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La investigación en medicina : (discurso de apertura de curso 1955-56) / José Luis R. Candela

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La investigación en medicina : (discurso de apertura de curso 1955-56) / José Luis R. Candela

Author: Rodríguez Candela, José Luis
Publisher: Valladolid :,Universidad de Valladolid
Year: 1955
Source: https://uvadoc.uva.es/bitstream/10324/3668/1/Disc.Apert.UVA1955-56.PDF
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In es igación
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Medicina
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Edi o ial
SRVRR-CUESTA.·Valladolld
9/doe encia
-D
Es e
discu so
es
p incipio,
1J
a
ese
í ulo
ensago.
En
su
co edad,
al
esc ibi le,
in luge-
on
mi
p opia
na u aleza,
1J
el
deseo
de
no
abusa
demasiado
de
ues a
paciencia.
•

MAUN Fico
Exu:LE
N
T SIMO
SEÑOI~.
EXCELENTlSil"lOS
E
lLUSTI< SIMOS
SEÑORES,
CLAUSTRO
UNIVERSITARIO,
SEÑORAS
y
SEÑORES:
En
las
p ime as
páginas
del
discu so
que
leyó
don
San iago
el
día
de
su
ing eso
en
la
Academia
de
Ciencias
Físicas,
Exac as
y
Na u ales,
el 5
de
diciemb e
de
1897,
«Re~las
y
Consejos
sob e
In es igación
Cien i ica»,
se
dice
po
el
maes o
que
la
excesi a
de oción
al
genio
puede
aniquila
oda
inicia i a
e
incapaci a
pa a
la
in es~
igación
o iginal.
«De ec o
po
de ec o,
p e e ible
es
la
a ogancia
al
apocamien o:
léi
osadía
mide
sus
ue zas
y
ence
o es
encida,
pe o
la
modes ia
excesi a
huye
de
la
ba alla
y
se
condena
a
e gonzosa
inacción».
He
a.quí el
po
qué
de
nues a
osadía.
He
aquí
la
azón
de
pa icipa
en
la
ba alla
que
se
alude.
Po que
el
se
o
aspi a
a
in es igado ,
no
es
solici a
i ulo
nobilia io
ni
colga
del
pecho
una
condeco ación;
y el
esc ibi
o
habla
de
in es igación
-en
es e
caso-
no
es
más
que
segui
las
enseñanzas
de
quien
dió
a
España
an a
glo ia.
Es oy
segu o
de
que
es as
páginas
es án
llenas
de
de ec os
y
g andes
lagunas.
Tengo
ambién
la
e idencia
de
que
muchos
-cuyos
nomb es
es án
bien
p esen es-
lo
hubie an
hecho
mejo .
Pe o
no
me
puedo
sus ae
a
es e
deseo,
casi
apasionado,
de
habla
o
esc ibi
sob e
lo
que
en
mi
es
p imo dial
a ición
y
p ác ica
dia ia.
-8-
En
ninguna
de
las
páginas
que
siguen
se
hace
dema-
siada
alusión
a
la
ieja
polémica
de
si
la
clínica
y la
in es igación
son
ac i idades
dis in as
que,
incluso,
se
enca nan
en
pe sonas
con
ap i udes
di e en es.
El
que
.
no
in es iga
po
escép ico,
el
pe ezoso
que
ocul a
su
icio
en
la
lec u a
excesi a
y
encub e
el
de ec o
as
la
co ina
del
enciclopedismo,
y el
u ina io
que
cu a
sin
hace
un
diagnós ico,
g acias
a
la
g an
po encia
de
nues os
medios
e apéu icos,
son
ma ione as
bien
conocidas
de
odos.
Su
ida
y
su
mue e
las
hemos
is o
ep esen adas
muchas
eces.
Todos
los
que
no
son
así,
in es igan.
Quizá
sin
da se
cuen a.
Si
con
es as
páginas
llegá amos
a
e ela les
lo
que
pa a
ellos
es
un
g an
sec e o,
al
ez
consegui íamos
p opo ciona les
el
place
del
ambicioso.
Tene
lo
que
nadie
u o
.
Ve
po
p ime a
ez
lo
que
sólo
ué
is o
po
el
C eado .
Sos ene
en
las
manos
pa e
de
la
ida
y
de
la
mue e.
-9-
La
ocación.
No
son
es as
líneas
conside aciones
ele
un
ilóso o
ni
aden ado
psicólogo
en
p oblemas
ocacionales.
Son
simplemen e
el
pensa ,
lige o
pensa ,
del
homb e
de
la
calle
con
in e és
hacia
el
suje o
que
a a.
Fue a
sobe bia
deci
que
po
ello
es a é
más
lejos
del
e o ;
pe o
cuando
pienso
que
el
mejo
mé odo
pa a
elegi
un
u u o
in es í~
gado
es
la
llamada
po
los
anglosajones
«en e is a»
y
no
un
es
o
se ie
de
ellos
con
análisis
es adís ico
ul e io ,
c eo
i memen e
que
mis
conside aciones
no
han
de
es a
some idas
a
mayo
c í ica
que
lo
pudie an
se
las
más
écnicas;
y,
en
consecuencia,
me
a e o
a
expone las.
El
apa a o
más
impo an e
de
la
ciencia
de
hoy,
y
de
aye ,
es
sin
duda
el
ce eb o
del
homb e.
Cons e,
sin
emba go,
que
al
deci
ce eb o
me
e ie o
a
la
pe sona,
al
homb e
en e o,
con
sus
de ec os
y
cualidades,
i udes
y
pasiones,
conscien e
e
inconscien e,
pues
odo
juega
su
papel
en
lo
que
después
se á
ac i idad
c eado a.
A
eces
pienso
que
con
demasiada
ecuencia
nos
ol idamos
de
an
impo an e
p o agonis a,
po
desequili~
b ada
a ención
hacia
el
equipo
ins umen al,
o
g upo
de
colabo ado es.
Pa ece
lógico
que
si
los
hechos
y
descub í~
míen os
salen
más
del
ce eb o
que
de
las
manos,
sea
la
pe sona,
el
in es igado ,
de
quien
muy
en
p ime
luga
hayamos
de
ocupa nos
y
no
de
que
el
labo a o io
sea
«mode no»
y
los
apa a os
sensibles,
que
de
nada
si en
al
in es igado
si
su
cabeza
es
an igua
y
las
manos
es án
encallecidas
po
la
u ina.
El
in es igado
in es iga
po
ocación
y
és a
que
es
--
10
-
como
las
demás,
es á
g a ada
en
nues os
ins in os,
en
nues as
capacidades,
en
no
sé
qué
clase
de
impulso
in e io
colocado
al
se icio
de
la
azón
.
La
ocación
de
in es iga
es,
como
·
en
o as
ciencias,
un
i o
y
a ollado
deseo,
uego
e
in e io
desasosiego,
que
imp ime
ca ác e
al
que
lo
posee,
pe o
que
ni
oza
la
ocación
médica
ni
des alo iza
la
pos u a
que
como
médico,
nos
co esponde
de
modo
obligado:
la
de
clínico,
la
de
cu a .
La
ocación
de
in es iga
es,
cual
ansia
de
c ea ,
un
algo
in e io
indesc ip ible,
que
ans o ma
al
médico
en
a is a,
que,
en
su
inspi ación,
p esien e
cómo
sus
dedos
co e án,
ágiles,
po
el
eclado,
y
su
oido
pe cibi á
la
a monía
de
una
sona a
o
al
ez
los
mo i os
de
odos
los
iempos
de
una
sin onía
. El
médico
que
in es iga
y el
a is a
que
c ea
ienen
una
p ime a
ase,
i1uy
semejan e
en
ambos,
de
«composición»
men al.
aunque
los
mo i os
de
inspi ación
sean
bien
dis in os.
El
a is a
exp esa
la
in e na
y
espi i ual
ib ación
que
en
sí
p oduce
cuan o
espi i ual
o
ma e ial
e
odea.
Re leja
e
imp ime
en
el
pen ag ama
amo
pu o.
odio,
is eza
y
angus ia,
como
es ados
de
áni no
que
le
p oducen
Ma ía-Cons anza
y
Polonia
op imida.
El
médico
in es igado
ecibe
el
es ímulo
de
aquellos
enómenos
de
la
Na u aleza
que,
po
médico,
p esencia,
de
los
cuales
no
conoce,
a
eces,
ni
el
o igen
ni
el
esul-
ado
inal.
De
es e
sabe
incomple o,
de
es e
pa dal
obse a ,
nace
el
impe ioso
deseo
de
conoce
aquello
que
es á
ocul o
pa a
odos
.
No
le
mue e
a
in es iga
ni
ansia
de
glo ia
ni
conquis as
económicas.
Quie e
e ,
quie e
sabe ,
po que
así
sa is ace
un
deseo
que
le
inquie a,
le
desaso-
siega.
Busca
la
paz
en
el
conoce ,
como
el
a is a
aquie a
-17-
paz
es
la
muje ,
cuando
ayuda
a
conse a
sin
con adic-
ción,
las
dos
idas
que
necesa iamen e
iene
que
lle a
el
ma ido:
la
de
su
abajo
y
la
del
hoga .
