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Los pasos previos a la función de una ciencia urbanizadora

Soria y Puig, Arturo

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Es e a ículo co esponde al Tex o de ini i o de la con e encia dic ada po A u o So ia en la Uni e sidad de Ba celona, den o del ciclo o ganizado po el Colegio de Ingenie os de Caminos, Canales y Pue os, con mo i o de la exposición conmemo a i a del cen ena io de la mue e de llde onso Ce dá. en mayo-junio de 1976. LOS PASOS PREVIOS A LA FUN )bCION DE UNA CIENCIA URBANIZAWRA La ob a eó ica de Ce dá se asemeja a un icebe g: conceD o de u banización. lo que ha a lo ado po el momen ono llega p obablemen e ni a la mi ad de la misma o, en odo caso y a juzga po los indicios, lo que se conoce Da ece se la Da e menos sus anciosa. ~ejando a un lado los nume osos abajos suyos de los aue sólo enemos no icias indi ec as o agmen a ias y cen ándonos en su ob a más conocida, p on o se cons a a que las 831 páginas del p ime omo y las 700 del segundo apenas cons i uían la an esala de la e dade a Teo ía gene al de la U banización. En e ec o, el plan de es a ob a monumen al se di idía en cinco g andes pa es de las que solo se publica on las dos p ime as des inadas al análisis de: 1) la u banización en gene al, poniendo especial én asis en la his o ia, en los o ígenes y el desa ollo, an o de las u bes en conjun o, como de cada uno de sus elemen os ( omo 1). C) la his o ia como guía de la ciencia u banizado a, d) el análisis dialéc ico y analógico de la ,u banización en gene al, e) el análisis cuan i a i o de una u be conc e a, ) el sal o del análisis a las p opues as. Pa a en a en ma e ia ya solo me es a ad e i que la exp esión de Ce dá "ciencia u banizado a" se emplea aquí pa a denomina ese igno o conjun o de eo ías con que él se p oponía desc ibi , explica y ans o ma la ealidad u bana. ES deci , hago uso de esa exp esión sin ene ya ideas cla as ace ca de las condiciones que un hipo é ico conjuq o de conocimien os end ía que cumpli pa a me ece el nomb e de ciencia u banizado a. Lo que sí me pa ece cla o 2) la u banización como un hecho conc e o aho a es que la exp esión "ciencia u banizado a" median e el es udio es adís ico exhaus i o de una es más ap opiada pa a designa lo que Ce dá se aía en e manos que la de "ciencia u bana" ciudad de e minada í omo II dedicado al examen empleada po mí en an e io es ocasiones~ La cuan i a i o de Ba celona). En las es pa es que nos al an, Ce dá se azón eside en el sen ido más ci cunsc i o a p oponía: cues iones de ca ác e ma e ial y cons uc i o del adie i o "u banizado a". Más ~ ecisiones al 3) expone "los p incipios gene ales, cuya eSpec o se dan más adelan e en el apa ado que aplicación hab ía de conduci nos a una se dedica al concep o de u banización. u banizacion pe ec a" (1 1, es deci , el cue po Po o a pa e, el a án de desplega an e el lec o cen al de lo que él llamaba "ciencia los p incipales pasos dados po Ce dá en u banizado a"; di ección a esa desconocida ciencia u banizado a. 4) deduci , a pa i p ác icas, o sea, la de dicha ciencia, las eglas écnica; 5). aplica , a í ulo de ejemplo, ales eglas al caso conc e o de la e o ma y ensanche de Ba celona. Al no habe se llegado a publica el meollo de su ob a, igno amos qué en endía Ce dá po ciencia u banizado a -de momen o sólo se dispone de alusiones a la misma, pe o no de de iniciones explíci as o de p og amas de allados-, y desconocemos asimismo cómo se hubie an es uc u ado den o de ella sus dis in os ing edien es -po ejemplo, las eo ías elabo adas po él con an e io idad - y cómo se a iculaba esa ciencia gene al con las aplicaciones écnicas conc e as. Lo único que cabe, pues, analiza a ondo apoyándonos en los ex os hoy accesibles, me obliga a a a muy po encima enjundiosas cues iones a las que dedicó mucho más pensamien o del que aquí quepa e leja . Po eso, ni siquie a aspi o a da un esumen de sus ideas undamen ales ace ca de la his o ia, la es adís ica o la e minología; me limi o a señala los g andes campos y a des aca en cada uno cie os aspec os que me han llamado la a ención. - Quie o da a en ende , en suma, que no es oy en condiciones de o ece una isión sis emá ica y , cohe en e que aspi e a o ece la quin aesencia de la ob a de Ce dá. Pa a ello nos al an muchos años de in es igación y, sob e odo, de medi ación y p ác ica p o esional. La posibilidad y con eniencia de una ciencia u banizado a son los pun os de pa ida de esa ciencia y los ins umen os de que pensaba ale se pa a En p incipio yo di ía que hay dos mane as de c ee cons ui la. De las múl iples cues iones que ya en la posibilidad de una ciencia u banizado a. En una, el c eyen e posee una isión simplis a de la susci an es os pasos p e ios a la undación de una ciencia y de la u banización y no sien e, po lo ciencia u banizado a, solo abo da emos aquí, y an o, el meno empacho en a i ma que el ema some amen e, las siguien es: puede se a ado y de inido cien í icamen e. En la o a, se iene e en dicha posibilidad a pesa de a) la posibilidad y con eniencia, según Ce dá, de se conscien e de la inaudi a complejidad del una ciencia u banizado a, asun o. Ce dá pe enecía al segundo ipo de b) la necesidad de una e minología igu osa: el c eyen es. A u o So ia y Puíg Pa a él, la u banización e a un hecho que "se p esen a admi able po su complejidad" (1.321, e a "je oglí ico" (1,4821, un " e dade o labe in o" (1,5621, un " na e-magnum de pe sonas, de cosas, de in e eses de odo géne o, de mil elemen os di e sos" (1,29). ¿Qué le hacía, pues, concebi la espe anza de con e i a un je oglí ico o na e- nagnu n en el obje o cen al de una nue a ciencia?. P obablemen e la cla e es é en su o unda nega i a a admi i "el cap icho como azón.. . de se en ninguna de las cosas que en las u bes acon ecen" (1,541 ). O como decía en o o pasaje, "eso que se llama casualidad, si es admisible pa a explica algo, que lo dudamos, no pod á nunca bajo ningún concep o explica nos sa is ac o ia y ilosó icamen e lo que el homb e ha hecho. Lo que sucede es, que la in es igación de las a ones y causas de la exis encia de una cosa, no se p esen a siemp e a la mano, exige es udio, y la pe eza que ehuye el abajo de la in es igación, se a iene ácilmen e a odo, y se da po sa is echa in ocando el acaso" (1,213-4). Pa iendo, pues, de lo que la u banización no es un hecho hijo del acaso, Ce dá supuso que enían que exis i elaciones en e sus elemen os y que es os obedece ían a p incipios, leyes y eglas. Es a ac i u básica de Ce dá no di e ía sus ancialmen e de la adop ada pocos años an es po Augus o Comp e en su Cu so de iloso ía posi i a (1830-42) donde a i mó que "el ca ác e undamen al de oda iloso ía posi i a consis e en conside a odos los enómenos como suje os a leyes na u ales in a iables, cuyo descub imien o y educción al meno núme o posible es el obje o de odo nues o empeño". Y llamo la a ención sob e es a coincidencia con Comp e po que en el posi i ismo pudie a halla se la base ilosó ica de cie os aspec os de la ob a de Ce dá (2). O a impo an e hipó esis de pa ida e a la de que, una ez conocida una u be, "se conocen odas en sus elemen os cons i u i os y o males" (11,2). En pa e, basaba al con icción en el hecho obse able de que la nue a ci ilización indus ial, al expandi se, iba di uminando di e encias y que las endencias ya en onces impe an es apun aban más a la uni o midad que a la di e si icación. Po o a pa e es de des aca que lo común no e a, según Ce dá, el ipo de ida o de cul u a, sino los "elemen os cons i u i os y o males" de esos "ag upamien os de mo adas enlazadas po ías i mes.. . cons uídos hoy y o denados en odas pa es bajo eglas, o mas y disposiciones análogas, po no deci idén icas, ya que ni la di e encia numé ica de población, ni algunas a iaciones en los de alles, ni el mayo o meno lujo y g andiosidad, pueden es ablece especies ni ca ego ías di e sas a los ojos del homb e ilóso o y desapasionado, y que en es a ma e ia debe se e dade amen e cosmopoli a" (1,210). En sín esis, le pa ecía posible cons ui una ciencia, y no una ciencia cualquie a, sino una de alidez p ác icamen e uni e sal en sus p incipios de ca ác e más gene al. Pa a e i a los malen endidos que es a p esun a alidez uni e sal puede despe a hoy, es p eciso ecalca o a ez que sólo se debia e e i a los p incipios de ca ác e más gene al -a los mé odos de análisis po ejemplo- pues, po o o lado, a Ce dá ampoco se le escapaba que "se e i ica en las u bes lo que en los demás indi iduos de odas las especies animales y ege ales: cada u be indi idual iene los mismos elemen os que las demás, y sin emba go, no hay una sola en e el sin núme o de las que o man la economía u bana del uni e so, que se pa ezca a ninguna de las demás". "Vías e in e ías (manzanas); he aquí la ma e ia ex qua que en a esencialmen e en la o mación de la u be, y sin emba go, con solos es os dos elemen os se han o mado, se o man y se o ma án siemp e u bes in ini as que no se pa ezcan unas a o as, sino que cada una de po si P esen a á su isonomía peculia , su ipo especial y su mane a de se dis in a" (1,681-2). De hecho, Ce dá se a u o a es e símil biológico y eo d su Teo ía gene al de la u banización es udió p ime o los asgos de ini o ios de la especie -la u banización en gene al- y luego abo dó el análisis exhaus i o de las ca ac e ís icas conc e as y peculia es de un indi iduo de la especie: Ba celona. La con eniencia, o casi u gencia, de ma e ializa esa posibilidad de unda una ciencia u banizado a la conside a e iden e dada la impo ancia del ema. Al p ac ica , como decia él, "una e dade a disección ana ómica, de odas y de cada una de (las) pa es cons i u i as" de la ciudad, c eyó so p ende "in agan i la causa p imo dial de ese males a p o undo que las sociedades mode nas sien en en su seno, y que amenaza su exis encia" (1,121. A su modo de e , dicho males a enía su o igen en el g an des ase en e las necesidades de los indi iduos y lo que "el o ganismo de nues as ciudades podía da de si pa a sa is ace las", siendo an "incomple o en sus medios, mezquino en sus o mas, siemp e es ic i o, siemp e comp eso " de modo que "ap isiona y man iene en cons an e o u a a la humanidad" (1.12-3). La exis encia e impo ancia de dicho des ase e a indiscu ible; lo que ya esul a dudoso es que ue a "la causa p imo dial" de los p oblemas sociales. Apa e de la in luencia que en es a opinión juga a la osca ideología en onces usual en España -que, po ejemplo, no e a muy conscien e en gene al del doble ilo del libe alismo económico-, aquí se dejó lle a p obablemen e, como en o as ocasiones, po su expe iencia de la ciudad de Ba celona, donde las condiciones sani a ias y de i ienda e an an ema adamen e malas que cabía llega a e en ellas la aiz de los males sociales. De acue do con es a c eencia, inexac a pe o explicable, la u banización e a pa a Ce dá la ma e ia "de mayo impo ancia de odas cuan as puedan su gi en el seno de las sociedades" (1,20-1) y, cuan o más impo an e se conside e la u banización y más conCiencia se enga de su complejidad, más necesa io esul a dispone de un análisisi cien í ico que pene e en los eco ecos de dicha complejidad, que obje i e las in uiciones y juicios ap io ís icos y sien e bases i mes y gene ales que pe mi an jus i ica las medidas conc e as que se p opongan o, al menos, educi el ca ác e a bi a io de las mismas. La necesidad de una e minología igu osa: el concep o de u banización Aho a bien, la ex ao dina ia impo ancia que Ce dá daba a la u banización ambién enía mucho que e , dejando a un lado odo lo an e io , con la concepción ex emadamen e amplia que de ella enía. Pa a él se a aba de "un hecho que ha asis ido a la humanidad en su cuna, que le ha acompañado en su niñez, como en su mocedad, en sus ad e sidades y en su auge, y que la segui á cons an e como una compañe a y aniga en odas sus icisi udes; hecho que po consiguien e aba ca odos los siglos, odas las azas, odos los pueblos, odaslas edades, odas las épocas" (1,321. La azón de que así ue a se halla en que pa a Ce dá la u banización iene su o igen en la necesidad de albe gue y la causa de su desa ollo eside en la sociabilidad del homb e. Como la necesidad de albe gue e a en su opinión "inhe en e a la misma na u aleza del homb e" (1,381 y la sociabilidad cons i uía un "impulso i esis ible" que a as a al homb e "in enciblemen e a busca la compañía y ayuda de sus semejan es" (1,441, allí donde hay homb es hay u banización en el sen ido que a es a palab a le daba Ce dá. De ahí que llame "u be" a "cualquie g upo de edi icios que es én en ecíp oca e inmedia a elación en e sí" (1,4651, e incluso a an solo dos albe gues que se auxilían mú uamen e (1,441. Bajo ales ases la e la concepción de que la esencia de la u banización no se halla en los elemen os de la misma, ni en la o ma, ni en el amaño, sino en las elaciones en e los elemen os y en las necesidades humanas. Po pone el acen o en esas elaciones, pudo escapa en pa e a la adicional disyun i a de explica lo complejo po lo simple o lo simple po lo complejo y gana un g ado de abs acción al que no sen ía incon enien e po ejemplo en llama u be a un "conjun o de habi aciones o mado po na es, en que, como sucede en algunos pun os de la China, i en y se comunican y se p es an ecíp ocos auxilios un g an núme o de amilias que lle an allí la misma ida que pudie an lle a en un ag upamien o de casas ijas y sólidamen e cons uidas y en ecíp oca combinación" (1,202). Es e ipo de azonamien o abs ac o capaz de equipa a un conjun o de na es a un conjun o de casas y al que dan ganas de pone le la e ique a de es uc u alis a po el én asis que pone en las elaciones, no le hacía pe de de is a a Ce dá que lo undamen al e a el homb e y po eso ampoco enía empacho en a i ma que "pa a la u banización, la o ma es nada, la sa is acción cumplida y adecuada de las necesidades humanas es odo" (1,501. Esa misma p eocupación po el homb e es la que hace conside a insepa able la eo ía y la p ác ica y a ibui a la ciencia u banizado a la unción de enseña "lo que ha de se una u banización pe ec a, pa a esponde cumplidamen e a las necesidades, a la con eniencia, a las jus as aspi aciones de la humanidad, p eca iendo asímismo las lamen ables abe aciones, las con adicciones absu das, los g a ísimos pe juicios que encie a en su seno la u banización ac ual, émo a unes a del desa ollo ísico, mo al e in elec ual del homb e a quien da asilo y hospedaje" (1,199-200); o dicho con un símil médico, "el es udio y conocimien o de una a ección se ían cosas inú iles, si no nos condujesen al conocimien o y aplicación del emedio" (1.17). Así pues, Ce dá concibió la u banización con un c i e io an amplio que englobaba odo asen amien o humano y abo dó su es udio combinando un al o g ado de abs acción con unas mi as p ác icas, humani a ias y sociales. El ca ác e de esa combinación an poco usual en e abs acción y espí i u p ác ico y p agmá ico cabe p ecisa lo algo más señalando que Ce dá no e a un eó ico con inquie udes p ác icas, sino un ingenie o y homb e de acción