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Dionisio Daza Chacón, cirujano del Renacimiento : su aportación al tratamiento de las heridas : lección inaugural del curso 1971-1972 / J. Beltrán de Heredia y de Onís.

Beltrán de Heredia y Onís, José María

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' 1 :;)¡i·, ,_ ... ,. / ., L . . " ! UNIVERSIDAD DE VALLADOLID J. BELTRAN DE HEREDIA Y DE ONIS CATEDRATICO DE PATOLOGIA QUIRURGICA FACULTAD DE MEDICINA DE VALLADOLID DIONISIO DAZA CHACON, CIRUJANO DEL RENACIMIENTO; SU APOR T ACION AL TRATAMIENTO DE LAS HERIDAS LECCION INAUGURAL DEL CURSO 1971-72 DE LA UNIVERSIDAD DE VALLADOLID VALLADOLID 1971 DIONISIO DAZA CHACON, CIRUJANO DEL RENACIMIENTO; SU APORTACION AL TRATAMIENTO DE LAS HERIDAS <LECCION INAUGURAL DEL CURSO 1971-72 DE LA UNIVERSIDAD DE VALLADOLID) liiiliiiiíliji 5>0 o o o o 1 8 9 4 o 'Tb ,- p F > - ~u DE VALLADOLID J. BELTRAN DE HEREDIA Y DE ONIS CATEDRATICO DE PATOLOG!A QU!RURG!CA FACULTAD DE MEDICINA DE VALLADOLID DIONISIO DAZA CHACON, CIRUJANO DEL RENACIMIENTO; SU APORTACION AL TRATAMIENTO DE LAS HERIDAS LECCION INAUGURAL DEL CURSO 1971-72 DE LA UNIVERSIDAD DE VALLADOLID VALLADOLID 1971 Depósi o legal: VA. 753- 1971 Talle es ipog ó lcos de la Edi o ial SEVER-CUESTA. P ado, 10 y 12- Valladolid, 1971 IN DICE Págs. I. INTRODUCCIÓN .. .. . . . . . .. . .. . .. . .. . .. .. . . .. .. .. . . . . . .. . .. . . . .. . . . . . .. . .. . .. . . . . . 7 II. BosQUEJO BIOGRÁFICO .. . . . .. . . .. . .. . . .. . . . .. .. .. . . . . .. . . . . . . . . . . . . .. . . .. . .. . . . 9 A) La enseñanza de la ci ugía en el siglo XVI .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. 11 B) Tex os p obablemen e es udiados po Daza Chacón .... .. .. .. .... . 12 C) Expe iencia y adición en la ob a de Daza Chacón .. .. .. .. .. .. .. . 13 D) El concep o de la ci ugía en la ob a de Daza Chacón .. .. .. .. .... 14 E) Obje i o y medios de la Ci ugía de Daza Chacón .... .. .. .. .... . 15 F) El humanismo de Daza Chacón .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. . 16 III. LA OBRA DE DAZA CHACÓN .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. . 17 A) Composición gene al y ediciones de la misma . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 17 B) Los dos g andes emas de la ob a de Daza Chacón .... .... .. .. ... 18 IV. EL ESTUDIO DE LAS HERIDAS EN LA OBRA DE DAZA CHACÓN ............ 21 A) El concep o gene al de las he idas .. .. .... .. .. .... .. .... .. .. .. ..... 21 B) Las no mas gene ales pa a el a amien o de las he idas .... .... . 22 C) Las he idas po a ma de uego ............ .... .. .. .. .. .... .... .. ..... 25 D) Desc ipción de las lesiones po e ec o explosi o .. ...... .... .... .. 27 E) He idas especiales .... .. .... .... ........ .......... ...... .. .... .......... 28 F) Los auma ismos del c áneo .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. 30 I INTRODUCCION Magní ico S . Rec o ; Excelen ísimas e Ilus ísimas Au o idades; Seño as y Seño es: Cumpliendo el u no eglamen a io me cabe hoy el hono de dic a la Lección Inaugu al del Cu so 1971-1972, en nues a glo- iosa Uni e sidad. En es a coyun u a, es imo que quizá no ue a opo uno expone un p oblema especí ico y écnico de nues a disciplina, de in e és limi ado a quienes dedicamos nues as idas a la Ciencia y el A e de la Ci ugía. He c eído más ajus ado a la signi icación de es e Claus- o Gene al, el abo da un ema his ó ico de la Ci ugía, segu amen e de in e és