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Los pasos previos a la función de una ciencia urbanizadora

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Los pasos previos a la función de una ciencia urbanizadora

Author: Soria y Puig, Arturo
Publisher: Grupo 2c
Year: 1977
Source: https://upcommons.upc.edu/bitstream/2099/5311/1/Article09.pdf
Es e a ículo co esponde al Tex o
de ini i o de la con e encia dic ada po
A u o So ia en la Uni e sidad de
Ba celona, den o del ciclo o ganizado po
el Colegio de Ingenie os de Caminos,
Canales y Pue os, con mo i o de la
exposición conmemo a i a del cen ena io
de la mue e de llde onso Ce dá. en
mayo-junio de 1976.
LOS
PASOS PREVIOS
A
LA
FUN )bCION
DE
UNA CIENCIA URBANIZAWRA
La ob a eó ica de Ce dá se asemeja a un icebe g: conceD o de u banización.
lo que ha a lo ado po el momen ono llega
p obablemen e ni a la mi ad de la misma o, en
odo caso y a juzga po los indicios, lo que se
conoce Da ece se la Da e menos sus anciosa.
~ejando a un lado los nume osos abajos suyos
de los aue sólo enemos no icias indi ec as o
agmen a ias y cen ándonos en su ob a más
conocida, p on o se cons a a que las 831 páginas
del p ime omo y las
700
del segundo apenas
cons i uían la an esala de la e dade a Teo ía
gene al de la U banización. En e ec o, el plan
de es a ob a monumen al se di idía en cinco
g andes pa es de las que solo se publica on las
dos p ime as des inadas al análisis de:
1) la u banización en gene al, poniendo especial
én asis en la his o ia, en los o ígenes y el
desa ollo, an o de las u bes en conjun o, como
de cada uno de sus elemen os ( omo
1).
C) la his o ia como guía de la ciencia
u banizado a,
d)
el análisis dialéc ico y analógico de la
,u banización en gene al,
e) el análisis cuan i a i o de una u be conc e a,
)
el sal o del análisis a las p opues as.
Pa a en a en ma e ia ya solo me es a ad e i
que la exp esión de Ce dá "ciencia u banizado a"
se emplea aquí pa a denomina ese igno o
conjun o de eo ías con que él se p oponía
desc ibi , explica
y
ans o ma la ealidad
u bana.
ES
deci , hago uso de esa exp esión sin
ene ya ideas cla as ace ca de las condiciones
que un hipo é ico conjuq o de conocimien os
end ía que cumpli pa a me ece el nomb e de
ciencia u banizado a. Lo que sí me pa ece cla o
2)
la u banización como un hecho conc e o aho a es que la exp esión "ciencia u banizado a"
median e el es udio es adís ico exhaus i o de una es más ap opiada pa a designa lo que Ce dá se
aía en e manos que la de "ciencia u bana"
ciudad de e minada í omo II dedicado al examen empleada
po
mí
en
an e io es
ocasiones~
La
cuan i a i o de Ba celona).
En las es pa es que nos al an, Ce dá se azón eside en el sen ido más ci cunsc i o a
p oponía: cues iones de ca ác e ma e ial y cons uc i o del
adie i o "u banizado a". Más ~ ecisiones al
3)
expone "los p incipios gene ales, cuya eSpec o se dan más adelan e en el apa ado que
aplicación hab ía de conduci nos a una se dedica al concep o de u banización.
u banizacion pe ec a"
(1
1,
es deci , el cue po Po o a pa e, el a án de desplega an e el lec o
cen al de lo que él llamaba "ciencia los p incipales pasos dados po Ce dá en
u banizado a"; di ección a esa desconocida ciencia u banizado a.
4)
deduci , a pa i
p ác icas, o sea, la de dicha ciencia, las eglas
écnica;
5).
aplica , a í ulo de ejemplo, ales eglas al caso
conc e o de la e o ma y ensanche de Ba celona.
Al no habe se llegado a publica el meollo de su
ob a, igno amos qué en endía Ce dá po ciencia
u banizado a -de momen o sólo se dispone de
alusiones a la misma, pe o no de de iniciones
explíci as o de p og amas de allados-, y
desconocemos asimismo cómo se hubie an
es uc u ado den o de ella sus dis in os
ing edien es -po ejemplo, las eo ías elabo adas
po él con an e io idad
-
y cómo se a iculaba esa
ciencia gene al con las aplicaciones écnicas
conc e as. Lo único que cabe, pues, analiza a
ondo apoyándonos en los ex os hoy accesibles,
me obliga a a a muy po encima enjundiosas
cues iones a las que dedicó mucho más
pensamien o del que aquí quepa e leja . Po eso,
ni siquie a aspi o a da un esumen de sus ideas
undamen ales ace ca de la his o ia, la es adís ica
o la e minología; me limi o a señala los g andes
campos y a des aca en cada uno cie os aspec os
que me han llamado la a ención.
-
Quie o da a en ende , en suma, que no es oy en
condiciones de o ece una isión sis emá ica y ,
cohe en e que aspi e a o ece la quin aesencia de
la ob a de Ce dá. Pa a ello nos al an muchos
años de in es igación y, sob e odo, de
medi ación y p ác ica p o esional.
La posibilidad y con eniencia de una ciencia
u banizado a
son los pun os de pa ida de esa ciencia y los
ins umen os de que pensaba ale se pa a En p incipio yo di ía que hay dos mane as de c ee
cons ui la. De las múl iples cues iones que ya en la posibilidad de una ciencia u banizado a. En
una, el c eyen e posee una isión simplis a de la
susci an es os pasos p e ios a la undación de una
ciencia
y
de
la
u banización
y
no
sien e,
po
lo
ciencia u banizado a, solo abo da emos aquí, y
an o,
el
meno
empacho
en
a i ma
que
el
ema
some amen e, las siguien es: puede se a ado y de inido cien í icamen e. En la
o a, se iene e en dicha posibilidad a pesa de
a) la posibilidad y con eniencia, según Ce dá, de
se
conscien e
de
la
inaudi a
complejidad
del
una ciencia u banizado a, asun o. Ce dá pe enecía al segundo ipo de
b) la necesidad de una e minología igu osa: el c eyen es.
A u o
So ia
y
Puíg
Pa a él, la u banización e a un hecho que "se
p esen a admi able po su complejidad" (1.321,
e a "je oglí ico" (1,4821, un " e dade o labe in o"
(1,5621, un " na e-magnum de pe sonas, de
cosas, de in e eses de odo géne o, de mil
elemen os di e sos" (1,29).
¿Qué le hacía, pues, concebi la espe anza de
con e i a un je oglí ico o na e- nagnu n en el
obje o cen al de una nue a ciencia?.
P obablemen e la cla e es é en su o unda
nega i a a admi i "el cap icho como azón..
.
de
se en ninguna de las cosas que en las u bes
acon ecen" (1,541
).
O como decía en o o pasaje,
"eso que se llama casualidad, si es admisible pa a
explica algo, que lo dudamos, no pod á nunca
bajo ningún concep o explica nos sa is ac o ia y
ilosó icamen e lo que el homb e ha hecho. Lo
que sucede es, que la in es igación de las a ones
y causas de la exis encia de una cosa, no se
p esen a siemp e a la mano, exige es udio, y la
pe eza que ehuye el abajo de la in es igación,
se a iene ácilmen e a odo, y se da po sa is echa
in ocando el acaso" (1,213-4). Pa iendo, pues,
de lo que la u banización no es un hecho hijo del
acaso, Ce dá supuso que enían que exis i
elaciones en e sus elemen os y que es os
obedece ían a p incipios, leyes y eglas. Es a ac i u
básica de Ce dá no di e ía sus ancialmen e de la
adop ada pocos años an es po Augus o Comp e
en su Cu so de iloso ía posi i a (1830-42)
donde a i mó que "el ca ác e undamen al de
oda iloso ía posi i a consis e en conside a
odos los enómenos como suje os a leyes
na u ales in a iables, cuyo descub imien o y
educción al meno núme o posible es el obje o
de odo nues o empeño".
Y
llamo la a ención
sob e es a coincidencia con Comp e po que en el
posi i ismo pudie a halla se la base ilosó ica de
cie os aspec os de la ob a de Ce dá (2).
