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El ábside de San Martín de Fuentidueña

Gómez Moreno, Carmen

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PIEDRAS VIAJERAS KL ABSIDE DE SAN MARTIN DE FUENTIDUEÑA po Ca men Gómez-Mo eno * Al no des e de la p o incia de Sego ia y ce ca de su lími e con la de Valladolid es á si uada Fuen idueña que pe enece al pa ido de Cuélla . En es a pequeña illa y en e o as uinas de iglesias y las de un cas illo se alzan las de San Ma ín, cuyo ábside ue as ladado a Nue a Yo k a p incipios de 1958 con ca ác e de depósi o y median e un in e cambio al que se llegó después de la gas y com plicadas negociaciones en e el Museo Me opoli ano y el Es ado Español aseso ado po las ins i uciones compe en es. Es e ábside, econs uido y abie o al público en junio de 1961, o ma aho a pa e del edi icio de Los Claus os, consag ado al a e medie al y do ado po John D. Rocke elle J . Es e museo es á edi icado sob e una colina cubie a de bosque si uada al no e de Manha an que domina al ío Hudson y la ma gen opues a que co esponde al Es ado de ISíe i^ Je sey. Al a a de encon a los o ígenes del ománico de la p o incia de Sego ia y, como consecuencia, de Fuen idueña, enemos que oma en conside ación que es a p o incia debió de es a deshabi ada desde el p ime cua o del siglo ii has a el úl imo cua o del siglo xi, con la excepción de esca amuzas e in asiones pe iódicas de los ejé ci os * Es e ai- ículo es una e sión lib e de o o publicado en el Bole ín del Museo Me opoli ano de Nue a Yo k. Pa a más in o mación éase: James J. Ro- ime : Fo ewo d; Ca men Gómez-Mo eno : Hw o y, S ylis ic Analysis and .Oisman ling; Ma ga e B. F eeman: Rebuilding: A Thiimbnail Ske ch, Bulle in o he Me opoli an Museum o A , XIX, 10, June 1961. Copy igh , 1961, The Me opoli an Museum o A , New Yo k, N. Y. 62 CARMEN GÓMEZ-MORENO c is ianos y musulmanes. La p ime a in asión á abe de ( as illa la Vieja u o luga cuando los ejé ci os del Islam iban camino del noi e de la Península, dos o es años después de su desemba co en Ta i a en 711. Toda la zona comp endida en ie la ion eia ci is iana o - mada po las p o incias del no e y la on e a lími e de la España dominada po los mo os, que iba de (.oimbia a Pamplona, debió de cambia de manos epe idas eces sin que ni ciis ianos ni musul manes i jasen en ella su esidencia con un cie o caiác e de es a bilidad. Si hubo alguna ez monumen os isigodos en la p o incia de Sego ia és os debie on se des uidos du an e las incu siones de Almanzo a i nes del siglo x. Como mo os y c is ianos no con i ie on nunca en es a egión an es de la Reconquis a ampoco hubo luga al desa ollo de la cul u a mozá abe en ninguna de sus mani es- dClOI10S La econquis a de ini i a de Sego ia po Al onso VI u o luga en 1079 pe o la epoblación no debió de comenza has a 1087. Los nue os habi an es end ían que eni de las p o incias del no e, aun cuando no al an e udi os, como el c onis a de Sego ia Colme na es en el siglo XVII' y Ca los de Lécea en el xix -, que a i man que Sego ia no ue abandonada comple amen e y que ue on los mismos sego ianos los que hab ían de epobla la y que pa icipa on luego ac i amen e en la econquis a de Mad i y e o e o. El p ime paso después de gana cualquie e i o io a los in a so es debía de se necesa iamen e el de cons ui o alezas con a posibles con a aques. Es o explica la p esencia de an os cas illos y ecin os amu allados en los pun os dominan es de Cas illa y de o as egiones españolas. Con el cas illo hab ía de i ligada la iglesia, no solamen e a causa del ue e ca ác e c is ianizan e de la Recon quis a sino po la impo ancia c ecien e de las Oidenes Mili a es, alg^unas de las cuales, aunque undadas en o os países, se habían es ablecido ya en España a mediados del siglo xi. Pa a omen a la epoblación de las zonas lecien emen e eco b adas, Al onso VI concedió un g an núme o de p i ilegios a la Igle sia y a las O denes Monás icas con el i n de acili a les la cons ucción de iglesias y con en os en o no a los cuales hab ía de es a- 1 Diego de Colmena es: His o ia de la insigne ciudad de Sego ia y com pendio de las his o ias de Cas illa, 2.®' edición, Mad id, D. Díaz, 1640. 2 Ca los de Lécea y Ga cía: La comunidad y ie a de Sego ia, Sego ia, Onde o, 1893. I'IKDRAS VIAJERAS: EL ÁBSIDE DE SAN MARTÍN, ETC. 63 blece se la población segla . En nume osos casos, como debió ocu i en Fuen idueña, el núme o de monumen os eligiosos p obablemen e c eció en mayo p opo ción que la población en o no a ellos, p ime amen e po que es a jjoblación había sido desposeída en g an pa e de sus ie as y ambién po que luga es que habían sido de impo ancia es a égica en iempos de gue a, en cambio no eunían con diciones pa a los iempos de paz, y los p obables habi an es se iban en busca de si ios mejo es donde es ablece se. Al onso VII, comp en diendo es e p oblema, a ó de con ene es a e dade a in lación del pode eligioso de ol iéndoles a los sego ianos pa e de las ie as concedidas po su pad e a la Iglesia. Pa iendo de Sego ia, y después de eco e unos 75 kilóme os po ie a llana y ca e e as pol o ien as, se llega a unas o macio nes ocosas que se le an an como una o aleza na u al sob e el alle del ío Du a ón. Enca amada sob e los iscos y dominando las llanu as que se pie den en la lejanía apa ece la que ue en o os iempos impo an e illa de Fuen idueña, como una es inge que ocul ase se c e os pe didos pa a noso os en el iempo y la his o ia. Su si uación geog á ica única explica la impo ancia que debió ene du an e los aza osos años de la Reconquis a. Diego de Colmena es dice que Fuen idueña se llamó an es Cas illo de Lace . Es e nomb e apa ece po p ime a ez en 1123 en una bula de Calix o III en la que se con i ma la sede episcopal de Sego ia después de escien os años sin je a quía eligiosa en esa