UNA
REPRESENTACION
DE
LA
INMACULADA
EN
EL
SI6L0
XV
P oceden e
del
an iguo
Con en o
de
San
Pablo
de
Peña iel,
se
conse a
ac ualmen e
en
el
Museo
A queológico
P o incial
de
Va-
lladolid
un
cu ioso
esco
que
nada
iene
que
e
con
los
que
de
época
más
an igua
deco aban
la
iglesia
(1),
pe o
que
a
pesa
de
su
mode
nidad
con
e e encia
a
ellos
le
conside amos
de
especial
in e és,
no
an o
po
su
alo
a ís ico
como
po
el
ipo
iconog á ico
que
ep e
sen a.
Es
es e
úl imo
aspec o
lo
que
ealza
el
alo
del
esco
que
es udiamos
hoy,
el
cual
cons i uía
el
ondo
de
un
lucillo
en
la
na e
de
la
epís ola
de
la
iglesia
indicada,
que
ué
asladado,
en
calidad
de
depósi o,
al
Museo
de
Valladolid
el
año
1940
(2).
Se
a a
de
una
igu a
de
la
Vi gen
de
1,45
m.
de
al u a,
que
es á
de
pie
sob e
la
media
luna,
con
las
manos
c uzadas
delan e
del
pecho,
es ida
con
una
única
iolácea
b ochelada
con
g anadas
do adas,
odeada
po
una
mando la
y
enma cada
po
un
paño
lis ado
de
co
lo es
muy
i os
que
debió
cons i ui
a
modo
de
un
dosel.
En
la
pa e
in e io ,
a
ambos
lados
de
la
Vi gen,
se
dispone
una
Anunciación
hecha
po
dis in a
mano
que
la
igu a
cen al,
y
en
los
lados
del
lucillo
se
en
a
Isaías,
a
la
de echa,
y
a
Salomón,
a
la
iz
quie da.
Ambos
lle an
una
ilac e ia
con
insc ipción
en
ca ac e es
gó icos,
lo
mismo
que
los
que
se
^en
en
la
que
co e
en
o no
a
la
igu a
cen al,
pe o
de
és as
sólo
es
legible,
como
e emos,
la
del
lado
izquie do.
En
la
ep esen ación
de
la
Vi gen,
sal o
algunas
cu iosas
a
ian es,
pa ece
como
si
el
pin o
se
hubiese
inspi ado
de
un
modo
di
ec o
en
el
capí ulo
XII
del
Apocalipsis,
en
el
que
dice
San
Juan;
Apa eció
en
el
cielo
una
g an
señal:
una
muje
en uel a
en
el
sol,
(1)
Joaquín
Pé ez
Villanue a:
Los
escos
de
San
Pablo
de
Peña iel.
«Bole ín
del
Semina io
de
Es udios
de
A e
y
Aixiueologia.
Fascículos
XI
y
xn,
pág.
99.
Valladoli^ej^2^.^3^e
Museos
A queológicos
P o inciales.
1940.
Mad id,
194J,
pág.
106.
lio
C RATINlANO
NIETO
GALLO
con
la
luna
debajo
de
sus
pies,
y
sob e
su
cabeza
una
co ona
de
doce
es ellas.
En
el
esco
de
Peña iel
(Lám.
I
y
II),
además
de
lo
que
San
Juan
señala,
lle a
la
imagen
una
ilac e ia
en
o no
a
su
cue po
en
la
que,
en
ca ac e es
gó icos,
se
lee:
Ego
amic a
solé
e
luna
sub
pedibus
meis
clamabam
pa u iens..
Sob e
su
ien e
se
e
un
in an e
desnudo,
encima
de
un
sol
abie o
(Lám.
III);
y
es
p ecisamen e
po
lle a
es a
ep esen acióñ
del
Niño,
jun o
con
los
a ibu os
de
la
Inmaculada,
po
lo
que
nos
llama
la
a ención.
¿Qué
ad ocación
de
la
Vi gen
puede
e igia
es a
ep esen ación
que
es udiamos?
La
p ime a
en
que
hemos
pensado,
eniendo
en
cuen a
al
In an e
que
sob e
su
ien e
lle a,
es
en
la
Expec ación
del
Pa o,
conocida
ulga men e
con
el
nomb e
de
Nues a
Seño a
de
la
Ó,
ad ocación
muy
ex endida
en
la
Iglesia
de
Toledo.
