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El maestro de Curiel y su obra en el Museo de Valladolid: primitivos castellanos

Nieto Gallo, Gratiniano

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PRIMITIVOS CASTELLANOS EL MAESTRO DE CURIEL Y SU OBRA EN EL MUSEO DE VALLADOLID Es amos muy lejos oda ía del conocimien o sis emá ico de los P imi i os cas ellanos, pese a las aliosas apo aciones que en ob as monumen ales y en abajos monog á icos se han enido haciendo en los úl imos años. Muchas ob as pe manecen oda ía inédi as, o as, aunque conocidas, espe an el es udio de ini i o; o as es án es udia das un poco a la lige a y su clasi icación, un an o empí ica, con i buye oda ía más a aumen a el con usionismo que hay en o no a es as pin u as an llenas de suges iones. Una de las necesidades que más hondamen e se deja sen i en nues a bibliog a ía a ís ica, es el sis emá ico es udio de la p oduc ción pic ó ica p imi i a cas ellana, emp esa llena de di icul ades, pe o no imposible de ealiza . Pa a ello se necesi a da a conoce y- di ulga las ob as p incipales que se p oduje on, a in de con a con elemen os de juicio su icien es que pe mi an hace , al especialis a, el de ini i o abajo de conjun o, y es o es lo que nos inci a á ocu pa nos aquí de la pe sonalidad del llamado po Pos . (1) Maes o de Cu iel, en o no al cual ha ag upado el ilus e his o ikdo de nues á pin u a una se ie de ob as, y en e ellas seis ablas de la iglesia de Cu iel de 'Due o que se encuen an ac ualmen e deposi adas en el Museo A queológico P o incial de Valladolid, las cuales cons i uyen el obje o p incipal de nues o es udio. Ano a Pos en su ob a (2) que a inales del XV había en o no a Falencia un in e esan e y bien ecundo oco de pin u a en el cual, siguiendo las endencias hispapo- lamencas que po en onces p i aban, y bajo el in lujo de la igo osa pe sonalidad de Fe nando Ga llego, se p oduje on una se ie de ob as que g acias a los es ue zos del (.1) Chandle Ra h on Pos , A His o y o Spanish Painüna Vol VII nke 842 (2) Id. Vol. IV. pág. 177 : Vol. VI. pág. 626, y Vol. VII, pAg. 843. * 96 GRATINIANO NIETO GALLO p opio Pos , p incipalmen e, se an ag upando hoy en o no a una se ie de maes os bau izados con encionalmen e con el nomb e geo g á ico del luga én donde deja on alguna ob a, descollando en e los que lo ecie on en la egión palen ina el Maes o de F ómis a, que es el que eje ció un in lujo más pode oso en es a egión y al que Pos a ibuye, además del magni ico e ablo de San a Ma ía del Cas illo, del pueblo del que oma nomb e, los agmen os de un e ablo que se conse a en la iglesia de Co ales de Due o; la abla de la iglesia de To e de los Molinos, que ep esen a al Sal ado , y cua o ablas que pe enecie on a la Colección Rojo y Sojo de Cádiz, conse adas ac ualmen e en Ba celona, que ep esen an la Huida a Egip o, la Ma anza de los Inocen es, la Flagelación y la Resu ección. Con el Maes o de Fi'ómis a, elaciona Pos al au o de las ablas que o man el íp ico de la Colección Ma en Pe elada, en las que se ep esen a a San a Ana, la Vi gen y el Niño en la cen al, y en las la e ales, el Ab azo an e la Pue' a Do ada y la Na i idad, o a a a la que, como e emos más adelan e, se e e i á Leand o de Sa alegui en eí es udio que hace de la Visi ación de la Colección Láza o de Mad id (í); y ambién hace e e encia al Maes o de F ómis a, aunque no la a ibuye a la misma mano, al es udia la Visi ación de la Colección Milá de Ba celona (2), con cuyo au o iden i ica luego las ablas de Cu iel (3) y la P esen ación de la Vi gen en el Templo del Ins i u o de A e de Chicago (4); y al e e i se á es a úl ima ob a es cuando Pos se decidé po ag upa las ci adas ablas de Cu iel, obje o de nues o es udio, la Visi ación de la Colección Milá y la P esen a ción de la Vi gen en el Templo en o no al a is a que él llama Maes o de Cu iel, n9mb e que hace