SAN PABLO, MISIONERO
EN
ESPAÑA
Y
PARTICULARMENTE
EN
LA
BETICA
(*)
Po
F .
SERAFÍN
DE
AUSEJO,
OFMCap.
El
Occiden e
eje ció
en
Pablo
de
Ta so
ue e
a acción,
una
especie de
magne ismo
cons an e.
Sus
g andes
iajes mi-
sionales,
pa iendo
de
An ioquía
(Si ia)
o
de
Je usalén,
se
p o-
yec an
siemp e
hacia
el
Oes e,
especialmen e
hacia
las
cos as
occiden ales
de
Asia
Meno
(la
ac ual
Tu quía).
Sólo
en
una
ocasión
in en ó
di igi se
hacia
el No e,
hacia
el
Pon o
(¿pa a
sal a
al
ez
hacia
el Cáucaso?).
Pe o
«el Espí i u de Jesús
-esc ibe
san
Lucas-
no se lo pe mi ió»
(Hechos
16, 7).
Po
la
noche,
Pablo
u o
una
isión
en
sueños:
un
macedonio
se
le
p esen ó
diciéndole: «Pasa a Macedonia y socó enos» (16, 9).
E a
la
oz
de
G ecia, el
g i o
de
la
e
n e a
Eu opa
medi e á-
nea,
que
le
pedía
camina
hacia
Occiden e
pa a
inco po a
a
la
cul u a
g eco omana
el nue o
e men o
del
c is ianismo.
P im
e a
men
e ue G ecia
-po
la gos
años
y
dis in os
ia-
jes-
el
campo
de
su
apos olado.
Pe o
aquella
ue za
in e io
del
Espí i u
le
impulsaba
a
mi a
más
y
más
hacia
Occiden e.
Sin
e
mba
go,
no
e a
Roma,
la
capi al
de
la
Ecumene,
la
ina-
lidad
de
sus
ansias
misionales. Allí
es a
ba
ya
Pe
d o
y exis ía
una
nume osa
y lo ecien e
c is iandad;
y
Pablo
mi aba
«Co
mo
un
pun o
de hono el anuncia el e ange
li
o, pe o no allí donde
el
nomb e
de
C
is o ya había sido in ocado, pa a no edi ica
sob e cimien o ajeno»
(Romanos
15,
20).
Pablo
mi aba
oda ía
más
hacia
Occiden e,
hacia
España.
Y
así
lo
mani ies a
desde
Co in o
en
su
ca a
a
los
Romanos
(15, 28).
Tales
e an
sus
p oyec os.
Pe o
¿los
pudo
ealiza ? Yo a -
(*)
La
p ime a
pa e
de
es e
abajo
ue
dada
a conoce
en
una
Ses
ión
de
la
Aca·
dcmia Se illana de Buenas Le as, con el
í ulo
de
•Enc
uen o de
san
Pablo en Co in o
con
un
co
d
obés•, en el
año
1976
.
70
FR.
SERAFÍN
DE
AUSEJO
mula ía
es a
esis: Los da os bíblicos
indican
que
Pablo
u o
el decidido
p opósi o
de
anuncia
el e angelio
en
España;
los
documen os
ex abíblicos
de
los siglos 1 y
II
y el
es imonio
de
las
di e sas iglesias
en
los cinco
p ime os
siglos del
c is-
ianismo
demues an
que
ealizó
e ec i amen e
su
p oyec ado
iaje.
El
o den
que
segui é en
es e
abajo
se á
el siguien e:
I.
San
Pablo en Co in o mani ies a,
po
p ime a
ez,
su
p opó-
si o de
iaja
has a
España. -
II.
Ce eza
his ó ica
de la eali-
zación de es e iaje. -
III.
Hipó e
sis
sob e
las
e
giones misio-
nadas
po
san
Pablo
en
España.
l.
SAN
PABLO EN
CORINTO
, DONDE
MANIFIESTA,
POR
PRIMERA
VEZ, SU
PROPÓSITO
DF.
VIAJJ).R HASTA
ESPAÑA.
l.
El
encuen o de Pablo con
un
co dobés en Co in o
En
los
p ime os
meses del
año
51
del siglo I
de
nues a
e a
,
san
Pablo
llegó a Co in o. Venía
un
poco
mal echo
espi i ual-
men e.
P o
ce
día
de A enas. donde
había
su ido
el único a-
caso
de
su
ida.
Había
log ado
p edica
a C is o en el A eó-
pago
con
un
discu so,
un
an o
e ó ico
(po
acomoda se
a
las ci cuns ancias).
Pablo
les
anun
ció a
C is o
mue o
y
esu
-
ci ado.
Pe o
los a enienses, al oí le
habla
de
la
esu ección,
sol a on
una
solemne
ca cajada
en
medio
del discu so.
Hubo
unos pocos,
más
educados,
que
con
buenas
palab as
dije on
a Pablo: «Te
oi emos
habla de es o en o a ocasión» (Hechos
17,
32).
Na u almen e
qu
e
es a
ocasión
nunca
llegó.
Sin
em-
ba go,
aún
log ó el Após ol
gana
pa a
C is o a
unas
pocas
pe sonas
.
Solo,
apesadumb ado
y
sin
medios
de
ida
,
has a
pasa
hamb e,
llegó a Co in o,
ciudad
an
co ompida
mo almen e,
que
no enía,
po
así
deci lo, más
que
dos dioses: el dios
Di-
ne o
y
la
diosa
Luju ia.
T
es
cua as
pa es
de los
habi an es
de
la
ciudad
e an
escla os.
Pablo
se
acogió a la
nume osa
co-
lonia
judía,
pe o
sin
esul ado
posi i o
pa a
él, a
pesa
de
habe
con e ido
al a chisinagogo C ispo.
SAN PABLO,
MISIONERO
EN
ESPAÑA
71
Pe o
Dios le
depa ó
un
g an
apoyo
pa a
esol e
su
si ua-
ción
espi i ual
y ma e ial.
Fue
és e
un
ma imonio
judío,
ya
c is iano,
que
había
sido
expulsado
de
Roma
po
un
dec e o
( echado
en el
año
49) del
empe ado
Claudia
con a
odos
los
judíos
sin dis inción.
Es e
ma imonio
se
había
e ugiado
en
Co in o.
Se
llamaban
Aquilas y P iscila. Y
e an
del
mismo
o icio
manual
que
Pablo:
ejedo es
de
lona
pa a
iendas
de
campaña.
Pablo
se
unió
a ellos. Ya enía
abajo
con
que
ga-
na se
el
sus en o
dia io
y
ambién
un
apoyo
espi i ual.
G acias a
es a
si uación, y
po
habe
llegado
ambién
desde
Macedonia
sus
compañe os
de
misión,
Silas
y Timo eo, el
Após ol
pudo
dedica se
más
de lleno a
la
p edicación.
Y como
no
le
e a
posible
habla
en
la sinagoga,
alquiló
una
casa
a
un
al
Ticio
Jus o,
« eme oso
de
Dios», donde
p osiguió
sus cha -
las
pa icula es
y
comuni a ias
sob e
C is o. Además del a chi-
sinagogo C ispo,
«muchos
de los
oyen es
co in ios
c eían y
se
bau izaban» (Hechos
18,
8).
