scieee Open visual document viewer

Vicente Carducho, pintor de religiosidad hispánica: (a propósito de su obra vallisoletana)

Martín González, Juan José

Full text

VICENTE CARDUCHO, PINTOR DE RELIGIOSIDAD HISPANICA (A PROPÓSITO DE SU OBRA VALLISOLETANA) po J. J. Ma ín González Es á ue a de oda duda que el conocimien o del pasado his ó ico lio se puede ob ene escogiendo sólo los hechos más sob esalien es y elegando los que se es iman de meno signi icación. Po lo que se e ie e a la his o ia del a e es ácil ad e i cuan p ódiga se mues a la bibliog a ía con las p ime as i gu as y cuán escasa es la de o as de segundo ango. Es a úl ima es la si uación de Vicen e Ca ducho, bien me ecedo de un amplio es udio, pues no en ano ue el conduc o de la escuela mad ileña has a la apa ición de Ve azquez. Hoy an solo nos amos a pa a a examina unas pin u as allisole anas, pa a ad e i cie os ca ac e es gene ales de la ob a de es e pin o . Reco demos que Vicen e Ca ducho (1576-1638) iene a España de mno, en 1585, aído po su he mano y maes o Ba olomé Ca - ducho, Ayudando a és e abaja en Valladolid, de 1601 a 1606 du an e la b e e pe manencia de la Co e en dicha población Y am bién en seguimien o de la Co e se aslada luego a Mad id En 1609 es hon ado con el í ulo de Pin o del Rey, que os en a o gulloso al pone la i ma en sus cuad os. Hacia 1620 se encuen a según Maye ■, po ie as de Valencia y G anada. El paso po la' ciudad del Tuna le pone en con ac o con F ancisco Ribal a, quien sin duda le hace inclina se cada ez con mayo in e és hacia los juegos de luz eneb osos. Al mismo iempo, Sánchez Co án le inspi a en G a- 1928^ ^ '« pin u a española, Espasa-Calpe. Mad id. 6 J. J. MARTÍN GONZALEZ nada el conjun o del Con en o del Paula . Desde 1G2'^ iene en Diego Velázquez un g an compe ido . Dos es é icas pic ói-icas se colocan en lid, con iesgo de ex e mina una a la o a. í'a ducho lle a la peo pa e y con honda ama gu a obse x a cómo su a e e incluso su p opia pe sona an ganándose la indi e encia del Rey, has a e mina en el más absolu o elegamien o. Miemb o de una segunda gene ación de i alianos emig ados a España, Vicen e Ca ducho es la i el ep esen ación de un a is a que lucha a anosamen e po hispaniza se. No lo consigue plenamen e. En su pin u a se ad ie e un ai e de amilia con la pin u a lo en ina de i nales del siglo x i. Su misma ac u a, elamida en exceso, y su dibujo académico, se hallan en los an ípodas de la espon ánea *' e a b a a" española. Sin emba go, jus o es econoce (pie lo que más le ace ca a noso os es la exp esión del sen imien o eligioso, donde se in uye ese ca ác e de amilia idad con lo mís ico, dis in i o de lo hispánico. Aun con odo, la e dade a agedia de Ca ducho adica en la imposibilidad de man ene unos supues os es é icos y pic ó icos ya asnochados, que an cediendo e eno an e los a ances de o os más jó enes, de la es é ica del momen o. Aquel e a dado p edicado de la es é ica idealis a lo en ina, an ecléc ica, se inde in e mi en e men e —^hay que supone que de un modo conscien e a los eque imien os del ealismo eneb is a, como ya obse ó La uen e Fe ad 2. Su polí ica en ma e ia de pin u a es la de un eacciona io, que no puede e i a el con agio de ideas p og esis as. Es o es lo que nos hace supone oue sus c eencias no es aban basadas an o en la since idad como en la obs inación. Mas aquella pos u a acilan e es ó muchas posibilidades al pin o , po que de es a sue e no llegó a p o undiza en ningún e eno. Y es lás ima, po que Ca ducho es aba gene osamen