REVISTA ANDALUZA DE ANTROPOLOGÍA
NÚMERO 27
DICIEMBRE DE 2024
ISSN 2174-6796
[pp. 1-20]
h ps://doi.o g/10.12795/RAA.2024.i27.01
VEMOS COMO PENSAMOS1
PENSAR LA MIRADA: VISUALISMO, OBSERVACION
ETNOGRÁFICA Y EPISTEMOLOGÍA FEMINISTA
WE SEE AS WE THINK2*
THINKING THE GAZE: VISUALISM, ETHNOGRAPHIC
OBSERVATION AND FEMINIST EPISTEMOLOGY
Lou des Méndez
Uni e sidad del País Vasco
Euskal He iko Unibe si a ea
RESUMEN
La an opología, que conside a la obse ación como su mé odo y écnica cons i u i a,
elude e lexiona sob e la mi ada. Eso pe mi e ob ia la incidencia del isualismo en la
desc ipción e nog á ica, sea es a ex ual o isual, y en la cons ucción del conocimien o
an opológico. El isualismo e ige al ojo en el ó gano po excelencia pa a cap a el
mundo, obje i a lo y ep esen a lo. Las eó icas eminis as des ela án las consecuencias
epis emológicas y polí icas de que ese ojo que mi a y que, a pa i de su mi ada, p oduce
ep esen aciones canónicas sob e el mundo y sob e los O os, haya sido el de un suje o
masculino occiden al.
Palab as cla e: Mi ada; Ac o de mi ada; Visualismo; Obse ación e nog á ica;
Epis emología eminis a.
1. Pa a la elabo ación de es e a ículo se ha con ado con el apoyo del P oyec o Rep oducción
biológica, Rep oducción Social y Es e a Pública (PID2020-115079RB-I) inanciado po el MCIN/
AEI/10.13039/501100011033.
2.* This a icle was w i en wi h he suppo o he Biological Rep oduc ion, Social Rep oduc ion and he
Public Sphe e P ojec (PID2020-115079RB-I) unded by he MCIN/AEI/10.13039/501100011033.
1
ABSTRACT
An h opology, which conside s obse a ion as i s cons i u i e me hod and echnique,
a oids e lec ing on he gaze. This makes possible o igno e he impac o isualism
in e hnog aphic desc ip ion, whe he ex ual o isual, and in he cons uc ion o
an h opological knowledge. Visualism es ablishes he eye as he o gan pa excellence o
cap u ing he wo ld, objec i ying and ep esen ing i . Feminis heo is s will un eil he
epis emological and poli ical consequences o he ac ha he eye ha looks and ha ,
om i s gaze, p oduces canonical ep esen a ions abou he Wo ld and abou he O he ,
has been ha o a Wes e n male subjec .
Keywo ds: Gaze; Ac o looking; Visualism; E hnog aphic obse a ion; Feminis
epis emology
“El lenguaje, la más humana de las in enciones, posibili a algo que,
en p incipio, no debe ía se posible. Pe mi e que odos noso os,
incluso los ciegos de nacimien o, eamos con los ojos de o o”
Oli e Sacks
INTRODUCCION
Cuando leemos desc ipciones e nog á icas, cuando mi amos las o og a ías que las
pueblan, ¿no es amos iendo a a és de los ojos de o o? Omnip esen e en la an opología
a a és de su mé odo y écnica cons i u i a, la obse ación, la mi ada e ac a el análisis
e impide da cuen a de dos de sus p incipales e ec os. El p ime o, epis emológico, a ec a a
la cons ucción del conocimien o. El segundo, polí ico, concie ne a suje os sexuados que
en (ac o de pe cepción), y que, con di e en es obje i os, son mi ados (ac o de olun ad),
po o os. Pa a pensa la mi ada hay que conside a sus dos e ien es, la ísica y la
cul u al. La ísica equie e eco da que, aunque nues o mundo ísico es idimensional,
la mi ada p oduce ep esen aciones bidimensionales que c ean una ilusión óp ica de
idimensionalidad. La cul u al obliga a econoce que exis e “una o ganización social
de las pe cepciones que nos impide ema ca , econoce o u iliza mul i ud de aspec os
del mundo que nos odea” (Ch is ian, 1998: 20). Y, pa a e lexiona sob e el ínculo en e
mi ada y conocimien o, hay que se conscien es de que “el conocimien o, la explicación,
nunca se adecúa comple amen e a la isión […] Lo que sabemos o lo que c eemos a ec a
al modo en el que emos las cosas […] Solamen e emos aquello que mi amos. Y mi a
es un ac o olun a io” (Be ge , 2000: 13-4). Ese en amado en el que se en e ejen el
lenguaje y la mi ada, el mi a y el ep esen a , los suje os que en, y los que son mi ados,
2
obse ados y ep esen ados es cons i u i o, en e o os conocimien os, del an opológico.