Los
judíos
seguían
oponiéndose
a
su
labo
apos ólica. Pa-
blo, en algunos
momen os,
se
sen ía
débil
an e
la
pe secución
y
an e
la
is e
si uación
mo al
de
Co in o.
Pe o
Dios lo con-
o ó
.
Po
la
noche,
en
una
isión,
dijo
el
Seño
a Pablo:
«
No
engas
miedo.
Sigue
hablando
y
no
e calles;
que
yo
es oy
con igo, y
nadie
osa á
hace e
daño,
po que
yo
engo
en
es a
ciudad
un
pueblo
nume oso».
Y
se
asen ó
allí
du an e
un
a io y
seis
meses,
enseñando
en e
ellos
la palab a de Dios» (Hechos
18,
9-11).
Quién
e a
Galión
Había
nacido
en
Có doba,
hacia
el
año
3 a. C.
E a,
pues
,
unos
años
mayo
que
san
Pablo.
Su
e dade o
nomb e
ue
Ma co Anneo No a o,
que
luego,
en
Roma,
cambia ía
po
el
de
Junio
Anneo Galión, en
hono
de
su
p o ec o
omano,
Ju-
nio
Galión.
Fue on
he manos
suyos el
g an
ilóso o Lucio
Anneo Séneca,
más
a de
p ecep o
del
empe ado
Ne ón, y
72
FR.
SERAF.ÍN
DE
AUSI:JO
Ma co
Anneo Mela,
g an
geóg a o y
pad e
del
amoso
poe a
la ino
Lucano.
Su
s
pad es
,
cuando
el
u u o
Galión
e a
oda ía
un
mo-
zalbe e,
emig a on
con
sus
hijos
de
Có doba
a Roma. Allí
se
es abl
ec
ió
su
pad e
co
mo
p o
eso
de
e ó ica.
Es o
indica
que
su
posición económica
e a
b
as an e
de
sa
hogada
y
que
la
cul u a,
an o
del
pad e
co
mo
de los hijos,
e a
muy
comple a.
Su
he mano
Séneca,
unos
años
más
jo en
que
Galión,
se
dedicó a
la
Filoso ía,
en
la
qu
e
aún
b illa
como
un
as o
de
g an
magni ud.
Fue
p ecep o ,
como
he dicho, del jo en
Ne ón
y
su
auxilia en el
gobie no
del
impe io
después.
Y
po
cie o,
mie
n as
Ne ón
se
dejó
in lui
po
Séne
ca
,
ue
un
buen
em-
p
e a
do .
Los
es
he manos
b illa on
en
Roma
po
su
cul u a.
Na-
u almen e
que
en
Roma,
ad
e
más
del
la ín,
que
ya
lle aban
a
p endido
desde Có doba como leng
ua
ma e na,
ap ende ían
el g iego,
mu
y
común
po
en onces
en
la
U be.
Tal
ez
po
ecomendación
de
Sé
neca
, o
po
in luencia
de
su
pad e,
an es
de
que
Ne ón
u
e a
p oclamado
empe ado ,
el
mayo
de los
es
he manos,
No a o
( = Galión), ue
nomb ado
p ocónsul
de
Acaya (G ecia)
po
el
empe ado
Claudia
en
el
año
52,
po
el mes de
junio
,
con
esidencia
en
Co in o.
E a
allí la
sup ema
au o idad
de la
ciudad
y de
oda
la
egión.
Pablo y Galión
en e
a
en e
Año y
medio
lle aba
ya
Pablo
en
Co in o
p edicando
a
C is o
-y
con
ex ao dina io
u o,
en
con o midad
con
la
p omesa
que
C is o le hicie
a
y co
mo
se des
p
e
nde
de sus dos
impo an ísimas
ca as
a
los
Co in ios-
cuando
llegó allí Ga-
lión
como
p ocónsul. La
ene
mis
ad
de
los
judíos
de la
ciudad
con a
Pablo
c ecía
má
s y
más.
Y
pen
sa
on
que,
pa a
desha-
ce se
de
él, lo
mejo
se ía
ende l
e
una
ampa
al
ecién lle-
gado
p ocónsul,
nacido
en
la
an
lejana
Bé ica
y desconocedo
del
ambien e
co in io,
pa a
que
die a
mue e
a Pablo.
Pe o
dejemos
la
palab a
a
san
Lucas, quien
nos
cuen a
el hecho así:
SAN PABLO, MISIONERO
EN
ESPAÑA
73
«E a en onces p ocónsul de
Acaya
Galión. Y amo i-
nados los judíos con a Pablo, lo
conduje on
al ibu-
nal, diciendo: «Es e ipo anda
inci ando
a los
homb es
a
da cul o a Dios en o ma con a ia a la ley» (Hechos
18,
12-13).
Los
judíos
in en an
so p ende
al
nue o
p ocónsul.
Y con
e iden e
pica día
p esen an
las
enseñanzas
de
Pablo como con-
a ias
a
la
ley. ¿De
qué
ley?
Na u almen e
que
pa a
ellos se
a a
de
la
ley
judía,
que, según
la
en endían
ellos,
no
podía
admi i
la
di inidad y
la
mesianidad
de
C is o.
Pe o
no
quie en
habla
cla o,
po
si el nue o p ocónsul, a
quien
conside aban
como
desconocedo
del
judaísmo
, cae
en
la
ampa
y con-
dena
a
Pablo,
incluso a
la
pena
ca
pi al,
como
con a io
a la
ley
omana.
Pe o
Galión
no
cae en la
ampa.
Seg
u amen e
, a
n o
en
España
como
en
Roma,
había
conocido
ace ca
del
judaísmo
bas an e
más
de lo
que
los
judíos
de
Co in o
c eían. Y echazó
abie amen e
la
demanda
judicial.
Pablo
quiso
de ende se
pe sonalmen e
an e
Galión como
en
an as
o as
ocasiones lo hicie a.
Pe o
Galión
no
se
lo pe -
mi ió. De
hecho
lo de endió él
mismo
.
San
Lucas
lo
na a
así:
"Y
cuando Pablo se disponía a habla , dijo Galión a
los judíos: «Si se a a a
de
algún
c imen
o mala echo-
ía, se ía azonable,
oh
judíos, que
me
oma a la moles ia
de oí os. Pe o, siendo cues iones
de
palab as y de nom-
b es, y de una ley que es la ues a, allá oso os eáis.
Yo
no
quiem
se juez de es os
asun o
s». Y los despidió
del ibunal» (Hechos
18,
14-16).
En onces
sucedió lo
que
los
judíos
no
se
espe aban.
El
in-
menso
público allí
eunido,
al e
que
Galión
dejaba
a
Pablo
en
en e a
libe ad,
se
ol ió en
masa
con a
los
judíos,
echa-
on
mano
al
je e
de
la
sinagoga y le
die on
una
sobe ana
paliza.
