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Seis Carduchos del Monasterio del Paular, en Valladolid

Martín González, Juan José

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SEIS CARDUGHOS DEL MONASTERIO DEL PAULAR, EN VALLADOLID De la g an colección pic ó ica, hoy epa ida en e a ias poblaciones españolas, o mada po cincuen a y cua o g andes cuad os (más dos de escudos) de Vicen e Cá ducho con que un día se hon a an los claus os de la Ca uja del Paula , de Se^ go ia, seis ac ualmen e se conse an en el Palacio A zobispal de Valladolid. A ellos han hecho e e encia Cua e o y Hue a (1), Ped o Be oqui (2) y Agapi o Re illa (3); cumple a noso os aho a la desc ipción de los cuad os y la publicación de sus ep oducciones. Al celo del Ca denal Cascaja es se debe el en ío a Valladolid de los seis lienzos, los cuales se hallaban jun amen e con los demás de la se ie en el Museo del P ado. Dicha se ie ué con a^ ada como se sabe po Vicen e Ca ducho en Mad id, a 29 de agos o de 1626, pa a ilus ación de los g andes claus os del Monas e io. Ello esponde a una cos umb e muy de la época, en la cual los eno mes lienzos sus i uyen a los «ciclos» i alianos pin ados «alia esca», ep esen ados en España po el conjun o manie is a de El Esco ial. Po di e sas e e encias sabemos el es ue zo que u o que ealiza Ca ducho pa a da cima a es a se ie (4), que juzgada po su ampli ud es la más impo an e de su p oducción. (1) Bal asa Cua e o y Hue a: La Ca uja de San a Ma ía de El Pau a y su colección de cincuen a y seis lienzos pin ados po Vicen e Ca duchi. En «A e español». Tomo V, págs. 266'282, A. D. 1920^21. (2) Los cuad os de la Ca uja del Paula . En el Bol. S, E. E. XXIX, 153. A. D. 1921. (3) La pin u a en Valladolid. Imp en a Cas ellana, 1925-1943, págs. 220 y siguien es. (4) Jusepe Ma ínez: Discu sos p ac icables... En Fuen es li e a ias... po Sánchez Can ón. III, 33: «Hizo [Ca ducho] in inidad de ob as, y en pa icula una que bas aba a llena las manos de cua o pin o es po dies os que ue an; 11^ J. J. MARTÍN GONZÁLEZ Los seis cuad os ienen el mismo amaño (3,45 po 3,15) y la pa e supe io se cie a en semicí culo. En ellos se ap ecia la g an des eza de Ca ducho, pin o de ágil pincel, de i ep ochable ac u a has a el más pe ec o acabado y ambién de eposada inspi ación. Desen uel e en es os lienzos Ca ducho dos mundos pic ó icos que se con aponen; el académico i aliano, lleno de luz y colo , exp esión e a dada de un a e que le e a conna u al; y el ealismo del siglo x ii, an c udamen e impues o en España po Ribe a. Y si algún mé i o iene es a pin u a se debe sin duda a que Ca ducho, con a iando a su académica ideología, acep a esignado las no edades eneb is as y ealis as, hecho que ambién se echa de e en sus Diálogos de la pin u a. Y es os cuad os son el mejo es imonio de lo igo oso que hubie a esul ado Ca ducho de habe seguido con anqueza es as úl imas endencias. Apa e de ello la se ie queda á siemp e como ep e^ sen a i a del espí i u de una época, pa a la cual las emp esas descomunalmen e g andes son su mayo imb e de glo ia. Analiza emos b e emen e los cuad os: 1.° Ma i io de los eligiosos de la Ca uja de Nues a Seño a de la Asunción (Lond es). El cuad o ep esen a el in e io de una p isión donde es án some idos a o u a a ios ca ujos (Lám. I). La escena es á epa ida en es é minos. En el p ime o la luz de só ano hace esplandece , en ando po el lado izquie do, las i gu as de los es ca ujos, que se disponen en bajo pa a hace isible el ondo (Lám. II). Los dos de la izquie da pe ma necen sen ados en el suelo y ligados po cadenas a un g ueso pila . El de delan e eza el osa io con el espí i u concen ado y los