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Origen de la advocación e imágenes de la Virgen Blanca

Apraiz y Buesa, Angel de

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ORIGEN DE LA ADVOCACION E IMAGENES DE LA VIRGEN BLANCA He de empeza po a anza aquí —ya que ello jus i ica mi dedi cación al ema y puede p e eni la desilusión que an e cie o aspec o de él sin ie an algunos de mis paisanos de Vi o ia—, que la Vi gen Blanca, Pa ona de esa mi ciudad na al, -y que desde su ho nacina en la iglesia de San Miguel p eside ya desd'e iempo secula mi amilia y casa, cons i uye la más acend ada de oción.a que he dedicado desde la in ancia buen núme o de abajos li e a ios, a ís icos y c í icos (1). Po azón de odo ello, he pensado muchas eces en la dispa idad de los nomb es que se le aplican. En e los cuales indudablemen e el más adicional y popula es el de Vi gen Blanca asi ambién cons a en documen o ya e e ido po mi, de 1517, la ins i ución de una capellanía «en la Capilla de Nues a Seño a San a Ma ía la Blanca». La denominación de Vi gen de la Blanca usada, aunque menos, en Vi o ia, apa ece ambién en documen os pos e io es, de 1612 y 1613, en que se la nomb a «Nues a Seño a de la Blanca», aunque alguna o a ez igualmen e que an es; y es cla o que dicho nomb e sólo ep esen a una de i ación del o o, con la con amina ción de los de igual o ma, ales como Nues a Seño a de la Asunción, Vi gen de la Valbane a o Vi gen de la Encina. Pe o la ies a p inci pal de la Vi gen i o iana se celeb a el 5 de agos o, día de Nues a Seño a de las Nie es, y es e nomb e se le aplica ambién algunas eces, aunque c eo que sólo mode namen e; como se ha deco ado su capilla con las ep esen aciones del milag o de la nie e a que luego nos e e i emos, inspi adas en los céleb es medios pun os de Mu illo ace ca de dicha his o ia; y en la oponimia local se ha in oducido (1) P eceden e y complemen o de es e abajo, aunque alli no oqué su esis p incipal, es el que publiqué en la Re is a In e nacional de los Es udios Vascos, Año 18, omo XV, núm. 3 de 1924, en o ma de no a bibliog á ica de dos publica ciones po D. Jesiis de Iza a ace ca de la Pa ona de Vi o ia. P esen é alli muchos da os inédi os sob e la an igüedad de dicho cul o y sus imágenes, omados de a chi os y de qemo ias i o ianas y amilia es. En la publicación de o os de es os úl imos me había p ecedido mi ío D. Julián Ap aiz, en su His o ia de un legado jili-pino, Vi o ia, Sa ., 1886, 69 págs. oc a o. ,- 38 • ANGEl. DE APRAIZ el nomb e del Asilo de las Nie es, aunque omado del de una dama i o iana, he mana de su p incipal p o ec o ; pues, po más que si gue siendo más ecuen e en la onomás ica de Vi o ia el nomb e de Blanca, se bau iza ambién algunas eces con el de Nie es. Como en la adap ación al asco de es a ad ocación se ha p e e ido el de Edu ne, que se e ie e a la nie e, cuando más adicional, se^n e emos, es el de Zu ia, que signi ica simplemen e Blanca. Documen os o iciales ecien es que engo a mano, anuncian sin emba go y siguien do la adición, en julio de 1935 y de 1946, los «solemnes cul os con sag ados a la excelsa Pa ona de Vi o ia, San ísima Vi gen Blanca». Yo he llegado a c ee , con muchos undamen os, que ambas de nominaciones, dispa es lógicamen e aunque an e una conside ación es é ica se comp ende la con aminación, ienen ambién o ígenes dis in os. Los nomb es de Vie ge Noi e aplicados a la de Cha es, a la de Rocamadou y a la del Puy de F ancia, o a la Mo eiie a de Mon- se a o la Ama Bi jin Bel za {Neg a en asco) de Zikuña (He nani), y que se e ie en a su colo (cualquie a que sea la causa y el sen ido mís ico de és e según discusión a queológica en la que no deseamos en a ), como las denominaciones de la Vie ge Do ée de Cle mon - Fe and, de Amíens y de la Dau ade de Toulouse (po más que és a se halla en elación con el nomb e su iglesia, llamada la Dau ade po que es aba cubie a de do ados mosaicos), y aun el de la Blanca Vie ge de Massa ielle usado mode namen e en F ancia, nos indican ya que el í ulo de Vi gen Blanca debió se aplicado a algunas imá genes, ambién po su colo y la blanca enca nación que p es a al os o su polic omía. Tal in e p e ación no la he leído en ninguna pa e, aunque con pos e io idad a una con e encia sob e las in luencias de las pe e g inaciones en el Musée Basque de Bayona, donde en 1938 me limi é a esboza la (1), supe po boca de D. Faus ino Mendie a, pá oco que ué de la iglesia i o iana en que se ene a la Vi gen Blanca, y am bién de la de D. Jesús Iza a, Sec e a io de su Co adía, que ei Obispo seño Es enaga, no sé si en se món público o en con e sación p i ada, había expues o la hipó esis de que el nomb e de la Vi gen Blanca es aba en elación con su colo , y el ca ed á ico de Li e a u a de la Uni e sidad de Se illa, S . Mo ales pli e , en alguna de las con e encias que p onunció du an e las ies as de la Pa ona de Vi o ia, se e i ió especialmen e al aspec o de su blancu a. (1) Recogí a ios aspec os de es a con e encia y de o os abajos mies, en mi publicación La Cul u a de las Pe eg inaciones. Su his o ia, su his o ia, su geo g a ía y mé odos a a -su in es igación, sepa a a de la Re is a ^(Las Ciencias» Mad id, 1942, donde, sob e odo en las págs. 32, 38 "y 39, se ocan emas elacionados con el del p esen e abajo. ORIGEN DE LA ADVOCACIÓN E IMAgENES DE LA VIRGEN BLANCA 29 . El documen a al idea cons i uye p incipal obje o del p esen e abajo. Al hace lo c eo con ibui a la ilus ación de un cul o, e ien e en Vi o ia, donde pa ece se e á con gus o que es e Bole ín a e, como a ello pienso coope a , asun os del dis i o uni e si a io en que Vi o ia es á encla ada. El in e és más gene al de la ad oca ción e iconog a ía de la Vi gen Blanca, se aumen a po su elación con las de las Nie es, de Nie a y aun de la Paloma, según a a emos de dilucida . Tales elaciones, undamen almen e es é icas, las ex plica emos con o as sines esias a ines en el mismo pe iodo de la Edad Media y con la di usión de es as de ociones que emos unida- a los caminos de pe eg inación. Ello y la asociación de los da os a queológicos y de a es plás icas con los li e a ios, según mé odo que siemp e he seguido, puede da luga en es e Bole ín a un ejemplo más o menos a o unado de in es igación y a un es ímulo pa a mis alumnos uni e si a ios que colabo an en es as páginas y que an especialmen e me in e esan. LA BLANCA EN NAVARRA Y SUS POSIBLES INFLUENCIAS ' Los nomb es más an iguos que conozco de Blanca, aplicados a la Vi gen y a la onomás ica pe sonal, pe enecen a Na a a No es nada ex año que Na a a, po su p oximidad on e iza con F ancia y po cons i ui el paso p incipal de las pe eg inaciones a San iago, es u ie a ambién especialmen e elacionada con lo ancés, an o en la iconog a ía de la Vi gen como en sus nomb es Pe o el de Blanca apenas lo encon amos aplicado en F ancia sino pomo adje i o; en un calenda io ancés mode no-hemos is o como único san o co espondien e al 9 de julio, una Se. Blanche de la que no enemos más no icias; y las Blancas ilus es en la His o ia de F ancia, como en la de Cas illa, son de p ocedencia na a a Tam-" poco encuen o ad ocaciones de la Vi gen Blanca en las Diócesis cen ales y o ien ales del Pi ineo comunicadas con F ancia como son las de Jaca, U gel y Ge ona (1). Se c ee, sí, que la Vi gen Do ada, ya desapa ecida, de Cle mon - Fe and. que exis ía en el siglo X, había ijado el ipo que se (1> Veo nume osas, aunque incomple as, ad ocaciones de la Vi een de oda España, en el Anua io i cíesiásíieo, 1929,^ Año XV, Subi ana, Ba celona. También u ilizo pa a es e abajo da os de Ma^z en su Dicciona io Geog á ico-Es adis ico- His ó ico de España. Segunda edición, XVI omos. Mad id. 1&46-50. Y en la Encdclo- pedia Espasa, Suplemen o anual, 1935, págs. 287-336, hay un abajo, «De oción Ma iana en Espa.ña», con muchos da os sob e ella, ambién o zosamen e incompl^ os, pe o de algunos de los cuales me sliTO. dÓ ÁNGEL DE APRAIZ copió an o en made a en el siglo XII (1). También se a i ma, pe o ello no pa ece segu o (2), que la Vi gen del ímpano de Cha es se copió de una en made a de g an de oción, a la que se a ibula o igen an e io a Jesuc is o, aunque ampoco debía de se sino del siglo XII; y que esa Vi gen de Cha es, neg a sin duda po la colo ación de la made a, ué imi ada en Toulouse en el Claus o de la Dau ade, p o bablemen e no an es del siglo XIV, siendo es a imagen neg a am bién, aunque acaso, analógamen e al emplo do ádo a que pe enecía, es u ie a e es ida de- me al do ado. También, dada es a a anzada época, la Dau ade de Toulouse, lo mismo que o as Neg as ancesas, pudie a se imi ación de la Vi gen Neg a de Le Puy, igualmen e muy ene ada, pe o que no se sabe cómo exis i ía en el siglo XII, pues la Vi gen neg a que la Re olución des uyó había sido lle ada po San Luis, en el siglo XIII, con adición de egipcia. O a de esas Ví genes Neg as ancesas 'e a la de Rocamadou , de made a plaqueada de pla a y ampoco an e io al siglo XIII, cuyo nomb e, amoso en las pe eg inaciones, se epe ía en el de Rocamado sob e el «camino ancés» de los pe eg inos po Na a a. De an igüedad an idedigna como cualquie a de esas Ví genes, es la i gen Blanca de Tudela de Na a a. Conquis ada es a ciudad en 1114 po inicia i a de Al onso el Ba allado , ué dedicada su mez qui a mayo a iglesia de San a Ma ía, « i ulada San a Ma ía la Blan ca», según A igi a; como Mad azo habla de «la imagen de bul o de Nues a Seño a de la Blanca, a quien el emplo es u o siemp e dedi cado»; e igualmen e Biu un a i ma de la consag ación de dicha igle sia que és a se hallaba «dedicada a la que muchos llaman Nues a Seño a de la Blanca» (3). En los documen os que dichos au o es pu blican y los más an iguos de los cuales son donaciones de aquel mo na ca en 1121 y' 1125 en que cons a se había hecho ya un nue o pó ico an e la pue a mayo de la iglesia, sólo eo como í ulo de és a el de «Sanc ae Ma iae de Tudela», lo que acaso es señal de que el nomb e de San a Ma ía la Blanca uese únicamen e nomb e popula . Ace ca de o as ob as, eedi icaciones, consag aciones y ampliacio nes del emplo, no hay en los au o es comple a unanimidad, y noso- (1) Kingsíey Po e , La escul u a ománica en España. Tomo II, Pan heon página 35. ' (2) Emile Male, L'a elígieux du Xlle siécle en F anca. Pa ís Colin iq94 Chapi e VIII. . ' (3) Manuel Gómez-Mo eno. La mezqui a mayo de Tudela. Sepa a a de la Re is a «Pi-í icipe de Viana», núm. XVIII, Pamplona, 1945, pág. 3; Ax-lgl a La Asunción de la San ísima Vi gen y su cul o en Na a a. Mad id, Po ane , 1910 pág. 25; Mad azo, España. Sus monumen os y a es: Na a a y Log oño. To no IIl' Ba celona, Co ezo, 1886, pág. 366: y Biu ún, El a e ománico en Na a a. Pam plona, A anbu u, 1936, págs. 464 y siguien es. ORIGEN DE LA ADVOCACIÓN E IMÁGENES DE LA VIRGÉN BLANCA os no amos a a a de ello aho a; pe o sí consigna emos que A igi a, e i iéndose a una de aquéllas pa a la que da la echa de 1135, dice que la iglesia se dedicó «a su an igua i ula Ma ía San ísima, conse ando has a el día de hoy po pa ona la Asunción de Nues a Seño a». Sin emba go, una Guía de Na a a de 1929, al habla del e ablo de Tudela de ines del siglo XV, dice que «Nues a Seño a de ' la Blanca, bajo cuya ad ocación se halla el emplo», iene su asien o en la ho nacina de dicho e ablo (1). Aún más especialmen e nos in e esa la imagen de la Vi gen de Tudela que se halló en 1930 en una ho nacina del ábside, de lo que díó cuen a D. José Ramón Cas o en una con e encia de la Sociedad de Es udios Vascos y la pudimos con empla poco después; habiendo publicado ecien emen e el P. Cla e ía, en lib o que aho a hemos de u iliza (2), una ep oducción como la que nos pe mi e hace en es e Bole ín la amabilidad del Sec e a io de la Ins i ución P incipe de Viana, D. José U anga. Tampoco amos a decidi sob e el enlace que es a imagen pueda ene con el pó ico cons uido an es de 1125, con el al a mayo consag ado en 1204 y con el e ablo del siglo XV én el que ya ió Mad azo en una ho nacina «la imagen de bul o» de la Blanca. La imagen más an igua de que aho a a amos se ha encon ado exen a, e a imagen- elica io y su colocación ha podido se en dile en es luga es. Sí hemos de deci que po sus ca ac e es icono g á icos y a ís icos, a la imagen que más. se asemeja es a ia de Sahagún, de los úl imos años del siglo XI o p ime os del XII con su hie a ismo y disposición gene al de las igu as, es idu as y acce so ios, si bien el más ino plegado de los paños el na u alismo de la cabeza del Niño hacen a anza a la imagen udeiana has a ios años de la del ímpano de Cha es y hacia la Vi gen del Sag a io de Toledo, aunque en es a, a ibuida al inal del XII o p incipio del XIII, se ean más e olucionadas dichas cualidades (3). La Vi gen de Tu dela, en pied a como las de Sahagún y Cha es, conse a es os de polic omía. Acaso