No
duda íamos
en
admi i la
como
al
si
no
Ue ase
los
a ibu os
que
el
Apocalipsis
asigna
a
la
Inmaculada
Concepción
de
la
Vi gen
Ma ía,
pe o
al
apa
ece
és os
an
in imamen e
ligados
a
la
imagen
que
es udiamos
nos
hace
duda
del
signi icado
p ime o
y
pensa
con
Pos
(1)
que
se
a a
de
una
usión
de
la
idea
de
la
Vi gen
de
la
Espe anza,
muy
ex endida
^
España,
sob e
odo
en
la
echa
a
que
pe enece
es e
esco,
con
la
Idea
de
la
Inmaculada
Concepción,
muy
a aigada
ambién
en
nues
a
pa ia
desde
an iguo,
Pe o
si
el
cul o
y
de oción,
an o
de
la
Vi gen
de
la
Expec ación
como
de
la
Inmaculada,
pueden
egis a se
en
nues a
Pa ia
desde
os
iempos
más
iejos
(2),
no
sucede
o o
an o
con
lo
que
se
e ie e
a
la
ep esen ación
Iconog á ica
de
es os
mismos
emas,
sob e
odo
(1)
ChaiMUe
Rá h on
Pos :
A
His o y
o
Spanish
Pain ing.
Vol.
VI,
pág.
254.
(2)-
Hay
abundan e
li e a u a
e e en e
al
cul o
de
la
Vi een
a
síí
o leen-
en e
la
p incipal
en esacamos
la
siguien e:
s
y
©
'
Newman.
Du
cui e
de
la
Sain e
Vie ge.
Ca a
al
D .
Puse
T ad
Dun é
de
Sain
Mau ,
págs.
36-51.
Pa ís,
1866.
Mons.
L.
Duchesne:
Les
o igines
du
cui e
Ch e ienne.
páe
257
sicuien í»;
G.
Gu ié ez:
El
cul o
li ú gico
de
la
San ísima
Vi gen
^
siguien es.
En
úl imo
luga
ci amos,
po
se
la
más
mode na,
la
Md íoloaia
del
M
I
síp-
^
D .
D.
G ego io
Alas uey,
Valladolid,
1941.
Magní ico
y
comple o
a ado
eológico-manano
en
el
que,
con
un
o den
igu osamen e
cien í ico
se
eco e
odo
lo
conocido
has a
la
echa
ace ca
de
la
Vi gen
cien iiico,
se
ecoge
C s lMos
ha
publicado
una
aduc-
mon
de
es a
ob a,
bajo
el
i ulo
T a ado
de
la
Vi gen
San ísima
Mad id
1945
En
las
páginas
208
y
siguien es
de
es a
pulc a
edición
se
haS
una
miníSca
sín esis
del
cul o
a
la
Vi gen
con
e e encia
a
la
Iglesi4
OcSden ^
cíñala
el
au OT
que
«se
dice
que
San
Ilde onso,
A zobispo
d íSedo
S able í^^
en
España
(la
ies a
de
la
Inmaculada)
en
el
siglo
VII»
®®^^ol®cio
el
p ime o
Más
adelan e,
en
la
página
919,
se
ocupa
el
S .
Alas ue
del
cui o
a
la
San-
y
(pág.
931)
que
«la
ies a
de
la
Inmaculada
Concención
ha-
siglo
Vn
algunas
iglesias
de
O ien e
en
el
1
X
OccidcTi c
g1
IX
y
p&S3.do
po
diVG s&s
icisi ii p^
di undió
la gamen e
y
como
que
adqui ió
ca ác e
de
ciudadana
en
los
sS
en
o as
egiones
de
Occiden e»
de
donde
se
deducé
Sie
de n i amS^^^
le
iíó
Peña iel
cen u ias
inmedia amen e
an e io es
a
la
echa
del
esco
de
UNA
REPRESENTACIÓN
DE
LA
INMACULADA
ÉN
EL
SIGLO
XV
ül
con
el
ci ado
en
úl imo
luga ,
y
si
la
ep esen ación
de
la
Vi gen
de
la
O
nos
la
encon amos
con
ha a
ecuencia,
como
e emos,
no
sucede
o o
an o
con
la
de
la
Inmaculada,
y
po
es o
el
esco
de
Peña iel
iene
a
cons i ui
como
la
cabeza
de
se ie
de
uno
de
los
ipos
iconog á icos
que
iban
a
es a ,
en
el
anda
de'
los
siglos,
más
ín imamen e
ligados
a
nues o
a e
(1).
Rep esen aciones
de
Nues a
Seño a
de
la
O
abundan
en
ablas
pin adas
po
nues os
p imi i os.
En
ellas
es
muy
ecuen e
que
apa
ezca
sob e
el
ien e
de
la
Vi gen
el
Di ino
In an e
odeado
del
sol,
como
se
e
en
la
abla,
a ibuida
a
Rod igo
de
Osona,
que
se
con
se a
en
los
Museos
de
A e
de
Ba celona
(Lám.
IV)
(2).
Son
ambién
ecuen es,
y
las
aemos
a
colación
po
la
analogía
que
en
algunos
aspec os
iene
con
el
esco
que
es udiamos,
las
e
p esen aciones
de
la
Visi ación
en
las
que
la
Vi gen
lle a
el
Di ino
In an e
sob e
su
ien e
en
o ma
pa ecida
a
como
se
e
en
la
abla
de
Osona
ci ada.
Aunque
pos e io
en
echa
al
esco
de
Peña iel,
ep oducimos
la
abla
cen al
del
e ablo
de
la
Visi ación
que
se
con
se a
en
la
Hispanic
Socie y
o
Amé ica,
en
donde
es á
ca aloga
o
como
pe enecien e
a
la
escuela
a agonesa
(3).
