AÑO I. OCTUBRE l.° DE 1871. NÚM. l.°
IA HISPALENSE,
REVISTA REPUBLICANA FEDERAL.
Filoso ía, deudas, Li e a u a yA es.
LA HISPALENSE.
Al decidi nos hoy ásaca áluz pública
una Re is a, nada más léjos de nues o áni-
mo que conside a nos eco del pa ido áque
pe enecemos yal que nos hemos consag a-
do ynos consag amos con en usiasmo ycon
en e a é en el po eni .
Hace mucho iempo que deseábamos la
apa ición de un pe iódico de es a indele, ne-
cesa io po más de un concep o en un pa -
ido an nume oso ypo en e; pe o de auda-
da es a espe anza una yo a ez, po cau-
sas que no a amos de analiza , c eemos
i memen e que si bien nues a publicación
deja á mucho que desea , end á en cambio
el mé i o de su buen deseo yel de se i
de es imulo áplumas más au o izadas que
la nues a.
Rés anos aho a hace una anca expo-
sición de los ines que nos p oponemos: coad-
yu a con nues as ue zas ála unión, algo
queb an ada po desg acia, de nues o pa -
ido; denuncia odo abuso, pa a de donde
pa a, ydedica pa e de nues a publica-
ción ála amena li e a u a, an elizmen e
cul i ada hoy po á ias de las pe sonas
que nos han o ecido su colabo ación, yque
cons i uyen, áno duda lo, las espe anzas
más legí imas de nues o po eni : en es o
pueden ence a se.
Si log amos es os ines, cumplidas se e-
án en un odo nues as aspi aciones, que no
se desen uel en en e dad en la aquí ica
es e a de las pe sonalidades, p o undo mal
que más que o o alguno aqueja ánues o
pa ido, yel que se hace p eciso ex i pa á
oda cos a.
buim:ajenio.
I. C ónica polí ica, po C. Peña anda.—II. Los clubs, po J. Gó-
mez.—III. Las quin as, po X.—IV. Emancipación de la mu-
je , po M. Pe ez C espo.—V. Al ma du an e una boiTasca,
po C. Peña anda.—VI. Zaida, po J. Gómez.—VII. Tea os,
po A en- Tha na .—VIII. Cha adas, po X.
CRÓNICA POLÍTICA.
Muy poco que sea digno de mención
ocu e en los momen os en que esc ibimos
es as lineas.
Cualquie a di ia que la polí ica due me,
endida al in po an os y an epe idos sa-
cudimien os.
Pe o no es así: ios pa idos odos se p e-
pa an pa a la p óxima lucha pa lamen a ia,
que ha de o ece segu amen e un in e és i-
ísimo.
La cues ión de la p esidencia se á la p i-
me a que ocupa á la a ención de nues os
ep esen an es.
En e las dos en idades polí icas que se
dispu an ese pues o, nues a elección no es,
no puede se dudosa.
Ambos pe sonajes han sido unes os pa a
la Re olución: ámbos han ca ecido en el ban-
co azul de aquel alo , de aquel adicalismo
que mos a on un iempo en los bancos de
la izquie da, que ue on la base de las sim-
pa ías que supie on a ae se del país yque
hoy se han enagenado po comple o.
Pe o ¿qué causas pueden in lui en la
ic o ia óde o a de uno de es os pe sonajes?
La de que el Gobie no descub a, deje is-
lumb a siquie a el deseo de que se halle ani-
mado, ya de a anza decididamen e po el
camino de las e o mas, ya de e i ica una
coba de e i ada.
Aun suponiendo que el gabine e én e
de lleno en su p og ama, ¿hab á quien c ea
que ealiza á ese do ado sueño que se llama
ni elación del p esupues o?
¿Cuen a con medios pa a sepa a los in-
supe ables obs áculos que han de in e po-
né sele?
Nó; p ime o, po que iene en sí mismo
más ómenos pa en e la di e sidad de mi as,
LA HISPALENSE.
la ca encia absolu a de unidad que no puede
po ménos de acompaña álos elemen os
he e ogéneos de que se compone; ysegundo,
po que cuan o más se ap oxime yse iden i-
ique con la Re olución, a endiendo álas ne-
cesidades que ella ino á emedia , an o
más ha de aleja se de sus adep os yde la
his o ia is ísima pe o cons an emen e se-
guida de su pa ido.
Y, á lo hemos dicho, es po demás p o-
blemá ico que el cue po legislado le pe mi-
a la en ada en el emplo de las economías,
yle deje en ega se con anquilidad ásus
minis e iales ilusiones.
Desengáñense nues os homb es polí i-
cos; la eme osa cues ión de nues a hacienda,
nue o nudo go diano, necesi a un co e.
En ano se á que se a e de deshace
descub iendo sus combinaciones.
Cada Gobie no, de es os que en nues o
país se suceden con las imosa ecuencia, no
hace o a cosa sino añadi una nue a uel a
al mis e ioso nudo, imposibili ando cada ez
más su esolución.
Con esamos ingénuamen e que damos sin
i ubea nues a p e e encia al gabine e que
p eside el S . Ruiz Zo illa, sob e cualquie a
o o que p esidie a el gene al Se ano, po
ejemplo, ócualquie a de sus comensales.
És e nos conduci ía ála eacción po
cálculo ía yp emedi adamen e: con aquél
nos amenaza igual pelig o; pe o end íamos
que a ibui lo ásu adicional inocencia, y,
aunque los e ec os son análogos, nos queda-
ía como consuelo aquel con encimien o.
Luégo, es e gabine e iene un mé i o; el
de la di isibilidad.
Po ejemplo: se o ece que llega el e a-
no, época en que el excesi o calo eclama
la p esencia de algún que o o minis o en
los baños, yel gabine e se di ide mul ipli-
cándose, sin que po es o se e ase en lo
más mínimo la ma cha de los asun os pú-
blicos.
Se o ece un iaje égio, eclamado po
el en usiasmo de las p o incias, ylos minis-
os se ele an ádi e sas po encias, yse di-
seminan po ahí con el ca ác e de co es-
ponsales.
Pe o yá se ace ca ai ez la ho a de la ex-
piación: los minis os uel en áMad id con
el a epen imien o del hijo p ódigo yel e-
mo que es na u al acompañe al que e la
empes ad sob e su cabeza.
iQuién sabe oda ía!
¿Abdica á el Gobie no el ce o de las e-
o mas, óle e émos cual ágil ba quichue-
lo zozob a en las u bias aguas de las eco-
nomías?
Hé aquí el p oblema cuya esolución se
ap oxima con indecible apidez.
Noso os espe amos de los homb es que
se eúnen en el san ua io de nues a libe ad
yde nues as leyes, que depongan sus esen-
imien os, sus odios al ez, en a as de la
sal ación, yá que nó de la elicidad de es a
des en u ada nación.
Noso os espe amos especialmen e de los
homb es que allí enca nan las aspi aciones
del pa ido epublicano ede al español, la
mayo ene gía yla necesa ia p udencia que
nos aconsejan las lecciones del pasado.
Pe o p eciso es al p opio iempo que el
Di ec o io no descuide la o ganización del
pa ido en p o incias, pues su es ado en al-
gunas deja mucho que desea , dic ando aque-
llas medidas que se espe an, que se adi i-
nan, po deci lo así, yque con ibui ían á
aumen a el en usiasmo y o i ica la é de
algunos, p es ando ida áese mo imien o, á
esa pe pé ua animación que acompaña siem-
p e ála libe ad, como al sol sus esplan-
do es.
Yespe emos los acon ecimien os, pen-
dien es de la ape u a de las Co es, que de-
ben sucede se con mucha elocidad, yel gi o
que omen los asun os de in e és gene al y
que pa icipa émos opo unamen e ánues-
os lec o es, según la ac i ud en que se co-
loquen las diminu as acciones en que se di-
ide la Cáma a, en la segu idad de que el
Gobie no se á impo en e pa a ealiza el p o-
LA HISPALENSE. 3
g ama deslumb ado que ha abie o an e los
ojos del país.
Ca los Peña anda.
LOS CLUBS.
¿Po qué el pa ido epublicano de Se i-
lla no se mues a hoy con la é, las con ic-
ciones, la ida que en o a época no lejana
enía?
Di ícil es con es a con p ecisión áes a
p egun a, po que son a ias las causas que
han p oducido es e e ec o.
Pe o in es iguemos, sin emba go, las que
puedan habe in luido más di ec amen e en
es e cámbio casi ápido, ypa a es o conden-
semos en b e es líneas la his o ia del pa i-
do epublicano desde la Re olución.
La clase llamada pueblo, la compues a
de los deshe edados po la sociedad, los pá-
ias yescla os de odos los iempos, ha sido
la uen e de cu o ecundo manan ial b o ó
el g an pa ido epublicano, hijo de la edu-
cación de siglos en la desmo alizado a escue-
la de la mona quía; amo dazadas sus in eli-
gencias po su aliada la eoc acia, helados
sus co azones, la indi e encia e a la no ma
de la inmensa mayo ía de los españoles.
Es os, que han enido á o ma hoy el
pa ido epublicano, acos umb ados ásabe
que siemp e enían debe es, pe o jamás de-
echos; acos umb ados áno ene necesidad
de dedica algunas ho as ála ges ión de los
asun os del común, po que sabían que exis-
ían o os homb es an sólo conocidos, las
más de las eces, po sus icios yc ímenes,
que es aban enca gados de lab a exclusi a-
men e (así se lo decían po lo ménos) su e-
licidad, necesi aban án es que nada^ que en
su nacimien o, á aiz de la Re olución que
hizo áese cua o es ado eni ála ida pú-
blica ocupando las es e as del pode , nece-
si aban, digo, que los homb es de nues o pa -
ido que bien po sus conocimien os, su
ciencia óilus ación se encon aban po en-
cima de él, se dedicasen con é, con pe se-
e ancia, sabiendo que enían que lucha con
mul i ud de obs áculos, áeduca al pueblo
po la palab a en esa g an palanca donde es-
iba oda la ue za de nues o pa ido, en
los clubs, ins uyéndolo en sus de echos, pe-
o no ol idando nunca sus debe es yp ocu-
ando la o ganización del pa ido, acili án-
dole la educación de que an al o se encuen-
a hoy, deponiendo, si necesa io hubie a
sido, oda o a mi a que no u ie a po mó-
il el eng andecimien o de la idéa.
Pe o no ué así.
Es os homb es, cu a dignidad se c eía
o endida al ocupa un luga que al ez hu-
bie a dejado momen os án es algún hijo del
pueblo que, escaso de los conocimien os ne-
cesa ios, pe o lleno de en usiasmo yde amo
ála idéa hubie a p ocu ado inculca , si-
quie a no uese más que un á omo de la ilus-
ación de que se c eía poseedo , no acudían
álas ibunas ydie on má gen áque o os
homb es, desconocidos comple amen e del
pueblo, se posesionasen de ellas en los clubs
yque, guiados po sus o cidas in enciones,
ex a iasen la opinión del pa ido lle ándole
al es ado de pos ación en que hoy se en-
cuen a.
La conduc a de los que pudiendo habe
o mado yo ganizado al pa ido, sac i ican-
do algo en sus a as, no lo han hecho, yo no
engo pa a qué cali ica la; la opinión públi-
ca lo hizo yá con jus icia.
Pues bien; el Di ec o io del pa ido, com-
p endiendo que nues a ue za sólo es iba
en su o ganización, yque no se pod á con-
segui haya buenos epublicanos si no se edu-
ca al pueblo, ins uyéndolo en sus debe es y
enseñándole áp ac ica sus de echos, dió su
ci cula úl ima, en la que exho a á odos á
que coope en cada uno, has a donde sus ue -
zas alcancen, ála ape u a de escuelas yclubs.
Gomo no ha llegado aún ánues a no i-
cia se haya hecho nada en Se illa con es e
obje o, nos a e emos áapun a algunas ob-
se aciones que, hijas de la expe iencia del
4LA HISPALENSE.
pasado, puedan se i de no ma pa a la épo-
ca p esen e.
Deben, ánues o juicio, es ablece se cua-
o clubs en Se illa éimi a álos que gus-
en da con e encias en los mismos, áque
se insc iban con es e obje o en una lis a que
se ab i á en el Comi é óen o o cen o cual-
quie a del pa ido, sabiendo que desde el mo-
men o en que lo e i iquen ienen el debe
de asis i el dia que se les señale al club de-
signado. De es e modo, ysin pe juicio de
que puedan usa de la palab a odos los que
lo deseen, se e i a á engan que ce a se los
clubs po al a de o ado es.
Los p esiden es de aquellos clubs, en cuya
elección ha de ene se mucho ac o, pues o
que su solo c i e io es el llamado ájuzga las
doc inas que p opaguen los o ado es, cuida-
án de, al e mina la sesión an e io , ija el
ema ó emas sob e que ha de e sa la con-
e encia siguien e, p ocu ando esqui a las
cues iones eligiosas, eniendo el debe de e-
i a la palab a al o ado cuando las doc i-
nas que emi a no es én con o mes con el c e-
do epublicano democ á ico ede al; po que
hay que ene p esen e que el club no es un
luga de discusión donde se mani ies an oda
clase de opiniones, sino de p opaganda yde
p opaganda epublicana.
De es e modo se sal an odos los incon-
enien es que hemos ocado en la época pa-
sada, yse e i a el is e ydolo oso espec á-
culo que se dá hoyen Se illa de no exis i
ningún club, siendo és os la ida, el oco que
man iene la en e el en usiasmo en nues o
pa ido.
En el núme o p óximo me ocupa é del
es ablecimien o de escuelas ybase de o gani-
zación.
J. Gómez.
LAS QUINTAS.
I.
Pode osas azones de humanidad y ilan-
opía nos hacen que dediquemos una pa e
de nues o pe iódico ácomba i con odas
nues as ue zas es a odiosa con ibución
que, pa a insul o de odo sen imien o gene-
oso ydeshon a de las naciones que se di-
cen ma cha al en e de la ci ilización, exis e
hoy en Eu opa.