consecuencia de habe se acen uado és a pa a ma yo blancu a del os o (apa e de un acciden e que expe imen ó al se descubie a), son los despe ec os que en ella aho a emos y que (1) Guia u ís ica de Na a a. Edi ada po el Comi é P o incial de Exposi- Clones. Pamplona, A ambu u, 1929. (2) Jconog a ia y SaiUua ios de la Vi gen en Na a a, po el R P Jacin o Cla e ía A angua, Misione o Hijo del Inmaculado Co azón de Ma ía Ob a o e- miada en 1941-42 G á ica Adminis a i a, Rod íguez San Ped o 32 Mad id (sin en 1944), ca álogo muy nume oso, hecho con espí i u de o o y documen ado. (3) ^eden e se las ep oducciones y da os de es as imágenes en Po e Se s TáT""'' ' en Sala, SSsa- s ' , ÁNGEL DE APRAIZ le dan un aspec o menos g a o. De odas sue es, en es a he mosa imagen polic omada encon amos ca ac e izadamen e la Vi gen Blan ca de Tudela del siglo XII y la más au én icamen e an igua de las que la adición nos p esen a. Dicha adición se jus i ica ambién con la apa ición del nomb e ' de Blanca en la onomás ica pe sonal. El más emo o que conozco —apa e del de una U aca o Blanca (p e e en emen e ci ada con el p ime nomb e) hija del conde de Gascuña y esposa de Ga cía Iñiguez de Na a a y Sob a be en la segunda mi ad del siglo IX, da o inse gu o como los de es a época—, es el de D." Blanca, nacida en Lagua - dia (en onces Na a a y después Ala a), hija de Ga cía Ramí ez, el es au ado de la mona quía na a a a la mue e de Al onso el Ba a llado , y ambién g an p o ec o de Tudela. In an a que al mo i és e en 1150, se casa, ambién en Lagua dia, con el in an e de Cas illa D. Sancho, que ué después Sancho III. E igualmen e hijo de Ga cía Ramí ez ué Sancho el Sabio de Na a a (1150-1194) de quien cons an impo an es ob as en San a Ma ía de Tudeia, casado con D." San cha de Cas illa y que da el nomb e de Blanca a su hija, la que con ae ma imonio con Teobaldo de C ampaña. A la época de Sancho el Sabio, g an p o ec o de los, cis e cienses —y cuya ascendencia a ís ica c eo an impo an e que sob e ella he iniciado y desea ía e mina abajos especiales—, pudie a pe enece en su aspec o ac ual y excep o la igu a del Niño, muy pos e io , la Vi gen que p eside la Ca ed al de Pamplona y que lle a el nomb e dé San a Ma ía la Blanca y de los Reyes, como ambién los de la Sede y del Sag a io (1). Es de made a, e es ida de chapa de pla a y su ca a y sus manos han sido ue emen e polic omadas, que es a lo que sin duda debe ese í ulo de la Blanca. La adición supone que había es ado conse ada en Lei e desde la des ucción de la iglesia de Pamplona has a su es au ación en el siglo XI, pe o D. Ped o Mad azo, que la con empló cómodamen e, dice que pudo eni de Lei e en el siglo XII al que la a ibuye. Siendo di ícil pa a noso os ija más p ecisamen e su echa, sob e odo dadd su Chapeado el cua4 en lo que cub e el cue po de la Vi gen, y añn más cie amen e la polic omía de és a que hacía de ella la Blanca, sin duda se p oduje on po la a ición que en al sen ido obse amos en el siglo XII. D.^ Sancha, esposa de Sancho el Sabio, egaló, según odas las no icias que ansc ibe Mad azo (2), una imagen de Nues a Seño a íD Mad azo, Na aT a y Log oño, ya ci ado, omo II, Ba celona; Co e o 1886 . 217 y 218. . ' (2; Tomo III ya ci ado, págs. 289 y 290. . - M ORIGEN DE LA ADVOCACION E IMÁGENES DE LA VIRGEN BLANCA 33 la Blanca pa a una e mi a si uada como a una legua de Ujué. Y p escindiendo.de o as adiciones pa ciales y dudosas, esul a igual men e cie o que esa imagen es aba elacionada con el monas e io de Ma cilla, que D.=' Sancha eedi icó pa a monjas cis e cienses, donde se ene aba ambién a Nues a Seño a la Blanca, pa a inaugu a lo, según Mad azo, en 1160, el 5 de agos o, es i idad de Nues a Seño a de las Nie es: aunque es a úl ima no icia, que p ocede de un manus c i o en que cons an o as poco segu as, nos inclinemos a inclui la ambién en e ellas (1). Igualmen e en iempos de Sancho el Sabio, en 1174, se da a los co ades de San iago la iglesia del Puy de Es ella con benepláci o del ey (2), po lo que es e nomb e y la supues a e i mología de Es ella po una" llu ia de es ellas como la de San iago, la enlazan con dos ex emos de la pe eg inación, aunque la imagen del Puy hoy conse ada iene asgos de la época gó ica que hacen pensa que haya debido de se lab ada después. Señala é en cuan o al ca ác e de la de oción a dicho san ua io de la ciudad de Es ella, en la que an o esidió Sancho el Sabio, que sus ies as, aunque am bién han sido en o as echas, se celeb an hacia el 5 de agos o, exac amen e el sábado p ime o de dicho mes, o sea al mismo iempo que las ies as de Vi o ia a su Pa ona la Blanca. No pa ece, po an o, hipó esis a en u a4a la que así jus i iqué hace años, de que al pobla Sancho el Sabio en liai a Vi o ia, su de oción y la de su esposa po la Vi gen Blanca debie on de es ablece la, (cla o que con imagen dis in a de las que aho a exis en), en la iglesia ambién en onces ománica de San Miguel, «qui es ad po am ille es e» según dice D. Sancho en su ue o y a la que escoge po iglesia ju ade a (3); siendo asi es a de oción a la Blanca an an igua como Vi o ia y adhe ida a la misma iglesia en que has a aho a pe du a. De ales conexiones de las de ociones gene ales a San Miguel y a la Blanca, hemos de habla más adelan e, como ambién p epa amos o o abajo en que con mo i os his ó icos y ilológicos lanza íamos la nue a hipó esis de que el nomb e de Vic o ia o Vi o ia hoy p e cisamen e discu ido, ué escogido po Sancho el Sabio, de modo dis in o a odo lo que se ha esc i o has a^ aho a, única y exclusi amen e en a as de su de oción a San Miguel. Hemos mencionado ya el san ua io de Ujué, a donde la adi ción dice que se asladó el ecinda io de la población que había (1) Ambas imágenes de la Blanca de Ujué y de Ma cilla es án o og a iadas en la Iconog a ía del Pad e Cla e ía. T. II, págs. 395 y 281 espec i amen e, pe o ales" como apa ecen ienen los ca ac e es de la época del Renacimien o. (2) Pág. 117 del omo III de Mad azo. (3) Landazu , His o ia de Vi o ia. Vi o ia, Man elU, 1799, pág. 458. 