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El rey Leovigildo, unificador nacional

Reinhart, William

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■_" '*1 EL REY LEOVIGILDO, UNIFICADOR NACIONAL Habían anscu ido ya cien años desde el desmo onamien o del {. an Impe io omano, pe o seguía la ines abilidad en e los pueblos encedo es y undado es de nue os Es ados en el o be omano. Les al aba una cohe encia espi i ual, debido p incipalmen e a la he e ogeneidad eligiosa, acial y cul u al. Se de umba on p on o a ios de es os Es ados, como los de los os ogodos, gépidos, ándalos y hunos, y en cambio ue on abso bidos o os, como los de los sue os, bu gun- dos y alamanos, po sus ecinos más pode osos y mejo unidos. Nues a península ambién su ía en onces un cambio polí ico ascenden al al habe sido di idida po los in aso es ge mánicos. No se los opuso ninguna esis encia, oda ez que aún al aba a su población aquel espí i u de unión y ciudadanía que no pudo su gi du an e el dominio omano, en que la península sólo o maba una en idad adminis a i a, pe o no nacional. Po ello, lejos de opone se a los in aso es, sen ían los hispánicos, según O osio y Sal iano, más bien cie o ali io, espe ando que aquéllos se ían llamados al ez a es ablece la jus icia y la p ospe idad. Dueños los isigodos, a p incipios del siglo VI, de la mayo pa e de la península, u ie on la desg acia de no ene unos eyes que supie an consolida y o alece su nue o país, y es a debilidad polí ica supo ap o echa la hábilmen e el g an Jus iniano pa a sus planes del enacimien o del impe io omano uni e sal. Habiendo ya des uido los einos os ogodos y ándalos, las gue as ci iles en la His- pania, a mediados del siglo VI, le o ecie on excelen e opo unidad pa a inco po a la a su Impe io, y casi es u o a pun o de consegui lo. Su mue e, sin emba go, y la sucesión al ono bizan ino del débil Jus ino II, al e ó p on o el cuad o polí ico, ya que en el año 568 cayó I alia en manos de los longoba dos. Fué el mismo año cuando hubo ambién un acon ecimien o im po an e en la península hispánica. El ey isigodo Liu a I se limi ó a la gobe nación de la p o incia Na bonense y nomb ó a su he mano ■ Leo igildo pa a gobe na la Híspanla, con Toledo como capi al. Con es e ey ecibió po in el eino isigodo su p ime mona ca de g an alla, que en cuan o a sus ap i udes polí icas y mili a es sob esalía de odos los demás de es e eino 98 WM. REINHAR LA LUCHA POR LA UNIFICACION POLITICA Los p oblemas a esol e que se p esen a on a Leo igildo ue on, según Juan Bicla a, p incipal c onis a de aquella época, di e sos y di íciles. Has a en onces había sido some ida solamen e una g an pa e de la península, y g andes egiones e isio es conse aban su independencia bajo égulos y nobles e i o iales. En el No oes e exis ía aún el eino sue o con B aga como capi al, y odo el li o al me i dional, con una pa e de Le an e, se encon aba en manos de los Bizan inos. Es os cons i uye on el mayo pelig o, pues amenazaban con sus i ui la idea nacionalis a isigoda po la adición uni e sa lis a omana con ayuda de los p opios hispánicos omanizados. Po lo an o, u o que di igi Leo igildo sus p ime as campañas con a ellos, cayendo Málaga y la Bas e ania, ya en el p ime año, en sus manos. Du an e los dos años siguien es, se apode ó de ex ensas co ma cas con Có doba y Sidonia. No pudo Leo igildo con inua sus campañas de libe ación en el Su , pues se le p esen a on o as en el No e de su país. Allí, en especial en la