En
es a
abla
(L
nii
na
V)
se
e
cla amen e
sob e
el
ien e
de
la
Vi gen
el
Niño
odeado
de
ayos,
lo
mismo
que
se
e
en
el
esco
de
Peña iel.
Una
a ian e
cu iosa,
po
no
es a
el
Niño
sob e
el
sol
abie o,
y
po
e se
ademán
un
in an e
ambién
en
el
ien e
de
San a
Isabel,
la
cons i uye
la
Visi ación
de
la
Ca ed al
Vieja
de
Salamanca
(Lám.
)
de
Nicolás
Flo en ino
(4),
en
la
que
nos
encon amos
con
el
de alle
cu ioso
de
apa ece
el
P ecu so
en
el
ien e
de
su
mad e
en
ac i ud
de
ado ación
en e
a
Jesús
Niño
que
delan e
de
él.
de
pie
y
dando
la
bendición,
se
e
sob e
el
ien e
i ginal
de
la
Vi gen.
En
Medina
de
Bloseco,
la
capilla
del
Obispo
Al onso
de
Sali-
zanes,
hecha
en
la
úl ima
mi ad
del
siglo
XVn,
en
la
Iglesia
de
la
C uz
iene
un
g an
e ablo
ba oco
dedicado
a
la
Inmaculada
y
los
n
cjnh p
Pma
«La
Inmaculada
en
el
A e
español»
consul e
el
dqcum^-
®''~«°??
nuX°aiSd Tde
^
en
de
ablas
alencianas».
Von^l?;ga:^ os
dí
ío^í/íS^nic
Socie y
o
Amé ica
:
Mu-
opinldn
EUsabeUi
du
Qué
^ple
en
hacSi
LÍSa
i
iX
de
echa la,
en
la
segunda
mi ad
del
siglo
XV.
^
^
Mil^be h
d
Qué
Ti-apie ;
.C
o
Pain ings
iU
m
and
15
h
cen unes)
in
he
collec ion
o
he
Hispanic
Soci^
o
Amé ica,
^
¿o
(4.)
Mn eno
V
Sánchez
Can ón:
El
e ablo
de
la
Ca ed al
meja
de
SaZaminca
2?ch.^p.
de
A e
y
A queología.
T.
IV,
pág.
7.
Mad id.
1928.
m
GRATINÍANO
NIETO
GALLO
dos
es e os
de
la
capilla,
que
el
e ablo
deja
lib es,
es án
deco ados
con
pin u as
(1).
En
la
pa e
cen al
del
es e o
pa alelo
al
eje
mayo
de
la
iglesia,
se
e igia
una
g an
imagen
de
la
Inmaculada,
es ida
con
única
blanca
y
man o
azul,
es á
de
pie
sob e
el
d agón
y
la
media
luna,
odeada
de
ángeles
y
enma cada
po
un
oc ógono
que
ecue da
la
ieja
mando la.
En
el
lado
supe io
del
oc ógono
hay
una
ca ela
en
la
que
se
lee
To a
pulch a
es
Ma ía
e
mácula
o iginalis
non
es
in
e.
A
los
lados
del
ema
cen al
hay
anjas
e icales
en
las
que,
con
ca elas
que
enma can
emas"
ma ianos,
al e nan
insc ipciones
de
ipo
popula
alusi as
a
la
Vi gen.
El
es e o
que
es á
en e
al
e ablo
es á
deco ado
con
emas
ma ianos
ambién;
en
la
pa e
cen al
se
e igia
la
Huida
a
Egip o,
y
sepa ado
de
es e
ecuad o
po
una
insc ipción
que
dice:
«No
en
gend ó
nube
an
a a
en
es a
humana
egión
la
pesada
exalación»,
ay
una
ep esen ación
de
la
Vi gen
en
el
momen o
de
concebi
po
o
a
del
Espí i u
San o
(Lám.
VII).
Sob e
su
ien e
se
e
al
Di ino
i io,
en
cuyo
pecho
oca
un
palo
que
aga a
con
una
de
sus
pa as
la
paloma,
símbolo
del
Espí i u
Di ino.
Aunque
es o
n©
es
nue o
—se
e
algo
pa ecido'
(Lám.
VIII)
en
el
e
le e
que
deco a
el
medio
pun o
de
una
de
las
pue as
del
claus o
de
la
Ca ed al
de
León
(2),
en
el
que
se
e
al
Niño,
desnudo,
en e
el
haz
de
ayos
que
pa iendo
del
Angel
a
a
pa a
al
ien e
de
la
Vi gen—,
sin
emba go
es
in e esan e
ae lo
a
colación,
pues
lo
de
Medina,
apa e
de
p oba
la
supe i encia
del
ema
de
la
Ma e nidad
de
la
i^en,
mos
habla
ambién
de
lo
muy
ligado
que
es á
es e
asun o
con
e
e
la
Inmaculada,
lo
que
a guye
en
a o
de
nues a
esis
y
con-
i ma
que
el
esco
de
Peña iel,
a
pesa
de
lo
que
a
p ime a
is a
pue
da
c ee se,
eniendo
an
sólo
en
cuen a
la
apa ición
del
Niño
sob e
el
ien e
de
la
Vi gen,
puede
ep esen a
ambién
la
Inmaculada
Con
cepción.
