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La investigación en medicina : (discurso de apertura de curso 1955-56) / José Luis R. Candela

Rodríguez Candela, José Luis

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j. J ( ' /;- ,. ..... 1 i UNIVERSIDAD DE VALLADOLID ,, DR. D. JOSE LUIS R.-CANDEI,.A . -·· · _ .:' ·' e A TE D R A T 1 e O D E P A T O LO 0 1 A G E N E: RA L / ' ' La In es igación en -,.•'• ... , ~ -~ DISCURSO DE APERTURA ~DE CURSO -. 1955 ' -_19 _ 56 VALLADOLID 1955 ' ~ .. -- • LA INVESTlGACION EN J' lED IC JNA (Discu so de npe hl l lie cu Mo) BiCe ~m~ill[~ili~mil~i(~~~~~~ 5>0 o o o 4 o 7 4 3 9 .. ' UNT 'ERSIDAD DE VALLADOLID DR. D. JO~E. LUIS 1<-C ,- NOE.LA < '. ~T ~ l l iiÁTil'O ilE PATOLO ü iA C:FNEIIAL La In es igación en Medicina (Dil;cu so de ape u a /e cu so 1955-56) ; . ; ! ... ' ! ' .' l ' l .. V Al , LADO U!) l () 55 Tall< eo Tipog á ic•a de la Edi o ial SRVRR-CUESTA.·Valladolld 9/doe encia -D Es e discu so es p incipio, 1J a ese í ulo ensago. En su co edad, al esc ibi le, in luge- on mi p opia na u aleza, 1J el deseo de no abusa demasiado de ues a paciencia. • MAUN Fico Exu:LE N T SIMO SEÑOI~. EXCELENTlSil"lOS E lLUSTI< SIMOS SEÑORES, CLAUSTRO UNIVERSITARIO, SEÑORAS y SEÑORES: En las p ime as páginas del discu so que leyó don San iago el día de su ing eso en la Academia de Ciencias Físicas, Exac as y Na u ales, el 5 de diciemb e de 1897, «Re~las y Consejos sob e In es igación Cien i ica», se dice po el maes o que la excesi a de oción al genio puede aniquila oda inicia i a e incapaci a pa a la in es~ igación o iginal. «De ec o po de ec o, p e e ible es la a ogancia al apocamien o: léi osadía mide sus ue zas y ence o es encida, pe o la modes ia excesi a huye de la ba alla y se condena a e gonzosa inacción». He a.quí el po qué de nues a osadía. He aquí la azón de pa icipa en la ba alla que se alude. Po que el se o aspi a a in es igado , no es solici a i ulo nobilia io ni colga del pecho una condeco ación; y el esc ibi o habla de in es igación -en es e caso- no es más que segui las enseñanzas de quien dió a España an a glo ia. Es oy segu o de que es as páginas es án llenas de de ec os y g andes lagunas. Tengo ambién la e idencia de que muchos -cuyos nomb es es án bien p esen es- lo hubie an hecho mejo . Pe o no me puedo sus ae a es e deseo, casi apasionado, de habla o esc ibi sob e lo que en mi es p imo dial a ición y p ác ica dia ia. -8- En ninguna de las páginas que siguen se hace dema- siada alusión a la ieja polémica de si la clínica y la in es igación son ac i idades dis in as que, incluso, se enca nan en pe sonas con ap i udes di e en es. El que . no in es iga po escép ico, el pe ezoso que ocul a su icio en la lec u a excesi a y encub e el de ec o as la co ina del enciclopedismo, y el u ina io que cu a sin hace un diagnós ico, g acias a la g an po encia de nues os medios e apéu icos, son ma ione as bien conocidas de odos. Su ida y su mue e las hemos is o ep esen adas muchas eces. Todos los que no son así, in es igan. Quizá sin da se cuen a. Si con es as páginas llegá amos a e ela les lo que pa a ellos es un g an sec e o, al ez consegui íamos p opo ciona les el place del ambicioso. Tene lo que nadie u o . Ve po p ime a ez lo que sólo ué is o po el C eado . Sos ene en las manos pa e de la ida y de la mue e. -9- La ocación. No son es as líneas conside aciones ele un ilóso o ni aden ado psicólogo en p oblemas ocacionales. Son simplemen e el pensa , lige o pensa , del homb e de la calle con in e és hacia el suje o que a a. Fue a sobe bia deci que po ello es a é más lejos del e o ; pe o cuando pienso que el mejo mé odo pa a elegi un u u o in es í~ gado es la llamada po los anglosajones «en e is a» y no un es o se ie de ellos con análisis es adís ico ul e io , c eo i memen e que mis conside aciones no han de es a some idas a mayo c í ica que lo pudie an se las más écnicas; y, en consecuencia, me a e o a expone las. El apa a o más impo an e de la ciencia de hoy, y de aye , es sin duda el ce eb o del homb e. Cons e, sin emba go, que al deci ce eb o me e ie o a la pe sona, al homb e en e o, con sus de ec os y cualidades, i udes y pasiones, conscien e e inconscien e, pues odo juega su papel en lo que después se á ac i idad c eado a. A eces pienso que con demasiada ecuencia nos ol idamos de an impo an e p o agonis a, po desequili~ b ada a ención hacia el equipo ins umen al, o g upo de colabo ado es. Pa ece lógico que si los hechos y descub í~ míen os salen más del ce eb o que de las manos, sea la pe sona, el in es igado , de quien muy en p ime luga hayamos de ocupa nos y no de que el labo a o io sea «mode no» y los apa a os sensibles, que de nada si en al in es igado si su cabeza es an igua y las manos es án encallecidas po la u ina. El in es igado in es iga po ocación y és a que es -- 10 - como las demás, es á g a ada en nues os ins in os, en nues as capacidades, en no sé qué clase de impulso in e io colocado al se icio de la azón . La ocación de in es iga es, como · en o as ciencias, un i o y a ollado deseo, uego e in e io desasosiego, que imp ime ca ác e al que lo posee, pe o que ni oza la ocación médica ni des alo iza la pos u a que como médico, nos co esponde de modo obligado: la de clínico, la de cu a . La ocación de in es iga es, cual ansia de c ea , un algo in e io indesc ip ible, que ans o ma al médico en a is a, que, en su inspi ación, p esien e cómo sus dedos co e án, ágiles, po el eclado, y su oido pe cibi á la a monía de una sona a o al ez los mo i os de odos los iempos de una sin onía . El médico que in es iga y el a is a que c ea ienen una p ime a ase, i1uy semejan e en ambos, de «composición» men al. aunque los mo i os de inspi ación sean bien dis in os. El a is a exp esa la in e na y espi i ual ib ación que en sí p oduce cuan o espi i ual o ma e ial e odea. Re leja e imp ime en el pen ag ama amo pu o. odio, is eza y angus ia, como es ados de áni no que le p oducen Ma ía-Cons anza y Polonia op imida. El médico in es igado ecibe el es ímulo de aquellos enómenos de la Na u aleza que, po médico, p esencia, de los cuales no conoce, a eces, ni el o igen ni el esul- ado inal. De es e sabe incomple o, de es e pa dal obse a , nace el impe