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El principio inmutable de la verdad en la enseñanza : Discurso leído en la Universidad de Valladolid en la solemne inauguración de 1884 a 1885 / por el Doctor José Correa y Martranez.

Abstract

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El principio inmutable de la verdad en la enseñanza : Discurso leído en la Universidad de Valladolid en la solemne inauguración de 1884 a 1885 / por el Doctor José Correa y Martranez.

Author: Correa y Martranez, José
Publisher: Valladolid :Imprenta de Lucas Garrido
Year: 1884
Source: https://uvadoc.uva.es/bitstream/10324/870/1/Disc.Apert.UVA1884-5.pdf
LEIDO EN LA
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«Acos umb udos oso os
á
busca
la ciencia,
q
uo ha beis de asmí í
á
los alumnos, en el mismo Dios, uen e
de sabidu ía, medin u e su Vica io en
la
ex a,
á.
quien Icl mismo encomendó
la misiou de enseña
á
Ia.s gen es,
y
el
mag s e io in alible de la e dad .....••
Ca a
del
Sumo Pon í ice LeonXIlI
á
los Ca ed áUcos de la Unice eiüai de
Valladolid.
=29 de
Jul-io de 1878.
,
e
En el p opósi o de cumpli ielmen e el hon oso ydclic~ldo
enca go que
habéis
enido la dignacion de con ia ne, ydispues o
siemp e
á
no ol ida que solo se ha de esc ibi pa a ilus a el
en endimien o
y
da paz al co azon , segun el buen consejo dc un
elocuen e o ado ysáhio publicis a, (a eba ado, poco
há,
de en e
noso os po una mue e ins an ánea en es a misma Ciudnd ,")buscaba
ema opo uno pa a el Discu so de es e día, cuando cl ecue do del
que u imos el g'ns o de oi el año úl imo en igual solemnidad
áuno de nues os dis inguidos compañe os,
ijó
p on o la cleccion.
Consignaba aquel en endido P o eso como hecho p incipal ypun o
de pa ida «el de qne el espí i u del siglo " ..IX so condensa en el
incansahle a an de habla de odo,
y
de discu i
y
analizado odo,
has a los axiomas y e dades econocidas (le an emano po la ciencia
Ó
dogma izudas
po la
é,
somc iéudolus le nue o
al ma i io de la
2
6
c í ica más esc u ado a,»
ó ,
lo que es lo mismo, nl ibunal de la
azono Mas, como no en aba en su plan es udia <si es e mo imien o
se halla ó nó con enien emen e di igido) ni has a que pun o pueda
p es a bené ico in lujo,
ó
se i de émo a a al pa a el p og eso
cien í ico, y se cansa de deso den y
con usión
en los es udios, y de
p olonga se la la ga noche del io escep icismo
,»
sinó
que se limi ó á
a a de lo que debe se en nues a época la sólida ins uccion de la
muje , c eí desde luego que ese hecho culminan e exigía en es e ac o
una como con inuacion de aquel abajo, oda ez que las desas osas
consecuencias no pueden menos de a ec a di ec amen e
á
la sociedad
é
in e esa muy mucho :i los Gobie nos, pe o de un modo especial
á
la ju en ud cuya enseñanza nos es á enca gada, y con la cual
enemos con aída la doble ysag ada deuda de la di eocion y del
ca iño.
El hecho es exac o: po más que no lo en ienda en el sen ido
de que pa a la gene alidad signi ique el ehemen e deseo de una
p o unda
ilus ación.
POI'
desg acia, hoy la cues ion es p oduci y
ende , sin epa a en la calidad de lo que se p oduce y expende,
pues lo esencial es luc a ; y al indus ialismo li e a io, que odos
conoéemos, impo a muy poco ó nada el pe u ba los en endimien os
y
emponzoña las conciencias con al de gana dine o. La mecánica
se ha dado, po su pa e, an a p isa pa a in en a medios de
ep oduci con apidez y abundancia, cuan o la locuacidad del siglo
se la
dá
en acia palab as que
S3
imp iman.
De aquí esa p odigiosa mul i plicacion de me cados pa a cuan o
se publica: de aquí el p u i o que odo el mundo iene de esc ibi de
cuan o se le an oja, y la co espondien e manía de lee
y
de sabe lo
odo: de aquí esa uni e sal impaciencia con que, juzgándose odos
ap os pa a cualquie ca go,
pOl'
di icil que sea, aspi an
á
sali de su
p opia es e a, de epen e, sin condioion alguna, y sin de ene se en
medios. La cues ion es en iquece se y domina
á
los demás. Todo lo
que es o no sea, no es sabe .
Ved aquí el o igen de las pe u baciones polí icas y sociales
que nos aen una
e olución
cada ein icua o ho as con ese dilu io
de sis emas en ma e ias de polí ica yde eduoaoion, capace5 de
-
m
-,,- e
m
7
e
'--$'n'--'
üYw nnTseÓ
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-n : p mnl
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--- -u'

'---,-~
--
7
as o na al mundo en e o. Ved aquí
ambién
la causa de ese
en laq
ueoimien o del p incipio de au o idad que (en ace ada ase
de un ap eciable esc i o ) hace llo a
á
la Iglesia he egías, yá los
Sobe anos ebeliones sin cuen o. Y es o es na u al: cada homb e
c ee ene en su sola azon odo lo que necesi a pa a su espí i u
y
pa a su cne po, y, po an o, se comp ende 1 . ebeldía con a la
au o idad de la Iglesia, que ep ime los ex a íos de. la azón,
y
con a la au o idad del Es ado, que cas iga los desen enos de la
olun ad.
Tiempo
há,
se dijo po el co i eo de los impíos mode nos, que
«los pueblos o man las e oluciones, pe o que l( s p epa nn las
doc inas.» Es a deola ncion , salida de la hoca de aquel que en su
e e no sa casmo mi aba como obje o de lnu-la cuan o hay de mas
sag ado pa a el homb e, y con es ada po los ob e os de su escuela
cuando, emb iagados con el deli io ené ico del mal, clamaban,
sabo eándose en la ejecucion de sus planes: «no ha is o odo lo que
ha hecho, pe o ha hecho odo lo que emos,» g allnda
después
con
ca ac e es de sang e en oda Eu opa, no deja ya duda , aun á los
mas insensibles, de la impo ancia de p opaga los p incipios del
bien a a la anquilidad del mundo. Si los que es án des inados
á
di igi los en endimien os ydomina la opinion de 11n pueblo son
leales á su mision, es imposible qne ese pueblo es é a asallado po
In.
meu i n, pues los manan iales públicos se án en onces pu os, y
las aguas que de ellos co an, lle a án
á
la ga dis ancia la ida y
la ecundidad. Po eso el p ime debe de odo esc i o ,
y
mus
oda ía, si cabe, del que enseña en una Cá ed a, es lucha con a el
o en e. de as ado de los e o es. Deja se a as a po ellos, es
hace un papel an ácil como e gonzoso, clue ni supone ingenio,
ni i ud; es desconoce la dignidad de su
ocación;
es ende
coba demen e su ca go; es no sabe que el alen o como la au o idad
solo se han dado al homh e pa a el bien gene al, yque es an ilíci o
abusa del en endimien o pam co ompe , como del pode pa a
op ll11l .
El débil Malheshe bes llo ando, cuando ya e a a de, an e el
cadalso de Luis XVI la imp uden e p o eccion que había dispensado
8
al au o del «Emilio» yde da Nue a-Eloisa,» y el usu pado
de Nápoles implo ando en sus úl imos días la oz de Pio VI pa 'a
anquilidad de la nacion que había pe u bado con sus unes as
e o mas de enseñanza, pueden se i de ejempla es que no deben
pe de de is a los Gobie nos, p incipalmen e en lo que se e ie e á
la u gen ísima necesidad de sal a á la ju en ud en e an os escollos,
po que en ella hay que busca la espe anza de la egene acion social.
Esa edad es la época de las pasiones empes uosas y de los is es
nau ágios; pe o
ambién
lo es de
1<1
anqueza y de los sen imien os
gene osos: pe íodo en que,
á
pesa del ex a ío, mas que como á
enemigos de la i ud, debe oonside á seles como
á
sus inexpe os
dese o es.
Al e , pues, como la an igua malicia, unida á la sis emá ica
dep a acion que en el siglo p esen e asedia á esa ju en ud an
es imable, conspi a pa a pe e i
á
un iempo su co aza n
y
su
in eligencia, conside o un debe el mos a al desnudo alguna
de las g andes llagas abie as po el e o en nues a sociedad
con empo ánea, y o ece , una ez mas, la única medicina capaz
de sanadas, en el
<PRINCIPIO INMUTA.BLE DE LA VERDAD»
que sal a al
homb e, yle guía con luz segu a en el es udio de las ciencias pa a
que jamás pie da de is a el in de su u ilidad. Y como quie a que
esa medicina, po lo mismo que es la sola e icaz, iene su iendo
los p i ilegiados a aq ues del o gullo y la igno ancia, he c eido
con enien e eco da en es e modes o abajo lo que es en sí la
e dad, indicando sus excelencias yp e oga i as: medios de adqui i
su posesion,
y
adonde se halla: locu a é ing a i ud de sus enemigos:
bene icios que p oduce pa a el ecíp oco apoyo de los
pode espúblicos
en o den á la elicidad de las naciones: como deben omen a se
,;
las ciencias pa a pone é mino á los g a ísimos males que ha
ocasionado la alsa
aplicación
de los p incipios en el es udio de las
expe imen ales. Con es e ecue do ca iñoso nues os jó enes se
exci a án
á
ama an e odo esa he mosu a siemp e an igua ysiemp e
nue a de la Ve dad inmu able, y con ella se o men homb es de
ec i ud
y
de buen juicio que sean ú iles
á
sí mismos,
y
puedan
se i
á
la posi i a p ospe idad de nues a Pa ia, pe suadidos de
'.,',--:.
..
-.
9
que, como decía en uno de sus bellos pensamien os, con la g acia
que la e a peculia , Te esa de Jesus, «el enemigo de la e dad es
un
in eii.:
que
no
sabe ama :» que así aducía aquellas p eciosas
palab as de la :Esc i u a: F dciie me lo ibus,» «a poyadme sob e
lo es,» es o es: «apoyad mi é sob e ues os bene icios.»
Cie amen e, Excmo. Seño , mi p opósi o es ha o mas as o de
lo que pe mi en las o dina ias condiciones de un Discu so; pe o he
de p ocu a educido
á
los meno es lími es posibles, escudado con
la bene olencia que bondadosamen e me
hab éis
de concede , y que
no sab án nega me mis que idos compañe os, ni las dignísimas
Au o idades, ilus es Co po aciones y dis inguida concu encia que
ienen á hon a hoy con su p esencia es a solemnidad. Que la
ju en ud, á la que especialmen e me di ijo, no a ienda
á
mi escasísima
ciencia, sinó ámi i o in e és po su bien,
J'
escuche mis leales
ad e encias, no como opinion pa icula , que siemp e es débil, sino
como eco iel de cuan o pam odo homb e sensa o
y
de sano co azon
ecomiendan las saludables enseñanzas po donde inimos
á
es e si io
inme ecido, yel es ue zo gene oso de esc i o es sin acha que
dedica on su pluma
y
su palab a
á
la glo ié de la Ve dad, y á la
elicidad de sus semejan es.
3
l
.
10
,-,."
.'
~
.M 1y;;impo an e se ía al iun o de la e dad pode anunciada
con oda la exac i ud y ue za de exp esion que la co esponden; pe o,
aunque
nelo:
ses mas ,que de un modo pu amen e de azon , siemp e
se· sen i á ,~~ bienhecho a in luencia, yel ulgo con qne b illa
llega á,
mas ó menos aun
á
aquellos que quisie an ocul a se á
sus a dien es. ayes. Pod án suble a se con a ella las pasiones
deseneadeeadas, pa o conclui án po endi se á su p esencia;
y
si. con;
.ul) l11ube
da su ilezas
y
ecu sos de ingenio log á amos
alguna.;' e-zoscu ece momen áneamen e su luz, nunca consegui íamos
apn:gai'la
ni impedi que se nos mues e po in é alos: así el Sol,
pene ando po en e los densos apo es de la ie a, descub e á la
is a deslumb ada su disco esplandecien e. Po eso la cansa de la
e dad no necesi a pa a su de ensa odeos ni a i icios. Ella misma
con ida á su examen yaun lo manda; ysi alguna ez se sien e
o endida po el o gullo del necio, jamás se c ee hon ada po los
homenajes de una es úpida c edulidad. «Sus discípulos, (decía con
opo unidad un o ado céleb e) no son los del
Alco án,»
y
¿qué es la e dad? Es a nocion, en gene al, conside ada en
sí misma (lo sabeis bien) es aquello que exis e, como la men i a es
aquello que no exis e; po consecuencia, lo e dade o es cuan o iene
exis encia ac ual
ó
posible, ylo also, odo lo que no exis e ni puede
exis i . Es o es sencillísimo. Conside ad á la e dad con elacion
á
noso os, en cuan o nos es á p esen e
y
el en endimien o la pe cibe,
y
eis (pIe consis e en el conocimien o de aquello que exis e: de
mane a que si a i mo lo que ealmen e es, yniego lo qne no es,
indudablemen e acie o con ella, yen caso con a io ca go en el
7
T
,
17
el es udio nos sepa e de la condioion del ulgo;
y
¡
cuan os hay que,
eniéndose po ingenios b illan es, son un e dade o ulgo en su
modo de j llzga , y, sin emba go, hablan magis almen e sob e lo
mismo que igno an! No es, cie amen e, el mas igno an e aquel que
nada sabe, sino aquel que, sin sabe , c ee sabe , de lo cual p o ienen
an as p e ensiones idículas.
