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El principio inmutable de la verdad en la enseñanza : Discurso leído en la Universidad de Valladolid en la solemne inauguración de 1884 a 1885 / por el Doctor José Correa y Martranez.

Correa y Martranez, José

Abstract

Título facticio

Full text

LEIDO EN LA Il N 1V j~ R ~ 1 DAD D~ V A 11 A D ~ 1 1]) gN LA SOLEMNE INAUGUllACIOK DEL CURSO ACADEMICO DE 1884 Á 188ó 1_ POR EL DOCTOl< DON .TOS}1~ CORREA y MARTRANEZ, CATEDll.'TICO DE LA FACULTAD DE DEllECIlO. .s. ~/.::(i((~)/~)}&G; ~~~~I&.~(i e VALL. J)() .n.: IMPHENTA DE L. G! HHIDO. Ca1l0 de la Ob a, núme o H. 188L.1. J ..--j. ~-{ -- '(.-: I '~. '. '" -:~. "~'-'-D-'¡.")'--, =-, .-...'....' ..[)..' -, .¡',, • '~! • 0 ". i, U" ~-'" •,.." D!I!!~ I,M R~~ ::}J LEIDO E~ LA UNIV~R~IDAD D~ VA11AD~lID E~ LA SOLE:o. ~E I~AUGUnACl0~ DEL C'CRSO ACADl:~i UCO DE 1884 Á 1885, POl{ EL DOCTOH D()~ .JOS}~ COBREA y MABTHANEZ, CATEDRÁTICO VE LA l:'AC : .TAD DE DERECHO. ~ ~4(~-:-~~~ ~~ ~:~ e VAJ,J,AVOLID: IMPRENTA DE L. GAHRIDO. Calle de la au a, núme o 8. - 1884, HTCA IIÍI~I~ 111~~11I~ lli~11111 ~~IIIIiI~ 11111111 1>0 O O O 2 9 5 1 3 6 I ) ' ZN ~3SN3 l N3 <IVG1I:iAjG j1HVlilWNI OIdIJNI~d 1j «Acos umb udos oso os á busca la ciencia, q uo ha beis de asmí í á los alumnos, en el mismo Dios, uen e de sabidu ía, medin u e su Vica io en la ex a, á. quien Icl mismo encomendó la misiou de enseña á Ia.s gen es, y el mag s e io in alible de la e dad .....•• Ca a del Sumo Pon í ice LeonXIlI á los Ca ed áUcos de la Unice eiüai de Valladolid. =29 de Jul-io de 1878. , e En el p opósi o de cumpli ielmen e el hon oso ydclic~ldo enca go que habéis enido la dignacion de con ia ne, ydispues o siemp e á no ol ida que solo se ha de esc ibi pa a ilus a el en endimien o y da paz al co azon , segun el buen consejo dc un elocuen e o ado ysáhio publicis a, (a eba ado, poco há, de en e noso os po una mue e ins an ánea en es a misma Ciudnd ,")buscaba ema opo uno pa a el Discu so de es e día, cuando cl ecue do del que u imos el g'ns o de oi el año úl imo en igual solemnidad áuno de nues os dis inguidos compañe os, ijó p on o la cleccion. Consignaba aquel en endido P o eso como hecho p incipal ypun o de pa ida «el de qne el espí i u del siglo " ..IX so condensa en el incansahle a an de habla de odo, y de discu i y analizado odo, has a los axiomas y e dades econocidas (le an emano po la ciencia Ó dogma izudas po la é, somc iéudolus le nue o al ma i io de la 2 6 c í ica más esc u ado a,» ó , lo que es lo mismo, nl ibunal de la azono Mas, como no en aba en su plan es udia <si es e mo imien o se halla ó nó con enien emen e di igido) ni has a que pun o pueda p es a bené ico in lujo, ó se i de émo a a al pa a el p og eso cien í ico, y se cansa de deso den y con usión en los es udios, y de p olonga se la la ga noche del io escep icismo ,» sinó que se limi ó á a a de lo que debe se en nues a época la sólida ins uccion de la muje , c eí desde luego que ese hecho culminan e exigía en es e ac o una como con inuacion de aquel abajo, oda ez que las desas osas consecuencias no pueden menos de a ec a di ec amen e á la sociedad é in e esa muy mucho :i los Gobie nos, pe o de un modo especial á la ju en ud cuya enseñanza nos es á enca gada, y con la cual enemos con aída la doble ysag ada deuda de la di eocion y del ca iño. El hecho es exac o: po más que no lo en ienda en el sen ido de que pa a la gene alidad signi ique el ehemen e deseo de una p o unda ilus ación. POI' desg acia, hoy la cues ion es p oduci y ende , sin epa a en la calidad de lo que se p oduce y expende, pues lo esencial es luc a ; y al indus ialismo li e a io, que odos conoéemos, impo a muy poco ó nada el pe u ba los en endimien os y emponzoña las conciencias con al de gana dine o. La mecánica se ha dado, po su pa e, an a p isa pa a in en a medios de ep oduci con apidez y abundancia, cuan o la locuacidad del siglo se la dá en acia palab as que S3 imp iman. De aquí esa p odigiosa mul i plicacion de me cados pa a cuan o se publica: de aquí el p u i o que odo el mundo iene de esc ibi de cuan o se le an oja, y la co espondien e manía de lee y de sabe lo odo: de aquí esa uni e sal impaciencia con que, juzgándose odos ap os pa a cualquie ca go, pOl' di icil que sea, aspi an á sali de su p opia es e a, de epen e, sin condioion alguna, y sin de ene se en medios. La cues ion es en iquece se y domina á los demás. Todo lo que es o no sea, no es sabe . Ved aquí el o igen de las pe u baciones polí icas y sociales que nos aen una e olución cada ein icua o ho as con ese dilu io de sis emas en ma e ias de polí ica yde eduoaoion, capace5 de - m -,,- e m 7 e '--$'n'--' üYw nnTseÓ -.