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Una obra desconocida de Alonso Berruguete

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Una obra desconocida de Alonso Berruguete

Author: Pérez Villanueva, J.
Publisher: Universidad de Valladolid
Year: 1935
Source: https://uvadoc.uva.es/bitstream/10324/50215/3/articulo_2718804.pdf
UNA
OBRA
DESCONOCIDA
DE
ALONSO
BERRUGUETE
De
Bei uguele,
y
casi
desconocida,
puede
epu a se
la
ob a
de
cuya
exis encia
que emos
ae
no icia,
siquie a
sea
b e e.
Se
a a
de
un
San
Je ónimo,
en
made a,
pplic omada,
de
amaño
meno
que
el
na u al
que
se
conse a
en
la
iglesia
pa oquial
de
San a
Ma ía
la
Real
de
Nie a,
en
la
p o incia
de
Sego ia.
Recien emen e
nos
hemos
en en ado
con
es a
ob a
po
p ime a
ez,
inespe adamen e,
en
una
de
nues as
salidas
de
Semina io.
Ni
en
ob as
de
conjun o,
ni
aun
en
los
más
de allados
in en
a ios
de
la
labo
be ugue esca,
apa ece
mencionada
es a
escul u a,
aislada,
sí,
pe o
posi i amen e
aliosa
y
de
no
escaso
in e és.
Que
sea
a ibuible
a
la
gubia,
o
en
el
peo
caso,
a
la
di ec ísima
inspi ación
del
escul o
de
Pa edes
de
Na a,
es
algo
que
se
impone
con
muy
lige as
dudas
al
más
some o
examen.
Hay
en
ella
ca ego ía
de
ob a
g ande,
calidades
de
buena
ley,
y
un
b ío
y
una
espi i ualidad
sob e
odo,
del
que
Be ugucíe
asume
la
exclusi a.
Nos
hallamos
lejos
aún
—y
al
ez
es emos
condenados
a
ello
de ini i amen e—
de
posee
ni
con
ap oximado
de alle
la
iis a
de
las
ob as
que
hubie on
de
sali
de
las
manos
y
del
alle
—labo iosí-
giniQ
de
Be uguc e.
La
pa quedad
de
in o mes
de
que
se
dispone
sob e
la
pe sonalidad
a ís ica
y
humana
del
escul o ,
noMo
es
menos
en
lo
que
a
su
p oducción
se
e ie e.
Apenas
sob e
unas
cuan as
ob as
suyas
sabemos
algo,
p ecisamen e
sob e
las
que
po
su
mayo
en e gadu a
podían
a ae
más
i amen e
el
comen a io
del
c í ico
y
el
mayo
asomb o
del
con empo áneo,
y
que
son
las
que
adicional
y
comunmen e
se
le
conocen.
Pe o
nada,
sin
emba go,
o]
poco,'
sob e
la
o a
labo ,
la
menuda,
la
del
san o
aislado
y
el
g upo
modes o,
que
a
buen
segu o
eclama ían
iglesias
u ales
y
en idades'.humildes,
del
escul o
consag ado
po
las
clases
selec as
y
au eolado
po
los
gene ales
elogios.
Una
ida
como
la
de
Be ugue e,
del
dinamismo
que
dejan
asluci
sus
asgos
conocidos,
y
un
alle
como
el
suyo,
mon ado
56
J.
PÉREZ
VILLANUEVA
ca-
an
a
lo
g ande
en
medios
y
elemen os
de
abajo,
no
podían
lógUu,
men e
llena se
con
las
ob as
ac ualmen e
conocidas,
siquie a
sean
de
la
impo ancia
que
son.
Hay,
pues,
que
deja
ma gen
en
sus
cua en a
años
la gos
y
ap o echados
de
inin e umpida
ac i idad
escul ó ica
pa a
o a
ac i idad
más
escondida
(que
hay
que
sospecha
espe an
zadamen e
no
del
odo
pe dida),
con
ob as
de
ca ego ía
di e sa,
salida
o
de
sus
manos
o
de
su
alle ,
con
el
sello
de
una
pe sonalidad
di ícilmeníe
con undible.
Cie íameníe
Be ugueíe
no
debió
se
nunca
en e
sus
con em
po áneos
un
escul o
popula ;
ala deaban
sus
escul u as
de
unos
a anques
y
de
una
libe ad
a
las
que
no
es aba
acos umb ada
una
sensibilidad
media,
abajada
en onces
y
siemp e
po
caminos
y
con
ecu sos
más
azonables
y
más
asequibles.
Pe o,
de
odos
modos,
Be ugueíe
ué
desde
los
comienzos
de
su
ca e a
el
a is a
solici ado
po
las
clases
que
po
su
posición
y
cul u a
es aban
en
si uación
de
ma ca
ejemplo
y
es o
había
de
acaba
po
ab i le
en
odos
los
campos
sociales
las
más
amplias
posibilidades
de
abajo.
