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Dionisio Daza Chacón, cirujano del Renacimiento : su aportación al tratamiento de las heridas : lección inaugural del curso 1971-1972 / J. Beltrán de Heredia y de Onís.

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Dionisio Daza Chacón, cirujano del Renacimiento : su aportación al tratamiento de las heridas : lección inaugural del curso 1971-1972 / J. Beltrán de Heredia y de Onís.

Author: Beltrán de Heredia y Onís, José María
Publisher: Valladolid :,Universidad de Valladolid
Year: 1971
Source: https://uvadoc.uva.es/bitstream/10324/4126/1/Disc.Apert.UVA1971-72.PDF
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UNIVERSIDAD
DE
VALLADOLID
J.
BELTRAN
DE
HEREDIA
Y
DE
ONIS
CATEDRATICO DE
PATOLOGIA
QUIRURGICA
FACULTAD DE MEDICINA
DE
VALLADOLID
DIONISIO
DAZA
CHACON,
CIRUJANO
DEL
RENACIMIENTO;
SU
APOR
T
ACION
AL
TRATAMIENTO
DE
LAS
HERIDAS
LECCION
INAUGURAL
DEL
CURSO
1971-72
DE
LA
UNIVERSIDAD
DE
VALLADOLID
VALLADOLID
1971
DIONISIO
DAZA
CHACON, CIRUJANO
DEL
RENACIMIENTO;
SU
APORTACION
AL
TRATAMIENTO
DE
LAS
HERIDAS
<LECCION
INAUGURAL
DEL CURSO 1971-72
DE
LA UNIVERSIDAD
DE
VALLADOLID)
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DE
ONIS
CATEDRATICO
DE
PATOLOG!A QU!RURG!CA
FACULTAD
DE
MEDICINA
DE
VALLADOLID
DIONISIO
DAZA
CHACON,
CIRUJANO
DEL
RENACIMIENTO;
SU
APORTACION
AL
TRATAMIENTO
DE
LAS
HERIDAS
LECCION
INAUGURAL
DEL
CURSO
1971-72
DE
LA
UNIVERSIDAD
DE
VALLADOLID
VALLADOLID
1971
Depósi o legal: VA.
753-
1971
Talle es ipog ó lcos
de
la
Edi o ial
SEVER-CUESTA.
P ado,
10
y
12-
Valladolid,
1971
IN
DICE
Págs.
I.
INTRODUCCIÓN
..
..
. . . . .
..
.
..
.
..
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..
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. . . . .
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. . .
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. . . . .
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..
. . . . . 7
II.
BosQUEJO
BIOGRÁFICO
..
. . .
..
. .
..
.
..
. .
..
. . .
.. ..
..
. . . .
..
. . . . . . . . . . . .
..
. .
..
.
..
. . . 9
A) La enseñanza
de
la ci ugía en
el
siglo XVI
.. .. .. .. .. .. .. ..
..
..
..
..
11
B)
Tex os p obablemen e es udiados po Daza Chacón
....
.. .. ..
....
.
12
C)
Expe iencia y adición en la ob a de Daza Chacón .. .. .. .. .. .. .. .
13
D)
El concep o
de
la ci ugía en la ob a de Daza Chacón .. .. .. ..
....
14
E)
Obje i o y medios de la Ci ugía de Daza Chacón
....
.. .. ..
....
. 15
F)
El
humanismo de Daza Chacón .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. . 16
III.
LA
OBRA DE
DAZA
CHACÓN
.. .. .. ..
..
..
.. ..
.. .. .. ..
..
.. .. .. .. .. .. .. .. ..
..
..
..
.
17
A) Composición gene al y ediciones de la misma . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
17
B)
Los dos g andes emas de la ob a
de
Daza Chacón
.... ....
.. ..
...
18
IV.
EL
ESTUDIO DE LAS HERIDAS EN LA
OBRA
DE
DAZA
CHACÓN
............
21
A) El concep o gene al de las he idas .. ..
....
.. ..
....
..
....
.. .. ..
.....
21
B) Las no mas gene ales pa a el a amien o de las he idas
.... ....
. 22
C) Las he idas
po
a ma de uego
............
....
.. .. .. ..
.... ....
..
.....
25
D) Desc ipción de las lesiones po e ec o explosi o ..
......
.... ....
.. 27
E)
He idas especiales
....
..
.... ....
........
..........
