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La financiación de un retablo. ¿quién y cómo se paga?

Abstract

Producción Científica

Read accessible full text

La financiación de un retablo. ¿quién y cómo se paga?

Author: Fiz Fuertes, Irune Rosario
Publisher: Castilla
Year: 2015
Source: https://uvadoc.uva.es/bitstream/10324/34582/1/financiacion%20de%20un%20retablo.pdf
E nes o
CIa cía
Fe nández
Juan
A
I^onachía
He nando
(Edi o es)
Hacienda,Me cado
y
Pode
Al
NORTE
DE
LA
CoRONA
DE
CASTILLA
EN
IT
TRÁNSITO
DEL
MEDIEVO
A
LA
MODERNIDAD
CASTILLA
EDICIONES
CoilC lON
1)1
Hisiokia
Di ec o es
de
la
Colección:
An onio
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Bonachia
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lomando
11
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1
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La
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pe>i
los
Pio
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íisc.ilidad
en
el
enui no
geexg a ieo
de
la
(
omisa
(
ani.ihiiea
en
el
iiansi o
del
leilie o
a
l.i
Moiie nidad".
Í1AR201
I-ZTOib-C
()2-()l
y
"lAHle .
socieii.id
ise.iluiaii
en
la
lesela
No e
c.is ell.ina
en
el
ansi o
del
Medie o
a
la
Mode nidad".
IIAK2i)l
1
1
<>-(
()2-(i2,
que
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p.i e
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P oseclo
(
iHudinado
■"Pode ,
sociedad
y
iscalidad
en
la
(
>n>n.i
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(
asiill.i
un
es udio
coinp.i .ido
de
l.i
Mese a
No e
de
la
Co nisa
Can áb ica
en
el
ansi o
del
Meilie o
.i
l.i
Mode nid.ul".
HAR2(iI
1
O^DI(>-CI)2-0().
Minis e io
de
C
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lel
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Reil
A c.i
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Los
au o es
V
CASTILLA
HDICIONL.S
Calle
Villanubla.
30-47009.
alladolid
Telé ono
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www.eas illaedieiones.eom
Diseño
y
maquelación:
Pa icia
Rod igue/
Rebollo
l.S.B.N:
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Depósi o
legal.
VA-319-2015
Imp eso
en
Lspaña.
P in ed
in
Spain
Resc ados
lodos
los
de echos.
Bajo
ningún
concep o
pod á
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cp idiicida
pa le
alguna
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publicación
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medios
eleci onicos.
mecánicos,
incluidas
o ocopias
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g abaciones
o
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almacenamien o
de
in o mación,
sin
el
pe miso
p e
lo
po
esc i o
del
edi o .
Indice
Hacienda,
Me cado
y
Pode
AL
NORTE
DE
LA
CORONA
DE
CASTILLA
EN
EL
TRÁNSITO
DEL
MEDIEVO
A
LA
MODERNIDAD
PRESENTACIÓN
E nes o
Ga cía
Fi; A üií/
y
Juan
A.
BonaoUa
He nando
I.
MERCADERES.
COMERCIANTES
Y
BANQUEROS
1.
EN
LOS
PRECEDENTES
DE
LA
BANCA
CASTELLANA
MODERNA:
CAMBIA
DORES
AL
NORTE
DEL
TAJO
A
INICIOS
DEL
SIGLO
XVI
Da id
CaR
AJAI.
DI-
I.A
Vl-CA
2.
MUJERES
ENTRE
MERCADERES.
LA
PRESENCIA
FEMENINA
EN
LOS
PRO
TOCOLOS
NOTARIALES
DE
LA
PROVINCIA
DE
VALLADOLID
EN
EL
TRÁN
SITO
DEL
MEDIEVO
A
LA
MODERNIDAD
I ene
Rli/
Ai.hi
3.
LOS
NEGOCIOS
DE
LA
COMPAÑÍA
PESQUERA-SILOS
EN
FLORENCIA
EN
LOS
INICIOS
DEL
SIGLO
XVI
Hila io
Cas.ado
Alonso
4.
LA
TRANSFERENCIA
DE
DOCUMENTOS
DEL
ARCHIVO
DEL
MERCADER
LOPE
DE
MEDINA
Mau icio
He e o
Jiménez
5.
LA
FINANCIACIÓN
DE
UN
RETABLO:
¿QUIÉN
Y
CÓMO
SE
PAGA?
I une
Fiz
Fue es
11.
HACIENDA
REGIA
6.
LOS
JUDÍOS
EN
EL
ARRENDAMIENTO
DE
RENTAS
REALES
EN
EL
ENTORNO
DE
LA
CORNISA
CANTÁBRICA:
MERINDADES
DE
ALLENDE
EBRO,
CASTILLA
VIEJA,
ASTURIAS
DE
SANTILLANA,
RIOJA
Y
LOGROÑO
(1406-1474)
139
En ique
C.- n e .-
Mo.n eneg o
7.
DE
LOGROÑO
A
LA
CORTE
DE
CARLOS
V:
VIDA
Y
NEGOCIOS
DEL
CONTA
DOR
REAL
JUAN
DE
ENCISO
189
F ancisco
Ja ie
Goicole.a
Juli.á.n
H.ACIEND.A,
MERCADO
Y
PODER
AL
NORTE
DE
LA
CORONA
DE
C.ASTILLA
EN
EL
TR.ANSITO
DEL
MEDIEN'O
A
LA
MODERNIDAD
5.
La
inanciación
de
un
e ablo:
¿QUIÉN
Y
CÓMO
SE
PAGA?"
I une
Fiz
Fue es.
Uni e sidad
de
Valladolid
Sumakio:
0.
In oducción.
1.
I'.l
cálculo
del
p ecio
o al
de
una
ob a.
2.
Subcon a aciones
y
con a os
de
coin|)añia:
el
a is a
como
emp esa io.
3.
C i e ios
y
mé odos
pa a
encomenda
una
ob a
a
un
de ei
ininado
a is a.
3.1.
i.a
subas a
a
la
baja.
3.1.1.
Re ablos
no
pa oquiales.
^•2.
lasación.
3.3.
l
as
c ecien es
di icul ades
en
el
pago
de
la
ob a.
El
ago amien o
de
un
niodelo.
4.
Medios
de
inanciación:
quién
y
cómo
sopo a
el
gas o
o iginado
po
la
ab icación
de
un
e ablo.
4.1.
Pa oipiias.
4.2.
(
apillas
p i>
adas.
4.3.
Co adías.
4.4.
Ó denes
mili a es.
•^•5.
Comen os
>
Monas e ios,
4.6.
Hospi ales.
5.
Las
ac i idades
ex a-a ís icas
de
los
pin o es.
0.
In oducción
Desde
i
nales
de
la
Edad
Media
empieza
en
la
Península
Ibé ica
una
e apa
a ís ica
ca ac e izada
po
la
ab icación
de
g andes
e ablos
pa a
odo
ipo
de
emplos,
desde
los
ca ed alicios
has a
los
más
humildes,
ocupando
no
solo
el
al a
mayo ,
sino
ambién
los
de
las
capillas
secunda ias.
1.
