scieee Science in your language
[sp] (orig)

Periferias históricas

Read accessible full text

Periferias históricas

Author: Felicioni, Andrea
Publisher: Universidad de Valladolid
Year: 1998
Source: https://uvadoc.uva.es/bitstream/10324/10190/1/CIUDADES-1998-4-PERIFERIAS.pdf
PERIFERIAS HISTÓRICAS
And ea Felicioni'
Edi icio y calle
La
idea de pe i e ia his ó ica, o bien nos hace son eí , o bien nos deja pe plejos.
¿Po
qué?
¿En
qué sen ido los cen os de las ciudades son his ó icos y sus pe i e ias
no? Respues as puede habe muchas y odas álidas:
la
pe i e ia no es his ó ica po que
es
la
pa e nue a de
la
ciudad, po que allí no hay edi icios an iguos, po que su
mo ología es o almen e di e en e de
la
del Cen o His ó ico. Pe o es as espues as
sólo son co ec as si
no
salimos del ámbi o cul u al que
ha
c eado los concep os de
pe i e ia y de Cen o His ó ico. O sea, aquella cul u a que pone al edi icio y a
la
calle
en
la
base de odo in en o de comp ende cualquie enómeno e i o ial y u bano,
quizás
la
misma cul u a que lle ó a Ce da a o mula
el
concep o de «u banización»
y a pone en
su
undamen o, como único elemen os i educibles, es as dos cons uc-
ciones. Saliendo
de
es e ámbi o cul u al, les di é sin miedo a equi oca me
que
la
pe i e ia, o aquella pa e de e i o io a la que así llamamos, es an his ó ica como el
cen o
de
la
ciudad a la que pe enece. Si supié amos ija nos ambién
en
los o os
elemen os que de e minan
la
cons ucción del paisaje, quizás hoy
no
habla íamos ni
de
pe i e ias, ni an siquie a de Cen os His ó icos.
Edi icio y calle son, sin duda alguna, los elemen os que más condicionan
la
pe cepción del ambien e cons uido, an o
hoy
como hace siglo y medio. Pe o,
¿ ealmen e son los únicos elemen os i educibles? Pe sonalmen e, engo mis dudas.
Es cie o que el paisaje nos ansmi e las ·cualidades de
su
cons ucción, sob e odo a
a és
de
los edi icios, de las calles y
de
sus in ini as o mas de combina se, pe o la
comp ensión de es a cons ucción iene que inclui ambién el análisis
de
o os
elemen os, o as cons ucciones.
An es de e cuáles
son
es as cons ucciones, in oduci emos o o
ema
que
A qui ec o. Suiza.
165
AND
REA
EUCI
ON
I
nos pe mi i á segui adelan e. Pa a ello, necesi amos dos imágenes:
la
de
«
ed» y
la
de
«mosaico». Red y mosaico son dos en idades al mismo iempo muy di e en es y
muy a mes:
una
es el nega i o de
la
o a.
En
una
ed, lo que cuen a son los hilos; las
supe icies acías que es os delimi an quedan in angibles.
En
un
mosaico, pasa
exac amen e
lo
con a io: lo impo an e son las piezas, las eselas; las líneas que las
sepa an quedan
en
un
segundo plano.
En
el e i o io, mosaico y ed se unden: las
eselas del p ime o y los hilos de
la
segunda se unen
en
una sola en idad que llena cada
espacio. Na u almen e, con el
m
de analiza y comp ende la cons ucción del
e i o io, es posible sepa a los g á icamen e. Los esul ados se án u ilizables de
mane as muy di e en es: la ed nos o ece á el esquele o, la es uc u a, nos da á
la
posibilidad de comp ende la o ma sin ense iá nosla,
ya
que de es o se ocupa á el
mosaico.
Si
nos p eocupa la o ma, si nos in e esa lle a a cabo es udios como los de
Ke in Lynch sob e la pe cepción o -u ilizando
un
é mino
suyo-la
« igu abilidad>> del
espacio cons uido, nos ha á al a, sob e odo, el mosaico.
La
ed le se á ú il a los que
quie an sabe el po qué de las o mas, los que buscan el esquele o y, pa a ello, ienen
que elimina odo
el
es o.
Recupe emos y analicemos aho a nues os supues os «elemen os i educibles
»:
nues a calle y nues o edi icio.
La
calle
es
un
elemen o lineal.
Su
o ma puede se
educida g á icamen e a dos líneas que co en más o menos pa alelas sob e una
supe icie. Es o p oduce dos e ec os: p ime o, las dos líneas, conjun amen e, pa en
en
dos
la
. supe icie que a a iesan; segundo, en e ellas se de ine una e ce a
supe icie, la de ci culación. De es a mane a, las plazas y los c uces pueden se is os
como los luga es donde las líneas
de
una
calle se en elazan con las de o as; o as
calles que, a
su
ez, an es y después del c uce, hab án pa ido y pa i án
en
dos la
supe icie que a a iesen. Todo es o, is o desde a iba, p oduci á la imagen de
una
ed
en
la que las calles se án sus cue das (de doble hilo) y los c uces y plazas sus nudos.