O o de los p ecipicios que ab e el e o á nues o en endimien o
es
lap eocupacion,
de la cual pod íamos deci que es
«b
in eligencia
obcecada.» Nos dominan con ecuencia de al modo cie as ideas
que nos son peculia es, y que llegamos has a
á
mi a como p opios
descub imien os, que, si alguna ez nos ocupamos de o as di e en es,
lo hacemos. como dis aidos , y desdeñando de alles que impo a
mucho ap ecia . Es a o uscación p oduce nociones impe ec as,
o igen na u alísimo de juicios equi ocados. ¿Has a qué pun o puede
ex a ia se el en endimien o, sob e odo si
ú
es a p eocupaoion se
une el espí i u de sis ema? Y
¿
ú
(1'16
ex emo pod á llega es e
ex a ío si que emos que
b
expe iencia, los monumen os yel
aciocinio si an únicamen e
á
nues as ideas a o i as'? De esa.
alucinacion han esul ado an os sueños en polí ica, que debiendo
hace la elicidad de un pueblo, no han sido mas (lue su uina, como
igualmen e odas esas no elas, que :ya conocemos bien, ace ca de la
na u aleza, yse ha in en ado hace pasa po su e dade a his o ia.
Una de las p eocupaciones, po ejemplo, mas pelig osas de
nues o siglo, es la de pe suadi se que se puede cons i ui un Es ado
de la noche
á
la mañana, como si uese una manu ac u a. Es a
cu iosa obse acion , que hace en sus esc i os un juicioso pensado ,
e a a pe ec amen e lo que ciega al en endimien o la p eocupacion
con el espí i u de sis ema, p e endiendo da pa en e de omnipo encia
ála imaginacion acalo ada,
y
sus i ui las leyes
y
elaciones
necesa ias,
'l
ue se es ablecen po sí mismas, con las combinaciones
a bi a ias del ingenio Ó, quizá, de una ambición desen enada.
Cuando, lle ados de eo ías quimé icas, se consien e en as o na ,
de nada se duda, po que nada so sabe; y (como añade el mismo
publicis a,) con ignal acilidad se esc ibe en un pedazo de papel
la cons i ucion de una mona quía, que el es ablecimien o de una
5
l

18
dic adu a, óla p oclamacion de una epública. «El a e de desquicia
los Es ados, (decía Pascal,) es el medio mas segu o de pe de lo
odo;» po que la sociedad es la que menos esis e al aciocinio. Asi
cuando odo un pueblo se en eme e
á
dispu a sob e la mejo o ma
de gobie no, se puede con segu idad p onos ica que no conse a á
po mucho iempo el suyo, (suponiendo que aun lo enga.) Las
sociedades no se hacen po el cap icho de los homb es, sino que
ienen que o ma se po el concie o del iempo y de la na u aleza.
Ved ahi los esul ados p ác icos de la p eocupacion. Omi o habla
aqui de o o pelig o que con ella es á enlazado, y end á si io
opo uno al a a del g a ísimo mal que hoy es amos ocando
espec o
á
la p e e encia indebida de de e minadas ciencias, y me
de end é un ins an e pa a p e eni á la ju en ud con a los dos que
señalan el
espi i u de cu iosidad
y
las pasiones.
Siemp e ansioso de sabe , el en endimien o se i i a con los
obs áculos que se oponen
á
su debilidad, y hace es ue zos po
ence los; pe o si alguna ez es eliz en consegui lo, en cambio se
p ecipi a o as muchas en a sima de la men i a, pues no es dado al
homb e goza sob e la ie a de una luz pe ec a, sino mezclada con
cie a oscu idad. La in eligencia iene de suyo alguna in empe ancia
lo mismo que el co azon, y es p eciso p eca e se con a ella, y
con en a se con la imp esion de p uebas con incen es sin desconoce
la e dad po que la en uel an aún pequeñas nubes. Es e es p incipio
undamen al de odo aciocinio. El· sen imien o del uni e so en e o
nos habla . g. de que hay una Sup ema In eligencia; pe o que emos
a e igua el como exis e y se combinan en ella pe ecciones que
la son esenciales: es deci , que emos pene a lo impene able y
diseca con nues a mise able azon ese Se Ine able
é
In ini o, y el
esul ado hn de se necesa iamen e so oca el buen sen ido
á
ue za
de su ilezas,
y
conclui po apa en a
después
no c ee en El. Así
el homb e que goza anquilamen e de la cla idad del Sol, bendiciendo
su bené ico in lujo, si de epen e se empeña en con empla de hi o
en hi o su disco de uego, los ojos, demasiado débiles pa a esis i
an a luz, le dejan come>ciego, y maldice aquel esplando en el
u o de su impo encia, como el desdichado impío que blas ema de
,
19
la
mages ad di ina cuyo inmenso peso ab uma su anidad idícula
y
su aSíll1e oso a e imien o.
Nube
ambién
que oscu ece el en endimien o y se pone en e la
azón y la e dad, son las pasiones, á cuya unes a in luencia se
debe, en p ime é mino, el ac ecen amien o de los dominios del
e o . Bas a
á
mí p opósi o indica la p ime a de odas
y
que, puede
deci se, es su cabeza. Ella hizo cae al abismo sin in la e ce a
pa e de las es ellas del i mamen o, con i iendo su indecible elicidad
en des en u a e e na, y
a ojó
al homb e de su en idiable mansión,
dos e ándole
á
es a ie a de espinas en que dominan el dolo
yla mue e. gs el o gullo.
J1jl
o gulloso es el p ime enemigo de
si mismo, y iene po enemigos á odos los demás. No es posible
imagina nmyo in elicidad. A ibuyéndose de echos (1110 no iene;
p e endiendo hono es y ecompensas usu padas, en la suposición alsa
(le un mé i o que no exis e, quie e domina los ánimos y manda
has a en los pensamien os; mas, aunque abuse de la ue za, nunca
pod á consegui que se le econozcan olun a iamen e esos de echos
injus os, lo cual le iene en con inua a liccion y en un pe pe uo
acío. Po es a pasion maldi a desp eciamos los conocimien os ajenos,
la au o idad de los sabios, la leccion de la expe iencia,
y
p e e imos
ex a iamos yendo solos,
á
segui el camino que nos aza la
e dad, po que an e odo es á nues o a an de o mamos una
epu ación
á
odo ance, ydis inguimos de la mul i ud; asi es (lne
mo idos po el deseo de la ama mas que po el amo á la e dad,
nos apasionamos ácilmen e de elumb an es men i as, con al quC'
puedan conducimos á la celeb idad. Asi se explica bien ílllO el
o gullo in en e las pa adojas mas absu das, ylas p op:lgne yde ienda
con e quedad i educible , p oduciendo el espí i u de sec a
y
de
pa ido que an as eces ha plagado el mundo de disco dias
y
de
dispu as sang ien as,
y
llenado de sepulc os el campo de los sis emas.
P esen ados al descubie o los di e en es escollos en que puede
nau aga es a ágil na ecilla de nues o en endimien o en umbo
hacia la e dad , eamos como puede conoce la,
y
si hay un
p incipio inmu able que le señale de ini i amen e donde es á.
No odas las e dades son de un mismo o den, ni b illan con
20
igual g ado de luz: de aqui la necesidad de admi i »e dades
P¡'ÚJ1ei'as
y»e dadesée deduccion, Pa a demos a lo exac o de es a clasiñcacion ,
no anonada emos al homb e, que iendo, con el ma e ialis a, (lile sea
una máquina
más
en el mecanismo uni e sal, ni des ui emos
el mundo de la ma e ia, con el idealis a, haciendo de el 1 n cuad o
imagina io de enómenos yapa iencias, sino que le conside a emos
al cual es, den o del es ado innegable de su p opia na u aleza.
Pod á pe ecciona su en endimien o po medio del es udio, In
e lexión
yla expe iencia, asi .como puede
o i ica
su cue po con égimen
saludable: pe o como el no ha o mado ni uno ni o o, an in posible
le es añadi
á
su alma una acul ad más, como aumen a un ojo
á
su
cabeza. El homb e nace
yá
con endencias
y
acul ades análogas á
su na u aleza in eligen e, lo mismo que
á
la co pó ea, acul ades y
endencias que se deseu uel cn ype eccionan po medios impe cep-
ibles, al menos en g an pa e,
á
los mas
hábiles
obse ado es; de
donde se sigue, sin é mino de duda, que su en endimien o ha sido
c eado pa a conoce la e dad, como sus ojos pa a e la luz: es a es
su cons i ucion esencial. Pe o no po eso ha de c ee que puede
dispone de aquel como si uese un apa a o cualquie a, ob a de sus
manos,
pudiéndolo
compone
á
su an ojo; po que esa in eligencia
iene p incipios
y
leyes que la gobie nan, y
á
los que no se puede
al a sin des ui la. Do ada el alma de una pode osa ac i idad in e io
que la hace ele a se in ini amen e sob e cuan o es me amen e pasi o,
encie a en su seno un iquísimo eso o de sen imien os, de nociones
yde e dades ocul as que se mani ies an
á
su iempo. Yo no di é
cual sea ese momen o en que apa ecen, como se desa ollan, ycomo
de sensaciones yagas pasan despues
á
se p incipios luminosos; lo
que a i mo, es, que es an en el alma, yque solo espe an una ocasión
pa a sali
á
luz ,
á
la mane a que la chispa ocul a en el cen o del
pede nal espe a, pa a sal a , el golpe del ace o.
i
Y de qué modo se exci an en el alma yempiezan
é
i i esos
sen imien os p imi i os? He aquí el mis e io impene able pa a
1:1
debil
azón:
pe o es un hecho. Recué dense, en p ueba de ello, algunas de
esas nociones de al mane a inhe en es
á
nues a na u alezu , que en
odas pa es se encuen an; po ejemplo, el de la p opia exisieQcia, el
I '
21
del bien yel mal, el de la apa iencia yla ealidad, el uel iempo y
el espacio, el de lo in ini o, que domina á oda la especie humana
sin que ella misma lo ad ie a: los idiomas de odos los pueblos
ienen é minos pa ;: . exp esa es as nociones. Pues bien:
á
es as
ideas undamen ales se llama «p incipios ijos .» Se quie e in es iga
po medio de la azón si exis en y cuales son; pe o, como pa a
aciocina es p eciso an e odo posee los medios del aciocinio, el
a e igua si
hay
ales p incipios, es supone
yá
que exis en. Po
es o en odos los sis emas hay que
pa i
siemp e
de
un p incipio ijo,
de un hecho incon es able, pa a de idea en idea, de aciocinio en
aciocinio pode llega
á
una
p ime a
e dad que se sien e ype cibe
sin necesidad de demos ada; de OÜ'O modo, y sin el apoyo
de
un
p incipio óde un hecho que no necesi e p uebas, nos halla iamos en
la
imposibilidad de p oba nada. Tales e dades se niegan
á
oda
especie de p ueba: se
expOIlell,
pe o no se demues an, po la
imposibilidad de pa i de una base que sea
mas
luminosa
(FlO
ellas
mismas;
la
na u aleza nos impele cons an emen e á sn
ene ación
y
á
su espe o. Semejan es
á
las uen es del Nilo, comunican su luz
á
las demás, quedándose ellas desconocidas. P e ende domina las, es
malgas a el iempo, yaun expone se
;i,
pc de las pa a siemp e. Eu
es e e eno el que pal'ece menos ilus ado, suele so el mas ap o
pa a ap o echa se de su luz; po eso emos al p1101)10 sencillo
discu i admi ablemen e, yaun ci se
dd
muchos qno pasan po
ins uidos, sin mas que su azon na u al :¡ su é del ca bone o.
Con acie o, po an o, llama el Doc o Angélico
á
es as
e dades: «conocidas po si:» (pe se no as):
á
di e encia de las que
solo pueden conoce se po
compa ación
con o as: «Qje aiiud)»
Las e dades del p ime ó den (añade el gl'an maes o) ienen
á
se
como
p incipia,
yse pe ciben inmedia amen e; po lo cual, el hábi o
que pe ecciona
á
nues a alma pü a es a clase de considc acion , se
llama, de
inius
ylége e, in eliqencia, que no es o a cosa qne
«el
hábi o de los p incipios;» yci ud in elec i a
la
qne
á
su
YOí'.:
pe ecciona
á
aquella en la medi acion de la e dad. Así se dice «homb e
de en endiniien o,» del que
es á
do ado de una luz na u al muy
cla a; ydecimos ambien «que habla po p incipios ,» del que,
Sin
e
I
l
22
busca e inamien o de ases ni n.pm-cn a ille sabe algo con mucha
palab c a, p esen a
y
esuel e una cuos ion con sencillez
y
b e edad,
lle ando el con encimien o
;-1
los que le oyen. Pa a
damos
exac a
idea de las p ime as e dades, esc ibió Pascal es a a i mación
ené gica: «exis e una ue za (le e dad, in encible
á
odo escep icismo.
como una imposibilidad de demos a , in encible
ú
odo dogma ismo:»
yes o es, po que el no es a suje as al aciocinio, depende p ecisamen e
de se la base de odos, base
uni e sal
que comp ende los mismos
sen imien os comunes al
homb e,
sin
dis inción
ni
luga .
De aquí el
«sen ido comun,» llamado
asi
po compone se de ideas uni e sales.
De lo expues o se desp ende en buena lógica, que las
p ime as
'Cel'd ldes
ienen que se neccsn iamcn e inmu ables; po qne ni es á
en la mano del homb e el des ui lns; ni el c ea las. Vicia de In
in eligencia, ni el iempo, ni
In
igno ancia, ni
la p eocupacion ,
ni las
pasiones pueden al c n las:
~í
odo esis en; yos an imposible exis i
sin conoce las, como lo es manda que haya en adelan e e ec os sin
causas,
Ó
qne los cue pos no obedezcan ásu ley de g nycdad. Así
como hay p incipios gene ales del
mo imien o
que gohicm8.n el
mundo ma e ial, debo hahe yhay e dades undamen ales que ijen
el mundo in elec ual
.y
mo al, e dades que nl en endimien o no es
(hul0 aspasn .