e do ado. Homb e de alen o, a anoso, de bien co ada pluma, de amplísima cul u a, sin duda pudo habe ealizado una labo pic ó ica mucho más es imable. Su ayec o ia no iene ese sen ido de llaneza y decisión que ado na a su g an i al, Veláz quez. Colocado en un ambien e que se había pasado en omba al bando ealis a, a él no le quedaba o a al e na i a que man ene se ^ sus p incipios dignamen e, si es que ealmen e c eía en ellos (como Remb and , po ejemplo, en el eneb ismo) o segui abie amen e B e e his o ia de la pin u a española. Edi o ial Tecnos. Madnd, J953. VICENTE CAP.DUCHO, PINTOR DE RELIGIOSIDAD, ETC. 7 la co ien e de la moda. Mas su o gullo maniob ó an o-como su ideal, pa a da al as e con an excelen es disposiciones como enía. Y se da la ex aña pa adoja de que el Ca ducho que más al o emon a a el uelo, es aquél que es á más p óximo al ealismo y al sen imien o español. Su ob a pic ó ica mani ies a una an imonia cons an e, una opo sición de p incipios. No e a ácil hace con i i en el mismo cuad o idealismo y ealismo, cla idad y eneb osidad, dulzu a y aspe eza. La misma oposición hallamos en sus esc i os, en sus Diálogos de la Pin u a, exponen e de sus acilaciones, de sus concesiones, al pa que de un cúmulo excesi o de ideas, omadas de aquí y allí, sin la su icien e olun ad selec i a pa a quien p e endía se un doc ina io a ul ianza. Conside a Ca ducho pe ec o pin o al que sabe auna la unción in elec i a (el concep o) con la ope a i a o ejecu i a. Mas debie a exis i una al compene ación en e las dos unciones, que las manos al iempo de p ocede no sin ie an el meno cons e ñimien o po pa e de p ecep os y eglas, que él po o a pa e juzga imp escindibles. Es deci , es ima an dañoso el copia los obje os como el ceñi se ígidamen e al p ecep o, sin más. La na u aleza debe se i de con inuo ensayo, pe o no pa a epe i la misma na u aleza; en lo que decla a su oposición a la es é ica ealis a. Conocido es su amoso a aque a Ca a aggio: "¿Quién pin ó jamás y llegó a hace an bien como es e mons uo de ingenio y na u al casi hizo sin p ecep os, sin doc inas, sin es udio, mas sólo con la' ue za de su genio?". En donde es ácil ap ecia , pese a la di,J » j j . .. j , , ' ^ ^ au a c i ica, un ondo admi a i o o de espe o, que le imponía el glo ioso eneb is a No dejaba de econoce Ca ducho la na u aleza genial de és e a pesa de acusa le de abaja sin p ecep os y sin es udio nue ná a él e an undamen ales. ' No escasean las con adicciones. Así, mien as de ine que "la pin u a es imi ación de la na u aleza. . . semejanza y e a o de odo lo isible, según se nos p esen a a la is a", no deja de a i ma mas adelan e que "se ha de es udia del na u al y no copia as' el usa de él se á después de habe aciocinado, especulado lo'bueno y lo malo de la p opia esencia". La p ime a posición es la de un ealis a, mien as que la segunda co esponde a un idealis a Se ha obse ado que al da ienda suel a a sus acusaciones con a el ealismo, in e lineaba su animosidad con a Velázquez, Pues cie a men e, es a abiosa enemiga es an aplicable a Ca a aggio como al piop Velázquez, sob e odo eniendo en cuen a que en és e e ía 8 J. J. MARTÍN GONZÁLEZ p imo dialmen e el bodegonis a de los cuad os se illanos, y ambién el e a is a, especialidad abo ecida po Ca ducho, poiapie implicaba "copia " la na u aleza. De modo que mien as 'oláz(iuez se ocupaba en e a a ales miemb os de la Mona iuía, en a ea que conside aba Ca ducho secunda ia, és e ecibía el hono de ejecu a los cuad os de empeño, los cuad os con una