más gene al. En es e sen ido pocos emas podíamos elegi con más p opiedad que la ob a qui ú gica de Dionisio Daza Chacón, po su doble condición de allisole ano y de igu a eminen e de la Ci ugía del Renacimien o, p ecisamen e una época en que España igu aba a la cabeza de las Ciencias y de las A es. Al plan ea me la p oblemá ica de la con ibución de Daza Cha- cón al es udio de las he idas, he p ocu ado e i a una pu a conside- ación his ó ica del p oblema; po que, en e dad, no soy un his o- iado y, a mayo abundamien o, el es udio igu osamen e his ó ico de nues o pe sonaje ue ealizado ya exhaus i amen e po his o ia- -7- do es médicos y e dade amen e compe en es en la in es igación his ó ica 1• En e ellos, debo des aca de mane a señalada la escuela de mi que ido amigo el p o eso Sánchez G anjel, de quien he eci- bido abundan e inspi ación, in o mación y consejo, esenciales pa a el cumplimien o de mi a ea. Lo que ealmen e p e endo es alo a , como ci ujano del si- glo xx, la ob a y las ideas de un colega ilus e que nos p ecedió en cua o siglos, p ecisamen e en nues a ciudad, aunque los a a a es de su ida le lle a an luego po muchos caminos del ancho mundo. Es ob io, empe o, que es e enjuiciamien o no se ía jus o ni hones o, sin a empe a el igo de nues a c í ica a la conside ación de la emenda e olución de la Ci ugía en es os cua o siglos. Podemos, en e ec o, comen a la ob a de Daza Chacón a la luz de nues os conocimien os ac uales, mas debemos hace lo si uándonos en su iempo y luga . 1 A. HERNÁNDEZ MoREJÓN, His o ia bibliog á ica de la Medicina española, III, 276-318; E. GARCÍA DEL REAL, His o ia de la Medicina española, 186-92, Mad id, 1921 y A. GARCÍA DEL VILLAR, D. Dionisia Daza Chacón, T abajos de la Cá ed a de His o ia C í ica de la Medicina, IV: 455-64, Mad id, 1935. -8- II BOSQUEJO BIOGRAFICO Sin desmen i po ello mi decla ada in ención de eludi un en oque pu amen e his ó ico, es obligado, pa a encuad a la ob a que nos ocupa, el hace un bosquejo biog á ico del pe sonaje. Nació hacia 1503 en Valladolid donde es udio iloso ía e inició su o mación médica con el licenciado A ias y el bachille To es, comple ando sus es udios en Salamanca, bajo el magis e io de Ponce el Chico. T as sus años de es udio eje ció la Ci ugía en los ejé ci os de Ca los V y, después, en la Co e. Su dila ada ida como ci ujano mili a pa ece que se inició en el si io de Land esí, al que ue des inado con don Ped o de Guzmán. Como él mismo e ie e: «aunque ha o moc;o, cu aua lo p incipal que en es e exe ci o se o escia, po que no auia muchos de quien echa mano». A pesa de es a modes a decla ación, su labo debió se ele an e po cuan o que ue nomb ado po Ca los V enca gado de la cu ación de los he idos en el hospi al es ablecido en Valen- ciennes, donde se dis inguió de al o ma que el Empe ado le nomb ó ci ujano du an e el iempo que du ase la gue a. No hab ía de al a le abajo en su pues o y así, ue enca gado po Ca los V de la asis encia de los quinien os he idos en la oma de la o aleza de Sandisie , en 1544, de los que en poco iempo queda on más de cua ocien os pe ec amen e cu ados. Su p es igio ue aumen ando has a el pun o de se en iado a Mad id en 1545, enca gado de la asis encia de don Juan Vázquez, sec e a io del Empe ado . En 1546 uel e nue amen e a España y, -9- conc e amen e, a Valladolid, aunque po co o iempo pues, un año después, pa e pa a Alemania eque ido po Ca los V; encon án- dose en Augus a ue enca gado de la asis encia