que se exigió a sí mismo en cada p oyec o que emp endió una eo ía que lo jus i ica a y que, al mismo iempo, lo ascendiese y gene aliza a. De ahí nace que ni le pasa a po la cabeza la idea de eo iza po eo iza y que la suya ue a una eo ía abocada a la p ác ica: "al lado de la ciencia y en pos de ella, a el a e que la hace ealizable" (1,171. Y es a es echa elación en e la ciencia y el a e, en e la eo ía y las aplicaciones se dá en Ce dá has a en las cues iones e e en es al lenguaje. Po un lado, e a conscien e de que no hay ciencia sin un uso igu oso del lenguaje, sin la c eación de una e minología p ecisa que de ina inequí ocamen e los concep os u ilizados. Pe o no ue solo el igo la causa de su in e és po el lenguaje y, en gene al, po los signos; hubo ambién o a más p agmá ica que, además de se bas an e o iginal, e leja el inaudi o ímpe u acionalizado de que es aba poseído: en su opinión, una e minología y una simbología cla as aho an iempo, es ue zo, iajes, pasos en also; acili an, en suma, el uncionamien o de la u be. Como explica en un la go pasaje, el habi an e de la ciudad se encuen a a cada momen o en la necesidad de designa algo de lo que cons i uye la u be y si "las palab as, di isiones y signos empleados, son de al na u aleza que e elan y pa en izan desde luego odas las calidades in ínsecas y ci cuns ancias ex ínsecas de luga o si uación.. . odos los ac os de la ida u bana de ese homb e hab án de se mucho más ce e os, expedi os y p on os, y el uncionamien o, po consiguien e, inmensamen e más ácil, cómodo y espon áneo, que si las palab as, signos y di isiones no ienen esa co elación o analogía con la idea a cuya mani es ación se dedican" (1,466). Po lo is o, pa iendo de es as ideas, concibió, en e o as cosas, odo un ingenioso sis ema de e e encia pa a acionaliza el modo habi ual de localiza un edi icio, calle o ba io den o de una g an ciudad, sis ema que p obablemen e se complemen a ía con la ins alación de un eloj eléc ico en cada esquina. Con el doble in, pues, de c ea una e minología cien í ica y de elabo a un indicado u bano o sea, un " epe o io de las di isiones, nomb es, medios y signos con encionales empleados pa a exp esa , dis ingui y designa , así los g upos u banos en su conjun o, como en odas y cada una de sus pa es" (1,4651, Ce dá examinó odo el ocabula io usual e e en e a cues iones u banas es udiando la e imología y azón de se de cuan a palab a y nomb e p opio se le a a esó en su camino y buscando é minos que uesen an exp esi os po sí mismos que, a se posible, no equi ie an de inición adicional. Y cuando el uso de cie as palab as habi uales le pa eció injus i icado o cuando no pudo encon a é minos que se adecuasen a las nociones que que ía exp esa , o jó neologismos. En e ellos, el que más éxi o ha enido es el de "u banización". Pa a da una idea de la minuciosidad y igo con que Ce dá se ocupó de las cues iones e minológicas y pa a pe ila más su concep o de u banización -que esul a cla e pa a delimi a el campo de acción de su ciencia u banizado a- esumi é en unas cuan as ases las la gas conside aciones que le conduje on a cas ellaniza la palab a la ina u bs. Tal como señalábamos a ás, Ce dá deseaba encon a una palab a que designase cualquie ipo de asen amien o humano, una palab a "abs ac a y gené ica que aba case en sí y bajo una común denominación odos los di e sos g upos, sin clasi ica los y sin pone los en odioso pa angón" y que, a la ez, hicie a "absolu a abs acción de los mo ado es" (1,501 ), es deci , que se e i ie a más bien a la "ma e ialidad de las cons ucciones". Sin emba go, la mayo ía de los é minos en onces usuales sólo cumplía una de las dos condiciones. Los que no lle aban implíci a una idea de je a quía -como población-, e an ambiguos po emplea se pa a designa indis in amen e a los habi an es y al conjun o de los edi icios y los que hacían abs acción de los mo ado es exp esando undamen almen e la pa e ma e ial -como illa o ciudad - esul aban anac ónicos po hace e e encia a p i ilegios an iguos: "jcuán as illas hay hoy que son mayo es y bajo odos los concep os más impo an es que algunas mal llamadas ciudades? jcuán as ciudades hay que ienen menos desa ollo que un pueblo?" (1,479). En el caso de la palab a "ciudad", ambién ue on azones e imológicas las que le aconseja on desecha la. La palab a la ina ci i as e a an an ibiológica como lo es población en cas ellano, y o as muchas palab as de igual aiz, como ci ilis o ci ili as, no se e ie en pa a nada a "la ma e ialidad de las cons ucciones", sino más bien a cualidades o p eeminencias de los ciudadanos (1,486). Solo la palab a u bs designaba en la ín con ca ác e exclusi o la pa e ma e ial de la ciudad y eso explica que a los habi an es los llama an ciudadanos y no "u banos". La cas ellanización de u bs dió luga a u be y al ac o de con e i en u be un campo abie o o lib e lo denominó u banización, así como al esul ado de dicho ac o. Cu iosamen e, mien as u banización ha conse ado el sen ido que Ce dá le a ibuyó, la palab a u be ya no designa hoy en el uso co ien e un g upo gené ico de edi icios elacionados en e sí, sino que iene la conno ación de g an ciudad. En cualquie caso y al ma gen de lo$ usos ac uales, lo cie o es que puede a oja luz sob e lo que Ce dá debía en ende po ciencia u banizado a, el ene p esen e que con la palab a u banización él que ía exp esa la pa e ma e ial de una u be y las elaciones de dicha pa e ma e ial con los habi an es, y que su obje i o decla ado ue es udia de acue do con qué sis ema se o ma una ciudad y cómo se o ganizan y uncionan los elemen os ma e iales de la misma, pa a lo cual, como es lógico, u o que ocupa se y p o undiza en muchas cues iones apa en emen e alejadas de la es ic a ma e ialidad de una u be, pe o sin las cuales es a no podía en ende se. O sea, la ciencia u banizado a de Ce dá no e a p obablemen e ni sociología, ni economía, ni his o ia u bana -aunque acudie a a ellas-, sino más bien, y al como se i ulaba la memo ia del plan de Re o ma y Ensanche de Ba celona, una Teo ía gene al de la CONSTRUCCION de ciudades En la imposibilidad de da ni siquie a una emo a idea de la can idad de ma ices que u o en cuen a an es de da una de inición o de in oduci un neologismo po más que hoy esul a ía al amen e ins uc i o an e la a alancha de je igonza écnica 1 que su imos, en esaca é an solo unos pocos O os, los p og esis as, p eocupados en comba i o a u banización que esponda igualmen e, más ejemplos más de su ilezas e minológicas. anac onismos, han desp eciado o igno ado has a Po comple o, más ace adamen e a las de la Una dis inción que se ía con enien e eco da es hace muy poco la his o ia, lo que explica el inane iabilidad pe eccionada con odas sus la que hizo Ce dá en e ía y calle. Vía es el y acuo u u ismo de cie as de sus p opues as. ci cuns ancias y CO~S~CU~~C~~S" (1,813) pues, en espacio especialmen e acondicionado pa a el Una de las con adas excepciones que escapa a su opinión, undada en lo ocu ido con o os mo imien o y calle es el conjun o de la ía y de los ambas ac i udes es Ce dá que, además de ene medioSde anSPo e~ "la ~0~0mo o a acaba á Po edi icios a ella adyacen es. Y el ma iz no es un concep o amplio de la u banización, se u baniza se, y no que emos deci domes ica se e g a ui o. Ce dá, de acue do con su de inición de p eocupó de encaja a és a en la his o ia -y no indi idualiza se, a in de e i a que 10s homb es calle, e a conscien e, a di e encia de no pocns p ecisamen e po nos algia del pasado- y de. poco e lexi os y supe iciales