Apoco alcanzan nues as ue zas; poco
consegui émos le an ando nues a débil oz
en un pueblo donde exis e un ono sos e-
nido po bayone as; pe o mién as un soplo
de ida anime nues a exis encia, no eesa-
émos de comba i uno yo o dia ese im-
pues o de sang e, ese insul o ála humani-
dad, que son oja las megillas de odo homb e
hon ado. Y¡ojalá! que como p emio ánues-
os a anes éincesan es des elos, nos conceda
Dios e abolido an ho ible ibu o, que ma-
a la ag icul u a, que a asa la indus ia, que
pa aliza las a es, que nos ma a, en in, á
noso os mismos, po que des oza el alma
de nues as mad es, si iendo sólo pa a o-
men a el icio en oda su escala.
No exis e un solo a gumen o ilosó ico en
de ensa del mal que enimos discu iendo.
Ningún homb e que se p ecie de hon ado
yde ene un alma sensible ygene osa, pue-
de acep a en su conciencia, el que áuna ma-
d e se a anque el hijo de sus en añas; ¡el
hijo po cuya ida die a la suya p opia! ¡el
hijo que an os sac i icios le cos ó c ia , es-
pe ando que uese en su dia báculo de su e-
jez! que se le a anque, epe imos, sin más
de echo que la ue za, sin o a azón que
'po que sí, po que el ey quie e eina .
Segu os es amos: si el ey más despó ico
yde co azón empede nido p esenciase las es-
cenas que ienen luga en nues os pueblos,
cada ez que áuna mad e se oba el hijo
de su alma, a oja ía con e güenza su co o-
na al e la o mada con el co azón de la
mad e, la uina de in ini as amilias ylas lá-
g imas de odos.
Pe o el ey es á muy al o yno le es pe -
mi ido e cie as cosas que ama ga ían su
ida llena de place es.
LA HISPALENSE. 5
p.
Alas g adas del ono no llegan nunca
los clamo es de los pueblos que piden eme-
dio ásus males: sólo llega el incienso que
sus imbéciles co esanos le p opinan sin ce-
sa , consiguiendo emb iaga lo en on ece lo
pa a e i a que se le ocu a alguna medida
con enien e, cas igando sus in ames illanías.
Ypa a da cul o yexplendo áes a có e
ina enida con la sang e de los pueblos, es
pa a lo que se necesi an las quin as. Pa a
es o se obliga al homb e áque abandone su
hoga , su abajo ylos sé es más que idos de
su alma: pa a es o se a oja el llan o yla
desolación, cuando noja mise ia, en milla-
es de amilias, que maldicen la mona quía,
causa única de su cons e nación y uina.
¡Ah! De indignación se cae la pluma de
nues a mano cuando conside amos que sólo
po man ene eyes que an os males aca -
ean exis e es a odiosa con ibución.
Guando emos áesos in elices que, oba-
dos del seno de sus mad es, ma chan cabiz-
bajos áap ende el eje cicio, con lo que más
a de di e i án álas seño i as en los paseos,
asoma ánues os ojos una lág ima de dolo
de e güenza.
De e güenza, po que nos la causa el i-
i en un siglo en que se hace de los hom-
b es máquinas pa a asesina ásus he ma-
nos, yque bajo el p e ex o de man ene la
sag ada independencia de la páí ia, sólo si -
en pa a sa is ace , si bien inocen emen e,
bas a das ambiciones de encumb ados ca-
ciques.
Yde dolo , po que p esen imos la sue e
que espe a áaquellos inocen es, y eco da-
mos la desespe ación de sus a ligidas mad es,
sus he manas ysus p ome idas que,yá sin lá-
g imas en los ojos, pe o llo ando sang e el co-
azón, ecue dan pa a su consuelo o os dias
más elices en que podían ab aza an que-
ido sé , yhacen o os po que uel a p on o
ásus b azos.
Pe o.... ¿ ol e á? Ysi uel e, ¿se á sano
ysal o como ué?
Tal ez uel a manco ó ullido: al ez,
cuando yá no si a ála có e que nos le o-
bó, nos le de uel a dándole un cin ajo como
au o ización pa a mendiga el sus en o de
los mismos que le han asesinado.
Así piensa su aman e mad e, así su p o-
me ida he mana, mién as él su e los gol-
pes de algún e oz sa gen o po que, pensando
en an que idos sé es, no ace ó á e cia la
ca abina.
(Se con inua á.)
X.
EMANCIPACION DE LA MUJER.
Hay en nues os dias un g an p oblema
social que esol e yque a ec a ín imamen e
al desen ol imien o p og esi o de an os o os
como las ci cuns ancias ac uales yles ade-
lan os cien í icos han plan eado en el e e-
no de las o mas sociales ypolí icas. Es e p o-
blema es la emancipación de la muje . In-
dudablemen e no soy yo el llamado áda le
solución a o able, ymucho ménos ádogma-
iza en cues ión an deba ida, ypo an ilus-
es capacidades como de ella se han ocu-
pado. C eo, sin emba go, que en es e capi-
alísimo asun o odos los c i e ios, odas las
escuelas deben se a endidas, cuando has a
el p esen e y espec o áél no exis en más
que eo ías cuyas soluciones p ác icas dejan
mucho que desea , po lo que espec a á
nues a pá ia. ¿Qué en endemos po eman-
cipación de la muje ? ¿Es concede le una su-
p emacía de de echos, ya en la amilia, ya
en la sociedad, con pe juicio de los que al
homb e conceden las le es ías cos umb es?
Nó. Se ía un absu do c ee que el sé más
débil po o ganización ísica éin elec ual, su-
pe ase en de echos al sé que la p o eje, que
la de iende ycuida de su bienes a ysubsis-
encia. Se ía in e i el o den na u al. ¿En-
ende íamos po emancipa la muje el con-
cede le mayo suma de de echos polí icos y
ci iles que los que hoy dis u a? Tampoco.
6LA HISPALENSE.
El homb e iene en sí implíci amen e, como
en e ju ídico, la ep esen ación de los de e-
chos de la esposa, de la hija yaun de los hi-
jos, has a el dia en que las leyes los conce-
den áes os úl imos. Aho a bien; no siendo
exac as ni una ni o a de inición ¿cuál se á
la que buscamos? En mi juicio debe en en-
de se po emancipa ála muje , p opo cio-
na le ins ucción su icien e pa a que po me-
dio de sus p opios ecu sos p o ea po sí
sola, en caso necesa io, ásus a enciones, sin
espe a el muchas eces in e esado auxilio
del homb e, yen segundo luga , hace de
modo que dicha ins ucción con ibuya e i-
cazmen e áele a su dignidad sacándola de
la abyección mo al en que se encuen a, me -
ced al sis ema de enseñanza iciada, inú il y
pe judicial que se aplica en la ac ualidad. Es-
a de inición, aunque algo compleja, easume
los dos pun os ámi en ende más esencia-
les que p esen a la cues ión. Nega que la po-
sición social de la muje es nula, que se ha-
lla a o iada en el desa ollo de sus acul a-
des, es nega lo que sen imos, apesa de
nues o p o undo yexcép ico egoísmo; es
ahoga el g i o de la conciencia, que en ge-
ne al clama con a la abso ción po el hom-
b e de ocupaciones muy ap opósi o pa a se
desempeñadas po la muje , p i ándola de
ecu sos p opios ysome iéndola áuna de-
pendencia se il, de la cual iende áeman-
cipa se cons an emen e yála cual es cons-
an emen e some ida. Tan p eca ia si uación
hace que la muje sea pa a el homb e del
pueblo una ca ga pesadísima; pa a el pode-
oso un obje o de lujo.
(Se con inua á.)
Manuel Pezez C espo.
AL MAR DURANTE UNA BORRASCA.
Rugien e, inmenso lago
De la ie a seño ; lo que ho a sien o
De noble yg ande, mis e ioso y ago
Si puedes ac ece , ac ece, yluégo,
Al ol e á u calma ya monía
Ósepúl ame en í, óex ingue el uego
Que consume o az el alma mia.
¡Sono o, onco g i o
Rey de la inmensidad, ápido ien o
—
Re umba con u o ! algo in ini o
La e en las olas, si po í agi adas
Huyen ¡ay! despe ando ecos de glo ia
Donde en í genes ie as apa adas
B illó de España la gigan e his o ia.
Así ie o, emido,
Lle as e un dia al mundo desolado
Aciaga mue e ysilencioso ol ido:
Yal inunda augus o sus egiones
Del sol oscu eciendo la al a lumb e,
Sepul as e con cien gene aciones
Cien siglos de op esión yse idumb e
.
¡Quién del águila hubie a
El ala olado a, cuando c uza
Los ámbi os sin in de la ancha es e a!
¡Yó álas egiones cónca as del ueno
Con osado ola ascende ía,
Ycon mi a al ísimo yse eno
Tu ilimi ado impe io aba ca ía!
¡Mas ¡ay! que el que ma cá a.
Oh uni e so, us ho as, hondo abismo
Po é mino ysepulc o e p epá a!
¡Y ú, sobe bio ma , en noche ia
Al sepul a se cuan o el o be encie a,
Te agi a ás gigan e en u agonía
Y aga ás incie o po la ie a!!!
Sí, uge, inmenso lago
De la ie a seño : en í palpi a
Cuan o hay de g ande, mis e ioso y ago:
Pe o nó p esa del pa o me sien o
Ni empequeñece mi alma u g andeza....
Que asíla e ambién mi pensamien o...!
¡Yo ambién sien o un ma en mi cabeza!'!
Ca los Peña anda.
ZAIDA.
CUENTO.
I.
—Yla i gen de azules ojos yboca de
g ana pe de á yá su encan o, ysólo se á la
hu í di ina que o ma la mano del a is a en
los alcáza es del pode oso, cuya he mosu a
a eba a, pe o que es á ia, inmó il, no ie-
ne ida, es el e lejo de la luz del sol, es la
agancia del pebe e o ocul o.
LA HISPALENSE. 7
Así deeia con melancólico acen o el buen
Anui , eclinado al pié de una esbel a pal-
me a que se mecia ála pue a de su mise a-
ble choza.
E a Amu pescado de o icio, hijo de
a icano yél a icano de pu a aza; su san-
g e co ia po sus enas con el calo , la ue -
za yla ene gía que en un jo en de ein e
años, apesa de ene sesen a; e a de egula
es a u a, de ojos neg os ypene an es; su
boca de egula es dimensiones, de en e des-
pejada yco onada po escasos mechones de
cabellos canos; su ba ba blanca ysedosa dá-
bale cie o aspec o que in undia espe o y
ene ación.
Ves ía una lige ísima única de lienzo
blanco, suje a ála cin u a po una aja de i-
os colo es, de la que pendía un co o cu-
chillo.
Apénas p onunció las an e io es pala-
b as, quedó sumido en honda medi ación; y
si se hubiese obse ado su os o con a en-
ción, quizás se hubiese is o esbala po él
una lág ima.
(Se con inua á.)
J. Gómez.
TEATROS.
C eimos en un p incipio, cuando llegó
impo ada áEspaña esa plaga unes a llama-
da can-can, que se ía una moda idicula pe-
o pasaje a, yque nues o ea o, de suyo
o iginal éindependien e, ompe ía p es o la
impu a cadena de su inmo al impe io.
Po desg acia nos equi ocábamos: naci-
cida es a danza al ez en algún inmundo
incón de Pa ís, es aba des inada po la sue -
e pa a los más uidosos iun os, ocupando
p ime o po la go iempo la a ención de la
capi al de la ecina República, posesionándo-
se después de nues os ca és-can an es, éin-
adiendo más a de nues os mejo es ea os.
Pe o lo que nunca pudimos sospecha
ué que esa hija bas a da de Te psíco e pu-
die a posesiona se de la an asía del poe a,
inspi ándole ob as, que si bien nacen con el
sello de su p óxima mue e, no po eso dejan
de eje ce su in luencia en nues o pueblo,
desalen ando ála ez álos nacien es ingenios
ydis ayendo las elices disposiciones de que
se encuen an ado nados.
Noso os sos enemos que el ea o es la
escuela nacional de las cos umb es, ycomo
al no podemos admi i o a alguna que ien-
da ádesmo aliza al pueblo.
Los nobles hechos inspi ados po el amo
de la pá ia; la aga ymelancólica lucha de
encon ados sen imien os; las acilaciones de
la i ud que iun a de pasiones u bulen as^
yla es i a c í ica de los más lige os de ec-
os de la sociedad con empo ánea; hé aquí lo
que debe e a a la escena con la idelidad
del espejo.
Todo lo que sea apa a se de es as eglas,
que ánues o en ende son hijas de la más
sana lógica, es desconoce la índole de es e
amo de la li e a u a.
El sensible ex a ío de la mayo pa e de
los mode nos esc i o es econoce á ias cau-
sas que no pe enece áes a Re is a seña-
la yque son además de odos bien cono-
cidas.
Lamen a émos, sin emba go, el gene al
ol ido en que yace nues o ea o an iguo,
especialmen e las ob as de Ti so yCalde ón,
ecundos manan iales de la más he mosa poe-
sía cas ellana, ol ido compa able sólo al en
que yacen en la ecina Nación las inmo a-
les p oducciones de Comedle yRacine.
Es os yo os pensamien os análogos se
nos ocu ían la o a noche du an e la ep e-
sen ación en el pequeño ea o de Va iedades,
de la za zuela del S . San is éban, i ulada
Robinson.
E ec i amen e, es a ob a, añadida á an-
as o as que se han enido es enando de
algún iempo áes a pa e en á ios ea os
con el mejo éxi o, o man la.... (pe dónese-
nos el a e imien o de la ase) la epopeya
8LA HISPALENSE.
del can-can
,
epopeya en e miza, pálida ymo-
ibunda como equie e la insigni icancia del
asun o elegido.
La ca encia o al de ama, de plan, se
p es an en la ci ada za zuela áun cu ioso
análisis.
Nues a cabeza se pe dia en e an o la-
be in o de aleg es inglesas (seño as de con-
abando), hamb ien as ca ibes yma ine i as
dedicadas ála explo ación mine a, ynues a
is a se u baba con an a escena bailable y
an o des ile mili a de bien o madas co-
is as.
