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Una obra desconocida de Alonso Berruguete

Pérez Villanueva, J.

Full text

UNA OBRA DESCONOCIDA DE ALONSO BERRUGUETE De Bei uguele, y casi desconocida, puede epu a se la ob a de cuya exis encia que emos ae no icia, siquie a sea b e e. Se a a de un San Je ónimo, en made a, pplic omada, de amaño meno que el na u al que se conse a en la iglesia pa oquial de San a Ma ía la Real de Nie a, en la p o incia de Sego ia. Recien emen e nos hemos en en ado con es a ob a po p ime a ez, inespe adamen e, en una de nues as salidas de Semina io. Ni en ob as de conjun o, ni aun en los más de allados in en a ios de la labo be ugue esca, apa ece mencionada es a escul u a, aislada, sí, pe o posi i amen e aliosa y de no escaso in e és. Que sea a ibuible a la gubia, o en el peo caso, a la di ec ísima inspi ación del escul o de Pa edes de Na a, es algo que se impone con muy lige as dudas al más some o examen. Hay en ella ca ego ía de ob a g ande, calidades de buena ley, y un b ío y una espi i ualidad sob e odo, del que Be ugucíe asume la exclusi a. Nos hallamos lejos aún —y al ez es emos condenados a ello de ini i amen e— de posee ni con ap oximado de alle la iis a de las ob as que hubie on de sali de las manos y del alle —labo iosí- giniQ de Be uguc e. La pa quedad de in o mes de que se dispone sob e la pe sonalidad a ís ica y humana del escul o , noMo es menos en lo que a su p oducción se e ie e. Apenas sob e unas cuan as ob as suyas sabemos algo, p ecisamen e sob e las que po su mayo en e gadu a podían a ae más i amen e el comen a io del c í ico y el mayo asomb o del con empo áneo, y que son las que adicional y comunmen e se le conocen. Pe o nada, sin emba go, o] poco,' sob e la o a labo , la menuda, la del san o aislado y el g upo modes o, que a buen segu o eclama ían iglesias u ales y en idades'.humildes, del escul o consag ado po las clases selec as y au eolado po los gene ales elogios. Una ida como la de Be ugue e, del dinamismo que dejan asluci sus asgos conocidos, y un alle como el suyo, mon ado 56 J. PÉREZ VILLANUEVA ca- an a lo g ande en medios y elemen os de abajo, no podían lógUu, men e llena se con las ob as ac ualmen e conocidas, siquie a sean de la impo ancia que son. Hay, pues, que deja ma gen en sus cua en a años la gos y ap o echados de inin e umpida ac i idad escul ó ica pa a o a ac i idad más escondida (que hay que sospecha espe an zadamen e no del odo pe dida), con ob as de ca ego ía di e sa, salida o de sus manos o de su alle , con el sello de una pe sonalidad di ícilmeníe con undible. Cie íameníe Be ugueíe no debió se nunca en e sus con em po áneos un escul o popula ; ala deaban sus escul u as de unos a anques y de una libe ad a las que no es aba acos umb ada una sensibilidad media, abajada en onces y siemp e po caminos y con ecu sos más azonables y más asequibles. Pe o, de odos modos, Be ugueíe ué desde los comienzos de su ca e a el a is a solici ado po las clases que po su posición y cul u a es aban en si uación de ma ca ejemplo y es o había de acaba po ab i le en odos los campos sociales las más amplias posibilidades de abajo. El pueblo, la clase media, al ez no llegase a comp ende le nunca, pe o acabó po admi a le y es o hab ía de aduci se en ob as que, al c ece en núme o, no siemp e pod ía él a ende , pe o sí inspi a y suge i a sus ayudan es. Jun o a las g andes ob as, a las señe as y ep esen a i as, sald ían en buen núme o del alle de Be ugue e ob as de meno es alcances, en e las que hab ía, jun o a la p oducida con complacencia de a is a que se ec ea en ella, las, en mayo ía, p oducidas casi en se ie. Todo ello, o al menos en su g an pa e, ué desapa eciendo luego de su si io, o mal a ado como an as cosas, o menosp eciado una ez ex inguida la dic adu a que man u o Be ugue e du an e medio siglo sob e la escul u a espa íola. Aquellos san os desca nados y « eos» no se a enían, y siguen y segui án sin a eni se, con el gus o que no malmen e se sa is ace con una belleza de pe cepción más sencilla y sob e odo más ex e na. Be ugue e siguió siendo el escul o de mino ías, cuyo a e, como sus san os, imp esionan sin esis i el análisis ni el azonamien o en la mayo ía de los casos. El San Je ónimo de San a Ma ía de Nie a es sin duda una más deesas ob as salidas del alle be ugue esco sin iliación especial. Sus limi adas p e ensiones y su eclusión en luga apa ado la man u ie on en un anónimo ajeno al comen a io del c í ico coe áneo y del pos e io . Espe ando como o as an as, buenas y egula es, que una labo de in es igación amo osa y con inuada las aya sacando a UNA OBRA DESCONOCIDA DE ALONSO BERRUGUETE 57 la luz y esca ándolas pa a el