VICENTE
CARDUCHO,
PINTOR
DE
RELIGIOSIDAD
HISPANICA
(A
PROPÓSITO
DE
SU
OBRA
VALLISOLETANA)
po
J.
J.
Ma ín
González
Es á
ue a
de
oda
duda
que
el
conocimien o
del
pasado
his ó ico
lio
se
puede
ob ene
escogiendo
sólo
los
hechos
más
sob esalien es
y
elegando
los
que
se
es iman
de
meno
signi icación.
Po
lo
que
se
e ie e
a
la
his o ia
del
a e
es
ácil
ad e i
cuan
p ódiga
se
mues a
la
bibliog a ía
con
las
p ime as
i
gu as
y
cuán
escasa
es
la
de
o as
de
segundo
ango.
Es a
úl ima
es
la
si uación
de
Vicen e
Ca ducho,
bien
me ecedo
de
un
amplio
es udio,
pues
no
en
ano
ue
el
conduc o
de
la
escuela
mad ileña
has a
la
apa ición
de
Ve
azquez.
Hoy
an
solo
nos
amos
a
pa a
a
examina
unas
pin u as
allisole anas,
pa a
ad e i
cie os
ca ac e es
gene ales
de
la
ob a
de
es e
pin o .
Reco demos
que
Vicen e
Ca ducho
(1576-1638)
iene
a
España
de
mno,
en
1585,
aído
po
su
he mano
y
maes o
Ba olomé
Ca -
ducho,
Ayudando
a
és e
abaja
en
Valladolid,
de
1601
a
1606
du
an e
la
b e e
pe manencia
de
la
Co e
en
dicha
población
Y
am
bién
en
seguimien o
de
la
Co e
se
aslada
luego
a
Mad id
En
1609
es
hon ado
con
el
í ulo
de
Pin o
del
Rey,
que
os en a
o gulloso
al
pone
la
i
ma
en
sus
cuad os.
Hacia
1620
se
encuen a
según
Maye
■,
po
ie as
de
Valencia
y
G anada.
El
paso
po
la'
ciudad
del
Tuna
le
pone
en
con ac o
con
F ancisco
Ribal a,
quien
sin
duda
le
hace
inclina se
cada
ez
con
mayo
in e és
hacia
los
juegos
de
luz
eneb osos.
Al
mismo
iempo,
Sánchez
Co án
le
inspi a
en
G a-
1928^
^
'«
pin u a
española,
Espasa-Calpe.
Mad id.
6
J.
J.
MARTÍN
GONZALEZ
nada
el
conjun o
del
Con en o
del
Paula .
Desde
1G2'^
iene
en
Diego
Velázquez
un
g an
compe ido .
Dos
es é icas
pic ói-icas
se
colocan
en
lid,
con
iesgo
de
ex e mina
una
a
la
o a.
í'a ducho
lle a
la
peo
pa e
y
con
honda
ama gu a
obse x
a
cómo
su
a e
e
incluso
su
p opia
pe sona
an
ganándose
la
indi e encia
del
Rey,
has a
e
mina
en
el
más
absolu o
elegamien o.
Miemb o
de
una
segunda
gene ación
de
i alianos
emig ados
a
España,
Vicen e
Ca ducho
es
la
i
el
ep esen ación
de
un
a is a
que
lucha
a anosamen e
po
hispaniza se.
No
lo
consigue
plenamen e.
En
su
pin u a
se
ad ie e
un
ai e
de
amilia
con
la
pin u a
lo en ina
de
i
nales
del
siglo
x i.
Su
misma
ac u a,
elamida
en
exceso,
y
su
dibujo
académico,
se
hallan
en
los
an ípodas
de
la
espon ánea
*' e a
b a a"
española.
Sin
emba go,
jus o
es
econoce
(pie
lo
que
más
le
ace ca
a
noso os
es
la
exp esión
del
sen imien o
eligioso,
donde
se
in uye
ese
ca ác e
de
amilia idad
con
lo
mís ico,
dis in i o
de
lo
hispánico.