La
esencia
de
lo
que
debe
se
la
ida
del
in es igado
se
halla
en
el
concie o
ex e io
e
in e io
de
la
soledad.
Soledad
que
no
es
aislamien o
ni
supone
aleja se
o al~
men e
de
la
llamada
ida
mundana,
pe o
en iéndase
ambién,
que
esa
ida
social,
no
es
la
misma
pa a
el
in es i~ado
que
pa a
el
homb e
de
negocios.
Una
oca~
ción
es
una
concen ación,
y
és a
necesi a
de
la
soledad,
aun
en
compañia.
El
in es igado
se
p epa a
con
el
sil
e
ncio.
Tal
ez
po
eso
an os
geniales
c eado es
hicie on
sus
mejo es
engend os
du an e
la
noche.
La
noche
es,
pa a
muchos,
el
momen o
más
p opicio
pa a
es e
abajo
.
El
g an
acío
de
la
noche
es
una
pleni ud;
se
oyen
los
mejo es
can os
de
la
na u aleza.
Du an e
el
dia
se
hizo
el
abajo
del
ama,
nuense:
expe imen os,
acumula
da os.
En
la
noche
as al,
comienza
el
diálogo
con
la
na u aleza,
aho a
con enida
en
ci as
y
papeles
.
El
in es igado
debe
se
un
a le a
de
la
in eligencia,
y
cuida se,
en
lo
espi i ual,
como
el
depo is a
se
cuida
en
lo
ísico.
Ambas
ac i udes,
depo is a
e
in es igado a,
son,
al
menos
pa a
mí,
muy
simila es;
y
has a
me
a e e ía
a
deci
que
muchas
eces
se
in es iga
po
lo
que
se
ha
llamado
espí i u
depo i o.
Po
ello
el
in es igado
«pa a
es a
en
o ma»
pe manece
es udiando
oda
la
ida.
2

-18-
Es a
ase,
a ·
Íue za
de
dicha
y
oída,
pa ece
un
ópico
y
sin
emba go
es
una
ealidpd.
La
p epa ación
nunca
e mina,
pues
siemp e
iene
que
es a
enso
pa a
conoce ,
analiza
y
juzga
cuan os
abajos
llegan
a
sus
manos,
las
más
de
las
eces
a
a és
de
las
e is as
cien í icas
.
He
aquí
el
p ime
p oblema
que
se
plan ea
al
ín es í~ado :
la
in o mación.
Hemos
aludido,
en
o o
luga ,
a
dos
ipos
de
pe eza
cien í ica
que
es án
en
di ec a
elación
con
es e
capi ulo
y
la
lec u a
dia ia.
Me
e ie o
al
pe ezoso
desca ado
que
no
lee
nada,
y
al
pe ezoso
enciclopedis a
que
sa is ace
su
mezquina
ambición
con
la
sola
lec u a
de
lo
que
hicie on
los
demás.
Comple a
su
ob a
con
c i ica,
en
el
ca é,
de
aquella
labo
y
enjuicia
en
segundos,
sin
ninguna
expe~
iencia,
lo
que
o os
hicie on
en
meses
y
al
ez
años
de
abajo.
En e
es os
dos
ex emos
puede
halla se,
aun
con
di icul ad,
la
solución.
El
equílib ío
en
la
lec u a
pa a
consegui
la
jus a,
necesa ia
in o mación
cien í ica,
se
consigue
po
el
con~
sejo
y
di ección
del
maes o,
a
más
de
la
impo an ísima
expe iencia
pe sonal.
La
g an
magni ud
de
lo
que
aho a
nos
ocupa
se
obje~
i a
en
unas
cuan as
ci as.
En
el
año
1934
se
publicó
un
índice
de
pe iódicos
cien í icos,
según
el
cual
pod ían
llega
a
las
ma~os
de
un
in es igado
millona io,
la
espe able
ci a
de
36.000
pe iódicos
anuales,
lo
que
supone
un
millón
de
a ículos
po
año.
Vein e
mil
a ículos
po
semana
debe ía
lee
el
enajenado
que
quisie a
es a
«al
día»
de
odo
el
mo imien o
cien í ico.
Es
p eciso,
pues,
selec~
ciona
la
lec u a
en
o ma
al.
que
en
un
mínimo
de
iempo
nos
p opo cione
oda
la
in o mación
necesa ia.
El
in es igado
implici amen e
clasi ica
sus
lec u as
-19-
en
dos
~ upos.
Las
unas
como
uen e
u
o igen
de
nue as
ideas;
las
o as
en
inmedia a
elación,
écnü:a
o
no,
con
el
abajo
que
ealiza.
Todas
suelen
es a
con enidas
en
unos
cua en a
pe iódicos,
de
los
cuales
solamen e
lee
aquello
que
cali ica
de
in e esan e.
No
incluyo,
po
supues o,
en
la
ci a
an e io ,
esas
e is as
que
sólo
publican
esúmenes
o
«abs ac s»,
pa a
mí
poco
ú iles,
a
no
se
po que
sa is acen
es a
pequeña
anidad
de
e
nues o
nomb e
como
epíg a e
de
un
ex ac o,
mal
hecho
demasiadas
eces.
La
lec u a,
el
es udio,
es
pa e
impo an e
en
el
con~
jun o
que
ep esen a
la
p epa ación
del
in es igado .
Sin
emba go
el
in es igado ,
quizá
más
que
ninguno
de
aquellos
que
ienen
ocación
in elec ual,
debe
«sabe
lee ».
La
mane a
de
lee
debe
se
in eligen e,
c i ica,
no
apasio~
nada.
La
lec u a
apasionada
man iene
el
espí i u
en
es ado
de
u bación,
po que
p oduce
la
c eación
de
co ien es
con usas
y
ago ado as.
La
lec u a
debe
se
o denada,
y
en
al
o ma
que
pe mi a
la
e lexión
y
concen ación,
an
necesa ias,
después,
pa a
p oduci .
A
eces
hemos
de
lucha
con a
el
deseo
de
es a
«al
co ien e».
Ello
puede
lle a nos
odo
el
iempo
disponible
pa a
el
abajo.
La
si uación
del
que
lée
debe
se
pasi a
pa a
es a
dispues o
a·
econoce
la
e dad.
No
es á,
pues,
en
con adicción
con
que
la
lec u a
sea
c i ica.
Leemos
pa a
pensa ,
pa a
eacciona
sob e
las
le as,
y
no
pa a
asis i
indolen es
al
des ile
de
las
ideas.
Al
in es igado ,
en
sus
lec u as,
no
le
deben
in e esa
an o
los
pensamien os
como
las
e dades.
És as
son
lo
que
debe
busca
en
sus
lec u as,
y
así,
po
an o,
ponga
especial
endencia
en
busca
la
conciliación
de
los
esul ados,
expe imen ales
o
no,
o
halla
la
azón
de
las
di e encias.
-20 -
Consecuencia
necesa ia
de
la
lec u a
es
e ene ,
a
eces
muy
pequeña
pa e
de
lo
leído.
Es
impo an e
que
el
in es igado
conozca
en
cada
lec u a
lo
que
de
ella
le
con iene
eco da ,
pues
la
acul ad
c eado a
depende
en
pa e
de
la
memo ia.
* * *
La
p epa ación
écnica
es
indispensable
pa a
el
in es-
icado ,
en
al
modo,
que
me
a e o
a
deci
que
n9
es
ácil
hace
g andes
descub imien os
sin
una
écnica
o iginal.
Cajal,
con
sus
mé odos,
log ó
descub i
lo
que
nadie
había
podido
obse a ,
y
su
men e
p i ilegiada
c eó
la
doc ina
que
oda ía
es á
igen e.
Pe o
así
y
odo
la
écnica
pa a
el
in es igado
no
debe
se
más
que
un
medio
en
su
in en o
de
descub i ,
y
debe
ene
p esen e
que
el
.
empleo
de
un
apa a o
no
p opo ciona
inmedia amen e
el
esul ado
que
puede
da nos
luz
o
solución
al
p oblema.
Un
esul ado
solo,
aislado,
nunca
dice
nada,
pues
siemp e
p ecisamos
de
un
núme o
su iaien e.
La
elabo ación
de
los
da os,
el
con as a los
con
o os,
p opios
o
ajenos,
el
da les
la
exp esión
ap opiada
(ma emá ica
las
más
de
las
eces)
es
pa e
la ga
y
muy
impo an e
del
abajo
expe-
imen al.
Demasiadas
eces
no
conocemos
el
esul ado
de
una
expe iencia
has a
pasado
bas an e
iempo,
y,
po
eso,
al
planea la,
hemos
de
pensa
en
in inidad
de
a iables
que
cons i uyen
la
es a egia
del
expe imen ado .
En
su
elación
con
la
écnica
los
in es igado es
son
muy
di e-
en es.
No
siemp e
se
halla,
ni
ampoco
I:'S
p N·isa,
~ an
-21-
habilidad
o
des eza
manual.