......
..
....
..........
28
F)
Los auma ismos del c áneo .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. 30

I
INTRODUCCION
Magní ico S . Rec o ;
Excelen ísimas e Ilus ísimas Au o idades;
Seño as y Seño es:
Cumpliendo el u no eglamen a io me cabe hoy
el
hono de
dic a la Lección Inaugu al del Cu so 1971-1972, en nues a
glo-
iosa Uni e sidad.
En
es a coyun u a, es imo que quizá no ue a opo uno expone
un p oblema especí ico y écnico de nues a disciplina, de in e és
limi ado a quienes dedicamos nues as idas a la Ciencia y el A e
de la Ci ugía.
He
c eído más ajus ado a
la
signi icación de es e Claus-
o Gene al, el abo da un ema his ó ico de la Ci ugía, segu amen e
de in e és más gene al. En es e sen ido pocos emas podíamos elegi
con más p opiedad que la ob a qui ú gica de Dionisio Daza Chacón,
po su doble condición de allisole ano y de igu a eminen e de la
Ci ugía del Renacimien o, p ecisamen e una época en que España
igu aba a la cabeza de las Ciencias y de las A es.
Al plan ea me la p oblemá ica de la con ibución de Daza
Cha-
cón al es udio de las he idas, he p ocu ado e i a una pu a conside-
ación his ó ica del p oblema; po que, en e dad, no
soy
un his o-
iado
y,
a mayo abundamien o,
el
es udio igu osamen e his ó ico
de nues o pe sonaje ue ealizado
ya
exhaus i amen e po his o ia-
-7-
do es médicos y e dade amen e compe en es en la in es igación
his ó ica 1• En e ellos, debo des aca de mane a señalada la escuela
de mi que ido amigo el p o eso Sánchez G anjel, de quien he eci-
bido abundan e inspi ación, in o mación y consejo, esenciales pa a
el cumplimien o de mi a ea.
Lo que ealmen e p e endo
es
alo a , como ci ujano del
si-
glo xx, la ob a y las ideas de un colega ilus e que nos p ecedió en
cua o siglos, p ecisamen e en nues a ciudad, aunque los a a a es
de su ida le lle a an luego po muchos caminos del ancho mundo.
Es ob io, empe o, que es e enjuiciamien o no se ía jus o ni hones o,
sin a empe a el igo de nues a c í ica a la conside ación de la
emenda e olución de
la
Ci ugía en es os cua o siglos. Podemos,
en e ec o, comen a la ob a de Daza Chacón a la luz de nues os
conocimien os ac uales,
mas
debemos hace lo si uándonos en su
iempo y luga .
1
A.
HERNÁNDEZ
MoREJÓN,
His o ia bibliog á ica de
la
Medicina española,
III,
276-318;
E.
GARCÍA
DEL
REAL,
His o ia de
la
Medicina española, 186-92,
Mad id, 1921 y
A.
GARCÍA
DEL
VILLAR,
D.
Dionisia Daza Chacón, T abajos de
la
Cá ed a de His o ia C í ica de
la
Medicina, IV: 455-64, Mad id, 1935.
-8-
II
BOSQUEJO BIOGRAFICO
Sin desmen i po ello
mi
decla ada in ención de eludi un
en oque pu amen e his ó ico,
es
obligado, pa a encuad a la ob a
que nos ocupa, el hace un bosquejo biog á ico del pe sonaje.
Nació hacia 1503 en Valladolid donde es udio iloso ía e inició
su o mación médica con el licenciado A ias y el bachille To es,
comple ando sus es udios en Salamanca, bajo el magis e io de Ponce
el Chico. T as sus años de es udio eje ció la Ci ugía en los ejé ci os
de Ca los V y, después, en la Co e.
Su
dila ada ida como ci ujano mili a pa ece que
se
inició en
el si io de Land esí,
al
que ue des inado con don Ped o de Guzmán.
Como él mismo e ie e: «aunque ha o
moc;o,
cu aua lo p incipal
que en es e exe ci o
se
o escia, po que no auia muchos de quien
echa mano». A pesa de es a modes a decla ación, su labo debió
se ele an e po cuan o que ue nomb ado po Ca los V enca gado
de la cu ación de los he idos en
el
hospi al es ablecido en Valen-
ciennes, donde
se
dis inguió de al o ma que el Empe ado le
nomb ó ci ujano du an e
el
iempo que du ase la gue a. No hab ía
de al a le abajo en su pues o y así, ue enca gado po Ca los V
de la asis encia de los quinien os he idos en la oma de la o aleza
de Sandisie , en 1544, de los que en poco iempo queda on
más
de
cua ocien os pe ec amen e cu ados.
