ORIGEN
DE
LA
ADVOCACION
E
IMAGENES
DE
LA
VIRGEN
BLANCA
He
de
empeza
po
a anza
aquí
—ya
que
ello
jus i ica
mi
dedi
cación
al
ema
y
puede
p e eni
la
desilusión
que
an e
cie o
aspec o
de
él
sin ie an
algunos
de
mis
paisanos
de
Vi o ia—,
que
la
Vi gen
Blanca,
Pa ona
de
esa
mi
ciudad
na al,
-y
que
desde
su
ho nacina
en
la
iglesia
de
San
Miguel
p eside
ya
desd'e
iempo
secula
mi
amilia
y
casa,
cons i uye
la
más
acend ada
de oción.a
que
he
dedicado
desde
la
in ancia
buen
núme o
de
abajos
li e a ios,
a ís icos
y
c í icos
(1).
Po
azón
de
odo
ello,
he
pensado
muchas
eces
en
la
dispa idad
de
los
nomb es
que
se
le
aplican.
En e
los
cuales
indudablemen e
el
más
adicional
y
popula
es
el
de
Vi gen
Blanca
asi
ambién
cons a
en
documen o
ya
e e ido
po
mi,
de
1517,
la
ins i ución
de
una
capellanía
«en
la
Capilla
de
Nues a
Seño a
San a
Ma ía
la
Blanca».
La
denominación
de
Vi gen
de
la
Blanca
usada,
aunque
menos,
en
Vi o ia,
apa ece
ambién
en
documen os
pos e io es,
de
1612
y
1613,
en
que
se
la
nomb a
«Nues a
Seño a
de
la
Blanca»,
aunque
alguna
o a
ez
igualmen e
que
an es;
y
es
cla o
que
dicho
nomb e
sólo
ep esen a
una
de i ación
del
o o,
con
la
con amina
ción
de
los
de
igual
o ma,
ales
como
Nues a
Seño a
de
la
Asunción,
Vi gen
de
la
Valbane a
o
Vi gen
de
la
Encina.
Pe o
la
ies a
p inci
pal
de
la
Vi gen
i o iana
se
celeb a
el
5
de
agos o,
día
de
Nues a
Seño a
de
las
Nie es,
y
es e
nomb e
se
le
aplica
ambién
algunas
eces,
aunque
c eo
que
sólo
mode namen e;
como
se
ha
deco ado
su
capilla
con
las
ep esen aciones
del
milag o
de
la
nie e
a
que
luego
nos
e e i emos,
inspi adas
en
los
céleb es
medios
pun os
de
Mu illo
ace ca
de
dicha
his o ia;
y
en
la
oponimia
local
se
ha
in oducido
(1)
P eceden e
y
complemen o
de
es e
abajo,
aunque
alli
no
oqué
su
esis
p incipal,
es
el
que
publiqué
en
la
Re is a
In e nacional
de
los
Es udios
Vascos,
Año
18,
omo
XV,
núm.
3
de
1924,
en
o ma
de
no a
bibliog á ica
de
dos
publica
ciones
po
D.
Jesiis
de
Iza a
ace ca
de
la
Pa ona
de
Vi o ia.
P esen é
alli
muchos
da os
inédi os
sob e
la
an igüedad
de
dicho
cul o
y
sus
imágenes,
omados
de
a chi os
y
de
qemo ias
i o ianas
y
amilia es.
En
la
publicación
de
o os
de
es os
úl imos
me
había
p ecedido
mi
ío
D.
Julián
Ap aiz,
en
su
His o ia
de
un
legado
jili-pino,
Vi o ia,
Sa .,
1886,
69
págs.
oc a o.
,-
38
•
ANGEl.
DE
APRAIZ
el
nomb e
del
Asilo
de
las
Nie es,
aunque
omado
del
de
una
dama
i o iana,
he mana
de
su
p incipal
p o ec o ;
pues,
po
más
que
si
gue
siendo
más
ecuen e
en
la
onomás ica
de
Vi o ia
el
nomb e
de
Blanca,
se
bau iza
ambién
algunas
eces
con
el
de
Nie es.
Como
en
la
adap ación
al
asco
de
es a
ad ocación
se
ha
p e e ido
el
de
Edu ne,
que
se
e ie e
a
la
nie e,
cuando
más
adicional,
se^n
e
emos,
es
el
de
Zu ia,
que
signi ica
simplemen e
Blanca.
Documen os
o iciales
ecien es
que
engo
a
mano,
anuncian
sin
emba go
y
siguien
do
la
adición,
en
julio
de
1935
y
de
1946,
los
«solemnes
cul os
con
sag ados
a
la
excelsa
Pa ona
de
Vi o ia,
San ísima
Vi gen
Blanca».
Yo
he
llegado
a
c ee ,
con
muchos
undamen os,
que
ambas
de
nominaciones,
dispa es
lógicamen e
aunque
an e
una
conside ación
es é ica
se
comp ende
la
con aminación,
ienen
ambién
o ígenes
dis
in os.
Los
nomb es
de
Vie ge
Noi e
aplicados
a
la
de
Cha es,
a
la
de
Rocamadou
y
a
la
del
Puy
de
F ancia,
o
a
la
Mo eiie a
de
Mon-
se a
o
la
Ama
Bi jin
Bel za
{Neg a
en
asco)
de
Zikuña
(He nani),
y
que
se
e ie en
a
su
colo
(cualquie a
que
sea
la
causa
y
el
sen ido
mís ico
de
és e
según
discusión
a queológica
en
la
que
no
deseamos
en a ),
como
las
denominaciones
de
la
Vie ge
Do ée
de
Cle mon -
Fe and,
de
Amíens
y
de
la
Dau ade
de
Toulouse
(po
más
que
és a
se
halla
en
elación
con
el
nomb e
su
iglesia,
llamada
la
Dau ade
po que
es aba
cubie a
de
do ados
mosaicos),
y
aun
el
de
la
Blanca
Vie ge
de
Massa ielle
usado
mode namen e
en
F ancia,
nos
indican
ya
que
el
í ulo
de
Vi gen
Blanca
debió
se
aplicado
a
algunas
imá
genes,
ambién
po
su
colo
y
la
blanca
enca nación
que
p es a
al
os o
su
polic omía.
Tal
in e p e ación
no
la
he
leído
en
ninguna
pa e,
aunque
con
pos e io idad
a
una
con e encia
sob e
las
in luencias
de
las
pe e
g inaciones
en
el
Musée
Basque
de
Bayona,
donde
en
1938
me
limi é
a
esboza la
(1),
supe
po
boca
de
D.
Faus ino
Mendie a,
pá oco
que
ué
de
la
iglesia
i o iana
en
que
se
ene a
la
Vi gen
Blanca,
y
am
bién
de
la
de
D.
Jesús
Iza a,
Sec e a io
de
su
Co adía,
que
ei
Obispo
seño
Es enaga,
no
sé
si
en
se món
público
o
en
con e sación
p i ada,
había
expues o
la
hipó esis
de
que
el
nomb e
de
la
Vi gen
Blanca
es aba
en
elación
con
su
colo ,
y
el
ca ed á ico
de
Li e a u a
de
la
Uni e sidad
de
Se illa,
S .
Mo ales
pli e ,
en
alguna
de
las
con e encias
que
p onunció
du an e
las
ies as
de
la
Pa ona
de
Vi o ia,
se
e i ió
especialmen e
al
aspec o
de
su
blancu a.
(1)
Recogí
a ios
aspec os
de
es a
con e encia
y
de
o os
abajos
mies,
en
mi
publicación
La
Cul u a
de
las
Pe eg inaciones.
Su
his o ia,
su
his o ia,
su
geo
g a ía
y
mé odos
a a
-su
in es igación,
sepa a a
de
la
Re is a
^(Las
Ciencias»
Mad id,
1942,
donde,
sob e
odo
en
las
págs.
32,
38
"y
39,
se
ocan
emas
elacionados
con
el
del
p esen e
abajo.
ORIGEN
DE
LA
ADVOCACIÓN
E
IMAgENES
DE
LA
VIRGEN
BLANCA
29
.
El
documen a
al
idea
cons i uye
p incipal
obje o
del
p esen e
abajo.
Al
hace lo
c eo
con ibui
a
la
ilus ación
de
un
cul o,
e
ien e
en
Vi o ia,
donde
pa ece
se
e á
con
gus o
que
es e
Bole ín
a e,
como
a
ello
pienso
coope a ,
asun os
del
dis i o
uni e si a io
en
que
Vi o ia
es á
encla ada.
El
in e és
más
gene al
de
la
ad oca
ción
e
iconog a ía
de
la
Vi gen
Blanca,
se
aumen a
po
su
elación
con
las
de
las
Nie es,
de
Nie a
y
aun
de
la
Paloma,
según
a a emos
de
dilucida .
Tales
elaciones,
undamen almen e
es é icas,
las
ex
plica emos
con
o as
sines esias
a ines
en
el
mismo
pe iodo
de
la
Edad
Media
y
con
la
di usión
de
es as
de ociones
que
emos
unida-
a
los
caminos
de
pe eg inación.
Ello
y
la
asociación
de
los
da os
a
queológicos
y
de
a es
plás icas
con
los
li e a ios,
según
mé odo
que
siemp e
he
seguido,
puede
da
luga
en
es e
Bole ín
a
un
ejemplo
más
o
menos
a o unado
de
in es igación
y
a
un
es ímulo
pa a
mis
alumnos
uni e si a ios
que
colabo an
en
es as
páginas
y
que
an
especialmen e
me
in e esan.
LA
BLANCA
EN
NAVARRA
Y
SUS
POSIBLES
INFLUENCIAS
'
Los
nomb es
más
an iguos
que
conozco
de
Blanca,
aplicados
a
la
Vi gen
y
a
la
onomás ica
pe sonal,
pe enecen
a
Na a a
No
es
nada
ex año
que
Na a a,
po
su
p oximidad
on e iza
con
F ancia
y
po
cons i ui
el
paso
p incipal
de
las
pe eg inaciones
a
San iago,
es u ie a
ambién
especialmen e
elacionada
con
lo
ancés,
an o
en
la
iconog a ía
de
la
Vi gen
como
en
sus
nomb es
Pe o
el
de
Blanca
apenas
lo
encon amos
aplicado
en
F ancia
sino
pomo
adje i o;
en
un
calenda io
ancés
mode no-hemos
is o
como
único
san o
co espondien e
al
9
de
julio,
una
Se.