O a impo an e hipó esis de pa ida e a la de que,
una ez conocida una u be, "se conocen odas en
sus elemen os cons i u i os y o males" (11,2). En
pa e, basaba al con icción en el hecho
obse able de que la nue a ci ilización indus ial,
al expandi se, iba di uminando di e encias y que
las endencias ya en onces impe an es apun aban
más a la uni o midad que a la di e si icación. Po
o a pa e es de des aca que lo común no e a,
según Ce dá, el ipo de ida o de cul u a, sino los
"elemen os cons i u i os y o males" de esos
"ag upamien os de mo adas enlazadas po ías
i mes..
.
cons uídos hoy y o denados en odas
pa es bajo eglas, o mas y disposiciones
análogas, po no deci idén icas, ya que ni la
di e encia numé ica de población, ni algunas
a iaciones en los de alles, ni el mayo o meno
lujo y g andiosidad, pueden es ablece especies ni
ca ego ías di e sas a los ojos del homb e ilóso o
y desapasionado, y que en es a ma e ia debe se
e dade amen e cosmopoli a" (1,210).
En sín esis, le pa ecía posible cons ui una
ciencia, y no una ciencia cualquie a, sino una de
alidez p ác icamen e uni e sal en sus p incipios
de ca ác e más gene al.
Pa a e i a los malen endidos que es a p esun a
alidez uni e sal puede despe a hoy, es p eciso
ecalca o a ez que sólo se debia e e i a los
p incipios de ca ác e más gene al -a los
mé odos de análisis po ejemplo- pues, po o o
lado, a Ce dá ampoco se le escapaba que "se
e i ica en las u bes lo que en los demás
indi iduos de odas las especies animales y
ege ales: cada u be indi idual iene los mismos
elemen os que las demás, y sin emba go, no hay
una sola en e el sin núme o de las que o man la
economía u bana del uni e so, que se pa ezca a
ninguna de las demás".
"Vías e in e ías (manzanas); he aquí la ma e ia
ex qua que en a esencialmen e en la o mación
de la u be, y sin emba go, con solos es os dos
elemen os se han o mado, se o man y se
o ma án siemp e u bes in ini as que no se
pa ezcan unas a o as, sino que cada una de po si
P esen a á su isonomía peculia , su ipo
especial y su mane a de se dis in a" (1,681-2). De
hecho, Ce dá se a u o a es e símil biológico y eo
d su Teo ía gene al de la u banización es udió
p ime o los asgos de ini o ios de la especie -la
u banización en gene al- y luego abo dó el
análisis exhaus i o de las ca ac e ís icas
conc e as y peculia es de un indi iduo de la
especie: Ba celona.
La con eniencia, o casi u gencia, de ma e ializa
esa posibilidad de unda una ciencia
u banizado a la conside a e iden e dada la
impo ancia del ema. Al p ac ica , como decia él,
"una e dade a disección ana ómica, de odas y
de cada una de (las) pa es cons i u i as" de la
ciudad, c eyó so p ende "in agan i la causa
p imo dial de ese males a p o undo que las
sociedades mode nas sien en en su seno, y que
amenaza su exis encia" (1,121. A su modo de e ,
dicho males a enía su o igen en el g an des ase
en e las necesidades de los indi iduos y lo que
"el o ganismo de nues as ciudades podía da de
si pa a sa is ace las", siendo an "incomple o en
sus medios, mezquino en sus o mas, siemp e
es ic i o, siemp e comp eso " de modo que
"ap isiona y man iene en cons an e o u a a la
humanidad" (1.12-3).
La exis encia e impo ancia de dicho des ase e a
indiscu ible; lo que ya esul a dudoso es que ue a
"la causa p imo dial" de los p oblemas sociales.
Apa e de la in luencia que en es a opinión juga a
la osca ideología en onces usual en España
-que, po ejemplo, no e a muy conscien e en
gene al del doble ilo del libe alismo
económico-, aquí se dejó lle a p obablemen e,
como en o as ocasiones, po su expe iencia de la
ciudad de Ba celona, donde las condiciones
sani a ias y de i ienda e an an ema adamen e
malas que cabía llega a e en ellas la aiz de los
males sociales.
De acue do con es a c eencia, inexac a pe o
explicable, la u banización e a pa a Ce dá la
ma e ia "de mayo impo ancia de odas cuan as
puedan su gi en el seno de las sociedades"
(1,20-1) y, cuan o más impo an e se conside e la
u banización y más conCiencia se enga de su
complejidad, más necesa io esul a dispone de
un análisisi cien í ico que pene e en los
eco ecos de dicha complejidad, que obje i e las
in uiciones y juicios ap io ís icos y sien e bases
i mes y gene ales que pe mi an jus i ica las
medidas conc e as que se p opongan o, al
menos, educi el ca ác e a bi a io de las
mismas.
La necesidad de una e minología igu osa:
el concep o de u banización
Aho a bien, la ex ao dina ia impo ancia que
Ce dá daba a la u banización ambién enía
mucho que e , dejando a un lado odo lo
an e io , con la concepción ex emadamen e
amplia que de ella enía. Pa a él se a aba de "un
hecho que ha asis ido a la humanidad en su cuna,
que le ha acompañado en su niñez, como en su
mocedad, en sus ad e sidades y en su auge, y
que la segui á cons an e como una compañe a y
aniga en odas sus icisi udes; hecho que po
consiguien e aba ca odos los siglos, odas las
azas, odos los pueblos, odaslas edades, odas
las épocas" (1,321.
La azón de que así ue a se halla en que pa a
Ce dá la u banización iene su o igen en la
necesidad de albe gue y la causa de su desa ollo
eside en la sociabilidad del homb e. Como la
necesidad de albe gue e a en su opinión
"inhe en e a la misma na u aleza del homb e"
(1,381 y la sociabilidad cons i uía un "impulso
i esis ible" que a as a al homb e
"in enciblemen e a busca la compañía y ayuda
de sus semejan es" (1,441, allí donde hay homb es
hay u banización en el sen ido que a es a palab a
le daba Ce dá. De ahí que llame "u be" a
"cualquie g upo de edi icios que es én en
ecíp oca e inmedia a elación en e sí" (1,4651, e
incluso a an solo dos albe gues que se auxilían
mú uamen e
(1,441.
Bajo ales ases la e la concepción de que la
esencia de la u banización no se halla en los
elemen os de la misma, ni en la o ma, ni en el
amaño, sino en las elaciones en e los elemen os
y en las necesidades humanas.
Po pone el acen o en esas elaciones, pudo
escapa en pa e a la adicional disyun i a de
explica lo complejo po lo simple o lo simple po
lo complejo y gana un g ado de abs acción al
que no sen ía incon enien e po ejemplo en llama
u be a un "conjun o de habi aciones o mado po
na es, en que, como sucede en algunos pun os
de la China, i en y se comunican y se p es an
ecíp ocos auxilios un g an núme o de amilias
que lle an allí la misma ida que pudie an lle a en
un ag upamien o de casas ijas y sólidamen e
cons uidas y en ecíp oca combinación" (1,202).
Es e ipo de azonamien o abs ac o capaz de
equipa a un conjun o de na es a un conjun o de
casas y al que dan ganas de pone le la e ique a de
es uc u alis a po el én asis que pone en las
elaciones, no le hacía pe de de is a a Ce dá que
lo undamen al e a el homb e y po eso ampoco
enía empacho en a i ma que "pa a la
u banización, la o ma es nada, la sa is acción
cumplida y adecuada de las necesidades humanas
es odo" (1,501.
Esa misma p eocupación po el homb e es la que
hace conside a insepa able la eo ía y la p ác ica
y a ibui a la ciencia u banizado a la unción de
enseña "lo que ha de se una u banización
pe ec a, pa a esponde cumplidamen e a las
necesidades, a la con eniencia, a las jus as
aspi aciones de la humanidad, p eca iendo
asímismo las lamen ables abe aciones, las
con adicciones absu das, los g a ísimos
pe juicios que encie a en su seno la u banización
ac ual, émo a unes a del desa ollo ísico, mo al
e in elec ual del homb e a quien da asilo y
hospedaje" (1,199-200); o dicho con un símil
médico, "el es udio y conocimien o de una
a ección se ían cosas inú iles, si no nos
condujesen al conocimien o y aplicación del
emedio" (1.17).
Así pues, Ce dá concibió la u banización con un
c i e io an amplio que englobaba odo
asen amien o humano y abo dó su es udio
combinando un al o g ado de abs acción con
unas mi as p ác icas, humani a ias y sociales.