cuenca del Due o, apenas ha bía cambiado el égimen e i o ial y seguía la si uación polí ica aún bajo la in luencia de los «possesso es» locales, que no se decidían a econoce la sup emacía isigoda. Aquella egión enía como ecino el eino sue o, que nunca había enido aspi aciones sob e ella. Cam bia on las cosas con el ey Mi o, quien, al e que Leo igildo se dis ponía a conquis a el es o de la Península, se adelan ó a él cuando es aba aún ocupado en la Bé ica, empezando a su ez una campaña con a los «Ruccones», que se supone habi aban una pa e de los mon es cán ab os. Desde allí se p oponía ma cha a la «Saba ia», pequeña coma ca al ededo de Zamo a. Leo igildo, al da se cuen a de los planes de su i al, suspendió la gue a en la Bé ica y se ade lan ó a su ez a és e, ocupando en el año 573 la Saba ia. Poco des pués, en 574, ealizó o a expedición a Can ab ia y ocupa Amaya, con inuando luego su ma cha al país de la «Au egense», cuya si ua ción es algo dudosa. Es e gozaba bajo su égulo, Aspidio, una inde pendencia casi absolu a y se había suble ado con el p obable auxilio de los sue os. Leo igildo se apode ó de la ciudad p incipal A egia e hizo p isione o a Aspidio y su amilia, incau ándose de sus bienes. Después emp endió, en 576, una campaña p opia con a el ey Mi o, a quien de o ó. Mi o, sin espe anza ya de ob ene éxi o con a los isigodos, le o eció la paz. Leo igildo la acep ó, pues enía que .p o segui su expedición con c uel ene gía en el No e. So ocó ebeliones y debili ó la nobleza, con iscando sus bienes e implan ando po in su dominio allá. Habiendo mue o Liu a en el año 572, quedó desde en onces Leo igildo como ey único. Pe aquel iempo .habla con aíio segando EL REY LEOVIGILDO, UNjFICADOR NACIONAL 99 ma imonio con Goswin a, iuda del ey A anagildo y e ien e a ia- na. Los dos hijos de Leo igildo, Reca edo y He menegildo, ue on dé su p ime conso cio, sin que se sepa con segu idad el nomb e de su mad e (1). Aun le quedaban po some e o as egiones, y se sabe que los « ús icos» de O óspeda o ecie on bas an e esis encia has a que ue on encidos. La si uación de es a coma ca ué obje o de a ias con je u as, y pa ece que debe buscá sela en e Baza y Guadix. La p o ximidad de la zona ocupada po los bizan inos hace sospecha una ayuda de pa e de és os a los ebeldes. Te minadas es as campañas, quedaba some ida casi oda la Pe nínsula has a la on e a sue a. Fué en aquel iempo cuando undó Leo igildo en la Cel ibe ia una ciudad, a la que en hono de su hijo Reca edo puso el nomb e de Reccopolis. La amu alló ue emen e y concedió cie os p i ilegios a los p ime os habi an es (2). Consolidado el pode ío polí ico de su eino, se ocupó el mona ca en da a és e cie o esplendo cul u al y pe sonal. Mandó cons ui palacios e iglesias y es ableció en Toledo una Co e Real al es ilo omano, e is iendo el mona ca además a la ealeza de a ibu os ex e nos. Has a en onces los eyes isigodos no se di e encia on, según las cos umb es ge mánicas, de los demás nobles. También se p esen ó an e sus subdi os en el solio, a a iado con una es idu a de pú pu a y ado nado con una co ona. P obablemen e implan ó Leo igildo es as inno aciones y o as semejan es pa a da más elie e a la ins i u ción moná quica, a pesa de encon a cie a oposición en e la no bleza. P incipalmen e a ó de imp esiona a sus súbdi os omanos, que en núme o de sie e millones cons i uían la g an mayo ía de la población, mien as la de o igen godo no llegó a alcanza la ci a de cien mil almas. Había