempo
di-
ces
á
pe sona
alguna
que
has
oido
sali
de
mi
boca
al
nomb e,
sald é
aunque
sea
de
lo
mas
p o undo
de
los
in ie nos,
y
e
ha é
ol e
las
palab as
al
cue po,
«Me
pa ece,
seño
He ei a,
dijo
Isido o
son iéndose,
que
os
dan
poco
cuidado
las
amenazas
de
Don
An onio.
«¡Cómo!
¿Qué
hé
dicho
yo?
es-
122
clamó
el
huesped
pe dido
el
colo .
“No
engais
pena,
epuso
el
page,
con inuad
ues a
na acion
que
de-
seo
i amen e
sabe
el
in
de
la
his-
o ia
del
seño
An onio.
Discu o
que
es
un
homb e,
cuya
conciencia
no
es á
muy
limpia,
y
os
no
en-
d eis
ningun
mo i o
pa a
a epen i-
os
de
ues a
anqueza
,
po que
Dios
no
pe mi e
que
un
c iminal
uel a
del
o o
mundo
á
a o men a
á
los
homb es
de
bien.
«Po
en onces,
con inuó
He ei-
a,
no
dijo
mas;
pe o
habiéndome
llamado
es a
mañana,
me
p egun ó
de
nue o
que
nomb es
habia
p onun-
ciado
du an e
su
deli io:
se
los
e-
pe i,
y
me
dijo:
ese
Isido o
de
quien
he
hablado,
es
un
jó en
que
es á
en
casa
del
seño
Ma ques
de
Ta i a,
al
que
si e
en
clase
de
page.
Impo a
mucho
que
yo
le
ea;
pues
ño
po-
d é
mo i
en
paz
si
no
lo
consigo:
engo
que
comunica le
cosas
de
la
mayo
impo ancia,
cosas
de
las
que
dependen
su
elicidad
y
la
de
su
amo..
1d,
pues
á
busca le,
ogadle
que
se
123
Ss
enga
en
ues a
compañía
y
no
pe =
doneis
medio
alguno
pa a
que
acce-
da
4
mis
deseos;
mas
cuidad
de
que
nadie,
niaun
su
amo,
oiga
lo
que
le
digais.
Cuando
Isido o
sepa
lo
que
engo
que
comunica le,
ha á
el
uso
que
quie a
de
las
no icias
que
le
da-
é;
pe o
en e an o
quie o
que
solo
él
las
eciba.
Que
enga
p on o
so-
b e
odo,
po que
ya
me
queda
muy
poco
iempo
de
ida.
—«Y
bien,
seño
Isido o
¿os
enis
conmigo?”
No
bien
habia
acabado,
cuando
le an ándose
Isido o
co ió
hácia
la
pue a,
pe o
habiéndole
al ado
las
ue zas
,
cayó
en
l
suelo;
ayudóle
He ei a
á
ol e
4
sen a se
,
despues
de
lo
cual
le
dijo
el
page
suspi ando.
«Ya
eis,
amigo
mio,
que
no
me
hallo
absolu amen e
en
es ado
de
se-
gui os:
es oy
mas
debili ado
po
la
die a
que
po
el
mal;
mas
habla é
hoy
mismo
al
médico
á
in
de
que
lo
disponga
de
modo
que
pueda
sali
á
la
calle
de
aquí
á
dos
dias.
1d,
pues,
-
y
decid
á
Don
An onio
que
es oy
en
124
p
e mo
,
he ido.....
¿lo
en endeis?
he-
ido,
pe o
que
i é
luego
que
me
ha-
lle
en
es ado
de
pode
anda .
«P ocu ad,
seño
Isido o,
que
sea
lo
mas
an es
posible,
eplicó
el
hues-
ped;
po que
sino
emo
mucho
que
no
encon a eis
ya
á
aquel
des en u ado.”