En
las
ob as
ci adas
ecogemos
sólo
las
más
di ulgadas,
ya
que
a a
de
ago a
el
ema
se ía
emp esa
la ga,
pues
no
es
sólo
en
pin
u a
en
donde
se
ep esen a
a
la
Vi gen
con
el
Niño
en
la
o ma
indi
cada,
sino
ambién
en
elie es,
como
se
puede
obse a
en
un
able o
de
la
sille ía
al a
del
Pila
de
Za agoza,
ob a
hecha
en e
1542
y
1548
po
Es eban
de
Ob ay
y
Juan
de
Mo e o
(3).
La
la ga
lis a
que
po
d íamos
añadi
a
las
ano adas
an
sólo
nos
se i la
pa a
demos-
gable^escud iñaS) ^de
nues o
Semina io,
in a i-
Almi an es,
D.
Es eban
oScia
Chico
his o iado
de
la
Ciudad
de
los
Pág.^259.^ání^k?'^"^^^
Mo eno:
Ca álogo
Monumen al
de
la
P o incia
de
León.
(3)
To mo.
Es udio
ci ado,
pág.
176.
UNA
REPRESENTACIÓN
DE
LA
INMACULADA
EN
EL
SIGLO
XV
113
a ,
con
a gumen os
incon o e ibles
desde
el
pun o
de
is a
icono
g á ico,
lo
ue emen e
que
es aba
a aigada
en
España
la
de oción
a
la
Ma e nidad
de
la
Vi gen,
lo
que
iene
a
es a
co obo ado
am
bién
po
las
e e encias
li e a ias
que
se
conse an
en
los
ex os
li
ú gicos
más
iejos,
ales
como
el
Misal
Toledano
del
siglo
IX,
el
O a
cional
de
Silos
de
la
misma
época
y
en
calenda ios
echados
en
el
siglo
XI.
Es a
de oción
a
la
Ma e nidad
de
la
Vi gen
la
encon amos
ex
endida
en
nues a
Pa ia
en
el
siglo
2^
bajo
la
ad ocación
de
Nues a
Seño a
de
la
O,
mucho
an es
de
que
en
1573,
a
ins ancias
de
Felipe
II,
expidiese
G ego io
XIII
un
b e e
au o izando
la
celeb a
ción
en
oda
España
de
la
ies a
de
la
Expec ación
del
Pa o
en
el
que
al
mismo
iempo
concedía
o icio
p opio
a
la
Iglesia
de
Toledo
en
i ud
de
«sú
an igua
cos umb e»
(1).
A
pa i
de
es e
momen o
la
es i idad
de
la
Vi gen
bajo
es a
ad ocación
la
encon amos
muy
ex endida
en
F ancia
y
en
I alia,
adonde
llegó
p oceden e
de
España,
y
desde
es a
echa
las
ep esen
aciones
iconog á icas
de
la
Vi gen
bajo
es a
ad ocación
se
encuen
an
en
abundancia,
y
la
li u gia,
sal ando
algunos
momen os
de
c isis,
siguió
man eniendo
su
cul o
con
o icio
p opio,
si
bien
ese
ado
sólo
a
algunos
luga es.
Pe o
si
a
pa i
del
siglo
XV,
y
sob e
odo
a
pa i
del
XVI,
las
ep esen aciones
de
la
Vi gen
bajo
la
ad ocación
de
la
Expec ación
del
Pa o
abundan,
y
sob e
odo
en
nues a
Pa ig,
con
la
especial
ca ac e ís ica
de
lle a
sob e
su
ien e
el
Di ino
In an e
sob e
un
sol
abie o,
sin
emba go,
al
menos
en
las
conocidas
po
noso os,
no
se
da
en
ninguna
el
hecho
de
que,
jun o
con
la
ep esen ación
del
Niño
en
la
o ma
indicada,
se
ep esen e
a
la
Vi gen
con
a ibu os
y
leyen
das
alusi os
a
su
Concepción
Inmaculada.
Las
indagaciones
que
hemos
hecho
en
es e
sen ido
han
dado
e
sul ado
nega i o,
pe o,
aunque
desconocida
pa a
mi,
debe
exis i
al
guna
ep esen ación
pa ecida
a
la
de
Pena iel
—^me
queda
la
duda
si
se á
de
la
Expec ación
del
Pa o
solamen e
o
de
es a
ad ocación
jun o
con
la
de
la
Inmaculada—,
pues
In e ian
de
Ayala,
en
la
página
188
del
omo
n
de
El
pin o
c is iano
y
e udi o,
Ba celona,
1883,
hace
e e encia
a
ella
cuando
dice:
«mas
ocasión
de
qpiezo
puede
se ,
lo
que
yo
mismo
he
is o
ambién
alguna
ez,
a
sabe :
pin ada
a
la
Vi gen
en
es e
mis e io
jun as
las
manos
an e
el
pecho,
sí,
pe o
lle
ando
en
su
ien e
i ginal
el
Niño
Jesús
ceñido
ya
con
la
co ona
y
sus en ando
con
su
mano
el
mundo
en
igu a
de
globo...»