3 ^4 ÁNGEL DÉ ÁPRAÍ¿ donde hoy es á la e mi a de Nues a Seño a la Blanca, al ocu i el descub imien o, an epe ido en muchas pa es, po un pas o , de la ac ual Vi gen de Ujué, guiado po una paloma que en aba y salía del hueco de una peña, en el que aquél encon ó dicha imagen dé la Vi gen, que «se o ecía blanca y son ien e» y a sus pies la paloma (1). El nomb e de Nues a Seño a de Ujué, del que indudablemen e lo omó oda la población, no es sino una de i ación one izada igual men e que o os nomb es na a os, del asco Usua, paloma. La imagen, que la leyenda dice encon ada en la segunda mi ad del siglo VIH, ha sido enida como acaso la más an igua de Na a a y la ep oducimos de Maye en su Es ilo Roináñico. Dieula oy pen saba pa a ella en el siglo XI o acaso eñ los inales del X, aunque decla ando que su e es imien o de pla a y el ono del mismo me al en que se asien a pe enecen a doscien os o escien os años más a de. Maye la a ibuye a la úl ima época ománica, jun amen e con la de I ache y la de Monse a . Y Po e , acusando la di icul ad de de e mina su echa po las placas de pla a que impiden juzga de su igu a y dudando si es pa e de la es a ua o iginal el ono con su a co gó ico ebolado y en el que es án imp esos po ,dos eces los sellos, segu amen e ecien es, de la Vi gen de Rocamadou , se decide a no c ee a la de Ujué pos e io al siglo XIII ni an e io a la se gunda mi ad del XII. Pa a noso os, el a caísmo e iden e de las si lue as de la Vi gen y del Niño, cuyo aspec o no es de al sino de homb e que enca na asi su di ina misión, es compa ible con que sean de épocas pos e io es al chapeado de los es idos con sus o na men os y pliegues más minuciosos y el del ono con los ca ac e es ya dichos. Pa ece muy na u al que es as modi icaciones y aun o as de la es uc u a (que hemos is o ealiza en nues os días en imá genes como la de Es ibaliz), ocu an en las de made a, más ácilmen e de e io ables. Y es a de Ujué, enida ambién como Vi gen Blanca según el seño U anga nos comunica, y lo mismo he is o consig nado en el ci ado abajo de Espasa, acaso ecibie a al nomb e al chapea se de pla a sus es idos y polic oma se sus ca naciones. Lo que es p obable ocu ie a igualmen e en iempos de Sancho el Sabio y su esposa, que an o in e ienen en las Ví genes Blancas de los al ede do es de la de Ujué y elacionadas con ella, pa eciendo ambién de dicha época muchos de los ca ac e es hoy isibles de esa p ime a Vi gen que conocemos de la Paloma. Tal paloma la señalaba ya en el si glo XVII el P. Mo e pendien e an e el a a de la sag ada, imagen y (1) Ouia u ís ica de Na a a ya ci ada, y ambién Mad azo desde la pág, 287 ' de su omó m. bíílGEN' DE LA ADVOCACIÓN B IMÁGENES DE LÁ VIRGEN BLANCA ' 3§ o mando las a mas del escudo de la illa (1), y espec o a ella se da la sines esia que luego hemos de señala en e la Vi gen Blanca y la blanca paloma, colocándose a és a an sólo en-la mano de la Vi gen o dei Niño en imágenes más a días. Hijo de Sancho el Sabio como la ci ada D.'' Blanca, ué Sancho el Fue e (1194-1234), de quien se e ie e qu^ después de la ba alla de las Na as ué a endi un ozo de las céleb es cadenas an e la Vi gen Blanca de Tudela, cuyo emplo en g an pa e se debió a su época. Y le sucedió en el ono Teobaldo I (1234-1253), hijo de la dicha Doña Blanca casada con Teobaldo de Champaña, dejando ambién Teo baldo o a hija llamada igualmen e Blanca, como se nomb a on o as pos e io es, en e ellas la hija de Ca los III el Noble (1387-1425), que casó.con Ma ín de A agón, ey de- Sicilia, donde i ió algún iempo,* y luego con Juan II de A agón. Es a Blanca y la aún an e io hija de Ca los II de Anjou, ey de Nápoies, y que casó en 1295 con Jaime II de A agón, son las más an iguas e e encias del nomb e de Blanca que conozco en I alia. En Cas illa las Blancas son ambién de p ocedencia na a a, y así sancho III y D." Blanca de Na a a ienen po hijo único a'Al onso VIII (1158-1214), y és e de D.=' Leono de Ingla e a a D. En i que I, D." Be enguela, D.^' U aca, D." Blanca y D.^ Leono , de las cuales D.'' Blanca, muje de Luis VIII de F ancia, ué la mad e de San Luis. Como o a buena y des en u ada D."" Blanca, casada con Juan II de A agón, iene po hijos a D. Ca los p ime P íncipe de Viana, a D.=' Leono casada con el conde de Foix y a D.'^ Blanca de Na a a esposa aún más desg aciada de En ique IV de Cas illa, en ma imonio anulado en 1453. Acompañando a an de o as imágenes y en elación con las nu me osas damas que ilus an en Na a a el nomb e de Blanca, cons an ambién en mis no as sob e el an iguo Reino y en el índice del lib o del P. cia e ía (del que ci o odas las e e encias, más algunas que en él no es án), las ad ocaciones de la Vi gen Blanca, co es pondien es algunas a e mi as y si uadas: en Le ín; en Mu ie a; al N. O. de Jau ie a; en A ajona, cuya imagen se llamaba Sanduzu- ia, San a Blanca; en Año be; en E aul; en Ga anoain; en Rua e, ceixa de Pamplona, cons ando ué, aída de Pa ís en 1349; en Mu u- ga en; en Obanos; en Ca alain; en Zu ia; en La aona; al O. de Echa i; o a desapa ecida en Los A cos; además de o a San a Blan ca ai N. de Ibi icu. También hay e mi a de Nues a Seño a de las Nie es en O oz-Be elu, como igualmen e igu a en mis no as es a de- U; José de Mo e , Anales del Reino de Na a a. Lib. IV, cap. V. Reedición de Tolosa. López, 1890 a 1892. 4á ANGEL DE APRAIZ las nie es del año pasado, de las que se epi e como es ibillo al inal de cada es o a: Mais ou son les neiges d'an an? La adición eligiosa de las Nie es iene su undamen o en el' milag o a que se a ibuye la cons ucción de San a Ma ía la Mayo de Roma, en iempo del Papa Libe io, o sea a mediados del siglo IV, sob e la basílica siciniana. Cuen a dicha adición, como es sabido, que el pa icio Juan, que habi aba en aquel luga , deseando edi ica una iglesia a la San ísima Vi gen, u o un sueño en el cual ella misma le indicó el emplazamien o que debía escoge ; y que al día siguiene, la nie e caída du an e la noche, aunque e a el 5 de agos o, le señaló los lími es. Los da os his ó icos dicen que en la énoca de Six o in (hacia 431), ya lle aba dicha iglesia el nomb e de la Vi gen, y desde en onces o poco después con la ad ocación «ad P aesepe», empezándose a llama San a Ma ía Mayo y con o os nomb es ha cia el siglo VIL Pe o a queólogo an espe able como Ma ucchi (1), dice que aquel ela o adicional no eposa sob e ningún documen o an iguo y que la leyenda de la nie e pa ece an dudosa que Bene dic o XIV (de época muy dada a la c i ica como e a la de mediados del siglo XVIII) u o la in ención de sup imi la del B e ia io. Y que ni siquie a es segu o que aquella iglesia uese dedicada p imi i a men e a la Vi gen, si se admi e que la basílica pala ina del Fo o se llamó San a Ma ía An lqua po habe sido la p ime a iglesia de Roma pues a, solamen e a ines del siglo IV, bajo la ad ocación de Ma ía No nos incumbe a noso os la esolución de es a cues ión. Según Ma io Peláez (2), la p ime a aza de ies a de las Nie es se encuen a en Bula de 1223, pe o la leyenda pudo o ma se en e los siglos XI y XII y acaso como explicación de las lo es blancas con que ya se ado naba allí la capilla de la Vi gen. A ines del siglo XIII se comen za on los mosaicos a ibuidos a uno de los Gaddi, discípulos de Gio o que i en en el XIV, en los que en la pa e in e io de la achada se ep esen a la escena de la nie e, con la apa ición de la Vi gen al pa icio Juan y al Papa Libe io, la en e is a de és os e i iendo Juan su sueño, y en el úl imo cuad o a C is o y la Vi gen que hacen cae (1) Ho ace Ma ucchi, Elémen s d'A chéologie Ch ó iennc. III. «Basiliniipu « Eglises de Rome». 