scieee Open visual document viewer

Una representación de la Inmaculada en el siglo XV

Nieto Gallo, Gratiniano

Full text

UNA REPRESENTACION DE LA INMACULADA EN EL SI6L0 XV P oceden e del an iguo Con en o de San Pablo de Peña iel, se conse a ac ualmen e en el Museo A queológico P o incial de Va- lladolid un cu ioso esco que nada iene que e con los que de época más an igua deco aban la iglesia (1), pe o que a pesa de su mode nidad con e e encia a ellos le conside amos de especial in e és, no an o po su alo a ís ico como po el ipo iconog á ico que ep e sen a. Es es e úl imo aspec o lo que ealza el alo del esco que es udiamos hoy, el cual cons i uía el ondo de un lucillo en la na e de la epís ola de la iglesia indicada, que ué asladado, en calidad de depósi o, al Museo de Valladolid el año 1940 (2). Se a a de una igu a de la Vi gen de 1,45 m. de al u a, que es á de pie sob e la media luna, con las manos c uzadas delan e del pecho, es ida con una única iolácea b ochelada con g anadas do adas, odeada po una mando la y enma cada po un paño lis ado de co lo es muy i os que debió cons i ui a modo de un dosel. En la pa e in e io , a ambos lados de la Vi gen, se dispone una Anunciación hecha po dis in a mano que la igu a cen al, y en los lados del lucillo se en a Isaías, a la de echa, y a Salomón, a la iz quie da. Ambos lle an una ilac e ia con insc ipción en ca ac e es gó icos, lo mismo que los que se ^en en la que co e en o no a la igu a cen al, pe o de és as sólo es legible, como e emos, la del lado izquie do. En la ep esen ación de la Vi gen, sal o algunas cu iosas a ian es, pa ece como si el pin o se hubiese inspi ado de un modo di ec o en el capí ulo XII del Apocalipsis, en el que dice San Juan; Apa eció en el cielo una g an señal: una muje en uel a en el sol, (1) Joaquín Pé ez Villanue a: Los escos de San Pablo de Peña iel. «Bole ín del Semina io de Es udios de A e y Aixiueologia. Fascículos XI y xn, pág. 99. Valladoli^ej^2^.^3^e Museos A queológicos P o inciales. 1940. Mad id, 194J, pág. 106. lio C RATINlANO NIETO GALLO con la luna debajo de sus pies, y sob e su cabeza una co ona de doce es ellas. En el esco de Peña iel (Lám. I y II), además de lo que San Juan señala, lle a la imagen una ilac e ia en o no a su cue po en la que, en ca ac e es gó icos, se lee: Ego amic a solé e luna sub pedibus meis clamabam pa u iens.. Sob e su ien e se e un in an e desnudo, encima de un sol abie o (Lám. III); y es p ecisamen e po lle a es a ep esen acióñ del Niño, jun o con los a ibu os de la Inmaculada, po lo que nos llama la a ención. ¿Qué ad ocación de la Vi gen puede e igia es a ep esen ación que es udiamos? La p ime a en que hemos pensado, eniendo en cuen a al In an e que sob e su ien e lle a, es en la Expec ación del Pa o, conocida ulga men e con el nomb e de Nues a Seño a de la Ó, ad ocación muy ex endida en la Iglesia de Toledo. No duda íamos en admi i la como al si no Ue ase los a ibu os que el Apocalipsis asigna a la Inmaculada Concepción de la Vi gen Ma ía, pe o al apa ece és os an in imamen e ligados a la imagen que es udiamos nos hace duda del signi icado p ime o y pensa con Pos (1) que se a a de una usión de la idea de la Vi gen de la Espe anza, muy ex endida ^ España, sob e odo en la echa a que pe enece es e esco, con la Idea de la Inmaculada Concepción, muy a aigada ambién en nues a pa ia desde an iguo, Pe o si el cul o y de oción, an o de la Vi gen de la Expec ación como de la Inmaculada, pueden egis a se en nues a Pa ia desde os iempos más iejos (2), no sucede o o an o con lo que se e ie e a la ep esen ación Iconog