He mēneus. Re is a de T aducción e In e p e ación Núm. 4 - Año 2002
LA PERCEPCIÓN DE N.V. GÓGOL EN ESPAÑA:
LA «SEGUNDA VIDA» DE SUS OBRAS EN LAS TRADUCCIONES AL ESPAÑOL
Gaiané KARSIÁN
Uni e sidad del País Vasco
Aún no sabemos qué es Gógol
And éi Biely. Mas e s o Gogolia
La pe cepción del ex o li e a io aducido depende mucho de la pe cepción de la ob a en
gene al de su au o en el país del idioma al que se aduce. En la ama que ha ob enido la c eación
del p ime esc i o ealis a uso nacido en Uc ania Nikolái Vasílie ich Gógol (1809-1852) ue a de
su país es á p esen e un cie o «elemen o de enigma», según la de inición de los au o es del a ículo
«La c í ica li e a ia del Occiden e an e el enigma de Gógol» (Bibijin, Gál se a, Rodniánskaia, 1974:
390). Ellos esc iben: Con una con adicción imp o isada se p esen a Gógol al mundo li e a io
occiden al como una igu a que es á islumb ando an p on o en una enc ucijada de la época como
en o a del a e clásico y al mismo iempo que no encuen a su e dade o luga has a hoy en día
(Bibijin, Gál se a, Rodniánskaia, 1974: 390).
La misma exp esión «el enigma de Gógol» ha llegado a se un luga común pa a la c í ica
li e a ia de Occiden e. Así pues, el ensayo de Se gio Pi ol, que p ologa el poema en p osa gogoliano
Almas mue as aducido al español po Augus o Vidal, ambién se i ula «El enigma de Gógol»
(Pi ol, 1991: 13). Pa a en ende la causa de es a opinión es necesa io ememo a oda la his o ia de
las aducciones de N.V. Gógol al español.
F ancia e Ingla e a desempeña on el g an papel de in oduci al lec o eu opeo en la li e a u a
clásica usa. En 1845 ue on publicadas en Pa ís Nou elles Russes de Gógol: una edición que
con aba con el cuen o Memo ias de un loco del ciclo A abescos, las ob as Ta ás Bulba y
Te a enien es de an año del ciclo Mí go od y el cuen o an ás ico El Viy de Los a a dece es ce ca
del case ío de Dikanka (Gógol, 1845). El p opio Louis Via do , cuyo nomb e apa ecía en la po ada
del lib o, comen aba que en ealidad la aducción había sido ealizada po o o amoso esc i o
uso, I án Tu guéne , jun o con su compa io a S. A. Gedeóno , y que a él sólo le pe enecían
algunas co ecciones es ilís icas y g ama icales. En el p e acio de es a edición los aduc o es
exponen: Pa a hace amoso a Gógol en F ancia elegimos de sus no elas aquéllas que u iesen un
ca ác e más común y que pudiesen se aducidas a o o idioma y comp endidas en o o país
(Gógol, 1845: 7). Aquella colabo ación de los dos in elec uales usos ue alo ada como bas an e
mala po pa e de sus compa io as. P ecisamen e aquella aducción es la que c i ica con du eza
Fiódo Dos oie ski en 1873 en su Dia io del esc i o . Así se ealizó la p ime a aducción de la
- 1 -
He mēneus. Re is a de T aducción e In e p e ación Núm. 4 - Año 2002
p osa gogoliana en Eu opa, y ue I. Tu guéne quien consiguió se la p ime a pe sona que
p opo cionó a sus colegas ex anje os una «clase magis al». Él de inió las peculia idades y el luga
de su li e a u a na i a en é minos del pensamien o occiden al de al mane a que las ca ac e ís icas
in oducidas po él ue on acep adas y se implan a on li e almen e. Po lo is o, de es a aducción
ue ealizada la p ime a e sión española de Ta ás Bulba, publicada po la Biblio eca Uni e sal en
1880 (Gógol, 1880). Como sabemos, has a la segunda década del siglo XX la li e a u a española
solía ob ene las p ime as aducciones de la li e a u a clásica usa no di ec amen e, sino pasando
po las e siones ancesas e inglesas. Acaso a a és de aquella aducción ancesa había conocido
las ob as gogolianas el diplomá ico español Juan Vale a, que abajó en Rusia en los años
1856-1857 y que en sus Ca as de Rusia po p ime a ez lle ó a los españoles el humanismo y la
peculia idad nacional de la c eación de Nikolái Gógol. Las palab as de J. Vale a sob e la
imposibilidad de aduci a los esc i o es usos y de ansmi i la belleza de su es ilo, se e e ían
p ecisamen e a Gógol, a quien, según Vale a, «hay que lee sólo en e sión o iginal» (Vale a, 1947:
123-176).