Aun
con
odo,
la
e dade a
agedia
de
Ca ducho
adica
en
la
imposibilidad
de
man ene
unos
supues os
es é icos
y
pic ó icos
ya
asnochados,
que
an
cediendo
e eno
an e
los
a ances
de
o os
más
jó enes,
de
la
es é ica
del
momen o.
Aquel
e a dado
p edicado
de
la
es é ica
idealis a
lo en ina,
an
ecléc ica,
se
inde
in e mi en e
men e
—^hay
que
supone
que
de
un
modo
conscien e
a
los
eque
imien os
del
ealismo
eneb is a,
como
ya
obse ó
La uen e
Fe
ad
2.
Su
polí ica
en
ma e ia
de
pin u a
es
la
de
un
eacciona io,
que
no
puede
e i a
el
con agio
de
ideas
p og esis as.
Es o
es
lo
que
nos
hace
supone
oue
sus
c eencias
no
es aban
basadas
an o
en
la
since idad
como
en
la
obs inación.
Mas
aquella
pos u a
acilan e
es ó
muchas
posibilidades
al
pin o ,
po que
de
es a
sue e
no
llegó
a
p o undiza
en
ningún
e eno.
Y
es
lás ima,
po que
Ca ducho
es aba
gene osamen e
do ado.
Homb e
de
alen o,
a anoso,
de
bien
co ada
pluma,
de
amplísima
cul u a,
sin
duda
pudo
habe
ealizado
una
labo
pic ó ica
mucho
más
es imable.
Su
ayec o ia
no
iene
ese
sen ido
de
llaneza
y
decisión
que
ado na
a
su
g an
i al,
Veláz
quez.
Colocado
en
un
ambien e
que
se
había
pasado
en
omba
al
bando
ealis a,
a
él
no
le
quedaba
o a
al e na i a
que
man ene se
^
sus
p incipios
dignamen e,
si
es
que
ealmen e
c eía
en
ellos
(como
Remb and ,
po
ejemplo,
en
el
eneb ismo)
o
segui
abie amen e
B e e
his o ia
de
la
pin u a
española.
Edi o ial
Tecnos.
Madnd,
J953.
VICENTE
CAP.DUCHO,
PINTOR
DE
RELIGIOSIDAD,
ETC.
7
la
co ien e
de
la
moda.
Mas
su
o gullo
maniob ó
an o-como
su
ideal,
pa a
da
al
as e
con
an
excelen es
disposiciones
como
enía.
Y
se
da
la
ex aña
pa adoja
de
que
el
Ca ducho
que
más
al o
emon
a a
el
uelo,
es
aquél
que
es á
más
p óximo
al
ealismo
y
al
sen
imien o
español.
Su
ob a
pic ó ica
mani ies a
una
an imonia
cons an e,
una
opo
sición
de
p incipios.
No
e a
ácil
hace
con i i
en
el
mismo
cuad o
idealismo
y
ealismo,
cla idad
y
eneb osidad,
dulzu a
y
aspe eza.
La
misma
oposición
hallamos
en
sus
esc i os,
en
sus
Diálogos
de
la
Pin u a,
exponen e
de
sus
acilaciones,
de
sus
concesiones,
al
pa
que
de
un
cúmulo
excesi o
de
ideas,
omadas
de
aquí
y
allí,
sin
la
su icien e
olun ad
selec i a
pa a
quien
p e endía
se
un
doc ina io
a
ul ianza.
Conside a
Ca ducho
pe ec o
pin o
al
que
sabe
auna
la
unción
in elec i a
(el
concep o)
con
la
ope a i a
o
ejecu i a.
Mas
debie a
exis i
una
al
compene ación
en e
las
dos
unciones,
que
las
manos
al
iempo
de
p ocede
no
sin ie an
el
meno
cons e
ñimien o
po
pa e
de
p ecep os
y
eglas,
que
él
po
o a
pa e
juzga
imp escindibles.
Es
deci ,
es ima
an
dañoso
el
copia
los
obje os
como
el
ceñi se
ígidamen e
al
p ecep o,
sin
más.
La
na u aleza
debe
se i
de
con inuo
ensayo,
pe o
no
pa a
epe i
la
misma
na u
aleza;
en
lo
que
decla a
su
oposición
a
la
es é ica
ealis a.
