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El ábside de San Martín de Fuentidueña

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El ábside de San Martín de Fuentidueña

Author: Gómez Moreno, Carmen
Publisher: Universidad de Valladolid
Year: 1961
Source: https://uvadoc.uva.es/bitstream/10324/28770/1/BSAA-1961-27-AbsideSanMartinFuentidue%c3%b1a.pdf
PIEDRAS
VIAJERAS
KL
ABSIDE
DE
SAN
MARTIN
DE
FUENTIDUEÑA
po
Ca men
Gómez-Mo eno
*
Al
no des e
de
la
p o incia
de
Sego ia
y
ce ca
de
su
lími e
con
la
de
Valladolid
es á
si uada
Fuen idueña
que
pe enece
al
pa ido
de
Cuélla .
En
es a
pequeña
illa
y
en e
o as
uinas
de
iglesias
y
las
de
un
cas illo
se
alzan
las
de
San
Ma ín,
cuyo
ábside
ue
as
ladado
a
Nue a
Yo k
a
p incipios
de
1958
con
ca ác e
de
depósi o
y
median e
un
in e cambio
al
que
se
llegó
después
de
la gas
y
com
plicadas
negociaciones
en e
el
Museo
Me opoli ano
y
el
Es ado
Español
aseso ado
po
las
ins i uciones
compe en es.
Es e
ábside,
econs uido
y
abie o
al
público
en
junio
de
1961,
o ma
aho a
pa e
del
edi icio
de
Los
Claus os,
consag ado
al
a e
medie al
y
do ado
po
John
D.
Rocke elle
J .
Es e
museo
es á
edi icado
sob e
una
colina
cubie a
de
bosque
si uada
al
no e
de
Manha an
que
domina
al
ío
Hudson
y
la
ma gen
opues a
que
co esponde
al
Es ado
de
ISíe i^
Je sey.
Al
a a
de
encon a
los
o ígenes
del
ománico
de
la
p o incia
de
Sego ia
y,
como
consecuencia,
de
Fuen idueña,
enemos
que
oma
en
conside ación
que
es a
p o incia
debió
de
es a
deshabi ada
desde
el
p ime
cua o
del
siglo
ii
has a
el
úl imo
cua o
del
siglo
xi,
con
la
excepción
de
esca amuzas
e
in asiones
pe iódicas
de
los
ejé ci os
*
Es e
ai- ículo
es
una
e sión
lib e
de
o o
publicado
en
el
Bole ín
del
Museo
Me opoli ano
de
Nue a
Yo k.
Pa a
más
in o mación
éase:
James
J.
Ro-
ime :
Fo ewo d;
Ca men
Gómez-Mo eno
:
Hw o y,
S ylis ic
Analysis
and
.Oisman ling;
Ma ga e
B.
F eeman:
Rebuilding:
A
Thiimbnail
Ske ch,
Bulle in
o
he
Me opoli an
Museum
o
A ,
XIX,
10,
June
1961.
Copy igh ,
1961,
The
Me opoli an
Museum
o
A ,
New
Yo k,
N.
Y.
62
CARMEN
GÓMEZ-MORENO
c is ianos
y
musulmanes.
La
p ime a
in asión
á abe
de
(
as illa
la
Vieja
u o
luga
cuando
los
ejé ci os
del
Islam
iban
camino
del
noi e
de
la
Península,
dos
o
es
años
después
de
su
desemba co
en
Ta i a
en
711.
Toda
la
zona
comp endida
en ie
la
ion eia
ci
is iana
o -
mada
po
las
p o incias
del
no e
y
la
on e a
lími e
de
la
España
dominada
po
los
mo os,
que
iba
de
(.oimbia
a
Pamplona,
debió
de
cambia
de
manos
epe idas
eces
sin
que
ni
ciis ianos
ni
musul
manes
i
jasen
en
ella
su
esidencia
con
un
cie o
caiác e
de
es a
bilidad.
Si
hubo
alguna
ez
monumen os
isigodos
en
la
p o incia
de
Sego ia
és os
debie on
se
des uidos
du an e
las
incu siones
de
Almanzo
a
i
nes
del
siglo
x.
Como
mo os
y
c is ianos
no
con i ie on
nunca
en
es a
egión
an es
de
la
Reconquis a
ampoco
hubo
luga
al
desa ollo
de
la
cul u a
mozá abe
en
ninguna
de
sus
mani es-
dClOI10S
La
econquis a
de ini i a
de
Sego ia
po
Al onso
VI
u o
luga
en
1079
pe o
la
epoblación
no
debió
de
comenza
has a
1087.
Los
nue os
habi an es
end ían
que
eni
de
las
p o incias
del
no e,
aun
cuando
no
al an
e udi os,
como
el
c onis a
de
Sego ia
Colme
na es
en
el
siglo
XVII'
y
Ca los
de
Lécea
en
el
xix
-,
que
a i man
que
Sego ia
no
ue
abandonada
comple amen e
y
que
ue on
los
mismos
sego ianos
los
que
hab ían
de
epobla la
y
que
pa icipa on
luego
ac i amen e
en
la
econquis a
de
Mad i
y
e
o
e
o.
El
p ime
paso
después
de
gana
cualquie
e i o io
a
los
in a
so es
debía
de
se
necesa iamen e
el
de
cons ui
o alezas
con a
posibles
con a aques.
Es o
explica
la
p esencia
de
an os
cas illos
y
ecin os
amu allados
en
los
pun os
dominan es
de
Cas illa
y
de
o as
egiones
españolas.
Con
el
cas illo
hab ía
de
i
ligada
la
iglesia,
no
solamen e
a
causa
del
ue e
ca ác e
c is ianizan e
de
la
Recon
quis a
sino
po
la
impo ancia
c ecien e
de
las
Oidenes
Mili a es,
alg^unas
de
las
cuales,
aunque
undadas
en
o os
países,
se
habían
es ablecido
ya
en
España
a
mediados
del
siglo
xi.
Pa a
omen a
la
epoblación
de
las
zonas
lecien emen e
eco
b adas,
Al onso
VI
concedió
un
g an
núme o
de
p i ilegios
a
la
Igle
sia
y
a
las
O denes
Monás icas
con
el
i
n
de
acili a les
la
cons
ucción
de
iglesias
y
con en os
en
o no
a
los
cuales
hab ía
de
es a-
1
Diego
de
Colmena es:
His o ia
de
la
insigne
ciudad
de
Sego ia
y
com
pendio
de
las
his o ias
de
Cas illa,
2.®'
edición,
Mad id,
D.
Díaz,
1640.
2
Ca los
de
Lécea
y
Ga cía:
La
comunidad
y
ie a
de
Sego ia,
Sego ia,
Onde o,
1893.
I'IKDRAS
VIAJERAS:
EL
ÁBSIDE
DE
SAN
MARTÍN,
ETC.
63
blece se
la
población
segla .
En
nume osos
casos,
como
debió
ocu i
en
Fuen idueña,
el
núme o
de
monumen os
eligiosos
p obablemen e
c eció
en
mayo
p opo ción
que
la
población
en
o no
a
ellos,
p ime
amen e
po que
es a
jjoblación
había
sido
desposeída
en
g an
pa e
de
sus
ie as
y
ambién
po que
luga es
que
habían
sido
de
impo
ancia
es a égica
en
iempos
de
gue a,
en
cambio
no
eunían
con
diciones
pa a
los
iempos
de
paz,
y
los
p obables
habi an es
se
iban
en
busca
de
si ios
mejo es
donde
es ablece se.
Al onso
VII,
comp en
diendo
es e
p oblema,
a ó
de
con ene
es a
e dade a
in lación
del
pode
eligioso
de ol iéndoles
a
los
sego ianos
pa e
de
las
ie as
concedidas
po
su
pad e
a
la
Iglesia.
Pa iendo
de
Sego ia,
y
después
de
eco e
unos
75
kilóme os
po
ie a
llana
y
ca e e as
pol o ien as,
se
llega
a
unas
o macio
nes
ocosas
que
se
le an an
como
una
o aleza
na u al
sob e
el
alle
del
ío
Du a ón.
Enca amada
sob e
los
iscos
y
dominando
las
llanu
as
que
se
pie den
en
la
lejanía
apa ece
la
que
ue
en
o os
iempos
impo an e
illa
de
Fuen idueña,
como
una
es inge
que
ocul ase
se
c e os
pe didos
pa a
noso os
en
el
iempo
y
la
his o ia.
Su
si uación
geog á ica
única
explica
la
impo ancia
que
debió
ene
du an e
los
aza osos
años
de
la
Reconquis a.
Diego
de
Colmena es
dice
que
Fuen idueña
se
llamó
an es
Cas illo
de
Lace .