¿"
QI1(~
impo a quc nlgllnas eces pn ezea (lile los
desó denes,
los
icios
ylas pe niciosas doc inas an
á
aniquila
el mundo de las in eligencias, como se eme ía
'l
ue sacudida la
ie a po conmociones olcánicas, á
,1
sepul n se en el caos? Los
p incipios esenciales subsis en in n inhlcs,
y
es nbleceu el o den
como pun os ca dinales sob e que gim el mundo mo al, y enemos,
pOI'
eso. que econoce!' con un esc i o ex aoje o (1) «(lne el úl imo
«es ue zo de la nzon es conoce la ine i able necesidad de uni se
«es echamen e
ñ.
cie as p ime as e dades como o os an os
«p incipios ijos qne no p ueba el aciocinio pe o (1ue adop a con su
« is a in e io la in eligencia.»
Queda, pues, sen ado llle
110S
es necesa io admi i las p ime as
»e do des, (lllC se pe cihen an p on o como se anuncian, yque no
pueden p oba se po (1no ellas son la p ueba de sí mismas, Llá na .se
(1)
Aucil lou
e
Slélaugcs
de
Ph ilosoph ie c
de
Lí e a u e.

'.
23
p ime as
po su o igen, po su impo ancia, po su ascendien e y
po su impe io: p eceden al 11S0 e lexi o de la azon , como el
géemen al desa ollo de la plan a: si en de indispensable undamen o
á
odos los abajos del espí i u: son -1.11independien es de la
comp ension de nues o en endimien o, como
]0
es la luz del sol del
ó gano de la is a: yes, en in, an p uden e p es a ías i me
adhesión,
como locu a
se ía
el sepa a se el homb e de esos p incipios
in a iables que son su ánco a de salud sin la cual hab ía de es a
siemp e luc uando en un Océano de ho ibles ince idumb es. P eciso
es, sin emba go, con eni en Il18, sino u iésemos mas conocimien os
que esas nociones p imi i as, es a ían educidos álími es bien
es echos,
y
el géne o humano hubie a pe manecido en una
pe pé ua
in ancia, siendo asi que es capaz
y
debe aspi a en ías hábiles
á
su
pe eccion y¡Í, su p og 'eso con el auxilio supe io qne gene osamen e
le
dá
el que
únicamen e
puede dado. Las
p ime as ce dades
son las
aices del a bol de la ciencia qne el cul i o hace c ece pa a (PlO
b o en de sus amas p eciosas lo es
y
abundan es u os.
¿
Acaso no
hay e dades en los as os dominios del alen o humano,
(PlC
no
se
p esen an
al en endimien o po
sí
mismas, en
'l
ue
la simple
exposicion no lle a consico la e idencia, á las cuales solo se llcca
(.) , " ••• .1
(yeso
no
siemp e) pOI' medio de la
medi ación
ydel
es udio
?
Es o
me lle a
oe la
azón
de mé odo
á
indica la o a clase de e dades
llamadas de deduccion,
Hay que es ablece an e odo nna egla segn a en nues os
juicios, nn p incipio esencial de ce idumb e,
ó
en o os
é minos,
el c i e io de la
»c d ul,
Ya se lje es e p incipio en la pe ec a
con o midad de la consecuencia con la ]1 ime a e dad (lile la
con iene, óen la expe iencia, óen la au o idad, siemp e se á p eciso
lne nues o en endimien o conozca
y
ap ecie po
sí
mismo la
noción
que se nos designe como al, y(Ine un sen imien o in e io nos
ad ie a sn exac i ud yla p opiedad de sus aplicaciones. Así, si se
me p esen a la e dad de que exis e un Se Sup emo,
se á
necesa io
(lile espe imen e en mí mismo la ín ima pe suasion de su exis encia;
y
como no puedo ene ce eza de es a sin an es enc la de la mía,
pa¡';}
lo cual he de sen i qne exis o, esul a qne siemp e end emos
24
á
pa a al sen imien o in e io . Pa a sen i
y
conoce!', es necesa io
exis i ;
y
como es indudable que si no hubiese ese Sup emo Au o ,
yo no exis i ía, esul a in aliblemen e que yo no puedo explica mi
exis encia sino po la del Se que me la dió. Po!' consiguien e,
p ime o debo duda de mí se , que del Sup emo Se : an es debo
nega el que yo soy, que el que El sea. Y en es o no hago alguna
g acia
á
la c eencia ó
á
la e dad de es e p incipio, sino solamen e
jus icia en el igo me a ísico; po que si ese Se no es, siendo El el
Se necesa io, ya no hay
azón
su icien e pa a deci que yo soy, ni
que alguna cosa sea: odo se me disipa
á
un iempo; y concluyo po
pe dc me en un ho ible acío de insu iciencia humillan e
y
de
anidad isible, donde nada queda que enga
azón
de se mas Iue
el emo dimien o
J'
la e güenza. Yo no necesi o sabe como es as
imp esiones y pensamien os oman plaza en mi alma: cada uno iene
libe ad pa a adop a en es e pun o el sis ema que gus e;
y
nada
signi ica el que en en po ·Ia sensacion ,
ó
que empiecen po la
palab a
ó
po o o cualquie medio; siemp e se á imposible que una
idea, una e dad exis an pa a mí (le o o modo que po el sen imien o.
En al concep o, es bien cla o que el p incipio de mí asen imien o
es á el! el alma; que cuan o iene de ue a, ha de se sen ido
y
ap eciado y conocido po mí; y que solo cuando la
imp esión
de la
e dad es an ue e, an i esis ible y p o unda que me obliga
á
accede subyugado po su luz, es cuando llego á la con iccion y
á
la imp escindible ce idumb e.
Mas de una ez se p egun a, y en espe ables au o es lo
leemos, si
á
nues o alcance es á exci a la
imp esión
ín ima que
nos causa la e dad po medio de cosas menos luminosas en sí
mismas. La espues a, sin acila , ha de se a i ma i a, Si se a a
de cosas in elec uales, undadas en elaciones in a iables, como la
gcomc na, puede el en endimien o conoce los p ime os p incipios y
deduci de ellos consccuencins indudables po la ía del aciocinio: si
de o as ma e iales
y
sensibles, como los enómenos de la na u aleza
co pó ea, las conoce emos po la elacion de los sen idos; y si de
da os de hecho,
end á
á
se auxilia el es imonio.
Ya sabemos (lue se suele abusa del p ime medio, aun con a
(,
,
25
la misma azon ; que hay alsedad en aOl0C11110S, como la hay en
pesos'y en monedas, yque el en endimien o se ex a ía
J'
p ecipi a
con ecuencia, omando
pOI'
hueua luz cie os anos esplando es;
mas así como la moneda alsa no obs a p:wa que
ci culo
la de
acuñacion legal, ni impide
(lU8
se dis inga á es a de aquella, así la
azón
sube en muchos casos has a los p incipios
ijos
con que odo
es á ligado, y llega á conoce las nociones e dade as,
pudiéndose
deci que las consecuencias de un p incipio no son o a
cosa IuC
su
mismo desen ol imien o. IIny sin duda, g an dis ancia desde las
p ime as nociones del úlgebl'a has a los mas al os p oblemas del
análisis,
y
de o as p oposiciones has a la especula i a mas sublime,
exigiendo en e unas yo as mul i ud de aciocinios; pe o si
en mi
camino desconocido, que hay que eco e de noche, encon amos
de echo en echo an o chas encendidas, la p ime a nos conduce
(í
la
segundn,
y así sucesi amen e has a la úl ima que nos mani ies a el
é mino,
del mismo modo en los aciocinios
bien
eslabonados
cada
p oposicion
deja
UIl
as o de luz que,
haciéndonos
pasa po una
se ie no in e umpida de imp esiones in e io es de e d.«],
!lOS
conduce
á
la
quo
es
é mino
de nues a in es igacion. Es as son
aquellas e dades de (lile habla el P mci pc (le los
ilóso os
(T),
(IUü
no son
pc oihidas
en el ac o po el
en endimien o,
aliéndose del
silogismo en algunas, como
en
el ejemplo de la ignalda l de los ;í.ngnlos
opues os al é ice, e dad que "no se conoce has a e mina es a
o ma de azona , «el se lzab('n in « iene és-mini»
,'l"
es o (aliado),
puede sucede de dos mane as,
P0l'(l'lC, (')
son lo úl imo en cie o
y
de e minado géne -o, ólo son espec o de odos los conocimien os
humanos, lo cual p ueba con la dm'i lad que acos umb a, analizando
las supe icies, las líneas ylos pun os en un cue po ma emá ico.
«Ace ca de es o (concluye), e sa la sabiduna qne conside a las
«causas al ísimas ..... de doncle p o iene que esa sabidu ía juzgue y
«o deno odas las cosas, po que el juicio pe ec o yuni e sal no
«pueda ene se sino
pOI'
In esolución
á
las cansas p ime as.»
Muy
poco han de ocupamos la elación de los sen idos yel
es imonio, que son ambién auxilia es po medio de la incluccion.
(1) L 2.
Ques .
57.
a o
2.
7
26
Puede
á
eces engañamos la p ime a dando
ocasión
áp eooupaoionss
en un en endimien o lige o; pe o, cuando la
elación
de los sen idos
es cons an e yuni o me, ylos espe imen os epe idos o ecen los
mismos esul ados , ep oduciéndose siemp e igual enómeno, no
podemos negada nues o asenso. Así es imposible nega que el 8gua
es mas pesada que el ai e: que es e os mas
elás ico
que aquella:
que los luidos buscan su ni el, .Yque el as ónomo conoce el sec e o
de calcula con p ecision la época de los eclipses.
Lo p opio sucede con los es imonios. Si en algun caso han pasado
po i ecusables , siendo posi i amen e sospechosos,
y
en ma e ia
de hechos
his ó icos
la impos u a, de una pa e, yla c edulidad, ne
o a, han log ado ac edi a las elaciones mas alsas, en cambio la
sana c i ica iene eglas muy segu as pa a ap ecia su alo , dando
al es imonio exac o al ue za de au o idad, que se ía una eme idad el
ecusado, como en caso con a io el acep a su al a de e dad.
iPoddamos duda de que Valladolid u
YO
en su seno
á
un ilus e
bienhecho llamado Don Ped o Ansu ez, que
ué
hijo de es a Ciudad
el sabio cuan o modes o Rec o do Mon e ey, como son glo ia de
es a
céleb e
Uni e sidad los escla ecidos a ones cuyos nomb es se
leen en campo de o o al
pié
de esas columnas? ¿Se a e e á alguien
á
nega que la leal ad sin acha que ep esen an las A mas del Municipio.
es un hecho
his ó ico
(1'le le ennoblece y dis ingue! Pues odo eso lo
sabemos únicamen e
pOi'
el es imonio de los homb es. No quie o
deci con es o que odo con ibuya al iun o de la e dad, solo
po q uc el en endimien o se ilus e; pues siendo el homb e
l-ib e
adema s de
in eligen e.
es inú il pone en sus manos medios segu os
pa a encon a la e dad, si no quie e u ilizados,
ó
deja su di eccion
á
las pasiones. Mien as haya homb es, hab á e o es yhab á icios;
?,y
a i ma emos po es o que no
hay
e dad alguna po que haya
muchos e o es? Tan o ald ía deci que no hay i ud sob e la
ie a po que la manchen los icios, óquo la luz no exis e po que
nos hallemos ecuen emen e en e inieblas. P ecisamen e en el
.i
us o medio es á la sabidu ía.
Expues a es a doc ina do con iccion i esis ible, ya no hay
pa a qué p egun a donde se halla ese p incipio inmu able de e dad.
n
33
misma,
y
lo econoce así uno de los p ohomh es del Deismo,
i,
qué
se á mi p opia azon oscu ecida con an os des a íos, yempeñada
en in e eses an con a ios?
i
Y qué se ía del mundo si Dios nos
hubie a dejado en al es ado, abandonándonos
á
noso os mismos'?
i
Cuándo hab ía e minado esa op esión ho ible en (lue yacía el
homb e, sin que se le an ase una sola oz en su a o , insensible el
mismo
á
su deg adación, yahe ojado bajo in ame ydeshon osa
i anía? Si en medio de an espan osa oscu idad supie a queja se de
sus males ypedi algun emedio,
i
cual seda? Lo p ime o que
pedi ía, e a e la luz pa a suplica
después
su libe ad, como pedían
los buenos que
Se
ab iesen los cielos yllo iesen
á
su Sal ado .
i
Qué dolo su i ía el mundo yque is eza, si, en uel o en las
inieblas de la noche, llegada la ho a de le an a se la au o a y
después
sali el sol, es e as o no apa eciese ni hubie a :ya espe : TIza
de que ol ie a
á
ilumina el globo? En onces
y
solo en onces
conoce ía el inmenso bene icio que pe dió.
Pues semejan e ymayo desg acia hubie a enido que llo a el
mundo, si pasados los é minos de odas las p omesas, no hubie a
apa ecido el Sol de la Ve dad, la Luz Inc cada descendiendo á la
ie a á lib a al géne o humano de an as calamidades,
á
ompel'
sus cadenas,
á
enseña al homb e las ob as in isibles de Dios, yá
egalamos la ciencia de aquellas e dades que es án sob e nues o
hemis e io. Mo ido po sus en añas de mise ico dia quiso le an a
has a El
á
los que yacían pos ados en los caminos de la iniquidad y
sen ados en somb as de mue e. Vol ió
á
deja oi su po en e
palab a dLiGASE LA LLZ,» Y
«
ESTA PALABRA, l~NICA
LeZ QUE ILUMINA., SE HIZO CARNE Y HABITÓ ENTRE
NOSOTROS;» yuno de sus Minis os, al e mina , hace un ins an e,
el inc uen o Sac i icio de econciliación en ese mismo al a , acalla de
saluda le como
á
«UNIGÉ~ITO DEL PADRE, LLEKO DE GRACIA
Y DE VEHDA.D,» po que El mismo ha dicho exp esamen a: $'.YO
SOY LA "VERDAD;» y an es pasa án los cielos yla ie a, que
pase y se desmien a su palab a. Desde la apa ición de esa luz
inex inguible se disipa on las inieblas del e o , y las g ose as ábulas
del an iguo paganIsmo; se ijó la c eencia de los en endimien os
o

34
acilan es has a en onces en oda clase de doc inas; se pu i icó la
mo al, p es ándola una au o idad di ina; las supe s iciones impu as
yc ueles ue on sns i uídas po un cul o que ele a al homb e
á
la
ez que ibu a al Seño los debidos homenajes; ycomo la e dad es
paz del alma,
ué
anunciada esa paz á los homb es de buena olun ad
en la noche misma en que, al glo i ica los
espí i
us angélicos al
Reden o que nacía en un humilde es ablo, aclamaban
á
Dios en las
al u as de los Cielos.