No es pu a casualidad que el éxi o de Gógol en la ida li e a ia de España llega a
p ecisamen e de la mano de Ta ás Bulba, una no ela de ca ác e his ó ico. Es a ob a, jun o a o a
no ela b e e, Los e a enien es de an año, había sido incluida en la p ime a edición ancesa de
1845 e in odujo a Gógol en la li e a u a española. Desde en onces conoció más de 40 eediciones.
Su popula idad ue p o ocada no sólo po el p opio exo ismo sino, an e odo, po la ac ualidad del
ema he oico y pa ió ico en el con ex o his ó ico de en onces y el én asis en la lucha
independen is a an amilia y comp ensible pa a los españoles de la época. El ema de Ta ás Bulba
(la abnegada lucha po la independencia de los uc anianos con a los polacos en el siglo XVII)
condicionó, a inales del siglo XIX, oda la es ilís ica de su aducción. En español el én asis
omán ico se conseguió g acias al uso de un léxico ele ado, de a caísmos mo ológicos y sin ác icos
y, sob e odo, po los cambios en la es uc u a e incluso en el con enido del o iginal. Lo p ime o que
llama la a ención en es a p ime a e sión española de Ta ás Bulba es la omisión del no eno y
úl imo capí ulo en el que Ta ás mue e. El aduc o (o, mejo dicho, el edac o ) conse a la ida al
p o agonis a (pa a el lec o español la ob a acaba con las palab as: Ta ás ya no es aba con él:
desapa eció sin deja as o) y p i a a la no ela de un inal ágico, no sólo con el obje o de deja al
lec o que imagine cualquie inal, has a eliz, si quie e, lo cual co esponde ía o almen e al espí i u
de aquella época, sino ambién, e iden emen e, po mo i os de censu a. Y no se a a sólo de los
llamamien os de Ta ás a «degolla a odo el ca olicismo» (pod ían elimina se, sin más, o cambia
«los ca ólicos» po «los polacos», como hicie on los au o es de las aducciones pos e io es); la
causa p incipal de es e cambio consis ía en que el no eno capí ulo o ecía la posibilidad a los
lec o es españoles de compa a y busca analogías de lo leído en la his o ia de su p opio país. Tal
ocasión pod ía hace e alo iza los acon ecimien os españoles de las p ime as décadas del siglo
XIX elacionados con la Gue a de la Independencia, una gue a ealmen e del pueblo con a
Napoleón, y los de ca ác e ágico que u ie on luga después y que lle a on al país al bo de de una
gue a ci il, acon ecimien os que, como se sabe, acaba on con una ep esión b u al de los
insu gen es suble ados. Además, siguiendo a la e sión ancesa, la española educe u omi e
algunas desc ipciones de ca ác e na u alis a, compa aciones poé icas y amosas dig esiones del
au o . Segu amen e al « edacción» co espondía a las ideas ancesas ace ca del buen gus o que
buscaban la cla idad y la a monía en la na a i a, y e a necesa ia, desde el pun o de is a del
aduc o , pa a un o iginal gogoliano sob eca gado po de alles y po medi aciones excesi as.
- 2 -
He mēneus. Re is a de T aducción e In e p e ación Núm. 4 - Año 2002
Es in e esan e que la p ime a edición de Ta ás Bulba en Amé ica La ina, más conc e amen e,
en A gen ina (Gógol, 1915), adqui ie a mucha menos popula idad y que, además u ie a luga
bas an e más a de, sólo en los años 30-40 del siglo XX, cuando la no ela ya había sido edi ada en
Chile, México y U uguay. Pa a aquel en onces los in elec uales la inoame icanos ya conocían la
ob a de Nikolái Gógol a a és de las aducciones ancesas y alemanas y, a pa i de los años 20,
g acias a las inglesas ealizadas po Cons ans Ga ne 1.
Al mismo iempo, el ela o El capo e (en o as e siones El ab igo) del ciclo pe e sbu gués
llegó a se la ob a gogoliana p e e ida en Amé ica La ina, la aducción de la cual, p ime o al
ancés luego al español, apa eció en el Nue o Mundo an es que en el An iguo en 1898 (Gógol,
1898: 309-344).