Es e
nomb e
apa ece
po
p ime a
ez
en
1123
en
una
bula
de
Calix o
III
en
la
que
se
con i ma
la
sede
episcopal
de
Sego ia
después
de
escien os
años
sin
je a quía
eligiosa
en
esa
egión.
Es e
mismo
nomb e
de
Cas illo
de
Lace ,
o
Cas ellum
de
Lace
apa ece
después
en
o os
documen os,
y
el
nomb e
de
Fuen i
dueña,
o
Fon e-Donam,
apa ece
po
p ime a
ez
en
1136.
Desde
es a
echa
en
adelan e
el
nomb e
de
Cas illo
de
Lace
no
se
uel e
a
menciona
y
el
de
Fuen idueña
apa ece
siemp e
en
compañía
de
los
nomb es
de
o as
poblaciones
de
la
misma
á ea
sego iana
y
que
an es
se
mencionaban
con
Cas illo
de
Lace .
Tales
como
Sepúl eda,
Cuélla ,
Coca,
Isca ,
Ped aza,
Made uelo,
F esno,
Be nuy,
Sac ame-
nia
y
Bembib e.
Es a
sus i ución
de
nomb es
hace
muy
p obable
la
eo ía
de
Colmena es
de
que
los
dos
co esponden
a
la
misma
ciudad.
Si
echazásemos
es a
eo ía
end íamos
que
acep a
un
documen o
i
mado
po
Al onso
VII
y
echado
en
1136
como
la
p ime a
men
ción
de
Fuen idueña.
Es e
ey,
cuya
amplia
isión
de
los
des inos
de
España
le
alió
el
sob enomb e
de
"Empe ado ",
pa ece
habe se
H
Op.
ci .,
Vol.
I,
cap.
XIV.
64
CARMEN
GÓMEZ-MORKNO
in e esado
g andemen e
po
la
egión
sego iana
y
l
úe
él.
p obable
men e,
el
que
pa ocinó
la
cons ucción
de
las
iglesias
de
Fuen i-
dueña,
en e
las
que
se
cuen a
San
Ma ín.
Debido
a
las
ci cuns ancias
especiales
c eadas
pu
la
in asión
musulmana
y
la
econquis a
del
e i o io
español
po
los
c is ianos,
la
o ganización
polí ica
de
España
ue
en
la
Edad
Media
dis in a
de
la
de
o os
países
eu opeos.
En
la
España
c is iana
no
hubo
euda-
lismo
sino
una
o ganización
que
enía
como
base
el
pode
eal
y
el
de
los
obispos.
De
aquí
la
acilidad
que
enían
los
eyes
pa a
da
y
qui a
ie as
y
p i ilegios.
En
la
mayo
pa e
de
los
documen os
que
a an
de
concesiones
del
ey
a
la
Iglesia
de
Sego ia
du an e
el
einado
de
Al onso
Vil,
y
desde
1157
del
de
Al onso
VIII,
Fuen i-
dueña
apa ece
siemp e
mencionada
con
más
o
menos
el
mismo
g upo
de
ciudades
ibu a ias
de
la
misma
egión.
Unicamen e
un
documen o
hace
mención
especial
de
Fuen i-
dueña.
Sin iéndose
en e mo
Al onso
VIII
se
de u o
en
la
illa
y
o o gó
es amen o
el
8
de
diciemb e
de
1204
'.
En
el
mismo
docu
men o
cons an
donaciones
a
a ios
monas e ios
sin
ninguna
e e
encia
a
Fuen idueña
ni
a
o as
ciudades
elacionadas
con
ella.
Como
Colmena es
in e p e ó
es a
Fuen idueña
como
la
illa
del
Du a ón
muchos
de
los
e udi os
que
le
siguie on
acep a on
es a
in e p e ación,
sin
pensa
que
pudie a
a a se
de
Fuen idueña
de
Tajo.
Sin
em
ba go,
es
e iden e
que
Al onso
VIII
es u o
mucho
más
po
la
egión
oledana
que
po
la
de
Sego ia
y
pa ece
mucho
más
posible
que
Fuen idueña
de
Tajo
es u iese
en
su
camino
que
no
Fuen idueña
de
Du a ón.
Pascual
Madoz
»
da
Fuen idueña
de
Tajo
como
el
luga
del
es amen o
de
Al onso
VIII,
en
cambio
Quad ado
^
no
sólo
acep a
la
eo ía
ex endida
po
Colmena es
sino
que
llega
a
conside a
Fuen
idueña
de
Du a ón
como
un
luga
a
donde
los
eyes
iban
a
descansa
de
los
igo es
de
sus
idas
aza osas.
Después
de
un
documen o
echado
en
1206
el
nomb e
de
Fuen i-
*
Es e
documen os
que
se
conse a
en
el
Líbe
p i ileyio uui
ecclesie
ole-
ane,
ols.
26 -28 ,
A chi o
de
la
Ca ed al
de
Toledo,
comienza
así:
"Tes a-
men um
Illus is
Regis
Ade onsi
ac um
apud
Fon emdoniam"
y
concluye:
"Fac a
ca a
apud
Fon emdoniam,
E a
IV^CC^XL"
secunda,
VIII"^
die
Mensis
Decemb is,
Rege
exp i
[men e]".
5
Pascual
Madoz:
Dicciona io
Geog á ico-Es adís ico-His ó ico
de
Espa a
y
sus
Posesiones
de
Ul ama ,
Mad id,
1850,
VIII,
pp.
252-253.
6
J.
M.
Quad adO:
Recue dos
y
bellezas
de
España.
Ealama i a,
Aidla
y
Reyo ia,
Madnd,
1865,
pp.
523-525.
ÍMKDRAS
VIAJERAS
:
EL
Á SIDÉ
DE
SAN
MARTIN,
ÉTCÍ.
65
dueña
desapa ece
comple amen e
aunque
no
el
de
las
o as
pobla
ciones
que
solían
acompaña lo. Es a
desapa ición
epen ina
es
di ícil
de
explica ,
pe o
el
caso
es
que
solamen e
en
con adísimas
excepciones
uel e
a
aija ece
y
es o
con
siglos
de
sepa ación.
En
el
siglo
xi
Fuen idueña
e a
una
de
las
"aljamas"
más
im
po an es
de
la
p o incia
de
Sego ia
"
y
muchos
de
los
me cade es
indios
de
cie a
ca ego ía
que
habi aban
en
la
capi al
lle aban
el
sob enomb e
de
"de
Fuen idueña".
No
se ía
so p enden e
que
alguna
de
las
uinas
que
hoy
encon amos
en
lo
que
queda
de
la
an igua
illa
uesen
alguna
ez
una
sinagoga.
Has a
la
echa
no
se
han
encon ado
documen os
e e en es
al
cas illo
o
a
las
iglesias
de
Fuen idueña.
Como
el
obispado
de
Sego ia
no
ue
con i mado
has a
1123
es
muy
posible
que
la
mayo
pa e
de
los
edi icios
eligiosos
de
la
p o incia
no
se
empezasen
a
cons ui ,
has a
después
de
esa
echa
y
no
es
p obable
que
se
comenzase
la
cons ucción
de
edi icios
de
impo ancia
en
Fuen idueña
después
de
habe
pe dido
es a
población
su
impo ancia
a
p incipios
del
siglo
XIII
Lo
mismo
que
la
epoblación
de
Sego ia
se
debió
e i ica
con
gen es
enidas
del
no e
de
España,
ya
uese
con
an iguos
habi
an es
de
Sego ia
o
de
o as
p o incias,
las
co ien es
a ís icas
que
hab ían
de
da
o ígen
al
ománico
sego iano
u ie on
que
eni
am
bién
del
no e
ya
que
és a
e a
la
única
zona
que
había
pe manecido
ue a
del
dominio
musulmán.
Du an e
la
segunda
mi ad
del
siglo
XI
ue on
edi icados
un
g an
núme o
de
iglesias
y
monas e ios
a
lo
la go
de
la
u a
de
los
pe e
g inos
a
San iago
de
Compos ela.
Aun
cuando
muchos
de
es os
mo
numen os
han
desapa ecido,
los
que
aún
se
conse an
dan
idea
de
la
eno me
impo ancia
que
u o
es e
camino,
no
sólo
en
la
e olución
del
ománico
español
sino
ambién
del
de
o os
países.
La
añuencia
con inua
de
dis in as
co ien es
del
pensamien o
y
de
la
in e p e a
ción
a ís ica
ue
la
p incipal
azón
de
es a
impo ancia.
La
p o incia
de
Sego ia,
lo
mismo
que
la
ecina
p o incia
de
A ila,
es aba
ue a
del
i ine a io
de
las
pe eg inaciones,
pe o
lo
más
p obable
es
que
los
a is as
enca gados
de
la
cons ucción
y
deco a
ción
de
los
edi icios
eligiosos
pos e io es
a
la
Reconquis a
en
es a
7
Ca los
de
Lécea
y
Ga cía:
La
Iglesia
del
Co pus
Ch is i
de
Sego ia
an igua
Sinagoga.