El ca ác e de esa combinación an poco usual
en e abs acción y espí i u p ác ico y p agmá ico
cabe p ecisa lo algo más señalando que Ce dá no
e a un eó ico con inquie udes p ác icas, sino un
ingenie o y homb e de acción que se exigió a sí
mismo en cada p oyec o que emp endió una
eo ía que lo jus i ica a y que, al mismo iempo, lo
ascendiese y gene aliza a. De ahí nace que ni le
pasa a po la cabeza la idea de eo iza po
eo iza y que la suya ue a una eo ía abocada a
la p ác ica: "al lado de la ciencia y en pos de ella,
a el a e que la hace ealizable" (1,171.
Y
es a es echa elación en e la ciencia y el a e,
en e la eo ía y las aplicaciones se dá en Ce dá
has a en las cues iones e e en es al lenguaje.
Po un lado, e a conscien e de que no hay ciencia
sin un uso igu oso del lenguaje, sin la c eación de
una e minología p ecisa que de ina
inequí ocamen e los concep os u ilizados. Pe o
no ue solo el igo la causa de su in e és po el
lenguaje y, en gene al, po los signos; hubo
ambién o a más p agmá ica que, además de se
bas an e o iginal, e leja el inaudi o ímpe u
acionalizado de que es aba poseído: en su
opinión, una e minología y una simbología cla as
aho an iempo, es ue zo, iajes, pasos en also;
acili an, en suma, el uncionamien o de la u be.
Como explica en un la go pasaje, el habi an e de
la ciudad se encuen a a cada momen o en la
necesidad de designa algo de lo que cons i uye la
u be y si "las palab as, di isiones y signos
empleados, son de al na u aleza que e elan y
pa en izan desde luego odas las calidades
in ínsecas y ci cuns ancias ex ínsecas de luga o
si uación..
.
odos los ac os de la ida u bana de
ese homb e hab án de se mucho más ce e os,
expedi os y p on os, y el uncionamien o, po
consiguien e, inmensamen e más ácil, cómodo y
espon áneo, que si las palab as, signos y
di isiones no ienen esa co elación o analogía
con la idea a cuya mani es ación se dedican"
(1,466).
Po
lo
is o, pa iendo de es as ideas, concibió,
en e o as cosas, odo un ingenioso sis ema de
e e encia pa a acionaliza el modo habi ual de
localiza un edi icio, calle o ba io den o de una
g an ciudad, sis ema que p obablemen e se
complemen a ía con la ins alación de un eloj
eléc ico en cada esquina.
Con el doble in, pues, de c ea una e minología
cien í ica y de elabo a un indicado u bano o
sea, un " epe o io de las di isiones, nomb es,
medios y signos con encionales empleados pa a
exp esa , dis ingui y designa , así los g upos
u banos en su conjun o, como en odas y cada
una de sus pa es" (1,4651, Ce dá examinó odo el
ocabula io usual e e en e a cues iones u banas
es udiando la e imología y azón de se de cuan a
palab a y nomb e p opio se le a a esó en su
camino y buscando é minos que uesen an
exp esi os po sí mismos que, a se posible, no
equi ie an de inición adicional.
Y
cuando el uso de cie as palab as habi uales le
pa eció injus i icado o cuando no pudo encon a
é minos que se adecuasen a las nociones que
que ía exp esa , o jó neologismos. En e ellos, el
que más éxi o ha enido es el de "u banización".
Pa a da una idea de la minuciosidad y igo con
que Ce dá se ocupó de las cues iones
e minológicas y pa a pe ila más su concep o de
u banización -que esul a cla e pa a delimi a el
campo de acción de su ciencia u banizado a-
esumi é en unas cuan as ases las la gas
conside aciones que le conduje on a cas ellaniza
la palab a la ina u bs.
Tal como señalábamos a ás, Ce dá deseaba
encon a una palab a que designase cualquie
ipo de asen amien o humano, una palab a
"abs ac a y gené ica que aba case en sí y bajo
una común denominación odos los di e sos
g upos, sin clasi ica los y sin pone los en odioso
pa angón" y que, a la ez, hicie a "absolu a
abs acción de los mo ado es" (1,501
),
es deci ,
que se e i ie a más bien a la "ma e ialidad de las
cons ucciones".
Sin emba go, la mayo ía de los é minos en onces
usuales sólo cumplía una de las dos condiciones.
Los que no lle aban implíci a una idea de je a quía
-como población-, e an ambiguos po
emplea se pa a designa indis in amen e a los
habi an es y al conjun o de los edi icios y los que
hacían abs acción de los mo ado es exp esando
undamen almen e la pa e ma e ial -como illa
o ciudad
-
esul aban anac ónicos po hace
e e encia a p i ilegios an iguos: "jcuán as illas
hay hoy que son mayo es y bajo odos los
concep os más impo an es que algunas mal
llamadas ciudades?
jcuán as ciudades hay que
ienen menos desa ollo que un pueblo?" (1,479).
En el caso de la palab a "ciudad", ambién ue on
azones e imológicas las que le aconseja on
desecha la. La palab a la ina ci i as e a an
an ibiológica como lo es población en cas ellano,
y o as muchas palab as de igual aiz, como ci ilis
o ci ili as, no se e ie en pa a nada a "la
ma e ialidad de las cons ucciones", sino más
bien a cualidades o p eeminencias de los
ciudadanos (1,486).
Solo la palab a u bs designaba en la ín con
ca ác e exclusi o la pa e ma e ial de la ciudad y
eso explica que a los habi an es los llama an
ciudadanos y no "u banos". La cas ellanización
de u bs dió luga a u be y al ac o de con e i en
u be un campo abie o o lib e lo denominó
u banización, así como al esul ado de dicho ac o.
Cu iosamen e, mien as u banización ha
conse ado el sen ido que Ce dá le a ibuyó, la
palab a u be ya no designa hoy en el uso co ien e
un g upo gené ico de edi icios elacionados en e
sí, sino que iene la conno ación de g an ciudad.
En cualquie caso y al ma gen de lo$ usos
ac uales, lo cie o es que puede a oja luz sob e
lo que Ce dá debía en ende po ciencia
u banizado a, el ene p esen e que con la palab a
u banización él que ía exp esa la pa e ma e ial
de una u be y las elaciones de dicha pa e
ma e ial con los habi an es, y que su obje i o
decla ado ue es udia de acue do con qué
sis ema se o ma una ciudad y cómo se o ganizan
y uncionan los elemen os ma e iales de la misma,
pa a lo cual, como es lógico, u o que ocupa se
y
p o undiza en muchas cues iones apa en emen e
alejadas de la es ic a ma e ialidad de una u be,
pe o sin las cuales es a no podía en ende se.
O
sea, la ciencia u banizado a de Ce dá no e a
p obablemen e ni sociología, ni economía, ni
his o ia u bana -aunque acudie a a ellas-, sino
más bien, y al como se i ulaba la memo ia del
plan de Re o ma y Ensanche de Ba celona, una
Teo ía gene al de la CONSTRUCCION de
ciudades
En la imposibilidad de da ni siquie a una emo a
idea de la can idad de ma ices que u o en cuen a
an es de da una de inición o de in oduci un
neologismo po más que hoy esul a ía al amen e
ins uc i o an e la a alancha de je igonza écnica
1
que su imos, en esaca é an solo unos pocos O os, los p og esis as, p eocupados en comba i o a u banización que esponda igualmen e, más
ejemplos más de su ilezas e minológicas. anac onismos, han desp eciado o igno ado has a Po comple o, más ace adamen e a las de la
Una dis inción que se ía con enien e eco da es hace muy poco la his o ia, lo que explica el inane iabilidad pe eccionada con odas sus
la que hizo Ce dá en e ía y calle. Vía es el y acuo u u ismo de cie as de sus p opues as. ci cuns ancias y
CO~S~CU~~C~~S"
(1,813) pues, en
espacio especialmen e acondicionado pa a el Una de las con adas excepciones que escapa a su opinión, undada en lo ocu ido con o os
mo imien o y calle es el conjun o de la ía y de los ambas ac i udes es Ce dá que, además de ene medioSde anSPo e~ "la ~0~0mo o a acaba á Po
edi icios a ella adyacen es.