En 1885 la e is a ancesa Re ue des Deux Mondes, que p es aba mucha a ención a la
li e a u a usa, publicó un a ículo sob e Gógol de Eugène-Melchio de Vogüé. Un año más a de el
au o lo incluyó en su amoso lib o Le Roman Russe (Vogüé, 1886). En su a ículo E. M. Vogüé
llama la a ención de los lec o es al hecho de que es e esc i o uso ecue de de mane a so p enden e
a los mejo es esc i o es de la España del siglo XVII, y de que su poema épico Almas mue as,
esc i o en e 1836 y 1842, p esen e el ejemplo más log ado de la adición del Quijo e en la
li e a u a con empo ánea (Vogüé, 1886: 123).
Gógol eía la c eación de Almas mue as como la a ea más g ande de su ida –« oda Rusia
es a á ep esen ada en ella», esc ibía él– y se plan eaba con ella un e o a ís ico de dimensiones
gigan escas: al igual que en la Di ina Comedia de Dan e, en la p ime a pa e del poema p e endía
mos a el in ie no de la ealidad usa, en la segunda e leja el pu ga o io y en la e ce a el pa aíso.
No llegó a log a su obje i o. Sólo ue esc i o y publicado el p ime omo. El segundo no llegó a e
nunca la luz po que ue quemado po su p opio au o y el e ce o ni lo empezó. El p ime omo de
las Almas mue as es el e lejo de Rusia desde el lado cómico, es una acumulación de ales
maldades que «pa a ex e mina las no hay medios humanos [...]» y donde Gógol concen ó oda su
a ención en unos hechos que ocu ie on en la ealidad y que, aun siendo pe se ilegales, y según sus
p opias palab as, po desg acia se con i ie on en legales. El p o agonis a de Almas mue as, Pá el
I áno ich Chíchiko , ep esen a un nue o ipo de pe sonaje en la li e a u a usa, el píca o
capi alis a. Ap o echa el icio más eo, ho ible y bá ba o de Rusia: la ausencia de ley. El
a en u e o Chíchiko adquie e a bajo p ecio las almas mue as de los di un os pa a insc ibi las
como almas i as en el ca as o, ap o echándose de la anomalía del censo que epe idamen e
man enía con ida los nomb es de los sie os de la gleba mue os en e dos e isiones o iciales, y
ealizando la es a a en su p o echo económico.
No se á una exage ación deci que ue p ecisamen e la g an no ela ce an ina la que
conside aba Nikolái Gógol un lejano ejemplo cuando abajaba en su poema épico en p osa, que
o ecía, según el poe a uso más des acado, Alexand Pushkin, g an amigo de Gógol, una libe ad
absolu a de iaja y conoce jun o al hé oe odo el país y desc ibi muchos ca ac e es di e en es.
Almas mue as ambién coincide con Don Quijo e en el papel que ep esen a on ambas ob as en las
li e a u as nacionales de sus épocas espec i as. Según la opinión del c í ico li e a io uso Mijaíl
1 Cons ans Ga ne ealizó una aducción de calidad de las ob as de Gógol en seis olúmenes. Po aquel iempo, la
c eación gogoliana enía en Ingla e a un ca ác e o mal e, incluso, o icial. Como se sabe, desde inales del siglo
XIX el he ede o al ono inglés y, desde 1910, el ey del Reino Unido e a pa ien e del empe ado uso. Po eso los
ani e sa ios « usos» en Ingla e a llegan a se una emp esa p es igiosa y de buen gus o, sob e odo pa a el esc i o
A. Conan Doyle, que i mó en 1909 un mensaje de ani e sa io a Nikolái Gógol.
- 3 -
He mēneus. Re is a de T aducción e In e p e ación Núm. 4 - Año 2002
Baj ín, odos los modelos y ipos no elescos más impo an es ue on c eados du an e el p oceso del
de umbamien o pa ódico de los mundos no elescos an e io es (Baj ín, 1975: 122).
En es e sen ido, Almas mue as acabó pa a siemp e con el Roman icismo, de la misma mane a
que Don Quijo e acabó con las no elas de caballe ía. Al mismo iempo, e i iéndonos a la adición
ce an ina en Almas mue as, no hay que ol ida la impo ancia de la adición li e a ia en el
desa ollo de la p osa eu opea, g acias a la cual la in luencia de Ce an es en Gógol se e leja en las
ob as de Hen y Fielding, Law ence S e n, E.T.A. Ho man y o os au o es.
La esc i o a española Emilia Pa do Bazán p ác icamen e epi e las palab as del c í ico ancés.