En
ocasiones
es
indispen~
sable,
po que
un
expe imen o
pe ec amen e
ideado
no
puede
ealiza se
sin
el
concu so
de
la
habilidad.
Es a
es
una
azón,
de
peso,
pa a
el
abajo
en
equipo
o
en
colabo ación.
Es a
o ma
de
abajo
en
colabo ación,
no
debe
ene
nunca,
al
menos
pa a
el
que
es o
esc ibe,
más
que
una
azón
écnica,
pues
el
in es igado
debe
dispone
lib e-
men e
de
sus
p opias
ideas
sin
menoscabo
de
la
libe ad
del
discípulo.
Hoy,
hay
una
g an
endencia
en
muchos
palses,
y
en
el
nues o,
ha
en ega
cie o
ipo
de
abajo
écnico
en
manos
de
labo an es
o
« echnicians».
G a e
e o
la
g an
mayo ía
de
las
eces,
pues
bien
sabe
el
que
in es iga
que
el
ealiza
el
abajo
écnico,
signi ica
conoce
cuándo
los
esul ados
deben
se
acep ados
pa a
es udio
es adís ico
ul e io ,
cual
es
la
uen e
de
e o
más
ecuen e,
a
más
de
que
muchas
eces
el
abajo
écnico
pe mi e
al
mismo
iempo
un
pensa
eposado
y
es
mo i o,
en
más
de
una
ocasión,
de
inspi ación
pa a
abajos
ul e io es.
-22-
Algunas
di agaciones
sob e
1 a
expe imen ación
animal
y 1 a
in es igación
clínica.
El
es udian e
de
Medicina
y
algunos
que
ya
no
lo
son,
c een
que
el
único
mé odo
se io
de
in es iga
es
la
expe imen ación
animal,
y
desde
luego
que
en
nues a
disciplina
es
el
que
iene
ibe es
cien í icos.
Apenas
pa a an
un
poco
pa a
pensa ,
comp ende ían
ápidamen e
que
es a
clase
de
in es igación
iene
sus
azones
y
ocasio-
nes,
como
en
o as
la
in es igación
clínica,
y
que
en
muchos
casos
no
puede
man ene se
que
la
in es igación
animal
sea
más
exac a
o
igu osa.
De
o dina io
llamamos
expe imen o
a
la
p oducción
de
un
enómeno
o iginado
po
nues o
deseo
y
que
ocu e
en
si uación
conocida
po
noso os,
del
cual
hemos
eliminado,
pa a
conse a
su
pu eza,
odas
las
in luencias
ex añas
posibles,
con
obje o
de
qu . el
dec o
log ado
se
halle
en
la
más
di ec a
elación
con
la
causa
conocida
y
manejada
po
el
expe imen ado .
El
mé odo
más
simple,
en
eo ía
y
adicionalmen e
usado,
consis e
en la
o ma-
ción
de
dos
g upos
idén icos,
al
menos
en
apa iencia,
a
uno
de
los
cuales
se
le
some e
al
e ec o
de
un
ac o ,
mien as
que
el
o o
pe manece
inal e ado
pa a
que
si a
de
con ol
o
compa ación.
Es a
mane a
de
ope a ,
sencilla,
es
sólo
ela i amen e
co ec a,
ya
que
adolece
k
dos
g a es
de ec os.
El
p ime o,
que
los
dos
g upos
nunca
son
idén icos,
y el
segundo,
que
como
la
o alidad
de
la
expe iencia
no
puede
ealiza se
en
el
mismo
momen o,
sino
que
ha
de
sucede se
en
el
iempo,
las
condiciones
en

-23-
que
el
expe imen o
se
ealiza
no
son
iguales,
y,
po
an o,
los
da os
ob enidos
ienen
un
cie o
g ado
de
he e oge-
neidad.
Cla o
es á
que
disponemos
de
mé odos
es adís icos
ma emá icos
pa a
disminui
és a
y
o as
muchas
uen es
de
e o ,
pe o
la
ce idumb e
de
es a
a i mación
se
co obo a
con
el
siguien e
hecho.
Cada
ez
se
u iliza
más
el
mé odo
del
dia agma
aislado
pa a
la
alo ación
del
e ec q
insulinico.
És e
se
mide,
como
es
sabido,
po
la
can idad
de
glucosa
que
desapa ece
del
medio
en
que
se
íncuba
el
ozo
de
músculo.
La
desapa ición
del
azúca
supone,
en
pa e
consumo,
y
en
pa e
o mación
de
glucógeno.
Pe o
la
cosa
es,
que
la
sensibilidad
del
músculo
de
la
a a
cambia,
no
ya
de
una
aza
a
o a,
sino
den o
de
la
misma,
de
una
es ación
(in ie no)
a
o a
dis in a
u
opues a
( e ano),
po
mo i os
oda ía
desconocidos.
De
ambas
sensibilidades
enemos
las
co espondien es
cu as,
pe o
al
halla nos
en
una
echa
de
ánsi o
o
en
o as
ci cuns ancias
que
cualquie a
puede
imagina ,
pod~::mos
a ibui
un
esul ado
a
la
acción
o
in luencia
de
es a
a iable
y
no
a
o a,
incluso
no
conocida.
No
es
nues o
p opósi o
analiza
p o undamen e
es e
hecho
conc e o,
y
si
sólo
el
señala
a
los
aná icos,
alguna
de
las
muchas
c í icas
que
pod íamos
hace
de
la
expe imen ación
animal.
Pa a
abunda
·
aún
más
en
las
di icul ades
que
p e-
sen a
la
expe imen ación
según
es
ealizada
po
casi
odos
noso os,
y al
deci
di icul ades
léase
posibles
e o es,
quisie a
eco da
las
cqui o
'
c'aciones
que
podemos
come e
l'll
consecuencia
al
empleo
inco ec o
de
con oles,
a
planea
expe imen os
con
el
an iguo
módulo,
con
el
que
se
es udian
los
e ec os
p oducidos
po
la
a iación
de
un
solo
ac o ,
y a
la
di e sidad
o
desdoblamien o
de
la
causa
-24-
que
se
emplea,
omada
como
simple
y
única.
El
con ol,
en el
expe imen o
mejo
planeado,
no
pasa
de
me ece
la
cali icación
de
acep able.
Nunca
lo
podemos
cali ica
de
pe ec o,
y
la
azón
sal a
a
la
is a.
El
animal
con ol
de
un
expe imen o
debe ía
se ,
si
ue a
posible,
el
p opio
suje o
en
las
mismas
ci cuns ancias
de
iempo
y
espacio.
Es o
lógicamen e
no
es
posible,
y
sólo
nos
ace camos
a
an
ideal
si uación,
cuando
las
ci cuns ancias
expe imen,
ales
y de
o a
índole
nos
pe mi en
el
empleo
de
gemelos
uni i elinos.
Buen
ejemplo
de
lo
que
acabamos
de
deci
son
los
esul ados
ob enidos
en
Nue a
Zelanda
en
de e ,
minadas
in es igaciones
sob e
la
g asa
de la
leche
de
aca.
En
es os
abajos
se
puso
de
mani ies o
que,
es adís icamen e,
e a
igual,
en
cuan o
a
los
esul ados,
u iliza
un
pa
de
gemelos
idén icos
que
dos
g upos
de
cincuen a
y
cinco
acas,
cada
uno.
El
hecho
lo
conside,
amos
de
g an
impo ancia
pa a
noso os,
y
no
cabe
duda
de
que
la
azón
se
halla
en
la
homogeneidad
o
he e ogeneidad
del
g upo
expe imen al
y del
con ol.
Con
espec o
a
es udia
en
el
mismo
expe imen o
una
o
di e sas
a iables,
Fishe
ha
ecalcado
la
impo ancia,
y
las
g andes
en ajas
que
iene
el
planea lo
en
la
o ma
ci ada
en
segundo
Juga .
Técnicas
ma emá icas
ap o,
piadas
pe mi en
el
inclui ,
como
decimos,
di e sas
a iables,
pa a
se
es udiadas
en
el
mismo
expe imen o,
lo
que
pe mi e
meno
abajo
y
aho o
de
iempo,
cosa
muy
impo an e
en
el
mé odo
expe imen al
además
de
ob ene
mucha
más
in o ma~ión,
que
cuando
son
es u-
diadas
las
a iables
de
modo
sepa ado.
La
compa ación
de
dos
g upos
de
expe imen os
en
los
cuales
se
es udia
a iable
po
a iable,
y
en
el
o o
odas
de
un
modo
simul áneo,
ensena
cuán
e óneo
puede
se
el
empleo
del
-25-
c i e io
e e ido
aho a
en
p ime
luga ,
aunque
ambién
el
segundo
enga,
cuando
como
en
nues o
caso,
se
in es~
iga
con
animales
y
plan as,
una
aplicación
es ingida.
El
empleo
de
la
causa,
omándola
como
única,
siendo
a ía
o
con
posibilidad
de
desdoblamien o,
es
iesgo
que
co emos
al
expe imen a
y
debe
se
enido
en
cuen a.
De
ello
enemos
dos
ejemplos,
uno
an iguo
y
mode no
el
o o,
que
ilus an
y
hacen
más
obje i a
es a
a i mación.
