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El rey Leovigildo, unificador nacional

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El rey Leovigildo, unificador nacional

Author: Reinhart, William
Publisher: Universidad de Valladolid
Year: 1944
Source: https://uvadoc.uva.es/bitstream/10324/29833/1/BSAA-1944-1945-11-ReyLeovigildoUnificadorNacional.pdf
■_"
'*1
EL
REY
LEOVIGILDO,
UNIFICADOR
NACIONAL
Habían
anscu ido
ya
cien
años
desde
el
desmo onamien o
del
{. an
Impe io
omano,
pe o
seguía
la
ines abilidad
en e
los
pueblos
encedo es
y
undado es
de
nue os
Es ados
en
el
o be
omano.
Les
al aba
una
cohe encia
espi i ual,
debido
p incipalmen e
a
la
he e
ogeneidad
eligiosa,
acial
y
cul u al.
Se
de umba on
p on o
a ios
de
es os
Es ados,
como
los
de
los
os ogodos,
gépidos,
ándalos
y
hunos,
y
en
cambio
ue on
abso bidos
o os,
como
los
de
los
sue os,
bu gun-
dos
y
alamanos,
po
sus
ecinos
más
pode osos
y
mejo
unidos.
Nues a
península
ambién
su ía
en onces
un
cambio
polí ico
ascenden al
al
habe
sido
di idida
po
los
in aso es
ge mánicos.
No
se
los
opuso
ninguna
esis encia,
oda
ez
que
aún
al aba
a
su
población
aquel
espí i u
de
unión
y
ciudadanía
que
no
pudo
su gi
du an e
el
dominio
omano,
en
que
la
península
sólo
o maba
una
en idad
adminis a i a,
pe o
no
nacional.
Po
ello,
lejos
de
opone se
a
los
in aso es,
sen ían
los
hispánicos,
según
O osio
y
Sal iano,
más
bien
cie o
ali io,
espe ando
que
aquéllos
se ían
llamados
al
ez
a
es ablece
la
jus icia
y
la
p ospe idad.
Dueños
los
isigodos,
a
p incipios
del
siglo
VI,
de
la
mayo
pa e
de
la
península,
u ie on
la
desg acia
de
no
ene
unos
eyes
que
supie an
consolida
y
o alece
su
nue o
país,
y
es a
debilidad
polí
ica
supo
ap o echa la
hábilmen e
el
g an
Jus iniano
pa a
sus
planes
del
enacimien o
del
impe io
omano
uni e sal.
Habiendo
ya
des
uido
los
einos
os ogodos
y
ándalos,
las
gue as
ci iles
en
la
His-
pania,
a
mediados
del
siglo
VI,
le
o ecie on
excelen e
opo unidad
pa a
inco po a la
a
su
Impe io,
y
casi
es u o
a
pun o
de
consegui lo.
Su
mue e,
sin
emba go,
y
la
sucesión
al
ono
bizan ino
del
débil
Jus ino
II,
al e ó
p on o
el
cuad o
polí ico,
ya
que
en
el
año
568
cayó
I alia
en
manos
de
los
longoba dos.
Fué
el
mismo
año
cuando
hubo
ambién
un
acon ecimien o
im
po an e
en
la
península
hispánica.
El
ey
isigodo
Liu a
I
se
limi ó
a
la
gobe nación
de
la
p o incia
Na bonense
y
nomb ó
a
su
he mano
■
Leo igildo
pa a
gobe na
la
Híspanla,
con
Toledo
como
capi al.
Con
es e
ey
ecibió
po
in
el
eino
isigodo
su
p ime
mona ca
de
g an
alla,
que
en
cuan o
a
sus
ap i udes
polí icas
y
mili a es
sob esalía
de
odos
los
demás
de
es e
eino
98
WM.
REINHAR
LA
LUCHA
POR
LA
UNIFICACION
POLITICA
Los
p oblemas
a
esol e
que
se
p esen a on
a
Leo igildo
ue on,
según
Juan
Bicla a,
p incipal
c onis a
de
aquella
época,
di e sos
y
di íciles.
Has a
en onces
había
sido
some ida
solamen e
una
g an
pa e
de
la
península,
y
g andes
egiones
e
isio es
conse aban
su
independencia
bajo
égulos
y
nobles
e i o iales.
En
el
No oes e
exis
ía
aún
el
eino
sue o
con
B aga
como
capi al,
y
odo
el
li o al
me i
dional,
con
una
pa e
de
Le an e,
se
encon aba
en
manos
de
los
Bizan inos.
Es os
cons i uye on
el
mayo
pelig o,
pues
amenazaban
con
sus i ui
la
idea
nacionalis a
isigoda
po
la
adición
uni e sa
lis a
omana
con
ayuda
de
los
p opios
hispánicos
omanizados.
