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La dermatologia en la medicina actual : discurso de apertura del curso 1977-78 / Pedro Alvarez Quiñones Caravia

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La dermatologia en la medicina actual : discurso de apertura del curso 1977-78 / Pedro Alvarez Quiñones Caravia

Author: Álvarez-Quiñones Caravia, Pedro
Publisher: Valladolid :,Universidad de Valladolid
Year: 1977
Source: https://uvadoc.uva.es/bitstream/10324/4293/1/Disc.Apert.UVA1977-78.PDF
UNIVERSIDAD
DE
VALLADOLID
PEDRO
AL
V
AREZ-QUIÑONES
CARA
VIA
CATEDRATICO
DE
DERMATOLOGIA
LA DERMA
TOLOGIA
EN LA
MEDICINA
ACTUAL
DISCURSO
DE
APERTURA
DEL
CURSO 1977-78
VALLADOLID
1977
LA
DERMATOLOGIA
EN
LA
MEDICINA ACTUAL
DISCURSO DE APERTURA DEL CURSO 1977-78
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UNIVERSIDAD
DE
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PEDRO
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V AREZ-QUIÑONES CARA
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CATEDRATICO
DE
DERMATOLOGJA
I_JA
DERMATOLOGIA
EN LA
MEDICINA
ACTUAL
VALLADOLID
1977
Depósi o
legal:
VA.
629
•
1977
---------------------------
Talle es ipog á icos de la Edi o ial
SEVER-CUESTA.
P ado,
10
y
12
·Valladolid,
1977
'alladolid,
1977
In
dice
In oducción
La
especialización
Págs.
7
11
La de ma ología como especialidad de la Medicina. 17
O ien aciones ac uales en de ma ología . . . . . . . . . . . . 23
Lep a
...................................................
35
En e medades ené eas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 39

In oducción
Los usos uni e si a ios adicionales es ablecen la celeb ación
de un Claus o ex ao dina io, pa a el ac o solemne de la inaugu a-
ción de cada nue o cu so académico, en el que un ca ed á ico ha de
p onuncia la co espondien e lección o discu so de ape u a.
En
i ud del u no igen e en nues a Uni e sidad, me co esponde en
es a ocasión el lee ese discu so o, empleando la exp esión que igu a
en el Reglamen o de 1922, el da lec u a a la «o ación inaugu al» 1•
Si, como c eo, ha de en ende se en es e caso po «o ación» el «dis-
cu so p onunciado en público con ánimo de pe suadi a los oyen es»,
en onces he de mani es a que nada puede es a más lejos de mi
áni-
mo que la p e ensión de pe suadi a quienes puedan escucha me,
de algo de lo que, en i ud
de
mi p opio escep icismo, me sien a
yo
mismo p o undamen e necesi ado
de
se pe suadido. Es po es o
po lo que he pensado que debía de ehui la en ación de ocupa me,
como posible ema de es e discu so, de cues iones e e en es al sen-
ido de la Uni e sidad, a su si uación ac ual o al des ino que pa a
ella podamos islumb a en el incie o u u o de la humanidad. Son
cues iones que siemp e me han p eocupado, y que no dudo que hu-
biesen podido o ece
un
in e és mucho más gene al que la muy
conc e a que he e minado po elegi . Pe o habiendo consumido
-y
quizás
malgas ado~
muchas ho as de e lexión en o no a
ellas, he de con esa que hoy
ya
no me sien o capaz de abo da las
ni
de expone las con e pe suasi a.
1
El
Reglamen o de Régimen In e io de
la
Uni e sidad de Valladolid, ap obado po
el Claus o eunido
en
sesión del 4 de ma zo de 1922, es ablece
en
su a ículo 155 que
«Lee á la o ación inaugu al
un
Ca ed á ico nomb ado po el Rec o , u nando en al
se icio odas las Facul ades».
El
mi&mo
Reglamen o comienza,
en
su a ículo l.",
decla ando que «La Uni e sidad au ónoma
de
Valladolid es una pe sona ju ídica, de con o -
midad con lo dispues o
en
el Código ci il, y end á la capacidad legal que de e mina· el
a ículo
1."
del Es a u o».
-7-
Es na u al que la insa is acción sea acompañan e habi ual del
quehace uni e si a io, y es na u al, epi o, po que siemp e exis i á
un abismo en e lo que se ha soñado y lo que se puede ealiza
o, an siquie a, p e ende . La misma Uni e sidad, como dice
GusDORF
2, «es una u opía,
un
sueño que cie amen e jamás ha
llegado a ealiza se po comple o sob e la az de
la
ie a». Pe o
una cosa es la insa is acción y o a, muy dis in a, el desalien o;
un
desalien o que hoy in ade es e ilizándolos los claus os uni e -
si a ios, y que
ha
sido p omo ido po quienes conduje on a la
Uni e sidad española a una si uación que,
al
menos en las Facul a-
des de Medicina, hace ya iempo que ha anqueado la on e a que
aún la sepa aba del absu do 3•
Poco ali io puede de i a se de la conside ación de o as si ua-
ciones semejan es, en las más di e sas la i udes, y algunas de las
cuales ienen de an iguo pe o, po sus pa icula es coincidencias,
ale la pena eco da la que i ía la Uni e sidad i aliana a inales
del siglo pasado, después de habe sido minis o «della pubblica
is uzione» une cie o seño Villa i; si uación que ela a en 1892
el p o eso E cole
VIDARI
4 y que, «mu a is mu andis», an o
se
pa ece a lo que ue el o igen de la nues a.
Pe o, dejando a
un
lado esas cues iones, he enido a elegi mi
ema en un campo que a añe solamen e al ámbi o de aquella pa cela
de la medicina que cons i uye el obje o de mi dedicación. Las o ien-
aciones ac uales en ese campo y algunos de los a ances log ados en
los úl imos años, cons i uyen la inalidad conc e a
de
es a e isión
que, con sólo unos escue os apun es, puede se su icien e pa a pe -
suadi de la e icacia del p og eso de la medicina en esa á ea; p o-
g eso que, po o a pa e, no ha sido meno en o as amas
de
la
ciencia y de la p ác ica médicas.
En
es e sen ido,
ya
no es a ía jus i-
icada la a i mación de Alexis
CARREL
5 cuando hace años decía que
«la medicina se halla lejos de habe disminuído los su imien os
2
GusnORF,
G., L'Uni e si é
en
Ques ion. Payo , Pa ís, 1964, p.
13.
3 Sob e la si uación
de
la enseñanza de la medicina en España, éase:
GAY
PRIETo,
J.,
Medio
siglo
de e olución de
la
medicina y de su señanza. Discu so de ape u a del cu so
académico
1972-73
en la Uni e sidad Complu ense. Mad id, 1972.
4 VIDARI, E., Le agi azioni uni e si a ie.
En
«S udi Giu idici», o ecidos po un g u-
po de p o eso es de De echo «Pe
el
XXXV anno d'insegnamen o di Filippo Se a ini».
Tipog a ia di G. Ba be a, Fi enze, 1892, p. 129.
5
CARREL,
A.,
La
incógni a del homb e. J.• ed., Joaquín Gil, Ba celona, 1939, p. 125.
-8-
humanos an o como p e ende hace nos c ee
...
», añadiendo como
explicación de es e ase o que el homb e sigue some ido, como en
iempos pasados, a
una
se ie de padecimien os en e los que men-
ciona la sí ilis.
Si
ello e a cie o en la época aún ecien e en que
CARREL
lo a i maba, no obs an e hoy esul a ía se esa una en e a-
men e alsa ap eciación. P ecisamen e en
el
caso de la sí ilis, y pese
al
acaso que supone
el
no habe conseguido desa aigada,
el
sólo
hecho de habe con e ido a esa en e medad en una de las más
ácilmen e cu ables, ep esen a una de las más g andes apo aciones
que, al bienes a de la humanidad, ha hecho la medicina mode na.