Conocido
es
su
amoso
a aque
a
Ca a aggio:
"¿Quién
pin ó
jamás
y
llegó
a
hace
an
bien
como
es e
mons uo
de
ingenio
y
na u al
casi
hizo
sin
p ecep os,
sin
doc inas,
sin
es udio,
mas
sólo
con
la' ue za
de
su
genio?".
En
donde
es
ácil
ap ecia ,
pese
a
la
di,J
»
j j
.
..
j
, ,
'
^
^
au a
c i ica,
un
ondo
admi a i o
o
de
espe o,
que
le
imponía
el
glo ioso
eneb is a
No
dejaba
de
econoce
Ca ducho
la
na u aleza
genial
de
és e
a
pesa
de
acusa le
de
abaja
sin
p ecep os
y
sin
es udio
nue
ná a
él
e an
undamen ales.
'
No
escasean
las
con adicciones.
Así,
mien as
de ine
que
"la
pin u a
es
imi ación
de
la
na u aleza.
.
.
semejanza
y
e a o
de
odo
lo
isible,
según
se
nos
p esen a
a
la
is a",
no
deja
de
a i ma
mas
adelan e
que
"se
ha
de
es udia
del
na u al
y
no
copia
as'
el
usa
de
él
se á
después
de
habe
aciocinado,
especulado
lo'bueno
y
lo
malo
de
la
p opia
esencia".
La
p ime a
posición
es
la
de
un
ealis a,
mien as
que
la
segunda
co esponde
a
un
idealis a
Se
ha
obse ado
que
al
da
ienda
suel a
a
sus
acusaciones
con a
el
ealismo,
in e lineaba
su
animosidad
con a
Velázquez,
Pues
cie a
men e,
es a
abiosa
enemiga
es
an
aplicable
a
Ca a aggio
como
al
piop
Velázquez,
sob e
odo
eniendo
en
cuen a
que
en
és e
e ía
8
J.
J.
MARTÍN
GONZÁLEZ
p imo dialmen e
el
bodegonis a
de
los
cuad os
se illanos,
y
ambién
el
e a is a,
especialidad
abo ecida
po
Ca ducho,
poiapie
implicaba
"copia "
la
na u aleza.
De
modo
que
mien as
'oláz(iuez
se
ocupaba
en
e a a
ales
miemb os
de
la
Mona
iuía,
en
a ea
que
conside aba
Ca ducho
secunda ia,
és e
ecibía
el
hono
de
ejecu a
los
cuad os
de
empeño,
los
cuad os
con
una
idea,
un
concep o.
Sin
emba go,
imaginamos
la
abia
y
desespei'ación
de
Ca ducho
cuando
ie a
que
an
desdeñado
pin o
iba
])ene ando
con
paso
segu o
en
las
egiones
in incadas
de
la
pin u a
concep i a,
en
la
cpie
da ía
e siones
an
acabadas
en
su
úl ima
época
como
Las
Meninas
y
Las
Hilande as.
E ec i amen e,
no
podemos
com]) ende
a
Ca ducho
si
descon amos
es a
ace ada
i alidad
con
Velázquez.
Los
dos
pin o es,
desde
luego,
se
p o esaban
los
mismos
sen imien os
de
an ipa ía
Son
los
Diálogos
mues a io
con apues o
de
ideas
a asadas
pi'onuncia
en
de ensa
de
la
c í ica
sicologis a,
cuan-
0
a
ima
que
si
un
pin o
es
colé ico,
mues a
u ia
en
sus
ob as;
con ^^^^^^^'
e c."
;
opinión
echazada
po
la
c í ica
AlonT^^ ^^^^^'
casos
an
e iden es
como
los
de
pin o^
1
^
Pe uggino.
De
igual
mane a
mani ies a
que
sólo
al
nien e
el
opina
de
pin u a,
con
lo
cual
echaza
cómoda-
b illan es
Pe o
jun o
a
ello
se
i) egonan
ideas
en
ealidad
e o
de
pin a
el
ho izon e
ec o,
cuando
la
c í ica
d
sob e
odo
nos
ma a illa
cuando
apad ina
Que
la
gen e
a ene se
al
a is a
que
las
i) odujo.