Es e
abajo
ha
sido
elabo ado
en
el
ma co
del
p oyec o
de
in es igación
Pode ,
sociedad
y
iscalidad
en
la
Mese a
no e
cas ellana
en
el
ánsi o
del
Medie o
a
la
Mode nidad,
i
nanciado
po
el
Minis e io
de
Ciencia
e
Inno ación.
Plan
Nacional
de
l+D+i
(2008-2011)
(HAR2011-27016-C02-02).
Dicho
p oyec o
o ma
pa e
de
un
P oyec o
coo dinado
en e
la
Uni e sidades
de
Valladolid
y
la
Uni e sidad
del
País
Vasco
(Pode ,
sociedad
y
iscalidad
en
la
Co ona
de
Cas illa:
un
es udio
compa ado
de
la
Mese a
No e
y
de
la
Co nisa
Can ah ica
en
el
ánsi o
del
Medie o
a
la
Mode nidad
(HAK2011-27016-C02)
y
es á
in eg ado
en
la
ed
emá ica
A ca
Co nunis
(h p:
a cacomunis.uma.es).
Siglas
u ilizadas:
AHDZa:
A chi o
His ó ico
Diocesano
de
Zamo a;
AHN:
A chi o
His ó ico
Nacional;
AHPZa:
A chi o
His ó ico
P o incial
de
Zamo a;
ARChVa:
A chi o
de
la
Real
Chancille ía
de
Valladolid.
H
AC
IFMIA,
MI
RCAIX^
^
PODER
AL
NORTE
DE
LA
CORONA
DE
CASTILLA
-i
1
O
EN
El
TRANSITO
DEL
MEDIEX
O
A
LA
MODERNTD.AD
119
I une
Fiz
Fue es
El
e abloes
una
emp esa
colec i a.
Asi.
desde
el
pun o
de
%
is a
do
los
di e en es
üpos
de
a í ices
que
in e ienen
en
él,
ya
sea
odo
el
e ablo
do
alla
o
compues o
median e
able os
pin ados,
siemp e
abaja án
pin o es
oscul o os.
Po o
ambién
lo
es
SI
lo
e aluamos
desde
el
pun o
de
is a
del
clien e,
a
que
la
ma
o ia
do
las
eces
no
se
a
a
de
un
pa icula ,
sino
del
enca go
de
un
emplo
que
iene
que
dedica
g an
pa e
de
su
hacienda
a
su
pago.
P ecisamen e,
el
ángulo
que
nos
in e esa
abo da
en
es e
aba
jo
es
el
de
los
pagos
y
odas
las
cues iones
que
su gen
al ededo .
Pa a
ello,
u iliza emos
como
es udio
del
caso
la
aii igua
diócesis
de
Zamo a,
cuyos
lími es
e an
meno es
que
los
de
la
ac ual,
cu"cunsc i os
a
la
p o incia.
Es
un
ejemplo
in e esan e
po que,
pese
a
su
educido
amaño,
p esen a
una
a iedad
de
zonas
con
ecu sos
económicos
bas an e
diíe en es,
desde
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boyan e
coma ca
de
To o,
muy
é il,
con
cul i os
de
ce eal
y
ino.
has a
la
más
dep imida,
Sayago,
con
una
economía
sus en ada
sob e
odo
en
el
ganado.
Vamos
a
e e imos
sob e
odo
a
los
e ablos
de
emplos
pa oquiales
subsidia ios
de
es a
diócesis,
pues
son
los
más
abundan es
y
po
an o
pe mi en
dibuja
una
isión
más
global
de
la
si uación.
Pe o,
desde
luego,
pa a
comple a
esa
isión,
hay
que
menciona
los
e ablos
i
nanciados
po
pa icula es
a
eces
en
es os
mismos
emplos,
los
e ablos
de
los
monas e ios,
de
las
co adías,
o
los
de
las
iglesias
dependieii es
de
las
ó denes
mili a es.
La
posesión
de
e ablos
llega
incluso
al
ámbi o
domés ico.
Aunque
son
enca gos
mucho
más
modes os,
encon amos
ecuen emen e
en
los
in en a ios
la
mención
de
e ablicos,
e i iéndose
a
piezas
de
escaso
amaño
que
no
enían
po
qué
con a
con
una
dependencia
indi idual,
a
modo
de
capilla,
sino
que
podía
bas a
con
un
espacio
más
ín imo,
p opicio
pa a
la
o ación.
Como
en
o as
pa es
de
la
Península,
a
lo
la go
del
siglo
XVI
con a
con
un
e ablo
en
el
emplo
deja á
de
se
una
opción
pa a
con e i se
en
una
obligación,
al
menos
el
del
al a
mayo .
Y
así
queda
e lejado
en
los
manda os
de
los
p o iso es
en
las
isi as
a
pa oquias
y
e mi as.
Tal
obligación
exige
a
algunas
iglesias
muy
humildes
a
con ae
unas
deudas
di íciles
de
salda ,
si uación
que
se
i á
ag a ando
a
medida
que
nos
aden emos
en
el
siglo
XVI.
1.
El
cálculo
del
p ecio
o al
de
una
ob a
El
p ime
asun o
que
hemos
de
abo da
es
el
cálculo
del
mon o
o al
y
las
di icul ades
que
en aña,
siendo
la
p ime a
de
ellas
la
al a
de
documen ación.
Po
ello,
conc e a
la
cuan ía
o al
de
una
ob a
p esen a
g an
di icul ad
al
a a se
de
un
pago
accionado,
no malmen e
en
es
e cios,
di ícil
de
p ecisa
po
en e o,
pues
no
se
suele
conse a
la
secuencia
comple a
de
documen os:
desde
la
licencia
de
la
ob a,
su
aza,
la
adjudicación
y
con a o,
la
ca a
de
i
anza,
las
posibles
subcon a aciones,
además
de
los
di e sos
desembolsos
que
se
hacen
has a
llega
al
i
niqui o-.
2.
Es e
en amado
con ac ual
es á
magní icamen e
a ado
en
De
la
Peña
Velasco,
Concepción
de
la.
Re ablos
ba ocos
mu cianos.
Financiación
y
con a ación,
Mu cia,
Academia
Al onso
X
el
Sabio,
1993.
en
HACIENDA,
MERCADO
Y
PODER
AL
.NORTE
DE
LA
CORON
A
DF
CASTILLA
120
EN
EL
TRÁNSITO
DEL
MEDIEVO
A
LA
MODERNIDAD

IV
1
Ii
III
L
S
K!
I
- IMX">
^QL'IF.N
V
CÓMO
SE
PAGA'
Todos
es os
documen os
son
in e esan es
no
sólo
como
ins umen os
pa a
undamen a
una
au o ía,
sino
ambién
po
lo
que
e elan
del
modo
en
el
que
se
desen ol ía
el
pago
de
una
ob a
de
a e.
Su
agmen ación
no
sólo
a
lo
la go
del
iempo,
sino
ambién
en
a/ón
de
las
di e sas
especies
en
que
se
suele
cob a ,
complican
aún
más
el
cómpu o.
Po
o a
pa e,
la
in omiación
que
o ecen
los
documen os
es
a
su
ez
incomp
e a.