idea, un concep o. Sin emba go, imaginamos la abia y desespei'ación de Ca ducho cuando ie a que an desdeñado pin o iba ])ene ando con paso segu o en las egiones in incadas de la pin u a concep i a, en la cpie da ía e siones an acabadas en su úl ima época como Las Meninas y Las Hilande as. E ec i amen e, no podemos com]) ende a Ca ducho si descon amos es a ace ada i alidad con Velázquez. Los dos pin o es, desde luego, se p o esaban los mismos sen imien os de an ipa ía Son los Diálogos mues a io con apues o de ideas a asadas pi'onuncia en de ensa de la c í ica sicologis a, cuan- 0 a ima que si un pin o es colé ico, mues a u ia en sus ob as; con ^^^^^^^' e c." ; opinión echazada po la c í ica AlonT^^ ^^^^^' casos an e iden es como los de pin o^ 1 ^ Pe uggino. De igual mane a mani ies a que sólo al nien e el opina de pin u a, con lo cual echaza cómoda- b illan es Pe o jun o a ello se i) egonan ideas en ealidad e o de pin a el ho izon e ec o, cuando la c í ica d sob e odo nos ma a illa cuando apad ina Que la gen e a ene se al a is a que las i) odujo. Dice el au o ' su icien emen e o mada ]j egun a sólo po y no ap e^"'^^^*^^ buena si es de ac edi ado a is a nomb e c "^e mano igno ada, de sue e que "po el ciaba Ca d ^ ob as". Con es a alen ía se p onun- Bas e Ío ^'e e i se al e ichismo de los nomb es, ambi alencia comp oba la indecisión de Ca ducho, la ala de de i del" Pan os de is a, aunque haciendo no obs an e je a auí l n/ ^ pos u a idealis a, que conside aba de supe io S^ese ^ --d os. son deco acio P^mie o que ejecu a en la ciudpcl del Pisiie ga pa a el ea o del Palacio Real. Es e empleo en 3 Ca ducho Vn'c uUChO Velázquez. De igual ^■>'íó-loyoH ni siquie a llega a consigna el nomb e de nu ida biblio eca de 1^^ obse ado Sánchez Can ón que en la bien delicia. Cómo i ía al a el lib o de su i al, en jus a co espon- ^^(giez, A chi o Español de A e, 1942, p. 86. VICENTE CAKDUCHO, PINTOR DE RELIGIOSIDAD, ETC. 9 la escenog a ía po ue za había de in lui en la nnane a de concebi los lienzos de al a , según ad i ió Ka l Jus i Pa a el monas e io de San Diego, cuya iglesia e a u ilizada pa a los se icios eligiosos del Palacio, ejecu ó un cuad o g ande de San Diego anspo ado al Cielo y las pue as de dos elica ios la e ales, ep esen ando la Ammciación y la Es igma ización de San F ancisco, gua dados los es en el Museo de Escul u a de Valladolid Palomino añade un cuad o g ande de la Vi gen del Rosa io, desapa ecido, en el con en o de San Pablo; una Asunción, en el con en o de las Descalzas Reales, y unas ba allas en el Tocado de la Reina, del Palacio Real. Los cuad os de San Diego ue on con a ados en 1605. El al a mayo de la iglesia lucía el colosal cuad o de San Diego a eba ado al Cielo, que se con empla aho a en la escale a del Museo. Su amaño es á de acuei do con esa manie a g ande" que domina en España desde los iempos de El Esco ial. Se a a de una de esas apo eosis o iun os an ecuen es en el a e T en ino. Todo el lienzo apa ece bañado en des ellos ama illos y ana anjados. Sin emba go el empla zamien o ac ual del cuad o, sin pe mi i el necesa io e oceso, y a acado po una luz di ec a de la en ana, no deja en e e sus bellezas. Es una de an as p uebas de lo que padecen las ob as de a e cuando abandonan el luga pa a donde ue on des inadas Es lienzo que equie e lo que end ía en su día: un emplazamien o en pun o al o y menos iluminado, con obje o de que la i eu a del San o se eco a a en el espacio, sume gida en la p opia luz del cuad o. El e ec o se ía so p enden