Dice
el
au o
'
su icien emen e
o mada
]j egun a
sólo
po
y
no
ap e^"'^^^*^^
buena
si
es
de
ac edi ado
a is a
nomb e
c
"^e
mano
igno ada,
de
sue e
que
"po
el
ciaba
Ca d
^
ob as".
Con
es a
alen ía
se
p onun-
Bas e
Ío
^'e e i se
al
e ichismo
de
los
nomb es,
ambi alencia
comp oba
la
indecisión
de
Ca ducho,
la
ala de
de
i
del"
Pan os
de
is a,
aunque
haciendo
no
obs an e
je a auí l
n/
^
pos u a
idealis a,
que
conside aba
de
supe io
S^ese
^
--d os.
son
deco acio
P^mie o
que
ejecu a
en
la
ciudpcl
del
Pisiie ga
pa a
el
ea o
del
Palacio
Real.
Es e
empleo
en
3
Ca ducho
Vn'c uUChO
Velázquez.
De
igual
^■>'íó-loyoH
ni
siquie a
llega
a
consigna
el
nomb e
de
nu ida
biblio eca
de
1^^
obse ado
Sánchez
Can ón
que
en
la
bien
delicia.
Cómo
i ía
al a
el
lib o
de
su
i al,
en
jus a
co espon-
^^(giez,
A chi o
Español
de
A e,
1942,
p.
86.
VICENTE
CAKDUCHO,
PINTOR
DE
RELIGIOSIDAD,
ETC.
9
la
escenog a ía
po
ue za
había
de
in lui
en
la
nnane a
de
concebi
los
lienzos
de
al a ,
según
ad i ió
Ka l
Jus i
Pa a
el
monas e io
de
San
Diego,
cuya
iglesia
e a
u ilizada
pa a
los
se icios
eligiosos
del
Palacio,
ejecu ó
un
cuad o
g ande
de
San
Diego
anspo ado
al
Cielo
y
las
pue as
de
dos
elica ios
la e ales,
ep esen ando
la
Ammciación
y
la
Es igma ización
de
San
F ancisco,
gua dados
los
es
en
el
Museo
de
Escul u a
de
Valladolid
Palomino
añade
un
cuad o
g ande
de
la
Vi gen
del
Rosa io,
desapa ecido,
en
el
con en o
de
San
Pablo;
una
Asunción,
en
el
con en o
de
las
Descalzas
Reales,
y
unas
ba allas
en
el
Tocado
de
la
Reina,
del
Palacio
Real.
Los
cuad os
de
San
Diego
ue on
con a ados
en
1605.
El
al a
mayo
de
la
iglesia
lucía
el
colosal
cuad o
de
San
Diego
a eba ado
al
Cielo,
que
se
con empla
aho a
en
la
escale a
del
Museo.
Su
amaño
es á
de
acuei
do
con
esa
manie a
g ande"
que
domina
en
España
desde
los
iempos
de
El
Esco ial.
Se
a a
de
una
de
esas
apo eosis
o
iun os
an
ecuen es
en
el
a e
T en ino.
Todo
el
lienzo
apa ece
bañado
en
des ellos
ama illos
y
ana anjados.
Sin
emba go
el
empla
zamien o
ac ual
del
cuad o,
sin
pe mi i
el
necesa io
e oceso,
y
a acado
po
una
luz
di ec a
de
la
en ana,
no
deja
en e e
sus
bellezas.
Es
una
de
an as
p uebas
de
lo
que
padecen
las
ob as
de
a e
cuando
abandonan
el
luga
pa a
donde
ue on
des inadas
Es
lienzo
que
equie e
lo
que
end ía
en
su
día:
un
emplazamien o
en
pun o
al o
y
menos
iluminado,
con
obje o
de
que
la
i
eu a
del
San o
se
eco a a
en
el
espacio,
sume gida
en
la
p opia
luz
del
cuad o.
El
e ec o
se ía
so p enden e,
pues
no
en
ano
las
luces
han
sido
concebidas
en
unción
de
es a
i
nalidad.