de los españoles a acados po la pes e, lo que cumplió con al pe icia que de ochen a y dos a ec ados sólo mu ie on dos, es adís ica ealmen e no able. Vuel e a España po enca go del Empe ado , acompañando al P íncipe Maximiliano, quien enía a casa se con la In an a Doña Ma ía, quedando al se icio de és a du an e su es ancia en España. T as la ma cha de la In an a a Alemania, pasa Chacón al se icio de la P incesa Doña Juana, a la que acompaña a Lisboa, donde ue a casa se. lEn 1557 y en p emio a sus muchos se icios, ue nomb ado po la Reina pa a la plaza de ci ujano del Hospi al Mili a de la Co e, que había quedado acan e; es e nomb amien o di ec o mo- i ó, empe o, la p o es a de los dipu ados, enojados al no habe se con ado con ellos pa a al nomb amien o; la designación ue, sin emba go, e endada as b illan es oposiciones, con ocadas po su Majes ad pa a acalla las p o es as y su p opia conciencia; lo que p ueba, ya en onces, la i ud del sis ema de oposiciones pa a acce- de a los pues os. Eje ció su unción du an e seis años, abandonán- dolo al se nomb ado ci ujano de cáma a del P íncipe Don Ca los, quien, además, le impuso pa a ello la enuncia a su plaza en el Hospi al. No pasa ía mucho iempo al se icio del P íncipe y en 1569, po disposición de Felipe II pasó a las ó denes de Don Juan de Aus ia, eanudando así su ida mili a en las co e ías de sus gale- as po las cos as de Be be ía. T as un co o eg eso a España, uel e de nue o po manda o del Rey al se icio de Don Juan de Aus ia, en 1571, con quien culminó su se icio como ci ujano mili a en la ba alla de Lepan o, donde según algunos au o es cu ó la he ida de Don Miguel de Ce an es, aunque no haya, en e dad, cons ancia de al hono . Finalmen e, ol ió a la Co e donde ue jubilado con odos los hono es, sueldos y p e oga i as, después de ein a y sie e años de se icios. Aunque no hay da os conc e os sob e la echa y luga -10- III LA OBRA DE DAZA CHACON A) COMPOSICIÓN GENERAL Y EDICIONES DE LA MISMA. El ex enso sabe qui ú gico de Dionisia Daza Chacón, culminó en su g an ob a i ulada P ac ica y Teo ica de Ci gia en Romance y en La in. Pa ece que ue esc i a en su ancianidad cuando, pleno de expe iencia, iene el eposo y la se enidad de la senec ud. Su ob a, madu a y ex ensa, alcanzó g an di usión po dos azones undamen- ales: ue esc i a en la lengua que hablaba el ulgo, el cas ellano, y ompía con la co ien e de la adición epe ida monó onamen e, exp esando su expe iencia i ida pe sonalmen e. De su p ime a pa e ci a Palau 10 una p ime a edición, echada en Valladolid, en 1580; de ella hubo o a edición ambién en Valla- dolid en 1584 y la que, en dos omos, se publicó en Mad id, el p i- me omo en 1609 y el segundo en 1619. De la segunda pa e, dedi- cada al es udio de las he idas, hubo una edición en 1595 en Valla- dolid. Las dos pa es, conjun amen e, ue on eimp esas en Mad id, po la iuda de Alonso Ma ín, en 1628, en Valencia en 1650 y 1673 y de nue o en Mad id, po Lucas An onio de Bedma y And és Ga cía, en 1678. Su es ilo li e a io es, en opinión de Duble 11 : «sob io, se e o, un poco monó ono ... El a o con los clásicos le ha dado sob iedad 1° A. PALAU Y DuLcET, Manual del lib e o hispanoame icano. Bibliog a ía gene al española e hispanoame icana, IV, 314, 2.a edc., Ba celona, 1951. 