Lo que signi ica que es p oduc o de una adición empí ica que “descansa sob e una
eo ía del conocimien o que anima a la cuan i icación y a la ep esen ación bajo o ma
de diag amas de al modo que, la capacidad de ‘ isualiza ’ una cul u a o una sociedad,
casi signi ica comp ende la” (Fabian, 2006: 175). El ad e bio ’casi’ in oduce un esquicio
en e el e y el comp ende y apun a hacia algo básico pa a la an opología, a sabe , a
que “sin écnica de obse ación, sin es a egia del ojo, sin p agmá ica de la isión, el o o
no puede apa ece ni se obje o de un sabe ” (A e gan, 1987: 137).
Si la p agmá ica es udia los usos del lenguaje a endiendo a la elación en e enunciado,
con ex o e in e locu o es, una p agmá ica de la isión es udia ía lo que denomina é
‘ac os de mi ada’ como John L. Aus in es udió los de habla. Hecha suya po algunas
an opólogas en los sesen a -en e ellas la eminis a Michelle Rosaldo- su eo ía sob e
los ac os de habla y su idea de pensa el lenguaje en é minos de acción pe mi ió, po
ez p ime a, da cuen a de las palab as de las muje es (De Sal ado , 2022) en di e en es
con ex os e nog á icos.
Pe o lo que es cie o pa a la lengua no lo es pa a la mi ada, a pesa de que es á an
eglamen ada como aquella y de que, en odas las sociedades, se cons a a que “un
homb e es aquel cuya mi ada puede posa se sob e odo, incluidas las muje es, mien as
que las muje es son aquellas cuya mi ada sólo puede posa se sob e pocas cosas y, en odo
caso, jamás lib emen e sob e los homb es” (Hé i ie , 2004: 93). Pa a F ançoise Hé i ie
las muje es son un O o3 al que “se le nega á la mi ada. La mi ada del O o ca ece de
impo ancia” (ibidem: 97). Y cuando al O o se le niega la mi ada, las ep esen aciones
que le concie nen, isuales u o as, co en a ca go de quienes, as habé sela negado,
les mi an desde una con ención isual, la de la pe spec i a, en la que es imposible la
ecip ocidad. Esa con ención, que “lo cen a odo en el ojo del obse ado […] hace
del ojo el cen o del mundo isible […] y lo o dena en unción del espec ado ” (Be ge ,
2000: 23). Del espec ado en el caso de las a es isuales, del obse ado en el caso de la
e nog a ía. Si las ciencias sociales saben que “sea cual sea el ‘hecho social’, es á ejido de
mi adas c uzadas en su es uc u a misma” (Nahoum-G appe, 1998: 70), ¿po qué e i an
cons ui la mi ada como obje o de es udio? A mi en ende po que exigi ía eplan ea
las bases epis emológicas de unas disciplinas que “sea cual sea la escala del abajo, nunca
es udian los de alles en sí mismos […] Buscando lo común, lo compa ido, lo cohe en e,
pie den el enómeno que se supone que deben es udia ” (Pie , 2020: 10). Po que los
ac os de mi ada se lle an a cabo en un con ex o, po que p opo cionan da os ele an es
3. El p oblema es a ía ligado a la noción de pe sona y al cue po. Dado que a las muje es no se les
econoce el de echo a ges iona sus cue pos, no se les conside a como pe sonas del mismo modo en que
lo son los homb es. En ese sen ido, se ían esa Muje como O o eo izada po Simone de Beau oi en El
segundo sexo.
3
sob e las elaciones sociales en e los sexos, po que obse a los pe mi i ía pe ila una
p agmá ica eminis a de la isión, en los abajos de campo hab ía que examina “los
lazos en e je a quías sociales, posiciones de dominación e in e cambio d ama ú gico de
mi adas” (Nahoum-G appe, 1998: 78). Pe o una cosa son los ac os de mi ada, y o a la
mi ada.