Es a
pin u a
nos
indica
que
Ca ducho
a aba
ya
desde
sus
comienzos
de
iden i ica se
con
las
comen es
de
la
eligiosidad
hispánica.
Y
aquí
lo
ha
conseguido
de
una
mane a
inequí oca,
pues
es e
cuad o,
conside ablemen e
an e io
a
la
ob a
de
Zu ba án,
es
ya
una
de
nues as
más
siani i
ca i as
c eaciones
mís icas
del
ba oco.
O ece
ya
ese
e ec o
de
suspensión
del
cue po,
ing á ido,
y
esa
e asión
del
alma
ís icas
del
mis icismo.
'
ca ac e-
E1
cuad o
de
la
A^iunciación
es á
i
mado
en
1606
Es
o al
men e
una
ob a
i aliana,
de
escaso
alo .
Además
ha
padecido
mucho"
En
cambio
me ece
más
la
a ención
o a
Anunciación
que
hay
en
p.
V
»wlo.
T aducción
española.
M.ad id,
1953.
5
Agapi o
y
Ee illa,
La
mi n a
en
Va ladolid.
10
J.
J.
MARTÍN
GONZÁLEZ
el
Museo,
sepa ada
en
dos
ozos,
la
cual
p ocede
a
juicio
de
Agapi o
y
Re illa
del
con en o
de
San
Pablo.
Mien as
los
ángeles
lucen
una
colo ación
ácil
y
ea al,
inspi ada
en
las
deco aciones
escenog á
i
cas,
la
Vi gen,
modelada
al
cla oscu o,
mues a
la
ica
calidad
de
los
pigmen os,
de
na u aleza
cabalmen e
ba oca.
También
es á
i
mado
en
el
mismo
año
la
Es igma hación
de
San
F ancisco.
Aquí
nue amen e
se
ha
se ido
Ca ducho
de
la
luz
pa a
p oduci
un
e ec o
sob ena u al.
Un
cono
do ado
y
cálido
des
ciende
de
las
al u as,
asgando
las
nubes;
den o
de
él
se
acoge
la
i
gu a
de
San
F ancisco,
que
pe manece
en
éx asis.
Es
p eciso
insis i
en
es a
mane a
con
que
el
Ba oco
acie a
a
susci a
es ados
sob e
na u ales.
An e io men e
la
Es igma ización
se
ep esen aba
u ili
zando
unos
ayos
independien es
que
bajaban
de
las
llagas
de
C is o
a
las
que
se
ab ían
en
el
cue po
del
San o.
Aho a
es
la
luz
po en osa
del
cla oscu ismo
el
ehículo
del
milag o.
No
se
p oduce
con
ello
la
desc ipción
del
milag o,
sino
la
e idencia,
la
in uición
del
milag o.
Al
con ac o
con
es a
luz,
el
San o
se
despega
y
emp ende,
olá il,
ese
enue
uelo
que
le
lle a
en
a eba o
mís ico
a
la
unión
con
el
Seño ,
de
acue do
con
las
decla aciones
de
San a
Te esa,
de
que
el
cue po
pa ece
que
pie de
su
peso.
Una
composición
simila
man en
d ía
más
adelan e
Ca ducho,
cuando
pin a a
la
Visión
de
San
An o
nio
de
Padua,
del
E mi age
de
Lening ado.
Nos
hallamos
po
an o
en
los
albo es
del
ba oquismo,
exp esado
a
la
mane a
española,
es
deci ,
no
concediendo
g an
signi icación
al
dinamismo,
sino
a
la
emo i idad
sin
e ó ica
del
anspo e
di ino.
Po
lo
que
espec a
al
paisaje,
domina
en
él
una
colo ación
e de
azulada,
que
hace
más
poé ica
la
na u aleza.
Sabido
es
cuán o
li ismo
consiguió
Velázquez
in oduci
en
sus
cuad os
si iéndose
de
es a
pigmen ación.
En
el
mismo
Museo
se
conse an
dos
ozos
ca duchanos,
de
escaso
mé i o,
e e en es
ambién
a
es e
pasaje
anciscano.