2.e edi ion. Desclée e Cíe., 1909. (2) La Leggenda della Madonna della Ne e e la «Can iga de San a Ma ia» N. CCCIX de Al onso el Sabio. (Appun i), en el «Homenaje a Menéndez Pidal»' T. I. págs. 215-233, con bibliog a ía sob e el milag o omano. ' ORIGEN DE LA ADVOCACIÓN É IMÁGENES DE LA VIRGEN BLANCA 43 la nie e y al Papa y el cle o que con Juan azan sob e ella el plano del emplo. En la leyenda de San Miguel de Mon e Ga gano es ambién en un sueño como San Miguel anuncia al obispo de Sipon o que quie e ene un san ua io sob e dicha mon aña. Y del mismo modo, en la • epe ición de dicha leyenda en Sain Michel de No mandia, o dena San Miguel al obispo Aube de A anches po medio de un sueño que aya al Mon -Tombe pa a unda un san ua io (1). Pe o añade a es o una na ación ecogida po Besna d que el obispo encon ó, de acue do con las palab as del ángel, un espacio en la oca que había quedado exen o de la humedad deposi ada en odo el de edo po el oclo de la mañana (2). Ano emos es a elación de las his o ias de San Miguel y de las Nie es. Y ambién, según e ie e el P. Cla e ia, que de Nues a Seño a de Nie a o de la Blanca de Zabaldica —«ima gen es ida y de candele o y con el imp escindible os illo, pa a que se dé has a en esa pa icula idad, a las muchas que con la misma ad ocación se ene an en Ña a a», de alles que p ueban la no mu cha an igüedad de la imagen—, se cuen a la leyenda de habe caído y cuajado la nie e en agos o, en cuyo día 5 se celeb a la ies a, leyenda que aplicada del EsqiUUno a Zabaldica, iene el P. Cla e ia como «una con usión, po no deci cuen o mal u dido» (3). Ya en España, desde el siglo XIII, D, Al onso X el Sabio en las Can igas de San a Ma ía, compues as en e 1252 y 1284 en que mu ió, cuen a el milag o de la nie e, pa a el que no pudo inspi a se en Coincy ni en Beau ais ni el Be ceo, que no lo habían con ado, ni en Leyenda Do ada de Vo ágine, que se esc ibía al mismo iempo. Al ela a lo aquél en la Can iga CCCIX, con unde las cosas y dice que la Vi gen se apa eció en Roma al Papa y al Empe ado , o denándoles que cons uye an la iglesia en donde a mi ad de agos o hubie a nie e (4). Po ello Ma io Peláez, a quien an es hemos ci ado, concluye de esas a ian es de in oduci al Empe ado jun o al Papa y escoge ^ la echa solemne del 15 de agos o ( iés a ya en onces an celeb ada de la Asunción de la Vi gen, dándose luga a imp ecisión cuando en documen os na a os que c eemos elacionados con la Blanca se habla de la echa de la Vi gen de Ages o), que el ey Al onso elabo- (1) Dic ionnai e á'A cheologie Ch e ienne cí de publié pa le Rme. Don Pe nand Cab ol e Don Hen i Lec e cq. Tome Onziéme. P émie e pa ie. Pa ís, La ouzey, 1933, oz «Michel (Cui e de Sam )», i mado po H. Lac e cq, en el-que se hace no a la so p enden e imi ación del uno en el o o san ua io. (2) Oh. Besna d, Le Mon Sain -Michel. Pa is, Lau ens. (3) Iconog ajia. T. I, págs. 514 y 515. . (4) Can igas de San a Ma ía de Al onso el Sabio. Las publica la Real Aca demia Española. Mad id. 1889, Aguado, dos ols. en 4.o, • 44 ANGEL DE APRAIZ a ía la na ación an e una con usa adición o al. Noso os hemos añadido que, an e es a ase e ación, pa ece na u al que al adición uese aida po pe eg inos (1). Pe o aunque Al onso el Sabio es u o la go iempo en Vi o ia, donde pasó una en e medad a la que se e ie e en las Can igas CCIX y CCXXV, diciendo en es a úl ima: E depois, quand'en Bi o iá mo ou un an'e un mes iacendo mui mal doen e..., lo cual debió de ocu i , po los demás sucesos a que se e ie e hacia 1277; y en la o a Can iga ci ada mues a cómo debía de es a com poniéndolas, pues dice que se negó a que pa a ali ia aquella dolen cia le pusie an paños calien es y sanó aplicándole el lib o de las Can igas; no nos a e emos a in e i que es a p esencia egia y la de su lib o en que ela a el milag o de la nie e u ie an in lujo en las de ociones i o ianas. Pe o si pudo se Vi o ia donde ecibió aque lla comunicación o al de al adición, dada la impo ancia que en a ias ocasiones hemos a ado de demos a , de la ciudad en los camino de pe eg inos (2). Y, po o a pá e, la de oción de D - Al onso a la Vi gen Blanca de Vilasi ga cons a especialmen e cu Can iga CCLXXVIIL ® Ya hemos is o y hemos de e aún o as mani es aciones de cómo las de ociones de la Blanca y de las Nie es, y acaso es a úl ima de modo más señalado, se di unden po los caminos de ne e^ • ción, con ándose un milag o semejan e al de las Nie es espec o a No e Dame du Puy en F anpia. Ano emos ya que son p ecisamen e las Diócesis españolas más señaladas po el ánsi o de ne p oceden es de Roma, aquellas e'n que especialmen e abunda la ad ocación de las Nie es, y así, cinco de és as egis adas en la A chi diócesis de Za agoza (donde hay o as cua o de San a Ma ía la Mayo ), sin que al en ampoco en las Diócesis de en ada de g inos, como, además de la de Na a a, las de Jaca, Ge ona Ba ce lona, To osa (en és a una en To dolella, en la iglesia de San M" n~ Valencia y Alican e, en las que no encon amos en cambio ad a ción de la Blanca, habiendo ambién Ví genes de las Nie es en°^as Diócesis que más de ce ca conducían a San iago, como las de San (1) Angel de Ap aiz, La Cul u a de Zas pe eg inaciones. Re ic ., .... das». Mad id, 1942. «Las Cien- (2) Especialmen e en San a Ma ía de Vi o ia: Vi o ia en los Ccnn- ñ la Cul u a, po Angel de Ap aiz. Ti ada apa e de la «Re is a de la Cni » de Aho os de Ala a». Vi o ia, agos o 1944. o i ÓhiGÉN DE LÁ ADVOCACIÓN E IMÁGENES DE LA VIRGEN BLANCÁ 4S • ande , Falencia, Zamo a, As o ga, Lugo y O ense (1). Pe o así como en la p ime a mi ad del