DIEGO
DE
MARQUiNA
Y
LOS
RETABLOS
DE
^
BUJEDO
Y
RETUERTA
Es
muy
ecuen e
en e
monas e ios
de
la
misma
o den,
sob e
odo
si
ienen
en e
sí
alguna
elación
de
dependencia,
que
conse en
documen os
que
in e esan
a
ambos
po
mo i o
del
ema
que
a an.
Debido
a
es o
ocu e
a
eces
que
no
quedando
no icias
de
un
hecho
en e
la
documen ación
p opia
de
un
monas e io
apa ece
és a
inespe adamen e
en e
los
ondos
de
o o.
Tal
es
el
caso
de
los
da os
ela i os
al
e ablo
del
an iguo
monas e io
p emos a ense
de
San a
Ma ía
de
Re ue a,
luga
de
la
p o incia
de
Valladolid,
encon ados
en e
los
papeles
ela i os
al
e ablo
de
N a.
S a.
de
Bujedo,
de
la
misma
o den
y
p o incia
de
Bu gos,
pues o,
como
los
demás
de
la
o den
en
España,
bajo
la
u ela
de
aquél
(1).
Repasando
un
cuade nillo
de
esc i u as
de
es e
úl imo
e e en e
a
ob as
de
alguna
impo ancia
( e ablo,
sille ía
del
co o,
lámpa a,
e c.),
apa ece
en e
los
documen os
ela i os
al
e ablo
mayo
(Docs.
MI,
IV
y
VI-VIII),
ob a
del
escul o
Diego
de
Ma quina,
ecino
de
la
illa
de
Mi anda
de
Eb o
(2).
un
ecibo
de
echa
29
de
sep iemb e
de
1578
po
el
que
el
mencionado
econoce
habe
ecibido
cie as
can idades
de
igo
y
cebada
po
la
paga
de
23.000
ma a edís
que
es aban
caídos
«a
cuen a
de
la
ob a
que
io
ago
pa a
el
monas e io
de
Nues a
Seño a
de
Re ue as».
A
con inuación,
en
la
mi ad
in e io
de
dicho
olio.
(1)
El
monas e io
de
Re de o
pa ece
se
el
más
an iguo
de
la
o den
en
España.
Fué
undado
en
1160
y
su
abad
eje cía
cie a
u ela
sob e
los
demás
monas e ios
de
la
o den.
La
documen ación
a
que
nos
e e imos
se
encuen a
en
el
A.
H.
N.,
Cle o
(Bu gos)
Bujedo.
N a.
S a.
de
Campaja es.
Leg.
946.
(2)
La
no icia
apa ece
ecogida
en
la
ob a
de
Amado
de
los
Ríos
«España.
Sus
monumen os
y
a e»,
.
Bu gos,
pág.
1054,
cuya
e e encia
pasa
a
Thieme-
Becke
«Kuns le
Lexicón».
También
se
consigna
en
la
ob a
anónima
«Bujedo,
1892-1942».
San ande ,
1943,
pág.
39.
publicada
po
los
HH.
Sallenses
que
hoy
poseen
el
edi icio
con
mo i o
de
la
celeb ación
de
sus
bodas
de
o o.
94
M.
DEL
ca men
pescado
DEL
HOYO
i
gu a
o o
jus i ican e
de
la
misma
echa
en
la
que
no
se
especí ica
el
abajo
a
que
co esponde.
El
p ime o
se
e ie e
a
20
anegas
de
pan,
mi ad
igo,
mi ad
cebada,
que
en
nomb e
del
abad
de
Bujedo
le
en ega
Juan
de
la
Plaza,
y
el
segundo
a
12
anegas
de
igo,
que
ecibe
el
día
de
S.
Miguel,
ambién
en
nomb e
del
abad,
de
Diego
de
Guinea,
cuyo
igo
ué,
al
pa ece ,
de
an
mala
calidad
que
no
duda
el
indignado
escul o
en
cali ica lo
como
«de
ío
más
bellaco
y
uin
que
había
en
casa».
Su
i
ma
al
pie
de
ambos
ecibos
man iene
lo
an edicho
(Doc.
III).
¿A
que
ob a
del
monas e io
de
Re ue a
se
e ie e
Diego
de
Ma quina
en
su
p ime a
esc i u a?
Sabiendo
que
po
es as
echas
lle a
muy
adelan ada
la
ob a
del
e ablo
de
Bujedo.
que
es a ían
e minando
en
su
alle
los
a í ices
a
sus
ó denes,
pues o
que
es á
ya
en egado
es
meses
después
(1),
la
idea
que
su ge
de
un
modo
inmedia o
es
que
acaso
comenzase
en onces
el
e ablo
de
Re ue a
cuya
suge encia
i
gu a
ya
en
la
elación
de
con enido
de
esc i u as
que
de
le a
del
siglo
x iii
(2)
se
hace
en
la
cubie a
de
dicho
cuade nillo,
así
como
ambién
en
el
olio
siguien e
en
que
apa ece
la
misma
elación
de
o a
le a
y
di e en emen e
edac ada.