Po
lo
an o,
u o
que
di igi
Leo igildo
sus
p ime as
campañas
con a
ellos,
cayendo
Málaga
y
la
Bas e ania,
ya
en
el
p ime
año,
en
sus
manos.
Du an e
los
dos
años
siguien es,
se
apode ó
de
ex ensas
co
ma cas
con
Có doba
y
Sidonia.
No
pudo
Leo igildo
con inua
sus
campañas
de
libe ación
en
el
Su ,
pues
se
le
p esen a on
o as
en
el
No e
de
su
país.
Allí,
en
especial
en
la
cuenca
del
Due o,
apenas
ha
bía
cambiado
el
égimen
e i o ial
y
seguía
la
si uación
polí ica
aún
bajo
la
in luencia
de
los
«possesso es»
locales,
que
no
se
decidían
a
econoce
la
sup emacía
isigoda.
Aquella
egión
enía
como
ecino
el
eino
sue o,
que
nunca
había
enido
aspi aciones
sob e
ella.
Cam
bia on
las
cosas
con
el
ey
Mi o,
quien,
al
e
que
Leo igildo
se
dis
ponía
a
conquis a
el
es o
de
la
Península,
se
adelan ó
a
él
cuando
es aba
aún
ocupado
en
la
Bé ica,
empezando
a
su
ez
una
campaña
con a
los
«Ruccones»,
que
se
supone
habi aban
una
pa e
de
los
mon es
cán ab os.
Desde
allí
se
p oponía
ma cha
a
la
«Saba ia»,
pequeña
coma ca
al ededo
de
Zamo a.
Leo igildo,
al
da se
cuen a
de
los
planes
de
su
i al,
suspendió
la
gue a
en
la
Bé ica
y
se
ade
lan ó
a
su
ez
a
és e,
ocupando
en
el
año
573
la
Saba ia.
Poco
des
pués,
en
574,
ealizó
o a
expedición
a
Can ab ia
y
ocupa
Amaya,
con inuando
luego
su
ma cha
al
país
de
la
«Au egense»,
cuya
si ua
ción
es
algo
dudosa.
Es e
gozaba
bajo
su
égulo,
Aspidio,
una
inde
pendencia
casi
absolu a
y
se
había
suble ado
con
el
p obable
auxilio
de
los
sue os.
Leo igildo
se
apode ó
de
la
ciudad
p incipal
A egia
e
hizo
p isione o
a
Aspidio
y
su
amilia,
incau ándose
de
sus
bienes.
Después
emp endió,
en
576,
una
campaña
p opia
con a
el
ey
Mi o,
a
quien
de o ó.
Mi o,
sin
espe anza
ya
de
ob ene
éxi o
con a
los
isigodos,
le
o eció
la
paz.
Leo igildo
la
acep ó,
pues
enía
que
.p o
segui
su
expedición
con
c uel
ene gía
en
el
No e.
So ocó
ebeliones
y
debili ó
la
nobleza,
con iscando
sus
bienes
e
implan ando
po
in
su
dominio
allá.
Habiendo
mue o
Liu a
en
el
año
572,
quedó
desde
en onces
Leo
igildo
como
ey
único.
Pe
aquel
iempo
.habla
con aíio
segando
EL
REY
LEOVIGILDO,
UNjFICADOR
NACIONAL
99
ma imonio
con
Goswin a,
iuda
del
ey
A anagildo
y
e ien e
a ia-
na.
Los
dos
hijos
de
Leo igildo,
Reca edo
y
He menegildo,
ue on
dé
su
p ime
conso cio,
sin
que
se
sepa
con
segu idad
el
nomb e
de
su
mad e
(1).
Aun
le
quedaban
po
some e
o as
egiones,
y
se
sabe
que
los
« ús icos»
de
O óspeda
o ecie on
bas an e
esis encia
has a
que
ue
on
encidos.
La
si uación
de
es a
coma ca
ué
obje o
de
a ias
con
je u as,
y
pa ece
que
debe
buscá sela
en e
Baza
y
Guadix.
La
p o
ximidad
de
la
zona
ocupada
po
los
bizan inos
hace
sospecha
una
ayuda
de
pa e
de
és os
a
los
ebeldes.
Te minadas
es as
campañas,
quedaba
some ida
casi
oda
la
Pe
nínsula
has a
la
on e a
sue a.
Fué
en
aquel
iempo
cuando
undó
Leo igildo
en
la
Cel ibe ia
una
ciudad,
a
la
que
en
hono
de
su
hijo
Reca edo
puso
el
nomb e
de
Reccopolis.
La
amu alló
ue emen e
y
concedió
cie os
p i ilegios
a
los
p ime os
habi an es
(2).