c ecido en e an o el p es igio de Leo i gildo como undado de la unidad nacional hispánica, conseguido po p ime a ez en la his o ia de la Península. Llegó a se igualmen e el Juez sup emo y el Legislado de oda la nación. No han llegado a nues os días pin u as o escul u as de es e mo na ca, pe o se obse a su e igie con la es idu a eal en las monedas que mandó acuña . (1) Hay dos e siones po c onis as pos e io es; la que más ecuen emen e so sos iene es que la p ime a muje de Leo igildo e a Teodosia, hija de Se e iano, Duque de Ca agena, y he mana de San Fulgencio, Leand o y San Isido o y de la San a Flo en ina. La o a e sión habla de una p incesa anca. (2) Fué des uida du an e la in asión á abe. Su si uación ué dudosa has a aho a, pe o se la descub ió encima de un ce o jun o a Zo i a, en la desembocadu a del ío Guadiela al Tajo. En el año 1944 hizo Juan Cab é las p ime as exca aciones descub iendo la mu alla, los undamen os de una basílica y es os de columnas e c' Se espe an esul ados impo an es en u u as exca aciones. Los edi icios de Recco polis si ie en a los á abes pa a la cons ucción de una Alcazaba, así como pa a la edi :cac:cn de la ac ual aldea Zo i a. En Reccopolis ue on acuñadas monedas de o o po a ios eyes. i60 WM. REINHART LA REFORMA MONETTARIA T asladado el pode ío isigodo desde las Galias a Hispania, se empezó en seguida a ba i monedas de o o, es deci , sueldos y ien es. Mien as los p ime os e an de ipo omano, pa a los úl imos, que se acuña on en mucho mayo núme o, se es ableció un ipo p opio, con la «Vic o ia» alada en el e e so. AmbáS monedas lle a on, en los p ime os iempos, de acue do con un an iguo p i ilegio de los em pe ado es omanos,, los nomb es impe iales con empo áneos. Leo i- gildo ué el p ime mona ca que ompió con es a cos umb e, poniendo su p opio nomb e en las monedas áu eas. Ya con an e io idad se habia sup imido los nomb es de los em pe ado es bizan inos, dado la enemis ad einan e con la Co e de Cons an inopla, y asi emos la g an mayo ía de los ien es ba idos desde las mi ades del siglo VI has a los iempos de Leo igildo con leyendas compues as de le as con usas y del odo ilegibles (Piezas núme os 1 a 3 de la lámina I). Sólo en un alle del Su de Es paña, al ez de Se illa, se seguía g abando los nomb es de Jus iniano y Jus ino II, y como cosa in e esan e exis en es ien es que ense ñan cla amen e la e olución acuñado a hacia la nue a ins i ución o denada po Leo igildo. La moneda núm. 4 aun señala leyendas bi- "zan inas, es deci , en un lado el nomb e de Jus ino II (567-578) y en el o o la Vic o ia isigó ica es ilizada con la leyenda, aunque de ec uosa, de VICTORIA AUG. La pieza núm. 5 es de ipo de ansición, pues conse a ín eg a men e el an e so, lle ando sin emba go en el e e so ya el nomb e de LIÜVIGILDI REGIS. En la p óxima moneda, la núm. 6, ya apa ece es a leyenda con el nomb e eal en ambos lados. Es as monedas nos ayudan en echa los po el einado de Jus ino II, y podemos supone que ue on ba idos en los años 573 a 575, o sea en los años que seguían a los iun os de Leo igildo sob e los bizan inos. En aquel iempo se empezó a al e a las leyendas ambién en o os alle es mone a ios hispánicos, como lo no amos po las mone das núms. 7 a 9, que salie on de los alle es que acuñaban an e io men e los ien es núms. 2 y 3. Los ien es de los núms. 2 y 7 se a ibuyen a la ceca de Mé ida, mien as los núms. 3, 8 y 9 salían del alle de Toledo. El ey se ep esen a en és os icamen e a a iado, . y