scieee Science in your language
[es] (orig)

La Epístola Moral y sus personajes en México

Read accessible full text

La Epístola Moral y sus personajes en México

Author: Cruz, Salvador
Publisher: Universidad de Sevilla
Year: 1974
Source: https://idus.us.es/bitstreams/502fb655-6d48-4efa-a75b-d20665228a4b/download
LA
EPISTOLA
MORAL
Y SUS PERSONAJES
EN
MEXICO (*)
POR
SALVADOR
CRUZ
Maes o
Agus ín Yáñez,
Di ec o
de
la
Academia Mexicana
co
es
pondien e
de
la
Española:
Seño es
Académicos:
Seño as
y
seño es:
Sin
ju amen o
alguno, a
mí
ambién
se
me
pod á
c ee
-como
a
mi
seño
Ce an es-,
que
yo
hubie a
que ido
que
es e
abajo
mío
uese digno
de
an
ilus ado
audi o io
y
an
solemne ocasión
como
los
p e
se
n
es.
Pe o
yo sí
qu
e
no
pude
con a eni
a
la
na u aleza,
y el
mode
s o
ingenio
mío
no
ae
en
sus
al o jas
unas
líneas
de
buen
amo :
de
amo
a
las
le
as
españolas.
Supla
la
de iciencia del c
on in
en e, el
co
n enido,
pues
es a
noche
aigo
an e
us edes
-po
p im
e a
ez
econs uidos
en
su
andadu a
i al, de
la
cuna
a la
umba-,
a dos
pe sonajes
del
Si
glo de O o: el
capi án
And és
Fe nández
de
And ada
y el
caba
ll
e o
don
Alonso Tellc
de
Guzmán,
au o
y des ina-
a io,
espec i amen e,
de
la
céle
b e
Epí
s ola Mo al a Fabio.
De cómo y
po
qué
inie on
a México y
de
cómo y
cuá
ndo
u ie on su in y
mue e
en
nue
s
o
suelo, amos a
sabe lo
en
(•)
Leído en
la
ses
ión
pública del ie nes 6 de sep iemb e de
1974,
en la Academia
Mexicana Co espondien e
de
la
Esp
año
la.
P esidió la ce emonia el S . Lic. don
Agu
s ín
Yáñez,
Di
ec
o
de la Co po ación; dio
espues a
al discu so el
S .
Lic. don José Rojas
Ga cidueñas.
60
SALVADOR
CRUZ
un
iaje
documen al
a la
p ime a
mi ad
del siglo
XVII
en
Nue-
a
España.
Pe o
an es
quede
cons ancia
de
nues a
g a i ud
al
maes o
Agus ín Yáñez,
di ec o
de
es a
co po ación,
po
su
bené olo
in e és
en
p opone nos
como
miemb o
co espondien e;
a
quienes
apoya on
la
p opues a,
y a quienes,
unánimemen e,
o a on
en
a o
de
ella.
Nues a
g a i ud
a
aunada
a
la
más
sana
in ención
de
con inua
abajando
po
el
buen
nomb e
de
Tehuacán,
la
ciudad
que
nos
io
nace ,
y
de
Puebla,
la
ciudad
a
la
que
debemos
nues a
o mación
in elec ual.
P ocu a emos
se
dignos
de
la
Academia Mexicana y
de
nues a
p o incia, de
nues os
amigos
y
de
nues os
alumnos.
La
Epís ola
y
sus
pe sonajes
Lógicamen e, los
pe sonajes
de
oda
epís ola
son
dos.
En
nues o
caso se
a a
del
capi án
And és
Fe nández
de
An-
d ada,
emi en e,
y
don
Alonso Tello de Guzmán,
des ina a io.
El
si io
de
la
ca a,
Se illa.
La
echa lími e,
an es
de
oc ub e
de
1612.
Es o
que
hoy
podemos
deci
en
medio
minu o
ha
lle ado
siglos
en
se
acla ado.
Sucesi amen e
se
adjudicó
la
Epís ola
Mo al a
Ba olomé
Leona do
de
A gensola, a Rioja, a Med a-
no. Menéndez Pelayo
la
hizo
ob a
de
un
«anónimo
se illano»;
Foulché-Delbosc
pensó
que
nunca
se
llega ía
a
sabe
quién
e a
el
e dade o
au o .
El
se illanismo
de
la
Epís ola
ue
p econizado
po
Es ala
desde
el siglo
XVIII.
En
cambio
la
echa
sí
ha
cubile eado:
Toussain
la
c eyó
de
1618, Baig
Baños
de
1635.