Consolidado
el
pode ío
polí ico
de
su
eino,
se
ocupó
el
mona ca
en
da
a
és e
cie o
esplendo
cul u al
y
pe sonal.
Mandó
cons ui
palacios
e
iglesias
y
es ableció
en
Toledo
una
Co e
Real
al
es ilo
omano,
e is iendo
el
mona ca
además
a
la
ealeza
de
a ibu os
ex
e nos.
Has a
en onces
los
eyes
isigodos
no
se
di e encia on,
según
las
cos umb es
ge mánicas,
de
los
demás
nobles.
También
se
p esen ó
an e
sus
subdi os
en
el
solio,
a a iado
con
una
es idu a
de
pú pu a
y
ado nado
con
una
co ona.
P obablemen e
implan ó
Leo igildo
es as
inno aciones
y
o as
semejan es
pa a
da
más
elie e
a
la
ins i u
ción
moná quica,
a
pesa
de
encon a
cie a
oposición
en e
la
no
bleza.
P incipalmen e
a ó
de
imp esiona
a
sus
súbdi os
omanos,
que
en
núme o
de
sie e
millones
cons i uían
la
g an
mayo ía
de
la
población,
mien as
la
de
o igen
godo
no
llegó
a
alcanza
la
ci a
de
cien
mil
almas.
Había
c ecido
en e
an o
el
p es igio
de
Leo i
gildo
como
undado
de
la
unidad
nacional
hispánica,
conseguido
po
p ime a
ez
en
la
his o ia
de
la
Península.
Llegó
a
se
igualmen e
el
Juez
sup emo
y
el
Legislado
de
oda
la
nación.
No
han
llegado
a
nues os
días
pin u as
o
escul u as
de
es e
mo
na ca,
pe o
se
obse a
su
e igie
con
la
es idu a
eal
en
las
monedas
que
mandó
acuña .
(1)
Hay
dos
e siones
po
c onis as
pos e io es;
la
que
más
ecuen emen e
so
sos iene
es
que
la
p ime a
muje
de
Leo igildo
e a
Teodosia,
hija
de
Se e iano,
Duque
de
Ca agena,
y
he mana
de
San
Fulgencio,
Leand o
y
San
Isido o
y
de
la
San a
Flo en ina.
La
o a
e sión
habla
de
una
p incesa
anca.
(2)
Fué
des uida
du an e
la
in asión
á abe.
Su
si uación
ué
dudosa
has a
aho a,
pe o
se
la
descub ió
encima
de
un
ce o
jun o
a
Zo i a,
en
la
desembocadu a
del
ío
Guadiela
al
Tajo.
En
el
año
1944
hizo
Juan
Cab é
las
p ime as
exca aciones
descub iendo
la
mu alla,
los
undamen os
de
una
basílica
y
es os
de
columnas
e c'
Se
espe an
esul ados
impo an es
en
u u as
exca aciones.
Los
edi icios
de
Recco
polis
si ie en
a
los
á abes
pa a
la
cons ucción
de
una
Alcazaba,
así
como
pa a
la
edi :cac:cn
de
la
ac ual
aldea
Zo i a.
En
Reccopolis
ue on
acuñadas
monedas
de
o o
po
a ios
eyes.
i60
WM.
REINHART
LA
REFORMA
MONETTARIA
T asladado
el
pode ío
isigodo
desde
las
Galias
a
Hispania,
se
empezó
en
seguida
a
ba i
monedas
de
o o,
es
deci ,
sueldos
y
ien es.
Mien as
los
p ime os
e an
de
ipo
omano,
pa a
los
úl imos,
que
se
acuña on
en
mucho
mayo
núme o,
se
es ableció
un
ipo
p opio,
con
la
«Vic o ia»
alada
en
el
e e so.
AmbáS
monedas
lle a on,
en
los
p ime os
iempos,
de
acue do
con
un
an iguo
p i ilegio
de
los
em
pe ado es
omanos,,
los
nomb es
impe iales
con empo áneos.
Leo i-
gildo
ué
el
p ime
mona ca
que
ompió
con
es a
cos umb e,
poniendo
su
p opio
nomb e
en
las
monedas
áu eas.
Ya
con
an e io idad
se
habia
sup imido
los
nomb es
de
los
em
pe ado es
bizan inos,
dado
la
enemis ad
einan e
con
la
Co e
de
Cons an inopla,
y
asi
emos
la
g an
mayo ía
de
los
ien es
ba idos
desde
las
mi ades
del
siglo
VI
has a
los
iempos
de
Leo igildo
con
leyendas
compues as
de
le as
con usas
y
del
odo
ilegibles
(Piezas
núme os
1
a
3
de
la
lámina
I).