En
uno
de
ellos
se
halla
San
F ancisco
en
o ación,
es igma izado;
en
el
o o
apa ece
el
he mano
León
so p endido
po
el
o en e
luminoso.
En
ellos
es
pa en e
el
in lujo
de
la
escenog a ía
ea al.
C
H
^l&ün
iempo
nos
ocupamos
de
los
seis
lienzos
de
Vicen e
A
P oceden es
de
la
Ca uja
del
Paula ,
conse a
el
CIO
A zobispal
de
Valladolid
«.
La
se ie
ue
con a ada
en
Ma-
/ /
Ca duchas
del
Monas e io
del
Paula ,
en
Valla-
^
^
de
Es udios
de
A e
y
A queología
de
Valladolid,
Tomo
XVI,
1950.
VICENTE
CARDUCHO,
PINTOR
DE
RELIGIOSIDAD,
ETC.
11
d id,
a
29
de
agos o
de
1626,
pa a
ilus ación
de
los
claus os
de
la
e e ida
Ca uja.
El
Ca denal
Cascaja es
log ó
ob ene los
del
Museo
del
P ado,
después
de
la
lamen able
exclaus i-ación
impues a
po
las
leyes
desamo izado as.
Va ios
ilus es
c í icos
han
p onun
ciado
aliosos
juicios
sob e
es a
se ie
ca ujana,
la
cual,
po
su
c e
cido
núme o
(cincuen a
y
cinco
lienzos)
y
su
g an
amaño,
cons i uye
la
más
as a
emp esa
de
la
pin iu'a
seiscen is a
española.
Según
Ceán
Be múdez
Ca ducho
enía
obligado
a
ejecu a
de
su
mano
odo
el
conjun o.
Pe o
p ecisamen e
es
condición
que
no
podía
cum
pli
ma e ialmen e,
apa e
de
que
Ca ducho
se ía
iel
a
sus
opiniones
espec o
a
la
o ganización
de
un
alle
pic ó ico.
Decía
Ca ducho
que
el
molei
los
colo es,
apa eja
los
lienzos
y
o as
p e enciones
ma e iales
e
ins umen os
pa a
pin a ,
es
[p opio]
de
los
moledo es
o
c iados".
El
maes o
ealizaba
" asguños
o
esquicios",
es udiando
las
pa es
independien emen e,
pa a
compone
luego
un
"ca ón
aca
bado".
Los
o iciales
ecibían
del
maes o
el
dibujo
gene al
y
los
pa
ieula es
y
lo
pasaban
al
lienzo.
Pa a
hace
con
más
exac i ud
la
ope ación
de
anspo e,
el
dibujo
gene al
o ecía
una
cuad ícula
que
se
epe ía
en
la
ope ación
inicial
de
pin u a
sob e
el
lienzo
Los
boce os
conse ados
p esen an
es a
cuad ícula.
El
pe ilado
de
las
i
gu as
y
su
colo ación
co espondía
al
mismo
o icial,
pe o
el
maes o
es aba
siemp e
p esen e
pa a
da
las
o ien aciones
y
señala
los
ye os.
Finalnaen e,
una
ez
que
el
o icial
lo
daba
po
e minado
enia
el
maes o
a
e oca
y
a
da
los
oques
i
nales.
No
apun a
Ca ducho
que
es a
ope ación
úl ima,
especialmen e
^eseÍ
ada
a
el,
es
la
undamen al,
pues
es
"aquello
que
le
da
alma
adonde
se
conoce
el
magis e io".
Queda
así
desc i o
odo
un
alle
especializado,
compues o
po
un
co ejo
bien
su ido
de
ope a inT
con
una
sola
cabeza,
la
del
maes o,
es
deci ,
la
de
Ca ducho
Nn
puede
disen i
más
del
modo
de
p ocede
de
Velázquez:
con
poouí-
simos
dibujos,
en egándose
casi
di ec amen e
al
lienzo
n Uí
j"
al
mínimo
los
ayudan es.
