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Oracion fúnebre que en las solemnes exequias que el dia 18 de febrero de 1819 celebró en el Santo Metropolitano Templo de Nuestra Señora del Pilar el ... Ayuntamiento de ... Zaragoza por la S.ra Doña Maria Isabel Francisca de Braganza ... /

Abstract

Fernández de Navarrete, Benito; Miedes, Mariano; Gil, José Félix

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Oracion fúnebre que en las solemnes exequias que el dia 18 de febrero de 1819 celebró en el Santo Metropolitano Templo de Nuestra Señora del Pilar el ... Ayuntamiento de ... Zaragoza por la S.ra Doña Maria Isabel Francisca de Braganza ... /

Publisher: Por Mariano Miedes ...
Year: 1819
Source: https://zaguan.unizar.es/record/80042/files/CAJ_27_624ar.pdf
O
M
ORACION FUNEBRE
QUE EN LAS SOLEMNES EXEQUIAS
QUE EL DIA l8 DE FEBRERO DE 1819
CELEBRO /
EN EL SANTO METROPOLITANO TEl^ÍP ó
DE NUESTRA SEÑORA DEL PILAR ' ' ^
EL IL Mo AYUNTAMIENW--::!^^-^"
DE LA M. N. L. Y H. CIUDAD
BE ZARAGOZA
POR LA S.^^A doña MARIA ISABEL
FRANCISCA DE BRAGANZA
REYNA DE ESPAÑA Y DE LAS INDIAS
( Q. E. E. G. )
DI X O
El D. D. Beni o Fe nandez de Na ai' e e,
Dean de la misma S a. Iglesia Me opoli
ana , Juez Sinodal del A zobispado , Indi
iduo co espondien e de la Real Acade?nia
de la His o ia, y de hono de la de
San Luis.
Sale d luz po acue do y d expensas del misma
limo. Apun amien o d quien se dedica.
CON LICENCIA.
POR MARIANO HIEDES IMPRESOR DE DICHO
ILUSTRÍSIMO AYUNTAMIENTO.
A L I L a y u n a m i e n o
DE LA M. N. L. Y H. CIUDAD
B .'IE Z A 3 R .A G O Z A .
Hahiendo V, S, L enido a bien hace 
me en ende su de e minación de imp imi
el Elogio Fúneb e, que po su enca go p o-
nuncié en las solemnes Exequias de la Rey-
NA N a, S a. Dona Ma ía Isabel F an
cisca BE B acanza e. e, g.) celeb a
das po V. S. I. con oda pompa y mag
ni icencia en el San o Templo Me opoli a
no de N a. S a. del Pila , c eo obliga
ción mia dedica le aquel mi pequeño a
bajo , con el doble obje o de que al ab i
go del espe able nomb e de V. S. I. se cu-
h an
h an sus muchos, de ec os, y de co espon^
de de algún modo á las. singula es hon
as que me dispensa,.
No dudo que pa a semejan e de e mi-
iacion ^ p i icipalíTien e se liab a p opues
o . S. I. el conse a en la memo ia^
y ex ende has a las gene aciones mas e
mo as. las no icias de una Reyna^ malo
g ada , que po sus- i udes c is ianas y
polí icas nos hacía espe a undadamen e
la eno ación de los dias. mas en u osos
de ¡a España. ¿Y cuál o o in podia p o
pone se V, S,. I. cw^a: sumisión y amo á
sus Sobe anos se- halla cimen ado en los
sólidos p incipios que inspi a nues a Re
ligión San a , la qua mi a V. S. L co
mo su p incipal y mas; ap eciable pa i
monio 5 y an a aigado- en es a Ciudad^
que apenas se halla a o a alguna en el
Q be ^ que pueda p esen a de ello iguales
p uebas , siendo inume ables los Hijos de
V. S. L que po conse a la y de ende la
de ama on su sang e, y muy públicos los
es imonios que V. S. I. ha dado con el
es ablecimien o: de sus ies as y solemni
dades in e umpidas á pesa suyo, po el
as o no gene al que se expe imen o en el
Rey no odo?
Sob e an sólidos cimien os imp esos en
los co azones de los Za agozanos ^ no es
ex-
ex año el que T. S. I. pueda lisongea se
de p esen a en los mismos mon ones de
sus uinas glo iosas, en la ala de sus é 
iles campiñas , y en la sang e e ida con
p o usión po sus he oicos hijos , o as an
as p uebas y es imonios de su ina leal
ad y amo acia sus Sobe anos , pues an
g andes pé didas supo su i gene osa
agoza^po segui la causa jus a , y sos
ene los legí imos de echos de su augus a
y deseado Mona ca ; habiendo sido bas
an e su alo ^ aunque aislado y des i ui
do de mu os y o alezas , pa a es ella
y obscu ece la glo ia ic o iosa de las a 
mas del p esumido conquis ado del Mun
do ; y los dos po iados si ios que po su
du ación , po los abajos padecidos en
ellos con la mas he óica esignación , y po
las demás ci cuns ancias que los acompa
ña on 5 han hecho ol ida la memo ia de
los Numancías y Sagun os ^ dando áV^S, I.
un nomb e inmo al en odo- el mundo ^ son
la p ueba mas e minan e del he oico y.
ex ao dina io amo que Za agoza p o esa
á sus Reyes y Seño es.
No- dejó de da las V. S. L muy e-
le an es, cuando u o la elicidad de dis
u a po co os dias de la p esencia de
nues o: amado Sobe ano el S . B. Fe 
nando n ij al eg eso de su injus o cau-
i-

í e io , y de con inua las en los sucesos
ocu idos después de su glo ioso es able^
cimien o en el ono de sus mayo es, ío-
mando pa e con el mayo in e es en cuan-’
o ha con ibuido á sos ene los legí imos
de echos del Re y an suspi ado , sin que
es e e i o io se haya manchado con al
guno de aquellos ho o osos a en ados que
han a ligido á los buenos y leales habi an
es de o as capi ales de p o incia.
Cons an e V, S. I. en su inna a y ac i
solada leal ad, la ha ac edi ado nue a
men e es ableciendo la an igua cos umb e
m e iimpida po mas de un siglo de ce
leb a Exéquias Reales po sus Sobe anos:,
y si bien se ha dolido V, S. J. de no eje
cu a las con odo el apa a o y sun uosi
dad que en iempos mas elices s.e hacían^
y que no pe mi en las ci cuns ancias del
ac ual 5 lo ha suplido .el co dial a ec o y
ie nas lág imas con que celeb ó las de la
nunca bas an e bien llo ada Reyna Dona
Ma ía Isabel de B ag-anza.