Y
el ma iz no es un concep o amplio de la u banización, se u baniza se, y no que emos deci domes ica se e
g a ui o. Ce dá, de acue do con su de inición de p eocupó de encaja a és a en la his o ia -y no indi idualiza se, a in de e i a que 10s homb es
calle, e a conscien e, a di e encia de no pocns p ecisamen e po nos algia del pasado- y de. poco e lexi os y supe iciales nos achen de
ingenie os de á ico ac uales, que és a había de con e i a la his o ia en un ins umen o an esc ibi una nue a no ela del Mundo al cual
se i , an o a la ci culación como a las i iendas undamen al eimp escindiblepa a la ciencia se á" (1,811).
y que, da p eponde ancia a la unción de paso, u banizado a como Comp e conside ó que
10
e a Da un paso más en es e uc í e o camino abie o
podía acaba con las o as unciones que ha de pa a la sociología.
Y
es que comp endió que no Po Ce da
Y
examina a ondo la decisi a
sa is ace la calle y que son igualmen e hay mane a de p e e y plani ica de ca a al in luencia que el au omó il ha enido en las más
impo an es. u u o sin ecu i a la his o ia. dispa es ace as de la u banización
Conside ando a las ías como elemen os A al a de espacio pa a abo da aquí la con empo ánea es algo que oda ía es á po
de e minan es de la ed u bana (11,691) a las concepción que de la his o ia enía Ce dá, me hace y que, en mi opinión, ald ía la pena.
manzanas las denominó in e ías, exp esión que de end é an solo en una cues ión en la que su Señalemos, an es de abandona es e ema, que
Si
e leja pe ec amen e dicha idea, como el p opio isión his ó ica se mos ó especialmen e ce e a y el ecu so a la his o ia Pa a es udia las elaci~nes
Ce dá se enca gó de esal a : "la palab a in e~ías que me ece ía hoy econside a se. en e medios de anspo e y es uc u a u bana
g a ía con no o ia sencillez la posición del espacio Como ya apun amos an es, la causa p ime a de la - elaciones que Po cie o, cada ez Se
a cuya signi icación la hemos aplicado, y e ela u banización e a, en su opinión, la necesidad de conside an más impo an es-. ue un acie o,
desde luego, no sólo la mane a de se de ese albe gue y, si se había desa ollado g acias al o as incu siones his ó icas no ue on an
espacio, sino ambién el o igen y causa de su "ins in o de sociabilidad" (1,45), la ci ilización, a a o unadas Po p edomina en ellas
exis encia" (1,365). su ez, debía su desa ollo al de la u banización. excesi amen e la abulación acional, es deci , la
Esa admi able y di ícil búsqueda de é minos Mien as "la u banización iene ca ac e es y econs ucción o ein ención del pasado a pa i
écnicos que ue an sencillos y signi ica i os po undamen os ma e iales y es ables que la hacen de unos Su~ues os ic icios Pe o que 61 conside a
sí mismos le condujo, en e o os acie os, a pe manen e y du ade a" (1,173), la ci ilización acionales y en consonacia con la na u aleza
bau iza con la exp esi a palab a de i u ación el encuen a menos obs áculos pa a e oluciona y, h~mana.
p oceso especula i o que conduce a sola es y al hace lo, plan ea nue as exigencias a la Pe o, en cualquie caso, me ece des aca se que la
i iendas cada ez más pequeñas y a denomina u banización. Es en esos des ases, en ese i a y his o ia es u o casi siemp e p esen e en 10s
es a os a los pisos de las casas. a loja en e la ci ilización y la u banización donde análisis de Ce dá ya que, en su opinión, en la
cen a Ce dá su a ención y de donde ex ae his o ia de la u banización "ap ende emos los
La his o ia como guía de la ciencia jugosas lecciones, especialmen e la de que la elemen os cons i u i os que o man su se , los
u banizado a u banización que no se adap a a la nue a p incipios undamen ales sob e que descansa, y
ci ilización po ella engend ada, enece o los medios que deben emplea se pa a que la
"Hoy se puede asegu a , -esc ibió Augus o languidece a de o emp ano. humanidad que po su na u aleza y a impulsos de
Comp e a mediados del XIX- que la doc ina que El mé odo que siguió Ce dá pa a hinca le el dien e un ins in o i esis ible, busca Su dicha Y Su
haya explicado su icien emen e el conjun o del a ema apa en emen e an inabo dable o di ícil bienes a en 10s g andes núcleos de población. no
pasado ob end á inexo ablemen e la p esidencia como el de las elaciones en e ci ilización
y
encuen e en ellos su o u a, su degene ación
men al del po eni ". u banización ue las ci ilizaciones po ísica, su aniquilamien o mo al e in elec ual"
Ce dá, a quien el espí i u p ác ico no le impidió el medio de anspo e impe an e en ellas y, a (1,321. No e a poco, pues, lo que espe aba de la
pe ca a se de la impo ancia de la his o ia, dedicó con inuación, es udia la in luencia de és os en las his o ia
Y
Po ello no ue Poca la a ención que le
mucho iempo y es ue zo a comp ende y explica ías, en las manzanas, en las casas y en el p es ó.
el pasado de la u banización y no es a iesgado conjun o de la u be examinando las nue as
a i ma , siguiendo a Comp e, que la igencia de posibilidades que o ecían, así como las e o mas El análisis dialéc ico
Y
analógico de la
algunos pun os de su ob a no es ajena a su que u ie on que expe imen a las ciudades al u banización en gene al
comp ensión de la his o ia que, como ha pasa ae la locomoción pedes e a la ecues e, de
señalado F ancoise Choay, (3) es la que le la ecues e a la as e a, de és a a la odada
y
de la El es udio de la u banización de Su época
10
pe mi ió cap a la especi icidad de la e a que pa a odada a la pe eccionada, es deci , a la de apo , emp endió Ce dá desde dos pun os de is a
las ciudades se ab ió con la e olución indus ial. al e oca il. complemen a ios:
O sea, que ue su in e és po la his o ia lo que le Es con es a pe spec i a con la cual Ce dá
pe mi ió plan ea una ciencia con isión de u u o. comp endió cla amen e que la "nue a a) como un hecho gene al,
Tal como explica la ci ada F ancoise Choay, la ci ilización
...
mon ada en el apo y a mada de la
b)
como un hecho conc e o.
ac i ud de los u banis as an e la his o ia ha sido, elec icidad" (1,151 exigía una u banización
po
10
gene al, bas an e pob e. Unos, 10s que ella igualmen e nue a y que po
10
an o e a, "p eciso Pa a abo da el es udio de la u banización en
llama cul u alis as, han is o en el pasado un
y
u gen e escogi a los medios conducen es a gen al o, mejo dicho, de una u be gené ica
a senal de modelos a los que, en mayo o meno ans o ma
y
con e i la u banización ac ual, -bajo la cual se adi inan a menudo asgos
g ado, in en a on da un alo absolu o pese a que más o menos adecuadamen e esponde a las p opios de Ba celona-, Ce dá desa olló un
habe pe icli ado la sociedad en que nacie on. necesidades de la ialidad odada o dina ia, en in e esan e de análisis dialéc ico
y
41
analógico y, pa a en en ase con la u banización
como un hecho conc e o, acudió al análisis
es adís ico y cuan i a i o que se á obje o de
nues a a ención en el apa ado siguien e a és e.
El obje o p incipal de ese p ime análisis de la
u banización como un hecho gene al ue lo que
Ce dá llamaba la pa e ma e ial o con inen e que
"se p es a con mayo acilidad al análisis
...
an o
más, cuan o que pa a su examen no e a necesa io
descende al conc e ismo; cosa no an ácil
espec o del ecinda io, cuyas ci cuns ancias y
mane a de se eclaman un es udio más ijo, más
de e minado y pa icula " (11,2). Le pa ecía, pues,
que el con inen e se p es a más a un análisis
gene al y que el con enido o población, ya se le
conside e en sí, ya en sus elaciones con el
con inen e, equie e un análisis pa icula en cada
caso.
Ese análisis gene al del con inen e iene, como
an as o as cosas de su ob a, un apa en e
ca ác e i ial. El mismo se enca ga epe idas
eces de señala que sólo se p opone "in en a ia
odos cuan os obje os encon emos en los
ac uales cen os de población" (1,3071, "sin más
auxilio que el de la inspección ocula " y sin sen a
doc ina, pues pa a ello " end íamos que pedi
sus p incipios a una ciencia que oda ía no hemos
de e minado, o sus p ecep os y eglas a un
ecnicismo que no conocemos aún" (1.255).