la leyenda del an e so es de LIUVIGILDUS, y el e e so mues a INCLITÜS REX. Abajo queda la ab e iación ONO como eminiscencia de los áu eos bizan inos: CONOB == CONs an inopla y OB yzum (o o ino). Pocos años después se in oduce un nue o e e so: la C uz sob é g adas. El an e so sigue con el nomb e del ey, y como no edad lle a al e e so el nomb e del alle mone a io con un p edicado al mona ca. EL REY LEOVIGILDO, UNIFICADOR NACIONAL 101 En e los ian es de es e ipo des aca la pieza núm. 10, de Reccopolis, con las leyendas de LIUVIGILDUS REX y RECCOPOLITA. Los núme os 11 y 12 son de Toledo e Hispalis, espec i amen e. Cuando se acuñaban odas es as monedas, aun no había una o denación mone a ia uni o me pa a odo el país, lo que desp ende mos po la a iación de los ipos y las leyendas y po úl imo am bién de los pesos de los ien es. Al inmig a los isigodos, acuñaban, al igual como en su eino olosano, de acue do con el sis ema mone a io omano, c eado po Cons an ino el G ande. Su base e a el «so lidas áu eos», que pesaba 1-72 de la lib a omana, o sea de 4.548 g a mos. El peso del íen e, po lo an o, e a de 1,52 g amos. En la pa e occiden al de la península ci culaba en onces, al lado de las monedas omanas, un buen núme o de sueldos y ien es emi idos en el eino de los sue os, que no ue on acuñados de acue do con el sis ema mé ico omano, sino con pesos in e io es, o sean de sólo 3,75 y 1,25 g amos (1). Pa ece que hubo endencia de pa e de los hispano- isigo- dos en la segunda mi ad del siglo VI en amolda el peso de sus ien es a aquéllos, pues la g an mayo ía de los ien es isigodos de aquel iempo señalan pesos de sólo 1,20 a 1,30 g amos, incluso odos los ien es de Leo igildo con su bus o a la de echa. Su gie on p oba blemen e Incon eniencias y as o nos en el me cado in e nacional po habe se abandonado el sis ema omano, y Leo igildo in odujo po in una e o ma adical: Empezó a emi i una nue a se ie de ien es, comple amen e dis in os de los an e io es, y es ableció al mismo iempo el sis ema mé ico omano. Los nue os ien es enseñan el mona ca en ambos lados; el an e so lle a el nomb e del ey, y el e e so el alle mone a io jun o con un epí e o, gene almen e «Jus- us» o «Plus». Es e nue o ipo de moneda (los núms. 13 y 14) quedó inmo ilizado du an e las p óximas decenas de años, has a que Rec- ces in o ol ió a usa de nue o el segundo ipo de la moneda de Leo igildo con su bus o a la de echa. Se man enía igualmen e, con pocas excepciones pasaje as, el peso de, ap oximadamen e, 1,5 g a mos po íen e. Du an e el einado de Leo igildo se aumen ó mucho el núme o de cecas, de las cuales hoy conocemos unas ein e. ' Po úl imo, debe añadi se algunas palab as sob e los sueldos i sigodos, que has a aho a ue on desconocidos. Los a é po p ime a ez en el «Deu sches Jah buch ü Numisma ik», 1940-41 (2), y de mos é que un buen núme o de los sueldos mencionados en las uen es li e a ias du an e la mona quía isigoda e a de cuño p opio. La ma- (1) Véase Wm. Reiuha : «El eino hispánico de los sue os y sus monedas», en A chi o Español de A queología, núm. 49, 1942. (2) «Die Münzen des was gc ischen Reiches on Toledo». Un nue o es umo, ya en p ensa, apa ece á en el núm. 60 del A chi o Español de Ai-queologia de 1945. 