scieee Open visual document viewer

Oracion fúnebre que en las solemnes exequias que el dia 18 de febrero de 1819 celebró en el Santo Metropolitano Templo de Nuestra Señora del Pilar el ... Ayuntamiento de ... Zaragoza por la S.ra Doña Maria Isabel Francisca de Braganza ... /

Abstract

Fernández de Navarrete, Benito; Miedes, Mariano; Gil, José Félix

Full text

O M ORACION FUNEBRE QUE EN LAS SOLEMNES EXEQUIAS QUE EL DIA l8 DE FEBRERO DE 1819 CELEBRO / EN EL SANTO METROPOLITANO TEl^ÍP ó DE NUESTRA SEÑORA DEL PILAR ' ' ^ EL IL Mo AYUNTAMIENW--::!^^-^" DE LA M. N. L. Y H. CIUDAD BE ZARAGOZA POR LA S.^^A doña MARIA ISABEL FRANCISCA DE BRAGANZA REYNA DE ESPAÑA Y DE LAS INDIAS ( Q. E. E. G. ) DI X O El D. D. Beni o Fe nandez de Na ai' e e, Dean de la misma S a. Iglesia Me opoli ana , Juez Sinodal del A zobispado , Indi iduo co espondien e de la Real Acade?nia de la His o ia, y de hono de la de San Luis. Sale d luz po acue do y d expensas del misma limo. Apun amien o d quien se dedica. CON LICENCIA. POR MARIANO HIEDES IMPRESOR DE DICHO ILUSTRÍSIMO AYUNTAMIENTO. A L I L a y u n a m i e n o DE LA M. N. L. Y H. CIUDAD B .'IE Z A 3 R .A G O Z A . Hahiendo V, S, L enido a bien hace  me en ende su de e minación de imp imi el Elogio Fúneb e, que po su enca go p o- nuncié en las solemnes Exequias de la Rey- NA N a, S a. Dona Ma ía Isabel F an cisca BE B acanza e. e, g.) celeb a das po V. S. I. con oda pompa y mag ni icencia en el San o Templo Me opoli a no de N a. S a. del Pila , c eo obliga ción mia dedica le aquel mi pequeño a bajo , con el doble obje o de que al ab i go del espe able nomb e de V. S. I. se cu- h an h an sus muchos, de ec os, y de co espon^ de de algún modo á las. singula es hon as que me dispensa,. No dudo que pa a semejan e de e mi- iacion ^ p i icipalíTien e se liab a p opues o . S. I. el conse a en la memo ia^ y ex ende has a las gene aciones mas e mo as. las no icias de una Reyna^ malo g ada , que po sus- i udes c is ianas y polí icas nos hacía espe a undadamen e la eno ación de los dias. mas en u osos de ¡a España. ¿Y cuál o o in podia p o pone se V, S,. I. cw^a: sumisión y amo á sus Sobe anos se- halla cimen ado en los sólidos p incipios que inspi a nues a Re ligión San a , la qua mi a V. S. L co mo su p incipal y mas; ap eciable pa i monio 5 y an a aigado- en es a Ciudad^ que apenas se halla a o a alguna en el Q be ^ que pueda p esen a de ello iguales p uebas , siendo inume ables los Hijos de V. S. L que po conse a la y de ende la de ama on su sang e, y muy públicos los es imonios que V. S. I. ha dado con el es ablecimien o: de sus ies as y solemni dades in e umpidas á pesa suyo, po el as o no gene al que se expe imen o en el Rey no odo? Sob e an sólidos cimien os imp esos en los co azones de los Za agozanos ^ no es ex- ex año el que T. S. I. pueda lisongea se de p esen a en los mismos mon ones de sus uinas glo iosas, en la ala de sus é  iles campiñas , y en la sang e e ida con p o usión po sus he oicos hijos , o as an as p uebas y es imonios de su ina leal ad y amo acia sus Sobe anos , pues an g andes pé didas supo su i gene osa agoza^po segui la causa jus a , y sos ene los legí imos de echos de su augus a y deseado Mona ca ; habiendo sido bas an e su alo ^ aunque aislado y des i ui do de mu os y o alezas , pa a es ella y obscu ece la glo ia ic o iosa de las a  mas del p esumido conquis ado del Mun do ; y los dos po iados si ios que po su du ación , po los abajos padecidos en ellos con la mas he óica esignación , y po las demás ci cuns ancias que los acompa ña on 5 han hecho ol ida la memo ia de los Numancías y Sagun os ^ dando áV^S, I. un nomb e inmo al en odo- el mundo ^ son la p ueba mas e minan e del he oico y. ex ao dina io amo que Za agoza p o esa á sus Reyes y Seño es. No- dejó de da las V. S. L muy e- le an es, cuando u o la elicidad de dis u a po co os dias de la p esencia de nues o: amado Sobe ano el S . B. Fe  nando n ij al eg eso de su injus o cau- i- í e io , y de con inua las en los sucesos ocu idos después de su glo ioso es able^ cimien o en el ono de sus mayo es, ío- mando pa e con el mayo in e es en cuan-’ o ha con ibuido á sos ene los legí imos de echos del Re y an suspi ado , sin que es e e i o io se haya manchado con al guno de aquellos ho o osos a en ados que han a ligido á los buenos y leales habi an es de o as capi ales de p o incia. Cons an e V, S. I. en su inna a y ac i solada leal ad, la ha ac edi ado nue a men e es ableciendo la an igua cos umb e m e iimpida po mas de un siglo de ce leb a Exéquias Reales po sus Sobe anos:, y si bien se ha dolido V, S. J. de no eje cu a las con odo el apa a o y sun uosi dad que en iempos mas elices s.e hacían^ y que no pe mi en las ci cuns ancias del ac ual 5 lo ha suplido .el co dial a ec o y ie nas lág imas con que celeb ó las de la nunca bas an e bien llo ada Reyna Dona Ma ía Isabel de B ag-anza. Pe mi a V, S. I. que dé es e es imo nio de su eligiosa leal ad ^ y de la g a i ud con que es y se o ece de V, S. I. a en o Capellán Beni o Fe nandez de Na a e e, n *4.44. ^ «4. -H-■><>-H-><• -M-^-H-^-H--H-<H> Mulie imens Dominum ipsa laudabi u . La Muge que eme á Dios , esa es digna de alabanza. P o . cap» 31. V» 30. ILUSTRISIMO SEÑOR- gSe á p eciso oda ía, habla desde