11 C. E. DuBLER, La «Ma e ia Médica» de Dioscó ides. T ansmisión medie al y enacen is a. Vol. V. Glosa io médico cas ellano del siglo XVI, 112, Ba celona, 1954. -17- y exac i ud, pe o no mucha galanu a». En ealidad, es la o ma li e- a ia di ec a, e icaz y sob ia que empleamos ambién los ci ujanos ac uales. B) Los DOS GRANDES TEMAS DE LA OBRA DE DAZA CHACÓN. Aunque la ob a de Dionisio Daza Chacón es muy ex ensa y a a de múl iples cues iones, son dos sin emba go los emas bási- cos: las he idas y los umo es, en el más amplio sen ido de in lama- ción, umo y apos emas. So p ende en e dad que, en una ob a an comple a, no se es udie un ema an eminen emen e qui ú gico como el de las ac- u as y luxaciones. Según Sánchez G anjel (loe. ci .) la explicación es que, du an e el siglo x , el m amien o de las ac u as y las luxaciones, lo que se denominó Algeb a, no se había inco po ado o almen e al que- hace p o esional de los ci ujanos, siendo eje cido casi siemp e. po empí icos ca en es po comple o de o mación. No es que los ci uja- nos no pudie an o no supie an a a aquellas lesiones, sino que, adicionalmen e, las habían dejado en las manos de los llamados «algeb is as» y «bizmado es». No al a on, cie amen e, p o es as con a la anomalía; así, an o F ancisco Díaz en su Compendio de Chi u gia, como En ique Jo ge En íquez en su Re a o del médico pe ec o hacen una du a c í ica de aquellos «algeb is as y bizmado es», ecabando pa a los ci ujanos el a amien o de los auma ismos os eoa icula es; muy exp esi amen e, dice En ique Jo ge En íquez de aquellos empí icos: «canalla de gen e, que han omado pa a si o icio de conce a , o po mejo dezi , desconce a miemb os desconce ados, y son uynes as ejado es, que mas go e as hazen en la casa que ade ~an». Las e apas de la inco po ación del g an ema a la Ci ugía, son las siguien es: Fe nando Mena, ci ujano de Felipe II, hizo publica un dec e o pa a que «ninguno se admi iesse al examen de ci ujano, que no diesse cuen a del Algeb a, pa a que sandola los mismos ci ujanos y examinandose della, ex.cu iessen y acabassen los conce - -18- ado es, que po ay andan sin en ende la ana omía de los huessos»; aunque el in en o acasa de momen o, p on o ol ie on a insis i Juan F agoso, Ba olomé Hidalgo de Agüe o y, sob e odo, Luis Me cado quien pa a hace posible el examen de los «algeb is as», esc ibió el ex o i ulado I ns i ciones ... pa a el ap ouechamien o y examen de los Algeb is as; odo ello culminó con las disposiciones sob e el examen de los ci ujanos an e el T ibunal del P o omedica o, i madas po Felipe III a comienzos del siglo x n. Es cu ioso, empe o, que se uel e en la ac ualidad a sepa a la Ci ugía de la T auma ología y O opedia, sob e odo en los países anglosajones donde, habi ualmen e, en los T a ados de Ci ugía se suele omi i el es udio de las ac u as y luxaciones, al igual que hicie a Dionisia Daza Chacón en el siglo XVI. -19- IV EL ESTUDIO DE LAS HERIDAS EN LA OBRA DE DAZA CHACON Es sin duda alguna su es udio de las he idas, la con ibución más impo an e de nues o ci ujano a la Ci ugía de su iempo. No en ano ue, du an e muchos años, un ci ujano mili a lo que ha- b ía de p opo ciona le una ex ensa expe iencia al espec o. A sus ideas sob e el ema dedicamos es a lección. A) EL CONCEPTO GENERAL DE LAS HERIDAS. Son de g an impo ancia su concep o gene al de las he idas, sus opiniones de ca ác e pa ogénico, así como las no mas gene a- les de su cu ación y a amien o. Después de de ini la he ida, siguiendo los pos ulados de Ga- leno y A icena, las clasi ica en he idas simples y compues as, de las cuales, la p ime a, esc ibe: «es aquella que solamen e es a en miem- b o, o en miemb os