El
Ma ques
que
es aba
ya
impa-
cien e
de
an
la ga
con e encia
y
no
dejaba:
de
ene
alguna
zozob a
po
la
segu idad
de
su
page,
se
anqui-
lizó
iendo
po
in
sali
al
paisano,
y
y
Cuando
en ando
en
el
cua o
de
Ísi-
do o,
le
halló
un
poco
p eocupado,
pe o
po
lo
demas
en
el
mismo
es=
ado
que
le
habia
dejado.
No
le
p e-
gun ó
di ec amen e
po
el
obje o
de
su
con e sacion
con
el
huesped
de
San
Juan
Bau is a;
mas
p ocu ó
des-
cub i lo
po
medio
de
odeos.
El
pa-
ge
que
que ia
e i a
á
su
amo
una
inquie ud
que
no
se
hallaba
en
es a=
do
de
pode
des anece ,
habia
esuel-
o
gua da
silencio
has a
despues
de
su
en e is a
con
Don
An onio;
y
en
e ec o
cumplió
su
p opósi o
y
no
ha-
bló
una
¡ABE
)
125
Cuando
« ino
el.
ci ujano;
le
ma-
ni es ó
Isido o
que
un
negocio
del
mayo
¡in e es
le
obligaba
á
sali ,
y
que
po
lo
mismo
espe aba
le
pusie-
se
en.
es ado
de.
e i ica lo.
¡El
doc-
o
ponde ó
desde
luego
las
¡g andes
p ecauciones
que
se
necesi aban
en
una
con alecencia
;'wmas.
cuando
ió
que
el
pacien e
es aba
decidido.
á
no
pe dona
medio
alguno
pa a
ecob a
p on amen e
sus
ue zas,
«c eyó
que
debia
mi a
po
su,
p opio.
hóno ,
y
en
consecuencia
le
pe mi ió
un
ali-
-
men o
mas
sólido,
y
en
luga
de
las
isanas
que
has a,
en onces
le
habia
da-
do
le
ece ó.
algunas
pociónes
en o-
nan es;
con
lo
cual
de
alli
á
dos
dias
ya
se
halló
Isido o..en
es ado
.de:
po-
de
anda ,
y,
sin
pe de
'un
ins an e
se
'
p esen ó:
en.
la
hos e ia
de
San
Juan
Bau is a.
pá
«Asi
que
el
huesped
le
ió
en a ,
se
sepa o,al
momen o
de.
un
iage o
que
acababa
de
llega
,
y
habiendo
en-
ca gado
4
un
«mozo:
que
«le
enseñase
el
cua o
que
le
habia
des inado,
pa-
só
con
Isido o
á
una
pieza
pequeña
126
muy
sepa ada,
adonde
nadie
podia
oi
lo
cd
hablaban.
|
«Habeis
llegado
demasiado
a de,
seño ,
dijo
He ei a,
luego
que
se
halla on
solos:
Don
An onio
mu ió
aye
po
la
a de.
H
«¡Cielos!
esclamó
el
page;
y
los
sec e os
que
enia
que
comunica me
¿se
hab án
sepul ado
con
él
en
el
se-
pulc o?
108
JET
TECEO
«¡Ojala
que
lo
hubiesen:
sido!
e-
plicó
el
huesped;
mas
yo
emo
aun
mayo :
desg acia.
—«¿
Cuál?
—«Que
se
hallen
en
pode
de
un
enemigo
de
ues o
amo.
—«¡
Me
haceis
es emece !
¿Y
qué
mo i o
eneis
pa a
pensa lo?
-—«Escuchad,
seño
,
odo
lo
que
ha
sucedido.
Guando
an eaye
ol í
yo
de
e os,
pa icipé
4
Don
An o-
nio
loque
me
habiais
dicho;
y
al
sa-
be .
que
ues a
salud
no
os
pe mi is
ia
eni
po
la
a de
,
y
que
de
con»
siguien e
no
pod ia
habla os
has a
pa-
sados
algunos
dias,
se
en egó
á
la
mas
c uel
desespe acion.