Como pun o de pa ida pa a pensa la mi ada e end é lo que a p incipios de los
ochen a el an opólogo Johannes Fabian denominó ‘ isualismo’, co ien e cons i u i a
del pensamien o occiden al que pa e del supues o de que el más noble de los sen idos es
el de la is a. El ojo se e igi á así en el ó gano po excelencia pa a ap ehende el mundo,
obje i a lo y ep esen a lo. El isualismo es uc u a odas las disciplinas y, en el caso de la
an opología, a ec a de lleno a la p ác ica de la obse ación, a la desc ipción e nog á ica,
y a la p oducción isual -g á icos, dibujos, o og a ías, ilms- que iene luga du an e el
abajo de campo. Si, además, que emos pensa la mi ada desde el eminismo, hay que
añadi que has a echas muy ecien es el ojo que mi aba, el que cons uía el mundo y lo
obje i aba, el que p oducía las ep esen aciones a ís icas y cien í icas canónicas sob e
el O o, e a el de un suje o masculino occiden al (Mul ey, 1975; Ha away, 1995) que
conside aba que su sexo, aza/e nicidad o clase no a ec aban a sus p oducciones, ue an
es as cien í icas o a ís icas. Aunque las p oblemá icas enunciadas se exp esan de o ma
especí ica en cada disciplina conside o que pa a abo da las, y como mínimo, hay que
dis ingui el mi a , siemp e elacional, y la mi ada, esa isión unila e al, subje i a pe o
que se p e ende obje i ado a, “que niega la mi ada mu ua, el econocimien o de suje o a
suje o” (Kaplan, 1997: 54). La dis inción es básica pa a, as isibiliza los múl iples O os
a los que se les sigue negando la mi ada y la in e locución (Chau ie , 2017), en en a se
al e o epis emológico y polí ico de pensa la mi ada en cla e eminis a.
1. TECNIFICAR LA OBSERVACIÓN SIN PENSAR NI LA MIRADA NI LA
INTERLOCUCIÓN
“Es á muy ex endida la opinión de que si a uno le in e esa lo isual,
su in e és ha de limi a se a una écnica de a a lo isual […] Y lo
que se ol ida -como odas las cues iones esenciales en una cul u a
posi i is a- es el signi icado y el enigma de la p opia isualidad”
John Be ge
A p incipios de los años cincuen a del siglo XX, en su Obse aciones sob e los colo es,
esc ibía Ludwig Wi gens ein que obse a no e a lo mismo que mi a o que e , y que
obse amos pa a e aquello que no e íamos si no lo obse á amos. Si se iene eso en
cuen a, es el eje cicio écnico de obse a el que pe mi e e y lo hace has a al pun o que
“no sólo no se e odo, sino que a menudo no puede e se sis emá icamen e más que lo
que se ha decidido obse a ” (A e gan, 1987: 146). La decisión conscien e de obse a
4
que o ien a los ac os de mi ada du an e el abajo de campo ocul a que “la du ación
pacien e de la mi ada no es equi alen e a la deco icación cien i icis a de la obse ación”
(ibidem: 156). Así mismo, cuando en las e nog a ías se asocian esos p oduc os cul u ales
que son las imágenes ex uales (desc ipciones) y isuales (dibujos, o og a ías, ilms), con
sus e e en es empí icos, la asociación se lle a a cabo a a és del p isma de adiciones
his ó ico-cul u ales que dis inguen en e el e y el mi a . Y ambién a a és del de una
epis emología clásica que, desde Pla ón, conside a que lo que el ojo e pe mi e cons ui
un conocimien o obje i o del mundo. Conside ación es a asumida po la an opología
en sus co ien es más posi i is as y empi is as, del e olucionismo al uncionalismo,
y pasando po el pa icula ismo y el uncional es uc u alismo. En una disciplina
a a esada po la cen alidad concedida a la isión y empeñada, desde Malinowski, en
cap a el ‘pun o de is a na i o’, esa epis emología condujo a diseña guías y manuales de
e nog a ía -como los de Ma cel Mauss o Geo ges Mu dock, ecomendados, gene ación
as gene ación, al alumnado de an opología- que es ablecían lo que los obse ado es
debían mi a , y cómo debían hace lo. Su inalidad e a la de e adica la subje i idad
de quien mi aba ya que, c eían, ese e a el escollo pa a que pudie a cons ui se un
conocimien o obje i o sob e el Homb e. Asumiendo esa icción que p omulga que
ecni ica la obse ación ga an iza la obje i idad y e adica la subje i idad, la an opología
elabo a á un sis ema de ep esen ación lingüís ico y isual, es deci , un égimen icónico4,
en el que las imágenes -dibujos, o og a ías, pin u as, ilms- plasman un modo de e
especí ico. Lo que lo ca ac e iza no es la elación en e ealidades obse adas e imágenes,
sino la o ma pa icula en la que esas imágenes p e enden da cuen a de lo obse ado.