egión. Es e mismo nomb e de Cas illo de Lace , o Cas ellum de Lace apa ece después en o os documen os, y el nomb e de Fuen i dueña, o Fon e-Donam, apa ece po p ime a ez en 1136. Desde es a echa en adelan e el nomb e de Cas illo de Lace no se uel e a menciona y el de Fuen idueña apa ece siemp e en compañía de los nomb es de o as poblaciones de la misma á ea sego iana y que an es se mencionaban con Cas illo de Lace . Tales como Sepúl eda, Cuélla , Coca, Isca , Ped aza, Made uelo, F esno, Be nuy, Sac ame- nia y Bembib e. Es a sus i ución de nomb es hace muy p obable la eo ía de Colmena es de que los dos co esponden a la misma ciudad. Si echazásemos es a eo ía end íamos que acep a un documen o i mado po Al onso VII y echado en 1136 como la p ime a men ción de Fuen idueña. Es e ey, cuya amplia isión de los des inos de España le alió el sob enomb e de "Empe ado ", pa ece habe se H Op. ci ., Vol. I, cap. XIV. 64 CARMEN GÓMEZ-MORKNO in e esado g andemen e po la egión sego iana y l úe él. p obable men e, el que pa ocinó la cons ucción de las iglesias de Fuen i- dueña, en e las que se cuen a San Ma ín. Debido a las ci cuns ancias especiales c eadas pu la in asión musulmana y la econquis a del e i o io español po los c is ianos, la o ganización polí ica de España ue en la Edad Media dis in a de la de o os países eu opeos. En la España c is iana no hubo euda- lismo sino una o ganización que enía como base el pode eal y el de los obispos. De aquí la acilidad que enían los eyes pa a da y qui a ie as y p i ilegios. En la mayo pa e de los documen os que a an de concesiones del ey a la Iglesia de Sego ia du an e el einado de Al onso Vil, y desde 1157 del de Al onso VIII, Fuen i- dueña apa ece siemp e mencionada con más o menos el mismo g upo de ciudades ibu a ias de la misma egión. Unicamen e un documen o hace mención especial de Fuen i- dueña. Sin iéndose en e mo Al onso VIII se de u o en la illa y o o gó es amen o el 8 de diciemb e de 1204 '. En el mismo docu men o cons an donaciones a a ios monas e ios sin ninguna e e encia a Fuen idueña ni a o as ciudades elacionadas con ella. Como Colmena es in e p e ó es a Fuen idueña como la illa del Du a ón muchos de los e udi os que le siguie on acep a on es a in e p e ación, sin pensa que pudie a a a se de Fuen idueña de Tajo. Sin em ba go, es e iden e que Al onso VIII es u o mucho más po la egión oledana que po la de Sego ia y pa ece mucho más posible que Fuen idueña de Tajo es u iese en su camino que no Fuen idueña de Du a ón. Pascual Madoz » da Fuen idueña de Tajo como el luga del es amen o de Al onso VIII, en cambio Quad ado ^ no sólo acep a la eo ía ex endida po Colmena es sino que llega a conside a Fuen idueña de Du a ón como un luga a donde los eyes iban a descansa de los igo es de sus idas aza osas. Después de un documen o echado en 1206 el nomb e de Fuen i- * Es e documen os que se conse a en el Líbe p i ileyio uui ecclesie ole- ane, ols. 26 -28 , A chi o de la Ca ed al de Toledo, comienza así: "Tes a- men um Illus is Regis Ade onsi ac um apud Fon emdoniam" y concluye: "Fac a ca a apud Fon emdoniam, E a IV^CC^XL" secunda, VIII"^ die Mensis Decemb is, Rege exp i [men e]". 5 Pascual Madoz: Dicciona io Geog á ico-Es adís ico-His ó ico de Espa a y sus Posesiones de Ul ama , Mad id, 1850, VIII, pp. 252-253. 6 J. M. Quad adO: Recue dos y bellezas de España. Ealama i a, Aidla y Reyo ia, Madnd, 1865, pp. 523-525. ÍMKDRAS VIAJERAS : EL Á SIDÉ DE SAN MARTIN, ÉTCÍ. 65 dueña desapa ece comple amen e aunque no el de las o as pobla ciones que solían acompaña lo. Es a desapa ición epen ina es di ícil de explica , pe o el caso es que solamen e en con adísimas excepciones uel e a aija ece y es o con siglos de sepa ación. En el siglo xi Fuen idueña e a una de las "aljamas" más im po an es de la p o incia de Sego ia " y muchos de los me cade es indios de cie a ca ego ía que habi aban en la capi al lle aban el sob enomb e de "de Fuen idueña". No se ía so p enden e que alguna de las uinas que hoy encon amos en lo que queda de la an igua illa uesen alguna ez una sinagoga. Has a la echa no se han encon ado documen os e e en es al cas illo o a las iglesias de Fuen idueña. Como el obispado de Sego ia no ue con i mado has a 1123 es muy posible que la mayo pa e de los edi icios eligiosos de la p o incia no se empezasen a cons ui , has a después de esa echa y no es p obable que se comenzase la cons ucción de edi icios de impo ancia en Fuen idueña después de habe pe dido es a población su impo ancia a p incipios del siglo XIII Lo mismo que la epoblación de Sego ia se debió e i ica con gen es enidas del no e de España, ya uese con an iguos habi an es de Sego ia o de o as p o incias, las co ien es a ís icas que hab ían de da o ígen al ománico sego iano u ie on que eni am bién del no e ya que és a e a la única zona que había pe manecido ue a del dominio musulmán. Du an e la segunda mi ad del siglo XI ue on edi icados un g an núme o de iglesias y monas e ios a lo la go de la u a de los pe e g inos a San iago de Compos ela. Aun cuando muchos de es os mo numen os han desapa ecido, los que aún se conse an dan idea de la eno me impo ancia que u o es e camino, no sólo en la e olución del ománico español sino ambién del de o os países. La añuencia con inua de dis in as co ien es del pensamien o y de la in e p e a ción a ís ica ue la p incipal azón de es a impo ancia. La p o incia de Sego ia, lo mismo que la ecina p o incia de A ila, es aba ue a del i ine a io de las pe eg inaciones, pe o lo más p obable es que los a is as enca gados de la cons ucción y deco a ción de los edi icios eligiosos pos e io es a la Reconquis a en es a 7 Ca los de Lécea y Ga cía: La Iglesia del Co pus Ch is i de Sego ia an igua Sinagoga. Monog a ía his ó ica, Sego ia, Rueda, 1900. 