Blanche
de
la
que
no
enemos
más
no icias;
y
las
Blancas
ilus es
en
la
His o ia
de
F ancia,
como
en
la
de
Cas illa,
son
de
p ocedencia
na a a
Tam-"
poco
encuen o
ad ocaciones
de
la
Vi gen
Blanca
en
las
Diócesis
cen
ales
y
o ien ales
del
Pi ineo
comunicadas
con
F ancia
como
son
las
de
Jaca,
U gel
y
Ge ona
(1).
Se
c ee,
sí,
que
la
Vi gen
Do ada,
ya
desapa ecida,
de
Cle mon -
Fe and.
que
exis ía
en
el
siglo
X,
había
ijado
el
ipo
que
se
(1>
Veo
nume osas,
aunque
incomple as,
ad ocaciones
de
la
Vi een
de
oda
España,
en
el
Anua io
i
cíesiásíieo,
1929,^
Año
XV,
Subi ana,
Ba celona.
También
u ilizo
pa a
es e
abajo
da os
de
Ma^z
en
su
Dicciona io
Geog á ico-Es adis ico-
His ó ico
de
España.
Segunda
edición,
XVI
omos.
Mad id.
1&46-50.
Y
en
la
Encdclo-
pedia
Espasa,
Suplemen o
anual,
1935,
págs.
287-336,
hay
un
abajo,
«De oción
Ma iana
en
Espa.ña»,
con
muchos
da os
sob e
ella,
ambién
o zosamen e
incompl^
os,
pe o
de
algunos
de
los
cuales
me
sliTO.
dÓ
ÁNGEL
DE
APRAIZ
copió
an o
en
made a
en
el
siglo
XII
(1).
También
se
a i ma,
pe o
ello
no
pa ece
segu o
(2),
que
la
Vi gen
del
ímpano
de
Cha es
se
copió
de
una
en
made a
de
g an
de oción,
a
la
que
se
a ibula
o igen
an e io
a
Jesuc is o,
aunque
ampoco
debía
de
se
sino
del
siglo
XII;
y
que
esa
Vi gen
de
Cha es,
neg a
sin
duda
po
la
colo ación
de
la
made a,
ué
imi ada
en
Toulouse
en
el
Claus o
de
la
Dau ade,
p o
bablemen e
no
an es
del
siglo
XIV,
siendo
es a
imagen
neg a
am
bién,
aunque
acaso,
analógamen e
al
emplo
do ádo
a
que
pe enecía,
es u ie a
e es ida
de-
me al
do ado.
También,
dada
es a
a anzada
época,
la
Dau ade
de
Toulouse,
lo
mismo
que
o as
Neg as
ancesas,
pudie a
se
imi ación
de
la
Vi gen
Neg a
de
Le
Puy,
igualmen e
muy
ene ada,
pe o
que
no
se
sabe
cómo
exis i ía
en
el
siglo
XII,
pues
la
Vi gen
neg a
que
la
Re olución
des uyó
había
sido
lle ada
po
San
Luis,
en
el
siglo
XIII,
con
adición
de
egipcia.
O a
de
esas
Ví genes
Neg as
ancesas
'e a
la
de
Rocamadou ,
de
made a
plaqueada
de
pla a
y
ampoco
an e io
al
siglo
XIII,
cuyo
nomb e,
amoso
en
las
pe eg inaciones,
se
epe ía
en
el
de
Rocamado
sob e
el
«camino
ancés»
de
los
pe eg inos
po
Na a a.
De
an igüedad
an
idedigna
como
cualquie a
de
esas
Ví genes,
es
la
i gen
Blanca
de
Tudela
de
Na a a.
Conquis ada
es a
ciudad
en
1114
po
inicia i a
de
Al onso
el
Ba allado ,
ué
dedicada
su
mez
qui a
mayo
a
iglesia
de
San a
Ma ía,
« i ulada
San a
Ma ía
la
Blan
ca»,
según
A igi a;
como
Mad azo
habla
de
«la
imagen
de
bul o
de
Nues a
Seño a
de
la
Blanca,
a
quien
el
emplo
es u o
siemp e
dedi
cado»;
e
igualmen e
Biu un
a i ma
de
la
consag ación
de
dicha
igle
sia
que
és a
se
hallaba
«dedicada
a
la
que
muchos
llaman
Nues a
Seño a
de
la
Blanca»
(3).
En
los
documen os
que
dichos
au o es
pu
blican
y
los
más
an iguos
de
los
cuales
son
donaciones
de
aquel
mo
na ca
en
1121
y'
1125
en
que
cons a
se
había
hecho
ya
un
nue o
pó
ico
an e
la
pue a
mayo
de
la
iglesia,
sólo
eo
como
í ulo
de
és a
el
de
«Sanc ae
Ma iae
de
Tudela»,
lo
que
acaso
es
señal
de
que
el
nomb e
de
San a
Ma ía
la
Blanca
uese
únicamen e
nomb e
popula .
Ace ca
de
o as
ob as,
eedi icaciones,
consag aciones
y
ampliacio
nes
del
emplo,
no
hay
en
los
au o es
comple a
unanimidad,
y
noso-
(1)
Kingsíey
Po e ,
La
escul u a
ománica
en
España.
Tomo
II,
Pan heon
página
35.
'
(2)
Emile
Male,
L'a
elígieux
du
Xlle
siécle
en
F anca.
Pa ís
Colin
iq94
Chapi e
VIII.
.
'
(3)
Manuel
Gómez-Mo eno.
La
mezqui a
mayo
de
Tudela.
Sepa a a
de
la
Re is a
«Pi-í icipe
de
Viana»,
núm.
XVIII,
Pamplona,
1945,
pág.
3;
Ax-lgl a
La
Asunción
de
la
San ísima
Vi gen
y
su
cul o
en
Na a a.
Mad id,
Po ane ,
1910
pág.
25;
Mad azo,
España.
Sus
monumen os
y
a es:
Na a a
y
Log oño.
To no
IIl'
Ba celona,
Co ezo,
1886,
pág.
366:
y
Biu ún,
El
a e
ománico
en
Na a a.
Pam
plona,
A anbu u,
1936,
págs.
464
y
siguien es.
ORIGEN
DE
LA
ADVOCACIÓN
E
IMÁGENES
DE
LA
VIRGÉN
BLANCA
os
no
amos
a
a a
de
ello
aho a;
pe o
sí
consigna emos
que
A igi a,
e i iéndose
a
una
de
aquéllas
pa a
la
que
da
la
echa
de
1135,
dice
que
la
iglesia
se
dedicó
«a
su
an igua
i ula
Ma ía
San ísima,
conse ando
has a
el
día
de
hoy
po
pa ona
la
Asunción
de
Nues a
Seño a».
Sin
emba go,
una
Guía
de
Na a a
de
1929,
al
habla
del
e ablo
de
Tudela
de
ines
del
siglo
XV,
dice
que
«Nues a
Seño a
de
'
la
Blanca,
bajo
cuya
ad ocación
se
halla
el
emplo»,
iene
su
asien o
en
la
ho nacina
de
dicho
e ablo
(1).
Aún
más
especialmen e
nos
in e esa
la
imagen
de
la
Vi gen
de
Tudela
que
se
halló
en
1930
en
una
ho nacina
del
ábside,
de
lo
que
díó
cuen a
D.
José
Ramón
Cas o
en
una
con e encia
de
la
Sociedad
de
Es udios
Vascos
y
la
pudimos
con empla
poco
después;
habiendo
publicado
ecien emen e
el
P.
Cla e ía,
en
lib o
que
aho a
hemos
de
u iliza
(2),
una
ep oducción
como
la
que
nos
pe mi e
hace
en
es e
Bole ín
la
amabilidad
del
Sec e a io
de
la
Ins i ución
P incipe
de
Viana,
D.
José
U anga.
Tampoco
amos
a
decidi
sob e
el
enlace
que
es a
imagen
pueda
ene
con
el
pó ico
cons uido
an es
de
1125,
con
el
al a
mayo
consag ado
en
1204
y
con
el
e ablo
del
siglo
XV
én
el
que
ya
ió
Mad azo
en
una
ho nacina
«la
imagen
de
bul o»
de
la
Blanca.
La
imagen
más
an igua
de
que
aho a
a amos
se
ha
encon
ado
exen a,
e a
imagen- elica io
y
su
colocación
ha
podido
se
en
dile en es
luga es.
Sí
hemos
de
deci
que
po
sus
ca ac e es
icono
g á icos
y
a ís icos,
a
la
imagen
que
más.
se
asemeja
es
a
ia
de
Sahagún,
de
los
úl imos
años
del
siglo
XI
o
p ime os
del
XII
con
su
hie a ismo
y
disposición
gene al
de
las
igu as,
es idu as
y
acce
so ios,
si
bien
el
más
ino
plegado
de
los
paños
el
na u alismo
de
la
cabeza
del
Niño
hacen
a anza
a
la
imagen
udeiana
has a
ios
años
de
la
del
ímpano
de
Cha es
y
hacia
la
Vi gen
del
Sag a io
de
Toledo,
aunque
en
es a,
a ibuida
al
inal
del
XII
o
p incipio
del
XIII,
se
ean
más
e olucionadas
dichas
cualidades
(3).
La
Vi gen
de
Tu
dela,
en
pied a
como
las
de
Sahagún
y
Cha es,
conse a
es os
de
polic omía.
Acaso
consecuencia
de
habe se
acen uado
és a
pa a
ma
yo
blancu a
del
os o
(apa e
de
un
acciden e
que
expe imen ó
al
se
descubie a),
son
los
despe ec os
que
en
ella
aho a
emos
y
que
(1)
Guia
u ís ica
de
Na a a.
Edi ada
po
el
Comi é
P o incial
de
Exposi-
Clones.
Pamplona,
A ambu u,
1929.