Jesuc is o es la
VERDAD,
y
VERDAD
po esencia en la doc ina,
en la mo al, yen el cul o: no nos es yá líci o, po an o, o mamos
una
eligión
á
nues o an ojo, ni lo es cons i uimos de p opia
au o idad en legislado es ymaes os sin dependencia del e dade o
Legislado yMaes o, ni esol e po sola la azón lo que se debe
pensa ace ca de Dios, de la P o idencia, de la ida u u a, de la
o mación del mundo, del o ígen del homb e, y de las causas y
emedios de su co upción
y
sus desg acias.
Nó:
odo es o ha sido
exp esamen e e elado
y
enseñado po la e e na Sabidu ía;
y
cuando
Dios habla, p eciso es que el homb e calle. Habló, pués, Jesuc is o,
uó
como ilóso o que dise a, sino como Seño que decide. Las
ma a illas que ob ó en medio de la J udea, en donde ni uno solo de
sus enemigos pudo a güide de pecado, son como las c edenciales de
su misión di ina;
y
mandando á la na u aleza, p obó que enía
de echo pa a manda
á
los homb es. Su E angelio es la ecopilacion
de la e dad
y
del bien: es el camino y la ida po su au o ;
y
an
imposible es
á
los enemigos de esa luz oscu ece la y apaga la,
como lo es a anca del i mamen o el as o que nos alumb a; po
consiguien e, si no que emos anda en e inieblas, es necesa io
segui le, (1) pues «el
mismo
que aye¡>es hoy ylo se á po odos
los
siqlos
.» (2) Reco dad como la. mages ad de las Esc i u as
a eba aba al ya ci ado deis a
Gineln-ino
á
pesa de sus dolo osos
ex a íos,
y
con que anqueza se é en la necesidad de decla a
que «la san idad del E angelio habla á su co azon , po 1'lO iene
« ales ca ac e es de e dad, an gnHldes, an mani ies os, an
(1) E ang. S.. Juan. 12.
(2) Haeb.-l:>.-8.
-, -,
!j
35
«pe ec amen e inimi ables, que el in en o de el se ía aún mas
«de admi a que el hé oe de quien habla» (1)
Las e dades de
la
Religion son siemp e las mismas en odos
los siglos: no dependen del iempo ni del cap icho de los homb es.
Los ilóso os no pudie on menos de e en la apa icion de Jesus
una nue a es ella que les ijaba el umbo segu o en medio del
e uel o ma de sus encon adas opiniones. Así espondía Jus ino
cuando e a examinado po el P e ec o omano sob e el géne o de
ciencia Iue seguía, pues e a g ande la ama de su alen o. «Yo e a
«(dice) uno de aquellos ilóso os qns buscaban con empeño la e dad
«en las opiniones de las a ias escuelas; pe o no la hallé has a que,
«po dicha mía, llegó
á
mis oidos la doc ina de los c is ianos.
«Consul é p ime amen e
á
los Es oicos; pe o, eniendo es os una
«suma igno ancia de Dios, se excusaban con que al
noción
no e a
«necesa ia al homb e; me uí á los Pe ipa é icos; pe o les dejé luego,
«po que no escuché en e ellos mas que coloquios inú iles; y esol í
«oi á los de la escuela de Pi ago us que empeza on po cxigi me
á
«la en ada un eje cicio
p é io
de As onomía, Música yGeome ía,
«sin lo cual no pod ía en ende algo ace ca del Sumo Bien. La oz
«del anciano que me so p endió medi ando sob e es o á las o illas del
«ma , ajo el descanso
á
mi en endimien o, ycomp endí lue los
« ilóso os
no conocie on jamás
á
Dios po qne no se
conocían
á
sí
«mismos. La e dad enía Iue busca la en Jesuc is o, yla hallé.» (2) Si
lo epa amos bien, la mayo pa e de aquellos g andes Pad es de los
p ime os siglos, algunos de los cuales b illa on
después
en la amosa
Escuela de Alejandna , inie on de la Filoso ía, a aídos del mismo
amo
á
la e dad de que nunca se habían sa is echo. Unos enían de
la Academia, o os del Pó ico; ycuan o mas a dien emen e habían
codiciado la sabidu ía, an o mas celosos de enso es se mos a on de
ella has a da su p opia ida despues que u ie on la dicha de
encon a la en Jesuc is o, en el cual,
y
solo en el cual es án los
e dade os ca ac e es de la Sabidu ía, que es el «YAPORde la
VIRT n
de
DIOS.»
En e ec o, ella misma dice de sí, que «es escla ecida yla
(1) Tom. 3. pago 179. esponso á
i-
A che , p. 108.
(2) Jus . Ma . dialogo con T iph.
".,':.;l!,~
1
I
¡
36
« en ácilmen e los que la aman, y se deja halla de los que la
«buscan: se adelan a á aquellos que la codician y se les mues a la
«p ime a: el que desde la mad ugada ela e po ella, no se
«moles a á, pues la end á á sus mismas pue as agua dando qlle
«la ab an: y su p incipio es deseo e dade o de ins uccion; mas
«el cuidado de la ins uccion es el amo , y él amo es la gua da
«de sus leyes, y la gua da de sus leyes es la consumacion de la
«inco upcion,y la inco upcion hace se ce cano
á
Dios.
j
(1)
Todas es as p opiedades se hallan eunidas en el Ve bo que
omó nues a mise ia, sin ho o iza se del seno de una Vi gen, solo
pa a enseña la e dad
á
los homb es y de ol e les la libe ad
pe dida. Aquel Maes o sobe ano no se dejaba busca con mucho
abajo, sino que se p esen aba en el Templo y en el Pó ico de
Salomon llamando á sí á los pequeñuelos
y
á los sencillos de co azon
pa a hace les sabios y elices. A a esaba los campos de amando
su celes ial doc ina en odas pa es, y no hubo pueblo ni cabaña
adonde no llega an sus innume ables bene icios. Eligió sus Após oles
y discípulos pa a que,
después
de su subida al Pad e, anuncia an la
salud y di undie an la luz de la e dad has a los úl imos' con ines
de la ie a, y les enca gó que enseña an á odas las gen es sin
dis inción
de pe sonas, y sin an epone¡' los eyes á los sie os. No
quiso die an sus sen encias á mane a de o áculos al i os,
ó
como los
Acúsma as
de Pi ágo as á quienes ~o se podía pedi azón de los
mo i os; an es bien, les mandó, y en ellos
á
los que les sucedie an
en el minis e io, «que
es én
siemp e p epa ados y dispues os pa a
<da explicacion
á
odo el que la pida.» (2)
Un esc i o!' no able ha dicho con g an opo unidad, que mas
« e dades se adquie en poI' c ee en Jesuc is o que po escucha
á
« odos los sabios;» y no duda añadi : que «pa a sabe , es necesa io
«an es c ee ». La noche de la
é
mues a mas ciencia á los c is ianos,
(3) que,
á
los que no lo son, odo el día
y
p e endida cla idad de sus
demos aciones. Asi como en la noche pene a nues a is a la al u a
j1
1
1
j
y- ~
,
I
I
1
(1) .Sa.lm. 18= e s. 3.=
(2) Lib o de la. Sabidu ía, ca.p. 6. e so 13. 14. 15. 18. 19. Y 20.
(3) Epis .' de S. Ped o-cap. 3. e so 15.
2 7
s·
1
5 .
s
37
de los cielos, y alcanza
á
dis ancias pa a las que no hay medida,
así la
é
es como un ondo oscu o que suje a dulcemen e la azon y
la lle a
á
pene a las cosas mas sublimes. ¿Qué e dad hab á que no
alcance la é
'?
Ella no sabe que cosa es alsedad: en iende lo que la
azón
no alcanza: comp ende las cosas oscu as: ab aza las inmensas:
en iende las u u as, y sube in ini amen e mas
allá
de los lími es
de la na u aleza. Puede deci se que encie a en su seno, en algun
modo, oda la e e nidad. Lo que se anunció como amenaza po boca
de un P o e a cuando dijo: «la noche os se i á de ision, y las
« inieblas de adi inacion,» se ha cambiado en p onós ico consolado .
Po eso un ús ico, un pas o , un
pá ulo
de nues as escuelas
sabe mas e dades ycon mas segu idad que odos los alsos ilóso os
de la an igüedad, ylos que, siglos
después,
ienen el a o gus o de
imi a les. «La duda no habi a la ciudad de Dios» decía San Agus in.
«
El c is iano, añade De Mais e, puede ene el emo dimien o del
«c imen, pe o no el emo dimien o del e o .« Po eso, segu o
de la au en icidad y di ino o igen de la Re elación y sus e dades,
no ab iga el meno ecelo de que puedan se desmen idas jamás po
ningun descub imien o en el as o campo de las ciencias.
«~IlUL
PRWS FIDE,»
es el lema (Ine os en a en el cen o de su escudo como
hon osísimo imb e el No a iado Español, y, cie amen e, es á muy
lejos de se a ia palab a. Po que, ¿cual es la ue za del ins umen o
público? La
é;
es deci , la necesidad yohligacion de c ee como e dad
cuan o el ac o
ó
con a o,
á
que se e ie a, cxp ese, y es o, aunque
se haya o o gado
á
g an dis ancia yno engamos de el no icia alguna
has a que se nos p esen e.
i
Y dónde cons a esa
Ié
?
En el signo del
No a io au o izan e sin el cual no hay ins umen o. Pues bien:
¿
cual
es el signo po el que
dá
es imonio de la e dad legal?
La C uz:
po q ue en la C uz ué inmolada la Augus a Víc ima, única
(1
uc pudo
deci como dijo al mundo en e o: «yo
SOy LA VERDAD.
»
La ignominia
de
U!1
pa íbulo ué
el ono desde donde el ey inmo al de los
siglos di unde
é
i adia
á
odos los pun os del espacio como
á
odos los ins an es del iempo la luz de las e dade as enseñanzas
con la bené ica in luencia de sus mise ico dias. La sang e del
Libe ado de los homb es, b o ando de su
co azón
y
co iendo
10
l
~
38
po el sag ado made o, ino
í.
sella pa a siemp e la ga an ía (le
la e dad.
Pode conoce las e dades sublimes, es el ca ác e de la
na u aleza acional: conoce las en e ec o, es don que no iene mas
qne de Dios, La acul ad
es á
en odos; la ealidad solo en aquellos
í.
quienes se p emia una p epa acion gene osa de espí i u po el
conocimien o de los mo i os de c edibilidad su icien es
á
pe suadi les.
Po es o la Sup ema Ve dad no cons i uye nues a elicidad en el
ac o de CREER sino en el ac o de CONOCER, pues o que la pe eccion
de una na u aleza in eligen e es el conocimien o cla o se eno
é
in a inhle de la e dad. Es a e idencia, mas llena de sua idad (llle
cuan a se p ome e el geóme a en sus demos aciones, es lo lue se ha
p ome ido :i la é, ylo lllOse cumple con absolu a pun ualidad. Los
que en los iempos mode nos se jac an de no admi i e dades
e eladas, ciegos po el
idículo
o gullo de su aza n ex a iada,
pod íau
decimos si, cua ulo empeza on
Í,
es udia , conocie on po
demos acion l;l,s p ime as eglas de sus maes os, no que iendo
c ee en e an o, po ejemplo, lue sean cinco en
G amá ica
las
declinaciones de los nomb es. Cualquie a di ía que ales alumnos
01':111incapaces po su indocilidad de ap ende ni los p ime os
udimen os. El c ee es necesa iamen e el p incipio pa :1 salle algo
en cualquie ciencia, sea di ina
ó
humana, acep ando
dócilmen e
du an e cie o pe iodo lo que enseña el P o eso . Po es o se
ha dicho siemp e, (l 1e «son ama gas las aices de la sabidu ía; pe o
de esas aices así nma gns, pues as en ie a bien p epn nda, nacen
con el cul i o he mosas plan as que
ú
su iempo han de da sazonados
u os.
Es an indispensable es e p incipio, que se ap ende mas po
c ee que po el es udio mismo, siquie a enga es e en apoyo como
p emio del abajo.
El
conocimien o his ó ico es m8.8 gene al que el
ilosó ico en oclos los amos del sabe : lo que mejo sabemos nos
lo enseña on p ime amen e los maes os. Son muy pocos los que
esc iben y lan
á
luz ideas y concep os p opios, yes o, no ya en los
p ime os años del es udio, .sino después (le hahe dedicado muchos
más
á
eje ce las espec i as p o esiones y de ence a se en un
.~

39
gabinc e ho as yho as pa a a a de esol e á duos p oblemas y
aumen a el caudal de las obse aciones. Es cie amen e de lamen a
cómo muchos de los que se llaman
sábios
en el mundo, buscando con
cie as ases de no edad pasa po lo quc no son, oman po cosa
co ien e la elación de un iaje o, ycomo dogma, quizá, alguna de
esas pe eg inas eo ías acías de sen ido que el indus ialismo
ex anje o
en ega al u o de unos cuan os aduc o es y á la
codicia de no pocos de nues os edi o es y lib e os pa a i p epa ando
así los ánimos de los jó enes y
de
las gen es sencillas
á
jus i ica
mas a de oda clase de desó denes, y solo cuando se a a de la
e dad po Jesuc is o, p incipio inmu able de odas las e dades, se
acue dan de CInehay eglas de c í ica, yquie en ensayadas pa a e
si la ciencia de Dios es ó
nó
con o me
á
la azón, yadmi ida ó
desecha la segun el esul ado del examen.
No debíamos oma en se io an a al a de sen ido comun como
sob a de sobe bia, si una is e expe iencia no nos dije a con epe idos
hechos has a que e ible ex emo suelen llega las consecuencias de
esa unes a obcecacion. Pues
elué;
¿
no es colmo de necedad exigi de
Dios, nos íe su ocul a ciencia an es que noso os iemos en su palah a?