8 Con la excepción de una iglesia p obablemen e del siglo x il o x ill que ambién es á en uinas y que debió se abandonada cuando la desamo ización. 66 CARMEN GÓMEZ-MORENO zona hab ían de eni de alguno de los cen os a ís icos si uados a lo la go del camino de San iago. La iglesia de San Isido o de León pa ece se la que eúne más p obabilidades pa a explica los o ígenes del ománico sego iano y, po lo an o, del de la iglesia de San Ma ín de Fuen idueña que amos a es udia . Aun cuando comenzado en el siglo XI, San Isido o no se e minó has a bien en ado el siglo xii y po lo menos es escul o es aba.ja on en ella, el Cil imo de los cuales pe enece ya po comple o al siglo xii. Aunque no an do ado como sus p edeceso es, es a es e a is a al que podemos a ibui mu chas de las ca ac e ís icas que encon amos en Sego ia y A ila, así como la di usión de un cie o núme o de mo i os deco a i os que hemos de analiza más adelan e y que, como un hilo in isible, an de unas ciudades a o as, de unos monumen os a o os, cub iendo la gas dis ancias y poniendo en con ac o luga es que, de o a o ma, no hubiesen es ado nunca en elación unos con o os. El ipo de iglesia de una sola na e sin c uce o y con un ábside se encuen a muy di undido po la p o incia de Sego ia y a ese ipo co esponde San Ma ín de Fuen idueña, pe o es a iglesia p esen aba p oblemas que hacen su es udio más complicado de lo que hab ía de se en o as ci cuns ancias. Uno de es os p oblemas lo cons i uye el hecho de que, así como el ábside ha llegado has a nues os días en un es ado de conse ación ela i amen e pe ec o, la na e y la o e de las campanas, si uada a los pies de la iglesia, es aban ya en uinas en el siglo XIX, según la desc ipción de Quad ado. Lo que queda de ellas mues a una áb ica muy pob e de pied as pequeñas y nio e o, que p obablemen e es aba enlucida, y con e ue zos de pied a de sille ía en los ángulos de la o e. Resul a di ícil el encon a una explicación pa a es a di e encia en e la iqueza a qui ec ónica y escul ó ica del ábside y la pob eza de medios que mues a lo que queda del es o de la iglesia. Todas las iglesias de es e ipo, e incluso las que son meno es en amaño y casi o almen e desp o is as de deco ación dis ibuidas po oda la egión, es án cons uidas con pied a de sille ía en su o alidad, como es lógico en una ie a donde abundan las can e as. Una explicación pod ía se que la iglesia se comenzó po el ábside y que después la cons ucción se in e umpió o po al a de medios o po que las ci cuns ancias cambia on y más adelan e se concluyó de la o ma mencionada. O o p oblema que hemos de a on a es el po qué de edi ica una iglesia en lo al o de una colina di ícil de alcanza . No exis e ninguna indicación que haga pensa en la exis encia de un monas- PIEDRAS VIAJERAS: EL ÁHSIDE DE SAN MARTÍN, ETC. 67 e io del cual o mase pa e San Ma ín. El único monas e io docu men ado en la illa es el de San Juan de la Peni encia que es u o siemp e si uado en el alle y cuya undación se emon a a épocas an e io es a la in asión de los mo os en que ue des uido y uel o a cons ui después de la Reconquis a *•'. La iqueza deco a i a de San Ma ín desca a la posibilidad de que uese de o igen cis e - ciense, apa e de que no pa ece p obable que lo uese es ando sola men e a unos pocos kilóme os de Fuen idueña el monas e io cis e - ciense de San Be na do de Sac amenia, undado el 30 de ene o de 1141 po Al onso VII, con monjes enidos de Escala Del en F ancia. Tampoco podemos c ee que San Ma ín uese la iglesia pa oquial de la illa po que és a pa ece habe lo sido siemp e la iglesia de San Miguel, si uada más abajo en la colina y cuya cons ucción debió de ene luga más o menos al mismo iempo que la de San Ma ín. La p oximidad de es a úl ima a las uinas de un cas illo hacen más posible su elación con és e ya que la iglesia es á incluida den o del ecin o amu allado. La áb ica del ábside de San Ma ín es de pied a caliza de sille ía con el ono do ado ca ac e ís ico de la egión sego iana (Lám. I, a y b). Todos los elemen os deco a i os son de pied a muy semejan e a la de los silla es, pe o de g ano algo más i no y el colo más g isáceo. La es uc u a es á compues a po un basamen o algo salien e y con esal e en bisel en el ex e io y que en el in e io o ma una banque a con moldu a de bo dón. El cue po in e medio e mina en la impos a sob e la que an las es en anas abocinadas y con a cos de medio pun o y po cuya abe u a muy es echa había de en a la única luz que ecibía el ábside. Sob e las a qui ol as de las en anas en el in e io co e o a impos a que limi a el e ce cue po y sob e la que se asien an la bó eda de cañón y la bó eda de ho no. El a co de unión de es as dos bó edas, apenas des acado, descansa sob e dos columnas escul u adas a modo de ca iá ides y la embocadu a de la capilla es á o mada po un majes uoso a co iun al. La bó eda de la na e, más al a que la de la capilla, hab ía de uni se a és a po medio de un has ial del cual solamen e se con se a pa e. El ex e io del ábside es á e o zado po cua o g andes 9 En 1946 el en onces a zobispo de Toledo, F ay F ancisco Xi aenez de Cisne os, les dio a sus eligiosos anciscanos, y po comisión del Papa Ale jand o VI, el con en o que pe enecía has a en onces a la ad ocación de San Juan de la Peni encia si uado en la illa de Fuen idueña. 