San
Lucas lo
cuen a
b e emen e:
«Y
echando
mano
odos a Sós enes, el je e de la sina-
74
FR.
SERAFÍN
DE
AUSEJO
gaga, lo golpea on delan e del ibunal, pe o nada
de
es o le
impo aba
a Galión»
(Hechos
18, 17).
Poca
simpa ía,
según se e,
sen ía
Galión
po
los
judíos.
Pablo le pa eció, segu amen e,
más
cul o,
más
hon ado,
más
abie o,
má
s uni e sal, y
po
eso
e
chazó
la
demanda
judicial
que
le
p esen aban
con a
él.
Consecuencias de es e encuen o
Galión se
compo ó
según las
no ma
s
de
la
ju
s icia
omana
,
que
pe mi ían
odas
las
eligiones.
Po
eso
dejó
a Pablo
en
libe ad.
En
i ud
de
la
s
cos umb es
de
la
época, Galión
podía
habe
condenado
a
mue e
a Pablo,
que
es
lo
que
bus-
caban
los
judíos
acu
sa
dó es. Pe o
no
se
dejó
e
ngaña
y p e-
i ió
ac ua
según
jus i
cia. A Galión le
debió
Pablo
el
pode
segui
p edicando
a C is o
po
odo
lo
ancho
y la go del
Im-
pe io. Con
qué
mi ada
de
ag adecimien o
se
de
spedi ía
Pablo
de
aquel
español
que
an
jus amen e
lo
había
dejado
en
li-
be ad
pa a
segui
su
misión.
¿Se ía
demasiado
a en u ado
pensa
que
en onces
concibió
Pablo
la
idea
de
semb a
el
c
is ianismo
ambién
en
España
, en
la
Bé ica,
la
pa ia
de
aquel
jus o
y bené olo
de enso
suyo?
De
odas
o mas,
la
g a i ud
de
Pablo
hacia
aquel
co dobés
que
en Co in o
lo
había
sal ado de
la
mue
e debió
de
se
pe du able.
Pablo
mani i
es a
su
p oyec o de iaja a España
pasando
po
Roma
Seis
años
más
a de
de
su
encuen o
con
Galión esc ibe
san
Pablo,
que
nue amen e
se
encuen a
en
Co in o
,
su
céle-
b e
ca a
a los Romanos.
En
ella (15,
22
-29)
expone
su
p oyec o
de
di igi se
hacia
España
pasando
po
Roma.
Es
el
año
58
.
Esos
deseos los
iene
el Após ol «desde hace
muchos
años»
(Romanos
15,
23). (.Cuán os?
Imposible
de e mina lo.
Pe o
Es-
paña,
po
azón
de
sus
es udios
desde
niño,
no
le
e a
des-
conocida.
SAN PABLO,
MISIONERO
EN
ESPAÑA
75
Pablo
no
e a,
ni
mucho
menos,
un
anal abe o.
Ya
de
niño
había
es udiado
le as
en
su
ciudad
na al,
Ta so
de Cilicia
(Tu quía),
donde
había
ambi
én
una
bu
ena
uni
e si
dad
.
Jun o
con
el
g iego
,
ap endió
el h
eb eo
de l
ab
ios
de sus
p opios
pad
es, e ien es
judíos.
Si
endo
od
a ía
un
jo
enzuelo, ue
e
n iado
a
es udia
la Ley a
Je usalén,
d
on
de
más
a de
apa e·
cen
ambi
én
una
he
mana
suya y
un
sob
ino
(Hechos
23
,
16
ss.).
En
Je
usalén
consiguió el
í ulo
de
Do
c o
de
la
Ley.
Si
en
Ta so
pudo
conoce
ya
algo del
mundo
que
le o·
deaba
, algo de geog a ía
g eco omana
(y
Es abón
había
es-
c i o
poco
a
n es,
en g
i
ego,
un
olumen
en e o
sob e
las
i
e as
de E
sp
aña), Pablo
se
en
con
a ía,
desd
e el comienzo
de sus
es udios
bíblicos en J
e
usalén,
con
el
nomb e
de Ta sis
epe idas
eces,
mencionado
ya
en
el
Génesis
y
con
má
s e-
cu
enci
a
en
los L
ib os
His
ó icos y en los
P
o e as. Y
sabido
es
que
es
e
nomb e
geog á ico
apun aba
a
la
le
jana
egión
de
los
«con ines de Occid
en
e» y
más
c
onc
e
amen e
hacia
la Bé
ica
.
Despu
és,
du an
e s
us
and
anz
as
misionales
po
oda
el Asia
Meno
y
po
G ecia, se
encon a ía
con
no
pocos
es
pañol
es. Y
seis
años
an es
de
esc ibi
su
ca
a
a los
Romano
s u o
luga
su
decisi o
encuen o
con
Galión.
Po
odos
es os
mo i os,
bien
podía
deci
en
el año
58
que
<<desde
hace
mu
chos
ai1.os»
enía concebi
do
el
p opósi o
de
eni
a
España.
Pe
o
él
conside a
es e
p op
ós
i o
como
un
mand
a o
especial
de J
es
ús
. Y ya
en
Chip e
(año
45)
había
conside ado
como
dic
has
a él
po
el Se
ño
la
s
pa
l
ab as
de I
saías
(49, 6): «Te
he
cons
i uido
lu
z de los gen iles, pa a
que
lle es
la sal ación
has a
el in de la ie a»
(H
ec
hos
13, 47).
En
es
ocasiones
na a
P
ab
lo
su
c
on
e si
ón
en
el
ca
min
o de Damasco, y
en
las
es
epi e
la
m
isma
idea: Jesús le
enca ga
que
lle e su Nom-
be ,
caminando
si
emp e
haci
a Occid
en
e,
has
a
los
ex emos
del
mundo
en onces
conocido (Hechos,
capí u
l
os
9;
22
; 26).
M
ás
a de,
po
o
as
ci c
un
s an
cias
de su
ida
y
po
encuen-
os
c
on
di e
sos
p
e so
naj
es
(en e
e
llo
s Gali
ón)
a
lo
la go
de s
us
co
e
ías apos ólicas,
su
p oy
ec o
de iaje
hispano
se
76
FR.
SERAFÍN
DE
AUSEJO
ma
madu ando,
has a
pode
esc ibi
en
el
año
58
que
ya
hacía
muchos
años
que
había
p oyec ado
al
iaje.
Roma
se á
solamen e
un
al o
en
el
camino,
po que
Pablo
iene s
us
p incipios
pa a
o ganiza
sus
iajes
misionales y a
ellos
se
a iene
. Dice
que
mi a
«
...
como
un
pun o de hono el
anuncia
el E angelio,
pe o no allí donde el nomb e de C is o ya había
sido
in ocado, pa a no edi ica sob e
cimien o
ajeno» (Roma-
nos
15, 20).
Y
como
en
Roma
había
ya
muchos
c is ianos
con e idos
po
san
Ped o, él
i ía
a Roma
solamen e
de
paso,
con el
in
de di igi se luego a egiones que,
como
España
, oda ía
no
conocían a C is o.
