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Seis Carduchos del Monasterio del Paular, en Valladolid

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Seis Carduchos del Monasterio del Paular, en Valladolid

Author: Martín González, Juan José
Publisher: Universidad de Valladolid
Year: 1949
Source: https://uvadoc.uva.es/bitstream/10324/29919/3/BSAA-1949-1950-16-SeisCarduchosMonasterioPaular.pdf
SEIS
CARDUGHOS
DEL
MONASTERIO
DEL
PAULAR,
EN
VALLADOLID
De
la
g an
colección
pic ó ica,
hoy
epa ida
en e
a ias
poblaciones
españolas,
o mada
po
cincuen a
y
cua o
g andes
cuad os
(más
dos
de
escudos)
de
Vicen e
Cá ducho
con
que
un
día
se
hon a an
los
claus os
de
la
Ca uja
del
Paula ,
de
Se^
go ia,
seis
ac ualmen e
se
conse an
en
el
Palacio
A zobispal
de
Valladolid.
A
ellos
han
hecho
e e encia
Cua e o
y
Hue a
(1),
Ped o
Be oqui
(2)
y
Agapi o
Re illa
(3);
cumple
a
noso os
aho a
la
desc ipción
de
los
cuad os
y
la
publicación
de
sus
ep oducciones.
Al
celo
del
Ca denal
Cascaja es
se
debe
el
en ío
a
Valladolid
de
los
seis
lienzos,
los
cuales
se
hallaban
jun amen e
con
los
demás
de
la
se ie
en
el
Museo
del
P ado.
Dicha
se ie
ué
con a^
ada
como
se
sabe
po
Vicen e
Ca ducho
en
Mad id,
a
29
de
agos o
de
1626,
pa a
ilus ación
de
los
g andes
claus os
del
Monas e io.
Ello
esponde
a
una
cos umb e
muy
de
la
época,
en
la
cual
los
eno mes
lienzos
sus i uyen
a
los
«ciclos»
i alianos
pin ados
«alia
esca»,
ep esen ados
en
España
po
el
conjun o
manie is a
de
El
Esco ial.
Po
di e sas
e e encias
sabemos
el
es ue zo
que
u o
que
ealiza
Ca ducho
pa a
da
cima
a
es a
se ie
(4),
que
juzgada
po
su
ampli ud
es
la
más
impo an e
de
su
p oducción.
(1)
Bal asa
Cua e o
y
Hue a:
La
Ca uja
de
San a
Ma ía
de
El
Pau a
y
su
colección
de
cincuen a
y
seis
lienzos
pin ados
po
Vicen e
Ca duchi.
En
«A e
español».
Tomo
V,
págs.
266'282,
A.
D.
1920^21.
(2)
Los
cuad os
de
la
Ca uja
del
Paula .
En
el
Bol.
S,
E.
E.
XXIX,
153.
A.
D.
1921.
(3)
La
pin u a
en
Valladolid.
Imp en a
Cas ellana,
1925-1943,
págs.
220
y
siguien es.
(4)
Jusepe
Ma ínez:
Discu sos
p ac icables...
En
Fuen es
li e a ias...
po
Sánchez
Can ón.
III,
33:
«Hizo
[Ca ducho]
in inidad
de
ob as,
y
en
pa icula
una
que
bas aba
a
llena
las
manos
de
cua o
pin o es
po
dies os
que
ue an;
11^
J.
J.
MARTÍN
GONZÁLEZ
Los
seis
cuad os
ienen
el
mismo
amaño
(3,45
po
3,15)
y
la
pa e
supe io
se
cie a
en
semicí culo.
En
ellos
se
ap ecia
la
g an
des eza
de
Ca ducho,
pin o
de
ágil
pincel,
de
i ep ochable
ac u a
has a
el
más
pe ec o
acabado
y
ambién
de
eposada
inspi ación.
Desen uel e
en
es os
lienzos
Ca ducho
dos
mundos
pic ó icos
que
se
con aponen;
el
académico
i aliano,
lleno
de
luz
y
colo ,
exp esión
e a dada
de
un
a e
que
le
e a
conna u al;
y
el
ealismo
del
siglo
x ii,
an
c udamen e
impues o
en
España
po
Ribe a.