¡Desg acia-
;
437
do
mí!
esclamó;
¡no
pod é
epa a
los
males
que
he
causado!
P ocu é
consola le,
y
le
p opuse
desde
luego
que
se
anquease
di ec amen e
con
el
seño
Ma ques:
¡Jamas!
me
espon»
dió.
En onces
le
o ecí
se
su
con i-
den e,
p ome iéndole
la
mayo
ese -
a
y
p ecaución,
pe o
no
habiendo
admi ido
ampoco
es a
p opues a,
le
suge í
la
idea
de
que
con iase
odos
sus
sec e os
á
un
hon ado
eclesiás i-
co,
au o izándole
pa a
que
os
los
as-
mi iese
á
os.
En u ecióse
al
oi lo,
y
p o umpió
en
blas emias
an
ho o-
osas,
que
yo
sen i
de
odas
e as
habe le
ecibido
en
mi
hos e ia;
y
os
con ieso
,
seño ,
que
aun
emo
que
la
p esencia
y
la
mue e
de
al
im-
pio
en
mi
casa,
han
de
ae
alguna
desg acia
á
mi
amilia.
Pe maneció
en
es e
es ado
de
ince idumb e
du an e
oda
la
a de
y
noche
de
an eaye ,
y
aye
po
la
mañana
me
pidió
que
le
hiciese
lle a
á
su
cua o
un
b ase o
encendido
,
y
le
diese
el
co ecillo
que
es aba
sob e
la
mesa.
Hicelo
asi,
y
cuando
le
ab ió
yi
que
con enia
múu-
128
chas.
ca as
y
o os
papeles:
empezó
luego
á
desen ol e los,
y
4
i los
que-
mando
uno
as
ol o;
mas
en
es o
se,
ab e
de
epen e
la
pue a
del
cua o,
y
en an
dos
homb es
desconocidos:
uno
de
ellos:me
dice,
poniéndome
una
pis ola
al.
pecho:
si
hablas,
e es
mue o.
El
o o
co ió
al
lecho
del
mo ibundo:
le
a ancó
los
papeles
que
enia
en
la
mano,,.
y
en
¡seguida
se
puso
á
egis a
odos
los
incones
del.
cua o
pa a
e
si,ha:la ia
algunos
mas.
Concluida
es a:
ope acion
p egun ó
á
Don
An onio
,
¿es án
aqui
odos?;
el
he ido
con
una
oz
que
apenas
po-
dia
en ende se
,
espondió.
que
no
. e-
nia
mas
papeles
que
aquellos;
y
con
es o
:se
e i a on
los
dos
desconoci-
dos
,
p e iniéndome
que
no
saliese
del
aposen o
has a
que
hubiese
pasado
un
Ausi o
de
«ho as
eb ia
Escuchaba
Isido o
lo
que.
decia
el
huesped
con
el
mayo
in e es.
y
a en-
cion;
y
habiéndose.
He e a!
de eni-
do
un
poco,
le
ogó
que
siguiese.
«La
desespe acion
'del
:en e mo,
con inuó
el
huesped,
se
edobló
lue-
po
Es
is
To
e
E
129
go
-
que
pa ie on
aquellos
homb es:
¿Con
qué
odo
se
ha
pe dido?
decia;
¡elin ie no
me
pe sigue
y
p o eje
al
c imen!
La
conmocion
que
le
causó
aquella:
a en u a,
le
ocasionó
un
de-
li io
muy
la go.
Sin
emba go
ecob ó
su
conocimien o
poco
despues
de
me-
diodia;
pe o
su
debilidad
se
hallaba
en
el
mas
al o
g ado,
y
odo
anun-
ciaba
que
le
quedaban
ya
muy
pocos
ins an es
de
ida.