simples, y que no iene acciden e, ni causa, ni en e medad jun o consigo, ni de pe dicion de sus ancia, pe o yo digo, que aunque la he ida llegue has a los huessos y es en co ados, no dexa a de se simple, como no enga acciden e que impida la con- solidación, ni de pe dicion de subs ancia»; po el con a io, he ida compues a «es aquella que iene consigo la causa, o acciden e, o el mo bo que impida la consolidacion, o de pe dicion de subs ancia». Es a clasi icación no se ajus a, desde luego, al concep o que hoy enemos de las he idas simples y complicadas, pe o con iene un sen ido p ác ico de no able in e és en o den al a amien o. -21- Hace ex ensa e e encia a los dis in os ipos de he idas, con múl iples ejemplos, de mane a no o iamen e simila a la ac ual; hace algunas e lexiones sob e la causalidad de las he idas, según el pa ón clásico, y desc ibe muy ace adamen e el cuad o clínico de una he ida. Como e a habi ual en la época, de alla muy de enidamen e los da os pa a el p onós ico de las he idas, sob e odo los es a su juicio más impo an es, es deci , la g andeza de la misma, la e- cuencia mayo o meno de los acciden es y na u aleza de los mismos y, inalmen e, la cons ancia de la i ud, es deci , la capacidad cu a- iz indi idual (la buena o mala enca nadu a, según el concep o ulga , cuyas bases cien í icas sabemos los ci ujanos de hoy). De la capacidad de es a i ud enía Daza Chacón una idea op imis a; así, esc ibe: «hemos is o c ueles he idas en diue sas o mas, y con aciden es b auisimos, escapa (po la mise ico dia de Dios) dellas, y con la buena diligencia que hemos pues o en cu a las: y po que en in la i ud (que odo lo haze) p eualecio, y la buena espe an~a de los en e mos, y buen egimien o, es necesa io no desespe a del buen sucesso en las he idas po muy mo ales que sean». Hab á que admi i que en la eliz e en ualidad de es a incong uencia g ama i- cal, in e end ía más la Mise ico dia Di ina que la i ud cu a i a del he ido. Como colo ón del p onós ico, hace una se ie de conside aciones ú iles pa a el caso en que el ci ujano haya de decla a sob e la he ida an e los ibunales. En alusiones médico-legales, Daza Chacón se adelan aba a su iempo, en d que no exis ía la Medicina Legal como ciencia. B) LAS NORMAS GENERALES PARA EL TRATAMIENTO DE LAS HERIDAS. En a ios capí ulos de su ob a, se ocupa Daza Chacón de las no mas gene ales pa a el a amien o de las he idas, haciéndolo de una mane a muy o denada y sis emá ica; muchos de sus pos ulados, pod ían se ansc i os en un a ado ac ual de Ci ugía. -22- La inalidad p incipal de odo a amien o, dice, ha de se la unión, o sea la epa ación de la solución de con inuidad c eada po la he ida. Pa a consegui es e in, se han de cumpli cua o in en- ciones: la p ime a es la limpieza de la he ida, enume ando no mas que ecue dan a las es ablecidas cien í icamen e cua o siglos des- pués, aunque le al a a la p ecisión c onológica, es ablecidas po F ied ich ya en nues a época. Recomienda la ex acción de los cue pos ex años de la he ida, haciendo empe o gala de una g an p udencia, en el sen ido de que cuando la ex acción del cue po ex año ue a muy c uen a y ame- naza acciden es g a es, p opugna una conduc a expec an e, espe ando que la p opia na u aleza haga más ácil una in e ención ul e io , o bien que el cue po ex año se haga ole able; conduc a que am- bién hoy compa i íamos, en líneas gene ales. La segunda in ención del a amien o alude a la unión de las pa es apa adas, po medio