á ica de es os mismos emas, sob e odo (1) ChaiMUe Rá h on Pos : A His o y o Spanish Pain ing. Vol. VI, pág. 254. (2)- Hay abundan e li e a u a e e en e al cul o de la Vi een a síí o leen- en e la p incipal en esacamos la siguien e: s y © ' Newman. Du cui e de la Sain e Vie ge. Ca a al D . Puse T ad Dun é de Sain Mau , págs. 36-51. Pa ís, 1866. Mons. L. Duchesne: Les o igines du cui e Ch e ienne. páe 257 sicuien í»; G. Gu ié ez: El cul o li ú gico de la San ísima Vi gen ^ siguien es. En úl imo luga ci amos, po se la más mode na, la Md íoloaia del M I síp- ^ D . D. G ego io Alas uey, Valladolid, 1941. Magní ico y comple o a ado eológico-manano en el que, con un o den igu osamen e cien í ico se eco e odo lo conocido has a la echa ace ca de la Vi gen cien iiico, se ecoge C s lMos ha publicado una aduc- mon de es a ob a, bajo el i ulo T a ado de la Vi gen San ísima Mad id 1945 En las páginas 208 y siguien es de es a pulc a edición se haS una miníSca sín esis del cul o a la Vi gen con e e encia a la Iglesi4 OcSden ^ cíñala el au OT que «se dice que San Ilde onso, A zobispo d íSedo S able í^^ en España (la ies a de la Inmaculada) en el siglo VII» ®®^^ol®cio el p ime o Más adelan e, en la página 919, se ocupa el S . Alas ue del cui o a la San- y (pág. 931) que «la ies a de la Inmaculada Concención ha- siglo Vn algunas iglesias de O ien e en el 1 X OccidcTi c g1 IX y p&S3.do po diVG s&s icisi ii p^ di undió la gamen e y como que adqui ió ca ác e de ciudadana en los sS en o as egiones de Occiden e» de donde se deducé Sie de n i amS^^^ le iíó Peña iel cen u ias inmedia amen e an e io es a la echa del esco de UNA REPRESENTACIÓN DE LA INMACULADA ÉN EL SIGLO XV ül con el ci ado en úl imo luga , y si la ep esen ación de la Vi gen de la O nos la encon amos con ha a ecuencia, como e emos, no sucede o o an o con la de la Inmaculada, y po es o el esco de Peña iel iene a cons i ui como la cabeza de se ie de uno de los ipos iconog á icos que iban a es a , en el anda de' los siglos, más ín imamen e ligados a nues o a e (1). Rep esen aciones de Nues a Seño a de la O abundan en ablas pin adas po nues os p imi i os. En ellas es muy ecuen e que apa ezca sob e el ien e de la Vi gen el Di ino In an e odeado del sol, como se e en la abla, a ibuida a Rod igo de Osona, que se con se a en los Museos de A e de Ba celona (Lám. IV) (2). Son ambién ecuen es, y las aemos a colación po la analogía que en algunos aspec os iene con el esco que es udiamos, las e p esen aciones de la Visi ación en las que la Vi gen lle a el Di ino In an e sob e su ien e en o ma pa ecida a como se e en la abla de Osona ci ada. Aunque pos e io en echa al esco de Peña iel, ep oducimos la abla cen al del e ablo de la Visi ación que se con se a en la Hispanic Socie y o Amé ica, en donde es á ca aloga o como pe enecien e a la escuela a agonesa (3). En es a abla (L nii na V) se e cla amen e sob e el ien e de la Vi gen el Niño odeado de ayos, lo mismo que se e en el esco de Peña iel. Una a ian e cu iosa, po no es a el Niño sob e el sol abie o, y po e se ademán un in an e ambién en el ien e de San a Isabel, la cons i uye la Visi ación de la Ca ed al Vieja de Salamanca (Lám. ) de Nicolás Flo en ino (4), en la que nos encon amos con el de alle cu ioso de apa ece el P ecu so en el ien e de su mad e en ac i ud de ado ación en e a Jesús Niño que delan e de él. de pie y dando la bendición, se e sob e el ien e i ginal de la Vi gen. En Medina de Bloseco, la capilla del Obispo Al onso de Sali- zanes, hecha en la úl ima mi ad del siglo XVn, en la Iglesia de la C uz iene un g an e ablo ba oco dedicado a la Inmaculada y los n cjnh p Pma «La Inmaculada en el A e español» consul e el dqcum^- ®''~«°?? nuX°aiSd Tde ^ en de ablas alencianas». Von^l?;ga:^ os dí ío^í/íS^nic Socie y o Amé ica : Mu- opinldn EUsabeUi du Qué ^ple en hacSi LÍSa i iX de echa la, en la segunda mi ad del siglo XV. ^ ^ Mil^be h d Qué Ti-apie ; .C o Pain ings iU m and 15 h cen unes) in he collec ion o he Hispanic Soci^ o Amé ica, ^ ¿o (4.) Mn eno V Sánchez Can ón: El e ablo de la Ca ed al meja de SaZaminca 2?ch.