Ambas
se
exp esan
en
es e
pun o
con
las
mismas
palab as:
ese
p esume
que
se ia
el
e ablo
mayo
de
Re ue a
que
iene
la
misma
echu a
que
el
de
aquí».
El
examen
del
aludido
e ablo,
que
a o unadamen e
se
conse a
en
su
si io
(3),
nos
si e
g andemen e
pa a
su
iden i i
cación,
En
su
aza
gene al
cons a
de
so abanco,
banco
segundo
y
banco
e ce o
más
el
ema e,
dispues o
en
es
calles
con
ho nacinas
in e medias.
Los
mo i os
cen ales
son:
en
el
segundo
banco
la
Asunción
de
la
Vi gen,
de
amaño
mayo
que
las
es an
es
i
gu as,
y
sob e
ella,
en
el
e ce
banco,
la
imagen
de
San
No be o,
undado .
A
los
lados
de
ambos
cua o
ho nacinas
en e
columnas
con
los
e angelis as.
Todas
ellas
de
alla
exen a'.
(1)
La
esc i u a
de
asación
es
de
24
de
diciemb e
de
1576,
ondo
ci ado
(Doc.
IV).
(2)
Se
conse a
un
cie o
núme o
de
cuade nillos
de
esc i u as
con
cubie as
semejan es
en
las
que
el
mismo
monje,
enca gado
sin
duda
de
pone
en
o den
el
a chi o,
hace
elación
de
con enido
comp endiendo
echas
que
alcanzan
a
la
mi ad
del
siglo
x ili.
(3)
En
la
ac ualidad
el
edi icio
es
p opiedad
de
la
en idad
p oduc o a
de
abonos
químicos
cp odes,
S.
A.>,
de
D.
Tomás
Bulnes
Villalobos,
según
in o me
amablemen e
acili ado
po
el
S .
Ri e a
Manescau.
DIEGO
DE
MARQUINA
Y
LOS
RETABLOS
DE
BUJEDO,
ETC.
95
Las
«his o ias»
de
los
paneles
alladas
en
al o
elie e,
menos
las
del
iso
que
son
de
medio
elie e,
siguen
un
o den
c onológico
de
izquie da
a
de echa
y
de
a iba
abajo,
in e calando
las
del
iso,
con
escenas
de
la
ida
y
pasión
de
Jesús
en
la
siguien e
o ma:
banco
e ce o
la
Anunciacón
y
la
Visi ación;
banco
segundo
la
Ado ación
de
los
Pas o es
y
la
Ado ación
de
los
Reyes;
iso,
el
Bau ismo
y
la
O ación
del
Desie o;
so abanco
O ación
del
Hue o,
P endimien o,
Ecce-Homo
y
p ime a
caída.
A
los
lados
de
la
calle
cen al
y
en
el
iso
que
sepa a
el
e ce o
y
segundo bancos
hay
dos
espacios,
no
bien
log ados,
que
ecue
dan
medallones,
en
que
apa ecen
i
gu as
de
bus o,
de
medio
elie e,
di íciles
de
iden i ica .
La
de
la
izquie da,
i
gu a
de
muje ,
de
pelo
la go
y
izado
y
bus o
mal
elado.
La
de
la
de echa,
i
gu a
de
homb e
con
man o
ecogido
sob e
el
homb o
izquie do
(1).
Los
paneles
de
las
ocha as
como
los
cen ales
apa ecen
encuad ados
po
columnas
de
linea
di e en e
según
los
pisos,
con
us e
Uso
las
del
sag a io,
compues o
las
del
segundo
banco
y
sólo
es iado
las
del
e ce o.
En
la
calle
cen al,
sob e
la
imagen
de
la
Asunción,
a co
de
medio
pun o
y
sob e
S.
No -
be o,
on ón
deco ado.
Sob e
las
cua o
his o ias
la e ales
de
las
ocha as,
on ones
pa idos
con
angelo es
ecos ados
en
sus
e ien es,
ama ando
ambas
calles
en
su
pa e
supe io
en
on ones
edondos.
Co onan
el
e ablo
es os
de
un
Cal a io
compues o
de
Jesús,
la
Vi gen,
S.
Juan
y
los
lad ones.
Es e
e ablo
de
San a
Ma ía
de
Re ue a
se
encuen a
hoy
en
egula
es ado
de
conse ación.
En
su
conjun o
o ece
un
buen
aspec o
pe o
al an
de alles
o namen ales
(p incipalmen e
ange
lo es
de
los
on ones)
y
o ece
algunas
mu ilaciones
en
las
i
gu as
exen as,
sob e
odo
en
la
imagen
cen al
de
la
Asunción
a
la
que
al an
las
manos
y
los
ángeles
que
suele
lle a
al ededo
de
su
o so
es a
ep esen ación,
pa a
los
que
queda,
indudable
men e,
hueco
en
la
ho nacina.