Su
p es igio ue aumen ando has a
el
pun o de se en iado a
Mad id en 1545, enca gado de la asis encia de don Juan Vázquez,
sec e a io del Empe ado . En 1546 uel e nue amen e a España y,
-9-
conc e amen e, a Valladolid, aunque po co o iempo pues, un año
después, pa e pa a Alemania eque ido po Ca los V; encon án-
dose en Augus a ue enca gado de la asis encia de los españoles
a acados po la pes e, lo que cumplió con al pe icia que de ochen a
y dos a ec ados sólo mu ie on dos, es adís ica ealmen e no able.
Vuel e a España po enca go del Empe ado , acompañando al
P íncipe Maximiliano, quien enía a casa se con la In an a Doña
Ma ía, quedando al se icio de és a du an e su es ancia en España.
T as la ma cha de la In an a a Alemania, pasa Chacón al se icio
de la P incesa Doña Juana, a la que acompaña a Lisboa, donde ue a
casa se.
lEn
1557 y en p emio a sus muchos se icios, ue nomb ado
po la Reina pa a la plaza de ci ujano del Hospi al Mili a de la
Co e, que había quedado acan e; es e nomb amien o di ec o
mo-
i ó, empe o, la p o es a de los dipu ados, enojados
al
no habe se
con ado con ellos pa a al nomb amien o; la designación ue, sin
emba go, e endada as b illan es oposiciones, con ocadas po su
Majes ad pa a acalla las p o es as y
su
p opia conciencia; lo que
p ueba,
ya
en onces, la i ud del sis ema de oposiciones pa a
acce-
de a los pues os. Eje ció su unción du an e seis años, abandonán-
dolo
al
se nomb ado ci ujano de cáma a del P íncipe Don Ca los,
quien, además, le impuso pa a ello la enuncia a su plaza en el
Hospi al.
No pasa ía mucho iempo al se icio del P íncipe y en 1569,
po disposición de Felipe
II
pasó a las ó denes de Don Juan de
Aus ia, eanudando
así
su ida mili a en las co e ías de sus gale-
as po las cos as de Be be ía. T as un co o eg eso a España,
uel e de nue o po manda o del Rey
al
se icio de Don Juan de
Aus ia, en 1571, con quien culminó su se icio como ci ujano
mili a en la ba alla de Lepan o, donde según algunos au o es cu ó
la he ida de Don Miguel de Ce an es, aunque no haya, en e dad,
cons ancia de al hono .
Finalmen e, ol ió a
la
Co e donde ue jubilado con odos
los hono es, sueldos y p e oga i as, después de ein a y sie e años
de se icios. Aunque no hay da os conc e os sob e la echa y luga
-10-
III
LA OBRA
DE
DAZA CHACON
A)
COMPOSICIÓN
GENERAL Y
EDICIONES
DE LA MISMA.
El ex enso sabe qui ú gico de Dionisia Daza Chacón, culminó
en su g an ob a i ulada P ac ica y Teo ica de Ci gia en Romance y
en La in. Pa ece que ue esc i a
en
su
ancianidad cuando, pleno de
expe iencia, iene el eposo y la se enidad de la senec ud. Su ob a,
madu a y ex ensa, alcanzó g an di usión po dos azones undamen-
ales: ue esc i a en
la
lengua que hablaba el ulgo, el cas ellano, y
ompía con la co ien e de la adición epe ida monó onamen e,
exp esando su expe iencia i ida pe sonalmen e.
De su p ime a pa e ci a Palau 10 una p ime a edición, echada
en Valladolid, en 1580; de ella hubo o a edición ambién en Valla-
dolid en 1584 y
la
que, en dos omos,
se
publicó en Mad id, el p i-
me omo en 1609 y el segundo
en
1619. De
la
segunda pa e, dedi-
cada
al
es udio de las he idas, hubo una edición en 1595
en
Valla-
dolid.
Las
dos pa es, conjun amen e, ue on eimp esas en Mad id,
po la iuda de Alonso Ma ín, en 1628, en Valencia en 1650 y 1673
y de nue o en Mad id, po Lucas An onio de Bedma y And és
Ga cía, en 1678.