(2)
Jconog a ia
y
SaiUua ios
de
la
Vi gen
en
Na a a,
po
el
R
P
Jacin o
Cla e ía
A angua,
Misione o
Hijo
del
Inmaculado
Co azón
de
Ma ía
Ob a
o e-
miada
en
1941-42
G á ica
Adminis a i a,
Rod íguez
San
Ped o
32
Mad id
(sin
en
1944),
ca álogo
muy
nume oso,
hecho
con
espí i u
de o o
y
documen ado.
(3)
^eden
e se
las
ep oducciones
y
da os
de
es as
imágenes
en
Po e
Se
s
TáT""''
'
en
Sala,
SSsa-
s
'
,
ÁNGEL
DE
APRAIZ
le
dan
un
aspec o
menos
g a o.
De
odas
sue es,
en
es a
he mosa
imagen
polic omada
encon amos
ca ac e izadamen e
la
Vi gen
Blan
ca
de
Tudela
del
siglo
XII
y
la
más
au én icamen e
an igua
de
las
que
la
adición
nos
p esen a.
Dicha
adición
se
jus i ica
ambién
con
la
apa ición
del
nomb e
'
de
Blanca
en
la
onomás ica
pe sonal.
El
más
emo o
que
conozco
—apa e
del
de
una
U aca
o
Blanca
(p e e en emen e
ci ada
con
el
p ime
nomb e)
hija
del
conde
de
Gascuña
y
esposa
de
Ga cía
Iñiguez
de
Na a a
y
Sob a be
en
la
segunda
mi ad
del
siglo
IX,
da o
inse
gu o
como
los
de
es a
época—,
es
el
de
D."
Blanca,
nacida
en
Lagua -
dia
(en onces
Na a a
y
después
Ala a),
hija
de
Ga cía
Ramí ez,
el
es au ado
de
la
mona quía
na a a
a
la
mue e
de
Al onso
el
Ba a
llado ,
y
ambién
g an
p o ec o
de
Tudela.
In an a
que
al
mo i
és e
en
1150,
se
casa,
ambién
en
Lagua dia,
con
el
in an e
de
Cas illa
D.
Sancho,
que
ué
después
Sancho
III.
E
igualmen e
hijo
de
Ga cía
Ramí ez
ué
Sancho
el
Sabio
de
Na a a
(1150-1194)
de
quien
cons
an
impo an es
ob as
en
San a
Ma ía
de
Tudeia,
casado
con
D."
San
cha
de
Cas illa
y
que
da
el
nomb e
de
Blanca
a
su
hija,
la
que
con
ae
ma imonio
con
Teobaldo
de
C ampaña.
A
la
época
de
Sancho
el
Sabio,
g an
p o ec o
de
los,
cis e cienses
—y
cuya
ascendencia
a ís ica
c eo
an
impo an e
que
sob e
ella
he
iniciado
y
desea ía
e mina
abajos
especiales—,
pudie a
pe enece
en
su
aspec o
ac ual
y
excep o
la
igu a
del
Niño,
muy
pos e io ,
la
Vi gen
que
p eside
la
Ca ed al
de
Pamplona
y
que
lle a
el
nomb e
dé
San a
Ma ía
la
Blanca
y
de
los
Reyes,
como
ambién
los
de
la
Sede
y
del
Sag a io
(1).
Es
de
made a,
e es ida
de
chapa
de
pla a
y
su
ca a
y
sus
manos
han
sido
ue emen e
polic omadas,
que
es
a
lo
que
sin
duda
debe
ese
í ulo
de
la
Blanca.
La
adición
supone
que
había
es ado
conse ada
en
Lei e
desde
la
des ucción
de
la
iglesia
de
Pamplona
has a
su
es au ación
en
el
siglo
XI,
pe o
D.
Ped o
Mad azo,
que
la
con empló
cómodamen e,
dice
que
pudo
eni
de
Lei e
en
el
siglo
XII
al
que
la
a ibuye.
Siendo
di ícil
pa a
noso os
ija
más
p ecisamen e
su
echa,
sob e
odo
dadd
su
Chapeado
el
cua4
en
lo
que
cub e
el
cue po
de
la
Vi gen,
y
añn
más
cie amen e
la
polic omía
de
és a
que
hacía
de
ella
la
Blanca,
sin
duda
se
p oduje
on
po
la
a ición
que
en
al
sen ido
obse amos
en
el
siglo
XII.
D.^
Sancha,
esposa
de
Sancho
el
Sabio,
egaló,
según
odas
las
no icias
que
ansc ibe
Mad azo
(2),
una
imagen
de
Nues a
Seño a
íD
Mad azo,
Na aT a
y
Log oño,
ya
ci ado,
omo
II,
Ba celona;
Co e o
1886
.
217
y
218.
.
'
(2;
Tomo
III
ya
ci ado,
págs.
289
y
290.
.
- M
ORIGEN
DE
LA
ADVOCACION
E
IMÁGENES
DE
LA
VIRGEN
BLANCA
33
la
Blanca
pa a
una
e mi a
si uada
como
a
una
legua
de
Ujué.
Y
p escindiendo.de
o as
adiciones
pa ciales
y
dudosas,
esul a
igual
men e
cie o
que
esa
imagen
es aba
elacionada
con
el
monas e io
de
Ma cilla,
que
D.='
Sancha
eedi icó
pa a
monjas
cis e cienses,
donde
se
ene aba
ambién
a
Nues a
Seño a
la
Blanca,
pa a
inaugu a lo,
según
Mad azo,
en
1160,
el
5
de
agos o,
es i idad
de
Nues a
Seño a
de
las
Nie es:
aunque
es a
úl ima
no icia,
que
p ocede
de
un
manus
c i o
en
que
cons an
o as
poco
segu as,
nos
inclinemos
a
inclui la
ambién
en e
ellas
(1).
Igualmen e
en
iempos
de
Sancho
el
Sabio,
en
1174,
se
da
a
los
co ades
de
San iago
la
iglesia
del
Puy
de
Es ella
con
benepláci o
del
ey
(2),
po
lo
que
es e
nomb e
y
la
supues a
e i
mología
de
Es ella
po
una"
llu ia
de
es ellas
como
la
de
San iago,
la
enlazan
con
dos
ex emos
de
la
pe eg inación,
aunque
la
imagen
del
Puy
hoy
conse ada
iene
asgos
de
la
época
gó ica
que
hacen
pensa
que
haya
debido
de
se
lab ada
después.
Señala é
en
cuan o
al
ca ác e
de
la
de oción
a
dicho
san ua io
de
la
ciudad
de
Es ella,
en
la
que
an o
esidió
Sancho
el
Sabio,
que
sus
ies as,
aunque
am
bién
han
sido
en
o as
echas,
se
celeb an
hacia
el
5
de
agos o,
exac
amen e
el
sábado
p ime o
de
dicho
mes,
o
sea
al
mismo
iempo
que
las
ies as
de
Vi o ia
a
su
Pa ona
la
Blanca.
No
pa ece,
po
an o,
hipó esis
a en u a4a
la
que
así
jus i iqué
hace
años,
de
que
al
pobla
Sancho
el
Sabio
en
liai
a
Vi o ia,
su
de
oción
y
la
de
su
esposa
po
la
Vi gen
Blanca
debie on
de
es ablece la,
(cla o
que
con
imagen
dis in a
de
las
que
aho a
exis en),
en
la
iglesia
ambién
en onces
ománica
de
San
Miguel,
«qui
es
ad
po am
ille
es e»
según
dice
D.
Sancho
en
su
ue o
y
a
la
que
escoge
po
iglesia
ju ade a
(3);
siendo
asi
es a
de oción
a
la
Blanca
an
an igua
como
Vi o ia
y
adhe ida
a
la
misma
iglesia
en
que
has a
aho a
pe du a.
De
ales
conexiones
de
las
de ociones
gene ales
a
San
Miguel
y
a
la
Blanca,
hemos
de
habla
más
adelan e,
como
ambién
p epa amos
o o
abajo
en
que
con
mo i os
his ó icos
y
ilológicos
lanza íamos
la
nue a
hipó esis
de
que
el
nomb e
de
Vic o ia
o
Vi o ia
hoy
p e
cisamen e
discu ido,
ué
escogido
po
Sancho
el
Sabio,
de
modo
dis
in o
a
odo
lo
que
se
ha
esc i o
has a^
aho a,
única
y
exclusi amen e
en
a as
de
su
de oción
a
San
Miguel.
Hemos
mencionado
ya
el
san ua io
de
Ujué,
a
donde
la
adi
ción
dice
que
se
asladó
el
ecinda io
de
la
población
que
había
(1)
Ambas
imágenes
de
la
Blanca
de
Ujué
y
de
Ma cilla
es án
o og a iadas
en
la
Iconog a ía
del
Pad e
Cla e ía.
T.
II,
págs.
395
y
281
espec i amen e,
pe o
ales"
como
apa ecen
ienen
los
ca ac e es
de
la
época
del
Renacimien o.
(2)
Pág.
117
del
omo
III
de
Mad azo.
(3)
Landazu ,
His o ia
de
Vi o ia.
Vi o ia,
Man elU,
1799,
pág.
458.
3
^4
ÁNGEL
DÉ
ÁPRAÍ¿
donde
hoy
es á
la
e mi a
de
Nues a
Seño a
la
Blanca,
al
ocu i
el
descub imien o,
an
epe ido
en
muchas
pa es,
po
un
pas o ,
de
la
ac ual
Vi gen
de
Ujué,
guiado
po
una
paloma
que
en aba
y
salía
del
hueco
de
una
peña,
en
el
que
aquél
encon ó
dicha
imagen
dé
la
Vi gen,
que
«se
o ecía
blanca
y
son ien e»
y
a
sus
pies
la
paloma
(1).
El
nomb e
de
Nues a
Seño a
de
Ujué,
del
que
indudablemen e
lo
omó
oda
la
población,
no
es
sino
una
de i ación
one izada
igual
men e
que
o os
nomb es
na a os,
del
asco
Usua,
paloma.
La
imagen,
que
la
leyenda
dice
encon ada
en
la
segunda
mi ad
del
siglo
VIH,
ha
sido
enida
como
acaso
la
más
an igua
de
Na a a
y
la
ep oducimos
de
Maye
en
su
Es ilo
Roináñico.