En
ocasiones
sucede
que
los
documen os
p opo cionan
sólo
el
mon o
o ól
y
no
se
desglosa
el
alo
de
la
ob a
pic ó ica
de
la
escul ó ica.
Es o
ocu e,
po
ejemplo,
en
1530,
cuando
Luis
del
Cas illo
se
obliga
a
hace
un
e ablo
de
alla
y
pincel^pa a
a
iglesia
de
San
Juan
de
Alma az
de
la
Mo a,
ajus ado
en
100.000
ma a edís
,
o
os
años
más
a de
con
Blas
de
Oña
y
el
e ablo
del
Hospi al
So elo;
en
el
con a o
se
especi ica
un
o al
de
40.()()()
ma a edís
po
oda
la
ob a,
alla
y
pin u a
incluida
.
En
o as
ocasiones,
si
se
a a
de
una
sola
suma
en
la
que
se
compu a
única nen e
e
alo
de
la
pin u a,
no
se
suele
es ablece
di e encia
en e
la
cuan ía
de
la
polic onna
y
la
de
las
ablas.
Tal
es
el
caso
de
los
34.000
ma a edís
en
que
se
alo ó
en
1545
el
e ablo
de
pincel
ealizado
po
Ñuño
de
Remesal
pa a
el
al a
mayo
de
la
iglesia
de
Poblado a
de
Alis eL
o
los
280.000
ma a edís
que
la
iglesia
de
San a
Mana
Magdalena
de
To o
adeudaba
a
Luis
del
Cas illo
y
a
An onio
de
Salamanca
po
e
e ablo
mayo
ealizado
po
és os^.
Son
a os
ejemplos,
como
el
del
e ablo
de
la
iglesia
de
San
Juan
en
Gema,
ci a
o
en
el
es amen o
del
escul o
Diego
de
Ronza.
És e
a i ma
que
ha
con a ado
el
e ablo
mayo
del
emplo
y
que
su
abajo
se
ha
conce ado
en
28.000
ma a edís,
los
mismos
que
ecibi á
el
pin o
de
los
able os,
Miguel
de
Ca ajal,
mien as
que
a
Alonso
de
Aguila
le
abona án,
po
el
do ado
y
es o ado
de
la
ob a,
27.000
ma a edís'.
Las
es
can idades
suman
83.000
ma a edís,
poco
más
de
220
ducados.
Pocos
años
an es
se
con a ó
el
e ablo
de
San a
Ma ía
de
A bas
de
To o.
Lo enzo
de
Á ila
cob ó
250
ducados
po
la
polic omía
y
las
ablas
del
mismo;
al
en allado
Juan
Duce e
se
le
paga on
100
ducados
po
alla lo^.
especial
el
capí ulo
II.
El
es udio
de
es a
au o a
se
e ie e
a
los
e ablos
ba ocos
mu cianos,
pe o
el
ipo
e
con a o
y
su
desa ollo
se
pueden
ex apola
al
Quinien os
cas ellano.
,
3.
Na a o
Talixíón.
José,
«Pin o es
en
To o
en
el
siglo
XVI»,
en
Pin u a
en
To o.
Ob as
es au a
as
[Ca álogo
ele
la
exposición.
To o
Zamo a,
diciemb e
de
1985-enem
de
1986],
Zamo a,
Dipu ación
P o incial-Caja
de
Aho os
P o incial.
1985,
p.
13.
4.
Ramos
di;
Cas o.
Guadalupe,
«Blas
de
Oña,
pin OD>.
Bole ín
del
Semina io
de
Es udios
de
A e
y
■A queología
(
1973.
39.
pp.
473-476,
en
pa icula
p.
476.
5.
Na a o
Tai.i.gón.
José.
«Documen os
inédi os
pa a
la
His o ia
del
A e.
Pin o es
zamo anos
del
sig
o
XVI»,
Anua io
del
Ins i u o
de
Es udios
Zamo anos
Flo ión
de
Ocampo,
1984,
I,
pp.
325-374,
en
conc e o
p.
365.
6.
Na a o
Tai.i.oi'in.
«Pin o es
en
To o»,
p.
16.
7.
Ri e a
de.
las
Hi
.as.
José
Ángel.
En
o no
al
escul o
Gil
de
Ronza.
Zamo a,
Dipu ación
de
Zamo a,
1998,
p.
121.
8.
Na a o
Talegón,
José.
Ca álogo
Monumen al
de
To o
y
su
al oz.
Zamo a.
Cajade
Aho os
P o incial
de
Zamo a.
1980.
pp.
156-157.
U.VCIKXD.V
me cado
V
PODER
AL
NORTE
DE
L.V
CORONA
DE
CASTILLA
EN
EL
I
RANSITO
DEL
ME ;>IEVO
A
L.A
MODERNIDAD
I une
Fiz
Fue es
Con
es os
dos
ejemplos
ap eciamos
cómo
el
hecho
de
pode
desglosa
cada
una
de
las
pa idas
nos
pe mi i ía
es ablece
un
ango,
una
eseala
de
p ecios
en e
unos
y
o os
a is as,
y
po
an o
alo a
adecuadamen e
su
p es igio
en
é minos
económicos.
La
mayo ía
de
los
ejemplos
o ecidos
indican
que
en
ocasiones
se
puede
es ablece
una
ci a
ap oximada,
pe o
do a
a
es a
ci a
de un
con ex o
que
pe mi a
es ima
su
alo
ya
es
más
complicado,
pues
suelen
al a
las
su icien es
ob as
de
un
mismo
momen o
pa a
es ablece
las
compa aciones
pe inen es.
Po
o a
pa e,
a
eces
sumamos
pa idas
muy
alejadas
en
el
iempo
y
el
alo
del
ma a
edí
ha
decaído
en
ese
lapso,
po
lo
que
la
can idad
esul an e
no
e leja
el
alo
eal
pagado.
Lo
que
pa ece
ue a
de
duda
es
que
cuan o
más
se
dila a
el
pago
de
una
ob a
de
a e,
mayo
es
el
desembolso
i
nal.
2.
SUBCONTRATACIONES
Y
CONTRATOS
DE
COMPAÑÍA:
EL
ARTISTA
COMO
EMPRESARIO
A
la
ho a
de
hace
una
es imación
del
mon o
o al
de
la
ob a
ambién
es
impo an e
ene
en
cuen a
que
los
a í ices
con a aban
una
ob a
y
a
menudo
la
subcon a aban.
En
Zamo a,
y
en
conc e o
en
la
ciudad
de
To o,
el
p incipal
ejemplo
de
es e
modo
de
abaja
es
el
pin o
Lo enzo
de
Á ila,
de
cuyo
alle
salie on
buena
pa e
de
los
e ablos
de
la
zona.
E a
ecuen e
que
con a a a
el
e ablo
comple o,
alla
incluida,
y
que
luego
subcon a a a
el
do ado
del
mismo
con
un
do ado ,
la
alla
con
un
escul o ,
pe o
ambién
subcon a aba
la
pin u a
de
los
able os
con
o os
a is as.
Si a
como
ejemplo
la
subcon a ación
que
hizo
con
An onio
de
Salamanca
en
un
e ablo
pa a
Villalpando.