- -n : p mnl s --- -u' '---,-~ -- 7 as o na al mundo en e o. Ved aquí ambién la causa de ese en laq ueoimien o del p incipio de au o idad que (en ace ada ase de un ap eciable esc i o ) hace llo a á la Iglesia he egías, yá los Sobe anos ebeliones sin cuen o. Y es o es na u al: cada homb e c ee ene en su sola azon odo lo que necesi a pa a su espí i u y pa a su cne po, y, po an o, se comp ende 1 . ebeldía con a la au o idad de la Iglesia, que ep ime los ex a íos de. la azón, y con a la au o idad del Es ado, que cas iga los desen enos de la olun ad. Tiempo há, se dijo po el co i eo de los impíos mode nos, que «los pueblos o man las e oluciones, pe o que l( s p epa nn las doc inas.» Es a deola ncion , salida de la hoca de aquel que en su e e no sa casmo mi aba como obje o de lnu-la cuan o hay de mas sag ado pa a el homb e, y con es ada po los ob e os de su escuela cuando, emb iagados con el deli io ené ico del mal, clamaban, sabo eándose en la ejecucion de sus planes: «no ha is o odo lo que ha hecho, pe o ha hecho odo lo que emos,» g allnda después con ca ac e es de sang e en oda Eu opa, no deja ya duda , aun á los mas insensibles, de la impo ancia de p opaga los p incipios del bien a a la anquilidad del mundo. Si los que es án des inados á di igi los en endimien os ydomina la opinion de 11n pueblo son leales á su mision, es imposible qne ese pueblo es é a asallado po In. meu i n, pues los manan iales públicos se án en onces pu os, y las aguas que de ellos co an, lle a án á la ga dis ancia la ida y la ecundidad. Po eso el p ime debe de odo esc i o , y mus oda ía, si cabe, del que enseña en una Cá ed a, es lucha con a el o en e. de as ado de los e o es. Deja se a as a po ellos, es hace un papel an ácil como e gonzoso, clue ni supone ingenio, ni i ud; es desconoce la dignidad de su ocación; es ende coba demen e su ca go; es no sabe que el alen o como la au o idad solo se han dado al homh e pa a el bien gene al, yque es an ilíci o abusa del en endimien o pam co ompe , como del pode pa a op ll11l . El débil Malheshe bes llo ando, cuando ya e a a de, an e el cadalso de Luis XVI la imp uden e p o eccion que había dispensado 8 al au o del «Emilio» yde da Nue a-Eloisa,» y el usu pado de Nápoles implo ando en sus úl imos días la oz de Pio VI pa 'a anquilidad de la nacion que había pe u bado con sus unes as e o mas de enseñanza, pueden se i de ejempla es que no deben pe de de is a los Gobie nos, p incipalmen e en lo que se e ie e á la u gen ísima necesidad de sal a á la ju en ud en e an os escollos, po que en ella hay que busca la espe anza de la egene acion social. Esa edad es la época de las pasiones empes uosas y de los is es nau ágios; pe o ambién lo es de 1<1 anqueza y de los sen imien os gene osos: pe íodo en que, á pesa del ex a ío, mas que como á enemigos de la i ud, debe oonside á seles como á sus inexpe os dese o es. Al e , pues, como la an igua malicia, unida á la sis emá ica dep a acion que en el siglo p esen e asedia á esa ju en ud an es imable, conspi a pa a pe e i á un iempo su co aza n y su in eligencia, conside o un debe el mos a al desnudo alguna de las g andes llagas abie as po el e o en nues a sociedad con empo ánea, y o ece , una ez mas, la única medicina capaz de sanadas, en el <PRINCIPIO INMUTA.BLE DE LA VERDAD» que sal a al homb e, yle guía con luz segu a en el es udio de las ciencias pa a que jamás pie da de is a el in de su u ilidad. Y como quie a que esa medicina, po lo mismo que es la sola e icaz, iene su iendo los p i ilegiados a aq ues del o gullo y la igno ancia, he c eido con enien e eco da en es e modes o abajo lo que es en sí la e dad, indicando sus excelencias yp e oga i as: medios de adqui i su posesion, y adonde se halla: locu a é ing a i ud de sus enemigos: bene icios que p oduce pa a el ecíp oco apoyo de los pode espúblicos en o den á la elicidad de las naciones: como deben omen a se ,; las ciencias pa a pone é mino á los g a ísimos males que ha ocasionado la alsa aplicación de los p incipios en el es udio de las expe imen ales. Con es e ecue do ca iñoso nues os jó enes se exci a án á ama an e odo esa he mosu a siemp e an igua ysiemp e nue a de la Ve dad inmu able, y con ella se o men homb es de ec i ud y de buen juicio que sean ú iles á sí mismos, y puedan se i á la posi i a p ospe idad de nues a Pa ia, pe suadidos de '.,',--:. .. -. 