nos achen de ingenie os de á ico ac uales, que és a había de con e i a la his o ia en un ins umen o an esc ibi una nue a no ela del Mundo al cual se i , an o a la ci culación como a las i iendas undamen al eimp escindiblepa a la ciencia se á" (1,811). y que, da p eponde ancia a la unción de paso, u banizado a como Comp e conside ó que 10 e a Da un paso más en es e uc í e o camino abie o podía acaba con las o as unciones que ha de pa a la sociología. Y es que comp endió que no Po Ce da Y examina a ondo la decisi a sa is ace la calle y que son igualmen e hay mane a de p e e y plani ica de ca a al in luencia que el au omó il ha enido en las más impo an es. u u o sin ecu i a la his o ia. dispa es ace as de la u banización Conside ando a las ías como elemen os A al a de espacio pa a abo da aquí la con empo ánea es algo que oda ía es á po de e minan es de la ed u bana (11,691) a las concepción que de la his o ia enía Ce dá, me hace y que, en mi opinión, ald ía la pena. manzanas las denominó in e ías, exp esión que de end é an solo en una cues ión en la que su Señalemos, an es de abandona es e ema, que Si e leja pe ec amen e dicha idea, como el p opio isión his ó ica se mos ó especialmen e ce e a y el ecu so a la his o ia Pa a es udia las elaci~nes Ce dá se enca gó de esal a : "la palab a in e~ías que me ece ía hoy econside a se. en e medios de anspo e y es uc u a u bana g a ía con no o ia sencillez la posición del espacio Como ya apun amos an es, la causa p ime a de la - elaciones que Po cie o, cada ez Se a cuya signi icación la hemos aplicado, y e ela u banización e a, en su opinión, la necesidad de conside an más impo an es-. ue un acie o, desde luego, no sólo la mane a de se de ese albe gue y, si se había desa ollado g acias al o as incu siones his ó icas no ue on an espacio, sino ambién el o igen y causa de su "ins in o de sociabilidad" (1,45), la ci ilización, a a o unadas Po p edomina en ellas exis encia" (1,365). su ez, debía su desa ollo al de la u banización. excesi amen e la abulación acional, es deci , la Esa admi able y di ícil búsqueda de é minos Mien as "la u banización iene ca ac e es y econs ucción o ein ención del pasado a pa i écnicos que ue an sencillos y signi ica i os po undamen os ma e iales y es ables que la hacen de unos Su~ues os ic icios Pe o que 61 conside a sí mismos le condujo, en e o os acie os, a pe manen e y du ade a" (1,173), la ci ilización acionales y en consonacia con la na u aleza bau iza con la exp esi a palab a de i u ación el encuen a menos obs áculos pa a e oluciona y, h~mana. p oceso especula i o que conduce a sola es y al hace lo, plan ea nue as exigencias a la Pe o, en cualquie caso, me ece des aca se que la i iendas cada ez más pequeñas y a denomina u banización. Es en esos des ases, en ese i a y his o ia es u o casi siemp e p esen e en 10s es a os a los pisos de las casas. a loja en e la ci ilización y la u banización donde análisis de Ce dá ya que, en su opinión, en la cen a Ce dá su a ención y de donde ex ae his o ia de la u banización "ap ende emos los La his o ia como guía de la ciencia jugosas lecciones, especialmen e la de que la elemen os cons i u i os que o man su se , los u banizado a u banización que no se adap a a la nue a p incipios undamen ales sob e que descansa, y ci ilización po ella engend ada, enece o los medios que deben emplea se pa a que la "Hoy se puede asegu a , -esc ibió Augus o languidece a de o emp ano. humanidad que po su na u aleza y a impulsos de Comp e a mediados del XIX- que la doc ina que El mé odo que siguió Ce dá pa a hinca le el dien e un ins in o i esis ible, busca Su dicha Y Su haya explicado su icien emen e el conjun o del a ema apa en emen e an inabo dable o di ícil bienes a en 10s g andes núcleos de población. no pasado ob end á inexo ablemen e la p esidencia como el de las elaciones en e ci ilización y encuen e en ellos su o u a, su degene ación men al del po eni ". u banización ue las ci ilizaciones po ísica, su aniquilamien o mo al e in elec ual" Ce dá, a quien el espí i u p ác ico no le impidió el medio de anspo e impe an e en ellas y, a (1,321. No e a poco, pues, lo que espe aba de la pe ca a se de la impo ancia de la his o ia, dedicó con inuación, es udia la in luencia de és os en las his o ia Y Po ello no ue Poca la a ención que le mucho iempo y es ue zo a comp ende y explica ías, en las manzanas, en las casas y en el p es ó. el pasado de la u banización y no es a iesgado conjun o de la u be examinando las nue as a i ma , siguiendo a Comp e, que la igencia de posibilidades que o ecían, así como las e o mas El análisis dialéc ico Y analógico de la algunos pun os de su ob a no es ajena a su que u ie on que expe imen a las ciudades al u banización en gene al comp ensión de la his o ia que, como ha pasa ae la locomoción pedes e a la ecues e, de señalado F ancoise Choay, (3) es la que le la ecues e a la as e a, de és a a la odada y de la El es udio de la u banización de Su época 10 pe mi ió cap a la especi icidad de la e a que pa a odada a la pe eccionada, es deci , a la de apo , emp endió Ce dá desde dos pun os de is a las ciudades se ab ió con la e olución indus ial. al e oca il. complemen a ios: O sea, que ue su in e és po la his o ia lo que le Es con es a pe spec i a con la cual Ce dá pe mi ió plan ea una ciencia con isión de u u o. comp endió cla amen e que la "nue a a) como un hecho gene al, Tal como explica la ci ada F ancoise Choay, la ci ilización ... mon ada en el apo y a mada de la b) como un hecho conc e o. ac i ud de los u banis as an e la his o ia ha sido, elec icidad" (1,151 exigía una u banización po 10 gene al, bas an e pob e. Unos, 10s que ella igualmen e nue a y que po 10 an o e a, "p eciso Pa a abo da el es udio de la u banización en llama cul u alis as, han is o en el pasado un y u gen e escogi a los medios conducen es a gen al o, mejo dicho, de una u be gené ica a senal de modelos a los que, en mayo o meno ans o ma y con e i la u banización ac ual, -bajo la cual se adi inan a menudo asgos g ado, in en a on da un alo absolu o pese a que más o menos adecuadamen e esponde a las p opios de Ba celona-, Ce dá desa olló un habe pe icli ado la sociedad en que nacie on. necesidades de la ialidad odada o dina ia, en in e esan e de análisis dialéc ico y 41 analógico y, pa a en en ase con la u banización como un hecho conc e o, acudió al análisis es adís ico y cuan i a i o que se á obje o de nues a a ención en el apa ado siguien e a és e. El obje o p incipal de ese p ime análisis de la u banización como un hecho gene al ue lo que Ce dá llamaba la pa e ma e ial o con inen e que "se p es a con mayo acilidad al análisis ... an o más, cuan o que pa a su examen no e a necesa io descende al conc e ismo; cosa no an ácil espec o del ecinda io, cuyas ci cuns ancias y mane a de se eclaman un es udio más ijo, más de e minado y pa icula " (11,2). Le pa ecía, pues, que el con inen e se p es a más a un análisis gene al y que el con enido o población, ya se le conside e en sí, ya en sus elaciones con el con inen e, equie e un análisis pa icula en cada caso. Ese análisis gene al del con inen e iene, como an as o as cosas de su ob a, un apa en e ca ác e i ial. El mismo se enca ga epe idas eces de señala que sólo se p opone "in en a ia odos cuan os obje os encon emos en los ac uales cen os de población" (1,3071, "sin más auxilio que el de la inspección ocula " y sin sen a doc ina, pues pa a ello " end íamos que pedi sus p incipios a una ciencia que oda ía no hemos de e minado, o sus