En ese égimen icónico, la al e idad es á omnip esen e. Tan o es así que puede deci se
que “exis e una mi ada an opológica que […] en cie o modo, cons uye la al e idad”
(A e gan, 1987: 148). Una mi ada hacedo a de al e idad que an o las o og a ías o las
películas ealizadas du an e el abajo de campo, como las desc ipciones e nog á icas,
obje i an, ma e ializan, legi iman y di unden.
Pa a Chau ie (2017) cua o monog a ías clásicas que o man pa e del canon
an opológico, Los a gonau as del Pací ico occiden al (Malinowski), Dios de Agua
(G iaule), T is es T ópicos (Lé i-S auss) y La p oducción de g andes homb es (Godelie ),
se cons uye on qui ándoles a los obse ados el es a us de in e locu o es. Aunque la
es a egia u ilizada po cada an opólogo pa a hace lo di ie e, el esul ado inal se ía la
4. En los no en a se p odujo un deba e sob e el ‘gi o pic o ial’ de Mi chell, muy in luyen e en la segunda
ola de una an opología isual que había iniciado su andadu a a inales de los sesen a; y el ‘icónico’ de
Boehm. Ambos gi os ab en nue as ías pa a in es iga sob e las imágenes. En el caso del p ime o se
pa e de que es amos pasando de una cul u a de las palab as a una de las imágenes, lo que condiciona
nues as o mas de ap oxima nos a la ealidad y nues as o mas de comunicación. Desde el segundo se
incide en que esa ans o mación equie e pensa las condiciones del conocimien o y se insis e en que
cualquie ciencia debe ía e lexiona sob e qué condiciones lo hacen posible.
5
‘desin e locución’5. Siguiendo a Fabian -no en lo e e ido al ‘ isualismo’ sino en lo ela i o
al iempo-, Chau ie p opone pensa el iempo que obse ado y obse ado compa en
du an e los abajos de campo como “si uaciones de comunicación que ponen en escena a
in e locu o es que juegan oles cuyos e ec os casi siemp e son polí icos” (Chau ie , 2017:
70). Pa a él, hab ía que ol e a una p agmá ica del lenguaje, lo que signi ica ía da cuen a
de los ‘ac os de habla’ “p opios a odo in e cambio lingüís ico en e in e locu o es” (ibidem:
75); ‘ac os de habla’ que se p oducen en el con ex o del abajo de campo, a endiendo a
las disonancias, es deci , a las si uaciones de anomalía comunicacional. ¿Qué sucede ía,
epis emológicamen e, si a los ac os de habla se les sumasen los de mi ada, es deci , si a
la p agmá ica del lenguaje se le añadie a la de la isión? Los p ime os desa ollos de la
denominada an opología isual6 (Collie y Collie , 1967; Hockings, 1975; De F ance,
1979) no pe mi en esponde a esa p egun a. Pod ía c ee se que, en los no en a, g acias
al ‘gi o isual’ que a ec ó a la disciplina, y a las denuncias que suje os mino izados po su
sexo, aza u o ien ación sexual hacían sob e cómo habían sido pensados y ep esen ados
(Méndez, 2019), la an opología -incluida la isual-ap o echa ía pa a plan ea “las
condiciones de un sabe de la mi ada” (A e gan, 1987: 156). Pe o no sólo no lo hizo sino
que, pasando po al o la p agmá ica de la isión, p opuso sus ep esen aciones isuales
-en especial las ílmicas- como al e na i as a la desc ipción e nog á ica. Tend íamos así
una e nog a ía ex ual (las monog a ías), y una e nog a ía isual (las películas). Desde la
an opología isual se ha e lexionado sob e el e nóg a o-cineas a y la cáma a (Rouch,
1975), sob e el uso de las ecnologías audio isuales pa a cons ui conocimien o, sob e
las imágenes y el mon aje, sob e cómo ecoge da os isuales (A dé ol, 1998; Buxó y de
Miguel, 1999; MacDougall, 2004; Bel ing, 2009; Banks, 2010). Desde mi pun o de is a
el p oblema eside en que al selecciona la imagen -y no la mi ada- como obje o de
es udio, al no ahonda en las consecuencias epis emológicas de la na u alización del e
y del mi a , al no e lexiona sob e los esul ados del habe ecni icado la obse ación, la
an opología isual no ha con a es ado, como Fabian espe aba que hicie a, “los e ec os
limi a i os del isualismo sob e una eo ía del conocimien o” (Fabian, 2006: 199).