El
ipo
de
la
Inmaculada,
pe ec amen e
c eado
ya,
nos
le
en-
(1)
Cab ol
e
Lec ec
:
Dic ionnai e
d'An iqui és
Ch e iennes,
.
Exspec a io.
8
114
GRATINIANO
NIETO
GALLO
con amos
en
el
siglo
XVI.
Sob e
es a
cues ión
nos
emi imos
al
a
bajo
ya
ci ado
del
S .
To mo,
lleno
de
densa
e udición
como
odos
los
suyos,
y
po
él
emos
que,
con
an e io idad
a
1542,
en
que
se
hace
la
g an
sille ía
al a
del
Pila
de
Za agoza,
no
se
pueden
ci a
indu
dables
ep esen aciones
de
Inmaculadas,
y,
con
cie as
ese as,
se
e ie e
el
S .
To mo
en
su
es udio
a
una
escul u a
allada
po
Felipe
Biga ñy,
según
Gómez
Mo eno,
pa a
la
Uni e sidad
de
Salamanca
en
1503;
a
las
ep esen aciones
que
en
la
p ime a
mi ad
del
siglo
XVI
se
hicie on
de
la
Vi gen
de
Guadalupe
de
Méjico;
a
o a
escul u a
conse ada
en
el
Co o
del
Monas e io
de
Guadalupe
pe enecien e
a
la
escuela
b ulesa- oledana
de
Anequin
de
Egas,
y
a
la
alla
que
ocupa
la
pa e
cen al
del
e ablo
mayo
de
la
Ca ed al
se illana,
ob a
del
Maes o
Danca ,
hecha
en e
1482
y
1497;
pe o,
según
el
S .
To mo,
«no
nos
bas a
lo
de
Guadalupe,
ni
lo
de
Se illa,
ni
lo
de
Salamanca,
pa a
deja
es ablecido
como
p ueba
i e u able
la
con i mación
g á
ica
y
monumen al
del
ipo
hispánico
de
la
Inmaculada
Concepción».
Se
necesi a
llega ,
como
ya
hemos
dicho
señala
el
S .
To mo,
a
me
diados
del
siglo
XVI
pa a
que
nos
encon emos
con
el
ipo
indudable
de
Inmaculada
que
se
e
en
la
sille ía
al a
del
Pila ,
en
un
e ablo
de
A ila
de
la
misma
época
y,
sob e
odo,
al
momen o
en
que
Juan
de
Juanes
pin a a
el
magní ico
cuad o
que
an o
con ibui ía
a
la
di ulgación
iconog á ica
de
la
Inmaculada
Concepción
(1),
en
el
cual,
sob e
la
co ona
que
lle a
la
Vi gen,
a
una
ilac e ia
en
la
que
se
leen
las
palab as
del
Can a
de
los
Can a es:
To a
pulch a
es
amica
mea
e
macula
o iginalis
non
es
in
e,
a
las
que
más
adelan e
nos
hemos
de
e e i
al
habla
de
las
igu as
que
deco an
los
la e ales
del
nicho
en
que
es á
la
Inmaculada
de
Peña iel.
Tenemos,
pues,
demos ado
po
un
in es igado
de
an a
sol en
cia
como
el
S .
To mo,
a
cuyas
conclusiones
pod íamos
añadi
las
de
Edmundo
Joly
(2),
la
no
exis enciá
de
ep esen aciones
iconog á
icas
indudables
de
la
Inmaculada
con
an e io idad
al
siglo
XVI,
y
es
po
ello
po
lo
que
c eemos
pode
p esen a
con
el
esco
que
e
p oducimos
la
ep esen ación
más
an igua,
conocida
has a
aho a
en
España,
de
la
Vi gen
en
el
Mis e io
de
su
Concepción
Inmaculada.
Hemos
señalado
an es
que,
dada
la
cu iosa
mane a
de
ep esen
a
al
Niño,
pod ía
se
una
imagen
alusi a
al
mismo
iempo
a
la
de
oción,
an
a aigada
en
nues a
pa ia,
de
la
Expec ación
del
Pa o,
a
la
que
ha ía
e e encia
el
pin o
al
ep esen a
al
Niño
sob e
el
ien e
de
la
Vi gen,
y
a
la
Inmaculada
Concepción
de
Ma ía,
c eando
(1)
Señala
el
S .
To mo
en
el
abajo
ci ado
aue
ya
«exis ie on
Inmaculadas
a»
10
JodJi^
An es
que
1a
que
es e
pin o
hicie A»,
pe o
Ias
que
cl A
no
ah
más
Au As
ele
idiu.