102 WM. REINHART yo ía de ellos ue on emi idos en la p ime a mi ad del siglo VI y lle an po lo an o los nomb es de los empe ado es bizan inos con empo áneos. Recien emen e econoció D. Pió Bel án un sueldo de Leo igildo en un ca álogo de subas a de la casa Schulman, de Ams- e dam, de 1935, conside ado allí como de los eyes longoba dos (nú me o 15). Su leyenda del an e so es á algo con usa, pe o en el e e so puede lee se el nomb e de Leo igildo. Es a pieza demues a que seguía la acuñación de sueldos, aunque en núme o muy educido, has á los iempos de es e mona ca. INNOVACION CONSTITUCIONAL Y REFORMA LEGISLATIVA O a no edad, es a ez cons i ucional, ué el nomb amien o de sus hijos Reca edo y He menegildo como «conso es», medida que al mismo iempo asegu aba la sucesión pa a su amilia. Sus hijos, desde en onces lle a on el i ulo de «Dux», con iándoles al os ca gos po lí icos. Impo an e ha sido la labo e o mado a de Leo igildo en el e eno legisla i o. Según una ase de San Isido o de Se illa, «co igió odo lo que no le pa ecía habe quedado bien es ablecido po Eu ico, ag egó muchas leyes omi idas y qui ó o as supé luas». Pa ece se gu o que el Código Eu iciano enia en onces ca ác e de e i o ia lidad, asun o hoy muy discu ido (1). Además, .según lo comp obó Ga cía Gallo, es p obable que ambién u o al ca ác e el B e ia io de Ala ico II, al cual Teudis había añadido, unos ein a años an es, sus p opias leyes. El B e ia io, p omulgado en el año 506, segu a men e ué in oducido en seguida en la Híspanla, con su población en onces casi ín eg amen e omana. Pos e io men e, es deci , du an e la egencia del ey os ogodo Teodo ico con su polí ica p o omana, asi como du an e el einado de su discípulo Teudis, no debe habe habido cambio alguno en la aplicación del B e ia io. Desde luego es segu o que los isigodos, al inmig a a Híspanla, aje on ambién el Código de Eu ico, pe o se asen a on en una egión que hoy puede se iden i icada po los hallazgos a queológicos, mejo dicho, po las nec ópolis isigodas, en una ex ensión que coincide poco más o menos con la de Cas illa la Vieja (2). Tal ez con inuaba allí la 0 , (1) Véa^ A. Ga cía Gallo: «Nacionalidad y e i o ialidad del Del^pcho pn Eí?- pana» en el Anua io del De . Esp.. T. xm, 1936-41. así como la ¿Sémic^ eñ no de ^ e abajo po Paulo Me ea (Bol. de la Facul . de iS-e^ho^nl^e?? ^ 1944), así como de Ems Heymann en la Zei sch i d Sa ign S i ^g, 1943, y de Angel López Amo en la Re is a A bo , 1944. Po úl imo * Wm Visigodos», en el Anua io d¿ PeniSuIa'L'T cnTiS B^^ EL REY LEOVIGILDO, UNIFICADOR NACIONAL 103 aplicación del Código de Eu ico jun o con las leyes consue udina ias de ellos, pa e de las cuales siguie on en uso, p ecisamen e allí, has a en los siglos de la econquis a. Desde luego es signi ica i o pa a la idea nacionalis a de Leo igildo, el no habe usado el B e ia io omá nico como base de su nue o Código e i o ial, llamado más a de «Codex Re isuS'^, sino el de Eu ico con sus de echos omanos y godos. LA LUCHA RELIGIOSA Las uen es con empo áneas nos hablan de la g an ene gía con que Leo igildo e i icó su ob a de eo ganización in e io , y ello se obse a an e odo en las cues iones eligiosas, que con inuamen e se enlazaban con las polí icas. Leo igildo de endió como a iano su p o pia eligión, pe o más bien po una con eniencia polí ica. De acue do con la concepción ge mánica, eunió Leo igildo en su pe sonalidad an o el pode gube namen al como la je a u a de la Iglesia a iana. Su ideal, po lo an o, e a llega a una comunidad eligiosa, conse ando él su al a posición eclesiás ica y c eando así una Iglesia na cional con su sede en Toledo, es deci , con independencia comple a de Roma. Desde que los ancos, y úl imamen e los sue