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Papeletas sobre primitivos en Castilla: I: una tabla de Van der Weyden en nuestro Museo

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Papeletas sobre primitivos en Castilla: I: una tabla de Van der Weyden en nuestro Museo

Author: Antón Sánchez, María Luisa
Publisher: Universidad de Valladolid
Year: 1935
Source: https://uvadoc.uva.es/bitstream/10324/50222/3/articulo_2718818.pdf
PAPELETAS
SOBRE
PRIMITIVOS
EN
CASTILLA
1.
UNA
TABLA
DE
VAN
DER
WEYDEN
EN
NUESTRO
MUSEO
De
ení e
los
cuad os
que
se
conse an
en
el
Museo
Nacional
de
esculiu a,
descuella
con
mucho
una
abla
lamenca,
cuyo
asun o,
sencillísimo,
es
és e:
la
Vi gen,
poco
más
que
de
bus o,
sen ada,
amaman ando
al
Niño.
Es á
la
Seño a
de
en e,
con
la
cabeza
algo
inclinada
hacia
su
Hijo,
mi ándole,
y,
po
consiguien e,
con
los
pá pados
semicaídos;
los
ojos,
g andes;
la
boca,
pequeña,
de
labios
g uesos;
en e
despejada,
al a
y
ancha,
en
con as e
con
la
mi ad
baja
de
la
ca a
que
acaba
es echando,
aunque
el
men ón
es
ca noso
y
edondo.
El
pelo,
pa ido
po
aya,
y
lle ado
hacia
a ás,
cae
luego,
en
c enchas
ondu
ladas,
a
los
lados.
Es a
cabeza,
no
bella,
pe o
sí
de
exp esión
dulce
y
se ena,
como
ensimismada,
plegada
sua emen e
bajo
un
complejo
de
e nu a
y
de
esignación,
peca
de
excesi a,
esul a
desp opo cionada
con
elación
a
los
homb os
y
a
los
b azos.
Su
ca nación
es
sua e
y
pálida;
sólo
las
mejillas
es án
animadas
po
un
osa
enue
e
imp eciso.
Pálidos
asimismo
los
labios,
cuyo
dibujo
es
magis al,
y
en
eso
acompañan
a
o as
pa es
de
la
igu a,
como
la
ba ba
y
el
pelo.
Es e,
cas año
con
e lejos
ubios,
minucioso,
p eciso
y
p ecioso,
semeja,
has a
la
ealidad,
l
exible
y
ma a illosamen e
lige o.
La
inclinación
de
la
cabeza,
p oduce
en
el
cuello
de
la
Vi gen
una
le e
in lexión,
cuyo
i mo
es
pe ec o,
y
se
acusa,
no
sólo
en
la
línea
cu a
del
con o no,
sino
en
el
juego
de
los
músculos,
apenas
indi
cado,
y
ello
es
acaso
la
más
cla a
concesión
de
es a
pin u a
a
la
ana omía
ealis a.
La
colo ación
del
cuello
y
del
pecho
sigue
los
onos
de
la
ca a
en
su
palidez
naca ada
y
ina,
con
la
misma
le edad
de
las
somb as,
sólo
pe cep ibles
desde
lejos.
Se
cub e
la
Vi gen
con
oca
y
man o.
Aquélla,
de
lino,
blanca,
84
.
PAPELETAS
SOBRE
PRIMITIVOS
EN
CASTILLA
plegada
y
bo deada
de
un
ino
izado
de
ul
anspa en e;
el
man o,
de
e ciopelo
e de
obscu o
p o undo
y
algo
azulado
en
los
oques
luminosos
de
los
pliegues.
Toca
y
man o,
dejan
descubie a
casi
oda
la
cabeza,
y
caen
plegados
con
la
maes ía
ípica
en
el
au o .
Se
deco a
el
man o
con
una
o la
de
lo ecillas
bo dadas
en
seda
pa do-
ama illen a,
Túnica
oja,
de
pliegues
g uesos,
como
de
elludo,
y
cuya
bocamanga,
a
la
al u a
del
codo,
lle a
gua nición
de
piel
g is,
y
el
es o
del
b azo
apa ece
cubie o
po
la
manga
ceñida
de
un
co pino
de
b ocado,
ondo
ama ilado
y
labo es
de
amos
e dioscu os.
T es
bo ones
ab ochan
la
manga
en
la
muñeca
de
la
Vi gen.
Del
seno
de echo,
medio
cubie o
po
un
ex emo
de
la
oca
y
o ecido
a
la
al u a
que
obligaban
los
ele ados
enco se amien os
del
siglo
XV,
bajo
la
sua e
p esión
de
los
dedos
de
la
Vi gen,
a
a
b o a
un
hili o
de
leche
que
el
Niño
pa ece
espe a
con
la
boca
en eabie a
y
medio
son ien e.