Inclu
so
espe a
que
los
omanos
le ayuden·
y
algunos
le
acompañen
has a
España
.
«Po eso p ecisamen e
me
eía impedido an as ecés
de llega has a oso os. Pe o aho a,
no
eniendo ya cam-
po de acción en es as egiones, y eniendo, además, desde
hace muchos años, i os deseos de llega has a oso os,
espe o e os a
mi
paso, cuando
emp enda
mi
iaje a
España, y se encaminado po oso os allá, después de
habe dis u ado un poco de ues a compañía» (Roma-
nos 15, 21-24).
En
Asia
Meno
y
en
G
ecia
no
iene
ya
el Após ol
campo
de
acción.
En
odas
aquellas egiones
ha
misionado,
él
el
p ime o
y
único
,
con o me
a
su
p opó
si
o.
El
desb ozaba
el
e eno
,
undaba
comunidades
c is
ianas
y
dejaba
enca gados
de ellas a algunos
de
sus
subal e nos.
Y
aunqu
e
an as
eces
se
ha
is o
impedido
de
lle
ga
has a
Roma
-bien
en endido
que
se á
siemp e
de
paso-,
aho a
islumb a
la
posibilidad
de
llega
allí
con
mo i o de
su
an
helado
iaje
a
España
, donde
espe a
se
encaminado
po
los
mismos
omanos,
que
an a
comunicación
enían,
especialmen
e
con
la
Bé ica.
Sólo
se
impone
un
pequeño
e aso
. Como
en
G ecia
ha
ecogido
abundan es
limosna
s
pa a
la
empob ecida
iglesia de
SAN PABLO, MISIONERO
EN
ESPAÑA
77
Je usalén,
quie e
lle a las
él
pe sonalmen e
allá,
pa a
ealiza
después
su
iaje. Así
lo
esc ibe él:
«
De
momen o
me
encamino a Je usalén, pa a ealiza
un se icio a aquellos he manos.
Po que
Macedonia y
Acaya u ie on a bien hace una colec a en bene icio
de
los pob es que hay en e los
he manos
de Je usalén.
Tu-
ié onlo a bien, y aun enían esa
misma
deuda con ellos.
Po que, si los gen iles pa icipa on
de
sus
bienes espi i-
uales, deben a
su
ez se i les con
sus
bienes empo a-
les. Así pues,
en
cuan o haya c
umplido
es e enca go y
haya consignado en sus manos es a colec a,
me
encami-
na é a España pasando
po
oso os. Y sé que, yendo a
oso os, i é con la plena bendición
de
C is o» (Roma-
nos
15, 25-29).
El
p opósi o
de
Pablo
es
i me, decidido.
En
su
exp es10n
nada
hay
de
dubi a i o.
Dice
simplemen e,
con
un
u u o
ab-
solu o: «Me encamina é», i é,
ma cha é
po
medio
de oso-
os. Todo
lo
iene
ya
de e minado.
Pe o
lo
que
Pablo
no
sabía
al
esc ibi
es as
palab as
e a
lo
que
le
espe aba
en
Je usalén.
Allí los
judíos
p omo e ían
con a
él
un
iolen o
mo ín,
del
que
a
du as
penas
salió
con
ida (Hechos 21, 30-40). Y
aho a,
inespe adamen e
pa a
él,
se
in e calan
casi
cinco
años
de
p isión
en e
la
de
Cesa ea y la
de
Roma
. Dos años
pasó
p isione o
en
Cesa ea
de
Pales ina
,
inac i o
ex e io men e.
Su
espí i u
ba allado
segu amen e
se
consumía
en
la
inac i idad
de
la p isión.
El
p ocu ado
oma-
no
Félix lo
e enía,
aunque
lo
admi aba,
po que
espe aba
ob e-
ne
de él
una
ue e
suma
de
dine o
pa a
concede le
la
libe -
ad. A los
dos
años de
p isión
llegó a Cesa ea el nue o p ocu-
ado
Fes o. Pablo,
al
e
que
su
cau i e io
se
p olonga,
apela
al
ibunal
del Césa , a
lo
que
enía
de echo
po
se
ciudadano
omano.
P obablemen e
hubie a
quedado
absuel o
an e
el
i
-
bunal
de
Fes o,
pe o
es á
más
segu o
de
su
libe ad
apelando
al
Césa . Y
po
o a
pa e,
yendo
a
Roma
po
cuen a
de
la
adminis ación
impe ial,
iene
ambién
ealizado
pa cialmen e
su
p oyec o:
pasa
po
Roma
pa a
eni
a
España.
Así que,
84
FR. SERAFÍN
DE
AUSEJO
S.
El
es imonio del
mismo
san Pablo
Conc e amen e
en el
año
67
del siglo ,
Pablo
se
encuen a
de nue o
en
Roma
,
p ision
e o
po
segunda
ez. Aho a no
iene
ya
espe anzas
de
sali
con
ida de
su
p isión.
En
es as
ci -
cuns ancias,
epasando
en
su
men e
el
cu so
de
su
ida y
la
misión
que
C is o le
encomenda a
de ll
e a
el e angelio a
odos
los gen iles, esc ibe a
su
iel dis
cíp
ulo
Timo eo
una
segunda
ca a
que
con
azón
suele ll
ama se
«el
es am
e
n o
de Pablo».
En
ella
ecue da
b e eme
n e
el Após ol
la
ac ua-
ción de
oda
su
ida
y
sus
andanza
s,
siemp e
p edicando a
C is o. Y a
mane a
de
esumen
de esa
ida,
esc
ibe la siguien-
e
ase
lapida ia:
« .
..
he ealizado has a el inal
mi
ca e a»,
TON
DROMON
TETÉLEKA (
Segunda
Ca a
a
Tim
o eo 4,
7)
.
No al an
au o es
que,
aliéndose de
la
más
o menos
am
-
bigua
aducción
la ina
de
la
Vul
ga
a
, e
n iend
en
esas
palab as
co
mo
si
Pablo
dije a
que
le
ha
llegado
ya
el
in
de
su
ida
.
Pe o
el o iginal g iego,
con
oda
la
ue za
del pe ec o
TETÉ
-
LEKA, iene, a
mi
modo
de e ,
mu
cho
más
alo . Lo
que
el
Após ol
exp esa
es
que
se
sien e
sa is
ec
ho
po
habe
podido
ealiza
odos
sus
p op
ósi os. Y como
en
e
ellos
es aba
el
de
eni
a
España,
pa éc
eme muy
cla o
que
con
esas
palab as
es á
a i mando
que
ambién
pudo
ealiza
su
anhelado p o-
yec o de
p edica
a C i
s o
en el ex
emo
de
Occiden e.
An e
es a
abundancia
de doc
um
en ación
his ó ica
de p i-
me a
mano,
pa éceme
que
hoy no
es
líci o
duda
de
la
enida
del
g an
Após ol a
nue
s
a
Pa
ia
.
El
se
mb ó
en e
noso os
la
e
de
C is o, y
desde
en onces
España,
g acias
a él, empezó
a
se
c is iana.