ojos ce ados; el o o pa ece medi a . Es as dos i gu as se disponen sesgadamen e, pa a hace más p o undo el e ec o óp ico. Po el suelo apa ecen espa cidos g illos y el yunque y el ma illo pa a ajus a ías. En el yunque puede lee se la i ma de Ca ducho y el año en que se hicie a el cuad o: VIN. CARDVCHI. P. R. F., es a ué la del claus o del eligioso con en o del Paula de Sego ia, de eli giosos ca ujos, en es o mos ó una y no pequeña ma a illa, que ué dis ingui an os hábi os blancos, con an a g aciahechos que hace una ma a illosa a monía, y lo más que ué deja con en os y sa is echos a odos los eligiosos que no ué pequeña hazaña». Es o úl imo de con en a a odos, demues a cla amen e el espí i u ecléc ico del pin o , cla e de sus éxi os en aquella época. Palomino hace e e encia pa a a es os cuad os mani es ando que es án echados en e 1628 y 1632. SEIS CARDUCHOS DEL MONASTERIO DEL PAULAR, ETC. 113 A. 1632. De modo que es e lienzo i gu a, con o os que se e án, en e los úl imos que hicie a Ca ducho pa a El Paula . En la pa e de abajo, en le a añadida, se lee un le e o que jus i ica la p ocedencia de los cuad os: «Es e Ca ducci, con los o os cinco del mismo au o , ue on adqui idos po el Ca d. Cascaja es y Aza a, a zobispo de Valladolid pa a la Mi a, el año 1898». En el lado de echo o o ca ujo a odillado, con las manos es echamen e jun as y el os o suplican e, o a ensimismado (Lám. III). Es a i gu a, que cap a en su ecogida unción la eligio sidad del ema, cons i uye una e iden e mues a de las concesio nes del pin o al ealismo. Nada an noble y señe o en el cuad o como es e ca ujo, que en un ono medio de luz, aislado y en p ime é mino, ecaba oda la emoción de la escena, en un es ue zo ascé ico. Y si a á amos,de compa a la e igie de es e ca ujo con la de o o eligioso de Zu ba án, el pin o que po la misma época iniciaba ^mbién sus conjun os ailunos, no a íamos la dis ancia que media en e un a is a que iene concedido el don de lo sob ena u al y o o que hace de la misma ealidad embe llecida y a enuada de igo es, el máximo exponen e de sus acul ades. La luz a decayendo hacia aden o. En el medio dos ca ujos pe manecen a ados a una columna. Ca ducho juega aquí con la luz como el más consumado eneb is a. Es inú il busca la a yec o ia del ayo cap ichoso que hace esplandece ía az ladeada de los dos ca ujos. El lógico y académico Ca ducho ha econo cido que el a e es an e odo exp esión. ¡Qué b illo más espeluz nan e y cada é ico el de es os dos os os, que des acan en el cen o de la pieza, cuando el macilen o hábi o, po designio del pin o , ha pe dido oda su blancu a! Ocupan lo demás de es e segundo é mino o os ca ujos some idos a o u a y cuyas iolen as posiciones son p e ex o pa a una ocupación ba oca del espacio. La somb a se espesa y aunque Ca ducho no es un g an pin o de eneb osidades y no log ó el acie o — an di ícil— de hace e los obje os den o de la somb a, como Remb and y el mismo Mu illo, supo al menos en es a ocasión supe a se. El e ce é mino lo ocupa la pa ed, en la que hay una en ana y una e ocación o ecue do a modo de cuad o. La en ana cons i uye un aco de é ico con lo ya desc i o. Los g uesos ba o es, dispues os en e ícula, con un cielo en que se amon onan nubes abo ascadas de cumb es blanquecinas, indican no sólo un 114 J. J. MARTÍN GONZÁLEZ espi ade o de ondo pa a el cuad o — an no o iamen e ba oco—, sino al mismo iempo una con inuación, plenamen e es ilis a po el juego de luces, de los é minos p ime os del cuad o. Y sin emba go es e mismo pin o ha des ozado la unidad es ilís ica de la composición, colocando en el lado de echo una escena suple men a ia, que no a moniza ni en o mas ni colo es con