El
co ejo
en e
es a
ob a
a ibuida
a
Diego
de
Ma quina
y
la
indudablemen e
suya
del
e ablo
de
Bujedo
se ia
p ueba
de ini i a
pa a
pode
emi i
un
juicio
ace ado,
pe o
desg acia-
(1)
A
no
se
po
la
a eza
que
ello
supone
pod ían
se
Salomé
y
el
Bau is a
dado
el
ai e
mundano
de
la
i
gu a
emenina.
Acaso
sean
i
gu as
p o anas,
p esun os
e a os
de
bene ac o es
del
monas e io
que
con ibuye an
al
pago
del
e ablo.
96
M.
DEL
CARMEN
PESCADOR
DEL
HOYO
damen e
pa a
noso os
el
e ablo
de
Bujedo
se
conside a
hoy
o almen e
pe dido
(1).
No
end íamos
ningún
pun o
de
e e encia
a
no
se
po
la
desc ipción
del
mismo
que
i
gu a
en
un
aslado
déla
esc i u a
de
ajus e
íDoc.
II)
hecha
en
Mi anda
de
Eb o
en
16
de
junio
de
1577
en e
el
pad e
abad
ay
F ancisco
Melga
y
el
escul o ,
an e
el
esc ibano
de
la
illa
Juan
de
Uzquiano
(2),
la
que
nos
pe mi e
es ablece
compa aciones
muy
in e esan es
en e
la
aza
de
és e
y
el
e ablo
que
acabamos
de
desc ibi .
En
e ec o
si
compa amos
uno
y
o o
puede
ap ecia se
cla a
men e
que
la
idea
gene al
de
ambos
es
la
misma,
con
la
dispo
sición
de
sus
elie es
en
es
calles
con
in e columnios
y
so a
banco
y
dos
bancos,
y
que
es os
elie es
ienen
una
disposición
muy
semejan e,
con
algunas
a ian es
lógicas
pa a
que
la
ob a
segunda
no
sea
una
me a
éplica
de
la
p ime a.
La
p incipal
de
es as
a ian es
consis e
en
que
en
el
e ablo
de
Re ue a
es án
las
i
gu as
de
los
cua o
e angelis as
en
el
luga
de
las
cua o
« igu as
de
bul o
edondo»
que
p esc ibe,
sin
especi ica
cuales
hayan
de
se ,
la
esc i u a
de
Bujedo,
cub iendo
el
so abanco,
en
que
i
gu aban
aquellas
en
la
ci ada
esc i u a^
con
his o ias
como
las
que
dispone
pa a
las
ocha as
(3).
O a
modi icación
consis e
en
la
di e en e
línea
de
las
columnas
del
banco
segundo
que
en
el
e ablo
de
Re ue a
son
de
us e
compues o
y
no
(1)
Remigio
Salomón,
en
el
«Semana io
Pin o esco
Español»,
.
1854,
pág.
139,
dice
que
«el
p ecioso
e ablo
mayo
de
la
iglesia.
.
se
a ojó
al
.
uelo
y
aspa on
sus
ado nos
en
1842,
pa a
ex ae la
capa
de
o o
de
que
se
hallaban
e es idos».
Sus
ablas
y
paneles
se
conse aban,
aunque
muy
de e io ados
en
1878
según
se
a i ma
en
un
a ículo
publicado
en
la
«Ilus ación
Ca ólica^)
en
15
de
diciemb e
de
dicho
año.
(2)
Amado
de
los
Ríos
en
«España.
Sus
monumen os
y
A le^,
.
Bu gos,
pág.
1054
al
consigna
es e
e ablo
como
ob a
de
Ma quina
equi oca
la
echa
que
c ee
es
1575.
Es e
e ablo
lu o
que
se
hecho
en e
la
ci ada
echa
de
1577
y
el
24
de
diciemb e
de
1578
en
que
se
hizo
su
asación
po
Ped o
López
de
Gámiz.
cuya
esc i u a
se
conse a
en
el
ondo
documen al
que
u ilizamos.
(Doc.
IV).
En
la
ob a
ya
ci ada
«Bujedo,
1892-1942»,
págs.
39-40
se
hace
un
b e e
esumen
de
dicha
esc i u a,
con
cie a
i egula idad.
Apa ece
p esen ada
como
ansc ipción
comenzando
po
comillas
que
luego
no
se
cie an.
Su
lec u a
ampoco
es
muy
i
el;
al
señala
las
i
gu as
que
acompañan
a
la
imagen
de
la
Asunción,
el
ansc íp o
ha
leído
'dos
ángeles»
donde
en
la
esc i u a
pone
«sus
ángeles».
(3)
«y
en
el
so abanco
del
dicho
eíablo
ha
de
lle a
y
ene
los
qua o
Ebangells as
bien
acabados
y
p opo cionados...»
(Doc
DIEGO
DE
MARQUINA
Y
LOS
RETABLOS
DE
BUJBDO,
ETC.
97
solamen e
es iadas
como
hubie on
de
se
en
el
de
Bujedo
(1).
También
la
Imagen
de
S.