ioso deseo de conoce aquello que es á ocul o pa a odos . No le mue e a in es iga ni ansia de glo ia ni conquis as económicas. Quie e e , quie e sabe , po que así sa is ace un deseo que le inquie a, le desaso- siega. Busca la paz en el conoce , como el a is a aquie a -17- paz es la muje , cuando ayuda a conse a sin con adic- ción, las dos idas que necesa iamen e iene que lle a el ma ido: la de su abajo y la del hoga . La esencia de lo que debe se la ida del in es igado se halla en el concie o ex e io e in e io de la soledad. Soledad que no es aislamien o ni supone aleja se o al~ men e de la llamada ida mundana, pe o en iéndase ambién, que esa ida social, no es la misma pa a el in es i~ado que pa a el homb e de negocios. Una oca~ ción es una concen ación, y és a necesi a de la soledad, aun en compañia. El in es igado se p epa a con el sil e ncio. Tal ez po eso an os geniales c eado es hicie on sus mejo es engend os du an e la noche. La noche es, pa a muchos, el momen o más p opicio pa a es e abajo . El g an acío de la noche es una pleni ud; se oyen los mejo es can os de la na u aleza. Du an e el dia se hizo el abajo del ama, nuense: expe imen os, acumula da os. En la noche as al, comienza el diálogo con la na u aleza, aho a con enida en ci as y papeles . El in es igado debe se un a le a de la in eligencia, y cuida se, en lo espi i ual, como el depo is a se cuida en lo ísico. Ambas ac i udes, depo is a e in es igado a, son, al menos pa a mí, muy simila es; y has a me a e e ía a deci que muchas eces se in es iga po lo que se ha llamado espí i u depo i o. Po ello el in es igado «pa a es a en o ma» pe manece es udiando oda la ida. 2 -18- Es a ase, a · Íue za de dicha y oída, pa ece un ópico y sin emba go es una ealidpd. La p epa ación nunca e mina, pues siemp e iene que es a enso pa a conoce , analiza y juzga cuan os abajos llegan a sus manos, las más de las eces a a és de las e is as cien í icas . He aquí el p ime p oblema que se plan ea al ín es í~ado : la in o mación. Hemos aludido, en o o luga , a dos ipos de pe eza cien í ica que es án en di ec a elación con es e capi ulo y la lec u a dia ia. Me e ie o al pe ezoso desca ado que no lee nada, y al pe ezoso enciclopedis a que sa is ace su mezquina ambición con la sola lec u a de lo que hicie on los demás. Comple a su ob a con c i ica, en el ca é, de aquella labo y enjuicia en segundos, sin ninguna expe~ iencia, lo que o os hicie on en meses y al ez años de abajo. En e es os dos ex emos puede halla se, aun con di icul ad, la solución. El equílib ío en la lec u a pa a consegui la jus a, necesa ia in o mación cien í ica, se consigue po el con~ sejo y di ección del maes o, a más de la impo an ísima expe iencia pe sonal. La g an magni ud de lo que aho a nos ocupa se obje~ i a en unas cuan as ci as. En el año 1934 se publicó un índice de pe iódicos cien í icos, según el cual pod ían llega a las ma~os de un in es igado millona io, la espe able ci a de 36.000 pe iódicos anuales, lo que supone un millón de a ículos po año. Vein e mil a ículos po semana debe ía lee el enajenado que quisie a es a «al día» de odo el mo imien o cien í ico. Es p eciso, pues, selec~ ciona la lec u a en o ma al. que en un mínimo de iempo nos p opo cione oda la in o mación necesa ia. El in es igado implici amen e clasi ica sus lec u as -19- en dos ~ upos. Las unas como uen e u o igen de nue as ideas; las o as en inmedia a elación, écnü:a o no, con el abajo que ealiza. Todas suelen es a con enidas en unos cua en a pe iódicos, de los cuales solamen e lee aquello que cali ica de in e esan e. No incluyo, po supues o, en la ci a an e io , esas e is as que sólo publican esúmenes o «abs ac s», pa a mí poco ú iles, a no se po que sa is acen es a pequeña anidad de e nues o nomb e como epíg a e de un ex ac o, mal hecho demasiadas eces. La lec u a, el es udio, es pa e impo an e en el con~ jun o que ep esen a la p epa ación del in es igado . Sin emba go el in es igado , quizá más que ninguno de aquellos que ienen ocación in elec ual, debe «sabe lee ». La mane a de lee debe se in eligen e, c i ica, no apasio~ nada. La lec u a apasionada man iene el espí i u en es ado de u bación, po que p oduce la c eación de co ien es con usas y ago ado as. La lec u a debe se o denada, y en al o ma que pe mi a la e lexión y concen ación, an necesa ias, después, pa a p oduci . A eces hemos de lucha con a el deseo de es a «al co ien e». Ello puede lle a nos odo el iempo disponible pa a el abajo. La si uación del que lée debe se pasi a pa a es a dispues o a· econoce la e dad. No es á, pues, en con adicción con que la lec u a sea c i ica. Leemos pa a pensa , pa a eacciona sob e las le as, y no pa a asis i indolen es al des ile de las ideas. Al in es igado , en sus lec u as, no le deben in e esa an o los pensamien os como las e dades. És as son lo que debe busca en sus lec u as, y así, po an o, ponga especial endencia en busca la conciliación de los esul ados, expe imen ales o no, o halla la azón de las di e encias. -20 - Consecuencia necesa ia de la lec u a es e ene , a eces muy pequeña pa e de lo leído. Es impo an e que el in es igado conozca en cada lec u a lo que de ella le con iene eco da , pues la acul ad c eado a depende en pa e de la memo ia. * * * La p epa ación écnica es indispensable pa a el in es- icado , en al modo, que me a e o a deci que n9 es ácil hace g andes descub imien os sin una écnica o iginal. Cajal, con sus mé odos, log ó descub i lo que nadie había podido obse a , y su men e p i ilegiada c eó la doc ina que oda ía es á igen e. Pe o así y odo la écnica pa a el in es igado no debe se más que un medio en su in en o de descub i , y debe ene p esen e que el . empleo de un apa a o no p opo ciona inmedia amen e el esul ado que puede da nos luz o solución al p oblema. Un esul ado solo, aislado, nunca dice nada, pues siemp e p ecisamos de un núme o su iaien e. La elabo ación de los da os, el con as a los con o os, p opios o ajenos, el da les la exp esión ap opiada (ma emá ica las más de las eces) es pa e la ga y muy impo an e del abajo expe- imen al. Demasiadas eces no conocemos el esul ado de una expe iencia has a pasado bas an e iempo, y, po eso, al planea la, hemos de pensa en