SAN
PABLO,
: USIO
NERO EN ESPAÑA
lll.
HIPÓT
ESI
S SOBRE EL
POSIBLE
ITI
NERA
RIO
Y
SOBRE
LAS RE
GIO
NES MISIONADAS
POR
PABLO
EN
ESPAÑA
l.
Posibles i ine a ios seguidos
po
Pablo
85
T
es
e an
las
p incipales ías de
comunicación
en e
Roma
y
España
. Del
cen o
de
la
misma Roma
pa ía
la
g an
ía
impe ial
llamada
ía Au elia. Es el
nomb e
que
oda ía se
conse a
hoy
.
Jun o
a las
mu allas
del
Va icano
comienza una
calle, algo e
s
echa
y
o uosa,
llamada
ía
Au elia,
que
enlaza
en
las
a u
e as
de
la
Ciud
ad
con
la
ca e e a
que
sigue hacia
el
No e
y
qu
e conse a el
mismo
nomb e.
Es a
g an
calzada
omana
subía
po
la
o illa del
ma
hacia
Ligu ia, cos eaba
luego el
su
de
F ancia,
pasando
po
encima
de Ma sella y
po
A lés, Nimes y
Na bona,
y
e minaba
en
el
Pi ineo o ien al.
Aquí
enlazaba
con
la
g an
ía
Augus a, así
llamad
a
po que
ue
econs uida
po
Augus o,
la
cual
lle aba
an es
el
nomb e
de
ía He cúlea,
pu
es
o
que
e minaba
en
las
Columnas
de
Hé -
cules.
En aba,
pues, en
España
po
La
Junque a
o
sus
ale-
daños,
con inuaba
hacia
T
a agona,
bajaba
po
odo
el
Le-
an e
y luego
se
in e naba
po
la
pa e
sep en ional
de
Sie a
Ne ada, has
a
llega
a Có doba, Se illa y
e mina
en
Cádiz.
También
exis ían dos
línea
s
ma í imas
egula ~s
en
iempo
bonan
cible.
El
ma
es aba
abi
e
o
de
sde
la
p ima e a
has a
ines de
o oño
. Una de
esas
líneas
egula es
pa ía
de Os ia,
se
di igía a
Ta agona
y
hacía
la
a esía
en
cua o
días;
o a,
desde
el
mi
s
mo
pue o
apun aba
hacia
Cádiz y
empleaba
sie e
días de na egación. Así lo
a es igua
Plinio,
con em
po áneo
de
san
Pablo.
¿C
uál
de
es as
es
ías
-la
e es e
o
una
de
las dos
ma í ima
s-
escogió
Pablo
pa a
eni
a
España?
No
hay
da os
segu os. Todo
son
suposiciones.
Desde luego, Pablo
e a
-
un
buen
anda ín.
Bien
lo
demos ó,
a
pesa
de
su
sa
lud
un
an o
queb adiza
, a lo la go
de
sus
ex ensos iajes misionales,
siemp e
a pie,
po
el Asia
Meno
y
po
G
ecia. Se calcula
que
andu o,
po
lo menos,
unos
6.000
kilóme os
,
sin
con a
más
qu
e los iajes
que
nos
ela a
san
86
FR. SERAFÍN
DE
AUSEJO
Lu
cas
en
su
lib o
de los Hechos
de
los
Após oles.
No
enía,
pue
s, miedo a las
g andes
camina as
a pie.
Pe o
am
poco
le
a ed aba
el
su ca
l
os
ma es,
a
pesa
de
la
insegu idad
de
las na es de
su
época. Lo
demos ó
epe idas
eces
emba cándose
pa a
ol e
de
sus
iajes
misionales a
su
pun o
de
pa ida,
gene almen e
An ioquía
de
Si ia,
bien des
de
Asia
Meno
o bien d
es
de G ecia. Y el
iaje
desd
e Pales ina a
Roma
,
ya
como
p is
ione o,
ambién
lo hizo
po
ma ,
con el
bien
conocido
nau a
gio
en
Mal a, como
cuen a
el lib o
de
los Hechos
(capí ulos
27
y 28).
San
Pablo
queda
lib e
de
su
p ime a
pns10n
omana
en
la
p ima e a
del
año
63
de
nu
es o
siglo
.
La
p ima e a
e a
el
i
emp
o
ap opiado
pa a
qu
e los
a mado es
de
O
s
ia
comen-
za an
a
desama a
sus
na es, a
nclada
s
du an e
el in ie no, y
es ablecie an
sus
a
esías
po
el
Medi e áneo.
Si
e!
Apó
s ol
se decidió a eni a
España
po
ma
,
se
ace ca ía
a Os ia
pa a
con a a
su
pasaje
y
e
aliza
la
a
esía.
P
e o
¿qué
umbo
escoge ía: el
di
ec o a Cádiz o el d
i ec o
a
Ta agona?
1) El iaje
di ec
o
po
ma
hacia
Cádiz
pa
ece el
meno
s
p obable.
Y lo juzgo así,
po qu
e
no
hay
de ello el
meno
indi-
cio. De
hab
e
desemba cado
en
Cádiz,
hab ía
comenzado in-
media amen
e su misión y
al
gún
es igio
de
su
ac i idad mi-
sione a
hab ía
quedado
en
es a
egión. Si
hubi
e a
empezado
a
misiona
po
Cádiz,
con inuan
do
luego
hacia
Se illa, Ca -
mona,
Ecija
y
Có doba,
hab ía
ido
jalonando
con
comunidades
cla e
oda
Ja
egión, según
su
cos
umb
e, y
hab ía
pues o
al
en e
de
esas
ecién
undada
s co
munidades
a
algunos
enca -
gados
de
man ene
la
lo ación de
la
sem
illa
c is iana
po
él
plan ada.
Pe o en
od
a
es a
egión
no
hay indicios de
qu
e
haya
h
ab
ido
algún discípulo
inmed
ia
o
del Após ol, coloc
ado
po
él al
en
e
de
alguna
iglesia.
Exis e
cie a
adición
de
que
Pablo
p edicó
en
Ecija.
P
e o
he
p o
c
u ado
ce cio a me
de
su
an igüedad
y
eo
que
no
a
más
allá
del
siglo XVI. Además,
si
es u o en
Ecija
,
bien
pudo
se
haciendo
su
iaje
al e és:
desde
las
cos as
de Alme ía
(como
más
adelan e
indica é).
SAN
PABLO,
MISIO
NERO
EN
ESPAÑA
87
2) Mayo es posibilidades,
aunque
no
ce eza,
iene
el iaje
d
i ec
o
p
o
ma
desde Os
ia
a
Ta a
gona.
Ya
imo
s a
n
es
el
es imonio
del
apóc i o
i ulado
«Hechos
de
Ped o», del siglo
n,
aunque
en
él
no
se
indica
hacia
qué
pue
o
españo
l
se
di i
gió
Pabl
o.
M
ás
b
e e, p
e o
sin iso
alguno
de l
eyen
da
, es el
es imo
nio
de
san
J
e ó
n
imo
,
aunque
ampoco
de e mina
el
pu
e
o
de a i-
bada
a
nues a
Pa
ia.