J
ohn
Hun e
deseaba
conoce
si
la
bleno agia
y
la
sí ilis
e an
dos
p ocesos
dis in os
o,
po
el
con a io,
mani es a~
dones
di e sas
de
la
misma
en e medad.
Pa a
ello
encon ó
que
el
mejo
mé odo
e a
inocula se
a
sí
mismo,
y
segui
con
de alle
la
e olución
del
p oceso
.
Así
lo
hizo,
pe o
desconociendo
que
el
exudado
con
que
se
in ec aba
e a
no
sólo
po ado
del
gonococo
sino
ambién
del
eponema.
Padeció,
en
consecuencia,
bleno agia
y sí ilis,
y
como
ambas
ienen
un
dis in o
pe íodo
de
incubación,
a i mó,
e óneamen e,
que
oda
la
sin oma ologia
e a
el
esul ado
de
un
mismo
p oceso.
La
pe sonalidad
de
John
Hun e ,
hizo
que
el
e o
se
con i ie a
en
c eencia,
que
du ó
la go
iempo.
Un
hecho
ecien e,
en
cie o
modo
pa ecido,
pe o
que
oda ía
no
ha
enido
explicación,
es
el
ocu ido
con
la
pa ulína
en
su
empleo
como
agen e
e apéu ico
d~l
ca a o
común.
En
e]
p ime
expe imen o
se
mos ó
muy
ac i o
en
acción
cu a i a.
Los
esul ados
sa is icie on
odas
las
exigencias
del
mé odo
es adís ico,
y,
sin
emba go,
después
del
p ime
esul ado
no
ha
uel o
a
ob ene se
ningún
e ec o
posi i o.
El
po
qué
de
lo
ocu ido
pe manece
oda ía
en
el
mis e io.
La
es adís ica
en
in es igación
médica,
lo
mismo
que
o a
écnica
cualquie a
iene,
po
supues o,
sus
usos
y
limi Aciones,
y
desde
luego
su
empleo
pa a
nada
excluye,
-26-
ni
menos
sus i uye,
al
sen ido
común.
En
ocasiones
el
in es igado
debe,
siemp e
que
sea
posible,
u iliza
el
mé odo
es adís ico
incluso
e.n
aquellos
casos
en
que
«a
p ime a
is a»
las
di e encias
son
an
g andes
que
apa ecen
como
al amen e
signi ica i as.
Pueden
se
así,
en
e ec o,
pe o
no
debidas
al
ac o
o
causa
que
se
es udia,
y el
e o
en onces
es
g a e,
po que
nos
ocul a
el
camino
de
la
in es igación
co ec a
.
De
es o
pod ían
da
amplia
p ueba
los
esul ados
ob enidos
en
la
acunación
con a
la
ube cu-
losis,
poliomieli is,
ca a o
común,
e c.,
e c.
Resul ados
opues os
al
ejemplo
an e io ,
es
deci ,
consecuencias
es adís icas
según
las
cuales
en
el
expe i,
men o
no
exis i ían
di e encias
signi ica i as,
puede
se
la
apa en e
conclusión
de
es e
ipo
de
análisis
de
los
da os.
En onces
el
e o
no
es á
en
el
es udio
es adís ico
que
es
co ec amen e
ealizado,
sino
en el
plan
del
expe imen o
y,
p obablemen e,
en
el
núme o
de
animales
y
dis ibución
de
los
mismos,
en
el
cu so
de
la
in es igación.
El
biólogo
expe imen ado
y el
es adís ico
deben
p ocu a
una
buena
colabo ación,
cuando
se
a a
de
alo a
esul ados
pa a
sab.e el
g ado
de
exac í ud
que
puede
exigi se
a
un
expe-
imen o,
y
desca a
oda
inú il
conside ación
ma emá ica.
La
in es igación
en
clínica,
p esen a
casi
siemp e
mayo es
di icul ades
que
la
expe imen ación
animal,
en
azón
a
p incipios
mo ales
muy
en
p ime
é mino
y
ambién
a
o os
inhe en es
al
que
la
eje ci a.
No
c eo
como
ecien emen e
sos iene
Mac
Canee
que
exis a
ninguna
di e encia
undamen al
en e
el
in es igado
y el
dínico
..
Si,
na u almen e,
exis en
médicos
que
no
les
·
in e esa
in es iga
po
in inidad
de
azones
que
no
son
del
caso
conside a ;
pe o
al
in es igado
llamado
pu o
y
al
clínico;
cuando
in es igan,
no
les
sepa a
ninguna
-33-
1o
nue o.
En
cómo
dis ingui
las
e dade as
u as,
se
halla
la
esencia
del
a e
de
in es iga .
* * *
El
dicciona io
de
la
Academia
de ine
el
in ui
como
en ende
cla a
e
ins an áneamen e
una
idea
o
e dad,
sin
el
p oceso
del
azonamien o.
Así
en endemos
ambién
en
el
lenguaje
dia io,
lo
que
es
la
in uición.
Eins ein
concedia
un
g an
alo
a
es a
clase
de
inspi ación
como
o igen
del
descub imien o,
como
ambién
lo
p ueban
nume osas
anécdo as
de
Poinca é,
Pla
y
muchos
más.
Sin
emba go,
~o
a
odos
les
ocu e
con
ecuencia
es e
enómeno,
que
se
p oduce
no
sólo
en
elación
con
g andes
descub i-
mien os,
sino
con
los
po meno es
del
abajo
co idiano.
Con
el
deseo
de
conoce
el
papel
que
juega
la
in uición
en
el
esul ado
del
abajo
de
muchos
in es igado es,
Bake
y
Pla a
hicie on
una
encues a
pa a
conoce
en
qué
g ado
se
e
asis ido
po
la
in uición
el
que
abaja
en
descub i .
El
esul ado
ué:
en
un
33
po
cien o
el
enó-
meno
e a
ecuen e,
en
un
50
po
cien o,
ocasional,
y
el
17
po
cien o
es an e
nunca
había
ecibido
ideas
median e
es a
clase
de
inspi ación.
Todo
es o
ésul a ía
eno me-
men e
dep esi o
pa a
aquel
que
nunca
iene
es e
soplo
de
inspi ación,
si
el
éxi o
hubie a
de
halla se
en
es a
clase
de
aza
que,
sin.
ley
apa en e
que
lo
ija,
llama
sólo
a
la
pue a
de
algunos
a o unados.
Pe o
la
encues a,
muy
obje i amen e
ealizada,
inquie e
ambién
sob e
el
núme o
de
in uiciones
que
esul an
se
ideas
conc e as,
que
se
con i man
expe imen almen e,
y
en
conclusión
se
aducen
en
un
nue o
a ance
de
la
ciencia.
El
esul ado
de
es a
3

-34-
p egun a
es
muy
signi ica i o.
Sólo
el
sie e
po
cien o
de
los
cien í icos
p egun ados
con es an
que
sus
in uiciones
e an
las
más
de
las
eces
co ec as,
mien as
que
el
93
es an e
esponde
que
és as
son
en
más
del
90
po
cien o
de
los
casos
e óneas,
o
no
comp obables
ácil~
men e
y
abandonadas.
Las
ci cuns ancias
que
concu en
pa a
que
la
in uición
se
p oduzca,
son
muy
pa ecidas
o
casi
siemp e
las
mismas.
El
abajo
expe imen al,
de
búsqueda,
es
un
poco
i egula
en
in ensidad,
casi
siemp e
debida
a
la
a iabilidad
del
en usiasmo,
po que
odo
el
in es igado
pasa
en
el
ans-
cu so
del
año.
Hay
épocas,
bien
po que
los
abajos,
es án
ya
plan eados,
que
se
educen
al
acopio
de
da os
y
núme~
os
ob enidos
en
o os
an os
expe imen os,
en
los
que
el
in es igado
se
sien e
u ina io,
con
poco
ho izon e,
cansino
en
el
hace
y
en
el
pensa .
A
una
de
es as
e apas
suele
sucede
o a
de
abajo
in enso,
de
con inuo
pensa ,
de
sen i se
c eado
al
ealiza
los
mismos
expe imen os
que
en
ocasión
dis in a
le
hicie on
sen i
el
peso
de
la
u ina,
y
du an e
el
d a
y
la
noche,
en
odo
momen o,
aun
en
los
apa en emen e
más
alejados
del
abajo,
que
le
apasiona,
sien e
la
angus ia
de
encon a
la
solución
al
p oblema
que
acome ió.
En
ese
in enso
desasosiego,
« o -
men o
de
lo
desconocido»
(1)
su ge
la
idea,
la
in uición
y
con
ella
el
inmenso
place
espi i ual
del
decub ímien o.
Se ía
ma a illoso
pode
descub i
una
écnica
que
a o eciese
esas
:in uiciones,
aunque
si
ue a
posible,
al
ez
se
pe die a
uno
de
los
muchos
encan os
que
debe
ene
la
ac i idad
c eado a
pa a
el
que
de
e dad
la
posee.
Lo
único
que
podemos
es
comen a ,
y
eso
ha emos,
en
las
(1)
Ciaudío
Be na d.