in inidad de a iables que cons i uyen la es a egia del expe imen ado . En su elación con la écnica los in es igado es son muy di e- en es. No siemp e se halla, ni ampoco I:'S p N·isa, ~ an -21- habilidad o des eza manual. En ocasiones es indispen~ sable, po que un expe imen o pe ec amen e ideado no puede ealiza se sin el concu so de la habilidad. Es a es una azón, de peso, pa a el abajo en equipo o en colabo ación. Es a o ma de abajo en colabo ación, no debe ene nunca, al menos pa a el que es o esc ibe, más que una azón écnica, pues el in es igado debe dispone lib e- men e de sus p opias ideas sin menoscabo de la libe ad del discípulo. Hoy, hay una g an endencia en muchos palses, y en el nues o, ha en ega cie o ipo de abajo écnico en manos de labo an es o « echnicians». G a e e o la g an mayo ía de las eces, pues bien sabe el que in es iga que el ealiza el abajo écnico, signi ica conoce cuándo los esul ados deben se acep ados pa a es udio es adís ico ul e io , cual es la uen e de e o más ecuen e, a más de que muchas eces el abajo écnico pe mi e al mismo iempo un pensa eposado y es mo i o, en más de una ocasión, de inspi ación pa a abajos ul e io es. -22- Algunas di agaciones sob e 1 a expe imen ación animal y 1 a in es igación clínica. El es udian e de Medicina y algunos que ya no lo son, c een que el único mé odo se io de in es iga es la expe imen ación animal, y desde luego que en nues a disciplina es el que iene ibe es cien í icos. Apenas pa a an un poco pa a pensa , comp ende ían ápidamen e que es a clase de in es igación iene sus azones y ocasio- nes, como en o as la in es igación clínica, y que en muchos casos no puede man ene se que la in es igación animal sea más exac a o igu osa. De o dina io llamamos expe imen o a la p oducción de un enómeno o iginado po nues o deseo y que ocu e en si uación conocida po noso os, del cual hemos eliminado, pa a conse a su pu eza, odas las in luencias ex añas posibles, con obje o de qu . el dec o log ado se halle en la más di ec a elación con la causa conocida y manejada po el expe imen ado . El mé odo más simple, en eo ía y adicionalmen e usado, consis e en la o ma- ción de dos g upos idén icos, al menos en apa iencia, a uno de los cuales se le some e al e ec o de un ac o , mien as que el o o pe manece inal e ado pa a que si a de con ol o compa ación. Es a mane a de ope a , sencilla, es sólo ela i amen e co ec a, ya que adolece k dos g a es de ec os. El p ime o, que los dos g upos nunca son idén icos, y el segundo, que como la o alidad de la expe iencia no puede ealiza se en el mismo momen o, sino que ha de sucede se en el iempo, las condiciones en -23- que el expe imen o se ealiza no son iguales, y, po an o, los da os ob enidos ienen un cie o g ado de he e oge- neidad. Cla o es á que disponemos de mé odos es adís icos ma emá icos pa a disminui és a y o as muchas uen es de e o , pe o la ce idumb e de es a a i mación se co obo a con el siguien e hecho. Cada ez se u iliza más el mé odo del dia agma aislado pa a la alo ación del e ec q insulinico. És e se mide, como es sabido, po la can idad de glucosa que desapa ece del medio en que se íncuba el ozo de músculo. La desapa ición del azúca supone, en pa e consumo, y en pa e o mación de glucógeno. Pe o la cosa es, que la sensibilidad del músculo de la a a cambia, no ya de una aza a o a, sino den o de la misma, de una es ación (in ie no) a o a dis in a u opues a ( e ano), po mo i os oda ía desconocidos. De ambas sensibilidades enemos las co espondien es cu as, pe o al halla nos en una echa de ánsi o o en o as ci cuns ancias que cualquie a puede imagina , pod~::mos a ibui un esul ado a la acción o in luencia de es a a iable y no a o a, incluso no conocida. No es nues o p opósi o analiza p o undamen e es e hecho conc e o, y si sólo el señala a los aná icos, alguna de las muchas c í icas que pod íamos hace de la expe imen ación animal. Pa a abunda · aún más en las di icul ades que p e- sen a la expe imen ación según es ealizada po casi odos noso os, y al deci di icul ades léase posibles e o es, quisie a eco da las cqui o ' c'aciones que podemos come e l'll consecuencia al empleo inco ec o de con oles, a planea expe imen os con el an iguo módulo, con el que se es udian los e ec os p oducidos po la a iación de un solo ac o , y a la di e sidad o desdoblamien o de la causa -24- que se emplea, omada como simple y única. El con ol, en el expe imen o mejo planeado, no pasa de me ece la cali icación de acep able. Nunca lo podemos cali ica de pe ec o, y la azón sal a a la is a. El animal con ol de un expe imen o debe ía se , si ue a posible, el p opio suje o en las mismas ci cuns ancias de iempo y espacio. Es o lógicamen e no es posible, y sólo nos ace camos a an ideal si uación, cuando las ci cuns ancias expe imen, ales y de o a índole nos pe mi en el empleo de gemelos uni i elinos. Buen ejemplo de lo que acabamos de deci son los esul ados ob enidos en Nue a Zelanda en de e , minadas in es igaciones sob e la g asa de la leche de aca. En es os abajos se puso de mani ies o que, es adís icamen e, e a igual, en cuan o a los esul ados, u iliza un pa de gemelos idén icos que dos g upos de cincuen a y cinco acas, cada uno. El hecho lo conside, amos de g an impo ancia pa a noso os, y no cabe duda de que la azón se halla en la homogeneidad o he e ogeneidad del g upo expe imen al y del con ol. Con espec o a es udia en el mismo expe imen o una o di e sas a iables, Fishe ha ecalcado la impo ancia, y las g andes en ajas que iene el planea lo en la o ma ci ada en segundo Juga . Técnicas ma emá icas ap o, piadas pe mi en el inclui , como decimos, di e sas a iables, pa a se es udiadas en el mismo expe imen o, lo que pe mi e meno abajo y aho o de iempo, cosa muy impo an e en el mé odo expe imen al además de ob ene mucha más in o ma~ión, que cuando son es u- diadas las a iables de modo sepa ado. La compa ación de dos g upos de expe imen os en los cuales se es udia a iable po a iable, y en el o o odas de un modo simul áneo, ensena cuán e óneo puede se el empleo del -25- c i e io e e ido aho a en p ime luga , aunque ambién el segundo enga, cuando como en nues o caso, se in es~ iga con animales y plan as, una aplicación