de la su u a; desc ibe minuciosamen e los ma e iales, ins umen os y écnicas de las di e sas su u as. Al igual que el ci ujano ac ual, empleaba la seda y el hilo (p esumible- men e de lino), p e i iendo és e po que «la seda ca mesí es muy buena, po que con la g ana con o a, y desseca la he ida, y en in ap ouecha, y no daña. Pe o lo que yo he hallado en la p ac ica es, que desga a los pun os en mas b eue iempo, que el hilo, po que es e conse ua mucho mas iempo la su u a. Y assi engo po mejo , apun a con es e, que con seda». Pa ece deduci se de es e pá a o que, en aquel siglo, man enían mucho iempo los pun os de su u a, a di e encia del c i e io ac ual de e i a los a los pocos días. Se mues a en cambio opues o a la su u a con «anzuelos» y «p endede os», e sión an igua de nues os ac uales ag a es, opi- nión que (pe sonalmen e) compa imos po la misma azón que él apun aba «nunca sé ni sa é es a su u a, ni la sa ía: po que no pueden dexa de da g andissima moles ia al en e mo». Es no ma hoy bien conocida que, al su u a una he ida p o- unda, debe hace se de o ma que no queden en el ondo eco ecos o espacios, donde se acumula se osidad y exudados, que in ec an la he ida; pa a e i a es os espacios, hacemos su u as po planos y, -23- muchas eces, su u as p o undas o ales o en masa. Idén ica no ma seguía ya Daza Chacón en el siglo XVI. «Sabéis -decía- que hago yo en he idas muy p o undas? O p o undos los pun os quan o es posible: y si es o no bas a, doy un pun o po de den o casi en el p o undo de la he ida con na aguja co bada, o de echa (si lo puedo haze ) y después o o en la o a pa e, y no en en e; y assi acabo y dexo dos cabos la gos del hilo a los cabos de la he ida, y i o po el no, y el o o: y assi jun a lo de abaxo. Y despues doy mis pun os en la he ida: los quales no es necessa io, que ayan muy p o undos». La e ce a in ención del a amien o de las he idas, es la con- se ación de la cos u a, pa a lo que señala como p eciso consumi el humo que se allega a la he ida a aído po el dolo , y as ello im- pedi que siga a luyendo a ella dicho humo , inalidad que se alcanza, con el empleo de emedios medicamen osos. Toca aquí un p oblema clásico de las he idas, cual es la acumulación de se oma y de exuda- dos y no iene nada de ex año que e a a en su undamen o pa o- génico. Desde luego es dudoso que el p oblema se esol ie a con emedios medicamen osos; segu amen e ue on más e icaces los «lechinos» y «mechas», que empleaba como d enaje y que desc ibe de enidamen e; se u ilizan las «mechas»: «p incipalmen e quando na llaga es a muy dolo osa, y es muy buena p ac ica, po que se limpia, sin que casi lo sien a el en e mo». Po supues o que Daza Chacón no disponía de los plás icos mode nos, ni de los medios de aspi ación p econizados ecien emen e po Redon que an o han con ibuído a e i a el se oma de las he idas. Desc ibe la cua a in ención, que alude a impedi sob e engan acciden es en el p oceso cu a i o de las he idas, ales como dolo , in lamación, la disc asia o in empe ie, la calen u a, el p u i o o co- mezón, el espasmo, la pe lesía, el deli io o des a ío y el lujo de san- g e, odos los cuales son desc i os con de alle, señalando los eme- dios dic ados po su dila ada expe iencia; a pesa de ella, se mues a an ponde ado que, cuando sob e enga calen u a ecomienda «lo mejo que le es a al pacien e y aun al ci ujano es ecu i al consejo de médico doc o», an eceden e cla o de las ecuen es consul as médico-qui ú gicas de nues os