Su
igu a
es
menos
a ac i a,
como
la
de
odos
es os
In an es
del
g upo,
obedien es
a
un
ipo
casi
ópico:
desp opo
ciones
e iden es,
ígida
sequedad,
imp opia
de
miemb os
i os
e
in an iles.
Sin
emba go,
la
escualidez
de
b azos
y
pie nas
en
es e
Niño
esponde
a
un
p opósi o
que
se
e idencia
en
las
manos
de
la
Vi gen,
exage adamen e
la gas
y
a iladas,
como
buscando
un
a que
ipo
de
elegancia,
que
esul a
amane amien o.
Las
ca nes
del
Niño,
pálidas
ambién
y
naca adas,
apenas
modelan
y
sus
somb as,
como
las
de
la
Mad e,
son
siemp e
le es
y
anspa en es.
El
In an e,
apenas
exp esi o,
mi a
hacia
lo
al o
sin
ijeza
y
como
al
acío.
* *
*
Todos
los
ca ac e es
de
la
ob a
desc i a
co esponden
exac a
men e
al
a e
de
Roge io
Van
de
Weyden
en
su
p ime a
época;
es
deci ,
an es
de
su
iaje
a
I alia.
Pe o,
además,
se
con aen
a
ob a
documen ada,
que
es
el
g upo
de
la
Vi gen
y
San
Lucas,
c eado
po
Roge io
pa a
la
«Guilda»
de
pin o es
de
B uselas.
De
ese
g upo
sepa a
luego
el
au o a
la
Vi gen
y
al
Niño
y
los
ep oduce
en
una
se ie
de
éplicas,
en e
las
cuales
se
halla
la
de
B ujas,
la
del
Museo
de
B uselas
y
la
de
aquí.
Tal
ez
la
de
B ujas
inicie
la
se ie;
la
de
Valladolid
o ece
ca ac e es
de
iden idad
con
la
del
museo
b uselense,
sal o
las
au eolas
de
ayos,
que
aquí
al an.
Y
ambién
en
apa iencia
su
ondo
di ie e,
pe o
es
po que
en
nues o
g upo
ué,
de
an iguo,
eco ada
la
abla,
con
lo
cual
se
le
supiimió
la
en ana
y
el
paisaje.
I.—UNA
TABLA
DE
VAN
DER
WEVDEN
EN
NUESTRO
MUSEO
85
quedando
sólo
las
hojas
de
made a
cla e eadas,
que
se
hallan
igual
men e
en
el
cuad o
de
B uselas.
Resul ó,
pues,
en
nues o
cuad o,
incomple a
la
cabeza
de
la
Vi gen,
que
ino
a
ocupa
el
cen o
de
la
pin u a
y
co lados
el
codo
izquie do
de
la
Seño a
y
una
pie na
del
Niño.
Ya
se
e
po
la
abla
de
B uselas
cómo
se ía
la
de
aquí.
Po
lo
demás
la
iden idad
en e
ambas
ob as
es
absolu a.
Con a
el
supues o
o den
de
p e e encia
cabe
opone
que
es as
eplicas
ue an
como
es udios
pa a
el
g upo
de
San
Lucas,
pe o
pa ece
p e e ible
pensa
en
de i aciones
de
él,
enca gos
epe idos,
is o
el
éxi o
eliz
de
la
ob a
«g ande»,
sacando
de
ella
las
imágenes
de
mayo
impo ancia
y
de oción.
No
es
a en u ado
supone
que
en
las
éplicas
y
copias
pusie an
sus
manos
discípulos
y
ayudan es
del
maes o,
bajo
su
di ección
y
igilancia
acaso.
Pe o
hay
o as
p oximidades
que
no
con iene
ol ida ;
po
ejemplo,
la
de
Jacques
Da e ,
el
supues o
maes o
de
Flemalle.
Ac e-
dí anla
ob as
como
la
San a
Bá ba a
del
P ado,
con
sus
hojas
de
en ana
iguales
a
las
de
nues o
cuad o,
la
Anunciación
de
Me ode
y
o as
del
mismo
au o ,
aunque
no
hace
al a
sali
de
las
pin u as
del
p opio
Van
de
Weyden
pa a
halía
epe ido
el
ípico
ondo,
y
así,
en
la
Anunciación
del
Lou e,
no
obs an e
duda se
sob e
la
pa e nidad
de
es a
ob a,
pues
no
al a
quien
la
a ibuye
a
un
maes o
in e medio
en e
Van
de
Weyden
y
el
de
Flemalle.