-9-
La
especialización
Los p odigiosos esul ados de la ciencia en nues o siglo apenas
hubie an podido se imaginados po el más desmesu ado op imismo
acionalis a pe o, sin duda, han sido pagados a
un
al o p ecio. Po
una pa e, sus a ances más espec acula es sólo ue on posibles me -
ced al ecu so desin eg ado de la especialización
y,
po o a, cabe
p egun a se ace ca de cuál pueda se el sen ido de ales a ances
cuando, como decíamos, hace
ya
bas an es años 6, «
...
han o o de
an espec acula mane a el equilib io en e los pode es que han
pues o en manos del homb e y la conciencia que és e iene de sus
ines, que no es a o que el cien í ico se compa e a sí mismo con el
ap endiz de b ujo y ema ene que asis i como él, en e pe plejo
y amed an ado, al despliegue de las ue zas insumisas imp uden e-
men e libe adas». Los esul ados ágicamen e aplicados de la in-
es igación a ómica, o las posibilidades alucinan es de la «ingenie-
ía» bioquímica aplicada a la manipulación gené ica, jus i ican
so-
b adamen e esa pe plejidad y ese emo .
La c ecien e ampli ud del conocimien o cien í ico, po una pa -
e
y,
po o a, el igu oso adies amien o que la ecnología mode na
exige, han obligado al homb e a con ina su ap endizaje a á eas del
conocimien o cada ez más educidas. Pe o, sob e odo, la especia-
lización ha sido impulsada po el deseo de ob ene
de
la ciencia
un endimien o p ác ico; un endimien o en é minos es ic amen e
u ili a ios, de p oduc i idad. Como señala Be and Rus
SELL
7 «la
ciencia solía alo a se como un medio pa a conoce el mundo; aho-
a, a causa del iun o de la écnica,
se
concibe como algo que mues-
6 QUIÑONES, P.
A.,
Memo ia
de
oposiciones a Cá ed a, inédi a. Valladolid, 1960,
página 2.
7 RussELL,
B.,
El impac o de
la
ciencia
en
la
sociedad. T aducción de Juan No ella
Domingo, 2.' ed., Aguila , Mad id, 1953, p. 104.
-11-
el día en que cada en idad mo bosa enga su co espondien e espe-
cialis a».
Po lo demás, insis o en que es e p oceso disg egado e a, pese
a odo, en e amen e necesa io y ha sido y es á siendo ecundo en sus
esul ados. La medicina a anza hoy me ced al abajo de equipos de
in es igación que cuen an con odo ipo de écnicos y especialis as
y,
po supues o,
es
es e mismo enómeno el que do a de su g an
e icacia a la p axis médica ac ual. Pe o, como apun ábamos en la
página 14, ello exige a su ez
un
máximo es ue zo in eg ado de
esos sabe es di ididos, pa a que no lleguen a se inú iles o, incluso,
pe judiciales. Hace
ya
muchos años, decía don G ego io
MARAÑÓN
18
que «la e olución de la medicina e ela y acen úa el hecho pa adó-
jico de que a medida que la necesidad de la especialización se hace
más no o ia y e icaz, hácese asimismo más p o unda la necesidad
de que odo médico y odo especialis a engan una base de o ien a-
ción sin é ica, gene al, que alcance a odas las amas de nues o a e,
aun a las más alejadas, de la ac i idad habi ual de cada uno». Y aun
así, como señala
LAÍN
19, « odo equipo médico debe ene como
alma un clínico no especialis a, un p ác ico p o undamen e e sado
en medicina gene al». Y añade que «és a, la medicina gene al
-un
sabe médico que pe mi e e cualquie dolencia como a ección
mo bosa del « odo» psico-o gánico en que
se
ealiza la pe sona hu-
mana y capaci e a la ez pa a enseña a los especialis as al modo de
en ende la
en e medad-,
pa ece se hoy la o ma más idónea de
esa amplia y cen al zona del a e de cu a que adicionalmen e
iene siendo llamada «medicina in e na».
En
lo que a añe
a:ho a
a la de ma ología, como especialidad de
la medicina, el iesgo común a oda especialización se minimiza en
es e caso, po la pa icula idad de a a se de una de las especiali-
dades más «gene ales»,
si
es
que cabe deci lo así 20•
En
e ec o, no
es
posible adqui i una au én ica especialización en de ma ología,
si
no
es
pa iendo de un amplio conocimien o médico gene al,
ya
que no
exis e á ea alguna básica de ese conocimien o que pueda se ajena
18
MARAÑÓN,
G.,
Manual de diagnó sico e iológico.
3.'
edic. Espasa-Calpe, Mad id,
1946, p.
IX
del p ólogo.
19
LAÍN
ENTRALGO,
P
..
loe. ci .,
no a
17-
20 Así lo dicen
T.
B.
FITZPATRICK
y colbs. Véase: De ma ology in he pe spec i e o
gene al medicine.
En
«De ma ology in Gene al Medicine», edi .
po
T.
B. Fi zpa ick y
o os,
McG aw-Hill
Book
Ca,
New
Yo k, e c., 1971, p. 5.
-19-

al
in e és de ma ológico. Bas e con eco da a ese espec o lo que en
la de ma ología suponen la inmunología y la ale gia, la mic obiolo-
gía, la pa asi ología en gene al y en pa icula la micología, la gené-
ica, la ci o- e his opa ología, la a macología, e c., y po supues o,
la medicina in e na pa a la que a su ez la colabo ación de ma oló-
gica
esul a imp escindible.
* * *
La
de ma ología puede se de inida como una pa e de la medi-
cina que se ocupa del conocimien o de la piel humana y de las
en e medades que p imi i a o secunda iamen e la a ec an, así como
de los mé odos pa a la p ese ación o la ecupe ación de la no ma-
lidad cu ánea. Fundamen almen e la de ma ología es, po consi-
guien e, una de las especialidades que p es an a ención a un ó gano,
en es e caso
la
piel; ó gano po o a pa e muy peculia
ya
que,
al
cons i ui la on e a en e el o ganismo y
el
medio ambien e, no
sólo se halla expues o a odo ipo de ag esiones p oceden es del
ex e io sino que, además, a a expe imen a con pa icula acili-
dad epe cusiones de los p ocesos pa ológicos que ocu an en el
mundo in e no que esa on e a delimi a.
Se
a a, po o o lado, de
un ó gano i al, indispensable,
ya
que el homb e no puede i i sin
su piel
y,
de hecho, pe ece cuando una de e minada ex ensión de
és a
es
des uida.
La
de ma ología, como obje o de especialización den o del
ma co de la medicina, se jus i ica po una se ie de azones de las
que
la
más impo an e es á ep esen ada po la g an complejidad de
la clínica de ma ológica, que equie e una dedicación exp esa pe o
asen ada además en
un
conocimien o amplio de la medicina in e na.
La
di icul ad que ello en aña se ac ecien a aún más po el hecho de
que, en de ma ología, la ca ac e ización comple a de los cuad os
clínicos exige el co ela o de su mo ología mic oscópica. Así, la
his opa ología cu ánea cons i uye un ámbi o es ic amen e de ma o-
lógico
al
que, po o a pa e, sólo
es
posible accede desde un p e-
io y ex enso conocimien o clínico.
La
biopsia no
es
en de ma olo-
gía un mé odo encaminado esencialmen e a es ablece c i e ios o
decisiones de «benignidad» o «malignidad», sino que ep esen a un
p ocede diagnós ico básico y casi u ina io, pe o cuya in e p e a-
-20-
ción exige un dominio de la mo ología clínica y mic oscópica nada
ácil de adqui i .
La
de ma ología incluye ambién la u ilización de écnicas
e-
apéu icas especiales, ales como las del a amien o a macológico
ópico, aplicación de de e minados mé odos de isio e apia ( c io e-
apia, adiaciones ionizan es de baja pene ación, e c.)
y,
po
su-
pues o, mé odos qui ú gicos.
En
lo que se e ie e a es os úl imos,
se
ha enido acen uando ecien emen e
el
aspec o médico-qui ú gico
de la de ma ología, des acando en es a o ien ación la in ensa labo
del p o eso
DuLANTO
y
de
su escuela
21
• Es e ca ác e de la de ma-
ología ue o icialmen e econocido po
el
Minis e io de Educación
y Ciencia en i ud del Dec e o
2.410/1962,
que dispuso que la
asigna u a de de ma ología y ene eología en los planes de es udio
de
medicina «debe acomoda se en su con enido
al
concep o ac ual
de la especialidad que se con igu a con el doble ca ác e de
médica
y qui ú gica».