Nues o
mode no
conocimien o
del
asun o
a anca
de 1875,
en
que
don
Adol o
de
Cas o
publicó
su
descub imien o,
en
la
Biblio eca Colombina
de
Se illa, del
manusc i o
i ulado:
«Copia
de
la
ca a
que
el
capi án
And és Fe nández de
An-
d ada
esc ibió desde Se illa a
don
Alonso Tello de Guzmán,
p e endien e
en
Mad id,
que
ue
co egido
de
México»,
De
ahí,
la
sagaz in es igación
de
don
Dámaso
Alonso
puso
a lo e
-casi
o almen e-
la
igu a
de Tello de Guzmán, el
LA
EPÍSTOLA MORAL Y
SUS
PERSONAJES
EN
MÉXICO
61
Fabio;
un
poco
an es,
Toussain
había
p esen ado
es
nue os
documen os
de
Fe nández
de
And ada
en
Nue a
España
,
si
bien
andu o
poco
ace ado
al
in e p e a
sus
da os.
Nos complace
habe
log ado
comple a
«las idas pa alelas
de
Tello y
And ada
», como
las
llama
don
Dámaso Alonso.
G acias a
su
a ec uoso
es
í
mulo
e o
mamos
el
hilo
de
su
in-
es igación
maes a
has a
log a
ija
los
ex emos
c onoló-
gicos del
au o
y el
des ina a io
de
la
espléndida
Epís ola
Mo al.
De
cómo
el
Fabio
no
ol ió a España
Don Alonso Tello
de
Guzmán nació
en
Se illa
hacia
1580,
hijo
de
Gu ie e
Tello
de
B acamon e
y
Ma ía
de Guzmán y
A ila;
e a,
pues,
como
es ima
don
Dámaso,
con empo áneo
de
Que edo.
En
1606
se
ab ió
in o mación
en
Se illa
pa a
o o
ga
a
Tello
una
ein icua ía
en
su
ciudad
na al.
(La
ein icua ía
e a
una
egidu ía
en
el
an iguo
sis ema
municipal
andaluz).
En
1612 Tello es
ein icua o
y
ap
a ece
casado
con
doña
Ma-
ina
de
Mendoza. Y ese
mismo
año,
en
México,
mue e
en
su
ca go
el
i ey
ay
Ga cía
Gue
a;
pa a
sucede le
es nom-
b ado
el
ma qués
de
Guadalcáza ,
nacido
en
Se illa
en
1578;
es deci ,
paisano
y
casi
de
la
edad
de Tello.
Lo
cie o
es
que
el
27
de
oc ub e
de 1612,
nues o
pe so-
naje
es
de
signado
co egido
de
la
ciudad
de México. Tal ez
poco an es,
su
amigo
And ada
le
había
di igido
la
Epís ola.
Pe o
nues o
Alonso
a da
mucho
en
emba ca se
y
aun
conocemos
con
cie o
de alle
los
p epa a i os
del iaje;
su
esposa
no
end á
con
él
po
encon a se
en e ma.
Al
año
si-
guien e,
el
3 de sep ie
mb e
de
1613, desde Puebla esc ibe
al
cabildo
de
México
a isando
de
su
llegada;
el
16
,
desde
San
Ma ín
Texmelucan,
epi e
el a iso y,
po
in,
el
19
hace
su
en ada
en
el
Ayun amien o
de
México y
ecibe
la
a a
de
co egido .
Pasa
el
iempo,
doña
Ma ina
de
Mendoza
mue e
en
España
y
nues o
Tello
solici a
licencia
pa a
ol e
a
casa se,
pe o
62
SALVADOR
CRUZ
el
Consejo
de
Indias
le
deniega el
pe miso
el
8
de
junio
de
1616.
Tal
ez
an e
una
si uación
de
hecho, Tello
con ae
ma-
imonio
clandes ino con
doña
Isabel
de
la
Cue a Colón
ha-
cia
1617. De
esa
unión
hab á
,
cuando
menos,
un
hijo,
Diego
An onio Tello Colón
de
la
Cue a y Guzmán.
El
co egimien o llega a
su
in y el
p ime o
de
oc ub e
de
1618
nues o
Tello
en ega
la
a a
a
su
suceso . Como
e a
de
es ilo
en
esos casos,
se
inicia el juicio
de
esidencia
que
hab á
de
ene
sen encia a o able
en
1620.
G acias a
la
in es igac
ión
de
don
Dáma
so Alonso
cono-
cemos
en
de alle
la
ac uación o icial
de
Tello. Quien
quie a
sabe
cómo
e a
nues a
ida
me opoli ana
en
esa época,
bien
ha á
en
paladea
la
mo ida
na ación
del
ilus e
e udi o
en
su
es udio
El
«Fabio» de la
Epís ola
Mo al:
Su
c
a a
y
c uz
en
México y
en
España.