Dieula oy
pen
saba
pa a
ella
en
el
siglo
XI
o
acaso
eñ
los
inales
del
X,
aunque
decla ando
que
su
e es imien o
de
pla a
y
el
ono
del
mismo
me al
en
que
se
asien a
pe enecen
a
doscien os
o
escien os
años
más
a de.
Maye
la
a ibuye
a
la
úl ima
época
ománica,
jun amen e
con
la
de
I ache
y
la
de
Monse a .
Y
Po e ,
acusando
la
di icul ad
de
de e mina
su
echa
po
las
placas
de
pla a
que
impiden
juzga
de
su
igu a
y
dudando
si
es
pa e
de
la
es a ua
o iginal
el
ono
con
su
a co
gó ico
ebolado
y
en
el
que
es án
imp esos
po
,dos
eces
los
sellos,
segu amen e
ecien es,
de
la
Vi gen
de
Rocamadou ,
se
decide
a
no
c ee
a
la
de
Ujué
pos e io
al
siglo
XIII
ni
an e io
a
la
se
gunda
mi ad
del
XII.
Pa a
noso os,
el
a caísmo
e iden e
de
las
si
lue as
de
la
Vi gen
y
del
Niño,
cuyo
aspec o
no
es
de
al
sino
de
homb e
que
enca na
asi
su
di ina
misión,
es
compa ible
con
que
sean
de
épocas
pos e io es
al
chapeado
de
los
es idos
con
sus
o na
men os
y
pliegues
más
minuciosos
y
el
del
ono
con
los
ca ac e es
ya
dichos.
Pa ece
muy
na u al
que
es as
modi icaciones
y
aun
o as
de
la
es uc u a
(que
hemos
is o
ealiza
en
nues os
días
en
imá
genes
como
la
de
Es ibaliz),
ocu an
en
las
de
made a,
más
ácilmen e
de e io ables.
Y
es a
de
Ujué,
enida
ambién
como
Vi gen
Blanca
según
el
seño
U anga
nos
comunica,
y
lo
mismo
he
is o
consig
nado
en
el
ci ado
abajo
de
Espasa,
acaso
ecibie a
al
nomb e
al
chapea se
de
pla a
sus
es idos
y
polic oma se
sus
ca naciones.
Lo
que
es
p obable
ocu ie a
igualmen e
en
iempos
de
Sancho
el
Sabio
y
su
esposa,
que
an o
in e ienen
en
las
Ví genes
Blancas
de
los
al ede
do es
de
la
de
Ujué
y
elacionadas
con
ella,
pa eciendo
ambién
de
dicha
época
muchos
de
los
ca ac e es
hoy
isibles
de
esa
p ime a
Vi gen
que
conocemos
de
la
Paloma.
Tal
paloma
la
señalaba
ya
en
el
si
glo
XVII
el
P.
Mo e
pendien e
an e
el
a a
de
la
sag ada,
imagen
y
(1)
Ouia
u ís ica
de
Na a a
ya
ci ada,
y
ambién
Mad azo
desde
la
pág,
287
'
de
su
omó
m.
bíílGEN'
DE
LA
ADVOCACIÓN
B
IMÁGENES
DE
LÁ
VIRGEN
BLANCA
'
3§
o mando
las
a mas
del
escudo
de
la
illa
(1),
y
espec o
a
ella
se
da
la
sines esia
que
luego
hemos
de
señala
en e
la
Vi gen
Blanca
y
la
blanca
paloma,
colocándose
a
és a
an
sólo
en-la
mano
de
la
Vi gen
o
dei
Niño
en
imágenes
más
a días.
Hijo
de
Sancho
el
Sabio
como
la
ci ada
D.''
Blanca,
ué
Sancho
el
Fue e
(1194-1234),
de
quien
se
e ie e
qu^
después
de
la
ba alla
de
las
Na as
ué
a
endi
un
ozo
de
las
céleb es
cadenas
an e
la
Vi gen
Blanca
de
Tudela,
cuyo
emplo
en
g an
pa e
se
debió
a
su
época.
Y
le
sucedió
en
el
ono
Teobaldo
I
(1234-1253),
hijo
de
la
dicha
Doña
Blanca
casada
con
Teobaldo
de
Champaña,
dejando
ambién
Teo
baldo
o a
hija
llamada
igualmen e
Blanca,
como
se
nomb a on
o as
pos e io es,
en e
ellas
la
hija
de
Ca los
III
el
Noble
(1387-1425),
que
casó.con
Ma ín
de
A agón,
ey
de-
Sicilia,
donde
i ió
algún
iempo,*
y
luego
con
Juan
II
de
A agón.
Es a
Blanca
y
la
aún
an e io
hija
de
Ca los
II
de
Anjou,
ey
de
Nápoies,
y
que
casó
en
1295
con
Jaime
II
de
A agón,
son
las
más
an iguas
e e encias
del
nomb e
de
Blanca
que
conozco
en
I alia.
En
Cas illa
las
Blancas
son
ambién
de
p ocedencia
na a a,
y
así
sancho
III
y
D."
Blanca
de
Na a a
ienen
po
hijo
único
a'Al
onso
VIII
(1158-1214),
y
és e
de
D.='
Leono
de
Ingla e a
a
D.
En i
que
I,
D."
Be enguela,
D.^'
U aca,
D."
Blanca
y
D.^
Leono ,
de
las
cuales
D.''
Blanca,
muje
de
Luis
VIII
de
F ancia,
ué
la
mad e
de
San
Luis.
Como
o a
buena
y
des en u ada
D.""
Blanca,
casada
con
Juan
II
de
A agón,
iene
po
hijos
a
D.
Ca los
p ime
P íncipe
de
Viana,
a
D.='
Leono
casada
con
el
conde
de
Foix
y
a
D.'^
Blanca
de
Na a a
esposa
aún
más
desg aciada
de
En ique
IV
de
Cas illa,
en
ma imonio
anulado
en
1453.
Acompañando
a
an
de o as
imágenes
y
en
elación
con
las
nu
me osas
damas
que
ilus an
en
Na a a
el
nomb e
de
Blanca,
cons
an
ambién
en
mis
no as
sob e
el
an iguo
Reino
y
en
el
índice
del
lib o
del
P.
cia e ía
(del
que
ci o
odas
las
e e encias,
más
algunas
que
en
él
no
es án),
las
ad ocaciones
de
la
Vi gen
Blanca,
co es
pondien es
algunas
a
e mi as
y
si uadas:
en
Le ín;
en
Mu ie a;
al
N.
O.
de
Jau ie a;
en
A ajona,
cuya
imagen
se
llamaba
Sanduzu-
ia,
San a
Blanca;
en
Año be;
en
E aul;
en
Ga anoain;
en
Rua e,
ceixa
de
Pamplona,
cons ando
ué,
aída
de
Pa ís
en
1349;
en
Mu u-
ga en;
en
Obanos;
en
Ca alain;
en
Zu ia;
en
La aona;
al
O.
de
Echa i;
o a
desapa ecida
en
Los
A cos;
además
de
o a
San a
Blan
ca
ai
N.
de
Ibi icu.
También
hay
e mi a
de
Nues a
Seño a
de
las
Nie es
en
O oz-Be elu,
como
igualmen e
igu a
en
mis
no as
es a
de-
U;
José
de
Mo e ,
Anales
del
Reino
de
Na a a.
Lib.
IV,
cap.
V.
Reedición
de
Tolosa.
López,
1890
a
1892.
4á
ANGEL
DE
APRAIZ
las
nie es
del
año
pasado,
de
las
que
se
epi e
como
es ibillo
al
inal
de
cada
es o a:
Mais
ou
son
les
neiges
d'an an?
La
adición
eligiosa
de
las
Nie es
iene
su
undamen o
en
el'
milag o
a
que
se
a ibuye
la
cons ucción
de
San a
Ma ía
la
Mayo
de
Roma,
en
iempo
del
Papa
Libe io,
o
sea
a
mediados
del
siglo
IV,
sob e
la
basílica
siciniana.
Cuen a
dicha
adición,
como
es
sabido,
que
el
pa icio
Juan,
que
habi aba
en
aquel
luga ,
deseando
edi ica
una
iglesia
a
la
San ísima
Vi gen,
u o
un
sueño
en
el
cual
ella
misma
le
indicó
el
emplazamien o
que
debía
escoge ;
y
que
al
día
siguiene,
la
nie e
caída
du an e
la
noche,
aunque
e a
el
5
de
agos o,
le
señaló
los
lími es.
Los
da os
his ó icos
dicen
que
en
la
énoca
de
Six o
in
(hacia
431),
ya
lle aba
dicha
iglesia
el
nomb e
de
la
Vi gen,
y
desde
en onces
o
poco
después
con
la
ad ocación
«ad
P aesepe»,
empezándose
a
llama
San a
Ma ía
Mayo
y
con
o os
nomb es
ha
cia
el
siglo
VIL
Pe o
a queólogo
an
espe able
como
Ma ucchi
(1),
dice
que
aquel
ela o
adicional
no
eposa
sob e
ningún
documen o
an iguo
y
que
la
leyenda
de
la
nie e
pa ece
an
dudosa
que
Bene
dic o
XIV
(de
época
muy
dada
a
la
c i ica
como
e a
la
de
mediados
del
siglo
XVIII)
u o
la
in ención
de
sup imi la
del
B e ia io.
Y
que
ni
siquie a
es
segu o
que
aquella
iglesia
uese
dedicada
p imi i a
men e
a
la
Vi gen,
si
se
admi e
que
la
basílica
pala ina
del
Fo o
se
llamó
San a
Ma ía
An lqua
po
habe
sido
la
p ime a
iglesia
de
Roma
pues a,
solamen e
a
ines
del
siglo
IV,
bajo
la
ad ocación
de
Ma ía
No
nos
incumbe
a
noso os
la
esolución
de
es a
cues ión.
Según
Ma io
Peláez
(2),
la
p ime a
aza
de
ies a
de
las
Nie es
se
encuen a
en
Bula
de
1223,
pe o
la
leyenda
pudo
o ma se
en e
los
siglos
XI
y
XII
y
acaso
como
explicación
de
las
lo es
blancas
con
que
ya
se
ado naba
allí
la
capilla
de
la
Vi gen.