De
acue do con ello, en la conclusión
1.a
del
VII
Con-
g eso Hispano-Po ugués de De ma ología, celeb ado en G anada
en 1969, la de ma ología ue de inida como
un
ó gano-especialidad
comple a, médico-qui ú gica, que comp ende la piel, anejos cu á-
neos, mucosas de mopapila es y con igu ación ex e na elacio-
nada
22
•
Po o o lado, en casi odos los países, incluido el nues o, las
en e medades ené eas han o mado pa e del á ea de in e és y de
ac uación
de
la
de ma ología que, de es e modo, desde el siglo pa-
sado
se
ha enido con igu ando como una de las g andes especiali-
dades de la medicina, aba cando un doble ámbi o exp esado en su
más
común designación de «de ma ología y ene eología». Ello
se
explica po una se ie de azones de las que, como
más
impo an e,
hab ía que des aca
el
hecho de que la clínica de las en e medades
ené eas
sea
en g an pa e clínica de ma ológica, siendo ambién
de ma ológicos muchos de los p oblemas diagnós icos que ales
en e medades plan ean.
Po úl imo, y po azones asimismo clínicas,
la
lep a cons i uye
o a á ea de ac uación p e e encial de ma ológica,
si
bien la comple-
21
Las azones que jus i ican y aconsejan al o ien ación han sido ampliamen e
ex-
pues as
po
DuLANTO,
p incipal p omo o
de
la misma en nues o
p uís.
Véase. oo ejemplo:
DTILANTO, F. de. Concep o, lími es y posibilid des
de
la
de me ología qui ú gica (ci ugia
plás ica de ma ológica). Ac as del
VII
Cong eso Hispano-Po ugués de De ma ología
Médico-Qui ú gica, G anada, 1969, p. 513 y ss.
22
Ibid
..
p. 1.153.
-21-
jidad de es a en e medad y la a iedad de sus mani es aciones y
se-
cuelas, equie e pa a su a ención la coope ación de muy di e sos
especialis as.
En
esumen, y
si
bien
es
cie o que la de ma ología
es
una
ó gano-especialidad ,comple a, como la de inían las conclusiones
del
ya
ci ado cong eso de G anada,
es
ambién bas an e más que
eso
y,
po encima de odo, que ámoslo o no y pese a se la piel un
ó gano ex e no, la de ma ología
es
en g an medida medicina in e na
lo que, desde luego, lejos de educi su impo ancia o de pone en
cues ión su au onomía, consag a és a y ac ecien a aquélla, con i-
iéndole un ango y una empli ud que pocas especialidades poseen.
Al
in
y al cabo, como dice
GóMEZ
ÜRBANEJA
23
, «no deja de se la
de ma ología una mane a de conside a , desde un pun o de is a,
odos los p oblemas médicos
...
».
En
cuan o a la impo ancia cuan i a i a de la de ma ología en
la p ác ica médica gene al,
es
e elado el hecho de que en esa
p ác ica la p opo ción de en e mos a ec ados de p ocesos de ma o-
lógicos p ima ios o concomi an es es supe io al 10 po 100,
si
bien, como
es
na u al, es a p opo ción pueda a ia ap eciablemen e
según el medio en que se p ac ique el eje cicio médico gene al
24
.
En los apa ados siguien es expond emos las o ien aciones
ac-
uales, y algunos de los a ances ecien es, en los es g andes
cam-
pos de la de ma ología, es o es, en la de ma ología p opiamen e
dicha, en lep ología y en ene eología.
23
GóMEZ
ÜRBANEJA,
J.,
De ma ología. Aguila , Mad id, 1972, p.
IX
p ólogo del
au o ).
24
Según
CABRÉ,
alcanza ía incluso el 20 po 100. Véasé:
CABRÉ,
J.,
Mesa edonda
sob e u u o de
la
De ma ología y de los de ma ólogos: In oduc(lión. Ac as del
VIII
Con-
g eso Hispano-Po ugués de De ma ología Médic()oQui ú gica, G anada, 1969, p. 1.131.
-22-
O ien aciones ac uales en de ma ología
Supe ada la e apa ana omoclínica, en la que la de ma ología
se
ca ac e izó po lo que
GARGÍA
PÉREZ
25
cali ica de i uosismo
desc ip i o mo ológico, en los años anscu idos desde el inal de
la segunda gue a mundial nues a especialidad ha ealizado ex a-
o dina ios p og esos, u o de sus p opias con ibuciones y de la
in eg ación de los a ances log ados en los más di e sos campos de
la medicina. Recogiendo lo que hace
ya
algunos años expusimos en
o o luga , se ía su icien e con eco da que «en ese pe íodo, se han
p oducido, acaecimien os ales como el eno me desa ollo
de
los
an ibió icos; la in oducción y cons an e pe eccionamien o de los
es e oides an iin lama o ios que, en su aplicación ópica, han e o-
lucionado po comple o la e apéu ica de ma ológica clásica; la
aplicación en la clínica de las d ogas inmunosup eso as; la in o-
ducción de la g iseo ul ina y de o os an ibió icos ungis á icos, la
pues a a pun o de disposi i os de oen gen e apia especialmen e
diseñados pa a su u ilización de ma ológica, e c.»
26
• Pe o, como allí
mismo añadimos, «no menos impo an es que esas adquisiciones
p ác icas, han sido los p og esos conseguidos en el conocimien o
ín imo de la biología cu ánea y de sus elaciones y dependencias,
espec o a ac o es y mecanismos uncionales de índole gene al. Los
mode nos mé odos de in es igación, y los nue os medios ins u-
men ales, han abie o nue as y pene an es ías de acceso al conoci-
mien o básico de la es uc u a y de las unciones de la piel y de sus
des iaciones pa ológicas. Los undamen os esencialmen e mo oló-
gicos de la de ma ología se han ampliado no ablemen e, al dispone
de la posibilidad de alcanza en su es udio ni eles ul aes uc u ales.
De es e modo, los é minos de e e encia adicionales de la noso-
25
GARCÍA
PEREZ,
A., De ma ología y
ene eología.
En
«His o ia Uni e sal de
la
medicina,
de
P. LAíN ENTRALGO, T.
II,
Sal a , Ba celona, 1975, p. 272,
-23-
logía de ma ológica
-la
clínica y la
his opa ología-
han adqui ido
una nue a dimensión que, en ocasiones, ha obligado a modi ica
sus-
ancialmen e concep os que pa ecían sólidamen e es ablecidos»
26
.
Así, la o ien ación mode na de la in es igación de ma ológica,
es
la
de di igi su a ención hacia los aspec os más ín imos de la isiología
cu ánea, hallándose dominada po un «a án de indagación en el
campo de la bioquímica, e dade o e eno de con e gencia
al
que
aboca hoy igualmen e la in es igación mo ológica me ced
al
mi-
c oscopio elec ónico que, pene ando en el inexplo ado campo sub-
mic oscópico, ha alcanzado los lími es en que lo es uc u al se iden-
i ica con el subs a um bioquímico de lo isiológico»
n.
En
ese campo de la in es igación bioquímica aplicada a p oble-
mas
de ma ológicos, se han p oducido en la úl ima década algunos
hallazgos de especial elie e. De acue do con
REES
28, el
más
impo -
an e se ía sin duda
el
ealizado po
CLEAVER
en el xe ode ma pig-
men osum, escla eciendo el o igen de es a genopa ía,
al
demos a la
al a del enzima necesa io pa a epone el daño p oducido po
la
luz
ul a iole a en el DNA 29' 30•
En
ese p oblema es ambién de g an
in e és la comp obación de que, po el con a io y muy cu iosa-
men e, las células del xe ode ma pigmen osum son compe en es
pa a epa a ese mismo daño cuando
es
p oducido po los ayos X
en luga de po la luz ul a iole a
31
• Además, el conocimien o del
mecanismo de e minan e de
esa
en e medad, pe mi e
el
diagnós ico
an es de que apa ezcan las p ime as mani es aciones clínicas, e in-
cluso
el
diagnós ico p ena al
32
•
También en la úl ima década se han e ec uado los hallazgos
que han pe mi ido elaciona o a se ia genopa ía, la llamada en e -
medad de Fab y o «angioke a oma co po is di usum», con un
e o congéni o del me abolismo en elación con la de iciencia de
26
QUIÑONES,
P.
A.,
In oducción a Temas de ma ológicos, publicados po La ino·
Syn ex baio la di ección de P.
