PRIMITIVOS
CASTELLANOS
EL
MAESTRO
DE
CURIEL
Y
SU
OBRA
EN
EL
MUSEO
DE
VALLADOLID
Es amos
muy
lejos
oda ía
del
conocimien o
sis emá ico
de
los
P imi i os
cas ellanos,
pese
a
las
aliosas
apo aciones
que
en
ob as
monumen ales
y
en
abajos
monog á icos
se
han
enido
haciendo
en
los
úl imos
años.
Muchas
ob as
pe manecen
oda ía
inédi as,
o as,
aunque
conocidas,
espe an
el
es udio
de ini i o;
o as
es án
es udia
das
un
poco
a
la
lige a
y
su
clasi icación,
un
an o
empí ica,
con i
buye
oda ía
más
a
aumen a
el
con usionismo
que
hay
en
o no
a
es as
pin u as
an
llenas
de
suges iones.
Una
de
las
necesidades
que
más
hondamen e
se
deja
sen i
en
nues a
bibliog a ía
a ís ica,
es
el
sis emá ico
es udio
de
la
p oduc
ción
pic ó ica
p imi i a
cas ellana,
emp esa
llena
de
di icul ades,
pe o
no
imposible
de
ealiza .
Pa a
ello
se
necesi a
da
a
conoce
y-
di ulga
las
ob as
p incipales
que
se
p oduje on,
a
in
de
con a
con
elemen os
de
juicio
su icien es
que
pe mi an
hace ,
al
especialis a,
el
de ini i o
abajo
de
conjun o,
y
es o
es
lo
que
nos
inci a
á
ocu
pa nos
aquí
de
la
pe sonalidad
del
llamado
po
Pos .
(1)
Maes o
de
Cu iel,
en
o no
al
cual
ha
ag upado
el
ilus e
his o ikdo
de
nues á
pin u a
una
se ie
de
ob as,
y
en e
ellas
seis
ablas
de
la
iglesia
de
Cu iel
de
'Due o
que
se
encuen an
ac ualmen e
deposi adas
en
el
Museo
A queológico
P o incial
de
Valladolid,
las
cuales
cons i uyen
el
obje o
p incipal
de
nues o
es udio.
Ano a
Pos
en
su
ob a
(2)
que
a
inales
del
XV
había
en
o no
a
Falencia
un
in e esan e
y
bien
ecundo
oco
de
pin u a
en
el
cual,
siguiendo
las
endencias
hispapo- lamencas
que
po
en onces
p i
aban,
y
bajo
el
in lujo
de
la
igo osa
pe sonalidad
de
Fe nando
Ga
llego,
se
p oduje on
una
se ie
de
ob as
que
g acias
a
los
es ue zos
del
(.1)
Chandle
Ra h on
Pos ,
A
His o y
o
Spanish
Painüna
Vol
VII
nke
842
(2)
Id.
Vol.
IV.
pág.
177
:
Vol.
VI.
pág.
626,
y
Vol.
VII,
pAg.
843.
*
96
GRATINIANO
NIETO
GALLO
p opio
Pos ,
p incipalmen e,
se
an
ag upando
hoy
en
o no
a
una
se ie
de
maes os
bau izados
con encionalmen e
con
el
nomb e
geo
g á ico
del
luga
én
donde
deja on
alguna
ob a,
descollando
en e
los
que
lo ecie on
en
la
egión
palen ina
el
Maes o
de
F ómis a,
que
es
el
que
eje ció
un
in lujo
más
pode oso
en
es a
egión
y
al
que
Pos
a ibuye,
además
del
magni ico
e ablo
de
San a
Ma ía
del
Cas illo,
del
pueblo
del
que
oma
nomb e,
los
agmen os
de
un
e ablo
que
se
conse a
en
la
iglesia
de
Co ales
de
Due o;
la
abla
de
la
iglesia
de
To e
de
los
Molinos,
que
ep esen a
al
Sal ado ,
y
cua o
ablas
que
pe enecie on
a
la
Colección
Rojo
y
Sojo
de
Cádiz,
conse adas
ac ualmen e
en
Ba celona,
que
ep esen an
la
Huida
a
Egip o,
la
Ma
anza
de
los
Inocen es,
la
Flagelación
y
la
Resu ección.