Pe mi a V, S. I. que dé es e es imo
nio de su eligiosa leal ad ^ y de la g a
i ud con que es y se o ece de V, S. I.
a en o Capellán
Beni o Fe nandez de Na a e e,
n
*4.44. ^ «4. -H-■><>-H-><• -M-^-H-^-H--H-<H>
Mulie imens Dominum ipsa laudabi u .
La Muge que eme á Dios , esa es digna
de alabanza. P o . cap» 31. V» 30.
ILUSTRISIMO SEÑOR-
gSe á p eciso oda ía, habla desde es e
sag ado luga de la ins abilidad de las
cosas del mundo , de la nada de las
g andezas humanas , del humo de las
glo ias e enas, de ía mise ia y cadu
cidad de nues a ágil ida? Guando los
ejempla es que dia iamen e se p esen an
no nos demos a an es as e dades, ese
sobe bio Monumen o que enemos á la
is a se ía el es imonio mas an án ico,
el mas ené gico a iso, y la lección mas
e ible que pudie a o ece se á nues os
ojos pa a sojuzga nues o alaz en en
dimien o 5 y ija nues a eleidosa o-
lun-
VIII
lun ad, siemp e deslumb ada con las pom
pas del mundo , y los anos a ac i os
del pode . Y si nues os co azones alu
cinados con el esplando de las glo ias
e enas necesi aban de ecios .,é imp e
is os golpes pa a desasi se de obje os
an anos, y ol e se en e amen e acia
su Dios; aqiii se nos p esen a uno an
e ible y e icaz" po íus ci cuns ancias,
que debemos embla sino p oduce en
noso os el e ec o que .lajiies a del Om
nipo en e se ha p opues o al da nos un
espec áculo el mas unes o, pa a que
ado ando sus disposiciones en emos den-
o (le noso os mismos, y conozcamos
nues a agilidad.
■ En és o pa an las‘g andezas, ^el po
de ío, el aus o, y os en ación de los
mas encumb ados Mona cas, que i ma
dos de la misma masa que los demas hom-
h es , caminando la misma pe eg inación,
en an y salen del mundo po la. msma
pue a que los demás mo ales (i). Nadie
es á esen o de aquella ine imble sen en-
cía que p onunció un Dios e e no é
in alible con a la mise able descenden
cia de Adan p e a icado (2). Ni la
edad
i). Sap. cap. 7. íí. ?, e.
(a). Genes, cap. 3-
IX
edad mas lo ida, ni la mas obus a sa
lud, ni la al eza de las ge a quias soa
í ulos pa a eximi á los mo ales de
es a e ible pena, y odos hemos, de
su i la algún día que se á aquel en qu®
menos la espe emos (i).
Vol ed ues os ojos á es e úneb e
apa a o, y él os con ence á de es a e 
dad , que cie amen e no necesi aba an
dolo osa p ueba. Ma ía Isabel F ancisca
DE B aganza Reyna y Seño a de do»
mundos, Hija de Reyes , Esposa demues
o amado Sobe ano ,■ amada de; su Co ^,
espe ada de odos sus pueblos', . siendo
las delicias de su amilia po su a able
lidad , sus p endas y i udes , y la es
pe anza de sus as os dominios ; en el
mismo dia en que odeada de oda la
g andeza y mages ad que acompaña los
T onos, había. ecibido los sumisos ho-
menages de los p ime os Tidbunales del
Reyno, y cuando las mas halagüeñas
espe anzas lisongeaban nues o có azoái
po la p oximidad de su alumb amien
o , á los ein e y im años sie e .meses y
sie e dias de su edad (a) , qual lo de
licada que á la mañana se mues a es-
ca y olo osa , y á la..noche .se ma ehi ^
2 ' y
(i) Zue. cap, li. V. 40»
XVI
salo en sns úl imos momen os dan mués-»
as de ecu i á Dios, como c is ianas
e dade as. Po el con a io e éis en la
Eeyna nues a Seño a, desde que aya
on en su alma los p ime os des ellos de
la azón, un concie o y a eglo al en
odas sus acciones, que puede p ome e 
nos undadamen e dis u a de una Vida
e e namen e eliz y en u osa- ¥ pa a
ello p es adme ues a a ención.
Cuando llego el iempo, que Dios ha-
Lia señalado po é mino al Impe io de!
Usu pado , y la España después de ha
be dado el espec áculo de alo y leal
ad mas g andioso y he oico que han
is o los siglos ^ log é en ue za de au
dales de la p eciosa sang e de sus hijos,-
y de los sac i icios mas gene osos, e
es i uido al T ono de sus Mayo es á su
deseado Re ; no pa ecía habe asegu a
do oda ía la buena sue e y elicidad
de es os dila ados dominios sino eía^ ai
lado de su Sobe ano una iel Compañe
a , una Esposa amable y i uosa , que
pa iendo con aquel las ama gu as con
siguien es aj mando 5_ a ianzase la suce,-;,
BÍon del T ono , y comple ase la dicha
de es a leal y benemé i a Nación. No me
es pe mi ido pene a los a canos , ni
IC

XYIÍ
le an a el espe able elo con que se
cub en, y di igen los negocios de Es a
do, ni á mi p o esión co esponde da
lecciones en la ma e ia á los que alcan
zada jus amen e la con ianza de su So
be ano 5 manejan y a an asun os an
a duos y delicados. Mas si á un Minis
o del Dios e dade o, si d un Sace 
do e ca ólico y español es líci o a en
u a su juicio sob e las causas que mo
ie on a nues a Co e pa a conduci se
ace ca de la elección de Esposa pa a
nues o Sobe ano, de un modo an con
o me á los deseos de los piadosos Es
pañoles in e esados en conse a sus cos
umb es y su eligión ; me a e e é á de
ci que la de Ma ía Isabel de B aganza
ue la mas acomodada y ú il á los o
os, y sólidos in e eses de la Nación.