68 CARMEN GÓMEZ-MORENO columnas adosadas cuyas basas coinciden con la al u a (leí basamen o y cuyos capi eles, al e nando con una se ie de canecillos on escul u as, sopo an la co nisa deco ada con bille es. Kn el in e io y en el ex e io los lados de la capilla p esen an a cos ciegos á emelos. Los del in e io son algo apun ados y es án sepa ados po columnillas dobles deco adas en las basas —eno memen e de e io adas— y en los capi eles. Los del ex e io son de medio pun o con una columna única con escul u as a modo de ca iá ides. A ambos lados del ábside y coincidiendo con el a amiue de la bó eda de ho no, como hemos dicho an es, se ye guen es escul u as de amaño conside able, San Ma ín al lado del E angelio y la Anun ciación al lado de la Epís ola. Escul u as de al amaño e impo ancia apa ecen ecuen emen e en las i)o adas de o as iglesias pe o no en el in e io y en la posición que ocupan és as. ¿ Se ía posi ble que en San Ma ín se hayan conse ado y (pie en o os casos uesen des uidas al coloca los e ablos ba ocos que exis en hoy día en muchas iglesias ománicas de la p o incia? También pod ía se que las escul u as de San Ma ín es u iesen des inadas pa a o o si io de la misma iglesia y que al no e mina la de la o ma que es aba planeada las coloca on como aho a es án. Todo ienen que se hipó esis y ninguna muy con incen e. Las dos columnas que sopo an el a co iun al es án co onadas po capi eles escul u ados. La impos a sob e la que a ancan las bó edas iene deco ación de bille es y es a misma impos a o ma ambién los cimacios de los capi eles que co onan las escul u as. Tam bién lle an deco ación de bille es los a cos de las en anas en el in e io y en el ex e io y la co nisa que sopo a el ale o del ejado, pe o es os bille es no son del mismo ipo que los de la impos a supe io . Es a úl ima mues a una pa icula idad que es como un "lei mo i " en las iglesias de Sego ia y A ila: los espacios en e los bille es semicilínd icos es án ocupados po un esal e angula que desde lejos da la imp esión de unos escalonci os co iendo a lo la go de ás de los bille es ( éase Lám. V, a). O a impos a a de en ana a en ana en el in e io y en el ex e io o mando los cimacios de los capi eles. Los mo i os deco a i os de es a impos a cambian de en ana a en ana sin epe i se nunca y llegan a ocho mo i os di e en es, unos ege ales y o os de en elazo. En e los p ime os es án unas ose as de cua o pé alos odeadas po cí culos ( éase Lám. II, b) que son uno de los mo i os deco a i os que p o ienen de San Isido o de León y que de allí se lMi:i)KAS VIAJKKAS: KL ÁUSIUE ÜE SAN MARTÍN, ETC. 69 e.x iencien a muchas iglesias de Sego ia y de A ila. Po al a de espacio no jjodemos da en es e a ículo un es udio de allado de odos los mo i os deco a i os de la iglesia de San Ma ín y hemos de con cen a nos p incipalmen e en el es udio es ilís ico e iconog á ico de las escul u as p opiamen e dichas, así como de capi eles y canecillos. De odos los capi eles únicamen e es ep esen an escenas ela cionadas con las Sag adas Esc i u as, los demás ep esen an se es an ás icos o animales que es aban p obablemen e llamados a ene un sen ido simbólico, pe o es e simbolismo esul a oscu o en la mayo l)a e de los casos. En los comienzos de la Edad Media e a cos umb e el u iliza a modo de inspi ación o e e encia iconog á ica los bes ia ios, y, en e ellos, uno de los más popula es e a el Physiologus. Va ios de los animales y se es mi ológicos que emos en los capi eles de San Ma ín es án desc i os en es e manusc i o, pe o el sen ido simbólico se ha pe dido casi po comple o en es as in e p e aciones escul ó icas llenas de i alidad y g acia pe o al mismo iempo bas an e c udas. Po la época en que se edi icó es a iglesia el a e omá nico se había alejado ya mucho de las uen es p imi i as y los escul o es se limi aban a copia o a segui con más o menos jus eza o as ob as que habían is o en alguna pa e y de las que ap o e chaban más el sen ido deco a i o que la signi icación iconog á ica. Sin emba go, an o los capi eles como los canecillos es án lejos de se ob as decaden es; po el con a io, ienen una escu a y una calidad de p imi i os que los hacen ealmen e a ac i os. Los a is as que los lab a on debían de sen i mucha más a acción po el cas igo del mal que po la exal ación del bien. Animales o u ados en edados en allos de id que pa ecen se pien es, mons uos de o ando se es humanos, pája os picando cabezas de mue o, odos ellos nos hacen sen i la exis encia del in ie no sin comunica nos nada que enga que e con el cielo. De los capi eles del in e io del ábside los que sopo an el a co iun al ep esen an La Ado ación de los Reyes, a la izquie da, y Daniel en el oso de los leones, a la de echa. En los a cos ciegos gemelos a ambos lados de la capilla los capi eles ep esen an cen au os, desg aciadamen e muy mu ilados. Los de las en anas en el in e io y de izquie da a de echa ep esen an: dos pája os con las cabezas colgando y en edados en sa mien os; dos se es con cabe zas de gallo y cue po y cola de ep il —algo en e un basilisco y un g i o— que pico ean una cabeza cal a; dos a es bicé alas; dos pája os de o mas o u adas pico eando un acimo de u as; dos 76 CARMEN GÓMEZ-MORENO les da a es as escul u as una cie a calidad de cosa sin e mina , como si al coloca las hubiesen esul ado demasiado co as pa a el espacio que habían de llena o como si hubiesen es ado des inadas a o a pa e de la iglesia. San Ma ín, obispo de Tou s, es un san o que adqui ió g an popula idad du an e la Edad Media, sob e odo en F ancia desde donde el cul o se ex endió a o os países de Eu opa. I alia ue el escena io de sus años ju eniles cuando es aba consag ado a la ida mili a , y España es á elacionada con él a a és de su humani a ia, si bien que us ada, in e ención pa a sal a la ida del he eje español P isciliano. La pequeña iglesia de San Ma ín de Fuen i- dueña es una de las muchas consag adas a es e san o. Apa ece en ella ep esen ado como obispo, las manos y pa e de los b azos o os y desapa ecidos, y la cabeza, que se había pe dido, ue encon ada y uel a a coloca en su si io al se econs uido el ábside en su ac ual emplazamien o. Es a es a ua de San Ma ín se ye gue como una columna con un hie a ismo al que no le comunican ningún mo imien o los pliegues es ilizados ni los bo des deco ados de las es idu as. Los pies se apoyan sob e dos