^p. de A e y A queología. T. IV, pág. 7. Mad id. 1928. m GRATINÍANO NIETO GALLO dos es e os de la capilla, que el e ablo deja lib es, es án deco ados con pin u as (1). En la pa e cen al del es e o pa alelo al eje mayo de la iglesia, se e igia una g an imagen de la Inmaculada, es ida con única blanca y man o azul, es á de pie sob e el d agón y la media luna, odeada de ángeles y enma cada po un oc ógono que ecue da la ieja mando la. En el lado supe io del oc ógono hay una ca ela en la que se lee To a pulch a es Ma ía e mácula o iginalis non es in e. A los lados del ema cen al hay anjas e icales en las que, con ca elas que enma can emas" ma ianos, al e nan insc ipciones de ipo popula alusi as a la Vi gen. El es e o que es á en e al e ablo es á deco ado con emas ma ianos ambién; en la pa e cen al se e igia la Huida a Egip o, y sepa ado de es e ecuad o po una insc ipción que dice: «No en gend ó nube an a a en es a humana egión la pesada exalación», ay una ep esen ación de la Vi gen en el momen o de concebi po o a del Espí i u San o (Lám. VII). Sob e su ien e se e al Di ino i io, en cuyo pecho oca un palo que aga a con una de sus pa as la paloma, símbolo del Espí i u Di ino. Aunque es o n© es nue o —se e algo pa ecido' (Lám. VIII) en el e le e que deco a el medio pun o de una de las pue as del claus o de la Ca ed al de León (2), en el que se e al Niño, desnudo, en e el haz de ayos que pa iendo del Angel a a pa a al ien e de la Vi gen—, sin emba go es in e esan e ae lo a colación, pues lo de Medina, apa e de p oba la supe i encia del ema de la Ma e nidad de la i^en, mos habla ambién de lo muy ligado que es á es e asun o con e e la Inmaculada, lo que a guye en a o de nues a esis y con- i ma que el esco de Peña iel, a pesa de lo que a p ime a is a pue da c ee se, eniendo an sólo en cuen a la apa ición del Niño sob e el ien e de la Vi gen, puede ep esen a ambién la Inmaculada Con cepción. En las ob as ci adas ecogemos sólo las más di ulgadas, ya que a a de ago a el ema se ía emp esa la ga, pues no es sólo en pin u a en donde se ep esen a a la Vi gen con el Niño en la o ma indi cada, sino ambién en elie es, como se puede obse a en un able o de la sille ía al a del Pila de Za agoza, ob a hecha en e 1542 y 1548 po Es eban de Ob ay y Juan de Mo e o (3). La la ga lis a que po d íamos añadi a las ano adas an sólo nos se i la pa a demos- gable^escud iñaS) ^de nues o Semina io, in a i- Almi an es, D. Es eban oScia Chico his o iado de la Ciudad de los Pág.^259.^ání^k?'^"^^^ Mo eno: Ca álogo Monumen al de la P o incia de León. (3) To mo. Es udio ci ado, pág. 176. UNA REPRESENTACIÓN DE LA INMACULADA EN EL SIGLO XV 113 a , con a gumen os incon o e ibles desde el pun o de is a icono g á ico, lo ue emen e que es aba a aigada en España la de oción a la Ma e nidad de la Vi gen, lo que iene a es a co obo ado am bién po las e e encias li e a ias que se conse an en los ex os li ú gicos más iejos, ales como el Misal Toledano del siglo IX, el O a cional de Silos de la misma época y en calenda ios echados en el siglo XI. Es a de oción a la Ma e nidad de la Vi