(2)
Edmundo
Joly:
La
Mé e
de
Dieu
dans
la
pensée,
l'a
el
la
ie.
UNA
REPRESENTACIÓN
DE
LA
INMACULADA
EN
E
SIGLO
XV
llS
con
ello
un
in e esan e
ipo
iconog á ico
lleno
de
sen ido
eológico
en
el
que
segu amen e
end ía
buena
pa e
algún
Pad e
Dominico
de
los
que
po
en onces
i ían
en
el
Monas e io
de
San
Pablo,
pues
no
hemos
de
echa
en
ol ido
que
los
Pad es
del
Concilio
de
Nicea
de e
mina on
exp esamen e
que
«la
composición
de
las
imágenes
eligio
sas
no
debe
deja se
a
la
inicia i a
de
los
a is as...
El
a e
sólo
pe
enece
al
pin o ,
la
o denación
y
la
disposición
pe enece
a
los
Pa
d es»
(1).
Con
es a
imagen,
inspi ada
posiblemen e
po
algún
eligioso
(2),
se
plasma ía
po
ez
p ime a
en
nues o
a e
la
ep esen ación
de
la
Inmaculada
Concepción
de
Ma ía,
de
la
muje
concebida
sin
pecado
y
p edes inada
desde
el
comienzo
de
los
siglos
a
se
la
Mad e
de
_
Dios
hecho
homb e,
de
aquella
a
la
que
se
acomoda
la
sen
encia
de
los
P o e bios,
Cap.
8,
.
23-25,
cuando
dice:
«des
de
los
más
emo os
iempos
ui
cons i uida,
desde
los
o ígenes,
an es
que
la
ie a
uese.
An es
que
los
abismos
ui
engend ada
yo,
an es
que
uesen
las
uen es
de
abundan es
aguas;
an es
que
los
mon es
esen
cimen ados,
an es
que
los
collados,
ui
yo
concebida».
Se ia
de
especial
in e és
pode
ecoge
aqui,
jun amen e con
una
an ología
de
las
ob as
que
en
odo
el
siglo
XV
se
esc ibie on
pa a
en
salza
la
Inmaculada
Concepción
de
la
Vi gen,
una
colección
de
las
ep esen aciones
más
an iguas
que
ue a
de
nues a
Pa ia
se
lle
a on
a
cabo,
las
cuales
no
se
emon an
más
a ás
de
la
echa
que
asignamos
a-la
nues a,
y
e íamos
con
ello,
siguiendo
a
Mále
(3),
la
ca encia
de
ep esen aciones
iconog á icas
de
la
Inmaculada
en
F ancia
has a
1521
en
que
se
hace
el
íp ico
de
Juan
Bellegambe
del
Museo
de
Douai,
sín esis
magní ica
de
las
ideas
eológicas
que
en
aquel
en onces
impe aban
sob e
la
Inmaculada,
de
las
que
habían
sido
p incipales
paladines
Raimundo
Lulio,
Guille mo
Gua a
(IVale)
y,
más
a de,
Six o
IV
(4)
y
cómo
había
de
pasa
algún
iempo
oda-
(1)
Male
•
L'A
eliegeux
du
XlII.e
siécle
en
F anca.
T.
n,
pág.
457.
Pa ís,
1919.
(2)
No
sé
nos
ocul a
que
no
ue on
p ecisamen e
los
Dominicos
quienes
se
dis inauie on
en
la
de ensa
de
la
Inmaculada
Concepción
de
Ma ía,
pe o
ampoco
hemos
de
ol ida
que
San o
Domingo,
el
undado
de
la
O den,
p oclamó,
sin
de
ja
luga
a
dudas
su
c eencia
en
la
Inmaculada
Concepción
de
la
Vi gen,
y
es a
esis
que
de endió
en
Tolosa
con m
los
Albigenses,
la
demos ó
con
milag os
al
no
a de
el
lib o
en
que
es aba
esc i a
cuando
el
San o
le
a ojó
al
uego,
delan e
de
sus
enemigos.
, ,
^
^
,
i.
•
j
,
,
,
No
ué
sólo
el
Fundado
el
que
c eyó
y
de endió
la
esis
de
la
Inmaculada,
sino
que
además
compa ie on
sus
ideas
o os
eminen es
dominicos
españoles
como
San
Vicen e
Pe e ,
y
en
iempos
pos e io es,
F ay
Luis
de
G anada.
Aducimos
es os'
ejemplos
po
si
alguien
iene
epa os
en
admi i
que
un
do
minico
pudie a
inspi a
al
pin o
del
esco
de
Peña iel
la
ep esen ación
de
la
Inmaculada,
habiendo
sido
es a
O den
la
que
más
se
esis ió
a
adhe i se
plena
men e
a
es a
doc ina
(3)
Mále:
Op.
ci ada,
omo
III,
págs.
209
y
sigs.
(4)
Alas uey:
Op.
ci .,
pág.