A
al a, pues, de esa ciencia, adop a el pun o de
is a de un hipo é ico excu sionis a que eco e
una u be gené ica de ue a hacia den o (p ime o
la coma ca, luego los subu bios y, po úl imo, el
p opio núcleo u bano), que a de lo gene al a lo
pa icula o del conjun o a los de alles (an es de
ocupa se de los elemen os de la u be, es udia, po
ejemplo, la o ma de la misma), y que inicia su
inspeccción ocula po el ex e io dejando el
in e io pa a una segunda ap oximación (p ime o
las ías y luego los in e ías, o p ime o los medios
de aislamien o del in e ías, del sola , de la plan a
de la casa y luego lo demás). Sin emba go, po
debajo de es e p ocedimien o, an elemen al a
p ime a is a, y dando abazón al p olijo
in en a io, luye oda una iloso ía del mo imien o
y un pode oso y o iginal mé odo de análisis.
La amplia concepción del mo imien o que
sus en a su análisis de la u banización en gene al
-y que aquí sólo esboza emos- le lle a incluso a
conside a la u be como una es ación "de la g an
ed ia ia que c uza la supe icie de nues o
globo" (1,3381, como un "g an apa ade p de la
ialidad uni e sal" (1,596) y, en ese sen ido, no
iene incon enien e en deci que la ciudad "es
como la en a en un camino, como el pa ado en
una g an ca e e a, como la es ación en un
e oca il, como el pue o en el ma " (1,596).
Di íase que pa a Ce dá en el p incipio e a el
mo imien o, un mo imien o que eco e y i i ica
el mundo, un mo imien o que es p e io a la
u banización -las u bes deben su o igen, su se y
su exis encia p esen e a la "g an ialidad
uni e sal" (1,272) -y sin el cual és a
languidece ía po que una u be siemp e ecibe de
la humanidad "mucho más de lo que pueda
ansmi i la" (1,338).
cons an emen e a la noción de ida e a, además,
en su opinión, el asgo dis in i o de la nue a
ci ilización indus ial y me can il. La suya ya le
pa ecía "una época en que el mo imien o
p e alece en odo -en o o luga lo denomina "el
ey de la época" (1,533)-, en que la humanidad
se agi a de una mane a incesan e y eb il en las
campiñas y en las u bes, en que
el
iempo se
cuen a po segundos y po mi iáme os las
dis ancias, épocas en in en que odo se oma en
cuen a, odo se calcula y ap o echa" (1,563).
Es echamen e unida a esa iloso ía del
mo imien o iba una concepción dialéc ica de la
ida del homb e que, a e ec os u banizado es, la
eía como una al e nancia con inua del
mo imien o al eposo y de la sociabilidad a la
soledad. Donde mejo se e leja y explici a dicha
concepción, que subyace a odo su análisis de los
espacios u banos, es quizás en el siguien e
pá a o: "La ida del homb e se compone de una
sucesión consecu i a de al e na i as, o a de
mo imien o, o a de eposo, o a de
comunica i idad y o a de aislamien o. Una
si uación misma, con inuada demasiado, nos
a iga, nos abu e, al e a las condiciones de salud
de nues o cue po, cuyas ue zas des uye, y al
ez aniquila pa a siemp e. Los cambios y
al e naciones sucesi as y con enien es en e las
di e sas si uaciones p opias de nues a
na u aleza, nos aleg an po el con a io, nos
eaniman, nos igo izan. El mo imien o nos
p edispone admi ablemen e pa a la quie ud, así
como la quie ud nos habili a pa a el mo imien o;
de la p opia sue e a qbién, el aislamien o y la
soledad nos p epa an y disponen pa a el a o del
mundo, como el a o y oce del mundo nos hace
espe a , ape ece y busca la soledad" (1,442-3).
La aducción a é minos espaciales de es as
díadas de es ados mu uamen e excluyen es pe o
absolu amen e complemen a ios, e a pa a Ce dá
una unción p imo dial del écnico u banizado .
Y
en su análisis de una u be gené ica, a mado de
es as díadas, p ocede a un examen sis emá ico de
los espacios des inados al mo imien o y a la
es ancia, a la sociabilidad y a la soledad, a la
comunicación y al aislamien o. En es e examen, la
calle, conside ada como conjun o de ía y
edi icios adyacen es, es como la sin esis
dialéc ica de mo imien o ( ía) y es ancia
(edi icios) y la p opia ía es simul aneamen e pa a
Ce dá un medio de comunicación y un medio de
aislamien o del in e ías: "las ías odas,
cualquie a que sea su na u aleza y je a quía,
siemp e p oducen con sus in e secciones o
incidencias el aislamien o de espacios más o
menos dila ados que ci cunsc iben" (1,367).
Po más que a eces pueda pa ece Ce dá un
obseso del mo imien o y la comunicación, lo
cie o es que, consecuen e con su concepción
dialéc ica, las nociones de es ancia y aislamien o
son an impo an es en su ob a como las
con a ias. De ahí que, po ejemplo, conside a a
ambién al aislamien o como la "p ime a
necesidad de que no p escinden nunca, ni pueden
p escindi el indi iduo y la amilia" (1,390).
De hecho, lo que guía su análisis y lo hace
uc í e o es la búsqueda de polos opues os y
complemen a ios y su ob a de p oyec is a,
basada en dicho análisis, puede in e p e a se
desde luego como un ambicioso in en o de
alcanza una sín esis dialéc ica en e mo imien o
y es ancia, en e sociabilidad y soledad, en e
comunicación y aislamien o, en e ías e
in e ías, en suma, en e ciudad y campo. Es a
es a compleja sín esis dialéc ica a la que se e ie e
en la conocida ase de " u izad lo u bano:
u banizad lo u al" que plan ó en la misma
po ada de la Teo ía gene al
de
la
u banización.
La búsqueda de esas díadas a odos los ni eles
-a ni el egional o al de una i ienda- le
conduce a o mula analogías que son el
complemen o de ese peculia mé odo analí ico
suyo que nos hemos a e ido a bau iza de
dialéc ico pese a no usa él dicha palab a. La
impo ancia que ienen las analogías en la ob a de
Ce dá se puede explica ambién de la siguien e
mane a: cuando es ablece analogías en e una
en a en un camino y una u be, en e el pasillo de
una casa y una calle, en e el sola o campo de
asen amien o de una casa y la coma ca o campo
de asen amien o de una u be, lo que es á
haciendo en ealidad es e unciones iguales bajo
o mas o ma e ializaciones dis in as. Desde es e
pun o de is a, cabe conside a las analogías
como un subp oduc o más de su g an capacidad
de abs ae lo gene al a pa i de lo conc e o.
T as in en a ia odos los elemen os cons i u i os
de la pa e ma e ial de una u be gené ica,
conside ándolos como "en idades ino gánicas" o
como "cue pos ine es", pasa, en una segunda
ase, al "examen de las unciones que en su
conjun o y en cada uno de sus de alles eje cen
odos esos elemen os" (1,592). Como decía el
p opio Ce dá, "después de conocida la u be en su
ac ual es ado, amos a ins ala en ella al homb e
que ha da le ida, pa a hace la se i como
ins umen o de sus p oyec os, como medio de
sa is ace sus necesidades" (1,595).
Ins ala al homb e en la u be consis ía en es udia
el uncionamien o o "las elaciones ecíp ocas
en e el con enido (población) y el con inen e"
(11.4). Dichas elaciones ue on obje o de un doble
análisis: en el plano de la u banización en gene al

y en el plano de la u banización como un hecho
conc e o.
Dadas las limi aciones de espacio, pasa emos po
al o el análisis gené ico del uncionamien o y nos
concen a emos en el examen del mismo que hizo
pa a un caso conc e o: Ba celona. A Ce dá, que
como ya dijimos no e a un eó ico de sillón y
despacho, no se le escapaba que "aquella
abs acción cuidadosamen e gene alizada en el
examen de la u be -se e ie e a su es udio de la
u banización en gene al a endiendo
p e e en emen e a la pa e ma e ial-, y es a casi
omisión del es udio, del ecinda io, o man una
a ea ha o incomple a, poco adecuada pa a
es ablece hechos cie os, ijos y genuinos, sob e
odo de esos que lle an ins an áneamen e la
con icción al ánimo del lec o . P eciso es. po lo
an o, an es de in en a siquie a sen a las bases
de ina eo ía u bana, acome e un es udio
especial, conc e o, indi idual, si así,cabe deci lo,
de una u be de e minada, y pone además su
pa e ma e ial en pa angón con el ecinda io que
con iene, y p ocu a po es e medio comp ende
las elaciones ín imas, indisolubles, que en e el
con inen e y su con enido exis en, a in de juzga
con pleno conocimien o de causa si en esas
co elaciones hay jus a co espondencia, equidad
y a monía, o bien inicuas p eponde ancias,
desequilib ios y desconcie o" (11,21
El análisis cuan i a i o de una u be conc e a
El análisis de la u banización como un hecho
conc e o y de su uncionamien o lo emp endió
Ce dá ecu iendo a la es adís ica, a ese "a senal
inago able de azones con unden es e i esis ibles,
a que han acudido con eliz éxi o odas las
ciencias sociales de aplicación p ác ica" (11.2-31.