9 que, como decía en uno de sus bellos pensamien os, con la g acia que la e a peculia , Te esa de Jesus, «el enemigo de la e dad es un in eii.: que no sabe ama :» que así aducía aquellas p eciosas palab as de la :Esc i u a: F dciie me lo ibus,» «a poyadme sob e lo es,» es o es: «apoyad mi é sob e ues os bene icios.» Cie amen e, Excmo. Seño , mi p opósi o es ha o mas as o de lo que pe mi en las o dina ias condiciones de un Discu so; pe o he de p ocu a educido á los meno es lími es posibles, escudado con la bene olencia que bondadosamen e me hab éis de concede , y que no sab án nega me mis que idos compañe os, ni las dignísimas Au o idades, ilus es Co po aciones y dis inguida concu encia que ienen á hon a hoy con su p esencia es a solemnidad. Que la ju en ud, á la que especialmen e me di ijo, no a ienda á mi escasísima ciencia, sinó ámi i o in e és po su bien, J' escuche mis leales ad e encias, no como opinion pa icula , que siemp e es débil, sino como eco iel de cuan o pam odo homb e sensa o y de sano co azon ecomiendan las saludables enseñanzas po donde inimos á es e si io inme ecido, yel es ue zo gene oso de esc i o es sin acha que dedica on su pluma y su palab a á la glo ié de la Ve dad, y á la elicidad de sus semejan es. 3 l . 10 ,-,." .' ~ .M 1y;;impo an e se ía al iun o de la e dad pode anunciada con oda la exac i ud y ue za de exp esion que la co esponden; pe o, aunque nelo: ses mas ,que de un modo pu amen e de azon , siemp e se· sen i á ,~~ bienhecho a in luencia, yel ulgo con qne b illa llega á, mas ó menos aun á aquellos que quisie an ocul a se á sus a dien es. ayes. Pod án suble a se con a ella las pasiones deseneadeeadas, pa o conclui án po endi se á su p esencia; y si. con; .ul) l11ube da su ilezas y ecu sos de ingenio log á amos alguna.;' e-zoscu ece momen áneamen e su luz, nunca consegui íamos apn:gai'la ni impedi que se nos mues e po in é alos: así el Sol, pene ando po en e los densos apo es de la ie a, descub e á la is a deslumb ada su disco esplandecien e. Po eso la cansa de la e dad no necesi a pa a su de ensa odeos ni a i icios. Ella misma con ida á su examen yaun lo manda; ysi alguna ez se sien e o endida po el o gullo del necio, jamás se c ee hon ada po los homenajes de una es úpida c edulidad. «Sus discípulos, (decía con opo unidad un o ado céleb e) no son los del Alco án,» y ¿qué es la e dad? Es a nocion, en gene al, conside ada en sí misma (lo sabeis bien) es aquello que exis e, como la men i a es aquello que no exis e; po consecuencia, lo e dade o es cuan o iene exis encia ac ual ó posible, ylo also, odo lo que no exis e ni puede exis i . Es o es sencillísimo. Conside ad á la e dad con elacion á noso os, en cuan o nos es á p esen e y el en endimien o la pe cibe, y eis (pIe consis e en el conocimien o de aquello que exis e: de mane a que si a i mo lo que ealmen e es, yniego lo qne no es, indudablemen e acie o con ella, yen caso con a io ca go en el 7 T , 17 el es udio nos sepa e de la condioion del ulgo; y ¡ cuan os hay que, eniéndose po ingenios b illan es, son un e dade o ulgo en su modo de j llzga , y, sin emba go, hablan magis almen e sob e lo mismo que igno an! No es, cie amen e, el mas igno an e aquel que nada sabe, sino aquel que, sin sabe , c ee sabe , de lo cual p o ienen an as p e ensiones idículas. O o de los p ecipicios que ab e el e o á nues o en endimien o es lap eocupacion, de la cual pod íamos deci que es «b in eligencia obcecada.» Nos dominan con ecuencia de al modo cie as ideas que nos son peculia es, y que llegamos has a á mi a como p opios descub imien os, que, si alguna ez nos ocupamos de o as di e en es, lo hacemos. como dis aidos , y desdeñando de alles que impo a mucho ap ecia . Es a o uscación p oduce nociones impe ec as, o igen na u alísimo de juicios equi ocados. ¿Has a qué pun o puede ex a ia se el en endimien o, sob e odo si ú es a p eocupaoion se une el espí i u de sis ema? Y ¿ ú (1'16 ex emo pod á llega es e ex a ío si que emos que b expe iencia, los monumen os yel aciocinio si an únicamen e á nues as ideas a o i as'? De esa. alucinacion han esul ado an os sueños en polí ica, que debiendo hace la elicidad de un pueblo, no han sido mas (lue su uina, como igualmen e odas esas no