p ecep os y eglas a un ecnicismo que no conocemos aún" (1.255). A al a, pues, de esa ciencia, adop a el pun o de is a de un hipo é ico excu sionis a que eco e una u be gené ica de ue a hacia den o (p ime o la coma ca, luego los subu bios y, po úl imo, el p opio núcleo u bano), que a de lo gene al a lo pa icula o del conjun o a los de alles (an es de ocupa se de los elemen os de la u be, es udia, po ejemplo, la o ma de la misma), y que inicia su inspeccción ocula po el ex e io dejando el in e io pa a una segunda ap oximación (p ime o las ías y luego los in e ías, o p ime o los medios de aislamien o del in e ías, del sola , de la plan a de la casa y luego lo demás). Sin emba go, po debajo de es e p ocedimien o, an elemen al a p ime a is a, y dando abazón al p olijo in en a io, luye oda una iloso ía del mo imien o y un pode oso y o iginal mé odo de análisis. La amplia concepción del mo imien o que sus en a su análisis de la u banización en gene al -y que aquí sólo esboza emos- le lle a incluso a conside a la u be como una es ación "de la g an ed ia ia que c uza la supe icie de nues o globo" (1,3381, como un "g an apa ade p de la ialidad uni e sal" (1,596) y, en ese sen ido, no iene incon enien e en deci que la ciudad "es como la en a en un camino, como el pa ado en una g an ca e e a, como la es ación en un e oca il, como el pue o en el ma " (1,596). Di íase que pa a Ce dá en el p incipio e a el mo imien o, un mo imien o que eco e y i i ica el mundo, un mo imien o que es p e io a la u banización -las u bes deben su o igen, su se y su exis encia p esen e a la "g an ialidad uni e sal" (1,272) -y sin el cual és a languidece ía po que una u be siemp e ecibe de la humanidad "mucho más de lo que pueda ansmi i la" (1,338). cons an emen e a la noción de ida e a, además, en su opinión, el asgo dis in i o de la nue a ci ilización indus ial y me can il. La suya ya le pa ecía "una época en que el mo imien o p e alece en odo -en o o luga lo denomina "el ey de la época" (1,533)-, en que la humanidad se agi a de una mane a incesan e y eb il en las campiñas y en las u bes, en que el iempo se cuen a po segundos y po mi iáme os las dis ancias, épocas en in en que odo se oma en cuen a, odo se calcula y ap o echa" (1,563). Es echamen e unida a esa iloso ía del mo imien o iba una concepción dialéc ica de la ida del homb e que, a e ec os u banizado es, la eía como una al e nancia con inua del mo imien o al eposo y de la sociabilidad a la soledad. Donde mejo se e leja y explici a dicha concepción, que subyace a odo su análisis de los espacios u banos, es quizás en el siguien e pá a o: "La ida del homb e se compone de una sucesión consecu i a de al e na i as, o a de mo imien o, o a de eposo, o a de comunica i idad y o a de aislamien o. Una si uación misma, con inuada demasiado, nos a iga, nos abu e, al e a las condiciones de salud de nues o cue po, cuyas ue zas des uye, y al ez aniquila pa a siemp e. Los cambios y al e naciones sucesi as y con enien es en e las di e sas si uaciones p opias de nues a na u aleza, nos aleg an po el con a io, nos eaniman, nos igo izan. El mo imien o nos p edispone admi ablemen e pa a la quie ud, así como la quie ud nos habili a pa a el mo imien o; de la p opia sue e a qbién, el aislamien o y la soledad nos p epa an y disponen pa a el a o del mundo, como el a o y oce del mundo nos hace espe a , ape ece y busca la soledad" (1,442-3). La aducción a é minos espaciales de es as díadas de es ados mu uamen e excluyen es pe o absolu amen e complemen a ios, e a pa a Ce dá una unción p imo dial del écnico u banizado . Y en su análisis de una u be gené ica, a mado de es as díadas, p ocede a un examen sis emá ico de los espacios des inados al mo imien o y a la es ancia, a la sociabilidad y a la soledad, a la comunicación y al aislamien o. En es e examen, la calle, conside ada como conjun o de ía y edi icios adyacen es, es como la sin esis dialéc ica de mo imien o ( ía) y es ancia (edi icios) y la p opia ía es simul aneamen e pa a Ce dá un medio de comunicación y un medio de aislamien o del in e ías: "las ías odas, cualquie a que sea su na u aleza y je a quía, siemp e p oducen con sus in e secciones o incidencias el aislamien o de espacios más o menos dila ados que ci cunsc iben" (1,367). Po más que a eces pueda pa ece Ce dá un obseso del mo imien o y la comunicación, lo cie o es que, consecuen e con su concepción dialéc ica, las nociones de es ancia y aislamien o son an impo an es en su ob a como las con a ias. De ahí que, po ejemplo, conside a a ambién al aislamien o como la "p ime a necesidad de que no p escinden nunca, ni pueden p escindi el indi iduo y la amilia" (1,390). De hecho, lo que guía su análisis y lo hace uc í e o es la búsqueda de polos opues os y complemen a ios y su ob a de p oyec is a, basada en dicho análisis, puede in e p e a se desde luego como un ambicioso in en o de alcanza una sín esis dialéc ica en e mo imien o y es ancia, en e sociabilidad y soledad, en e comunicación y aislamien o, en e ías e in e ías, en suma, en e ciudad y campo. Es a es a compleja sín esis dialéc ica a la que se e ie e en la conocida ase de " u izad lo u bano: u banizad lo u al" que plan ó en la misma po ada de la Teo ía gene al de la u banización. La búsqueda de esas díadas a odos los ni eles -a ni el egional o al de una i ienda- le conduce a o mula analogías que son el complemen o de ese peculia mé odo analí ico suyo que nos hemos a e ido a bau iza de dialéc ico pese a no usa él dicha palab a. La impo ancia que ienen las analogías en la ob a de Ce dá se puede explica ambién de la siguien e mane a: cuando es ablece analogías en e una en a en un camino y una u be, en e el pasillo de una casa y una calle, en e el sola o campo de asen amien o de una casa y la coma ca o campo de asen amien o de una u be, lo que es á haciendo en ealidad es e unciones iguales bajo o mas o ma e ializaciones dis in as. Desde es e pun o de is a, cabe conside a las analogías como un subp oduc o más de su g an capacidad de abs ae lo gene al a pa i de lo conc e o. T as in en a ia odos los elemen os cons i u i os de la pa e ma e ial de una u be gené ica, conside ándolos como "en idades ino gánicas" o como "cue pos ine es", pasa, en una segunda ase, al "examen de las unciones que en su conjun o y en cada uno de sus de alles eje cen odos esos elemen os" (1,592). Como decía el p opio Ce dá, "después de conocida la u be en su ac ual es ado, amos a ins ala en ella al homb e que ha da le ida, pa a hace la se i como ins umen o de sus p oyec os, como medio de sa is ace sus necesidades" (1,595). Ins ala al homb e en la u be consis ía en es udia el uncionamien o o "las elaciones ecíp ocas en e el con enido (población) y el con inen e" (11.4). Dichas elaciones ue on obje o de un doble análisis: en el plano de la u banización en gene al y en el plano de la u banización como un hecho conc e o. Dadas las limi aciones de espacio, pasa emos po al o el análisis gené ico del uncionamien o y nos concen a emos en el examen del mismo que hizo pa a un caso conc e o: Ba celona. A Ce dá, que como ya dijimos no e a un eó ico de sillón y despacho, no se le escapaba que "aquella abs acción cuidadosamen e gene alizada en el examen de la u be -se e ie e a su es udio de la u banización en gene al a endiendo p e e en emen e a la pa e ma e ial-, y es a casi omisión del es udio, del ecinda io, o man una a ea ha o incomple a, poco adecuada pa a es ablece hechos cie os, ijos y genuinos, sob e odo de esos que lle an ins an áneamen e