es e sag ado luga de la ins abilidad de las cosas del mundo , de la nada de las g andezas humanas , del humo de las glo ias e enas, de ía mise ia y cadu cidad de nues a ágil ida? Guando los ejempla es que dia iamen e se p esen an no nos demos a an es as e dades, ese sobe bio Monumen o que enemos á la is a se ía el es imonio mas an án ico, el mas ené gico a iso, y la lección mas e ible que pudie a o ece se á nues os ojos pa a sojuzga nues o alaz en en dimien o 5 y ija nues a eleidosa o- lun- VIII lun ad, siemp e deslumb ada con las pom pas del mundo , y los anos a ac i os del pode . Y si nues os co azones alu cinados con el esplando de las glo ias e enas necesi aban de ecios .,é imp e is os golpes pa a desasi se de obje os an anos, y ol e se en e amen e acia su Dios; aqiii se nos p esen a uno an e ible y e icaz" po íus ci cuns ancias, que debemos embla sino p oduce en noso os el e ec o que .lajiies a del Om nipo en e se ha p opues o al da nos un espec áculo el mas unes o, pa a que ado ando sus disposiciones en emos den- o (le noso os mismos, y conozcamos nues a agilidad. ■ En és o pa an las‘g andezas, ^el po de ío, el aus o, y os en ación de los mas encumb ados Mona cas, que i ma dos de la misma masa que los demas hom- h es , caminando la misma pe eg inación, en an y salen del mundo po la. msma pue a que los demás mo ales (i). Nadie es á esen o de aquella ine imble sen en- cía que p onunció un Dios e e no é in alible con a la mise able descenden cia de Adan p e a icado (2). Ni la edad i). Sap. cap. 7. íí. ?, e. (a). Genes, cap. 3- IX edad mas lo ida, ni la mas obus a sa lud, ni la al eza de las ge a quias soa í ulos pa a eximi á los mo ales de es a e ible pena, y odos hemos, de su i la algún día que se á aquel en qu® menos la espe emos (i). Vol ed ues os ojos á es e úneb e apa a o, y él os con ence á de es a e  dad , que cie amen e no necesi aba an dolo osa p ueba. Ma ía Isabel F ancisca DE B aganza Reyna y Seño a de do» mundos, Hija de Reyes , Esposa demues o amado Sobe ano ,■ amada de; su Co ^, espe ada de odos sus pueblos', . siendo las delicias de su amilia po su a able lidad , sus p endas y i udes , y la es pe anza de sus as os dominios ; en el mismo dia en que odeada de oda la g andeza y mages ad que acompaña los T onos, había. ecibido los sumisos ho- menages de los p ime os Tidbunales del Reyno, y cuando las mas halagüeñas espe anzas lisongeaban nues o có azoái po la p oximidad de su alumb amien o , á los ein e y im años sie e .meses y sie e dias de su edad (a) , qual lo de licada que á la mañana se mues a es- ca y olo osa , y á la..noche .se ma ehi ^ 2 ' y (i) Zue. cap, li. V. 40» XVI salo en sns úl imos momen os dan mués-» as de ecu i á Dios, como c is ianas e dade as. Po el con a io e éis en la Eeyna nues a Seño a, desde que aya on en su alma los p ime os des ellos de la azón, un concie o y a eglo al en odas sus acciones, que puede p ome e  nos undadamen e dis u a de una Vida e e namen e eliz y en u osa- ¥ pa a ello p es adme ues a a ención. Cuando llego el iempo, que Dios ha- Lia señalado po é mino al Impe io de! Usu pado , y la España después de ha be dado el espec áculo de alo y leal ad mas g andioso y he oico que han is o los siglos ^ log é en ue za de au dales de la p eciosa sang e de sus hijos,- y de los sac i icios mas gene osos, e es i uido al T ono de sus Mayo es á su deseado Re ; no pa ecía habe asegu a do oda ía la buena sue e y elicidad de es os dila ados dominios sino eía^ ai lado de su Sobe ano una iel Compañe a , una Esposa amable y i uosa , que pa iendo con aquel las ama gu as con siguien es aj mando 5_ a ianzase la suce,-;, BÍon del T ono , y comple ase la dicha de es a leal y benemé i a Nación. No me es pe mi ido pene a los a canos , ni IC XYIÍ le an a el espe able elo con que se cub en, y di igen los negocios de Es a do, ni á mi p o esión co esponde da lecciones en la ma e ia á los que alcan zada jus amen e la con ianza de su So be ano 5 manejan y a an asun os an a duos y delicados. Mas si á un Minis o del Dios e dade o, si d un Sace  do e ca ólico y español es líci o a en u a su juicio sob e las causas que mo ie on a nues a Co e pa a conduci se ace ca de la elección de Esposa pa a nues o Sobe ano, de un modo an con o me á los deseos de los piadosos Es pañoles in e esados en conse a sus cos umb es y su eligión ; me a e e é á de ci que la de Ma ía Isabel de B aganza ue la mas acomodada y ú il á los o os, y sólidos in e eses de la Nación. En un iempo en que la disolución padecida po el Es ado , el oce con nues os enemigos , y la licencia escan dalosa de habla y de esc ibi habia di idido y enagenado los ánimos : después de una época en que con agiados con la epidémica manía de inno a lo odo, y con el u o de dispu a de las cosas mas san as y sag adas, habían sido a as ados ‘muchos de los nues os, epu ados po sabios y desp eocupados al libe i- 3 nage XVIII nage inc eíble de ol e sus plumas y sus lenguas con a el cielo , desac edi ando nues a eligión, bu lando de sus minis os, pin ándolos con los mas eos colo es po su supues a inu ilidad , y po su an decan ada opulencia , in en ando acaba y des ui ese espe o e comendable con que ios mi a la clase del pueblo , que oda ía no ha sido se ducida po las ideas impías de nues