-35-
ci cuns ancias
que
con
más
ecuencia
se
p oducen
es as
ideas,
an
geniales
a
eces,
aunque
sin
más
espe anza
que
la
de
ansc ibi
el
esul ado
de
la
lec u a
de
algunas
anécdo as.
La
g an
libe ad
en
el
pensa ,
sen í
la
men e
lib e
de
oda
in luencia,
pa ece
condición
indispensable.
Sin
emba go,
es e
equisi o
es á
muy
lejos
de
pe enece
a
la
es e a
de
nues a
olun ad
y
has a
pa ece
condicionado
en
algunos
casos
po
cie as
si uaciones
ambien ales.
En
de e minados
momen os,
en
el
campo,
en
la
soledad
del
cua o
de
abajo,
du an e
el
silencio
de
la
noche,
la
men e
pa ece
como
libe a se
de
en o pecimien os
que
nos
ienen
de
ue a,
y
sen imos
cómo
la
ideación
se
hace
más
ágil y
cla a,
y
el
p oblema
nos
apa ece
conc e o,
esquemá ico,
como
el
á bol
que
ha
pe dido
las
hojas.
Al
mismo
iempo,
la
pasión,
el
deseo
de
aba ca lo,
se
hace
más
in enso
y
has a
se
ecub e
de
un
ma iz.
de
una
sensibilidad
que
es á
más
ce ca
del
a is a
que
del
in es igado .
Y
su ge
la
idea
si
es
que
la
me ecemos.
Tal
ez
sea
es a
la
explicación
del
po
qué
en
el
iejo
lenguaje
pe uano
la
palab a
«hama ec»
signi ica
po
igual
poe a
e
in en o .
He
leido
que
Eins ein
concibió
la
g an
sín esis
del
espacio- iempo
en
ocasión
en
que
es aba
en e mo
en
cama,
po
un
p oceso
banal.
Mechniko
ela a
el
o igen
de
la
idea
de
la
agoci osis
de
es e
modo,
lleno
de
inge,
nuidad:
«Un
día,
oda
mi
amilia
se
había
ma chado
al
ci co
pa a
e
una
ep esen ación
ex ao dina ia
y
yo
me
quedé
solo
con
mi
mic oscopio,
obse ando
la
ida
en
las
células
mó iles
de
una
la a,
cuando
una
idea
c uzó
mi
ce eb o
como
un
elámpago.
Células
semejan es
pod ían
se i
en
de ensa
del
o ganismo
po
engloba
]os
in usos
.
-36-
Sen í
inmedia amen e
la
impo ancia
de
lo
que
me
acababa
de
ocu i
y
empecé
a
pasea
a iba
y
abajo
de
la
habi a-
ción,
y
me
u e
que
i
a
la
playa
pa a,
jun o
al
ma ,
pode
o dena
odos
los
pensamien os
que
me
enían
como
consecuencia
de
al
idea»
También
iene
el
cien í ico
que
ecibe
es as
inspi a~
ciones
un
nue o
sen ido
di ícil
de
cali ica .
Sensibilidad
especial,
pa ecida
en
cie o
modo
a
la
es é ica,
que
le
pe mi e
disce ni
sin
más,
sin
juicio
conscien e,
cuál
es
el
ema
que
p oduci á
esul ados
de
alo
y
el
camino
pa a
abo da lo.
No
se
c ea
po
la
p epa ación
y el
es udio.
aunque,
indudablemen e,
se
a o ezca
su
desa ollo.
No
es á
suje o
a
eglas
aunque
coincida
con
ellas.
Se
pa ece
:n
cie o
modo
a
como
el
buen
.esc i o
cons uye
sus
ases
pa a
exp esa
las
ideas.
Sin
ene
a
la
is a
la
g amá ica,
sin
imi a ,
po que
le
b o a
de
den o,
y
son
juzgadas
solamen e
po
un
sensible
palada
que
no
ué
moldeado
po
ley
o
p ecep o
humano.
* * *
En
llegando
a
conside a
el
uso
de
la
azón
en
la
in es igación
cien í ica,
me
doy
cla a
cuen a
de
mis
limi a-
ciones,
po
humano
y
po
supe icial
p epa ación
en
es a
ma e ia.
Es a
cualidad
humana
que
an
pu o
ca ác e
di e encial
iene,
es
p imo dial
en el
p oceso
de
la
in es í~
gación
cien í ica
y
en
sus
esul ados.
Si
la
conside amos
aho a,
al
inal
de
es e
apa ado,
buena
culpa
iene
de
ello
el
emo
a
se
ano
y el
miedo
an e
la
magni ud
a
conside a .
-37-
In es iga
en
Medicina
no
es
la
me a
colección
de
hechos
expe imen ales
u
obse aciones
clínicas
inamen e
ealizadas,
es,
más
que
o a
cosa,
in e p e a ,
llega
media? e
los
da os
ob enidos,
a
un
p incipio
o ley
gene al.
Lo
impo an e
no
es
sólo
descub i ,
sino
sabe
lo
que
hace
con
el
descub imi :n o.
El
manejo
de
es e
nue o
se ,
alumb ado
po
nues o
es ue zo,
co esponde
po
en e o
a
la
azón.
Tan
cie a
es
la
impo ancia
de
sabe
maneja
un
descub imien o,
cual
sea
de
és e
su
o igen;
el
aza ,
la
in uición
o el
pensamien o
lógico,
que
es imo
p e e ible,
po
más
obje i o,
ela a
una
anécdo a
que
anda
en
conside aciones,
siemp e
más
lejos
de
la
ealidad
que
la
ealidad
misma.
Fleming
(1)
abajaba
con
cie os
cul i os
de
es a i,
lococo
en
placa.
Su
labo a o io
es aba,
como
sigue
'~ ando,
en
un
iejo
edi icio
sucio,
con
pol o,
sin
.
las
ca ac e ís icas
de
los
edi icios
de
hoy.
Tal
ez
g acias
a
esa
ejez y
descuido
del
edi icio,
se
debe
la
posibilidad
de
con aminación
de
la
placa
con
el
«penicilum
no a um»
que,
dicho
sea
de
paso,
la
con aminación
con
es e
agen e
es
a a
y
al
penicilum
es
el
que
has a
aho a
ha
p opo ,
cíonado
un
an ibió ico
(de
su
clase)
de
más
al o
pode
y
en ajas
clínicas
.
Al ededo
de
la
colonia
del
hongo
obse ó
el
halo
de
inhibición
del
c ecimien o
del
ge men.
O o
bac e iólo~o
puede
que
no
hubie a
concedido
mayo
impo ancia
al
hecho,
pues
ya
en onces
e a
un
enómeno
conocido
el
que
cie os
o ganismos.
al
c ece ,
in e ie en
o
inhiben
el
desa ollo
de
o os.
Conside ó
el
in e és
de
(1)
Pa e
de
lo
que
aquí
se
ci a
nos
ué
comunicadn
pe sonalmen e
po
Si
Howa d
lo ey.
-38-
su
obse ación
y
se
p opuso
ob ene
el
p oduc o
que
o iginaba
al
de enimien o
del
desa ollo
del
coco,
pe o
no
u o
éxi o
en
sus
p ime os
in en os
y el
abajo
ué
abandonado
.
En
esa
misma
época
ya
e an
conocidas
publicaciones
(más
de
una
docena)
sob e
las
sus ancias
an ibac e ianas
p oducidas
po
bac e ias
y
hongos,
pe o
an o
es os
hechos
como
el
descub imien o
de
Flemíng
ue on
ol idados,
al
ez
incluso
po
sus
mismos
au o es.
Flo ey
lle aba
muchos
años
in e esado
en
conoce
po
qué
mecanismo
las
lág imas
enían
una
acción
an isép ica.
Po
es os
es udios
y
o os
análogos
sob e
el
moco
in es inal,
ino
a
España
pa a
abaja
con
Cajal.
El
conocimien o
po
la
li e a u a
y
o as
azones
de
índole
écnica
1 e
hicie on
conside a
el
descub imien o
de
Fleming,
ealizado
muchos
años
an es,
y
consiguió
ob ene
la
penicilina
y
su
empleo
en
la
clínica
.
Noso os
u imos
la
sue e
de
asis i
en
Nue a
Yo k
a
los
p ime os
en e mos
a ados
con
es e
an ibió ico
cuando
oda ía
se
empleaba
po
ía
in a enosa,
en
go a
a
go a,
y
ealizada
la
inyección
du an e
casi
ein icua o
ho as
.
Po
el
mismo
camino,
iniciado
hace
an os
años,
con inúa
Flo ey
es u~
diando
la
acción
bac e iológica
de
jugos
de
plan as.
Uno
de
ellos,
el
del
ulipán,
posee
un
al o
pode ,
pe o
su
uso
es á
limi ado
po
la
g an
oxicidad.
Tengo
po
segu o
que
p on o
sab emos
de
un
nue o
esul ado
ascenden al
pa a
la
e apéu ica
de
una
en e medad
cuyo
a amien o
no
es á
aún
de ini i amen e
esuel o
.