Si el isualismo iene e ec os sob e el conocimien o, y sob e las desc ipciones
e nog á icas, ambién los iene sob e las ep esen aciones -dibujos, pin u as, o og a ías,
documen ales, ilms- ya que, de hecho y como pa e del quehace e nog á ico, “el uso de
la o og a ía como ‘ ep esen ación desc ip i a’ asumi á la p esencia de un ‘comen a io
5. La ‘desin e locución’ se p oduce median e cua o es a egias en las que el in o man e de iene Tes igo
Mues a en Los A gonau as…; Tes igo Seleccionado en Dios de Agua; Tes igo Es uc u an e en T is es
T ópicos y Tes igo Signi ican e en La p oducción de g andes homb es.
6. Aunque desde sus o ígenes la an opología ha p oducido nume oso ma e ial isual, la an opología
isual eme ge a mediados de los sesen a del siglo XX. Pa a algunos au o es la denominación plan ea
p oblemas ya que aísla una única acul ad senso ial, la is a, a pesa de que muchas de sus p oducciones
son audio isuales.
6
desc ip i o’ pa a iden i ica el obje o o la si uación ep esen ada, e indica el modo de
empleo de esa ep esen ación” (Spe be , 1982: 18). Esa suele se la habi ual unción de
los pies de o o que ilus an las monog a ías. Además de no con a es a los e ec os
del isualismo, y quizás como consecuencia de habe asumido una e lexi idad no
epis émica en la p ác ica de la au oe nog a ía y de la e nog a ía isual, en es os úl imos
años algunos an opólogos isuales p oponen ede ini el abajo de campo “como image-
wo k ( abajo con imágenes)” (And ade y Elhaik, 2018: 3), y a i man que el comisa iado
“de las imágenes su ge como un sus i u o posible, en e o os, del mé odo compa a i o”
(ibidem: 3). T es décadas sepa an la p opues a del a is a como e nóg a o, o mulada
en el campo del a e con empo áneo (Fos e , 1995), de la del an opólogo como
comisa io de exposiciones en las que exhibi ía images-wo k. Todo un p og ama que no
ayuda a pensa la mi ada (Méndez, 2023), y que ob ia que habla de mé odo equie e
o mula los p incipios eó icos que lo cons i uyen como al. Lejos queda la exigencia
del an opólogo isual Jay Ruby, que mediados los se en a, en Is an E hnog aphic Film a
Filmic E hnog aphy?, a i maba que la e lexi idad e a una necesidad cien í ica que exigía
expone la me odología u ilizada. Tampoco piensan la mi ada quienes de ienden una
“e nog a ía senso ial eminis a” que se ía
“un en oque me odológico y polí ico que se apa a sin epa os de la adición de
obse ación del cine e nog á ico […] Es a p axis se basa en los pun os ue es de
los mé odos cinema og á icos eminis as y decoloniales [..,] y a a de cons ui
mundos senso iales que e lejen las expe iencias co po ales an o del cineas a
como de los ‘suje os’ de la película” (Guzman y Hong, 2023: 184).
El iempo di á a dónde conduce el ‘image-wo k’ y la ‘e nog a ía senso ial eminis a’ pe o
hoy po hoy ambas p ác icas, y las ep esen aciones isuales que gene an, es án más ce ca
del a e con empo áneo y de la pe o mance, que del p opósi o de cons ui conocimien o
desde una disciplina cuya me odología echazan aunque sigan u ilizando, al menos en
pa e, su e minología. Te minología a la que, sin se ni e nóg a os ni an opólogos,
ambién ecu en algunos comisa ios de a e con empo áneo, y algunos di ec o es y
di ec o as de museos, pa a jus i ica p oyec os exposi i os a en os a la decolonialidad
y espe uosos de la di e sidad. Es a si uación, que lejos de se ajena al isualismo, lo
inc emen a, con ibuye desde hace al menos dos décadas, a la es e ización de las luchas
polí icas de los suje os his ó icamen e mino izados. Como he indicado, pa a Fabian las
desc ipciones e nog á icas es án il adas po el isualismo, siendo es e una o ma de
conocimien o que
“puede pone se di ec amen e en elación con la hegemonía polí ica de un g upo
de edad, de una clase o de una sociedad sob e o a. […] (Al de ini la e nog a ía)
esencialmen e como una ac i idad isual y espacial, […] se a aba de hecho de
7
es ablece elaciones de pode en e las sociedades que en ían in es igado es de
campo, y las que cons i uyen ese campo” (Fabian, 2006: 197-8).