elas, que :ya conocemos bien, ace ca de la na u aleza, yse ha in en ado hace pasa po su e dade a his o ia. Una de las p eocupaciones, po ejemplo, mas pelig osas de nues o siglo, es la de pe suadi se que se puede cons i ui un Es ado de la noche á la mañana, como si uese una manu ac u a. Es a cu iosa obse acion , que hace en sus esc i os un juicioso pensado , e a a pe ec amen e lo que ciega al en endimien o la p eocupacion con el espí i u de sis ema, p e endiendo da pa en e de omnipo encia ála imaginacion acalo ada, y sus i ui las leyes y elaciones necesa ias, 'l ue se es ablecen po sí mismas, con las combinaciones a bi a ias del ingenio Ó, quizá, de una ambición desen enada. Cuando, lle ados de eo ías quimé icas, se consien e en as o na , de nada se duda, po que nada so sabe; y (como añade el mismo publicis a,) con ignal acilidad se esc ibe en un pedazo de papel la cons i ucion de una mona quía, que el es ablecimien o de una 5 l 18 dic adu a, óla p oclamacion de una epública. «El a e de desquicia los Es ados, (decía Pascal,) es el medio mas segu o de pe de lo odo;» po que la sociedad es la que menos esis e al aciocinio. Asi cuando odo un pueblo se en eme e á dispu a sob e la mejo o ma de gobie no, se puede con segu idad p onos ica que no conse a á po mucho iempo el suyo, (suponiendo que aun lo enga.) Las sociedades no se hacen po el cap icho de los homb es, sino que ienen que o ma se po el concie o del iempo y de la na u aleza. Ved ahi los esul ados p ác icos de la p eocupacion. Omi o habla aqui de o o pelig o que con ella es á enlazado, y end á si io opo uno al a a del g a ísimo mal que hoy es amos ocando espec o á la p e e encia indebida de de e minadas ciencias, y me de end é un ins an e pa a p e eni á la ju en ud con a los dos que señalan el espi i u de cu iosidad y las pasiones. Siemp e ansioso de sabe , el en endimien o se i i a con los obs áculos que se oponen á su debilidad, y hace es ue zos po ence los; pe o si alguna ez es eliz en consegui lo, en cambio se p ecipi a o as muchas en a sima de la men i a, pues no es dado al homb e goza sob e la ie a de una luz pe ec a, sino mezclada con cie a oscu idad. La in eligencia iene de suyo alguna in empe ancia lo mismo que el co azon, y es p eciso p eca e se con a ella, y con en a se con la imp esion de p uebas con incen es sin desconoce la e dad po que la en uel an aún pequeñas nubes. Es e es p incipio undamen al de odo aciocinio. El· sen imien o del uni e so en e o nos habla . g. de que hay una Sup ema In eligencia; pe o que emos a e igua el como exis e y se combinan en ella pe ecciones que la son esenciales: es deci , que emos pene a lo impene able y diseca con nues a mise able azon ese Se Ine able é In ini o, y el esul ado hn de se necesa iamen e so oca el buen sen ido á ue za de su ilezas, y conclui po apa en a después no c ee en El. Así el homb e que goza anquilamen e de la cla idad del Sol, bendiciendo su bené ico in lujo, si de epen e se empeña en con empla de hi o en hi o su disco de uego, los ojos, demasiado débiles pa a esis i an a luz, le dejan come>ciego, y maldice aquel esplando en el u o de su impo encia, como el desdichado impío que blas ema de , 19 la mages ad di ina cuyo inmenso peso ab uma su anidad idícula y su aSíll1e oso a e imien o. Nube ambién que oscu ece el en endimien o y se pone en e la azón y la e dad, son las pasiones, á cuya unes a in luencia se debe, en p ime é mino, el ac ecen amien o de los dominios del e o . Bas a á mí p opósi o indica la p ime a de odas y que, puede deci se, es su cabeza. Ella hizo cae al abismo sin in la e ce a pa e de las es ellas del i mamen o, con i iendo su indecible elicidad en des en u a e e na, y a ojó al homb e de su en idiable mansión, dos e ándole á es a ie a de espinas en que dominan el dolo yla mue e. gs el o gullo. J1jl o gulloso es el p ime enemigo de si mismo, y iene po enemigos á odos los demás. No es posible imagina nmyo in elicidad. A ibuyéndose de echos (1110 no iene; p e endiendo hono es y ecompensas usu padas, en la suposición alsa (le un mé i o que no exis e, quie e domina los ánimos y manda has a en los pensamien os; mas, aunque abuse de la ue za, nunca pod á consegui que se le econozcan olun a iamen e esos de echos injus os, lo cual le iene en con inua a liccion y en un pe pe uo acío. Po es a pasion maldi a desp eciamos los conocimien os ajenos, la au o idad de los sabios, la leccion de la expe