los demás. Sabemos que es cos umb e de es a época acudi a es e p oce dimien o, que emplea on, en e o os. Pacheco, el mismo Velázquez, y luego Mazo. Pe o es un e o , en es e caso, el habe dado an a iluminación al segundo cuad o, con pé dida de la unidad luminosa que cons i uye la e dade a alo ación de la ob a. Pe o no es es o odo. Ca ducho, que ha sabido adap a se an pe ec amen e a los cambios pic ó icos, e ocede aquí al siglo XVI. Es a es ampi a del ondo, con la o ma deshilachada, los colo es abiga ados y la insulsa composición, cuán o pe ju dican al cuad o. No hay posible conco dia en e ambas mane as, al menos en la o ma en que aquí es án plan eadas, y el e o de Ca ducho consis ió en no que e econoce lo. Hay, pues, en ello algo de co azonada. 2.° La humildad y desp ecio de las cosas e enales de la o den ca ujana. Apa ece i mado abajo: VIN CARDUCHI P. R. F. A. 1632. La escena iene luga a pleno ai e, pe o aun así uel e a en a en unciones el eneb ismo (Lám. IV). En la com posición hay dos é minos: el p ime o de i gu as y el o o de paisaje. La i gu a de un san o, es ido de monje y con el nimbo de la san idad, ca ga con un g an a do, obligando a la igu a a enco a se y a adap a se, con ello, a la o ma ci cula de la pa e supe io del cuad o, o ma que ambién sigue el oble. Recibe la luz po la izquie da, quedando el escapula io y el os o del san o en penumb a. El paño apenas iene el ba oquismo ondulan e de los is os en el cuad o an e io . En la pa e baja se mues a un escudo co onado, con el campo sin pin a . En el cen o del cuad o se halla, odilla en ie a, la nobilísima i gu a de un caballe o, que encaja en los dos iángulos que geomé icamen e o man la composición (Lám. V). En e dad, pocas i gu as an elegan es y acabadas como és a, pe o ambién bas an e elaminada y a ec ada. La o ma es blanda y sua e el modelado, el dibujo pe ec ísimo y el colo muy deco a i o. El os o epi e el es e eo ipado modelo de Ca ducho, con la na iz aguilena, la boca anhelan e, la ba ba iniciada en el men ón y el cabello abundan e. SEIS CARDUCHOS DEL MONASTERIO DEL PAULAR, ETC. 115 desmadejado y onduloso. El man o g ana e, echado hacia a ás, deja al descubie o la os en osa es e y la espada. Al ai e las manos, esas manos ba ocas que hablan como el os o. Y la luz manejada con olun ad es é ica, acen úa el ademán de la i gu a. De ás, o as i gu as cons uidas con idén ica co ección y pu eza de o mas (Lám. VI). Módulo cuad á ico, acciones edondas y g uesas, nada i nas, mi ada p o unda, manos en ges o, posiciO' nes esco zadas, b illo apo celanado y oleaginoso. Los dos mancebos son odo un es udio de luz y de mo imien o; y sob e odo gen il y g acioso el que pe manece de espaldas. La a qui ec u a es pu a escenog a ía, lienzo, manchado de óleo, dejándose demasiado al descubie o el azado a egla. Pe o sólo así podía a ende se con más empeño a las i gu as. El paisaje es un ondo de ece a, pe o pin ado con habilidad écnica, sob e odo el cielo. 3.° Humildad de San Hugo, obispo de G enohle, y de Guille mo, abad de San Teodo edo. Es la ob a e dade a' men e monumen al de Ca ducho de las seis que conside a mos (Lám. VII). Todo es á aquí concebido plás icamen e. La luz cons i uye el elemen o uni a io de la composición; más no se puede exigi de Ca ducho. Una luz eneb ís a,' sabiamen e es U' diada, incide desde a iba y con di ección inclinada sob e las i gu as del p ime é mino, indicándonos el camino hacia el ondo. El g upo de ca ujos del p ime é mino se ha de consi' de a como uno de los máximos acie os de Ca ducho (Lám. VIH). No hay en ellos e ó ica ni declamación; el silencio de la Ca uja se impone en es os claus o inmensos, llenos de esonancias