la con icción al ánimo del lec o . P eciso es. po lo an o, an es de in en a siquie a sen a las bases de ina eo ía u bana, acome e un es udio especial, conc e o, indi idual, si así,cabe deci lo, de una u be de e minada, y pone además su pa e ma e ial en pa angón con el ecinda io que con iene, y p ocu a po es e medio comp ende las elaciones ín imas, indisolubles, que en e el con inen e y su con enido exis en, a in de juzga con pleno conocimien o de causa si en esas co elaciones hay jus a co espondencia, equidad y a monía, o bien inicuas p eponde ancias, desequilib ios y desconcie o" (11,21 El análisis cuan i a i o de una u be conc e a El análisis de la u banización como un hecho conc e o y de su uncionamien o lo emp endió Ce dá ecu iendo a la es adís ica, a ese "a senal inago able de azones con unden es e i esis ibles, a que han acudido con eliz éxi o odas las ciencias sociales de aplicación p ác ica" (11.2-31. Así pues, al como da a en ende en es a ase y a di e encia de lo que ocu ió en o os campos, no u o que pa i de ce o en las cues iones es adís icas. Es más, cabe lanza la hipb esis de que si no pudo llega an lejos en dichos es udios, ue g acias a que ecogió la expe iencia acumulada an es po Pascual Madoz y Lau eano Figue ola. Madoz había aducido en 1835 la Es adís ica de España de Mo eau de Jones y en 1845 inició la publicación de su p opio y monumen al Dicciona io geog á ico, his ó ico y es adís ico de España. Poco después, y as es años de abajo, Lau eano Figue ola publica una ambiciosa Es adís ica de Ba celona en 1849 que, como él mismo se enca ga de des aca , supone en elación al abajo de su amigo Madoz, una educción del campo aba cado y un conside able a ance en el e eno es adís ico: "Madoz hace el e a o de Ba celona; yo in en o esc ibi su isiología. Madoz desc ibe siemp e y a eces enume a; yo enume o siemp e y desc ibo muy poco" (41. El paso siguien e, de la enume ación a la a gumen ación es adís ica, y apoyándose en un p incipio en los es udios de su amigo Figue ola, lo da a Ce dá, pues, en con a de lo que pudie a pa ece al lec o supe icial, el omo II de la Teo ía gene al de la u banización, no es una me a acumulación de da os, sino una mane a con unden e de e i ica hipó esis o de demos a de modo i eba ible hechos con o e idos, como, po ejejmplo, que en 1856 a los ob e os de Ba celona les e a imposible subsis i con los jo nales en onces igen es. Según cuen a un anónimo edac o de la Re is a de Ob as Públicas (111,435), Ce dá al obse a las eno mes di e encias en na alidad, mo alidad y ida media exis en es en e los mo ado es de las dis in as ciudades y comp oba que las peculia es ci cuns ancias de clima, cos umb es y educación usuales en cada una no bas aban pa a explica las, sospechó que la causa podía adica en las muy di e sas condiciones de las i iendas. Del in en o de e i ica es a sospecha o hipó esis a ancan, al pa ece , sus g andes in es igaciones es adís icas. Ya en su p ime an eo conocido de es udio de es e i~o -en las No icias es adís icas e e en es al plano opog á ico de los al ededo es de Ba celona (1855)- a lo a el ema y, casi cab ia deci que los da os eunidos en o no al mismo son de los pocos que Ce da no omó de la Es adís ica de Ba celona en 1849 de Figue ola. Sea como ue e, lo cie o es que el análisis de la in luencia de las i iendas y de su dis ibución en el es~acio sob e la mo alidad es uno de los emas cen ales de sus abajos es adís icos que, simpli icando, cabe ag upa en dos g andes líneas: - es udio cuan i a i o del uncionamien o, es deci , de las elaciones en e con inen e y con enido. Den o de dicho es udio ocupaban un luga impo an e las elaciones en e mo alidad y i ienda, palab a es a úl ima que a Ce dá le pa ecía muy signi ica i a y adecuada po da a en ende que el albe gue del homb e "es su ida y el complemen o desu se " (1,391. - es adís ica económica de la población, "en que, po clases sociales, se expusiese la mane a de i i cada una de ellas, con sus medios, ecu sos y gas os, susen adas y salidas, su ca go y da a, con su co espondien e dé ici o esiduo" (11,557). El con inen e o pa e ma e ial de Ba celona, lo es udió con un c i e io casi opog á ico di idiéndolo en plan a y alzado. La plan a la cons i uían las ías e in e ías y el alzado lo o maban los edi icios. Las440 ías y las 42 plazas de Ba celona más las 108 ías y las dos plazas de la Ba celone a las clasi icó Ce dá en cinco g upos según su impo ancia ial y en cua en a según su impo ancia económica, pa a así pode es udia luego con de alle el p ecio de los sola es y el alo de los alquile es. Me ece señala se que Ce dá analiza la con usa es uc u a de la u be medie al con un esquema cuad icula en la cabeza, lo que le hace o dena las calles en dos g andes g upos según su umbo se ap oxime a un eje pa alelo a la cos a o a uno pe pendicula a la misma y, con el mismo esquema cuad icula en men e, halla las supe icies ec an- gula es equi alen es a las calles y sola es y calcula la manzana cuad ada equi alen e en supe icie a la manzana p omedio. NO menos cu ioso o in e esan e es e cómo clasi ica la misma supe icie u bana según dos sis emas dis in os de e e encia: el ia io y el in e ia io. El p incipio gene al que inspi aba esa clasi icación e a el siguien e: "Todo cuan o iene po obje o la ialidad y el mo imien o, lo e e imos a la calle, y odo cuan o pe enece a la es ancia o habi abilidad, lo e e imosa la manzana, isla o in e ías" (11,7). No es cues ión de de ene se aquía desmenuza las azones y en ajas que es e mé odo de clasi icación o ece. A í ulo indica i o de las su ilezas analí icas de Ce dá bas e con menciona que la ace a, en el concep o ia io, e a una pa e de la ía y, en el concep o in e ia io, cons i uía una zona aislado a del in e ías. Es e ma iz, al igual que la dis inción en e ía y calle, no e a supe luo o g a ui o sino que enía su papel en esa concepción dialéc ica que le lle aba a da an a impo ancia a los medios de comunicación como a los de aislamien o. En la imposibilidad de descende al de alle de sus in es igaciones es adis icas -el índice de las mismas ocupa con le a pequeña nada menos que 14 páginas de amaño olio-, me limi a é a señala que, pa a abo da el análisis de las elaciones en e el con inen e y el con enido, dió, en e o as muchas cosas más, cua o epasos a TODAS las i iendas, manzanas y calles de Ba celona. En el p ime o midió odas lassupe icies, di e enciando ías e in e ías y especi icando dis in os usos del suelo. En el segundo epaso cuan i icó las habi aciones y habi an es exis en es en cada calle, manzana, ba io y dis i o, o denando los habi an es y habi aciones según los pisos y di e enciando según se a ase de edi icios públicos o p i ados. Como decía Ce dá, esa e a una mane a de exp esa la capacidad p ác ica del con inen e. La azón de clasi ica los habi an es y habi aciones po pisos e a en onces de peso. An es del ascenso la seg egación social enía luga según la al u a. Ricos y pob e i ían en el mismo edi icio, pe o los icos pagaban más con al de aho a se las escale as y mo aban en los bajos que además e an mucho más amplios. Con ocabula io ac ual di íamos que la a iable "pisos" equi alia a un buen indicado de la en a. El e ce epaso lo dió o denando odos los mue os del decenio 1856-65 po pisos, calles, manzanas, ba ios y dis i os. El cua o consis ió en hace lo mismo con los mue os en una epidemia de cóle a que du ó80 días: la de 1865. Con las supe icies, la mo alidad y los habi an es su icien emen e desglosados, pasó a es udia las supe icies de odo ipo que