Sólo
en
un
alle
del
Su
de
Es
paña,
al
ez
de
Se illa,
se
seguía
g abando
los
nomb es
de
Jus iniano
y
Jus ino
II,
y
como
cosa
in e esan e
exis en
es
ien es
que
ense
ñan
cla amen e
la
e olución
acuñado a
hacia
la
nue a
ins i ución
o denada
po
Leo igildo.
La
moneda
núm.
4
aun
señala
leyendas
bi-
"zan inas,
es
deci ,
en
un
lado
el
nomb e
de
Jus ino
II
(567-578)
y
en
el
o o
la
Vic o ia
isigó ica
es ilizada
con
la
leyenda,
aunque
de
ec uosa,
de
VICTORIA
AUG.
La
pieza
núm.
5
es
de
ipo
de
ansición,
pues
conse a
ín eg a
men e
el
an e so,
lle ando
sin
emba go
en
el
e e so
ya
el
nomb e
de
LIÜVIGILDI
REGIS.
En
la
p óxima
moneda,
la
núm.
6,
ya
apa ece
es a
leyenda
con
el
nomb e
eal
en
ambos
lados.
Es as
monedas
nos
ayudan
en
echa los
po
el
einado
de
Jus ino
II,
y
podemos
supone
que
ue on
ba idos
en
los
años
573
a
575,
o
sea
en
los
años
que
seguían
a
los
iun os
de
Leo igildo
sob e
los
bizan inos.
En
aquel
iempo
se
empezó
a
al e a
las
leyendas
ambién
en
o os
alle es
mone a ios
hispánicos,
como
lo
no amos
po
las
mone
das
núms.
7
a
9,
que
salie on
de
los
alle es
que
acuñaban
an e io
men e
los
ien es
núms.
2
y
3.
Los
ien es
de
los
núms.
2
y
7
se
a ibuyen
a
la
ceca
de
Mé ida,
mien as
los
núms.
3,
8
y
9
salían
del
alle
de
Toledo.
El
ey
se
ep esen a
en
és os
icamen e
a a iado,
.
y
la
leyenda
del
an e so
es
de
LIUVIGILDUS,
y
el
e e so
mues a
INCLITÜS
REX.
Abajo
queda
la
ab e iación
ONO
como
eminiscencia
de
los
áu eos
bizan inos:
CONOB
==
CONs an inopla
y
OB yzum
(o o
ino).
Pocos
años
después
se
in oduce
un
nue o
e e so:
la
C uz
sob é
g adas.
El
an e so
sigue
con
el
nomb e
del
ey,
y
como
no edad
lle a
al
e e so
el
nomb e
del
alle
mone a io
con
un
p edicado
al
mona ca.
EL
REY
LEOVIGILDO,
UNIFICADOR
NACIONAL
101
En e
los
ian es
de
es e
ipo
des aca
la
pieza
núm.
10,
de
Reccopolis,
con
las
leyendas
de
LIUVIGILDUS
REX
y
RECCOPOLITA.
Los
núme
os
11
y
12
son
de
Toledo
e
Hispalis,
espec i amen e.
Cuando
se
acuñaban
odas
es as
monedas,
aun
no
había
una
o denación
mone a ia
uni o me
pa a
odo
el
país,
lo
que
desp ende
mos
po
la
a iación
de
los
ipos
y
las
leyendas
y
po
úl imo
am
bién
de
los
pesos
de
los
ien es.
Al
inmig a
los
isigodos,
acuñaban,
al
igual
como
en
su
eino
olosano,
de
acue do
con
el
sis ema
mone
a io
omano,
c eado
po
Cons an ino
el
G ande.
Su
base
e a
el
«so
lidas
áu eos»,
que
pesaba
1-72
de
la
lib a
omana,
o
sea
de
4.548
g a
mos.
El
peso
del
íen e,
po
lo
an o,
e a
de
1,52
g amos.
En
la
pa e
occiden al
de
la
península
ci culaba
en onces,
al
lado
de
las
monedas
omanas,
un
buen
núme o
de
sueldos
y
ien es
emi idos
en
el
eino
de
los
sue os,
que
no
ue on
acuñados
de
acue do
con
el
sis ema
mé ico
omano,
sino
con
pesos
in e io es,
o
sean
de
sólo
3,75
y
1,25
g amos
(1).
Pa ece
que
hubo
endencia
de
pa e
de
los
hispano- isigo-
dos
en
la
segunda
mi ad
del
siglo
VI
en
amolda
el
peso
de
sus
ien es
a
aquéllos,
pues
la
g an
mayo ía
de
los
ien es
isigodos
de
aquel
iempo
señalan
pesos
de
sólo
1,20
a
1,30
g amos,
incluso
odos
los
ien es
de
Leo igildo
con
su
bus o
a
la
de echa.