.Y
sigue
las
huellas
del
p ime o,
po
lo
que
hace
a
la
se ie
comen ada,
Hans
Memling:
ejemplo,
la
Vi gen
de
la
Manzana
en
el
hospi al
de
San
Juan,
de
B ujas;
y
aun
las
céleb es
po ezuelas
de
en ana,
an
aídas,
seducen
a
Memling,
y
las
pin a
en
el
e a o
de
Ma ín
de
Nieu-
wenho c,
pa ejo
de
la
ob a
an e io ...
Aunque
en
es o
de
aquila a
in luencias
en e
con empo áneos
y
compañe os,
hay
que
ene
ien o.
De
odos
modos,
es
bas an e
de endible
el
c i e io
de
que
Memling,
sob e
odo
en
sus
p ime as
pin u as,
se
some e
demasiado
a
la
suges ión
de
Van
de
Weyden.
*
* *
La
abla
de
nues o
Museo
debió
se ,
pues,
en
su
es ado
p imi
i o,
de
análogas
p opo ciones
a
la
de
B uselas.
P olongada
en
lo
al o
deja ía
comple a
la
cabeza
de
la
Vi gen
y
aun
cie o
espacio
de
ondo
sob e
ella,
y
en
lo
bajo,
la
pie na
en e a
del
Niño
y
el
egazo
de
la
Mad e,
has a
sus
odillas.
A
la
de echa,
el
g an
ozo
que
al a,
comp endía
la
en ana
abie a
a
un
paisaje,
sob e
ella
un
bas ido cillo
86
PAPELETAS
SOBRE
PRIMITIVOS
EN
CASTILLA
de
id ie a
blasonada
y
además
el
codo
izquie do
de
la
Vi gen,
con
algo
de
su
manió.
Así
e a
la
pin u a,
según
indicios
elocuen es:
se
co íó
la
abla
po
es
lados,
al o,
bajo
y
de echo;
a
la
izquie da
no
se
co ó
nada
y
po
eso
quedó
la
cabeza
de
la
Vi gen
en
el
eje
del
cuad o,
cuando
p imi i amen e
es a ía
como
en
el
de
B uselas.
Todo
en
el
de
aquí
ac edi a
la
pa e nidad
del
maes o
ou na-
siano:
el
dibujo
seco,
anguloso
y
queb ado
de
su
p ime a
época;
el
colo
ambién,
cla o,
pálido
y naca ado,
en
las
ca nes,
cuyas
somb as
son
más
bien
eladu as;
sólo
p o undo
en
cie as
opas
e des
y
ojas,
de
calidad
insupe able;
la
maes ía
en
la
in e p e ación
de
las
elas
blancas,
como
la
oca
de
la
Vi gen,
cuyo
bo de
izado
es
ca ac e ís ico
en
el
maes o
Roge io
y
en
el
de
Flemalle;
la
endencia
al
ala gamien o,
exage ada
en
las
manos
de
la
Vi gen;
su
exp esión
ensimismada
y
dulce,
que
se
hace
es upo
dolo oso
y
pa é ico
en
o as
ob as
del
au o
que
lo
equie en;
la
igu a
oda
del
Niño,
a ancada
en e amen e
del
g upo
de
San
Lucas
y
epe ida
después
en
o as
pin u as
de
Van
de
Weyden.
Exp esión,
azado,
ana omía,
odo,
en
una
palab a,
ale
en
es a
igu i a
incon undible,
como
una
i ma
del
g an
pin o
de
Tou nay.
C eo,
en
in,
con
bas an e
undamen o,
que
la
abla
comen ada
es
una
ob a
au én ica
de
Van
de
Weyden
o,
po
lo
menos,
de
su
alle
y
bajo
su
maes ía;
una
de
las
éplicas
que
salie on
de
aquel
es udio
de
B uselas,
donde
Roge io
pin a a
a
la
Vi gen
e a ada
po
San
Lucas,
log ando
pa a
el
g upo
boga
an
ex ao dina ia
que
Jus i ica ía
la
demanda
de
es as
copias,
hechas
p obablemen e
an es
de
1450.
Después
end ían
acaso
Madonas
más
a anzadas,
ya
in luidas
po
lo
i aliano
que
sedujo
al
maes o;
po
ejemplo,
la
Vi gen
Man-
celle,
del
Museo
de
Caen,
ya
más
dulce
y
g aciosa,
con
las
manos
Jun as,
en
ado ación
de
un
Niño
ca noso,
lexible
y
son ien e.
No
había
sido
ana
la
es ancia
del
l
amenco
en
I alia.
Ma ía
Luisa
An ón
Sánchez
c
'1
I
11
K .
;
;
"-
'
lámina
I.-Van
de
Weyden.-^;
La
Vi gen
y
el
Niño.
(Museo
de
B uselas).-/);
La
Vi gen
y
el
Niño.
(Museo
de
Valladolid.)
(Fo os
del
S.
E.
A.
A.)
e