Su es ilo li e a io es, en opinión de Duble
11
: «sob io, se e o,
un poco monó ono
...
El a o con
los
clásicos le ha dado sob iedad
1°
A.
PALAU Y
DuLcET,
Manual del lib e o hispanoame icano. Bibliog a ía
gene al española e hispanoame icana, IV, 314,
2.a
edc., Ba celona, 1951.
11
C.
E.
DuBLER,
La «Ma e ia Médica» de Dioscó ides. T ansmisión medie al
y enacen is a. Vol.
V.
Glosa io médico cas ellano del siglo XVI, 112, Ba celona, 1954.
-17-

y exac i ud, pe o no mucha galanu a». En ealidad,
es
la o ma li e-
a ia di ec a,
e icaz
y sob ia que empleamos ambién
los
ci ujanos
ac uales.
B)
Los DOS GRANDES TEMAS
DE
LA OBRA
DE
DAZA
CHACÓN.
Aunque la ob a
de
Dionisio Daza Chacón
es
muy ex ensa y
a a
de
múl iples cues iones, son dos sin emba go los emas bási-
cos: las he idas y
los
umo es, en
el
más amplio sen ido de in lama-
ción, umo y apos emas.
So p ende en e dad que, en una ob a an comple a, no
se
es udie un ema an eminen emen e qui ú gico como
el
de
las
ac-
u as y luxaciones.
Según Sánchez G anjel (loe. ci .) la explicación
es
que, du an e
el siglo x ,
el
m amien o de las ac u as y las luxaciones, lo que
se
denominó Algeb a,
no
se
había inco po ado o almen e
al
que-
hace p o esional de los ci ujanos, siendo eje cido casi siemp e. po
empí icos ca en es po comple o de o mación. No
es
que los ci uja-
nos no pudie an o no supie an a a aquellas lesiones, sino que,
adicionalmen e, las habían dejado en las manos de los llamados
«algeb is as» y «bizmado es».
No al a on, cie amen e, p o es as con a
la
anomalía; así,
an o F ancisco Díaz en su Compendio de Chi u gia, como En ique
Jo ge En íquez en su Re a o del médico pe ec o hacen una du a
c í ica de aquellos «algeb is as y bizmado es», ecabando pa a los
ci ujanos
el
a amien o de los auma ismos os eoa icula es; muy
exp esi amen e, dice En ique Jo ge En íquez de aquellos empí icos:
«canalla de gen e, que han omado pa a
si
o icio de conce a , o po
mejo dezi , desconce a miemb os desconce ados, y son uynes
as ejado es, que
mas
go e as hazen en la casa que
ade ~an».
Las e apas de la inco po ación del g an ema a la Ci ugía, son
las
siguien es: Fe nando Mena, ci ujano de Felipe
II,
hizo publica
un
dec e o pa a que «ninguno
se
admi iesse
al
examen de ci ujano,
que
no
diesse cuen a del Algeb a, pa a que sandola los mismos
ci ujanos y examinandose della, ex.cu iessen y acabassen los conce -
-18-
ado es, que po
ay
andan sin en ende la ana omía de los huessos»;
aunque el in en o acasa de momen o, p on o ol ie on a insis i
Juan F agoso, Ba olomé Hidalgo de Agüe o
y,
sob e odo, Luis
Me cado quien pa a hace posible
el
examen de los «algeb is as»,
esc ibió el ex o i ulado I ns i ciones
...
pa a el ap ouechamien o y
examen de los Algeb is as; odo ello culminó con las disposiciones
sob e el examen de los ci ujanos an e el T ibunal del P o omedica o,
i madas po Felipe
III
a comienzos del siglo
x n.
Es cu ioso, empe o, que
se
uel e en la ac ualidad a sepa a la
Ci ugía de la T auma ología y O opedia, sob e odo en los países
anglosajones donde, habi ualmen e, en los T a ados de Ci ugía
se
suele omi i el es udio de las ac u as y luxaciones,
al
igual que
hicie a Dionisia Daza Chacón en
el
siglo XVI.