espaciales. El san o ca ujo de delan e, monumen al y señe o, pleno de ida pese a su mu ismo, nos ecue da po su plás ica i encia al San B uno de G ego io Fe nández, hecho pa a la- Ca uja de Aniago (Lám. IX a). La es é ica de ambas ep esen' aciones coincide plenamen e con el momen o his ó ico del ba oco clasicis a que sigue a la Con a e o ma. A su e a con e sa con él, en una «sac a con e sazione», o o ca ujo, cuyo ademán ue emen e exp esi o p enuncia el San B uno de Pe eí a, en un ba oco ya esuel o en mo imien o (Lám. IX b). De ás o a muda con e sación, con ipos ambién muy ealis as. La quin a i gu a es un monje o almen e ocul o; pe o el hábi o dice bas an e de es e ca ujo, que busca pa a su ecogimien o la soledad délas lisas pa edes. O a p ueba, pues, de la conquis a 116 J. J. MARTÍN GONZÁLEZ de Ca ducho po el ba oco, en la mani es ación de i gu as ocul as y paños pa lan es. La luz en es e magni ico g upo es algo decisi o. Realismo y eneb ismo se jun an, pa a da nos una in e p e ación que sin deja de se pic ó ica, esul a g andiosamen e plás ica. a compa ación, a es e espec o, con la luz na u al B uno de G ego io Fe nández, que p esen amos en g aba o, puede ac edi a lo que decimos. Lo demás del cuad o es espacio, es el ma co ambien a que p ecisan es as i gu as sólidas y monumen ales. Los amp ios co edo es, o mados de lisos mu os, acompañan es ilís icamen e a las i gu as, i mando en un a án de g andiosidad. El monje ba e no es sino una acla ación del ema. Y en el ondo, qu omán icos y exp esi os los es ca ujos que jalonan «el li ismo de la lejanía» pic ó ica de los espacios ce ados. Es e cuad o es el más español de los seis, el menos ca du' chiano a la an igua mane a, pe o el que mejo p egona a acep ación de la es é ica española po el pin o . Sal ando i e^ encias de es ilo y de unción mís ica, es e cuad o ep esen a una g an semejanza con los ideales zu ba anescos. 4.° Ma i io del Vene able Pad e And és, P io de la Ca uja de Sey z. Es á i mado: V.C.P R-F- Nue amen e uel e Ca ducho a se i se del eneb ismo, en es e ma i io ocu ido en el in e io de una mazmo a (Lám. X). La disposi ción es á epa ida en es é minos. En el p ime o la abundan e luz hace esplandece el colo ido abiga ado de los es mahome anos. Ca ducho se si e de sus espléndidas do es de dibujan e; pe o haciendo caso omiso de sus eo ías, se desbo da en la poli c omía. En el cen o, el ma i io. El ic ima io, en uel o en la penumb a i a de la cue da y ele a al Pad e And és, cuya i gu a, ue emen e iluminada, se eco a con b usquedad en lo oscu o. El dibujo del ma i izado es seco y al a sen imien o y emoción en él. En la opacísima oscu idad se zambullen i econocibles i gu as. Po con as e, en el lado de echo las inieblas se disipan, pa a encaja uno de los cap ichos desace ados de Ca ducho: o a escena de ma i io, llena de luz y colo , u ilizados deco a i amen e en una composición i ial. En suma, un cuad o sin emoción ea al, e ó ico, álido sin emba go po el espléndido a abesco colo ís ico de las i gu as del p ime é mino. 5° El ene able P. D. Be na do, undado y p ime p io SEIS CARDUCHOS DEL MONASTERIO DEL PAULAR, ETC. 117 de la Ca uja de las Pue as y obispo de Día, o ando. Fi mado: V. C. P. R. F, A. 1632. En el cen o del cuad o se halla el P. Be na do en o ación an e el C uci ijo (Lám. XI). Una luz enue ilumina sin iolencia la i gu a del Pad e Ca ujo y del San o C is o, colocado en un al a cillo, únicamen e exo nado con dos elas apagadas. El es o, excep o la escena del ondo, pe manece en espesísima oscu idad. Todo ello es á p e is o en o den a concen a el in e és en la escena del p ime é mino. La sencillez del ema, con eliminación de odo elemen