Sus con e encias sob e la li e a u a usa p onunciadas en 1887 en el A eneo de Mad id es án
basadas en su lib o La e olución y la no ela en Rusia, que salió a la luz aquel mismo año (Pa do
Bazán, 1887). En opinión de la au o a, Almas mue as es el lib o más humano y p o undo esc i o
nunca en Rusia. Pa do Bazán se p egun a si se puede imagina un cuad o lleno de i onía más
ama ga y lo compa a con la si uación que lle a a mal a os de los pob es mue os incluso más allá
del ma gen solemne de la mue e, segu amen e el único que hubie a podido libe a les, el cuad o que
es á p o anando los es os y que incluso se bene icia de ellos.
P ecisamen e en Almas mue as, Gógol se decla a como el iniciado de la co ien e ealis a en
la li e a u a usa, como uno de los ep esen an es con más alen o y que mejo ep esen a aquella
línea de la no ela eu opea comenzada po Don Quijo e de Ce an es. Muchas ca ac e ís icas
comunes es i ican la es echa elación que exis e en e ambas ob as: y el espí i u sa cás ico de la
e lexión, y la is eza apada con una son isa, y la misma imposibilidad de de ini su luga exac o
en e los géne os li e a ios (Pa do Bazán, 1973: 287-289).
Además, la esc i o a española des aca que la épica de Ta ás Bulba puede se compa ada con
El Can a de mío Cid, e incluso supone que es a an igua ob a pudo in lui en Gógol.
Las décadas del siglo XX ab ie on una nue a e apa en el conocimien o de la c eación
gogoliana po el público occiden al. En la c í ica li e a ia de aquellos iempos se ap ecian dos
pun os de is a di e en es espec o del enómeno de Gógol: el eudiano y el eligioso-me a ísico2.
Reco demos aquí las palab as de o o c í ico uso, N. Ya. Be ko ski: Lo ajeno y lo a o de las ob as
usas y, al mismo iempo, el deseo de de ini las, hacían a aquellos ex anje os que ap eciaban la
Rusia li e a ia ensa oda su expe iencia a ís ica, y sólo así e an capaces de adqui i una base
desde la cual podían llega a posee espi i ualmen e aquel enómeno (Be ko ski, 1975: 18-19).
A p incipios del siglo XX, en los años 1902, 1903 y 1909, ue on publicados en la e is a La
lec u a a ios a ículos dedicados a la in e p e ación de la ob a de Gógol cuyo au o e a el amoso
his o iado y esc i o , miemb o de la Real Academia Española, Julián Jude ías (Jude ías, 1902,
2 El desa ollo de los dos pun os de is a pa e de los in elec uales usos. En e los pa ida ios del p ime o se puede
des aca sólo al c í ico li e a io y eudiano uso I. Ye mako . El in e és ha dec ecido bas an e p on o po que esul ó
p on o muy e iden e la inconsis encia de la in e p e ación psicoanalí ica de Gógol como neu ó ico. La eo ía
eligioso-me a ísica debe su apa ición a los in elec uales usos que in es igaban en onces la enomenología del mal
y de «lo sa ánico» en las no elas de ca ác e semi an ás ico de Gógol a as ado, como es aba, según ellos, co iendo
po una espi al sinies a y demoníaca. En e o os, compa ie on es e pun o de is a el au o del ensayo Gógol y el
diablo, Dmi i Me ezhko ski, y el esc i o uso-es adounidense Vladimi Nabóko que más a de edi ó un lib o
sob e N.Gógol en inglés (Naboko , 1944). Además, podemos menciona el a ículo en uso del amoso c í ico
li e a io ame icano de endencias eudianas V. Te as i ulado «Naboko y Gogol», donde és e úl imo es
ep esen ado como «el me a ísico de la nada» que a pene ando en el in ie no de «lo acío y lo hueco».
- 4 -
He mēneus. Re is a de T aducción e In e p e ación Núm. 4 - Año 2002
1903, 1909). Es impo an e sabe que el au o no sólo conocía el uso, que había ap endido siendo
jo en, cuando i ió en Rusia, sino ambién que él mismo adujo algunas ob as de A. S. Pushkin y
N. V. Gógol. Posiblemen e sus aducciones ue on las p ime as en España hechas di ec amen e del
uso (1912). En sus ensayos, Jude ías expone la biog a ía c ea i a y las ideas es é icas de Gógol.