La música, que es del S . Ásenjo Ba bie-
i, nos sa is izo ápesa de su gene al lige-
eza, en un odo adecuada al ca ác e que
p edomina en la ob a.
No podemos deci o o an o de los ac-
o es, en los que se no aba, eso sí, una pe ec-
a unidad, yaún eco damos cie os g i os
de enganza sobe anamen e exage ados, que
se escapan ála obus a eina Ananás en un
a anque de ca íbeos celos.
Apesa de es o, u imos la ci ada noche
una sa is acción, pa a noso os inespe ada.
Es a sa is acción ué debida áconoce
que la diabólica danza que nos ocupa, aun-
que usu pe ála za zuela su elegan e es idu-
a, no puede ocul a po más iempo su de-
cadencia.
Conclui émos:
Si el S . San is éban, en quien supone-
mos buenas condiciones d amá icas, se p o-
puso exclusi amen e odea su p oducción
de ese uido que suele acompaña á odas
las de igual índole, su iun o ha sido com-
ple o; pe o según nues a opinión, no es es-
e el in que debe p opone se aquel áquien
ha sido concedida la acul ad de asmi i al
papel los más escondidos sec e os del co azón
ylas más pu as emanaciones del espí i u.
Sob e odo debe aquel que ab igue la no-
ble ambición de un hon oso pues o li e a io,
aleja de sus ob as oda endencia polí ica
que le imp ima cie o ca ác e de ac ualidad,
como al e íme o ypasaje o.
No a amos de ocupa nos de la ep e-
sen ación de las lindas za zuelas Los dia-
man es de la co ona yJuga con uego, pues-
as úl imamen e en escena en dicho ea o
de Va iedades, po la al a de espacio yel
escaso in e és de la no icia.
ÁLope de Rueda no asis imos desde la
úl ima noche en que se puso en escena el
p ecioso jugue e i ulado La amilia 'p es a-
da, debido ála pluma de D. Luis Escude o,
yque ob u o un comple o éxi o.
El ea o de San Fe nando ab i á sus
pue as al público del 5al 10 del ac ual.
La lis a de los ac o es yá esc i u ados,
que po o den al abé ico ha publicado la
Emp esa, nos p ome e una empo ada llena
de animación.
En e o as za zuelas, cuyos nomb es no
eco damos en es e ins an e, se hallan Pepe-
Hillo, La Ga a de Ma i-Ramos yEl Moli-
ne o de Subiza,que debe án inaugu a la
sé ie.
La Emp esa debe p ome e se un esul-
ado eliz, si no ol ida que el mayo a ac i-
o consis e en desplega la bande a de la a-
iedad.
Aben-Thama .
CHARADAS.
i.
Sin segunda no hay amo ,
Sin mí no exis e p ime a.
Po que ueses ú mi odo,
La ida, Leocadia, die a.
II.
P ime a sin í, no exis e;
Segunda sin mí no es nada.
Yo sólo quisie a se
El odo de la cha ada.
X.
Las soluciones en el p óximo núme o,.
Imp. de Gi onés yO clima, Line os 2yLaga 3y5.
"Se illa..—187i.
ANO I. OCTUBRE 15 DE 1871. NÚM. 2.°
LA HISPALENSE,
REVISTA REPUBLICANA FEDERAL.
Filoso ía, Ciencias, Li e a u a yA es.
LA HISPALENSE.
En is a de la a o able acogida que ha
ob enido nues a publicación, hemos in o-
ducido en ella algunas mejo as, sin que po
es o se al e e el p ecio de la susc icion.
Pa a egula iza la ma cha de nues a
Adminis ación, conside a émos como sus-
c i o es álos que no de uel an los dos nú-
me os con és e publicados, án es del dia 18.
Tenemos el disgus o de pa icipa á
nues os lec o es que D. Luis Mon o o e-
nuncia al pues o de colabo ado que po uña
de e encia le hablamos designado en nues-
a publicación.
Mo i a es e ac o, pa a noso os muy
sensible, el no es a con o me dicho a en-
ajado esc i o con nues a bande a polí ica,
según esp esa en el comunicado que acci-
den almen e leimos el dia 4del ac ual, en
las columnas del Anunciado de Se illa.
LA REDACCION.
I. C ónica polí ica, po C. Peña anda.—II. O ganización. Es a-
blecimien o de escuelas, po J. Gómez.—III. Las quin as, po
X.—IV. Emancipación de la muje , po M. Pe ez C espo.
—
V. Discu so p onunciado po José M. Rod íguez en el Casino
epublicano ede al, el 17 de Se iemb e an e io .—VI. Zaida
(con inuación), po J. Gómez.—VII. Áun e a o, po Beni o
MásyP a .—VIII. ÁPolonia, po E.—IX. -Lola..! po C. Pe-
ña anda.—X. Tea os, po Aben-Thama .—XI. Cha adas,
po A'.
CRÓNICA POLÍTICA.
Lo que p edecíamos en nues o núme o
an e io , se iene cumpliendo desg aciada-
men e.
En es os ins an es de sup ema angus ia
pa a el país, cuando la desespe ación ab e
sus b azos al pueblo yel ago de nues a
uina conmue e has a los úl imos incones
de la península, han o ecido áEu opa nues-
os homb es de Es ado el mezquino espec-
áculo de mise ables con iendas pe sonales,
nó nue as en España, pe o imp opias de un
pa ido que, pa a mengua suya, se i ula
libe al.
G a es ápa que p o echosas lecciones
nos ese aba la acción p og esis a.
De la p o unda escisión ope ada en su
seno po la cues ión p esidencial, ylas ma-
ñosas in igas pa lamen a ias pues as en jue-
go po cie o g upo de la Cáma a, se des-
p ende, que en oda o ganización polí ica de
base mix a, las decisiones del Pa lamen o
no pueden se la anca yexpon ánea exp e-
sión de la olun ad del pueblo.
Yasimismo, que el lími e del desin e-
és yel pa io ismo es á en la p ime a g a-
da del ono: ycuando los ep esen an es de
una nación ciegan po el also b illo del é-
gio o opel, no hay más medio que uno pa a
la sobe ana mani es ación del popula deseo:
el plebisci o.
Pe o ¿es és e compa ible con la mo-
na quía?
A aunque lo ue a ¿qué impo a la o-
lun ad nacional?
T is e ydesconsolado es nues o p e-
sen e.
Nues os pueblos gimen i u ados po
eno mes ynume osos impues os: el come -
cio yla indus ia languidecen en nues as
más lo ecien es capi ales ylas adas de
16 LA HISPALENSE.
ban, de eu a al a an o se esien en.
No se á es a la úl ima ez que nos ocu-
pemos de una cues ión de an o y an ge-
ne al in e és.
X.
EMANCIPACION DE LA MUJER.
(Conclusión.)
Si el homb e es culpable con espec o
áes e asun o, ya de indi e en ismo egois a,
ya de idiculas y e us as p eocupaciones,
hay algún undamen o en su ac i ud pa a
con la muje , basado en que la mane a de
se de és a no co esponde en gene al álo
que de ella debié amos espe a . Cie amen e:
pa a el que sólo juzga lo apa en e, pa a el
que sólo a iende álo de ec uoso, sin busca
el o igen de la al a, pa a el que ap ueba ó
echaza incondicionalmen e las mani es a-
ciones de un sé cuyas impe ecciones no
son hijas de su condición ysí del medio so-
cial en que i e, no es ex año, nó, que pa a
esos la muje no sea más que un en e débil,
hipóc i a y e sá il, mo almen e conside ado;
pe o cúlpense ásí mismos, po que al gene-
aliza ales ap eciaciones, ol idan que la
esposa no es hoy compañe a digna pa a al-
gunos, sino escla a; po que ála hija se la
enseña ádanza yluci p imo es, en ez de
expone le los p incipios más elemen ales
de una p o echosa ins ucción yde una mo-
alidad exen a de ana ismo yp eocupacio-
nes; po que álas muje es se las adula, mima
yensalza con el obje o de seduci las, yse
las desp ecia yes igma iza cuando se p os-
i uyen.
Tal es nues o p ocede ; mejo dicho,
el p ocede de la sociedad ac ual en España,
pa a con las que, si hubiesen enido ins in-
os más ele ados, hijos de una sólida ins-
ucción, se ian hoy los he aldos de la li-
be ad y a e nidad, en luga de se obs á-
culos pe judiciales á odo p og eso po ig-
no ancia y ana ismo.
Ex año es, po demás, que en el mo-
men o his ó ico p esen e no desempeñe la
muje la noble misión áque es á llamada;
que pe manezca indi e e en e al mo imien o
social ypolí ico, en el sen ido libe al, yque
con inúe aún apegada álas áncias adi-
ciones del jesui ismo ydel égimen absolu-
o; pe o ¿qué o a cosa puede espe a se, cuan-
do ninguna de las e o mas se di ige espe-
cialmen e ámejo a su posición? Si nada ie-
nen que espe a ¿qué causa íes obliga áin-
e esa se en asun os que no le a añen? Nin-
guna. Además, impo en es pa a con ibui
di ec amen e al bienes a ylibe ad de la
pa ia, elegadas ála is e condición de los
sé es más igno an es, poco, nada pod ían,
aunque quisie an, ypo ales causas la mi-
ad del géne o humano yace apa ada, se-
g egada ymue a pa a mucho bueno, ú il y
digno.
o
Si noso os, epublicanos, cuya misión
es ei indica odos los de echos yma a o-
das las injus icias, no nos decidimos anca y
ené gicamen e áele a la dignidad de la mu-
je ; si no las ins uimos, si no les concede-
nos nues a p e e en e a ención pa a que
po su abajo lib e ymedios p opios se eman-
cipen de una u ela e gonzosa, si no las in-
e esamos pa a el po eni en la e o ma so-
cial ypolí ica que deseamos, si no las alza-
mos ánues a al u a en conside ación y es-
«j
pe o, si po ceguedad con inuamos conside án-
dolas como sé es deg adados, se íamos in-
dignos de nues a misión, po que nega ía-
mos con nues a conduc a la bondad de los
p incipios que sus en amos. Sólo un miedo
inconcebible, sólo una igno ancia p o unda
de cuan o noble ydigno hay en la muje ,
p i a hoy ála sociedad de su coope ación,
Seamos jus os: si que emos libe ad pa a o-
dos, libe ad pa a la muje ambién; si p o-
clamamos la a e nidad, sea la muje nues-
a he mana yconside émosla igual ános-
o os, yalgo más, po que la mad e es el un-
damen o de la amilia; ella o ma el co azón
de los hijos, ysu pode osa in luencia es una
palanca o isima que, aplicada po muje es
LA HISPALENSE. 17
dignas, consegui á el iun o de la i ud y
de la jus icia po el amo yla pe suasión.
Manuel Pezez C espo.
DISCURSO
p onunciado po José M. Rod íguez en el Casino
Republicano Fede al de es a capi al, el
17 de Se iemb e an e io .
Ciudadanos: El ema p opues o en es a
con e encia no es pa a mis escasos conoci-
mien os; es a cues ión es pa a homb es más
ilus ados; pe o me a e o á oca la con-
iado en ues a bene olencia, que no me
nega éis, como nunca me la habéis negado,
y oy ámoles a os en es a in eligencia.
La emancipación de las clases abaja-
do as no es sólo un pensamien o, po más
que sea g ande ysublime: es una jus icia
que debe ealiza se, po que así lo ecla-
man la azón yel de echo de odos, como
ley imp escindible éi e ocable de la na-
u aleza.
Pe o ¿cómo consegui lo? Asociándose o-
das las clases abajado as sin dis inción de
a es ni o icios pa a ompe con ene gía,
cons ancia ydecidida é, las cadenas de la
escla i ud, que po an os siglos ienen su-
je ándolas al ca o de los i anos, que así
mismo las han empob ecido, en ilecido y
aniquilado.
Pe o ¿cuáles son los medios de que de-
ben ale se dichas clases pa a consegui lo?
Es a es la g an cues ión.
P eciso es, pa a da solución áella, e-
lexiona desapasionadamen e; po que si la
azón que acompaña áes as clases pa a e-
clama jus icia se ex a ia, yen ez de ma -
cha po las ías legales, haciendo sen i al
mundo su pode osa in luencia, oman una
o cida senda sob eponiéndose al o den na-
u al, la azón misma que las acompañá a
las abandona, yen onces sólo halla án el
p ecipicio.
Mien as más g ande es la emp esa que
un homb e quie e acome e , más debe pen-
sa la yes udia la, yes e es udio sólo es la
adquisición de un conocimien o p o undo,
esul ado del p olijo exámen de lo pasado,
que llamamos expe iencia, co egido ype -
eccionado po el sabe , que no es más que
el u o del en endimien o.
Ycomo de és e es amos odos do ados,
esul a que pa a comenza cualquie em-
p esa, debe el homb e es udia lo pasado,
e lo p esen e ypensa en lo u u o, yen-
onces ysólo en onces, es cuando puede es-
pe a con alguna ce eza en el éxi o de lo
que se p opone.
¿Es la clase abajado a de hoy, es la
mode na sociedad la p ime a en pensa
en es a g ande ylegi ima e o ma social?
Nó; yá en o os siglos yen o os países
se ha pensado en ella.
(Se con inua á.)
ZAIDA.
CUENTO.
(Con inuación .)
El uido de emos que ba ían el ce cano
ma , a ajo su a ención, ydi igiendo la is a
hácia la espalda de su choza, ió ace ca se,
y ondea en la pequeña ada que o maban
dos g uesas ocas, una ba quilla, de la que
sal ó un jo en de ein e años, con la obus-
ez yla i eza p opias de la edad, de egula
es a u a, de ojos neg os yde exp esi a mi a-
da, de os o un an o b onceado en su co-
lo , o mando un conjun o que, si bien no
e a un ipo acabado de belleza, cau i aba,
sin emba go, po la anqueza ybellos sen i-
mien os que demos aban sus mi adas ymo-
dales.
—¡Que Alá os gua de, pad e! dijo el jo-
en, apénas se ace có áAmu .