En onces
me
hizo:
sen a
á
su
lado,
me
dijo
que
omase:
la
pluma,
y
me
dic ó
es e
papel
que
eis.”
|
Al
deci
es o
en egó
el
huesped
a
Isido o
un
esc i o
concebido
en
es-
os
é minos:
«Me
p oponia
epa a
an es
de
mo-
« i
algunos
de
los
muchos
pe jui-
«cios
que
he
causado
al
Ma ques
de
«Ta i a,
mani es ándole
el
nomb e
«del
implacable
enemigo
que
le
pe -
«sigue,
Cuyo
ins umen o
he
sido;
y
«deseaba
ambien
pone
en
manos
del
«seño
Isido o
unos
papeles
que
cie -
« o
acaso
,
queno
quie o
esplica ,
hi-
«zo
eni :
a
mis
manos,
los
cuales:
Tomo
mn.
E
9
136
la
Condesa,
descub o
el:
dolo
de
una
mad e;
y
eo,
en
in,
que
esa
jó en
é
in e esan e
Au o a,
que
me
con=
ió
al
mo i
el
amigo
de
mi
co azon,
y
que
debia
se
un
dia
mi
hija,
aá
se
pa a
mi
una
pe sona
es aña;
po -
que
cié amen e
yo
no
puedo
exiji le
que
pe manezca
siemp e
á
nues o
la=
do:
su
nomb e,
su
belleza,
su
o -
una,
odo
me
impone
el
debe
debus-
ca le
un
esposo;
mas
yo
no
sé
si
po-
d é
sob e i i
al
momen o
en
que
sea
p eciso
que
la
conduzca
yo
mismo
al
al a
pa a
en egá sela
á
o o
que
á
mi
hijo.”
í
l
La
conclusion
de
es e
discu so
pa-
eció
al
Ma ques
enida
del
cielo
pa-
a
da le
opo unidad
de
ab i
su
co-
azon
al
Conde.
y
-
«Nadie
en
el
mundo,
seño ,
espon=
dió,
conoce
mejo .que
yo
la
e dad
de
cuan o:acabais
de
deci ,
ni
pa i-
cipa
mas
i amen e
de
ues as
penas;
me
lisongeo
de
que
es ais
pe suadi-
do
de
oda
la
since idad
del
espe uo-
so
y
aun
ilial
a ec o
que
Os
p o eso.
-—«0s
he
dado
de
ello
una
g an
p ue=
«
137
ba:
os
sois
el
único
de
odos
mis
ami-
gos,
á
quien
admi o
en
lo
in e io
de
mi
amilia,
y
no
os
ocul o
ni
mis
penas
,
ni
mis
debilidades.
—«¿Me
pe mi i eis,.
pues,
que
os
ha:
ble
con
en e a
anqueza?
—««No
solo
os
lo
pe mi o,
sino
que
os.
lo
uego.
ADIOS
a
—«¿Cuáles
son,
seño ,
ues os
p o-
yec os
pa a
lo
enide o?
¿Es
posible
que
enga
a ac i o
pa a
os
la
man=
sion
de
la
capi al?
La
mudanza
de
ai-
es
y
de
ida
¿no
con ibui ia
mejo
que
cualquie
o a
cosa
4
la
conse -
acion
de
ues a
salud
que
an o
ap e=
cian
ues os
amigos,
y
al
ali io
de
ues as
jus as
penas.?
3
'-—
«Asi
lo
c eo.
Pe o
¿4
dónde
po-
d é
yo
i ?
¿Me
ol e é
á
la
India
don-
de
odo
me
eco da á
la
unes a
mue -
e
de
mi
hijo?
¿I é
á
sepul a me
en
alguna
ciudad
de
p o incia?
¿ó
bien
que iais
que
á
mi
edad
edujese
á
me álico
mi-
o una
pa a
comp a :
ie as,
y
con
ellas
plei os
y
disgus-
os?
Me
queda
ya
muy
poca
ida,
y
pienso
mo i
en
es a
misma
Casa.