ocaban po habi an e, la mo alidad anual absolu a y ela i a po pisos, calles, manzanas, ba ios y dis i os, el olumen espi able po piso y do mi o io co espondien e a cada pe sona po ho a de sueño, e c. I Las desigualdades que así llegó a cuan i ica e an imp esionan es y pa a mues a pueden bas a dos 1 bo ones: - el olúmen de ai e espi able po pe sona y ho a de noche en el do mi o io de un p ime piso co espondien e a una buena casa e a de 6,4 m3 ya un habi an e de una ienda de la Ba celone a le ocaban an solo 0.74 m3 (11,5291, es deci , casi nue e eces menos. - la mo alidad po pisos a iaba en la u be ma iz en e 1,77% en el p ime o y 3,17% en el quin o y en los subu bios u ales las di e encias e an aún más acusadas: 2,67% en los p ime os y 6,67 en los cua os pisos. (11,549). Vol iendo al ema inicial de las elaciones en e i ienda y mo alidad, no es a á demás señala , que, apa e de ocupa se de alquile es, p ecios de sola es, i mo de cons ucción, epidemias, e c, ue capaz de demos a cuan i a i amen e la a iación de la mo alidad según la clasesocial, según la densidad del ba io, según la o ien ación, anchu a y dis ancia al cen o de las calles, según los pisos y según hubie a o no ja dines in e io es en las manzanas. Pe o po más que con i ie a en un hecho p obado e indiscu ible la hipó esis inicial de que las condiciones de las i iendas y en gene al del con inen e in luían en la mo alidad, po más que llena a de núme os las700 páginas del omo II de la Teo ía gene al de la u banización escla eciendo ese y o os muchos pun os, po más que consag a a "la mayo pa e de nues a exis encia a acopia la inmensidad de da os que nos hacían al a" (11,677), a él le pa ecían insu icien es sus ciclópeas es adís icas; y es que el p og ama de in es igaciones cuan i a i as que él enía en men e e a mucho más amplio de lo que pudo ealiza y de lo que en onces e a ac ible en España: "Más adelan e, decía en el p ólogo a dicho omo II, me p opongo da el espécimen de una e dade a, cumplida y adecuada es adís ica u bana, al cual en mi concep o debe ía hace se, y en onces se e á que los de ec os que iene la que doy aho a, de ec os que yo soy el p ime o en econoce , no pueden achaca se a culpa u omisión mía, sino a las ci cuns anciasen que me he encon ado; pues aun cuando a ue za de dispendios y de iempo he log ado adqui i un buen núme o de da os que me al aban, los hay de es os que son de al na u aleza, que odos los es ue zos de un pa icula no son bas an esa ob ene los" (11,4). Uno de los ideales del inaudi o a án cuan i icado de Ce dá hubie a sido llega a p ecisa es adís icamen e la in luencia de la pa e ma e ial o con inen e no sólo en la mo alidad, sino ambién sob e el ca ác e y la conduc a de los habi an es: "si la es adís ica uese lo que debe se nos di ía, como nos lo di á cuando lo sea, cuan os c ímenes o ac os i upe ables al menos, han enido su o igen en la mala disposición en que coloca a nues o ánimo la is eza y males a que engend a la lob eguez de la mayo pa e de las i iendas en que es án condenadasa pe manece muchísimas amilias desg aciadas de nues as poblaciones" (5). De las es adís icas económicas según clases sólo pudo ealiza la co espondien e a la clase ob e a que es una ob a monumen al y casi sin pa angón en oda la Eu opa del XIX. Es di ícil concebi un es imonio más con unden e y aplas an e e i eba ible sob e sus penosas condiciones de ida. En esa es adis ica, Ce dá demos ó, en e o as cosas, que sob e un o al de 333 ca ego ías p o esionales de ob e os, solo a 11 les e a posible alimen a como es debido a sus amilias, y eso en el supues o de que sólo u ie an dos hijos y de que su muje abaja a ambién. Añadamos, po úl imo, que asas 11 ca ego ías es aban cons i uídas po p o esiones muy poco nume osas como músicos o g abado es de p ime a. No nos de enemos a da más de alles sob e el esc upulosísimo igo y mé odos con que Ce dá hizo es a es adís ica de la clase ob e a, pa a no ala ga más el a iculo. Algunas p ecisiones más al espec o se dan en el ca álogo de la Exposición conmemo a i a del cen ena io de su mue e. (91 Al pa ece , Ce dá conside aba undamen ales es as es adís icas económicas pa a ija las bases de una polí ica de i ienda, y en gene al pa a pone "a la ciencia y al ecnicismo en el caso de p ocu a , en cuan o uese posible, la acili ación, en la pa e ma e ial de la u be, de los medios más con enien es a coadyu a , o cuando menos a no en o pece el desemba azado uncionamien o de dicha ida u bana con elación a cada clase" (11.557). La es adis ica de la clase ob e a la pudo ealiza Ce dá g acias a una se ie de ci cuns ancias elices que supo ap o echa y que no hace al caso de alla aquí (7). La de las es an es clases le ue imposible: "no se a aba de esas di icul ades y obs áculos, al pa ece insupe ables, con que en el cu so de mis abajos epe idamen e he opezado, y que a ue za de pe se e ancia, de gas os y sac i icios, pueden al in ence se, como casi siemp e lo he conseguido; sino que los obs áculos que se oponían a la ealización de mi es adís ica especial, e an de al na u aleza, que su gían y se ep oducían en odas pa es, consis ían en las cos umb es in e e adas, en los hábi os más a aigados de nues a sociedad, es aban, po deci lo así, en la a mós e a de la ida social española, y quizás especialmen e de la ca alana. Vime, pues, obligado, o zado a desis i de mi in en o." (11,558). Po mucha que ue a la impo ancia a ibuida po Ce dá a la es adís ica, és a no dejaba de se un medio pa a él, o mejo dicho, el Úl imo escalón que e a p eciso subi pa a sen a las bases de la ciencia u banizado a. Casi al inal ya del omo II, decla a: "no eníamos aquí más obje o que euni y expone po un sis ema de ablas pi agó icas o cuad os sinóp icos, con enien emen e o denados y enlazados, odos los da os a i mé icos que han de se i nos más adelan e pa a esc ibi la iloso ía de la es adís ica u bana, sob e la cual hemos de unda la eo ía de la u banización" (11,677). El sal o del análisis a las p opues as ¿El análisis es adís ico exhaus i o de una ciudad conc e a, po ep esen a i a que sea, pe mi e o mula leyes de ca ác e gene al? Po lo poco que se sabe, nada nos asegu a que esa ue a la p e ensión de Ce dá. Quizás su obje i o ue a llama la a ención sob e la necesidad de basa cada al e na i a u banís ica conc e a en es udios es adís icos p e ios y o ece un mé odo de ca ác e gene al pa a abo da dichos es udios; mé odo aue Do al a de espacio no hemos podido explica aqui'en de alle. ¿se ía, en ese supues o, la ciencia u banizado a, más que un conjun o de leyes de alidez uni e sal, una me odología gene al pa a es udia los dis in os ipos de u banización? Pe o aún acep ando que los esul ados del análisis his ó ico y es adís ico solo ue an álidos pa a la ciudad en que se ealizan, ¿cómo pensaba jus i ica Ce dá es ese caso el sal o del análisis a las p opues as? Po lo p on o, es á cla o que Ce dá e a conscien e de que po mucho que se p o undiza a en un análisis, ese sal o siemp e esul a di ícil: "después de conoce p o undamen e lo que es de hecho una u be, apa ece más ácil, O MEJOR, MENOS DIFICIL, de ini lo que pa a el mejo se icio y con en amien o de odos, debie a se en eo ía" (11.1, mayúsculas mías). Po o o lado, exis e a eces la en ación de sepa a análisis y p opues as y admi i , a con inuación, que el p ime o puede se cien í ico, mien as las segundas no end ían po quése lo. Sin emba go, un examen de enido de la cues ión p on o demues a aue en el análisis suele i implíci a la p opues a, o, al me nos, la exclusión de cie as al e