os sabios e o mado es : en si uación an is e en que ios Sobe anos, sin dis inción alguna, habían sido a ados de i anos y usu pado es : cuando á pesa de ha be sido ep imidos an os males , oda ía pa ece que sin desa aiga se , solo se habían ocul ado sus in ames p oyec os, y que saliendo á luz nue amen e, podían acaba con el T ono y los Al a es en nues o Reyno i la Co ona de España que no se glo ía an o de los años de su exis encia, como de la an igüedad y i  meza de la é ca ólica (i), bien nece si aba de una Reyna C is iana, eme osa de Dios, y i uosa de co azón, que ali iando las penas de nues o Mona ca, a ianzase con su in lujo y ejemplo la elicidad de an eligiosos y ca ólicos do minios. ^ (i) J íí o. Flo ez : Feynas ca ólic. cap. i. XIX ■' Y no digáis, Seño es, que es exage ada es a pin u a , ó que las cosas no habían llegado á al ex emo ; po que si la his o ia de las Naciones ca ñlicas que han su ido en pun o de Religión, pue den ci a se como un es igo abonado en la ma e ia , ella os ha á e que el ho  o oso caos en que han sido abismadas Pueblos en e os en ma e ia de eligión, no ha sido abie o decla ándose de e chamen e con a ella. La impiedad ué siemp e a i iciosa. Los p ime os pasos que die on ácia el p ecipicio es as des en u adas naciones, ue on desp ecia ó mi a con indi e encia las p ác icas e ligiosas, menoscaba la au o idad de la Iglesia , idiculiza á sus minis os, es echa su ju isdicción , eclama como abusos los de echos mas sag ados: em peza on , es e dad, po aquellos que -concedid la piedad de los P incipes, d •consag o una posesión inmemo ial; pe o p ecisamen e pa a que acos umb ado el pueblo sencillo á e maneja po ma nos p o anas asun os que juzgaba sag a dos, no ex añase an o el espec áculo .de e a acados en seguida aun aquellos nuyo ege cicio ese d p i a i amen e Je- -suc is o a sus Pas o es y Sace do es, á dos que poco á poco in en aba ex endejj- se XX se su osadía sac ilega pai*a consuma de es a sue e la con usión , y uina del Sa ce docio, y del Impe io. Ved si e an a les , ó mas c í icas nues as ci cuns an cias y delicada si uación. El Rey la co noce 5 y oda la impo ancia del acie  o en elegi se una iel Compañe a, que le ayude en p omo e la elicidad de sus amados Vasallos, y que no aumen e sus ama gu as con una conduc a poco c is iana , ó con ejemplos que omen en el mal en ez de a aja lo, y so oca lo. La elección se ija en Ma ía Isabel DE B aganza , hija de los P íncipes de la Excelsa, Fidelísima , y Real Gasa de Po  ugal , la que además de habe dado en o o iempo muchas Reynas insignes á la España (b) se hallaba aho a unida á nues o Rey con los mas es echos ín culos de pa en esco y amis ad (c). Las ecomendables p endas de es a P incesa hacen p onos ica la elicidad del pue blo español. Desde Niña había mos a do un ca ác e odo dulzu a , y las in clinaciones mas amables. En edad an ie na , léjos de gus a de las di e sio nes an comunes en ella , se dis inguía po su aplicación al abajo, y sob e o do po su ehemen e inclinación á ins ui se en nues a Religión Sag ada, na ce- xx cede o de aquel emo san o de Dios que la di igid oda su ida , y dei que des de en onces no cesó de da las mues as mas ele an es y posi i as. Do ada de un alen o cla o y despejado, no solo ap en de con pe ección odas las labo es p o pias de su sexo , la His o ia, Geog a ía, An igüedades de Po ugal (d), la Lógi ca , y Me a ísica , sino ambién las len guas F ancesa, Inglesa, I aliana, y aun la La ina, pa eciéndose an o en la pose sión de es e ul imo idioma, como en o as muchas p endas que la ado naban á la céleb e Isabel la Ca ólica. Al paso que se aumen aban sus luces y conocimien os, c ecia su i ud y decidida a ición á la ciencia sólida y e dade a que nos enseñó Jesuc is o , cuando mos ándonos nues a dignidad y nues a bajeza, nues a g andeza y nues a mise ia , nos des ci ó los Mis e ios, que no pudo an es pene a oda la sabidu ía del Paganis mo , y la necesidad que enemos de un auxilio supe io pa a apa aimos del mal, y ob a ec amen e. Dedicada con es a in ensión al es udio de Ja Religión e  dade a, log ó en ella una ins ucción po co común, aun en e pe sonas de su ele ada clase , pe o mezclada con la mas p o unda humildad. Asi se dis inguía, y e a XXII e a conocida en la Co e de To uga! po el gus o y e o con que asis ía á la celeb ación de los Sag ados Mis e ios, y desde que ue capaz á la pa icipa ción de los San os Sac amen os, Pene a da de que nues a Di ina Religión es o da ca idad, dio p uebas muy an icipa das desde su niñez, de ama ie namen e á sus semejan es, iendo en ellos al mismo Jesuc is o, soco iendo á los me nes e osos , y omando á su ca go los in e eses de los des alidos (e). Tales i  udes la hicie on las delicias de sus Pa d es, las de la Co e de Po ugal, y de cuan os ubie on la dicha de a a la,y de conoce la eligiosa esignación con que su id los abajos y p i aciones de la la ga y pelig osa emig ación á que obli gó á la Casa de Bb.aganza el Usu pa do uni e sal; y ales i udes pa ecía le me ecie on aun en es e mundo el p e mio debido , des inándola Dios pa a el T ono de España, y Esposa de nues o amado Sobe ano. Españoles, oso os espe abais con an sia la llegada de ues a nue a Reyna, y el Cielo os e a daba es a dicha po ina se ie de acon ecimien