-19-
IV
EL
ESTUDIO
DE
LAS
HERIDAS EN LA OBRA
DE
DAZA CHACON
Es sin duda alguna su es udio de las he idas, la con ibución
más impo an e de nues o ci ujano a la Ci ugía de su iempo. No
en ano ue, du an e muchos años, un ci ujano mili a lo que
ha-
b ía de p opo ciona le una ex ensa expe iencia
al
espec o. A sus
ideas sob e
el
ema dedicamos es a lección.
A)
EL
CONCEPTO
GENERAL DE LAS HERIDAS.
Son de g an impo ancia su concep o gene al de las he idas,
sus opiniones de ca ác e pa ogénico, así como las no mas gene a-
les de su cu ación y a amien o.
Después de de ini la he ida, siguiendo los pos ulados de Ga-
leno y A icena, las clasi ica en he idas simples y compues as, de
las
cuales, la p ime a, esc ibe: «es aquella que solamen e es a en
miem-
b o, o en miemb os simples, y que no iene acciden e,
ni
causa, ni
en e medad jun o consigo, ni
de
pe dicion de sus ancia, pe o
yo
digo, que aunque la he ida llegue has a los huessos y es en co ados,
no dexa a de se simple, como no enga acciden e que impida la
con-
solidación, ni de pe dicion de subs ancia»; po el con a io, he ida
compues a «es aquella que iene consigo la causa, o acciden e, o
el
mo bo que impida la consolidacion, o de pe dicion de subs ancia».
Es a clasi icación no
se
ajus a, desde luego,
al
concep o que
hoy enemos de las he idas simples y complicadas, pe o con iene
un sen ido p ác ico de no able in e és en o den al a amien o.
-21-
Hace ex ensa e e encia a los dis in os ipos de he idas, con
múl iples ejemplos, de mane a no o iamen e simila a la ac ual;
hace algunas e lexiones sob e la causalidad de las he idas, según el
pa ón clásico, y desc ibe muy ace adamen e el cuad o clínico de
una he ida.
Como e a habi ual en la época, de alla muy de enidamen e los
da os pa a el p onós ico de las he idas, sob e odo los es a su
juicio más impo an es,
es
deci , la g andeza de la misma, la
e-
cuencia mayo o meno de los acciden es y na u aleza de los mismos
y,
inalmen e, la cons ancia de la i ud,
es
deci , la capacidad cu a-
iz indi idual (la buena o mala enca nadu a, según
el
concep o
ulga , cuyas bases cien í icas sabemos los ci ujanos de hoy). De la
capacidad de es a i ud enía Daza Chacón una idea op imis a; así,
esc ibe: «hemos is o c ueles he idas en diue sas o mas, y con
aciden es b auisimos, escapa (po la mise ico dia de Dios) dellas,
y con la buena diligencia que hemos pues o en cu a las: y po que
en
in
la i ud (que odo lo haze) p eualecio, y la buena
espe an~a
de los en e mos, y buen egimien o,
es
necesa io no desespe a del
buen sucesso en las he idas po muy mo ales que sean». Hab á que
admi i que en la eliz e en ualidad de es a incong uencia g ama i-
cal, in e end ía más la Mise ico dia Di ina que la i ud cu a i a
del he ido.
Como colo ón del p onós ico, hace una se ie de conside aciones
ú iles pa a el caso en que
el
ci ujano haya de decla a sob e la he ida
an e los ibunales. En alusiones médico-legales, Daza Chacón
se
adelan aba a su iempo, en d que no exis ía la Medicina Legal como
ciencia.
B)
LAS
NORMAS
GENERALES
PARA
EL
TRATAMIENTO
DE
LAS
HERIDAS.
En
a ios capí ulos de su ob a,
se
ocupa Daza Chacón de las
no mas gene ales pa a el a amien o de las he idas, haciéndolo de
una mane a muy o denada y sis emá ica; muchos de sus pos ulados,
pod ían se ansc i os en
un
a ado ac ual de Ci ugía.
-22-
La inalidad p incipal de odo a amien o, dice, ha de se la
unión, o sea la epa ación de la solución de con inuidad c eada po
la he ida. Pa a consegui es e
in,
se
han de cumpli cua o in en-
ciones: la p ime a
es
la limpieza de la he ida, enume ando no mas
que ecue dan a las es ablecidas cien í icamen e cua o siglos des-
pués, aunque le al a a la p ecisión c onológica, es ablecidas po
F ied ich
ya
en nues a época.