es ingida. El empleo de la causa, omándola como única, siendo a ía o con posibilidad de desdoblamien o, es iesgo que co emos al expe imen a y debe se enido en cuen a. De ello enemos dos ejemplos, uno an iguo y mode no el o o, que ilus an y hacen más obje i a es a a i mación. J ohn Hun e deseaba conoce si la bleno agia y la sí ilis e an dos p ocesos dis in os o, po el con a io, mani es a~ dones di e sas de la misma en e medad. Pa a ello encon ó que el mejo mé odo e a inocula se a sí mismo, y segui con de alle la e olución del p oceso . Así lo hizo, pe o desconociendo que el exudado con que se in ec aba e a no sólo po ado del gonococo sino ambién del eponema. Padeció, en consecuencia, bleno agia y sí ilis, y como ambas ienen un dis in o pe íodo de incubación, a i mó, e óneamen e, que oda la sin oma ologia e a el esul ado de un mismo p oceso. La pe sonalidad de John Hun e , hizo que el e o se con i ie a en c eencia, que du ó la go iempo. Un hecho ecien e, en cie o modo pa ecido, pe o que oda ía no ha enido explicación, es el ocu ido con la pa ulína en su empleo como agen e e apéu ico d~l ca a o común. En e] p ime expe imen o se mos ó muy ac i o en acción cu a i a. Los esul ados sa is icie on odas las exigencias del mé odo es adís ico, y, sin emba go, después del p ime esul ado no ha uel o a ob ene se ningún e ec o posi i o. El po qué de lo ocu ido pe manece oda ía en el mis e io. La es adís ica en in es igación médica, lo mismo que o a écnica cualquie a iene, po supues o, sus usos y limi Aciones, y desde luego su empleo pa a nada excluye, -26- ni menos sus i uye, al sen ido común. En ocasiones el in es igado debe, siemp e que sea posible, u iliza el mé odo es adís ico incluso e.n aquellos casos en que «a p ime a is a» las di e encias son an g andes que apa ecen como al amen e signi ica i as. Pueden se así, en e ec o, pe o no debidas al ac o o causa que se es udia, y el e o en onces es g a e, po que nos ocul a el camino de la in es igación co ec a . De es o pod ían da amplia p ueba los esul ados ob enidos en la acunación con a la ube cu- losis, poliomieli is, ca a o común, e c., e c. Resul ados opues os al ejemplo an e io , es deci , consecuencias es adís icas según las cuales en el expe i, men o no exis i ían di e encias signi ica i as, puede se la apa en e conclusión de es e ipo de análisis de los da os. En onces el e o no es á en el es udio es adís ico que es co ec amen e ealizado, sino en el plan del expe imen o y, p obablemen e, en el núme o de animales y dis ibución de los mismos, en el cu so de la in es igación. El biólogo expe imen ado y el es adís ico deben p ocu a una buena colabo ación, cuando se a a de alo a esul ados pa a sab.e el g ado de exac í ud que puede exigi se a un expe- imen o, y desca a oda inú il conside ación ma emá ica. La in es igación en clínica, p esen a casi siemp e mayo es di icul ades que la expe imen ación animal, en azón a p incipios mo ales muy en p ime é mino y ambién a o os inhe en es al que la eje ci a. No c eo como ecien emen e sos iene Mac Canee que exis a ninguna di e encia undamen al en e el in es igado y el dínico .. Si, na u almen e, exis en médicos que no les · in e esa in es iga po in inidad de azones que no son del caso conside a ; pe o al in es igado llamado pu o y al clínico; cuando in es igan, no les sepa a ninguna -33- 1o nue o. En cómo dis ingui las e dade as u as, se halla la esencia del a e de in es iga . * * * El dicciona io de la Academia de ine el in ui como en ende cla a e ins an áneamen e una idea o e dad, sin el p oceso del azonamien o. Así en endemos ambién en el lenguaje dia io, lo que es la in uición. Eins ein concedia un g an alo a es a clase de inspi ación como o igen del descub imien o, como ambién lo p ueban nume osas anécdo as de Poinca é, Pla y muchos más. Sin emba go, ~o a odos les ocu e con ecuencia es e enómeno, que se p oduce no sólo en elación con g andes descub i- mien os, sino con los po meno es del abajo co idiano. Con el deseo de conoce el papel que juega la in uición en el esul ado del abajo de muchos in es igado es, Bake y Pla a hicie on una encues a pa a conoce en qué g ado se e asis ido po la in uición el que abaja en descub i . El esul ado ué: en un 33 po cien o el enó- meno e a ecuen e, en un 50 po cien o, ocasional, y el 17 po cien o es an e nunca había ecibido ideas median e es a clase de inspi ación. Todo es o ésul a ía eno me- men e dep esi o pa a aquel que nunca iene es e soplo de inspi ación, si el éxi o hubie a de halla se en es a clase de aza que, sin. ley apa en e que lo ija, llama sólo a la pue a de algunos a o unados. Pe o la encues a, muy obje i amen e ealizada, inquie e ambién sob e el núme o de in uiciones que esul an se ideas conc e as, que se con i man expe imen almen e, y en conclusión se aducen en un nue o a ance de la ciencia. El esul ado de es a 3 -34- p egun a es muy signi ica i o. Sólo el sie e po cien o de los cien í icos p egun ados con es an que sus in uiciones e an las más de las eces co ec as, mien as que el 93 es an e esponde que és as son en más del 90 po cien o de los casos e óneas, o no comp obables ácil~ men e y abandonadas. Las ci cuns ancias que concu en pa a que la in uición se p oduzca, son muy pa ecidas o casi siemp e las mismas. El abajo expe imen al, de búsqueda, es un poco i egula en in ensidad, casi siemp e debida a la a iabilidad del en usiasmo, po que odo el in es igado pasa en el ans- cu so del año. Hay épocas, bien po que los abajos, es án ya plan eados, que se educen al acopio de da os y núme~ os ob enidos en o os an os expe imen os, en los que el in es igado se sien e u ina io, con poco ho izon e, cansino en el hace y en el pensa . A una de es as e apas suele sucede o a de abajo in enso, de con inuo pensa , de sen i se c eado al ealiza los mismos expe imen os que en ocasión dis in a le hicie on sen i el peso de la u ina, y du an e el d a y la noche, en odo momen o, aun en los apa en emen e más alejados del abajo, que le apasiona, sien e la angus ia de encon a la solución al p oblema que acome ió. En ese in enso desasosiego, « o - men o de lo desconocido» (1) su ge la idea, la in uición y con ella el inmenso place espi i ual del decub ímien o. Se ía ma