Analizando Almas mue as, las no elas co as de Mí go od y las comedias El casamien o y El
inspec o . J. Jude ías p es a una a ención especial a Los a a dece es ce ca del case ío de Dikanka,
clasi icando la ob a den o del géne o de la li e a u a cos umb is a, an popula en la España de
aquel en onces. El his o iado sub aya que la semejanza de las ob as gogolianas con la na a i a
nacional se i á al lec o español como cla e pa a su pe cepción. En gene al, al econoce la
impo ancia mundial de la ob a de Gógol, Jude ías es de la opinión adicional de que su e ec o
bené ico se educe al p ime pe íodo de la ida a ís ica gogoliana, que se conside a como el
p opiamen e li e a io, den o del cual Gógol esc ibió las ob as que le hicie on amoso, y la
pe dición es dis in i a del segundo, llamado condicionalmen e «mís ico», cuando el esc i o uso
c eó Pasajes selec os de la co espondencia con mis amigos, la ob a en la que él ep esen a el papel
de mo alis a. Jude ías c ee que en la segunda mi ad de la ac i idad a ís ica gogoliana el miedo
eligioso c ecien e en su in e io le hizo echaza sus g andes ob as, y ue la causa, de hecho, de la
mue e de Gógol (Pa do Bazán, 1973: 295).
En 1926 en España sale a la luz la p ime a edición de Almas mue as, ealizada po Rodol o
S. Slaby y Vicen e Díez de la Tejada, y con la no a p elimina de Vicen e Cla el (Gógol, 1926). En
es e comen a io Cla el o ece su p opio pun o de is a sob e la ob a del au o uso. Según él, el
nomb e de Gógol es compa able al de Ce an es, ya que los dos ue on g andes humanis as en su
época. A di e encia de Julián Jude ías, que se negaba a e en el Gógol de los iempos de Pasajes
escogidos de la co espondencia de los amigos el desa ollo de su alen o de esc i o , Vicen e
Cla el opina que el úl imo pe íodo de la c eación del clásico uso es la conclusión lógica de una
endencia muy gene alizada. Gógol pone al mismo ni el el amo hacia su pueblo y el amo hacia
Dios y po eso du an e los úl imos años de su ida se dedicó a busca y ebusca en aspec os
eligiosos.
Desde el p incipio, el poema Almas mue as ue conside ado una ob a ealis a po pa e de la
c í ica española. Sin emba go, su p ime a aducción sigue has a cie o pun o la adición omán ica,
lo cual se mani ies a, po ejemplo, en la «co ección» de la edacción de ini i a del au o de la
His o ia del capi án Kopeikin in e calada en el poema. Es sabido que es a His o ia... desempeñaba
un papel impo an ísimo en el con enido ideológico y a ís ico del poema, siendo una especie de
modelo en amaño educido. En la a ian e de ini i a del o iginal la His o ia... e mina con la ase:
Pe o, igú ense, no anscu ie on ni dos meses cuando en los bosques de Riazán apa eció una
pandilla de bandidos, y el a amán de la pandilla, seño mío, no e a o o.... En las p ime as
aducciones ancesas el inal abie o ue cambiado po el inal de la e sión inicial del poema en la
que Kopeikin apa ecía como un hé oe omán ico, un bandido hon ado muy pa ecido a Robin Hood.
Sus acciones ienen el ca ác e de una enganza noble causada po la injus icia a odo lo que «lle a
el nomb e del eso o». Habiéndose ap opiado de una g an suma, Kopeikin se esconde en los
Es ados Unidos, desde donde esc ibe al empe ado uso una ca a que emociona mucho a és e
úl imo. El za conside a las acciones del hé oe medida o zada de una pe sona desespe ada a pun o
de mo i de hamb e y po eso el empe ado da en seguida la o den de c ea un comi é especial que
se ocupe de los asun os de los minus álidos. El inal eliz de la His o ia... en la aducción de R. S.
Slaby y V. Díez de la Tejada ep oduce la edacción inicial, y la imagen del bandido hon ado
con enida en ella con adice la idea del au o en su edacción de ini i a y al e a o almen e el papel
- 5 -
He mēneus. Re is a de T aducción e In e p e ación Núm. 4 - Año 2002
y los p incipios es é icos e ideológicos de es a anécdo a so p enden e, odo un poema muy suges i o
pa a cualquie esc i o , según la exp esión de su p opio na ado , el je e de Co eos. Al mismo
iempo, as habe elegido la a ian e an e io de la His o ia..., el aduc o consigue al mismo
iempo esol e o os p oblemas. Po una pa e, él « oman iza» la ob a y, po lo an o, o ganiza su
es ilo y con enido según los cánones de un géne o li e a io bien conocido po pa e de los lec o es,
dejando así bien cla o el con enido y el papel de la anécdo a pa a el lec o ; po o a pa e, llena la
laguna que supone la ausencia de un hé oe posi i o en el poema de las a en u as del píca o
Chíchiko .