Recomienda la ex acción de los cue pos ex años de la he ida,
haciendo empe o gala de una g an p udencia, en el sen ido de que
cuando la ex acción del cue po ex año ue a muy c uen a y
ame-
naza acciden es g a es, p opugna una conduc a expec an e, espe ando
que la p opia na u aleza haga más ácil una in e ención ul e io ,
o bien que el cue po ex año
se
haga ole able; conduc a que am-
bién hoy compa i íamos, en líneas gene ales.
La
segunda in ención del a amien o alude a la unión de las
pa es apa adas, po medio de la su u a; desc ibe minuciosamen e
los ma e iales, ins umen os y écnicas de las di e sas su u as. Al
igual que el ci ujano ac ual, empleaba la seda y el hilo (p esumible-
men e de lino), p e i iendo és e po que «la seda ca mesí
es
muy
buena, po que con la g ana con o a, y desseca la he ida, y en
in
ap ouecha, y no daña. Pe o lo que
yo
he hallado en la p ac ica es,
que desga a los pun os en mas b eue iempo, que el hilo, po que
es e conse ua mucho mas iempo la su u a. Y assi engo po mejo ,
apun a con es e, que con seda». Pa ece deduci se de es e pá a o
que, en aquel siglo, man enían mucho iempo los pun os de su u a,
a di e encia del c i e io ac ual de e i a los a los pocos días.
Se
mues a en cambio opues o a la su u a con «anzuelos» y
«p endede os», e sión an igua de nues os ac uales ag a es, opi-
nión que (pe sonalmen e) compa imos po la misma azón que él
apun aba «nunca sé ni sa é es a su u a, ni la sa ía: po que no
pueden dexa de da g andissima moles ia al en e mo».
Es no ma hoy bien conocida que, al su u a una he ida p o-
unda, debe hace se de o ma que no queden en el ondo eco ecos
o espacios, donde
se
acumula se osidad y exudados, que in ec an la
he ida; pa a e i a es os espacios, hacemos su u as po planos
y,
-23-

muchas eces, su u as p o undas o ales o en masa. Idén ica no ma
seguía
ya
Daza Chacón en
el
siglo XVI. «Sabéis
-decía-
que hago
yo en he idas muy p o undas? O p o undos los pun os quan o
es
posible: y
si
es o no bas a, doy un pun o po de den o casi en el
p o undo de la he ida con na aguja co bada, o de echa (si lo puedo
haze ) y después o o en la o a pa e, y no en en e; y assi acabo
y dexo dos cabos la gos del hilo a los cabos de la he ida, y i o po el
no, y el o o: y assi jun a
lo
de abaxo. Y despues doy mis pun os
en la he ida: los quales no
es
necessa io, que ayan muy p o undos».
La
e ce a in ención del a amien o de las he idas, es
la
con-
se ación de la cos u a, pa a lo que señala como p eciso consumi
el
humo que
se
allega a la he ida a aído po el dolo , y as ello
im-
pedi que siga a luyendo a ella dicho humo , inalidad que
se
alcanza,
con
el
empleo de emedios medicamen osos. Toca aquí un p oblema
clásico de las he idas, cual
es
la acumulación de se oma y de exuda-
dos y no iene nada de ex año que e a a en su undamen o pa o-
génico. Desde luego
es
dudoso que el p oblema
se
esol ie a con
emedios medicamen osos; segu amen e ue on más e icaces los
«lechinos» y «mechas», que empleaba como d enaje y que desc ibe
de enidamen e;
se
u ilizan las «mechas»: «p incipalmen e quando
na llaga es a muy dolo osa, y
es
muy buena p ac ica, po que
se
limpia, sin que casi lo sien a el en e mo». Po supues o que Daza
Chacón no disponía de los plás icos mode nos, ni de los medios de
aspi ación p econizados ecien emen e po Redon que an o han
con ibuído a e i a el se oma de las he idas.
Desc ibe la cua a in ención, que alude a impedi sob e engan
acciden es en
el
p oceso cu a i o de las he idas, ales como dolo ,
in lamación, la disc asia o in empe ie, la calen u a, el p u i o o
co-
mezón, el espasmo, la pe lesía, el deli io o des a ío y el lujo de san-
g e, odos los cuales son desc i os con de alle, señalando los eme-
dios dic ados po su dila ada expe iencia; a pesa de ella,
se
mues a
an ponde ado que, cuando sob e enga calen u a ecomienda «lo
mejo que le es a al pacien e y aun al ci ujano
es
ecu i al consejo
de médico doc o», an eceden e cla o de las ecuen es consul as
médico-qui ú gicas de nues os días.