¿Qué sen i ía el Médico que llamado pa a cu a un en e mo de la
is a, le exigiese es e, an e odo. que le diese e idencia del emedio!
Segu amen e hab ía de p egunia le, po oda con es acion, si, an es
quc los ojos, debía cu n le el ce eb o. A al es ado de insensa ez
han llegado cie os homb es á quienes se pod ía eco da las cu iosas
p uebas de Pi ágo as an es de se admi ido un discípulo
á
sus
lecciones, lo que enía po obje o. segnn aquel ilóso o, pu ga los
ojos del alma,
á
ese a, po supues o, de conside a un c imen el
solo pone en duda alguna de sus sen encias, y di igi le p egun as ó
a gumen os. La é de esos desdichados es la in idelidad; su ciencia,
la igno ancia; su espí i u, la ma e ia; su alo es embla donde
no hay que eme ; no en COSel cie a; yc eyéndose mas pe spicaces
que odos, palpan solo inieblas en lo que es cla o ymani ies o
á
los demás. «Son unos genios neu os, incapaces de concebi un
«concep o se io, (dice un c í ico
con empo áneo,')
y
abo ecen
á
los
«scUJioscomo el mulo al caballo po lue han degene ado de la especie»
40
Sus dos pun os de apoyo son (¿quién lo di ía?) la laqueza del espí i u
humano, incapaz ó poco menos, de conoce e dad alguna, y el no
admi i ni una sola sino po el p opio exámen: es deci , que de la
incapacidad que suponen, nace la inc edulidad, y de la laqueza de
su espí i u' p ocede su o aleza! Ya se sospechaba es e mis e io
desde el siglo diez y sie e en el que empeza on
á
llama se «ESPÍRITUS
FUERTES;»po que un juicioso his o iado de aquella época ad ie e
que ellos sabían muy bienno se les daba ese í ulo sino po i onía. En
cambio el
P.
Magni hace no a que si alguno le p opusie a cau i a
el en endimien o en obsequio de la é, y no hace uso de las eglas
de juzga que la na u aleza nos ha dado, le esponde ía: «que es o
es as o na la
é,
pues es absu do c ee sin usa de la azon que
nos pe suada de que aquel
á
quien c eemos ni nos engaña ni se
engaña. (1)
i
Desg aciada la amilia en donde engan en ada!
La esposa mi a á la idelidad del sag ado inculo como un ano
esc úpulo que ha impues o
á
su sexo la i anía de los homb es; el
hijo se c ee á au o izado pa a sacudi á su an ojo la au o idad
pa e na; el pad e llega á
á
con ence se de que oda la educacion
que debe da á sus hijos es deja ob a
á
las inclinaciones de la
na u aleza, y el ma imonio es a á mejo , con e ido en con a o
empo al, en una especie de a endamien o e ocable
á
olun ad,
como ecien emen e se ha p ocu ado po una ley de di o cio en
cie o país ex anje o. Y en es o ambién admi o la p e ision del
Sal ado , quien, pa a que en los siglos enide os no uésemos
so p endidos, u o muy ce ca de sí modelos de inc edulidad y de
duda, dejándonos en ecue do aquella he mosa sen encia que no se
debe ol ida : «Dichosos los que no ie on y c eye on,» y la excelen e
enseñanza del camino de Emaús.
Necesa io es, po an o, que nues os es udios se desca guen
de composiciones sospechosas; que nues as ideas se eduzcan á una
simplicidad pe ec a; que cuan o mas se eunan en un p incipio
nues as in eligencias, o o, an o se án con o mes en e si; que es
p eciso halla una egla iel,
é
in a iable que jamás se con adiga ni
se mude; y que cuan o mas
UNA
sea ymas segu a, mas ycon menos
.
(1) Lib. de Ca. holic. c edendi égula..
-
=.
i
$'
' ' '
m
41
-abajo conoce emos la e dad in eligible, Así nos dis ingui emos de
los que, po no que e some e su o gullo al sua e yugo de las
e dades e eladas, ni se sabe lo que c een ni lo qne no c een, ni
aun lo que apa en an c ee , no en endiendo lo que niegan ólo que
a i man, y sin emba go, quie en se los doc o es de
la ley.
sin
ene p esen e que, como los desc ibió el ené gico azonado de
Ta so, (1) «abe an es conoe si sun in »aniloquiusn,
'j;
Si Ped o el
Após ol hubiese p edicado un Dios,
y
Pablo el ma e ialismo, y Juan
E angelis a
á
C is o esuci ado, y Ma eo lo con a io, segu o es
{l le
no hab ía hoy c is ianos en el mundo.
Sabido
es
que muchos, eng eídos po
ilus ación
de
o opel,
alegan
(1'18
es
muy
humillan e pa a un homb e de ciencia sac iíloa
su en endimien o { doc inas ence adas
á
eces en mis e ios,
y
que
la enseñanza pública debe limi a se al es udio de las e dades IluÜ
pueda alcanza la azon ;
.Y
8S
bien es aña la excusa,
cuando
á
nadie como
á
ellos había de se menos cos oso ese homenaje, po lo
mismo que siendo consecuen es, no pueden menos de can a con
g :: i ud especial la libe ad de su
azón.
Po ella
y
econociendo
el
bene icio se sien e obligado
á
hace lo así uno de los c o mado cs
mas pelig osos del siclo diez ocho: Mon aenc. « : Cuan ol.lii udos
o
,1 LJ' ()
«nos iene
¡
oh Dios! ues a benignidad po habe ijado nues a
«c eencia en e an agas
é
incie as opiniones,
poniéndola
sob e
In
«solidez de u palab a e e na!»
El h01111)['eqno cul i a las ciencias, debe es a ya acos umb ado
á
mis e ios .Yoscu idades. Toda la na u aleza es un
~IISTERlO,
yen
cada una de sus pa es halla mas que c ee que lo que sabe.
:JlISTERIO,
ybien ocul o es pa a él el camino po donde nos iene el
espí i u;
. IISTERW
es el
ó den
ó
azón
con que se componen los
huesos en el ien e de la mad e. (2) Así igno a las ob as de Dios.
MISTERIO
es asimismo como el pan de cada dia se con ie e en
nues a ca ne yel agua y ino en nues a sang e. ¿Cómo alimen os
an hc e ogéneos se educen
á
una misma sus ancia en nues o
cue po? Si había ya consen ido en igno a odo es o, p epa ado es á,
(1) Epls . 1.' ad Timo .-l.
(2)
Eccles.-cap. 11
=
e so
5.0
11
42
sin duda, pa a sabe igno a el «MISTERIO DE LA CENA,» ydobla su
odilla, ysen i se conmo ido an e es e «ASOMBRO DE AMOR.»
O o mis e io, en e mil, quedaba hecho siemp e el ai e, yapenas
había mo i os pa a sospecha de muchas cualidades que ocul a.
i
De
qué depósi o salen los ien os egula es
é
i egula es,
y
donde
empiezan las co ien es del Océano? Nada de es o pene aba el
homb e; acos umb ado es aba á endi su azon bajo el peso de
es as inieblas; y, sin emba go, c eía. ¿Y ha de hacé sele an
du o inclina e e en emen e, su cabeza an e el A ca san a de los
mis e ios di inos? ¿Cómo pod íamos aspi a
á
en ende los caminos
del Al ísimo ni mi a de en e el elámpago de su cla idad? Las
llamadas oscu idades en la eligion son como un dulce sueño en el
espí i u abajado. Po eso l» e dade a Mad e an icipa sus igilias
pa a obse a la p ime a mañana de nues a azon,
y
e i a que
desde el p incipio se ex a íe, yhace que salude
á
su C iado
con las p imicias de la luz nue a, pa a que el p ime uso del
en endimien o sea la no icia de Dios, yel p ime paso de la olun ad
sea el amo de su sobe anía. Así ysolo así se me ece del Dios de la
e dad que nos gua de como la pupila del ojo, p o eja
á
la sociedad
bajo la somb a de sus alas,
y
bendiga ,la enseñanza
y
la amilia,
ecundos manan iales de donde sale ~l o en es la p ospe idad óla
uina de los pueblos.
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d
49
« ulga es, y el
ánsia
de ag ada y ob ene los aplausos de las
.:pe sonas que daban el ono
á
cie a es imacion, y que no concedían
«sino
á
quien enseñase
á
sacudi el yugo de oda dependencia, e a
•.lo que le había exci ado áob a así.» Igualmen e edi ican es, en el
segundo ejemplo, ue on las úl imas palab as de Toussain , el au o
del lib o de
«
las cos umb es» que an o daño hizo en las amilias,
elajando los ínculos de la au o idad pa e na. Dispues o
á
ecibi
en su pecho al Dios de la Ve dad,
y
an e es a Mages ad Augus a,
odeado de oda su amilia y amigos de con ianza que había llamado
pa a acompaña le en los úl imos momen os, hizo ace ca á su hijo, y
le habló así: «Ven hijo mío,
y
escucha mis úl imas palab as. Voy
á
~compa ece en el ibunal de Dios
á
quien he o endido mucho con
«mis pe niciosas doc inas, y necesi o implo a su mise ico dia. Te
«he escandalizado con mis máximas de impiedad; es ás en una edad
«en que es geande la inclinacion á desp ecia con el a u dimien o las
«lecciones de la sabidu ía, y no quie o ol ides la a día que en es os
<momen os e doy, Pongo po es igo al Dios que oy
á
ecibi , de que
«nunca e é po con encimien o, sino po espe os humanos, po
« anidad y po da gus o á pe sonas de posición. Pe dóname.» (1)
El
úl imo ejempla es de es os iempos: del año 1853: F ancisco
A ago. Minis o de la República F ancesa, nues a amada ju en ud
puede encon a en el in de su ida una enseñanza ecunda y
dolo osa. Físico, as ónomo, esc i o , o ado no able
y
gl'an polí ico,
é anle
amilia es odos los amos de las ciencias espe imen ales, y
sabía enseñadas con una acilidad, lucidez y elegancia incompa ables.
Sin emba go; con an as a ins uccion , con an os y an jus os
lau eles, F ancisco A ago no conocía al Hacedo de aquel sol
y
de
aquellas es ellas cuyos gi os y p opiedades le habían qui ado an as
noches de sueño. El Fi mamen o había sido pa a el un lib o ce ado,
y en su pecho no había sen ido una sola
palpi ación
de amo pa a
el Seño que ha pues o la Tie a po escabel de sus plan as. Oigamos
aho a su úl ima espues a
á
un amigo leal que le exho aba con el
mayo ca iño
á
que pensase en Dios una ez sola, ya que" su
ida es aba p óxima
á
ex ingui se. «Bien
sabéis,
(le con es ó) que
(1) Memo ias (lel Rey de P usia.c=T'om. 5.
pág.
78.
13

50
«educado como uí en medio del o bellino de nues a e olucion,
«no he ecibido ins ucción alguna eligiosa; no conozco nada,
«absolu amen e nada de los dogmas de la e elacion, y muchas eces
«hab éis podido obse a el es udiado a i icio con que siemp e he
<esqui ado oda cues ion eligiosa ..... El p oblema de lo in ini o y
«del po eni es un emendo p oblema, bien lo eo: su p o undidad
«me espan a: oe al a alo pa a mi ado de en e, y c eo que
«mí espí i u se pe de ía nau agando en un ma sin o illas .....
«Me abandono, pues, con inmenso dolo á mí igno ancia ..... »(1)
Ved aquí la e gonzosa de o a y la desespe acion humillan e de
odo aquel que, iando en sus p opias luces, p escinde del p incipio
inmu able de e dad en clue se apoya la ciencia, iniendo
á
e mina
en nn inmenso in o unio homb es de alen o supe io que debie an
habe sido una legí ima glo ia; y eamos
ambién
en los dos p ime os
casos como en un ins an e sup emo en que el homb e busca oda ía el
ampa o de esa e dad cla ísima po el conocimien o cle sí
mismo,
lloga
:í.
conoce la al in,
J'
le ehabili a,
y.....
le sal a!
(l)
Ci i a Ca ól íca Segunda sé ie. Tom. 5. pág. M:j y G:lI.
j
51
.
:,
Es necesa io ene muy p esen e que hay e dades y hay e o es
que son
á
un iempo eligiosos y polí icos, po que la eligión y la
Sociedad ienen un mismo p incipio que es Dios, y un mismo
é mino, que es el homb e. De aquí que un e o undamen al en
Religion lo sea
ambién
en polí ica y ice e sa po ecip ocidad
ineludible. Si se a a de un e o , po ejemplo, que ienda mas ó
menos di ec amen e
á
des ui el pode óau o idad en la sociedad
eligiosa, debe á se conside ado como a cn a o io
ambién
al pode
yau o idad de la sociedad polí ica, po que oda au o idad emana
de Dios, p incipio e e no del o den ypode gene al de los se es
in eligen es. En saliendo de aquí, no se en mas que olun ades
a bi a ias yel impe io deg adan e de la ue za: homb es que
a asallan insolen emen e á o os homb es: escla os i anos: cs
<' .;
que oda buena sociedad es o den, y el
ó den
es el bien, y
81
hien es
la e dad, y la Ve da l p ime a es Dios sin el cual no puede unda se
edi icio social, á no se que se p e enda sob e la nada ósob e base
uinosa
é
insegu a. Po ' eso losGohie nos, cualquie a que sea su
denominacion, pues que ninguna o ma ha sido exp esamen e
e elada, no pueden ol ida es e p incipio inmu able que ya les
ad ie e el Lib o de la Sabidu ía (1) po el ca go que ienen de
di igi á los pueblos; y po eso, sin duda, en Julio úl imo, al
e mina en el Cong eso los deba es sob e el p oyec o de oon es acion
al Discu so de la Co ona, decla aba el ac ual P esiden e del Consejo,
explicando cie as palab as del Minis o de Fomen o: «que la luch a
«hoy es á en e el a cismo yel c is ianismo, en e la a
son
y
(1) Cap. 6.0 e s, 2~ y 23.
l
52
«la eoelacion; exp esando, po úl imo, en sen i de espe ables
a adis as, que «la única
eliqion
que queda á ála pos e es el
Ca oiicismo .»