Si acep amos que el isualismo es una o ma de conocimien o, hab ía que da cuen a
de cuáles son las es uc u as de la mi ada sob e las que se ha cons uido pues o que,
necesa iamen e, ambién a ec a án a los ‘ac os de mi ada’. Y, si en el con ex o del abajo
de campo se a endie a a dichos ac os, hab ía que plan ea se cómo deja cons ancia de
que lo que se mi a es la elación en e las cosas que se mi an, y quien las mi a. Pa a
con a es a el isualismo hab ía que insis i en que solemos con undi la ealidad y
lo isible, ol idando que lo isible es ese conjun o de imágenes que el ojo humano c ea
cuando mi a. Pe o hay más, y más g a e. ¿Po qué ni la sensibilidad de Johannes Fabian
an e el isualismo, ni la de E ic Chau ie an e la desin e locución, ni la de F ancis A e gan
an e la al e idad, les lle an a e ene analí icamen e que el suje o que mi a, al igual que
el que es mi ado, y al igual que el que p oduce conocimien o, es un suje o sexuado? Los
es pasan po al o el ca ác e es uc u al de la a iable sexo, y el impac o de la alencia
di e encial de los sexos (Hé i ie ,1996) sob e los ac os de mi ada y sob e la cons ucción
de conocimien o. Como acaba de e se pa a Fabian den o de cada sociedad, y como
o ma de conocimien o, el isualismo pod ía elaciona se con la hegemonía polí ica
de g upos de edad o de clase. Y, en e sociedades, end ía que e o con la hegemonía
polí ica de una sociedad sob e o a, o con las elaciones de pode en e las sociedades
de o igen de quien in es iga, y las de quienes son in es igados. Lo que no se plan eó es
que el isualismo, como o ma de conocimien o, ambién había que elaciona lo con la
hegemonía polí ica de una ‘clase/sexo’ (Delphy, 1970) sob e o a. Dicho llanamen e, sal o
pa a algunas au o as eminis as, isualismo, desin e locución y al e idad se plan ean
en abs ac o y como ajenas al sexo -que no a la aza o a la e nicidad- del suje o que
mi a, que es mi ado, o que p oduce conocimien o. An es de esboza esa p oblemá ica
que nos lle a á a ansi a po las u as de una posible epis emología eminis a de la
mi ada p opongo, siguiendo a dos an opólogos, que nos ace quemos a cómo usa on un
ins umen o que de iene el iempo.
2. PARAPETADOS TRAS LA CAMARA
“Ba eson: Me p egun aba sob e el hecho de mi a a a és de una
cáma a
Mead: Tú siemp e usabas la cáma a pa a hace o os (no pa a
mi a )”
8
El exe go con el que inicio es e epíg a e es á ex aído de una con e sación que ambos
an opólogos man u ie on en 1977 sob e el uso de la cáma a o og á ica en an opología7.
Ba eson y Mead es án en desacue do, en e o as cues iones, en que mien as que pa a
el p ime o el egis o o og á ico iene que se una o ma de a e, pa a la segunda eso
signi ica ía al e a la ealidad cap ada. A lo la go de la con e sación se an pe ilando
las posiciones de cada uno sob e la di e encia en e a e y ciencia y, al inal, pasando de
la o og a ía al cine, Mead menciona Dead Bi ds, un documen al de 1963 sob e los Dani
de Nue a Guinea y hace la siguien e e lexión: “Yo ya sabía eso, lo había leído, pe o no
signi icó nada pa a mí has a que i esas imágenes”. Lo que ya sabía e a que las muje es,
desde niñas, se co aban una alange po cada mue o y que, llegadas a la edad adul a,
en ez de manos enían muñones. Reconoce Mead que sabe lo a a és de la lec u a
no había signi icado nada pa a ella, que ue el impac o senso ial que le causa on las
imágenes ilmadas8 el que le hizo se conscien e del signi icado de una p ác ica cul u al y
de sus consecuencias pa a las muje es Dani, y pa a los homb es, al menos en lo e e ido a
la di isión sexual del abajo. ¿Conocimien o en e a emoción? ¿Tex o en e a imagen?