siglo XV se acen úa en la his o ia de la pin u a, y yo he a ado de e ambién en la escul u a y has a en la a qui ec u a, la amalgama de no as anco- lamencas- oscanas que se conoce con el nomb e de es ilo in e nacional que apa ece po odas pa es, ambién espec o a las de ociones, que an o ienen de es é ico, se espa cen conside ablemen e, y no sólo po las pe eg inaciones sino po odos los medios de di usión ca ólicos, aquellos cul os que más a ec an a la sensibilidad de la época. Y en e ellos podemos con a el de la Vi gen de las Nie es, cuyos san ua ios e imágenes en una g an pa e pe enecen al siglo XVI, ese siglo hacia cuya mi ad el pin o lamenco Ped o B uegel, que no es nada enacen is a, sino más bien un gó ico, un animado de oda la na u aleza, descub e y mul iplica la isión de los paisajes ne ados. Y hemos de obse a que muchos, y casi me a e e ía a a i ma que la mayo pa e de los si ios en que se inde de oción a la Vi gen de las Nie es, se encuen an en pa ajes, algunos muy ca ac e izados po ello, donde la isión de la nie e es ecuen e y abundan e Así además de los que hemos enume ado en Na a a, en el es o del País Vasco pudié amos ci a , y de algunas de las imágenes hay o o g a ías en los lib os del P. Liza alde (2), como la que ep oducimos de la p ime a que ci amos: la e mi a de I ue xe a de Nues a Se ño a de las Nie es, ce ca del Pue o de San Ad ián, en Zegama an igua hospede ía de los pe eg inos que pasaban de Guipúzcoa a iúa a y cuya imagen, que llaman los na u ales con esa misma ad ocación de «Ama Bi jiña Elu e akoa», o sea Mad e Vi gen de las Nie es, es ígida y un an o aldeana, con el Niño en el cen o, y es á clasi icada como de la segunda mi ad del siglo XIII (3); la del sa i u xo o e mi a de U iba i en Oña e, que lle a una insc ipción «Nues a Seño a de las Nie es», aún más osca y más mo ida y clasi icada po el P, Liza alde como del ipo del siglo XIV, pe o la c eemos pos e io ; la de San a Ma ía de Oca, en Go ocica (Vizcaya), cuya e mi a con la ad o cación de Nues a Seño a de las Nie es se undó en 1496 y la imagen, (1) Pueden con on aise es os da os en los luga es co espondien es del ci ado Anua io Eclesiás ico de Subi ana de 1929.^ 2) R. P. José A. de Liza alde Se7nbZa7i2a eligiosa de la p o incia de Gui púzcoa. Volumen I. A id a M iiz. Bilbao, Dochao. 1926; y Ensayo iconog á ico y legenda io e his ó ico. And a Mai . Rese ia his ó ica del cul o de la Vi gen Ean- ísima en la p o incia de Vizcaya. Bilbao. Dochao, 1934. (3) Anua io de Eusko Folklo e. 1934. Labo a o io de E nología (.de Eusko- Ikaskun za. Sociedad de Es udios Vascos). Escuela • de A es y O icios Vi o ia Tomo XIV. «Ei-mi as e Iglesias de Guipúzcoa (Ensayo de Ca alogación)» po D. de I igoyen. 46 ÁNGÉL DÉ ÁPRÁIZ llamada po los ecinos «Edu ze ako And a Ma i», Seño a Ma ía de las Ne adas, es del siglo XVI; la e mi a de E doza, dedicada a Nues a Seño a de las Nie es según el seño Muga egui (1) y el P. Liza- alde, edi icio del siglo XVI con en anales gó icos en e i o io de Jemein (Vizcaya), pe o de cuya imagen indica emos cómo ambién el pueblo la llama Blanca; la de una e mi a de las Nie es en Quéja- na (Ala a); la de o a ambién de las Nie es en San Miguel de Lina es del Ayun amien o de A cen ales en un al o que es á en el lími e de las p o incias de Vizcaya y San ande ; además de o as llamadas ambién de la Blanca o de las Nie es y en las que el p ime apela i o pa ece más adicional po lo que después las menciona emos. Fue a del País Vasco sabemos de e mi as e imágenes de la Vi gen de las Nie es en si ios an ca ac e ís icos de ne adas como son: la que se llama ambién del Ab a, pa ona de odo el alle de Campóo de A i ba o de Suso, ce ca de Reinosa, según me comunica mi alumno don Miguel Angel Ga cía Guinea, la de Bulnes (Picos de Eu opa) y a ias en las Sie as de G anada. Y la misma San a Ma ía la Real de Nie a (Sego ia), imagen mo ena que iene su o igen en la apa ición de la Vi gen a un pas o en un piza al del que hace b o a una uen e, con" las pe ipecias que me e ie e mi alumna D." F ancisca Conejo Bezos, pa a hace acudi al obispo, encon ando una imagen en una cue a, po lo que aquélla se llama de la So e aña: elemen os an de la Leyenda Do ada y que se encuen an en las de San Miguel y de las Nie es. Las cuales no se ian escasas en San a Ma ía de Nie a ni en el pueblo inmedia o de Nie a, po 16 que acaso a ellas deban el nom b e. y allí, donde ambién se ene a una Vi gen Blanca, acaso en con aposición con la an e io , en 1428 se e minó el empló y al lado de la epís ola es u o sepul ada D." Blanca de Na a a muje de En ique IV, asladada luego a Ta alla, con lo que comunióa ía aque lla ad ocación, epe ida ambién en o as Diócesis, a las de es a egión que hemos mencionado. La Vi gen de las Nie es, según da os que debo, como o os de es e abajo, a la colección de'es ampas de la seño i a Ma ía del Pila de Velasco, es Pa ona de Almag o, de Chinchilla y de" Sie a Ne ada, donde la es ampa mues a al Niño ab azado po su Mad e en e la nie e 'que cae, lo que iene poé ica elación con aquella Sie a, pe o no con el milag o de Roma Como en Cáce es, Valencia, As u ias y Galicia hay a ios luga es llamados (1) Juan J. de Muga egui. La Villa de Munjuhia. Echegií en Riihao 1927. págs. 120 y 121. En es e lib o y ambién en o o del mismo au o La Coieaiaia San a^Ma ia de Cenu uca, Publicación de la Jun a de Cul u a Vasca c la EJíce- len ísima Dipu ación de Vizcaya. Bilbao, Imp en a Pi-o incial de Vi^ a a • se p ueba el paso de pe eg inos a San iago po 'aquella coma ca. •, ÓhlGEN DE LÁ ADVOCACIÓN E IMÁGENES DÉ LA VIRGEN BLANCA 4'? Nie a, y o os Nie es en Cana ias, Toledo, León en la mon aña de Gu iezo y en As u ias y Galilea, acaso ambién con sines esia de que abunda an, y quizá a al Vi gen se indie a en ellos ese cul o po habe sido di undido po los pe eg inos a San iago. Después de la Vi gen de Ujué- o de la Paloma, la imagen más an igua que conocemos de'es a ad ocación és una si uada en una capilla de la pa e an igua de la ca ed al de Plasencia (Cáce es), que nienciona ambién Weise (1). Es imagen de pie y iglda en sus plie gues en pied a, polic omada, y con el Niño en el b azo izquie do y uná paloma en la mano de echa, ace cándola al Niño que juega con ella; ca ac e es po los que, aun cuando el Ca álogo Monumen al de Cáce es po Mélida, que la desc ibe y ep oduce en o og abado, le asigna ios ca ac e es del siglo XIII, pudié amos c