i gu as de animales di íciles de iden i ica y el capi el que ema a la columna-sopo e mues a una es uc u a co in ia de una simpli icación ex ema, sob e odo si lo compa amos con los capi eles desc i os an e io men e. Po el con a io, el g upo escul ó ico que ep esen a la Anun ciación, es á lejos de se hie á ico. Ambas i gu as se ye guen sob e una base ec angula bajo la cual podemos e unas i gu as desnudas a pun o de se de o adas po una eno me cabeza de león. Desg a ciadamen e es as i gu as es án muy de e io adas, pe o los pequeños cue pos de silue as o u adas pa ecen pe enece a se es humanos, aun cuando ienen ga as en ez de pies. P obablemen e ep esen an las almas de los condenados y la boca del león las pue as del in ie no. El capi el que co ona la columna que si e de sopo e a las i gu as de Ma ía y del A cángel, ep esen a la Na i idad, con una in e p e ación ípicamen e ománica del ema. En la ca a on al apa ece la Vi gen en el lecho y, sob e ella, el Niño en uel o en pañales y endido en el peseb e, sob e el que se inclinan las cabezas de la muía y el buey pa a calen a lo con su alien o. Es a pa e del capi el es á bas an e mal conse ada, pe o los dos pas o es con cape uzas y cayados que se ap oximan a la escena po la izquie da es án bien conse ados y las i gu as de os os edondos en los que los ojos se ab en con exp esión a óni a ienen un g an encan o. I'IKDRAS VIAJERAS: EL ÁBSIDE DE SAN MARTÍN, ETC. 77 Las i gu as de la Vi gen Ma ía y el A cángel San Gab iel apa ecen muy jun as, casi como si danzasen y con los pies colocados de mane a (pie se adap an a la o ma cuad ada de la base. No pode mos habla aquí de igidez de ninguna clase. A pesa de que una de las cabezas al a po comiile o y la o a más que a medias, se puede casi e la e.xp esión de los os os, y el conjun o p oduce una sensación de i mo y de in imidad. Los opajes se adhie en a los cue pos e elando los miemb os esbel os de la misma o ma que hemos is o en los a lan es de los a cos ciegos en el ex e io del ábside. Hay mucho en común en e aquel g upo y la Anunciación El es udio compa a i o del San Ma ín y de la Anunciación mues a una g an simila idad en lo que se e ie e al es ilo: los mismos plie gues esquemá icos o mados po dos o es líneas pa alelas, casi idén icas es idu as, pe o con una di e encia básica y és a es que en el San Ma ín cues a abajo c ee en la p esencia de un cue po bajo es as es idu as mien as que en la Anunciación ambas i gu as nos pa ecen pe ec amen e i as. Es a di e encia hemos de admi i que es muy pequeña, acaso demasiado su il pa a saca conclusiones. Es únicamen e la pe cepción de un algo en la Anunciación que no exis e en la o a es a ua; un oque lige o, un soplo enue de la inspi ación. Hay ambién o as di e encias. En el San Ma ín odo pa ece a enuado y sin es idencias de la base al capi el. En la Anun ciación, po el con a io, apa e de la ida que emanan las i gu as p incipales, el capi el y la base ambién ienen una impo ancia e p esen a i a. San Ma ín no iene nimbo, la Vi gen sí. El mo i o deco a i o que bo dea las es idu as de San Ma ín es dis in o del de ambas i gu as de la Anunciación siendo el de és as el mismo que hemos is o en a ios de los capi eles de las en anas. Es posible que es as di e encias no sean lo bas an e ue es pa a que podamos a ibui es as escul u as a dos maes os dis in os. Pue den se el p oduc o de una mayo simpa ía po pa e del a is a po un ema que po el o o. Si, po el con a io, acep amos es as di e encias como básicas en onces hab íamos de a ibui la Anun- 11 Apa e del es ilo ambién pai-ece habe una elación en lo que se e ie e a la unidad de los dis in os signi icados iconogi-á icos de la base, las i gu as p incipales y el capi el. En la Anunciación el conjun o signi ica la sal ación de la humanidad po medio de la Redención, simbolizada po la anunciación hecha a Ma ía y, en lo al o, la consumación del saludo angélico. Es a unidad pod ía da uei-za a la hipó esis in e p e a i a que hemos dado con espec o al signi icado simbólico del o o gi'upo. (Véase no a 10.) 78 CARMEN GÓMEZ-MORENO dación y los a lan es de la achada no e del ábside a iina misma mano y el San Ma ín a o a. Al menos c eemos es a en lo cie o al a i ma que si las i gu as p incipales ue on en odo o en pa e ejecu adas po un solo a is a los capi eles y las basas son induda blemen e de dos dis in os y que los de la Anunciación y los a lan es mencionados co esponden al que hemos llamado Maes o A. La cabeza del San Ma ín es á muy de e io ada pe o lo poco que se conse a de las acciones no pa ece coincidi con las ca ac e ís icas del Maes o B. Bien pudie a se que el San Ma ín y el obeso a lan e de la achada su uesen ob a del mismo escul o . Los dos ienen capi eles sin escenas y la escul u a p incipal, a pesa de la eno me di e encia en e ellas, es á a ada con mayo igidez que en las o as dos. La p esencia de un e ce escul o es comple amen e posi ble pe o di ícil de p oba . Nada sabemos de es os a is as que abaja on en es a iglesia ni de los que abaja on en o as iglesias de es a zona, incluida la de San Miguel de Fuen idueña, ya que se ca ece po comple o de ayuda documen al ni de in es igaciones ecien es de sol encia sob e el ománico sego iano. Hemos indicado al p incipio de es e a ículo que hay elación en e los mo i os deco a i os y algunos capi eles de San Ma ín con San Isido o de León, pe o no podemos deci lo mismo con espec o a las escul u as. Al i nal del Románico, pe íodo al que pe enece San Ma ín de Fuen idueña, la in luencia de F ancia se había hecho ya muy in ensa y lo iba a se aún más du an e el Gó ico. Sin emba go, no se en cla as mues as de es a in luencia en San Ma ín, y hemos de conside a ambién la posibilidad de in luencias de la I alia del no e llegadas a España di ec amen e o a a és de F ancia y, sob e odo, enemos que ene