na i as. Es udia po igual los medios de aislamien o que los de comunicación o los espacios ap os pa a la soledad como los p opicios pa a la sociabilidad, excluye po lo gene al p opues as que igno en o a inconen en exceso uno de los polos. In es iga las desigualdades es ya una opción que acos umb a p e igu a la p opues a de una mayo igualdad. Así mismo, analiza el casco an iguo de Ba celona con un esquema cuad icula en men e pa ece lle a implíci a la p opues a de una cuad ícula; como de hecho ocu ió en el plan de Re o ma In e io y en el de Ensanche. En suma, del mismo modo que una p egun a condiciona casi ine i ablemen e la espues a, el ipo de aná,lisis que se haga condiciona y enca ila la posible gama de p opues as en una di ección p i ilegiada. Quizás el día en que alguien pene e en esa inmensa sel a i gen que cons i uyen las700 páginas de es adís icas del omo II de la Teo ía gene al de la u banización y se enga, además, un conocimien o mayo de su plan de Re o ma y Ensanche de Ba celona, quepa p ecisa más cómo concebía Ce dá ese di ícil paso de los análisis a las p opues as. Lo que hoy po hoy es indudable es que de los lle ados a cabo po él se desp endían pa a Ce dá "consecuencias lógicas" y que es aba deseando "da ienda suel a -imaginamos que en ese e ce omo que nunca llegó a publica se- a los mul iplicados y concluyen es comen a ios que se agolpan de opel en nues a imaginación" (11.699). pe o, aún dejando abie a esa cues ión pa a cuando se p o undice más en la pa e ya conocida de su ob a o pa a cuando apa ezcan nue os agmen os de la misma; lo cie o es que los es udios es adis icos cumplían de odos modos n una unción de g an impo ancia: sus i ui la opinión po el hecho. Como decía Bachela d, "la ciencia.. . se opone en absolu o a la opinión.. . Nada puede unda se sonb e la opinión: an e odo es necesa io4 des ui la. Ella es el p ime obs áculo a supe a " (8). T as los concienzudos es udios es adís icos de Ce dá dejaba, po ejemplo, de se opinable si el espacio echado disponible in luía sob e la mo alidad, o si los pob es pagaban más po m3 de i ienda, e c. Es as ma e ias opinahles se con i ie on en hechos indiscu ibles pa a el caso conc e o ba celonés. Se había supe ado así, el p ime obs áculo y la discusión ya solo podía ene luga en o o ni el: en el de las in ini as in e p e aciones o explicaciones de esos hechos comp obados. Así mismo, esos es udios es adís icos pe mi ían aco a azonadamen e los má genes en e los cuales debían mo e se en onces cie as a iables como, po ejemplo, densidades, anchos de calles, dimensiones de manzanas, e c., es deci , pe mi ían educi el ca ác e a bi a io o jus i ica mejo cie as nociones e índices manejados habi ualmen e a la ho a de p oyec a . Pe o, po más que el análisis aco e o enma que la p opues a, subsis en cues iones aienas al análisis que in luyen en la p opuesya o cues ionesque no ' nacen del análisis Do aue son ~ e ias al mismo e inspi an an o el análisis como las p opues as. En e es as úl imas cues iones ocupa un luga p eponde an e la idea de igualdad, qce cons i uye un cla o p incipio inspi ado de las p opues as u banizado as de Ce dá. Aunque quepa demos a que el c i e io enden ea aumen a la igualdad puede se una o ma de acionaliza cie as decisiones de plani icación conce nien es a la dis ibución de bienes o se icios, es e iden e que con iene ambién asgos y elemen os u ópicos. Y pa a en en a nos se iamen e con esos asgos u ópicos, se ía p eciso abo da el ema de las elaciones en e la u opía y la ciencia u banizado a o, en gene al, en e u opía y ciencias sociales; pe o sólo desb oza una cues ión an espinosa y di ícil como és a exigi ía un ex enso abajo especialmen e cen ado en ella. No obs an e, no quisie a e mina és e sin lanza al uedo de la discusión una hipó esis de abajo que c eo se ía in e esan e some e a deba e. La hipó esis en cues ión es que la po aho a poco conocida y es udiada ciencia u banizado a de Ce dá, cuyas bases hemos exominado en es e a ículo, puede in e p e a se como un equilib ado in en o de sín esis dialéc ica ei e u opía y écnica. A aquellos que de en ada conside an incompa ibles ciencia social y u opía y que, po lo an o, c een de ini i amen e en e ado el (1) Teo ía gene al de la u banización y aplicación de sus p incipios y doc inas a la e o ma y ensanche de Ba celona, Mad id, 1867, omo l. p. 17. Al se acsímil la eedición que Fabián Es apé hizo de es a ob a en 1968 en el Ins i u o de Es udios Fiscales, es indi e en e consul a una u o a edición. En adelan e, el ansc ibi alguna ci a o da o de es a ob a de Ce dá o del omo e ce o que añadió Es apé y que incluye una biog a ía y la eedición de una abundan e y jugosa se ie de olle os de la época en o no al ensanche y e o ma in e io de Ba celona, nos limi a emos a indica con u i núme o omano el omo y a con inuación i á el núme o de la página co espondien e; 1, 17 en el caso que nos ocupa. (2) Aunque no haya que desca a ampoco la hipó esis de que Ce dá compa ie a simplemen e ideas que en la época empezaban ya a es a en el ai e, se ía in e esan e as ea la posible in luencia, di ec a o indi ec a, de Comp e. El in e media io, po así deci , en e Ce dá y Comp e pudo habe sido el posi i is a inglés John S ua Mill. En 1853, cuando Ce dá se hallaba al comienzo de sus in es igaciones, se publicó en Mad id, aducido po el ca ed á ico ca alán Ped o Codina y Vila, una ob a de Mill muy in e esan e pa a alguien cuyo p opósi o e a unda una nue a ciencia social; me e ie o al Sis ema de lógica demos a i a e induc i a, o sea, exposición compa ada de los p incipios de e idencia y de los mé odos de in es igación cien í ica. (3) L'his oi e el la mb hode en u banisme, Annales Economies, Socié és, Ci ilisa ions, Julio-agos o 1970, pp 1143-11s. (4) Es adís ica de Ba celona en 1849. Ba celona, 1849, p. XI. Exis e una eedición acsímil del Ins i u o de Es udios Fiscales publicada en 1968. (5) Re is a de Ob as Públicas, 1864, p. 43. (6) Ca álogo de la exposición conmemo a i a del cen ena io de la mue e de llde onso Ce dá, Colegio de Ingenie os de Caminos, Canales y Pue os, 1976, p. 35. (7) Ce dá las desc ibe en 11,558-9 y los his o iado es Josep Bene y Casimi Ma í acaban de publica "Ba celona a mi ad del segle XIX" (Ba celona, Edi o ial Cu ial, 1976) donde ealizan un ex enso e impo an e abaio sob e el p oblema de las elaciones en e ambas, me mo imien o ob e o ba celonés en el bienio p og esis a pe mi o plan ea les el siguien e dilema: si la (1854-56). que ue cuando c is alizó la Monog a ía unción de las ciencias sociales es explica , es adís ica de la clase ob e a de Ba celona en 1856. jus i ica y e o za lo exis en e, la u opía no juega (8) Gas on Bachela d. La o mación del espí i u papel en ellas; si, po el con a io, hay en su cien í ico, Buenos Ai es, Edi o ial SigloXXI, 1974, p. 16. es uc u a un hueco pa a la c í ica, ambién lo hay a la la ga pa a la u opía, puessi se c i ica, se hace siemp e eniendo en men e un esquema o si uación ideal, inexis en e, u ópica. Aunque és e pueda se un also dilema o un dilema cuya exis encia dependa de cómo se de ina ciencia social po un lado y u opía po o o, c eo que, al es udia el sal o de los análisis a la p opues as, no hay más emedio que en en a se con la u opía, cuya impo ancia en la his o ia del u banismo, al ma gen del juicio posi i o o nega i o que le me ezca a cada cual, nadie puede nega . O dicho de o a mane a, en e los pasos p e ios a la undación de una ciencia u banizado a es á el oma una pos u a an eel ema de la u opía. A u o So ia y Puig