os imp e is os ( ). Mas al ín log as eis ues os deseos, y jamás ol ida eis el dia 4 de Se- xxm Se iemb e dé i8 i6, en que llegando á ues as cos as , dis u ando de su ama ble p esencia, de su modes a a abilidad, a icinas eis mil elicidades á ues a Pa ia , y la eno ación de los en u osos dias de o a Isabel , y o o Fe nando. ¿Pe o qué; és a jo en P incesa ele ada en an ie na edad á uno de los p ime os T onos de la ie a, conse a á en él sus i udes, su dulzu a,su ca idad, su modes ia? No es emp esa an ácil como pa ece el con inua conduciéndose de es a mane a; equie e g andes es ue zos^ y gene osos sac i icios ; es p eciso pa a ello esis i las inclinaciones de una na u aleza iciada , mas ehemen es en la ju en ud ; lucha con a las unes as i n^ p esiones que causan los malos ejemplos, que po desg acia no al an en las Co  es , y comba i la iolen a ue za de la cos umb e , cuyo impe io apenas eco noce lími es. Pe o el emo de Dios que no ha abandonado el eo azon de Ma ía Isabel, la sob epone á odos es os o piezos ; y en e el b illo y esplando es del T ono , en e los sumisos obsequios de una Co e endida , y en e las acla maciones de un inmenso Pueblo que la idola a, conse a su i ud inal e able. Desde su llegada se descub ie on y ex- XXIV endie on bien p on o po odo el Rey- no los e ec os de su eligiosa educación, y del ca ác e dulce y jus o que aque lla o ma á quien sabe ap o echa se de sus lecciones. El o den y a eglo que in odujo en su amilia ue on uno de los p ime os obje os de la pública admi a ción. Muy apa ada del abuso que de sus comodidades hacen an as de las que se dicen Seño as , que c eyéndose sin du da exen as de su i la pena del aba jo, impues a á oda la descendencia de Adan , pasan su yida desde la cama á la mesa , desde la mesa ai paseo, desde el paseo al ea o, desde el ea o al bayle d al juego, y desde es e á la cama, pe  diendo el iempo en an e gonzosa y c iminal ociosidad , como si pa a es o hu bie an sido c iadas á la imagen de Dios, y edimidas con la sang e de su Hijo: Ma ía Isabel R eyna de España deja la ea aa o diná iamen e con el dia , y mu chas eces an es de amanece , aun en in ie no i con encida de que el ocio es maes o consumado de malicias y de ini quidad (1)5 y que asi como el e eno, que se man iene aldío y sin cul i o no p oduce sino malezas, igualmen e nues a (/) Ecclesias . cap. SS‘ XXV a alma se ex a ía po necesidad sí no se la ija con algún hones o abajo; de cla a pe pe ua gue a á la ociosidad, y gas a odo el día ocupada en di e sas y U iles labo es, á ejemplo de aquella (g) o a Isabel hono de las Españas, que en endía no deg ada su dignidad oman do en sus Reales manos el huso y la ue ca , no an o pa a p o echo de su casa, cuan o pa a consuelo y ali io de an os in elices que ep esen an, y en quienes nos lo pide Jesuc is o. Hab á algunos que quizá end án po pequeneces indeco osas á es e Sag ado lu ga los hechos indi iduales con que yo in en o p oba las i udes domés icas de la Reyna nues a Seño a. ¿Mas po qué me he de desdeña de segui el ejemplo del Espí i u San o, que haciéndonos el elogio de la Muge ue e , pone en e sus manos la lana, el hilo y el huso, y nos la pin a eco iendo los incones de su casa; p ocu ando po su esposo, po sus hijos 5 y po sus domés icos? (i) Se gún es e modelo de He oínas e dade as, el amo de la Reyna al abajo e a al, que no solo se ocupaba en bo da y di buja con p imo , sino aun en co a y 4 cose (i) P o e b. cap. ^i. xxxn ^ se a e gonzó 9 ni desdend ejecu a aquello mismo de que se a e gonza ian, y desdeña ían las Seño as pa icula es (i)* Ojala que ejemplo an p o echoso no se bo e jamás , y sea imi ado po oda# nues as mad es de amilia. Tales e an las i udes p i adas de Ma ía Isabel de B aganza ; i udes que no econocían o o o igen que el emo de Dios 9 aquel emo que nos hace esqui a el mal (2)9 y ob a el bien (3)5 aquel emo que es el p incipio de la sabidu- ^ ía (4), y aun la sabidu ía misma (5), ■ Sí ; es e san o emo que el piadoso To bías enseñó á su hijo desde la niñez (6) ué el que ap endió Ma ía Isabel al la do de su piadosa Abuela la Reyna de Po ugal 5 con los ejemplos de sus Pa d es 5 y las lecciones de la i uosísima Aya que la di ige. Poseyendo un co a zón bien o mado , y una alma de las mas elices disposiciones , co esponde es a ie na plan a á los esme os que se em plean (1) Qiiod p i ad e uhcsciin , non e ubui Jmpe a o . S. Jmb os. de obi u Teodosii O ado, (a) P o e b. cap. iS. . a7- e cap. iS- . 6. (^) Eccíesios . cap. ló. . 1. (4) P o e b. cap. 1. . 7. e cap. ü. lo. (ój Job. cap. . 2.8. ^6) Tob.cap. i. . 