No es posible pe manece indi e en e el Je e de un Es ado
á
lo
(1
ue esas palab as signi ican. En e ec o; con la
e dad
inmu able,
que es el Ca olicismo, sabe que su au o idad es á a i mada en el
o igen di ino, econociendo, en su i ud, que la po es ad que eje ce,
eciba el nomb e que quie a, es po la ,g acia de Dios: sabe que
odas las elaciones necesa ias cuyo conj un o o ma las e dades
sociales, en an o son du ables en cuan o subsis a in luyendo
á
su
en e la Ve dad sup ema: y no puede igno a que el p ime anillo
de los debe es y de los de echos debe es a suje o al ono mismo de .
Dios que o ma la dicha de las naciones en la anquilidad y en la
jus icia, Es p eciso deci lo hoy muy al o: los pueblos no es an
des inados
á
pe manece en el le a go de la indi e encia, y necesi an
an e odo doc inas ijas, pues han sido o mados pa a la e dad, que
es su ida, sino han de queda abandonados
á
sí mismos sin p o eccion
y sin guía como aquellos o os ya pe didos sin espe anza de emedio,
en cuy en ada ie on los an iguos es a amosa insc ipcion:
«los
Dioses han huido
.i
Ennoblecida asi In au o idad po su o igen, adquie e á nues os
ojos un
ca ác e
sag ado
é
in iolable que asegu a mejo el espe o
yla obediencia sin que se sien a humillada la
azon ,
ye i a
con mas e icacia las u bulencias que in oducen el deso den y
p epa an con demasiada ecuencia el camino
á
la odiosa se idumb e.
Fo alecidas las leyes como eglas de conciencia, obligan an e Dios
10
mismo (lue an e los homb es, pues o que han de p opone se el
bien comun, ado nas de que en añan una nocion supe io ; yga an ido
el cumplimien o de las obligaciones de p ime a impo ancia po la
san idad
del ju amen o que es da en p enda de nues a e acidad la
e acidad del mismo Dios, (ga an ía que sa is ace in ini amen e mas
que el
PRmmTER POR NUESTRO HONOR,
'á mul a de nue o cuño que
solo oma su ue za del homb e como al, yp0 lo an o, no puede
o ece ga an ía bas an e po sí pa a que le c eamos.) cabe espe a
se a iance la es abilidad de las ins i uciones, la p obidad en odas las
,
53
clases,
In
buena é, el amo al abajo,
y
la anquilidad del ó den ;
que odo es o os, en suma, la e dade a libe ad de un pueblo.
Rindamos en es a pa e, una ez mas, ibu o de g a i ud á
In,
Ve dad Sup ema,
y
admi emos como en pocas palab as de
luz
nos
ha e elado pa a el gobie no de un Es ado lo que no podía descub i
nues o en endimien o sino
á
cos a de g andes es ue zos yde
in e minables expe iencias.
Oid
las que di igía el
A..pós ol
de las
gen es al pueblo- ey, que
dió
leyes al mundo: «Todo
homb e es á
«suje o á las po es ades supe io es, po que no hay po es ad que no
« enga de Dios, yDios es quien ha es ablecido las que hay en el
«mundo. Po an o es necesa io que
es éis
some idos, no solo pOI'
.« emo del cas igo, sino po obligación de conciencia. Pagad, pues,
él
« odos lo que se les debe: al que ibu o, ibu o; al que impues o,
«impues o; al qne emo , emo ; al qne hon a, hon a.» (1)
Todo lo con a io puede espem se pa a
un
pueblo si se deja
en a en el al a eismo ,
Ó
mejo aun, al pan cisino ilosó ico que ya
sabemos es la misma negacion de Dios bajo dis in as o mas. Xo
habiendo mas Dios que el
homb e,
segun es a «nue a ciencia,» y
has a doando el e dade o sen ido de las an epe idas
y
manoseadas
palab as pe j'ec ibilulad
y
jJ)'o!J1"eso, el pan cismo se bas a
y
se sob a
pa a
llega
á
un
es ado de pe eccion nada menos que
di ino.
De
mano maes a es el e a o que de el hace un no able publicis a qne
se ha dis inguido en nues os días
pM
su amo á la ju en ud.
~POl'
«inedia ele la discusion (dice) ha de llega la azon
á
posee la e dad
«de odas las cosas. Po medio de la libe ad absolu a ha de llega
ú
.: ompe los enos eligiosos sociales ypolí icos
que
hoy le
op imen .
«Si, pues, la azon es independien e
y
sobe ana con de echo á
«discu ido ollo, ninguna obligacion iene de suje a se
á
las enseñanzas
«de la é: es á domas oda eligión, ydebe pe seguí sola como
á
«enemigo mo al del p og eso humano; ysi po medio de la
«absolu a libe ad ha de llega
á
ompe los enos que coa an su
«pe ec ibilidad,
después
de habe condenado oda especie de eligion ,
«es menes e que condene oda especie de au o idad yde gobie no. Mas
«como, sup imida la au o idad polí ica, oda ía queda ía en
pié
la
(1) Epís .
á
los Roinauos. XIII-1-5
y
7,-
14
54
<au o idad domés ica, el pnn eismo ompe
ambién
es e eno y
«disuel e la amilia; yno siendo necesa ia la amilia, ampoco lo
«es la p opiedad, po lo cual, en a as de la igualdad absolu a, hay
~que p oclama el comunismo. Es e es el pan eismo, que ha
«encon ado apologis as en los on os yen los especulado es. En
«nomb e de la sobe anía de la azón, se p opone unda sociedades
<sin Dios, sin cul o, sin gohie no, sin amilia, sin p opiedad. En
«nomb e de los lemas que no os son desconocidos, aspi a
á
unda
«Es ados en que el débil se ía, sin emedio, íc ima inde ensa d61
«mas ue e;
y
si alguna ni elacion llega a
á
consegui se, se ía la
«que eina en los sepulc os.»
A e o iza semejan e doc ina,
iBO
es e dad? Pues los Gobie nos
bien pe suadidos es án de que ella es, p incipalmen e en es os iempos,
su mas emible enemigo. yque solo
á
su p opaganda se debe esa
con inua ala ma en que la
p e isión
de los pode es públicos ya no·
sabe que medidas adop a pa a lib a
á
las naciones de la uina yde
la desolacion. Y el mo i o de es e emo es e iden e. Desde el
momen o en que la azon se enca ga sola de gobe na al mundo, el
in e és indi idual, manan ial inago able de odios
y
disco dias,
y
la
eo ía de independencia, ca a sang ien a de op eso as iolencias,
end án á se el único ínculo social. Todos que án manda , ynadie
obedece , dispu ándose abiosamen e el pode unos á o os, aunque
pa a ello haya que co ompe el hono
y
la idelidad de los ejé ci os;
y
el Es ado, hecho pedazos, sucumbi á
á
las iun an es bande ías, si los
homb es, deg adándose poco
á
poco, yp epa ados al in pn. a sopo a lo
odo, (pues que son insos enibles las cons i uciones undadas sob e
elaciones a bi a ias nada con o mes con la na u aleza de los se es,)
no se p ecipi asen po sí mismos, a ojándose olun a iamen e
á
los
pies del despo ismo: que es da o de obse acion cons an e habe se
p epa ado siemp e en la ana quía los elemen os de la ignominiosa
se idumb e.
Rousseau pe cibió bien cla amen e es as consecuencias, cuando
esc ibió en su Emilio (1) :«que el homb e sin Dios se quie e hace cen o
«de odas las cosas, mien as que el bueno mide su adio, yse man iene
(1) 'I'om, 3.
pág.
118.

í
.' I
55
«en la ci cun e encia, espe ando el cen o, que no es el, ylos
«c culos
concén icos, que son las c ia u as: y así, en un pueblo
«semejan e, el mal ado es siemp e un sábio, y el bueno un insensa o
,»
Ni necesi ábamos que Vol ai e dije a en su homilía sob e el a eismo,
.:que si el mundo hubie a de se gobe nado po a eos, se ía lo mismo
«que es a bajo el impe io inmedia o de los demonios ( ex ual); de
«: e¡
uellos
se es in e nales que se nos pin an enca nizados con a sus
« lc imas;»
po que los ensayos que se han hecho, bas an pa a
con encemos.
Y
es qne
á
medida que la e dad desapa ece de un
pueblo, es e se debili a poco á pace, y llega al in un momen o en
que es necesa io de oda necesidad
Ó
que odo pe ezca, óque odo se
enue e. Es a es la azon po qué Maquia elo , ~ quien no se end á
po aná ico ni po espí i u débil, condena, sin de ene se, á la
exec ación uni e sal
á
los que, que iendo des ui la e dad en la
Religion, as o nan la sociedad; y no duda llama los
homb es
in ames, de es ables, disipo.do es de einos como de
epublicas,
enemiqos de la i ud, de las le as
y
de odas las a es que
hon an al géne o humano
y
con ibuyen
á
su p ospe idad,
(1) En
o a pa e había esc i o «que si la adhesion al cul o di ino es la g andeza
«de un Es ado, el desp ecio de la e dad eligiosa es la causa mas
«posi i a de su decadencia.» Todo p es a jus o ibu o
á
la e dad;
y
odo nos ad ie e que, siendo el p ime bien de las naciones, debe se
ambién
el p e e en e obje o de la
a ención
de los que las gobie nan.
Po consecuencia: no es bas an e econoce la como auxilia , y da la,
en cie o modo, po a o lo que iene de echo á exigi como
sobe ana, haciendo de ella uno de an os apoyos del edi icio social,
cuando debe se conside ada como su sólido cimien o: nó: nacida pa a
eina , cualquie a o o pues o que el p ime o, no es el suyo, oda
ez que las solas combinaciones del en endimien o humano son po sí
insu icien es pa a o ma y conse a los pueblos.
P opio es pues de las po es ades empo ales p o ege el p incipio
inmu able de e dad, y ela
á
las pue as del san ua io de endiendo
(1) Sono in ami
é
de os ábili gli uomini des uc o i delle Rel giou , diasip •• o i do egni o delle
epublícbe inimici dello e
ú,
dello lé e e e d' ogni al al a a e ehe a echi u ili á, hono e
i
alla
humana
gene auíone,
=
Maellia .-Lib o
1,0
de Disco aí.
l
56
ese sag ado eso o con la ue za ma e ial de que disponen. Es o;
además
de un debe , es en p opio bene icio. Jesuc is o, que no ino
al mundo
á
ompe ce os ni co onas, ni á mezcla se pa a nada en
10
que solo sea de los homb es, no obs an e se su Dueño ysu Seño ,
es ableció el pode espi i ual con comple a independencia en i ud
de la omnímoda po es ad que se le había dado en el Cielo yen la
Tie a, yde El son legí imos embajado es los Obispos (1) que o man
el Cue po Docen e
á
cu.yo ca go es á el magis e io sup emo que
discie na la palah a de Dios, que la exponga, yque con a eglo á
ella decida y e mine las cues iones .Yp oponga las eglas que odos,
pas o es y ebaños, maes os .Y discípulos deben segui , es os en
c ee dócilmen e, aquellos en enseña . Al en e de ese Magis e io
augus o es á la pied a angula , el undamen o inconmo ible de ese
g andioso edi icio :í que llamamos «Iglesia Ca ólica» ó «Iglesia de la
Ve dad uni e sal,» que es en e amen e lo mismo. Y ese Macis e io
. ü
de la Iglesia ydel suceso de Ped o debe se
l~FALIBLE,
á di e encia
del de los ibunales de las ciencias,
pOi'
dos í ulos jus ísimos, aun
sin habla de la explíci a p omesa hecha po
Sil
Fundado : in alible
po se di ina la au o idad que eje ce;
é
in alible ambién, po se
es e el medio único de au o iza sus decisiones yes ablece la unidad
de la doc ina, necesa ia pa a llena los designios de Dios. Sin mas
(l11e consul a la sana l'RZOn, conoce emos que en ano hab ía
con iado el Seño ála au o idad de su Iglesia el sag ado depósi o de
las e dades san as si es a pudie a al e adas
y
sus i ui á ellas el
e o ; ni e a posible concebi de al mane a qlle el einado de la
e dad hubie a de se , como es, igualmen e pe du able que el de su
E e no Au o . El Magis e io di ino
é
in alible ni es, ni debe, ni puede
se
á bi o
de las e dades que p opone ydecla a su indiscu ible
au o idad. Ceñido pu amen e ádisce ni yexpone lns e dades
e eladas, no puede ab oga , de oga ,
añadi ,
qui a , cede¡', ni
con a a sob e el ene ando depósi o que le es á encomendado. Y ed
aquí el undamen o de esa llamada in ole ancia qne an injus a co no
neciamen e ac iminnn
á
la Sup ema Au o idad isible del Ca olicismo
algunos h0l111)l'eS an abundan es de lengua C01110 al os de seso y
(1) «P o Ch is o Iega ione úngimll .=2.~
á
los
COl·ill ios-5-20.
57
buen sen ido.
i
Como si el deposi a io no ue a mas pe ec o
é
in achable cuan o mas in ole an e sea con los enemigos del depósi o!
Con ese Magis e io in alible, con ese in iolable depósi o de
las e dades que sal an, la SEDE DEL PESCADOR es á un mismo
iempo el i mísimo apoyo de la ciencia,
y
la pa e nal de ensa de los
pueblos. Ved, sinó, cual es el mecanismo di ino de la libe ad del
homb e, de es e
sé
que se o ma acá abajo pa a el Cielo. Las
ins i uciones descansan sob e las leyes: las leyes sob e las cos umb es:
las cos umb es sob e las conciencias: las conciencias sob e los
debe es: los debe es sob e la Au o idad espi i ual que los p esc ibe.
Nues a ci ilizacion ueda sob e el eje de la
INFALIBILIDAD
sin e la.