—Él e guie yconse e, que ido Kade ,
con es ó Amu , al pa que con paso a do y
un an o acilan e se di igía ála choza; ¿ en-
d ás cansado, hijo? sién a e, dijo en ando en
ella, ypa amos nues a ugal comida.
Yex endiendo un lienzo, aunque bas o,
excesi amen e blanco, sob e una mesa que
apénas le an a ía un pié del suelo, colocó
sob e ella algún pescado y u as, yace -
18 LA HISPALENSE.
cando dos almohadones des ozados, sen-
óse en uno de ellos.
Sin emba go déla na u alidad queque ia
imp imi ásus mo imien os, no ábanse en
el os o de Amu señales de is eza; una
melancolía p o unda e a ábase en su mi a-
da, que esqui aba encon a se con la de su
hijo. Pa ecía cual si emiese e ela algún se-
c e o que habia de las ima áKade .
E a el niño que eme le cas iguen po la
al a que o o come ió.
Amu ué el p ime o en sen a se ála
mesa.
Kade , ap oximándose al ondo de la cho-
za, le an ó un aido apiz que lo cub ía, y
ocando áun bo on ocul o en e las g ie as
de las ocas, oyóse álo léjos el sonido i-
b ado de un imb e.
—Es inú il, hijo mió, dijo Amu , cuyo
os o demos aba, al pa que la ama gu a
que ebosaba su pecho, la esolución del que,
encon ándose en una si uación di ícil, quie e
sal a la á oda cos a.
—Es inú il, epi ió Amu , di igiéndose
áKade , que al oi ásu pad e se ace caba
al luga en que és e se encon aba; no llames,
no e con es a án....
—¿Pues cómo? in e umpió Kade con
una ansiedad inde inible, ¿qué sucede? ¡ha-
blad, po Dios, pad e mió!
—Cálma e, hijo, esígna e yllo a como
yo lo hago.
Yen e ec o, g uesas lág imas caían de
los ojos de Amu .
—Llo a nues a desdicha ymi debilidad:
yo no debí consen i lo; yo debí mo i án es
que pe mi i .... pe o ¿qué digo? es el Emi ,
es el amo de la ida, hacienda yhon a de
sus asallos.... ¿qué me oca ámí, pues, más
que esigna me ymo i deshon ado? Deshon-
ado nó; no deshon a la ue za que op ime
al débil; no deshon a la cadena al escla o,
sino al que escla iza.
Es o decía Amu ypo momen os su os-
o se animaba.
/Se con inua á.) J. Gómez.
AUN RETRATO.
¡Yo no os puedo deci cuán o es he mosa
Como el azul yel o o en ica ela,
Como luz de mi ida dolo osa
Que en el ma de mis lág imas iela!
A ólas.
¡Es ella, sí, es mi amada! esa es su en e,
Blanca como los má moles de G ecia;
Esa es su boca de co al ynáca ,
Esos sus ojos de mi ada in ensa.
¡Qué he mosa es á! Sob e su blanco cuello
Se deslizan las ondas de sus enzas...
¡Oh, si es os lábios que aca icio hablá an!
¡Oh, si es os ojos que con emplo ie an!
Imágen dulce de la amada mia,
Que mis insomnios de dolo consuelas,
¿Po qué no mi as y e ás mi llan o?
¿Po qué no escuchas, sen i ás mi pena?
¡Todo es en ano! mis con inuos besos
No log an eanima es a i ela,
Aunque al con ac o a dien e de mi boca
Sus insensibles á omos se queman.
Inmó iles es án sus ojos lábios,
No se alza seduc u a su cabeza,
Fijas es án sob e su blanco cuello
Las ondulan es líneas de sus enzas.
¡Oh! ¿po qué siendo el alma de mi alma,
La ida que ci cula po mis enas,
Léjos es oy de la que ado o an o,
Bebiendo el jugo ama go de la ausencia?
¡Ondas de mi Genil, que an as eces
Re lejás eis su imágen hechice a,
Con más place que el junco de las má genes
Yel osado ma iz de las adel as!
Decidle cuando el mundo es é do mido
Yella sueñe en mis lág imas despie a.
Que le mando en un ayo de la luna
Todo el ca iño que mi pecho albe ga.
Decidle que es su alien o más süa e
Que el pe ume del na do yla iole a,
Ysu boca más dulce ymás sab osa
Que los u os de Nápoles yHespe ia.
¿Habéis is o el luce o de la a de
Cuando con blancas á agas os besa?
¿Habéis is o las nubes de la au o a
Cuando el sol las espa ce ólas condensa?
Dios la hizo su gi an e mi paso
Como su ge el oasis en la a ena,
La uen e c is alina en la mon aña
Yel á bol en la sábana desie a.
Como esas énues lámpa as noc u nas
Que en las azules bó edas se cuelgan,
Cuando manda álos ángeles que a ollen
El c espón que endie on las o men as.
¡Cuán os ecue dos, seduc o a imágen,
Tus delicadas líneas me despie an!
¡Cuán os ecue dos, que pasa on ápidos
Como pasa la alond a po las sel as!
Pláceme el e oca los uno áuno,
Po que o man mi única iqueza,
LA HISPALENSE. 19
Yson más g a os ámis dulces sueños.
Que álos del ico a a o las monedas.
Pláceme eco da aquellas noches
Con sus ayos de luna ysus es ellas,
De ca icias yamo es pe umadas
Yde place es mis e iosos llenas.
Que es dulce delei a se en un ecue do
Ocul o como un lago en e la niebla,
Pa a el iaje o que su cauce igno a
Y' c uza indi e en e po la sel a.
Al mundo se lo elo, ylo descub o
Al is e co azón cuando se queja,
Que el audal de place que hay en mi pecho
Sólo hay una muje que lo comp enda.
Beni o Más yP a .
ÁPOLONIA.
El águila caudal dobla la en e.
El ala o a, el pecho a a esado;
Sólo en onces el bui e enca nizado
Se a e e áhe i su majes ad dolien e.
Así en í ¡oh g an Polonia! impunemen e
El bui e mosco i a se ha cebado,
Yes a Eu opa que un día ú has sal ado
Tu ma i io con empla indi e en e.
En el juicio de Dios yde la his o ia
Su coba de egoísmo a icida
Se á e e no baldón de su memo ia,
Ypelig o cons an e de su ida...
¡Esc i o es á! ¡de P asia en la ic o ia
No es Polonia, es Eu opa la encida!
E.
¡LOLA...!
¡Pob e muje ! ¡Yá mi alma no enagena
Tu oz emb iagado a,
Ni esa exp esión a dien e ymo edu a,
Ni esa mi ada de p omesas llena!
¿A qué men i ? Sua ísima cadena
De ño es delicadas
Tejió pa a mi encan o u he mosu a...
¡Flo es ¡ay! que caye on ma chi adas
Al sople? ab asado de mi locu a!
¿Po qué an o e amé? ¿po qué se e a
Del iempo olado la du a mano
A eba ó aquel día
En que ciego de amo ¡ay! e c eye a
El cla o sol de la espe anza mía...?
Hoy de an hondo sueño
El alma despe ando, con empeño
Quie e áun mundo ola desconocido...
Yen él... o as muje es,
Glo ia mayo , más é idos place es
A eba a en su iun al ca e a...
¡Y allí... de lo que. ha sido
Ni la memo ia conse a siquie a!
Pe o mi o co e po u mejilla
Lág ima ab asado a
De us di inos ojos a ancada...
¡Pe la que allá en la o illa
Todo un ma de dolo dejó ol idada!!
¿Yo u llan o causa ? nó, yá no quie o
La cadena ompe de mi des ino...
¡Á cuan o el mundo encie a
Yen mi men e quimé ica imagino
Sólo un des ello de u luz p e ie o!
¡Pe dona mi ambición! mi en e loca
Un momen o ol idó que al encan o,
Tan sublime place como soñaba,
Se encie an en un beso de u boca.
Enjuga... enjuga el llan o,
Que iene yá mi co azón he ido...
¡Quie o e u son isa placen e a...!
¡Quie o en ella, de amo enloquecido,
Tu alien o espi a has a que mue a!
Ca los Peña anda.
TEATROS.
De dis in o modo que el gene almen e
espe ado, se inaugu ó en los p ime os dias
de es e mes la empo ada lí ico-d amá ica
en el ea o de San Fe nando, debido ála
injus i icada ausencia de las S as. Zamacois
yToda.
P escindi émos de es e uidoso asun o,
encomendado yá ála p ensa, ypasa emos á
eseña b e emen e la ejecución de las za -
zuelas ep esen adas en dicho Coliseo has a
la en ada de nues o núme o en p ensa.
Es as han sido: Los diaman es de la Co-
ona, El 'pos illón de la Rioja, yLas hijas
de E a.
Su ejecución ha dejado mucho que desea .
Apesa de los ic o iosos es ue zos de los
S es P a s yGimeno en la p ime a, el con-
jun o no o eció la mejo unidad, sin ién-
dose el espec ado ecuen emen e despojado
de su ilusión, siquie a uese impe ec a, sin
que ue an bas an e aman ene su in e és
los delicados pensamien os ygalana ase del
inspi ado au o de Flo de un dia.
Con El pos illón de la Rioja, hizo su
debu el eno Sanz. más p ódigo en g ado-
20 LA HISPALENSE.
sos juegos de es udian e que en musicales
no as: po lo demás, la ejecución en gene al,
ué bas an e débil, al ez po enca ga se la
S a. Mon añés áúl ima ho a del papel de la
ba onesa, po indisposición de la S a. Cua-
an a, óbien po habe con ibuido algunas
igu as ála con usión del cuad o.
Cie as opo unidades del dis azado la-
cayo hicie on ei po la gos momen os al
público: noso os, sin emba go, á ue de
descon en adizos, p e e i íamos más e dad
yménos colo ido bu o.
De la za zuela El niño, sólo di émos que
es aba como niño en casa agena.
Pe o donde más ha podido no a se la
al a de las ac ices que se niegan áanima
nues a escena, ha sido en Las hijas de E a:
c eemos que es a ob a equie e supe io es
ue zas yun c ecido núme o de ensayos.
La Emp esa, no obs an e, al con a a
ála iple S a. Uzal, cuya ca e a a ís ica nos
es desconocida, pa en iza algunos aunque
débiles es ue zos po complace álos a i-
cionados.
El Domingo an e io asis imos casual-
men e ápa e de la ep esen ación po una
compañía in an il, del d ama Isabel la Ca ó-
lica, en el incómodo ea o de Lope de Rueda.
Pasa íamos en silencio es e pequeño ho-
locaus o áThalía, áno se po la jo en que
ejecu ó la p o agonis a, yque ha llamado
nues a a ención.
Su ácil dicción éin eligen e oido en la
medida del e so: su oz ag adable yllena,
ysus expon áneos ademanes, e elan un e -
dade o co azón de a is a ydisposiciones
bas an e dignas de cul i o.
Las co as dimensiones des inadas áes a
Re is a, me impiden a a con la ex ensión
que quisie a, del lindo jugue e en un ac o,
i ulado La Epís ola de San Pablo, pues o
en escena en Va iedades la noche del Má -
es pasado.
Aunque no es nue a es a za zuela en los
ea os de es a Capi al, como quie a que la
eapa ición de una ob a cual la que nos ocu-
pa ha llegado áse , po desg acia, un acon-
ecimien o no able en nues os dias, no po-
demos po ménos que hace mención de ella.
Los delicados chis es que la salpican yla
g acia y e dad de los con as es, hacen de
es a za zueli a un des ello d amá ico.
Sin emba go, pasa modes amen e aplau-
dida en pos de Robinson, como pasa suele
la humilde y i uosa beldad jun o ála im-
púdica co esana.
En el p óximo núme o nos ocupa emos
de la za zuela Ca npanone, anunciada pa a
debu yp ueba de la S a. Uzal.
Aben-Thama .
CHARADAS.
Solución álas del núme o an e io .
i. aMía.
—
2aTuyo.
Mi p ime a no es san o
Yes á en el cielo,
Donde ué descubie a
Po P olomeo.
Yes an he mosa,
Que has a el sol la isi a
(Cuando le oca).
Mién as p ima ecibe
Al ubio Febo,
La e ce a de i e
Todos mis huesos.
Es o es deci e
Que e cia en ese iempo
Es insu ible.
Te di é de segunda,
Pa a ace a la,
Que es le a que p onuncias
Con la ga gan a.
Yel odo, amigo,
El nomb e es de la bella
Po quien suspi o.
X.
La solución en el p óximo núme o.
Imp. de Gi onés yO duña, Line os 2yLaga 3y5.
'Se illa.—1871.
AÑO I. NOVIEMBRE l.° DE 1871. NÚM. 3.*
Filoso ía, Ciencias, Li e a u a yA ies.
Nues o que ido compañe o, el inspi ado
poe a Gá los Peña anda, se ha sepa ado de
la edacción de nues a Re is a, a endiendo
al mal es ado de su salud.
Le deseamos un es ablecimien o o al,
yespe amos e lo p on o ánues o lado
de endiendo la idéa que llena comple amen-
e su cabeza ysu co azón.
Los susc i o es de ue a de es a capi al
que no hayan sa is echo el impo e del i-
mes e, se se i án emi i lo, con obje o de
ul ima las ope aciones de con abilidad de
es a Adminis ación.
STJjVX^IRIO.
I. C ónica polí ica, po J. Gómez.—II. Es ado ac ual de la socie-
dad, po Manuel Pe ez C espo.—III. Es ablecimien os pena-
les, po X.—IV. Discu so p onunciado po José M. Rod íguez
en el Casino epublicano ede al, el 17 de Se iemb e an e io
(con inuación).—V. Zaida (con inuación), po J. Gómez.—
VI. ALope de Vega, po E.—VII. ÁLucídea, po Beni o Más
yP a .—VIII. La niña en e ma, po Aben-Thama .—IX. Á
la memo ia de D. Julián Sanz del Rio, po V. A.—X. Tea os,
po Aben-Thama .—XI. Cha ada, po X
CRÓNICA POLÍTICA.