iencia, y p e e imos ex a iamos yendo solos, á segui el camino que nos aza la e dad, po que an e odo es á nues o a an de o mamos una epu ación á odo ance, ydis inguimos de la mul i ud; asi es (lne mo idos po el deseo de la ama mas que po el amo á la e dad, nos apasionamos ácilmen e de elumb an es men i as, con al quC' puedan conducimos á la celeb idad. Asi se explica bien ílllO el o gullo in en e las pa adojas mas absu das, ylas p op:lgne yde ienda con e quedad i educible , p oduciendo el espí i u de sec a y de pa ido que an as eces ha plagado el mundo de disco dias y de dispu as sang ien as, y llenado de sepulc os el campo de los sis emas. P esen ados al descubie o los di e en es escollos en que puede nau aga es a ágil na ecilla de nues o en endimien o en umbo hacia la e dad , eamos como puede conoce la, y si hay un p incipio inmu able que le señale de ini i amen e donde es á. No odas las e dades son de un mismo o den, ni b illan con 20 igual g ado de luz: de aqui la necesidad de admi i »e dades P¡'ÚJ1ei'as y»e dadesée deduccion, Pa a demos a lo exac o de es a clasiñcacion , no anonada emos al homb e, que iendo, con el ma e ialis a, (lile sea una máquina más en el mecanismo uni e sal, ni des ui emos el mundo de la ma e ia, con el idealis a, haciendo de el 1 n cuad o imagina io de enómenos yapa iencias, sino que le conside a emos al cual es, den o del es ado innegable de su p opia na u aleza. Pod á pe ecciona su en endimien o po medio del es udio, In e lexión yla expe iencia, asi .como puede o i ica su cue po con égimen saludable: pe o como el no ha o mado ni uno ni o o, an in posible le es añadi á su alma una acul ad más, como aumen a un ojo á su cabeza. El homb e nace yá con endencias y acul ades análogas á su na u aleza in eligen e, lo mismo que á la co pó ea, acul ades y endencias que se deseu uel cn ype eccionan po medios impe cep- ibles, al menos en g an pa e, á los mas hábiles obse ado es; de donde se sigue, sin é mino de duda, que su en endimien o ha sido c eado pa a conoce la e dad, como sus ojos pa a e la luz: es a es su cons i ucion esencial. Pe o no po eso ha de c ee que puede dispone de aquel como si uese un apa a o cualquie a, ob a de sus manos, pudiéndolo compone á su an ojo; po que esa in eligencia iene p incipios y leyes que la gobie nan, y á los que no se puede al a sin des ui la. Do ada el alma de una pode osa ac i idad in e io que la hace ele a se in ini amen e sob e cuan o es me amen e pasi o, encie a en su seno un iquísimo eso o de sen imien os, de nociones yde e dades ocul as que se mani ies an á su iempo. Yo no di é cual sea ese momen o en que apa ecen, como se desa ollan, ycomo de sensaciones yagas pasan despues á se p incipios luminosos; lo que a i mo, es, que es an en el alma, yque solo espe an una ocasión pa a sali á luz , á la mane a que la chispa ocul a en el cen o del pede nal espe a, pa a sal a , el golpe del ace o. i Y de qué modo se exci an en el alma yempiezan é i i esos sen imien os p imi i os? He aquí el mis e io impene able pa a 1:1 debil azón: pe o es un hecho. Recué dense, en p ueba de ello, algunas de esas nociones de al mane a inhe en es á nues a na u alezu , que en odas pa es se encuen an; po ejemplo, el de la p opia exisieQcia, el I ' 21 del bien yel mal, el de la apa iencia yla ealidad, el uel iempo y el espacio, el de lo in ini o, que domina á oda la especie humana sin que ella misma lo ad ie a: los idiomas de odos los pueblos ienen é minos pa ;: . exp esa es as nociones. Pues bien: á es as ideas undamen ales se llama «p incipios ijos .» Se quie e in es iga po medio de la azón si exis en y cuales son; pe o, como pa a aciocina es p eciso an e odo posee los medios del aciocinio, el a e igua si hay ales p incipios, es supone yá que exis en. Po es o en odos los sis emas hay que pa i siemp e de un p incipio ijo, de un hecho incon es able, pa a de idea en idea, de aciocinio en aciocinio pode llega á una p ime a e dad que se sien e ype cibe sin necesidad de demos ada; de OÜ'O modo, y sin el apoyo de un p incipio óde un hecho que no necesi e p uebas, nos halla iamos en la imposibilidad de p oba nada. Tales e dades se niegan á oda especie de p ueba: se expOIlell, pe o no se demues an, po la imposibilidad de pa i de una base que sea mas luminosa (FlO ellas mismas; la na u aleza nos impele cons an emen e á sn ene ación y á su espe o. Semejan es á las uen es del Nilo, comunican su luz á las