o una y cuya pe sonalidad a ís ica cob a igo con la ecien e a ibución de la Visi ación de' la Colección Láza o Galdeano, hecha po Leand o de Sa alegui en el es udio que hemos ci ado. Es e epe o io de ob as a ibuidas al Maes o* de Cu iel, y lá ín ima elación que Pos señala exis e en e es e a is a y el Maes o de F ómis a, que es el p incipal pin o de la egión en el momen o que nos ocupa, elación que según Pos es an es echa que a eces es di ícil dis ingui les, nos hicie on pensa , en que si el Maes o de F ómis a eje ció un pode oso in lujo en oda la egión palen ina, no debió eje ce la pequeña el Maes o de Cu ial con él elacionado; y animados con es a p ime a imp esión, c eímos con enien e hace un (1) Leand o de Sai'alegui, Pa a el es udio de algunas ablas espailolas. «A chi o Español de A e. Niun. 67, Mad id. 1945. pág. 17. '2) Pos , iJis o y... Vol. IV, pág. 184. 3) Id. Vol. VI, pág. 633. • (41 Id. Yol. VII, pág. 843. . PRIMITIVOS CASTELLANOS. EL MAESTRO Í)E CURIEL, ETC. 97 es udio de la ob a de es e a is a omando como eje las ablas que se conse an en nues o Museo A queológico, las cuales «cons i uyen los. es os de uno de los mejo es e ablos pin ados en la eglón de Falencia» (1). Desg aciadamen e, al e mina el es udio que nos p opusimos hace pa a ag upa oda la p oducción del Maes o de Cu iel, hemos llegado a una se ie de conclusiones que, si no des i úan nues a ina lidad, no esponden, sin emba go, al a án que las mo i ó, pues lejos de pode demos a la pa e nidad única de la se ie 'de ob as a i buidas a es e a is a, enemos que a i ma , a p io i, que no solamen e io son de la misma mano la Visi ación de la Colección Milá la Visi ación de la Colección Láza o y la Visi ación del Ins i u o'de A e de Chicago y las ablas de Cu iel, sino, además, que aun den o de la se ie que se conse a en el Museo de Valladolid, puede econo ce se la ob a de dos a is as de un modo e iden e. Las obse acio nes que en o no a ellas amos a hace y la compa ación de las ep o ducciones que publicamos es imamos que son p uebas su icien e elo cuen es en a o de nues o ase o. LAS TABLAS DE CURIEL Las ablas de Cu iel de Due o, deposi adas ac ualmen e en el Museo de Valladolid pa a su es au ación y es udio, son seis Una es un agmen o, muy mu ilado, en el que pa ece se e igia una escena en la que la Vi gen es el pe sonaje p incipal; las o as ep esen an el En ie o de C is o, la P esen ación de la Vi gen en el Templo la Anunciación, la Visi ación y la Piedad. . ^ > Las dos p ime as habían sido ap o echadas, desg aciadamen e, pa a o ma la mesa del al a que hay jun o a la o e de la iglesia po debajo de la cual hay que pasa , ga eando, pa a subi a ella' Asi pudimos e las, y es a ci cuns ancia debió impedi a Pos el examina las, pues dice, e i iéndose a la p ime a, que es la única de la que pudo e algo, que «es un agmen o del que ni su asun o ni su especí ica iliación pueden dis ingui se, aunque pod ía deci se que ue on pa e del mismo conjun o» que las es an es. Al le an a la abla a la que pudo e e i se Pos , nos encon amos conque jun o a ella exis ía o a, mejo conse ada, en la que se e í- giaba el En ie o de C is o, pe enecien e al mismo a e que el ag men o an e io y an e cuyas analogías es ilís icas no dudamos en ca aloga como de la misma mano y desde luego dis in a de las o as (1) Pos , His o y... Vol. VI. pi g. 633. 