Su gie on
p oba
blemen e
Incon eniencias
y
as o nos
en
el
me cado
in e nacional
po
habe se
abandonado
el
sis ema
omano,
y
Leo igildo
in odujo
po
in
una
e o ma
adical:
Empezó
a
emi i
una
nue a
se ie
de
ien es,
comple amen e
dis in os
de
los
an e io es,
y
es ableció
al
mismo
iempo
el
sis ema
mé ico
omano.
Los
nue os
ien es
enseñan
el
mona ca
en
ambos
lados;
el
an e so
lle a
el
nomb e
del
ey,
y
el
e e so
el
alle
mone a io
jun o
con
un
epí e o,
gene almen e
«Jus-
us»
o
«Plus».
Es e
nue o
ipo
de
moneda
(los
núms.
13
y
14)
quedó
inmo ilizado
du an e
las
p óximas
decenas
de
años,
has a
que
Rec-
ces in o
ol ió
a
usa
de
nue o
el
segundo
ipo
de
la
moneda
de
Leo igildo
con
su
bus o
a
la
de echa.
Se
man enía
igualmen e,
con
pocas
excepciones
pasaje as,
el
peso
de,
ap oximadamen e,
1,5
g a
mos
po
íen e.
Du an e
el
einado
de
Leo igildo
se
aumen ó
mucho
el
núme o
de
cecas,
de
las
cuales
hoy
conocemos
unas
ein e.
'
Po
úl imo,
debe
añadi se
algunas
palab as
sob e
los
sueldos
i
sigodos,
que
has a
aho a
ue on
desconocidos.
Los
a é
po
p ime a
ez
en
el
«Deu sches
Jah buch
ü
Numisma ik»,
1940-41
(2),
y
de
mos é
que
un
buen
núme o
de
los
sueldos
mencionados
en
las
uen es
li e a ias
du an e
la
mona quía
isigoda
e a
de
cuño
p opio.
La
ma-
(1)
Véase
Wm.
Reiuha :
«El
eino
hispánico
de
los
sue os
y
sus
monedas»,
en
A chi o
Español
de
A queología,
núm.
49,
1942.
(2)
«Die
Münzen
des
was gc ischen
Reiches
on
Toledo».
Un
nue o
es umo,
ya
en
p ensa,
apa ece á
en
el
núm.
60
del
A chi o
Español
de
Ai-queologia
de
1945.

102
WM.
REINHART
yo ía
de
ellos
ue on
emi idos
en
la
p ime a
mi ad
del
siglo
VI
y
lle an
po
lo
an o
los
nomb es
de
los
empe ado es
bizan inos
con
empo áneos.
Recien emen e
econoció
D.
Pió
Bel án
un
sueldo
de
Leo igildo
en
un
ca álogo
de
subas a
de
la
casa
Schulman,
de
Ams-
e dam,
de
1935,
conside ado
allí
como
de
los
eyes
longoba dos
(nú
me o
15).
Su
leyenda
del
an e so
es á
algo
con usa,
pe o
en
el
e e so
puede
lee se
el
nomb e
de
Leo igildo.
Es a
pieza
demues a
que
seguía
la
acuñación
de
sueldos,
aunque
en
núme o
muy
educido,
has á
los
iempos
de
es e
mona ca.
INNOVACION
CONSTITUCIONAL
Y
REFORMA
LEGISLATIVA
O a
no edad,
es a
ez
cons i ucional,
ué
el
nomb amien o
de
sus
hijos
Reca edo
y
He menegildo
como
«conso es»,
medida
que
al
mismo
iempo
asegu aba
la
sucesión
pa a
su
amilia.
Sus
hijos,
desde
en onces
lle a on
el
i ulo
de
«Dux»,
con iándoles
al os
ca gos
po
lí icos.
Impo an e
ha
sido
la
labo
e o mado a
de
Leo igildo
en
el
e
eno
legisla i o.
Según
una
ase
de
San
Isido o
de
Se illa,
«co igió
odo
lo
que
no
le
pa ecía
habe
quedado
bien
es ablecido
po
Eu ico,
ag egó
muchas
leyes
omi idas
y
qui ó
o as
supé luas».
Pa ece
se
gu o
que
el
Código
Eu iciano
enia
en onces
ca ác e
de
e i o ia
lidad,
asun o
hoy
muy
discu ido
(1).
Además,
.según
lo
comp obó
Ga cía
Gallo,
es
p obable
que
ambién
u o
al
ca ác e
el
B e ia io
de
Ala ico
II,
al
cual
Teudis
había
añadido,
unos
ein a
años
an es,
sus
p opias
leyes.