10. Xxxiil plean en su cul i o , y á !as g acias con que el cielo la en iquece. Ag adecida á sus buenos o icios hon a á sus Pad es obedeciéndolos en un odo , sin da  les el meno disgus o ni deja de cum pli sus insinuaciones 5 aun las que pu die an pa ece pequeneces, en é minos que has a el iempo en que salió de su compañía jama's is ió, ni usó cosa algu na que no la p esc ibiese su Mad e. Lle gada á Cádiz mani ies a el amo espe uoso que Ies conse a , deseando se les comunique luego la no icia de su eliz a ibo. ¿Y qué mucho les mues e su g a i ud 5 quien en p ueba de la que iene á su que ida Aya (i) se aba e has a el pun o de se i la en sus en e medades, aun en los o icios que pod ía hace una c iada ? Jamás ol ida las lecciones con que la ins uyó en su niñez, y desde la al u a del T ono que dis u a, ecue da y echa muy de menos la compañía de una Maes a que con sus eligiosos con sejos la p eca ió de los iesgos á que la exponía su si uación. Conociendo nues a mise ia , y la a cilidad con que ol idamos las mas san as lecciones y buenos p opósi os, si no acudimos al Pad e de las luces implo ándolas en su di ino aca amien o, casi 6 no XXXIV no hay ho a del dia en qne deje de ejecu a lo con la mayo humildad. Ape nas deja la cama muy emp ano, cuan do ya se pos a en la p esencia de Dios, le o ece sus acciones, pide su asis encia pa a no o ende le , lee ía ida del San o y o os lib os espi i uales , oye Mi sa dia iamen e, aun hallándose en e ma^ y en las noches, además del San o Ro sa io que eza con admi able de oción, le an a sus manos al cielo, y man iene su espí i u en el a o con Dios po me dio de o as o aciones y lec u as piado sas. Asi omen aba aquella humildad p o unda que la ca ac e izaba en medio de la ele ación del T ono, y de los hala gos de una Co e. Ved el o igen de aque lla mode ación que gua da en su cua  o, en donde mas que Reyna, pa ece^ una Seño a pa icula , y de aquel empeño en ocul a cuan o es posible sus i udes. Es e es el p incipio de aquella modes a des con ianza con que mi ana odas las accio nes y ob as que ejecu aba (j ) , ehusando siemp e las alabanzas que se la ibu aban. ¿ Qué di émos de ,su espe o á los Sace  do es? áQué de su ene ación á las co sas san as? Si ha de ace ca se al Sac a men o que expía nues os pecados, ehúsa aun las dis inciones concedidas á su al a clase, XXXV clase, y con p uden e disimulo sepa a la almohada , pa a hinca sus odillas so b e la du a ie a. Pe o cuando mas ma ni es aba que su alma se hallaba aspa sada del emo san o de Dios, e a cuan do había de p esen a se á la sag ada mesa á ecibi el Co de o inmaculado que qui a los pecados del mundo. To dos se edi ican al e la p o unda hu mildad con que se liega á aquel Celes ial Con i e, que mi a con al ene a ción y espe o , que decía muchas e ces : aun cuando mi conciencia no me a ^ guya de culpa g a e, jamás end é a lo pa a ecibi al Seño , sin p e ia con esión. Se ace ca á es e San o Sac amen o an es de su p ime pa o, disponiéndo se pa a él con con esión gene al , con pa icula pa a el segundo, asis iendo en la noche de Na i idad á los May i- nes , y Misa solemne, á es ezadas en su O a o io; ecibe en la p ime a la Sag ada Comunión , como si p e iese que ai dia siguien e había de en ega su Espí i u al C iado , ó mejo di é po que el Se ño quiso, como en o o iempo á Elias, con o a la an es de su ánsi o con es e pan Sag ado pa a el iage de la e e nidad, que an p on o había de emp ende (i). En (i) I egum 5 . cap. ig. . 8. XXX'VI En es e Sag ado Con i e adqui ía aquella dulzu a y sua idad que mos a ba en odas sus acciones , y aquella pa ciencia inal e able en medio de los ma yo es abajos y ama gu as. Pocas e ces acos umb an al a es as á los mise ables hijos de Adan , aun en las mas sublimes ge a quias. Mas á la Reyna nu es a Seño a se le p esen an algunas bien pa icula es pa a ac isola con ellas su en idiable i ud. Dios quiso pone nos á la is a en la clase mas, ele ada , y en la edad mas ie na el modelo de una de las p incipales del C is ianismo, á sabe , de la sumisa esignación á sus san as dis posiciones po du as que nos pa ezcan, pe mi iendo que su p ime pa o ue a sumamen e abajoso y di ícil. Cuan as ope aciones ue on necesa ias pa a que el u o de sus en añas no pe eciese, á odas se p es ó ; y enmedio de los mas ecios dolo es , y iesgos mas inminen es, su anquilidad y eligiosa esignación die on á la Co e , poco acos umb ada á ales ejemplos, es e g ande de con o mi dad con aquella peni encia gene al que Dios impuso á la p ime a muge en cas igo de su pecado , de lo que puede en es e ance el emo san o de Dios, y la g acia de Jesuc is o aun en una hija, en una XXXVII «na Esposa de Reyes, y en «na Nina de ein e años, y de que los mandamien os del Seño son cimien os e e nos en el co azón de una Muge san a (i). Y si es in alible que la muge i uosa y ho nes a es g acia sob e g acias (2) : si el emo de Dios supe a á la sabidu ía y á la ciencia, y se sob epone á odas las cosas (3): si el apa a nos del mal es ob a de es e san o emo (4), ¿duda émos o da ía asegu a , á is a de las i udes p i adas de Ma ía Isabel F ancisca de B aganza , de su cabal desempeño en las obligaciones de Hija obedien e , iel Es posa , buena Ama, y ie na Mad e , que dio p uebas de eme á Dios, y de se digna de nues as alabanzas? Todas las acciones de su ida . in e io lo ac edi an de un modo an incon as able, que aun cuando yo no lo publica a , lo pu blica ían , como el Esposo é hijos de la Muge ue e (5), cuan os ubie on la e licidad de conoce la. De es a misma aíz del emo san o de Dios nacían aquellas b illan es i u des (2) Fcclesias , cap. 16. . 24. (^2) F e í. c a p . 26. V. ig . (y) Eccl. cap. 25. . . y 14, (4) F o e b. cap. 16. >. 