Y
si
algún
mé i o
iene
es a
pin u a
se
debe
sin
duda
a
que
Ca ducho,
con a iando
a
su
académica
ideología,
acep a
esignado
las
no edades
eneb is as
y
ealis as,
hecho
que
ambién
se
echa
de
e
en
sus
Diálogos
de
la
pin u a.
Y
es os
cuad os
son
el
mejo
es imonio
de
lo
igo oso
que
hubie a
esul ado
Ca ducho
de
habe
seguido
con
anqueza
es as
úl imas
endencias.
Apa e
de
ello
la
se ie
queda á
siemp e
como
ep e^
sen a i a
del
espí i u
de
una
época,
pa a
la
cual
las
emp esas
descomunalmen e
g andes
son
su
mayo
imb e
de
glo ia.
Analiza emos
b e emen e
los
cuad os:
1.°
Ma i io
de
los
eligiosos
de
la
Ca uja
de
Nues a
Seño a
de
la
Asunción
(Lond es).
El
cuad o
ep esen a
el
in e io
de
una
p isión
donde
es án
some idos
a
o u a
a ios
ca ujos
(Lám.
I).
La
escena
es á
epa ida
en
es
é minos.
En
el
p ime o
la
luz
de
só ano
hace
esplandece ,
en ando
po
el
lado
izquie do,
las
i
gu as
de
los
es
ca ujos,
que
se
disponen
en
bajo
pa a
hace
isible
el
ondo
(Lám.
II).
Los
dos
de
la
izquie da
pe ma
necen
sen ados
en
el
suelo
y
ligados
po
cadenas
a
un
g ueso
pila .
El
de
delan e
eza
el
osa io
con
el
espí i u
concen ado
y
los
ojos
ce ados;
el
o o
pa ece
medi a .
Es as
dos
i
gu as
se
disponen
sesgadamen e,
pa a
hace
más
p o undo
el
e ec o
óp ico.
Po
el
suelo
apa ecen
espa cidos
g illos
y
el
yunque
y
el
ma illo
pa a
ajus a ías.
En
el
yunque
puede
lee se
la
i
ma
de
Ca ducho
y
el
año
en
que
se
hicie a
el
cuad o:
VIN.
CARDVCHI.
P.
R.
F.,
es a
ué
la
del
claus o
del
eligioso
con en o
del
Paula
de
Sego ia,
de
eli
giosos
ca ujos,
en
es o
mos ó
una
y
no
pequeña
ma a illa,
que
ué
dis ingui
an os
hábi os
blancos,
con
an a
g aciahechos
que
hace
una
ma a illosa
a monía,
y
lo
más
que
ué
deja
con en os
y
sa is echos
a
odos
los
eligiosos
que
no
ué
pequeña
hazaña».
Es o
úl imo
de
con en a
a
odos,
demues a
cla amen e
el
espí i u
ecléc ico
del
pin o ,
cla e
de
sus
éxi os
en
aquella
época.
Palomino
hace
e e encia
pa a
a
es os
cuad os
mani es ando
que
es án
echados
en e
1628
y
1632.
SEIS
CARDUCHOS
DEL
MONASTERIO
DEL
PAULAR,
ETC.
113
A.
1632.
De
modo
que
es e
lienzo
i
gu a,
con
o os
que
se
e án,
en e
los
úl imos
que
hicie a
Ca ducho
pa a
El
Paula .
En
la
pa e
de
abajo,
en
le a
añadida,
se
lee
un
le e o
que
jus i ica
la
p ocedencia
de
los
cuad os:
«Es e
Ca ducci,
con
los
o os
cinco
del
mismo
au o ,
ue on
adqui idos
po
el
Ca d.
Cascaja es
y
Aza a,
a zobispo
de
Valladolid
pa a
la
Mi a,
el
año
1898».
En
el
lado
de echo
o o
ca ujo
a odillado,
con
las
manos
es echamen e
jun as
y
el
os o
suplican e,
o a
ensimismado
(Lám.
III).