a illoso pode descub i una écnica que a o eciese esas :in uiciones, aunque si ue a posible, al ez se pe die a uno de los muchos encan os que debe ene la ac i idad c eado a pa a el que de e dad la posee. Lo único que podemos es comen a , y eso ha emos, en las (1) Ciaudío Be na d. -35- ci cuns ancias que con más ecuencia se p oducen es as ideas, an geniales a eces, aunque sin más espe anza que la de ansc ibi el esul ado de la lec u a de algunas anécdo as. La g an libe ad en el pensa , sen í la men e lib e de oda in luencia, pa ece condición indispensable. Sin emba go, es e equisi o es á muy lejos de pe enece a la es e a de nues a olun ad y has a pa ece condicionado en algunos casos po cie as si uaciones ambien ales. En de e minados momen os, en el campo, en la soledad del cua o de abajo, du an e el silencio de la noche, la men e pa ece como libe a se de en o pecimien os que nos ienen de ue a, y sen imos cómo la ideación se hace más ágil y cla a, y el p oblema nos apa ece conc e o, esquemá ico, como el á bol que ha pe dido las hojas. Al mismo iempo, la pasión, el deseo de aba ca lo, se hace más in enso y has a se ecub e de un ma iz. de una sensibilidad que es á más ce ca del a is a que del in es igado . Y su ge la idea si es que la me ecemos. Tal ez sea es a la explicación del po qué en el iejo lenguaje pe uano la palab a «hama ec» signi ica po igual poe a e in en o . He leido que Eins ein concibió la g an sín esis del espacio- iempo en ocasión en que es aba en e mo en cama, po un p oceso banal. Mechniko ela a el o igen de la idea de la agoci osis de es e modo, lleno de inge, nuidad: «Un día, oda mi amilia se había ma chado al ci co pa a e una ep esen ación ex ao dina ia y yo me quedé solo con mi mic oscopio, obse ando la ida en las células mó iles de una la a, cuando una idea c uzó mi ce eb o como un elámpago. Células semejan es pod ían se i en de ensa del o ganismo po engloba ]os in usos . -36- Sen í inmedia amen e la impo ancia de lo que me acababa de ocu i y empecé a pasea a iba y abajo de la habi a- ción, y me u e que i a la playa pa a, jun o al ma , pode o dena odos los pensamien os que me enían como consecuencia de al idea» También iene el cien í ico que ecibe es as inspi a~ ciones un nue o sen ido di ícil de cali ica . Sensibilidad especial, pa ecida en cie o modo a la es é ica, que le pe mi e disce ni sin más, sin juicio conscien e, cuál es el ema que p oduci á esul ados de alo y el camino pa a abo da lo. No se c ea po la p epa ación y el es udio. aunque, indudablemen e, se a o ezca su desa ollo. No es á suje o a eglas aunque coincida con ellas. Se pa ece :n cie o modo a como el buen .esc i o cons uye sus ases pa a exp esa las ideas. Sin ene a la is a la g amá ica, sin imi a , po que le b o a de den o, y son juzgadas solamen e po un sensible palada que no ué moldeado po ley o p ecep o humano. * * * En llegando a conside a el uso de la azón en la in es igación cien í ica, me doy cla a cuen a de mis limi a- ciones, po humano y po supe icial p epa ación en es a ma e ia. Es a cualidad humana que an pu o ca ác e di e encial iene, es p imo dial en el p oceso de la in es í~ gación cien í ica y en sus esul ados. Si la conside amos aho a, al inal de es e apa ado, buena culpa iene de ello el emo a se ano y el miedo an e la magni ud a conside a . -37- In es iga en Medicina no es la me a colección de hechos expe imen ales u obse aciones clínicas inamen e ealizadas, es, más que o a cosa, in e p e a , llega media? e los da os ob enidos, a un p incipio o ley gene al. Lo impo an e no es sólo descub i , sino sabe lo que hace con el descub imi :n o. El manejo de es e nue o se , alumb ado po nues o es ue zo, co esponde po en e o a la azón. Tan cie a es la impo ancia de sabe maneja un descub imien o, cual sea de és e su o igen; el aza , la in uición o el pensamien o lógico, que es imo p e e ible, po más obje i o, ela a una anécdo a que anda en conside aciones, siemp e más lejos de la ealidad que la ealidad misma. Fleming (1) abajaba con cie os cul i os de es a i, lococo en placa. Su labo a o io es aba, como sigue '~ ando, en un iejo edi icio sucio, con pol o, sin . las ca ac e ís icas de los edi icios de hoy. Tal ez g acias a esa ejez y descuido del edi icio, se debe la posibilidad de con aminación de la placa con el «penicilum no a um» que, dicho sea de paso, la con aminación con es e agen e es a a y al penicilum es el que has a aho a ha p opo , cíonado un an ibió ico (de su clase) de más al o pode y en ajas clínicas . Al ededo de la colonia del hongo obse ó el halo de inhibición del c ecimien o del ge men. O o bac e iólo~o puede que no hubie a concedido mayo impo ancia al hecho, pues ya en onces e a un enómeno conocido el que cie os o ganismos. al c ece , in e ie en o inhiben el desa ollo de o os. Conside ó el in e és de (1) Pa e de lo que aquí se ci a nos ué comunicadn pe sonalmen e po Si Howa d lo ey. -38- su obse ación y se p opuso ob ene el p oduc o que o iginaba al de enimien o del desa ollo del coco, pe o no u o éxi o en sus p ime os in en os y el abajo ué abandonado . En esa misma época ya e an conocidas publicaciones (más de una docena) sob e las sus ancias an ibac e ianas p oducidas po bac e ias y hongos, pe o an o es os hechos como el descub imien o de Flemíng ue on ol idados, al ez incluso po sus mismos au o es. Flo ey lle aba muchos años in e esado en conoce po qué mecanismo las lág imas enían una acción an isép ica. Po es os es udios y o os análogos sob e el moco in es inal, ino a España pa a abaja con Cajal. El conocimien o po la li e a u a y o as azones de índole écnica 1 e hicie on conside a el descub imien o de Fleming, ealizado muchos años an es, y consiguió ob ene la penicilina y su empleo en la clínica . Noso os u imos la sue e de asis i en Nue a Yo k a los p ime os en e mos a ados con es e an ibió ico cuando oda ía se empleaba po ía in a enosa, en go a a go a, y ealizada la inyección du an e casi ein icua o ho as . Po el mismo camino, iniciado hace an os años, con inúa Flo ey es u~ diando la acción bac e iológica de jugos de plan as. Uno de ellos, el del ulipán, posee un al o pode , pe o su uso es á limi ado po la g an oxicidad. Tengo po segu o que p on o sab emos