días. -24- Desc ibe, además, los cuidados de ca ác e gene al, que han de ene se con los he idos, habi ación en que deben acomoda se, impo - ancia del ai e, medidas die é i cas, sueño y igilia, mo imien o y quie ud, acciden es anímicos, e c. Hace ambién una c í ica del a- moso acei e u ilizado po Apa icio en Toledo, pa a la cu ación de las he idas y sob e el que hubo de emi i , nues o ci ujano, in o me solici ado po el Consejo Real; en él con i mó las i udes del á - ¡maco, pe o ep obó la o ma de u iliza lo su au o , con exclusión de odo o o ipo de cuidados y sin ene en cuen a las complexiones, edad ni géne o de las he idas; e mina a i mando que en es años habían allecido doscien os ein a y dos he idos, a ados de aque- lla mane a. C) LAS HERIDAS POR ARMA DE FUEGO. T es capí ulos dedica Dionisia Daza Chacón al es udio de las he idas po a ma de uego y cons i uyen, sin duda, la pa e c ucial de su ob a. En su dila ada ida como ci ujano mili a o zosamen e hab ía de adqui i una g an expe iencia en es e ipo de he idas. Hubo una g an polémica en aquel siglo sob e la na u aleza de las he idas po a mas de uego, de ca ac e ís icas dis in as a las que an e io men e había padecido el homb e. Muchos las epu aban em- ponzoñadas o enenosas, sugi iendo un e ec o óxico de la pól o a y p oduc os de la combus ión; en consecuencia, se siguie on las no mas dic adas po Gio anni da Vigo y Al onso Fe eo, ealizando una cau e ización de la he ida, supues amen e enenosa. El p opio Daza Chacón, según con iesa, siguió algún iempo es e a amien o, al igual que el «doc íssimo Vesalio»; hallándose en I alia, con los ejé ci os del Empe ado , u o la o una de conoce a un ci ujano i aliano, a quien ci a con el nomb e de «Mice Ba o- lomé»; como supone So iano de la Rosa 12 debe a a se de Ba ola- 12 C. SoRIANO DE LA RosA, La ob a qui ú gica de Daza Chacón, Publicaciones del Semina io de His o ia de la Medicina. Uni e sidad de Salamanca, Tomo Il, núm. 1, pág. 50, 1958. -25- mé Maggi, quien, con Amb osio Pa é, de endió po p ime a ez la no oxicidad ni caus icidad de las he idas po a ma de uego. El encuen o es e e ido po nues o ci ujano, de la siguien e mane a: « ino al campo n ci ujano i aliano, que se llamaua Mice Ba olomé, muy doc o y de mucha expe iencia: y comen~o a cu a es as he idas de muy o a mane a, que noso os las cu auamos, que e a como si se cu a a na he ida con usa: con lo cual ganaua muchos escudos, y mucho c edi o, que como no ma y izaua los he idos (como noso os lo haziamos) con los cau e ios, odo le sucedía bien, y cu aua en b euissimo iempo, en espec o de lo que a noso os nos du auan las cu as. Vis o y en endido el negocio (po los buenos sucessos) de e minamos d~ segui su pa ece , y con el uuimos mu- chos y muy buenos sucessos». De es a mane a ino a conoce Daza Chacón, que las he idas po a mas de uego hab ían de a a se como lo que son, como he i- das con usas. Pe o no se limi a a se un me o ansmiso del hallazgo ni el p ime o en da lo a conoce en España (lo que po o a pa e, ya se ía su icien e mé i o), sino que ealizó un p o undo es udio clínico y isiopa ológico de aquellas he idas; incluso lle ó a cabo una e dade a in es igación expe imen al, adelan ándose a su iem- po en es e mé odo de es udio. Sus a gumen aciones ienen un igo cien í ico impecable: nie- ga la na u aleza enenosa y «adus a» de aquellas he idas, con las azo- nes que siguen: la u ilización de la pól o a en aplicación ópica y de uso in e no inclusi e, en di e sos a