Es a
i
gu a,
que
cap a
en
su
ecogida
unción
la
eligio
sidad
del
ema,
cons i uye
una
e iden e
mues a
de
las
concesio
nes
del
pin o
al
ealismo.
Nada
an
noble
y
señe o
en
el
cuad o
como
es e
ca ujo,
que
en
un
ono
medio
de
luz,
aislado
y
en
p ime
é mino,
ecaba
oda
la
emoción
de
la
escena,
en
un
es ue zo
ascé ico.
Y
si
a á amos,de
compa a
la
e igie
de
es e
ca ujo
con
la
de
o o
eligioso
de
Zu ba án,
el
pin o
que
po
la
misma
época
iniciaba
^mbién
sus
conjun os
ailunos,
no a íamos
la
dis ancia
que
media
en e
un
a is a
que
iene
concedido
el
don
de
lo
sob ena u al
y
o o
que
hace
de
la
misma
ealidad
embe
llecida
y
a enuada
de
igo es,
el
máximo
exponen e
de
sus
acul ades.
La
luz
a
decayendo
hacia
aden o.
En
el
medio
dos
ca ujos
pe manecen
a ados
a
una
columna.
Ca ducho
juega
aquí
con
la
luz
como
el
más
consumado
eneb is a.
Es
inú il
busca
la
a
yec o ia
del
ayo
cap ichoso
que
hace
esplandece ía
az
ladeada
de
los
dos
ca ujos.
El
lógico
y
académico
Ca ducho
ha
econo
cido
que
el
a e
es
an e
odo
exp esión.
¡Qué
b illo
más
espeluz
nan e
y
cada é ico
el
de
es os
dos
os os,
que
des acan
en
el
cen o
de
la
pieza,
cuando
el
macilen o
hábi o,
po
designio
del
pin o ,
ha
pe dido
oda
su
blancu a!
Ocupan
lo
demás
de
es e
segundo
é mino
o os
ca ujos
some idos
a
o u a
y
cuyas
iolen as
posiciones
son
p e ex o
pa a
una
ocupación
ba oca
del
espacio.
La
somb a
se
espesa
y
aunque
Ca ducho
no
es
un
g an
pin o
de
eneb osidades
y
no
log ó
el
acie o
— an
di ícil—
de
hace
e
los
obje os
den o
de
la
somb a,
como
Remb and
y
el
mismo
Mu illo,
supo
al
menos
en
es a
ocasión
supe a se.
El
e ce
é mino
lo
ocupa
la
pa ed,
en
la
que
hay
una
en ana
y
una
e ocación
o
ecue do
a
modo
de
cuad o.
La
en ana
cons
i uye
un
aco de
é ico
con
lo
ya
desc i o.
Los
g uesos
ba o es,
dispues os
en
e ícula,
con
un
cielo
en
que
se
amon onan
nubes
abo ascadas
de
cumb es
blanquecinas,
indican
no
sólo
un
114
J. J.
MARTÍN
GONZÁLEZ
espi ade o
de
ondo
pa a
el
cuad o
— an
no o iamen e
ba oco—,
sino
al
mismo
iempo
una
con inuación,
plenamen e
es ilis a
po
el
juego
de
luces,
de
los
é minos
p ime os
del
cuad o.
Y
sin
emba go
es e
mismo
pin o
ha
des ozado
la
unidad
es ilís ica
de
la
composición,
colocando
en
el
lado
de echo
una
escena
suple
men a ia,
que
no
a moniza
ni
en
o mas
ni
colo es
con
los
demás.
Sabemos
que
es
cos umb e
de
es a
época
acudi
a
es e
p oce
dimien o,
que
emplea on,
en e
o os.
Pacheco,
el
mismo
Velázquez,
y
luego
Mazo.
Pe o
es
un
e o ,
en
es e
caso,
el
habe
dado
an a
iluminación
al
segundo
cuad o,
con
pé dida
de
la
unidad
luminosa
que
cons i uye
la
e dade a
alo ación
de
la
ob a.
Pe o
no
es
es o
odo.
Ca ducho,
que
ha
sabido
adap a se
an
pe ec amen e
a
los
cambios
pic ó icos,
e ocede
aquí
al
siglo
XVI.