Qui ad es e p incipio necesa io, y los debe es, las conciencias, las
cos umb es, las leyes, las ins i uciones, odo desapa ece á sucesi a-
men e. La impiedad no sabe que la libe ad sin la
sumision,
la
ciencia
sin la
humildad,
son lo es sepa adas de su allo que se
ma chi an luego en la mano que las co ó, como no sabe que el á bol
de la C uz es el que únicamen e iene la i ud de p oducidas, y de
conse a su a oma. Po eso
á
los Ca ólicos nos es siemp e an
que ido. Noso os c eemos en el p og eso, pe o en el p og eso po la
humildad, no po el loco o gullo del
lib e pensado .
C eemos en el
p og eso de las
luces
po el iun o de la « azon uni e sal» que es
Jesuc is o,
nó
po la independencia de la
azón
indi idual, hunc~ida
en e inieblas po echaza al sol de las in eligencias, cuando podía
se cla ísimo espejo, ecibiendo dócilmen e las luces del que solo puede
dadas, ylas niega á los sobe bios. Así nos lo ecue da con pa icula
ca iño el Augus o Anciano que hoy ocupa aquella SEDE, en la
inol idable ca a que u o la dignacion de di igimos como aman ísimo
Pad e, yde la cual es án omadas las palab as que podeis lee al
p incipio de es e abajo, diciendo además exp esamen e, que
«escuchando sus saludables enseñanzas, y unidos siemp e
á
los
«Suceso es de Ped o los jó enes cuya educacion se nos con ía,
«aumen a án, llenos de sana doc ina, la e dade a glo ia de la
«Iglesia
y
de la Pa ia ..... »
Bien cla amen e indica cuan o acabo de expone , el escudo mismo
de nues a amada Uni e sidad en el que campean es echamen e
15
58
enlazados los glo iosos a ibu os de las dos sobe anías; pues, como la
enseñanza de la ciencia necesi a de e dad, yla e dad es á en Dios,
y
su sag ado depósi o en el Vica io in alible,
y
la debida de ensa en el
pode empo al, es a ín ima union de po es ades es la mejo ga an ía
de que, habiendo «la Sabidu ía edi icado casa pa a sí,» no ha de al a
el dulce impe io de la e dad en e noso os. Po algo-un Concilio
La e anense mandó en Dec e o especial á los Ca ed á icos de lag
Uni e sidades comba i las opiniones que se apa an de la e dad
Ca ólica,
é
ins ui á los alumnos en la ciencia con o me á es a
e dad, p ocu ando deshace los so lsmas, y disponiendo, además, que
ese Dec e o se leyese cada año, in imando su obediencia, al iempo de
ab i se los es udios.
6ó
la índole y p opiedades de los cue pos; y aquí dc las amosas
o mas sus anciales bau izadas con el nomb e de A is o élicas
ydesconocidas has a el siglo onceno en las escuelas, donde
las in oduje on los á abes. Si po que en los cue pos hay una.
po encia ó ue za de ob a jun o con la sus ancia ma e ial de
su composicion, se hubie an con en ado con llama
á
esa ue za
« o ma,»
hab ían dicho lo que no puede nega se, ysolo había que
no a la no edad de la oz, no usada en lo an iguo en , al sen ido.
Pe o lejos de con ene se en una simple abs accion , emplea on en
ella odo lo que hab ía es ado mejo en la obse acion de los
singula es; ylas cualidades en i a i as, las pu as po encias, con
o as mil eo ías del odo inopo unas inunda on los campos de la
Física, in oduje on en ellos la oscu idad, y die on mo i o á los
dic e ios ybu las de los e o mado cs, Po es o hay que ija bien
los concep os. Quien hace pesa odo es e deso den sob e el mé i o
de A is ó eles, poniendo en idículo
á
un homb e que no conoció
ni pudo conoce las equi ocaciones de sus exposi o es; quien
des ie a de la ciencia odo
ó den
in e io , oda causa e icien e,
odo enlace de ines, exponiéndola
á
los ex a íos de es a p osc ipciou
injus a; quien, en ez de emi i
á
la Me a ísica lo que e a suyo,
la niega edondamen e po que el abuso había aido algun pe juicio;
quien así condena sin mi a lo que hace, solo po el p e ex o del
a aso,
y
no calcula la ascendencia de esa conduc a i e lcxi a
ómaliciosa,
¿
conoce la en e medad que ha de cu a ? Pues éase el
enca nizamien o con que se ensang ien an en la Me a ísica. en la
Teología, en la Lógica, en el lenguaje y has a en el nomb e de los
escolás icos, condenando en absolu o odos los mé odos an iguos;
y nó ese bien, como el alaba la an igüedad asus a
á
los mode nos.
y
como odo lo que sea ecu i
á
causas in e nas, econoce
las e icien es y inales, nomb a las ideas uni e sales óabs ac as,
econoce , en in, la au o idad de los p incipios incon as ables
ye iden es, es expone
á
esuci a los iempos de igno ancia
pa a los que se p ecian de ilus ados en es os iempos de luc .
¿Tal manía de juzga debía ni podía deja de¡p oduci ese caos
que emos con asomb o? Des onados como i anos los conocimien os
17

66
abs ac os en que descansa on siemp e la unidad de ideas ylas
elaciones mu uas de las ciencias,
i
no debían de o a se
y
des ui se
odas ellas? Una duda uni e sal, sus i uida al comun sen i ¿no había
de ompe los lazos del en endimien o
y
da pa en e limpia
á
an os
sis emas como homb es! La excesi a a icion al aciocinio ha á
so ls as; pe o la inclinacion desmedida
á
la expe iencia ha á empí icos
y
ado ado es de la ma e ia. Adop ado es e ex emo como emedio
del mal, los. sen idos se ija on a en amen e sob e la ma e ia en oda
la
ex ensión
del uni e so.
¡
Que ocupacion mas ag adable pa a
01
homb e a icionado
á
la in es igacion , que, a mado de ins umen os
donde las a es, es imuladas po la indus ia, ago a on de an emano
sus p imo es, a aca
á
la na u aleza en su ecin o, so p cnde la
,Y
a ancada los sec e os que ocul ó a a amen e du an e an os siglos!
jQne
sa is acción
compa able
á
la de des e a al ai e de su luga ,
maneja ' la elec icidad
á
su cap icho, óaplica con u o
á
los
11S0S de mayo es ue zo un poco de apo que nues os an epasados
eían disipa se en su p esencia!
¡
Que de ecu sos no o ece la
mecánica
con el gi a de una ueda
ó
la elas icidad de un eso e,
a en ajando la ue za de mil b azos!
¡
Que de imp esiones an i as
en la Hid os á ica yla Hid aúlica, si iéndonos de u ilidad ec eo:
~
en la Óp ica y
Dióp ica
manejando la luz á nues o an ojo con
enómenos an es
inc eihlos,
y
conquis ando al dominio do nues a
is a egiones inmensas! ¡Que admi able,
después
de paseamos po
la ex ension inconmensu able del espacio, descende
á
o o nue o
o be desconocido po su pequeñez, pene a con el químico en los
senos de los cue pos, descompone los en sus elemen os y casi
o mal' en ellos nue os se es!
¡
Que ma a illa e
á
las Ma emá icas
acudi
á
su auxilio, o na esul ados, enlaza los con los suyos, y
consigna luego ó mulas de donde han de sali demos aciones
exacusimas sin que la~ desmien a la expe iencia! ¡Que complacencia,
en in, pa a el na u alis a e en las pe i icaciones de las sales que
empieza como
á
ensaya se la ma e ia pa a emon a se luego
á
una
nue a es e a de
acción
mas pode osa, y, con un poco de es ue zo de
la imaginacion , educi
i
una c is alizacion mas pe ec a odo el o den
ac i o del eino ege al! En ose p ecioso es udio, si obse a la
67
sensación
g adual de plan a en plan a,
j'
llega ya á pe cibi
mo imien os ins an áneos que le con i ma en su
imp esión
la
sensi i a y en su o iginal enómeno la clionea muscipula ap isio-
nando insec os, ¿no es a á casi á pun o de c ee , si se deja a as a
po esa
imp esión
na u al, con el aumen o de
ilusión
po
103
soá i os , que el homb e es un mine al c is alizado ó una plan a
mas pe ec a en las combinaciones mil de la ma e ia? A is a do
es os po en os innegables que halagan los sen idos en el ameno
alle de an delei ables pe cepciones,
¿
queda á á alguien deseo de
subi
á
los iscos mas á idos de las ciencias abs ac as y sublimes?
Acos umb ados á esa amenidad an g a n,
¿
es a án el
co azón
y el
en endimien o en
disposición
de su i un yugo que, ó no se nomb a
nnnca, ó se nomb a pa a zahe i lo únicamen e?
De aquí p o iene el mi a muchos es as c encias como las
únicas dignas de la
a ención
del homb e; de aquí el desp ecia la
Lógica, Ic a ísica, Mo al, cuan o no sea es e es udio, egla sup ema,
á
su pil ece , de odos los domas; y de consecuencia en consecuencia
se concluye
pOl'
mime como cosa ya an icuada la e dad de los
debe es pa a «con Dios,» que, 6 no le hay,
ó
pa a nada se ocupa de
los homb es; pa a «con noso os
mismos
;» que ha o enemos que
hace con cuida de la salud y p ocma dis u a de lo ma e ialmen e
posi i o;
y pa a con «nues os semejan es ,» cuya sola
elación
ha
de se husca les cuando hagan al a, y se i se unos de o os pa a
lo
q l(~
enga cuen a.
i
Polí icil!
¡
Au o idad! No se hable de ello;
po que, como cada ciudadano iene á se un á omo, po es a ue za
se mide la
po ción
de libe ad y de sobe anía que, unida
ú
o as
po ciones, o ma la ue za comun; y esa ue za comun
Ó
olun ad
genel'al se á la única uen e de las leyes. De igual modo, haciéndose
po el núme o de pa es el peso y combinacion en la na u alezn,
la ue za mo al ha de se el ag egado de muchas,
y
su peso la
causa uni e sal que odo lo egule: en su consecuencia, po el
núme o se compu a la ep esen acion, y po el núme o se decide
de e dades que la ley e e na, la sana azon , la lihe ad- c dad,
y
un o den mo al supe io
á
odos los cálculos, decla aba en o os
iempos de un modo en e amen e dis in o..... Lo decíamos al
68
p incipio, y hemos de epe ido sin emo de equi ocamos: mien as
no se a anque la aiz , y se con inuen elogiando e o es como si
ue an e dades, el mal que lamen amos no se emedia á; y sino
que emos co egimos de es a en e medad epidémica de espí i u
cuyos e ibles e ec os empiezan ya á oca se, y sigue c eciendo y
p og esando,
«
los homb es de mañana paga án muy ca as las
ole ancias de hoy» como acaba de esc ibi el sábio P elado de
Valencia, y la P o idencia co egi á
á
los homb es po la
e olución
misma que nazca de su jus icia, pa a que, óse indique la e dad,
ó se disuel a el mundo.
Lejos, muy lejos de noso os el condena ni uno solo de los
adelan os y descub imien os mode nos, y muchísimo menos no es ima
esas p eciosas ciencias cuyo legí imo es udio pe ecciona al homb e
que sabe busca en ellas la saludable enseñanza de la g'ea i ud y de la
obediencia de los se es. Fomén ense, y con c ecien e es ímulo, las
ciencias expe imen ales, pe o sin sacadas de su es e a, pa a que no
se des uyan las demás, y sin desp ecia los e dade os p og esos de
cada una en pa icula , nunca p esumiendo que nada nos queda po
sabe po que conozcamos un poco los sec e os de la na u aleza. ¿Qué
uso mas noble podemos hace de nues a azon de que an o nos
en anecemos, y de es a in eligencia que es nues o mas he moso
p i ilegio, que e nplea la en conoce esos sec e os, pe o conoce
ambién
y sen i p o undamen e las g andes e dades mo ales y
eligiosas que en enan pode osamen e al e o , llenan el alma de
sen imien os gene osos, y, o eciendo á la desg acia ca iñosos
consuelos, no ienen mas obje o que hacemos mejo es pa a que
seamos mas elices? «Usa de los sen idos, de In
azón
y de la libe ad
que Dios nos
dió,
(esc ibe un buen pensado ) pa a egis a cuan o
gua dan la ie a en su cen o, el mal' en sus abismos, el ai e en sus
espacios, en su lucien e bó eda los Cielos: a ana se po descub i las
ue zas ocul as de la na u aleza pa a la sa is accion de nues as
necesidades, y pe eccionamien o de nues o se : es udia al homb e
pa a conoce su o ganismo,
y
po medio de es e conocimien o
conse a le la salud, ac ecen a le las ue zas, ócu a le en sus
en e medades, es os y o os análogos son los obje os de las ciencias
,
'-
69
na u ales, que deben se cul i adas con asiduidad
y
con cons ancia.
Esa es la olun ad del Hacedo Sup emo que c ió odas las cosas
pa a pone las bajo los pies de su p i ilegiada c ia u a.
(J )
Las ciencias jamás ha án gue a
Ú
oposicion al Dios de la e dad.