ec os; da os de obse ación pe - sonal, que asimismo con i maban no se enenosas ni el sali e, ni el ca bón, el azu e o el «agua calien e»; azona cómo la in ensa con- usión y mo i icación de los ejidos e a la causa de que las he idas lle a an un cu so ó pido y se asen a an en ellas llagas pú idas, que se cali icaban e óneamen e como enenosas. Niega ambién que las he idas «hechas con a cabuz» son «com- bus as», es deci , p oducidas po el calo , siendo de admi a su sólida a gumen ación: «También se engaña on Vigo y Al onso Fe- eo en dezi que es as he idas sean combus as, po que si lo ue an, o las auian de quema la poluo a o la bala. Aquella no, po que en -26- saliendo del a cabuz, luego euanesce: pues es a menos: po que muchas ezes i en la gue a i a a cabuzazos a na pied a, o pa a p oua un pe o: y oma luego inmedia amen e la pelo a en la mano: y no sen i en ella ningun gene o de calo no able sino muy emiso, y queda muy abolladas. Vi ambién i a con una bala de ce a, y en a mas de n dedo en n made o, y no se de e i nada della: pues si lleua a calo , que pudie a quema la ca ne, con mas acilidad de i ie a la ce a»; «assi que es as he idas yo no las engo, ni lo son enenosas, ni combus as, po que cu e muchos, que enían con a ca- buzazos, y las he idas muy g andes, y no sen ían que enían he idos, y aue iempo no able que lo es aban. Pues si es as he idas ue an combus as, sin ie an el uego, o calo , pe o lo no, ni, lo o o sen ían, y ayan su bala en el cue po. Y si es as he idas ue an com- bus as hizie an c us a: pe o es a no la ay, luego no lo son. Vi algu- nos he idos en las manos, y quema el guan e sin quema se y aun sin ompe se. Vi a o os, en los quales la bala me io consigo peda~os de paño del es ido, y de la camisa sin quema los, ni aun chamus- ca los. Y es o bas a pa a unda nues a in encion: lo qual no hemos dicho, po con adezi a nadie, sino solamen e, po que sabida es a e dad, no anden i ubeando en lo que oca a la cu ación». D) DESCRIPCIÓN DE LAS LESIONES POR EFECTO EXPLOSIVO. Es posible que Daza Chacón ue a el p ime o en desc ibi las lesiones que hoy conocemos po e ec o explosi o, bajo el é mino anglosajón «blas inju y», es udiadas po Mo h en 1916; «blas » signi ica «soplo» y comp ende los cuad os lesionales p oducidos po el « ien o del obús». Sin duda alguna, nues o pe sonaje alude a es e ipo de lesio- nes, de la siguien e mane a: «Tambien i a dos en la gue a, que al no le passo po en e las pie nas na bala de una culeb ina, y lleuole solamen e los a e anes de las cal~as, y sin haze le he ida ninguna mu io den o de doze ho as, con haze le odos los bene- icios posibles: hinchosele el muslo, y in lamosele b auamen e. Y solo la causa ue, que de la g an u ia que lleuaua la pelo a, no solo -27- Finalizamos aquí nues a Lección Inaugu al en la que condensa- mos las enseñanzas de un allisole ano ilus e sob e el a amien o de las he idas, dadas hace cua o siglos y sin emba go ac uales. En es os iempos en que los a ances de las ciencias hacen al homb e ac ual sobe bio en demasía, con iene eco da que muchas ideas que nos pa ecen de nue o cuño ienen, en e dad, aíces muy an iguas. Es una lección de modes ia que nos da la His o ia (g an maes a de la ida) y que con iene eco da en es a Lección Inaugu al. He dicho -34- ACABOSE DE IMPRIMIR ESTE DISCURSO DE APERTURA DEL CURSO ACADÉMICO 1971-72, DE LA UNI- VERSIDAD DE VALLADOLID, EL DÍA 28 DE SEPTIEMBRE DE 1971, EN LOS TA- LLERES DE LA EDITORIAL «SEVER-cUESTA», DE VALLADOLID