El
B e ia io,
p omulgado
en
el
año
506,
segu a
men e
ué
in oducido
en
seguida
en
la
Híspanla,
con
su
población
en onces
casi
ín eg amen e
omana.
Pos e io men e,
es
deci ,
du
an e
la
egencia
del
ey
os ogodo
Teodo ico
con
su
polí ica
p o
omana,
asi
como
du an e
el
einado
de
su
discípulo
Teudis,
no
debe
habe
habido
cambio
alguno
en
la
aplicación
del
B e ia io.
Desde
luego
es
segu o
que
los
isigodos,
al
inmig a
a
Híspanla,
aje on
ambién
el
Código
de
Eu ico,
pe o
se
asen a on
en
una
egión
que
hoy
puede
se
iden i icada
po
los
hallazgos
a queológicos,
mejo
dicho,
po
las
nec ópolis
isigodas,
en
una
ex ensión
que
coincide
poco
más
o
menos
con
la
de
Cas illa
la
Vieja
(2).
Tal
ez
con inuaba
allí
la
0
,
(1)
Véa^
A.
Ga cía
Gallo:
«Nacionalidad
y
e i o ialidad
del
Del^pcho
pn
Eí?-
pana»
en
el
Anua io
del
De .
Esp..
T.
xm,
1936-41.
así
como
la
¿Sémic^
eñ
no
de
^ e
abajo
po
Paulo
Me ea
(Bol.
de
la
Facul .
de
iS-e^ho^nl^e??
^
1944),
así
como
de
Ems
Heymann
en
la
Zei sch i
d
Sa ign
S i ^g,
1943,
y
de
Angel
López
Amo
en
la
Re is a
A bo ,
1944.
Po
úl imo
*
Wm
Visigodos»,
en
el
Anua io
d¿
PeniSuIa'L'T cnTiS
B^^
EL
REY
LEOVIGILDO,
UNIFICADOR
NACIONAL
103
aplicación
del
Código
de
Eu ico jun o
con
las
leyes
consue udina ias
de
ellos,
pa e
de
las
cuales
siguie on
en
uso,
p ecisamen e
allí,
has a
en
los
siglos
de
la
econquis a.
Desde
luego
es
signi ica i o
pa a
la
idea
nacionalis a
de
Leo igildo,
el
no
habe
usado
el
B e ia io
omá
nico
como
base
de
su
nue o
Código
e i o ial,
llamado
más
a de
«Codex
Re isuS'^,
sino
el
de
Eu ico
con
sus
de echos
omanos
y
godos.
LA
LUCHA
RELIGIOSA
Las
uen es
con empo áneas
nos
hablan
de
la
g an
ene gía
con
que
Leo igildo
e i icó
su
ob a
de
eo ganización
in e io ,
y
ello
se
obse a
an e
odo
en
las
cues iones
eligiosas,
que
con inuamen e
se
enlazaban
con
las
polí icas.
Leo igildo
de endió
como
a iano
su
p o
pia
eligión,
pe o
más
bien
po
una
con eniencia
polí ica.
De
acue do
con
la
concepción
ge mánica,
eunió
Leo igildo
en
su
pe sonalidad
an o
el
pode
gube namen al
como
la
je a u a
de
la
Iglesia
a iana.
Su
ideal,
po
lo
an o,
e a
llega
a
una
comunidad
eligiosa,
conse
ando
él
su
al a
posición
eclesiás ica
y
c eando
así
una
Iglesia
na
cional
con
su
sede
en
Toledo,
es
deci ,
con
independencia
comple a
de
Roma.
Desde
que
los
ancos,
y
úl imamen e
los
sue os,
se
con i ie on
al
ca olicismo,
queda on
los
godos
a íanos
encla ados
en e
un
mundo
de
in luencia
eligiosa
omana.
Es a
si uación,
lejos
de
in imida
a
Leo igildo,
le
animó
aún
más
a
lucha
pa a
mejo a
la
posición
de
su
c edo.
Conocía
las
aspi aciones
de
los
bizan inos,
aún
sus
ecinos
del
Su ,
y
debía
pensa
que
en
algún
iempo
enide o
eanuda ían
sus
an iguos
planes,
con ando
siemp e,
como
aliados
espi i uales,
con
sus
p opios
hispánicos.
Semejan e
'
pelig o
exis ía
con
los
ancos,
enemigos
desde
los
iempos
de
Clodo eo,
pudiendo
és os
con a
siem
p e
con
los
sue os,
sus
aliados
na u ales.
De
con e i se
oda
la
po
blación
del
eino
isigodo
a
una
eligión
dis in a
y
di igida
desde
Toledo, se
e i a ía,
según
el
juicio
de
Leo igildo,
cualquie
gue a
u u a
o iginada
po
ideales
eligiosos,
an o
más
cuan o
que
en
aquel
iempo
la
ida'
espi i ual
gi aba
cons an emen e
sob e
emas
dogmá
icos,
llegándose
en
muchos
casos
a
conspi aciones
y
campañas
bélicas.