Es a
es ampi a
del
ondo,
con
la
o ma
deshilachada,
los
colo es
abiga ados
y
la
insulsa
composición,
cuán o
pe ju
dican
al
cuad o.
No
hay
posible
conco dia
en e
ambas
mane as,
al
menos
en
la
o ma
en
que
aquí
es án
plan eadas,
y
el
e o
de
Ca ducho
consis ió
en
no
que e
econoce lo.
Hay,
pues,
en
ello
algo
de
co azonada.
2.°
La
humildad
y
desp ecio
de
las
cosas
e enales
de
la
o den
ca ujana.
Apa ece
i
mado
abajo:
VIN
CARDUCHI
P.
R.
F.
A.
1632.
La
escena
iene
luga
a
pleno
ai e,
pe o
aun
así
uel e
a
en a
en
unciones
el
eneb ismo
(Lám.
IV).
En
la
com
posición
hay
dos
é minos:
el
p ime o
de
i
gu as
y
el
o o
de
paisaje.
La
i
gu a
de
un
san o,
es ido
de
monje
y
con
el
nimbo
de
la
san idad,
ca ga
con
un
g an
a do,
obligando
a
la
igu a
a
enco a se
y
a
adap a se,
con
ello,
a
la
o ma
ci cula
de
la
pa e
supe io
del
cuad o,
o ma
que
ambién
sigue
el
oble.
Recibe
la
luz
po
la
izquie da,
quedando
el
escapula io
y
el
os o
del
san o
en
penumb a.
El
paño
apenas
iene
el
ba oquismo
ondulan e
de
los
is os
en
el
cuad o
an e io .
En
la
pa e
baja
se
mues a
un
escudo
co onado,
con
el
campo
sin
pin a .
En
el
cen o
del
cuad o
se
halla,
odilla
en
ie a,
la
nobilísima
i
gu a
de
un
caballe o,
que
encaja
en
los
dos
iángulos
que
geomé icamen e
o man
la
composición
(Lám.
V).
En
e dad,
pocas
i
gu as
an
elegan es
y
acabadas
como
és a,
pe o
ambién
bas an e
elaminada
y
a ec ada.
La
o ma
es
blanda
y
sua e
el
modelado,
el
dibujo
pe ec ísimo
y
el
colo
muy
deco a i o.
El
os o
epi e
el
es e eo ipado
modelo
de
Ca ducho,
con
la
na iz
aguilena,
la
boca
anhelan e,
la
ba ba
iniciada
en
el
men ón
y
el
cabello
abundan e.
SEIS
CARDUCHOS
DEL
MONASTERIO
DEL
PAULAR,
ETC.
115
desmadejado
y
onduloso.
El
man o
g ana e,
echado
hacia
a ás,
deja
al
descubie o
la
os en osa
es e
y
la
espada.
Al
ai e
las
manos,
esas
manos
ba ocas
que
hablan
como
el
os o.
Y
la
luz
manejada
con
olun ad
es é ica,
acen úa
el
ademán
de
la
i
gu a.
De ás,
o as
i
gu as
cons uidas
con
idén ica
co ección
y
pu eza
de
o mas
(Lám.
VI).
Módulo
cuad á ico,
acciones
edondas
y
g uesas,
nada
i
nas,
mi ada
p o unda,
manos
en
ges o,
posiciO'
nes
esco zadas,
b illo
apo celanado
y
oleaginoso.
Los
dos
mancebos
son
odo
un
es udio
de
luz
y
de
mo imien o;
y
sob e
odo
gen il
y
g acioso
el
que
pe manece
de
espaldas.
La
a qui ec u a
es
pu a
escenog a ía,
lienzo,
manchado
de
óleo,
dejándose
demasiado
al
descubie o
el
azado
a
egla.
Pe o
sólo
así
podía
a ende se
con
más
empeño
a
las
i
gu as.
El
paisaje
es
un
ondo
de
ece a,
pe o
pin ado
con
habilidad
écnica,
sob e
odo
el
cielo.
3.°
Humildad
de
San
Hugo,
obispo
de
G enohle,
y
de
Guille mo,
abad
de
San
Teodo edo.