Es e iden e que en el siglo XX los c í icos españoles siguen iendo en Almas mue as los
asgos p opios de su p osa nacional y cali ican al poema gogoliano de «no ela pica esca usa»
(Gu ié ez, 1967: 17). Muchos pe sonajes de es a ob a, como opina una de sus aduc o as, Te esa
Sue o Roca, se con i ie on en alego ías co ien es y, además de ep esen a los asgos ípicos del
ca ác e uso, adqui ie on ama uni e sal (Sue o Roca, 1970: 29). Hoy día, en España en e odas
las ob as de N. Gógol, Almas mue as ocupa el segundo luga después de Ta ás Bulba po can idad
de eediciones: a pa i del año 1926 se ha edi ado 45 eces.
Si pa a los lec o es y esc i o es usos es u o absolu amen e cla o que oda la li e a u a usa
después de Nikolái Gógol, según F. M. Dos oie ski, «ha salido de El Capo e de Gógol», la mayo ía
de españoles has a los años 30 no conoció ni El Capo e, ni o as no elas co as del ciclo
pe e sbu gués gogoliano, ni siquie a las opiniones sob e Gógol de Pa do Bazán o Jude ías. Sin
emba go, ya habían leído Ta ás Bulba y las ediciones singula es de los cuen os de Los a a dece es
ce ca del case ío de Dikanka, llenos del colo is a olclo e uc aniano y que an o eco daban a las
ob as cos umb is as españolas ya po en onces pasadas de moda.
Sin duda, en compa ación con los emas de palpi an e ac ualidad y los p oblemas globales
abo dados en las ob as de I án Tu guéne , Le Tols ói y Fiódo Dos oie ski, el exo ismo
cos umb is a de las ob as gogolianas conocidas y aducidas po aquel en onces «pe día»,
e iden emen e, bas an e. Po eso en la conciencia de po lo menos dos gene aciones de lec o es
españoles, el papel his ó ico de la c eación de Gógol no ha sido compa able con el de la c eación de
los es p o e as de nues a época. Has a los años 60 Gógol sigue en España con la ama de un
esc i o cos umb is a, y sus ob as, el ciclo pe e sbu gués incluido, conside adas po los c í icos
«mís icas» o « an ás icas» muy a a ez llega on a se publicadas, compa ando con el olumen de
ediciones de Almas mue as, Los a a dece es ce ca del case ío de Dikanka o Ta ás Bulba.
Quizás sólo el conocimien o de la ob a de Ka ka ayuda a los lec o es y c í icos a en ende
has a qué pun o es ac ual la c eación gogoliana, y a dis ingui en las no elas co as del ciclo
pe e sbu gués los o ígenes del mode nismo, a p es a a ención al mis e io de lo habi ual en sus
ob as, donde el mundo se ep esen a po p ime a ez como una pesadilla o como el absu do. Gógol
es un mode nis a an icipado, opina Claudio Giaconi, el au o del lib o sob e la c eación de Gógol
Un homb e en la ampa, que al adelan a el a e de su época, se encon ó amilia en el siglo XX,
en compañía de Ka ka e Ionesco (Giaconi, 1960). Pa ece que C. Giaconi ha sido el p ime o en no a
es a analogía. Él esc ibe que la ep esen ación gogoliana de la ealidad no es e lejo de la ealidad
obje i a, sino su alsa apa iencia median e la cual la e dade a ealidad apenas puede asluci se
(Giaconi, 1960: 35). El desa ío his ó ico secula de Occiden e hacia Rusia ha p oducido, a mane a
de eacción, la g an li e a u a usa que ha ocupado espi i ualmen e el mundo del Oes e. Y odo lo
mejo que se c ea en el siglo XX en el a e occiden al se con ie e a su ez en espues a al desa ío
- 6 -
He mēneus. Re is a de T aducción e In e p e ación Núm. 4 - Año 2002
uso, en el comienzo del diálogo en e las dos ci ilizaciones, expone Giaconi (Giaconi, 1960:
149-150). Según el c í ico, es e p oceso iene su o igen en la c eación de Gógol, descub ido de
odas las p incipales co ien es li e a ias mode nas.
Es a opinión es compa ida po el c í ico no eame icano W. James, au o del p e acio del
lib o F. Ka ka. A Collec ion o C i ical Essays. Es anquilizado sabe que un esc i o an mode no
como Ka ka sea an iguo en su esencia y en su écnica a ís ica y, al mismo iempo, esc i o es
an e io es a él lleguen a se muy mode nos (James, 1962: 85).