6. , (4) P o . cap. ^2. V. 2S. xxx m des que mani es ó como Reyna , y que nos p ome ían e es ablecida la Espa ña al digno luga que ocupó en o o iempo en la Eu opa po la se e idad de sus cos umb es, y p obidad de su ca ác e . Colocada en el Solio de dos mun-* dos, como la ciudad sob e el mon e, ó como luz sob e el al o candele o del T ono, jamás desmin ió su c is iana y i  uosa educación. Desde su llegada á Cá diz mues a su eligiosidad , que iendo an e odas cosas , da g acias á Dios en su san o Templo po la elicidad de su iage (1) inmedia amen e después que desemba ca : Je éz , Se illa , Có do a , y demás pueblos de la ca e a, que ubíe- on la dicha de hospeda la , admi a on su eligiosa piedad. La íspe a de la a i icación de su desposo io pu i ica su al ma en el San o Sac amen o de la Peni encia. Pe suadida de que debiendo se el dechado y modelo de sus asallos, no la bas a camina coa ec i ud en la p e sencia de Dios , si no camina en la de los homb es, á quienes debe da buen ejemplo; desde el al o luga en que la P o idencia la ha colocado conoce ha lla se obligada á p ac ica algunas ob as buenas en publico, no po ag ada a! mundo , ni apa ece piadosa á sus ojos, sino XXXIX sino pa a que al e las glo i iquen al Pa d e celes ial (i) , y se exci en á su imi a ción y á la p ác ica de la i ud. Tiene an g a ada es a idea en su co azón , que en la líl ima noche de la Na i idad del Seño , haciéndola p esen e una pe sona de su se idumb e , podía ene no edad asis iendo á los May ines y Misa; que yá eía Dios sus buenos deseos, y la disposición de su co azón; espondió con ene gía : SI: Dios lo é ; pe o el pue blo á quien debo da buen ejemplo no lo é* Ma ía Isabel conducida po el emo de Dios, y po la p udencia que de él dimana supo concilia el cumplimien o de es e p ecep o con el o o que nos da el E angelio de no p ac ica la i ud pa a se is os de los homb es , y de ocul a á nues a mano sinies a lo que ejecu a la dies a en ales casos (2). Po eso, si se ace ca publicamen e á los San os Sac amen os de la Peni encia y Eu ca is ía una ez al mes , y además en las es i idades de los Mis e ios del Seño , y su San ísima Mad e, cuando lo ejecu a ex ao dina iamen e 5 que e a con bas an e ecuencia : ¡Qué de p ecauciones se la é Maih. cap. 6. . iS. Ma h. cap. 6*. . 3. XL é o na pa a ocul a an san as ob as, has a á su misma amilia í Sale de casa al amanece sin apa a o alguno , ó en su habi ación no da ó den pa a que se le dis ponga el O a o io acos umb ado en los dias de comunión, y S. M. misma po •sus p opias manos apa eja o o O a o io en una Cáma a mas in e io y e i ada, pa a ecibi sin se no ada al San o de los San os. Si en el día de la Enca  nación del Hijo de Dios da de come eada año á doce muge es pob es ; si dispone mensuaimen e de una can idad pa a limosnas, c eyéndose obligada á da es as mues as de humildad, y ca idad c is iana, ejecu a lo p ime o en publico , y pa a que lo sea lo segundo se ale de su Mayo domo mayo . Pe o cuando con el sob an e de su asig nación a a de soco e amilias e gon zan es y des alidas , enca ga su dis ibu ción á un c iado de su cua o, á quien además de ape cibi lo con el sec e o, ha ce qui a el uni o me de Casa Real, pa a que de ningún modo se sepa , ni sos peche que es la Reyna quien asi mi a po los menes e osos. 1. Si asis e po la noche al Rosa io que el Rey nues o Seño eza en su O a o io con sus c iados y -si ien es 5 si oye Misa ^üL Misa odos los dias, y en los es i os la Mayo de la Capilla Real , isi ando en ellos á N a. S a. de A ocha; en ece Vie nes que ecibe la Sag ada Comunión en la Iglesia de S. F ancisco de Paula, y en los nue e dias, que al in de sus dos p eñados isi a o as an as Iglesias de N a. Seño a , oma la mañana , y saliendo en una Be lina, sin ninguna in signia de Casa Real, acompañada de su Augus o Esposo, ó de su Cama e a , cum ple sin se conocida sus piadosos o os. Si pa a mues a de su de oción no se eca a de o ece publicamen e un es ido á una San a Imagen ; ocul ando siem p e sus i udes, a eglada en lo in e io de su espí i u, como an es de subi al T ono, con inua su a o con Dios en la soledad de su Real Cáma a, y en ella desahoga su co azón an e las Sag adas Imágenes de Jesús Naza eno, de Ma ia San ísima de los Dolo es , de S. Ra ael, y S. F ancisco de Paula, que conse a y ene a sob e el eclina o io de su Ga bine e , suplicando á un P elado las ben diga pa a que exci en mas su de oción. An e ellas implo a la p o ección del cie lo , o ma sus san os p opósi os, y se de cide po aquellas ocupaciones que pue den se mas ú iles á sus amados Espá- 6 ñoles* XL m inocen e de niños abandonados po los mismos que les die on el se á cos a de c ímenes y maldades, esos niños ex-^ pósi os que deben mo e la compasión de odo homb e sensible, ¿deja án de expe imen a la mas ie na en el piado so co azón de la Reyna nues a Seño a? qÓ dia memo able! ¡O suceso digno de admi ación , y de en alla se en láminas de b once! Dia en qué p esen ándose de incógni a y sin ningún apa a o en la. Real Inclusa de Mad id, oma en sus b azos uno de aquellos desg aciados Ni ños, lo aca icia , lo coloca en su egazo y no se desdeña de limpia lo, empa ña lo y aja lo con sus p opias manos; y que iendo epe i con o o el mismo ac o de ca idad, es econocida po una de las piadosas He manas que elan so b e aquel Es ablecimien o. Vi uosas hi jas de San Vicen e de Paul; ¿cual ué ues a so p esa al e á la Reyna de España , á una Reyna jó en, de solos ein e años, ex ende sus manos á o icios an humildes, y