Con
el
Maes o
de
Fi'ómis a,
elaciona
Pos
al
au o
de
las
ablas
que
o man
el
íp ico
de
la
Colección
Ma en
Pe elada,
en
las
que
se
ep esen a
a
San a
Ana,
la
Vi gen
y
el
Niño
en
la
cen al,
y
en
las
la e ales,
el
Ab azo
an e
la
Pue' a
Do ada
y
la
Na i idad,
o a a
a
la
que,
como
e emos
más
adelan e,
se
e e i á
Leand o
de
Sa alegui
en
eí
es udio
que
hace
de
la
Visi ación
de
la
Colección
Láza o
de
Mad id
(í);
y
ambién
hace
e e encia
al
Maes o
de
F ómis a,
aunque
no
la
a ibuye
a
la
misma
mano,
al
es udia
la
Visi ación
de
la
Colección
Milá
de
Ba celona
(2),
con
cuyo
au o
iden i ica
luego
las
ablas
de
Cu iel
(3)
y
la
P esen ación
de
la
Vi gen
en
el
Templo
del
Ins i u o
de
A e
de
Chicago
(4);
y
al
e e i se
á
es a
úl ima
ob a
es
cuando
Pos
se
decidé
po
ag upa
las
ci adas
ablas
de
Cu iel,
obje o
de
nues o
es udio,
la
Visi ación
de
la
Colección
Milá
y
la
P esen a
ción
de
la
Vi gen
en
el
Templo
en
o no
al
a is a
que
él
llama
Maes o
de
Cu iel,
n9mb e
que
hace
o una
y
cuya
pe sonalidad
a
ís ica
cob a
igo
con
la
ecien e
a ibución
de
la
Visi ación
de'
la
Colección
Láza o
Galdeano,
hecha
po
Leand o
de
Sa alegui
en
el
es udio
que
hemos
ci ado.
Es e
epe o io
de
ob as
a ibuidas
al
Maes o*
de
Cu iel,
y
lá
ín ima
elación
que
Pos
señala
exis e
en e
es e
a is a
y
el
Maes o
de
F ómis a,
que
es
el
p incipal
pin o
de
la
egión
en
el
momen o
que
nos
ocupa,
elación
que
según
Pos
es
an
es echa
que
a
eces
es
di ícil
dis ingui les,
nos
hicie on
pensa ,
en
que
si
el
Maes o
de
F ómis a
eje ció
un
pode oso
in lujo
en
oda
la
egión
palen ina,
no
debió
eje ce la
pequeña
el
Maes o
de
Cu ial
con
él
elacionado;
y
animados
con
es a
p ime a
imp esión,
c eímos
con enien e
hace
un
(1)
Leand o
de
Sai'alegui,
Pa a
el
es udio
de
algunas
ablas
espailolas.
«A
chi o
Español
de
A e.
Niun.
67,
Mad id.
1945.
pág.
17.
'2)
Pos ,
iJis o y...
Vol.
IV,
pág.
184.
3)
Id.
Vol.
VI,
pág.
633.
•
(41
Id.
Yol.
VII,
pág.
843.
.
PRIMITIVOS
CASTELLANOS.
EL
MAESTRO
Í)E
CURIEL,
ETC.
97
es udio
de
la
ob a
de
es e
a is a
omando
como
eje
las
ablas
que
se
conse an
en
nues o
Museo
A queológico,
las
cuales
«cons i uyen
los.
es os
de
uno
de
los
mejo es
e ablos
pin ados
en
la
eglón
de
Falencia»
(1).
Desg aciadamen e,
al
e mina
el
es udio
que
nos
p opusimos
hace
pa a
ag upa
oda
la
p oducción
del
Maes o
de
Cu iel,
hemos
llegado
a
una
se ie
de
conclusiones
que,
si
no
des i úan
nues a
ina
lidad,
no
esponden,
sin
emba go,
al
a án
que
las
mo i ó,
pues
lejos
de
pode
demos a
la
pa e nidad
única
de
la
se ie
'de
ob as
a i
buidas
a
es e
a is a,
enemos
que
a i ma ,
a
p io i,
que
no
solamen e
io
son
de
la
misma
mano
la
Visi ación
de
la
Colección
Milá
la
Visi
ación
de
la
Colección
Láza o
y
la
Visi ación
del
Ins i u o'de
A e
de
Chicago
y
las
ablas
de
Cu iel,
sino,
además,
que
aun
den o
de
la
se ie
que
se
conse a
en
el
Museo
de
Valladolid,
puede
econo
ce se
la
ob a
de
dos
a is as
de
un
modo
e iden e.
Las
obse acio
nes
que
en
o no
a
ellas
amos
a
hace
y
la
compa ación
de
las
ep o
ducciones
que
publicamos
es imamos
que
son
p uebas
su icien e
elo
cuen es
en
a o
de
nues o
ase o.