gen la encon amos ex endida en nues a Pa ia en el siglo 2^ bajo la ad ocación de Nues a Seño a de la O, mucho an es de que en 1573, a ins ancias de Felipe II, expidiese G ego io XIII un b e e au o izando la celeb a ción en oda España de la ies a de la Expec ación del Pa o en el que al mismo iempo concedía o icio p opio a la Iglesia de Toledo en i ud de «sú an igua cos umb e» (1). A pa i de es e momen o la es i idad de la Vi gen bajo es a ad ocación la encon amos muy ex endida en F ancia y en I alia, adonde llegó p oceden e de España, y desde es a echa las ep esen aciones iconog á icas de la Vi gen bajo es a ad ocación se encuen an en abundancia, y la li u gia, sal ando algunos momen os de c isis, siguió man eniendo su cul o con o icio p opio, si bien ese ado sólo a algunos luga es. Pe o si a pa i del siglo XV, y sob e odo a pa i del XVI, las ep esen aciones de la Vi gen bajo la ad ocación de la Expec ación del Pa o abundan, y sob e odo en nues a Pa ig, con la especial ca ac e ís ica de lle a sob e su ien e el Di ino In an e sob e un sol abie o, sin emba go, al menos en las conocidas po noso os, no se da en ninguna el hecho de que, jun o con la ep esen ación del Niño en la o ma indicada, se ep esen e a la Vi gen con a ibu os y leyen das alusi os a su Concepción Inmaculada. Las indagaciones que hemos hecho en es e sen ido han dado e sul ado nega i o, pe o, aunque desconocida pa a mi, debe exis i al guna ep esen ación pa ecida a la de Pena iel —^me queda la duda si se á de la Expec ación del Pa o solamen e o de es a ad ocación jun o con la de la Inmaculada—, pues In e ian de Ayala, en la página 188 del omo n de El pin o c is iano y e udi o, Ba celona, 1883, hace e e encia a ella cuando dice: «mas ocasión de qpiezo puede se , lo que yo mismo he is o ambién alguna ez, a sabe : pin ada a la Vi gen en es e mis e io jun as las manos an e el pecho, sí, pe o lle ando en su ien e i ginal el Niño Jesús ceñido ya con la co ona y sus en ando con su mano el mundo en igu a de globo...» El ipo de la Inmaculada, pe ec amen e c eado ya, nos le en- (1) Cab ol e Lec ec : Dic ionnai e d'An iqui és Ch e iennes, . Exspec a io. 8 114 GRATINIANO NIETO GALLO con amos en el siglo XVI. Sob e es a cues ión nos emi imos al a bajo ya ci ado del S . To mo, lleno de densa e udición como odos los suyos, y po él emos que, con an e io idad a 1542, en que se hace la g an sille ía al a del Pila de Za agoza, no se pueden ci a indu dables ep esen aciones de Inmaculadas, y, con cie as ese as, se e ie e el S . To mo en su es udio a una escul u a allada po Felipe Biga ñy, según Gómez Mo eno, pa a la Uni e sidad de Salamanca en 1503; a las ep esen aciones que en la p ime a mi ad del siglo XVI se hicie on de la Vi gen de Guadalupe de Méjico; a o a escul u a conse ada en el Co o del Monas e io de Guadalupe pe enecien e a la escuela b ulesa- oledana de Anequin de Egas, y a la alla que ocupa la pa e cen al del e ablo mayo de la Ca ed al se illana, ob a del Maes o Danca , hecha en e 1482 y 1497; pe o, según el S . To mo, «no nos bas a lo de Guadalupe, ni lo de Se illa, ni lo de Salamanca, pa a deja es ablecido como p ueba i e u able la con i mación g á ica y monumen al del ipo hispánico de la Inmaculada Concepción». Se necesi a llega , como ya hemos dicho señala el S . To mo, a me diados del siglo XVI pa a que nos encon emos con el ipo indudable de Inmaculada que se e en la sille ía al a del Pila , en un e ablo de A ila de la misma época y, sob e odo, al momen o en que Juan de Juanes pin a a el magní ico cuad o que an o con ibui ía a la di ulgación iconog á ica de