Después de
a i ma
a ias
eces
en
di-
e
sos
lu
ga es
de sus
ob as
bíblica
s que el
Apó
s ol
p ed
icó
en
Españ
a,
esc i
be
es a
ase
e minan
e: «A
la
s
Españas
lo lle-
a
on
na
es
de
ex anje
os». Y
san
J
e ónimo
,
cuando
hacía
es
as
a
i
maciones
h
is ó
icas, solía
documen a se
bien,
sin
un-
da se
en
leye
nda
s de
esc
i o
s apóc i os.
No
me
pa ece
admi-
sible
que
a las na es
omana
s l
as
ll
ama a
«na es de ex an-
je
os». P
e ie o
pensa
qu
e
esas
na es e an
de
a mado es
es-
p
añoles
-y
cons a
qu
e
en
C
ád
iz las
cons
uían
pa a
el
co
me -
cio de
Esp
aña con
Roma-.
Pe o
el h
echo
cie o
es
que
san
Je
ón
imo
a i
ma
qu
e P
ablo
ino a
Esp
aña
po
ma .
¿A
dónde
a ibó?
Pa a
mí,
Ta
agona
iene
más
p obabili-
dade
s
qu
e Cádiz. Y
me
undo
en
un
hecho,
hoy
pe ec amen e
d
emos
ado
.
En
Ta agona
exis ió
una
com
unidad
c
is iana
mu
y
ue e
y
a aigada
desd
e los
p ime os
ie
mpos
del
c is-
iani
smo.
Así
hay
qu
e
supone
lo
po
el h
ec
ho
de
que
en
el
siglo
JH,
conc e
amen e
ya
pa
a
el
año
259,
u ie a
un
cemen-
e io
p opio,
una
n
ec óp
olis
c i
s ia
na, lo
cua
l
supone
un
c is-
ian
ismo
muy
an ig
uo,
segu amen e
de
o
i
ge
n apos ólico.
Po
co
nsi
gu
i
en
e,
uniend
o los
da os
del
iaje
de
Pablo
po
ma
hacia
España
con
los des
cu
b
imien
o
s a queológicos y
epig á icos de la
p e
sencia del
c is ian
i
smo
en
Ta
a
gona, lo
más
lógi
co
pa ece
se
que
es a
ciudad
ue
la
p
ime a
ie a
española
qu
e el Após ol
pisó
al
desemba ca
de
la
na
e
que
a
España
lo
ajo
.
3) El iaje
po
ie a,
desde
Rom
a, a
a és
de
odo
el
Su
de
F
anc
ia
po
la
ía Au elia
ap
en
as
pa ece
comp ensible
(y
ec
ué dens
e los
da os
apun
a
do
s a
n
e
io men e
sob e
el
iaje
po
ma )
,
pues o
que
no
ha
y es igios de
comunida
des
und
ad
as
po
Pablo
a lo
la go
de l
as
impo an es
ciudades
que
88
FR.
SERAF1N
DE
AUSEJO
la
ía
Au elia a a esaba. Y
siendo
cie o
que
él siemp e
iba
jalonando
el e
eno
con la
undación
de
com
unid
ades c eyen-
es,
no
se
ex
plica ía cómo
pa
só
po
odo
el
Su
de
F ancia
has a
Ta a
gona, sin más.
Sólo
en
Na bona
exis e
un
documen o
papal
de que
Pablo
misionó
allí. P
e o
es de é
poca
an
a día
(plena
Edad
Media),
qu
e
no
pa
ece
pasa
de simple leyen
da
.
De
odo
lo expu
es o
deduzco
que
san
Pablo
se
emba có
en
O
s ia
y
que
llegó a E
spa
ña
po
ma ,
pa
a
desemba ca
muy
p obablem
en
e
en
Ta
ag
ona
.
2.
Ac i
idad
de Pablo en Ta agona y
su
iaje
hacia la Bé ica
De
la
a
c i ida
d de P
abl
o
en
la
impe
ial
Ta
aco,
nada
con-
c e o
se
pu
ede asegu a . Desde luego,
había
en
Ta agona
no
pocos
come ci
an es
judíos
que
end ían
sus s
ina
gogas. Y sa-
bido
es
qu
e Pablo solía di igi se,
en
cua
lqui
e a
ciudad
donde
empezaba
a
anuncia
a C is o,
p ime amen e
a las sinagogas
de
los
judío
s, y despu
és
a
la
s
euniones
de
los gen iles. E a
su
no ma
de apos olado.
Su
p edi
cac
ión
allí es la mej
o
explicación
qu
e puede
da se
al
h
ech
o del lo eci
en e
c
is ian
ism
o
qu
e
hubo
en
es
a
ciudad
desde los
p ime os
siglos.
Co
mo
ecue do
de
su
paso
po
Ta-
ago
na exis e
ho
y,
den o
del
pa io
del
Semina io
,
una
capilla
omán
ico-gó i
ca
e igida
en h
ono
de
l
Ap
ós o
l
p ecisamen e
en
el
luga
desde
donde, según se
supone,
p
edicó a los
a a-
conenses 6•
Pe
o
el
é mino
de
su
iaje
po
E
spaña
no
se
ía
es a
ciu
-
dad.
El
que ía
lle
ga
has a
«el ex
emo de Oc
ciden
e», c
omo
C is o se lo
había
encomendado,
es
deci ,
has a
la
Bé ica.
Pudo
ha
ce
el iaje
po
ie a
o
po
ma
. Po
ie a
,
si
-
guiendo
la
ía Augu
s a
ya
an es
indicada.
Po
ma
, e
mba
can
do
en
la
misma
Ta agona
y
con inuando
po el li o
a
l le
an ino
ha
s
a
desemba ca
en alg
ún
pue o
de la
cos a
de Alme ía,
6.
En
Ta a
gona se
ce
l
eb a
la
ie& a de
san
Se
gio P
au
l
o,
que
hab ía
sido
compañe o
de iaje
de
l Após ol y a quien és e h
ab a
dejado
a
ll
í
po
obispo (Duno
wY
, ob.
ci
..
pág.
78,
no a
2).
SAN
PABLO,
MI
SIONE
RO
EN
ESPAÑA
89
donde
acababa
la
p o incia
T
a aconense
y comenza
ba
la
Bé ica.
¿Cuál de
las
dos
u
as escogió?
Si
escogió la
g an
calzada
de
la
ía
Augus a
,
pasa ía
p
o
To osa,
Sagun o,
Valencia, y seg
u a
men e
se ll
ega
ía a Ca a-
gena,
pa a
con
inu
a
despu
és hac
ia
Acci (
Guad
ix),
que
p oba-
blemen e
ue el
cen o
de su
apos o
l
ado
en
es
a
eg
ión
.
Lu
ego
segui ía
la
misma
u a
hacia
Andúja
,
co
n
mi as
a p
edica
en
Có dob
a y Se illa, o sea,
en
oda
la c
uenca
del Guadalqui i .