A
ines
del
siglo
XIII
se
comen
za on
los
mosaicos
a ibuidos
a
uno
de
los
Gaddi,
discípulos
de
Gio o
que
i en
en
el
XIV,
en
los
que
en
la
pa e
in e io
de
la
achada
se
ep esen a
la
escena
de
la
nie e,
con
la
apa ición
de
la
Vi gen
al
pa icio
Juan
y
al
Papa
Libe io,
la
en e is a
de
és os
e i iendo
Juan
su
sueño,
y
en
el
úl imo
cuad o
a
C is o
y
la
Vi gen
que
hacen
cae
(1)
Ho ace
Ma ucchi,
Elémen s
d'A chéologie
Ch ó iennc.
III.
«Basiliniipu
«
Eglises
de
Rome».
2.e
edi ion.
Desclée
e
Cíe.,
1909.
(2)
La
Leggenda
della
Madonna
della
Ne e
e
la
«Can iga
de
San a
Ma ia»
N.
CCCIX
de
Al onso
el
Sabio.
(Appun i),
en
el
«Homenaje
a
Menéndez
Pidal»'
T.
I.
págs.
215-233,
con
bibliog a ía
sob e
el
milag o
omano.
'
ORIGEN
DE
LA
ADVOCACIÓN
É
IMÁGENES
DE
LA
VIRGEN
BLANCA
43
la
nie e
y
al
Papa
y
el
cle o
que
con
Juan
azan
sob e
ella
el
plano
del
emplo.
En
la
leyenda
de
San
Miguel
de
Mon e
Ga gano
es
ambién
en
un
sueño
como
San
Miguel
anuncia
al
obispo
de
Sipon o
que
quie e
ene
un
san ua io
sob e
dicha
mon aña.
Y
del
mismo
modo,
en
la
• epe ición
de
dicha
leyenda
en
Sain
Michel
de
No mandia,
o dena
San
Miguel
al
obispo
Aube
de
A anches
po
medio
de
un
sueño
que
aya
al
Mon -Tombe
pa a
unda
un
san ua io
(1).
Pe o
añade
a
es o
una
na ación
ecogida
po
Besna d
que
el
obispo
encon ó,
de
acue do
con
las
palab as
del
ángel,
un
espacio
en
la
oca
que
había
quedado
exen o
de
la
humedad
deposi ada
en
odo
el
de edo
po
el
oclo
de
la
mañana
(2).
Ano emos
es a
elación
de
las
his o ias
de
San
Miguel
y
de
las
Nie es.
Y
ambién,
según
e ie e
el
P.
Cla e ia,
que
de
Nues a
Seño a
de
Nie a
o
de
la
Blanca
de
Zabaldica
—«ima
gen
es ida
y
de
candele o
y
con
el
imp escindible
os illo,
pa a
que
se
dé
has a
en
esa
pa icula idad,
a
las
muchas
que
con
la
misma
ad ocación
se
ene an
en
Ña a a»,
de alles
que
p ueban
la
no
mu
cha
an igüedad
de
la
imagen—,
se
cuen a
la
leyenda
de
habe
caído
y
cuajado
la
nie e
en
agos o,
en
cuyo
día
5
se
celeb a
la
ies a,
leyenda
que
aplicada
del
EsqiUUno
a
Zabaldica,
iene
el
P.
Cla e ia
como
«una
con usión,
po
no
deci
cuen o
mal
u dido»
(3).
Ya
en
España,
desde
el
siglo
XIII,
D,
Al onso
X
el
Sabio
en
las
Can igas
de
San a
Ma ía,
compues as
en e
1252
y
1284
en
que
mu ió,
cuen a
el
milag o
de
la
nie e,
pa a
el
que
no
pudo
inspi a se
en
Coincy
ni
en
Beau ais
ni
el
Be ceo,
que
no
lo
habían
con ado,
ni
en
Leyenda
Do ada
de
Vo ágine,
que
se
esc ibía
al
mismo
iempo.
Al
ela a lo
aquél
en
la
Can iga
CCCIX,
con unde
las
cosas
y
dice
que
la
Vi gen
se
apa eció
en
Roma
al
Papa
y
al
Empe ado ,
o denándoles
que
cons uye an
la
iglesia
en
donde
a
mi ad
de
agos o
hubie a
nie e
(4).
Po
ello
Ma io
Peláez,
a
quien
an es
hemos
ci ado,
concluye
de
esas
a ian es
de
in oduci
al
Empe ado
jun o
al
Papa
y
escoge
^
la
echa
solemne
del
15
de
agos o
( iés a
ya
en onces
an
celeb ada
de
la
Asunción
de
la
Vi gen,
dándose
luga
a
imp ecisión
cuando
en
documen os
na a os
que
c eemos
elacionados
con
la
Blanca
se
habla
de
la
echa
de
la
Vi gen
de
Ages o),
que
el
ey
Al onso
elabo-
(1)
Dic ionnai e
á'A cheologie
Ch e ienne
cí
de
publié
pa
le
Rme.
Don
Pe nand
Cab ol
e
Don
Hen i
Lec e cq.
Tome
Onziéme.
P émie e
pa ie.
Pa ís,
La ouzey,
1933,
oz
«Michel
(Cui e
de
Sam )»,
i mado
po
H.
Lac e cq,
en
el-que
se
hace
no a
la
so p enden e
imi ación
del
uno
en
el
o o
san ua io.
(2)
Oh.
Besna d,
Le
Mon
Sain -Michel.
Pa is,
Lau ens.
(3)
Iconog ajia.
T.
I,
págs.
514
y
515.
.
(4)
Can igas
de
San a
Ma ía
de
Al onso
el
Sabio.
Las
publica
la
Real
Aca
demia
Española.
Mad id.
1889,
Aguado,
dos
ols.
en
4.o,
•
44
ANGEL
DE
APRAIZ
a ía
la
na ación
an e
una
con usa
adición
o al.
Noso os
hemos
añadido
que,
an e
es a
ase e ación,
pa ece
na u al
que
al
adición
uese
aida
po
pe eg inos
(1).
Pe o
aunque
Al onso
el
Sabio
es u o
la go
iempo
en
Vi o ia,
donde
pasó
una
en e medad
a
la
que
se
e
ie e
en
las
Can igas
CCIX
y
CCXXV,
diciendo
en
es a
úl ima:
E
depois,
quand'en
Bi o iá
mo ou
un
an'e
un
mes
iacendo
mui
mal
doen e...,
lo
cual
debió
de
ocu i ,
po
los
demás
sucesos
a
que
se
e ie e
hacia
1277;
y
en
la
o a
Can iga
ci ada
mues a
cómo
debía
de
es a
com
poniéndolas,
pues
dice
que
se
negó
a
que pa a
ali ia
aquella
dolen
cia
le
pusie an
paños
calien es
y
sanó
aplicándole
el
lib o
de
las
Can igas;
no
nos
a e emos
a
in e i
que
es a
p esencia
egia
y
la
de
su
lib o
en
que
ela a
el
milag o
de
la
nie e
u ie an
in lujo
en
las
de ociones
i o ianas.
Pe o
si
pudo
se
Vi o ia
donde
ecibió
aque
lla
comunicación
o al
de
al
adición,
dada
la
impo ancia
que
en
a ias
ocasiones
hemos
a ado
de
demos a ,
de
la
ciudad
en
los
camino
de
pe eg inos
(2).
Y,
po
o a
pá e,
la
de oción
de
D
-
Al
onso
a
la
Vi gen
Blanca
de
Vilasi ga
cons a
especialmen e
cu
Can iga
CCLXXVIIL
®
Ya
hemos
is o
y
hemos
de
e
aún
o as
mani es aciones
de
cómo
las
de ociones
de
la
Blanca
y
de
las
Nie es,
y
acaso
es a
úl ima
de
modo
más
señalado,
se
di unden
po
los
caminos
de
ne e^
•
ción,
con ándose
un
milag o
semejan e
al
de
las
Nie es
espec o
a
No e
Dame
du
Puy
en
F anpia.
Ano emos
ya
que
son
p ecisamen e
las
Diócesis
españolas
más
señaladas
po
el
ánsi o
de
ne
p oceden es
de
Roma,
aquellas
e'n
que
especialmen e
abunda
la
ad
ocación
de
las
Nie es,
y
así,
cinco
de
és as
egis adas
en
la
A chi
diócesis
de
Za agoza
(donde
hay
o as
cua o
de
San a
Ma ía
la
Mayo ),
sin
que
al en
ampoco
en
las
Diócesis
de
en ada
de
g inos,
como,
además
de
la
de
Na a a,
las
de
Jaca,
Ge ona
Ba ce
lona,
To osa
(en
és a
una
en
To dolella,
en
la
iglesia
de
San
M"
n~
Valencia
y
Alican e,
en
las
que
no
encon amos
en
cambio
ad
a
ción
de
la
Blanca,
habiendo
ambién
Ví genes
de
las
Nie es
en°^as
Diócesis
que
más
de
ce ca
conducían
a
San iago,
como
las
de
San
(1)
Angel
de
Ap aiz,
La
Cul u a
de
Zas
pe eg inaciones.
Re ic .,
....
das».
Mad id,
1942.
«Las
Cien-
(2)
Especialmen e
en
San a
Ma ía
de
Vi o ia:
Vi o ia
en
los
Ccnn-
ñ
la
Cul u a,
po
Angel
de
Ap aiz.
Ti ada
apa e
de
la
«Re is a
de
la
Cni »
de
Aho os
de
Ala a».
Vi o ia,
agos o
1944.
o i
ÓhiGÉN
DE
LÁ
ADVOCACIÓN
E
IMÁGENES
DE
LA
VIRGEN
BLANCÁ
4S
•
ande ,
Falencia,
Zamo a,
As o ga,
Lugo
y
O ense
(1).