No be o
apa ece
en
el
e ablo
dé
Re ue a
ella
sola,
en
i
gu a
de
undado ,
en
ez
de
ep esen a
una
escena
de
su
ida
(su
con e sión
u
o a
que
dispusie a
la
o den)
como
se
acue da
pa a
Bujedo
(2).
coincidiendo
sin
emba go
en
que
ambos
e ablos
habían
de
se
i
gu as
exen as.
En
cuan o
al
Cal a io
que
co ona
oda
la
ob a
« as a
llega
a
la
bó eda
de
la
capilla»,
como
dice
la
esc i u a
de
Bujedo,
en
es a
esc i u a
sólo
se
mencionan
las
es
i
gu as
cen ales:
Jesús,
la
Vi gen
y
San
Juan
«en
el
ay e»,
pe o
en
la
de
asación
(Doc.
IV)
se
nomb an
ambién
las
de
los
lad ones
«en
medio
de
los
dos
ema es
edondos
de
la
en e
calle»,
cuyas
i
gu as
en
el
e ablo
de
Re ue a
apa ecen
apojadas
sob e
los
on ones
que
ema an
la
calles
la e ales.
Ambos
coinciden
en
se
« on ispicios
edon
dos».
La
imagen
de
la
Vi gen
pudo
es a
al
cual
es á
en
los
dos,
pues
en
la
esc i u a
de
Bujedo
se
le
da
la
misma
si uación
de
p e e encia
y
se
manda
«ha
de
subi
más
que
las
o as
i
gu as
con o me
a
la
aza
y
ha
de
se
de
bul o
edondo».
Es
la
misma
ad ocación,
la
«absunción
de
nues a
seño a
con
sus
ángeles
bien
acabada».
En
ambos
es á
ema ada
su
ho nacina
po
una
co nisa
en
a co
de
medio
pun o
(3).
La
analogía
en e
es os
dos
e ablos
pa ece
bien
mani ies a
po
lo
que
acabamos
de
expone ,
pe o
aun
p escindiendo
de
ello
sí
conside amos
el
e ablo
de
Re ue a,
en
sí,
como
pieza
dé
a e
independien e,
pod emos
ap ecia
cla amen e
que
iene
odas
las
ca ac e ís icas
de
las
ob as
semejan es
de
i
nes
del
siglo
XVI,
co espondiendo
de
lleno
al
llamado
ciclo
clásico,
uno
de
cuyos
locos
adica
en
Valladolid,
desde
donde
se
ex iende
po
Bu gos
a
Vasconia,
Rioja
y
Na a a
(4).
A
es e
concep o
« omanis a»
de
la
escul u a,
que
a ancando
de
Juan
de
Juni
iene
como
p ime
após ol
a
Gaspa
Bece a,
pe enece
la
ob a
(1)
«que
sean
es iadas
con
sus
capi eles
co in ios
y
basas
dó icas
de
mane a
que
sean
con o me
a
las
columnas
del
elica io»...
iDoc.
11).
(2)
<'en
el
e ce o
banco
encima
de
la
dicha
yiiiagen
la
ys o ia
de
la
conbe sion
de
Sanc
No be o,
undado
de
la
bo den
o
o a
que
sea
la
que
el
dicho
conben o
escogie e»,..
(Doc.
II).
(3)
En
la
esc i u a
de
asación
del
e ablo
de
Bujedo
se
menciona
es a
«co nisa
que
es a
en
edondo
encima
de
la
caja
p encipal».
(Doc.
IV).
(4)
M.®
Elena
Gómez-Mo eno
«B e e
His o ia
de
la
Escul u a
Española».
2.»
edlc.,
1951,
pág.
95.
98
M.
DEL
CARMEN
PESCADOR
DEL
PIOYO
de
Re ue a
que
se
ajus a,
aunque
en
p opo ciones
de
mucha
más
modes ia,
a
la
aza
del
e ablo
de
la
ca ed al
de
As o ga,
con a ado
po
Bece a
en
1558
(1),
y
epu ado
como
el
modelo
inicial
que
da á
la
pau a
a
los
e ablos
que
se
conse an
pe e
necien es
a
los
úl imos
años
del
siglo
x i
(2).
Su
concepción
p edominan e
«a qui ec ónica»
es
una
de
las
ca ac e ís icas
más
acusadas.
El
some imien o
del
au o
a
las
o mas
miguel-
angelescas,
con
un
academicismo
en
que
se
busca
la
g andiosidad
po
medio
de
i
gu as
colosales
y
ac i udes
ampulosas,
es
una
buena
p ueba
de
su
si uación
den o
del
ci ado
ciclo.
Las
i
gu as
de
los
após oles
nos
ecue dan
en
odo
la
ob a
de
Miguel
Angel,
aunque
muy
empob ecidas
y
o zadas
( éase
el
após ol
de
la
ho nacina
supe io
de echa).
Mejo
log ados
es án
los
ángeles
en
pos u a
de
a lan es
que
ema an
los
cos ados
del
so abanco.