Así pues, al como da a en ende en es a ase y a
di e encia de lo que ocu ió en o os campos, no
u o que pa i de ce o en las cues iones
es adís icas. Es más, cabe lanza la hipb esis de
que si no pudo llega an lejos en dichos es udios,
ue g acias a que ecogió la expe iencia acumulada
an es po Pascual Madoz y Lau eano Figue ola.
Madoz había aducido en 1835 la Es adís ica de
España de Mo eau de Jones y en 1845 inició la
publicación de su p opio y monumen al
Dicciona io geog á ico, his ó ico
y
es adís ico de España. Poco después, y as es
años de abajo, Lau eano Figue ola publica una
ambiciosa Es adís ica de Ba celona en
1849
que, como él mismo se enca ga de des aca ,
supone en elación al abajo de su amigo Madoz,
una educción del campo aba cado y un
conside able a ance en el e eno es adís ico:
"Madoz hace el e a o de Ba celona; yo in en o
esc ibi su isiología. Madoz desc ibe siemp e y a
eces enume a; yo enume o siemp e y desc ibo
muy poco" (41.
El paso siguien e, de la enume ación a la
a gumen ación es adís ica, y apoyándose en un
p incipio en los es udios de su amigo Figue ola, lo
da a Ce dá, pues, en con a de lo que pudie a
pa ece al lec o supe icial, el omo II de la Teo ía
gene al de la u banización, no es una me a
acumulación de da os, sino una mane a
con unden e de e i ica hipó esis o de demos a
de modo i eba ible hechos con o e idos,
como, po ejejmplo, que en 1856 a los ob e os de
Ba celona les e a imposible subsis i con los
jo nales en onces igen es.
Según cuen a un anónimo edac o de la Re is a
de Ob as Públicas (111,435), Ce dá al obse a las
eno mes di e encias en na alidad, mo alidad y
ida media exis en es en e los mo ado es de las
dis in as ciudades y comp oba que las peculia es
ci cuns ancias de clima, cos umb es y educación
usuales en cada una no bas aban pa a explica las,
sospechó que la causa podía adica en las muy
di e sas condiciones de las i iendas.
Del in en o de e i ica es a sospecha o hipó esis
a ancan, al pa ece , sus g andes in es igaciones
es adís icas. Ya en su p ime an eo conocido de
es udio de es e i~o -en las No icias
es adís icas e e en es al plano opog á ico
de los al ededo es de Ba celona
(1855)- a lo a
el ema y, casi cab ia deci que los da os eunidos
en o no al mismo son de los pocos que Ce da no
omó de la Es adís ica de Ba celona en
1849
de
Figue ola.
Sea como ue e, lo cie o es que el análisis de la
in luencia de las i iendas y de su dis ibución en el
es~acio sob e la mo alidad es uno de los emas
cen ales de sus abajos es adís icos que,
simpli icando, cabe ag upa en dos g andes líneas:
-
es udio cuan i a i o del uncionamien o, es
deci , de las elaciones en e con inen e y
con enido. Den o de dicho es udio ocupaban un
luga impo an e las elaciones en e mo alidad y
i ienda, palab a es a úl ima que a Ce dá le pa ecía
muy signi ica i a y adecuada po da a en ende
que el albe gue del homb e "es su ida y el
complemen o desu se " (1,391.
-
es adís ica económica de la población, "en
que, po clases sociales, se expusiese la mane a de
i i cada una de ellas, con sus medios, ecu sos y
gas os, susen adas y salidas, su ca go y da a, con
su co espondien e dé ici o esiduo" (11,557).
El con inen e o pa e ma e ial de Ba celona, lo
es udió con un c i e io casi opog á ico
di idiéndolo en plan a y alzado. La plan a la
cons i uían las ías e in e ías
y
el alzado lo
o maban los edi icios.
Las440 ías y las 42 plazas de Ba celona más las
108 ías y las dos plazas de la Ba celone a las
clasi icó Ce dá en cinco g upos según su
impo ancia ial y en cua en a según su
impo ancia económica, pa a así pode es udia
luego con de alle el p ecio de los sola es y el alo
de los alquile es.
Me ece señala se que Ce dá analiza la con usa
es uc u a de la u be medie al con un esquema
cuad icula en la cabeza, lo que le hace o dena las
calles en dos g andes g upos según su umbo se
ap oxime a un eje pa alelo a la cos a o a uno
pe pendicula a la misma y, con el mismo esquema
cuad icula en men e, halla las supe icies ec an-
gula es equi alen es a las calles y sola es y calcula
la manzana cuad ada equi alen e en supe icie a la
manzana p omedio.
NO menos cu ioso o in e esan e es e cómo
clasi ica la misma supe icie u bana según dos
sis emas dis in os de e e encia: el ia io y el
in e ia io. El p incipio gene al que inspi aba esa
clasi icación e a el siguien e: "Todo cuan o iene
po obje o la ialidad y el mo imien o, lo e e imos
a la calle, y odo cuan o pe enece a la es ancia o
habi abilidad, lo e e imosa la manzana, isla o
in e ías" (11,7). No es cues ión de de ene se aquía
desmenuza las azones y en ajas que es e
mé odo de clasi icación o ece. A í ulo indica i o
de las su ilezas analí icas de Ce dá bas e con
menciona que la ace a, en el concep o ia io, e a
una pa e de la ía y, en el concep o in e ia io,
cons i uía una zona aislado a del in e ías. Es e
ma iz, al igual que la dis inción en e ía y calle, no
e a supe luo o g a ui o sino que enía su papel en
esa concepción dialéc ica que le lle aba a da an a
impo ancia a los medios de comunicación como a
los de aislamien o.
En la imposibilidad de descende al de alle de sus
in es igaciones es adis icas -el índice de las
mismas ocupa con le a pequeña nada menos que
14 páginas de amaño olio-, me limi a é a señala
que, pa a abo da el análisis de las elaciones
en e el con inen e y el con enido, dió, en e o as
muchas cosas más, cua o epasos a TODAS las
i iendas, manzanas y calles de Ba celona.
En el p ime o midió odas lassupe icies,
di e enciando ías e in e ías y especi icando
dis in os usos del suelo.
En el segundo epaso cuan i icó las habi aciones y
habi an es exis en es en cada calle, manzana,
ba io y dis i o, o denando los habi an es y
habi aciones según los pisos y di e enciando
según se a ase de edi icios públicos o p i ados.
Como decía Ce dá, esa e a una mane a de
exp esa la capacidad p ác ica del con inen e.
La azón de clasi ica los habi an es y habi aciones
po pisos e a en onces de peso. An es del
ascenso la seg egación social enía luga según la
al u a.
Ricos y pob e i ían en el mismo edi icio, pe o los
icos pagaban más con al de aho a se las
escale as y mo aban en los bajos que además e an
mucho más amplios. Con ocabula io ac ual
di íamos que la a iable "pisos" equi alia a un
buen indicado de la en a.
El e ce epaso lo dió o denando odos los
mue os del decenio 1856-65 po pisos, calles,
manzanas, ba ios y dis i os.
El cua o consis ió en hace lo mismo con los
mue os en una epidemia de cóle a que du ó80
días: la de 1865.
Con las supe icies, la mo alidad y los habi an es
su icien emen e desglosados, pasó a es udia las
supe icies de odo ipo que ocaban po
habi an e, la mo alidad anual absolu a y ela i a
po pisos, calles, manzanas, ba ios y dis i os, el
olumen espi able po piso y do mi o io
co espondien e a cada pe sona po ho a de
sueño, e c.