en cuen a la pode osa imaginación de los españoles que, incluso en es e pe íodo a dío, podían ans o ma cualquie in lujo ex e no en algo in en samen e pe sonal y local. Es muy posible que exis iese en la p o incia de Segó ía un alle de escul o es del que salían las escul u as que se dis ibuían po la egión, po que los mismos mo i os se epi en una y o a ez, aun cuando no siemp e in e p e ados de la misma o ma, lo cual hace aún más p obable el que se a ase de un alle y no de a is as aislados. Nos hemos e e ido an e io men e en a ias ocasiones a la po ada su de San Vicen e de A ila. Las es a uas que se han in e p e ado como San a Sabina y San Vicen e en dicha po ada da an de la p ime a mi ad del siglo xil y se pod ían conside a po su es ilo l'IKDKAS VlA.I c:RAS : EL ÁHSIDE DE SAN MARTÍN, ETC. 79 como los p eceden es más |) óx¡mos de algunas escul u as sego ianas, incluyendo las del ábside de San Ma ín. Den o de la egión sego- iana la escul u a (pie nos pa ece más elacionada con las que es a mos es udiando es una ep esen ando a San Juan E angelis a, p o bablemen e, y que se conse a en un nicho en la pa ed ex e io de la iglesia de San iago de Sepúl eda, pe o que con segu idad p o iene de o a iglesia acaso des uida. Es a escul u a es á mejo conse ada que las de Fuen idueña y es de una g an belleza y mues a muchos pun os de con ac o con el San Ma ín y la Anunciación, asi como con el San Vicen e de la iglesia del mismo nomb e, de A ila. Kingsley Po e ambién ue el p ime o en publica la y, como en el o o caso, ampoco ecibió ninguna a ención po pa e de o os in es igado es aun cuando bien la me ece La al a de documen ación, unida a la escasez y de iciencia de publicaciones sob e el ománico sego iano, hacen muy di ícil el pode echa con cie a p ecisión el ábside de San Ma ín de Fuen idueña —la na e y la o e son indudablemen e pos e io es—. Al onso VII mos ó g an in e és po la p o incia de Sego ia y dio impulso a la cons ucción de muchos de sus edi icios. Como es e ey mu ió en 1157 pa ece azonable que los monumen os si uados en á eas que ue on de impo ancia es a égica du an e un iempo ela i amen e co o debie on comenza se an es o al menos poco después de su mue e. Aun cuando la mayo pa e de las ob as que ienen elación con San Ma ín, y que hemos enido mencionando a lo la go de es e es udio, ue on cons uidas an es de mediados del siglo xii, una echa en o no a 1160 pa ece bas an e azonable pa a es a iglesia, o, mejo dicho, pa a es e ábside. Dadas las coincidencias que hemos encon ado en e ellas, la iglesia de San a Ma ía de la Sie a en Sepúl eda debe se con empo ánea de San Ma ín y ambas algo an e io es a las iglesias de la ciudad de Sego ia. * * * El desmon a un edi icio po pequeño que és e sea no es cosa ácil y el ábside de San Ma ín de Fuen idueña p esen aba p oble mas que hicie on la a ea mas complicada aún de lo que se podía espe a dadas sus educidas dimensiones. Las uinas de la pequeña 15 A hu Kingsley Po e : Romanesqne Sc.ul hi e o he PügHnjage Roadn, Vol. VI, pl. 805. 30 CARMEN GÓMEZ-MORENÓ iglesia de que o maba pa e habían sido u iiizada S como cemen e io du an e muchos años, pa a lo cual, el espacio comp endido en e las pa edes había sido ellenado con ie a has a una al u a su i cien e pa a hace posibles los en e amien os, ya íjue no se podía exca a en la oca donde se asien a el edi icio. Po azones legales muchas de las umbas no se podían oca y hubo (pie hace se a la idea de ealiza odo el abajo en una compañía silenciosa pe o bas an e macab a. La p ime a ope ación consis ió en le an a una plan a comple a del ábside^® y como e a imposible el oma la a as del suelo hubo que oma la a la al u a del esal e abiselado del zócalo ex e io y de la banque a en el ex e io ya que és a quedaba jus amen e isible sob e el e eno de elleno. Pa a oma es a plan a se hicie on ian gulaciones y o as medidas que die on los ejes y cen os u ilizados po los p imi i os cons uc o es pa a aza el ábside. A es a p ime a plan a y ni elación siguieion o as cua o ni e laciones, la úl ima de las cuales de e minó el comienzo de la bó eda de ho no y la de canon y los us es de las columnas adosadas al ex e io del ábside. Al mismo iempo y con enien emen e dis an ciadas unas de o as, se oma on medidas e icales pa a elacio na las con los ni eles y ob ene asi con exac i ud la al a de ho izon alidad de banque a y zócalo y de las impos as. Quedó así acla ado que la áb ica había su ido un mo imien o debido a de ec os en lá cons ucción o a un posible mo imien o del suelo a a és de los siglos. Po o a pa e, la iglesia es aba edi icada sobie una colina y no se ni eló el espacio en que había de asen a se y es o se compensó cons uyéndola más al a de un lado que de o o en la base pa a que pudie a mán ene se e ical. Una ez ob enidas odas las medidas se hicie on cuidadosos planos de plan as y alzados ano ando en ellos las dimensiones de pied as y elemen os deco a i os. An es de desmon a la cada pied a e a cuidadosamen e nume ada con pin uia neg a en el sob elecho. Es a nume ación se hizo co ela i a den o de lo posible y ambién se ma ida on sob e cada una de las jun as de las pied as que habían 16 Todos los da os écnicos han sido p opo cionados po el a qui ec o o icial men e enca gado de es e abajo, D. Alejand o Fe an , que di igió pe sonal men e odas las ob as del desmon e del ábside y dibujó odos los planos de plan as y alzadas que ue on luego la base pa a la econs ucción. I'IKDKA^ VIAJERAS : EL ÁBSIDE DE SAN MARTÍN, ETC. 8l de eni sob e ella y sus núme os en ojo. En bas an es casos se con side ó necesa io el dibuja ambién los con o nos, sob e odo en los a cos (Lám. VI, a). De es a o ma an sencilla una ez colocada una hilada la segunda end ía ya de e minada po la p ime a. Todos los núme os se iban apun ando esc upulosamen e en los planos al mismo