Los
ángeles
ecos ados
en
las
e ien es
de
los
on ones
( eco
dando
las
i
gu as
del
sepulc o
de
los
Médicis)
son
semejan es
a
los
del
e ablo
de
la
ca ed al
de
As o ga,
como
ambién
a
los
del
e ablo
de
S a.
Cla a
de
B i íesca
(Bu gos),
acabado
po
Ped o
López
de
Gamiz
en
1569
(3),
y
a
los
del
e ablo
de
Ta alla
hecho
po
el
g an
escul o
guipuzcoano
Juan
de
Anche a
y
e
minado
po
su
discípulo
Ped o
González
en
1592
(4).
La
i
gu a
de
la
Asunción
de
la
Vi gen
es á
den o
del
ipo
ins au ado
po
Bece a
(5)
y
su
ac i ud
es
muy
semejan e
a
la
del
ci ado
e ablo
(1)
Camón
Azna
«K1
escul o
Juan
de
Anche a».
Pamplona,
1943,
pág.
11.
(2)
Camón
Azna
«El
escul o
Juan
de
Anche a»,
pág.
13.
«La
o ganización
del
e ablo
de
As o ga
ué
una
de
las
mayo es
no edades
de
Bece a
y
aunque
se
eaccionó
muchas
eces
con a
el
clasicismo
de
sus
columnas
y
on ones,
en
líneas
gene ales
puede
deci se
que
inaugu a
el
nue o
sis ema
a qui ec ónico
de
los
e ablos
de
la
segunda
mi ad
del
siglo
x i».
(3i
Amado
de
los
Ríos.
«E-'.paña.
Sus
monumen os
y
A e»,
pág.
1006
ecoge
la
no icia
de
que
Ped o
López
de
Gami ,
ecino
de
Mi anda
de
Eh o,
e mina
en
1523,
el
e ablo
de
San a
Cla a
de
B i iesca
que
habia
comenzado
Diego
Guillén.
En
o os
abajos
en
que
se
menciona
es e
escul o
apa ece
su
segundo
apellido
ansc i o
en
la
misma
o ma.
Sin
emba go,
en
las
epe idas
i
mas
suyas
que
he
podido
examina
comp uebo
que
es e
apellido
es
Gamiz
e minado
en
z
y
no
en
,
(4)
José
Cabezudo
As ain.
«La
ob a
de
Anche a
en
Ta alla»-
(P íncipe
de
Vlana,
a.
1948,
pág.
277).
(5)
Camón
Azna .
«El
escul o
Juan
de
Anche a»,
pág.
12-
«Quizá
ué
Bece a
el
que
de ini i amen e
conc e ó
el
ipo
iconog á ico
de
la
Asunción,
i
gu a
de
g an
inspi ación
que
epi e
el
e ablo
de
B i iesca».
DIEGO
DE
MARQUINA
Y
LOS
RETABLOS
DE
BUJEDO,
ETC.
99
de
S a.
Cla a
de
B i iesca
y
a
la
del
e ablo
de
Caseda
del
mismo
Anche a
(1),
aun
cnando
de
es e
úl imo
le
sepa e
una
g an
dis ancia
en
cuan o
a
la
belleza
de
la
ob a.
El
au o
del
e ablo
de
Re ue a
es
un
escul o
modes o,
como
an os
o os
que
apenas
log a
pone
pe sonalidad
en
su
ob a
y
su
imagen'de
la
Vi gen
peca
de
igidez
y
achapa amien o.
En
cuan o
a
las
escenas
ep esen adas
en
las
ocha as
la
Ado ación
de
los
Reyes
y
la
Ado ación
de
los
Pas o es
ecue dan
las
mismas
escenas
del
e ablo
de
la
Iglesia
pa oquial
de
Baque ín
de
Campos
(Falencia)
que
da a
ya
del
siglo
x ii
(2).
Lamen amos
no
pode
o ece
o og a ías
del
e ablo
de
Re ue a,
po que
ha
sido
desmon ado
pa a
emplaza lo
en
el
monas e io
de
La
Espina.
La
i
jación
c onológica
del
e ablo
den o
de
la
época
en
que
sabemos
que
Diep
de
Ma quina
abajaba
pa a
el
monas e io
de
Re ue a
a ianza
la
suposición
de
que
sea
és e
su
au o .
También
las
obse aciones
que
lle amos
hechas
en
el
e ablo
de
Re ue a
espec o
al
mediano
alen o
a ís ico
del
escul o .
En
la
ap ecia
ción
que
Ped o
López
Ga aiz
hace
del
e ablo
de
Bujedo
en
la
esc i u a
de
asación
(Doc.
IV)
se
ponen
de
elie e
cie as
al as
de
sen ido
a ís ico
de
su
au o .
Después
de
a i ma
en
p incipio
que
la
ob a
es
Pe ec a,
comienza
a
señala
una
se ie
de
de ecas
que
Diego
de
Ma quina
debe
subsana
pa a
conside a
que
ha
cumplido
el
con a o
con o me
a
solidez
y
con o me
a
las
eglas
del
a e.