luga que en nuesl a His o ia a ís ica las co esponde. Documeníalnieníe nada podemos apo a sob e la ob a que comen amos. Sólo lo que ella misma p oclama en su a e y es ilo hab á de se i nos pa a la a ibución que, con escaso ma gen de duda, p oponemos, ya que ella es de po sí lo su icien emen e elocuen e como pa a que la llamada a be ugue e se haga insis en e y exclusi a. El San Je ónimo, pe sonaje de enju a ejez, apa ece ep esen ado con odos sus a ibu os ca ac e ís icos. Toda la i gu a eposa en ealidad sob e el león (con encional de amaño y de odo), ya que la pie na izquie da apenas oca al suelo y el á bol no iene o a misión que sos ene el lib o de ezos y da luga a que el b azo de ese lado enga na u al salida en ac i ud le e de posa al ma gen de una cala e a allí colocada. La mano de echa, c ispada en ac i ud dolo osa suje a con a el pecho la pied a, como en un al o en su a ea mo li- i cado a, de cuyo e o e in ensidad anímica, da idea la exp esión dolo osa que exhala oda la i gu a. Toda ella ence ada en sus p opios pensamien os, esul a de un d ama ismo hondo y sen ido que aunque agudizado en In ensidad, no deja de se humano y conmo edo . La compa ación que desde luego se impone en e es a escul u a y el o o San Je ónimo más conocido de Be ugue e (el del Museo de Valladoiid) no pe judica ni mucho menos a es e de Nie a. Aquél al ez le supe e en genialidad y en a anques desusados, pe o és e en pun o a ejecución since a y a mayo e dad a ís ica, es á sin duda po delan e. El del Museo es la ob a sublime de un espí i u a is a con impulso de ecio alien o; el de Nie a, p oduc o de un escul o que conoce su o icio y que posee una gubia segu a y sabia al se icio de una concepción de al os uelos. y ambas ob as de la p ime a madu ez del escul o . Muy p época en que el e ablo de San Benilo, o acaso algo, poco a de, sald ía lainblén es e San Je ónimo del alle de Be u¿n . En odo caso es ob a hecha con cie a complacencia e in enciones^ de pe ección. En época de luchas y acilaciones eligiosas, de e asmism 1_ Rop i m o » al s i_ . UlOS V choques de ideas, Be ugue e, al ez umiando po den o su n blema, había planlado con su escul u a el g i o desga ado de uT espl ilualidad es iden e y angus iada que a a de cega su " ... . ' _ S m i ilc kc .. . . 'UUS — . , . - »"» ou Vi us de e lexión con impulsos i azonables y sup aanímicos. Su ob agi ada po un uego de impulsos anscenden es, aspi a a ep e' 58 J. PÉREZ VILLANUEVA sen a , más que la ida común, la de su p opio espí i u aquejado de mal de e e nidad. An e una emp esa de al magni ud la belleza ex e na es lo de menos, si no si e pa a exp esa y conmo e , y la écnica, sob ia e indispensable, sólo end á como misión plasma unos sen imien os muy simples, pe o muy agudos, que no son sino las eacciones de su p opia alma. Hay, sin emba go, los na u ales ma ices en la labo del a is a que sabe plega se a las ci cuns ancias. Una ob a como es e San Je ónimo, ejecu ada pa a se exhibida aisladamen e, hab ía de exigi cuidados de composición y de de alle de los que el a is a se p eocupó de do a la; su ea alidad de ac i ud, su e ec ismo de líneas y su ejecu ción más esme ada de lo habi ual es án deno ando p eocupación po ena una exal ación habi ual si uándola en el e eno de lo más llano y asequible. Ob a más ica en pe ecciones que en a anques. De hecho el San Je ónimo de Nie a, aunque no exen o de lige ezas, des aca en esme os de ejecución no siemp e p odigados po el a is a, si uándose en mé i os a ios como jalón impo an e en la p oducción be ugue esca. Con encionalismos que no al an, como esa pie na doblada sob e un león absu do pa a disimula un apoyo que la ac i ud o al del cue po no da como e dade o, se pe donan ácil men e en g acia a o os acie os de p ime a ila. El ne udo cue po, de ca nes escasas y enju as, es á ejecu ado con e dade o acie o; la ana omía, conocida en sus meno es de alles, es á espe ada (cosa no común en Be ugueíe) con bas an e idelidad y manejada con habi lidad maes a pa a esal a ac i udes y sen imien os. Tal ca ác e ienen, po ejemplo, esos endones de manos y pies con aídos iolen amen e en ib ación in ensa, esas pie nas ejecu adas con pe ección de allis a y ese ó ax y homb o pe ec amen e acabados. La cabeza angulosa, ba bada y casi llo ona, es admi able de exp esión y de ida honda. Un San Je ónimo a quien se e su i y se comp ende aunque no le al e ese dejo de ama gu a ín ima e inconsolable que es el más ípico legado de su a í ice ma e ial. En polic omía, la ípica de Be ugue e. Paños de un ono oscu o, animados con inos dibujos en o o median e esg a iado, o os abun dan es donde es pe mi ido —el león— y colo es i os en las ca naciones. j. PÉREZ ViLLANUEVA