En un iempo en que la disolución
padecida po el Es ado , el oce con
nues os enemigos , y la licencia escan
dalosa de habla y de esc ibi habia di
idido y enagenado los ánimos : después
de una época en que con agiados con
la epidémica manía de inno a lo odo, y
con el u o de dispu a de las cosas
mas san as y sag adas, habían sido a as
ados ‘muchos de los nues os, epu ados
po sabios y desp eocupados al libe i-
3 nage
XVIII
nage inc eíble de ol e sus plumas y
sus lenguas con a el cielo , desac edi
ando nues a eligión, bu lando de sus
minis os, pin ándolos con los mas eos
colo es po su supues a inu ilidad , y
po su an decan ada opulencia , in en
ando acaba y des ui ese espe o e
comendable con que ios mi a la clase
del pueblo , que oda ía no ha sido se
ducida po las ideas impías de nues os
sabios e o mado es : en si uación an is
e en que ios Sobe anos, sin dis inción
alguna, habían sido a ados de i anos
y usu pado es : cuando á pesa de ha
be sido ep imidos an os males , oda
ía pa ece que sin desa aiga se , solo se
habían ocul ado sus in ames p oyec os, y
que saliendo á luz nue amen e, podían
acaba con el T ono y los Al a es en
nues o Reyno i la Co ona de España
que no se glo ía an o de los años de su
exis encia, como de la an igüedad y i 
meza de la é ca ólica (i), bien nece
si aba de una Reyna C is iana, eme osa
de Dios, y i uosa de co azón, que ali
iando las penas de nues o Mona ca,
a ianzase con su in lujo y ejemplo la
elicidad de an eligiosos y ca ólicos do
minios. ^
(i) J íí o. Flo ez : Feynas ca ólic. cap. i.
XIX
■' Y no digáis, Seño es, que es exage
ada es a pin u a , ó que las cosas no
habían llegado á al ex emo ; po que si
la his o ia de las Naciones ca ñlicas que
han su ido en pun o de Religión, pue
den ci a se como un es igo abonado en
la ma e ia , ella os ha á e que el ho 
o oso caos en que han sido abismadas
Pueblos en e os en ma e ia de eligión,
no ha sido abie o decla ándose de e
chamen e con a ella. La impiedad ué
siemp e a i iciosa. Los p ime os pasos
que die on ácia el p ecipicio es as des
en u adas naciones, ue on desp ecia ó
mi a con indi e encia las p ác icas e
ligiosas, menoscaba la au o idad de la
Iglesia , idiculiza á sus minis os, es
echa su ju isdicción , eclama como
abusos los de echos mas sag ados: em
peza on , es e dad, po aquellos que
-concedid la piedad de los P incipes, d
•consag o una posesión inmemo ial; pe o
p ecisamen e pa a que acos umb ado el
pueblo sencillo á e maneja po ma
nos p o anas asun os que juzgaba sag a
dos, no ex añase an o el espec áculo
.de e a acados en seguida aun aquellos
nuyo ege cicio ese d p i a i amen e Je-
-suc is o a sus Pas o es y Sace do es, á
dos que poco á poco in en aba ex endejj-
se
XX
se su osadía sac ilega pai*a consuma de
es a sue e la con usión , y uina del Sa
ce docio, y del Impe io. Ved si e an a
les , ó mas c í icas nues as ci cuns an
cias y delicada si uación. El Rey la co
noce 5 y oda la impo ancia del acie 
o en elegi se una iel Compañe a, que
le ayude en p omo e la elicidad de sus
amados Vasallos, y que no aumen e sus
ama gu as con una conduc a poco c is
iana , ó con ejemplos que omen en el
mal en ez de a aja lo, y so oca lo.
La elección se ija en Ma ía Isabel
DE B aganza , hija de los P íncipes de la
Excelsa, Fidelísima , y Real Gasa de Po 
ugal , la que además de habe dado en
o o iempo muchas Reynas insignes á
la España (b) se hallaba aho a unida á
nues o Rey con los mas es echos ín
culos de pa en esco y amis ad (c). Las
ecomendables p endas de es a P incesa
hacen p onos ica la elicidad del pue
blo español. Desde Niña había mos a
do un ca ác e odo dulzu a , y las in
clinaciones mas amables. En edad an
ie na , léjos de gus a de las di e sio
nes an comunes en ella , se dis inguía
po su aplicación al abajo, y sob e o
do po su ehemen e inclinación á ins
ui se en nues a Religión Sag ada, na
ce-
xx
cede o de aquel emo san o de Dios que
la di igid oda su ida , y dei que des
de en onces no cesó de da las mues as
mas ele an es y posi i as. Do ada de un
alen o cla o y despejado, no solo ap en
de con pe ección odas las labo es p o
pias de su sexo , la His o ia, Geog a ía,
An igüedades de Po ugal (d), la Lógi
ca , y Me a ísica , sino ambién las len
guas F ancesa, Inglesa, I aliana, y aun
la La ina, pa eciéndose an o en la pose
sión de es e ul imo idioma, como en o as
muchas p endas que la ado naban á la
céleb e Isabel la Ca ólica. Al paso que
se aumen aban sus luces y conocimien
os, c ecia su i ud y decidida a ición
á la ciencia sólida y e dade a que nos
enseñó Jesuc is o , cuando mos ándonos
nues a dignidad y nues a bajeza, nues
a g andeza y nues a mise ia , nos des
ci ó los Mis e ios, que no pudo an es
pene a oda la sabidu ía del Paganis
mo , y la necesidad que enemos de un
auxilio supe io pa a apa aimos del mal,
y ob a ec amen e. Dedicada con es a
in ensión al es udio de Ja Religión e 
dade a, log ó en ella una ins ucción po
co común, aun en e pe sonas de su ele
ada clase , pe o mezclada con la mas
p o unda humildad. Asi se dis inguía, y
e a

XXII
e a conocida en la Co e de To uga!
po el gus o y e o con que asis ía á
la celeb ación de los Sag ados Mis e ios,
y desde que ue capaz á la pa icipa
ción de los San os Sac amen os, Pene a
da de que nues a Di ina Religión es o
da ca idad, dio p uebas muy an icipa
das desde su niñez, de ama ie namen
e á sus semejan es, iendo en ellos al
mismo Jesuc is o, soco iendo á los me
nes e osos , y omando á su ca go los
in e eses de los des alidos (e). Tales i 
udes la hicie on las delicias de sus Pa
d es, las de la Co e de Po ugal, y de
cuan os ubie on la dicha de a a la,y
de conoce la eligiosa esignación con
que su id los abajos y p i aciones de la
la ga y pelig osa emig ación á que obli
gó á la Casa de Bb.aganza el Usu pa
do uni e sal; y ales i udes pa ecía
le me ecie on aun en es e mundo el p e
mio debido , des inándola Dios pa a el
T ono de España, y Esposa de nues o
amado Sobe ano.