-24-
Desc ibe, además, los cuidados de ca ác e gene al, que han de
ene se con los he idos, habi ación en que deben acomoda se, impo -
ancia del ai e, medidas die é i cas, sueño y igilia, mo imien o y
quie ud, acciden es anímicos, e c. Hace ambién una c í ica del
a-
moso acei e u ilizado po Apa icio en Toledo, pa a la cu ación de las
he idas y sob e
el
que hubo de emi i , nues o ci ujano, in o me
solici ado po el Consejo Real; en él con i mó las i udes del á -
¡maco,
pe o ep obó la o ma de u iliza lo su au o , con exclusión
de odo o o ipo de cuidados y sin ene en cuen a las complexiones,
edad ni géne o de las he idas; e mina a i mando que en es años
habían allecido doscien os ein a y dos he idos, a ados de aque-
lla mane a.
C)
LAS
HERIDAS
POR
ARMA
DE
FUEGO.
T es capí ulos dedica Dionisia Daza Chacón al es udio de las
he idas po a ma de uego y cons i uyen, sin duda, la pa e c ucial
de su ob a.
En
su dila ada ida como ci ujano mili a o zosamen e
hab ía de adqui i una g an expe iencia en es e ipo de he idas.
Hubo una g an polémica en aquel siglo sob e la na u aleza de
las he idas po a mas de uego, de ca ac e ís icas dis in as a las que
an e io men e había padecido el homb e. Muchos las epu aban
em-
ponzoñadas o enenosas, sugi iendo un e ec o óxico de la pól o a
y p oduc os de la combus ión; en consecuencia,
se
siguie on las
no mas dic adas po Gio anni da Vigo y Al onso Fe eo, ealizando
una cau e ización de la he ida, supues amen e enenosa.
El p opio Daza Chacón, según con iesa, siguió algún iempo
es e a amien o,
al
igual que el «doc íssimo Vesalio»; hallándose
en I alia, con los ejé ci os del Empe ado , u o la o una de conoce
a un ci ujano i aliano, a quien ci a con el nomb e de «Mice Ba o-
lomé»; como supone So iano de la Rosa
12
debe a a se de Ba ola-
12
C.
SoRIANO
DE
LA
RosA,
La ob a qui ú gica de Daza Chacón, Publicaciones
del Semina io de His o ia de la Medicina. Uni e sidad
de
Salamanca, Tomo
Il,
núm.
1,
pág. 50, 1958.
-25-
mé Maggi, quien, con Amb osio Pa é, de endió po p ime a ez la
no oxicidad ni caus icidad de las he idas po a ma de uego.
El encuen o
es
e e ido po nues o ci ujano, de la siguien e
mane a: « ino al campo n ci ujano i aliano, que
se
llamaua Mice
Ba olomé, muy doc o y de mucha expe iencia: y
comen~o
a cu a
es as he idas de muy o a mane a, que noso os las cu auamos, que
e a como
si
se
cu a a na he ida con usa: con lo cual ganaua muchos
escudos, y mucho c edi o, que como no ma y izaua los he idos
(como noso os lo haziamos) con los cau e ios, odo le sucedía bien,
y cu aua en b euissimo iempo, en espec o de lo que a noso os nos
du auan las cu as. Vis o y en endido el negocio (po los buenos
sucessos) de e minamos
d~
segui su pa ece , y con el uuimos mu-
chos y muy buenos sucessos».
De es a mane a ino a conoce Daza Chacón, que las he idas
po a mas de uego hab ían de a a se como lo que son, como he i-
das con usas. Pe o no
se
limi a a se un me o ansmiso del hallazgo
ni
el
p ime o en da lo a conoce en España (lo que po o a pa e,
ya
se ía su icien e mé i o), sino que ealizó un p o undo es udio
clínico y isiopa ológico de aquellas he idas; incluso lle ó a cabo
una e dade a in es igación expe imen al, adelan ándose a su iem-
po en es e mé odo de es udio.