o acceso io, indica cómo la alo ación de lo pe sonal y de lo eligioso es an pa en e en el a e de Zu ba án como en el de es e pin o . No hay po qué ene que acudi a compa aciones de Ca ducho con o os pin o es de excelsa ca ego ía mís ica, con el solo p opósi o de exal a a és os a cos a de aquél. P e e imos, pues, juzga la ob a con a eglo a sus p opíos me ecimien os. Dígase p ime amen e que lo que se ep esen a aquí no es un éx asis a eba ado, sino una sencilla o ación. Y, sin emba go, la con cen ación del Ca ujo, suspenso del C is o, la pos u a de o a y na u al de las uanos, dan a en ende cla amen e una comunicación con la di inidad, aunque al con ac o no se ope e en es e caso po medios sob ena u ales. Quizá el ca ujo, en su espe anzada o ación, se halle aún en la ase con empla i a, sin alcanza , po an o, el exace bado goce espi i ual p opio del momen o uni i o. De odos modos no puede pone se en duda el a án de exal ación eligiosa, conseguido sin ampulosidad ni anaglo ia. La escena del ondo, a ada ambién con una luz mode ada, no esul a, po es o p ecisamen e, an desa o unada como en los casos an e io es, jun ándose a ello la unidad de i mo es á ico en e los dos é minos. 6.° Apa ición de San B uno al Duque de Calab ia. He aquí una ob a plenamen e omán ica, an o po el ema como po los medios pues os en p ác ica (Lám. XII). El Duque de Calab ia, g an p o ec o de la Ca uja, es aba a pun o de se asesinado, cuando en medio de la noche se le apa ece el San o que a iempo le p e iene de la desg acia. Las inieblas de la noche se enca gan de simpli ica la escena. En p ime é mino, sob e una silla, las opas y la espada del Duque; en el cen o, sesgadamen e, una cama con ba ocas pa as alladas. La composición de la escena no puede se ni más secilla ni ace ada. San B uno, esplande cien e, es el oco luminoso de la pieza. So p ende lo ing á ido y 118 J. J. MARTÍN GONZÁLEZ apo oso de su i gu a, como de una au én ica apa ición. El Duque de Calab ia ecoge magní icamen e en su os o al e ado el e ec o de so p esa. San B uno señala hacia el ondo, donde bo osa men e se dis ingue un g upo de homb es a mados ocul os en la noche. Y pa a mayo ambien ación omán ica, en la neg a oscu idad sólo i umpe el b illo sin ue za de la luna, que alumb a no obs an e la c es a de una nube. Una ob a eneb is a en g ado sumo, en la cual el e ec o de luz es po su o igen de o den sob ena u al. # # í De es os cuad os eco da emos siemp e como bueno los juegos de luz eneb is a, el p edomio del e a o en las igu as, la pe ección en la o ma, la composición na u al y el, po lo común, disc e o sen ido del colo . El de ec o p incipal, en algunos cuad os, la al a de unidad composi i a y écnica. En esumen, un Ca ducho muy iden i icado, aunque no o almen e, con los ideales eligiosos, his ó icos y a ís icos de la época en que i ía. J. J. Ma ín González I I I Lámina !. Vicen e Ca duchn: Ma i io de los eligiosos de la Ca uja de Nues a Seño a de la Anunciación (Lond es). Palacio A zobispal de Vailadolid. (Fo o Oa ay). 'í'"'" í" ' 4 n Lámina VIH. De alle cié la lámina Vil a) b) Lámina IX, a) G ego io Fe nández; San B uno (Museo de Valladolld). b) Manuel Pe ci a; San B uno (Ca uja de Mi a lo es) P Lámina . Vicen e Ca ducho: Ma i io del Vene able Pad e P io de la Ca uja de Sey z. (Palacio A zobispal de Valladolid). Fo o Ga ay). ^ yV?. Lámina XI. Vicen e Ca dncho; R1 Venc nh'e P I") Be na do, undado y p ime P io de la Ca uja de las Pue as y Chispo de Día. en o ación Palacio A zobispal do Val iadolid. Fo o Oa ay). ■í ' •• ^ • ''i-• U ^ •;'í;?;?' - " -M: (}: y:-.-. ••.•«^►•JÍ». »>S. -;-... ,-••• . :'/ • ■ '-' -.U-i ■. V< j^ '. mi.má ■K' •. - • '>- '.V 55«se