Salamanca
se
comp ome e
a
hace se
ca go
de
la
mi ad
de
la
ob a,
sal o
del
dibujo,
os os
y
lexos
—es
deci ,
paisajes—
que
quedan
a
ca go
de
Lo enzo
de
A ila^,
sub ayando
de
es e
modo
su
papel
más
c ea i o
en
la
ejecución.
Las
subcon a aciones
an
más
allá
de
la
me a
colabo ación
de
los
o iciales
de
un
de e minado
alle .
És a
supone
la
ga an ía
de
un
es ilo
uni o me
con olado
po
el
maes o,
mien as
que
en
aquéllas
se
deja
la
ob a
en
o as
manos,
sin
supe isión
cons an e.
Los
bene icios
pa a
el
a is a
que
cede
en
subcon a o
son
e iden es.
Sob e
un
p ecio
ce ado,
el
con a an e
o iginal
se
queda
con
un
ma gen
de
las
ganancias
que
de
o o
modo
no
end ía
si
la
ob a
ue a
conce ada
desde
el
inicio
po
el
o icial
que
la
a
a
lle a
a
cabo
i
nalmen e.
Y
no
hay
que
ol ida
que
un
p esupues o
demasiado
ajus ado
siemp e
a
en
de imen o
de
la
calidad
de
la
ob a.
9.
Na a o
Talegón,
«Pin o es
en
To o»,
p.
12.
HACIENDA,
MERCADO
Y
PODER
AL
NORTE
DE
LA
CORONA
DE
CASTII
I.A
222
en
ELTRÁNs o
del
medie o
a
la
mode nidad
:
•
i
1
ii
N
I'I
l
Ki
I
Mil
o
.QL
IPN
^
COMOSE
PAGA'
3.
C i e ios
mé odos
pa a
encomenda
una
ob a
a
un
de e minado
ARTISTA
3.1.
La
subas a
a
la
baja.
A
la
ho a
de
o niali/a
el
con a o
se
es ipula
un
p ecio
p e iamen e
aco dado.
Lo
que
ya
no
queda
an
cla o
es
cómo
se
llegaba
a
es e
acue do
en
el
p ecio.
En
o os
luga es
sabemos
de
la
exis encia
de
p e ias
subas as
a
la
baja
pa a
la
adju
icacion
de
la
ob a.
Es e
mé odo
e a
bene icioso
pa a
el
comi en e
po
el
aba a amien o
e
os
cos es
que
suponía,
pe o
se
co ía
el
iesgo
de
que
los
a is as
se
pusie an
de
acue
o
en e
ellos
con
el
in
de
que
el
p ecio
no
baja a
demasiado.
En
Zamo a,
como
en
o as
pa es
de
la
península,
la
subas a
debió
de
se
un
mé odo
habi ual
de
adjudicación
de
las
ob as
p omo idas
desde
la
Diócesis
y
as
ó denes
mili a es
Quedan
escasos
ejemplos,
pe o
bien
elocuen es
de
su
exis encia,
como
cuando
C is óbal
Gu ie e/
con a ó
la
pin u a
de
una
alla
de
San
po
cuan o
hoy
íUcho
üia
a
las
dos
ho as
después
de
mediodÍQ,
es aba
seña
^
^
'ema e
de
la
pin u a
de
seño
San
Miguel
de
la
dicha
co adía
y
C is óbal
Gu ie e^,
pin o ,
lo
enia
pues o
en
nue e
ducados
con
las
condiciones
de
a i
iba.
habe
quien
más
bajase
se
lo
mandaba
ema a
y
que
haga
obligación
dee
o
.
De
o o
modo
no
se
en iende
que
los
pin o es
sean
los
que
con a en
y
ueg
subcon a en
los
e ablos,
incluso
cuando
és os
son
po
comple o
de
alla,
como
ocu ió
con
el
desapa ecido
e ablo
pa a
don
Luis
Vaca
en
el
monas e io
de
an
F ancisco
de
Zamo a,
subcon a ado
po
Blas
de
Oña
al
en allado
Gaspa
Nuñez
en
1536".
,
.
El
p edominio
de
e ablos
pic ó icos
desde
i
nales
del
siglo
XV
y
has a
el
úl imo
e cio
de
siglo
XVI
conlle ó
que
los
alle es
de
pin u a
ue an
más
ue es
y
so
en es
y
u ie an
po
ello
más
acilidad
pa a
hace se
con
el
con a o
de
un
e ablo
en
una
puja.
Siguiendo
es e
azonamien o
ace ca
de
la
sol encia
de
los
alle es
pic ó icos,
cuando
al
i
nal
de
siglo
se
imponga
el
e ablo
escul ó ico
sucede á
al
con a io
y
se án
los
escul o es
quienes
subcon a en
la
pin u a.
.
La
documen ación
que
se
conse a
sob e
subas as
es
escasa
pe o
signi ica i a,
asación
del
e ablo
de
San
Ma ín
en
Peñausende
ejempli ica
un
pelig o
al
que
se
ha
aludido
an es:
el
de
los
a is as
que
llegaban
a
un
acue do
pa a
que
el
e ab
o
no
baja a
su
p ecio
de
una
de emiinada
cuan ía.
Peñausende
e a
una
localidad
pe enecien e
a
la
o den
de
San iago
donde
se
decide
ealiza
un
e ablo
en
1556.
El
en allado
Ped o
O ega
p esen a
una
aza
po
cuya
ejecución
pide
230
ducados'-;
pocos
días
después
el
pin o
Miguel
de
Ca aja
10.
AHPZa,
P o ocolos.
Icg.
39.
.
247
(15
de
sep iemb e
de
1549).
11.
AHPZa,
P o ocolos,
leg.
31,
e ce a
pieza,
íT.
111-113.
12.
Na a ko
Tai.kíón.
«Documen os
inédi os»,
pp.
352-353.
HACILMIA,
MKR
Ano
N
PODER
AL
NORTE
lE
LA
CORONA
DE
CASTILLA
...
EN
El
I
RANSITO
DEl
MED1E
0
A
LA
MODERNIDAD
I une
Fiz
Fue es
baja
es a
can idad
en
50
ducados,
pe o
el
isi ado
de
la
o den
le
impide
pa icipa
en
la
puja
po que
e a
pin o
y
no
en allado :
.^.po que
e a
in o mado
que
la
baja
que
hizo
Miguel
Je
Ca ajal
en
la
ob a
del
dicho
e ablo
e a
maliciosa
y
que
el
dicho
Miguel
Je
Ca ajal
no
e a
q ieial
de
^^ allado ,po an oquedabaydioladichabaia pos aJel
dicho. íiguel
Je
Ca ajal
po
ninguna
e
que
quedase
en
la
pos u a
que
iene
hecha
y
pues a
el
dicho
Pedí
o
e
y
^os a
que
o a
baja
hubiese
po
algún
maes o
o icial
del
dicho
o icio-
Aunque
pocos
días
después
cambió
de
opinión,
al
pe ca a se
de
que
los
en a
a
o es
zamo anos
se
habían
pues o
de
acue do
en e
ellos,
y
dejó
pa icipa
al
pin o
en
la
puja.