demás, quedándose ellas desconocidas. P e ende domina las, es malgas a el iempo, yaun expone se ;i, pc de las pa a siemp e. Eu es e e eno el que pal'ece menos ilus ado, suele so el mas ap o pa a ap o echa se de su luz; po eso emos al p1101)10 sencillo discu i admi ablemen e, yaun ci se dd muchos qno pasan po ins uidos, sin mas que su azon na u al :¡ su é del ca bone o. Con acie o, po an o, llama el Doc o Angélico á es as e dades: «conocidas po si:» (pe se no as): á di e encia de las que solo pueden conoce se po compa ación con o as: «Qje aiiud)» Las e dades del p ime ó den (añade el gl'an maes o) ienen á se como p incipia, yse pe ciben inmedia amen e; po lo cual, el hábi o que pe ecciona á nues a alma pü a es a clase de considc acion , se llama, de inius ylége e, in eliqencia, que no es o a cosa qne «el hábi o de los p incipios;» yci ud in elec i a la qne á su YOí'.: pe ecciona á aquella en la medi acion de la e dad. Así se dice «homb e de en endiniien o,» del que es á do ado de una luz na u al muy cla a; ydecimos ambien «que habla po p incipios ,» del que, Sin e I l 22 busca e inamien o de ases ni n.pm-cn a ille sabe algo con mucha palab c a, p esen a y esuel e una cuos ion con sencillez y b e edad, lle ando el con encimien o ;-1 los que le oyen. Pa a damos exac a idea de las p ime as e dades, esc ibió Pascal es a a i mación ené gica: «exis e una ue za (le e dad, in encible á odo escep icismo. como una imposibilidad de demos a , in encible ú odo dogma ismo:» yes o es, po que el no es a suje as al aciocinio, depende p ecisamen e de se la base de odos, base uni e sal que comp ende los mismos sen imien os comunes al homb e, sin dis inción ni luga . De aquí el «sen ido comun,» llamado asi po compone se de ideas uni e sales. De lo expues o se desp ende en buena lógica, que las p ime as 'Cel'd ldes ienen que se neccsn iamcn e inmu ables; po qne ni es á en la mano del homb e el des ui lns; ni el c ea las. Vicia de In in eligencia, ni el iempo, ni In igno ancia, ni la p eocupacion , ni las pasiones pueden al c n las: ~í odo esis en; yos an imposible exis i sin conoce las, como lo es manda que haya en adelan e e ec os sin causas, Ó qne los cue pos no obedezcan ásu ley de g nycdad. Así como hay p incipios gene ales del mo imien o que gohicm8.n el mundo ma e ial, debo hahe yhay e dades undamen ales que ijen el mundo in elec ual .y mo al, e dades que nl en endimien o no es (hul0 aspasn . ¿" QI1(~ impo a quc nlgllnas eces pn ezea (lile los desó denes, los icios ylas pe niciosas doc inas an á aniquila el mundo de las in eligencias, como se eme ía 'l ue sacudida la ie a po conmociones olcánicas, á ,1 sepul n se en el caos? Los p incipios esenciales subsis en in n inhlcs, y es nbleceu el o den como pun os ca dinales sob e que gim el mundo mo al, y enemos, pOI' eso. que econoce!' con un esc i o ex aoje o (1) «(lne el úl imo «es ue zo de la nzon es conoce la ine i able necesidad de uni se «es echamen e ñ. cie as p ime as e dades como o os an os «p incipios ijos qne no p ueba el aciocinio pe o (1ue adop a con su « is a in e io la in eligencia.» Queda, pues, sen ado llle 110S es necesa io admi i las p ime as »e do des, (lllC se pe cihen an p on o como se anuncian, yque no pueden p oba se po (1no ellas son la p ueba de sí mismas, Llá na .se (1) Aucil lou e Slélaugcs de Ph ilosoph ie c de Lí e a u e. '. 23 p ime as po su o igen, po su impo ancia, po su ascendien e y po su impe io: p eceden al 11S0 e lexi o de la azon , como el géemen al desa ollo de la plan a: si en de indispensable undamen o á odos los abajos del espí i u: son -1.11independien es de la comp ension de nues o en endimien o, como ]0 es la luz del sol del ó gano de la is a: yes, en in, an p uden e p es a ías i me adhesión, como locu a se ía el sepa a se el homb e de esos p incipios in a iables que son su ánco a de salud sin la cual hab ía de es a siemp e luc uando en un Océano de ho ibles ince idumb es. P eciso es, sin emba go, con eni en Il18, sino u iésemos mas conocimien os que esas nociones p imi i as, es a ían educidos álími es bien es echos, y el géne o humano hubie a pe manecido en una pe pé ua in ancia, siendo asi que es capaz y debe aspi a en ías hábiles á su pe eccion y¡Í, su p og 'eso con el auxilio supe io qne gene osamen e le dá el que únicamen e puede dado. Las p ime as ce dades son las aices del a bol de la ciencia qne el cul i o hace c ece pa a (PlO b o en de