Pe o
Tello
es
un
p e endien e
con umaz,
de
modo
que
con
echa
13
de ma zo de
1619
el Rey le
nomb a
Alcalde Ma
yo
de
Puebla
de
los
Angeles;
se á
el igésimo de
la
nómina
de
la
segunda
ciudad
del i eina o.
El
26
de
ma zo
el
cabildo
an-
gelopoli ano ecibe al
nue o
Alcalde;
al
año
siguien e, el 2
de
mayo
de
1620,
se
le
p o oga
a
nues o
Fabio el ·ca go
«po
segundo
año
de
doce meses» y
al
in, el
14
de
mayo
de
1621,
se
nomb a
al
licenciado Miguel
de
Saldie na
Ma iaca
juez
de
esidencia
pa a
el alcalde
de
Puebla
.
Cinco
días
después, el
19
de mayo,
se
p esen a
el uncio-
na io
a
esidencia
y Tello
i ma
po
úl ima
ez
en
los
lib os
del cabildo
poblano
.
Pe o
nues o
Fabio es
p e endien e
in a igable:
ha
iniciado
diligencias
en
la
Co e,
median e
pode ,
pa a
que
se
le con-
ceda
un
hábi o
de
la
o den
de
San iago. Y
po
una
ca a
del
i ey
conde
de
P iego a Felipe IV,
de
eb e o
de
1622,
nos
en e amos
que
Tello
ac úa
como Alcalde Mayo
de
las Minas
de
San
Luis,
cuando
oda ía
e a
pueblo
la
ciudad
del Po osí.
También
sabemos
que
lo del
hábi o
no
se
le
concedió,
pues
al
es a se
haciendo segundas diligencias, Tello
mu ió.
Y
has a
aquí
llegaba
la
his o ia
y
se
ab ían
las incógni as:
¿dónde
mu ió?,
¿cuándo?,
¿ oda ía
como
Alcalde Mayo ?
Fuimos
a
San
Luis Po osí;
los
a chi os
municipal
y pa-
LA
EP1STOLA MORAL Y
SUS
PERSONAJES
EN
M~XICO
63
oquia
l
es án
incomp
le os,
de
mo
do
que
hubo
que
ecu i
a
la
documen ación
imp esa,
a
la
bibliog a ía
po osina
que,
en
es e
caso, es
de
p ime
o den.
La
p ime a
y de ini i a
pis a
nos
la
dio
el olumen de
don
Joaquín
Meade, His o ia del Nobilísimo y Muy Ilus e
Ayun amien o de San Luis Po osí; allí
nos
en e amos
que
el
Alcalde
Mayo
de
1619 a mediados de 1621 ue
don
Alonso
Guaja do
Mejía, a
quien
sucede ía
nues o
Fabio. Y luego la
no icia
que
ino a
se
el
ajo
de ini i o
en
nues as
pesquisas:
el Alcalde Tello alleció
en
su
ca go
en
ene o
de
1623.
De
su
ac uación
o icial u imos
una
p ueba
en
la
Colección
de Documen os
de
don
P imo
Feliciano Velázquez:
un
Man-
damien o
del Alcalde Tello
al
capi án
Luis
de Leija, enien e
de
Jus icia
Mayo ,
el
cual
pasó
an e
el
esc ibano
Agus ín Pé ez
el
13
de
sep iemb e
de 1622; es e
documen o
e a
uno
de
los
que
se ían
de
í ulos
a
la
población
del Venado.
Pe o
como
lo
esc ibió
muy
bien
don
F ancisco
A.
de
Icaza,
«la
ealidad
supe a
casi
siemp e
a lo imaginado», y a
a és
de
la
His o ia de San Luis Po osí
de
don
P imo
Feliciano, nos
en e amos
de
una
a en u a
pós uma
de
nues o
pe sonaje.
Re ie e el
his o iado
po o5ino
que
« alleció
de
su
en e -
medad
don
Alonso Tello
de
Guzmán, el
ie nes
27
de
ene o
de
1623.
Amo ajado
con
hábi o
de
San
F ancisco
y en
un
a aúd
o ado
de
abí
de
I alia,
azul,
osado
y blanco
po
ue-
a,
y
de
damasco
lab ado,
enca nado
y
blanco
po
den o,
ue
al
día
siguien e
deposi ado
su
cadá e
en
la
sepul u a
abie a
a
un
lado
del
al a
mayo
de
la
iglesia
pa oquial,
hacia
la
sac is ía
,
en e an o
se
le lle aba
al
con en o
de
San
Diego
de
la
ciudad
de
México, del
cual
e a
pa ono
el inado».