Resul a
e iden e
la
in ención
de
odas
las
pa es
implicadas
en
la
puja:
los
en allado es
zamo anos
deseaban
que
el
e ablo
no
baja a
demasiado
su
cos e
pa a
ob ene
mayo es
bene icios.
Po
su
pa e,
el
pin o
Ca ajal
p e endía
hace se
con
a
ob a
pa a
luego
subcon a a la,
p ác ica
que,
como
hemos
is o,
e a
habi ual
en
el
medio
zamo ano.
A
su
ez,
las
au o idades
san iaguis as
que ían
una
ob a
ba a a,
po
eso
se
e ac an
enseguida
del
e o
al
pin o ,
pe ca ándose
de
que
si
le
admi en
se
puede
a i a
la
puja
al
ompe
la
unidad
de
los
en allado es,
dando
como
esul ado
i
nal
un
p ecio
más
bajo.
Po
si
es o
ue a
poco,
o denan
que
una
ez
ijado
el
p ecio
no
se
empiece
a
hace
el
e ablo
has a
dos
años
después,
con
la
consiguien e
me ma
de
ing esos
debido
a
la
con inua
caída
de
los
p ecios.
Es
deci ,
lo
que
menos
impo a,
desde
luego,
son
los
c i e ios
es é icos.
Todos
es os
aspec os
suponen
no
solo
unas
condiciones
po
lo
gene al
poco
en ajosas
pa a
los
a is as,
sino
que
además
indican
que
lo
que
gene almen e
p ima
son
los
in e eses
económicos
po
enci na
de
los
a ís icos.
Finalmen e,
ue
o o
escul o ,
Juan
Falcó e,
el
que
se
comp ome ió
a
ealiza
la
ob a
po
menos
de
la
mi ad
del
p ecio
inicial,
100
ducados,
pe o
es a
educción
es
la
habi ual'^
En
de ini i a,
los
a is as
no
ponen
ese as
o
no
ienen
más
emedio
que
adap a se
al
diseño
p e io
es ablecido
po
o o
o icial.
El
ma gen
pa a
lo
a ís ico,
en endido
como
c ea i idad
pe sonal,
se
educe
conside ablemen e
de
es e
modo.
Al
clien e
no
pa ecen
impo a le
las
subcon a aciones,
sob e
odo
si
se
a a
de
la
Iglesia,
po que
su
in e és
po
un
de e minado
a is a
no
es
es é ico,
sino
ga an ía
de
un
abajo
ejecu ado
po
el
impo e
y
en
el
iempo
es ablecido.
3.1.1.
Re ablos
no
pa oquiales.
Quizá
en
el
caso
de
los
e ablos
p i ados
no
hubie a
subas a
de
po
medio.
Pese
a
que
no
hay
que
deses ima
el
aspec o
económico,
exis en
o os
in e eses
po
encima
13.
Véanse
ios
ejemplos
p opo cionados
po
Ma ín
González,
Juan
José,
«La
ida
de
los
a is as
en
Cas illa
la
Vieja
y
León
du an e
el
Siglo
de
O o»,
Re is a
de
A chi os.
Biblio ecas
Museos.
1959,
LX
VII/1,
pp.
391-439.
HACIENDA,
.MERCADO
Y
PODER
AL
.NORTE
DE
LA
CORON
A
DE
C.ASHI.LA
"124
en
el
TRÁNSITO
DEL
MEDIEVO
A
LA
MODER.N
IDAD
^
1
1
l
l
IAl
K)
ni:
L
RETABI
O
^QL-
IÉN'
Y
CÓMOSE
PAGA'
el
pa ona o
ecayó
en
los
concejos
de
las
illas,
mien as
que
las
iglesias
ubicadas
en
ámbi o
u bano
ue on
pa ocinadas
en
mayo
medida
po
la
nobleza
o
la
al a
bu guesía-
Na u almen e
es o
ayudó
a
su
sos enimien o,
pe o
como
con apa ida
las
ó denes
u ie on
que
compa i
con
los
concejos
no
sólo
los
espacios
a qui ec ónicos
sino
el
dis u e
de
las
en as.
Debido
a
los
lími es
imp ecisos
en e
lo
que
debían
apo a
espec i amen e
el
concejo
y
la
o den,
su gie on
di e gencias.
Podemos
oma
como
ejemplo
la
mul i ud
de
plei os
po
desacue dos
económicos
in e pues os
po
el
concejo
de
Fuen elapeña,
una
de
las
localidades
más
impo an es
de
la
encomienda
de
Valdegua eña,
con a
el
comendado .
Tampoco
se
encuen an
epa idas
cla amen e
las
e ibuciones,
como
indican
los
plei os
e.xis en es
en e
el
comendado
y
el
concejo
sob e
el
ap o echamien o
de
cie as
p opiedades".
Po
lo
que
espec a
al
pa onazgo
de
la
nobleza,
como
se
ha
dicho,
las
iglesias
de
las
ó denes
mili a es
es aban
abie as
a
las
donaciones
e
incluso
a
la
posesión
de
capillas
po
pa e
de
pe sonas
no
pe enecien es
a
la
o den.
De
es e
modo,
encon amos
ejemplos
como
el
del
lucillo
sepulc al
pe enecien e
a
una
al
Lucía
Fe nández
en
la
iglesia
del
San o
Sepulc o
de
To o^-,
o
el
de
Rod igo
de
Ulloa,
que
no
deja
de
se
pa adójico:
es e
miemb o
de
la
o den
de
San iago,
ue
pa ono
de
la
capilla
mayo
de
Nues a
Seño a
de
la
Vega
de
To o,
pe enecien e
a
la
o den
del
Sepulc o
e
inco po ada
más
a de
al
pa imonio
de
los
hospi ala ios".
Pese
a
la
dispa idad
en
el
modo
de
i
nanciación
espec o
a
las
pa oquias
diocesanas,
al
y
como
a i ma
Pé ez
Monzón,
no
exis en
di e encias
es ilís icas
en e
las
capillas
sanjuanis as
y
las
nobilia ias".
4.5.
Con en os
y
Monas e ios.
En
el
ámbi o
del
cle o
egula ,
el
modo
de
i
nanciación
de
los
e ablos
no
di ie e
del
seguido po
las
pa oquias
pues,
al
igual
que
és as,
con aban
con
bienes
aíces
que
les
p opo cionaban
unas
en as,
enían
limosnas
y
e an
bene icia ios
de
mandas
es amen a ias
en
las
que
se
les
asignaba
una
can idad.
La
i
nanciación
de
la
mayo ía
de
los
e ablos
mayo es
de
las
iglesias
con en uales
ue
lle ada
a
cabo
po
pa icula es
que
se
con i ie on
en
pa onos
de
la
capilla
mayo .
Las
do aciones
30.
Id.,
Ihid.
31.
Véanse,
po
ejemplo,
los
li igios
man enidos
po
el
comendado
F ay
Gonzalo
de
la
Cá cel,
a
p incipios
del
siglo
XVI,
con
el
concejo
de
Fuen elapeña
sob e
la
ala
de
un
bosque.
ARChVa,
Plei os
Ci iles,
Esc ibanía
Za andona
y
Walls
(Fenecidos),
caja
1380-3.