ee la muy ap oxi^ mada a la siguien e cen u ia (2). Apa e de an as o as Ví genes de la Paloma que la de oción mad ileña a su Vi gen (que es de los Dolo es) ha p opagado, sob e odo mode namen e, escojo, po lo in e esan e de sus o mas y de sus nomb es, la de la e mi a de San i Mamiñe, San Mamés, en Co e- zubi (Vizcaya), que ep oduce uno de nues o g abados del lib o co espondien e del P. Llza alde (3). Según és e, la e mi aña ac ual dice que el nomb e de es a Vi gen es «A i zako Ama Bi jiñe», Mad e Vi gen del Roble, o del A bol en gene al. Pa ece ob a del siglo XVI y su ocado muy del ipo de Flandes, cuyo come cio, en mucha pa e a ís ico, con Vizcaya en es a época, e a conside able. La Vi gen iene en la mano y odilla de echas un lib o abie o y al Niño sob e la o dilla izquie da, me iendo és e un dedo de su mano de echa en el pico de la paloma, a la que coge de un ala con la izquie da. D. Teles o o- de A anzadi, que había pasado muchos e anos ealizando exca a ciones a queológicas jun o a esa e mi a, me enía comunicadas odas esas no icias y ambién la de que al imagen e a de la ad ocación de la Vi gen Blanca, lo cual po su polic omía y has a po la in e ención de la paloma me pa ece na u al. No es lógico, desde luego, que po el milag o de las nie es se llame Blanca a la Vi gen que lo conmemo a. C eemos habe aducido, y aun nos quedan más, p uebas de que dados el amo a la Vi gen y a lo blanco que se desa ollan pa alelamen e en la Baja Edad Media, las Ví genes Blancas e an así llamadas po su colo . Al di undi se la (1) Spanische Plus ik, Band II, Tex , pág. 71. 2) Ca álogo Monumen al de España. P o i7icia de Cáce es (.1914-1916), po José Ramón Mélida. Tex o, II, pág. 299, núm. 984, y Lá?ni7ins,. ig. 304. Minlá e lo de Ins ucción Piiblica y Bellas A es. (.3) And a Ma i... en la p o incia de Vizcaya, pág. 283. 48 Angel dé A Aié na ación del milag o de la nie e y decla a se su ies a, la cual cons a desde 1223 pa a el 5 de agos o, se a a de celeb a en es e día la de las Ví genes Blancas, que no enían o a ies a adecuada y a eces se las quiso adap a con el nomb e de Vi gen de la Blanca, que a lo sumo quie e deci de la ad ocación de la Blanca. Sin emba go, hay Ví genes Blancas que siguen eniendo su ies a en día dis in o al de las Nie es': asi, en. Na a a, la de Le in el 8 de sep iemb e, y la de Jau ie a el 12 de oc ub e, la de Za za de Alange (Diócesis de Bada joz) en 8 de se iemb e, la de Ruide a (de Ciudad Real) el úl imo domingo de mayo, y la de Cab ejas del Pina (de Osma) el sábado después de la Ascensión; como hay una Nues a Seño a de las Me cedes 'da Blanca» en Pinillos de Esgue a ( ambién en la Diócesis de Osma), que na u almen e la celeb a el 24 de sep iemb e, pues ese epí e o no es' su p incipal ad ocación, y en la misma Diócesis Nues a Seño a de la Soledad «de las Nie es» la celeb a en cambio el 5 de agos o, pe o Nues a Seño a de las Nie es de Luegos de Luaces (Dió cesis de Lugo) la iene el 9 de sep iemb e. Demos ándonos odo ello cómo el o igen de esos í ulos es independien e del milag o omano y lo deben las imágenes a su colo , aplicable a eces a o as ad oca ciones, o a la abundancia de nie e en el luga , o a las sines esias a que hemos aludido (1). Y c eo que a la misma sines esia en e la Blanca y las Nie es, que hemos is o ex endida po un poe a ancés del si glo XV has a el li io y la dulce oz, pueden pe enece con más de e cho las palomas. Que igu an ambién .en la ealidad de la plaza que p eside la Vi gen Blanca de Vi o ia y en las canciones que a és a han dedicado los poe as. EL FOCO VITORIANO DE LA BLANCA Y LOS CAMINOS DE PEREGRINACION Y DIFUSION DE LAS DEVOCIONES La Vi gen Blanca de Vi o ia, aunque pensamos que su cul o de bió de se in oducido po Sancho el Sabio de Na a a al bla y da nomb e a Vi o ia en 1181, no es aba sin emba go econocida como pa ona p incipal has a 1921, pues al i ulo co espondía ^más bien a la i ula de la iglesia p incipal de San a Ma ía, que e a la Asunción, como en an as o as iglesias del país. La iglesia ománica de Sa i Miguel, p i ilegiada en aquella ca a de población y en la que acaso exis i ía una Vi gen Blanca de dicha época, ué sus i uida po o a econs ucción que debió de hace se hacia ines del siglo XIV en 1^ (1) Pueden e se es os í ulos y echas de es i idad en los ca co es pondien es a cada Diócesis del Anua io Eclesiás ico Subi ana de 19^^ya ^ ado. ORIGEN DE LA ADVOCACIÓN E IMÁGENES DE LA VIRGEN BLANCA 4d época que hemos mencionado de D. Ped o López de Ayala, cuando ya se hab ía le an ado la ac ual áb ica de la iglesia de San Ped o y se eno aba la de San a Ma ía. De esa econs ucción de San Miguel, eno ada ambién en g an pa e du an e el siglo XVI, sólo queda ac ualmen e, como p opio del siglo XIV, la po ada del mediodía, en la que se na a la his o ia de San Miguel de Ga gano en el ímpano y en la que en el pa eluz, bajo un dosel y sob e un pila (que se e cla amen e ha sido añadido con un zócalo pa a sos ene una imagen de San Miguel más pequeña y de época pos e io ), debía de es a —^y lo undo en esas azones y en las demás que leo aducidas po el seño Enciso (1)— la imagen de la Blanca. La cual —aunque en mi no a bibliog á ica ci ada y a la que aho a oy a ol e a ^ludi , me e e ía con exp esi as ese as a la opinión del S . Colá y Goi i (2) de que sea del siglo XVI—, me pa ece ambién a ibuíble, apa e las a iaciones de sucesi as polic omías, al inal del siglo XIV o comienzos del XV, lo mismo que esa po ada. Del cul o muy i o de la Blanca y de la capilla que le es aba dedicada, encon é y publiqué da os (3) que no han sido u ilizados po los esc i o es pos e io es, y que a es iguan la exis encia de uno y o a en 1517, casi un siglo an es de la echa de 1613 en que se dice p obada dicha de oción po la undación de su p ime a Co adía. La capilla de la Blanca, y ambién sn imagen que suponemos de la po ada, cambia on de luga , y ya en 1613 e a la capilla de «nua Sa. La blancas» la misma de la C uz, a cuya espalda se encon aba en el ex e io dicha imagen, asladada de nue o al pila y ho nacina en que hoy se encuen a al ex e io del pó ico, en 1788. No son es os cambios de luga e elado es sino de la de oción c ecien e a la Vi gen Blanca, si uada en cada época en el luga más adecuado, con a eglo a los cambios de la población, pa a ecibi el homenaje de és a, como hoy la p eside, iluminada oda la noche, en lo al o de su plaza p incipal. ' Ese pó ico de San Miguel de Vi o ia, cuyo ca ác e es del si glo XVI, esul a muy semejan e, con sus dos g andes a cos oji ales (en e los que se halla si uada la Vi gen Blanca), a la is a que o ece la achada del a io del san ua io del Mon e San 'Angelo de Ga gano (1) Tu Pa oquia, págs. 74-76 y 84. (2> La opinión de D. José Colá y Goi i se expone de modo especial, pe o en o ma iin an o di usa y acilan e, en su ob i a La Vi gen Blanca. Pa aña e Vi o ia. Segunda edición, Vi o ia, Hijos de I u be, 1902, Edi o ial Lonace o. pá ginas 78 a 85. 