-
138
—«Ninguna
p e e encia
me
ha
ija-
do
en
Lisboa,
seño
Conde:
dejé
el
cas illo
de
Ta i a
po
consejo
de
ues-
o
amable
hijo
con
el
obje o
de
dis-
ae me
del
sen imien o
que
me
cau-
saba
la
mue e
de
una
esposa,
á
quien
habia
a ado
con
una
injus a
indi e-
encia,
po
lo
que
me
a
un
emo dimien o
que
en
mane a
algu-
na
podia
acalla .
Jamas
he
enido
la
_idea
de
abandona
pa a
siemp e
los
si-
ios
que
me
ie on
nace ,
y
es os
se
ha ian
pa a
mí
mucho
mas
delicio-
sos
,
si
os
Os
dignaseis
acompaña me,
y
ijándoos
alli
eemplaza
pa a
con-
migo
á
un
pad e
que
me
a eba ó
el
cielo
demasiado
p on o.”
Animá onse
los
ojos
del
Conde
al
oi
es a
p oposicion,
y
po
la
p ime-
a
ez
despues.
de
la
mue e
de
su
hijo
se
dejó
e
en
su
semblan e
un
lige o
aspec o
de
complacencia.
Cogió
luego
la
mano
del
Ma ques,
y
se
la
ap e ó
con
la
mayo
e nu a.
«Tambien
pod ia
sucede
en on-
ces,
con inuó
Ta i a,
que
Doña
Au-
o a
me
p e i iese
á
la
mul i ud
de
——
139
aman es
que
su
he mosu a
a ae á
p e-
cisamen e
en
su
ededo .
—«
Mi
pupila,
seño
Don
Luis!
¿Pues
qué?
¿la
ama iais
os?
—«¡Ah
seño
Conde!
No
me
a e-
o
á
deci
á
nna
muge
que
la
amo;
mas
puedo
asegu a os
que
no
he
en-
con ado
aun
o a
con
quien
me
u-
iese
po
mas
dichoso
de
pasa
mi
ida.
—«Y
yo
os
p o es o
po
mi
pa e
que
sois
el
único
homb e
á
quien
po-
d ia
e
sin
sen imien o.ocupando
el
luga :
de
mi
hijo
en
el
a ec o.
de
mi
pupila,
como
lo
ocupais
ya
en
mi
e -
nu a.
Voy,
pues,
á
pa icipa
ues a
p opues a
á
la
misma
Doña
Au o a,
y
si
po
su
pa e
no
hay
incon enien-
e,
podeis
mi a
como
hecho
es e
ma-
imonio.
Yo
soy
ya
iejo,
y
mis
des-
g acias
me
han
a iejado
mas
aun
que:
los
años;
deseo
con
ansia
ye
ce ca
de
mi
algunos
se es
elices;
la
habla-
é
mañana
mismo,
y
sab eis
su
es-
pues a
al
dia
siguien e,”
In e umpióse
la
con e sacion
con
la
en ada
de
la
Condesa
y
de
Doña
Au o a;
y
en
odo
el
es o
de
la
no-
140
che
mani es ó
el
Conde
una
se enidad
y
aun
una
aleg ia,
que
no
pudo
me-
nos
de
so p ende
á
aquellas
seño as.
No
es aba
an
e a
lo
el
Ma ques;
pues
no
podia
deja
de
pensa
en
que
acababa
de
ija
con
una
palab a
el
des-
ino
de
oda
su
ida,
po que
e a
ca-
si
imposible
que
apoyando
el
Conde
su
p e ension,
la
desechase
Doña
Au o=
a.
Aco dábase
Ta i a
de
las
desg a-
cias
que
habia
ya
su ido
po
el
amo ,
y
pensaba
ambien
algunas
eces
en
doo,
cuyo
ca ác e
delicado.
y
ce-
loso
no
e a
de
espe a
iese
con
in-
di e encia
es e
ma imonio.
¿Y
cómo
a ligi
á
aquel
jó en
amable,
que
no
i ia
sino
pa a
su
amo?