sus amas p eciosas lo es y abundan es u os. ¿ Acaso no hay e dades en los as os dominios del alen o humano, (PlC no se p esen an al en endimien o po sí mismas, en 'l ue la simple exposicion no lle a consico la e idencia, á las cuales solo se llcca (.) , " ••• .1 (yeso no siemp e) pOI' medio de la medi ación ydel es udio ? Es o me lle a oe la azón de mé odo á indica la o a clase de e dades llamadas de deduccion, Hay que es ablece an e odo nna egla segn a en nues os juicios, nn p incipio esencial de ce idumb e, ó en o os é minos, el c i e io de la »c d ul, Ya se lje es e p incipio en la pe ec a con o midad de la consecuencia con la ]1 ime a e dad (lile la con iene, óen la expe iencia, óen la au o idad, siemp e se á p eciso lne nues o en endimien o conozca y ap ecie po sí mismo la noción que se nos designe como al, y(Ine un sen imien o in e io nos ad ie a sn exac i ud yla p opiedad de sus aplicaciones. Así, si se me p esen a la e dad de que exis e un Se Sup emo, se á necesa io (lile espe imen e en mí mismo la ín ima pe suasion de su exis encia; y como no puedo ene ce eza de es a sin an es enc la de la mía, pa¡';} lo cual he de sen i qne exis o, esul a qne siemp e end emos 24 á pa a al sen imien o in e io . Pa a sen i y conoce!', es necesa io exis i ; y como es indudable que si no hubiese ese Sup emo Au o , yo no exis i ía, esul a in aliblemen e que yo no puedo explica mi exis encia sino po la del Se que me la dió. Po!' consiguien e, p ime o debo duda de mí se , que del Sup emo Se : an es debo nega el que yo soy, que el que El sea. Y en es o no hago alguna g acia á la c eencia ó á la e dad de es e p incipio, sino solamen e jus icia en el igo me a ísico; po que si ese Se no es, siendo El el Se necesa io, ya no hay azón su icien e pa a deci que yo soy, ni que alguna cosa sea: odo se me disipa á un iempo; y concluyo po pe dc me en un ho ible acío de insu iciencia humillan e y de anidad isible, donde nada queda que enga azón de se mas Iue el emo dimien o J' la e güenza. Yo no necesi o sabe como es as imp esiones y pensamien os oman plaza en mi alma: cada uno iene libe ad pa a adop a en es e pun o el sis ema que gus e; y nada signi ica el que en en po ·Ia sensacion , ó que empiecen po la palab a ó po o o cualquie medio; siemp e se á imposible que una idea, una e dad exis an pa a mí (le o o modo que po el sen imien o. En al concep o, es bien cla o que el p incipio de mí asen imien o es á el! el alma; que cuan o iene de ue a, ha de se sen ido y ap eciado y conocido po mí; y que solo cuando la imp esión de la e dad es an ue e, an i esis ible y p o unda que me obliga á accede subyugado po su luz, es cuando llego á la con iccion y á la imp escindible ce idumb e. Mas de una ez se p egun a, y en espe ables au o es lo leemos, si á nues o alcance es á exci a la imp esión ín ima que nos causa la e dad po medio de cosas menos luminosas en sí mismas. La espues a, sin acila , ha de se a i ma i a, Si se a a de cosas in elec uales, undadas en elaciones in a iables, como la gcomc na, puede el en endimien o conoce los p ime os p incipios y deduci de ellos consccuencins indudables po la ía del aciocinio: si de o as ma e iales y sensibles, como los enómenos de la na u aleza co pó ea, las conoce emos po la elacion de los sen idos; y si de da os de hecho, end á á se auxilia el es imonio. Ya sabemos (lue se suele abusa del p ime medio, aun con a (, , 25 la misma azon ; que hay alsedad en aOl0C11110S, como la hay en pesos'y en monedas, yque el en endimien o se ex a ía J' p ecipi a con ecuencia, omando pOI' hueua luz cie os anos esplando es; mas así como la moneda alsa no obs a p:wa que ci culo la de acuñacion legal, ni impide (lU8 se dis inga á es a de aquella, así la azón sube en muchos casos has a los p incipios ijos con que odo es á ligado, y llega á conoce las nociones e dade as, pudiéndose deci que las consecuencias de un p incipio no son o a cosa IuC su mismo desen ol imien o. IIny sin duda, g an dis ancia desde las p ime as nociones del úlgebl'a has a los mas al os p oblemas del análisis, y de o as p oposiciones has a la especula i a mas sublime, exigiendo en e unas yo as mul i ud de aciocinios; pe o si en mi camino desconocido, que hay que eco e de noche, encon amos de echo en echo an o chas encendidas, la p ime a nos conduce (í la segundn, y así sucesi amen e has a la úl ima que nos mani ies a el é mino, del mismo modo en los aciocinios bien eslabonados cada p oposicion deja UIl as o de luz que, haciéndonos pasa po una se ie no in e umpida de imp esiones in e io es de e d.