LAS
TABLAS
DE
CURIEL
Las
ablas
de
Cu iel
de
Due o,
deposi adas
ac ualmen e
en
el
Museo
de
Valladolid
pa a
su
es au ación
y
es udio,
son
seis
Una
es
un
agmen o,
muy
mu ilado,
en
el
que
pa ece
se
e igia
una
escena
en
la
que
la
Vi gen
es
el
pe sonaje
p incipal;
las
o as
ep esen an
el
En ie o
de
C is o,
la
P esen ación
de
la
Vi gen
en
el
Templo
la
Anunciación,
la
Visi ación
y
la
Piedad.
.
^
>
Las
dos
p ime as
habían
sido
ap o echadas,
desg aciadamen e,
pa a
o ma
la
mesa
del
al a
que
hay
jun o
a
la
o e
de
la
iglesia
po
debajo
de
la
cual
hay
que
pasa ,
ga eando,
pa a
subi
a
ella'
Asi
pudimos
e las,
y
es a
ci cuns ancia
debió
impedi
a
Pos
el
examina las,
pues
dice,
e i iéndose
a
la
p ime a,
que
es
la
única
de
la
que
pudo
e
algo,
que
«es
un
agmen o
del
que
ni
su
asun o
ni
su
especí ica
iliación
pueden
dis ingui se,
aunque
pod ía
deci se
que
ue on
pa e
del
mismo
conjun o»
que
las
es an es.
Al
le an a
la
abla
a
la
que
pudo
e e i se
Pos ,
nos
encon amos
conque
jun o
a
ella
exis ía
o a,
mejo
conse ada,
en
la
que
se
e í-
giaba
el
En ie o
de
C is o,
pe enecien e
al
mismo
a e
que
el
ag
men o
an e io
y
an e
cuyas
analogías
es ilís icas
no
dudamos
en
ca aloga
como
de
la
misma
mano
y
desde
luego
dis in a
de
las
o as
(1)
Pos ,
His o y...
Vol.
VI.
pi g.
633.
98
6 á iniáno
nie o
gálLÓ
cua o
ablas
que
se
conse aban
en
la
sac is ía,
}De enecien es
según
Pos ,
al
e ablo
p imi i o
de
la
iglesia.
Con
es e
descub imien o
la
ob a
del
Maes o
de
Cu ial
empezaba
a
ce cena se.
Sucin amen e
amos
a
es udia
los
ca ac e es
que
cada
una
de
-
las
ablas
p esen a
pa a
pone
de
elie e
las
di e encias
que
las
se
pa an,
y
luego
es udia emos
las
o as
ob as
a ibuidas
a
es e
a is a.
Tahla
de
la
Vi gen
(?)
(Láms.
I,
a
y
I,
b).
Mide
es e
agmen o
0,80
po
0,32
m.
En
él,
sob e
un
ondo
de
b ocado,
apa ece
la
.Vi
gen
(?)
apoyáda
en
un
escaño,
en
posición
di ícil
de
explica
po
lo
mu ilada
que
es á
la
pin u a,
di igiendo
la
palab a
a
un
g upo
de
muje es
que
hay
jun o
a
ella.
Es á
es ida
con
una
única
de
b ocado
con
bocamangas
de
a
miño;
sob e
ella
cae
un
man o
ojo
y
un
nimbo
adial,
limi ado
po
un
con a lo
de
pe las,
odea
su
cabeza,
que
queda
enma cada
po
las
la gas
c enchas
de
pelo
que
caen
a
ambos
lados.
Tan o
en
la
deco
ación
y
plegado
de
las
elas
como
en
la
exp esión
de
las
igu as,
hay
ue es
dejos
de
go icismo,
los
cuales
se
^acusan
oda ía
más
en
la
o a
abla,
que
debió
pe enece
al
mismo
conjun a.
El
En ie o
díe
C is o
(Lám.
11).
Mide
0,80
po
0,47.
No
se
en
en
es a
abla
los
ondos
de
o o
que
en
la
p ime a,
pe o
apenas
se
es a
blece
compa ación
en e
una
y
o a
no
se
puede
duda
el
asigna
las
dos
a
la
misma
pa e nidad.