Leo igildo,
pa a
log a
su
in,
in i ó
p ime o,
an o
a
los
obispos
ca ólicos
como
a
los
a íanos,
pa a
celeb a
jun as
comunes,
con
la
espe anza
de
que
sus
discusiones
sob e
cues iones
dogmá icas
pudie
an
sua iza
las
di e encias
que
sepa aban
las
dos
eligiones.
No
ha
biendo
podido
log a
nada
p ác ico,
mandó
celeb a ,
en
el
año
580,
un
sínodo,
in eg ado
únicamen e
po
obispos
a íanos
y
con
asis encia
de
algunos
nobles,
pa a
busca
una
ó mula
de
unión
de
los
dos
c edos,
ya
po
medios
más
se e os.
Como
esolución
de
és a,
se
de
cla ó
la
eligión
a iana
como
la
única
y
e dade a
del
c is ianismo,
104
WM.
REINHART
in i ando
a
oda
la
población
del
eino
a
con e i se
a
ella.
Se
dis
puso
además
aboli
el
ebau ismo,
y
bas aba
la
imposición
de
las
manos
y
la
decla ación
ju ada:
«Glo ia
Pa i
pe
Filium
in
Espi i u
Sanc o»,
sus i uyéndose
así
los
«e »
del
E angelio
po
las
p eposi
ciones
«pe »
e
«in»,
pues
en
es o
consis ía
la
di e encia
undamen al
en e
ambas
eligiones.
Pa a
acili a
aún
más
la
con e sión,
admi ió
Leo igildo
pos e io men e
o as
concesiones
dogmá icas
e
hizo
p o
nuncia
po
in
la
igualdad
de
Jesuc is o
con
Dios
Pad e.
Es o
lo
con-
li ma
G ego io
de
Tou s
po
el
ela o
de
un
embajado
que
acababa
de
eg esa
de
Toledo,
y
que
añadió
que
dicha
igualdad
al
ez
se
ex ende ía
ambién
al
Espi i u
San o.
Po
odo
ello
emos,
pues,
una
condescendencia
g ande
de
pa e
del
ey
pa a
la
ealización
de
su
ideal
en
el
e eno
eligioso.
E ec i
amen e,
log ó
la
con e sión
a
la
e
a iana
de
algunos
obispos,
en e
ellos
Vicen e,
de
Za agoza,
y
muchos
p esbí e os
con
sus
pa oquias,
pe o
la
g an
mayo ía
seguía
iel
al
ca olicismo.
No
pocos
le
hicie on
anca
oposición,
y
p incipalmen e
Masona,
el
amoso
obispo
de
Mé-
ida,
a
quien
Leo igildo
luego
des e ó
y
quiso
sus i ui
po
el
obispo
Suna,
pe o
que,
sin
emba go,
pudo
ol e
a
jsu
sede
después
de
es
años.
Tal
oposición
al
nue o
o den
eligioso
ocasionó
a
su
ez
el
em
pleo
de
medios
igu osos,
con a
és os,
llegándose
a
más
des e a-
mien os
de
obispos
ca ólicos.
His o iado es
pos e io es
hablan
am
bién
de
enca celamien os
se e os
y
has a
de
ejecuciones,
da os
que
sin
emba go
no
mencionan
las
uen es
con empo áneas.
La
mue e
p ema u a
de
Leo igildo
hizo
acasa
odos
los
es
ue zos
con a
la
eligión
ca ólica,
en
los
que
ni
siquie a
encon aba
apoyo
en
su
p opia
amilia,
pues
sus
dos
hijos
se
habían
con encido
de
la
imposibilidad
de
la
ealización
de
los
planes
de
su
pad e.
He
menegildo
ué
el
p ime o
que
había
sido
ganado
pa a
la
e
ca ólica,
mien as
Reca edo,
suceso
de
su
pad e,
e i icó
la
unidad
eligiosa
en
un
e eno
más
eal
y
de
acue do
con
los
ideales
ya
es ablecidos
en
odo
el
mundo
c is iano
El
LEVANTAMIENTO
DE
HERMENEGILDO
La
con e sión
de
He menegildo
ya
debió
habe se
e ec uado
poco
después
de
su
casamien o
con
Ingunde,
hija
de
la
eina
anca
B u-
nehilda,
de
sang e
isigoda
(1).
Segu amen e
no
conocía
su
pad e
su
inclinación
eligiosa,
pues
es
de
supone
que
no
le
hubie a
designado
en
el
año
579
como
Dux
de
la
Hé ica,
cen o
de
ca olicismo,
con
Lean
d o
como
obispo
de
Se illa.