Cua o
meses
después, «en
28
de
ab il
del
mismo
año,
a
pedimen o
de
la
iuda
doña
Isabel
Colón
de
la
Cue a,
o denó
el Juez
P o iso
de
la
ca ed al
de
Vall
adolid
(hoy
Mo elia)
que
el
cu a
bene iciado
de
San
Luis,
He nando
Hu ado
de
Mendoza,
en ega a
el
cadá e ,
pa a
se
as
l
adado
al
luga
del
pa onazgo.
Y
en
su
obedecimien o,
el
11
de
mayo
siguien-
e
dio
comisión
el
Cu a,
po
halla se
en e mo
en
cama,
al
Lic.
Ma ín
de
Ille a,
clé igo,
sac is án
mayo
de
la
pa oqu
ia,
pa a
que
hiciese
la
en ega
.
En e
sie e y ocho
de
la
noche

64
SALV
AD
OR
CRUZ
del
mismo
día
11,
ue
ca ada
la
sepul u a
y
descubie o
el
a aúd».
Con inúa
así
la
ún
eb e
elación
: «Dio e el esc ibano
Juan
de
T ujillo
que
aquel
e a
el
cue po
y
huesos
del gene al
don
Alonso Tello
de
Guzmán, y
de
él
se
hizo e
n
ega
al
con ado
Juan
de Al una,
pa a
qu
e a
su
ez
la
hicie
a
a la
seño a
iuda.
En
una
ca oza
enlu ada
que
se
había
p
e
pa ado
al
e ec o,
se
lle ó el
a aúd,
cue po
y huesos a
doña
I
sa
bel
Colón de la
Cue
a
, qui
en
se
dio
po
ecibida
en
la
mi
sma
noche».
Sin
emba go, «
po
es a
el c
ue po
an
esco y
co
up o
y
da
de
sí
an
mal
olo ,
que
po
e
n onc
es
e a
imposible
as-
lada lo
al
con
e
n o
de
San
Diego
de
México, y
pa a
que
en
el
in
e ín
u ie a
los
es
os
de
an
g an
caballe o
la
cus
odia
y
gua da
que
se
eque ía
,
la
iuda
solici ó de
ay
Juan
La ios
,
gua dián
del
con en o
anciscano,
qu
e
los
eci
bie a
y
depo
-
si a a
en
la
bó eda
de
An onio
de
Espinosa
,
si a
en
la
capilla
mayo
de dicho con en o, me
di
a
n
e el be
nepl
áci
o
que
la
iuda
de
Espinosa,
Luisa
de Cañedo, concedió
po
esc i o».
Accedió La ios «y
en
su
i ud,
habiendo
sa
lido
a
ecibi
el
cadá e
con
c uz
al a
y sole
mnid
ad,
po
p es e
ay
F an-
cisco Rod íguez, Minis o P o incial,
con
di
ácono
y
subdiá-
cono
,
acompañado
de
o os
ailes del con en o,
cada
uno
con
su ela
encendida
y seis
de
ellos
can ando,
le
saca
on
de
la
ca oza
y le
me ie on
en
homb
os
den o
de
la
iglesia>).
Y «después
de
hab
e
l
e enido
un
a o
en
la
cap
illa
mayo ,
donde
le dije
on
espon
sos,
se
descla ó
el
a aúd.
Vol ió a
da
e el esc ibano
que
el
cue po
y
hue
sos
e an
del gene al
don
Alonso Tello
de
Guzmán
, el
mismo
qu
e
la
noche
an eceden e
habían
sacado
de
la
iglesia
pa oquial.
Ce óse
de
nue o
el
a aúd
y ue
me ido
den o
de
la
bó e
da
y sep
ul u a
de
An-
onio
de
E
sp
inosa
,
que
es án
en
el
al a
de
S
an
An onio,
al
.
lado
izquie do
de
la
capilla,
quedando
co
no
an es,
ce ada
c
on
ablas
y
pue a
con
a gollones
».
Aunque
documen almen e
no
sabemos
más
de
nues o
Alon-
so, ene nos
po
segu o
que
ue
einhu nado
en
de ini i a
en
San
Diego
de
México.
El
que
se
le
i ule
gene al
obedecía a
que,
con
el
ca go
de
Alcalde,
eje cía
con
pode
mili a
en
la
on e a
con
los chichimecas.
LA
EPÍSTOLA MORAL Y SUS PERSONAJES
EN
MÉXICO
65
Pe o
hay
algo
de
suma
impo ancia
que
el
mismo his o ia-
do
Velázquez nos
e ie e
, y
es
que
«a en
o
a
que
la
en e -
medad
no
consin ió
a Tello
de
Guzmán
nomb a
en
ien
e,
como
podía
hac
e lo,
eje cía
And és Fe nández
de
And ada el ca go
de
Jus icia
Mayo
po
elección
de
los
dipu ados
,
de
acue do
con
el cabildo, o sea,
de
los
p incipales
ecinos, pues
aún
no
había
egido es».