El
nimbo
en
la
p ime a
abla
le
encon a
mos
epe ido
en
las
igu as
que
componen
la
escena
del
En ie o;
las
bocamangas
de
la
única
de
la
Vi gen
que
es á
jun o
al
sepulc o
(Lá
mina
III,
a)
son
idén icas
a
las
que
ado nan
la
única
de
la
Vi gen
de
la
o a
abla;
el
mismo
modo
de
hace
el
b ocado
se
obse a
en
las
dos;
el
go icismo
es á
la en e
en
ambas;
en
una
y
o a
es á
a
ado
el
pelo
de
la
misma
mane a,
y,
po
si
no
ue a
es o
su icien e
pa a
he mana las,
podemos
encon a
nue os
mo i os
pa a
hace lo
al
conside a
la
mane a
que
u ilizó
el
a is a,
quien
aun
no
es ando
en
plena
posesión
de
la
écnica
pic ó ica,
si
lo
es á
de
la
del
dibujo,
y
a
ello
se
debe
el
que
nos
deja a
dos
ob as
que
encajan
plenamen e
den o
de
lo
que
Wol lin
llama
es ilo
lineal.
Nues o
a is a
desconocía
el
modelado
pic ó ico,
el
alo ,
de
la
g adación
a mónica
de
masas
de
colo ,
y
en
sus i ución
de
ello
con
sigue
la
exp esión
y
las
o mas median e
el
dibujo
lo
que
da
a
es as
ob as
una
especial
ca ac e ís ica
que
las
hace
in
con undibles
y
las
sepa a
undamen almen e
de
las
o as
ablas
de
Cu iel,
que
aho a
examina emos,
sin
que
po
ello
pie dan
las
cabezas
dé
los
pe sonajes
"que
en
ellas
se
en
ni
en
nobleza
ni
en
ue za
ex
p esi a
(Lám.
III,
b).
PRIMITIVOS
CASTELLANOS.
EL
MAESTRO
DE
CURIEL,
ETC.
99
LAS
TABLAS
DEL
MAESTRO
DE
CURIEL
Desca ada
la
iden idad
de
mano
de
las
ablas
que
hemos
es u
diado
con
e e encia
a
las
o as
cua o
que
se
conse aban
en
la
sac is ía
de
.la
iglesia
de
Cu iel,
amos
aho a
a
es udia
es as
cuya
pa e nidad,
siguiendo
a
Pos ,
a ibuímos
al
Maes o
de
Cu iel,
po
llama le
de
alguna
mane a.
•
Las
ablas
e igian
la
Piedad,
la
P esen ación
de
la
Vi gen,
la
Anunciación
y
la
Visi ación,
como
hemos
indicado.
Pos ,
conside a
a
las
cua o
como
pe enecien es
al
mismo
e a
blo
(1);
de
se
asi,
hemos
de
admi i
que
la
que
e igia
la
Piedad
debió
ocupa
un
si io
p e e en e,
p obablemen e
en
el
á ico,
pues
apa e
de
que
sus
dimensiones
y
disposición
son
di e en es
a
las
de
las
o as
es,
es á
enma cada
con
una
o la
de
ca dinas
y
allos
se
pean es
que
no
ienen
las
o as,
cuyos
emas
pudie on
es a
di ec a
men e
enma cados
po
la
a qui ec u a
del
e ablo.
La
Piedad
(Láms.
IV
a
VIII).
Mide
0,93
po
0,80.
Es a
abla
es á
ela i amen e
bien
conse ada
y
en
ella
se
e igia
una
escena
bien
compues a.
Sob e
un
ondo
de
paisaje,
di idido
en
dos
mi ades
po
el
made o
de
la
c uz,
se
desa olla
la
escena.
No
al an
en
ella
ni
el
especial
sen ido
que
de
la
Na u aleza
enían
los
a is as
hispano-
lamencos,
ni
el
gus o
po
la
minucia
y
po
lo
na a i o,
y,
sob e
odo,
en
la
abla
que
nos
ocupa,
hay
un
alo
plenamen e
log ado:
es
la
sensación
de
lejanía
que
plasmó
nues o
pin o
de
un
modo
acabado
con
unos
elemen os
muy
simples,
como
puede
ap ecia se
en
el
ángulo
supe io
de echo
de
la
abla,
en
donde
una
casa
de
lineas
gó icas
pa ece
señala
el
lími e
de
un
camino
se pean e
que
iene
del
in i
ni o,
po
el
que
ansi an
un
caballe o,
y.un
homb e
a
pie,
de ás
de
él.
El
li ismo
de
es e
pequeño
incón
del
cuad o
es
ex ao dina io,
y
la
colocación
jun o
al
camino
de
dos
á boles
cimb ean es,
de
ino
onco
y
pocas
hojas,
en
con aposición
con
la
espesu a
que
ienen
los
que
hay
al
o o
lado,
con ibuye
a
aumen a le
más
oda ía.