A
ue za
de
e lexiones
casi
legó
el
Ma que
á
a e-
pen i se
del
paso
decisi o
que
acaba-
ba
de
da ;
y
emiendo
en
in
que
pu-
diesen
lee
en
su
isonomia
la
u ba-
cion
que
einaba
en
su
espí i u,
ab e-
ió
la
yisi a,
y
se
ol ió
á
su
casa
mas
emp ano
de
lo
que
acos umb aba.
Luego
que
llegó,
le
en ega on
un
bille e
del
p esiden e
del
ibunal
de
la
Relazaon
,
quien
le
ogaba
se
o=.
141
|
imase
la
moles ia
de
pasa
á
su
casa
al
o o
dia
po
la
mañana
pa a
habla
de
un
negocio
del
mayo
in e es;
escusán-
dose
con
las
obligaciones
de
su
em-
pleo
de
no
i
él
mismo
á
e se
con
el
Ma ques.
Ap esu óse
Ta i a
á
acudi
á
la
in i acion
del
p esiden e,
el
cual
despues
de
un
p eámbulo
di igido
á
exci a
la
cu iosidad
de
Don
Luis,
con inuó
en
es os
é minos:
|
«Si,
seño
Ma ques,
el
obje o
que
me
ha
hecho
desea
el
e os
es
muy
sensible
pa a
mi,
y
yo
me
hubie a
holgado
de
que
ya
que
al
p oceso
ha-
bia
de
o ma se
,
no
se
hubiese
elegido
p ecisamen e
pa a
en abla le
la
épo-
ca
de
mi
p esidencia.
Sin
duda
cono-
ce eis
al
seño
Conde
de
Villano a.
—«Demasiado,
seño
p esiden e:
es
mi
mayo
enemigo;
el
único
acaso
que
engo
en
el
mundo,
mas
¿qué
es
lo
que
me
quie e?
—«P e ende
que
lle ais
indebida-
men e
el
í ulo
de
Ma ques
de
Ta i-
a,
que
dice
le
pe enece,
y
acaba
de
p esen a
una
demanda
á
e ec o
de
se
econocido
como
al,
y
pues o
en
po-
142
sesion
de
los
bienes,
que
en
el
dia
dis u ais.
—«¡
Mis
í ulos!
¡mis
bienes!
¿No
le
bas a
acaso
mi
ida?
—«¿Qué
decis,
seño ?
—«Po
dos
eces
ha
a en ado
ya
con a
mis
dias
el
Conde
de
Villano a..
—«Moude aos,
seño
Ma ques:
en
es e
momen o
nos
hallamos
solos;
pe-
o
si
en
p esencia
del
ibunal”
se
os
escapasen
ales
palab as,
c eed
que
pe -
-
judica ian
mucho
á
ues a
causa.
—«Pe o
cuando
un
asesino....
—«0s
lo
epi o:
¿podeis
p oba
lo
que
decis?
engo
p esen e
una
de
las
ci cuns ancias
de
que
que eis
habla ,
pe o
bien
sabeis
que
el
ibunal
no
ha
omi ido
diligencia
alguna
pa a des-
cub i
los
asesinos,
y
que
no
ha
po-
dido
consegui lo;
y
cualesquie a
que
sean
las
sospechas
que
podais
ene ,
no
Os
au o izan
pa a
p o e i
semejan es
esp esiones.
Mas
en
el
dia
no
se
a-
a
de
es o:
os
he
a isado
de
la
deman-
da
p esen ada
po
el
Conde
de
Villa-
no a
,
po que
he
c eido
que
no
es a-
ba
en
el
o den
que
un
seño
de
ues-
s
143
o
ango
ecibiese
la
p ime a
no i-
cia
po
conduc o
de
un
ugie .
Se
a=
a
pues
de
de ende os,
y
no
de
e»
c imina .
-
—«Pe donad,
seño
p esiden e,
mi
i acidad,
y
ened
la
bondad
de
de-
ci me:
¿el
Conde
de.