De
los
e e en es
al
a e,
que
son
los
que
nos
in e esan
uno
se
e ie e
a
la
sus i ución
de
un
medio
elie e
po
un¡
escul u a
exen a,
pe o
además
le
co ige
la
si uación
de
las
i
gu as
del
Cal a io:
deben
es a
S.
Juan
y
Ma ía
más
p óximos
a
Jesús
y
los
lad ones
sob e
los
ema es
edondos
de
las
en e-
calles
y
no
«al
cabo
de
la
ob a
donde
ago an
es án»,
en
cuyo
uga
debía
encon a los
desai ados.
Asimismo
debía
de
co e
los
« ngle es
de
la
co nisa
que
es á
en
edondo
encima
de
la
caja
p enpipal».
También
debía
adelan a
un
poco
la
imagen
de
la
Vi gen;
«de an e
la
Nuesa
Seño a
n
poco
de
la
co nija
do
ago a
es a»
(3).
'
(1)
Camón
Azna .
«El
escul o
Juan
Anche a»
.2)
.Ca alogo
Monu.uen al
de
la
p o incia
de
Falencia.,
po
la
Comisión
de
Monumen os
His ó icos
y
A ís icos.
Falencia.
1932,
ISms.
26
y
27.
(3)
Hecho
odo
lo
cual
alo a
la
ob a
en
1.300
ducados,
algo
més
del
doble
de
la
can idad
(600
ducados)
en
que
habla
sido
ajus ada.
(Doc
1)
100
M.
DEL
CARMEN
PESCADOR
DEL
HOYO
Po
O a
pa e
la
inclusión
de
Diego
de
Ma quina
den o
del
ciclo
a ís ico
a
que
pe enece
el
e ablo
es
indudable.
A
al a
de
o as
ob as
suyas
conocidas
(1)
la
desc ipción
del
e ablo
de
Bujedo
en
su
esc i u a
de
ajus e
es
bien
elocuen e
a
es e
espec o,
como
ambién
su
amis ad
con
los
escul o es
del
mismo
g upo,
lo
que
explica
las
analogías
encon adas
en
su
ob a.
Diego
de
Ma quina
es
amigo
de
Ped o
López
de
Gamiz,
su
paisano,
que
en
24
de
diciemb e
de
1578
ac úa
como
asado
de
su
e ablo
de
Bujedo
po
nomb amien o
conjun o
suyo
y
del
abad
(Doc.
IVj,
en
cuya
misma
echa
i
gu an
a
su
ez
los
dos
escul o es
como
asado es
de
la
sille ía
y
eja
del
co o
del
monas e io,
ambas
ob as
del
escul o
i o iano
Diego
de
Ayala
(Doc.
V).
Años
más
a de,
en
1592,
apa ece
en
Pamplona
como
asado
del
e ablo
de
Ta alla
en
unión
de
uno
de
los
discípulos
de
Anche a
llamado
Juan
Imbe o
(2)
en ando
de
ll íno
en
la
co ien e
allisole ana
y
bu galesa
que
se
ex iende
po
la
egión
asco-na a a.
Supues o
que
Diego
de
Ma quina
uese
el
au o
del
e ablo
de
Re ue a
¿cuán o
iempo
es u o
abajando
en
su
ob a?
Pa ece
lógico
que
la
echa
de
su
comienzo
no
pueda
e o ae se
muy
allá
de
la
del
29
de
sep iemb e
de
1578
en
que
es á
i
mado
el
ecibo
de
igo
y
cebada
que
ha
dado
luga
a
nues o
abajo,
pues o
que
se
encon aba
oda ía
pendien e
de
ul ima
el
e ablo
de
Bujedo,
y
allí
sigue
en
diciemb e
del
mismo
año
cuando
le
asan
es a
ob a
y
a
la
ez
in e iene
en
la
asación
de
la
ob a
de
Ayala.
Las
Ac as
capi ula es
de
Bujedo
del
año
1583
en
ade
lan e
(3)
no
apo an
ningún
da o
a
lo
que
pa ece
que
en
es a
echa
es a ía
ya
ul imado
y
en egado
el
e ablo,
como
además
pa ece
lógico
po
supe a
el
plazo
de
dos
o
es
años
que
solían
a da
en
es a
clase
de
abajos.
Después
de
más
de
un
decenio
ol emos
a
ecoge
las
no icias
suyas
ya
ci adas
del
año
1592
en
que
con
echa
15
de
julio
es
nomb ado,
en
unión
de
Juan
Imbe o,
(1)
Ninguna
o a
no icia
ela i a
a
su
ob a
i
gu a
en
la
es an e
blbliog a e
consul ada,
p incipalmen e!
Welsse,
G.
«Spanische
Plas ik».
M.®
Elena
Gómez-
Mo eno,
«B e e
His o ia
de
la
Escul u a
Española»,
Mad id,
2."
edición,
1951;
Ga cía
Chico,
«Documen os
pa a
el
es udio
del
A e
en
Cas illa».