194.
lié
GRATINIANO
NIETO
GALLO
ía
has a
consegui
plasma
el
ipo
iconog á ico
que
la
C is iandad
ansiaba.
«La
abla
de
Bellegambe,
dice
Mále,
ué
una
en a i a
aislada
en
F ancia;
la
idea,
pa a
llega
a
se
popula ,
debia
exp esa se
bajo
o mas
más
simples.
»La
emp esa
e a
di ícil.
¿Cómo
ep esen a
a
la
Vi gen
en
es ado
de
Concepción
pu a?
¿Cómo
c ee
que
ella
había
sido
c eada
sin
acha
po
un
dec e o
de
Dios,
que
exis ía
en
su
pensamien o
an es
del
co
mienzo
de
los
siglos?
»En
el
siglo
XV
los
a is as
a a on
de
esol e
el
p oblema.
Pen
sa on
en
un
p incipio
en
esa
muje
de
que
el
Apocalipsis
habla
con
. an o
mis e io:
Tiene
la
luna
a
sus
pies,
es ellas
sob e
su
cabeza,
el
sol
la
en uel e.
Pa ece
más
an igua
que
el
iempo;
ha
sido
c eada,
sin
duda,
an es
que
el
uni e so...
»En
los
manusc i os
del
XV,
sigue
diciendo
Mále,
se
encuen a
una
igu a
de
Vi gen
de
medio
cue po
que
pa ece
su gi
de
la
media
luna
y
que
b illa
como
el
sol.
El
g abado
se
apode ó
de
es e
mo i o
y
le
hizo
popula .
Se
lee
bajo
una
de
es as
imágenes,
que
es á
odeada
po
la
co ona
del
osa io,
concep a
sine
pecca o,
de
modo
que
no
se
puede
duda
de
que
la
Vi gen
sob e
la
media
luna
(1)
haya
sido
la
p ime a
ep esen ación
simbólica
de
la
Inmaculada
Concepción.
»En
los
p ime os
años
del
XVI
apa ece
en e
los
anceses,
una
igu a
de
la
Vi gen
llena
de
poesía.
Es
una
doncelli a,
casi
una
niña
oda ía,
sus
la gos
cabellos
cub en
sus
espaldas...
Dios
apa ece
en
cima
de
ella
y
p onuncia
al
e la
las
palab as
del
Can a
de
los
Can
a es:
To a
pulch a
es
amica
mea
e
macula
non
es
in
e.»
Palab as
que,
en
pa e,
se
leen
en
el
lado
izquie do
del
nicho
que
enma ca
la
Inmaculada
de
Peña iel,
en
donde
apa ece
Salomón
sos eniendo
una
ilac e ia
en
la
que,
en
ca ac e es
gó icos,
dice
ambién
el
au o
del
Can a
de
los
Can a es:
To a
pulch a
es
amica
mea,
ase
en
ex emo
elocuen e,
po
si
ue an
pocas
las
especiales
ca ac e ís icas
que
la
imagen
iene,
pa a
a i ma nos
más
en
la
idea
de
que
el
esco
de
Peña iel
e igia
una
de
las
más
an iguas
ep esen aciones
de
la
Inmaculada,
si
bien
apa ezca
es a
ep esen ación
unida
a
la
de
la
Expec ación
del
Pa o
(2).
Con
ello
el
a is a
que
pin ó
es e
esco
plas
mó
en
él
las
dos
cualidades
undamen ales
que
di e encian
a
la
Vi gen
Ma ía
de
los
demás
mo ales:
El
habe
sido
concebida
Inmacu-
(1)
Sob e
el
modo
de
dispone
la
luna
a
los
pies
de
la
Vi gen,
In e ian
de
Ayaia,
en
la
ob a
ci ada,
.
II,
págs.
186
y
187,
hace
cu iosas
obse aciones,
pe o
no
es a^
conco des
con
ellas
los
a is as,
pues
casi
odos
ponen
la
media
luna«
con
las
_
An es
hemos
señalado
que
ambién
sob e
la
Inmaculada
de
la
Capilla
de
saiizanes
de
Medina
de
Rioseco,
se
lee
«To a
pulch a
es
Ma ía,
e
macula
o igi-
naüs
non
es
in
e»,
ase
que
apa ece
inco po ada
a
g an
núme o
de
Inmaculadas
cSuaiTl01a.S>
UNA
REPRESENTACIÓN
DE
LA
INMACULADA
EN
EL
SIGLO
XV
117
lada
y
el
habe
sido
Vi gen
a
pesa
de
se
mad e,
cualidades
que
an
delicada
y
sublimemen e
se
can an
en
las
le anías
ma ianas.
Después
de
habe
ijado
la
iconog a ía
de
es e
in e esan e
esco,
nos
queda
únicamen e
deci
unas
palab as
con
e e encia
a
su
echa
y
es ilo.