e, pues no en ano las luces han sido concebidas en unción de es a i nalidad. Es a pin u a nos indica que Ca ducho a aba ya desde sus comienzos de iden i ica se con las comen es de la eligiosidad hispánica. Y aquí lo ha conseguido de una mane a inequí oca, pues es e cuad o, conside ablemen e an e io a la ob a de Zu ba án, es ya una de nues as más siani i ca i as c eaciones mís icas del ba oco. O ece ya ese e ec o de suspensión del cue po, ing á ido, y esa e asión del alma ís icas del mis icismo. ' ca ac e- E1 cuad o de la A^iunciación es á i mado en 1606 Es o al men e una ob a i aliana, de escaso alo . Además ha padecido mucho" En cambio me ece más la a ención o a Anunciación que hay en p. V »wlo. T aducción española. M.ad id, 1953. 5 Agapi o y Ee illa, La mi n a en Va ladolid. 10 J. J. MARTÍN GONZÁLEZ el Museo, sepa ada en dos ozos, la cual p ocede a juicio de Agapi o y Re illa del con en o de San Pablo. Mien as los ángeles lucen una colo ación ácil y ea al, inspi ada en las deco aciones escenog á i cas, la Vi gen, modelada al cla oscu o, mues a la ica calidad de los pigmen os, de na u aleza cabalmen e ba oca. También es á i mado en el mismo año la Es igma hación de San F ancisco. Aquí nue amen e se ha se ido Ca ducho de la luz pa a p oduci un e ec o sob ena u al. Un cono do ado y cálido des ciende de las al u as, asgando las nubes; den o de él se acoge la i gu a de San F ancisco, que pe manece en éx asis. Es p eciso insis i en es a mane a con que el Ba oco acie a a susci a es ados sob e na u ales. An e io men e la Es igma ización se ep esen aba u ili zando unos ayos independien es que bajaban de las llagas de C is o a las que se ab ían en el cue po del San o. Aho a es la luz po en osa del cla oscu ismo el ehículo del milag o. No se p oduce con ello la desc ipción del milag o, sino la e idencia, la in uición del milag o. Al con ac o con es a luz, el San o se despega y emp ende, olá il, ese enue uelo que le lle a en a eba o mís ico a la unión con el Seño , de acue do con las decla aciones de San a Te esa, de que el cue po pa ece que pie de su peso. Una composición simila man en d ía más adelan e Ca ducho, cuando pin a a la Visión de San An o nio de Padua, del E mi age de Lening ado. Nos hallamos po an o en los albo es del ba oquismo, exp esado a la mane a española, es deci , no concediendo g an signi icación al dinamismo, sino a la emo i idad sin e ó ica del anspo e di ino. Po lo que espec a al paisaje, domina en él una colo ación e de azulada, que hace más poé ica la na u aleza. Sabido es cuán o li ismo consiguió Velázquez in oduci en sus cuad os si iéndose de es a pigmen ación. En el mismo Museo se conse an dos ozos ca duchanos, de escaso mé i o, e e en es ambién a es e pasaje anciscano. En uno de ellos se halla San F ancisco en o ación, es igma izado; en el o o apa ece el he mano León so p endido po el o en e luminoso. En ellos es pa en e el in lujo de la escenog a ía ea al. C H ^l&ün iempo nos ocupamos de los seis lienzos de Vicen e A P oceden es de la Ca uja del Paula , conse a el CIO A zobispal de Valladolid «. La se ie ue con a ada en Ma- / / Ca duchas del Monas e io del Paula , en Valla- ^ ^ de Es udios de A e y A queología de Valladolid, Tomo XVI, 1950. VICENTE CARDUCHO, PINTOR DE RELIGIOSIDAD, ETC. 11 d id, a 29 de agos o de 1626, pa a ilus ación de los claus os de la e e ida Ca uja. El Ca denal Cascaja es log ó ob ene los del Museo del P ado, después de la lamen able exclaus i-ación impues a po las leyes desamo izado as. Va ios