la Inmaculada Concepción (1), en el cual, sob e la co ona que lle a la Vi gen, a una ilac e ia en la que se leen las palab as del Can a de los Can a es: To a pulch a es amica mea e macula o iginalis non es in e, a las que más adelan e nos hemos de e e i al habla de las igu as que deco an los la e ales del nicho en que es á la Inmaculada de Peña iel. Tenemos, pues, demos ado po un in es igado de an a sol en cia como el S . To mo, a cuyas conclusiones pod íamos añadi las de Edmundo Joly (2), la no exis enciá de ep esen aciones iconog á icas indudables de la Inmaculada con an e io idad al siglo XVI, y es po ello po lo que c eemos pode p esen a con el esco que e p oducimos la ep esen ación más an igua, conocida has a aho a en España, de la Vi gen en el Mis e io de su Concepción Inmaculada. Hemos señalado an es que, dada la cu iosa mane a de ep esen a al Niño, pod ía se una imagen alusi a al mismo iempo a la de oción, an a aigada en nues a pa ia, de la Expec ación del Pa o, a la que ha ía e e encia el pin o al ep esen a al Niño sob e el ien e de la Vi gen, y a la Inmaculada Concepción de Ma ía, c eando (1) Señala el S . To mo en el abajo ci ado aue ya «exis ie on Inmaculadas a» 10 JodJi^ An es que 1a que es e pin o hicie A», pe o Ias que cl A no ah más Au As ele idiu. (2) Edmundo Joly: La Mé e de Dieu dans la pensée, l'a el la ie. UNA REPRESENTACIÓN DE LA INMACULADA EN E SIGLO XV llS con ello un in e esan e ipo iconog á ico lleno de sen ido eológico en el que segu amen e end ía buena pa e algún Pad e Dominico de los que po en onces i ían en el Monas e io de San Pablo, pues no hemos de echa en ol ido que los Pad es del Concilio de Nicea de e mina on exp esamen e que «la composición de las imágenes eligio sas no debe deja se a la inicia i a de los a is as... El a e sólo pe enece al pin o , la o denación y la disposición pe enece a los Pa d es» (1). Con es a imagen, inspi ada posiblemen e po algún eligioso (2), se plasma ía po ez p ime a en nues o a e la ep esen ación de la Inmaculada Concepción de Ma ía, de la muje concebida sin pecado y p edes inada desde el comienzo de los siglos a se la Mad e de _ Dios hecho homb e, de aquella a la que se acomoda la sen encia de los P o e bios, Cap. 8, . 23-25, cuando dice: «des de los más emo os iempos ui cons i uida, desde los o ígenes, an es que la ie a uese. An es que los abismos ui engend ada yo, an es que uesen las uen es de abundan es aguas; an es que los mon es esen cimen ados, an es que los collados, ui yo concebida». Se ia de especial in e és pode ecoge aqui, jun amen e con una an ología de las ob as que en odo el siglo XV se esc ibie on pa a en salza la Inmaculada Concepción de la Vi gen, una colección de las ep esen aciones más an iguas que ue a de nues a Pa ia se lle a on a cabo, las cuales no se emon an más a ás de la echa que asignamos a-la nues a, y e íamos con ello, siguiendo a Mále (3), la ca encia de ep esen aciones iconog á icas de la Inmaculada en F ancia has a 1521 en que se hace el íp ico de Juan Bellegambe del Museo de Douai, sín esis magní ica de las ideas eológicas que en aquel en onces impe aban sob e la Inmaculada, de las que habían sido p incipales paladines Raimundo Lulio, Guille mo Gua a (IVale) y, más a de, Six o IV (4) y cómo había de pasa algún iempo oda- (1) Male • L'A eliegeux du XlII.e siécle en F anca. T. n, pág. 457. Pa ís, 1919. (2) No sé nos ocul a que no ue on p ecisamen e los Dominicos quienes se dis inauie on en la de ensa de la Inmaculada Concepción de Ma ía, pe o ampoco hemos de ol ida que San o Domingo, el undado de la O den, p oclamó, sin