De mane a dis in a, po la di e encia en e los con ex os cul u ales, his ó icos y polí icos en e
el Nue o y el An iguo Mundo, se a o mando la his o ia de la d ama u gia de Nikolái Gógol. El
inspec o aducido po P ospè e Mé imée ya en 1836 se ha publicado muchas eces, an o en
España como en Amé ica La ina, en la e sión española ealizada po Geo ge Po no en 1921. Sin
emba go, su econocimien o en España no es compa able con el éxi o a onado que han enido en
México las pues as en escena de El inspec o y El casamien o ealizadas po la compañía de Ignacio
Re es. La comedia El inspec o end á más a de el mismo éxi o en A gen ina, donde es a pues a en
escena se cambia po la de Almas mue as, adap ado pa a la escena po el amoso esc i o Leónidas
Ba le a. Hay que des aca que en Amé ica La ina, en gene al, ue on edi adas unas a ian es
escenog á icas del poema gogoliano ealizadas en los años 40-50 po los au o es la inoame icanos.
Sin emba go, la p ime a edición de la e sión comple a de Almas mue as (1943?) ue una
ep oducción de la aducción española hecha po Rodol o S. Slaby y Vicen e Díez de la Tejada pa a
la edi o ial ba celonesa Ce an es en 1926.
El g an papel (si no undamen al) en el hecho de da a conoce las ob as de Gógol a los
españoles y la inoame icanos lo han desempeñado los inmig an es usos: la mayo ía de las p ime as
aducciones de las ob as de Nikolái Gógol ue ealizada po Geo ge Po no , Ta iana Enco de
Vale o, Rodol o Slaby, Alexis Ma ko , Lidia Kúpe . La p ime a e sión española de las ob as
escogidas de es e esc i o , que io la luz en la edi o ial Aguila en 1951, ue aducida po I ina
Tche no a. La en aja e iden e de es as aducciones es iba en el a o cuidadoso que se ha dado al
o iginal, en el deseo de econs ui la a mós e a i epe ible de las ob as de N. Gógol, en su es ilo
colo is a. El conocimien o del uso les ha pe mi ió alo a las peculia idades es ilís icas del o iginal
y en ende el signi icado de los gi os aseológicos, de sus palab as ulga es, de los juegos de
palab as y de los hápax del au o .
A eces los aduc o es usos adolecían de conocimien os escasos de la lengua española, lo
que les lle aba a los desplazamien os semán icos, inexac i udes es ilís icas y, sob e odo, a la
li e alidad, a la c eación de calcos en ocasiones no muy ap opiadas. En la aducción u uguaya de
El capo e, ealizada po Lidia Kúpe (Gógol, 1947), encon amos las siguien es a ian es en la
aducción de ases idiomá icas:
«...on zak ichal ne s oim golosom...» (`g i ó desgañi adamen e V): «[...] g i ó con una oz que
no e a suya [...]»; y al aduci la ase «...On pok asnel do ushei, i, po upi golo u, jo el
p o ali sa...» Lidia Kúpe acude po dos eces a calca las exp esiones usas, y las dos eces
ansmi e el o iginal li e almen e. La ase «pok asnel do ushei» (`se puso ojo has a las o ejas V) la
aduce como «en ojeció has a las o ejas», c eando así un modismo inexis en e en español, cuyo
signi icado, a pesa de odo, esul a cla o al lec o español. Pe o el segundo calco «hubie a que ido
hundi se» que co esponde a la exp esión «jo el p o ali sa» (`hubie a deseado que la ie a se lo
- 7 -
He mēneus. Re is a de T aducción e In e p e ación Núm. 4 - Año 2002
agase V), nos o ece el sen ido di ec o del e bo «hundi se» y puede p o oca pe plejidad en los
lec o es españoles.
Es necesa io econoce que, a pesa de algunos de ec os, el p incipal de los cuales consis e en
la neu alización de las peculia idades es ilís icas del o iginal, las aducciones ecien es de las ob as
de Nikolái Gógol publicadas en los úl imos 20-30 años y ealizadas po aduc o es expe os como
José Laín En algo, Isabel Vicen e, Augus o Vidal, e c., sin duda e lejan una e olución en la
mane a de in e p e a al esc i o posiblemen e más enigmá ico de oda la li e a u a usa.