Monog a ía
his ó ica,
Sego ia,
Rueda,
1900.
8
Con
la
excepción
de
una
iglesia
p obablemen e
del
siglo
x il
o
x ill
que
ambién
es á
en
uinas
y
que
debió
se
abandonada
cuando
la
desamo ización.

66
CARMEN
GÓMEZ-MORENO
zona
hab ían
de
eni
de
alguno
de
los
cen os
a ís icos
si uados
a
lo
la go
del
camino
de
San iago.
La
iglesia
de
San
Isido o
de
León
pa ece
se
la
que
eúne
más
p obabilidades
pa a
explica
los
o ígenes
del
ománico
sego iano
y,
po
lo
an o,
del
de
la
iglesia
de
San
Ma ín
de
Fuen idueña
que
amos
a
es udia .
Aun
cuando
comenzado
en
el
siglo
XI,
San
Isido o
no
se
e minó
has a
bien
en ado
el
siglo
xii
y
po
lo
menos
es
escul o es
aba.ja on
en
ella,
el
Cil imo
de
los
cuales
pe enece
ya
po
comple o
al
siglo
xii.
Aunque
no
an
do ado
como
sus
p edeceso es,
es
a
es e
a is a
al
que
podemos
a ibui
mu
chas
de
las
ca ac e ís icas
que
encon amos
en
Sego ia
y
A ila,
así
como
la
di usión
de
un
cie o
núme o
de
mo i os
deco a i os
que
hemos
de
analiza
más
adelan e
y
que,
como
un
hilo
in isible,
an
de
unas
ciudades
a
o as,
de
unos
monumen os
a
o os,
cub iendo
la gas
dis ancias
y
poniendo
en
con ac o
luga es
que,
de
o a
o ma,
no
hubiesen
es ado
nunca
en
elación
unos
con
o os.
El
ipo
de
iglesia
de
una
sola
na e
sin
c uce o
y
con
un
ábside
se
encuen a
muy
di undido
po
la
p o incia
de
Sego ia
y
a
ese
ipo
co esponde
San
Ma ín
de
Fuen idueña,
pe o
es a
iglesia
p esen
aba
p oblemas
que
hacen
su
es udio
más
complicado
de
lo
que
hab ía
de
se
en
o as
ci cuns ancias.
Uno
de
es os
p oblemas
lo
cons i uye
el
hecho
de
que,
así
como
el
ábside
ha
llegado
has a
nues os
días
en
un
es ado
de
conse ación
ela i amen e
pe ec o,
la
na e
y
la
o e
de
las
campanas,
si uada
a
los
pies
de
la
iglesia,
es aban
ya
en
uinas
en
el
siglo
XIX,
según
la
desc ipción
de
Quad ado.
Lo
que
queda
de
ellas
mues a
una
áb ica
muy
pob e
de
pied as
pequeñas
y
nio e o,
que
p obablemen e
es aba
enlucida,
y
con
e ue zos
de
pied a
de
sille ía
en
los
ángulos
de
la
o e.
Resul a
di ícil
el
encon
a
una
explicación
pa a
es a
di e encia
en e
la
iqueza
a qui
ec ónica
y
escul ó ica
del
ábside
y
la
pob eza
de
medios
que
mues a
lo
que
queda
del
es o
de
la
iglesia.
Todas
las
iglesias
de
es e
ipo,
e
incluso
las
que
son
meno es
en
amaño
y
casi
o almen e
desp o
is as
de
deco ación
dis ibuidas
po
oda
la
egión,
es án
cons uidas
con
pied a
de
sille ía
en
su
o alidad,
como
es
lógico
en
una
ie a
donde
abundan
las
can e as.
Una
explicación
pod ía
se
que
la
iglesia
se
comenzó
po
el
ábside
y
que
después
la
cons ucción
se
in e umpió
o
po
al a
de
medios
o
po que
las
ci cuns ancias
cambia on
y
más
adelan e
se
concluyó
de
la
o ma
mencionada.
O o
p oblema
que
hemos
de
a on a
es
el
po
qué
de
edi ica
una
iglesia
en
lo
al o
de
una
colina
di ícil
de
alcanza .
No
exis e
ninguna
indicación
que
haga
pensa
en
la
exis encia
de
un
monas-
PIEDRAS
VIAJERAS:
EL
ÁHSIDE
DE
SAN
MARTÍN,
ETC.
67
e io
del
cual
o mase
pa e
San
Ma ín.
El
único
monas e io
docu
men ado
en
la
illa
es
el
de
San
Juan
de
la
Peni encia
que
es u o
siemp e
si uado
en
el
alle
y
cuya
undación
se
emon a
a
épocas
an e io es
a
la
in asión
de
los
mo os
en
que
ue
des uido
y
uel o
a
cons ui
después
de
la
Reconquis a
*•'.
La
iqueza
deco a i a
de
San
Ma ín
desca a
la
posibilidad
de
que
uese
de
o igen
cis e -
ciense,
apa e
de
que
no
pa ece
p obable
que
lo
uese
es ando
sola
men e
a
unos
pocos
kilóme os
de
Fuen idueña
el
monas e io
cis e -
ciense
de
San
Be na do
de
Sac amenia,
undado
el
30
de
ene o
de
1141
po
Al onso
VII,
con
monjes
enidos
de
Escala
Del
en
F ancia.
Tampoco
podemos
c ee
que
San
Ma ín
uese
la
iglesia
pa oquial
de
la
illa
po que
és a
pa ece
habe lo
sido
siemp e
la
iglesia
de
San
Miguel,
si uada
más
abajo
en
la
colina
y
cuya
cons ucción
debió
de
ene
luga
más
o
menos
al
mismo
iempo
que
la
de
San
Ma ín.
La
p oximidad
de
es a
úl ima
a
las
uinas
de
un
cas illo
hacen
más
posible
su
elación
con
és e
ya
que
la
iglesia
es á
incluida
den o
del
ecin o
amu allado.
La
áb ica
del
ábside
de
San
Ma ín
es
de
pied a
caliza
de
sille ía
con
el
ono
do ado
ca ac e ís ico
de
la
egión
sego iana
(Lám.
I,
a
y
b).
Todos
los
elemen os
deco a i os
son
de
pied a
muy
semejan e
a
la
de
los
silla es,
pe o
de
g ano
algo
más
i
no
y
el
colo
más
g isáceo.
La
es uc u a
es á
compues a
po
un
basamen o
algo
salien e
y
con
esal e
en
bisel
en
el
ex e io
y
que
en
el
in e io
o ma
una
banque a
con
moldu a
de
bo dón.
El
cue po
in e medio
e mina
en
la
impos a
sob e
la
que
an
las
es
en anas
abocinadas
y
con
a cos
de
medio
pun o
y
po
cuya
abe u a
muy
es echa
había
de
en a
la
única
luz
que
ecibía
el
ábside.
Sob e
las
a qui ol as
de
las
en anas
en
el
in e io
co e
o a
impos a
que
limi a
el
e ce
cue po
y
sob e
la
que
se
asien an
la
bó eda
de
cañón
y
la
bó eda
de
ho no.
El
a co
de
unión
de
es as
dos
bó edas,
apenas
des acado,
descansa
sob e
dos
columnas
escul u adas
a
modo
de
ca iá ides
y
la
embocadu a
de
la
capilla
es á
o mada
po
un
majes uoso
a co
iun al.
La
bó eda
de
la
na e,
más
al a
que
la
de
la
capilla,
hab ía
de
uni se
a
és a
po
medio
de
un
has ial
del
cual
solamen e
se
con
se a
pa e.
El
ex e io
del
ábside
es á
e o zado
po
cua o
g andes
9
En
1946
el
en onces
a zobispo
de
Toledo,
F ay
F ancisco
Xi aenez
de
Cisne os,
les
dio
a
sus
eligiosos
anciscanos,
y
po
comisión
del
Papa
Ale
jand o
VI,
el
con en o
que
pe enecía
has a
en onces
a
la
ad ocación
de
San
Juan
de
la
Peni encia
si uado
en
la
illa
de
Fuen idueña.
68
CARMEN
GÓMEZ-MORENO
columnas
adosadas
cuyas
basas
coinciden
con
la
al u a
(leí
basamen o
y
cuyos
capi eles,
al e nando
con
una
se ie
de
canecillos
on
escul
u as,
sopo an
la
co nisa
deco ada
con
bille es.
Kn
el
in e io
y
en
el
ex e io
los
lados
de
la
capilla
p esen an
a cos
ciegos
á emelos.