de un nue o esul ado ascenden al pa a la e apéu ica de una en e medad cuyo a amien o no es á aún de ini i amen e esuel o . Pa a es a en condiciones de descub i , p ecisamos in es iga . La in es igación nos p opo ciona mul i ud de hechos, de los cuales hemos de sepa a los que no signi~ ican pa e de la e dad. Ag upados en sis ema, con o den, podemos llega a o ganización de supe io conocimien o -39- y, si es posible, a una gene alización. Cuando el núme o de da os no es su icien e aún, nace la nue a hipó esis de abajo y con ella el eg eso al es udio expe imen al. Imaginación necesi a el in es igado pa a c ea con pocos hechos una hipó esis de abajo, pao si és a ha de se uc í e a debe se manejada po la azón. Con dema~ siada ecuencia emos jus amen e lo con a ío, al se la azón a as ada po la hipó esis . Fue e disciplina in e~ lec ual es p ecisa muchas eces pa a que las ideas se subo dinen a los hechos. Claudio Be na d decía que los homb es que ienen excesi a con ianza en sus hipó esis o eo ías es án mal p epa ados no sólo pa a hace descub í~ mien os, sino incluso pa a ealiza buenas obse aciones. El au o de la hipó esis o eo ía se sien e a eces an apegado a ella que mi a ce ando los ojos, a odo hecho que no la con i me. Da win acos umb aba a ano a odas cuan as obse aciones iban en con a de sus ideas, po que las con i ma o ias no solían ol idá sele. Asi y odo la hipó esis es imp escindible en el abajo de c ea , de descub i . Los pelig os a iba ci ados pod ían, más que eludi se, a enua se, con el empleo simul áneo de di e sas hipó esis que pe mi an ecoge esul ados nega~ i os o ad e sos pa a cons ui la nue a idea que se enca gue de con inua igiendo el ábajo expe imen al, mien as con inuamos epi iendo: noso os, que no c eamos la na u aleza, sólo podemos e lo c eado. -40- Clases de in es igación.-Es a egia y ác ica.-Di icul ades. En odos los paises, incluso en aquellos en que con más a do se de iende la libe ad de la ciencia, se ha plan eado si la in es igación debe se en e amen e lib e, o en mayo o meno cuan ía aquélla debe se di igida. Es a cues ión c eemos es muy in e esan e pone la sob e el ape e de nues o país . No debemos ol ida los que en España in es igamos, que los ondos u ilizados pa a nues os abajos p oceden del bien común, y és e no es o o que la apo ación, en mayo o meno cuan ía, hecha po los españoles median e el pago de impues os y o as ecaudaciones que se p ocu a la hacienda pública. Somos pues adminis ado es de un pa imonio que se nos en ega, como p ueba de g an con ianza, y aunque has a el p esen e nada se ha dicho de cómo in e i le -en cuan o a su en abilidad cien í ica- es obligado, c eo yo, del que lo ecibe hace de él un uso que a o ezca a oda la sociedad, incluso en la c eacióQ de nue as· uen es de iqueza. C eo habe leido en algunos de los esc i os de · Caja!, lo bien p esen e que enía el maes o al abaja en su labo a o io, a odos aquellos lab ado es que, al a a y con el sudo del abajo, hacían posible la con inuación de sus expe iencias, sin pe mi i le des allece . Se ha en end . ido po in es igación lib e oda aquella que ealiza el in es igado si elige olun a iamen e el obje o de sus expe iencias, lo haga o no mo i ado po una azón pu amen e académica o social. In es igación - 41 --- di igida es aquella que se ealiza con ema o mo i o del abajo, impues o en azón a conside aciones de indole muy di e sa, c is alizadas en un plan, en cuya elabo ación puede no habe in e enido el in es igado . La es a ~~Ha no pe enece al in es igado , en es e caso; a él le es á encomendado el empleo ác ico de sus medios pa a log a el obje i o. Pa a mí no puede habe duda an e es e apa en e dilema. Ambos ipos de in es igación deben se omen- ados, deben exis i . Donde quizá se p oduzca con o e sia es al a a de es ablece la p opo ción en e una y o a; aunque buena con es ación ue a el deci , sí en la p ác ica es posible. que debe habe la su icien e in es igación lib e pa a que no se pie da ni un genio. ni un in es igado b illan e . En cuan o a la di igida debe halla se en consonancia con las necesidades del país y su disponibilidad econó- mica. Es a espues a, si emba go, no es una con es ación. Es simplemen e la exp esión de un deseo, po que odo depende de sabe lo que que emos, y la mane a de log a lo. La in es igación lib e se ca ac e iza po que la ayuda se hace a la pe sona; al in es igado . En la in es igación di igida se inancia la esolución de un p oblema. Aque- llos que deciden la cues ión que es de in e és pa a el pais, eligen ambién el g upo de in es igado es que conside an más capaci ados pa a consegui el éxi o y en es e equipo deposi an su con ianza . En ninguno de los casos debe coa a se la inicia i a; la libe ad del in es igado . Ellos deben decidi el camino, la ác ica a emplea . Ambos ipos de in es igación son necesa ios en España. El p ime o se p ac ica an ampliamen e como -42- pe mi en nues os medios. No an o el se~undo, si bien es cie o que el Consejo de In es igaciones, en Medicina, al c ea Ins i u os con denominación que implica un de e minado campo en nues a cienua, ma ca en cie o modo el ema, y, po an o, si~ní ica una in es igación di igida. No obs an e, és a debe ía se lo más conc e a, y así se~ui los consejos del g an Eh lich: <( Cen aliza la in es igación con o al y absolu a independencia del que en ella abaja)). Tal cen alización no debe si~ni ica más que dispone de ondos económicos, pa a que sean sola- men e empleados en la solución de de e miuados p oble- mas, los cuales deben se elegidos po un g upo de in es igado es. Tal p og ama debe ene una g an lexibi- lidad y se suscep ible de las a iaciones que aconsejen los esul ados que se ayan ob eniendo. En in, en la o ganización de es a clase de abajo es undamen al conoc : las ca ac e ís icas y cualidades de las pe sonas con que se cuen a. El buen di ec o de in es igación elige el ema y dis ibuye el aba)o con a eglo a la disposi- ción y capacidad de sus colabo ado es. Topley decía, que lo único que puede hace un buen comi é o el di ec o de in es i~ación, es elegi las pe sonas que deb n o ma el g upo y da les la ayuda necesa ia. De ez en cuando ea- jus a los, en odos sen idos, pe o si a a de hace algo más, es muy p obable que