I
Las desigualdades que así llegó a cuan i ica e an
imp esionan es y pa a mues a pueden bas a dos
1
bo ones:
-
el olúmen de ai e espi able po pe sona y ho a
de noche en el do mi o io de un p ime piso
co espondien e a una buena casa e a de 6,4 m3 ya
un habi an e de una ienda de la Ba celone a le
ocaban an solo 0.74 m3 (11,5291, es deci , casi
nue e eces menos.
-
la mo alidad po pisos a iaba en la u be ma iz
en e 1,77% en el p ime o y 3,17% en el quin o y
en los subu bios u ales las di e encias e an aún
más acusadas: 2,67% en los p ime os y 6,67 en los
cua os pisos. (11,549).
Vol iendo al ema inicial de las elaciones en e
i ienda y mo alidad, no es a á demás señala ,
que, apa e de ocupa se de alquile es, p ecios de
sola es, i mo de cons ucción, epidemias, e c, ue
capaz de demos a cuan i a i amen e la a iación
de la mo alidad según la clasesocial, según la
densidad del ba io, según la o ien ación, anchu a
y dis ancia al cen o de las calles, según los pisos y
según hubie a o no ja dines in e io es en las
manzanas.
Pe o po más que con i ie a en un hecho p obado
e indiscu ible la hipó esis inicial de que las
condiciones de las i iendas y en gene al del
con inen e in luían en la mo alidad, po más que
llena a de núme os las700 páginas del omo II de la
Teo ía gene al de la u banización
escla eciendo ese y o os muchos pun os, po más
que consag a a "la mayo pa e de nues a
exis encia a acopia la inmensidad de da os que nos
hacían al a" (11,677), a él le pa ecían insu icien es
sus ciclópeas es adís icas; y es que el p og ama de
in es igaciones cuan i a i as que él enía en men e
e a mucho más amplio de lo que pudo ealiza y de
lo que en onces e a ac ible en España: "Más
adelan e, decía en el p ólogo a dicho omo II, me
p opongo da el espécimen de una e dade a,
cumplida y adecuada es adís ica u bana, al cual
en mi concep o debe ía hace se, y en onces se
e á que los de ec os que iene la que doy aho a,
de ec os que yo soy el p ime o en econoce , no
pueden achaca se a culpa u omisión mía, sino a las
ci cuns anciasen que me he encon ado; pues aun
cuando a ue za de dispendios y de iempo he
log ado adqui i un buen núme o de da os que me
al aban, los hay de es os que son de al
na u aleza, que odos los es ue zos de un
pa icula no son bas an esa ob ene los" (11,4).
Uno de los ideales del inaudi o a án cuan i icado
de Ce dá hubie a sido llega a p ecisa
es adís icamen e la in luencia de la pa e ma e ial o
con inen e no sólo en la mo alidad, sino ambién
sob e el ca ác e y la conduc a de los habi an es:
"si la es adís ica uese lo que debe se nos di ía,
como nos lo di á cuando lo sea, cuan os c ímenes
o ac os i upe ables al menos, han enido su
o igen en la mala disposición en que coloca a
nues o ánimo la is eza y males a que engend a
la lob eguez de la mayo pa e de las i iendas en
que es án condenadasa pe manece muchísimas
amilias desg aciadas de nues as poblaciones"
(5).
De las es adís icas económicas según clases sólo
pudo ealiza la co espondien e a la clase ob e a
que es una ob a monumen al y casi sin pa angón
en oda la Eu opa del XIX. Es di ícil concebi un
es imonio más con unden e y aplas an e e
i eba ible sob e sus penosas condiciones de ida.
En esa es adis ica, Ce dá demos ó, en e o as
cosas, que sob e un o al de 333 ca ego ías
p o esionales de ob e os, solo a 11 les e a posible
alimen a como es debido a sus amilias, y eso en el
supues o de que sólo u ie an dos hijos y de que su
muje abaja a ambién. Añadamos, po úl imo,
que asas 11 ca ego ías es aban cons i uídas po
p o esiones muy poco nume osas como músicos o
g abado es de p ime a. No nos de enemos a da
más de alles sob e el esc upulosísimo igo y
mé odos con que Ce dá hizo es a es adís ica de la
clase ob e a, pa a no ala ga más el a iculo.
Algunas p ecisiones más al espec o se dan en el
ca álogo de la Exposición conmemo a i a del
cen ena io de su mue e.
(91
Al pa ece , Ce dá conside aba undamen ales
es as es adís icas económicas pa a ija las bases
de una polí ica de i ienda, y en gene al pa a pone
"a la ciencia y al ecnicismo en el caso de p ocu a ,
en cuan o uese posible, la acili ación, en la pa e
ma e ial de la u be, de los medios más
con enien es a coadyu a , o cuando menos a no
en o pece el desemba azado uncionamien o de
dicha ida u bana con elación a cada clase"
(11.557).
La es adis ica de la clase ob e a la pudo ealiza
Ce dá g acias a una se ie de ci cuns ancias elices
que supo ap o echa y que no hace al caso de alla
aquí (7). La de las es an es clases le ue imposible:
"no se a aba de esas di icul ades y obs áculos, al
pa ece insupe ables, con que en el cu so de mis
abajos epe idamen e he opezado, y que a
ue za de pe se e ancia, de gas os y sac i icios,
pueden al in ence se, como casi siemp e lo he
conseguido; sino que los obs áculos que se
oponían a la ealización de mi es adís ica especial,
e an de al na u aleza, que su gían y se
ep oducían en odas pa es, consis ían en las
cos umb es in e e adas, en los hábi os más
a aigados de nues a sociedad, es aban, po
deci lo así, en la a mós e a de la ida social
española, y quizás especialmen e de la ca alana.
Vime, pues, obligado, o zado a desis i de mi
in en o." (11,558).
Po mucha que ue a la impo ancia a ibuida po
Ce dá a la es adís ica, és a no dejaba de se un
medio pa a él, o mejo dicho, el Úl imo escalón que
e a p eciso subi pa a sen a las bases de la ciencia
u banizado a. Casi al inal ya del omo II, decla a:
"no eníamos aquí más obje o que euni y expone
po un sis ema de ablas pi agó icas o cuad os
sinóp icos, con enien emen e o denados y
enlazados, odos los da os a i mé icos que han de
se i nos más adelan e pa a esc ibi la iloso ía de
la es adís ica u bana, sob e la cual hemos de
unda la eo ía de la u banización" (11,677).
El sal o del análisis a las p opues as
¿El análisis es adís ico exhaus i o de una ciudad
conc e a, po ep esen a i a que sea, pe mi e
o mula leyes de ca ác e gene al? Po lo poco que
se sabe, nada nos asegu a que esa ue a la
p e ensión de Ce dá. Quizás su obje i o ue a
llama la a ención sob e la necesidad de basa cada
al e na i a u banís ica conc e a en es udios
es adís icos p e ios
y
o ece un mé odo de
ca ác e gene al pa a abo da dichos es udios;
mé odo aue Do al a de espacio no hemos podido
explica aqui'en de alle. ¿se ía, en ese supues o, la
ciencia u banizado a, más que un conjun o de
leyes de alidez uni e sal, una me odología
gene al pa a es udia los dis in os ipos de
u banización?
Pe o aún acep ando que los esul ados del análisis
his ó ico
y
es adís ico solo ue an álidos pa a la
ciudad en que se ealizan, ¿cómo pensaba
jus i ica Ce dá es ese caso el sal o del análisis a las
p opues as?
Po
lo
p on o, es á cla o que Ce dá e a conscien e
de que po mucho que se p o undiza a en un
análisis, ese sal o siemp e esul a di ícil: "después
de conoce p o undamen e lo que es de hecho una
u be, apa ece más ácil, O MEJOR, MENOS
DIFICIL, de ini lo que pa a el mejo se icio y
con en amien o de odos, debie a se en eo ía"
(11.1, mayúsculas mías).
Po o o lado, exis e a eces la en ación de sepa a
análisis y p opues as y admi i , a con inuación,
que el p ime o puede se cien í ico, mien as las
segundas no end ían po quése lo. Sin emba go,
un examen de enido de la cues ión p on o
demues a aue en el análisis suele
i
implíci a la
p opues a, o, al me nos, la exclusión de
cie as al e na i as.
Es udia po igual los medios de aislamien o que
los de comunicación o los espacios ap os pa a la
soledad como los p opicios pa a la sociabilidad,
excluye po lo gene al p opues as que igno en o
a inconen en exceso uno de los polos.