A.
Quiñones, 1970-71, T. I, p.
l.
7:7
QUIÑONES,
P. A., loe. ci ., no a
5.
28
REES,
R. B., De ma oldgic ad ances: 1968, 1969. A ch. De m. 101: 12, 1970.
29 CLEAVER,
J.
E., De ec i e epai eplica ion o
DNA
in xe ode ma pigmen osum.
Na u e 218: 652, 1968.
30
IoEM,
DNA
damage
and epai in ligh sensi i e human skin disease.
J.
In es .
De m. 54: 181, 1970.
31
Esa comp obación no sólo es impo an e en lo que a añe
al
conocimien o de los
mecanismos de la ca cinogénesis cu ánea po agen es ísicos, sino ambién po que des uye
el a gumen o de quienes conside aban he é ico el a a con ayos X los epi eliomas desa-
ollados en el xe ode ma pigmen osum.
32
RAMSAY,
C.
A.
y colbs., P ena al diagnosis o xe ode ma pigmen osum: Repo o/
i s success ul
case.
Lance 2: 1.109, 1974.
-24-

de e minados enzimas especí icos, conc e amen e al a-L-galac osidasa
o e en ualmen e al a-L- ucosidasa
33
•
34
• 3 y
se
han ido conociendo
nue os de ec os bioquímicos en elación con los di e sos ipos
exis en es del sínd ome de Ehle s-Danlos
36
•
Además, nue as genopa ías han sido desc i as en época
e-
cien e. Sin que, na u almen e, sea posible ni p oceden e
el
hace
aquí una elación de las mismas, eco da emos a í ulo de ejemplo
alguna an impo an e como
la
p o opo i ia e i opoyé ica, des-
c i a en echa ela i amen e ecien e po
MAGNUS
y colbs.
37
, o an
cu iosas como
la
en e medad de Cowden, llamada
así
po habe
sido desc i a po p ime a ez en una en e ma de es e apellido 38 y
conocida pos e io men e como «sínd ome de hama omas múl i-
ples»; o
la
hipo icosis au osómica dominan e desc i a po noso os
con nues o colabo ado
ToRIBIO
39, en un linaje de ocho gene a-
ciones, y que
es
ealmen e so p enden e y
únka
en
el
mundo, e c
Re i iéndonos aho a a o o ipo de cues iones de ma ológicas,
en e los a ances de los úl imos quince años ha sido undamen al po
sus esul ados la aplicación de los mé odos de la inmunopa ología,
al
es udio de di e sas en e medades cu áneas, ales como las g andes
de ma osis ampollosas,
el
lupus e i ema oso, e c., a pa i de los
undamen ales abajos de
BEUTNER
y
JoRDON
40, p oseguidos
des-
pués po mul i ud de o os in es igado es. Un ingen e abajo
se
ha desa ollado ambién en o no a la posible pa icipación del
sis-
ema del complemen o en la pa ogenia de algunas en e medades
41
•
33
BRADY,
R.
O. y colbs., Enzyma ic de ec in Fab y's disease.
New
Engl.
J.
Med.
276: 1.163, 1967.
34
PATEL,
W. y cols., De iciency
o/
al a-L- ucosidase. Science 176: 426. 1972. Re e-
a a
en
Yea Book
o
De ma ology 1973, Yea Book Medica! Publishe s, Chicago,
1973,
p. 273.
35
EPINETTE.
W. W.
y colbs., Angioke a oma co po is di usum wi h al a-L- ucosidase
de iciency. A ch. De m. 107: 754, 1973.
36
PoPE,
F.
M. y cols., Pa iens wi h Ehle s-Danlos synd ome ype
IV
lack ype ITl
collagen. P oc. Na l. Acad.
Se.
U.
S.
A.
72:
1.314, 1975. Re e a a
en
The
Yea Book o
De ma ology 1976. Yea Book Medica! Publishe s, Chicago, 1976, p.
165.
37
MAGNUS.
I.
A. y colbs
..
E y h opoie ic p o opo hy ia:
New
po phy ia sínd ome
wi h sola u ica ia due o p o opo phy inemia. Lance 2: 448, 1961.
38
LLOYD,
K. M. y
DENNIS,
M., Cowden's diesease: A possihle new symp om
com-
plex wi h mul iple sys em in ol emen . Ann.
In e n.
Med.
58:
136,
1963.
39
ToRIBIO,
]. y
QUIÑONES,
P. A., He edi a y hypo ichosis simplex
o
he scalp·
E idence
o
au osomal dominan! inhe i ance. B i .
J.
De m. 91:
6 l7.
1974.
40
BEUTNER,
E.
H.
y
JoRDON,
R. E., Demons a ion o skin an ibodies in se ums
o
>emphi !us
ulga is pa ien s by indi ec inmmuno luo escen s aining. P oc. Soc. Exp. Biol.
Med. 117: 505, 1964.
41
Una
excelen e e isión
d~
es a cues ión
ha
si io el ema del «leadin 'l icle» del
úl imo Yea Book
de
De ma ología. Ve :
JoRDON,
R. E. PRo osT, Th. T., The comple-
-25-
Así,
se
han desc i o una se ie de e o es congéni os de es e sis ema,
con de iciencia de componen es aislados del mismo y ansmisibles
odos ellos de mane a ecesi a, en elación con sínd omes clínico-
pa ológicos muy di e sos, que an desde cuad os del ipo del lupus
e i ema oso sis émico a si uaciones de suscep ibilidad a de e mina-
das in ecciones bac e ianas. Impo an es obse aciones han sido
hechas ambién en lo que se e ie e a la ausencia o de iciencia he e-
di a ia de inhibido es del complemen o, a pa i del hallazgo inicial
de que la ausencia del inhibido de la C'l-es e asa
es
la cla e pa ogé-
nica del angioedema he edo amilia
42
•
En
el
campo de la ale gia y de la inmunología, algunos nue os
sínd omes eaccionales han sido desc i os, como los de ipo liquinoi-
de a ibuidos a eacción de homoinje os
43
•
44
, ecien emen e es u-
diados po los au o es anceses.
Es imposible consigna la mul i ud de nue os
hallaz;gos
eali-
zados en época ecien e en
el
ámbi o de la ale gia de con ac o,
as-
pec o es e de la de ma ología que ha sido ex ao dina iamen e
im-
pulsado con la c eación del In e na ional Con ac De ma i is
Re-
sa ch G oup
y,
pos e io men e, de los g upos o mados igualmen e
en Es ados Unidos, Japón, Eu opa O ien al
y,
úl imamen e y me -
ced a la capacidad y
al
es ue zo de
GIMÉNEZ
CAMARASA,
ambién
en España. Indica i a de la ampli ud del abajo ealizado en es a
á ea,
es
la apa ición ecien e de una e is a in e nacional especiali-
zada en esas cues iones, bajo el í ulo de «Con ac De ma i is-
En i onmen al and Occupa ional De ma i is».
Las de ma osis p o esionales cons i uyen o o de los obje i os
p e e en es de la de ma ología ac ual, dada la impo ancia cada ez
mayo de esa cues ión, que se comp ende pe ec amen e
si
se
iene
en cuen a que, en odas las es adís icas de odos los oaíses, las en e -
medades p o esionales de la piel ep esen an más del 50 po 100 del
o al de en e medades p o esionales, con una epe cusión económi-
ca
de p ime a magni ud.
men sys em and he skin. The Yea
Bo.ok
o De ma ology 1976. Yea Book Medica!
Publishe s. Chicago, 1976, p. 7 y ss.
42
DoNALDSON,
V.
H. y
E ANS,
R.
R.,
A biochemical abno mali y in he edi a y
angioneu o ic edema: Absence o se um inhibi o
o
C'l-es e ase. Am.
J.
Med. 35-37, 1963,
43
TouRAINE,
R.
y
colbs.,
G a - e sus-hos eac ion aind lichen planus. B i .
.J.
De m.
92: 589, 1975.
44
SAURAT,
T.
H,
G a - e sus-hos eac ion and lichen planus-like e up ion in man.
Ibid., 92: 591, 1975.
-26-
Igualmen e de p ime a línea
es
la p eocupación de la de ma o-
logía po el cánce , lo que esponde al hecho subs ancial de que
la
o ma más común de cánce en el homb e es, con g an di e encia,
el
cánce de la piel.