con ibuya a en o pece la ob a. O a clase de in es igación es la que llama íamos on e iza. Tiene po ca ac e ís ica el abaja eu un campo donde se eúnen dos amas de la ciencia, y pa a ello se p ecisa, lógicamen e, de una colabo ación pe ec amen e log ada. En gene al s ó 1 o puede hace se es udiando p oblemas que ya han su ido un análisis y es udios -49- consigue iguala , en su imi ación, Jos p oduc os de o os paises. Las azones son múl iples (p ecios, bene icios, u illaje, p ime as!ma e ías, e c.) y no es es e el momen o, ni ampoco el luga de en a en conside aciones, que además no nos compe en, aunque el p oblema es canden e y de posi i o in e és nacional. Pe o el hecho que nos pa ece cie o es, que es a indus ia pa a se mejo ada debe ía dedica ue es sumas a la in es igación (1) y no es á en si uación inancie a de ealiza lo . La azón es sencilla: los bene icios que ob ienen no pe mi en emplea ondos que muy p obablemen e no end ían e o no, ni dis ae pe sonal ni ma e ial, necesa ios pa a su ma cha dia ia. Se une, además, el hecho de que es a indus ia no posee una o ganización clínica ap opiada, pa a al clase de labo . Todos los in en os que conozco en es e sen ido, ienen más que e con la di ección come cial de las i mas in e esadas, que con la cien í ica. Así las cosas, si pa e del dine o que el Es ado en ega pa a in es iga pudie a se dedicado a una colabo ación de los in es igado es con la inicia i a p i ada, los que hubie an de decidi , hab ían de plan ea se muy en p ime luga si nues o país, en cuan o a su si uación indus ial, es á en condiciones de ob ene esul ados p ác icos, iniciando una in es igación de ipo e apéu ico, o po el con a io debe muy en p ime luga mejo a su indus ia química y odas las auxilia es necesa ias, an es de emplea audales de en usiasmo en esol e p oblemas que en o as la i udes hace iempo deja on de se lo. C eo que (1) E iden emen e que es e es un aspec o pa cial, y muy pa cial del p oblema. Nos ceñ.imos, sin emba go, a nues o ema sin siquie a oza los o os 4 -so- ambas cosas pueden se posibles si se acie a con una o ganización ap opiada. Pa a ello se necesi a la colabo a~ ción e dade a, au én ica, de odos cuan os es án in e e- sados en el p og eso de la medicina; los o ganismos o iciales y las undaciones p i adas. Con iene ene p esen e que el descub i puede se labo genial, pe o ealízable en un labo a o io co ien e, y, sin emba go, el indus ializa el descub imien o, es a eces, emp esa gigan e ese ada a muy pocas indus ias. El p ime paso de es a colabo ación debe se elegi , con ino, el p oblema cuyas ca ac e ís icas sean: de e iden e in e és nacional y sin desp opo ción en e su magni ud y las ue zas de que se dispone. La egulación de es as elaciones end ía dada po un sis ema con ac ual, median e el cual, si exis ie a algún bene icio se ia des i- nado en p ime luga a la amo ización del capi al empleado y después, si con inua an exis iendo, se adu~ ci án en un canon, a pe cibi po la en idad que hizo la apo ación con g a e iesgo de se a ondo pe dido. El Consejo p e é en su eglamen o, de modo más bien implíci o, es a colabo ación. Se ía in e esan e un ensayo que, al menos pa a mí, pod ía signi ica un p og eso en el in es iga , incluso pa a aquella in es igación llamada académica. La o ien ación que co esponde a una undación p i ada es bien dis in a, en e o as cosas po que depende de la olun ad del undado . Sí és e es gene oso, como lo ha sido don Juan Ma ch, no cabe duda que la eglamen a~ ción de lo que ha de dis ibui se goza á de la misma i ud. Y cons e que no me e ie o a las can idades a o o ga a las pe sonas, en o ma de becas, e c., pues si son exage adas, más bien es insensa ez, sino a la ampli ud de los ines -51- p opues os . C eo que en el caso d ::- la Fundación Juan Ma ch, és os son odos los que signi iquen bene icio pa a el país. o~ la undación de es e millona io mallo quín conozco lo que odos, po la p ensa dia ia. Su dona i o ep esen a llll desp endimien o absolu o, pues no enmasca a, como algunos no eame icanos, una ansmisión de bienes que elude los igo es de la hacienda, y pa ece que su p incipal obje i o es la c eación de p emios, muy impo an es, pa a odos aquellos que hayan ((')g ado ealiza una labo de e dade o mé i o. Sob e la ayuda o es ímulo que es os p emios puedan engend a en e los in es igado es, médi~ cos y de o as ciencias expe imen ales, quie o hace algún comen a io, que si a pa a enjuicia las bases de una posible colabo ación con és a u o as ins i uciones p i~ adas Vaya po "delan e una decla ación: si me hubie a co espondido la sue e de pode hace semejan e ob a, me asegu a ía bien de que el espí i u undacional no se mix i ica a al pasa los años, y po supues o que en ningún momen o hubie a pelig o de que aquélla pudie a se engullida po d Es ado. Uno de los más g andes alo es de es as ins i uciones gigan es es la sana compe encia, con las es ablecidas po el Es ado La c eación de es os p emios signi ica un e iden e e impo an e es ímulo pa a aquellos que cul i an la ama de la ciencia a que an des inados La impo ancia de la suma, supone ambién que su adjudicación sólo puede se ealizada, cuando exis en pe sonas que poseen una ob a de e dade a impo ancia. En es e supues o caben dos posibilidades ela i as a la o o gación: espe a que su ja el homb e o a a de con ibui más di ec amen e a su nacimien o. En el caso de acep a es a di ec iz, end ía la -52- undación una indudable in luencia o ma i a . Analizando más conc e amen e es a hipó esis, en cuan o pueda e e- i se a la medicina y ciencias expe imen ales, me decido, sin duda lo, po el segundo supues o . La azón la eo cla a, como ambién sus posibles incon enien es . Sí he de deci e dad, es os úl imos aun- que no sean g a es po su esencia, sí pueden se impo - an es po ene una aigamb e demasiado humana. El ecelo que pueda despe a , en los dis in os sec o es que igen más o menos di ec amen e la educación, po el emo a una posible in luencia, en nada pe niciosa, que no es é bajo su con ol . La o ma de colabo ación se deduce de las líneas an e io es y es as posibles di icul- ades, an humanas, pueden allana se en e pe sonas pa io as y si de e dad les anima el bien común . No in e eses bas a dos. * * * La