Sus
a gumen aciones ienen un igo cien í ico impecable: nie-
ga
la na u aleza enenosa y «adus a» de aquellas he idas, con las azo-
nes que siguen: la u ilización de la pól o a en aplicación ópica y de
uso in e no inclusi e, en di e sos a ec os; da os de obse ación pe -
sonal, que asimismo con i maban no se enenosas ni el sali e, ni el
ca bón, el azu e o el «agua calien e»; azona cómo la in ensa con-
usión y mo i icación de los ejidos e a la causa de que las he idas
lle a an un cu so ó pido y
se
asen a an en ellas llagas pú idas,
que
se
cali icaban e óneamen e como enenosas.
Niega ambién que las he idas «hechas con a cabuz» son «com-
bus as»,
es
deci , p oducidas po
el
calo , siendo de admi a su
sólida a gumen ación: «También
se
engaña on Vigo y Al onso
Fe-
eo en dezi que es as he idas sean combus as, po que
si
lo ue an,
o las auian de quema la poluo a o la bala. Aquella no, po que en
-26-
saliendo del a cabuz, luego euanesce: pues es a menos: po que
muchas ezes i en la gue a i a a cabuzazos a na pied a, o pa a
p oua un pe o: y oma luego inmedia amen e la pelo a en la mano:
y no sen i en ella ningun gene o de calo no able sino muy emiso,
y queda muy abolladas. Vi ambién i a con una bala de ce a, y
en a mas de n dedo en n made o, y no
se
de e i nada della:
pues si lleua a calo , que pudie a quema la ca ne, con mas acilidad
de i ie a la ce a»; «assi que es as he idas yo no las engo, ni lo son
enenosas, ni combus as, po que cu e muchos, que enían con a ca-
buzazos, y las he idas muy g andes, y no sen ían que enían he idos,
y aue iempo no able que lo es aban. Pues
si
es as he idas ue an
combus as, sin ie an el uego, o calo , pe o lo no, ni, lo o o
sen ían, y ayan su bala en el cue po. Y
si
es as he idas ue an com-
bus as hizie an c us a: pe o es a no la ay, luego no lo son. Vi algu-
nos he idos en las manos, y quema el guan e sin quema se y aun
sin ompe se. Vi a o os, en los quales la bala me io consigo
peda~os
de paño del es ido, y de la camisa sin quema los, ni aun chamus-
ca los. Y es o bas a pa a unda nues a in encion: lo qual no hemos
dicho, po con adezi a nadie, sino solamen e, po que sabida es a
e dad, no anden i ubeando en
lo
que oca a la cu ación».
D)
DESCRIPCIÓN
DE
LAS
LESIONES
POR
EFECTO
EXPLOSIVO.
Es posible que Daza Chacón ue a el p ime o en desc ibi las
lesiones que hoy conocemos po e ec o explosi o, bajo el é mino
anglosajón «blas inju y», es udiadas po Mo h en 1916; «blas »
signi ica «soplo» y comp ende los cuad os lesionales p oducidos po
el « ien o del obús».
Sin duda alguna, nues o pe sonaje alude a es e ipo de lesio-
nes, de la siguien e mane a: «Tambien i a dos en la gue a, que
al
no le passo po en e las pie nas na bala de una culeb ina, y
lleuole solamen e los a e anes de las
cal~as,
y sin haze le he ida
ninguna mu io den o de doze ho as, con haze le odos los bene-
icios
posibles: hinchosele el muslo, y in lamosele b auamen e. Y
solo la causa ue, que de la g an u ia que lleuaua la pelo a, no solo
-27-
Finalizamos aquí nues a Lección Inaugu al en la que condensa-
mos
las enseñanzas de un allisole ano ilus e sob e el a amien o
de las he idas, dadas hace cua o siglos y sin emba go ac uales. En
es os iempos en que los a ances de las ciencias hacen
al
homb e
ac ual sobe bio en demasía, con iene eco da que muchas ideas que
nos pa ecen de nue o cuño ienen, en e dad, aíces muy an iguas.
Es una lección de modes ia que nos da la His o ia (g an maes a de
la ida) y que con iene eco da en es a Lección Inaugu al.
He
dicho
-34-

ACABOSE DE
IMPRIMIR
ESTE
DISCURSO
DE
APERTURA
DEL CURSO ACADÉMICO 1971-72,
DE
LA UNI-
VERSIDAD
DE
VALLADOLID,
EL
DÍA 28
DE
SEPTIEMBRE
DE
1971,
EN
LOS TA-
LLERES
DE LA EDITORIAL
«SEVER-cUESTA»,
DE
VALLADOLID