p ocu a aquel ali io á las inocen es íc imas de la c iminal in con inencia? Niños has a aho a desg a ciados , ya podéis llama os en u osos: si ues os p opios pad es mas c ueles eon oso os que los ig es , consumando con xox con sd ie eza los c ímenes *con q ie os die on el se os han abandonado, aquí ie os p esen a una nue a Mad e , pues como al os adop a y os a a la pia dosa Reyna M a ía Isabel. ¡Ó i uosa Seño a! Al e el san o empeño en c ia á us pechos los hijos con que el cielo e a o eciese, y us piadosos planes pa a educa los en la piedad y emo de Dios , a aba de iguala e con Ja pia dosa Reyna Doña Be enguela, que asi c ió y educó al San o Rey D, Fe nan do : y al ad e i u a ición al abajo, u odio al ocio , y u inclinación á g an des y lí iles emp esas, pensaba compa a e á aquella Isabel asomb o de la Es paña 5 que en el siglo quince dió mues as del ul imo pun o á que puede lle ga el es ue zo y el espí i u de una Mu- ge g ande; mas iéndo e en ese asilo de la inocencia empleada en ob as an aba idas y humildes, no hallo con quien compa a e sino con nues a ilus e Za agozana Isabel, la San a Reyna de Po  ugal, Alaben o os u p udencia , u de cidida p o ección á las a es , u zelo y demás i udes , mien as yo a óni o y asomb ado admi o en el silencio, y celeb o con mis lág imas la humildad c is iana que mues as en es e hecho epe ido en o as ocasiones. ^ ¡O ¡o emo -de Dios! ¡O Religión'c is iana! Sola u p oduces es os ejemplos : sola u haces . que el ico y el mona ca eco Bozca en el pob e des alido á su p opio he mano y la imagen de su Dios. Esos embaido es que nos hablan de igualdad y de de echos del homb e , no p ac i can es a doc ina. Sola u e es escue^ la de cos umb es. No : la que los des-» p eocupados llaman al, escuela es de icios y disolución : in eliz géne o hu mano si, no ubie as o a escuela : sus maes os deg adados no dan es as leccio nes : Jesuc is o, Jesuc is o solo ensenó á los homb es es a i ud , que no llamó ilan opía, sino ca idad ; ca idad, cuyo nomb e quie e ol ida se, po que hay em peño en que e ol ida el E angelio. Ved aquí ios u os de una educación c is iana , de una educación que muchos ha^ b án llamado, y aho a mismo llama án en su co azón p eocupada y supe s icio¿ sa. i Supe s ición san a! ¡Ilus ada pi-eo-i cupacion, las que enseñáis ales i udes! Yo no las eo en las escuelas ilan ó-í picas, yo no oigo sino oces y palab as, pe o nó eo ob as : desde que esas lu ces se han di undido eo sí aumen a se el núme o de in elices niños abandona dos 5 oigo habla de p oyec os, de pla- . nes LI lies pa a su asis encia ; mas" no' eo que se ab a la mano, que se ex iendan los b azos de an o p oyec is a, de an o po lí ico pa le o á p ocu a el soco o de an g a e necesidad, y he is o con ho o que po al a de auxilios pe ecen á mi lla es es as desg aciadas íc imas de la incon inencia. Llo ad , llo ad in elices ^c ia u as la al a de ues a Mad e, la de es a Reyna , que con an o ín e es mi aba ues a sue e : ella la mue e á o ma á su ca go con un zelo y ac i idad inc eíble la p opagación de ése Ins i u o ca i a i o debido á la i ud del hé oe glo ioso de la ca idad c is iana Vicen e de Paul : á solici a la eunión de odas las Casas de España bajo una sola cabe za 5 impe ando con an laudable obje o una Bula de su San idad , y pa a au o iza mas an p ecioso Es ablecimien o iene la dignación de cons i ui se su P o ec o a 5 y admi i el ca go de Supe io- a gene al. Pa ece , Seño es, imposi ble que en el co o espacio de dos años y es meses haya podido ejecu a an as y an lí iles emp esas, Pe o la ca i dad es ingeniosa, es ac i a, odo lo su-^ e 5 odo lo espe a ( ), odo lo consigue, y (3) Paul. 1. ad Coiin . cap. 13. 0.7. LH y es a i ud p ac icada po «na Miige , y po una Reyna, ex iende su in lujo has a un pun o que no econoce lími es. Asi lo expe imen amos en la de Mapx.ia Isabel ; y su alen o , su eligiosidad , su zelo , sus pocos años nos hacen concebi g andes y undadas espe anzas. Ya e mos , ya ocamos los e ec os de la elici- dad que nos g angea ; mas la mue e ::: jAh dia ein e y seis de Diciemb e de mil ochocien os diez y ocho! ¡O noche aciaga y desas osa! jTu cub is e con u neg o man o es a escena c uel y dolo? osa 5 que apénas pudo sabe se ue a del ecin o de Palacio! Pe o la mañana del dia ein e y sie e en las calles y casas de la Co e esuena la unes a nue a; LA R eyna ha mue o ; ha mue o la R ey NA. Las gen es se so p enden5-dudan::: Mas enid, y en el mismo Real Palacio en que aye la is eis odeada de ma- ges ad y apa a o , siendo el dulce obje a de ues o espe o y ene ación ; la e eis hoy ió cadá e , ocupando un lúgub e é e o con el malog ado u o qíie lle aba en sus en añas. Co en, pues, de opel y p esu osas, y al e po sus p opios ojos la e dad de es e hecho, las lág imas bañan sus mejillas, y no pueden consola se en la emp ana pé  dida xm i lida de'su ene ada Seño a (s). ¡ 0 mun do engañado ! 