ilus es c í icos han p onun ciado aliosos juicios sob e es a se ie ca ujana, la cual, po su c e cido núme o (cincuen a y cinco lienzos) y su g an amaño, cons i uye la más as a emp esa de la pin iu'a seiscen is a española. Según Ceán Be múdez Ca ducho enía obligado a ejecu a de su mano odo el conjun o. Pe o p ecisamen e es condición que no podía cum pli ma e ialmen e, apa e de que Ca ducho se ía iel a sus opiniones espec o a la o ganización de un alle pic ó ico. Decía Ca ducho que el molei los colo es, apa eja los lienzos y o as p e enciones ma e iales e ins umen os pa a pin a , es [p opio] de los moledo es o c iados". El maes o ealizaba " asguños o esquicios", es udiando las pa es independien emen e, pa a compone luego un "ca ón aca bado". Los o iciales ecibían del maes o el dibujo gene al y los pa ieula es y lo pasaban al lienzo. Pa a hace con más exac i ud la ope ación de anspo e, el dibujo gene al o ecía una cuad ícula que se epe ía en la ope ación inicial de pin u a sob e el lienzo Los boce os conse ados p esen an es a cuad ícula. El pe ilado de las i gu as y su colo ación co espondía al mismo o icial, pe o el maes o es aba siemp e p esen e pa a da las o ien aciones y señala los ye os. Finalnaen e, una ez que el o icial lo daba po e minado enia el maes o a e oca y a da los oques i nales. No apun a Ca ducho que es a ope ación úl ima, especialmen e ^eseÍ ada a el, es la undamen al, pues es "aquello que le da alma adonde se conoce el magis e io". Queda así desc i o odo un alle especializado, compues o po un co ejo bien su ido de ope a inT con una sola cabeza, la del maes o, es deci , la de Ca ducho Nn puede disen i más del modo de p ocede de Velázquez: con poouí- simos dibujos, en egándose casi di ec amen e al lienzo n Uí j" al mínimo los ayudan es. " La cláusula espec o al cob o me ece ambién dos palab as No se i jaba p ecio inicial, sino que los cuad os se asa ían a la en Po-« descon ándose una cua a pa e, a la que hacía enuncia men e Ca ducho. Pe o es a gene osidad es sólo apa en e Bien se cañ ídTd 'co V I"' asado es c ecie an la ^ ^eja p ác icamen e anulado el descuen o, 7 Ceán Be múdez, Dicciona io... 12 J. J. MARTÍN GONZÁLRZ eso SÍ no se bene iciaba aún más. Sabemos de es as e as i)o el amoso plei o susci ado po las ])in u as del i)alacio do El Pa do Nues a suspicacia se jus i ica po que los dos asado es ue on hom b es de su co a o: Eugenio Caxés y Angelo Na di. No amos a epe i aquí lo que dejamos ya es ablecido a p o pósi o de es os lienzos. En oda la se ie ponde a Jus i la habilidad composi i a, la pe ec a ejecución de los hábi os, la i(|ueza de la escenog a ía, e c.; si bien lamen a la excesi a me iculosidad en los ela os, como ocu ía en las pin u as de la Edad .Media. El e a un g an de o o del asun o, y pa a guia se en la emá ica se le dio una his o ia ca ujana. El p opio Ceán con iesa (lue cuando gi ó la isi a al Paula , le acili a on en el monas e io el mismo manusc i o que se en ega a a Ca ducho pa a ejecu a los lienzos. La uen e Fe a i alaba sob e odo la p esencia de au én icos e a os, modelos i os, p ecisamen e eso que había censu ado ei e adamen e Ca ducho. De odas o mas, es os lienzos ienen a mani es a esa líos u a del pin o a que ya hemos aludido: su al a de an(¡ueza, pues mien as hace p o es as de i delidad inqueb an able a unos p incipios, acep a poi ü io lado lo que más enca nizadamen e comba e. Po que en ales pm uias se dan ci a la i c icia elegancia de las ac i udes, el dibujo y a colo ación almiba ada. i)o un lado, y