"
La
cláusula
espec o
al
cob o
me ece
ambién
dos
palab as
No
se
i
jaba
p ecio
inicial,
sino
que
los
cuad os
se
asa ían
a
la
en Po-«
descon ándose
una
cua a
pa e,
a
la
que
hacía
enuncia
men e
Ca ducho.
Pe o
es a
gene osidad
es
sólo
apa en e
Bien
se
cañ ídTd
'co
V
I"'
asado es
c ecie an
la
^
^eja
p ác icamen e
anulado
el
descuen o,
7
Ceán
Be múdez,
Dicciona io...
12
J.
J.
MARTÍN
GONZÁLRZ
eso
SÍ
no
se
bene iciaba
aún
más.
Sabemos
de
es as
e as
i)o
el
amoso
plei o
susci ado
po
las
])in u as
del
i)alacio
do
El
Pa do
Nues a
suspicacia
se
jus i ica
po que
los
dos
asado es
ue on
hom
b es
de
su
co a o:
Eugenio
Caxés
y
Angelo
Na di.
No
amos
a
epe i
aquí
lo
que
dejamos
ya
es ablecido
a
p o
pósi o
de
es os
lienzos.
En
oda
la
se ie
ponde a
Jus i
la
habilidad
composi i a,
la
pe ec a
ejecución
de
los
hábi os,
la
i(|ueza
de
la
escenog a ía,
e c.;
si
bien
lamen a
la
excesi a
me iculosidad
en
los
ela os,
como
ocu ía
en
las
pin u as
de
la
Edad
.Media.
El
e a
un
g an
de o o
del
asun o,
y
pa a
guia se
en
la
emá ica
se
le
dio
una
his o ia
ca ujana.
El
p opio
Ceán
con iesa
(lue
cuando
gi ó
la
isi a
al
Paula ,
le
acili a on
en
el
monas e io
el
mismo
manusc i o
que
se
en ega a
a
Ca ducho
pa a
ejecu a
los
lienzos.
La uen e
Fe a i
alaba
sob e
odo
la
p esencia
de
au én icos
e a os,
modelos
i os,
p ecisamen e
eso
que
había
censu ado
ei e adamen e
Ca ducho.
De
odas
o mas,
es os
lienzos
ienen
a
mani es a
esa
líos u a
del
pin
o
a
que
ya
hemos
aludido:
su
al a
de
an(¡ueza,
pues
mien as
hace
p o es as
de
i
delidad
inqueb an able
a
unos
p incipios,
acep a
poi
ü io
lado
lo
que
más
enca nizadamen e
comba e.
Po que
en
ales
pm uias
se
dan
ci a
la
i
c icia
elegancia
de
las
ac i udes,
el
dibujo
y
a
colo ación
almiba ada.
i)o
un
lado,
y
una
b iosa
i-eligiosidad
ispanica
po
o o,
que
hace
que
algunas
c eaciones
admi an
seme-
.lanzas
con
g andes
maes os
españoles,
como
G ego io
Fe nández,
m da iH
mu andis.
sin
^
se ie
ca ujana
c eemos
pode
añadi
o o
lienzo,
que
a '"" i^
acome e ía
después
de
i
nalizada
aquella
emp esa.
Se
una^
cuad o
de
San
B i no,
de
media
i
gu a,
con emplando
don
isi a
al
Museo
de
Valladolid,
mi
buen
amigo
T a é^l^
^^i^icua
me
sugi ió
an e
el
lienzo
el
nomb e
de
Ca ducho.
so piVd
luego
con
o as
ob as
del
pin o
y,
en
e ec o,
uja
del
semejanza
que
o ece
con
los
cuad os
de
la
Ca -
'eligioso.-
con
el
que
ep esen a
el
M(( i iú
de
los
Pal
Ca uja
de
Nues a
Seño a
de
la
AniDu-iación,
del
az^ '^
^^obispal
de
Valladolid.
Su
sombiño
aspec o
y
cada é ica
a
l^^^^lan
con
no
meno
di-ama ismo
que
en
el
ca ujo
a ado
co
umna
en
la
pa e
cen al
del
lienzo
mencionado.