El
pueblo,
la
clase
media,
al
ez
no
llegase
a
comp ende le
nunca,
pe o
acabó
po
admi a le
y
es o
hab ía
de
aduci se
en
ob as
que,
al
c ece
en
núme o,
no
siemp e
pod ía
él
a ende ,
pe o
sí
inspi a
y
suge i
a
sus
ayudan es.
Jun o
a
las
g andes
ob as,
a
las
señe as
y
ep esen a i as,
sald ían
en
buen
núme o
del
alle
de
Be ugue e
ob as
de
meno es
alcances,
en e
las
que
hab ía,
jun o
a
la
p oducida
con
complacencia
de
a is a
que
se
ec ea
en
ella,
las,
en
mayo ía,
p oducidas
casi
en
se ie.
Todo
ello,
o
al
menos
en
su
g an
pa e,
ué
desapa eciendo
luego
de
su
si io,
o
mal a ado
como
an as
cosas,
o
menosp eciado
una
ez
ex inguida
la
dic adu a
que
man u o
Be ugue e
du an e
medio
siglo
sob e
la
escul u a
espa íola.
Aquellos
san os
desca nados
y
« eos»
no
se
a enían,
y
siguen
y
segui án
sin
a eni se,
con
el
gus o
que
no malmen e
se
sa is ace
con
una
belleza
de
pe cepción
más
sencilla
y
sob e
odo
más
ex e na.
Be ugue e
siguió
siendo
el
escul o
de
mino ías,
cuyo
a e,
como
sus
san os,
imp esionan
sin
esis i
el
análisis
ni
el
azonamien o
en
la
mayo ía
de
los
casos.
El
San
Je ónimo
de
San a
Ma ía
de
Nie a
es
sin
duda
una
más
deesas
ob as
salidas
del
alle
be ugue esco
sin
iliación
especial.
Sus
limi adas
p e ensiones
y
su
eclusión
en
luga
apa ado
la
man
u ie on
en
un
anónimo
ajeno
al
comen a io
del
c í ico
coe áneo
y
del
pos e io .
Espe ando
como
o as
an as,
buenas
y
egula es,
que
una
labo
de
in es igación
amo osa
y
con inuada
las
aya
sacando
a
UNA
OBRA
DESCONOCIDA
DE
ALONSO
BERRUGUETE
57
la
luz
y
esca ándolas
pa a
el
luga
que
en
nuesl a
His o ia
a ís ica
las
co esponde.
Documeníalnieníe
nada
podemos
apo a
sob e
la
ob a
que
comen amos.
Sólo
lo
que
ella
misma
p oclama
en
su
a e
y
es ilo
hab á
de
se i nos
pa a
la
a ibución
que,
con
escaso
ma gen
de
duda,
p oponemos,
ya
que
ella
es
de
po
sí
lo
su icien emen e
elocuen e
como
pa a
que
la
llamada
a
be ugue e
se
haga
insis en e
y
exclusi a.
El
San
Je ónimo,
pe sonaje
de
enju a
ejez,
apa ece
ep esen ado
con
odos
sus
a ibu os
ca ac e ís icos.
Toda
la
i
gu a
eposa
en
ealidad
sob e
el
león
(con encional
de
amaño
y
de
odo),
ya
que
la
pie na
izquie da
apenas
oca
al
suelo
y
el
á bol
no
iene
o a
misión
que
sos ene
el
lib o
de
ezos
y
da
luga
a
que
el
b azo
de
ese
lado
enga
na u al
salida
en
ac i ud
le e
de
posa
al
ma gen
de
una
cala e a
allí
colocada.
La
mano
de echa,
c ispada
en
ac i ud
dolo osa
suje a
con a
el
pecho
la
pied a,
como
en
un
al o
en
su
a ea
mo li-
i
cado a,
de
cuyo
e o
e
in ensidad
anímica,
da
idea
la
exp esión
dolo osa
que
exhala
oda
la
i
gu a.
Toda
ella
ence ada
en
sus
p opios
pensamien os,
esul a
de
un
d ama ismo
hondo
y
sen ido
que
aunque
agudizado
en
In ensidad,
no
deja
de
se
humano
y
conmo edo .
La
compa ación
que
desde
luego
se
impone
en e
es a
escul u a
y
el
o o
San
Je ónimo
más
conocido
de
Be ugue e
(el
del
Museo
de
Valladoiid)
no
pe judica
ni
mucho
menos
a
es e
de
Nie a.
Aquél
al
ez
le
supe e
en
genialidad
y
en
a anques
desusados,
pe o
és e
en
pun o
a
ejecución
since a
y
a
mayo
e dad
a ís ica,
es á
sin
duda
po
delan e.