Pocos son los sucesos que han enido á
agi a las cenagosas aguas de la polí ica ac-
ual du an e la segunda quincena del mes
pasado.
Dos mani ies os de un lado, discusión en
la Cáma a de la cues ión la en e del dia, la
In e nacional, del o o.
Es os son los únicos hechos culminan es
que se p esen an ánues a c í ica.
El p ime mani ies o ué dado po Sa-
gas a.
Sin duda es e seño no encon ó o a
ase mejo pa a empeza su con esión, que
la yá ol idada en la li e a u a clásica, pe o
que po es a azón sin duda pe enece hoy
al dominio exclusi o de los p og esis as, de
((Hay momen os en la ida de los pue-
blos....»
Ólo que es lo mismo:
«P esen a la ida polí ica ocasiones so-
lemnes....»
Ypa a mues a un bo on.
Apesa de no di igi más que una ápida
ojeada sob e es e documen o, no que emos
p i a áaquellos de nues os lec o es que no
lo hayan leído, del place de anega se en la
p o unda iloso ía en que abunda la siguien e
ase, que en e mul i ud de ellas escogemos.
Dice así:
«P og esis as hemos sido, p og esis as
nos llamamos y...» p og esis as segui emos
siendo.
Pa a demos a el S . Sagas a que quie-
en posee con mo i o yjus os í ulos el
nomb e de p og esis as, dice que es án dis-
pues os áno alsea ninguno de los p inci-
pios que se es ablecen en la Cons i ución.
¡Oh! ¡A qué g an medi ación no se p es-
a el an e io pá a o!
¡Qué de consecuencias no se desp enden
de su lec u a!
Po él sabemos que los p og esis as se
es án llamando ales hace muchos años o-
da ía no han podido p og esa lo su icien e
pa a deja de se lo: haciéndonos e al p o-
pio iempo que, ólos p og esis as se han cui-
dado poco de espe a las leyes undamen a-
22 LA HISPALENSE.
les del Es ado, óque án es de da su mani-
ies o Sagas a es aban dispues os á alsea
esos mismos p incipios.
Yes o se consigna en un documen o pú-
blico.
Renunciamos áexamina lo con más de-
ención, po se emp esa ha o di ícil anali-
za un documen o p og esis a.
Conclui émos con él diciendo que lo au-
o izan sesen a yuna i mas, en e las que
igu an las de los S es. López, dipu ado po
Se illa, A ís egui, La í e y.... bas a.
Dispénsennos nues os lec o es el es ilo un
an o bu lesco que hemos empleado has a
aho a; pe o la e dad es que hay asun os im-
posibles de a a en sé io yde esa índole es
el que nos ocupa.
Mani ies o de la acción Zo illa es el se-
gundo.
Aunque ampoco seamos muy amigos de
la polí ica de es e seño , p e e imos, sin em-
ba go, aunque no sea más que en eo ías
pocas eces lle adas al e eno de la p ác i-
ca, las doc inas de libe ad y adicalismo
que en él se ie en.
Sólo en un pun o nos ha pa ecido ménos
adical de lo que debie a yes en el que ex-
p esa que el único obje o de su acción ó
pa ido es la consolidación yapoyo cons an-
e ála mona quía democ á ica, como exp e-
sión de la olun ad popula , pa a bien de la
nación española.
Cues ionable po más de un concep o es
la ésis sen ada po Zo illa de consis i el
bien de la nación yla ga an ía de las libe -
ades en la mona quía democ á ica.
Noso os c eemos que no sólo es innece-
sa ia esa mona quía pa a el a ianzamien o de
las libe ades, sino que es su enemigo cons-
an e.
Cues ión de ap eciaciones.
Sin duda la emos po el p isma de li-
be ad amplísima, en uso de de echos, pe o
cumpliendo debe es, no siendo pa a es o ne-
cesa io ono alguno, sino sólo ley; mién as
que Zo illa la e á po el de minis o que
ha sido yespe a ol e lo áse .
Al pié de es e mani ies o igu an cien o
cua en a una i mas.
%>
No que emos e mina sin obse a án-
es que en ámbos mani ies os se llaman, an o
la acción Sagas a como la de Zo illa, p o-
g esis as democ á icos: que ámbos se di igen
ála nación, pe o que las doc inas son com-
ple amen e dis in as, lo que hace se sepa en
más ymás es as dos acciones del pa ido
p og esis a.
Po más que quizás no es é léjos el dia
en que se unan es os dos homb es impo -
an es, lle ándose en pos de sí sus espec i-
as acciones, pa a ene después el gus o
de sepa a se yuni se nue amen e, siguiendo
así has a.... quién sabe dónde.
La In e nacional ab uma al minis o de
la Gobe nación (Candau), has a el pun o de
p opone en un elocuen e discu so se con-
side e dicha asociación ue a de la ley.
Su icien emen e p obado queda ía el li-
be alismo del minis o con su mismo discu -
so sin necesidad de que Cas ela yGa ido
u ie an que deci lo.
La Cons i ución au o iza la exis encia de
oda asociación que no enga un in inmo al^
ycomo la In e nacional no lo iene, odo lo
que sea a aca la es conculca el de echo de
asociación, uno de los úl imos que nos es an.
Si se ep ime es a sociedad, end á áse
sec e a en ez de pública yyá sabemos odo
el pode que iene un enemigo que se ocul a.
Po lo demás, los in emacionalis as han
dado ánues os ojos un g an paso que les
hon a mucho, ci ando ápública discusión á
los que la a acan sin oi los yquizás sin sa-
be áqué aspi an, omando como único juez
la opinión pública.
Yconcluyo es a c ónica, que se hace yá
demasiado la ga pa a el poco espacio de que
dispongo, mani es ando ánues os lec o es?
LA HISPALENSE.' 23
po si alguno lo igno a, que con inúa el mis-
mo minis e io Bassols, Candau, e c.
¡Y hay quien asegu a que no exis en mi-
lag os!
J. Gómez.
ESTADO ACTUAL DE LA SOCIEDAD.
Tan léjos como nos emon emos ála
adición de las sociedades humanas, no po-
demos deja de ap ecia que se ha e i icado
un p og eso inmenso en las ciencias, en las
a es yla indus ia. Las in enciones de la
imp en a, la b újula yel apo , los descu-
b imien os de New on yde Colon, nos dán
una supe io idad incon es able con elación
ánues os an epasados. Pe o ¿exis e eal-
men e el p og eso en la o ganización social?
¿Son los homb es mejo es ymás elices?
Di ícil es la con es ación. Cie o que en a-
ios países, yen España misma, no exis e el
despo ismo e oz délos iempos de Felipe II;
pe o áun en los países más lib es, ála is a
de an a co upción mo al ypolí ica, sen i-
mos la al a de algunas i udes yapa en e
explendo de Roma yA enas. Las cos um-
b es se han dulci icado; las leyes son más
humanas; pe o la sociedad languidece yha
mue o en e los homb es el iso yla ene -
gía. La gue a no cesa en sus u o es; es
pe manen e, como la mise ia yel emb u e-
cimien o del pueblo. La supe s ición yel a-
na ismo se han debili ado, pe o en cámbio,
oda c eencia ha mue o en el co azón de
los homb es, como seco es á igualmen e álos
sen imien os piadosos, álas a ecciones más
san as ypu as del alma, con i iéndose en
iles ado ado es del bece o de o o, único
Dios de la sociedad ac ual. Si p o undiza-
mos en su ín ima o ganización, sólo halla-
mos el is e espec áculo de la ana quía yde
la iolencia en sus mani es aciones; odos
los in e eses en lucha ycon adicción, ycada
uno a endiendo álos suyos únicamen e. Si
pene amos algo más, encon amos en el un-
damen o mismo de la sociedad, en la amilia,
igual disco dia yana quía; esposos, í iios, he -
manos o ecen con ecuencia los más de-
plo ables ejemplos de luchas, i alidades y
egois as endencias.
Con semejan e o ganización, no es ex-
año que sólo impe e la iolencia yel enga-
ño; és e pa a med a yaquella pa a gobe -
na . De aquí esul a, que oda mejo a no es
más que un palia i o; que de la des ucción
de un abuso su ge o o abuso, yque gi a-
mos en un cí culo icioso, en que los males
engend an males, sin halla emedio á al es-
ado de cosas. Las e oluciones hechas en
nomb e del pueblo ag a an su mise ia
aumen an la deuda nacional, las ca gas pú-
blicas ylos impues os, dando p e ex o ánue-
as e oluciones, que hacen la mise ia más
incu able, la elicidad social cada ez más
imposible, ma ando las libe ades po iem-
po inde inido.
El aplazamien o de las buenas p ác icas
de libe ad no es una pé dida insigni ican e,
nó; odos lo sabemos; la libe ad es la p i-
me anecesidad del homb e, su o o más que-
ido, la única ga an ía de su desa ollo mo-
al; pe o ¡quién no es escla o! Escla os so-
mos de nues as pasiones en con adicción
con odo lo que nos odea; escla os de mil
p eocupaciones yabsu dos desde la in ancia.
Dominados po una especie de a alismo, nos
emos a as ados al mal; obligados al bien
sin olun ad p opia, ycon undiendo las no-
ciones del bien ydel mal en su aplicación.
Hoy no sen imos más que una sola cosa cla a
ydis in amen e, yes que no somos lib es,
en la e dade a acepción de la palab a, y
buscamos la libe ad ins in i amen e, la
impaciencia domina odos los espí i us. Can-
sados se hallan los pueblos de su i ylos
homb es de espe a : cada uno p ocu a su
pa e de goces; la legislación se con unde,
los onos acilan, el sace docio se conmue e,
las clases icas se asus an, ylas masas, cuya
sumisión es la única p enda de anquilidad
social, sopo an, indócilmen e, sus mise ias
24 LA HISPALENSE.
yaspi an ámejo a sus condiciones, en-
ciendo oda clase de obs áculos. Tal es el
es ado ac ual, del que segui émos ocupán-
donos en o os a ículos.
Manuel Pe ez C espo.
ESTABLECIMIENTOS PENALES.
I.
Punibles son los ac os del Gobie no po
su mala adminis ación; ep ochable la po-
lí ica eacciona ia que desen uel e cada dia;
inconcebible su miedo en adop a adicales
medidas con a el mili a ismo ylos al os em-
pleados, e dade a langos a que de as a nues-
a Hacienda; inep os sus homb es pa a go-
be na , pues sus ac os lo demues an; des-
a inadas odas sus medidas, ye os odos sus
pasos ylocas sus p e ensiones; pe o lo que
es aún más punible éimpe donable en él, es
el abandono ydesconcie o en que se hallan
nues os es ablecimien os penales.
Filosó icamen e conside ada es a cues-
ión, no puede se más impo an e. Anues o
juicio debe p e e i se á odo, po que sus e ec-
os se p oducen inmedia amen e en la huma-
nidad en e a.
¿Cuál es el obje o de los es ablecimien os
penales? ¿No es co egi ycas iga al c imi-
nal e i ando en lo posible la p opagación
del c imen? ¿Po qué, pues, se conside a es a
cues ión como acceso ia, siendo de una im-
po ancia al?
Es a g a ísima cues ión, que no es, que
no puede se en modo alguno cues ión de
pa ido, sino de in e és gene al pa a odas y
cada una de las clases sociales, no ha ocu-
pado aún se iamen e la a ención de nues os
gobie nos, yes inc eíble que los que ienen
p edicando mo alidad (¡ ana palab a en bo-
ca de p og esis as!) no hayan siquie a pen-
sado en e o ma an impo an es ynecesa-
ios es ablecimien os.
El Gobie no ycon él las acciones mo-
ná quicas de la Cáma a, sólo se ocupan en
maquinaciones éin igas pa a de o a se los
unos álos o os, es o es, pa a apode a se del
mando, yjamás piensan en o a ley alguna
de con eniencia pública.
Como si no hubiese cues iones sé ias de
qué a a se ae ex empo áneamen e ála
mesa la In e nacional yse p onuncian dis-
cu sos ymás discu sos, ypasan dias ydias
abandonados los p esupues os, la cons i u-
ción de las An illas, la ley de empleados y
o as in ini as leyes cuyo inmedia o plan ea-
mien o es á pidiendo el país.
Dijo un an iguo ilóso o que los cue pos
ienen ho o al acío; es o es, que no pue-
den i i sino en la a mós e a; ynoso os,
pa odiando es as palab as, di émos que los
gobie nos p og esis as ienen ho o álo
ú il (pa a el país), sólo i en en lo inú il é
innecesa io. Hable, si no, Ruiz Zo illa, que
cayó as ixiado po habe in en ado espi a
o a a mós e a que la p og esis a.
De es e abandono del Gobie no en lo que
se e ie e al bien gene al, se esien en más
que odo los es ablecimien os penales, yel
pe juicio que de es o esul a ála sociedad
es inmenso.
Las cá celes no son ales; son e dade as
zahú das donde se p os i uye el que aún no
lo es á del odo. Vemos allí eunidos al es-
c i o que publicó idéas polí icas no del gus o
de algún juez, yal c iminal epugnan e que,
con isa sa cás ica éin ame, se mo a del es-
pan o del homb e hon ado al e se con un-
dido en e asesinos y a ado como al; y e-
mos al inocen e niño que, a ojado de su ca-
sa, el hamb e le obligó áhu a un pan ó
una moneda con que p opo ciona se sus en-
o, le emos eunido con el inmundo oba-
do de o icio, que le enseña áex ae elojes
del bolsillo, áab i pue as con ganzúas, á
u iliza la lima so da yá alsi ica oda cla-
se de i mas.
Los p esidios odos adolecen de mayo es
al as. No hay peni encia, no hay co ección
en es os es ablecimien os. Más que p esidios
LA HISPALENS. 25
pod íamos llama les escuelas de p os i ución
yde e inamien o del c imen.