BAER
45
señala a es e espec o que según es adís-
icas publicadas ecien emen e po la Ame ican Cance Socie y, el
núme o de casos nue os de cánce cu áneo comunicados anualmen e
e.n
los Es ados Unidos oscila en e 300.000 y 600.000. Conco dan es
con es os da os son las es adís icas del «Thi d In e na ional Cance
Su ey», que indica una incidencia de unos 300.000 casos
al
año,
así como las del Na ional Cen e o Heal h S a is ic, que señalan
una p e alencia de unos 536.000 umo es cu áneos malignos en los
Es ados Unidos.
En
conexión con es a úl ima cues ión, y den o de las impo -
an es cla es diagnós icas que la de ma ología puede o ece a la
medicina in e na,
es
cada ez más ampJ:o
el
conocimien o de mani-
es aciones cu áneas de cánce es isce ales. A los muchos signos de
es e ipo
ya
conocidos,
se
han añadido en e o os
el
e i ema nec o-
lí ico mig ans, como indicio de posible ca cinoma del pánc eas 46,
especialmen e
si
se asocia con los sín omas del llamado «sínd ome
del glucagonoma»
47
, es o es, pé dida de peso, es oma i is
y,
enlama-
yo pa e de los casos, diabe es.
SwEET
48
conside a es e e i ema
nec olí ico como una de ma osis especí icamen e asociada con un
umo de células al a del pánc eas, e indica i a de la necesidad de
in e ención.
También se han desc i o en los úl imos años casos de isquemia
digi al, como mani es ación asociada a ca cinoma de dis in as locali-
zaciones (o a io, mama, ú e o, es ómago, pánc eas, e c.,
así
como
lin omas
).
Se
a a de casos de apa ición b usca y sin elación con
el
ío, en lo que se di e encian del clásico enómeno de Raynaud
del que, po o a pa e, no exis en an eceden es en es os en e mos
49
•
En
los umo es ce eb ales son ecuen es las mani es aciones
45
BAER,
R.
L.,
In oducción al a ado de
ANDRADE,
R., y cols., Cance
o
he Skin:
Biology, Diagnosis, Managemen . Saunde s, Filadel ia, Lond es, To on o, 1976, Vol.
I,
p. XXVII.
46
WILKINSON,
D.
S., Nec oly ic mig a o y e y hema wi h ca cinoma
o
he
panc eas.
T ans. S . Johns Hosp. De m. Soc. 59: 244, 1973.
47
MALLINSON,
C.
N., Glucagonoma Synd Jme. Lance 2: 1, 1974.
48
SWEET,
R.
D., De ma osis speci ically associa ed
wi h
umo
o
panc ea ic alpha
cells. B i .
J.
De m. 90: 301, 1974.
49
VEDI,
K.
K., Digi al ischemia and malignan! disease. P ac i ione 213: 819, 1974.
Re e a a a
The
Yea Book
o
De ma ology 1976, p. 194. Véase ambién, a
con inu~dón
de la e e a a, el comen a io de F.
D.
MALKINSON
y
R.
W.
PEARSON.
-27-
cu áneas asociadas que,
ANDREEV
y
PETKOV
50
encuen an
en
casi
una e ce a pa e de los casos. Se a a de mani es aciones de ipo
i íligo o pigmen aciones aciales de aspec o cloasmá ico o de «líneil
usca»
y,
ambién, en ocasiones una de mopa ía ic iosi o me adgui-
ida. La mi ad de los en e mos de es os au o es p esen aban un
p u i o localizado
en
las en anas nasales, lo cual es conside ado
como un sín oma especí ico de umo ce eb al,
si
bien a dío y po
ello de escaso alo diagnós ico.
En e o as muchas en e medades cu áneas «pa aneoplásicas»,
el
e i ema gy a um epe :s se asocia con una en e medad maligna en
el
100 po 100 de los casos, cues ión es a que ha sido ecien emen e
e isada po
SKOLCK
y
MAINMAN
51
.
Realmen e ingen e
es
el
abajo lle ado a cabo po la in es i-
gación médica
en
lo que
se
e ie e al conocimien o de la acción can-
ce ígena de sus ancias químicas. La cues ión
es
de impo ancia
p imo dial
si
se
iene
en
cuen a que, como a i ma
MAc
DoNALD
52,
en la ac ualidad
se
es iman en unos 28.000 los agen es químicos
po encialmen e ca cinógenos exis en es en nues o ambien e, y
si
se
incluyen sus combinaciones, su núme o pod ía excede de 200.000.
En
elación con los p ocesos neoplásicos, la de ma ología ha
p es ado na icula a ención en es os años
al
es udio de los desó de-
nes lin op oli e a i os
y,
especialmen e, a aquellos an clásicamen e
de ma ológicos como la micosis ungoide o el sínd ome de Séza y.
En
es e campo se han desc i o ambién nue os hechos
y,
algunos
de ellos, de un g an in e és doc inal y p ác ico como, po ejemplo,
los llamados gené icamen e es ados pseudolin oma osos (papulosis
lin oma oide, e iculoide ac ínico, de e minado ipo de eacciones
po picadu as de insec os o de ale gia de con ac o, e c.).
En cuan o a las en e medades ya ogénicas,
es
de des aca que
las eacciones cu áneas medicamen osas son las más ecuen es en e
odas las mani es aciones de hipe sensibilidad a medicamen os y
50
ANDREEV,
V. C y
PETKOV,
I., Skin mani es a ions associa ed wi h umo s o he
b ain.
B i .
J.
De m. 92: 675, 1975.
51
SKOLNICK,
M. y
MAINMAN,
E.
R.,
E y hema gy a um epens wi h me as a ic
adenoca cinoma. A ch. De m. 111: 227, 1975.
52
MAc
DoNALD,
E. ]., Epidemiology
o
skin
cance .
En
«Neoplasms
o
he
skin and
malignan melanoma: A collec ion
o
pape s», p esen ed a
he
Twen ie h
Annual Clinical
Con e ence
on
Cance , 1975, a
The
Uni e si y
o
Texas Sys em Cance Cen e , M.
D.
Ande son Hospi al and
Tumo
Ins i u e,
Hous on, Texas.
The
Yea Book Medical
Pu-
blishe s, Chicago, 1976, p. 27.
-28-
p oma osa al amen e bacilí e a. Tan sólo sie e de es os animales p o-
po ciona on en la au opsia 988 g amos de ejidos lep oma oso, con
un con enido en bacilos es imados en unos 15 a 20
g.
Las posibili-
dades que es a lep a expe imen al del a madillo o ece, pa a es u-
dios inmunológicos, bac e iológicos, e apéu icos, e c., son ealmen-
e incalculables.
En
o o o den de hechos, y en lo que espec a a los pa ones
de exp esión clínica e his opa ológica cu ánea de la lep a, en los úl i-
mos
años se han es udiado nue as o mas, cali icadas de «his oides»,
de la lep a lep oma osa 73• 74 cuya signi icación e indi idualidad es án
siendo deba idas
75
•
Po o o lado, la inmunología de la lep a ha p omo ido en los
úl imos años un g an in e és, y a aído una especial a ención, lo
que se explica po que, como dice
WRIGHT
76
, es a en e medad «p o-
po ciona un modelo pe ec o pa a mos a cómo las mani es aciones
y el p og eso de las en e medades in lama o ias c ónicas, son modi-
icadas po la capacidad del huésped pa a apa eja una espues a
celula o humo al». La no able a iación
en
la exp esión clínica y
pa ológica de la lep a se ha es imado, desde hace mucho iempo,
como dependien e de la si uación alé gicoinmuni a ia del pacien e
en e a la in ección po el bacilo de Hansen. Esa a iabilidad
se
mues a no sólo en la exis encia de dos o mas o almen e con a-
pues as de la en e medad
-las
llamadas « o mas pola es de la
le-
p a»-,
sino ambién de ipos de ansición
-lep a
«dimo a» o
«bo de line»-
y en las incidencias de un cu so clínico que, siendo
esencialmen e c ónico, puede p esen a ambién ases o b o es
agu-
dos (lep o eacciones). Las o mas benignas, ube culoides, y las
malignas o lep oma osas, se ían solamen e la modalidad di e en e
de espues a del huésped en unción de la si uación de la inmuni-
dad celula que, en el segundo caso, se ía de ici a ia, en an o que
las
lep o eacciones del ipo del «e i ema nudoso lep oso» pod ían
73
RoDRÍGUEZ,
J.