iempo que en las pied as, pa a e i a e o es. I adiando de las pa edes del ábside en el ex e io había una se ie de umbas de dis in os amaños exca adas en la oca. No nos ha sido posible el a e igua cuándo y pa a quién se hicie on es as umbas, pe o pa ece se que la gen e del pueblo las llaman "las um bas de los mo os" Que uesen pa a los mo os no pa ece p obable ya que no se sabe que es u iesen nunca en Fuen idueña, y menos aún después de edi ica se San Ma ín. El hecho de es a ue a del ecin o de la iglesia pod ía indica que es aban des inadas a pe sonas no c is ianas o he é icas y es posible que la adición hiciese asocia a los mo os con odos los no c eyen es en la men e de los habi an es de Fuen idueña. Muchas eo ías se pod ían hace a p opósi o de ales umbas, incluida la de que uesen pa a los judíos, que sabemos que si habi a on en Fuen idueña, pe o lo que aquí nos concie ne es que al exca a las daña on conside ablemen e las basas de las columnas adosadas del ex e io del ábside y ue necesa io el alla pied as nue as —de la misma especie que las iejas y p o eniendo, p obablemen e, de las mismas can e as— pa a eemplaza a las des uidas. Las que no es aban muy de e io adas se conse a on pa a e i a un exceso de es au ación al econs ui el ábside. También se co a on pied as nue as pa a comple a el has ial, pe o és as no se han empleado en la econs ucción po que se conside ó que e a mejo comple a lo con las mismas que se han empleado pa a el es o de la capilla, e i ando así un exceso de colo es de pied as di e en es. También al aban bas an es pied as de la co nisa y se decidió lab a en las pied as nue as la misma labo de bille es que ienen las an i guas, y se hizo con an a exac i ud que apenas si se puede no a la di e encia en e unas y o as, sob e odo después de comple a el ejado que a sob e ellas. An es de desmon a el a co iun al y las bó edas se cons uyó una complicada a mazón de cimb as que se ajus aban comple amen e a la áb ica y que se podían desensambla y ensambla de nue o 17 Debo es a in o mación a la amabilidad de D. Jus o Hemansanz Na as, Sec e a io de Adminis ación Local de Olomb ada, Se o ia. 82 CARMEN GÓMEZ-MORENO pa a u iliza las en la econs ucción, cí)m() eíec i anien e se hizo. Como esa pa e del edi icio es la más complicada, se u o especial cuidado pa a e i a u u os p oblemas y las jun as de las pied as y las do elas de los a cos, así como sus núme os co espondien es, ue on ma cados en la made a de las cimb as jun amen e con ma cas especiales que acili asen el ensamblaje. El desmon e se comenzó po las pied as nue as del has ial y las enju as del sob ea co iun al has a Ileya a la impos a. Después se siguió po el a co p opiamen e dicho y las do elas de la bó eda de ho no comenzando po la cla e. El ábside es á o mado po dos pa edes que dejan un hueco que en la cons ucción p imi i a es aba elleno de mo e o y, en la econs ucción, de lad illos que dejan espi ade os (Lám. VI, b). Ambas pa edes se ue on desmon ando simul áneamen e pa a conse a siemp e el mismo ni el en el in e io y en el ex e io . La pa e in e io del ábside, cons i uida po el zócalo salien e y la banque a en el in e io debe ía habe sido la pa e más sencilla de desmon a ya que las complicaciones que supo nen las en anas, columnas y escul u as había ya pasado, pe o no esul ó así po que esa pa e se había cons uido con un mo e o mucho más du o, sin duda pa a da le mayo esis encia pa a sopo a el peso o al del edi icio y ue muy di ícil el sepa a unas pied as de o as. An es de desmon a las bó edas se aplanó un á ea de e eno y se cub ió de cemen o pa a cons i ui lo que se llama un "á ea de mon ea" en la que se dibuja on a amaño na u al las cimb as y después se coloca on sob e ella las pied as de odos los a cos pa a e i ica su e dade a cu a u a. Según se iban bajando las pied as se colocaban en el suelo ag- u- pándolas según su si uación en el ábside. Después de es a p ime a clasi icación se p ocedió a o a según su o ma y amaño pa a aci li a el embalaje. Todos los cajones pa a las pied as lab adas y las jaulas pa a los silla es se hicie on sob e el e eno y po los mismos ob e os especializados que ealiza on el desmon e. Nunca se pod á deci lo bas an e en alabanza de es e g upo de ob e os que di igidos po Se e ino, que es uno de esos homb es que me ece ían pasa a la his o ia, ealiza on una labo que aya en lo he oico siemp e en es echa colabo ación con el. a qui ec o. Todas las cajas se e o za on con can one as y l ejes de ace o y los capi ales y las escul u as se suje a on a las pa edes de la caja median e lis ones con sección de cola dé milano que iban inc us ados en los pa amen os que no l'IEÜRAS VIAJERAS: EL ÁBSIDE DE SAN MARTÍN, ETC. 83 son isibles una ez que la escul u a o capi el se coloca en su si io. En las escul u as g andes se comple ó es e p ocedimien o llenando odo el espacio con se ín pa a consegui una ga an ía de inmo i lidad y una p o ección con i-a la posibilidad de acciden es al ca ga las o desca ga las. El que odas es as p ecauciones no ue on haladles lo demues a el que odas las pied as, lab adas o sin lab a , llega on a Nue a Yo k sin el más lige o despe ec o y, hemos de deci aquí, que se a aba nada menos que de 3.300 pied as. Una ez clasi icadas las pied as cada g upo ecibía una signa u a que co espondía a la inicial o iniciales del luga de donde p o enían y es a signa u a se esc ibía en cada caja jun amen e con odos los núme os de las pied as con enidas en ella. Pa a e isa las cajas al en ia las a Bilbao pa a se emba cadas, después al emba ca las y luego al desemba ca las en Nue a Yo k y po úl imo desca ga las en Los Claus os se hizo una elación muy de allada en la que cons aban odas las cajas con su signa u a co espondien e y los núme os y dimensiones de odas las pied as con enidas y su elación con las