En odos los p esidios exis en juegos en
que los es a ado es lucen su habilidad y o-
bándose mú uamen e pie den la opa, la co-
mida, la cama, odo cuan o poseen. El que
aún no es á pe e ido, p on o pie de la i -
ud que le es a; el que ha sido abajado
concluye po se holgazán, y emos con do-
lo que pocos, muy pocos son los que ha-
biendo ido áp esidio no uel en áél como
cas igo ámayo es ymás epugnan es c í-
menes.
¿Dónde nace es e mal?
Los p esidia ios odos ienen a mas, y
es e impe donable descuido y al a de celo en
sus empleados, mo i a el que áun den o de
los mismos p esidios, donde se cas iga yco -
ige al delincuen e, donde se pone al hom-
b e en e ásu conciencia pa a ho o iza lo
po sus hechos, allí, en la escuela de co ec-
ción, se come an los más ho endos asesi-
na os.
Exis en desg aciadamem e en odos los
p esidios homb es que po su maldad yau-
dacia consiguen hace se eme de sus com-
pañe os; yes a in luencia que sob e los de-
más eje cen, mejo dicho, es e e o que ins-
pi an, lo emplean en impone con ibuciones
po su au o ización pa a es ablece al juego,
pa a pe mi i al in amia, yen cas iga illa-
na ycoba demen e al que in en a dela a sus
dep a ados ines.
Nada de es o igno a el enca gado del es-
ablecimien o, pe o aunque quie a no puede
e i a lo, po que su au o idad mue e en los
mu os del pa io, allí donde empieza la del
cob ado del ba a o. Pa a nada si en los
empleados de un p esidio, po que su au o i-
dad es nula pa a con los c iminales: pa a
nada si en ymucho daño causan los p esi-
dios po que en ellos no se co ige ni cas iga
al c iminal, y, lo epe imos, den o de ellos
es á el e inamien o de la maldad.
Inú il se ía po demás encomia la im-
po ancia de es e asun o; odos saben yco-
nocen que el país pide una inmedia a y a-
dical e o ma en los es ablecimien os pena-
les: que clama po la p on a eo ganización
de las cá celes, po la ex inción de los p esi-
dios yplan eamien o de un e dade o sis e-
ma peni encia io.
Mién as es o no se lle e áe ec o, mién-
as exis an las ac uales cá celes yp esidios,
se á u ópico cuan o se hable de e i a la p o-
pagación del c imen, y e émos con ama gu-
a que la es adís ica c iminal a oja á cada
dia majo es ci as de las más o pes y epug-
nan es maldades.
(Se con inua á.)
X.
DISCURSO
p onunciado po José M. Rod íguez en el Casino
Republicano Fede al de es a capi al, el
17 de Se iemb e an e io .
(Con inuación.)
¿Es acaso la p ime a ez que se han p o-
pagado las doc inas que hoy p opaga La
In e nacional?
Nó; yá se han p opagado en o a época.
Di émos con Salomón: Nada nue o hay de-
bajo del sol.
Po eso no deben asus a nos esas doc-
inas, po descabelladas que pa ezcan, sino
que debemos asocia nos odos áese g an pen-
samien o de emancipación, ycoadyu a con
odas nues as ue zas pa a consegui la.
Pe o debemos es udia án es las doc i-
nas que se p opagan po si son acep ables,
conoce los p opagado es y e lexiona la ma-
ne a de lle a áe ec o esa g ande, esa in e-
esan e yhas a necesa ia e o ma social.
Re lexionemos: ¿Qué es el abajo? El a-
bajo es la copiosa uen e, el manan ial ecun-
dísimo de oda la iqueza.
El abajo es el que ha embellecido y
pe eccionado el globo que habi amos: el a-
bajo es la sá ia de la sociedad; es el g an
agen e, el g an de enso del homb e con a la
Na u aleza; és a ué ménos p ódiga con el
32 LA HISPALENSE.
Pe o apa ecen Dédalo, A químedes, Pi á—
go as, Galileo, Tasco de Gama: in en o es,
cul i ado es de ú ilísimos amos de las cien-
cias, que en cie o modo ienen ása is ace
aquellas necesidades, yde descub imien o
en descub imien o, de adelan o en adelan o
llega la sociedad al es ado en que hoy se en-
cuen a.
El homb e, con. sus cons an es abajos
ísicos éin ec uales, á p og esando ála ez
que mul iplicándose; pe o emos que mién-
as más p og esa la sociedad, más necesida-
des descub e: á siéndole más necesa ia la
coope ación de odas las in eligencias, de o-
dos los es ue zos colec i os éindi iduales.
Razón po la que no es solamen e aba-
jado el ag icul o , el albañil, el ca pin e o,
el he e o: lo es odo aquel que iene una
ocupación legal ála que cons an emen e se
dedica, sea cual ue e, po que la sociedad
necesi a de odos.
La sociedad es una g an máquina com-
pues a de innume ables piezas, odas nece-
sa ias, po más que no odas cons i uyan
sepa adamen e su ue za mo iz; po ejem-
plo, la locomo o a, que es á compues a de
muchas piezas, siendo las más p incipales
el pis ón, el cilind o, la iela; pe o si le al a
un pequeño o nillo óuna insigni ican e
cha e a, la máquina no unciona en debida
egla.
Con es o se p ueba que es abajado el
poe a, el li e a o, el abogado, el médico, el
pe iodis a, odos los homb es, en in, ménos
las e dade as plan as pa ási as, como el cle-
o, la a is oc acia yel ejé ci o pe manen e
en iempo de paz.
Pe o di éis que ninguna de aquellas cla-
ses ha sido explo ada, escla izada como la
p ole a ia, que ninguna como ella necesi a
emancipa se.
Sí, ciudadanos: odas las clases, lo mis-
mo la mecánica labo iosa que la ins uc o a
han sido pe seguidas yexplo adas.
(Se con inua á.)
NUEVO LIBRO.
Nues o dis inguido colabo ado , el ciu-
dadano F ancisco Escude o yPe osso, ha
enido la a ención de emi i nos un ejempla
de su Nue a éplica álas objeciones hechas
ásu discu so sob e el concep o ilosó ico de
la mo al.
El encon a se nues o núme o en p en-
sa nos impide ocupa nos de es e no able a-
bajo de la mane a que su impo ancia e-
quie e.
Damos, sin emba go, la enho abuena á
su au o ; pues no deja de se con enien e la
apa ición de una ob a cual la ci ada, sob e
odo pa a aquellas pe sonas que hayan dado
oidos, sin duda de la mejo buena é, álas
a en u adas acusaciones de que ha sido ob-
je o nues o amigo.
Las a mas que en su con a han esg i-
mido de e minados ad e sa ios, embó anse
solamen e en el escudo de la e udición, yyá
sabemos que es a p enda de alo ines ima-
ble iene escasos poseedo es.
Po eso ep obamos con disgus o los
ana emas conducidos po algunos desde el
majes uoso Va icano álas apasionadas co-
lumnas de un pe iódico polí ico, ypo que
al ez hayan despe ado eco en los sencillos
co azones de nues as lindas compa io as,
yellas son óhan de se en su dia el p ime
lib o que nues os hijos lean, pa a nunca
bo a lo de su memo ia.
Recomendamos, pues, ánues os abo-
nados yal público la adquisición de es e o-
lle o cien í ico, pues o yá ála en a en las
p incipales lib e ías de es a capi al, yque
es á des inado, en nues o juicio, áalcanza
un éxi o segu o yde ini i o.
La exac i ud yopo unidad de las nume-
osas ci as que hace el ciudadano Escude o
en el espacio de su ob a; el lenguaje co ec-
o éinme ecidamen e co és que con sus
impugnado es emplea, yel indispu able a ac-
i o que sabe da es e esc i o á odas sus
p oducciones, hacen el mejo elogio de la
Nue a éplica.
LA HISPALENSE. 33
ZAIDA.
CUENTO.
(Con inuación.)
Zaida no con es ó: an sólo su os o se
o nó pálido como el de una es a ua; pe o
él, ace cándose cada ez más, p e endió o-
dea con su b azo el alle de u he mana, que
huyendo se e ugió en los mios.
La escena que en onces pasó enuncio á
desc ibí ela; la indignación me ahoga yno
quie o ampoco añadi más dolo es álos mu-
chos que deposi o en u pecho.
Bás e e sabe , que Aben-Humeya, nopu-
diendo a eba a la de en e mis b azos, sin
se bas an e áde ene lo ni las lág imas de
Zaida, ni la de ensa impo en e que yo hacía,
llamó en su auxilio soldados de la escol a
que le espe aban ála pue a de nues a choza
yellos me la oba on yconduje on has a el
caballo en que mon ó el Emi , pa iendo con
ella eloz cual el águila que a a iesa el es-
pacio lle ando en su co o pico ála inocen e
paloma....
Yo p e endí segui los, pe o imposible;
pocos pasos habla dado ue a de la choza,
cuando se pe die on de mi is a en uel os
en la nube de pol o que los co celes de la
escol a le an aban en pos de mi hija, ycaí
des allecido.
Calló Amu ; sus labios emblaban; de los
ojos b o ábale un somb ío esplando , e-
lejo quizás de los sen imien os de su alma,
ysu boca acaso p onunciase alguna palab a
que subie a del co azón.
¿Se ía la de enganza óla de jus icia?
Kade no con es ó; no podía hace lo.
La lucha de los encon ados sen imien-
os que en su pecho se agi aban se lo impedia.
El amaba áZaida.
¿Pe o e a sólo amo de he mano el que
le p o esaba?
Desde que Kade ino al mundo, siem-
p e la conoció con su pad e, del que no se
habia sepa ado nunca.
De su mad e no conse aba más que un
ecue do ago; habia mue o apénas con aba
él es años.
Zaida enía dos más que Kade .
Ambos ie on desapa ece anquilamen-
e sus p ime os años en aquellas á idas o-
cas, sus compañe as de in ancia, álas que
p es aban lozanía yamenidad su ju en ud y
belleza.
Kade , sin emba go, cuando pasados yá
los p ime os años de su ida, en ó en esa
edad en que los hechos pasan po nues a
is a como olas que se suceden sin deja
as o alguno de su paso, amaba áZaida;
pe o él no sen ía ese ca iño desin e esado
ypu o que hace de los he manos sé es en
que se mezcla sin concie o el amo ulga
yg ose o de los homb es, con la sua idad
ydulzu a del que deben posee los ángeles,
nó, Kade obedecía ála in luencia de una
mano mis e iosa que le empujaba cons an-
emen e hácia Zaida.
En o o iempo, siendo pequeños, sen-
íase Kade o gulloso ycon en o en juga
con su he mani a Zaida, ab iendo hoyi os en
la húmeda a ena de la playa, po el sólo pla-
ce de ol e los állena , óbien se delei aba
co iendo jun os, cogidos de la mano, po
aquellos inmensos a enales.
Más a de, cuando ambos c ecie on, ysa-
liendo de la in ancia en a on en la edad de
las pasiones, Kade sen ía un place in ini o
en con empla , en unión de Zaida, subidos
en alguna al a oca, la inmensidad del ma ,
ese majes uoso pano ama, al ocul a se el
sol po de ás de aquel mundo de agua,
que pa ecía a as a en pos de sí esa mul-
i ud de somb as que igu an agi a se ánues-
a is a, apa eciéndosenos como ecue dos
del pasado ócomo mudas ad e encias del po -
eni .
(Se con inua á.) J. Gómez.
ÁUN ÁNGEL.
E a un genio mis e ioso
Que yo en mi in ancia eía
34 LA HISPALENSE.
Apa ece p esu oso,
Yen mi cima cuidadoso
Yela mién as yo do mia.
Yal despe a le mi aba
Tende el uelo ála al u a,
Yen su ánsi o a ojaba
Des ellos de luz, an pu a
Que al mismo sol eclipsaba.
Una noche.... agamen e
Sen í que mi sien la ía
Op imida ue emen e;
No sé ¡oh genio! oda ía
Qué pusis es en mi en e.
Mas algo en mi pensamien o
Dejá a u mano esc i o,
Que en ano sabe in en o;
¡Ay! ¡yo desde en onces sien o
Yago deseo in ini o!
¡Ángel que has a mí bajas e
Yque mi cuna mecis e
Ymi in ancia p o egis e;
Tú que mi en e ocas e
Ymi en e a de hicis e;
Si e es bella ealidad
Yalien o de Dios espi as,
Dime ¡oh génio! po piedad
Si desde la e e nidad
Como en mi in ancia me mi as.
Descúb eme el g a e empeño
Que en mí sien o ge mina
O a is e, o a isueño;
¡Oh! si sólo has sido un sueño
¿Po qué me has hecho soña ?
Dímelo yel alma mía
Es a mansión ansi o ia
C uza á sin agonía;
Dímelo.... ymi an asía
Imagina á la glo ia.
Déjame e la au eola
Que odeaba u en e;
¡Esa diadema explenden e
Que igno a luz o nasola
Yacaso ie a el O ien e!
Ydime en mi pensamien o
Qué dejó u mano esc i o,
Que en ano sabe in en o;
¡Dime ambién po qué sien o
Yago deseo in ini o!
Abex-Thama .
UNA NUBE.
ORIENTAL.
—Aye , ing a a Zulema,
Cuando uimos áBib- ambla,
Yo á ence mo os al ci co
Y ú mo as en las g adas,
Vi que al mi a e Gazul,
Cuando en el palenque en aba,
La osa de us megillas
Se ocó en pu pú ea dalia.
Yá sabes quién es Gazul.
Aquel zeg í que en las zamb as
B a ea is iendo seda,
Y iembla al ceñi la malla:
El que po coje u guan e
En el pa io de la Alhamb a,
Le c ucé an e sus amigos
Con mi manopla la ca a.
No unzas, Zulema, el ceño
Po que he leido en u alma
Lo que á u dueño le elas
Con u son isa aimada:
Que el colo de las megillas
No en ano niña se cambia,
Ylo que ocul an los lábios
Lo dice á eces la ca a.
Yno digas que es men i a,
Que sospecho que me engañas,
Yan e es a sola sospecha
Tiembla mi al ange en la aina.
Que he ju ado po Alá,
Si su alien o e p o ana,
Suspende ues as cabezas
De los ga ios de esa plaza.