98 6 á iniáno nie o gálLÓ cua o ablas que se conse aban en la sac is ía, }De enecien es según Pos , al e ablo p imi i o de la iglesia. Con es e descub imien o la ob a del Maes o de Cu ial empezaba a ce cena se. Sucin amen e amos a es udia los ca ac e es que cada una de - las ablas p esen a pa a pone de elie e las di e encias que las se pa an, y luego es udia emos las o as ob as a ibuidas a es e a is a. Tahla de la Vi gen (?) (Láms. I, a y I, b). Mide es e agmen o 0,80 po 0,32 m. En él, sob e un ondo de b ocado, apa ece la .Vi gen (?) apoyáda en un escaño, en posición di ícil de explica po lo mu ilada que es á la pin u a, di igiendo la palab a a un g upo de muje es que hay jun o a ella. Es á es ida con una única de b ocado con bocamangas de a miño; sob e ella cae un man o ojo y un nimbo adial, limi ado po un con a lo de pe las, odea su cabeza, que queda enma cada po las la gas c enchas de pelo que caen a ambos lados. Tan o en la deco ación y plegado de las elas como en la exp esión de las igu as, hay ue es dejos de go icismo, los cuales se ^acusan oda ía más en la o a abla, que debió pe enece al mismo conjun a. El En ie o díe C is o (Lám. 11). Mide 0,80 po 0,47. No se en en es a abla los ondos de o o que en la p ime a, pe o apenas se es a blece compa ación en e una y o a no se puede duda el asigna las dos a la misma pa e nidad. El nimbo en la p ime a abla le encon a mos epe ido en las igu as que componen la escena del En ie o; las bocamangas de la única de la Vi gen que es á jun o al sepulc o (Lá mina III, a) son idén icas a las que ado nan la única de la Vi gen de la o a abla; el mismo modo de hace el b ocado se obse a en las dos; el go icismo es á la en e en ambas; en una y o a es á a ado el pelo de la misma mane a, y, po si no ue a es o su icien e pa a he mana las, podemos encon a nue os mo i os pa a hace lo al conside a la mane a que u ilizó el a is a, quien aun no es ando en plena posesión de la écnica pic ó ica, si lo es á de la del dibujo, y a ello se debe el que nos deja a dos ob as que encajan plenamen e den o de lo que Wol lin llama es ilo lineal. Nues o a is a desconocía el modelado pic ó ico, el alo , de la g adación a mónica de masas de colo , y en sus i ución de ello con sigue la exp esión y las o mas median e el dibujo lo que da a es as ob as una especial ca ac e ís ica que las hace in con undibles y las sepa a undamen almen e de las o as ablas de Cu iel, que aho a examina emos, sin que po ello pie dan las cabezas dé los pe sonajes "que en ellas se en ni en nobleza ni en ue za ex p esi a (Lám. III, b). PRIMITIVOS CASTELLANOS. EL MAESTRO DE CURIEL, ETC. 99 LAS TABLAS DEL MAESTRO DE CURIEL Desca ada la iden idad de mano de las ablas que hemos es u diado con e e encia a las o as cua o que se conse aban en la sac is ía de .la iglesia de Cu iel, amos aho a a es udia es as cuya pa e nidad, siguiendo a Pos , a ibuímos al Maes o de Cu iel, po llama le de alguna mane a. • Las ablas e igian la Piedad, la P esen ación de la Vi gen, la Anunciación y la Visi ación, como hemos indicado. Pos , conside a a las cua o como pe enecien es al mismo e a blo (1); de se asi, hemos de admi i que la que e igia la Piedad debió ocupa un si io p e e en e, p obablemen e en el á ico, pues apa e de que sus dimensiones y disposición son di e en es a las de las o as es, es á enma cada con una o la de ca dinas y allos se pean es que no ienen las o as, cuyos emas pudie on es a di ec a men e enma cados po la a qui ec u a del e ablo. La Piedad (Láms. IV a VIII). Mide 0,93 po 0,80. Es a abla es á ela i amen e bien conse ada y en ella se e igia una escena bien compues a. Sob e un ondo de paisaje, di idido en dos mi ades po el made o de la c uz, se desa olla la escena. No al an en ella ni el especial sen ido que de la Na u aleza enían los a is as hispano- lamencos, ni el gus o po la minucia y po lo na a i o, y, sob e odo, en la abla que nos ocupa, hay un alo plenamen e log ado: es la sensación de lejanía que plasmó nues o pin o de un modo acabado con unos elemen os muy simples, como puede ap ecia se en el ángulo supe io de echo de la abla, en donde una casa de lineas gó icas pa ece señala el lími e de un camino se pean e que iene del in i ni o, po el que ansi an un caballe o, y.un homb e a pie, de ás de él. El li ismo de es e pequeño incón del cuad o es ex ao dina io, y la colocación jun o al camino de dos á boles cimb