Es o
sucedió
en
an o
llegaba
el
nue o
Al-
calde
nomb ado,
Juan
Ce ezo
Salama
nca,
quien
« omó pose-
sión
de
su
o icio
el
6
de
ab il
de 1623
».
Y
aquí
e
s á
pa en e
la
con luencia
i al
de
Tello y And ada
-que
no
se á
la
úl ima,
como
e emos-.
No sólo llegamos
al
inal del Fabio,
sino
a
la
ce eza
documen al
de
que
An-
d ada
ino a
Nu
e a
España
y
se
mo ía
en
la
ó bi a
de
su
en añable
amigo.
Sus
lazos
de
paisanaje
obedecían
a
un
cen-
o
segu o: el se illanismo del
p opio
i ey
ma qués
de
Gua-
dalcáza .
Sabemos
que
al
mo i
Tello
ue
nomb ado
u o
de
su
hijo
Diego An onio el licenciado
Ju
an
Rod íguez de Palencia;
y
que
al
mo i
doña
Isabel, la
iuda
de Tello,
es
nomb ado
albacea esa
misma
pe sona
. Pues
bi
en:
Rod í
guez
de
Palencia
con
i i á
con
Fe n
ández de
And ada
más
o
meno
s
quince
años,
como
después
e emos. Y oda ía
más:
al
mo i
Rod íguez
de
Palencia,
los
papeles
de
la
u o ía
de
Diego An onio
pasan
al
maes e
don
An onio
U u ia
de
Ve ga a,
quien años des-
pués
se á
quien
le
dé
sepul u a
a
And
ada.
La
ligazón
nos
pa ece
inconcusa y
a
más
allá
de
la
p opia
ida
de
nu
es os
pe sonajes.
Sólo
di emos
pa a
e mina
con
los Tellos
que
Diego
An-
onio
llegó a
se
Alcalde
O dina io
de
la
ciudad
de México,
en
echa
que
no
hemos
log ado
p e
cisa ; y
que
en
1643
con-
ajo
ma imonio
con
doña
Luisa
de
To
a
y
Sámano,
hija
mayo
de
don
Luis
de
To a
Godínez,
Sec e a io
de Gobe na-
ción
y
Gue a
de Nue a
España.
En
esumen:
don
Alonso Tello
de
Guzmán
llegó a México
en
1613 y
aquí
u o
su
in
y
mue e
en
1623;
no
ol ió a
España.
El
pol o
del
Fabio
de
la
Epís ola
Mo al
quedó
en
México.
66
SALVADOR
CRUZ
De
cómo
And ada
se
quedó
en México
And és Fe nández
de
And ada
ino
al
mundo
en
Se illa
hacia
1575
-el
año
en
que
nació Luis Vélez
de
Gue a a-.
Fue
hijo
de
Ped o
Fe nández
de
And ada, hipólogo o
sea
a-
adis a
de
caballos, cuyas
ob as
ue on
bien
conocidas
en
Nue a
España.
Mé imée le
con undió
con
el
pad e
pe o
Ro-
d íguez Ma ín y Fi zmau ice-Kelly
pusie on
en
cla o
las
iden-
idades.
Hace
poco,
don
Dámaso Alonso
encon ó
«Un
documen o
muy
in e esan e:
es
una
ca a
esc i a
po
el
p opio
And ada
en
1596,
en
que
comen a
con
ingenio y
humo
sucesos
de
la
época». Cuando esc ibió ese
es imonio
ju enil
end ía
21
años.
En
1610
u o
luga
la
oma
de
La ache
y And ada
esc ibe
con
ese mo i o
una
composición de
la
que
se
conse a
un
agmen o
en
la
Biblio eca Nacional de
Mad id.
Reco demos
que
Góngo a
ambién
esc ibió
sob e
el
ema.
En
1611, y
siemp e
en
Se illa,
Fe nández
de
And ada
des-
pliega
«cie a
ac i idad
li e a ia»,
como
señala
don
Dámaso.
Po
ese
en onces le
dedica ía
Rioja
a
nues o
poe a
su
sil a
Al
Ve ano
-que
a
pesa
del
í ulo
se
e ie e
a
la
p ima e a-.
Si
en
oc ub e
de 1612 · Tello
es
nomb ado
Co egido
de
México y
la
Epís ola
Mo al se di ige a él,
que
p e endía
en
Mad id,
pie
nsa
juiciosamen
e
don
Dámaso
qu
e
al
se ía
el
é -
mino
ad
quem
del
poema.
Y
aquí
cabe
o o
con ac o
con
Gón-
go a,
que
po
ese
en onces
esc ibía
el Poli enza, según la
au o-
idad
de
nues o
Al onso Reyes.