Es
la
ob a
e dade a'
men e
monumen al
de
Ca ducho
de
las
seis
que
conside a
mos
(Lám.
VII).
Todo
es á
aquí
concebido
plás icamen e.
La
luz
cons i uye
el
elemen o
uni a io
de
la
composición;
más
no
se
puede
exigi
de
Ca ducho.
Una
luz
eneb ís a,'
sabiamen e
es U'
diada,
incide
desde
a iba
y
con
di ección
inclinada
sob e
las
i
gu as
del
p ime
é mino,
indicándonos
el
camino
hacia
el
ondo.
El
g upo
de
ca ujos
del
p ime
é mino
se
ha
de
consi'
de a
como
uno
de
los
máximos
acie os
de
Ca ducho
(Lám.
VIH).
No
hay
en
ellos
e ó ica
ni
declamación;
el
silencio
de
la
Ca uja
se
impone
en
es os
claus o
inmensos,
llenos
de
esonancias
espaciales.
El
san o
ca ujo
de
delan e,
monumen al
y
señe o,
pleno
de
ida
pese
a
su
mu ismo,
nos
ecue da
po
su
plás ica
i encia
al
San
B uno
de
G ego io
Fe nández,
hecho
pa a
la-
Ca uja
de
Aniago
(Lám.
IX
a).
La
es é ica
de
ambas
ep esen'
aciones
coincide
plenamen e
con
el
momen o
his ó ico
del
ba oco
clasicis a
que
sigue
a
la
Con a e o ma.
A
su
e a
con e sa
con
él,
en
una
«sac a
con e sazione»,
o o
ca ujo,
cuyo
ademán
ue emen e
exp esi o
p enuncia
el
San
B uno
de
Pe eí a,
en
un
ba oco
ya
esuel o
en
mo imien o
(Lám.
IX
b).
De ás
o a
muda
con e sación,
con
ipos
ambién
muy
ealis as.
La
quin a
i
gu a
es
un
monje
o almen e
ocul o;
pe o
el
hábi o
dice
bas an e
de
es e
ca ujo,
que
busca
pa a
su
ecogimien o
la
soledad
délas
lisas
pa edes.
O a
p ueba,
pues,
de
la
conquis a

116
J.
J.
MARTÍN
GONZÁLEZ
de
Ca ducho
po
el
ba oco,
en
la
mani es ación
de
i
gu as
ocul as
y
paños
pa lan es.
La
luz
en
es e
magni ico
g upo
es
algo
decisi o.
Realismo
y
eneb ismo
se
jun an,
pa a
da nos
una
in e p e ación
que
sin
deja
de
se
pic ó ica,
esul a
g andiosamen e
plás ica.
a
compa ación,
a
es e
espec o,
con
la
luz
na u al
B uno
de
G ego io
Fe nández,
que
p esen amos
en
g aba
o,
puede
ac edi a
lo
que
decimos.
Lo
demás
del
cuad o
es
espacio,
es
el
ma co
ambien a
que
p ecisan
es as
i
gu as
sólidas
y
monumen ales.
Los
amp
ios
co edo es,
o mados
de
lisos
mu os,
acompañan
es ilís icamen e
a
las
i
gu as,
i mando
en
un
a án
de
g andiosidad.
El
monje
ba e
no
es
sino
una
acla ación
del
ema.
Y
en
el
ondo,
qu
omán icos
y
exp esi os
los
es
ca ujos
que
jalonan
«el
li ismo
de
la
lejanía»
pic ó ica
de
los
espacios
ce ados.
Es e
cuad o
es
el
más
español
de
los
seis,
el
menos
ca du'
chiano
a
la
an igua
mane a,
pe o
el
que
mejo
p egona
a
acep ación
de
la
es é ica
española
po
el
pin o .
Sal ando
i
e^
encias
de
es ilo
y
de
unción
mís ica,
es e
cuad o
ep esen a
una
g an
semejanza
con
los
ideales
zu ba anescos.
4.°
Ma i io
del
Vene able
Pad e
And és,
P io
de
la
Ca uja
de
Sey z.