Pe o
hay
una
di icul ad
no
pequeña
co
n a
la
idea
de
qu
e
hubie a
seguido es e
camino
. Y ello
es
q
ue
ni
en
To
osa, ni
en
Sagun
o, ni
en
Valencia,
ni
en
Ca a
ge
na
hay es igios cla-
os
del
posible
paso del
Ap
ós o
l
po
es a
ciudades.
Si
po
ellas
hubi
e
a
pa
sad
o, no
hab ía
d
eja
do
de
p edica
en ellas a
C
is o,
seg
ún
su
cos umb e
de
i
jalonan
do
su c
amino
con undacio-
ne
s de
nu
e as iglesias, y de
pone
en
ellas
sus i u os
que
con-
inua an
su
ob
a.
Ve
d
ad
es
que
en T
o
osa
pa ece
qu
e
hay
una
adición
de
que
allí d
ejó
san
Pablo, c
om
o
enc
a
gado
de
aque
lla iglesia, a
Ru o,
nomb e
qu
e
igu a
en e
los
sa
ludados
po
el Após ol
al inal de
su
ca a
a los R
omanos.
P
e o
es a
a
dici
ón
es
muy
in
seg
u
a.
En
cuan o
a
Sa
gu
n o,
Val
enc
ia,
Ca a
gena,
nada
exis-
e
q
ue
pu
eda
ac edi a
el p
as
o de P
ablo
po
es as
ciudades.
Ace ca de
su
es anci
a
en
el
pueb
lo de Lezuza (Albace e), he
le
ído
un
opúscu
lo del siglo
xn
,
qu
e no
apo a
la
meno
se-
g
u idad
de
la
p esencia
de
Pablo
po
allí. T
odo
pa
ece
u o
de l
eyendas
medi
e ales
sin
un
dam
en o.
Po
odo
ello me inclino
más
bi
en
a
pen
sa
que
P
ab
lo se
di i
gió de
sd
e
Ta a
go
na
hacia
lo
que
co
ns i uía
el
p og ama
de
su
iaje
a
España
, «el
ex
e
mo
de
Occi
den
e»
(la
Bé ica),
po
ma .
Si
l
as
céle
b es
na
es ga
di anas
podían
compe
i
co
n
l
as
na
es
omana
s
pa a
c uza
el M
ed
i e áneo
h
as a
Os
ia
(
Roma),
na
u al
men
e
qu
e
ha í
an
ambién
el se icio de
cabo
aj
e.
Po
odo
ello pienso
qu
e P
ab
lo se e
mba
có
en
T
a agona
con
umbo
hacia
algún
pu
e o
de
l
a·
Bé ica,
au
n cu
ando
no
que
da
ía
inac i o si
ocaba
en
algún
pue o
de
la
a esía
,
como
pud
o
se
To osa,
y así se
explica ía
qu
e allí d
eja a
a
90
FR. SERAFÍN
DE
AUSEJO
Ru o.
Pe o
su
de
s
ino
e a
la
Bé ica.
El
desemba co
bien
pudo
se
el gol o
de
la
an igua
U ci,
jun o
a
la
ac ual
illa de
Hué -
cal
(Alme ía).
En
es e
gol o
comenzaba
la
p o incia
omana
Bé ica. Y
poco
más
a de,
en
U ci
quedó,
como
suceso
de
Pablo,
san
Indalecio,
hoy
pa ono
de
la
ce cana
población
de
Pechina.
Fue
uno
de
los
sie e
a ones
apos ólicos,
consag ados
obispos
y en iados
po
Pablo a la
Bé ica
du an e
su
segunda
p isión
omana
(años
66-67).
Pa éceme,
pues,
más
p obable
que
Pablo
hicie a
su
iaje
de
Ta agona
a
la
Bé ica
po
ma ,
cos eando
odo
el
li o al
le an ino.
Sé
que
odo
es o
es
me amen e
hipo é ico
.
Pe o
son
no
pocos los indicios
que
a ello
obligan
.
En
p ime
luga ,
la
Bé ica,
en
oda
su
ex ensión,
e a
la
p o incia
más
omanizada
de
oda
España.
Lle aba
casi dos-
cien os
años
some ida
plenamen e,
y
pací icamen e,
a
Roma.
La lengua,
la
cul u a
y las
cos umb es
omanas
se
habían
di-
undido
o almen e
po
es a
egión.
El
come cio
con
Roma
desde
la
Bé ica
es aba
a
la
o den
del día.
Sabido
es
que
en
el
mon e
Tes accio
de Roma,
o mado
a i icialmen e
po
los
mon ones
de
asijas,
ya inú iles,
que
aían
a
la
capi al
del
mundo
los
p oduc os
de
odo
el
Impe io,
se
han
encon ado
muchas
án o as
de
ba o
con
la
ma ca
de
áb ica.
Es
a
ban
ab icadas
en
As igi
(Ecija)
pa a
lle a
acei e
a Roma, o
am-
bién
en
la
e
gión
de
Je
ez,
sin
duda
pa a
anspo a
ino
has a
la
U be.
Reunía
,
pues,
la
Bé ica
las
mejo
es condiciones
pa a
la
labo
apos ólica
de
semb a
en
ella
el
c is ianismo
,
como
las
eunían
las
di e sas
egiones
de
G ecia
misionadas
po
Pablo.
O o
indicio es
que
Pablo
nunca
se
di igía
a
las
p o inci
as
en onces
llamadas
«impe iales», es deci ,
aquellas
en
las
que
oda ía
luchaban
los
ejé ci os
del C
ésa
o
en
las
que
és os
ac uaban,
po
no
es a
oda
ía
plenamen e
dominadas.
Siem
-
p e
se
di igió a
las
p o incias
«s
e
na o ial
es», o
sea,
a las
qu
e,
po
es
a
o almen e
en
pa
z y
sin
necesidad
de
la
p esen
cia
de
los
ejé ci os
omanos,
dependían,
en
cuan o
a
su
gobie no,
di e
c
amen e
del
Senado
omano.
Y
en
es a
condición
se en-
con aba
la
Bé ica
desd
e h
acía
casi
doscien os
años.
Po
o a
pa
e, los
judíos
siemp e
ue on
buenos
com
e -
SA:-1
PABLO,
MI
SIO
NERO
EN
ESPAÑA
91
cian es
. Y de
su
p
ese
ncia
en
la
Bé ica,
incluso
en
lo
s
años
p eceden e
s a
la
ida del
g an
Após ol,
hay
do
cumen os
e ins·
c ipcione
s.
P ecisam
e
n e
en
Có doba
se
encon ó
un
po
zo,
en
cu
yo
b o
cal
igu ab
a es
a
senc
illa
in
sc i
pción
, c
opiada
po
Hübne :
«Pozo
de
Thaddai»,
nomb e
e
iden em
e
n e
judío,
es-
c i a
en
la ín
con
le
a
s de
la
é
po
ca
de
Augu
s
o
7• P
os e io -
me
n e
a
san
Pab
lo, a
mbi
én
en
Ad a
(Alme ía)
hubo
una
co-
lonia
de
judíos.