Pa a
es a
en
condiciones
de
descub i ,
p ecisamos
in es iga .
La
in es igación
nos
p opo ciona
mul i ud
de
hechos,
de
los
cuales
hemos
de
sepa a
los
que
no
signi~
ican
pa e
de
la
e dad.
Ag upados
en
sis ema,
con
o den,
podemos
llega
a
o ganización
de
supe io
conocimien o

-39-
y,
si
es
posible,
a
una
gene alización.
Cuando
el
núme o
de
da os
no
es
su icien e
aún,
nace
la
nue a
hipó esis
de
abajo
y
con
ella
el
eg eso
al
es udio
expe imen al.
Imaginación
necesi a
el
in es igado
pa a
c ea
con
pocos
hechos
una
hipó esis
de
abajo,
pao
si
és a
ha
de
se
uc í e a
debe
se
manejada
po
la
azón.
Con
dema~
siada
ecuencia
emos
jus amen e
lo
con a ío,
al
se
la
azón
a as ada
po
la
hipó esis
.
Fue e
disciplina
in e~
lec ual
es
p ecisa
muchas
eces
pa a
que
las
ideas
se
subo dinen
a
los
hechos.
Claudio
Be na d
decía
que
los
homb es
que
ienen
excesi a
con ianza
en
sus
hipó esis
o
eo ías
es án
mal
p epa ados
no
sólo
pa a
hace
descub í~
mien os,
sino
incluso
pa a
ealiza
buenas
obse aciones.
El
au o
de
la
hipó esis
o
eo ía
se
sien e
a
eces
an
apegado
a
ella
que
mi a
ce ando
los
ojos,
a
odo
hecho
que
no
la
con i me.
Da win
acos umb aba
a
ano a
odas
cuan as
obse aciones
iban
en
con a
de
sus
ideas,
po que
las
con i ma o ias
no
solían
ol idá sele.
Asi
y
odo
la
hipó esis
es
imp escindible
en
el
abajo
de
c ea ,
de
descub i
.
Los
pelig os
a iba
ci ados
pod ían,
más
que
eludi se,
a enua se,
con
el
empleo
simul áneo
de
di
e sas
hipó esis
que
pe mi an
ecoge
esul ados
nega~
i os
o
ad e sos
pa a
cons ui
la
nue a
idea
que
se
enca gue
de
con inua
igiendo
el
ábajo
expe imen al,
mien as
con inuamos
epi iendo:
noso os,
que
no
c eamos
la
na u aleza,
sólo
podemos
e
lo
c eado.
-40-
Clases
de
in es igación.-Es a egia
y
ác ica.-Di icul ades.
En
odos
los
paises,
incluso
en
aquellos
en
que
con
más
a do
se
de iende
la
libe ad
de
la
ciencia,
se
ha
plan eado
si
la
in es igación
debe
se
en e amen e
lib e, o
en
mayo
o
meno
cuan ía
aquélla
debe
se
di igida.
Es a
cues ión
c eemos
es
muy
in e esan e
pone la
sob e
el
ape e
de
nues o
país
.
No
debemos
ol ida
los
que
en
España
in es igamos,
que
los
ondos
u ilizados
pa a
nues os
abajos
p oceden
del
bien
común,
y
és e
no
es
o o
que
la
apo ación,
en
mayo
o
meno
cuan ía,
hecha
po
los
españoles
median e
el
pago
de
impues os
y
o as
ecaudaciones
que
se
p ocu a
la
hacienda
pública.
Somos
pues
adminis ado es
de
un
pa imonio
que
se
nos
en ega,
como
p ueba
de
g an
con ianza,
y
aunque
has a
el
p esen e
nada
se
ha
dicho
de
cómo
in e i le
-en
cuan o
a
su
en abilidad
cien í ica-
es
obligado,
c eo
yo,
del
que
lo
ecibe
hace
de
él
un
uso
que
a o ezca
a
oda
la
sociedad,
incluso
en
la
c eacióQ
de
nue as· uen es
de
iqueza.
C eo
habe
leido
en
algunos
de
los
esc i os
de ·
Caja!,
lo
bien
p esen e
que
enía
el
maes o
al
abaja
en
su
labo a o io,
a
odos
aquellos
lab ado es
que,
al
a a
y
con
el
sudo
del
abajo,
hacían
posible
la
con inuación
de
sus
expe iencias,
sin
pe mi i le
des allece .
Se
ha
en end
.
ido
po
in es igación
lib e
oda
aquella
que
ealiza
el
in es igado
si
elige
olun a iamen e
el
obje o
de
sus
expe iencias,
lo
haga
o
no
mo i ado
po
una
azón
pu amen e
académica
o
social.
In es igación
-
41
---
di igida
es
aquella
que
se
ealiza
con
ema
o
mo i o
del
abajo,
impues o
en
azón
a
conside aciones
de
indole
muy
di e sa,
c is alizadas
en
un
plan,
en
cuya
elabo ación
puede
no
habe
in e enido
el
in es igado .
La
es a ~~Ha
no
pe enece
al
in es igado ,
en
es e
caso;
a él
le
es á
encomendado
el
empleo
ác ico
de
sus
medios
pa a
log a
el
obje i o.
Pa a
mí
no
puede
habe
duda
an e
es e
apa en e
dilema.
Ambos
ipos
de
in es igación
deben
se
omen-
ados,
deben
exis i .
Donde
quizá
se
p oduzca
con o e sia
es
al
a a
de
es ablece
la
p opo ción
en e
una
y
o a;
aunque
buena
con es ación
ue a
el
deci ,
sí
en
la
p ác ica
es
posible.
que
debe
habe
la
su icien e
in es igación
lib e
pa a
que
no
se
pie da
ni
un
genio.
ni
un
in es igado
b illan e
.
En
cuan o
a la
di igida
debe
halla se
en
consonancia
con
las
necesidades
del
país
y
su
disponibilidad
econó-
mica.
Es a
espues a,
si
emba go,
no
es
una
con es ación.
Es
simplemen e
la
exp esión
de
un
deseo,
po que
odo
depende
de
sabe
lo
que
que emos,
y
la
mane a
de
log a lo.
La
in es igación
lib e
se
ca ac e iza
po que
la
ayuda
se
hace
a la
pe sona;
al
in es igado .
En
la
in es igación
di igida
se
inancia
la
esolución
de
un
p oblema.
Aque-
llos
que
deciden
la
cues ión
que
es
de
in e és
pa a
el
pais,
eligen
ambién
el
g upo
de
in es igado es
que
conside an
más
capaci ados
pa a
consegui
el
éxi o
y
en
es e
equipo
deposi an
su
con ianza
.
En
ninguno
de
los
casos
debe
coa a se
la
inicia i a;
la
libe ad
del
in es igado .
Ellos
deben
decidi
el
camino,
la
ác ica
a
emplea .
Ambos
ipos
de
in es igación
son
necesa ios
en
España.
El
p ime o
se
p ac ica
an
ampliamen e
como
-42-
pe mi en
nues os
medios.
No
an o
el
se~undo,
si
bien
es
cie o
que
el
Consejo
de
In es igaciones,
en
Medicina,
al
c ea
Ins i u os
con
denominación
que
implica
un
de e minado
campo
en
nues a
cienua,
ma ca
en
cie o
modo
el
ema,
y,
po
an o,
si~ní ica
una
in es igación
di igida.
No
obs an e,
és a
debe ía
se lo
más
conc e a,
y
así
se~ui
los
consejos
del
g an
Eh lich:
<(
Cen aliza
la
in es igación
con
o al
y
absolu a
independencia
del
que
en
ella
abaja)).
Tal
cen alización
no
debe
si~ni ica
más
que
dispone
de
ondos
económicos,
pa a
que
sean
sola-
men e
empleados
en
la
solución
de
de e miuados
p oble-
mas,
los
cuales
deben
se
elegidos
po
un
g upo
de
in es igado es.
Tal
p og ama
debe
ene
una
g an
lexibi-
lidad
y
se
suscep ible
de
las
a iaciones
que
aconsejen
los
esul ados
que
se
ayan
ob eniendo.
En
in,
en
la
o ganización
de
es a
clase
de
abajo
es
undamen al
conoc :
las
ca ac e ís icas
y
cualidades
de
las
pe sonas
con
que
se
cuen a.
El
buen
di ec o
de
in es igación
elige
el
ema
y
dis ibuye
el
aba)o
con
a eglo
a
la
disposi-
ción
y
capacidad
de
sus
colabo ado es.
Topley
decía,
que
lo
único
que
puede
hace
un
buen
comi é
o el
di ec o
de
in es i~ación,
es
elegi
las
pe sonas
que
deb n
o ma
el
g upo
y
da les
la
ayuda
necesa ia.
De
ez
en
cuando
ea-
jus a los,
en
odos
sen idos,
pe o
si
a a
de
hace
algo
más,
es
muy
p obable
que
con ibuya
a
en o pece
la
ob a.
O a
clase
de
in es igación
es
la
que
llama íamos
on e iza.