¿Mi a o o og a ia ? Si la o og a ía se impuso “como un ‘lenguaje na u al’ ue po que
la selección que ope a en el mundo sensible es á absolu amen e de acue do, en su lógica,
con la ep esen ación del mundo que se impuso en Eu opa después del qua ocen o”
(Bou dieu, 2003: 135-6). Una ep esen ación elacionada con la mi ada en la que la
cáma a o og á ica se ía una especie de p ó esis, que complemen a al ojo ísico. Pe o
hay un p oblema. Como las o og a ías no son un “ egis o mecánico […,] el modo de
e del o óg a o se e leja en su elección del ema” (Be ge , 2000: 16). Y ol emos así
a lo undamen al, a lo que se nos escapa cons an emen e, a la mi ada. A a és de dos
ejemplos oma emos conciencia de cómo dos an opólogos usa on la cáma a no pa a
mi a , sino pa a hace o os. Claude Lé i-S auss y Pie e Bou dieu. Dos an opólogos,
dos abajos de campo, dos posiciones eó icas desde las que mi a y comp ende el
mundo, dos mi adas que, o ien adas po esas posiciones, se ma e ializa án en o og a ías
que, sal o las inco po adas a sus monog a ías, pe manece án en sus a chi os pe sonales.
Las o og a ías de Lé i-S auss se ealiza on en los años ein a, momen o en el que
en an opología, en lo ela i o a lo isual, coexis ían dos isiones, la posi i is a y la
7. Publicada en el ol.4 nº2 de S udies in he An h opology o Visual Comunica ion, y ep oducida en
Na anjo, Juan (2006). Ve e e encias bibliog á icas.
8. Obsé ese que, con el ejemplo al que alude, Mead pasa de a gumen a sob e la imagen ija p oduc o
del ojo de un obse ado - o óg a o, a e e i se a la imagen ilmada p oduc o del ojo de un obse ado -
cineas a. Es es a úl ima la que le impac a, es deci , es el mo imien o, la secuencialidad que es ablece el ojo
del obse ado as la cáma a. Pa a pensa la mi ada y sus consecuencias epis emológicas, pa a pensa el
ojo as la cáma a, hay que di e encia o og a ía y cine. En los dos ejemplos seleccionados, sólo e engo
la o og a ía.
9
“¿Cómo e ? ¿Desde dónde e ? ¿Qué limi a la isión? ¿Pa a qué mi a ? ¿Quién
log a ene más de un pun o de is a? ¿A quién se ciega? ¿Quién se apa los ojos?
¿Quién in e p e a el campo isual? […] Las luchas sob e lo que se á conside ado
como e siones acionales del mundo son luchas sob e cómo e ” (Ha away,1995:
333).
Di ícil plan ea la p oblemá ica con mayo cla idad. Pe o hay más, y de calado. Pensando
en las p opues as de las eó icas del pun o de is a, y en cómo cons ui conocimien o,
a i ma que “los pun os de is a de los subyugados no son posiciones inocen es [...] la
au oiden idad es un mal sis ema isual […] no exis e isión inmedia a desde los pun os
de is a de los subyugados. La iden idad, incluida la au oiden idad, no p oduce ciencia.
El posicionamien o c í ico sí, es deci , la obje i idad” (ibidem: 328-32).
Ni el ‘pun o de is a subyugado’, ni la ‘iden idad’, ni la ‘au oiden idad’ son álidos pa a
p oduci conocimien o. Sólo la obje i idad puede p oduci lo. Pe o no se a a de la
obje i idad posi i is a, enca nada en la mi ada de un suje o sin sexo, clase o aza, sino
de la que cons uimos a pa i de unos ‘conocimien os si uados’. Conocimien os que
equie en que se especi ique el pun o de is a del que se pa e en una in es igación, y el po
qué. Pe o ¿se hace? Desde mi pun o de is a, no, o al menos no con el debido igo , en un
ámbi o an sensible en lo e e ido a la mi ada como es el de la obse ación e nog á ica, el
de la o og a ía e nog á ica, y el del ilm e nog á ico. A eces sucede que el á bol no deja
e el bosque. Es lo que me emo que es á pasando con la p oli e ación de ‘au oe nog a ías’
en las que la subje i idad de quien las ealiza pa ece se la única guía de la mi ada. Lo
que es á pasando ambién con una e nog a ía eminis a, sob e cuya posibilidad empezó
a deba i se, cau elosamen e (Abu-Lughod, 1993), en una década en la que lo expues o
en es e epíg a e, y sin duda mucho más, ya se había o mulado y ci culaba po espacios
polí icos y académicos. Po eso p eocupa lee no que “e nog a ía y eminismo pa ecen
casa bien en odo lo e e en e a la c í ica al posi i ismo, la abs acción y el dualismo que
disocia a la pe sona que in es iga del obje o de in es igación” (Vega Solís, 2000: y7), sino
lee que “si el eminismo p econiza la comp ensión di ec a de las expe iencias y lenguajes
de las muje es, la e nog a ía pa ece un camino adecuado a la ho a de ompe ba e as”
(ibidem: 7). Ni el eminismo p econiza eso, ni ninguna co ien e de la epis emogía
eminis a, que yo conozca, po mucha impo ancia que dicha co ien e conceda a la
expe iencia y a las idas de las muje es. Pa a e i a la de i a de la ‘comp ensión di ec a’
con iene eco da que ningún p oyec o an opológico, eminis a o no, “pe mi e accede
al in e io del o o […] De hecho ¿cómo puede lee en el o o sin sabe cómo el o o le
lee?” (Minh-ha, 2022: 106). Es a an opóloga eminis a, esc i o a, cineas a, nacida en
Hanoi du an e la gue a de Indochina, ealizado a de películas e nog á icas, u ilizaba
su oz en o en su p ime a película pa a deci : “no engo la in ención de habla de.