Pe o
así
como
en
la
p ime a
mi ad
del
siglo
XV
se
acen úa
en
la
his o ia
de
la
pin u a,
y
yo
he
a ado
de
e
ambién
en
la
escul u a
y
has a
en
la
a qui ec u a,
la
amalgama
de
no as
anco- lamencas- oscanas
que
se
conoce
con
el
nomb e
de
es ilo
in e nacional
que
apa ece
po
odas
pa es,
ambién
espec o
a
las
de ociones,
que
an o
ienen
de
es é
ico,
se
espa cen
conside ablemen e,
y
no
sólo
po
las
pe eg inaciones
sino
po
odos
los
medios
de
di usión
ca ólicos,
aquellos
cul os
que
más
a ec an
a
la
sensibilidad
de
la
época.
Y
en e
ellos
podemos
con
a
el
de
la
Vi gen
de
las
Nie es,
cuyos
san ua ios
e
imágenes
en
una
g an
pa e
pe enecen
al
siglo
XVI,
ese
siglo
hacia
cuya
mi ad
el
pin o
lamenco
Ped o
B uegel,
que
no
es
nada
enacen is a,
sino
más
bien
un
gó ico,
un
animado
de
oda
la
na u aleza,
descub e
y
mul iplica
la
isión
de
los
paisajes
ne ados.
Y
hemos
de
obse a
que
muchos,
y
casi
me
a e e ía
a
a i ma
que
la
mayo
pa e
de
los
si ios
en
que
se
inde
de oción
a
la
Vi gen
de
las
Nie es,
se
encuen an
en
pa ajes,
algunos
muy
ca ac e izados
po
ello,
donde
la
isión
de
la
nie e
es
ecuen e
y
abundan e
Así
además
de
los
que
hemos
enume ado
en
Na a a,
en
el
es o
del
País
Vasco
pudié amos
ci a ,
y
de
algunas
de
las
imágenes
hay
o o
g a ías
en
los
lib os
del
P.
Liza alde
(2),
como
la
que
ep oducimos
de
la
p ime a
que
ci amos:
la
e mi a
de
I ue xe a
de
Nues a
Se
ño a
de
las
Nie es,
ce ca
del
Pue o
de
San
Ad ián,
en
Zegama
an
igua
hospede ía
de
los
pe eg inos
que
pasaban
de
Guipúzcoa
a
iúa a
y
cuya
imagen,
que
llaman
los
na u ales
con
esa
misma
ad ocación
de
«Ama
Bi jiña
Elu e akoa»,
o
sea
Mad e
Vi gen
de
las
Nie es,
es
ígida
y
un
an o
aldeana,
con
el
Niño
en
el
cen o,
y
es á
clasi icada
como
de
la
segunda
mi ad
del
siglo
XIII
(3);
la
del
sa i u xo
o
e mi a
de
U iba i
en
Oña e,
que
lle a
una
insc ipción
«Nues a
Seño a
de
las
Nie es»,
aún
más
osca
y
más
mo ida
y
clasi icada
po
el
P,
Liza
alde
como
del
ipo
del
siglo
XIV,
pe o
la
c eemos
pos e io ;
la
de
San a
Ma ía
de
Oca,
en
Go ocica
(Vizcaya),
cuya
e mi a
con
la
ad o
cación
de
Nues a
Seño a
de
las
Nie es
se
undó
en
1496
y
la
imagen,
(1)
Pueden
con on aise
es os
da os
en
los
luga es
co espondien es
del
ci ado
Anua io
Eclesiás ico
de Subi ana de
1929.^
2)
R.
P.
José
A.
de
Liza alde
Se7nbZa7i2a
eligiosa
de
la
p o incia
de
Gui
púzcoa.
Volumen
I.
A id a
M iiz.
Bilbao,
Dochao.
1926;
y
Ensayo
iconog á ico
y
legenda io
e
his ó ico.
And a
Mai .
Rese ia
his ó ica
del
cul o
de
la
Vi gen
Ean-
ísima
en
la
p o incia
de
Vizcaya.
Bilbao.
Dochao,
1934.
(3)
Anua io
de
Eusko
Folklo e.
1934.
Labo a o io
de
E nología
(.de
Eusko-
Ikaskun za.
Sociedad
de
Es udios
Vascos).
Escuela
•
de
A es
y
O icios
Vi o ia
Tomo
XIV.
«Ei-mi as
e
Iglesias
de
Guipúzcoa
(Ensayo
de
Ca alogación)»
po
D.
de
I igoyen.
46
ÁNGÉL
DÉ
ÁPRÁIZ
llamada
po
los
ecinos
«Edu ze ako
And a
Ma i»,
Seño a
Ma ía
de
las
Ne adas,
es
del
siglo
XVI;
la
e mi a
de
E doza,
dedicada
a
Nues
a
Seño a
de
las
Nie es
según
el
seño
Muga egui
(1)
y
el
P.
Liza-
alde,
edi icio
del
siglo
XVI
con
en anales
gó icos
en
e i o io
de
Jemein
(Vizcaya),
pe o
de
cuya
imagen
indica emos
cómo
ambién
el
pueblo
la
llama
Blanca;
la
de
una
e mi a
de
las
Nie es
en
Quéja-
na
(Ala a);
la
de
o a
ambién
de
las
Nie es
en
San
Miguel
de
Lina
es
del
Ayun amien o
de
A cen ales
en
un
al o
que
es á
en
el
lími e
de
las
p o incias
de
Vizcaya
y
San ande ;
además
de
o as
llamadas
ambién
de
la
Blanca
o
de
las
Nie es
y
en
las
que
el
p ime
apela i o
pa ece
más
adicional
po
lo
que
después
las
menciona emos.
Fue
a
del
País
Vasco
sabemos
de
e mi as
e
imágenes
de
la
Vi gen
de
las
Nie es
en
si ios
an
ca ac e ís icos
de
ne adas
como
son:
la
que
se
llama
ambién
del
Ab a,
pa ona
de
odo
el
alle
de
Campóo
de
A i
ba
o
de
Suso,
ce ca
de
Reinosa,
según
me
comunica
mi
alumno
don
Miguel
Angel
Ga cía
Guinea,
la
de
Bulnes
(Picos
de
Eu opa)
y
a ias
en
las
Sie as
de
G anada.
Y
la
misma
San a
Ma ía
la
Real
de
Nie a
(Sego ia),
imagen
mo ena
que
iene
su
o igen
en
la
apa ición
de
la
Vi gen
a
un
pas o
en
un
piza al
del
que
hace
b o a
una
uen e,
con"
las
pe ipecias
que
me
e ie e
mi
alumna
D."
F ancisca
Conejo
Bezos,
pa a
hace
acudi
al
obispo,
encon ando
una
imagen
en
una
cue a,
po
lo
que
aquélla
se
llama
de
la
So e aña:
elemen os
an
de
la
Leyenda
Do ada
y
que
se
encuen an
en
las
de
San
Miguel
y
de
las
Nie es.
Las
cuales
no
se ian
escasas
en
San a
Ma ía
de
Nie a
ni
en
el
pueblo
inmedia o
de
Nie a,
po
16
que
acaso
a
ellas
deban
el
nom
b e.
y
allí,
donde
ambién
se
ene a
una
Vi gen
Blanca,
acaso
en
con aposición
con
la
an e io ,
en
1428
se
e minó
el
empló
y
al
lado
de
la
epís ola
es u o
sepul ada
D."
Blanca
de
Na a a
muje
de
En ique
IV,
asladada
luego
a
Ta alla,
con
lo
que
comunióa ía
aque
lla
ad ocación,
epe ida
ambién
en
o as
Diócesis,
a
las
de
es a
egión
que
hemos
mencionado.
La
Vi gen
de
las
Nie es,
según
da os
que
debo,
como
o os
de
es e
abajo,
a
la
colección
de'es ampas
de
la
seño i a
Ma ía
del
Pila
de
Velasco,
es
Pa ona
de
Almag o,
de
Chinchilla
y
de"
Sie a
Ne ada,
donde
la
es ampa
mues a
al
Niño
ab azado
po
su
Mad e
en e
la
nie e
'que
cae,
lo
que
iene
poé ica
elación
con
aquella
Sie a,
pe o
no
con
el
milag o
de
Roma
Como
en
Cáce es,
Valencia,
As u ias
y
Galicia
hay
a ios
luga es
llamados
(1)
Juan
J.
de
Muga egui.
La
Villa
de
Munjuhia.
Echegií en
Riihao
1927.
págs.
120
y
121.
En
es e
lib o
y
ambién
en
o o
del
mismo
au o
La
Coieaiaia
San a^Ma ia
de
Cenu uca,
Publicación
de
la
Jun a
de
Cul u a
Vasca
c
la
EJíce-
len ísima
Dipu ación
de
Vizcaya.
Bilbao,
Imp en a
Pi-o incial
de
Vi^ a a
•
se
p ueba
el
paso
de
pe eg inos
a
San iago
po
'aquella
coma ca.
•,
ÓhlGEN
DE
LÁ
ADVOCACIÓN
E
IMÁGENES
DÉ
LA
VIRGEN
BLANCA
4'?
Nie a,
y
o os
Nie es
en
Cana ias,
Toledo,
León
en
la
mon aña
de
Gu iezo
y
en
As u ias
y
Galilea,
acaso
ambién
con
sines esia
de
que
abunda an,
y
quizá
a
al
Vi gen
se
indie a
en
ellos
ese
cul o
po
habe
sido
di undido
po
los
pe eg inos
a
San iago.
Después
de
la
Vi gen
de
Ujué-
o
de
la
Paloma,
la
imagen
más
an igua
que
conocemos
de'es a
ad ocación
és
una
si uada
en
una
capilla
de
la
pa e
an igua
de
la
ca ed al
de
Plasencia
(Cáce es),
que
nienciona
ambién
Weise
(1).
Es
imagen
de
pie
y
iglda
en
sus
plie
gues
en
pied a,
polic omada,
y
con
el
Niño
en
el
b azo
izquie do
y
uná
paloma
en
la
mano
de echa,
ace cándola
al
Niño
que
juega
con
ella;
ca ac e es
po
los
que,
aun
cuando
el
Ca álogo
Monumen al
de
Cáce es
po
Mélida,
que
la
desc ibe
y
ep oduce
en
o og abado,
le
asigna
ios
ca ac e es
del
siglo
XIII,
pudié amos
c ee la
muy
ap oxi^
mada
a
la
siguien e
cen u ia
(2).