El
paisaje
del
lado
izquie do
es
más
simple,
pe o
a
pesa
de
ello,
esa
sensación
de
p o undidad
que
an es
señalábamos,
es á
ambién
plenamen e
log ada
median e
la
ep esen ación
de
una
bandada
de
pája os
que
uelan
y
que
añ
pe diéndose
en
la
lejanía;
jun o
a
ellos,
una
masa
de-
á boles,
y
po
ondo
gene al
de
oda
la
abla
un
cielo
de
un
azul
muy
aspa en e.
Sob e
es e
ondo
sencillo,
pe o
bien
log ado,
se
desa olla
la
es
cena,
en
la
que
al
p opio
alo
de
la
composición
se
une
una
combi-
(1)
Pos ,
His o y...
Vol.
VI,
pág.
635.
iOQ
.
GRATINIANO
NIETO
GALLO
nación
de
colo es
sumamen e
hábil
en
la
que
juegan
un
papel
p o-"
ponde an e
los
ojos
y
los
e des,
alo ados
con
el
ono
más
callen e
del
o o
que
se
ye
en
los
b ocados,
que
ué
u ilizado
po
el
a is a
con
'g an
disc eción.
El
más
le e
análisis
de
es a
abla
y
su
compa ación
con
las
que
hemos
es udiado
an es,
no
esis e
ni
po
un
ins an e,
el
que
se
hable
del
mismo
Maes o
pa a
las
dos.
El
a is a
que
pin ó
las
dos
ablas
que
hemos
es udiado
en
p ime
luga ,
no
poseía
las
cualidades
que
el
de
la
Piedad,
po
lo
que
se
e ie e
a
la
composición
del
paisaje.
An es
señalamos
que
su
pin u a
en a
de
lleno
en
el
es ilo
lineal,
mien as
que
la
abla
de
la
Piedad
podemos
clasi ica la
den o
del
es ilo
pic ó ico-,
no
encon amos
en
ella
la
du eza
ni
las
angulosidades
que
en
la
abla
del
En ie o
(compá ense
las
ocas
de
la
Vi gen
en
las
dos
ablas)
(Láms.
III,
a
y
VII);
el
mode
lado
de
las
igu as
es
mucho
más
comple o;
lo
lineal
ha
cedido
an e
lo
pic ó ico
de
un
modo
e iden e.
Apa e
de
es o,
elocuen e
de
po
sí
pa a
impedi nos
iden i ica
es as
ablas
con
un
único
Maes o,
hay^
o os
pequeños
de alles
en
los
que
las
di e encias
apa ecen
ambién
acusadas;
compá ese,
si
no,
la
mane a
de
hace
la
o la
del
man o
de
la
Vi gen
en
la
abla
del
En
ie o
y
en
la
de
la
Piedad;
en
la
p ime a,
es á
esg a iada
en
o o,
en
la
segunda
se
e
una
o la
do ada
con
sencilla
deco ación
en
neg o
en
la
que
se
epi e
monó onamen e
una
m.
Mayo
complicación
p e
sen an
las
o las
del
man o
de
San
Juan
y
de
la
Magdalena,
en
las
que
los
mo i os
deco a iyos
pa ece
que
son,
a
p ime a
is a,
ca ac e
es
á abes,
pe o
den o,
como
los
de
la
Vi gen,
de
la
gama
o o
y
neg o.
Mayo es
di e encias
acusan
oda ía
los
nimbos
que
lle an
al
gunas
igu as.
En
el
En ie o
la
deco ación
de
és os
es
adial,
mien as
que
en
la
Piedad
y
en
las
o as
es
ablas
de
es a
se ié
es á
conse
guida
median e
cí culos
concén icos.
Pos
ano ó
es a
di e encia,
aun
que
no
la
concedió
demasiada
impo ancia;
a
pesa
de
ello,
c eemos
de
in e és
ene la
en
cuen a.
La
P esen ación
de
la
Vi gen
en
el
Templo
(Lám.
IX-XI).
Mide
1,00
po .
0,65.
Enma cada
en
un
ondo
a qui ec u al
en
el
que
se
obse an
dejos
go icis as,
se
desa olla
la
escena
dispues a
según
los
cánones
clásicos,
aunque
en
ella
no
se
cumplan
odos
los
po me
no es
que
los
Apóc i os
señalan.
La
Vi gen
niña,
icamen e
a a iada,
asciende
po
una
escalina a
en
cuyo
inal
es á
Zaca ías
endiendo
las
manos
hacia
la
cas a
Doncella.