¿Vino
And ada
con
Tello? ¿Vino después? No
enemos
las
p uebas
documen ales del caso,
pe o
lo
cie o
es
qu
e,
en
1619,
cuando
Tello
ha
concluido
su
co egimien o,
And ada
apa ece
si iendo
el o icio
de
Con ado
de
Bienes
de
Di un os
en
la
ciudad
de México.
Después
nues o
poe a
se
nos
pie de,
en
an o
Tello
ocupa
las
alcaldías
de
Puebla
y
de
San
Luis.
Pe o
en
1623
lo ol e-
mos
a
ene
p esen e:
como
ya
se
ha
dicho,
en
27
de
ene o
allece Fabio
en
el
ca go
y
en
an o
llega el nue o alcalde,
los
po osinos
le
piden
a And ada,
que
eje cía
de
Jus icia
Ma-
yo ,
que
los gobie ne.
Su
ele o acon ece el 6 de ab il.
LA
EPÍSTOLA MORAL Y SUS PERSONAJES
EN
MÉXICO
67
Nue amen e
hay
o a
laguna
documen al
y And ada
se
nos
es uma.
Lo
eecon amos
el
28
de
ene o
de
1629
en
Cuau i lán,
casado
con
doña
An onia de Velasco y
apad inando
a
un
niño.
Pe o
no
odo
es
ialdad
en
los
documen os;
a eces, a a és
de
los siglos,
nos
llega
un
soplo del
calo
humano
que
alen ó
en
los
p o agonis as.
¿No
adi inan
us edes
cómo
se
llamaba
el
niño
que
And ada
lle ó a
la
pila
bau ismal?
No,
no
se
lla-
maba
And és
como
el
pad ino
;
se
llamaba
Alonso,
como
el
Fabio. (Y
aquí
pe mí asenos
una
conje u a,
la
única
que
nos
a e emos
a
hace ;
si
según
odos
los
indicios
And ada
no
u o
descendencia,
¿no
end ía
en
es e
ahijado
Alonso el ca-
iño
del
hijo
que
no
u o?).
Pe o
ya
enemos
a
nues o
capi án
en
la
egión
de
los
lagos,
en
la
cuenca
de
México, de
donde
casi
no
sald á.
El
27
de
eb e o
de
1630,
en
calidad
de
Alcalde Mayo de
Cuau i lán,
And ada
le
da
posesión de
la
hacienda
nomb ada
Huehue oca,
en
é minos
del
pueblo
del
mismo
nomb e,
al
licenciado
Juan
Rod íguez de Palencia
-a
quien ya conoce-
mos-
en
elación
con
Tello. Lo
in e esan e
es
que
hace
su
apa ición
es e
nue o amigo de And ada,
con
quien
end á
a-
os
come ciales a lo la go
de
quince
años.
Lo
cie o
es
que
en
1632
And ada
ya
es
ecino del
pu
eblo
de
Hu
e
hu
e
oca, a
donde
al
ez
i ía
en
seg
uimien o
de
su
amigo.
Ese
año,
el 8 de julio,
apad ina
con
su
esposa
el casa-
mien o
eclesiás ico
de
Diego Conde y
Juana
Vázquez; e
n e
los es igos
igu a
Rod íguez de Palencia.
Al
año
siguien e,
el
13
de
mayo,
uel e a
apad ina :
los
con ayen es
so
n
Juan
de
la
Gasea y
Ma ía
Ma ín,
y
o a
ez
es
es i
go
Rod í
guez
de
Palencia.
Po
o a
pa e,
cons a
documen almen e
que
And ada, de
1634 a 1642,
u o
cuen as
con
su
amigo
el
licenciado; y
en
1643
y 44
se
le
menciona
como
dueño de
la
hacienda
de
labo
lla-
mada
San a
Te esa.
Todo
lo
cual
nos
a i ma
su
pe manencia
en
Nue a
España,
su
asplan e
de
la
Península
«a
o o
clima
y a
o o
géne o
de
ida»,
como
dice
don
Dámaso.
En
julio
de
1646,
en
la
ciudad
de
México, Rod íguez de
Palencia
o o ga
dos codicilos a
su
es amen o;
en
el
segundo
decla a
habe
sido
u o
de Diego An onio -
hijo
del
Fabio-.
74
SALVADOR
CRUZ
T is e de aquel que i e des inado
a esa an igua colonia de los icios,
augu de los semblan es del p i ado.
De
ahí
que
And ada, después
del
suceso
de
San
Luis
Po osí
-que
en onces
e a
pueblo-,
eapa ezca
en
Cuau i lán
-don-
de
los
i eyes
enían
casa
de
campo-,
después
se
a ecinde
en
Huehue oca
-donde
exis e
la
llamada
Casa de
la
Vi ei
-
na-,
y
po
in
se
le
pie da
la
pis a
en
Ixmiquilpan
-pueblo
con
un
con en o espléndido y
unos
inquie an e
s
mu ales
al
esco-.