El
del
Museo
es
la
ob a
sublime
de
un
espí i u
a is a
con
impulso
de
ecio
alien o;
el
de
Nie a,
p oduc o
de
un
escul o
que
conoce
su
o icio
y
que
posee
una
gubia
segu a
y
sabia
al
se icio
de
una
concepción
de
al os
uelos.
y
ambas
ob as
de
la
p ime a
madu ez
del
escul o .
Muy
p
época
en
que
el
e
ablo
de
San
Benilo,
o
acaso
algo,
poco
a de,
sald ía
lainblén
es e
San
Je ónimo
del
alle
de Be u¿n
.
En
odo
caso
es
ob a
hecha
con
cie a
complacencia
e
in enciones^
de
pe ección.
En
época
de
luchas
y
acilaciones
eligiosas,
de
e asmism
1_
Rop i m o »
al
s
i_
.
UlOS
V
choques
de
ideas,
Be ugue e,
al
ez
umiando
po
den o
su
n
blema,
había
planlado
con
su
escul u a
el
g i o
desga ado
de
uT
espl ilualidad
es iden e
y
angus iada
que
a a
de
cega
su
"
...
.
'
_
S
m i
ilc kc
..
. .
'UUS
—
.
,
.
- »"»
ou
Vi us
de
e lexión
con
impulsos
i azonables
y
sup aanímicos.
Su
ob
agi ada
po
un
uego
de
impulsos
anscenden es,
aspi a
a
ep e'
58
J.
PÉREZ
VILLANUEVA
sen a ,
más
que
la
ida
común,
la
de
su
p opio
espí i u
aquejado
de
mal
de
e e nidad.
An e
una
emp esa
de
al
magni ud
la
belleza
ex e na
es
lo
de
menos,
si
no
si e
pa a
exp esa
y
conmo e ,
y
la
écnica,
sob ia
e
indispensable,
sólo
end á
como
misión
plasma
unos
sen
imien os
muy
simples,
pe o
muy
agudos,
que
no
son
sino
las
eacciones
de
su
p opia
alma.
Hay,
sin
emba go,
los
na u ales
ma ices
en
la
labo
del
a is a
que
sabe
plega se
a
las
ci cuns ancias.
Una
ob a
como
es e
San
Je ónimo,
ejecu ada
pa a
se
exhibida
aisladamen e,
hab ía
de
exigi
cuidados
de
composición
y
de
de alle
de
los
que
el
a is a
se
p eocupó
de
do a la;
su
ea alidad
de
ac i ud,
su
e ec ismo
de
líneas
y
su
ejecu
ción
más
esme ada
de
lo
habi ual
es án
deno ando
p eocupación
po
ena
una
exal ación
habi ual
si uándola
en
el
e eno
de
lo
más
llano
y
asequible.
Ob a
más
ica
en
pe ecciones
que
en
a anques.
De
hecho
el
San
Je ónimo
de
Nie a,
aunque
no
exen o
de
lige ezas,
des aca
en
esme os
de
ejecución
no
siemp e
p odigados
po
el
a is a,
si uándose
en
mé i os
a ios
como
jalón
impo an e
en
la
p oducción
be ugue esca.
Con encionalismos
que
no
al an,
como
esa
pie na
doblada
sob e
un
león
absu do
pa a
disimula
un
apoyo
que
la
ac i ud
o al
del
cue po
no
da
como
e dade o,
se
pe donan
ácil
men e
en
g acia
a
o os
acie os
de
p ime a
ila.
El
ne udo
cue po,
de
ca nes
escasas
y
enju as,
es á
ejecu ado
con
e dade o
acie o;
la
ana omía,
conocida
en
sus
meno es
de alles,
es á
espe ada
(cosa
no
común
en
Be ugueíe)
con
bas an e
idelidad
y
manejada
con
habi
lidad
maes a
pa a
esal a
ac i udes
y
sen imien os.
Tal
ca ác e
ienen,
po
ejemplo,
esos
endones
de
manos
y
pies
con aídos
iolen amen e
en
ib ación
in ensa,
esas
pie nas
ejecu adas
con
pe ección
de allis a
y
ese
ó ax
y
homb o
pe ec amen e
acabados.
La
cabeza
angulosa,
ba bada
y
casi
llo ona,
es
admi able
de
exp esión
y
de
ida
honda.
Un
San
Je ónimo
a
quien
se
e
su i
y
se
comp ende
aunque
no
le
al e
ese
dejo
de
ama gu a
ín ima
e
inconsolable
que
es
el
más
ípico
legado
de
su
a í ice
ma e ial.
En
polic omía,
la
ípica
de
Be ugue e.
Paños
de
un
ono
oscu o,
animados
con
inos
dibujos
en
o o
median e
esg a iado,
o os
abun
dan es
donde
es
pe mi ido
—el
león—
y
colo es
i os
en
las
ca naciones.
j.
PÉREZ
ViLLANUEVA