ean es, de ino onco y pocas hojas, en con aposición con la espesu a que ienen los que hay al o o lado, con ibuye a aumen a le más oda ía. El paisaje del lado izquie do es más simple, pe o a pesa de ello, esa sensación de p o undidad que an es señalábamos, es á ambién plenamen e log ada median e la ep esen ación de una bandada de pája os que uelan y que añ pe diéndose en la lejanía; jun o a ellos, una masa de- á boles, y po ondo gene al de oda la abla un cielo de un azul muy aspa en e. Sob e es e ondo sencillo, pe o bien log ado, se desa olla la es cena, en la que al p opio alo de la composición se une una combi- (1) Pos , His o y... Vol. VI, pág. 635. iOQ . GRATINIANO NIETO GALLO nación de colo es sumamen e hábil en la que juegan un papel p o-" ponde an e los ojos y los e des, alo ados con el ono más callen e del o o que se ye en los b ocados, que ué u ilizado po el a is a con 'g an disc eción. El más le e análisis de es a abla y su compa ación con las que hemos es udiado an es, no esis e ni po un ins an e, el que se hable del mismo Maes o pa a las dos. El a is a que pin ó las dos ablas que hemos es udiado en p ime luga , no poseía las cualidades que el de la Piedad, po lo que se e ie e a la composición del paisaje. An es señalamos que su pin u a en a de lleno en el es ilo lineal, mien as que la abla de la Piedad podemos clasi ica la den o del es ilo pic ó ico-, no encon amos en ella la du eza ni las angulosidades que en la abla del En ie o (compá ense las ocas de la Vi gen en las dos ablas) (Láms. III, a y VII); el mode lado de las igu as es mucho más comple o; lo lineal ha cedido an e lo pic ó ico de un modo e iden e. Apa e de es o, elocuen e de po sí pa a impedi nos iden i ica es as ablas con un único Maes o, hay^ o os pequeños de alles en los que las di e encias apa ecen ambién acusadas; compá ese, si no, la mane a de hace la o la del man o de la Vi gen en la abla del En ie o y en la de la Piedad; en la p ime a, es á esg a iada en o o, en la segunda se e una o la do ada con sencilla deco ación en neg o en la que se epi e monó onamen e una m. Mayo complicación p e sen an las o las del man o de San Juan y de la Magdalena, en las que los mo i os deco a iyos pa ece que son, a p ime a is a, ca ac e es á abes, pe o den o, como los de la Vi gen, de la gama o o y neg o. Mayo es di e encias acusan oda ía los nimbos que lle an al gunas igu as. En el En ie o la deco ación de és os es adial, mien as que en la Piedad y en las o as es ablas de es a se ié es á conse guida median e cí culos concén icos. Pos ano ó es a di e encia, aun que no la concedió demasiada impo ancia; a pesa de ello, c eemos de in e és ene la en cuen a. La P esen ación de la Vi gen en el Templo (Lám. IX-XI). Mide 1,00 po . 0,65. Enma cada en un ondo a qui ec u al en el que se obse an dejos go icis as, se desa olla la escena dispues a según los cánones clásicos, aunque en ella no se cumplan odos los po me no es que los Apóc i os señalan. La Vi gen niña, icamen e a a iada, asciende po una escalina a en cuyo inal es á Zaca ías endiendo las manos hacia la cas a Doncella. Zaca ías es á ambién es ido con lujo, y os en a, sin co esponde le, la ia a del Sumo Sace dó e (1). (1) In e ian de Ayala. El pin o c is iano y e udi o. T. II, pág.^ 196. Ba ce lona, 1833. PRIMITIVOS CASTELLAIÍOS. EL MAESTRO DE CURIEL, BTC. 101 Es án p esen es, como es usual en es a ep esen ación, San Joaquín y San a Ana. y la ac i ud de las manos de és a, es en ex emo elo cuen e del papel que desempeñó en la escena. La iden idad de es a abla con el Maes o que pin ó la Piedad es indudable. No sólo la gama c omá ica es análoga, si io además los ipos y la mane a de hace ; compá ese si no la oca de San a Ana (Lám. XI) con la de la Vi gen de la Piedad (Lám. VII); el pelo de San Joaquín con sus ca ac e ís icos e lejos, epi e el que se e en el San Juan de la Piedad; la