Escul o es,
ValiadoHd,
1940-41.
(2)
Cabezudo
As ain.
«La
ob a
de
Anche a
en
Ta alla»
(P íncipe
de
Viana,
1948,
págs.
290-91).
(Docs.
2
y
3).
(3)
A.
H.
N.
«Lib o
de
ac as
capi ula es
y
ecopiladas.,.*»
a,
1583-1639,
Slg.
1114.
DIEGO
DE
MARQUINA
Y
LOS
RETABLOS
DE
BUJEDO,
ETC.
101
asado
del
e ablo
de
Ta alla
po
esc i u a
echada
en
Pamplona,
cuyo
in o me
co espondien e,
hecho
en
Ta alla
el
27
del
mismo
mes,
nos
hace
supone
que
po
es as
echas
se
encon aba
ya
abajando
en e
los
na a os
(1).
El
e ablo
de
Re ue a
po
el
que,
como
hemos
is o,
paga
el
abad
de
Bujedo
cie as
can idades,
quedó
sin
pin a
has a
el
año
1662,
según
echa
que
i
gu a
en
los
on ones
edondos
que
ema an
las
calles
la e ales
del
mismo,
a danza
que
se
jus i ica
po
los
escasos
ecu sos
económicos
de
que
po
en onces
dispo
nía
el
monas e io.
No
he
conseguido
a e igua
quien
hicie a
es a
pin u a
y
do ado,
pues
en
las
ac as
capi ula es
del
monas e io
de
Re ue a
que
he
podido
examina
en e
los
años
1660
a
1662
no
apa ece
da o
alguno
(2)
APENDICE
DOCUMENTAL
DoC.
1.
El
seño
abbad
de
Buxedo
y
Diego
de
Ma quina
excul o ,
son
conco dados
en
es a
mane a
que
su
pa e nidad
da
a
haze
al
dicho
diego
de
Ma quina
n
e ablo
pa a
la
yglesia
del
dicho
monas e io
de
Buxedo
con o me
a
la
aza
que
iene
hecha
el
dicho
Diego
de
Ma quina.
la
qual
aza
el
dicho
Diego
de
Ma quina
hade
en ega
al
dicho
seño
abbad
el
día
que
se
hizie e
el
con a o
quedándole
a]
dicho
Ma quina
o a
al,
i
madas
y
ub icadas
de
en aubas
pa es,
y
ha
de
se
de
ancho
y
al o
de
la
dicha
aza,
y
las
i
gu as,
ansy
de
alla
en e a
como
de
media
alla,
con
su
so abanco
y
a qui ec u a
y
eliqua io,
odo
ello
y
oda
la
dicha
ob a
de
muy
buena
nsade a
de
nogal
seca
y
linpía,
sin
que
enga
ayzes
ni
abe u as
y
si
en
algún
iempo
hicie e
algún
sen imien o
la
dicha
ob a
del
dicho
Diego
de
Ma quina
la
aya
de
emedia
a
su
cos a
de
al
mane a
que
la
ob a
a
de
se
muy
pe ec a
y
sin
aza
alguna.
Yien
que
la
dicha
ob a
la
a
de
da
hecha
pe ec a,
acabada
y
asen ada
des
(sic)
desde
(1)
Véase
no a
23.
(2)
A.
H.
N.
«Lib o
de
Relic os
y
Ac as
capi ula es
y
de
isi a»,
de
los
años
1630
a
1720,
Slg.
16564.
En
eunión
capi ula
de
30
de
mayo
de
1660
acue da
la
cong egación
que
po
es e
ienio
no
isi en
los
con en os
los
pad es
Visi ado es
Gene ales
«a endiendo
a
que
ios
con en os
es án
muy
pob es».
Ei
ac a
siguien e
es
de
7
de
mayo
de
1662
e e en e
a
capi ulo
p i ado,
p esidido
po
el
abad
Juan
de
Salces
y
en
ella
nada
se
dice
espec o
a
la
pin u a
del
e ablo.
La
echa
del
ac a
siguien e
es
pos e io
a
1662
y
ampoco
ae
da o
alguno
sob e
es e
pa icula .
En
cuan o
al
lib o
de
ac as
del
monas e io
de
Bujedo
que
se
conse a
en
el
A.
H
N.
no
alcanza
a
es a
echa
(V.
no a
3,
pág.
100).
Hay
ambién
algunos
cuade nillos
de
ac as
suel as
en
el
leg.
947
de
es e
mismo
ondo,
pe o
ampoco
con ienen
ninguna
no icia
a
es e
espec o.