Al analiza la his o ia de las aducciones de las ob as gogolianas al español, se puede no a
que desde los años 80 del siglo XIX cada nue a gene ación de aduc o es y c í icos o ecía a los
lec o es sus p opias in e p e aciones y eo ías sob e la ob a de Gógol. Al p incipio lo iban
conociendo median e la compa ación con los acon ecimien os que enían luga en su p opia
li e a u a nacional: las analogías les o ecían la posibilidad de acudi a las asociaciones p o ocadas
po los ex os p oceden es de una cul u a ex anje a. Así pues, Gógol esul aba omán ico,
cos umb is a, na u alis a, mode nis a, ealis a, humanis a, ilóso o, mís ico, sa í ico e, incluso, un
psicópa a que endía hacia la nec o ilia. Como esul ado de ello, cada eo ía, al cen a se en uno
sólo de los aspec os de la c eación o de la pe sonalidad del esc i o , in luía en su alo ación
condicionando las peculia idades de la pe cepción de sus ob as en cada época y po cada nue a
gene ación de lec o es, y es as peculia idades se e lejaban en las aducciones de sus ob as.
«El enigma de Gógol», así se i ula la no a p elimina a la aducción de Almas mue as del
c í ico español Se gio Pi ol, mencionada en la p ime a página de es e a ículo. Es e enigma
di ícilmen e se á esuel o. Al menos has a aho a, los enigmas gogolianos han supues o encaja a la
ue za su c eación y su pe sonalidad en alguna co ien e o endencia li e a ia de e minada y, como
consecuencia de ello, siemp e limi ada. Sin emba go, exis e o o ipo de enigmas en Gógol, los
lingüís icos, y en adelan e los aduc o es españoles se e án obligados a busca o as salidas a es os
enigmas oda ía pendien es de esolución. Sólo bajo es a condición la palab a de Nikolái Gógol, an
asomb osa y so p enden e, llega á a se econocible pa a los lec o es españoles.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
BAJTÍN, Mijaíl. Vop osi li e a u i i es e iki (1975). Moscú: Judozhes ennaia li e a u a.
BERKOVSKI, Nikolai (1975). O mi o om znachenii usskoi li e a u i. Moscú: Naúka.
BIBÍJIN, V. V., GÁLTSEVA, R. A., RODNIÁNSKAIA, I. B. (1974). «La c í ica li e a ia del
Occiden e an e el enigma de Gógol», en Russkaia li e a u a y eyo za ubezhniye k i iki.
Moscú: Naúka.
GIACONI, Claudio (1960). Un homb e en la ampa. San iago: Lib is.
GÓGOL, Nikolás (1845). Nou elles Russes. Pa is.
- 8 -
He mēneus. Re is a de T aducción e In e p e ación Núm. 4 - Año 2002
GÓGOL, Nikolás (1880). Ta ass Boulba, en Colección de los mejo es au o es an iguos y
mode nos, nacionales y ex anje os. Vol. 59. Mad id: Biblio eca Uni e sal.
GÓGOL, Nikolái (1898). El ab igo. Mad id: Biblio eca popula . Vol. XVI.
GÓGOL, Nikolái (1915). Ta ás Bulba. Buenos Ai es.
GÓGOL, Nikolái (1926). Almas mue as. Ba celona: Ediciones Ce an es.
GÓGOL, Nikolái (1947). La a enida Ne sky. El capo e. Mon e ideo.
GUTIÉRREZ, Fe nando (1967). «In oducción», en Las diez mejo es no elas usas. Vol. I.
Ba celona: Ah .
JAMES, Willam (1962). «An In oduc ion», en KAFKA, F anz. A Collec ion o C i ical
Essays. P en ice Hall Inc.
JUDERÍAS, Julián (1902 ( eb ., mayo, jun., agos ., dic.), 1903 ( eb .), 1909 (ab .). «Nicolás
Vasilie ich Gogol», en: La lec u a.
NABOKOV, Vladimi (1944). Nikolai Gogol. No olk (Conn.): New Di ec ions.
Páginas esla as. Cuen os y na aciones de Gógol, Pushkin, Wagne , Ma linsky, Sagoskin-
Go ki (1912). Mad id: Imp. A es G á icas.
PARDO BAZÁN, Emilia (1887). La e olución y la no ela en Rusia. Mad id: M. Tello.
PARDO BAZÁN, Emilia (1973). La e olución y la no ela en Rusia, en: PARDO BAZÁN,
Emilia. Ob as comple as. Vol. 33. Mad id: Aguila .
PITOL, SERGIO (1991). «El enigma de Gogol», en GÓGOL, Nikolái. Almas mue as.
Ba celona: Cí culo de Lec o es.
SUERO ROCA, Ta iana (1970). «In oducción», en GÓGOL, Nikolái. Almas mue as.
Ba celona: Cí culo de Lec o es.
VALERA, Juan (1947). Ob as comple as. Vol. III. Mad id: Aguila .
VOGÜÉ, Eugène-Melchio (1886). Le Roman Russe. Pa is: E. Plon.
- 9 -