3.» Re is a In e nacional de los Es udios Vascos, núme o de j ilio-sep iemb e de 1924, ya ci ado, págs. 559 y 560. Véase ambién en la página siguien e de dicho abajo lo que a con inuación menciono en el p esen e. 50 ANGEL DE APRA12 en I alia, achada eno ada ambién mode namen e (1). De odos modos, la in luencia del g an cen o de pe eg inación y de ascen dencia a ís ica de San Miguel de Ga gano sob e el camino de Ba i, es indudable en San Miguel de Vi o ia, en cuya po ada del siglo XIV al XV se ep esen a la his o ia de Ga gano; como ambién enemos publicada la imi ación exp esa del cul o oglodi a de dicho mon e de la Apulia, en San Miguel de A echinaga (Vizcaya), sob e o a de las ías de los pe eg inos a San iago (2). En elación con es as ías de pe eg inación (igualmen e que en o as de ue a del País Vasco que lle amos aludidas), pudié amos con side a acaso como un jalón en el camino de la Vi gen Blanca desde Na a a a Vi o ia, la imagen de la Vi gen Blanca de la e mi a de San Juan de A a aiz, que hoy es cemen e io de Elbu go (Ala a), sob e la ía omana y camino de pe eg inos que enía po la Ba anca de Na a a. Dicha imagen, cuya ep oducción podemos publica po p ime a ez g acias a la benemé i a labo de ecopilación o og á ica que ealiza en oda Ala a D. Ge a do López de Gue eñu, es del ipo de Mages ad, al que pe enece ía la p imi i a Blanca de Vi o ia en el caso de habe sido es ablecida dicha imagen en iempo de Sancho el Sabio. Pe o al como hoy emos la de Elbu go, aunque esponde a dicho ipo, "es sin duda de época más a día y p obablemen e pos e io a la misma ac uad Vi gen Blanca i o iana. Con és a se halla elacionada indudablemen e la que, ambién en el ex e io de la única pa oquia ac ual de la illa de T e iño, e cibe el nomb e de Vi gen Blanca, según me comunica el c onis a i o iano D. Venancio del Val, y que igualmen e es de pied a y seme jan e en su o ma a la i o iana. T e iño, según nume osas no icias ué ambién undada po Sancho el Sabio de Na a a (3>, y aunque se haya pues o en duda es e hecho de su undación, la in e ención cie a de d' Sancho en T e iño es un indicio más de al o igen en ambas ad ocaciones, apa eciendo de odos modos segu a la elación dicha de las dos imágenes ac uales, po su colocación y la p oximidad en e T e iño y Vi o ia. Vi gen Blanca ala esa es la que iene capilla p opia en la iglesia de Tues a y se mues a seden e, polic omada y e ocada, pe o con ca ac e es del siglo XIII, po lo que acaso ué la i ula , que es la (1) Puede e se ep oducida en la Enciclopedia I aliana Roma 1924 T XII oz oMon e San 'Angelo». ^ , (2) La Cul u a de las Pe eg inaciones, págs. 9, 10. 27 36 4n nnHp mn ienen a ias e e encias del in lujo de dicho san ua io de Mon e Ga eano (3) Pueden e se en T e iño Ilus ado^ Ob a inédi a del his o iado ala és D. Joaquín Jase de Landazun y Roma a e. (Según manusc i o exis en e en Mad id en la Real Academia de la His o ia). Publicación de Busko-Ikaskun za Sociedad de Es udios Vascos, p ologada po D. Juan Allende-Salaza en 1921 Sociedad ORIGEN DÉ LA ADVOCACIÓN E IMÁGENES DE LA VIRGEN BLANCA 51 Asunción, en la capilla mayo , du an e aquel siglo al que pe enece su in e esan e iglesia. También hay o a ce cana Vi gen Blanca que se c ee del siglo XVI (1), cobijada hoy en la que de ella ha debido de eci bi el nomb e de Casa Blanca, en ju isdicción de Villamade ne. Y una e ce a en el San ua io llamado ambién de la Blanca en el alle de Llan eno, lindando con el de Zuaza, y su o igen se ha supues o sin p uebas se del siglo XIII (2). Se hallan es as es imágenes sob e un camino de pe eg inos y ambién impo an e a mediados del siglo XVI, que unia los pue os de La edo y Cas o U díales con el Eb o y con Vi o ia (3), camino al que igualmen e co esponde Nues a Seño a de las'Nie es de San Miguel de Lina es que an es mencionábamos. Pu die an ene , po an o, esas imágenes o o o igen, pe o especialmen e la del San ua io pa ece más p obable que sea un eco de Vi o ia, y he mos de señala ambién que pe enece al Condado de Ayala, en eía-, ción con lo que an es hemos apun ado sob e la de oción del Cancille Ayala po la Vi gen Blanca y su posible in e ención en la imagen de Vi o ia. O o camino de pe eg inación debió de se el que desde Vi o aa, po la cuenca del ío De a, lle aba al pue o de es e nomb e sob e el Can áb ico y a F ancia; y pa a oda esa cuenca del De a e a na u al como lo es hoy, la a acción de Vi o ia en calidad de oco acci den al de pe eg inaciones (4). A ese e i o io y a ese camino pe e necen la Vi gen y e mi a guipuzcoanas llamadas po el pueblo And a Ma i Zu i, Nues a Seño a Blanca, y a las que el P. Liza alde a i buye es e í ulo desde siglo XVI, empleando ambién el de Vi gen de E guiña en Bedoña; pe o el «Anua io de Eusko-Folklo e» de 1934 que hemos ci ado, aunque epi e ese nomb e ulga y lo documen a oda ía más, la i ula p ime o, acaso pensando que es su sinónimo, cul o, «Nues a Seño a de las Nie es (e mi a en A e xabale a)», p e cisando luego que es á en e Zubillaga (Oña e) y Bedoña, que su an igüedad es compa ada po el pueblo con la de San Miguel de A echa ale a y que «la ad ocación quizá sea de o igen ala és». El (1) P Eleu e io de la Inmaculada, C. P.. His o ia del San ua io de ^ ies a S jlo íi íie"A7ioos o 1943. G á icas Pides. San Sebas ián, pág. 404 y sigs. (2) San iago de Hendía y de Elejalde, His o ia del Condado de Ayala. Vi o ia, I u be, 1892, págs. 69 a 71. _ (3) Re e o io de odos , los cami7ios de España... compues o po Pe o Juan Viluga Valeyiciaiio. Año de 1546, asc i o en «The way o Sain James» po Geo - gina Godda d King, ya ci ado. (4) En el I ine a ío Español. Alcalá, 1798, asc i o ambién po Miss King, se señala ése como el camino en e Vi o ia y Bayona de Financia. Las demás su ge encias que hago pueden e se jus i icadas en la Cul u a de las Pe egnnacioiies, págs. 16, 20 y 42, conclusiones 3.^ y 4.". í I 1^ ■mm- mi e ' -