El edi icio,
en
cambio, iene o ma
más
o menos compac a, se inse a
en
el paisaje de
mane a pun ual. Puede jun a se a o os edi icios y c ea
un
conjun o, pe o su
disposición y su o ma depende án,
en
g an medida,
de
los accesos y de la pa cela en
la que és e se encuen e.
Así
pues,
si
u ié amos que clasi ica po ed y po mosaico,
segu amen e pond íamos a la calle como hilo
de
la p ime a y al edi icio como es
ela
del segundo.
Hemos es ablecido así
una
impo an e dis inción en e edi icio y calle, no an o
a ni el mo ológico (aquí las di e encias
son
e iden es), sino
en
é minos de
u ilización analí ica: el edi icio como elemen o de análisis es undamen al pa a
aquellos que es udian la « igu abilidad» del e i o io y de
su
cons ucción. Pa a
aquellos que no in es igan la exp esión de la o ma, sino
su
o igen
-su
es uc u a- el
edi icio no
es
en
absolu o imp escindible. Quien es udie las o mas de un á bol, los
e ec os p oducidos
po
dichas o mas
en
un
en o no dado, se ija á sob e odo
en
el
onco y
en
el
conjun o de hojas; quien,
en
cambio, es udie el o igen de las mismas
o mas, end á que qui a las hojas pa a pode mi a las amas. En
un
colla , lo
undamen al pa a la « igu abilidad» son,
din
duda, las pe las, pe o quien quie a
166
C
IUDADES,
4 (1998)
comp ende la es uc u a del mismo obje o end á que obse a los hilos que las
aguan an.
Vol amos aho a a nues a p egun a inicial: ¿Realmen e edi icio y calle son los
únicos elemen os i educibles?
Heidegge nos dice que el homb e cons uye pa a habi a .
Así
que cons ui
signi ica modi ica la na u aleza pa a habi a .
Es
e iden e que es o
no
se ob iene sólo
a a és de
la
cons ucción de edi icios y de calles. Modi ica la na u aleza pa a habi a
signi ica ambién de o es a , emo e
la
ie a y cul i a la, encauza
la
s aguas
ebeldes de los íos, e o za decli es, d ena e enos pan anosos, ab i canales,
exca a osos y úneles, c ea can e as, le an a mu allas, diques y p esas, di idi la
ie a y delimi a p opiedades, c ea pa ques y ja dines, des ia el agua
con
acueduc-
os, pone la in aes uc u a pa a el anspo e
de
gas, de elec icidad o de in o mación;
odo es o, y mucho más, es cons ui . Todas es as son cons ucciones, igual que los
edi icios y las calles. Y si hemos es ablecido que la calles compa able al hilo de una
ed y el edi icio a la esela de un mosaico, lo mismo pod emos hace con cualquie o a
cons ucción.
Un
mu o o
un
acueduc o, po ejemplo, se án hilos; un campo cul i ado
o
un
ja dín se án eselas. Así que concen a se exclusi amen e
en
edi icios y calles
equi ale a deja de lado una can idad de in o mación impo an ísima pa a una co ec a
comp ensión de
la
cons ucción del paisaje.
Concluyo es a p ime a pa e comen ando que,
si
ué amos capaces de plan-
eamos las p egun as: ¿qué quie o es udia ? y
¿q
ué
necesi o pa a ello?, al es udia la
ed de la pe i e ia -la es uc u a- pod íamos ol idamos momen áneamen e de los
edi icios,
baja
la
is a
al
suelo y descub i una can idad
de
his o ia
en
nada in e io
a la de los Cen os His ó icos.
Conse ación: ¿sólo un ac o
de
conmemo ación?
Una
de las mayo es p eocupaciones del Consejo Académico Ibe oame icano
es
«la conse ación de los Cen os His ó icos y de
su
pa imonio Edi icado». En el
cong eso
de
es e año, es a p eocupación es abo dada desde «la e ien e e i o ial».
Pod íamos o mula
la
cues ión de es a mane a: el e i o io y
su
comp ensión como
base pa a la conse ación del pa imonio Edi icado.
Lewis Mum o d, hablando de
la
ciudad, la de inía
un
«poin
o
concen a ion»
de un enómeno que implica odo
el
e i o io. C eo que se ía in e esan e deci algo
pa ecido ace ca de la a qui ec u a y del edi icio:
la
a qui ec u a es
un
enómeno que
implica odo el e i o io y que iene
su
«poin
o
concen a ion»
en
el edi icio. De es a
mane a, se es ablece un nexo muy ue e en e en o no y edi icio; és e se ía la hoja que
necesi a de
la
ama,
la
pe la que necesi a del hilo.