Españoles, oso os espe abais con an
sia la llegada de ues a nue a Reyna,
y el Cielo os e a daba es a dicha po
ina se ie de acon ecimien os imp e is
os ( ). Mas al ín log as eis ues os
deseos, y jamás ol ida eis el dia 4 de
Se-
xxm
Se iemb e dé i8 i6, en que llegando á
ues as cos as , dis u ando de su ama
ble p esencia, de su modes a a abilidad,
a icinas eis mil elicidades á ues a Pa
ia , y la eno ación de los en u osos
dias de o a Isabel , y o o Fe nando.
¿Pe o qué; és a jo en P incesa ele ada
en an ie na edad á uno de los p ime
os T onos de la ie a, conse a á en él
sus i udes, su dulzu a,su ca idad, su
modes ia? No es emp esa an ácil como
pa ece el con inua conduciéndose de es
a mane a; equie e g andes es ue zos^
y gene osos sac i icios ; es p eciso pa a
ello esis i las inclinaciones de una na
u aleza iciada , mas ehemen es en la
ju en ud ; lucha con a las unes as i n^
p esiones que causan los malos ejemplos,
que po desg acia no al an en las Co 
es , y comba i la iolen a ue za de la
cos umb e , cuyo impe io apenas eco
noce lími es. Pe o el emo de Dios que
no ha abandonado el eo azon de Ma ía
Isabel, la sob epone á odos es os o
piezos ; y en e el b illo y esplando es
del T ono , en e los sumisos obsequios
de una Co e endida , y en e las acla
maciones de un inmenso Pueblo que la
idola a, conse a su i ud inal e able.
Desde su llegada se descub ie on y
ex-
XXIV
endie on bien p on o po odo el Rey-
no los e ec os de su eligiosa educación,
y del ca ác e dulce y jus o que aque
lla o ma á quien sabe ap o echa se de
sus lecciones. El o den y a eglo que in
odujo en su amilia ue on uno de los
p ime os obje os de la pública admi a
ción. Muy apa ada del abuso que de
sus comodidades hacen an as de las que
se dicen Seño as , que c eyéndose sin du
da exen as de su i la pena del aba
jo, impues a á oda la descendencia de
Adan , pasan su yida desde la cama á la
mesa , desde la mesa ai paseo, desde el
paseo al ea o, desde el ea o al bayle
d al juego, y desde es e á la cama, pe 
diendo el iempo en an e gonzosa y
c iminal ociosidad , como si pa a es o hu
bie an sido c iadas á la imagen de Dios,
y edimidas con la sang e de su Hijo:
Ma ía Isabel R eyna de España deja la
ea aa o diná iamen e con el dia , y mu
chas eces an es de amanece , aun en
in ie no i con encida de que el ocio es
maes o consumado de malicias y de ini
quidad (1)5 y que asi como el e eno,
que se man iene aldío y sin cul i o no
p oduce sino malezas, igualmen e nues
a
(/) Ecclesias . cap. SS‘
XXV
a alma se ex a ía po necesidad sí no
se la ija con algún hones o abajo; de
cla a pe pe ua gue a á la ociosidad, y
gas a odo el día ocupada en di e sas y
U iles labo es, á ejemplo de aquella (g)
o a Isabel hono de las Españas, que
en endía no deg ada su dignidad oman
do en sus Reales manos el huso y la ue
ca , no an o pa a p o echo de su casa,
cuan o pa a consuelo y ali io de an os
in elices que ep esen an, y en quienes
nos lo pide Jesuc is o.
Hab á algunos que quizá end án po
pequeneces indeco osas á es e Sag ado lu
ga los hechos indi iduales con que yo
in en o p oba las i udes domés icas de
la Reyna nues a Seño a. ¿Mas po qué
me he de desdeña de segui el ejemplo
del Espí i u San o, que haciéndonos el
elogio de la Muge ue e , pone en e
sus manos la lana, el hilo y el huso, y
nos la pin a eco iendo los incones de
su casa; p ocu ando po su esposo, po
sus hijos 5 y po sus domés icos? (i) Se
gún es e modelo de He oínas e dade as,
el amo de la Reyna al abajo e a al,
que no solo se ocupaba en bo da y di
buja con p imo , sino aun en co a y
4 cose
(i) P o e b. cap. ^i.
xxxn ^
se a e gonzó 9 ni desdend ejecu a
aquello mismo de que se a e gonza ian,
y desdeña ían las Seño as pa icula es (i)*
Ojala que ejemplo an p o echoso no se
bo e jamás , y sea imi ado po oda#
nues as mad es de amilia.
Tales e an las i udes p i adas de
Ma ía Isabel de B aganza ; i udes que
no econocían o o o igen que el emo
de Dios 9 aquel emo que nos hace esqui
a el mal (2)9 y ob a el bien (3)5 aquel
emo que es el p incipio de la sabidu-
^ ía (4), y aun la sabidu ía misma (5),
■ Sí ; es e san o emo que el piadoso To
bías enseñó á su hijo desde la niñez (6)
ué el que ap endió Ma ía Isabel al la
do de su piadosa Abuela la Reyna de
Po ugal 5 con los ejemplos de sus Pa
d es 5 y las lecciones de la i uosísima
Aya que la di ige. Poseyendo un co a
zón bien o mado , y una alma de las
mas elices disposiciones , co esponde es
a ie na plan a á los esme os que se em
plean
(1) Qiiod p i ad e uhcsciin , non e ubui
Jmpe a o . S. Jmb os. de obi u Teodosii O ado,
(a) P o e b. cap. iS. . a7- e cap. iS- . 6.
(^) Eccíesios . cap. ló. . 1.
(4) P o e b. cap. 1. . 7. e cap. ü. lo.
(ój Job. cap. . 2.8.
^6) Tob.cap. i. . 10.