ARChVa,
Plei os
Ci iles,
Esc ibanía
Vale a
(Ol idados),
caja
179-4.
Desde
el
pun o
de
is a
a ís ico,
des aca
el
man enido
po
el
concejo
con
el
comendado
pa a
que
és e
su aga a
las
ob as
de
la
nue a
iglesia
que
se
es aba
cons uyendo
en
el
siglo
XVI.
Pé ez
Monzón,
A e
sanjuanis a.
p.
35.
Muchos
años
después,
ya
a
p incipios
del
siglo
XVlll,
el
concejo
quiso
cambia
de
e ablo
y
de
nue o
exigió
la
con ibución
del
comendado .
32.
Na a o
TaleüÓn,
Ca álogo
Monumen al
de
To o,
p.
140.
33.
PÉREZ
Monzón.
A e
sanjuanis a,
p.
35.
34.
Id.,
Ihid..
p.
37.
hacienda,
me cado
V
PODER
AL
NORTE
DE
LA
CORONA
DE
CASTILLA
EN
EL
LRANSITO
DEL
MEDIEA'O
A
LA
MODERNIDAD
131

I une
Fiz
Fue es
a iaban
según
la
ob a
a
acome e
y
la
pujanza
del
comi en e:
Diego
de
So o
dejó
en
1533
150.000
ma a edís
pa a
edi ica
una
capilla,
e ablo
y
o namen os
en
el
con en o
de
San
F ancisco
de
To o^^;
Isabel
Alonso
donó
en
1545
30.000
ma a edís
pa a
que
se
eedi ica a
a
su
cos a
la
capilla
de
San
An ón
del
monas e io
de
San o
Domingo
y
se
le
do a a
de
un
e ablo
de
pincel^^';
An onio
de
Lada
dejó
en
1578
una
do ación
anual
de
4.000
ma a edís
a
la
capilla
que
enía
en
San o
Tomé,
además
de
un
e ablo
que
había
hecho
ae
de
Flandes^
Los
monas e ios
es aban
abie os
ambién
a
aquéllos
que,
sin
posee
una
capilla,
se
que ían
en e a
en
el
in e io
de
su
iglesia,
p e io
pago
de
un
canon.
Es e
pago
po
sepul a se
en
el
in e io
de
los
emplos
ambién
e.xis e
en
las
pa oquias,
sólo
que
en
es e
caso
se
suele
camu la
bajo
el
í ulo
de
limosna,
pues
ya
en
las
Pa idas
se
p ohibe
la
en a
de
sepul u as
y
es e
espí i u
se
man iene
en
las
di e en es
cons i uciones
sinodales^®.
La
p e e encia
po
los
monas e ios
indica,
po
an o,
una
cie a
dis inción
social,
muy
le e
en
odo
caso.
Además
del
abono
del
de echo
de
sepul u a,
se
podían
deja
oma os
y
dine o
pa a
alguna
imagen
o
capilla.
4.6.
Hospi ales.
Bajo
es a
acepción
se
incluían
ins i uciones
a iopin as,
do adas
de
más
o
menos
medios,
en
las
que
la
unción
bené ico-asis encial
iba
indisolublemen e
unida
a
la
espi i uaP'.
Es e
úl imo
come ido
se
aduce
en
la
necesidad
de
con a
con
un
espacio
sag ado
con
su
co espondien e
mobilia io
li ú gico
en
el
que
desde
luego
no
podía
al a
un
e ablo.
F ecuen emen e
nos
hallamos
an e
undaciones
que
en
ealidad
no
son
más
que
una
modes a
casa
con
algunas
camas,
al
y
como
ocu e
en
la
mayo ia
de
los
hospi ales
de
localidades
u ales
y
en
no
pocos
de
los
u banos"*®.
Es e
ipo
de
es ablecimien os
son
adminis ados
po
co adías
que
no
se
pueden
pe mi i
la
do ación
de
una
capilla
en
las
dependencias
hospi ala ias.
En
es e
caso
las
necesidades
li ú gicas
se
esuel en
con
la
i ula idad
de
una
capilla
de
la
pa oquia,
en
la
que
se
encuen a
el
co espondien e
e ablo
su agado
del
mismo
modo
que
hemos
is o
pa a
las
co adías
en
gene al.
Si,
en
cambio,
nos
e e imos
a
hospi ales
de
mayo
magni ud,
caso
de
es
de
los
más
impo an es
de
la
p o incia,
c eados
en
el
p ime
e cio
del
siglo
XVI
—el
Hospi al
del
Comendado
So elo
en
Zamo a,
el
del
Obispo
en
To o
y
el
de
Nues a
Seño a
de
la
Piedad
en
Bena en e-
en
odos
ellos
sus
undado es
con aban
con
35.
ARChVa,
Plei os
Ci iles,
Esc ibanía
Lapue a
(Fenecidos),
caja
1740-4.
36.
AHPZa,
P o ocolos,
leg.
14,
.
488 .
Tes amen o
de
3
de
Julio
de
1545.
37.
ARChVa,
Plei os
Ci iles,
Esc ibanía
Mo eno
(Fenecidos),
caja
1570-2.
38.
Lo enzo
Pina ,
F ancisco
Ja ie ,
Mue e
y
i ual
en
la
Edad
Mode na.
El
caso
de
Zamo a
(1500-
¡800),
Salamanca,
Uni e sidad
de
Salamanca,
1991,
p.
206.
39.
Id.,
Ibíd.,
pp.
244-245.
40.
Se
con abilizan
diecisie e
en
Zamo a
en
el
siglo
XVI
(Ci ado
en
Lo enzo
Pina ,
.Mue e
y
i ual,
p.
246).
En
To o
se
calcula
la
exis encia
de
doce
(Na a o
Talecíón,
Ca álogo
í<mumen al
de
To o.
p.
71).
hacienda,
.me cado
y
pode
al
no e
de
ea
co ona
de
c.- s
i
ile.a
"132
ánsi o
del
.medie o
a
ea
mcjde .n
ida
d
5
l..
H
ANCI. CIÓ
DE
L"
RETABLO:
^QUIÉX
Y
CÓMO
SE
PAGA'
una
en a
saneada
que
pe mi ió
la
do ación
de
una
capilla
en
las
dependencias
hospi ala ias
con
su
co espondien e
e ablo.
Su
c eación
cob aba
ca a
de
na u aleza
median e
una
esc i u a
de
undación
en
la
que
se
dejaban
p o is as
unas
en as
pa a
su
man enimien o
a
lo
la go
del
iempo.
En
el
es amen o
de
los
undado es
es
obligada
e e encia
el
hospi al,
especi icándose
algo
más
sob e
su
do ación.
En
es os
úl imos
documen os
no
es
necesa ia
la
especial
mención
a
la
capilla,
po que
no
se
concibe
la
c eación
de
una
ins i ución
de
impo ancia
sin
la
exis encia
de
la
misma.
En
es as
ins i uciones
se
nomb an
unos
pa onos
esponsables
del
uncionamien o
y
de
la
supe isión
de
las
cuen as,
pe o
la
adminis ación
co idiana
co ía
a
ca go
igualmen e
de
una
co adía,
lo
que
daba
luga
a
dispendios
de
las
en as.