0 espe anzas des ane cidas! Noso os habíamos concebido las mas halagüeñas sob e nues a u u a e licidad desde que imos us i udes^ Reyna ap eciable. Noso os eíamos ya e o madas y es ablecidas á su an iguo lus e las cos umb es de las Ma onas Es pañolas 5 al e icaz é i i’esis ible ejemplo de las uyas. Noso os nos p ome íamos e lle ados á su ul ima pe ección los bené icos Es ablecimien os omen ados y p o egidos po u ilus ada ca idad. No so os espe ábamos e de ocado al mons uo ho endo de la impiedad , de la desunión y de la il in iga , á im pulsos de us singula es i udes. Noso os ; : í Pe o ah ! No con ábamos con nues os pecados ; no calculábamos que no e me ecíamos , Reyna i uosísima. [Dios Omnipo en e ! ¿No bas aban pa> a cas igo de la España an os desas es su idos po el c uel az?o e de las epi demias , de las gue as , de la ana quía, de an a sang e e ida, de an as lá g imas de amadas, de an as he idas como nos dejé abie as la impiedad, y el u o as o nado y e oluciona io de nues os desp eocupados e o mado es? ¿No e an bas an es es os cas igoa, sino LIV sino que ambién habéis de añadi ' él de eclipsa , el de a eba a de nues a is a es e as o luminoso, que pa ecía des inado á alumb a nues o o izon e, á pu i ica lo con su benigno in lujo de ios inmundos háli os que lo in icionaban, y del que con iábamos enjugase nues as lág imas y cica izase nues as llagas, p o^ po cionándonos dias se enos y apacibles? ¡In eliz España! Con esémoslo pa a nues a con usión y enmienda : no e amos dignos de posee an ico eso o ; me e- oiamos es e nue o cas igo , po que con los an e io es , ni las cos umb es se han mejo ado, ni los odios se han ex ingui do ; po que oda ía se ab iga en el pe cho de algunos bas a dos Españoles la ponzoñosa sie pe de la ana quía ; po que aun se ocul a, dije mal , po que aun le an a en e noso os su ce iz e guida la mons uosa Id a de la i eligión, como lo ac edi a la indi e encia , el desp ecioj la bu la con que son mi ados los ac os eligiosos, y la disipación escandalosa con que se asis e á ellos y se desempeñan. Alma a o unada, camina á uni e con u C iado . Feliz y mil eces eliz po -í que abandonas es e mundo, mo ada del o gullo, del odio , de la animosidad, de la mala e, de la hipoc £sía, de la ca lumnia, LV lumnía y de odos los ieios; po que dejas es a egión de lág imas pa a dis u a en la de los que i en e dades amen e de una paz y descanso inal e able. ; Po que, he manos mios, si enemos jno i os pa a dolemos de que la Reyna nues a Seño a haya mue o an emp a no , en la p ime a ño de su edad ^ los leñemos igualmen e pa a consola nos al e que mu ió llena de buenas ob as, ha biendo cumplido las obligaciones de Hija, Ama, Esposa , Mad e, y Reyna , con una exac i ud admi able, siendo sus días co  os, pe o colmados de i udes; y que ué a eba ada en sazón po quien odo lo o dena á nues o bien, y quizá pa a que la malicia del mundo, que no e a dig no de posee la, no emponzoñase algún dia su ie no y bien o mado co azón. El Seño la lle ó pa a sí cuando oda ía , ni el humo pes ilen e de la adula ción 5 ni la pe idia de los malos conse jos, ni el con agio de ios pe niciosos ejem plos de que abundan las Có es, habían podido seduci su alma eme osa de Dios, ni imp imi se en su.espí i u el ca ác e de la bes ia, ese espí i u, quie o deci de indi e encia sob e p ác icas eligiosas, an o mas c iminal, cuan o ha llegado á . ex - LVI ex ende se ,'y á o ma ía emp esa que dis ingue á los desg aciados hijos de es e siglo. ¡O eliz Reyno, si e hubie a -sido dado conse a an p eciosa idaí Mas la ida e dade a no se halla en ss as egiones de la ie a , solo puede dis u a se en las del cielo. Si queda* anos pesa osos po que an impensadamen* íe ha desapa ecido de nues os ojos, con* solémonos eon la espe anza de que ha pasado á mejo y pe pe ua ida, y que desde el T ono que en ella ocupa pedi á consegui á con sus o aciones las ben diciones que deseaba y p ocu aba á es os Reynos, cuando dis u ábamos de su is a; pues según la exp esión de S. Be  na do (i), aunque se halle e es ida de la es ola de la inmo alidad, y segu a de su buena sue e, p ocui'a á solíci a la nues a, mos ándonos de es e modo que nos conse a en el Cielo el amo de que en la ie a nos dio p uebas an sensi bles y an epe idas. Ni os desconsuele, ni apa e de es a espe anza la is e idea de que mu ió sin ecibi los San os Sac amen os : no los ecibió , es e dad. ¿ Pe o acaso dejó de desea los ? ¡ Ah Seño es I Digamos mas bien ^ (i) S. Be na d. Se m, a. de S. Vic o e. LVi ■ Líe' i c6 i el' P. S. Amb osio eh caso muy semejan e (i), di igiéndonos á aquel Dios e ible que a anca y a eba a, cuando quie e, el espí i u de los P incipes (2). ¿Deja íais os , Seño , de concede ues a g acia á Ma ía Isabel , es a g acia que an as eces os pidió en sana salud y mien as pudo? ¿Es a g acia que so lici ó ansiosa y con odo su co azón en el dia an e io á su ágica mue e? ¿Aban dona íais el alma de una Reyna , en la que puede ^éci se se conse aba esca, y huméaba oda ía la Sang e de ues o Hijo de amada po su salud, que ha bía ecibido en el mas san o y augus o de los Sac amen os? ¡Ah Seño ! ¿Quien sino os la inspi ó aquel san o anhelo, aquella hamb e sag ada que mos ó el dia an e io pa a ecibi os , po que no que íais Dios mió p i a la de aquel man ja celes ial con que sus en áis y eguláis á los que os íemeu? (3) Ni lo epen ino de su mue e mengua sus mé i os y i  udes ; po que esc i o es á, que aunque el jus o sea an ecogido de la mue e, go za á del e e no eposo (4): pues como nos 8 dice (2) S. Amh os. de ohi u Valen ín. ConsoU (a) Salm. yí>. . 11’ y 1^. (3) Salm. lio. V. ó. (4) Sapíen , cap. 4. . 7,