Jus o la de habla muy ce ca de”. Habla ce ca de, mi a , de ce ca, ilma , de ce ca. Todo
16
un e o pa a la an opología y la e nog a ía eminis a. Po eso inquie a encon a se
con que, en 2019 se conside e la e nog a ía eminis a como un ema eme gen e, y se
conciba como “un “pa chwo k, una colcha de e azos (y ela os)” 14. En la página es de la
edi o ial de la ci ada e is a se ad ie e a quien la lee que se a a de una me á o a desde
la que, la pe sona que esc ibe, si úa “las posiciones es a égicas de esis encia a p ác icas
académicas and océn icas, clasis as, sexis as y coloniales a opándonos colec i amen e
desde espacios epis émicos o os al iempo que p oduciendo una mul iplicidad de
conocimien os mes izos y di e sos”. Es e discu so pone en acción una e ó ica del deseo,
an a ac i a como engañosa, des inado a o alece a una hipo é ica comunidad anclada
en ‘espacios epis émicos o os’ y asen ada en la Academia, su luga de esis encia.
Si que emos segui pensando jun o con muchas o as, la mi ada, o cualquie o o ema,
econozcamos que las epis emologías eminis as no han log ado ab i se camino en el
espacio epis émico del isualismo, y ampoco c ea un ‘espacio epis émico o o’ econocido
desde el que deba i , en igualdad de posiciones, con quienes siguen enca nando, en odas
las disciplinas, al suje o cognoscen e p oduc o de sabe y amo de la mi ada.
CONCLUSION
Pensa la mi ada exige mucho más que p es a a ención a las imágenes, mucho más
que p egun a se cómo con ibuyen a p oduci la ealidad del mundo que nos odea.
Po eso hay que p oblema iza la, cons an emen e, y p egun a se cómo es uc u a
nues os modos de e . Como se ha is o, las eó icas eminis as que desde la eo ía
cinema og á ica o la semió ica han analizado las ep esen aciones -ob as de a e,
películas, dibujos- han mos ado que son esul ado de un ojo masculino que domina
epis emológica y polí icamen e. Es la mi ada de ese ojo la que cons uyó al O o en las
ep esen aciones isuales, en las e nog a ías, en las in es igaciones cien í ico-sociales, y
lo hizo desde el isualismo y la desin e locución, desde el nega la mi ada, y la palab a,
al O o. Pensa la mi ada desde pe spec i as eminis as ha demos ado que la noción
mode na de obje i idad ha cons uido el ojo como ese ins umen o necesa io median e
el que se es ablece la dis ancia en e los suje os obse ados y el suje o que obse a pa a
p oduci conocimien o. Lo que oda ía no hemos log ado es sub e i , desde pe spec i as
eminis as, los undamen os de una an opología -y en gene al, los de las ciencias sociales
y humanas- que no pueden enuncia , sin desmo ona se, al o den pa ia cal sob e la
di e encia en e los sexos sob e la que ue on edi icadas.
14. Has a que no se indique lo con a io, odos los en ecomillados es án ex aídos de la edi o ial “Un
mundo de dispa idades”, Dispa idades. Re is a de An opología, 2019, 74 (1): 2-5, publicada po el CSIC.
En 2019, pa a los edi o es de la e is a, el ema eme gen e e a la an opología eminis a. ¿Lapsus o e a a?
17
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