pied as inmedia as. Nada de oda es a apa en emen e complicada o ganización e sul ó supe lua. Lo mismo en España que luego en Amé ica odo se u ilizó y odo se lle ó a cabo con el mayo esme o. La econs ucción ambién ha p esen ado sus p oblemas. P ime amen e hay que deci que Los Claus os, como San Ma ín en Fuen- idueña, es á edi icado sob e una esca pada colina. Pa a soluciona el p oblema del desni el la plan a p incipal no es á a ni el del suelo sino bas an e más al a. Al plan ea se el p oblema de la cons ucción de la nue a ala en la que se iba a econs ui el ábside de San Ma ín lo p ime o que hubo que hace ue demole una pa e del edi icio p imi i o en la que había una sala de exposiciones y, en el só ano, la zona des inada a descanso, comedo es, e c., pa a los igilan es de las salas y odos los demás abajado es del museo. La nue a capilla, que iene más o menos las p opo ciones y amaño de la de uida iglesia de San Ma ín, se comunica a los pies con una de las salas, al lado izquie do, mi ando al ábside, con uno de los claus os y al de echo con el ex e io . Al ene que es a en el mismo plano que el es o del edi icio no hubo más emedio que le an a una especie de pla a o ma que a su ez es á des inada a con a es a el acen uado desni el del suelo. No e a cosa de ol e a cons ui el ábside más al o de un lado que de o o y más aún S4 CARMEN GÓMEZ-MORENO cuando la di e encia en e ambos lados y de delan e a ás es en el p esen e emplazamien o mucho más acen uada que en el p ime o. Es a es la azón, pues, de esa pla a o ma que ha sido muy c i icada y que no pasa de se una necesidad ine i able. El ábside no ha sido "colocado... — al ez pa a pode lo e mejo — sob e un ulp a i- simo zócalo... que le alza os en osamen e. . .", como se ha esc i o con no o ia injus icia No se a a, pues, de un zocalo sino de una pla a o ma y el ábside se e siemp e desde ella o desde una especie de paseo de mu alla que queda más dis an e y a ni el más o menos del ábside. Todas las pied as sin excepción han sido a adas con un p e se a i o especial, ya expe imen ado en o ias piedlas an i^juas de Los Claus os, y que iene la p opiedad de aumen a la solidez de las pied as capaci ándolas así pa a esis i la desin eg ación p o ducida po los cambios a mos é icos Apa e de es o, las pied as no han sido e ocadas en ningún caso. Po el con a io, incluso se ha educido el empleo de las pied as nue as en iadas desde Fuen i- dueña a casos ex emos, usando siemp e que e a posible las iejas, aun cuando pa a ello hubiese que pega las que es aban o as en pedazos y que se en ia on sin pensa que ue an a usa se nunca. An es de coloca las pied as en de ini i a se hicie on p uebas "en seco" con a ias hiladas pa a de e minai con exac i ud las dimensiones de la plan a del ábside y pa a e con segu idad la al u a que había que añadi has a consegui la ho izon al, ya que las pied as nue as que se en ia on pa a es e i n u ie on que se co adas an es de desmon a el ábside y po lo an o su amaño no podía se absolu amen e exac o. Todo es e p oceso lle ó más de dos meses pe o e a necesa io hace lo así. Una ez conseguida la ho izon alidad y e icalidad de esas p ime as hiladas se p ocedió a i ja las p ocu ando emplea un mínimo de mo e o pa a conse a , en lo posible, el aspec o p imi i o del ábside. Las dos pa edes se ue on cons uyendo simul áneamene e y el hueco en e ellas se ellenó de lad illo, dejando en ilade os pa a e i a la condensación. An es de coloca los en su si io se hizo la misma p ueba "en seco" con odo lo que podía p oduci di icul ades: las en anas, los nichos 18 Temas del momen o: La Iglesia de San Ma ín de Fuen idne ia, A qui ec u a, Se iemb e, 1961, XXXIII, .3." 19 La i ayo pa e de los da os e e en es a la es au ación han sido p o- poi'cionados po Miss Ma ga e B. F eeman, Consei* ado a del Museo de Los Claus os. [MEDRAS iaje as: EL ÁBSIDE DE SAN MARTÍN, ETC. en el in e io , los a cos ciegos, e c. Las en anas e an las más impo an es ya que habían de uni exac amen e las dos pa edes y es o no pod ía ocu i de habe un e o . La pa ed oes e, que an es e a no e, se empezó a cons ui a plomo pe o se io que los a cos ciegos no iban a encaja y u o que se desmon ada y uel a a cons ui con un lige o desplome. Poco a poco y con g an cuidado ue p og esando la econs ucción. En un p incipio se pensó en sus i ui odas las escul u as po aciados, pe o po úl imo se decidió no hace es o más que con los a lan es de los a cos ciegos de la achada no e, hoy oes e, y con el capi el de los leones agachados. Ambos o iginales se encuen an aho a expues os en el in e io de la na e y en su luga es án los aciados que apenas si pueden dis ingui se de los o iginales. Cuando se llegó a la al u a de las bó edas y del a co iun al se ecu ió al uso de las mismas cimb as que se habían empleado en el desmon e. El a co iun al, como ya se había is o cuando es aba •Mn si u" y se había indicado en los planos, es aba lige amen e abie o y algo alabeado y es o, que p es a una g acia especial a los edi icios an iguos, es una complicación pa a el cons uc o mode no y el e sol e es e p oblema u o sus di icul ades. Toda la econs ucción, con ando los meses de p uebas "en seco", lle ó ap oximadamen e un año. La capilla de la que el ábside de San Ma ín o ma aho a pa e iene, como ya hemos dicho, más o menos la o ma y dimensiones de la iglesia p imi i a y se ha cubie o con echumb e de made a inspi ada en los echos adicionales de las iglesias sego ianas. El que ue ábside de la iglesia de San Ma ín (Lám. VI, a y b) es aho a pa e de un museo, pe o la eno me can idad de isi an es que acudie on a e lo en cuan o se inaugu ó lo con emplaban como si en ealidad uese un san ua io. Aún aho a, al cabo de los meses, no ha decaído el in e és despe ado po es e monumen o desa aigado y emig an e, pe o sal ado de una desapa ición o al.