In es iga las desigualdades es ya una opción que
acos umb a p e igu a la p opues a de una mayo
igualdad. Así mismo, analiza el casco an iguo de
Ba celona con un esquema cuad icula en men e
pa ece lle a implíci a la p opues a de una
cuad ícula; como de hecho ocu ió en el plan de
Re o ma In e io y en el de Ensanche.
En suma, del mismo modo que una p egun a
condiciona casi ine i ablemen e la espues a, el
ipo de aná,lisis que se haga condiciona y enca ila
la posible gama de p opues as en una di ección
p i ilegiada.
Quizás el día en que alguien pene e en esa
inmensa sel a i gen que cons i uyen las700
páginas de es adís icas del omo II de la
Teo ía
gene al
de
la u banización
y se enga, además,
un conocimien o mayo de su plan de Re o ma y
Ensanche de Ba celona, quepa p ecisa más cómo
concebía Ce dá ese di ícil paso de los análisis a las
p opues as. Lo que hoy po hoy es indudable es
que de los lle ados a cabo po él se desp endían
pa a Ce dá "consecuencias lógicas" y que es aba
deseando "da ienda suel a -imaginamos que en
ese e ce omo que nunca llegó a publica se- a
los mul iplicados y concluyen es comen a ios que
se agolpan de opel en nues a imaginación"
(11.699).
pe o, aún dejando abie a esa cues ión pa a
cuando se p o undice más en la pa e ya conocida
de su ob a o pa a cuando apa ezcan nue os
agmen os de la misma; lo cie o es que los
es udios es adis icos cumplían de odos modos n
una unción de g an impo ancia: sus i ui la
opinión po el hecho.
Como decía Bachela d, "la ciencia..
.
se opone en
absolu o a la opinión..
.
Nada puede unda se
sonb e la opinión: an e odo es necesa io4
des ui la. Ella es el p ime obs áculo a supe a "
(8).
T as los concienzudos es udios es adís icos de
Ce dá dejaba, po ejemplo, de se opinable si el
espacio echado disponible in luía sob e la
mo alidad, o si los pob es pagaban más po m3 de
i ienda, e c. Es as ma e ias opinahles se
con i ie on en hechos indiscu ibles pa a el caso
conc e o ba celonés. Se había supe ado así, el
p ime obs áculo y la discusión ya solo podía ene
luga en o o ni el: en el de las in ini as
in e p e aciones o explicaciones de esos hechos
comp obados.
Así mismo, esos es udios es adís icos pe mi ían
aco a azonadamen e los má genes en e los
cuales debían mo e se en onces cie as a iables
como, po ejemplo, densidades, anchos de calles,
dimensiones de manzanas, e c., es deci ,
pe mi ían educi el ca ác e a bi a io o jus i ica
mejo cie as nociones e índices manejados
habi ualmen e a la ho a de p oyec a .
Pe o, po más que el análisis aco e o enma que la
p opues a, subsis en cues iones aienas al análisis
que in luyen en la p opuesya o cues ionesque no
'
nacen del análisis Do aue son ~ e ias al mismo e
inspi an an o el análisis como las p opues as.
En e es as úl imas cues iones ocupa un luga
p eponde an e la idea de igualdad, qce cons i uye
un cla o p incipio inspi ado de las p opues as
u banizado as de Ce dá.
Aunque quepa demos a que el c i e io enden ea
aumen a la igualdad puede se una o ma de
acionaliza cie as decisiones de plani icación
conce nien es a la dis ibución de bienes o
se icios, es e iden e que con iene ambién asgos
y elemen os u ópicos.
Y
pa a en en a nos
se iamen e con esos asgos u ópicos, se ía p eciso
abo da el ema de las elaciones en e la u opía y la
ciencia u banizado a o, en gene al, en e u opía y
ciencias sociales; pe o sólo desb oza una cues ión
an espinosa y di ícil como és a exigi ía un ex enso
abajo especialmen e cen ado en ella. No
obs an e, no quisie a e mina és e sin lanza al
uedo de la discusión una hipó esis de abajo que
c eo se ía in e esan e some e a deba e.
La hipó esis en cues ión es que la po aho a poco
conocida y es udiada ciencia u banizado a de
Ce dá, cuyas bases hemos exominado en es e
a ículo, puede in e p e a se como un equilib ado
in en o de sín esis dialéc ica ei e u opía y écnica.
A aquellos que de en ada conside an
incompa ibles ciencia social y u opía y que, po lo
an o, c een de ini i amen e en e ado el
(1)
Teo ía gene al de la u banización
y
aplicación de
sus p incipios
y
doc inas a la e o ma
y
ensanche de
Ba celona, Mad id, 1867, omo
l.
p. 17. Al se acsímil la
eedición que Fabián Es apé hizo de es a ob a en 1968 en el
Ins i u o de Es udios Fiscales, es indi e en e consul a una u
o a edición. En adelan e, el ansc ibi alguna ci a o da o de
es a ob a de Ce dá o del omo e ce o que añadió Es apé y
que incluye una biog a ía y la eedición de una abundan e y
jugosa se ie de olle os de la época en o no al ensanche y
e o ma in e io de Ba celona, nos limi a emos a indica con
u i núme o omano el omo
y
a con inuación i á el núme o
de la página co espondien e;
1,
17 en el caso que nos
ocupa.
(2)
Aunque no haya que desca a ampoco la hipó esis de
que Ce dá compa ie a simplemen e ideas que en la época
empezaban ya a es a en el ai e, se ía in e esan e as ea la
posible in luencia, di ec a o indi ec a, de Comp e. El
in e media io, po así deci , en e Ce dá y Comp e pudo
habe sido el posi i is a inglés John S ua Mill. En 1853,
cuando Ce dá se hallaba al comienzo de sus
in es igaciones, se publicó en Mad id, aducido po el
ca ed á ico ca alán Ped o Codina
y
Vila, una ob a de Mill
muy in e esan e pa a alguien cuyo p opósi o e a unda una
nue a ciencia social; me e ie o al Sis ema de lógica
demos a i a e induc i a, o sea, exposición
compa ada de los p incipios de e idencia
y
de los
mé odos de in es igación cien í ica.
(3)
L'his oi e el la mb hode en u banisme, Annales
Economies, Socié és, Ci ilisa ions, Julio-agos o 1970, pp
1143-11s.
(4)
Es adís ica de Ba celona en
1849.
Ba celona,
1849,
p.
XI. Exis e una eedición acsímil del Ins i u o de Es udios
Fiscales publicada en 1968.
(5)
Re is a de Ob as Públicas, 1864, p. 43.
(6)
Ca álogo de la exposición conmemo a i a del cen ena io
de la mue e de llde onso Ce dá, Colegio de Ingenie os de
Caminos, Canales y Pue os, 1976, p.
35.
(7)
Ce dá las desc ibe en
11,558-9
y los his o iado es Josep
Bene y Casimi Ma í acaban de publica "Ba celona a
mi ad del segle XIX" (Ba celona, Edi o ial Cu ial, 1976)
donde ealizan un ex enso e impo an e abaio sob e el
p oblema de las elaciones en e ambas, me
mo imien o ob e o ba celonés en el bienio p og esis a
pe mi o plan ea les el siguien e dilema: si la
(1854-56). que ue cuando c is alizó la Monog a ía
unción de las ciencias sociales es explica ,
es adís ica de la clase ob e a de Ba celona en
1856.
jus i ica y e o za lo exis en e, la u opía no juega
(8)
Gas on Bachela d. La o mación del espí i u
papel en ellas; si, po el con a io, hay en su
cien í ico, Buenos Ai es, Edi o ial SigloXXI, 1974, p. 16.
es uc u a un hueco pa a la c í ica, ambién lo hay
a la la ga pa a la u opía, puessi se c i ica, se hace
siemp e eniendo en men e un esquema o
si uación ideal, inexis en e, u ópica.
Aunque és e pueda se un also dilema o un dilema
cuya exis encia dependa de cómo se de ina ciencia
social po un lado y u opía po o o, c eo que, al
es udia el sal o de los análisis a la p opues as, no
hay más emedio que en en a se con la u opía,
cuya impo ancia en la his o ia del u banismo, al
ma gen del juicio posi i o o nega i o que le
me ezca a cada cual, nadie puede nega .
O
dicho
de o a mane a, en e los pasos p e ios a la
undación de una ciencia u banizado a es á el
oma una pos u a an eel ema de la u opía.
A u o So ia
y Puig