Así
se
dedu
ce
de
una
insc ipción
la ina
de
p incipios
del siglo m
allí
enco
n ada,
e e en
e a
una
niña
que
s
ólo
i ió
un
año, c
ua o
me
ses y
un
día.
Su
nomb e
e a
«
Anna
Salomonula
»,
y
en
la lá
pida
sep
ulc al
se
ha
ce
cons
a
la
aza
y la
eligión
de
sus
pad es,
pu
es o
qu
e e
xp esam
e
n e
se
di
ce
qu
e la
niña
e a
«iudaea».
Segu amen e
que
en
el
año
49
de
nues o
p ime
siglo,
cua
ndo
el
empe ado
Claudio
ex
pul
só
de
Roma
a
odos
los
judíos
(c
is
ianos
o
no),
mien as
muchos
de ellos
oma on
el
camino
de
O ien
e
(así
el
sa
n o
ma imo-
nio
de
Aquil
as
y
P iscila
, a
quien
es el
Após ol
e
ncon ó
en
Co in o),
o os
oma ían
el
camino
ha
c
ia
la
p o incia
má
s o-
ma
nizada
y
en
anquil
a
paz
, c
ual
en onces
e a
la
Bé ica
.
3. Llegada de Pablo a o Bé ica y
su
a
pos
olado
en
ella
S
eg
ún
mi
s
suposiciones,
P
ab
lo
desem
ba ca
en el
ex emo
Su
de
la
Ta acon
ense y al comienzo
de
los
lím
i
es de la
p
o
incia
o
m
ana
Bé ica
(No e
de
la
ac ual
p o incia
de
Al
-
me ía).
Des
de
aquí,
ya a pie,
se
di ige h
aci
a el Oes
e
,
po
l
as
ac uales
p
o
inci
as
de
Alm
e
ía,
G an
ad
a y Jaén,
has a
alcan-
za
el alle del
Guad
a
lqui
i .
Es
la
hi
s
o ia
del p
imi i
o
c is ianismo
bé ico
la
que
nos
aza
es e
ca
mino.
Va
mo
s a exa
mina
los
da os
qu
e
se
pueden
as ea
de
la
his o ia
de
los
Sie e
V
a o
nes Apos ólicos.
Exis i
ó
en
los
p ime os
sigl
os
del c
is ianismo
un
a
adi-
ción e l
eja
da
en oc
ho
ca
l
en
d
a ios
m
ozá a
bes
que
se
conse -
an,
copiados
en el siglo
'TU,
pe o
cu
yo
o i
gen
se e
mon a
has a
el siglo
po
lo
menos
8.
7. Co pus i11sc ip ion11m
la i11a u111,
omo
II
, n
úm.
2232
.
(8)
Z.
GARCIA
V1LLADA,
His o
ia
eclesil!s ica
de
Espaiia, omo J/
l.
•
pa e
,
Mad id
. 1
929.
págs.
147-168
, o ece un
es
ud
io exhaus i o y segu o
ace ca
del o igen y
de
la
'C
a
cidad
92
FR.
SERAFÍN
DE
AUSEJO
Según
ellos,
los
após oles
Ped o
, y
Pablo
(du an e
la
se-
gunda
cau i idad
omana
de
és e,
año
66-67)
consag a on
obis-
pos
a
sie e
discípulos
de Pablo,
que
desde
Roma
ue on
en-
iados a
misiona
en
España.
Pe o
nunca
debemos
ol ida
el
p incipio
apos ólico
que
Pablo
seguía
en
sus
misiones
,
según
se
desp ende
de
los
lib os
sag ados
del Nue o
Tes amen o
.
Su
p incipio
e a
que él
se ía
siemp e
el
p im
e
o
en
p edica
a
C is o
donde
aún
no
e a
conocido
y
unda
iglesias
en
las
ciudades
que
él
misionaba.
Después, al
di igi se
a
o as
ciudades,
dejaba
en
las ya
misio-
nadas
a
algunos
discípulos suyos
que
con inua an
su
ob a,
o
en iaba
p on o,
desde
luego, a
o os
discípulos
pa a
al
in.
En
suma:
él
desb ozaba
el
e eno,
semb aba
la semilla, y
luego
dejaba
en
cada
luga
a algunos
discípulos,
pa a
que
cul i a an
la
siemb a
y
ecogie an
el
u o.
Y
siendo
es o
así,
como
lo es,
la
egión
en
la
que
se
es a-
blecie an
esos
discípulos,
ésa
se ía
la
egión
que
p e iamen e
había
eco ido
san
Pablo.
Así
sucedió
en
E eso,
en
Galacia,
en
C e a.
Veamos,
pues
,
en
qué
egión
se
es ablecie on
esos
«Sie e
Va ones
Apos ólicos»
(como
se les
llama
desde
hace
muchos
siglos).
Y en
p ime
luga ,
los
nomb es
con
los cuales
son
ene a-
dos
po
la Iglesia.
Son
és os:
To cua o,
que
siemp e
igu a
como
je e de la expedición. Lo siguen
Tesi on
e,
Indal
ecio, Se-
gundo,
Eu asia,
Cedlio
y Hesiquio.
Todos
ellos son
nomb es
g eco omanos,
m
enos
Indalecio, que es
ípicamen e
ibé ico.
Los
lu
ga
es o
ciudades
en los
qu
e se
es a
bl
ecen
(y
do
y los
nomb es
la inos
y
sus
co espondien
es
en
la
geog a ía
ac ual)
so
n
és os:
san
To cua o
se
queda
en
Acci
(Guadix);
san
Tesi-
on e,
en
Ve gi {hoy segu
a
me
n
e
Be ja,
Alme ía);
san
Indale-
cio,
en
U ci, en el gol o
donde
p obablemen e
desemba có
san
Pablo
(jun o
a
Hué cal,
Alme ía,
nomb
e
de i ado
.del
la ino
U ci;
p ed
same
n e
allí
comenzaba
la
p o incia
omana
Bé i-
ca);
san
S
egu
ndo,
en
Abula
(que
co esponde
al
pueblo
de
Abla,
h
is ó ica
de
la
na ación
de los
•Sie
e Va ones Apos ólicos•.
J.
VIVES, La
"Vi
a To qua i
e
comi um•.
en •Analec
la
Sac a
Ta aconensia>,
20
(19
47),
págs.
223-230,
y
en
o os
es-
c i os suyos
pone
en
duda
la a
u
en icidad
y la e acidad his
ó
ica de esos calen
da ios
mozá abe
s.
En
ealidad,
la
pos u
a
de
J. Vi es
la
había
ya
e
u
ado, y i memen e,
R.
Tom'E:<OT
, Essai
su
la p o i11ce omaine de Bé iq <e,
Pa í
s,
1940
,
pág
.
307.
Luga
es
o
ciudades
donde
se
es ablecie on
lo
s
Sie e
Va ones
Apos ólicos
y
donde
p e
,
iamen e
hab ia
misionado
san
Pa
b
lo
.
n
>
z
"d
>
°"
_s
=
n
....
o
z
m
:.;i
o
[ l
z
¡}¡
~
Z•
;¡;.
~