una b iosa i-eligiosidad ispanica po o o, que hace que algunas c eaciones admi an seme- .lanzas con g andes maes os españoles, como G ego io Fe nández, m da iH mu andis. sin ^ se ie ca ujana c eemos pode añadi o o lienzo, que a '"" i^ acome e ía después de i nalizada aquella emp esa. Se una^ cuad o de San B i no, de media i gu a, con emplando don isi a al Museo de Valladolid, mi buen amigo T a é^l^ ^^i^icua me sugi ió an e el lienzo el nomb e de Ca ducho. so piVd luego con o as ob as del pin o y, en e ec o, uja del semejanza que o ece con los cuad os de la Ca - 'eligioso.- con el que ep esen a el M(( i iú de los Pal Ca uja de Nues a Seño a de la AniDu-iación, del az^ '^ ^^obispal de Valladolid. Su sombiño aspec o y cada é ica a l^^^^lan con no meno di-ama ismo que en el ca ujo a ado co umna en la pa e cen al del lienzo mencionado. El plegado e panos p esen a a inidades ambién conside aldes, como podemos . ilÍARTÍN González, A e y a is aí< del iylo x ii e.» la Co e A chi o Español de A e, Tomo XXXI, 1958, p. 138. VICENTE CARDUCHO, PINTOR DE RELIGIOSIDAD, ETC. 13 comp oba obse ando el hábi o del ca ujo a odillado en la pa e de echa. Además, la composición es ne amen e ca duchana, así como cie os asgos, como la sobe bia mano, en elegan e y magis al es co zo. Di ie e no obs an e el San B uno del Museo po su más con cen ado cla oscu o; pe o ambién es e ca ác e se e ela en o os cuad os de Ca ducho no ca ujanos. Concebido el cuad o con ex ema sencillez, ecó ase la blanca silue a del San o sob e la neg a opacidad del ondo. La écnica ac e di a ex ao dina ia luidez; la pas a esbala, líquida, descub iendo la ama del lienzo. ¿ Qué azones hay pa a sospecha que p oceda de la Ca uja del Paula ? Al e e i se Palomino a las ob as de Vicen e Ca ducho en la e e ida Ca uja, además de la g an se ie de lienzos del claus o, ci a "un San B uno de medio cue po que es á en la po e ía". No dice mas, peí o la pei ec a coincidencia del es ilo, lu, a ibución de Palomino y la p esencia de los nume osos lienzos de Ca ducho en el Paula , au o izan a man ene es a a ibución bajo é minos ca egó icos. El cuadio ha sos enido ei e adamen e la asignación a F ancisco Ribal a. Es o iene aho a una más con incen e explicación Según Palomino, las ob as de Vicen e Ca ducho llegan a con undi se con las de Ribal a, al es su pa ecido. Alecciona compa a a es e o o- pósi o el San B uno de e e encia con el San Be na do que i gu a en el cuad o del Ab azo de es e San o con C is o, en el P ado ob a de Ribal a. Ya hemos is o a Ca ducho en e>mdó dlnl , j 1 . j- 1 , , c^iL egaao desde el p incipio de su ca e a al es udio de la luz. Pe o es lo cie o que los cuad os del Paula , pin ados a pa i de 1626, y en gene al los de la úl ima época del maes o, p esen an una acen uación del cla oscu o de índole ma cadamen e eneb is a. Sin duda en ello u o g an epe cusión el iaje que ealiza a a Valencia hacia 1620, y el subsiguien e con ac o con Ribal a. Y aho a end íamos que el p o o eneb ismo de Na a e e, en el que no epa ó Maye y en el que se o mó Ribal a, se de ol ía a la escuela de p ocedencia —Mad id ya com ple amen e iun an e y asimilado. Tal es el papel que puede co es ponde —en pa e— a Vicen e Ca ducho. Lo comp ueba especial men e el men ado San B uno. Pe o he aquí que el l o en ino, siemp e indeciso, no sin ió alo pa a emp ende sin más acilaciones es e camino, lo cual nos ha p i ado de con a le en e los g andes cam peones de dicha endencia. Aun posee el Museo de Valladolid dos g andes lienzos de es e