Zaca ías
es á
ambién
es ido
con
lujo,
y
os en a,
sin
co esponde le,
la
ia a
del
Sumo
Sace dó e
(1).
(1)
In e ian
de
Ayala.
El
pin o
c is iano
y
e udi o.
T.
II,
pág.^
196.
Ba ce
lona,
1833.
PRIMITIVOS
CASTELLAIÍOS.
EL
MAESTRO
DE
CURIEL,
BTC.
101
Es án
p esen es,
como
es
usual
en
es a
ep esen ación,
San
Joaquín
y
San a
Ana.
y
la
ac i ud
de
las
manos
de
és a,
es
en
ex emo
elo
cuen e
del
papel
que
desempeñó
en
la
escena.
La
iden idad
de
es a
abla
con
el
Maes o
que
pin ó
la
Piedad
es
indudable.
No
sólo
la
gama
c omá ica
es
análoga,
si io
además
los
ipos
y
la
mane a
de
hace ;
compá ese
si
no
la
oca
de
San a
Ana
(Lám.
XI)
con
la
de
la
Vi gen
de
la
Piedad
(Lám.
VII);
el
pelo
de
San
Joaquín
con
sus
ca ac e ís icos
e lejos,
epi e
el
que
se
e
en
el
San
Juan
de
la
Piedad;
la
misma
ausencia
de
línea,
excepción
hecha
de
las
manos
y
ca a
de
la
Vi gen,
y
el
hábil
manejo
del
modelado
po
medio
del
colo ,
es án
p esen es
en
una
y
en
o a,
abla,
y
lo
es a
án
ambién
en
las
es an es;
y
sob e
odo
es o
hay
o o
de alle
que
las
he mana:
la
mane a
de
hace
el
nimbo
po
medio
de
cí culos
con
cén icos
a
que
an es
nos
hemos
e e ido,
huyendo
con
ello
del
adi
cional
esg a iado,
sob e
el
que
suele
des aca se
el
nomb e
del
San o,
cosa
muy
del
gus o
de
la
época
y
epe ida
insis en emen e
en
la
ma
yo
pa e
de
nues os
p imi i os
y
ambién
de
la
deco ación
adial
que
señalamos
en
las
dos
ablas
es udiadas
en
p ime
luga .
La
Anunciación
(Láms.
XII-XIV).
Mide
1,00
po
0,65.
Como
en
la
an e io ,
se
des aca
la
escena
sob e
un
ondo
a qui ec ónico
en
el
que
el
a is a
hizo
impo an es
concesiones
a
las
endencias
ena
cien es.
De ás
del
a co
de
medio
pun o
que
enma ca
la
escena,
se
e
la
cáma a
con
el
lechb
de
la
Vi gen,
con
lo
que
quedaba
el
ela o
pe ec amen e
ambien ado.
A
pesa
de
lo
muy
es opeada
que
es á
es a
abla,
no
po
eso
desme ece
de
las
o as.
A ís icamen e
su
alo
se
nos
alcanza
su-
,
pe io ,
pues
manejando
en
ella-el
a is a
muy
pocos
medios
consiguió
compone
una
escena
llena
de
a ac i o
y
encan o.
La
Vi gen,
es ida
con
ica
única
de
b ocado
y
man o
e de,,
a odillada
delan e
de
un
eclina o io
sob e
el
que
hay
un
lib o
en
el
que
descansa
la
mano
izquie da,
uel e
lige amen e
la
cabeza
al
pa
que
le an a
su
mano
de echa
en
ac i ud
de
acep ación.
De ás
de
ella,
a odillado,
es ido
con
una
única
blanca
y
man o
de
b ocado,
es á
el
A cángel
San
Gab iel
saludando
con
su
mano
de echa,
mien as
que
con
la
izquie da
sos iene
un
báculó
ema ado
con
una
lo
de
lis.
En
uno
de
los
óculos
que
hay
en
las
enju as
del
a co
se
e
al
Pad e
E e no,
y
de
su
boca
sale
el
soplo
sob ena u al
que
po
ob a
del
Espí i u
San o,
que
ambién
apa ece
en
la
escena,
a
a
p oduci
^
el
p odigio
que
el
A cángel
anuncia.
La
sencillez
de
la
composición
y
la
elegancia
con
que
es án
mo
idos
los
pe so ajes
p incipales
de
la
escena
comunican
a
la
abla
102
GRATINIANO
NIETO
GALLO
un
a ac i o
especial,
a
lo
que
con ibuye
el
p o undo
sen ido
na a
i o
que
hay
en
ella,
como
puede
ap ecia se
en
la
es an e ía
que
hay
delan e
de
la
Vi gen,
en
donde
se
en
di e en es
asijas,
un
lib o
y
un
con a
peca s,
hecho
odo
con
mucha
minucia.