Los
del
in e io
son
algo
apun ados
y
es án
sepa ados
po
columnillas
dobles
deco adas
en
las
basas
—eno memen e
de e io adas—
y
en
los
capi eles.
Los
del
ex e io
son
de
medio
pun o
con
una
columna
única
con
escul u as
a
modo
de
ca iá ides.
A
ambos
lados
del
ábside
y
coincidiendo
con
el
a amiue
de
la
bó eda
de
ho no,
como
hemos
dicho
an es,
se
ye guen
es
escul u as
de
amaño
conside able,
San
Ma ín
al
lado
del
E angelio
y
la
Anun
ciación
al
lado
de
la
Epís ola.
Escul u as
de
al
amaño
e
impo
ancia
apa ecen
ecuen emen e
en
las
i)o adas
de
o as
iglesias
pe o
no
en
el
in e io
y
en
la
posición
que
ocupan
és as.
¿
Se ía
posi
ble
que
en
San
Ma ín
se
hayan
conse ado
y
(pie
en
o os
casos
uesen
des uidas
al
coloca
los
e ablos
ba ocos
que
exis en
hoy
día
en
muchas
iglesias
ománicas
de
la
p o incia?
También
pod ía
se
que
las
escul u as
de
San
Ma ín
es u iesen
des inadas
pa a
o o
si io
de
la
misma
iglesia
y
que
al
no
e mina la
de
la
o ma
que
es aba
planeada
las
coloca on
como
aho a
es án.
Todo
ienen
que
se
hipó esis
y
ninguna
muy
con incen e.
Las
dos
columnas
que
sopo an
el
a co
iun al
es án
co onadas
po
capi eles
escul u ados.
La
impos a
sob e
la
que
a ancan
las
bó edas
iene
deco ación
de
bille es
y
es a
misma
impos a
o ma
ambién
los
cimacios
de
los
capi eles
que
co onan
las
escul u as.
Tam
bién
lle an
deco ación
de
bille es
los
a cos
de
las
en anas
en
el
in e io
y
en
el
ex e io
y
la
co nisa
que
sopo a
el
ale o
del
ejado,
pe o
es os
bille es
no
son
del
mismo
ipo
que
los
de
la
impos a
supe
io .
Es a
úl ima
mues a
una
pa icula idad
que
es
como
un
"lei
mo i "
en
las
iglesias
de
Sego ia
y
A ila:
los
espacios
en e
los
bille es
semicilínd icos
es án
ocupados
po
un
esal e
angula
que
desde
lejos
da
la
imp esión
de
unos
escalonci os
co iendo
a
lo
la go
de ás
de
los
bille es
( éase
Lám.
V,
a).
O a
impos a
a
de
en ana
a
en ana
en
el
in e io
y
en
el
ex e io
o mando
los
cimacios
de
los
capi eles.
Los
mo i os
deco a
i os
de
es a
impos a
cambian
de
en ana
a
en ana
sin
epe i se
nunca
y
llegan
a
ocho
mo i os
di e en es,
unos
ege ales
y
o os
de
en elazo.
En e
los
p ime os
es án
unas
ose as
de
cua o
pé alos
odeadas
po
cí culos
( éase
Lám.
II,
b)
que
son
uno
de
los
mo i os
deco a i os
que
p o ienen
de
San
Isido o
de
León
y
que
de
allí
se
lMi:i)KAS
VIAJKKAS:
KL
ÁUSIUE
ÜE
SAN
MARTÍN,
ETC.
69
e.x iencien
a
muchas
iglesias
de
Sego ia
y
de
A ila.
Po
al a
de
espacio
no
jjodemos
da
en
es e
a ículo
un
es udio
de allado
de
odos
los
mo i os
deco a i os
de
la
iglesia
de
San
Ma ín
y
hemos
de
con
cen a nos
p incipalmen e
en
el
es udio
es ilís ico
e
iconog á ico
de
las
escul u as
p opiamen e
dichas,
así
como
de
capi eles
y
canecillos.
De
odos
los
capi eles
únicamen e
es
ep esen an
escenas
ela
cionadas
con
las
Sag adas
Esc i u as,
los
demás
ep esen an
se es
an ás icos
o
animales
que
es aban
p obablemen e
llamados
a
ene
un
sen ido
simbólico,
pe o
es e
simbolismo
esul a
oscu o
en
la
mayo
l)a e
de
los
casos.
En
los
comienzos
de
la
Edad
Media
e a
cos umb e
el
u iliza
a
modo
de
inspi ación
o
e e encia
iconog á ica
los
bes
ia ios,
y,
en e
ellos,
uno
de
los
más
popula es
e a
el
Physiologus.
Va ios
de
los
animales
y
se es
mi ológicos
que
emos
en
los
capi eles
de
San
Ma ín
es án
desc i os
en
es e
manusc i o,
pe o
el
sen ido
simbólico
se
ha
pe dido
casi
po
comple o
en
es as
in e p e aciones
escul ó icas
llenas
de
i alidad
y
g acia
pe o
al
mismo
iempo
bas
an e
c udas.
Po
la
época
en
que
se
edi icó
es a
iglesia
el
a e
omá
nico
se
había
alejado
ya
mucho
de
las
uen es
p imi i as
y
los
escul
o es
se
limi aban
a
copia
o
a
segui
con
más
o
menos
jus eza
o as
ob as
que
habían
is o
en
alguna
pa e
y
de
las
que
ap o e
chaban
más
el
sen ido
deco a i o
que
la
signi icación
iconog á ica.
Sin
emba go,
an o
los
capi eles
como
los
canecillos
es án
lejos
de
se
ob as
decaden es;
po
el
con a io,
ienen
una
escu a
y
una
calidad
de
p imi i os
que
los
hacen
ealmen e
a ac i os.
Los
a is as
que
los
lab a on
debían
de
sen i
mucha
más
a acción
po
el
cas igo
del
mal
que
po
la
exal ación
del
bien.
Animales
o u ados
en edados
en
allos
de
id
que
pa ecen
se pien es,
mons uos
de o ando
se es
humanos,
pája os
picando
cabezas
de
mue o,
odos
ellos
nos
hacen
sen i
la
exis encia
del
in ie no
sin
comunica nos
nada
que
enga
que
e
con
el
cielo.
De
los
capi eles
del
in e io
del
ábside
los
que
sopo an
el
a co
iun al
ep esen an
La
Ado ación
de
los
Reyes,
a
la
izquie da,
y
Daniel
en
el
oso
de
los
leones,
a
la
de echa.
En
los
a cos
ciegos
gemelos
a
ambos
lados
de
la
capilla
los
capi eles
ep esen an
cen
au os,
desg aciadamen e
muy
mu ilados.
Los
de
las
en anas
en
el
in e io
y
de
izquie da
a
de echa
ep esen an:
dos
pája os
con
las
cabezas
colgando
y
en edados
en
sa mien os;
dos
se es
con
cabe
zas
de
gallo
y
cue po
y
cola
de
ep il
—algo
en e
un
basilisco
y
un
g i o—
que
pico ean
una
cabeza
cal a;
dos
a es
bicé alas;
dos
pája os
de
o mas
o u adas
pico eando
un
acimo
de
u as;
dos
76
CARMEN
GÓMEZ-MORENO
les
da
a
es as
escul u as
una
cie a
calidad
de
cosa
sin
e mina ,
como
si
al
coloca las
hubiesen
esul ado
demasiado
co as
pa a
el
espacio
que
habían
de
llena
o
como
si
hubiesen
es ado
des inadas
a
o a
pa e
de
la
iglesia.
San
Ma ín,
obispo
de
Tou s,
es
un
san o
que
adqui ió
g an
popula idad
du an e
la
Edad
Media,
sob e
odo
en
F ancia
desde
donde
el
cul o
se
ex endió
a
o os
países
de
Eu opa.
I alia
ue
el
escena io
de
sus
años
ju eniles
cuando
es aba
consag ado
a
la
ida
mili a ,
y
España
es á
elacionada
con
él
a
a és
de
su
humani a ia,
si
bien
que
us ada,
in e ención
pa a
sal a
la
ida
del
he eje
español
P isciliano.
La
pequeña
iglesia
de
San
Ma ín
de
Fuen i-
dueña
es
una
de
las
muchas
consag adas
a
es e
san o.
Apa ece
en
ella
ep esen ado
como
obispo,
las
manos
y
pa e
de
los
b azos
o os
y
desapa ecidos,
y
la
cabeza,
que
se
había
pe dido,
ue
encon ada
y
uel a
a
coloca
en
su
si io
al
se
econs uido
el
ábside
en
su
ac ual
emplazamien o.
Es a
es a ua
de
San
Ma ín
se
ye gue
como
una
columna
con
un
hie a ismo
al
que
no
le
comunican
ningún
mo
imien o
los
pliegues
es ilizados
ni
los
bo des
deco ados
de
las
es
idu as.