Uno de los sabios mas ilus es de nues o siglo decía
á
sus compañe os:
«cul i ad con a do las ciencias abs ac as las ciencias na u ales:
«analizad la ma e ia: e elad
á
nues os ojos las ma a illas de la
«na u aleza. En ez de que me ala men ales in es igaciones,
yo
«mismo las p o oca é
y
las alen a é con mis es ue zos. Lo que
«únicamen e os pido, es, que os guíe aquel cando , aquella buena
é
«que allanan los caminos pa a encon a la e dad. Es amos en
«una época ex ao dina ia en que de o a
á
los espí i us una
« eb il ac i idad. El homb e ha medido los cielos
y
sondeado las
«p o undidades del abismo: ha consul ado á los es os de monumen os
«an iguos,
haciéndoles
con a la his o ia de gene aciones qno
«due men, siglos
há,
sepul adas en el pol o del sepulc o: ha isi ado
«las cimas de los mon es mas esca pados, ylos desie os ab asados
«po el uego opical, ylas á idas peñas que odean los hielos de
«los polos: ha in e ogado al álgeb a, ago ado los ecu sos del
«análisis,
y
exigido
á
una ó mula que le e ele la p op8gacion de
«las ib aciones insensibles de las úl imas pa ículas de la ma e ia,
«y .....
ha llegado
á
ci a an e el ibunal de su azon
al mismo
«Dios
á
quien le debe el se ! De an os a anes, de an os iajes
y
~< a igas, de an as in es igaciones a e idas,
1,
ha esul ado po -
« en u a alguna
con adicción
en la e dad, algun e o consignado
«en el depósi o de la Re elación ó en nues os Lib os sag ados~»
y
el ilus e
ma emá ico después
de p oba que
ná,
e mina con
.i
us o o gullo yhaciendo ala de delan e de odo el mundo: «80y
ca ólico como lo ue on los homb es (IUO
más
se dis inguie on en la
ciencia, como lo son conmigo mis ca iñosos amigos el c eado de la
o is alog a ía, el in en o de la quinina
y
del es e escopio, el
céleb e
na egan e que conduce la «U ania,» yel inmo al descnb ido de
la elec icidad
diná nica.»
(2) «Yo lo a i mo con
(~I,
(dice
ú
su ez
(1) «O nnia subjecis i sub pédibns ejus.~=Sahno
a.
(2) Ba on de Caucby.-Su les o d es eligieux pág. 3 Y siguien es.
18
l
70
«su discípulo y amigo el eminen e
Moignó.)
y
con mas ene gía que
«él, ycon mas conocimien o de causa que él, po que
há
cua en a.
«años que po debe y po ocacion es oy leyendo odo lo que se
« e ie e di ec a
é
indi ec amen e
á
la gl'an cues ion de la a monía
«en e la ciencia y la
é.
He es udiado
más
que odos los c8.mpeones
«del lib e pensamien o, y mí
é
en la e dad inmu able ha
«pe manecido in ac a.»
Es a VERDAD IN.MUTABLE que an o es iman los
sáhios
la
compa a con mucha g acia un na u alis a español
á
un enamo ado
que,
ó
bien p uebe la pluma, ó esc iba sob e la a ena,
ó
se en e enga
en la co eza de un
á bol,
como que no sabe más que el nomb e de la
pe sona que abso be sus pensamien os;» Y es exac o. Ocupada, pOI'
.leci lo así, la Di ina Omnipo encia en peepa ae al homb e pa a un
des ino de dicha ine able en el seno mismo de su Snbidu ía in ini a,
hicía en a es a idea en la
c eación: esc ibía
en sus ma a illas el
nomb e de
SLI
amado, espa cía po odas pa es es igios de ese
amo imponde able; y la na u aleza, mi ada bajo es e aspec o puede
conside a se como un obsequio con inuo y un desahogo incesan e
de su inmensa ca -idad pa a noso os. Si e lexionamos un ins an e
sob e el enómeno que o ece odos los
años
á
nues a obse acion en
un insec o, (en la o ugu.)
¿
quién no
é
en ella, en uel a bajo sus
capas, desp endiéndose sucesi nmcn e de ellas, subiendo como po
o os an os g ados ásu úl ima pe eccion, una imágen sensible
de la e dad inmu able exis en e en el homb e , acomodada
ñ.
su debilidad, conduciéndole po as o maciones necesa ias
á
la
posesión
de nue as e dades an es desconocidas pa a el, has a
o ma con su mismo Celado una sociedad inacabable? Mi ad: el
ce eb o, la médula espinal, el co azon , los ó ganos esenciales, no
en an en el
núme o
de aquellas pa es qne se desp enden; y
la a.
c isáiid a,
J
ma iposa, en odos es ados o ece cosas undamen ales
de su
sé .
Así el homb e
á
pe eccionando su
sé
acional: c ece en
i ud yen ciencia: aumen a: sube: mas sin pe de un pun o del
gl'n.do in e io esencial
á
que pe enecía.
El Au o de la na u aleza designó los ines de cada. ngen e,
dándole
con al'eegla
á
ellos su p incipio de ob a ,
y
adap ando al

71
desa ollo de es e p incipio la o ganizacion , la es uc u a y las
demas p opiedades, pa a que así quedasen bajo la inspeccion de los
sen idos los enómenos ymo imien os ex e io es en que se ab e
as ísimo eampo á la obse ación y á la expe iencia. Pe o quiso
ese a se el conocimien o de las uen es de oda la ac i idad del
uni e so, y po eso puso co o á nues a cu iosidad, y ijó los
lími es de nues os sen idos, poniendo en luga de pe cepciones el
sen imien o ín imo de unas ideas cuya exis encia es lo único que
podemos conoce , y cuya esencia in en a emos en ano a e igua .
El homb e debe obse a , debe expe imen a , debe a e igua con
odo cuidado los enómenos na u ales: esa es la ley del abajo, que,
si es pena, es ambién, al mismo iempo; magní ico p i ilegio; pe o ha
de aco da se siemp e de que sob e es a acul ad hay o a supe io ; y
de que, si el homb e ha de i i de pan, es deci , del legí imo p oduc o
de su labo iosidad, no ha de se de pan solamen e, sino «de oda
e dad que p ocede de la boca de Dios.» Habiendo cumplido los
debe es de obse ado , ha de p es a sus oidos á la- oz de la
azón;
ha de econoce al Au o de la ob a que acaba de examina ; ha de
e un enlace de ines in en ados y o denados mu uamen e po ese
p ime Maes o; ha de con esa que hay p incipios in e nos á quienes
se e ie e y ienen po ins umen o el mecanismo: ha de econoce
un plan que sigue y que ejecu a, pe o que la ma e ia po sí es
incapaz de causa ; debe, en in, admi i unas leyes que in es iga
la expe iencia y que en ano p e ende á con undi la imaginacion.
Ese es el sábio. Po
10
an o, educi á la sola obse acion odos
los conocimien os humanos; abso be en las a ibuciones de un
buen ísico las de un me a ísico; some e
á
los sen idos la azon;
a ibui
á
la ma e ia la o macion del uni e so; e undi en ella los
ines, la ac i idad, los planes que obse amos con admi ación en
odas y cada una de sus pa es, es ob a i acionalmen e, es insul a
á
la azon humana, es hace la enemiga de sí misma, es ab i la
pue a
á
odos los ho o es de la impiedad y del ma e ialismo. Los
abusos jamás pod án au o iza la p osc ipcion de una e dad, ni los
sis emas pod án nunca anula las p ime as e dades g abadas en
nues a alma. Y si el a omismo , el maquinismo yma e ialismo
•
72
engalanados con los descub imien os, he moseados con los p imo es
delbu il, y amenizados, como odo sis ema, con los colo es de la
poesía, o man ese apa a o de seducción que debía p oduci el
as o no uni e sal que deplo amos, mucho mayo es po es o la
obligacicn de p ocu a lib a de él
á
la inexpe a ju en ud que,
es imulada po la noble ambicion de sabe , no me ece e se sume gida
en el abismo que ales e o es la p epa an.
Después
de odo, de nada ha se ido
á
los enemigos de la e dad
su loco empeño en oscu ece la y des uida. consiguiendo solamen e
que b ille más y más al cae en el idículo sus declamaciones. Los
impíos ol e ianos se eían g andemen e de Moisés po que, al
e e i los días genesíacos, pone la c eacion de la luz en el p ime o,
yla del sol y demás as os en el cua o; y decían con su habi ual
sa casmo: «que j Iois8s no supo
10
que esc ibía, pues puso la luz que
« iene de los as os, an es que los as os de donde emana la luz.»
C eye on deci así una g acia y hace un a gumen o con unden e
con a la e dad-del Génesis, y no dije on sino u na sandez de que
hoy se ei ía el úl imo niño de la escuela, el cual sabe desde los
p ime os udimen os, que la luz, es deci , el luido lumínico, ha
enido que p ecede necesa iamen e
á
los as os, los cuales no son
mas que conduc o es de esa luz, c eada an es que ellos. La ciencia
geológica ha con i mado plenamen e la his o ia de la c eación y
del dilu io, así co no la geog a ía, la c onología, el es udio de las
an igüedades y las ciencias auxilia es de la His o ia sag ada y
p o ana es an con i mando más y más la e dad de odos
y
cada
uno de los hechos na u ales ysob ena u ales consignados en el
A..n iguo yNue o Tes amen o. Todas las ciencias son hijas del mismo
Dios, en e ellas no ha con adiccion posible. Si alauna ez la
.
L
hubie a en apa iencia con el p incipio inmu able, no po eso los
homb es juiciosos pond ían en duda la e dad de la palab a di ina,
sino que, an p uden es como humildes, culpa ían
á
su p opia
insu iciencia, ymás de una ez ecibi ían po ella el dcsculm seles,
cuando menos lo espe asen, lo mismo que igno aban, y el medio
segu o de deshace lacon eadiccion apa en e que pe u bó un
ins an e su c eencia.
I~
73
Nos impo a en g an mane a no dejamos engaña de pnlah as
yaCÚ1S de sen ido, ó de doc inas insensa as, po
más
que las
encub a un bello nomb e. La e dad es una misma cosa con la
sabidu ía, con la sana azon, con la mo al, y con cuan o ienda
á
p ocu a al homb e el bien sob e la ie a, y como camino de
o o bien in ini amen e ma o , Una alsa ciencia ha ado mecido
á
"
la Eu opa du an e más de un siglo al Y8nO uido de sus sis emas
y
de sus opiniones: y
¿
nó se á ya iempo de despe a noso os
y de juzga
á
la que sin mision ni au o idad ha juzgmlo al
mundo'? O no nos en endemos cuando hablamos de ciencia y de
iloso ía,
ó
es a consis e pa a un pueblo en pensa y discu i bien
ace ca de los di e en es amos de los conocimien os humanos.
Cuan as mas ideas sanas mo ales y sociales, cap:1ces de hace
lo ece la paz, la jus icia y las leyes, haya en una iacion , an o más
lo ece á
en ella la e dad. La ciencia ilus ada, pe o
nó
o gullosa,
es udia las acul ades y las' ope aciones del en endimien o, sin
enseña el g ose o
y
il ma e ialismo; las ma a illas
y
leyes de
la na u aleza, sin blas ema con a su Au o ; la polí ica ysus
combinaciones, sin conmo e los undamen os de la sociedad: yla
mo al
y
sus p incipios, sin nega la
dis inción
que ella es ablece.
Es a es la única digna de se cul i ada po oclos los homb es de
bien; pues «de en endimien o
es
(dice el P íncipe de los ilóso os)
«quien emplea el alen o
ado nándolo
con las e dade as luces y
«o denándolo
pe pé ua nen e
á
la i ud: c18 a~on es quien, ni elando
«po los p incipios su discu so
y
decisiones, cuida más de me ece
«es e hon oso í ulo, que de busca lo: y sabio es quien conside a
«las causas al ísimas y juzga po ellas ec amen e de odo lo
demás (1).
Subi , pues, has a las causas
y
los p incipios de las cosas;
sepa a las luces e dade as de las que solo ienen la apa iencia;
pesa las opiniones ulga es en la balanza de la nzon, y aza
á
las in eligencias la ma cha que deben seglli en la
in es igación
de
la e dad, es o es lo que ha de llama se
iloso ia
en las cosas
in elec uales. Obse a la na u aleza, es udiando los hechos y
Bnómenos, p e i iendo la expe iencia
á
anas eo ías,
y
hnsca
así,
(1l S. Tomás
Q.
45-a . 1.
]9
l
74
no lo que puede se , sino lo que ealmen e es, es a es la e dade a
iloso ía en las ciencias expe imen ales. Segui ielmen e en el
es udio de la his o ia y de las an igüedades aquella c í ica se e a
(~ ilus ada sin se demasiado a e ida, que designa lo e dade o,
cali ica lo e osímil y desecha lo also; saca de los anales de los
pueblos
y
del p o undo conocimien o de los homb es, g andes
y
memo ables lecciones, áes o debe llama se iloso ía en la ciencia
y
en la polí ica, Po úl imo, desen aña los sec e os del
co azón
humano, explica las eglas de las cos umb es, expone con delicada
sagacidad el conj un o, el espí i u y la conco dancia de las leyes, es a
es la
iloso ía
en la mo al y en la ju isp udencia.
Si en la enseñanza se ap eciase solamen e la ins uccion pu a-
men e li e a ia; si solo se a ase de gene aliza conocimien os de
'I
uc es an
ácil
abusa , desp eciando el medio mas pode oso de
o i n ]o ,
y
si no se p ocu ase cl11ela ju en ud se imp egne de sólidas
doc inns de que es única uen e la e dad inde ec ible,
y
que son
po ella el mas i me apo'yo de las cos umb es públicas, las nue as
g0:1C acioncs llega ían áse un e oceso más en el camino del bien,
yln l'cgnnc ncion de Eu opa un imposible. Algunas dcslumb ndo as
opn icncins pod ían inspi a pasaje as espe anzas; pe o señales
incquí ocns
ha ían conoce muy p on o que una languidez mo al se
hnlJía in oducido en el cue po social po el abuso de los mismos
medios que cabalmen e debían da le la ida yla salud. No sin
azon ha dicho un elocuen e o ado , hablando de la g andísima
ascendencia do la buena· ódo la mala enseñanza, que «bajo el
«in lujo de la p ime a, el homb e es mal ado solo po inconsecuencia,
«mien as que hajo la in luencia de la segunda es bueno, en cie o
«mo.lo , solo po casualidad.» No nos en eguemos po an o, ála
indolencia en ma e ia an impo an e ni la mi emos con c iminal
indi e encin .. Se a a. de lo clue más in e esa á las amilias; se a a
de la snl acion misma (le la pa ia. Es p eciso enseña álos jó enes
«qlle el amo lÍ, la e dad ence
á
oda o a
a ección
bas a da yhace
sun e el sac i icio; que es a es la mejo
disposición
pa a la i ud y
pa¡'a el posi i o adelan o en el es udio, po (iue con ella iene luego
el
:l.IU')[,
iÍ.
la jus icia, ála idelidad inqueb an able, ála bondad sin
"
~