Xxxiil
plean en su cul i o , y á !as g acias con
que el cielo la en iquece. Ag adecida á
sus buenos o icios hon a á sus Pad es
obedeciéndolos en un odo , sin da 
les el meno disgus o ni deja de cum
pli sus insinuaciones 5 aun las que pu
die an pa ece pequeneces, en é minos
que has a el iempo en que salió de su
compañía jama's is ió, ni usó cosa algu
na que no la p esc ibiese su Mad e. Lle
gada á Cádiz mani ies a el amo espe
uoso que Ies conse a , deseando se les
comunique luego la no icia de su eliz
a ibo. ¿Y qué mucho les mues e su g a
i ud 5 quien en p ueba de la que iene
á su que ida Aya (i) se aba e has a el
pun o de se i la en sus en e medades,
aun en los o icios que pod ía hace una
c iada ? Jamás ol ida las lecciones con
que la ins uyó en su niñez, y desde la
al u a del T ono que dis u a, ecue da
y echa muy de menos la compañía de
una Maes a que con sus eligiosos con
sejos la p eca ió de los iesgos á que la
exponía su si uación.
Conociendo nues a mise ia , y la a
cilidad con que ol idamos las mas san
as lecciones y buenos p opósi os, si no
acudimos al Pad e de las luces implo
ándolas en su di ino aca amien o, casi
6 no
XXXIV
no hay ho a del dia en qne deje de
ejecu a lo con la mayo humildad. Ape
nas deja la cama muy emp ano, cuan
do ya se pos a en la p esencia de Dios,
le o ece sus acciones, pide su asis encia
pa a no o ende le , lee ía ida del San
o y o os lib os espi i uales , oye Mi
sa dia iamen e, aun hallándose en e ma^
y en las noches, además del San o Ro
sa io que eza con admi able de oción,
le an a sus manos al cielo, y man iene
su espí i u en el a o con Dios po me
dio de o as o aciones y lec u as piado
sas. Asi omen aba aquella humildad p o
unda que la ca ac e izaba en medio de
la ele ación del T ono, y de los hala
gos de una Co e. Ved el o igen de aque
lla mode ación que gua da en su cua 
o, en donde mas que Reyna, pa ece^ una
Seño a pa icula , y de aquel empeño en
ocul a cuan o es posible sus i udes. Es
e es el p incipio de aquella modes a des
con ianza con que mi ana odas las accio
nes y ob as que ejecu aba (j ) , ehusando
siemp e las alabanzas que se la ibu aban.
¿ Qué di émos de ,su espe o á los Sace 
do es? áQué de su ene ación á las co
sas san as? Si ha de ace ca se al Sac a
men o que expía nues os pecados, ehúsa
aun las dis inciones concedidas á su al a
clase,
XXXV
clase, y con p uden e disimulo sepa a
la almohada , pa a hinca sus odillas so
b e la du a ie a. Pe o cuando mas ma
ni es aba que su alma se hallaba aspa
sada del emo san o de Dios, e a cuan
do había de p esen a se á la sag ada
mesa á ecibi el Co de o inmaculado
que qui a los pecados del mundo. To
dos se edi ican al e la p o unda hu
mildad con que se liega á aquel Celes
ial Con i e, que mi a con al ene a
ción y espe o , que decía muchas e
ces : aun cuando mi conciencia no me a ^
guya de culpa g a e, jamás end é a
lo pa a ecibi al Seño , sin p e ia con
esión. Se ace ca á es e San o Sac amen o
an es de su p ime pa o, disponiéndo
se pa a él con con esión gene al , con
pa icula pa a el segundo, asis iendo
en la noche de Na i idad á los May i-
nes , y Misa solemne, á es ezadas en
su O a o io; ecibe en la p ime a la
Sag ada Comunión , como si p e iese que
ai dia siguien e había de en ega su Espí
i u al C iado , ó mejo di é po que el Se
ño quiso, como en o o iempo á Elias,
con o a la an es de su ánsi o con es e
pan Sag ado pa a el iage de la e e nidad,
que an p on o había de emp ende (i).
En
(i)
I egum
5
.
cap. ig. . 8.
XXX'VI
En es e Sag ado Con i e adqui ía
aquella dulzu a y sua idad que mos a
ba en odas sus acciones , y aquella pa
ciencia inal e able en medio de los ma
yo es abajos y ama gu as. Pocas e
ces acos umb an al a es as á los mise
ables hijos de Adan , aun en las mas
sublimes ge a quias. Mas á la Reyna nu
es a Seño a se le p esen an algunas bien
pa icula es pa a ac isola con ellas su
en idiable i ud. Dios quiso pone nos á
la is a en la clase mas, ele ada , y en
la edad mas ie na el modelo de una de
las p incipales del C is ianismo, á sabe ,
de la sumisa esignación á sus san as dis
posiciones po du as que nos pa ezcan,
pe mi iendo que su p ime pa o ue a
sumamen e abajoso y di ícil. Cuan as
ope aciones ue on necesa ias pa a que
el u o de sus en añas no pe eciese, á
odas se p es ó ; y enmedio de los mas
ecios dolo es , y iesgos mas inminen es,
su anquilidad y eligiosa esignación
die on á la Co e , poco acos umb ada á
ales ejemplos, es e g ande de con o mi
dad con aquella peni encia gene al que
Dios impuso á la p ime a muge en cas
igo de su pecado , de lo que puede en
es e ance el emo san o de Dios, y la
g acia de Jesuc is o aun en una hija, en
una
XXXVII
«na Esposa de Reyes, y en «na Nina
de ein e años, y de que los mandamien
os del Seño son cimien os e e nos en
el co azón de una Muge san a (i). Y si
es in alible que la muge i uosa y ho
nes a es g acia sob e g acias (2) : si el
emo de Dios supe a á la sabidu ía y
á la ciencia, y se sob epone á odas las
cosas (3): si el apa a nos del mal es ob a
de es e san o emo (4), ¿duda émos o
da ía asegu a , á is a de las i udes
p i adas de Ma ía Isabel F ancisca de
B aganza , de su cabal desempeño en las
obligaciones de Hija obedien e , iel Es
posa , buena Ama, y ie na Mad e , que
dio p uebas de eme á Dios, y de se
digna de nues as alabanzas? Todas las
acciones de su ida . in e io lo ac edi
an de un modo an incon as able, que
aun cuando yo no lo publica a , lo pu
blica ían , como el Esposo é hijos de la
Muge ue e (5), cuan os ubie on la e
licidad de conoce la.
De es a misma aíz del emo san o
de Dios nacían aquellas b illan es i u
des
(2) Fcclesias , cap. 16. . 24.
(^2) F e í. c a p . 26. V. ig .
(y) Eccl. cap. 25. . . y 14,
(4) F o e b. cap. 16. >. 6.
, (4) P o . cap. ^2. V. 2S.