Los
pies
se
apoyan
sob e
dos
i
gu as
de
animales
di íciles
de
iden i ica
y
el
capi el
que
ema a
la
columna-sopo e
mues a
una
es uc u a
co in ia
de
una
simpli icación
ex ema,
sob e
odo
si
lo
compa amos
con
los
capi eles
desc i os
an e io men e.
Po
el
con a io,
el
g upo
escul ó ico
que
ep esen a
la
Anun
ciación,
es á
lejos
de
se
hie á ico.
Ambas
i
gu as
se
ye guen
sob e
una
base
ec angula
bajo
la
cual
podemos
e
unas
i
gu as
desnudas
a
pun o
de
se
de o adas
po
una
eno me
cabeza
de
león.
Desg a
ciadamen e
es as
i
gu as
es án
muy
de e io adas,
pe o
los
pequeños
cue pos
de
silue as
o u adas
pa ecen
pe enece
a
se es
humanos,
aun
cuando
ienen
ga as
en
ez
de
pies.
P obablemen e
ep esen an
las
almas
de
los
condenados
y
la
boca
del
león
las
pue as
del
in ie no.
El
capi el
que
co ona
la
columna
que
si e
de
sopo e
a
las
i
gu as
de
Ma ía
y
del
A cángel,
ep esen a
la
Na i idad,
con
una
in e
p e ación
ípicamen e
ománica
del
ema.
En
la
ca a
on al
apa ece
la
Vi gen
en
el
lecho
y,
sob e
ella,
el
Niño
en uel o
en
pañales
y
endido
en
el
peseb e,
sob e
el
que
se
inclinan
las
cabezas
de
la
muía
y
el
buey
pa a
calen a lo
con
su
alien o.
Es a
pa e
del
capi el
es á
bas an e
mal
conse ada,
pe o
los
dos
pas o es
con
cape uzas
y
cayados
que
se
ap oximan
a
la
escena
po
la
izquie da
es án
bien
conse ados
y
las
i
gu as
de
os os
edondos
en
los
que
los
ojos
se
ab en
con
exp esión
a óni a
ienen
un
g an
encan o.

I'IKDRAS
VIAJERAS:
EL
ÁBSIDE
DE
SAN
MARTÍN,
ETC.
77
Las
i
gu as
de
la
Vi gen
Ma ía
y
el
A cángel
San
Gab iel
apa
ecen
muy
jun as,
casi
como
si
danzasen
y
con
los
pies
colocados
de
mane a
(pie
se
adap an
a
la
o ma
cuad ada
de
la
base.
No
pode
mos
habla
aquí
de
igidez
de
ninguna
clase.
A
pesa
de
que
una
de
las
cabezas
al a
po
comiile o
y
la
o a
más
que
a
medias,
se
puede
casi
e
la
e.xp esión
de
los
os os,
y
el
conjun o
p oduce
una
sensación
de
i mo
y
de
in imidad.
Los
opajes
se
adhie en
a
los
cue pos
e elando
los
miemb os
esbel os
de
la
misma
o ma
que
hemos
is o
en
los
a lan es
de
los
a cos
ciegos
en
el
ex e io
del
ábside.
Hay
mucho
en
común
en e
aquel
g upo
y
la
Anunciación
El
es udio
compa a i o
del
San
Ma ín
y
de
la
Anunciación
mues a
una
g an
simila idad
en
lo
que
se
e ie e
al
es ilo:
los
mismos
plie
gues
esquemá icos
o mados
po
dos
o
es
líneas
pa alelas,
casi
idén icas
es idu as,
pe o
con
una
di e encia
básica
y
és a
es
que
en
el
San
Ma ín
cues a
abajo
c ee
en
la
p esencia
de
un
cue po
bajo
es as
es idu as
mien as
que
en
la
Anunciación
ambas
i
gu as
nos
pa ecen
pe ec amen e
i as.
Es a
di e encia
hemos
de
admi i
que
es
muy
pequeña,
acaso
demasiado
su il
pa a
saca
conclusiones.
Es
únicamen e
la
pe cepción
de
un
algo
en
la
Anunciación
que
no
exis e
en
la
o a
es a ua;
un
oque
lige o,
un
soplo
enue
de
la
inspi ación.
Hay
ambién
o as
di e encias.
En
el
San
Ma ín
odo
pa ece
a enuado
y
sin
es idencias
de
la
base
al
capi el.
En
la
Anun
ciación,
po
el
con a io,
apa e
de
la
ida
que
emanan
las
i
gu as
p incipales,
el
capi el
y
la
base
ambién
ienen
una
impo ancia
e
p esen a i a.
San
Ma ín
no
iene
nimbo,
la
Vi gen
sí.
El
mo i o
deco a i o
que
bo dea
las
es idu as
de
San
Ma ín
es
dis in o
del
de
ambas
i
gu as
de
la
Anunciación
siendo
el
de
és as
el
mismo
que
hemos
is o
en
a ios
de
los
capi eles
de
las
en anas.
Es
posible
que
es as
di e encias
no
sean
lo
bas an e
ue es
pa a
que
podamos
a ibui
es as
escul u as
a
dos
maes os
dis in os.
Pue
den
se
el
p oduc o
de
una
mayo
simpa ía
po
pa e
del
a is a
po
un
ema
que
po
el
o o.
Si,
po
el
con a io,
acep amos
es as
di e encias
como
básicas
en onces
hab íamos
de
a ibui
la
Anun-
11
Apa e
del
es ilo
ambién
pai-ece
habe
una
elación
en
lo
que
se
e ie e
a
la
unidad
de
los
dis in os
signi icados
iconogi-á icos
de
la
base,
las
i
gu as
p incipales
y
el
capi el.
En
la
Anunciación
el
conjun o
signi ica
la
sal ación
de
la
humanidad
po
medio
de
la
Redención,
simbolizada
po
la
anunciación
hecha
a
Ma ía
y,
en
lo
al o,
la
consumación
del
saludo
angélico.
Es a
unidad
pod ía
da
uei-za
a
la
hipó esis
in e p e a i a
que
hemos
dado
con
espec o
al
signi icado
simbólico
del
o o
gi'upo.
(Véase
no a
10.)
78
CARMEN
GÓMEZ-MORENO
dación
y
los
a lan es
de
la
achada
no e
del
ábside
a
iina
misma
mano
y
el
San
Ma ín
a
o a.
Al
menos
c eemos
es a
en
lo
cie o
al
a i ma
que
si
las
i
gu as
p incipales
ue on
en
odo
o
en
pa e
ejecu adas
po
un
solo
a is a
los
capi eles
y
las
basas
son
induda
blemen e
de
dos
dis in os
y
que
los
de
la
Anunciación
y
los
a lan es
mencionados
co esponden
al
que
hemos
llamado
Maes o
A.
La
cabeza
del
San
Ma ín
es á
muy
de e io ada
pe o
lo
poco
que
se
conse a
de
las
acciones
no
pa ece
coincidi
con
las
ca ac e ís icas
del
Maes o
B.
Bien
pudie a
se
que
el
San
Ma ín
y
el
obeso
a lan e
de
la
achada
su
uesen
ob a
del
mismo
escul o .
Los
dos
ienen
capi eles
sin
escenas
y
la
escul u a
p incipal,
a
pesa
de
la
eno me
di e encia
en e
ellas,
es á
a ada
con
mayo
igidez
que
en
las
o as
dos.
La
p esencia
de
un
e ce
escul o
es
comple amen e
posi
ble
pe o
di ícil
de
p oba .
Nada
sabemos
de
es os
a is as
que
abaja on
en
es a
iglesia
ni
de
los
que
abaja on
en
o as
iglesias
de
es a
zona,
incluida
la
de
San
Miguel
de
Fuen idueña,
ya
que
se
ca ece
po
comple o
de
ayuda
documen al
ni
de
in es igaciones
ecien es
de
sol encia
sob e
el
ománico
sego iano.
Hemos
indicado
al
p incipio
de
es e
a ículo
que
hay
elación
en e
los
mo i os
deco a i os
y
algunos
capi eles
de
San
Ma ín
con
San
Isido o
de
León,
pe o
no
podemos
deci
lo
mismo
con
espec o
a
las
escul u as.
Al
i
nal
del
Románico,
pe íodo
al
que
pe enece
San
Ma ín
de
Fuen idueña,
la
in luencia
de
F ancia
se
había
hecho
ya
muy
in ensa
y
lo
iba
a
se
aún
más
du an e
el
Gó ico.