Fué
és e
quien
un
año
después
e ec uó
el
ebau ismo
de
He menegildo
pa a
el
ca olicismo.
Leand o,
al
ez
(1)
E a
hija
del
ey
A anagildo
y
ué
casada
con
Slgibe o,
ey
de
Aus asia.
EL
REY
LEOVIGILDO,
UNIFICADOR
NACIONAL
105
po
inspi ación
de
su
p oséli o,
se
ué
poco
después
a
Cons an inopla
en
busca
de
auxilio,
sin
pode
consegui lo
de
modo
e icaz
du an e
los
es
años
de
su
es ancia
allá.
La
disc epancia
en e
pad e
e
hijo
se
agudizó
aún
más
cuando
He menegildo
se
hizo
i ula
ey,
en ando
en
un
pac o
bélico
con
los
bizan inos.
Mandó
además
ba i
monedas
de
o o
con
la
leyenda
«He
menegildo
Rex»,
e
hizo
echa
los
documen os
públicos
a
base
de
los
años de
su
einado.
Finalmen e
celeb ó
o o
con enio
con
el
ey
sue o
Mi o,
a
quien
si ió
es a
alianza
pa a
pode
lucha
con
Leo lgüdo,
es a
ez
con
mayo es
p obabilidades
de
éxi o.
La.
con e sión
de
He menegildo
ya
no
e a
de
índole
amilia
y
eligioso;
u o
que
ene
una
g a e
epe cusión
polí ica.
El
mismo
c onis a
Juan
Bicla a,
obispo
ca ólico,
pe seguido
po
Leo lgüdo
y
des e ado
en
las
mon añas
de
Ge ona,
lejos
de
emplea
palab as
de
censu a
con a
és e,
cali icó
la
conduc a
de
He menegildo
como
un
ac o
de
ebeldía
que
es o baba
la
paz
y
o iginó
el
le an amien o
de
oda
la
p o incia
con a
el
ey.
Igualmen e
San
Isido o,
más
a de,
e
su
«His o ia^,
le
enjuiciaba
con
palab as
du as
pa a
el
paladín
de
la
causa
ca ólica;
sus
simpa ías
es án
con
el
pad e
a iano;
admi a
an e
odo
sus
acie os
polí icos
y
iun os
gue e os
pa a
la
unidad
nacional.
G ego io
de
Tou s,
a
su
ez,
decía
(His .
F anc.,
VI,
18),
que
«un
hijo
no
puede
ene
azón
con a
su
pad e,
y,
como
es
na u al,
el
juicio
di ino
pesaba
sob e
la
cabeza
del
ebelde».
La
si uación
pa a
el
eino
isigodo
pa ecía
bas an e
g a e,
pues o
que
los
hilos
de
la
conspi ación
llega on
ambién
a
los
einos
ancos.
Se
p ecisaba
de
oda
la
al a
polí ica
de
Leo igildo
pa a
deshace
la
coalición
que
se
p epa ó
en e
sus
enemigos
eligiosos;
pe o
lo
pudo
consegui
g acias
a
la
p uden e
ac i ud
del
ey
Kilpe ico,
con
el
cual
es u o
en
elaciones
pa a
el
casamien o
de
su
hija
Rigunda
con
Re-
ca edo.
Las
i alidades
en e
los
Es ados
ancos
ambién
e i a on
su
en ada
en
la
gue a.
Leo igildo
aciló
mucho
an es
de
decidi se
a
le an a
las
a mas
con a
su
hijo.
P ime o
en ió
un
ejé ci o
con a
él
al
mando
de
su
gene al
Aion,
mien as
se
di igía
con a
los
Bascos,
ensanchando
en
una
expedición
ic o iosa
sus
on e as
más
hacia
el
No e
y
un
dando
luego
la
ciudad
Vic o iacum,
hoy
Vi o ia.
Te minada
es a
cam
paña,
se
puso
él
mismo
al
en e
de
sus
opas
y
se
di igió
a
la
Lusi-
ania,
donde
omó
Cáce es
y
poco
después
Mé ida.
Du an e
es a
cam
paña
ecibió
Leo igildo
la
embajada
del
ey
Kilpe ico,
quien
le
in
o mó
sob e
la
do e
de
la
p incesa
Rigunda.
Reca edo
no
llegó
a
casa se
con
ella
po
di icul ades
polí icas
pos e io es,
pe o
aquellas
negociaciones
amis osas
con
la
co e
de
un
ey
anco
ali ia on
la
si
uación
c í ica
en
la
cual
se
encon aba
el
ey
isigodo.
Una
ez
paci icada
la
Lusi ania,
ma chó
Leo igildo
hacia
Se illa,