de ja luga a dudas su c eencia en la Inmaculada Concepción de la Vi gen, y es a esis que de endió en Tolosa con m los Albigenses, la demos ó con milag os al no a de el lib o en que es aba esc i a cuando el San o le a ojó al uego, delan e de sus enemigos. , , ^ ^ , i. • j , , , No ué sólo el Fundado el que c eyó y de endió la esis de la Inmaculada, sino que además compa ie on sus ideas o os eminen es dominicos españoles como San Vicen e Pe e , y en iempos pos e io es, F ay Luis de G anada. Aducimos es os' ejemplos po si alguien iene epa os en admi i que un do minico pudie a inspi a al pin o del esco de Peña iel la ep esen ación de la Inmaculada, habiendo sido es a O den la que más se esis ió a adhe i se plena men e a es a doc ina (3) Mále: Op. ci ada, omo III, págs. 209 y sigs. (4) Alas uey: Op. ci ., pág. 194. lié GRATINIANO NIETO GALLO ía has a consegui plasma el ipo iconog á ico que la C is iandad ansiaba. «La abla de Bellegambe, dice Mále, ué una en a i a aislada en F ancia; la idea, pa a llega a se popula , debia exp esa se bajo o mas más simples. »La emp esa e a di ícil. ¿Cómo ep esen a a la Vi gen en es ado de Concepción pu a? ¿Cómo c ee que ella había sido c eada sin acha po un dec e o de Dios, que exis ía en su pensamien o an es del co mienzo de los siglos? »En el siglo XV los a is as a a on de esol e el p oblema. Pen sa on en un p incipio en esa muje de que el Apocalipsis habla con . an o mis e io: Tiene la luna a sus pies, es ellas sob e su cabeza, el sol la en uel e. Pa ece más an igua que el iempo; ha sido c eada, sin duda, an es que el uni e so... »En los manusc i os del XV, sigue diciendo Mále, se encuen a una igu a de Vi gen de medio cue po que pa ece su gi de la media luna y que b illa como el sol. El g abado se apode ó de es e mo i o y le hizo popula . Se lee bajo una de es as imágenes, que es á odeada po la co ona del osa io, concep a sine pecca o, de modo que no se puede duda de que la Vi gen sob e la media luna (1) haya sido la p ime a ep esen ación simbólica de la Inmaculada Concepción. »En los p ime os años del XVI apa ece en e los anceses, una igu a de la Vi gen llena de poesía. Es una doncelli a, casi una niña oda ía, sus la gos cabellos cub en sus espaldas... Dios apa ece en cima de ella y p onuncia al e la las palab as del Can a de los Can a es: To a pulch a es amica mea e macula non es in e.» Palab as que, en pa e, se leen en el lado izquie do del nicho que enma ca la Inmaculada de Peña iel, en donde apa ece Salomón sos eniendo una ilac e ia en la que, en ca ac e es gó icos, dice ambién el au o del Can a de los Can a es: To a pulch a es amica mea, ase en ex emo elocuen e, po si ue an pocas las especiales ca ac e ís icas que la imagen iene, pa a a i ma nos más en la idea de que el esco de Peña iel e igia una de las más an iguas ep esen aciones de la Inmaculada, si bien apa ezca es a ep esen ación unida a la de la Expec ación del Pa o (2). Con ello el a is a que pin ó es e esco plas mó en él las dos cualidades undamen ales que di e encian a la Vi gen Ma ía de los demás mo ales: El habe sido concebida Inmacu- (1) Sob e el modo de dispone la luna a los pies de la Vi gen, In e ian de Ayaia, en la ob a ci ada, . II, págs. 186 y 187, hace cu iosas obse aciones, pe o no es a^ conco des con ellas los a is as, pues casi odos ponen la media luna« con las _ An es hemos señalado que ambién sob e la Inmaculada de la Capilla de saiizanes de Medina de Rioseco, se lee «To a pulch a es Ma ía, e macula o igi- naüs non es in e», ase que apa ece inco po ada a g an núme o de Inmaculadas cSuaiTl01a.S> UNA