Sin
emba go,
no
se
en
cla as
mues as
de
es a
in luencia
en
San
Ma ín,
y
hemos
de
conside a
ambién
la
posibilidad
de
in luencias
de
la
I alia
del
no e
llegadas
a
España
di ec amen e
o
a
a és
de
F ancia
y,
sob e
odo,
enemos
que
ene
en
cuen a
la
pode osa
imaginación
de
los
españoles
que,
incluso
en
es e
pe íodo
a dío,
podían
ans o ma
cualquie
in lujo
ex e no
en
algo
in en
samen e
pe sonal
y
local.
Es
muy
posible
que
exis iese
en
la
p o incia
de
Segó
ía
un
alle
de
escul o es
del
que
salían
las
escul u as
que
se
dis ibuían
po
la
egión,
po que
los
mismos
mo i os
se
epi en
una
y
o a
ez,
aun
cuando
no
siemp e
in e p e ados
de
la
misma
o ma,
lo
cual
hace
aún
más
p obable
el
que
se
a ase
de
un
alle
y
no
de
a is as
aislados.
Nos
hemos
e e ido
an e io men e
en
a ias
ocasiones
a
la
po ada
su
de
San
Vicen e
de
A ila.
Las
es a uas
que
se
han
in e
p e ado
como
San a
Sabina
y
San
Vicen e
en
dicha
po ada
da an
de
la
p ime a
mi ad
del
siglo
xil
y
se
pod ían
conside a
po
su
es ilo
l'IKDKAS
VlA.I c:RAS
:
EL
ÁHSIDE
DE
SAN
MARTÍN,
ETC.
79
como
los
p eceden es
más
|) óx¡mos
de
algunas
escul u as
sego ianas,
incluyendo
las
del
ábside
de
San
Ma ín.
Den o
de
la
egión
sego-
iana
la
escul u a
(pie
nos
pa ece
más
elacionada
con
las
que
es a
mos
es udiando
es
una
ep esen ando
a
San
Juan
E angelis a,
p o
bablemen e,
y
que
se
conse a
en
un
nicho
en
la
pa ed
ex e io
de
la
iglesia
de
San iago
de
Sepúl eda,
pe o
que
con
segu idad
p o iene
de
o a
iglesia
acaso
des uida.
Es a
escul u a
es á
mejo
conse ada
que
las
de
Fuen idueña
y
es
de
una
g an
belleza
y
mues a
muchos
pun os
de
con ac o
con
el
San
Ma ín
y
la
Anunciación,
asi
como
con
el
San
Vicen e
de
la
iglesia
del
mismo
nomb e,
de
A ila.
Kingsley
Po e
ambién
ue
el
p ime o
en
publica la
y,
como
en
el
o o
caso,
ampoco
ecibió
ninguna
a ención
po
pa e
de
o os
in es igado es
aun
cuando
bien
la
me ece
La
al a
de
documen ación,
unida
a
la
escasez
y
de iciencia
de
publicaciones
sob e
el
ománico
sego iano,
hacen
muy
di ícil
el
pode
echa
con
cie a
p ecisión
el
ábside
de
San
Ma ín
de
Fuen idueña
—la
na e
y
la
o e
son
indudablemen e
pos e io es—.
Al onso
VII
mos ó
g an
in e és
po
la
p o incia
de
Sego ia
y
dio
impulso
a
la
cons ucción
de
muchos
de
sus
edi icios.
Como
es e
ey
mu ió
en
1157
pa ece
azonable
que
los
monumen os
si uados
en
á eas
que
ue on
de
impo ancia
es a égica
du an e
un
iempo
ela i amen e
co o
debie on
comenza se
an es
o
al
menos
poco
después
de
su
mue e.
Aun
cuando
la
mayo
pa e
de
las
ob as
que
ienen
elación
con
San
Ma ín,
y
que
hemos
enido
mencionando
a
lo
la go
de
es e
es udio,
ue on
cons uidas
an es
de
mediados
del
siglo
xii,
una
echa
en
o no
a
1160
pa ece
bas an e
azonable
pa a
es a
iglesia,
o,
mejo
dicho,
pa a
es e
ábside.
Dadas
las
coincidencias
que
hemos
encon
ado
en e
ellas,
la
iglesia
de
San a
Ma ía
de
la
Sie a
en
Sepúl eda
debe
se
con empo ánea
de
San
Ma ín
y
ambas
algo
an e io es
a
las
iglesias
de
la
ciudad
de
Sego ia.
* * *
El
desmon a
un
edi icio
po
pequeño
que
és e
sea
no
es
cosa
ácil
y
el
ábside
de
San
Ma ín
de
Fuen idueña
p esen aba
p oble
mas
que
hicie on
la
a ea
mas
complicada
aún
de
lo
que
se
podía
espe a
dadas
sus
educidas
dimensiones.
Las
uinas
de
la
pequeña
15
A hu
Kingsley
Po e :
Romanesqne
Sc.ul hi e
o
he
PügHnjage
Roadn,
Vol.
VI,
pl.
805.
30
CARMEN
GÓMEZ-MORENÓ
iglesia
de
que
o maba
pa e
habían
sido
u iiizada S
como
cemen e io
du an e
muchos
años,
pa a
lo
cual,
el
espacio
comp endido
en e
las
pa edes
había
sido
ellenado
con
ie a
has a
una
al u a
su i
cien e
pa a
hace
posibles
los
en e amien os,
ya
íjue
no
se
podía
exca a
en
la
oca
donde
se
asien a
el
edi icio.
Po
azones
legales
muchas
de
las
umbas
no
se
podían
oca
y
hubo
(pie
hace se
a
la
idea
de
ealiza
odo
el
abajo
en
una
compañía
silenciosa
pe o
bas an e
macab a.
La
p ime a
ope ación
consis ió
en
le an a
una
plan a
comple a
del
ábside^®
y
como
e a
imposible
el
oma la
a
as
del
suelo
hubo
que
oma la
a
la
al u a
del
esal e
abiselado
del
zócalo
ex e io
y
de
la
banque a
en
el
ex e io
ya
que
és a
quedaba
jus amen e
isible
sob e
el
e eno
de
elleno.
Pa a
oma
es a
plan a
se
hicie on
ian
gulaciones
y
o as
medidas
que
die on
los
ejes
y
cen os
u ilizados
po
los
p imi i os
cons uc o es
pa a
aza
el
ábside.
A
es a
p ime a
plan a
y
ni elación
siguieion
o as
cua o
ni e
laciones,
la
úl ima
de
las
cuales
de e minó
el
comienzo
de
la
bó eda
de
ho no
y
la
de
canon
y
los
us es
de
las
columnas
adosadas
al
ex e io
del
ábside.
Al
mismo
iempo
y
con enien emen e
dis an
ciadas
unas
de
o as,
se
oma on
medidas
e icales
pa a
elacio
na las
con
los
ni eles
y
ob ene
asi
con
exac i ud
la
al a
de
ho izon
alidad
de
banque a
y
zócalo
y
de
las
impos as.
Quedó
así
acla ado
que
la
áb ica
había
su ido
un
mo imien o
debido
a
de ec os
en
lá
cons ucción
o
a
un
posible
mo imien o
del
suelo
a
a és
de
los
siglos.
Po
o a
pa e,
la
iglesia
es aba
edi icada
sobie
una
colina
y
no
se
ni eló
el
espacio
en
que
había
de
asen a se
y
es o
se
compensó
cons uyéndola
más
al a
de
un
lado
que
de
o o
en
la
base
pa a
que
pudie a
mán ene se
e ical.
Una
ez
ob enidas
odas
las
medidas
se
hicie on
cuidadosos
planos
de
plan as
y
alzados
ano ando
en
ellos
las
dimensiones
de
pied as
y
elemen os
deco a i os.
An es
de
desmon a la
cada
pied a
e a
cuidadosamen e
nume ada
con
pin uia
neg a
en
el
sob elecho.
Es a
nume ación
se
hizo
co ela i a
den o
de
lo
posible
y
ambién
se
ma ida on
sob e
cada
una
de
las
jun as
de
las
pied as
que
habían
16
Todos
los
da os
écnicos
han
sido
p opo cionados
po
el
a qui ec o
o icial
men e
enca gado
de
es e
abajo,
D.
Alejand o
Fe an ,
que
di igió
pe sonal
men e
odas
las
ob as
del
desmon e
del
ábside
y
dibujó
odos
los
planos
de
plan as
y
alzadas
que
ue on
luego
la
base
pa a
la
econs ucción.
I'IKDKA^
VIAJERAS
:
EL
ÁBSIDE
DE
SAN
MARTÍN,
ETC.
8l
de
eni
sob e
ella
y
sus
núme os
en
ojo.
En
bas an es
casos
se
con
side ó
necesa io
el
dibuja
ambién
los
con o nos,
sob e
odo
en
los
a cos
(Lám.
VI,
a).