Po
lo
demás,
cae
es a
ob a
den o
del
campo
de
acción
del
au o
de
las
dos
ablas
an e io es
y
del
que
hizo
la
Visi ación
a
que
nos
amos
a
e e i
a
con inuación.
'
La
Visi ación
(Láms.
XV-XVIII).
Mide
1,00
po
0,68.
Se
desa o
lla
la
escena
an e
un
ondo
de
a qui ec u a
complicada
en
el
que,
oda ía
se
pueden
ap ecia
eminiscencias
gó icas;
ienen,
sin
em
ba go,
menos
impo ancia
que
las
enacien es
que
apa ecen
po
do
quie
y
con
una
g an
pujanza;
no
son
sólo
los
a cos
de
medio
pun o
o
esca zanos
que
en
algunos
si ios
se
en
los
que
anuncian
lo
ena
cien e,
sino
además
o os
alo es
que
esponden
o almen e
a
las
en
dencias
nue as,
como
puede
obse a se
en
la
uen e
que
apa ece
en
el
lado
izquie do
de
la
abla
(Lám.
XVII),
en
la
que
se
en
masca
ones,
a co
de
medio
pun o
y
además,
en
la
ho nacina.que
la
ema a
una
escul u a
desnuda,
lo
que
es
mues a
elocuen e
de
lo
pujan es
que
e an
ya
en
Cas illa
las
nue as
endencias
de
a e
en
el
momen o
en
que
se
pin ó
es a
abla.
Quiso
el
a is a
ep esen a
la
escena
a
la
en ada
de
la
casa
de
San a
Isabel,
eñ
cuya
pue a,
que
se
ab e
al
ondo,
apa ece
Zaca ías.
San a
Isabel,
apa ece
es ida
con
un
g an
man o
ojo
y
blanca
oca,
mien as
que
la
Vi gen,
lo
es á
con
única
de
b ocado
y
man o
e de,
lle a
la
cabeza
descubie a
y
su
pelo
cae
en
sua es
guedejas
a
ambos
lados
de
la
ca a.
A
su
lado,
una
si ien a,
po ado a
de
una
'
ces a,
obse a
a en amen e
lo
que
an e
ella
sucede.
La
iliación
a
ís ica
de
es a
abla
no
dudamos
en
a i ma
que
es
la
misma
que
las
es
es udiadas
an e io men e.
Veamos
aho a,
compa ándola
con
o as
ablas
que
e iglan
el
mismo
ema,
que
han
sido
a ibuidas
al
Maes o
de
Cu iel,
si
es
po
sible
man ene
las
elaciones
que
en e
és as
y
aquéllas
se
ha
hecho.
..
OBRAS
ATRIBUIDAS
AL
MAESTRO
DE
CURIEL
.La
Visi ación
de
la
Colección
Milá
(Láms.
XVIII -XXI).
La
publi
có
í'os
(1)
y
la
clasi icó
en
la
Escuela
de
Falencia,
desca ando
el
a ibui la
al
au o
del
e ablo
de
dicha
Ca ed al
y
al
que
pin ó
las
áblas
del
Mueso
de
Cádiz,
a
iempo
que
a i maba
que
sus
ipos
no-
(1)
Pos ,
His o y...
Vol.
IV,
pág.
184.
PRIMITIVOS
CASTELLANOS.
EL
MAESTRO
DE
CURIEL,
ETC.
103
es án
muy
alejados
de
los
de
la
Visi ación
que
se
e
en
el
al a
mayo
de
la
iglesia
de
San a
Ma ía
del
Cas illo
de
P ómis a.
Más
adelan e
(1),
ol ió
a
e e i se
a
ella
al
a a
de
las
ablas
de
Cu iei,
e
iden i icó
ambas
ob as
con
el
mismo
Maes o;
más
a de
insis ió
en
es a
a i mación
al
es udia
la
P esen ación
de
la
Vi gen
del
Ins i u o
de
A e
de
Chicago
(2).
La
Visi ación
de
la
ColeccióJi
Láza o
Galdeano
de
Mad id
(Lá
mina
XXI).
Publicó
es a
abla
Leand o
de
Sa alegui,
(3)
y
no
dudó
en
clasi ica la
como
del
Maes o
de
Cii iel.