REPRESENTACIÓN DE LA INMACULADA EN EL SIGLO XV 117 lada y el habe sido Vi gen a pesa de se mad e, cualidades que an delicada y sublimemen e se can an en las le anías ma ianas. Después de habe ijado la iconog a ía de es e in e esan e esco, nos queda únicamen e deci unas palab as con e e encia a su echa y es ilo. Con e e encia a la p ime a, no dudamos en ija la en la p ime a mi ad del siglo XV, conside ando pa a ello la a caica man- do la que enma ca a la Vi gen, el b ocado de su única, la co ona con que se oca y, sob e odo, la g a ía de las insc ipciones que en el esco se leen, siendo es os los elemen os p incipales de juicio que enemos pa a pode echa la, ya que, como al p incipio dijimos, su a e no es lo su icien emen e cla o pa a que nos pe mi a po si solo encaja es a ob a en una de e minada escuela; po es o mismo, no c eemos que anda Pos muy ace ado cuando dice que hay que cla si ica es a ob a «hacia el Maes o de San Ilde onso o hacia su al ededo » (1). Bas a eco da , siquie a sea de memo ia, la delicadeza de dibujo y inu a c omá ica que se da en las magní icas ablas conse adas en el Museo Nacional de Escul u a de Valladolid, pa a pode a i ma de un modo e minan e lo lejos que de ellas queda el esco de Peña- iel, en donde ni el dibujo es pe ec o ni el colo ido es á combinado con la habilidad ca ac e ís ica del Maes o de San Ilde onso. Así pues, sin a e e nos a encuad a es e esco al ededo de un de e minado Maes o, cosa nada ácil, podemos asigna le una echa con cie a p ecisión; y en consecuencia, eniendo en cuen a las a i maciones que To mo, po lo que se e ie e a España, y Mále, po lo que se e ie e a F ancia, hacen al a a de la echa en que el ema de la Inmaculada apa ece en el a e, llegamos a la conclusión de que el esco de Peña iel cons i uye una de las más an iguas ep esen aciones —acaso la más ieja— de la Inmaculada, ya que en e lo an e io que conocemos no hay nada que pueda conco da con es e ema, a pesa de que la ep esen ación de la Vi gen con el Niño en el egazo sea an» an igua como el p opio a e c is iano, como puede e se en el dibujo que omado de un esco de las Ca acumbas ep o ducimos en la lámina IX (2), en el que se e San a Ana, San a Isa bel y la Vi gen en el cen o con el Niño en el egazo, sin que ni en es a ni en o as ob as pos e io es que e igian el mismo ema podamos as ea nada que nos haga p esen i lo que con an a p ecisión se e igia en el esco de Peña iel. Sin que nada enga que e , desde el pun o de is a a ís ico, con el esco que ocupa la pa e cen al del nicho, ya que esponde a un (1) His o y... Vol. IV, pág. 411. (2) Se publica en el omo V, 2.» pa e, pág. 2022 del Dic ionnai e d'A cheologie Ch e iénne e de Li u gie, de Cab ol e Lec ec. % ■:sí i Lám. VI.—Nicolás Flo en ino. La Visi ación. Re ablo de la Ca ed al Vieja de Salamanca. De alle. (Fo . A chi o Mas). Va I ■ . • . .V » ^ . -■■■ ; ■ ■'■' . -í .- Lám. VIII.—La Anunciación. De alle de una de las pue as del claus o de la Ca ed al de León. (Fo o A chi o Mas). } .V. U--'.;.; '' ' - 'i l>MW||Mkl> 1» Lám. IX.—F esco de las ca acumbas. (Dibujo omado de Cab ol e Lec ec Dio. d'A ch. Ch e ienne). - "* 0 Lam. X.—Angel de la Anunciación. En el lucillo de la Inmaculada de Peña iel Museo A queológico de Valladolid. «S. ■0 K ■ .n. "* " - - í- Lam. XI.—Vi gen de la Anunciación. Lucillo de la Inmaculada de Peña iel Museo A queológico de Valladolid. Lám. XII.—Salomón (de alle), en el lado izquie do Inmaculada de Peiia iel. Museo A queológico de Valiaaoiiu. ni,.j /: V Lám. XIII.—Isaías (de alle), en el lucillo de la Inmaculada de Peña lel. Museo A queológico de Valladolid.