xxx m
des que mani es ó como Reyna , y que
nos p ome ían e es ablecida la Espa
ña al digno luga que ocupó en o o
iempo en la Eu opa po la se e idad de
sus cos umb es, y p obidad de su ca ác
e . Colocada en el Solio de dos mun-*
dos, como la ciudad sob e el mon e, ó
como luz sob e el al o candele o del
T ono, jamás desmin ió su c is iana y i 
uosa educación. Desde su llegada á Cá
diz mues a su eligiosidad , que iendo
an e odas cosas , da g acias á Dios en
su san o Templo po la elicidad de su
iage (1) inmedia amen e después que
desemba ca : Je éz , Se illa , Có do a , y
demás pueblos de la ca e a, que ubíe-
on la dicha de hospeda la , admi a on
su eligiosa piedad. La íspe a de la a
i icación de su desposo io pu i ica su al
ma en el San o Sac amen o de la Peni
encia. Pe suadida de que debiendo se
el dechado y modelo de sus asallos, no la
bas a camina coa ec i ud en la p e
sencia de Dios , si no camina en la de
los homb es, á quienes debe da buen
ejemplo; desde el al o luga en que la
P o idencia la ha colocado conoce ha
lla se obligada á p ac ica algunas ob as
buenas en publico, no po ag ada a!
mundo , ni apa ece piadosa á sus ojos,
sino
XXXIX
sino pa a que al e las glo i iquen al Pa
d e celes ial (i) , y se exci en á su imi a
ción y á la p ác ica de la i ud. Tiene
an g a ada es a idea en su co azón , que
en la líl ima noche de la Na i idad del
Seño , haciéndola p esen e una pe sona
de su se idumb e , podía ene no
edad asis iendo á los May ines y Misa;
que yá eía Dios sus buenos deseos, y
la disposición de su co azón; espondió
con ene gía : SI: Dios lo é ; pe o el pue
blo á quien debo da buen ejemplo no lo é*
Ma ía Isabel conducida po el emo
de Dios, y po la p udencia que de él
dimana supo concilia el cumplimien o
de es e p ecep o con el o o que nos da
el E angelio de no p ac ica la i ud
pa a se is os de los homb es , y de
ocul a á nues a mano sinies a lo que
ejecu a la dies a en ales casos (2). Po
eso, si se ace ca publicamen e á los San
os Sac amen os de la Peni encia y Eu
ca is ía una ez al mes , y además en las
es i idades de los Mis e ios del Seño , y
su San ísima Mad e, cuando lo ejecu a ex
ao dina iamen e 5 que e a con bas an e
ecuencia : ¡Qué de p ecauciones se la
é
Maih. cap. 6. . iS.
Ma h. cap. 6*. . 3.
XL
é o na pa a ocul a an san as ob as,
has a á su misma amilia í Sale de casa
al amanece sin apa a o alguno , ó en su
habi ación no da ó den pa a que se le dis
ponga el O a o io acos umb ado en los
dias de comunión, y S. M. misma po
•sus p opias manos apa eja o o O a o io
en una Cáma a mas in e io y e i ada,
pa a ecibi sin se no ada al San o de
los San os. Si en el día de la Enca 
nación del Hijo de Dios da de come
eada año á doce muge es pob es ; si
dispone mensuaimen e de una can idad
pa a limosnas, c eyéndose obligada á
da es as mues as de humildad, y ca
idad c is iana, ejecu a lo p ime o en
publico , y pa a que lo sea lo segundo
se ale de su Mayo domo mayo . Pe
o cuando con el sob an e de su asig
nación a a de soco e amilias e gon
zan es y des alidas , enca ga su dis ibu
ción á un c iado de su cua o, á quien
además de ape cibi lo con el sec e o, ha
ce qui a el uni o me de Casa Real, pa
a que de ningún modo se sepa , ni sos
peche que es la Reyna quien asi mi a
po los menes e osos.
1. Si asis e po la noche al Rosa io que
el Rey nues o Seño eza en su O a o
io con sus c iados y -si ien es 5 si oye
Misa
^üL
Misa odos los dias, y en los es i os la
Mayo de la Capilla Real , isi ando en
ellos á N a. S a. de A ocha; en ece
Vie nes que ecibe la Sag ada Comunión
en la Iglesia de S. F ancisco de Paula,
y en los nue e dias, que al in de sus
dos p eñados isi a o as an as Iglesias
de N a. Seño a , oma la mañana , y
saliendo en una Be lina, sin ninguna in
signia de Casa Real, acompañada de su
Augus o Esposo, ó de su Cama e a , cum
ple sin se conocida sus piadosos o os.
Si pa a mues a de su de oción no se
eca a de o ece publicamen e un es
ido á una San a Imagen ; ocul ando siem
p e sus i udes, a eglada en lo in e
io de su espí i u, como an es de subi
al T ono, con inua su a o con Dios en
la soledad de su Real Cáma a, y en ella
desahoga su co azón an e las Sag adas
Imágenes de Jesús Naza eno, de Ma ia
San ísima de los Dolo es , de S. Ra ael,
y S. F ancisco de Paula, que conse a
y ene a sob e el eclina o io de su Ga
bine e , suplicando á un P elado las ben
diga pa a que exci en mas su de oción.
An e ellas implo a la p o ección del cie
lo , o ma sus san os p opósi os, y se de
cide po aquellas ocupaciones que pue
den se mas ú iles á sus amados Espá-
6 ñoles*
XL m
inocen e de niños abandonados po los
mismos que les die on el se á cos a
de c ímenes y maldades, esos niños ex-^
pósi os que deben mo e la compasión
de odo homb e sensible, ¿deja án de
expe imen a la mas ie na en el piado
so co azón de la Reyna nues a Seño a?
qÓ dia memo able! ¡O suceso digno de
admi ación , y de en alla se en láminas
de b once! Dia en qué p esen ándose de
incógni a y sin ningún apa a o en la.