Tiene
po
ca ac e ís ica
el
abaja
eu
un
campo
donde
se
eúnen
dos
amas
de
la
ciencia,
y
pa a
ello
se
p ecisa,
lógicamen e,
de
una
colabo ación
pe ec amen e
log ada.
En
gene al
s ó 1 o
puede
hace se
es udiando
p oblemas
que
ya
han
su ido
un
análisis
y
es udios
-49-
consigue
iguala ,
en
su
imi ación,
Jos
p oduc os
de
o os
paises.
Las
azones
son
múl iples
(p ecios,
bene icios,
u illaje,
p ime as!ma e ías,
e c.)
y
no
es
es e
el
momen o,
ni
ampoco
el
luga
de
en a
en
conside aciones,
que
además
no
nos
compe en,
aunque
el
p oblema
es
canden e
y
de
posi i o
in e és
nacional.
Pe o
el
hecho
que
nos
pa ece
cie o
es,
que
es a
indus ia
pa a
se
mejo ada
debe ía
dedica
ue es
sumas
a
la
in es igación
(1) y
no
es á
en
si uación
inancie a
de
ealiza lo
.
La
azón
es
sencilla:
los
bene icios
que
ob ienen
no
pe mi en
emplea
ondos
que
muy
p obablemen e
no
end ían
e o no,
ni
dis ae
pe sonal
ni
ma e ial,
necesa ios
pa a
su
ma cha
dia ia.
Se
une,
además,
el
hecho
de
que
es a
indus ia
no
posee
una
o ganización
clínica
ap opiada,
pa a
al
clase
de
labo .
Todos
los
in en os
que
conozco
en
es e
sen ido,
ienen
más
que
e
con
la
di ección
come cial
de
las
i mas
in e esadas,
que
con
la
cien í ica.
Así
las
cosas,
si
pa e
del
dine o
que
el
Es ado
en ega
pa a
in es iga
pudie a
se
dedicado
a
una
colabo ación
de
los
in es igado es
con
la
inicia i a
p i ada,
los
que
hubie an
de
decidi ,
hab ían
de
plan ea se
muy
en
p ime
luga
si
nues o
país,
en
cuan o
a
su
si uación
indus ial,
es á
en
condiciones
de
ob ene
esul ados
p ác icos,
iniciando
una
in es igación
de
ipo
e apéu ico,
o
po
el
con a io
debe
muy
en
p ime
luga
mejo a
su
indus ia
química
y
odas
las
auxilia es
necesa ias,
an es
de
emplea
audales
de
en usiasmo
en
esol e
p oblemas
que
en
o as
la i udes
hace
iempo
deja on
de
se lo.
C eo
que
(1)
E iden emen e
que
es e
es
un
aspec o
pa cial,
y
muy
pa cial
del
p oblema.
Nos
ceñ.imos,
sin
emba go,
a
nues o
ema
sin
siquie a
oza
los
o os
4

-so-
ambas
cosas
pueden
se
posibles
si
se
acie a
con
una
o ganización
ap opiada.
Pa a
ello
se
necesi a
la
colabo a~
ción
e dade a,
au én ica,
de
odos
cuan os
es án
in e e-
sados
en
el
p og eso
de
la
medicina;
los
o ganismos
o iciales
y
las
undaciones
p i adas.
Con iene
ene
p esen e
que
el
descub i
puede
se
labo
genial,
pe o
ealízable
en
un
labo a o io
co ien e,
y,
sin
emba go,
el
indus ializa
el
descub imien o,
es
a
eces,
emp esa
gigan e
ese ada
a
muy
pocas
indus ias.
El
p ime
paso
de
es a
colabo ación
debe
se
elegi ,
con
ino,
el
p oblema
cuyas
ca ac e ís icas
sean:
de
e iden e
in e és
nacional
y
sin
desp opo ción
en e
su
magni ud
y
las
ue zas
de
que
se
dispone.
La
egulación
de
es as
elaciones
end ía
dada
po
un
sis ema
con ac ual,
median e
el
cual,
si
exis ie a
algún
bene icio
se ia
des i-
nado
en
p ime
luga
a
la
amo ización
del
capi al
empleado
y
después,
si
con inua an
exis iendo,
se
adu~
ci án
en
un
canon,
a
pe cibi
po
la
en idad
que
hizo
la
apo ación
con
g a e
iesgo
de
se
a
ondo
pe dido.
El
Consejo
p e é
en
su
eglamen o,
de
modo
más
bien
implíci o,
es a
colabo ación.
Se ía
in e esan e
un
ensayo
que,
al
menos
pa a
mí,
pod ía
signi ica
un
p og eso
en
el
in es iga ,
incluso
pa a
aquella
in es igación
llamada
académica.
La
o ien ación
que
co esponde
a
una
undación
p i ada
es
bien
dis in a,
en e
o as
cosas
po que
depende
de
la
olun ad
del
undado .
Sí
és e
es
gene oso,
como
lo
ha
sido
don
Juan
Ma ch,
no
cabe
duda
que
la
eglamen a~
ción
de
lo
que
ha
de
dis ibui se
goza á
de
la
misma
i ud.
Y
cons e
que
no
me
e ie o
a
las
can idades
a
o o ga
a
las
pe sonas,
en
o ma
de
becas,
e c.,
pues
si
son
exage adas,
más
bien
es
insensa ez,
sino
a
la
ampli ud
de
los
ines
-51-
p opues os
.
C eo
que
en el
caso
d
::-
la
Fundación
Juan
Ma ch,
és os
son
odos
los
que
signi iquen
bene icio
pa a
el
país.
o~
la
undación
de
es e
millona io
mallo quín
conozco
lo
que
odos,
po
la
p ensa
dia ia.
Su
dona i o
ep esen a
llll
desp endimien o
absolu o,
pues
no
enmasca a,
como
algunos
no eame icanos,
una
ansmisión
de
bienes
que
elude
los
igo es
de
la
hacienda,
y
pa ece
que
su
p incipal
obje i o
es
la
c eación
de
p emios,
muy
impo an es,
pa a
odos
aquellos
que
hayan
((')g ado
ealiza
una
labo
de
e dade o
mé i o.
Sob e
la
ayuda
o
es ímulo
que
es os
p emios
puedan
engend a
en e
los
in es igado es,
médi~
cos
y
de
o as
ciencias
expe imen ales,
quie o
hace
algún
comen a io,
que
si a
pa a
enjuicia
las
bases
de
una
posible
colabo ación
con
és a
u
o as
ins i uciones
p i~
adas
Vaya
po "delan e
una
decla ación:
si
me
hubie a
co espondido
la
sue e
de
pode
hace
semejan e
ob a,
me
asegu a ía
bien
de
que
el
espí i u
undacional
no
se
mix i ica a
al
pasa
los
años,
y
po
supues o
que
en
ningún
momen o
hubie a
pelig o
de
que
aquélla
pudie a
se
engullida
po
d
Es ado.
Uno
de
los
más
g andes
alo es
de
es as
ins i uciones
gigan es
es
la
sana
compe encia,
con
las
es ablecidas
po
el
Es ado
La
c eación
de
es os
p emios
signi ica
un
e iden e
e
impo an e
es ímulo
pa a
aquellos
que
cul i an
la
ama
de
la
ciencia
a
que
an
des inados
La
impo ancia
de
la
suma,
supone
ambién
que
su
adjudicación
sólo
puede
se
ealizada,
cuando
exis en
pe sonas
que
poseen
una
ob a
de
e dade a
impo ancia.
En
es e
supues o
caben
dos
posibilidades
ela i as
a la
o o gación:
espe a
que
su ja
el
homb e
o
a a
de
con ibui
más
di ec amen e
a
su
nacimien o.
En
el
caso
de
acep a
es a
di ec iz,
end ía
la
-52-
undación
una
indudable
in luencia
o ma i a
.
Analizando
más
conc e amen e
es a
hipó esis,
en
cuan o
pueda
e e-
i se
a
la
medicina
y
ciencias
expe imen ales,
me
decido,
sin
duda lo,
po
el
segundo
supues o
.
La
azón
la
eo
cla a,
como
ambién
sus
posibles
incon enien es
.
Sí
he
de
deci
e dad,
es os
úl imos
aun-
que
no
sean
g a es
po
su
esencia,
sí
pueden
se
impo -
an es
po
ene
una
aigamb e
demasiado
humana.
El
ecelo
que
pueda
despe a ,
en
los
dis in os
sec o es
que
igen
más
o
menos
di ec amen e
la
educación,
po
el
emo
a
una
posible
in luencia,
en
nada
pe niciosa,
que
no
es é
bajo
su
con ol
.
La
o ma
de
colabo ación
se
deduce
de
las
líneas
an e io es
y
es as
posibles
di icul-
ades,
an
humanas,
pueden
allana se
en e
pe sonas
pa io as
y si
de
e dad
les
anima
el
bien
común
.
No
in e eses
bas a dos.
* * *
La
selección
de
los
in es igado es
p esen a
en
nues o
país
muy
ela i os
p oblemas,
po que
no
son
muy
abun-
dan es
los
que
po
una
ocación
qui
e
en
dedica se
a
es a
ac i idad.