La
e dad
es
que
el
poe a
se
complacía
en
cumpli ,
al
pie
de
la
le a,
la
ya
ci ada
es o a
LVIII:
Un
ángulo
me
bas a en e
mis
la es,
un lib o y un amigo,
un
sueño b e e,
que no pe u ben deudas ni pesa es.
De
ahí
que
And ada
-que
a i maba
su
a ición
a
la
lec u a
y
ea i maba
su
e en
la
amis ad-,
se
a e aba
a
la
au ea
medioc i as de
la
ida
aldeana.
Una
ida
que
además le pe -
mi ía,
como a Don
Quijo
e,
se
«g an
mad ugado »
...
Y
den o
de
esa
do ada
medianía,
su
idea
e a
con undi se
con
el
común
del
pu
eblo,
en uel o
en
la
sup ema
elegancia
que
da
la
mod
es
ia
. Tal
como
él
mismo
lo
había
qu
e
ido
en
dos
e sos
de
la
es o a
XXXIX:
.
..
y callado pasa en e la gen e,
que no a ec o los
nomb es
ni la ama.
¡La ama!
And ada
i ió
la gamen e
en egiones
donde
con-
luían
idiomas
indígenas
náhua l
y o omí;
al
ez llegó a
sabe
que
los
an iguos
mexicanos
llamaban
a
la
ama
niebla y humo.
Pe o
de
lo
que
sí
podemos
es
a
segu os
es
de
su
deseo de
pasa
inad e ido,
sin
llama
la
a ención,
«ni en idiado
ni
en
-
idioso»,
como
que ía
ay
Luis.
Así lo
exp esa
me idianamen e
la
es o a
LXIII:

LA
EPÍSTOLA MORAL Y SUS PERSONAJES
BN
MÉXICO
Una
ida mediana yo posea,
un
es ilo
común
y mode ado
que no le no e nadie que le ea.
75
Y
es o
llegó a
cumpli se
an
al
pie
de
la
le a,
que
al
dobla
el
cabo
del siglo XVII,
en
una
in o mación
sob e
la
an igua
hacienda
de
San a
Te esa, los
es igos
se
acue dan
de los due-
ños
de
an es
y de después del
capi án
And ada,
pe o
de
él
no
dicen
una
palab a
...
Es e
acío
documen al
aya
en
lo
desespe an e
pa a
el
in-
es igado ;
pe o
en
la
ida
co idiana
de
nues o
pe sonaje
el
caso
pudo
ene , y de hecho u o,
ese
in enso
calo
humano
que
en uel e los ac os de
la
gen e
sencilla.
Sob e
el hecho,
en
la
es o a
XLIX
se
con iene, a
nues o
en ende
,
la
más
plena
p o esión
de
e:
Quie o imi a
al
pueblo en el es ido ...
¡Y
cla o
que
And ada
lo
debió
cumpli !
Si
en
los meses
an e io es
a
su
mue e
no
enía
ca go
y
es aba
an
pob e
que
un
amigo
le
hubo
de
sepul a ,
¿cómo es
que
en
los
úl imos
documen os
que
de
él conocemos
apa ece
apad inando
niños
o o níes?
Pa a
noso os
la
azón
uel e a
se
ob ia:
si llegó a
se
compad e
de
indígenas del Mezqui al ue
po que
se iden i icó
plenamen e
con
ellos. De
o a
mane a
-y
es o
lo
sabe
quien
haya
i ido
en
comunidades
indígenas-,
el
alma
de
esos hom-
b es
no
se
en ega. Y menos
un
siglo
después
de
la
Conquis a.
La
e dad
es que,
ue a
de
los
documen os
es ic amen e
o iciales, los
con empo áneos
de
nues o
pe sonaje
ni
siquie a
le
llamaban
con
su
nomb e
comple o:
e a
And és
de
And ada
o
el
capi án
And ada.
Es
al
paso
de
los siglos,
ya
en
nues os
días,
cuando
comenzamos a
sabe
quién
e a
And és
Femández
de
And ada.
Aho a
bien: ¿cuál
ue
el iesgo y
en u a
de
nues o
poe a
al
desapa ece
de
la
escena
li e a ia
en
su
Se illa
na al?
El
iesgo
ue
máximo:
se
le
dio
po
mue o.
Y
su
colega
Rioja
-homb e
ambién
de pocos
amigos-
hubo
de
modi ica
su
76
SALVADOR
CRUZ
sil a Al Ve ano
dedicada
a
nues o
pe sonaje.
Tachó el
An-
d ada y
en
su
luga
pu
so
Fonseca,
di igiendo
el
poema
a
don
Juan
de Fonseca y Figue oa.