De
es a
o ma
an
sencilla
una
ez
colocada
una
hilada
la
segunda
end ía
ya
de e minada
po
la
p ime a.
Todos
los
núme os
se
iban
apun ando
esc upulosamen e
en
los
planos
al
mismo
iempo
que
en
las
pied as,
pa a
e i a
e o es.
I adiando
de
las
pa edes
del
ábside
en
el
ex e io
había
una
se ie
de
umbas
de
dis in os
amaños
exca adas
en
la
oca.
No
nos
ha
sido
posible
el
a e igua
cuándo
y
pa a
quién
se
hicie on
es as
umbas,
pe o
pa ece
se
que
la
gen e
del
pueblo
las
llaman
"las
um
bas
de
los
mo os"
Que
uesen
pa a
los
mo os
no
pa ece
p obable
ya
que
no
se
sabe
que
es u iesen
nunca
en
Fuen idueña,
y
menos
aún
después
de
edi ica se
San
Ma ín.
El
hecho
de
es a
ue a
del
ecin o
de
la
iglesia
pod ía
indica
que
es aban
des inadas
a
pe sonas
no
c is ianas
o
he é icas
y
es
posible
que
la
adición
hiciese
asocia
a
los
mo os
con
odos
los
no
c eyen es
en
la
men e
de
los
habi an es
de
Fuen idueña.
Muchas
eo ías
se
pod ían
hace
a
p opósi o
de
ales
umbas,
incluida
la
de
que
uesen
pa a
los
judíos,
que
sabemos
que
si
habi a on
en
Fuen idueña,
pe o
lo
que
aquí
nos
concie ne
es
que
al
exca a las
daña on
conside ablemen e
las
basas
de
las
columnas
adosadas
del
ex e io
del
ábside
y
ue
necesa io
el
alla
pied as
nue as
—de
la
misma
especie
que
las
iejas
y
p o eniendo,
p obablemen e,
de
las
mismas
can e as—
pa a
eemplaza
a
las
des
uidas.
Las
que
no
es aban
muy
de e io adas
se
conse a on
pa a
e i a
un
exceso
de
es au ación
al
econs ui
el
ábside.
También
se
co a on
pied as
nue as
pa a
comple a
el
has ial,
pe o
és as
no
se
han
empleado
en
la
econs ucción
po que
se
conside ó
que
e a
mejo
comple a lo
con
las
mismas
que
se
han
empleado
pa a
el
es o
de
la
capilla,
e i ando
así
un
exceso
de
colo es
de
pied as
di e en es.
También
al aban
bas an es
pied as
de
la
co nisa
y
se
decidió
lab a
en
las
pied as
nue as
la
misma
labo
de
bille es
que
ienen
las
an i
guas,
y
se
hizo
con
an a
exac i ud
que
apenas
si
se
puede
no a
la
di e encia
en e
unas
y
o as,
sob e
odo
después
de
comple a
el
ejado
que
a
sob e
ellas.
An es
de
desmon a
el
a co
iun al
y
las
bó edas
se
cons uyó
una
complicada
a mazón
de
cimb as
que
se
ajus aban
comple amen e
a
la
áb ica
y
que
se
podían
desensambla
y
ensambla
de
nue o
17
Debo
es a
in o mación
a
la
amabilidad
de
D.
Jus o
Hemansanz
Na as,
Sec e a io
de
Adminis ación
Local
de
Olomb ada,
Se o ia.

82
CARMEN
GÓMEZ-MORENO
pa a
u iliza las
en
la
econs ucción,
cí)m()
eíec i anien e
se
hizo.
Como
esa
pa e
del
edi icio
es
la
más
complicada,
se
u o
especial
cuidado
pa a
e i a
u u os
p oblemas
y
las
jun as
de
las
pied as
y
las
do elas
de
los
a cos,
así
como
sus
núme os
co espondien es,
ue on
ma cados
en
la
made a
de
las
cimb as
jun amen e
con
ma cas
especiales
que
acili asen
el
ensamblaje.
El
desmon e
se
comenzó
po
las
pied as
nue
as
del
has ial
y
las
enju as
del
sob ea co
iun al
has a
Ileya
a
la
impos a.
Después
se
siguió
po
el
a co
p opiamen e
dicho
y
las
do elas
de
la
bó eda
de
ho no
comenzando
po
la
cla e.
El
ábside
es á
o mado
po
dos
pa edes
que
dejan
un
hueco
que
en
la
cons ucción
p imi i a
es aba
elleno
de
mo e o
y,
en
la
econs ucción,
de
lad illos
que
dejan
espi ade os
(Lám.
VI,
b).
Ambas
pa edes
se
ue on
desmon ando
simul áneamen e
pa a
conse a
siemp e
el
mismo
ni el
en
el
in e
io
y
en
el
ex e io .
La
pa e
in e io
del
ábside,
cons i uida
po
el
zócalo
salien e
y
la
banque a
en
el
in e io
debe ía
habe
sido
la
pa e
más
sencilla
de
desmon a
ya
que
las
complicaciones
que
supo
nen
las
en anas,
columnas
y
escul u as
había
ya
pasado,
pe o
no
esul ó
así
po que
esa
pa e
se
había
cons uido
con
un
mo e o
mucho
más
du o,
sin
duda
pa a
da le
mayo
esis encia
pa a
sopo
a
el
peso
o al
del
edi icio
y
ue
muy
di ícil
el
sepa a
unas
pied as
de
o as.
An es
de
desmon a
las
bó edas
se
aplanó
un
á ea
de
e eno
y
se
cub ió
de
cemen o
pa a
cons i ui
lo
que
se
llama
un
"á ea
de
mon ea"
en
la
que
se
dibuja on
a
amaño
na u al
las
cimb as
y
después
se
coloca on
sob e
ella
las
pied as
de
odos
los
a cos
pa a
e i ica
su
e dade a
cu a u a.
Según
se
iban
bajando
las
pied as
se
colocaban
en
el
suelo
ag- u-
pándolas
según
su
si uación
en
el
ábside.
Después
de
es a
p ime a
clasi icación
se
p ocedió
a
o a
según
su
o ma
y
amaño
pa a
aci
li a
el
embalaje.
Todos
los
cajones
pa a
las
pied as
lab adas
y
las
jaulas
pa a
los
silla es
se
hicie on
sob e
el
e eno
y
po
los
mismos
ob e os
especializados
que
ealiza on
el
desmon e.
Nunca
se
pod á
deci
lo
bas an e
en
alabanza
de
es e
g upo
de
ob e os
que
di igidos
po
Se e ino,
que
es
uno
de
esos
homb es
que
me ece ían
pasa
a
la
his o ia,
ealiza on
una
labo
que
aya
en
lo
he oico
siemp e
en
es echa
colabo ación
con
el.
a qui ec o.
Todas
las
cajas
se
e o
za on
con
can one as
y
l
ejes
de
ace o
y
los
capi ales
y
las
escul u as
se
suje a on
a
las
pa edes
de
la
caja
median e
lis ones
con
sección
de
cola
dé
milano
que
iban
inc us ados
en
los
pa amen os
que
no
l'IEÜRAS
VIAJERAS:
EL
ÁBSIDE
DE
SAN
MARTÍN,
ETC.
83
son
isibles
una
ez
que
la
escul u a
o
capi el
se
coloca
en
su
si io.
En
las
escul u as
g andes
se
comple ó
es e
p ocedimien o
llenando
odo
el
espacio
con
se ín
pa a
consegui
una
ga an ía
de
inmo i
lidad
y
una
p o ección
con i-a
la
posibilidad
de
acciden es
al
ca
ga las
o
desca ga las.
El
que
odas
es as
p ecauciones
no
ue on
haladles
lo
demues a
el
que
odas
las
pied as,
lab adas
o
sin
lab a ,
llega on
a
Nue a
Yo k
sin
el
más
lige o
despe ec o
y,
hemos
de
deci
aquí,
que
se
a aba
nada
menos
que
de
3.300
pied as.
Una
ez
clasi icadas
las
pied as
cada
g upo
ecibía
una
signa
u a
que
co espondía
a
la
inicial
o
iniciales
del
luga
de
donde
p o
enían
y
es a
signa u a
se
esc ibía
en
cada
caja
jun amen e
con
odos
los
núme os
de
las
pied as
con enidas
en
ella.
Pa a
e isa
las
cajas
al
en ia las
a
Bilbao
pa a
se
emba cadas,
después
al
emba ca las
y
luego
al
desemba ca las
en
Nue a
Yo k
y
po
úl imo
desca ga las
en
Los
Claus os
se
hizo
una
elación
muy
de allada
en
la
que
cons aban
odas
las
cajas
con
su
signa u a
co espondien e
y
los
núme os
y
dimensiones
de
odas
las
pied as
con enidas
y
su
elación
con
las
pied as
inmedia as.