El
plegado
e
panos
p esen a
a inidades
ambién
conside aldes,
como
podemos
.
ilÍARTÍN
González,
A e
y
a is aí<
del
iylo
x ii
e.»
la
Co e
A chi o
Español
de
A e,
Tomo
XXXI,
1958,
p.
138.
VICENTE
CARDUCHO,
PINTOR
DE
RELIGIOSIDAD,
ETC.
13
comp oba
obse ando
el
hábi o
del
ca ujo
a odillado
en
la
pa e
de echa.
Además,
la
composición
es
ne amen e
ca duchana,
así
como
cie os
asgos,
como
la
sobe bia
mano,
en
elegan e
y
magis al
es
co zo.
Di ie e
no
obs an e
el
San
B uno
del
Museo
po
su
más
con
cen ado
cla oscu o;
pe o
ambién
es e
ca ác e
se
e ela
en
o os
cuad os
de
Ca ducho
no
ca ujanos.
Concebido
el
cuad o
con
ex ema
sencillez,
ecó ase
la
blanca
silue a
del
San o
sob e
la
neg a
opacidad
del
ondo.
La
écnica
ac e
di a
ex ao dina ia
luidez;
la
pas a
esbala,
líquida,
descub iendo
la
ama
del
lienzo.
¿
Qué
azones
hay
pa a
sospecha
que
p oceda
de
la
Ca uja
del
Paula ?
Al
e e i se
Palomino
a
las
ob as
de
Vicen e
Ca ducho
en
la
e e ida
Ca uja,
además
de
la
g an
se ie
de
lienzos
del
claus
o,
ci a
"un
San
B uno
de
medio
cue po
que
es á
en
la
po e ía".
No
dice
mas,
peí
o
la
pei ec a
coincidencia
del
es ilo,
lu,
a ibución
de
Palomino
y
la
p esencia
de
los
nume osos
lienzos
de
Ca ducho
en
el
Paula ,
au o izan
a
man ene
es a
a ibución
bajo
é minos
ca egó icos.
El
cuadio
ha
sos enido
ei e adamen e
la
asignación
a
F ancisco
Ribal a.
Es o
iene
aho a
una
más
con incen e
explicación
Según
Palomino,
las
ob as
de
Vicen e
Ca ducho
llegan
a
con undi se
con
las
de
Ribal a,
al
es
su
pa ecido.
Alecciona
compa a
a
es e
o o-
pósi o
el
San
B uno
de
e e encia
con
el
San
Be na do
que
i
gu a
en
el
cuad o
del
Ab azo
de
es e
San o
con
C is o,
en
el
P ado
ob a
de
Ribal a.
Ya
hemos
is o
a
Ca ducho
en e>mdó
dlnl
,
j
1
.
j-
1
,
,
c^iL egaao
desde
el
p incipio
de
su
ca e a
al
es udio
de
la
luz.
Pe o
es
lo
cie o
que
los
cuad os
del
Paula ,
pin ados
a
pa i
de
1626,
y
en
gene al
los
de
la
úl ima
época
del
maes o,
p esen an
una
acen uación
del
cla oscu o
de
índole
ma cadamen e
eneb is a.
Sin
duda
en
ello
u o
g an
epe
cusión
el
iaje
que
ealiza a
a
Valencia
hacia
1620,
y
el
subsiguien e
con ac o
con
Ribal a.
Y
aho a
end íamos
que
el
p o o eneb ismo
de
Na a e e,
en
el
que
no
epa ó
Maye
y
en
el
que
se
o mó
Ribal a,
se
de ol ía
a
la
escuela
de
p ocedencia
—Mad id
ya
com
ple amen e
iun an e
y
asimilado.
Tal
es
el
papel
que
puede
co es
ponde
—en
pa e—
a
Vicen e
Ca ducho.
Lo
comp ueba
especial
men e
el
men ado
San
B uno.
Pe o
he
aquí
que
el
l
o en ino,
siemp e
indeciso,
no
sin ió
alo
pa a
emp ende
sin
más
acilaciones
es e
camino,
lo
cual
nos
ha
p i ado
de
con a le
en e
los
g andes
cam
peones
de
dicha
endencia.
Aun
posee
el
Museo
de
Valladolid
dos
g andes
lienzos
de
es e