De
al
modo
es
así
que
las
co adías
ue on
eacias
a
la
uni icación
de
los
hospi ales
ca en es
de
uncionalidad,
pues
ello
acaba ía
con
sus
bene icios.
Al
se
en idades
que,
pese
a
se
c eadas
po
inicia i a
p i ada,
se
encon aban
bajo
ju isdicción
eclesiás ica,
de
nue o
la
igilancia
de
sus
cuen as
así
como
de
su
unción
espi i ual,
se
dejaba
al
c i e io
de
un
isi ado .
Es
in e esan e
el
caso
del
Hospi al
So elo
po
cuan o
su
undado
dispuso
en
su
es amen o,
edac ado
en
1530"",
no
sólo
su
in ención
de
con inua
con
el
p oyec o
hospi ala io
que
había
ideado
pocos
años
an es,
incluyendo
a
es e
espec o
las
pe inen es
mandas
a
p opósi o
de
su
égimen,
sino
po que
además
dedicó
unas
líneas
a
la
desc ipción
del
e ablo
que
deseaba
pa a
la
capilla
del
hospi al.
No
le
des inaba
una
do ación
económica
p opia,
pe o
sus
he ede os
dedica on
40.000
ma a edís
a
al
e ec o,
ob enidos,
al
y
como
se
especi ica
en
el
es amen o,
de
los
bienes
y
en as
que
yo
dejo.
El
hospi al
de
La
Asunción
y
los
San os
Juanes
de
To o,
más
conocido
como
Hospi al
del
Obispo,
debe
es e
apela i o
al
obispo
de
Bu gos
Juan
Rod íguez
de
Fonseca"*L
El
hospi al
empezó
a
unciona
en
1528
y
el
e ablo
que
ado naba
su
capilla
debió
de
con a a se
hacia
1533,
pues o
que
se
pagó
po
él
en
las
cuen as
de
1534-1535.
En
ambos
casos,
aunque
se
a a
de
ob as
ealizadas
as
la
mue e
del
undado ,
ue on
ejecu adas
con
bas an e
apidez,
ex ayéndose
la
suma
pa a
su
pago
de
las
en as
dejadas
al
hospi al.
Se
a a
en
odos
los
casos
de
en as
ajenas
a
la
ju isdicción
de
los
mayo azgos,
con
el
i
n
de
si ua
a
es as
ins i uciones
ue a
de
las
dispu as
amilia es
que
pudie an
su gi
po
el
epa o
del
pa imonio.
De
los
30.000
ma a edís
que
se
le
die on
a
Lo enzo
de
Á ila
po
la
pin u a
del
e ablo,
al
menos
9.000
de
ellos
los
seño es
es amen a ios
le
manda on
paga
de
41.
T ansc i o
en
Fe nández
P ie o,
En ique,
«El
hospi al
de
So elo
y
el
égimen
es ablecido
pa a
el
mismo
en
el
es amen o
del
undado
en
1530»,
Anua io
del
Ins i u o
de
Es udios
Zamo anos
Flo ión
de
Oca npo.
1993,
10,
pp.
487-508,
en
especial
pp.
494-505.
42.
Las
icisi udes
de
su
p imi i a
undación
a
ca go
del
eloje o
Juan
Do ado,
a
pa i
de
la
licencia
papal
concedida
en
1508,
son
ela adas
en
Na a o
TalegÓn,
Ca álogo
Monumen al
de
To o,
pp.
75-76.
A
es a
modes a
undación
se
unió
poco
an es
de
1518
el
Obispo
de
Bu gos,
nacido
en
To o,
Juan
Rod íguez
de
Fonseca,
inc emen ando
no ablemen e
la
iqueza
del
mismo.
H.ACIEND.A,
MERCADO
V
PODER
AL
NORTE
DE
LA
CORONA
DE
C.ASTILLA
EN
EL
TRANSITO
DEL
MEDIEVO
A
LA
MODERNIDAD
3.33
I une
Fiz
Fle es
las
en as
del
hospi aV^.
En
el
caso
del
Hospi al
So elo
ue on
sus
pa onos
quienes
i
ma on
el
con a o
con
Blas
de
Oña
po
la
pin u a
y
escul u a
del
e ablo.
Respec o
al
Hospi al
de
Nues a
Seño a
de
la
Piedad,
undado
po
el
V
Conde
de
Bena en e,AlonsoPimen el,y
su
esposa
Ana
de
Ve
lasco,
las
esc i u as
undacionales,
ealizadas
en
1517'*'',
se
limi an
a
especi ica
las
en as
que
cedió
el
Conde
pa a
la
do ación
y
el
man enimien o
del
hospi al.
Las
o denanzas,
ealizadas
en
1526"^^,
ampoco
dedicaban
ningún
apa ado
a
es e
ema.
Tan
sólo
se
hacía
una
mención
sob e
cómo
los
Condes
p o eye on
cumplidamen e
al
dicho
hospi al
de
muchas
camas,
de
opa
pa a
los
pob es
en e mos
e
de
mucha
opa
blanca
i*
ce a
pa a
los
en ie os
y
o namen os
pa a
la
capilla
de
dicho
hospi ah^.
Del
e ablo
que
p esidió
dicha
capilla
sólo
conse amos
una
abla
de
las
ca o ce
que
lo
o ma on.
Lo
único
que
podemos
a es igua
es
que
po
sus
ca ac e ís icas
es ilís icas
se
ealizó
unos
ein e
años
después
de
la
undación
de
la
ins i ución,
po
lo
que
no
se
cos eó
con
las
do aciones
ex ao dina ias
que
el
Conde
hizo
a
la
ins i ución
en
1517,
1524,
1525
y
1530,
año
del
allecimien o
del
Alonso
Pimen el,
en
cuyo
es amen o
se
menciona
el
hospi al
en
lo
ela i o
a
su
o ganización
y
se
ei e an
las
en as
de
que
dis u a.
El
Conde
especi icaba
que
los
bienes
de
que
yo
y
la
condesa
mi
muje
que
haya
y^lo ia
le
do amos
no
son
de
los
mayo azgos,
po que
son
de
los
bienes
gananciales
que
de
la
dicha
condesa
mi
muje
eyo
adqui imos
y
ac ecen amos
du an e
el
ma imonio^
.
En
de ini i a,
se
puede
comp oba
cómo
el
some imien o
en
odos
los
casos
—sal o
en
el
de
las
ó denes
mili a es-a
la
ju isdicción
eclesiás ica,
es o
es,
a
las
au o idades
diocesanas,
implicaba
un
con ol
de
los
ecu sos
económicos
que
aún
se
mani es a á
de
o ma
más
in ensa
a
medida
que
a ance
el
siglo.
A
eces
cues a
pensa
que
odas
las
disposiciones
de
los
isi ado es
es u ie an
siemp e
encaminadas
a
a o ece
la
hacienda
de
la
pa oquia;
más
bien
pa ece
que
se
a aba
de
dispone
de
un
dine o
pa a
i
nes
que
di e ían
de
sus
necesidades
a ís icas
más
ce canas.