N.,
The his oid !ep oma. I s cha ac e is ics and signi icance. In .
J.
Pep . 37:
1,
1969.
74
CHAUDHURY,
D
S.
y colbs., His oid a ie y o lep oma ous lep osy. Lep . Re .
42:
203, 1971.
75
BuTHANI,
L.
K.
y colbs., His oid lep osy in No h India. In .
J.
Lep . 42: 174,
1974.
76
WRIGHT,
D.
H., Inmunological aspec s o diagnoc ic his opa hology. En «Clinical
Aspec s o Inmmunology», de P. G.
H.
GELL,
R. R.
A.
CooMBS
y P.
J.
LAcHMANN,
3.•
ed.,
Blackwell, Ox o d, e c., 1975, p. 783.
-36-

explica se como un enómeno de A hus
77
• Es as lep o eacciones
pa ecen ocu i cuando g andes can idades de an ígeno son b usca-
men e libe adas en los ejidos de pacien es con un al o ni el de
an-
icue pos ci culan es
78
, lo que explica ía que ales lep o eacciones
puedan se desencadenadas
po
la quimio e apia con sul onas.
En
conco dancia con
lo
que acabamos de señala , en los pa-
cien es de lep a lep oma osa se comp ueba que, aunque inmunode-
icien es en lo que se e ie e a la inmunidad celula , ienen sin
em-
ba go al os í ulos
de
an icue pos an i-micobac e ianos y, los a ec-
os de lep o eacciones, mues an e idencia de inmunocomplejos
en sang e pe i é ica y depósi o de los mismos en los asos dé micos
de sus lesiones de asculi is 79• Pa ece pues, p obable que el amplio
espec o clínico-pa ológico de la lep a sea el esul ado de la
he e ogeneidad de la espues a del huésped, como consecuencia
de un di e en e balance ela i o de la espues a humo al y celula 80•
Es a mejo comp ensión de la pa icipación del sis ema inmu-
ni a io en la pa ogenia de la lep a, como señalan
LEVISON
y colbs.
81
han conducido a nue as posibilidades e apéu icas, en e las que
en-
cuen an la p o ilaxis con BCG
82
, la adminis ación de leucoci os
de donan es ube culín-posi i os o lep omín-posi i os y la inmune-
e apia con ac o ans e ob enido de leucoci os de donan es sanos
Ml suda-posi i os.
En
lo que se e ie e a es e úl imo a isbo e apéu-
ico,
es
especialmen e impo an e la apo ación de
BuLLOCK
y
co-
labo ado es
83
•
Pa a e mina es e apa ado de los a ances ecien es en el
campo de la lep a, hemos de señala la inco po ación en los úl imos
años de nue os agen es e apéu icos que, aun no siendo supe io es a
las sul onas como agen es bac e ios á icos en e al M. lep ae, p o-
po cionan sin emba go muy ú iles al e na i as pa a los casos en que
aquéllas no pueden se empleadas o en que se e idencia una esis-
77
CooMBS,
R.
R.
A.,
y colbs., The alle gic eac ions
as
ac o s de e mining and
in luencing mic obial pa hogenici y.
Ibid.,
p. 978.
78
CooMBS,
R.
R. R.
y colbs., loe. ci .
79
WRIGHT,
D.
H.,
loe.
ci .
so
SooTHILL,
].
F., Immuni y de iciency s a es.
Ibid.,
p. 649.
81
LEVINSON,
A.
I.
y colbs., Inmmunologic aspec s
o
lep osy.
In .
]. De m. 16:
103, 1977.
82
Pa a
una
in o mación ace ca
de
la
p o ilaxis
de
la lep a
con
BCG,
y
de
su écnica
de
aplicación
cuando
se emplea con es a inalidad, éase B.
PÉREZ
PÉREZ,
El B.C.G.
en
la
p o ilaxis
de.
la
lep a. Tesis doc o al,
Uni e sidad
de
Salamanca, 1972.
83
BuLLOCK,
W.
E.
y colbs., E alua ion
o
ans e ac o
as
immuno he apy
o
pa ien s wi h lep oma ous lep osy.
New
Engl.
J.
Med. 287: 1.053, 1972.
-37-
encias a las mismas. Reco demos al hiambu osina o di enil hiou ea,
conocida ambién como
DPT
o Ciba-1906; la clo azimina (Lam-
p en o B-663) y el an ibió ico e ampicina como más impo an es
y
ya
más
ampliamen e alo adas, así como la u ilidad de la halido-
mida en las lep o eacciones.
-38-
En e medades ené eas
Se
conside an como ené eas aquellas en e medades in ec o-
con agiosas cuyo mecanismo de ansmisión es á ep esen ado un-
damen almen e po el con ac o sexual, siendo o as o mas de
con-
agio excepcionales, acceso ias o de i adas secunda iamen e de aquél.
Esa pa icula ía de p opagación ha sido el ac o de e minan-
e del al ísimo índice de p e alencia que es as en e medades alcan-
7a on y man u ie on a lo la go de siglos, du an e los cuales no sólo
signi ica on una causa impo an e de mue e, sino sob e odo, uno
de los mo i os
más
comunes de g a e de e io o de la salud indi-
idual, amilia y social. Bas e con eco da a es e espec o que,
en las p ime as décadas de nues o siglo, se es imaba que una
quin a pa e de la población adul a en el mundo occiden al es aba
a ec ada po la sí ilis, y en 1916, la Real Comisión de En e medades
Vené eas, en G an B e aña, mani es aba que un 10 po 100 de los
londinenses e an si ilí icos 84•
Den o del g upo de las en e medades ené eas se suelen
in-
clui , undamen almen e, la sí ilis, la hleno agia o gono ea, el
chanc o blando o «chanc oide» y ellin og anuloma ené eo. A
és-
as hab ía sin duda que añadi , de acue do con el concep o
an e:;
enunciado, la hoy llamada «in ección geni al inespecí ica» (que
com-
p ende la mayo ía de las o mas de u e i is no gonocócica), el
g anuloma inguinal o dono anosis y la iconomiasis.
En la ac ualidad,
se
iende a habla de en e medades «sexual-
men e ansmi idas» o «sexualmen e ansmisibles»,
más
bien que
de en e medades ené eas. E iden emen e, una en e medad sexual-
men e ansmi ida
es
una en e medad ené ea, pe o en cambio el
concep o de en e medades sexualmen e ansmisibles
es
mucho
más
84 RoYAL CoMMISSION
ON
VENERAL
DISEASE,
Final
epo .
H.
M.
S.
O., Lond es,
1916. Ci ada
po
R.
S.
MoRTON
en
Recen Ad ances in Sexually T ans ni ed Viseases (I),
de
R.
S.
MoRTON y
J.
R. W.
HARRIS,
Chu chill Li ings one, Edimbu go, e c., 1975, p. 377,
-39-
amplio
ya
que comp ende, además de las ené eas, odas aquellas
o as en e medades que pueden se adqui idas po con ac o sexual,
aun cuando no es a la ía p edominan e de con agio, o no lo
sea
con la ecuencia su icien e como pa a pode conside a las de
una mane a gene al como ené eas.
En
es e concep o se in eg a ían
p ocesos an di e sos, que an desde la sa na has a la hepa i is
í ica B o a la in ección po ci omegalo i us.
La his o ia de las en e medades ené eas y especialmen e de
la más d amá ica de ellas, la sí ilis, a lo la go de nues o siglo, cons-
i uye uno de los ejemplos más alen ado es de la e icacia del p og e-
so
de la Medicina.
En
e ec o,
en
los p ime os años de es e siglo ni
siquie a e a conocida la causa de esa en e medad
y,
sin emba go, en
nn b e e pe íodo de escasamen e cinco años, no sólo ue descubie a
aquélla sino que
se
pusie on a pun o po p ime a ez mé odos diag-
nós icos y e apéu icos e ec i os. Así, en 1905,
ScHAUDINN
y HoF-
FMANN
descub ie on la Spi ochoe a
pallida}
después llamada T epo-
nema
pallidum}
de e minan e de la en e medad; al año siguien e,
WAs
SERMANN,
es ableció la écnica de una eacción se ológica de
ijación de comp1
lemen o pa a el diagnós ico de la sí ilis, y en 1909,
EHRLICH
in odujo
el
p ime quimio e ápico especí ico, la a s enami-
na, Sal a sán o 606, mejo ando poco después es a ía e apéu ica
con la in oducción de la neoa s enamina, Neosal a sán o 914.