Es á
i
mado:
V.C.P
R-F-
Nue amen e
uel e
Ca ducho
a
se i se
del
eneb ismo,
en
es e
ma i io
ocu ido
en
el
in e io
de
una
mazmo a
(Lám.
X).
La
disposi
ción
es á
epa ida
en
es
é minos.
En
el
p ime o
la
abundan e
luz
hace
esplandece
el
colo ido
abiga ado
de
los
es
mahome
anos.
Ca ducho
se
si e
de
sus
espléndidas
do es
de
dibujan e;
pe o
haciendo
caso
omiso
de
sus
eo ías,
se
desbo da
en
la
poli
c omía.
En
el
cen o,
el
ma i io.
El
ic ima io,
en uel o
en
la
penumb a
i a
de
la
cue da
y
ele a
al
Pad e
And és,
cuya
i
gu a,
ue emen e
iluminada,
se
eco a
con
b usquedad
en
lo
oscu o.
El
dibujo
del
ma i izado
es
seco
y
al a
sen imien o
y
emoción
en
él.
En
la
opacísima
oscu idad
se
zambullen
i econocibles
i
gu as.
Po
con as e,
en
el
lado
de echo
las
inieblas
se
disipan,
pa a
encaja
uno
de
los
cap ichos
desace ados
de
Ca ducho:
o a
escena
de
ma i io,
llena
de
luz
y
colo ,
u ilizados
deco a i
amen e
en
una
composición
i ial.
En
suma,
un
cuad o
sin
emoción
ea al,
e ó ico,
álido
sin
emba go
po
el
espléndido
a abesco
colo ís ico
de
las
i
gu as
del
p ime
é mino.
5°
El
ene able
P.
D.
Be na do,
undado
y
p ime
p io
SEIS
CARDUCHOS
DEL
MONASTERIO
DEL
PAULAR,
ETC.
117
de
la
Ca uja
de
las
Pue as
y
obispo
de
Día,
o ando.
Fi mado:
V.
C.
P.
R.
F,
A.
1632.
En
el
cen o
del
cuad o
se
halla
el
P.
Be na do
en
o ación
an e
el
C uci ijo
(Lám.
XI).
Una
luz
enue
ilumina
sin
iolencia
la
i
gu a
del
Pad e
Ca ujo
y
del
San o
C is o,
colocado
en
un
al a cillo,
únicamen e
exo nado
con
dos
elas
apagadas.
El
es o,
excep o
la
escena
del
ondo,
pe manece
en
espesísima
oscu idad.
Todo
ello
es á
p e is o
en
o den
a
concen a
el
in e és
en
la
escena
del
p ime
é mino.
La
sencillez
del
ema,
con
eliminación
de
odo
elemen o
acceso
io,
indica
cómo
la
alo ación
de
lo
pe sonal
y
de
lo
eligioso
es
an
pa en e
en
el
a e
de
Zu ba án
como
en
el
de
es e
pin o .
No
hay
po
qué
ene
que
acudi
a
compa aciones
de
Ca ducho
con
o os
pin o es
de
excelsa
ca ego ía
mís ica,
con
el
solo
p opósi o
de
exal a
a
és os
a
cos a
de
aquél.
P e e imos,
pues,
juzga
la
ob a
con
a eglo
a
sus
p opíos
me ecimien os.
Dígase
p ime amen e
que
lo
que
se
ep esen a
aquí
no
es
un
éx asis
a eba ado,
sino
una
sencilla
o ación.
Y,
sin
emba go,
la
con
cen ación
del
Ca ujo,
suspenso
del
C is o,
la
pos u a
de o a
y
na u al
de
las
uanos,
dan
a
en ende
cla amen e
una
comunicación
con
la
di inidad,
aunque
al
con ac o
no
se
ope e
en
es e
caso
po
medios
sob ena u ales.
Quizá
el
ca ujo,
en
su
espe anzada
o ación,
se
halle
aún
en
la
ase
con empla i a,
sin
alcanza ,
po
an o,
el
exace bado
goce
espi i ual
p opio
del
momen o
uni i o.
De
odos
modos
no
puede
pone se
en
duda
el
a án
de
exal ación
eligiosa,
conseguido
sin
ampulosidad
ni
anaglo ia.