Real Inclusa de Mad id, oma en sus
b azos uno de aquellos desg aciados Ni
ños, lo aca icia , lo coloca en su egazo
y no se desdeña de limpia lo, empa
ña lo y aja lo con sus p opias manos;
y que iendo epe i con o o el mismo
ac o de ca idad, es econocida po una
de las piadosas He manas que elan so
b e aquel Es ablecimien o. Vi uosas hi
jas de San Vicen e de Paul; ¿cual ué
ues a so p esa al e á la Reyna de
España , á una Reyna jó en, de solos
ein e años, ex ende sus manos á o icios
an humildes, y p ocu a aquel ali io á
las inocen es íc imas de la c iminal in
con inencia? Niños has a aho a desg a
ciados , ya podéis llama os en u osos:
si ues os p opios pad es mas c ueles
eon oso os que los ig es , consumando
con

xox
con sd ie eza los c ímenes *con q ie os
die on el se os han abandonado, aquí
ie os p esen a una nue a Mad e , pues
como al os adop a y os a a la pia
dosa Reyna M a ía Isabel. ¡Ó i uosa
Seño a! Al e el san o empeño en c ia
á us pechos los hijos con que el cielo
e a o eciese, y us piadosos planes pa
a educa los en la piedad y emo de
Dios , a aba de iguala e con Ja pia
dosa Reyna Doña Be enguela, que asi
c ió y educó al San o Rey D, Fe nan
do : y al ad e i u a ición al abajo,
u odio al ocio , y u inclinación á g an
des y lí iles emp esas, pensaba compa
a e á aquella Isabel asomb o de la Es
paña 5 que en el siglo quince dió mues
as del ul imo pun o á que puede lle
ga el es ue zo y el espí i u de una Mu-
ge g ande; mas iéndo e en ese asilo de
la inocencia empleada en ob as an aba
idas y humildes, no hallo con quien
compa a e sino con nues a ilus e Za
agozana Isabel, la San a Reyna de Po 
ugal, Alaben o os u p udencia , u de
cidida p o ección á las a es , u zelo y
demás i udes , mien as yo a óni o y
asomb ado admi o en el silencio, y celeb o
con mis lág imas la humildad c is iana que
mues as en es e hecho epe ido en o as
ocasiones. ^ ¡O
¡o emo -de Dios! ¡O Religión'c is iana!
Sola u p oduces es os ejemplos : sola u
haces . que el ico y el mona ca eco
Bozca en el pob e des alido á su p opio
he mano y la imagen de su Dios. Esos
embaido es que nos hablan de igualdad
y de de echos del homb e , no p ac i
can es a doc ina. Sola u e es escue^
la de cos umb es. No : la que los des-»
p eocupados llaman al, escuela es de
icios y disolución : in eliz géne o hu
mano si, no ubie as o a escuela : sus
maes os deg adados no dan es as leccio
nes : Jesuc is o, Jesuc is o solo ensenó á
los homb es es a i ud , que no llamó
ilan opía, sino ca idad ; ca idad, cuyo
nomb e quie e ol ida se, po que hay em
peño en que e ol ida el E angelio. Ved
aquí ios u os de una educación c is
iana , de una educación que muchos ha^
b án llamado, y aho a mismo llama án
en su co azón p eocupada y supe s icio¿
sa. i Supe s ición san a! ¡Ilus ada pi-eo-i
cupacion, las que enseñáis ales i udes!
Yo no las eo en las escuelas ilan ó-í
picas, yo no oigo sino oces y palab as,
pe o nó eo ob as : desde que esas lu
ces se han di undido eo sí aumen a se
el núme o de in elices niños abandona
dos 5 oigo habla de p oyec os, de pla-
. nes
LI
lies pa a su asis encia ; mas" no' eo que
se ab a la mano, que se ex iendan los
b azos de an o p oyec is a, de an o po
lí ico pa le o á p ocu a el soco o de
an g a e necesidad, y he is o con ho o
que po al a de auxilios pe ecen á mi
lla es es as desg aciadas íc imas de la
incon inencia. Llo ad , llo ad in elices
^c ia u as la al a de ues a Mad e, la
de es a Reyna , que con an o ín e es mi
aba ues a sue e : ella la mue e á o
ma á su ca go con un zelo y ac i idad
inc eíble la p opagación de ése Ins i u o
ca i a i o debido á la i ud del hé oe
glo ioso de la ca idad c is iana Vicen e
de Paul : á solici a la eunión de odas
las Casas de España bajo una sola cabe
za 5 impe ando con an laudable obje o
una Bula de su San idad , y pa a au o
iza mas an p ecioso Es ablecimien o
iene la dignación de cons i ui se su P o
ec o a 5 y admi i el ca go de Supe io-
a gene al. Pa ece , Seño es, imposi
ble que en el co o espacio de dos años
y es meses haya podido ejecu a an
as y an lí iles emp esas, Pe o la ca i
dad es ingeniosa, es ac i a, odo lo su-^
e 5 odo lo espe a ( ), odo lo consigue,
y
(3) Paul. 1. ad Coiin . cap. 13. 0.7.
LH
y es a i ud p ac icada po «na Miige ,
y po una Reyna, ex iende su in lujo has
a un pun o que no econoce lími es.
Asi lo expe imen amos en la de Mapx.ia
Isabel ; y su alen o , su eligiosidad , su
zelo , sus pocos años nos hacen concebi
g andes y undadas espe anzas. Ya e
mos , ya ocamos los e ec os de la elici-
dad que nos g angea ; mas la mue e :::
jAh dia ein e y seis de Diciemb e de
mil ochocien os diez y ocho! ¡O noche
aciaga y desas osa! jTu cub is e con u
neg o man o es a escena c uel y dolo?
osa 5 que apénas pudo sabe se ue a del
ecin o de Palacio! Pe o la mañana del
dia ein e y sie e en las calles y casas
de la Co e esuena la unes a nue a;
LA R eyna ha mue o ; ha mue o la R ey
NA. Las gen es se so p enden5-dudan:::
Mas enid, y en el mismo Real Palacio
en que aye la is eis odeada de ma-
ges ad y apa a o , siendo el dulce obje
a de ues o espe o y ene ación ; la
e eis hoy ió cadá e , ocupando un
lúgub e é e o con el malog ado u o
qíie lle aba en sus en añas. Co en, pues,
de opel y p esu osas, y al e po sus
p opios ojos la e dad de es e hecho,
las lág imas bañan sus mejillas, y no
pueden consola se en la emp ana pé 
dida
xm
i lida de'su ene ada Seño a (s). ¡
0
mun
do engañado ! 0 espe anzas des ane
cidas! Noso os habíamos concebido las
mas halagüeñas sob e nues a u u a e
licidad desde que imos us i udes^
Reyna ap eciable. Noso os eíamos ya
e o madas y es ablecidas á su an iguo
lus e las cos umb es de las Ma onas Es
pañolas 5 al e icaz é i i’esis ible ejemplo
de las uyas. Noso os nos p ome íamos
e lle ados á su ul ima pe ección los
bené icos Es ablecimien os omen ados y
p o egidos po u ilus ada ca idad. No
so os espe ábamos e de ocado al mons
uo ho endo de la impiedad , de la
desunión y de la il in iga , á im
pulsos de us singula es i udes. Noso
os ; : í Pe o ah ! No con ábamos con
nues os pecados ; no calculábamos que
no e me ecíamos , Reyna i uosísima.