Con
e e encia
a
la
p ime a,
no
dudamos
en
ija la
en
la
p ime a
mi ad
del
siglo
XV,
conside ando
pa a
ello
la
a caica
man-
do la
que
enma ca
a
la
Vi gen,
el
b ocado
de
su
única,
la
co ona
con
que
se
oca
y,
sob e
odo,
la
g a ía
de
las
insc ipciones
que
en
el
esco
se
leen,
siendo
es os
los
elemen os
p incipales
de
juicio
que
enemos
pa a
pode
echa la,
ya
que,
como
al
p incipio
dijimos,
su
a e
no
es
lo
su icien emen e
cla o
pa a
que
nos
pe mi a
po
si
solo
encaja
es a
ob a
en
una
de e minada
escuela;
po
es o
mismo,
no
c eemos
que
anda
Pos
muy
ace ado
cuando
dice
que
hay
que
cla
si ica
es a
ob a
«hacia
el
Maes o
de
San
Ilde onso
o
hacia
su
al
ededo »
(1).
Bas a
eco da ,
siquie a
sea
de
memo ia,
la
delicadeza
de
dibujo
y
inu a
c omá ica
que
se
da
en
las
magní icas
ablas
conse adas
en
el
Museo
Nacional
de
Escul u a
de
Valladolid,
pa a
pode
a i ma
de
un
modo
e minan e
lo
lejos
que
de
ellas
queda
el
esco
de
Peña-
iel,
en
donde
ni
el
dibujo
es
pe ec o
ni
el
colo ido
es á
combinado
con
la
habilidad
ca ac e ís ica
del
Maes o
de
San
Ilde onso.
Así
pues,
sin
a e e nos
a
encuad a
es e
esco
al ededo
de
un
de e minado
Maes o,
cosa
nada
ácil,
podemos
asigna le
una
echa
con
cie a
p ecisión;
y
en
consecuencia,
eniendo
en
cuen a
las
a i
maciones
que
To mo,
po
lo
que
se
e ie e
a
España,
y
Mále,
po
lo
que
se
e ie e
a
F ancia,
hacen
al
a a
de
la
echa
en
que
el
ema
de
la
Inmaculada
apa ece
en
el
a e,
llegamos
a
la
conclusión
de
que
el
esco
de
Peña iel
cons i uye
una
de
las
más
an iguas
ep esen
aciones
—acaso
la
más
ieja—
de
la
Inmaculada,
ya
que
en e
lo
an e io
que
conocemos
no
hay
nada
que
pueda
conco da
con
es e
ema,
a
pesa
de
que
la
ep esen ación
de
la
Vi gen
con
el
Niño
en
el
egazo
sea
an»
an igua
como
el
p opio
a e
c is iano,
como
puede
e se
en
el
dibujo
que
omado
de
un
esco
de
las
Ca acumbas
ep o
ducimos
en
la
lámina
IX
(2),
en
el
que
se
e
San a
Ana,
San a
Isa
bel
y
la
Vi gen
en
el
cen o
con
el
Niño
en
el
egazo,
sin
que
ni
en
es a
ni
en
o as
ob as
pos e io es
que
e igian
el
mismo
ema
podamos
as ea
nada
que
nos
haga
p esen i
lo
que
con
an a
p ecisión
se
e igia
en
el
esco
de
Peña iel.
Sin
que
nada
enga
que
e ,
desde
el
pun o
de
is a
a ís ico,
con
el
esco
que
ocupa
la
pa e
cen al
del
nicho,
ya
que
esponde
a
un
(1)
His o y...
Vol.
IV,
pág.
411.
(2)
Se
publica
en
el
omo
V,
2.»
pa e,
pág.
2022
del
Dic ionnai e
d'A cheologie
Ch e iénne
e
de
Li u gie,
de
Cab ol
e
Lec ec.
%
■:sí
i
Lám.
VI.—Nicolás
Flo en ino.
La
Visi ación.
Re ablo
de
la
Ca ed al
Vieja
de
Salamanca.
De alle.
(Fo .
A chi o
Mas).
Va
I
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Lám.
VIII.—La
Anunciación.
De alle
de
una
de
las
pue as
del
claus o
de
la
Ca ed al
de
León.
(Fo o
A chi o
Mas).
}
.V.
U--'.;.;
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1»
Lám.
IX.—F esco
de
las
ca acumbas.
(Dibujo
omado
de
Cab ol
e
Lec ec
Dio.
d'A ch.
Ch e ienne).
-
"*
0
Lam.
X.—Angel
de
la
Anunciación.
En
el
lucillo
de
la
Inmaculada
de
Peña iel
Museo
A queológico
de
Valladolid.
«S.
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K
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Lam.
XI.—Vi gen
de
la
Anunciación.
Lucillo
de
la
Inmaculada
de
Peña iel
Museo
A queológico
de
Valladolid.
Lám.
XII.—Salomón
(de alle),
en
el
lado
izquie do
Inmaculada
de
Peiia iel.
Museo
A queológico
de
Valiaaoiiu.
ni,.j
/:
V
Lám.
XIII.—Isaías
(de alle),
en
el
lucillo
de
la
Inmaculada
de
Peña lel.
Museo
A queológico
de
Valladolid.