Una
e dade a p o ección del pa imonio sólo es posible a pa i de la
comp ensión de la es uc u a que lo sos iene.
Hoy
en
día
«co amos amas» con una
167
AND
REA
FE
LI
CIO
NI
acilidad so p enden e y luego hacemos sal os mo ales pa a
que
las
hojas sigan en
su
si io.
Un edi icio his ó ico, po el solo hecho
de
se
<<his ó ico»,
es ya un obje o
descon ex ualizado.
Si
a es a descon ex ualización empo al (que es esencialmen e
socio-cul u al)
le
añadimos aquélla
de
su en o no isico, las posibilidades de
que
el
edi icio pueda sob e i i son más exiguas oda ía.
Toda conse ación
de
un obje o de a qui ec u a es, hoy en día, esencialmen e
un ac o de conmemo ación. Se conse a isicamen e
el
obje o pa a eco da , pa a
o ma una «memo ia colec i a». Es e ipo
de
conse ación a la la ga co e el pelig o
de ol e se insos enible. Pe o hay, c eo, o a mane a
de
conse a , más dinámica y
menos asis encial. Es a conse ación no empeza ía, como aquélla
que
odos conoce-
mos, po el edi icio. No empeza ía po las hojas, sino po las amas, po la es uc u a
del e i o io. No empeza ía po el mosaico, sino po la ed.
Cómo conse a la ed
que
es uc u a
el
e i o io es en onces la siguien e
p egun a.
Cada p oyec o, cada in e ención en el
paisaj
e cons uido,
no
nace exclu
si
a-
men e
de
la pu a in e acción en e luga y p oyec is a. És e, an es
de
empeza , ya iene
una «imagen» p econcebida
de
ese y de cualquie o o luga , una imagen moldeada
po
su
en o no cul u al. La imagen
más
ue e
de
odo es e siglo
es
la que hace
del
e i o io el luga
de
la con usión. Una con usión que nace del con lic o en e la
necesidad
de
conse a el pasado acumulado en el suelo y aquélla
de
in e eni en
el
mismo suelo pa a ans o ma lo y adap a lo a las necesidades ac uales.
«El
e i o io
deso denado» es un concep o del que hemos i ado muchísimo y del que, a iadi ía
yo,
hemos abusado.
Si
in en á amos busca pa alelos con la lengua, el e i o io se ía
un
ex o desa iculado, insensa o, lleno de con adicciones y de al as. P opongo subs-
i ui es a imagen del e i o io como ex o caó ico po la del e i o io c
omo
hipe ex o.
Un hipe ex o es un documen o elec ónico compues o po muchos ex os. La
di e encia en e és e y una an ología no mal y co ien e, es
que
en la segunda los ex os
sólo
se
pueden o dena secuencialmen e, mien as
que
en
el
hipe ex o, en cambio,
no
exis e un o den lineal. Las elaciones en e
los
ex os de es e documen o elec ónico
se es ablecen a a és
de
palab as cla e que conec an unos con
o os
has a c ea una
es uc u a que puede se mucho
más
elabo ada y compleja que la sencilla o denación
secuencial: una an ología es
un
conjun o de ex os,
un
hipe ex o
es
un
sis ema.
En el e i o io pasa algo pa ecido.
El
deso den e i o ial con el
que
nos
en en amos ac ualmen e sólo es apa en e; se a a,
más
bien, de una se ie
de
ó denes
supe pues os y en elazados que pueden (pe o
no
siemp e es así) da luga a
si uaciones con lic i as -y apa en emen e caó icas-allí donde se encuen an y
se
en
obligados a adap a se el
uno
al
o o. Y las mane as de pensa y de o dena el e i o io,
no
sólo se supe ponen con
el
paso del iempo y
de
las
épocas,
no
sólo se acumulan
secuencialmen e -como los ex os
de
una an ología-, sino
que
ambién se en elazan
y
se
unden, dando luga a
un
sis ema, como
en
un hipe ex o. Busca una mul i ud
168
CIUDADES,
4 (
1998
)
de ó denes en ez
de
empeña se
en
o dena un supues o caos, ya es una ac i ud
que
deja mucho
más
espacio a la conse ación. Reconoce los ex os
que
ya es án esc i
os
en el papel
del
suelo da la posibilidad
de
segui desa ollando los mismos a gumen os,
de
conse a los o de in e p e a los y adap a los a
las
nue
as
exigencias. Da la
posibilidad
de
abaja ,
como
si
de
un hipe ex o
se
a a a, sob e las conexiones
en
e
los a ios ex os.
169