En
1921,
SAZERAC
y
LEVADITI
complemen a on
el
mé odo de a-
amien o a senical de la sí ilis con la asociación de sales de bismu o,
aplicadas po ía in amuscula .
A pesa de esos no ables a ances, los p oblemas del diagnós-
ico y del a amien o de la sí ilis no podían conside a se como en e-
amen e esuel os
y,
de hecho, la p e alencia de la en e medad
se
man enía sin a iación ap eciable en la p oximidad de la mi ad de
nues o siglo. La eacción de Wasse mann y odas las muchas que
de ella se de i a on, aun siendo ex emadamen e ú iles, no esul a-
ban o almen e sa is ac o ias dada su al a de especi icidad.
En
e ec o, es e ipo de eacciones se ológicas, llamadas gené icamen e
p uebas eagínicas, no de ec an la p esencia de an icue pos espe-
cí icos
an i eponémicos, sino que ponen de mani ies o eaginas an i-
lipoideas que apa ecen en
el
sue o en el cu so de cie as en e meda-
des, undamen almen e la sí ilis, pe o que en pequeña can idad
pueden exis i incluso en suje os no males. Ello supone que, oca-
-40-
sionalmen e, pueden se posi i as en ausencia comple a de in ección
si ilí ica. Tales eacciones alsamen e posi i as son, sin emba go,
biológicamen e au én icas, en cuan o que exp esan con ce eza la
exis encia en
el
sue o de eaginas
y,
po ello, se las designa como
« eacciones alsas biológicamen e posi i as)>, pa a di e encia las de
las alsas posi i idades debidas solamen e a e o es o a de ec os éc-
nicos.
La
cues ión
es
impo an e, dada la p opo ción de indi iduos
y
la
di e sidad de ci cuns ancias en que pueden encon a se esas
eacciones alsas biológicamen e posi i as. Así,
MooRE
y
MoHR
85
es iman que
el
20 po 100 de la población es á o mado po indi i-
duos que son, po encialmen e, eac o es posi i os alsos. Es as posi-
i idades pueden ene un ca ác e «agudo», pe sis iendo sólo unas
pocas semanas o meses, o «c ónico», en endiéndose con es e úl imo
cali ica i o una pe sis encia p olongada, supe io a los seis meses y
que puede se de muchos años.
Las eacciones posi i as alsas de ca ác e «agudo»,
es
deci ,
pasaje as, pueden p esen a se coincidiendo con en e medades in ec-
ciosas di e sas, ales como hepa i is, neumonías, sa ampión, palu-
dismo, e c., pudiendo ambién se p o ocadas po p ocedimien os
de inmunización como la acunación an i a iólica o la acuna TAB.
La
única en e medad in ecciosa capaz de de e mina eacciones
se ológicas de sí ilis alsamen e posi i as, con ca ác e «c ónico», es
la lep a, en cuya o ma lep oma osa pueden encon a, se con no able
ecuencia
86
•
Po
lo demás, es as posi i idades alsas de ipo «c óni-
co», son mucho más ecuen es en muje es y pueden p esen a se
aso-
ciadas a en e medades au oinmunes, ales como
el
lupus e i ema oso
sis émico, anemia hemolí ica au oinmune, a i is euma oide, i oidi-
is de Hashimo o, e c., pudiendo p ecede en muchos años
al
desa o-
llo de ales en e medades. Ni que deci iene que es a signi icación
p ~moni o ia
con ie e una excepcional impo ancia a es e enómeno
inmunológico que, como señala
CATTERALL
87 p esen a una si ua-
ción única en medicina al pe mi i p edeci , con años de an icipa-
ción, que un cie o núme o de es os indi iduos con eacciones posi-
i as alsas, desa oUa an con
el
iempo en e medades g a es y a
85
MooRE,
J.
E. y
MoHR,
C. F.,
J.
A.
M.
A.
150:
467,
1952.
Ci ados po
CATTE-
RALL.
R.
D.,
The
c onic biological alse
p ;¡si i e
e(IC/Íon.
En
R.
S.
MoRTON
y
J.
R.
W.
HARRIS,
loe. ci ., no a 84, p. 175.
86
Véase GóMEz
ÜRBANEJA,
J.
y
GARCÍA
PÉREZ,
A., loe. ci ., no a 70, p. 284, y
GAY
PR'ETO,
J..
De ma ología, 7.• ed., Cienú i o-Médica, Ba celona, e c.,
1971,
p.
381.
87
CATTERALL,
R.
D.,
loe.
ci ., no a
85,
p.
181.
-41-

eces a ales.
De
aquí el g an in e és sani a io que, en la ac ualidad,
iene la ealización de encues as se ológicas en colec i idades y en
g andes g upos de población,
ya
que no sólo pe mi i án el descu-
b imien o de casos de sí ilis igno ada, sino ambién de pe sonas en
ance de e en ual desa ollo de alguna de aquellas o as en e me-
dades an es ci adas. Así,
es
bien sabido que, especialmen e si
se
a a
de muje es jó enes, el hallazgo de una posi i idad se ológica alsa
puede se indicio de un lupus e i ema oso sis émico que acaso a -
da á años en mani es a se, lo que implica la necesidad de una es ic-
a y p olongada igilancia.
El ca ác e no especí ico de las p uebas se ológicas menciona-
das, explica
el
g an in e és que despe ó la pues a a pun o po
NEL-
SON y
MAYER
en 1948-49, de una p ime a p ueba igu osamen e
especí ica de la in ección eponémica: el llamado « es de inmo i-
lización eponémica»,
TPI
o « es de Nelson», el cual
es
de eno me
u ilidad pa a sol en a de e minados p oblemas conc e os pe o que,
no obs an e, no puede sus i ui como un p ocedimien o de u ina a
la se ología clásica.
De
aquí que la o ien ación pos e io haya sido
el desa ollo de p uebas especí icas sencillas, ales como los es s de
«inmuno-adhe encia», de aglu inación o de hemaglu inación, y de
luo escencia (FTA-ABS o «abso bed luo escen eponema! an i-
body es »), así como de aquellas p uebas que poseen al menos una
especi icidad de g upo, como las que u ilizan como an ígeno una
acción p o eica ob enida del eponema Rei e .
En
cuan o al a amien o, la quimio e apia a seno-bismú ica
de la sí ilis e a sin duda e icaz, pe o a pesa de ello dis aba mucho de
se sa is ac o ia. Es cie o que, co ec amen e aplicada, po po cio-
naba en la sí ilis p ecoz
un
po cen aje de cu aciones de ini i as que,
po lo gene al, se es imaba como p óximo a un 90 po 100; pe o
la excesi a du ación del a amien o y la necesidad de di idi le en
a ios ciclos sepa ados po pe íodos
de
descanso, de e minaba un
an ele ado núme o
de
abandonos que, en ealidad, el ci ado po -
cen aje de cu aciones esul aba solamen e e e ible a la educida
p opo ción de pacien es que comple aban la o alidad del a amien-
o y que, según di e sas es adís icas, enía a se es imada en sólo
un
10 a un 30 po 100.
Po o a pa e, con unas medicaciones que eque ían pau as
de aplicación an p olongadas, esul aba en e amen e iluso io el
-42-
pensa en la posibilidad de lle a a cabo campañas de a amien o
de g andes masas de población, encaminadas no
ya
a la e adicación
de la sí ilis ené ea, sino ambién de la sí ilis endémica de cie as
á eas de Eu opa, así como de o as eponema osis exó icas es echa-
men e empa en adas con aquélla.
Además, el a amien o a senical de la sí ilis en añaba iesgos
muy impo an es, an o po la ecuencia como po la g a edad de
los e ec os secunda ios que podían p esen a se, de los que algunos,
como las llamadas c isis ni i oides, la ence alopa ía a senical o las
e i ode mias sal a sánicas, podían esul a a ales.