Apa e
de
an as
o as
Ví genes
de
la
Paloma
que
la
de oción
mad ileña
a
su
Vi gen
(que
es
de
los
Dolo es)
ha
p opagado,
sob e
odo
mode namen e,
escojo,
po
lo
in e esan e
de
sus
o mas
y
de
sus
nomb es,
la
de
la
e mi a
de
San i
Mamiñe,
San
Mamés,
en
Co e-
zubi
(Vizcaya),
que
ep oduce
uno
de
nues o
g abados
del
lib o
co
espondien e
del
P.
Llza alde
(3).
Según
és e,
la
e mi aña
ac ual
dice
que
el
nomb e
de
es a
Vi gen
es
«A i zako
Ama
Bi jiñe»,
Mad e
Vi
gen
del
Roble,
o
del
A bol
en
gene al.
Pa ece
ob a
del
siglo
XVI
y
su
ocado
muy
del
ipo
de
Flandes,
cuyo
come cio,
en
mucha
pa e
a
ís ico,
con
Vizcaya
en
es a
época,
e a
conside able.
La
Vi gen
iene
en
la
mano
y
odilla
de echas
un
lib o
abie o
y
al
Niño
sob e
la
o
dilla
izquie da,
me iendo
és e
un
dedo
de
su
mano
de echa
en
el
pico
de
la
paloma,
a
la
que
coge
de
un
ala
con
la
izquie da.
D.
Teles o o-
de
A anzadi,
que
había
pasado
muchos
e anos
ealizando
exca a
ciones
a queológicas
jun o
a
esa
e mi a,
me
enía
comunicadas
odas
esas
no icias
y
ambién
la
de
que
al
imagen
e a
de
la
ad ocación
de
la
Vi gen
Blanca,
lo
cual
po
su
polic omía
y
has a
po
la
in e ención
de
la
paloma
me
pa ece
na u al.
No
es
lógico,
desde
luego,
que
po
el
milag o
de
las
nie es
se
llame
Blanca
a
la
Vi gen
que
lo
conmemo a.
C eemos
habe
aducido,
y
aun
nos
quedan
más,
p uebas
de
que
dados
el
amo
a
la
Vi gen
y
a
lo
blanco
que
se
desa ollan
pa alelamen e
en
la
Baja
Edad
Media,
las
Ví genes
Blancas
e an
así
llamadas
po
su
colo .
Al
di undi se
la
(1)
Spanische
Plus ik,
Band
II,
Tex ,
pág.
71.
2)
Ca álogo
Monumen al
de
España.
P o i7icia
de
Cáce es
(.1914-1916),
po
José
Ramón
Mélida.
Tex o,
II,
pág.
299,
núm.
984,
y
Lá?ni7ins,.
ig.
304.
Minlá e lo
de
Ins ucción
Piiblica
y
Bellas
A es.
(.3)
And a
Ma i...
en
la
p o incia
de
Vizcaya,
pág.
283.
48
Angel
dé
A Aié
na ación
del
milag o
de
la
nie e
y
decla a se
su
ies a,
la
cual
cons a
desde
1223
pa a
el
5
de
agos o,
se
a a
de
celeb a
en
es e
día
la
de
las
Ví genes
Blancas,
que
no
enían
o a
ies a
adecuada
y
a
eces
se
las
quiso
adap a
con
el
nomb e
de
Vi gen
de
la
Blanca,
que
a
lo
sumo
quie e
deci
de
la
ad ocación
de
la
Blanca.
Sin
emba go,
hay
Ví genes
Blancas
que
siguen
eniendo
su
ies a
en
día
dis in o
al
de
las
Nie es':
asi,
en.
Na a a,
la
de
Le in
el
8
de
sep iemb e,
y
la
de
Jau ie a
el
12
de
oc ub e,
la
de
Za za
de
Alange
(Diócesis
de
Bada
joz)
en
8
de
se iemb e,
la
de
Ruide a
(de
Ciudad
Real)
el
úl imo
domingo
de
mayo,
y
la
de
Cab ejas
del
Pina
(de
Osma)
el
sábado
después
de
la
Ascensión;
como
hay
una
Nues a
Seño a
de
las
Me
cedes
'da
Blanca»
en
Pinillos
de
Esgue a
( ambién
en
la
Diócesis
de
Osma),
que
na u almen e
la
celeb a
el
24
de
sep iemb e,
pues
ese
epí
e o
no
es'
su
p incipal
ad ocación,
y
en
la
misma
Diócesis
Nues a
Seño a
de
la
Soledad
«de
las
Nie es»
la
celeb a
en
cambio
el
5
de
agos o,
pe o
Nues a
Seño a
de
las
Nie es
de
Luegos
de
Luaces
(Dió
cesis
de
Lugo)
la
iene
el
9
de
sep iemb e.
Demos ándonos
odo
ello
cómo
el
o igen
de
esos
í ulos
es
independien e
del
milag o
omano
y
lo
deben
las
imágenes
a
su
colo ,
aplicable
a
eces
a
o as
ad oca
ciones,
o
a
la
abundancia
de
nie e
en
el
luga ,
o
a
las
sines esias
a
que
hemos
aludido
(1).
Y
c eo
que
a
la
misma
sines esia
en e
la
Blanca
y
las
Nie es,
que
hemos
is o
ex endida
po
un
poe a
ancés
del
si
glo
XV
has a
el
li io
y
la
dulce
oz,
pueden
pe enece
con
más
de e
cho
las
palomas.
Que
igu an
ambién
.en
la
ealidad
de
la
plaza
que
p eside
la
Vi gen
Blanca
de
Vi o ia
y
en
las
canciones
que
a
és a
han
dedicado
los
poe as.
EL
FOCO
VITORIANO
DE
LA
BLANCA
Y
LOS
CAMINOS
DE
PEREGRINACION
Y
DIFUSION
DE
LAS
DEVOCIONES
La
Vi gen
Blanca
de
Vi o ia,
aunque
pensamos
que
su
cul o
de
bió
de
se
in oducido
po
Sancho
el
Sabio
de
Na a a
al
bla
y
da
nomb e
a
Vi o ia
en
1181,
no
es aba
sin
emba go
econocida
como
pa ona
p incipal
has a
1921,
pues
al
i ulo
co espondía
^más
bien
a
la
i ula
de
la
iglesia
p incipal
de
San a
Ma ía,
que
e a
la
Asunción,
como
en
an as
o as
iglesias
del
país.
La
iglesia
ománica
de
Sa i
Miguel,
p i ilegiada
en
aquella
ca a
de
población
y
en
la
que
acaso
exis i ía
una
Vi gen
Blanca
de
dicha
época,
ué
sus i uida
po
o a
econs ucción
que
debió
de
hace se
hacia
ines
del
siglo
XIV
en
1^
(1)
Pueden
e se
es os
í ulos
y
echas
de
es i idad
en
los
ca
co es
pondien es
a
cada
Diócesis
del
Anua io
Eclesiás ico
Subi ana
de
19^^ya
^ ado.
ORIGEN
DE
LA
ADVOCACIÓN
E
IMÁGENES
DE
LA
VIRGEN
BLANCA
4d
época
que
hemos
mencionado
de
D.
Ped o
López
de
Ayala,
cuando
ya
se
hab ía
le an ado
la
ac ual
áb ica
de
la
iglesia
de
San
Ped o
y
se
eno aba
la
de
San a
Ma ía.
De
esa
econs ucción
de
San
Miguel,
eno ada
ambién
en
g an
pa e
du an e
el
siglo
XVI,
sólo
queda
ac
ualmen e,
como
p opio
del
siglo
XIV,
la
po ada
del
mediodía,
en
la
que
se
na a
la
his o ia
de
San
Miguel
de
Ga gano
en
el
ímpano
y
en
la
que
en
el
pa eluz,
bajo
un
dosel
y
sob e
un
pila
(que
se
e
cla amen e
ha
sido
añadido
con
un
zócalo
pa a
sos ene
una
imagen
de
San
Miguel
más
pequeña
y
de
época
pos e io ),
debía
de
es a
—^y
lo
undo
en
esas
azones
y
en
las
demás
que
leo
aducidas
po
el
seño
Enciso
(1)—
la
imagen
de
la
Blanca.
La
cual
—aunque
en
mi
no a
bibliog á ica
ci ada
y
a
la
que
aho a
oy
a
ol e
a
^ludi ,
me
e e ía
con
exp esi as
ese as
a
la
opinión
del
S .
Colá
y
Goi i
(2)
de
que
sea
del
siglo
XVI—,
me
pa ece
ambién
a ibuíble,
apa e
las
a iaciones
de
sucesi as
polic omías,
al
inal
del
siglo
XIV
o
comienzos
del
XV,
lo
mismo
que
esa
po ada.
Del
cul o
muy
i o
de
la
Blanca
y
de
la
capilla
que
le
es aba
dedicada,
encon é
y
publiqué
da os
(3)
que
no
han
sido
u ilizados
po
los
esc i o es
pos e io es,
y
que
a es iguan
la
exis encia
de
uno
y
o a
en
1517,
casi
un
siglo
an es
de
la
echa
de
1613
en
que
se
dice
p obada
dicha
de oción
po
la
undación
de
su
p ime a
Co adía.
La
capilla
de
la
Blanca,
y
ambién
sn
imagen
que
suponemos
de
la
po ada,
cambia on
de
luga ,
y
ya
en
1613
e a
la
capilla
de
«nua
Sa.
La
blancas»
la
misma
de
la
C uz,
a
cuya
espalda
se
encon aba
en
el
ex e io
dicha
imagen,
asladada
de
nue o
al
pila
y
ho nacina
en
que
hoy
se
encuen a
al
ex e io
del
pó ico,
en
1788.
No
son
es os
cambios
de
luga
e elado es
sino
de
la
de oción
c ecien e
a
la
Vi gen
Blanca,
si uada
en
cada
época
en
el
luga
más
adecuado,
con
a eglo
a
los
cambios
de
la
población,
pa a
ecibi
el
homenaje
de
és a,
como
hoy
la
p eside,
iluminada
oda
la
noche,
en
lo
al o
de
su
plaza
p incipal.