Es o
úl imo
nos
lle a
a
alo a
o o
asun o
p esen e
a
lo
la go
de
es as
líneas:
la
impo ancia
social
de
las
limosnas
y
donaciones
es amen a ias,
las
undaciones
de
ob aspías,
en
lasquese
combinan
el
e o espi í ual
con
el
deseo
de
signi icación
social.
43.Na a o
Talegón,
Ca álogo
.Víonumen al
de
To o,
p.
117.
El
e ablo
ue
e ec i amen e
con a ado
po
los
es amen a ios,
al
y
como
se
desp ende
del
comen a io
que
sigue
al
pago:
como
pa eció
po
la
con a ación
que
el
dicho
Lo enzo
de
A ila
hizo
con
los
seño es
es amen a ios
de
Fonseca,
de
que
mos ó
sus
ca as
de
pago
en
las
espaldas
de
la
dicha
con a ación.
A chi o
de
los
Duques
de
Alba,
caja,
341,
n°l.
44.
T ansc i as
en
González
Rod íguez,
Ra ael,
«Esc i u as
undacionales
del
Hospi al
de
la
Piedad
de
Bena en e»,
5 /gec/o,
8,
1998,
pp.
169-193
(pp.
176-180).
45
T ansc i as
en
Id.,
Ibíd.,
pp.
183-192.
46.
González
Rod íguez.,
«Esc i u as
undacionales»,
p.
183.
47.
AHN,
Sección
nobleza,
OSUNA,
caja
423,
n"
12.
HACIENDA,
.MERCADO
Y
PODER
AL
NORTE
DE
LA
CORONA
DE
CASTILL.A
134
en
el
ánsi o
DEL
MEDIEVO
A
LA
.MODER.NTDAD
5
l
A
IIN
ANCIACION
DE
L
N
RETABLO:
^QUÍÉN
Y
CÓMO
SE
PAGA'
5.
Las
ac i idades
ex a-a ís icas
de
los
pin o es
De
lo
ecaudado
anualmen e
median e
los
diezmos
y
p imicias,
se
pagaba
a
los
a is as.
Po
es a
azón,
y
con
el
i
n
de
asegu a se
el
cob o
de
su
abajo,
podemos
encon a
a
pin o es
o
escul o es
que
ac úan
como
ecaudado es
de
los
pagos''®.
Y
po
igual
mo i
o
hallamos
a
a is as
endiendo
p oduc os
ag ícolas
como
igo
o
cebada"*''.
Me ece
la
pena
hace
no a
que
en
es e
sis ema
e an
los
p opios
a í ices
quienes
adelan aban
un
dine o
pa a
hace
los
e ablos,
dine o
que
en
ocasiones
no
ecob a ían
has a
pasados
a ios
años
Sin
emba go,
es os
negocios
no
siemp e
encub en
el
pago
de
un
abajo
a ís ico
pa a
la
iglesia.
En
el
medio
escul ó ico,
Luis
Vasallo
des acó
a
es e
espec o
el
papel
de
Melcho
Díez^'.
En
el
e eno
pic ó ico,
hay
un
g an
núme o
de
documen os
que
ligan
al
pin o
Luis
del
Cas illo
con
es e
ipo
de
ac i idades,
pe o
sólo
en
los
desapa ecidos
e ablos
mayo es
de
San o
Tomás
de
Benegiles
y
San
Ped o
de
Villa dondiego
podemos
asegu a
que
los
pagos
que
ecibió
el
a is a
de
las
emp imas
de
sendas
iglesias
ue on
consecuencia
de
los
e ablos
que
e ec uó
pa a
ellas.
Pod ía
se
ambién
el
caso
de
Juan
de
Bo goña
II,
quien
i
gu a
en
1539
endiendo
unas
ca gas
de
cebada
a
unos
ecinos
de
Casasola
de
A ión",
segu amen e
el
p oduc o
ob enido
como
pago
en
especie
po
la
ejecución
de
un
e ablo.
Como
decimos,
a
eces
se
a a
de
me as
ope aciones
económicas
pa a
inc emen a
el
pa imonio.
Del
mencionado
Luis
del
Cas illo
se
conse an
además
a ios
documen os
en
los
que
apa ece
in oluc ado
en
ac i idades
come ciales,
ales
como
la
comp a
de
iñas
o
la
en a
de
made a,
que
no
pa ece
que
p o engan
de
un
pago en
especie
po
una
ob a
a ís ica.
Ni
Lo enzo
de
Á ila,
el
pin o
más
impo an e
y
exi oso
de
su
gene ación,
p escindió
de
es e
ipo
ac i idades,
de
al
modo
que
es u o
in oluc ado
en
el
cob o
de
censos
sob e
bienes
inmuebles
y
en
la
comp a
en a
de
ce dos".
En
los
plei os
conse ados,
los
es imonios
o ecidos
po
los
a is as
p esen an
sus
o icios
como
a igosos
po
el
es ue zo
y
des eza
que
equie en.
En
la
alo ación
del
p es igio
de
uno
u
o o
a is a
p edomina
una
ausencia
de
discu so
in elec ual:
indus ia,
sudo ,
pe o
sob e
odo
asado es
a o ables
y
un
con a o
jus o
son
los
ac o es
de e minan es
pa a
ob ene
bene icio
de
una
ob a.
Sin
emba go,
la
conjunción
de
odas
es as
ci cuns ancias
es
in ecuen e.
Tes imonios
de
pe sonas
ajenas
al
o icio,
como
el
del
no a io
episcopal
G ego io
Ma ín,
condensan
pun ualmen e
la
si uación:
según
lo
que
es e
es igo
alcanza
y
en iende,
cuan o
saque
de
ganancia
48.
Vasallo
To anzo,
Sebas ián
Duce e
y
Es eban
de
Rueda,
p.
26,
n.6.
49.
Id.,
Ibid.,
n.
8.
50.
Tal
y
como
apun a
Id.,
Ibid..
p.
33.
51.
Id.,
Ibid..
pp.
23-24.
52.
AHPZa,
P o ocolos,
leg.
3092,
.
96-97.
53.
N.a a o
Talegón,
«Pin o es
en
To o»,
p.
11.
H.ACIE.N'D.A,
me cado
y
pode
al
no e
de
la
co ona
de
cas illa
EN
EL
TR.ANS O
DEL
MEDIEVO
A
LA
MODERNIDAD
35
I une
Fiz
Fue es
de
las
dichas
ob as
lo
comido
Do
In
-
/
,
i
y,
^
.
,
I
.
,
se a
mucho,
po
se
cic
mucha
cos a
y
abajo
y
se
de
mucha
indus i'ia^-^
j
1
-
1
,
■
modo,
se
en iende
mejo
la
ccucncia
de
las
ansacciones
come ciales
deslieada?
^
i
.
aiigdoas
del
desempeño
del
ohcio
a ís ico.
54.
ARChVa,
Plei os
Ci iles,
Esc ibanía
Va ela
(Ol idados),
caja
286-2.
HACIENDA,
.MERCADO
Y
PODER
AL
NORTE
DE
LA
CORONA
DE
C.ASTILL.A
136
EN
ELTRÁ.NSiTO
DEI.
.MEDIEVO
A
LA
MODER.NIDAD