108
M-
del
ca men
pescado
del
hoyo
len a
escibidos
odos
los
dichos
sele ieii os
ducados
y
ein e
anegas
de
igo
según
mas
la go
cons a
y
pa es^e
de
las
^lédi las
y
conos?imienlos
que
enía
dados
del
e^ibo
de
los
dichos
ma a edís
y
lo
mesino
po
las
pa idas
del
lib o
de
gas o
y
e9ibo
de!
p obiso
de
la
dicha
casa
y
niones e io
po
las
cuales
dichas
cédulas
y
lib o
había
echo
y
enes^ído
sus
quen as,
po
an o
pa a
que
el
dicho
seño
abbad,
couben o
y
niones e io
es én
cie os
de
la
paga
de
los
dichos
se ecien os
ducados
y
ein e
anegas
de
igo
que
ansí
le
han
dado
y
pagado
po
la
dicha
ob a
y
que
po
él
ni
o a
pe sona
en
su
nomb e
no
se
les
pueda
pedi
ni
demanda
ao a
ni
en
iempo
alguno
cosa
alguna
po
a^on
de
la
dicha
ob a
ni
de!
con a o
que
de
lo
dicho
en e
ellos
passó
haciendo
en
es e
caso
lo
que
de
su
pa e
es
obligado
con esaba
e
con esó
po
es a
ca a
en
la
mejo
bia
e
modo
que
aya
luga
de
de echo
es a
sa is echo,
con en o
y
pagado
ealmcn e
e
con
he e o
de
odos
los
dichos
se ecien os
ducados
y
bein e
anegas
de
igo,
sin
al a
cosa
alguna
po
los
habe
escibido
según
que
es á
dicho
en
di e en es
beces
y
pagas,
sin
habe
he o
alguno
en
ello
y
a n
que
es
cie a
y
no o ia
po
que
de
p esen e
no
pa esce
la
en ega
dixo
enun-
ciaba
y
enunció
odas
y
quales
quie
leyes
que
en
es e
caso
le
pudiesen
ap obecha
y
sean
en
su
abo .
Y
daba
y
dió
ca a
de
pago
y
i
ncquilo
al
dicho
seño
abbad
y
al
dicho
mones e io
de
odos
los
dichos
se ecien os
ducados
y
beio e
anegas
de
igo
y
se
apa aba
e
apa ó
según
que
es á
dicho
de
lodo
y
qualquie
de echo
que
en
es a
acon
le
pudie a
conpe e
y
se
obligaba
e
obligó
con
su
pe sona
c
bienes,
habidos
e
po
habe
de
que
ago a
ni
en
ningún
iempo
no
le
se án
pedidos
ni
demandados
los
dichos
ma a edís,
ni
igo
ni
pa e
alguna
po
él
ni
o a
pe sona
en
su
nomb e
y
que
al
dicho
seño
abbad
y
mones e io
le
se án
bien
dados
y
pagados
en
odo
casso
y
acaescimien o
que
sea
con
al
que
es a
dicha
ca a
de
pago
y
las
cédulas
que
an es
des a
iene
dadas
y
pa idas
del
lib o
del
p obiso
de
la
dicha
casa
sea
y
se
en ienda
oda
na
mesma
cosa
y
odas
ellas
en a
en
es a
esc ip u a
y
ca a
de
pago
i
nal.
Y
pa a
no
i
con a
lo
aqui
dicho
daba
e
dió
pode
a
las
jus icias
de
su
mageslad
pa a
que
se
lo
hagan
cumpli
como
sen encia
pasada
en
caso
juzgada,
y
eimnc¡aba
y
enunció
qualesquie
leis
que
en
su
abo
sean
en
es a
acon
con
la
ley
e
de echo
que
dice
que
gene al
enunciacion
de
leis
echa
no
ala,
en
cuyo
es imonio^ixo
o o gaba
y
o o gó
la
p esen e
ca a
de
pago
y
i
niqui o
en
la
mane a
dicha
con
odas
las
demás
soleuidades
y
ue ca
que
pa a
sa
balidacion
sea
nescesa o
a nqoe
aquí
no
aya
esp esado.
An e
mi
el
dicho
esc iuano,
es ando
p esen es
po
es igos
pa a
ello
llamados
Pe o
Hu iiz
de
Hu bina
y
Juan
de
Tu iso,
ecinos
de
la
dicha
illa,
c
Juan
Ximenez
es an e
en
ella
y
el
dicho
Diego
de
Ma quina,
o o gan e
suso
dicho
que
yo
el
p esen e
esc iuano
doy
e
e
conozco
lo
i
mó
de
su
nomb e
Diego
de
Ma quina.
Pasó
an e
mi
Bal asa
Hu bina,
esc iuano.
Va
emendado
donde
dize
«Diego
de»
d,
y
en e
englones
«acaes»
bala
y
nol
eiipesca
y
achado
«acaes>,
e
«V>
non
bala
en
ee
de
lo
qual
yo
el
sob edicho
Bal asa
de
V bina
esc iuano
público
de
su
mages ad
y
del
núme o
de
la
dicha
illa
de
Mi anda
de
Heb o
que
a
lo
dicho
p esen e
ny
con
el
dicho
o o gan e
y
es igos
i
ze
es e
mío
signo
que
es
a al
(signo
del
esc ibano)
En
es imonio
de
e dad
Bal asa
de
V bína
esc iuano
( i mado
y
ub icado).
De echos
un
eal.
M
*
Ca men
Pescado
del
Ho o