'
Ese
pó ico
de
San
Miguel
de
Vi o ia,
cuyo
ca ác e
es
del
si
glo
XVI,
esul a
muy
semejan e,
con
sus
dos
g andes
a cos
oji ales
(en e
los
que
se
halla
si uada
la
Vi gen
Blanca),
a
la
is a
que
o ece
la
achada
del
a io
del
san ua io
del
Mon e
San 'Angelo
de
Ga gano
(1)
Tu
Pa oquia,
págs.
74-76
y
84.
(2>
La
opinión
de
D.
José
Colá
y
Goi i
se
expone
de
modo
especial,
pe o
en
o ma
iin
an o
di usa
y
acilan e,
en
su
ob i a
La
Vi gen
Blanca.
Pa aña
e
Vi o ia.
Segunda
edición,
Vi o ia,
Hijos
de
I u be,
1902,
Edi o ial
Lonace o.
pá
ginas
78
a
85.
3.»
Re is a
In e nacional
de
los
Es udios
Vascos,
núme o
de
j ilio-sep iemb e
de
1924,
ya
ci ado,
págs.
559
y
560.
Véase
ambién
en
la
página
siguien e
de
dicho
abajo
lo
que
a
con inuación
menciono
en
el
p esen e.
50
ANGEL
DE
APRA12
en
I alia,
achada
eno ada
ambién
mode namen e
(1).
De
odos
modos,
la
in luencia
del
g an
cen o
de
pe eg inación
y
de
ascen
dencia
a ís ica
de
San
Miguel
de
Ga gano
sob e
el
camino
de
Ba i,
es
indudable
en
San
Miguel
de
Vi o ia,
en
cuya
po ada
del
siglo
XIV
al
XV
se
ep esen a
la
his o ia
de
Ga gano;
como
ambién
enemos
publicada
la
imi ación
exp esa
del
cul o
oglodi a
de
dicho
mon e
de
la
Apulia,
en
San
Miguel
de
A echinaga
(Vizcaya),
sob e
o a
de
las
ías
de
los
pe eg inos
a
San iago
(2).
En
elación
con
es as
ías
de
pe eg inación
(igualmen e
que
en
o as
de
ue a
del
País
Vasco
que
lle amos
aludidas),
pudié amos
con
side a
acaso
como
un
jalón
en
el
camino
de
la
Vi gen
Blanca
desde
Na a a
a
Vi o ia,
la
imagen
de
la
Vi gen
Blanca
de
la
e mi a
de
San
Juan
de
A a aiz,
que
hoy
es
cemen e io
de
Elbu go
(Ala a),
sob e
la
ía
omana
y
camino
de
pe eg inos
que
enía
po
la
Ba anca
de
Na a a.
Dicha
imagen,
cuya
ep oducción
podemos
publica
po
p ime a
ez
g acias
a
la
benemé i a
labo
de
ecopilación
o og á ica
que
ealiza
en
oda
Ala a
D.
Ge a do
López
de
Gue eñu,
es
del
ipo
de
Mages ad,
al
que
pe enece ía
la
p imi i a
Blanca
de
Vi o ia
en
el
caso
de
habe
sido
es ablecida
dicha
imagen
en
iempo
de
Sancho
el
Sabio.
Pe o
al
como
hoy
emos
la
de
Elbu go,
aunque
esponde
a
dicho
ipo,
"es
sin
duda
de
época
más
a día
y
p obablemen e
pos
e io
a
la
misma
ac uad
Vi gen
Blanca
i o iana.
Con
és a
se
halla
elacionada
indudablemen e
la
que,
ambién
en
el
ex e io
de
la
única
pa oquia
ac ual
de
la
illa
de
T e iño,
e
cibe
el
nomb e
de
Vi gen
Blanca,
según
me
comunica
el
c onis a
i o iano
D.
Venancio
del
Val,
y
que
igualmen e
es
de
pied a
y
seme
jan e
en
su
o ma
a
la
i o iana.
T e iño,
según
nume osas
no icias
ué
ambién
undada
po
Sancho
el
Sabio
de
Na a a
(3>,
y
aunque
se
haya
pues o
en
duda
es e
hecho
de
su
undación,
la
in e ención
cie a
de
d'
Sancho
en
T e iño
es
un
indicio
más
de
al
o igen
en
ambas
ad ocaciones,
apa eciendo
de
odos
modos
segu a
la
elación
dicha
de
las
dos
imágenes
ac uales,
po
su
colocación
y
la
p oximidad
en e
T e iño
y
Vi o ia.
Vi gen
Blanca
ala esa
es
la
que
iene
capilla
p opia
en
la
iglesia
de
Tues a
y
se
mues a
seden e,
polic omada
y
e ocada,
pe o
con
ca ac e es
del
siglo
XIII,
po
lo
que
acaso
ué
la
i ula ,
que
es
la
(1)
Puede
e se
ep oducida
en
la
Enciclopedia
I aliana
Roma
1924
T
XII
oz
oMon e
San 'Angelo».
^
,
(2)
La
Cul u a
de
las
Pe eg inaciones,
págs.
9,
10.
27
36
4n
nnHp
mn
ienen
a ias
e e encias
del
in lujo
de
dicho
san ua io
de
Mon e
Ga eano
(3)
Pueden
e se
en
T e iño
Ilus ado^
Ob a
inédi a
del
his o iado
ala és
D.
Joaquín
Jase
de
Landazun
y
Roma a e.
(Según
manusc i o
exis en e
en
Mad id
en
la
Real
Academia
de
la
His o ia).
Publicación
de
Busko-Ikaskun za
Sociedad
de
Es udios
Vascos,
p ologada
po
D.
Juan
Allende-Salaza
en
1921
Sociedad
ORIGEN
DÉ
LA
ADVOCACIÓN
E
IMÁGENES
DE
LA
VIRGEN
BLANCA
51
Asunción,
en
la
capilla
mayo ,
du an e
aquel
siglo
al
que
pe enece
su
in e esan e
iglesia.
También
hay
o a
ce cana
Vi gen
Blanca
que
se
c ee
del
siglo
XVI
(1),
cobijada
hoy
en
la
que
de
ella
ha
debido
de
eci
bi
el
nomb e
de
Casa
Blanca,
en
ju isdicción
de
Villamade ne.
Y
una
e ce a
en
el
San ua io
llamado
ambién
de
la
Blanca
en
el
alle
de
Llan eno,
lindando
con
el
de
Zuaza,
y
su
o igen
se
ha
supues o
sin
p uebas
se
del
siglo
XIII
(2).
Se
hallan
es as
es
imágenes
sob e
un
camino
de
pe eg inos
y
ambién
impo an e
a
mediados
del
siglo
XVI,
que
unia
los
pue os
de
La edo
y
Cas o
U díales
con
el
Eb o
y
con
Vi o ia
(3),
camino
al
que
igualmen e
co esponde
Nues a
Seño a
de
las'Nie es
de
San
Miguel
de
Lina es
que
an es
mencionábamos.
Pu
die an
ene ,
po
an o,
esas
imágenes
o o
o igen,
pe o
especialmen e
la
del
San ua io
pa ece
más
p obable
que
sea
un
eco
de
Vi o ia,
y
he
mos
de
señala
ambién
que
pe enece
al
Condado
de
Ayala,
en
eía-,
ción
con
lo
que
an es
hemos
apun ado
sob e
la
de oción
del
Cancille
Ayala
po
la
Vi gen
Blanca
y
su
posible
in e ención
en
la
imagen
de
Vi o ia.
O o
camino
de
pe eg inación
debió
de
se
el
que
desde
Vi o aa,
po
la
cuenca
del
ío
De a,
lle aba
al
pue o
de
es e
nomb e
sob e
el
Can áb ico
y
a
F ancia;
y
pa a
oda
esa
cuenca
del
De a
e a
na
u al
como
lo
es
hoy,
la
a acción
de
Vi o ia
en
calidad
de
oco
acci
den al
de
pe eg inaciones
(4).
A
ese
e i o io
y
a
ese
camino
pe e
necen
la
Vi gen
y
e mi a
guipuzcoanas
llamadas
po
el
pueblo
And a
Ma i
Zu i,
Nues a
Seño a
Blanca,
y
a
las
que
el
P.
Liza alde
a i
buye
es e
í ulo
desde
siglo
XVI,
empleando
ambién
el
de
Vi gen
de
E guiña
en
Bedoña;
pe o
el
«Anua io
de
Eusko-Folklo e»
de
1934
que
hemos
ci ado,
aunque
epi e
ese
nomb e
ulga
y
lo
documen a
oda ía
más,
la
i ula
p ime o,
acaso
pensando
que
es
su
sinónimo,
cul o,
«Nues a
Seño a
de
las
Nie es
(e mi a
en
A e xabale a)»,
p e
cisando
luego
que
es á
en e
Zubillaga
(Oña e)
y
Bedoña,
que
su
an igüedad
es
compa ada
po
el
pueblo
con
la
de
San
Miguel
de
A echa ale a
y
que
«la
ad ocación
quizá
sea
de
o igen
ala és».
El
(1)
P
Eleu e io
de
la
Inmaculada,
C.
P..
His o ia
del
San ua io
de
^ ies a
S jlo íi
íie"A7ioos o
1943.
G á icas
Pides.
San
Sebas ián,
pág.
404
y
sigs.
(2)
San iago
de
Hendía
y
de
Elejalde,
His o ia
del
Condado
de
Ayala.
Vi o
ia,
I u be,
1892,
págs.
69
a
71.
_
(3)
Re e o io
de
odos
,
los
cami7ios
de
España...
compues o
po
Pe o
Juan
Viluga
Valeyiciaiio.
Año
de
1546,
asc i o
en
«The
way
o
Sain
James»
po
Geo -
gina
Godda d
King,
ya
ci ado.
(4)
En
el
I ine a ío
Español.
Alcalá,
1798,
asc i o
ambién
po
Miss
King,
se
señala
ése
como
el
camino
en e
Vi o ia
y
Bayona
de
Financia.
Las
demás
su
ge encias
que
hago
pueden
e se
jus i icadas
en
la
Cul u a
de
las
Pe egnnacioiies,
págs.
16,
20
y
42,
conclusiones
3.^
y
4.".
í
I
1^
■mm-
mi
e
'
-