misma ausencia de línea, excepción hecha de las manos y ca a de la Vi gen, y el hábil manejo del modelado po medio del colo , es án p esen es en una y en o a, abla, y lo es a án ambién en las es an es; y sob e odo es o hay o o de alle que las he mana: la mane a de hace el nimbo po medio de cí culos con cén icos a que an es nos hemos e e ido, huyendo con ello del adi cional esg a iado, sob e el que suele des aca se el nomb e del San o, cosa muy del gus o de la época y epe ida insis en emen e en la ma yo pa e de nues os p imi i os y ambién de la deco ación adial que señalamos en las dos ablas es udiadas en p ime luga . La Anunciación (Láms. XII-XIV). Mide 1,00 po 0,65. Como en la an e io , se des aca la escena sob e un ondo a qui ec ónico en el que el a is a hizo impo an es concesiones a las endencias ena cien es. De ás del a co de medio pun o que enma ca la escena, se e la cáma a con el lechb de la Vi gen, con lo que quedaba el ela o pe ec amen e ambien ado. A pesa de lo muy es opeada que es á es a abla, no po eso desme ece de las o as. A ís icamen e su alo se nos alcanza su- , pe io , pues manejando en ella-el a is a muy pocos medios consiguió compone una escena llena de a ac i o y encan o. La Vi gen, es ida con ica única de b ocado y man o e de,, a odillada delan e de un eclina o io sob e el que hay un lib o en el que descansa la mano izquie da, uel e lige amen e la cabeza al pa que le an a su mano de echa en ac i ud de acep ación. De ás de ella, a odillado, es ido con una única blanca y man o de b ocado, es á el A cángel San Gab iel saludando con su mano de echa, mien as que con la izquie da sos iene un báculó ema ado con una lo de lis. En uno de los óculos que hay en las enju as del a co se e al Pad e E e no, y de su boca sale el soplo sob ena u al que po ob a del Espí i u San o, que ambién apa ece en la escena, a a p oduci ^ el p odigio que el A cángel anuncia. La sencillez de la composición y la elegancia con que es án mo idos los pe so ajes p incipales de la escena comunican a la abla 102 GRATINIANO NIETO GALLO un a ac i o especial, a lo que con ibuye el p o undo sen ido na a i o que hay en ella, como puede ap ecia se en la es an e ía que hay delan e de la Vi gen, en donde se en di e en es asijas, un lib o y un con a peca s, hecho odo con mucha minucia. Po lo demás, cae es a ob a den o del campo de acción del au o de las dos ablas an e io es y del que hizo la Visi ación a que nos amos a e e i a con inuación. ' La Visi ación (Láms. XV-XVIII). Mide 1,00 po 0,68. Se desa o lla la escena an e un ondo de a qui ec u a complicada en el que, oda ía se pueden ap ecia eminiscencias gó icas; ienen, sin em ba go, menos impo ancia que las enacien es que apa ecen po do quie y con una g an pujanza; no son sólo los a cos de medio pun o o esca zanos que en algunos si ios se en los que anuncian lo ena cien e, sino además o os alo es que esponden o almen e a las en dencias nue as, como puede obse a se en la uen e que apa ece en el lado izquie do de la abla (Lám. XVII), en la que se en masca ones, a co de medio pun o y además, en la ho nacina.que la ema a una escul u a desnuda, lo que es mues a elocuen e de lo pujan es que e an ya en Cas illa las nue as endencias de a e en el momen o en que se pin ó es a abla. Quiso el a is a ep esen a la escena a la en ada de la casa de San a Isabel, eñ cuya pue a, que se ab e al ondo, apa ece Zaca ías. San a Isabel, apa ece es ida con un g an man o ojo y blanca oca, mien as que la Vi gen, lo es á con única de b ocado y man o e de, lle a la cabeza descubie a y su pelo cae en sua es guedejas a ambos lados de la ca a. A su lado, una si ien a, po ado a de una ' ces a, obse a a en amen e lo que an e ella sucede. La iliación a ís ica de es a abla no dudamos en a i ma que es la misma que las es es udiadas an e io men e. Veamos aho a, compa ándola con o as ablas que