Villano a,
que
desciende
de
un
hijo
segundo
de
mi
bisabuelo,
sob e
qué
es ao dina io
p e ex o
unda
la
p e ension
de
se
he-
ede o
de
los
i ulos
y
bienes
de
la
ama
p imogéni a,
con
pe juicio
del
he ede o
legí imo?
—«Ese
es
p ecisamen e,
seño
Don
Luis,
el
pun o
mas
delicado
de
lo
que
os
debo
mani es a ,
y
lo
que
me
es
mas
dolo oso
ene
que
deci os.
Sos iene,
pues,
Villano a....
pe donad
que
yo
me
hallo
muy
léjos
de
p onuncia me
en
su
a o ,
que
es
el
único
he e-
de o
y
el
úl imo
ás ago
que
exis e
de
la
amilia
de
Ta i a.
Dice
que
ues-
o
nacimien o
ue
acompañado
de
cie as
ci enns ancias
que
pueden
ha-
ce
dudosa
su
bul inidad:
y
que
ie-
ne
en
su
pode
las
p uebas
de
es a
ase cion,
144
Mi
nacimien o
¡legi imo!
¿Quién
es
el
insolen e
que
se
a eye
á
sos e-
ne
al
impos u a?”
Al
p onuncia
es as
palab as
a o-
jaban
uego
los
ojos
de
Don
Luis,
quien
puso
mano
á
su
espada
lleno
de
u o .
«T anquilizaos,
seño ,
le
dijo
el
p esiden e,
y
ol eos
á
ues a
casa;
los
documen os
de
que
ues o
ad e -
sa io
a a
de
ale se,
se
os
comuni-:
ca án
como
es.
debido,
y
se
os
con-
-
cede á
odo
el
iempo
necesa io
pa a
p oba 'su
alsedad
ma e ial,
ó
des ui
el
e ec o;
pudiendo
es a
segu o
de
que
el
ibunal
no
p onuncia á
su
jui-
cio
sino
despues
de
habe
pesado
ma-
du amen e
las
azones
de
ambas
pa -
es.
No
me
pa ece
necesa io
añadi
que
exis e
una
p e encion
¡ a o able
á
ues a
causa;
po que
cie amen e
no
es
ag adable
despoja
á
un
hom-
b e
de
hono
que
despues
de
la gos
años
goza
de
un
es ado
ilus e,
y
de
g andes
bienes,
que
espende
con
li-
be alidad,
pa a.
aumen a
los
de
o o
homb e
que
no
los
necesi a.
Si
el
Con*
de
de
Villano a
p ueba
cla amen e
su:
145
de echo,
nos.
e emos
p ecisados
á
sen-
encia
á
su
a o ;
pe o-la
mas
peque-
ña
i egula idad
en
los
documen os,
la
meno
oscu idad
en
las
p uebas,
bas-
a á
pa a
que
se
desp ecie
su
demanda.”
El
Ma ques
ag adeció
de
nue o
al
p esiden e
la
a encion:
que
le
habia
mani es ado,
ol ió
á
escusa se
de
la
i acidad
de.
su
ca ác e ,
y
se
es i-
uyó
á
su
casa,
as o nado
po
lo
que
acababa
de
sabe .
CAPÍTULO
XXIT.
e a
Isido o.
ió
baja .
á
su
a-
mo
del
coche,
quedó
so p endido
de
laal e acion
que
ad i ió
en
Su
sem-
blan e.
Inquie o
de
lo
que
pod ia
habe le
sucedido
le
siguió
en
silencio,
y
así
como
es u ie on
en
su,
cua io,
se
a ojó
á
sus
pies,
y
le
suplicó
le
mani es ase
cuál
e a
el
mo i o
de
su
sob esal o.
Agua daba
la
esplicacion
con
an a
mayo
impaciencia,
cuan o,
el
Ma ques:
e a
po
lo
o dima io
bas-
an e
dueño
de
lo
que
pasaba
en
su
Tomo
11.
10