Aye al c uza las calles
De le e a ena do adas,
Que el apacible Genil
Al nace las nie es baña.
Hallé un selam p imo oso
Fo mado de lo es á ias
Con las le as de u nomb e
En una cin a azulada.
Ese amo es de Gazul
Que sus pensamien os a a
Con una cin a de celos
Pa a que mejo e plazcan.
Pe o ¡ay de él si se con ie e
Esa cin a pe umada
En un sang ien o dogal
Que le op ima la ga gan a!
Cu a que jamás espe e
Bajo u ajimez el alba,
Ni lle e u ci a al b azo
Cuando se jueguen las cañas.
Ycu a que ni aun en sueños
Su nomb e á u labio salga,
Que en mi pecho es á do mido
El áspid de la enganza.
—
Es o dijo Abename
Mesando su luenga ba ba
Ylle ando en e sus dedos
Los c espos izos de abia.
Mas un beso de Zulema,
Que iendo le escuchaba,
Sob e un di an de Damasco
Muellemen e eclinada,
Como el sol co a las nubes
LA HISPALENSE. 35
Co ó la duda en su alma,
Yse enóse su en e
Que lq o men a anunciaba.
P on o en el mó bido seno
De la indolen e sul ana,
Dobló Abename la en e
Con anquila con ianza.
Yel humo de los pebe es
De la magní ica es ancia,
En ol ió el aman e g upo
En sus nieblas pe umadas.
Beni o Más yP a .
ALA MEMORIA DE MI QUERIDA MADRE.
SONETO.
Súbi a inspi ación hie e mi men e
Al eco da ála que el se me die a,
Ála que en su egazo me adu mie a
Con ma e nal amo , pu o y ehemen e.
¡Yá no exis e! Con mano p epo en e
Blandiendo su segu , la Pa ca ie a
Co ó de un golpe su i al ca e a
Áuna señal del Dios Omnipo en e.
¡Mad e que ida! Si el ace bo llan o
Que de mis u bios ojos se desp ende
Bas á a áda e el e e nal eposo,
No cesá a un ins an e mi queb an o
Desde que nace el sol, has a que iende
La oscu a noche el man o eneb oso.
Y. A.
TEATROS.
Re is a en es ac os; cada uno con su
TÍTULO PARTICULAR.
Ac o io—San Fe nando. —Nubes y
cue das.
—Se ido de Y., ecino.... ¿ iene Y. á
iden i ica se con D. Juan Teno io?
—¡Ojalá, amigo mió! pe o, c éame Y.,
engo á el co azón gas ado.
—Pues ¿qué edad iene Y...? aunque co-
me o una indisc eción....
—Diez ynue e años, caballe o, diez y
nue e años....
unes a edad de ama gos desengaños.
—¡Homb e! ¿quisie a Y. deci me quién
es aquel enmasca ado?
—D. Luis Mejía.
—¡Cana io! ¿qué hab á hecho de aque-
llos cua os que obó álos bandidos...?
—Según lo pob e yde o ado de su a-
je, no debe queda le un ma a edí.
—¡Qué cala e a!
—Me pa ece que el público se ie... ¡San-
o Dios! ¿qué es aquello? já... já... já...
—No, homb e, no se ia Y.: cada cosa
iene su explicación; aquello es... ¡una om-
ba ma ina!
—Ja... ja... ja...
T*• •
J1•••lias* J1• •
—Pe o... ¡qué in e esan e es la igu a de
Inés! ¿eh, ecino?
—Sí, pe o es cosa del diablo yel diablo
se la lle a.
—¡Pob e abadesa! ¡Cuán agena es á de...!
¿qué es aquello?
—Yá lo e Y.; una cue da.
—Sí, mas no comp endo...
—Es una cue da que cae p o idencial-
men e pa a que se aho que la abadesa.
—¿Po qué?
—¿Que po qué? ¡Sopla! ¿le pa ece áV.
lojo el comp omiso en que se e á cuando
enga el o o y...?
—Ve dade amen e me ha conmo ido es e
cuad o: eso de es á uas que se mue en yha-
blan po manda o de Dios.... yese pica o de
D. Juan, que aún se a e e ádesa ia álos
mue os.... áp opósi o: ¿de qué mo i ía don
Juan?
—Tísico, caballe o, ísico: ¡no e Y. qu
se i i aba, g i aba ygalleaba an o el en-
demoniado!
—Sí, sí; al cabo....
—Eso es,
Ma óle una calen u a....
36 LA HISPALENSE.
Ac o 2.°—Ce an es en Va iedades.
—
La o a noche llamó la a ención de un ami-
go nues o un suge o que, sen ado en una
bu aca de es e pequeño ea o, escuchaba y
esc ibía al e na i amen e.
El demonio de la cu iosidad dió un le e
en ionci o ánues o amigo, has a coloca lo
en si uación de pode lee lo que ano aba
en su ca e a el desconocido.
Así esc ibía:
«.El diablo yLas hijas de E a (que ie-
nen áse una misma cosa), se han apode-
ado del ea o San Fe nando, que es á, po
deci lo asi, en e Scilla yCa ibdis.
La segunda de las ci adas za zuelas ie-
ne un co o siemp e epe ido ybas an e bien
ejecu ado, en el que algunas damas de có -
e, en decadencia, se ponen de acue do ¿cosa
a a! calladas yescondidas, pa a e i a un ‘
desa ío, yse e i an can ando aquello de...i.
Ni el uido de una a do:....»
Ymás adelan e decía:
»Hace algunas noches el ho izon e es-
cénico se nubló un poco, yhubo algunos
Relámpagos; pe o ué cosa de escasa impo -
ancia....
El ea o de Va iedades se ió so p en-
dido la noche del má es úl imo con la p e-
sencia de nues o g an Ce an es, ycomo un
con idado con ida ácien o, él a ajo al e-
cundo Lope con su escandaloso buen hu-
mo .
El loco de la gua dilla iene bellezas de
p ime o den, éinspi ada ynoble e si ica-
ción.
Pe o no ace amos ácomp ende cómo
el bueno de Ce an es no descub ió en el os-
o de Lope al cándido usu e o Ma a ías.»
Has a aquí esc ibió el desconocido, yse-
gún nues o amigo asegu a abandonó al pun-
o el salón.
¿Po qué no pe manece ía más iempo
en él, oda ez que aún al aban Un ig e y
El g ume e
?
Ac o 3.°—(San Fe nando.)—Nau agio.
Nunca al a una abla pa a un náu ago:
Robinson nau agaba yel público le o eció
la abla de la indulgencia, ála que el míse-
o pudo asi se, no sin expe imen a sé ios
emo es.
Es o, apesa de oma pa e en la ob a
(p o agonis a obligado) el p ime ac o ydi-
ec o de escena.
Fo zoso es con eni :
En que cualquie blanco puede pasa po
neg i o, sólo con pin a se.
En que cualquie a es ma ino en Robin-
son, sólo con acos umb a se al peso de es
anclas eno mes, y eza un papel ápidamen e.
En que la eina Ananás ylas indias iu-
das son más a a as de cie os encan os que
la hamb ien a u ba ca ibe.
Yúl imamen e en que alguna ma ine i-
a es á muy g aciosa con el somb e o de
hule.
Una p egun a:
¿Siguen los ensayos de El moline o de
Subiza con la misma ac i idad...?
Aben-Thamá .
CHARADAS.
Solución ala del núme o an e io .
Tocado .
Es la p ime a ocal,
Yla segunda y e ce a
Tan o se es ima en palacios
Como en I umildes i iendas;
Cua a ysegunda en un iempo
E a p opiedad es ensa
Que á odo a ón ancés
Daban sin que la pidie a,
ylo que dice mi odo
Es una en idad muy g uesa,
Que no á en e ce a ycua a
En los asun os de pesca.
X.
(La solución en el p óximo núme o.)
Imp. de Gi ones yO duna, Dine os 2yLaga 3yñ.
'Se illa.
—
1871
.
oDICIEMBRE l.° DE 1871. NüM. 5.°
REVISTA REPUBLICANA FEDERAL
Filoso ía, Ciencias, Li e a u a yA es.
ADVERTENCIA.
Nues os abonados de ue a de es a Capi al,
que no hayan emi ido el impo e de su susc i-
eion, se se i án hace lo si no quie en su i e-
aso en el ecibo del pe iódico.
SUMARIO.
I. C ónica polí ica, po J. Gómez,—II. La cues ión social, po
Manuel Pe ez C espo.—III. Discu so p onunciado po José
M. Kod iguez en el Casino epublicano ede al, el 17 de Se-
iemb e an e io (con inuacion).—IV. Juicio c í ico, po J. Go-
mez.—V. Zaida., po J, Gómez —VI. Humo ySomb a, po
Aben-Thama .—VII. Re is a de ea es, po Aben-Tha-
ma .—VIII. Cha adas, po X.
CRÓNICA POLÍTICA.
Sensible en es emo me es, el ene que
empeza la e is a de sucesos du an e la
quincena, con un hecho escandaloso.
El p ime o de que me ocupé en la c óni-
ca an e io , ué el de los diez mil eales de
Rojo A ias.
Yo c eia le hubiese se ido de co ec i-
o la du a lección que le p opina on los
mismos p og esis as; ymas aún la peni en-
cia que se impuso de ein eg a los diez mil
eales; pe o no ue así; me equi oqué ylo
sien o, no an o po Rojo A ias, como po
las leyes de España.
Los diez mil eales ue on como el p ólo-
go en pequeño de una ob a mayo .
Ya no es es a suma la que en e iene un
momen o la a ención de la cáma a, son cien
mil eales, cuya in e sión se igno a.
Se le en egan doce mil du os en a ias
pa idas al gobe nado de Mad id pa a so-
co o de las casas de Bene icencia; . cosa
a a, no se encuen a la dis ibución mas
que de sie e mil. Hay mas, Rojo A ias en
su desca go dice habe nomb ado una co-
misión que in e inie a en la en ega de
ondos y¡oh desg acia! ni el nomb amien o
de esa comisión apa ece en el espedien e;
igno ándose po lo an o has a quien la
componía.
Hechos de la na u aleza del que nos ocu-
pa, ienen su comen a io con su solo ela o.
Hubo algunos dipu ados que pidie on se
decla ase el cong eso en sesión sec e a con
obje o de a a el lamen able asun o de Ro-
jo A ias.
Noso os c eemos que esos lamen ables
hechos no deben pasa se en e las somb as
del sec e o sino discu i se an e la luz de la
publicidad.
Lo que p edecíamos en la c ónica an e-
io , ha enido á ealiza se.
Han sido suspendidas las sesiones del
Cong eso.
Di ícil se ía hace una eseña, po mas
que uese lije a de lo que han p esenciado
las có es en los pocos dias de la quincena
pasada que han es ado eunidas.
Vo os de censu a mas ómenos emboza-
dos, al Gobie no, de odas las acciones de
la Cáma a; p oposición pidiendo el es able-
cimien o de las comunidades eligiosas, de -
o a del Gobie no en las o aciones... de
38 LA HISPALENSE.
odo ha habido, discu sos u ibundos, g i os
has a cie o pun o sub e si os, diez ynue e
ho as en la úl ima sesión yel umó go do
po ema e, conclusión óco onamien o.
La úl ima sesión ué un magní ico canas-
—j
illo de uego en el que no al ó nada.
Después de oma se en conside ación el
o o de censu a; pe o an es de discu i se:
después de desecha se la p oposición de no
ha luga ádelibe a sob e la de las comu-
nidades eligiosas; pe o sin que ampoco se
hubiese discu ido; el S . Malcampo, ypo si
hay alguno de nues os lec o es que igno e
quien es es e seño le di emos es el P esi-
den e del Consejo de Minis os, subió ála
ibuna ycon oz segu a, aunque p e endía
apa eciese llena de emoción, leyó el dec e-
o en que el Rey en uso de las acul ades
e c... enia en suspende las sesiones del
Cong eso.
El e ec o que p oduci ía es e dec e o se
adi ina solo con lee el es ado o icial de
la sesión; allí hubo dipu ados que die on
i as ála sobe anía del pueblo yála Re-
pública, que ue on los mas; yoí os al Rey,
que ue on los mecos.
Algunos malé olos yde o cidas in en-
ciones p e enden hace c ee que con es e
ac o p ueba el Gobie no su emo de que se
discu a el o o de censu a po no ene la
conciencia muy anquila yaun ambién
po que con las Co es abie as no pod ían
hace se las elecciones municipales con oda
la libe ad que la si uación exige; pe o no
ha al cosa: nos undamos al asegu a
es o, en que el Minis e io al p esen a su
dimisión no le ué admi ida, po que me ecía
la con ianza de la co ona.
Po lo demás el Gobie no se ha comple-
ado: de Blas ha en ado en el minis e io de
Es ado.
Pa a solemniza es a en ada, así como
la con ianza que se iene en los Minis os,
se ha dado un dec e o po el Minis o de la
Gobe nación (Candau) disponiendo se apla-
cen las elecciones municipales en aquellos
pun os donde engan que e i ica se pa a di-
pu ados ácó es óp o inciales.
No quie o ce a es a c ónica, demasiado
lije a po cie o, sin pa icipa ánues os
lec o es pa a que no pase es e hecho desa-
pe cibido, que el 16del mes pasado, ué el
ani e sa io de la céleb e co onación del edi-
icio e oluciona io, que en igual echa de
1870 nos die on 191 o os un Rey que no
pedíamos.
J. Go iez.
—
LA CUESTION SOCIAL.
Consecuencia lógica de las ideas emi idas
en los a ículos an e io es, es la solución
p ác ica éinmedia a de las eo ías expues-
as. Los p incipios en ellas sus en ados, que-
da ían educidos áme as hipó esis, más ó
menos an ás icas, según el c i e io polí ico
de nues os lec o es, si no indicásemos, al
menos, nues o juicio, espec o ála posibi-
lidad de su plan eamien o. .Bajo dos aspec-
os, dis in os en la o ma, pe o semejan es
en la esencia, puede se conside ada la cues-
ión. El uno económico ypolí ico el o o.