e iglan el mismo ema, que han sido a ibuidas al Maes o de Cu iel, si es po sible man ene las elaciones que en e és as y aquéllas se ha hecho. .. OBRAS ATRIBUIDAS AL MAESTRO DE CURIEL .La Visi ación de la Colección Milá (Láms. XVIII -XXI). La publi có í'os (1) y la clasi icó en la Escuela de Falencia, desca ando el a ibui la al au o del e ablo de dicha Ca ed al y al que pin ó las áblas del Mueso de Cádiz, a iempo que a i maba que sus ipos no- (1) Pos , His o y... Vol. IV, pág. 184. PRIMITIVOS CASTELLANOS. EL MAESTRO DE CURIEL, ETC. 103 es án muy alejados de los de la Visi ación que se e en el al a mayo de la iglesia de San a Ma ía del Cas illo de P ómis a. Más adelan e (1), ol ió a e e i se a ella al a a de las ablas de Cu iei, e iden i icó ambas ob as con el mismo Maes o; más a de insis ió en es a a i mación al es udia la P esen ación de la Vi gen del Ins i u o de A e de Chicago (2). La Visi ación de la ColeccióJi Láza o Galdeano de Mad id (Lá mina XXI). Publicó es a abla Leand o de Sa alegui, (3) y no dudó en clasi ica la como del Maes o de Cii iel. Compa ó los ipos que se en en ella con los de la P esen ación de la Vi gen en el Templo del Ins i u o de A e de Chicago; con la igu as que se en en un íp ico de la Colección Ma eu en Pe elada, en una de cuyas ablas se e igia la Anunciación, y po úl imo, con la Visi ación de la Colección Milá a que an es nos hemos e e ido, a i mando ca egó icamen e que odo es de la misma mano. La P esen ación de la Vi gen del Ins i u o de A e de Chicago CLám XXIII). Pos (4) publicó es a ob a, y al a a de ella ué cuan do c eó el nomb e de Maes o de Cu iel, iden i icando como suyas las ablas del Museo A queológico de Valladolid, que han mo i ado es as líneas la Visi ación de la Colección Milá y la P esen ación del Ins- iUi o'de A e de Chicago a que nos es amos e i iendo. Hecho es é esumen del es ado ac ual de la cues ión, amos a analiza b e emen e cada una de las ob as que acabamos de ano a pa a deduci de es e análisis algunas conclusiones. Pos e analogías en e la compañe a de San a Ana y el c iado* de San Joaquín de la Visi ación de Chicago (Lám. XXIII), con la don cella que apa ece en la Visi ación de la Colección Milá (Lám. XXI), con la Vi gen de la Visi ación de Cu iel (Lám. XVI) y con el Angel de la Anuciación (Lám. XIV). Hemos ido en busca de es as analogías, hemos analizado y compa ado de enidamen e los pe sonajes ci ados V no sólo no hemos encon ado aquéllas, sino que se nos han pues o de mani ies o una se ie de ca ac e es di e en es; así, po ejemplo, la escena en la abla de la Colección Milá, aunque enma cada con un ondo más pob e po - lo que se e ie e a lo a qui ec ónico, se nos p e sen a sin emba go con mayo ampli ud. Es e dad que en la compo sición juegan los mismos pe sonajes, que es án dispues os en b ma (1) Pos , His o y... Vol. VI, pág. 635. (2) Id. Vol. VII, pág. 843. <3) Leand o de Sa alegui, A ch. Esp. de i4 íe, núm. 67, pág. 17. (4) Pos , His o y... Vol. VII, pág. 846. c . • %- M Íís^^ si 11» ,^/i < ' ./V .-: . ., ■ :; I 'Ji e;- -•• ..C- V;i'^Ví<Ípí . ■ C- " ^ ■'• ^ A»-"''' ■ ^' JK^ • "'í .';^M 8 V. V m i 7 í Lám. IV.—Maes o de Cu ial La Piedad. Museo A queológico de Valladolid, w Lám. VL—Maes o de Cu iel. La Piedad, po meno . Lám. VIL—Maes o de Cu iel. La Piedad, po meno . 2^ Lám. IX.—Maes o de Cu iel. La P esen ación de la Vi gen en el Templo. Museo A queológico de Valladolid. Lám. XI.—Maes o de Cu iel. La P esen ación de la Vi gen en el Templo, po meno . « ■ . A i i X 'Y •■ • ' M Lám, XII.—Maes i'O de Cu iel. La Anunciación. Museo A queológico de Valladolid. * . ií «Éiil,, Lám. XIII.—Maes o de Cu ial. La Anunciación, po meno . á . ^'A Lám. XX,—La Visi ación de la Coiección Milá, po meno iPo o Más). ú Lám. XXII.—Escuela de Falencia. La Visi ación. Colección Láza o. (Rep oducción de A ch. Esp. de A e, núm. 67). Si e A e de ig». i. VII.