De
aquí que,
con azón,
dijes,e
VILANOVA
que la mo alidad del a amien o
a se-
nobismú ico de la sí ilis e a «casi
de
ango qui ú gico».
Rep esen a, pues, un hi o undamen al en la his o ia de
la
sí ilis la in oducción de la penicilina en el a amien o de la misma.
Fue en 1943 cuando
MAHONEY,
ARNOLD
y
HARRIS
comunica on po
p ime a ez los esul ados alen ado es ob enidos con penicilina en
la sí ilis expe imen al del conejo y en una co a se ie de casos de
sí ilis humana.
En
los p ime os años de la década de los 50, después
de un amplio abajo de alo ación clínico- e apéu ica y del desa o-
llo a macológico de p epa ados de penicilina
más
ac i os y e icaces,
es e an ibió ico se gene alizó en odo
el
mundo como a amien o
p ác iacmen e exdusi o de la sí ilis y demás eponema osis.
La
penicilina, en o ma de p epa ados de depósi o como
el
PAM
o la penicilina-benza ina,
es
ealmen e un deside a um pa a
el
a a-
mien o de una en e medad de an a ascendencia sani a ia
como
la
sí ilis y, en gene al, de las eponema osis. En e ec o, es á p ác ica-
men e exen a de oxicidad, aunque no de la posibilidad de de e mi-
na con ela i a ecuencia eacciones de hipe sensibilidad; pe mi e
]a
cu ación de la sí ilis p ecoz incluso con una sola inyección de una
dosis su icien e, haciendo posible de es e modo la ealización de
campañas de a amien o de masas
y,
además, no
se
han encon ado
nunca cepas de
T.
pallidum esis en es a ella. No obs an e, la obse -
ación ocasional de algunos acasos e apéu icos, impu ables p oba-
blemen e
al
enómeno conocido como «pe sis encia mic obiana»
88
,
hace necesa io
el
man enimien o de un adecuado con ol clínico y
se ológico pos - e apéu ico.
88
HARRIS,
J.
R.
W. (Syphilis) The apy.
En
R.
S.
MoRTON y
J.
R.
W.
I-IARRIS,
loe.
ci ., no a 84, p.
163.
-43-
O os an ibió icos, especialmen e e i omicina, e aciclinas
y,
en e és as, la doxiciclina, han sido bien in es igadas en si ilo e apia
y o ecen una álida al e na i a pa a aquellos casos en que, gene al-
men e a causa de eacciones de hipe sensibilidad, la penicilina no
puede se empleada.
El impac o de la penicilina
y,
en:
gene al, de los an ibió icos
ue an espec acula que condujo a concebi la espe anza de una
comple a desapa ición: de las en e medades ené eas a co o plazo.
Si
es o no se log ó,
ni
pa ece hoy posible, ello se debe a azones
sociales di e sas,
en:
su mayo ía ajenas en e amen e al come ido
especí ico de la medicina que, po su pa e, ha cumplido
con:
holgu a
en:
es e campo su misión p imo dial de p ocu a soluciones p ác icas
pa a los p oblemas de la salud. A lo la go de los años 50, la inci-
dencia de sí ilis ené ea comenzó a declina ápidamen e.
En:
1949,
la
O ganización: Mundial de la Salud inició su campaña con a la
,í ilis
endémica, no ené ea, de Bosnia y He zego ina,
en:
Yugos-
la ia, donde
se
es imaba que unas 120.000 pe sonas se hallaban
in ec adas
89
y,
en:
poco iempo, es a plaga ue o almen e e adica-
da 90• El es ue zo sani a io en es e sen ido, lle ado a cabo bajo la
égida de la
O.
M. S., ha sido ealmen e ingen e.
Se
es ima que, en
el
cu so de las campañas in e nacionales pa a la e adicación de las
eponema osis no ené eas, habían: sido
ya
examnados
en:
1969
cien o sesen a millones de pe sonas y a ados unos cincuen a
91
•
Pe o a pesa
de
odos es os a ances, y en con aposición con
es os log os que acabamos de ci a , las en e medades ené eas no
sólo no se han ex inguido sino que, desde hace unos quince años,
su incidencia pa ece i inc emen ándose en odo el mundo de una
mane a incesan e, en un cu ioso enómeno de expansión
al
que
GAY
PRIETO
92
alude ce e amen e cuando lo
~eñala
como
«el
p oblema y
la pa adoja». A pa i de 1963, la O ganización Mundial de la
Sa-
lud ha enido llamando la a ención ace ca de un aumen o c ecien e
de sí ilis y bleno agia en la mayo pa e de los países. El di ec o
89
K NG,
A.
y
N coL,
C., Vene eal Disease. Thi d edi ion. Baillie e-Tinda:ll, Lond es,
1975, p .
.311.
.
90
GRIN,
E.
l.
y
GuTHE,
T., E alua ion o a p e ious mass campaign agains endemic
syphilis
in
Bosnia and He zego ine. B i .
J.
Vene . Dis. 49:
1,
197.3.
91
HARRIS,
J.
M.
W., Non· ene eal eponema oses.
Loe.
ci . no a 84,
p.
124.
92
GAY PRIETO,
J.
y
GuTHE,
T., T eponema osis y en e medades ené eas. 4.' edic.
C:ic~n í ico-Médica,
Ba celona, e c., 1969, p. 407.
-44-
Gene al de la O ganización, doc o Canda u
93
,
en
su in o me anual
pa a 1972, señalaba que las en e medades ené eas es aban di un-
diéndose an ápidamen e que amenazaban con escapa de odo con-
ol y añadía que, en
lo
que se e ie e a la gono ea, el inc emen o
en la p e alencia e a an al o como pa a alcanza la ci a
de
un
1 O
po
100
anual. Del mismo modo,
MoRTON
94
indica que, en los p i-
me os años de la década
de
los
60,
la incidencia anual
de
in ecciones
gonocócicas
en
el mundo e a es imada en unos 60 millones, en an o
que pocos años después alcanzaba los 200.
En
los Es ados Unidos,
del o al
de
casos de en e medades con agiosas decla ados en 1972,
más de la mi ad co espondían a bleno agia que, en o den de e-
cuencia, iba seguida
po
la a icela y, después, po la sí ilis
95
. Asi-
mismo, ambién
en
los Es ados Unidos
de
Amé ica, las e aluacio-
nes de la O icina Sani a ia Paname icana indican que, en 197 3, la
e dade a incidencia de la bleno agia deb;ó de excede de dos mi-
llones y medio
de
casos, lo que supone
un
1 po 100 de la pobla-
ción o al del País; es o es, sólo en el co o pe íodo de un año, de
cada cien habi an es
uno
padeció bleno agia
95
.
En
lo
que
se e ie e a la epe cusión ec-onómica del p ohlema
se
es ima que,
en
Jos
Es ados Unidos, sola T'Pn e las complicadones
de
la bleno agia emenina supusie on en 1972 un pe iuicio de al e-
dedo de 212 millones de dóla es%.
An e
es a ala man e si uación pa ece necesa io u gen e un
eplan eamien o del p oblema de las en e medades ené eas,
co-
menzando po conside a cuáles puedan se las azones que
exnH-
quen la an es mencionada pa adoja.
,1
Po
qué las espe anzas de
hace ein e años se
han
is o an no ablemen e de audadas?
,1
A
qué
se debe que, p ecisamen e en los años de ma o disponihililad de
ecu sos y
de
medios e icaces pa a el diagnós ico y el a amien o de
es as en e medades, la mo bilidad ené ea ha a ido aumen ando en
luga
de
disminui ? E iden emen e
en
es e
un
enómeno que sólo
puede se en endido
si
se le con empla a la luz de los p o undos
cambios sociales que, de una mane a ápidamen e p og esi a, han
enido p oduciéndose a
pa i
de la segunda
~ue a
mundial y que
93
CANDAU,
M.,
Ci ado
po
MoRTON,
R. S
..
Con ac acing, !oc. ci ., no a 84, p. 406.
94
MoRToN,
R.
S.
(Gono hoea) Epidemiological aspec s.
Ibid.,
p.
7.
95
Da os
omados
de
un
abajo
de
CAUSSE,
G., Un p oblema mundial. Salud Mun-
dial, mayo
de
1975, p.
3.
%
RENDTORFF,
R. C., Lo que cues an
las
en emedades ené eas.
lbid,
p. 30.
-45-