Pe o
ya
nues o
And ada
había
p edicho
en
la
es o a
V
que:
Más
co onas, más iun os dio al p uden e
que supo e i a se, la o una
que al que espe ó obs inada y locamen e.
¿Y
qué
o a
cosa hizo
en
su
ca e a
li e a ia,
sino
e i a s
e
a iempo,
una
ez
esc i o
el
poema
que
debió
es ima
único?
Nada
de
él
se
conoce,
ni
en
una
ni
en
o a
España,
pos e io
a
la
echa
más
p obable
de
la
Epís ola. Y
si
no
p epa ó
su
ob a
pa a
la
imp en a,
menos le
p eocupa ía
deja
la
pue
a
abie a
a
las
a ibuciones
g a ui as
de
sus
con empo áneos.
Lo
que
enseguida iene
es á
a
la
is a:
después
de
150
años
de
esc i o
el
poema
Sedano
lo
publica
po
p ime a
ez, y
más
de
un
siglo
ade
l
an e
sale a
gana
la
úl ima
ba alla
su
e da-
de o
au o ,
p oclamado
po
don
Adol o
de
Cas o.
Po
o a
pa e,
la
es o a
VIII
nos
uel e al
en o no
i al
del
po
e a,
pe o
su
lección llega a
nues os
días:
Aquel en e los hé oes es con ado
que el p emio me eció,
no
quien le alcanza
po
anas consecuencias del es ado.
¿Y
qué
o a
cosa
hizo And ada
sino
sol a
su
poema
maes-
o
y
da le
iempo
al iempo,
como
decimo
s
ulga men e?
Y
al
no
euni
y
dispone
su
ob a
pa a
la
imp en a,
And ada
ampoco
bu
scó
la
p o ección
de
algún
pode oso,
an
necesa ia
en
esos casos y
en
esos iempos. Des
ca
ó,
pues, lo
que
ho
y
se
llama,
sin
embozo alguno,
ayuda
o icial.
De
es a
.
o ma
la
Epís ola -
ya
pues a
en
limpio
en
nues-
os
días-
ha
is o
y
e á
pasa
los
siglos
sin
más
pe sonajes
que
el
au o
y el
des ina a io.
Sin
emba go,
an es
de
d
a
in
a
nues o
i ine a io
se á
LA
EPÍSTOLA MORAL Y
SUS
PERSONAJES
EN
MÉXICO
77
con enien e
i
al
encuen o
de
And ada
en
una
es o a
que,
po
cie o
,
no
le
ag adó
a
Quin ana,
la
XLV.
No, po que así e esc ibo, hagas concep o
que
pongo la
i ud
en eje cicio
qu
e aun es o ue di ícil a Epic e o.
Con
saludable
an icipación
nos dice
cuán
di ícil
es
ajus a
la
ida a
las
ideas.
El
no
hubie a
que ido
ene
deudas
(es o-
a
XLVII)
y g acias a
las
que
no
pudo
paga
sabemos
cuándo
y cómo
mu ió.
Le
pa ecía
mal
«la
sed
de
los
o icios» (es o-
a
XIX)
y lo
cie o
es
que,
ya
iejo,
debió
se
p e endien e
has a
alcan
z
a
dos alcaldías mayo es ...
Con
odo,
la
ida
de
And ada
nos
pa ece
una
ob a
maes a.
Po
esos
pueblos
donde
se
nos
es uma
al
ez log ó
«ap ende
a
mo i »,
como
que ía
en
la
es o a
XXVIII.
Y
así
ganó
su
mue e,
de
ca a
al
sol
de
México;
en e
noso os
se
ein eg ó
«a
la
común
ma e ia»,
según
su
p opio
e so
.
De
ahí
que
la
máxima
lección de
la
Epís ola Mo al sea
la
p opia
ida
de
su
au o .
P ime amen e,
And ada
enca nó
sus
ideas
de
poesía
y
su gió
el poema. Después,
la gamen e
, du-
an e
la
mi ad
de
su
ida
,
enca nó
su
poema
,
se
dedicó a
i i lo,
según
se
desp ende
de
lo
que
hemos
descubie o
pa a
su
biog a ía.
Pocas eces
poe a
y
poesía
o man
un
cue po
indi isible
como lo
ep esen an
And ada
y
su
Epís ola. Pocas eces am-
bién
le
es á
pe mi ido
a
un
homb e
cumpli
sus
p opias
ideas.
Y el
seño
capi án
And és
Fe nández
de
And ada
cumplió, a
lo
maes o,
su
p opia
admonición,
al
co no can ó en
un
en-
decasílabo
que
sigue siendo
un
desa ío a
la
conciencia
de
odos
los
homb es
:
Iguala con la ida el pensamien o ...