Compa ó
los
ipos
que
se
en
en
ella
con
los
de
la
P esen ación
de
la
Vi gen
en
el
Templo
del
Ins i u o
de
A e
de
Chicago;
con
la
igu as
que
se
en
en
un
íp ico
de
la
Colección
Ma eu
en
Pe elada,
en
una
de
cuyas
ablas
se
e igia
la
Anunciación,
y
po
úl imo,
con
la
Visi ación
de
la
Colección
Milá
a
que
an es
nos
hemos
e e ido,
a i mando
ca egó icamen e
que
odo
es
de
la
misma
mano.
La
P esen ación
de
la
Vi gen
del
Ins i u o
de
A e
de
Chicago
CLám
XXIII).
Pos
(4)
publicó
es a
ob a,
y
al
a a
de
ella
ué
cuan
do
c eó
el
nomb e
de
Maes o
de
Cu iel,
iden i icando
como
suyas
las
ablas
del
Museo
A queológico
de
Valladolid,
que
han
mo i ado
es as
líneas
la
Visi ación
de
la
Colección
Milá
y
la
P esen ación
del
Ins-
iUi o'de
A e
de
Chicago
a
que
nos
es amos
e i iendo.
Hecho
es é
esumen
del
es ado
ac ual
de
la
cues ión,
amos
a
analiza
b e emen e
cada
una
de
las
ob as
que
acabamos
de
ano a
pa a
deduci
de
es e
análisis
algunas
conclusiones.
Pos
e
analogías
en e
la
compañe a
de
San a
Ana
y
el
c iado*
de
San
Joaquín
de
la
Visi ación
de
Chicago
(Lám.
XXIII),
con
la
don
cella
que
apa ece
en
la
Visi ación
de
la
Colección
Milá
(Lám.
XXI),
con
la
Vi gen
de
la
Visi ación
de
Cu iel
(Lám.
XVI)
y
con
el
Angel
de
la
Anuciación
(Lám.
XIV).
Hemos
ido
en
busca
de
es as
analogías,
hemos
analizado
y
compa ado
de enidamen e
los
pe sonajes
ci ados
V
no
sólo
no
hemos
encon ado
aquéllas,
sino
que
se
nos
han
pues o
de
mani ies o
una
se ie
de
ca ac e es
di e en es;
así,
po
ejemplo,
la
escena
en
la
abla
de
la
Colección
Milá,
aunque
enma cada
con
un
ondo
más
pob e
po -
lo
que
se
e ie e
a
lo
a qui ec ónico,
se
nos
p e
sen a
sin
emba go
con
mayo
ampli ud.
Es
e dad
que
en
la
compo
sición
juegan
los
mismos
pe sonajes,
que
es án
dispues os
en
b ma
(1)
Pos ,
His o y...
Vol.
VI,
pág.
635.
(2)
Id.
Vol.
VII,
pág.
843.
<3)
Leand o
de
Sa alegui,
A ch.
Esp.
de
i4 íe,
núm.
67,
pág.
17.
(4)
Pos ,
His o y...
Vol.
VII,
pág.
846.
c
.
•
%-
M
Íís^^
si
11»
,^/i
<
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^
■'•
^
A»-"'''
■
^'
JK^
•
"'í
.';^M
8
V.
V
m
i
7
í
Lám.
IV.—Maes o
de
Cu ial
La
Piedad.
Museo
A queológico
de
Valladolid,
w
Lám.
VL—Maes o
de
Cu iel.
La
Piedad,
po meno .
Lám.
VIL—Maes o
de
Cu iel.
La
Piedad,
po meno .
2^
Lám.
IX.—Maes o
de
Cu iel.
La
P esen ación
de
la
Vi gen
en
el
Templo.
Museo
A queológico
de
Valladolid.
Lám.
XI.—Maes o
de
Cu iel.
La
P esen ación
de
la
Vi gen
en
el
Templo,
po meno .
«
■
.
A
i i
X
'Y
•■
•
'
M
Lám,
XII.—Maes i'O
de
Cu iel.
La
Anunciación.
Museo
A queológico
de
Valladolid.
*
.
ií
«Éiil,,
Lám.
XIII.—Maes o
de
Cu ial.
La
Anunciación,
po meno .
á
.
^'A
Lám.
XX,—La
Visi ación
de
la
Coiección
Milá,
po meno
iPo o
Más).
ú
Lám.
XXII.—Escuela
de
Falencia.
La
Visi ación.
Colección
Láza o.
(Rep oducción
de
A ch.
Esp.
de
A e,
núm.
67).
Si
e
A e
de
ig».
i.
VII.