[Dios Omnipo en e ! ¿No bas aban pa>
a cas igo de la España an os desas es
su idos po el c uel az?o e de las epi
demias , de las gue as , de la ana quía,
de an a sang e e ida, de an as lá
g imas de amadas, de an as he idas
como nos dejé abie as la impiedad, y
el u o as o nado y e oluciona io
de nues os desp eocupados e o mado
es? ¿No e an bas an es es os cas igoa,
sino

LIV
sino que ambién habéis de añadi ' él
de eclipsa , el de a eba a de nues a
is a es e as o luminoso, que pa ecía
des inado á alumb a nues o o izon e,
á pu i ica lo con su benigno in lujo de
ios inmundos háli os que lo in icionaban,
y del que con iábamos enjugase nues as
lág imas y cica izase nues as llagas, p o^
po cionándonos dias se enos y apacibles?
¡In eliz España! Con esémoslo pa a nues
a con usión y enmienda : no e amos
dignos de posee an ico eso o ; me e-
oiamos es e nue o cas igo , po que con
los an e io es , ni las cos umb es se han
mejo ado, ni los odios se han ex ingui
do ; po que oda ía se ab iga en el pe
cho de algunos bas a dos Españoles la
ponzoñosa sie pe de la ana quía ; po que
aun se ocul a, dije mal , po que aun le
an a en e noso os su ce iz e guida la
mons uosa Id a de la i eligión, como
lo ac edi a la indi e encia , el desp ecioj
la bu la con que son mi ados los ac os
eligiosos, y la disipación escandalosa con
que se asis e á ellos y se desempeñan.
Alma a o unada, camina á uni e con
u C iado . Feliz y mil eces eliz po -í
que abandonas es e mundo, mo ada del
o gullo, del odio , de la animosidad, de
la mala e, de la hipoc £sía, de la ca
lumnia,
LV
lumnía y de odos los ieios; po que
dejas es a egión de lág imas pa a dis
u a en la de los que i en e dades
amen e de una paz y descanso inal e
able.
; Po que, he manos mios, si enemos
jno i os pa a dolemos de que la Reyna
nues a Seño a haya mue o an emp a
no , en la p ime a ño de su edad ^ los
leñemos igualmen e pa a consola nos al
e que mu ió llena de buenas ob as, ha
biendo cumplido las obligaciones de Hija,
Ama, Esposa , Mad e, y Reyna , con una
exac i ud admi able, siendo sus días co 
os, pe o colmados de i udes; y que ué
a eba ada en sazón po quien odo lo
o dena á nues o bien, y quizá pa a que
la malicia del mundo, que no e a dig
no de posee la, no emponzoñase algún
dia su ie no y bien o mado co azón.
El Seño la lle ó pa a sí cuando oda
ía , ni el humo pes ilen e de la adula
ción 5 ni la pe idia de los malos conse
jos, ni el con agio de ios pe niciosos ejem
plos de que abundan las Có es, habían
podido seduci su alma eme osa de Dios,
ni imp imi se en su.espí i u el ca ác e
de la bes ia, ese espí i u, quie o deci
de indi e encia sob e p ác icas eligiosas,
an o mas c iminal, cuan o ha llegado á
. ex -
LVI
ex ende se ,'y á o ma ía emp esa que
dis ingue á los desg aciados hijos de es
e siglo. ¡O eliz Reyno, si e hubie a
-sido dado conse a an p eciosa idaí
Mas la ida e dade a no se halla en
ss as egiones de la ie a , solo puede
dis u a se en las del cielo. Si queda*
anos pesa osos po que an impensadamen*
íe ha desapa ecido de nues os ojos, con*
solémonos eon la espe anza de que ha
pasado á mejo y pe pe ua ida, y que
desde el T ono que en ella ocupa pedi á
consegui á con sus o aciones las ben
diciones que deseaba y p ocu aba á es
os Reynos, cuando dis u ábamos de su
is a; pues según la exp esión de S. Be 
na do (i), aunque se halle e es ida de
la es ola de la inmo alidad, y segu a de
su buena sue e, p ocui'a á solíci a la
nues a, mos ándonos de es e modo que
nos conse a en el Cielo el amo de que
en la ie a nos dio p uebas an sensi
bles y an epe idas.
Ni os desconsuele, ni apa e de es a
espe anza la is e idea de que mu ió sin
ecibi los San os Sac amen os : no los
ecibió , es e dad. ¿ Pe o acaso dejó de
desea los ? ¡ Ah Seño es I Digamos mas
bien
^ (i) S. Be na d. Se m, a. de S. Vic o e.
LVi
■ Líe' i c6 i el' P. S. Amb osio eh caso muy
semejan e (i), di igiéndonos á aquel Dios
e ible que a anca y a eba a, cuando
quie e, el espí i u de los P incipes (2).
¿Deja íais os , Seño , de concede ues
a g acia á Ma ía Isabel , es a g acia
que an as eces os pidió en sana salud
y mien as pudo? ¿Es a g acia que so
lici ó ansiosa y con odo su co azón en
el dia an e io á su ágica mue e? ¿Aban
dona íais el alma de una Reyna , en la
que puede ^éci se se conse aba esca,
y huméaba oda ía la Sang e de ues o
Hijo de amada po su salud, que ha
bía ecibido en el mas san o y augus o
de los Sac amen os? ¡Ah Seño ! ¿Quien
sino os la inspi ó aquel san o anhelo,
aquella hamb e sag ada que mos ó el
dia an e io pa a ecibi os , po que no
que íais Dios mió p i a la de aquel man
ja celes ial con que sus en áis y eguláis
á los que os íemeu? (3) Ni lo epen ino
de su mue e mengua sus mé i os y i 
udes ; po que esc i o es á, que aunque
el jus o sea an ecogido de la mue e, go
za á del e e no eposo (4): pues como nos
8 dice
(2) S. Amh os. de ohi u Valen ín. ConsoU
(a) Salm. yí>. . 11’ y 1^.
(3) Salm. lio. V. ó.
(4) Sapíen , cap. 4. . 7,