os, se con i ie on al ca olicismo, queda on los godos a íanos encla ados en e un mundo de in luencia eligiosa omana. Es a si uación, lejos de in imida a Leo igildo, le animó aún más a lucha pa a mejo a la posición de su c edo. Conocía las aspi aciones de los bizan inos, aún sus ecinos del Su , y debía pensa que en algún iempo enide o eanuda ían sus an iguos planes, con ando siemp e, como aliados espi i uales, con sus p opios hispánicos. Semejan e ' pelig o exis ía con los ancos, enemigos desde los iempos de Clodo eo, pudiendo és os con a siem p e con los sue os, sus aliados na u ales. De con e i se oda la po blación del eino isigodo a una eligión dis in a y di igida desde Toledo, se e i a ía, según el juicio de Leo igildo, cualquie gue a u u a o iginada po ideales eligiosos, an o más cuan o que en aquel iempo la ida' espi i ual gi aba cons an emen e sob e emas dogmá icos, llegándose en muchos casos a conspi aciones y campañas bélicas. Leo igildo, pa a log a su in, in i ó p ime o, an o a los obispos ca ólicos como a los a íanos, pa a celeb a jun as comunes, con la espe anza de que sus discusiones sob e cues iones dogmá icas pudie an sua iza las di e encias que sepa aban las dos eligiones. No ha biendo podido log a nada p ác ico, mandó celeb a , en el año 580, un sínodo, in eg ado únicamen e po obispos a íanos y con asis encia de algunos nobles, pa a busca una ó mula de unión de los dos c edos, ya po medios más se e os. Como esolución de és a, se de cla ó la eligión a iana como la única y e dade a del c is ianismo, 104 WM. REINHART in i ando a oda la población del eino a con e i se a ella. Se dis puso además aboli el ebau ismo, y bas aba la imposición de las manos y la decla ación ju ada: «Glo ia Pa i pe Filium in Espi i u Sanc o», sus i uyéndose así los «e » del E angelio po las p eposi ciones «pe » e «in», pues en es o consis ía la di e encia undamen al en e ambas eligiones. Pa a acili a aún más la con e sión, admi ió Leo igildo pos e io men e o as concesiones dogmá icas e hizo p o nuncia po in la igualdad de Jesuc is o con Dios Pad e. Es o lo con- li ma G ego io de Tou s po el ela o de un embajado que acababa de eg esa de Toledo, y que añadió que dicha igualdad al ez se ex ende ía ambién al Espi i u San o. Po odo ello emos, pues, una condescendencia g ande de pa e del ey pa a la ealización de su ideal en el e eno eligioso. E ec i amen e, log ó la con e sión a la e a iana de algunos obispos, en e ellos Vicen e, de Za agoza, y muchos p esbí e os con sus pa oquias, pe o la g an mayo ía seguía iel al ca olicismo. No pocos le hicie on anca oposición, y p incipalmen e Masona, el amoso obispo de Mé- ida, a quien Leo igildo luego des e ó y quiso sus i ui po el obispo Suna, pe o que, sin emba go, pudo ol e a jsu sede después de es años. Tal oposición al nue o o den eligioso ocasionó a su ez el em pleo de medios igu osos, con a és os, llegándose a más des e a- mien os de obispos ca ólicos. His o iado es pos e io es hablan am bién de enca celamien os se e os y has a de ejecuciones, da os que sin emba go no mencionan las uen es con empo áneas. La mue e p ema u a de Leo igildo hizo acasa odos los es ue zos con a la eligión ca ólica, en los que ni siquie a encon aba apoyo en su p opia amilia, pues sus dos hijos se habían con encido de la imposibilidad de la ealización de los planes de su pad e. He menegildo ué el p ime o que había sido ganado pa a la e ca ólica, mien as Reca edo, suceso de su pad e, e i icó la unidad