Aunque no es posible sepa a , en absolu o,
el uno del o o concep o, sino que po el
con a io, ambos son pe ec amen e solida-
ios, es ue za es udia los sepa adamen e,
como el medio más ácil de expone la ín -
luencia que, aisladamen e, eje cen en las
e oluciones polí icas sociales. Fomen a
1VJ
di undi la iqueza nacional, debe se el ob-
je o p e e en e del economis a; lop ime o se
consigue con la libe ad de come cio, y e-
o ma p o isional de a anceles; con el es-
ablecimien o de g andes bancos que ase-
gu en el c édi o y a o ezcan las ansac-
ciones, ga an izándolas al p opio iempo.
Una ez conseguido es o, es indudable que
su gi ían las g andes emp esas, ag ícolas é
indus iales, dedicadas ácanalizaciones, des-
LA HISPALENSE. 39
mon es, es ablecimien o de colonias, yes-
plo acion de nues a inmensa iqueza me a-
lú gica: o as las abas al cambio de p o-
duc os, la indus ia, p o is a ya de supe io-
es elemen os, en capi ales yp ime as ma-
e ias, p es a ía su e icaz auxilio al omen-
o de la iqueza pá ia, compi iendo nues-
as manu ac u as en pe ección ybondad
con las que hoy buscamos en el es ange o.
No bas a, sin emba go, omen a la ique-
za nacional: es p eciso; absolu amen e in-
dispensable, di undi la, hace la asequible á
odas las clases de la sociedad; sólo así, y
p opo cionando un bienhes a , ela i o, á
cada uno, equi alen e ásu ap i ud ycon-
cu so lib e en la p oducción, es como llega-
íamos ámodi ica la condición del pueblo,
in e esándolo, en la conse ación yaumen-
o de su p opiedad, hija del abajo, yga-
an ía de mo alidad social, y elicidad do-
més ica, ambas ho nega i as. Pa a con-
segui ales ines, es necesa io p escindi
del apoyo di ec o del Es ado; la inicia i a
de la p o incia, del municipio, ydel indi-
iduo, son las únicas que deben ypueden
ealiza an g andioso p opósi o. Siendo el
Es ado simplemen e una abs acción ,pues-
o que no puede se o a cosa en pe ec o
de echo, no iene ninguno pa a es ablece
ju isp udencia, en asun os p opios del indi-
iduo como amilia, municipio, yp o incia,
en cuyas es mani es aciones, goza de de-
echos debe es esclusi os éindependien-
es, subo dinados, an sólo, ála unidad de
la nación, ep esen ada po la cons i ución
gene al de la misma. La p o incia pues en
p ime é mino: el municipio después, yla
inicia i a indi idual, pueden ealiza la p o-
pagación de la iqueza ysil di usión en e
las clases sociales. La p ime a, es ablecien-
do, o zosamen e, uni e sidades lib es, cole-
gios p o esionales de a es éindus ias, con
odos los ú iles yapa a os mecánicos, nece-
sa ios ála enseñanza p ác ica. El municipio
c eando escuelas mis as, g a ui as, base un-
damen al de una ins ucción amplia yp o-
echosa, ycuya acción mo alizado a, eje -
ce ía saludable in luencia en las cos umb es,
haciéndose espe ables, desde la in ancia, el
uno al o o sexo, yemulándose mu uamen e
en sus comunes abajos. Tales son los me-
dios que ealiza ían, en g an pa e, nues-
o p opósi o, c eando un plan el ecundo,
de buenos a is as, en ez de empí icos u-
ina ios como al p esen e, yponiendo oda
clase de conocimien os cien í icos, al alcan-
ce de las clases deshe edadas. Ala inicia i-
a indi idual, co esponde el complemen a
los an e io es es ue zos; yal deci inicia i a
indi idual, comp éndase que la suma de in-
di idualidades, Ubé imamen e unidas, ósea
la asociación, es lo que po ella de inimos.
La asociación en sus múl iples mani es acio-
nes, llena á los acíos que la p o incia yel
municipio no puedan cub i , ylo que es mas,
supe a á en esul ados ú iles, álos es ue -
zos aislados ypa icula es de ambos cue pos.
Fundando sociedades, coope a i as yde con-
sumos; sociedades cons uc o as éindus ia-
les, bancos ag ícolas, donde el ag icul o ,
encuen e capi ales áin e eses módicos,
emancipándolo del monopolio yla usu a,
que ago an sus p oduc os. Sociedades dedi-
cadas esclusi a nen e ya áp opo ciona he -
amien as yú iles pa a odas las a es, ya
pa a la adquisición de p ime as ma e ias, y
po úl imo sociedades pa a la en a de p o-
duc os na u ales ymanu ac u ados en las
di e sas plazas come ciales. La asociación
ga an izando el abajo, yayudando al ob e-
o, le asegu a la subsis encia, yp opo ciona,
po sus economías, una p opiedad, que so-
lo yaislado jamás consegui ía.
Ho a es ya de ocupa nos del concep o
polí ico yde su impo ancia en la cues ión
social. Un gobie no que ga an ice la au ono-
mía del indi iduo, del municipio yde la
p o incia; que descen alice la adminis a-
ción; acabe con el ejé ci o pe manen e, mo-
di icándolo, yde ol iendo milla es de b a-
40 LA HISPALENSE.
zos, &la indus ia yal abajo en gene al,
que no se e ija en Pon í ice, ni en pedago-
go, he aquí lo que esuel e la eues ioD. To-
da la misión de un Gobie no jus o ydigno
de los iempos ac uales es el de cumpli y
hace cumpli las leyes únicamen e. Pe o es-
as le es, necesi an es a en a monía con los
p og esos de la ci ilización, de lo con a io,
cualquie a que sea la o ma del Es ado, no
co esponde ni álas aspi aciones, ni álas
necesidades del pueblo español. Toda o -
ma de gobie no simboliza, una e olución so-
cial: el pa ia cado, la igno ancia ysencillez
p imi i as de los pueblos an iguos, el euda-
lismo, el espí i u gue e o de las azas in-
aso as com empo áneas de la epública y
del impe io Romano; la mona quía absolu a,
el de echo di ino, la mona quía cons i ucio-
nal, el ad enimien o del pueblo álos pode-
es públicos. Es a úl ima ep esen ación del
de echo au o i a io, yde la o ma moná -
quica, es la época ac ual, pe o se halla en
sus pos ime os momen os, comba ida po el
de echo de los pueblos, cuya sobe anía se
alza pujan e con a la de cualquie a o a
sobe anía, hallándose educido el ca go de
los mona cas, en los países cons i ucionales,
al de p ime magis ado déla nación. Aho-
a bien, si las libe ades de echos de los
pueblos son incompa ibles con las p eemi-
nencias de los onos, si la sociedad ac ual
iende ágobe na se po sí p opia ealizan-
do su pe eccionamien o, es innegable que el
concep o polí ico ac ual no es la o ma de
gobie no exis en e, ni la que puede esol e
la cues ión que hace el obje o de nues as
an e io es conside aciones; solo la puede e-
sol e una o ma de gobie no p opia del
momen o his ó ico p esen e, la República
ede al.
Manuel Pe ez C espo.
DISCURSO
p onunciado po José M. Rod íguez en el Casino
Republicano Fede al de es a capi al, el
il de Se iemb e an e io
.
Con inuación.)
Mien as que el ob e o mecánico abajaba
eglamen ado ybajo la é ula del i ano, el
ob e o de la in elijencia e a pe seguido, en-
ca celado, aho cado yhas a quemado, odas
en in han sido pe seguidas po la eoc acia
ypo la a is oc acia, yhoy mismo ela i a-
men e necesi an odas de su libe ad. ¿Pod á
es o consegui lo la in e nacional?
Si nos suje amos álos p incipios del p o-
g ama yaspi aciones que se leen en sus es-
a u os, di emos que no, pues es os p incipios
son de un comunismo exage ado que en nin-
guna época ha podido es ablece se, ménos se
es ablece án hoy, menos mañana yménos el
siglo que iene, po que la ma cha o denada
de la na u aleza, es el p og eso yel p og e-
so mismo echaza esos p incipios, que son de
pu o e oceso. P oba emos sin emba go, si
con es os p incipios puede emancipa se la
soeiedad. Echemos una ojeada álo pasado;
ijémonos en la an igua G ecia, cuna de las
a es yde la ciencias, ycen o de oda e o -
ma social. Veamos qué hicie on sus más
g andes homb es. Licu go quiso e o ma la
sociedad de Espa a y isi ó al e ec o a ios
países de O ien e, obse ó sus leyes ycos-
umb es, yes ableció un socialismo exage a-
do semi-socialismo ysemi-comunismo que
p odujo la i anía po sus leyes bá ba as; Li-
cu go anula comple amen e al indi iduo y
lo en ega al Es ado desde la cuna al sepul-
c o; no anula la p opiedad ni la he encia, pe-
o la es inje idiculamen e; pe o en cambio
es ablece la educación en común, diciendo:
«El homb e nace pa a la pa ia; no nace pa a
su pad e, ni pa a sí mismo.» De modo que el
que nacía con alguna impe ección lo a oja-
ban po el mon e Taige o; el que eng osaba
mucho ambién e a cas igado po su molicie.
No se conocían las leyes del pudo : las mu-
je es danzaban yluchaban desnudas delan e
de los homb es yse las obligaba áuni se al
a ón que se les designaba, pa a que diesen
buenas c ias, como si se a ase del ganado
caballa ómula , yal iejo que es aba unido
áuna jó en, se le obligaba áque acep a a
LA HISPALENSE. 41
luégo el u o de aquel adul e io. Re o ma
más a de Licu go sus leyes, ydice: «La p o-
piedad oda de Espa a se epa i á en e los
gue e os, ylos que no lo sean se enca ga-
án en odos los abajos po se es as aenas
in ames p opias de escla os;» en in los es-
pa anos unda on la escla i ud que manchó
al mundo an iguo, mancha al mode no yes
op obio y e güenza de la humanidad. Délas
doc inas comunis as de Pla ón, de Diógenes
yde A is ó eles, no puede habla se, po que
e an muy exage adas, sos enían ¡a escla i-
ud en oda su ue za: los escla os se epa -
ían en comunidad yse ían has a pa a sa-
is ace asque osos icios. Pla ón sos u o el
comunismo igu oso en las muge esde los
gue e os, pa a que ninguno conocie a ásu
pad e, po que, decía, que en la gue a pe-
lea ían con más alo : pues cada cual c ee ía
que enia ásu pad e al lado, y¿qué sucedió?
que como al aban las e dade as a ecciones
na u ales, odos se odiaban, ycada uno eia
en su compañe o un enemigo. Diógenes in-
sis ió más que ninguno en el comunismo de
la muje , ydecía; «Es a es la e dade a e-
pública.» Sin emba go; paseando un dia po
el campo, ióá dos muje es colgadas de un
oli o yesclamó: «Todos los á boles habían
de da es os u os »Zenon, undado de la
sec a es oica, ambién opinó po el comunis-
mo, y, en in, odos los homb es impo an es
de G ecia que pensa on e o ma la sociedad
bajo una o ma socialis a ócomunis a mas ó
menos exage ada, no pudie on consegui que
sus doc inas p e alecie an; ue on la « oz
que clama en el desie o.» La sociedad g ie-
ga no quiso cuida se de dichas doc inas.
(Se con inua á,).
JUICIO CRÍTICO.
A dua ypo demás di ícil a ea es anali-
za cualquie a ob a de a e, sob e odo si á
su en e apa ece el nomb e de un amigo que-
ido.
Es e nomb e es á eces una niebla espe-
cial que ocul a los de ec os ymues a sólo las
bellezas de lo que deseamos analiza ; pe o
noso os p ocu a emos despeja la amós e-
a de amis ad que pueda en ol e al lib o
de que amos áocupa nos ycon empla lo con
impa cialidad.
Cá los Peña anda ha publicado un omo
de poesías con el modes o í ulo de P esen-
sen imien os.
En la imposibilidad de hace de dicha ob a
una c í ica es ensa, pa a la que nos con esa-
mos incompe en es, la ha emos sólo ág an-
des asgos.
Po más que nos sea muy espe able la
ilus ada opinión de nues o pa icula ami-
go ycolabo ado F ancisco Escude o yPe-
osso, no es amos es a ez con o mes con él
en la a i mación que hace en su p ólogo, de
es a des inado el lib o que nos ocupa, sólo
áa anca un suspi o ¡ó una lág ima, noso-
os c eemos que su misión es más g ande,
si ue a sólo aquel su po eni , e a en e -
dad, iun o bien pequeño.
Lib os como el de nues o amigo, no hu-
medecen una sola página en el Le eo: son
una mi ada al po eni ; de e minan una épo-
ca en la ida de los homb es, son, quizás el
esul ado de la lucha en e la sociedad yel
alen o óla desg acia, lucha en que po cie -
o pocos salen an cubie os de glo ia, como
Cá los Peña anda.
El au o empieza explicando po qué esc i-
be: és e can o, delicado en cie os momen-
os, á eces impe uoso yené gico ysiemp e
lleno de una inspi ación igo osa, iene cie -
a aguedad, cie a melancolía que iene á
condensa se en su úl ima oc a a yen un pen-
samien o bas an e delicado ybello.
El lien 'pe dido es un cuen o seguido con
na u alidad y e nu a: al lee lo óyese el u-
mo de la uen e que desc ibe el poe a; nó a-
se sin emba go, alguna pob eza de conso-
nan e.
Po la espon aneidad de la ase esal a en-
e o as la poesía que el au o di ige Aun
ANGEL.
Alegó ica en el ondo ydulcemen e sua e
en la o ma, al ez pudie a descub i se en
ella la lucha in e io de dos sen imien os
g andes en su misma ince idumb e.
Po más que el au o haya enido la galan-
e ía de dedicá nosla composición que i u-
la El Po eni ,nos cumple demos a le nues-
a g a i ud po su ecue do: pe o no pasa la
en silencio.
No jus i ica, ánues o juicio su epíg a e.
Mejo c eemos que pod ía i ula se El P o-
g eso.
E ec i amen e la humanidad dió su p ime