La
escena
del
ondo,
a ada
ambién
con
una
luz
mode ada,
no
esul a,
po
es o
p ecisamen e,
an
desa o unada
como
en
los
casos
an e io es,
jun ándose
a
ello
la
unidad
de
i mo
es á ico
en e
los
dos
é minos.
6.°
Apa ición
de
San
B uno
al
Duque
de
Calab ia.
He
aquí
una
ob a
plenamen e
omán ica,
an o
po
el
ema
como
po
los
medios
pues os
en
p ác ica
(Lám.
XII).
El
Duque
de
Calab ia,
g an
p o ec o
de
la
Ca uja,
es aba
a
pun o
de
se
asesinado,
cuando
en
medio
de
la
noche
se
le
apa ece
el
San o
que
a
iempo
le
p e iene
de
la
desg acia.
Las
inieblas
de
la
noche
se
enca gan
de
simpli ica
la
escena.
En
p ime
é mino,
sob e
una
silla,
las
opas
y
la
espada
del
Duque;
en
el
cen o,
sesgadamen e,
una
cama
con
ba ocas
pa as
alladas.
La
composición
de
la
escena
no
puede
se
ni
más
secilla
ni
ace ada.
San
B uno,
esplande
cien e,
es
el
oco
luminoso
de
la
pieza.
So p ende
lo
ing á ido
y
118
J. J.
MARTÍN
GONZÁLEZ
apo oso
de
su
i
gu a,
como
de
una
au én ica
apa ición.
El
Duque
de
Calab ia
ecoge
magní icamen e
en
su
os o
al e ado
el
e ec o
de
so p esa.
San
B uno
señala
hacia
el
ondo,
donde
bo osa
men e
se
dis ingue
un
g upo
de
homb es
a mados
ocul os
en
la
noche.
Y
pa a
mayo
ambien ación
omán ica,
en
la
neg a
oscu idad
sólo
i umpe
el
b illo
sin
ue za
de
la
luna,
que
alumb a
no
obs an e
la
c es a
de
una
nube.
Una
ob a
eneb is a
en
g ado
sumo,
en
la
cual
el
e ec o
de
luz
es
po
su
o igen
de
o den
sob ena u al.
#
#
í
De
es os
cuad os
eco da emos
siemp e
como
bueno
los
juegos
de
luz
eneb is a,
el
p edomio
del
e a o
en
las
igu as,
la
pe ección
en
la
o ma,
la
composición
na u al
y
el,
po
lo
común,
disc e o
sen ido
del
colo .
El
de ec o
p incipal,
en
algunos
cuad os,
la
al a
de
unidad
composi i a
y
écnica.
En
esumen,
un
Ca ducho
muy
iden i icado,
aunque
no
o almen e,
con
los
ideales
eligiosos,
his ó icos
y
a ís icos
de
la
época
en
que
i ía.
J.
J.
Ma ín
González
I
I
I
Lámina
!.
Vicen e
Ca duchn:
Ma i io
de
los
eligiosos
de
la
Ca uja
de
Nues a
Seño a
de
la
Anunciación
(Lond es).
Palacio
A zobispal
de
Vailadolid.
(Fo o
Oa ay).
'í'"'"
í"
'
4
n
Lámina
VIH.
De alle
cié
la
lámina
Vil

a)
b)
Lámina
IX,
a)
G ego io
Fe nández;
San
B uno
(Museo
de
Valladolld).
b)
Manuel
Pe ci a;
San
B uno
(Ca uja
de
Mi a lo es)
P
Lámina
.
Vicen e
Ca ducho:
Ma i io
del
Vene able
Pad e
P io
de
la
Ca uja
de
Sey z.
(Palacio
A zobispal
de
Valladolid).
Fo o
Ga ay).
^
yV?.
Lámina
XI.
Vicen e
Ca dncho;
R1
Venc nh'e
P
I")
Be na do,
undado
y
p ime
P io
de
la
Ca uja
de
las
Pue as
y
Chispo
de
Día.
en
o ación
Palacio
A zobispal
do
Val
iadolid.
Fo o
Oa ay).
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