eligiosa en un e eno más eal y de acue do con los ideales ya es ablecidos en odo el mundo c is iano El LEVANTAMIENTO DE HERMENEGILDO La con e sión de He menegildo ya debió habe se e ec uado poco después de su casamien o con Ingunde, hija de la eina anca B u- nehilda, de sang e isigoda (1). Segu amen e no conocía su pad e su inclinación eligiosa, pues es de supone que no le hubie a designado en el año 579 como Dux de la Hé ica, cen o de ca olicismo, con Lean d o como obispo de Se illa. Fué és e quien un año después e ec uó el ebau ismo de He menegildo pa a el ca olicismo. Leand o, al ez (1) E a hija del ey A anagildo y ué casada con Slgibe o, ey de Aus asia. EL REY LEOVIGILDO, UNIFICADOR NACIONAL 105 po inspi ación de su p oséli o, se ué poco después a Cons an inopla en busca de auxilio, sin pode consegui lo de modo e icaz du an e los es años de su es ancia allá. La disc epancia en e pad e e hijo se agudizó aún más cuando He menegildo se hizo i ula ey, en ando en un pac o bélico con los bizan inos. Mandó además ba i monedas de o o con la leyenda «He menegildo Rex», e hizo echa los documen os públicos a base de los años de su einado. Finalmen e celeb ó o o con enio con el ey sue o Mi o, a quien si ió es a alianza pa a pode lucha con Leo lgüdo, es a ez con mayo es p obabilidades de éxi o. La. con e sión de He menegildo ya no e a de índole amilia y eligioso; u o que ene una g a e epe cusión polí ica. El mismo c onis a Juan Bicla a, obispo ca ólico, pe seguido po Leo lgüdo y des e ado en las mon añas de Ge ona, lejos de emplea palab as de censu a con a és e, cali icó la conduc a de He menegildo como un ac o de ebeldía que es o baba la paz y o iginó el le an amien o de oda la p o incia con a el ey. Igualmen e San Isido o, más a de, e su «His o ia^, le enjuiciaba con palab as du as pa a el paladín de la causa ca ólica; sus simpa ías es án con el pad e a iano; admi a an e odo sus acie os polí icos y iun os gue e os pa a la unidad nacional. G ego io de Tou s, a su ez, decía (His . F anc., VI, 18), que «un hijo no puede ene azón con a su pad e, y, como es na u al, el juicio di ino pesaba sob e la cabeza del ebelde». La si uación pa a el eino isigodo pa ecía bas an e g a e, pues o que los hilos de la conspi ación llega on ambién a los einos ancos. Se p ecisaba de oda la al a polí ica de Leo igildo pa a deshace la coalición que se p epa ó en e sus enemigos eligiosos; pe o lo pudo consegui g acias a la p uden e ac i ud del ey Kilpe ico, con el cual es u o en elaciones pa a el casamien o de su hija Rigunda con Re- ca edo. Las i alidades en e los Es ados ancos ambién e i a on su en ada en la gue a. Leo igildo aciló mucho an es de decidi se a le an a las a mas con a su hijo. P ime o en ió un ejé ci o con a él al mando de su gene al Aion, mien as se di igía con a los Bascos, ensanchando en una expedición ic o iosa sus on e as más hacia el No e y un dando luego la ciudad Vic o iacum, hoy Vi o ia. Te minada es a cam paña, se puso él mismo al en e de sus opas y se di igió a la Lusi- ania, donde omó Cáce es y poco después Mé ida. Du an e es a cam paña ecibió Leo igildo la embajada del ey Kilpe ico, quien le in o mó sob e la do e de la p incesa Rigunda. Reca edo no llegó a casa se con ella po di icul ades polí icas pos e io es, pe o aquellas negociaciones amis osas con la co e de un ey anco ali ia on la si uación c í ica en la cual se encon aba el ey isigodo. Una ez paci icada la Lusi ania, ma chó Leo igildo hacia Se illa,