En e
muchos
de
noso os
la
in es igación
ep esen a
como
un
complemen o
de
la
ac i idad
dia ia,
más
que
la
dedicación
p imo dial,
y
pa a
o os
es
simple-
men e
ci cuns ancia
obligada
pa a
hace
una
esis
doc o-
al,
necesa ia
pa a
p esen a
mejo
expedien e
.
En
algunos
países,
donde
el
núme o
de
ocaciones
pa a
in es iga
es
supe io
al
de
posibilidades,
se
ha
plan eado
el
p oblema
de
cómo
ealiza
la
selección
.
Sin
-53-
anda
en
di agaciones
ni
en
ela os,
la gos,
de
cuan os
mé odos
se
han
pues o
en
p ác ica,
lo
cie o
es
que
la
conclusión
gene al
a
la
que
han
llegado
es
la
misma.
Todos
los
mé odos
son
malos,
y
de
ellos,
el
menos,
la
en e is a,
con inuada
du an e
un
pe íodo
de
p ueba
de
la ga
du ación.
Su
único
incon enien e
es iba
en
que
a
eces,
la
decisión
se
ha
de
di e i
po
algún
iempo,
cuando
u ge
llega
ápidamen e
a
la
selección.
Noso os,
como
e!S
sabido,
seguimos
un
p ocedí~
mien o
en e amen e
pasi o,
que
si
ambién
es
malo,
en
apa iencia
nos
exime
de
oda
esponsabilidad.
Tal
exen-
ción
es
sólo
apa en e,
cla o
es á,
pues
el
ideal
no
es
que
in es igue
el
que
lo
desee
y
po
ello
se
ace ca
a
los
ins i~
u os
o
cen os
donde
se
p ac ica
es a
ac i idad,
sino
aquel
que
posea
mejo es
cualidades
y
disposición,
aunque
po
desconocimien o,
incluso
de
su
p opia
ocación,
no
acie e
en
la
elección
de
su
pos u a
de ini i a.
El
p ocedimien o
de
selección
en
consecuencia
debie a
.
se
mix o
.
En
p ime
luga
debe ía
se
posibl~
mos a
a
odos
nues os
es udian es
lo
que
es
la
in es igación
médica,
clínica
o
expe imen al,
no
sólo
po
simple
acceso
al
luga
donde
se
p ac ica,
sino
po
ciclos
muy
co os
de
con e encias
o
cu sillos
b e es.
No
se
esconde
as
de
es as
lineas
el
p opugna
la
c eación
de
una
nue a
cá ed a,
pe o
sí
el
deseo
de
u iliza
la
in es igación
en
cuan o
iene
de
o ma i o
y
de
es e
modo
despe a
y
conoce
después
las
ocaciones
in es igado as.
Tal
ez
es os
cu sos,
muy
b e es,
pudie a
o ganiza los
el
Consejo
en
colabo ación
con
la
Uni e sidad
y
po
supues o
sin
o o
ca ác e
que
el
pu amen e
olun a io.
Si
es o
pudie a
ealiza se,
la
segunda
pa e
del
p oceso
de
selección
se ía
el
ac ual,
pu amen e
pasi o
,
sí
el
núme o
de
los
que
acuden
-54-
a
nues os
cen os,
con inuaba
siendo
ela i amen e
escaso
(1).
* * *
Du an e
los
días
que
esc ibo
es as
lineas,
he
eleído
ambién,
en e
o os,
un
lib o
de
Ma añón;
c eo
que
el
úl imo.
«E emé ides
y
Comen a ios»
lo
i ula,
y a
mi
me
pa ece
que
es á
esc i o
con
especial
e nu a,
al
ez
po que
a
sus
páginas
ha
ido
una
g an
pa e
de
su
in imidad.
De
odo
cuan o
allí
puede
lee se,
aquí
iene
muy
a
cuen o
el
capí ulo
donde
discu e
sob e
la
enseñanza.
En
e ec o,
nada
hay
que
in e ese
an o
a
los
homb es
de
buena
olun ad
como
la
enseñanza.
A
noso os,
po
uni e si a ios,
ese
in e és
es
una
obligación.
Ag adable
obligación,
no
impues a,
sino
acep ada
po
ocación.
A is oc acia,
pa a
los
que
no
poseemos
nobleza.
Y
en
es o
de
la
enseñanza,
nada
hay
que
enseñe
an o
como
la
in es igación,
p ecisamen e
po que
no
enseña
nada
con~
c e o.
Po
eso
o ma.
Ayuda
a
da
o ma
a
la
pe sonalidad.
El
que
in es iga
ama
la
e dad.
El
que
ap ende
a
in es iga ,
le
enseñan
cómo
ama
la
e dad,
cómo
usa
de
la
azón
y el
expe imen o
pa a
conoce la.
Le
enseñan
un
modo,
una
conduc a.
Le
o man.
Ni le
ins uyen,
ni
le
ci ilizan,
g acias
a
Dios.
El
que
in es iga
sabe
cómo
busca
y
p ende
los
hechos,
en
su
osa io
de
expe iencia.
Sabe
lo
di icil
que
es
elimina
el
e o ,
y
po
eso
ecibe
la
lexibilidad
pa a
es a
siemp e
dispues o
a
una
ec i icación.
Y
cuando
es a
(1)
Pa a
nada
me
e ie o
aquí
a
los
doc o andos
que,
po
las
azo;nes
que
ue en.
una
ez
ealizada
la
es s
abandonan
los
abajo!!
de
in es igación.

-55-
lexibilidad se
hace
ca ne
en
su
sus ancia,
la
econoce
como
comp ensión.
Y
la
in es igación,
añade
o o
azo
a
la
o ma.
El
que
in es iga,
ambién,
po
ello,
ap ende
a
conoce
sus
p opios
de ec os
y
limi aciones.
Ap ende
a
conoce
y
ap ecia
las
cualidades
de
los
demás.
Y así, i e
en
común,
y
ama
a
los
de
ce ca
y a
los
de
lejos.
Y a
los
de
en en e.
Po
es o
me
gus a ía,
con
la
in es igación,
con ibui
a la
o mación
de
nues os
es udian es.
No
con
una
cá ed a
más,
sino
como
espi i i
de
cada
pied a
de
nues~
os
edi icios;
sus i uyendo
al
pol o
de
aulas
y
pasillos.
-56-
Final.
En
la
ad e encia
que
p ecede
á
es as
páginas
decía
que
mi
in ención
e a
sólo
un
in en o;
un
p incipio,
menos
que
ensayo,
pa a
conoce
si
es as
no as
pueden
pasa
a
o o
ango,
a
mayo
ca ego ía.
Es
p eciso
aspi a
cada
día
a
se
un
poco
más
de
lo
que
uno
es.
El p <1 esional
debe
desea
se
algo
más
que
médico
y el
in es igado
a
no
queda se
en
pe pe uo
bus-
cado ,
sólo
de
las
e dades
que
se
esc iben
con
minúscula
Pascal
se
negaba
a
econoce
como
especialis a
, a
aquel
que
sólo
e a
especialis a.
Si
al
es udia ,
al
ap ende ,
al
in es iga ,
nues o
se
se
encoge,
no
se
cumple,
po
algún
mo i o,
el
e ec o
que
debe
p ocu a
la
inco po ación
de
nue os
conocimien os;
la
p opia
ex ensión.
Dijimos
en
algún
luga
que
la
ocación
del
médico,
del
in es igado ,
no
es
ocación
con empla i a.
Nues o
deseo
es
p olon~
ga nos,
según
medida
dis in a
pa a
cada
cual.
No
puede
abaja
bien
el
que
piensa
exclusi amen e
en
su
abajo.
El
homb e
que
no
abaja
en
lo
suyo
con
el
espí i u
abie o,
muy
abie o,
pa a
gua da
el
máximo
con ac o
con
la
humanidad
y
con
el
mundo,
ni
aun
siquie a
ealiza
un
buen
abajo
p o esional.
Se illanges
dice,
que
el
a e
es
el
homb e
añadido
a
la
na u aleza,
y,
la
ciencia,
la
na u aleza
unida
al
homb e.
En
ambos
casos
el
homb e,
su
pe sona,
sigue
como
cen o
de
odo
lo
c eado.
El
homb e
que
«siemp e
es á
en
su
si io»,
como
el
que
no
b omea
po
ag io
y
en a ado,
el
que
ca ece
del
«sen ido
del
humo
»,
lo
son
po que
no
ie!len
en anas
y
i en
en
la
oscu idad
.
Tampoco
pueden
mi a
pa a
den o,
po que
les
al a
luz
in e io .
--57-
La
ciencia
es
la
na u aleza
añadida
al
homb e.
El
a e,
el
homb e
añadido
a
la
na u aleza.
El
in es igado ,
cien í ico
unas
eces,
a is a
o as,
e
pasa
su
ida
en
es a
sua e
ma ea,
y
así
espe a
su
inco po ación
al
mundo
de
donde
iene
la
Luz.
Esa
Luz,
cuyo
e lejo
que emos
descub i
con
nues o
abajo.
Mad id-Cala
Ra jada,
agos o
1955.