selección de los in es igado es p esen a en nues o país muy ela i os p oblemas, po que no son muy abun- dan es los que po una ocación qui e en dedica se a es a ac i idad. En e muchos de noso os la in es igación ep esen a como un complemen o de la ac i idad dia ia, más que la dedicación p imo dial, y pa a o os es simple- men e ci cuns ancia obligada pa a hace una esis doc o- al, necesa ia pa a p esen a mejo expedien e . En algunos países, donde el núme o de ocaciones pa a in es iga es supe io al de posibilidades, se ha plan eado el p oblema de cómo ealiza la selección . Sin -53- anda en di agaciones ni en ela os, la gos, de cuan os mé odos se han pues o en p ác ica, lo cie o es que la conclusión gene al a la que han llegado es la misma. Todos los mé odos son malos, y de ellos, el menos, la en e is a, con inuada du an e un pe íodo de p ueba de la ga du ación. Su único incon enien e es iba en que a eces, la decisión se ha de di e i po algún iempo, cuando u ge llega ápidamen e a la selección. Noso os, como e!S sabido, seguimos un p ocedí~ mien o en e amen e pasi o, que si ambién es malo, en apa iencia nos exime de oda esponsabilidad. Tal exen- ción es sólo apa en e, cla o es á, pues el ideal no es que in es igue el que lo desee y po ello se ace ca a los ins i~ u os o cen os donde se p ac ica es a ac i idad, sino aquel que posea mejo es cualidades y disposición, aunque po desconocimien o, incluso de su p opia ocación, no acie e en la elección de su pos u a de ini i a. El p ocedimien o de selección en consecuencia debie a . se mix o . En p ime luga debe ía se posibl~ mos a a odos nues os es udian es lo que es la in es igación médica, clínica o expe imen al, no sólo po simple acceso al luga donde se p ac ica, sino po ciclos muy co os de con e encias o cu sillos b e es. No se esconde as de es as lineas el p opugna la c eación de una nue a cá ed a, pe o sí el deseo de u iliza la in es igación en cuan o iene de o ma i o y de es e modo despe a y conoce después las ocaciones in es igado as. Tal ez es os cu sos, muy b e es, pudie a o ganiza los el Consejo en colabo ación con la Uni e sidad y po supues o sin o o ca ác e que el pu amen e olun a io. Si es o pudie a ealiza se, la segunda pa e del p oceso de selección se ía el ac ual, pu amen e pasi o , sí el núme o de los que acuden -54- a nues os cen os, con inuaba siendo ela i amen e escaso (1). * * * Du an e los días que esc ibo es as lineas, he eleído ambién, en e o os, un lib o de Ma añón; c eo que el úl imo. «E emé ides y Comen a ios» lo i ula, y a mi me pa ece que es á esc i o con especial e nu a, al ez po que a sus páginas ha ido una g an pa e de su in imidad. De odo cuan o allí puede lee se, aquí iene muy a cuen o el capí ulo donde discu e sob e la enseñanza. En e ec o, nada hay que in e ese an o a los homb es de buena olun ad como la enseñanza. A noso os, po uni e si a ios, ese in e és es una obligación. Ag adable obligación, no impues a, sino acep ada po ocación. A is oc acia, pa a los que no poseemos nobleza. Y en es o de la enseñanza, nada hay que enseñe an o como la in es igación, p ecisamen e po que no enseña nada con~ c e o. Po eso o ma. Ayuda a da o ma a la pe sonalidad. El que in es iga ama la e dad. El que ap ende a in es iga , le enseñan cómo ama la e dad, cómo usa de la azón y el expe imen o pa a conoce la. Le enseñan un modo, una conduc a. Le o man. Ni le ins uyen, ni le ci ilizan, g acias a Dios. El que in es iga sabe cómo busca y p ende los hechos, en su osa io de expe iencia. Sabe lo di icil que es elimina el e o , y po eso ecibe la lexibilidad pa a es a siemp e dispues o a una ec i icación. Y cuando es a (1) Pa a nada me e ie o aquí a los doc o andos que, po las azo;nes que ue en. una ez ealizada la es s abandonan los abajo!! de in es igación. -55- lexibilidad se hace ca ne en su sus ancia, la econoce como comp ensión. Y la in es igación, añade o o azo a la o ma. El que in es iga, ambién, po ello, ap ende a conoce sus p opios de ec os y limi aciones. Ap ende a conoce y ap ecia las cualidades de los demás. Y así, i e en común, y ama a los de ce ca y a los de lejos. Y a los de en en e. Po es o me gus a ía, con la in es igación, con ibui a la o mación de nues os es udian es. No con una cá ed a más, sino como espi i i de cada pied a de nues~ os edi icios; sus i uyendo al pol o de aulas y pasillos. -56- Final. En la ad e encia que p ecede á es as páginas decía que mi in ención e a sólo un in en o; un p incipio, menos que ensayo, pa a conoce si es as no as pueden pasa a o o ango, a mayo ca ego ía. Es p eciso aspi a cada día a se un poco más de lo que uno es. El p <1 esional debe desea se algo más que médico y el in es igado a no queda se en pe pe uo bus- cado , sólo de las e dades que se esc iben con minúscula Pascal se negaba a econoce como especialis a , a aquel que sólo e a especialis a. Si al es udia , al ap ende , al in es iga , nues o se se encoge, no se cumple, po algún mo i o, el e ec o que debe p ocu a la inco po ación de nue os conocimien os; la p opia ex ensión. Dijimos en algún luga que la ocación del médico, del in es igado , no es ocación con empla i a. Nues o deseo es p olon~ ga nos, según medida dis in a pa a cada cual. No puede abaja bien el que piensa exclusi amen e en su abajo. El homb e que no abaja en lo suyo con el espí i u abie o, muy abie o, pa a gua da el máximo con ac o con la humanidad y con el mundo, ni aun siquie a ealiza un buen abajo p o esional. Se illanges dice, que el a e es el homb e añadido a la na u aleza, y, la ciencia, la na u aleza unida al homb e. En ambos casos el homb e, su pe sona, sigue como cen o de odo lo c eado. El homb e que «siemp e es á en su si io», como el que no b omea po ag io y en a ado, el que ca ece del «sen ido del humo », lo son po que no ie!len en anas y i en en la oscu idad . Tampoco pueden mi a pa a den o, po que les al a luz in e io . --57- La ciencia es la na u aleza añadida al homb e. El a e, el homb e añadido a la na u aleza. El in es igado , cien í ico unas eces, a is a o as, e pasa su ida en es a sua e ma ea, y así espe a su inco po ación al mundo de donde iene la Luz. Esa Luz, cuyo e lejo que emos descub i con nues o abajo. Mad id-Cala Ra jada, agos o 1955.