Nada
de
oda
es a
apa en emen e
complicada
o ganización
e
sul ó
supe lua.
Lo
mismo
en
España
que
luego
en
Amé ica
odo
se
u ilizó
y
odo
se
lle ó
a
cabo
con
el
mayo
esme o.
La
econs ucción
ambién
ha
p esen ado
sus
p oblemas.
P ime
amen e
hay
que
deci
que
Los
Claus os,
como
San
Ma ín
en
Fuen-
idueña,
es á
edi icado
sob e
una
esca pada
colina.
Pa a
soluciona
el
p oblema
del
desni el
la
plan a
p incipal
no
es á
a
ni el
del
suelo
sino
bas an e
más
al a.
Al
plan ea se
el
p oblema
de
la
cons ucción
de
la
nue a
ala
en
la
que
se
iba
a
econs ui
el
ábside
de
San
Ma ín
lo
p ime o
que
hubo
que
hace
ue
demole
una
pa e
del
edi icio
p imi i o
en
la
que
había
una
sala
de
exposiciones
y,
en
el
só ano,
la
zona
des inada
a
descanso,
comedo es,
e c.,
pa a
los igilan es
de
las
salas
y
odos
los
demás
abajado es
del
museo.
La
nue a
capilla,
que
iene
más
o
menos
las
p opo ciones
y
amaño
de
la
de uida
iglesia
de
San
Ma ín,
se
comunica
a
los
pies
con
una
de
las
salas,
al
lado
izquie do,
mi ando
al
ábside,
con
uno
de
los
claus os
y
al
de echo
con
el
ex e io .
Al
ene
que
es a
en
el
mismo
plano
que
el
es o
del
edi icio
no
hubo
más
emedio
que
le an a
una
especie
de
pla a o ma
que
a
su
ez
es á
des inada
a
con a es a
el
acen uado
desni el
del
suelo.
No
e a
cosa
de
ol e
a
cons ui
el
ábside
más
al o
de
un
lado
que
de
o o
y
más
aún
S4
CARMEN
GÓMEZ-MORENO
cuando
la
di e encia
en e
ambos
lados
y
de
delan e
a ás
es
en
el
p esen e
emplazamien o
mucho
más
acen uada
que
en
el
p ime o.
Es a
es
la
azón,
pues,
de
esa
pla a o ma
que
ha
sido
muy
c i icada
y
que
no
pasa
de
se
una
necesidad
ine i able.
El
ábside
no
ha
sido
"colocado...
— al
ez
pa a
pode lo
e
mejo —
sob e
un
ulp a i-
simo
zócalo...
que
le
alza
os en osamen e.
.
.",
como
se
ha
esc i o
con
no o ia
injus icia
No
se
a a,
pues,
de
un
zocalo
sino
de
una
pla a o ma
y
el
ábside
se
e
siemp e
desde
ella
o
desde
una
especie
de
paseo
de
mu alla
que
queda
más
dis an e
y
a
ni el
más
o
menos
del
ábside.
Todas
las
pied as
sin
excepción
han
sido
a adas
con
un
p e
se a i o
especial,
ya
expe imen ado
en
o ias
piedlas
an i^juas
de
Los
Claus os,
y
que
iene
la
p opiedad
de
aumen a
la
solidez
de
las
pied as
capaci ándolas
así
pa a
esis i
la
desin eg ación
p o
ducida
po
los
cambios
a mos é icos
Apa e
de
es o,
las
pied as
no
han
sido
e ocadas
en
ningún
caso.
Po
el
con a io,
incluso
se
ha
educido
el
empleo
de
las
pied as
nue as
en iadas
desde
Fuen i-
dueña
a
casos
ex emos,
usando
siemp e
que
e a
posible
las
iejas,
aun
cuando
pa a
ello
hubiese
que
pega
las
que
es aban
o as
en
pedazos
y
que
se
en ia on
sin
pensa
que
ue an
a
usa se
nunca.
An es
de
coloca
las
pied as
en
de ini i a
se
hicie on
p uebas
"en
seco"
con
a ias
hiladas
pa a
de e minai
con
exac i ud
las
dimensiones
de
la
plan a del
ábside
y
pa a
e
con
segu idad
la
al u a
que
había
que
añadi
has a
consegui
la
ho izon al,
ya
que
las
pied as
nue as
que
se
en ia on
pa a
es e
i
n
u ie on
que
se
co adas
an es
de
desmon a
el
ábside
y
po
lo
an o
su
amaño
no
podía
se
absolu amen e
exac o.
Todo
es e
p oceso
lle ó
más
de
dos
meses
pe o
e a
necesa io
hace lo
así.
Una
ez
conseguida
la
ho izon alidad
y
e icalidad
de
esas
p ime as
hiladas
se
p ocedió
a
i
ja las
p ocu ando
emplea
un
mínimo
de
mo e o
pa a
conse
a ,
en
lo
posible,
el
aspec o
p imi i o
del
ábside.
Las
dos
pa edes
se
ue on
cons uyendo
simul áneamene e
y
el
hueco
en e
ellas
se
ellenó
de
lad illo,
dejando
en ilade os
pa a
e i a
la
condensación.
An es
de
coloca los
en
su
si io
se
hizo
la
misma
p ueba
"en
seco"
con
odo
lo
que
podía
p oduci
di icul ades:
las
en anas,
los
nichos
18
Temas
del
momen o:
La
Iglesia
de
San
Ma ín
de
Fuen idne ia,
A qui
ec u a,
Se iemb e,
1961,
XXXIII,
.3."
19
La
i ayo
pa e
de
los
da os
e e en es
a
la
es au ación
han
sido
p o-
poi'cionados
po
Miss
Ma ga e
B.
F eeman,
Consei* ado a
del
Museo
de
Los
Claus os.
[MEDRAS
iaje as:
EL
ÁBSIDE
DE
SAN
MARTÍN,
ETC.
en
el
in e io ,
los
a cos
ciegos,
e c.
Las
en anas
e an
las
más
impo
an es
ya
que
habían
de
uni
exac amen e
las
dos
pa edes
y
es o
no
pod ía
ocu i
de
habe
un
e o .
La
pa ed
oes e,
que
an es
e a
no e,
se
empezó
a
cons ui
a
plomo
pe o
se
io
que
los
a cos
ciegos
no
iban
a
encaja
y
u o
que
se
desmon ada
y
uel a
a
cons ui
con
un
lige o
desplome.
Poco
a
poco
y
con
g an
cuidado
ue
p og esando
la
econs
ucción.
En
un
p incipio
se
pensó
en
sus i ui
odas
las
escul u as
po
aciados,
pe o
po
úl imo
se
decidió
no
hace
es o
más
que
con
los
a lan es
de
los
a cos
ciegos
de
la
achada
no e,
hoy
oes e,
y
con
el
capi el
de
los
leones
agachados.
Ambos
o iginales
se
encuen
an
aho a
expues os
en
el
in e io
de
la
na e
y
en
su
luga
es án
los
aciados
que
apenas
si
pueden
dis ingui se
de
los
o iginales.
Cuando
se
llegó
a
la
al u a
de
las
bó edas
y
del
a co
iun al
se
ecu ió
al
uso
de
las
mismas
cimb as
que
se
habían
empleado
en
el
desmon e.
El
a co
iun al,
como
ya
se
había
is o
cuando
es aba
•Mn
si u"
y
se
había
indicado
en
los
planos,
es aba
lige amen e
abie o
y
algo
alabeado
y
es o,
que
p es a
una
g acia
especial
a
los
edi icios
an iguos,
es
una
complicación
pa a
el
cons uc o
mode no
y
el
e
sol e
es e
p oblema
u o
sus
di icul ades.
Toda
la
econs ucción,
con ando
los
meses
de
p uebas
"en
seco",
lle ó
ap oximadamen e
un
año.
La
capilla
de
la
que
el
ábside
de
San
Ma ín
o ma
aho a
pa e
iene,
como
ya
hemos
dicho,
más
o
menos
la
o ma
y
dimensiones
de
la
iglesia
p imi i a
y
se
ha
cubie o
con
echumb e
de
made a
inspi ada
en
los
echos
adicionales
de
las
iglesias
sego ianas.
El
que
ue
ábside
de
la
iglesia
de
San
Ma ín
(Lám.
VI,
a
y
b)
es
aho a
pa e
de
un
museo,
pe o
la
eno me
can idad
de
isi an es
que
acudie on
a
e lo
en
cuan o
se
inaugu ó
lo
con emplaban
como
si
en
ealidad
uese
un
san ua io.
Aún
aho a,
al
cabo
de
los
meses,
no
ha
decaído
el
in e és
despe ado
po
es e
monumen o
desa aigado
y
emig an e,
pe o
sal ado
de
una
desapa ición
o al.