«], !lOS conduce á la quo es é mino de nues a in es igacion. Es as son aquellas e dades de (lile habla el P mci pc (le los ilóso os (T), (IUü no son pc oihidas en el ac o po el en endimien o, aliéndose del silogismo en algunas, como en el ejemplo de la ignalda l de los ;í.ngnlos opues os al é ice, e dad que "no se conoce has a e mina es a o ma de azona , «el se lzab('n in « iene és-mini» ,'l" es o (aliado), puede sucede de dos mane as, P0l'(l'lC, (') son lo úl imo en cie o y de e minado géne -o, ólo son espec o de odos los conocimien os humanos, lo cual p ueba con la dm'i lad que acos umb a, analizando las supe icies, las líneas ylos pun os en un cue po ma emá ico. «Ace ca de es o (concluye), e sa la sabiduna qne conside a las «causas al ísimas ..... de doncle p o iene que esa sabidu ía juzgue y «o deno odas las cosas, po que el juicio pe ec o yuni e sal no «pueda ene se sino pOI' In esolución á las cansas p ime as.» Muy poco han de ocupamos la elación de los sen idos yel es imonio, que son ambién auxilia es po medio de la incluccion. (1) L 2. Ques . 57. a o 2. 7 26 Puede á eces engañamos la p ime a dando ocasión áp eooupaoionss en un en endimien o lige o; pe o, cuando la elación de los sen idos es cons an e yuni o me, ylos espe imen os epe idos o ecen los mismos esul ados , ep oduciéndose siemp e igual enómeno, no podemos negada nues o asenso. Así es imposible nega que el 8gua es mas pesada que el ai e: que es e os mas elás ico que aquella: que los luidos buscan su ni el, .Yque el as ónomo conoce el sec e o de calcula con p ecision la época de los eclipses. Lo p opio sucede con los es imonios. Si en algun caso han pasado po i ecusables , siendo posi i amen e sospechosos, y en ma e ia de hechos his ó icos la impos u a, de una pa e, yla c edulidad, ne o a, han log ado ac edi a las elaciones mas alsas, en cambio la sana c i ica iene eglas muy segu as pa a ap ecia su alo , dando al es imonio exac o al ue za de au o idad, que se ía una eme idad el ecusado, como en caso con a io el acep a su al a de e dad. iPoddamos duda de que Valladolid u YO en su seno á un ilus e bienhecho llamado Don Ped o Ansu ez, que ué hijo de es a Ciudad el sabio cuan o modes o Rec o do Mon e ey, como son glo ia de es a céleb e Uni e sidad los escla ecidos a ones cuyos nomb es se leen en campo de o o al pié de esas columnas? ¿Se a e e á alguien á nega que la leal ad sin acha que ep esen an las A mas del Municipio. es un hecho his ó ico (1'le le ennoblece y dis ingue! Pues odo eso lo sabemos únicamen e pOi' el es imonio de los homb es. No quie o deci con es o que odo con ibuya al iun o de la e dad, solo po q uc el en endimien o se ilus e; pues siendo el homb e l-ib e adema s de in eligen e. es inú il pone en sus manos medios segu os pa a encon a la e dad, si no quie e u ilizados, ó deja su di eccion á las pasiones. Mien as haya homb es, hab á e o es yhab á icios; ?,y a i ma emos po es o que no hay e dad alguna po que haya muchos e o es? Tan o ald ía deci que no hay i ud sob e la ie a po que la manchen los icios, óquo la luz no exis e po que nos hallemos ecuen emen e en e inieblas. P ecisamen e en el .i us o medio es á la sabidu ía. Expues a es a doc ina do con iccion i esis ible, ya no hay pa a qué p egun a donde se halla ese p incipio inmu able de e dad. n 33 misma, y lo econoce así uno de los p ohomh es del Deismo, i, qué se á mi p opia azon oscu ecida con an os des a íos, yempeñada en in e eses an con a ios? i Y qué se ía del mundo si Dios nos hubie a dejado en al es ado, abandonándonos á noso os mismos'? i Cuándo hab ía e minado esa op esión ho ible en (lue yacía el homb e, sin que se le an ase una sola oz en su a o , insensible el mismo á su deg adación, yahe ojado bajo in ame ydeshon osa i anía? Si en medio de an espan osa oscu idad supie a queja se de sus males ypedi algun emedio, i cual seda? Lo p ime o que pedi ía, e a e la luz pa a suplica después su libe ad, como pedían los buenos que Se ab iesen los cielos yllo iesen á su Sal ado . i Qué dolo su i ía el mundo yque is eza, si, en uel o en las inieblas de la noche, llegada la ho a de le an a se la au o a y después sali el sol, es e as o no apa eciese ni hubie a :ya espe : TIza de que ol ie a á ilumina el globo? En onces y solo en onces conoce ía el inmenso bene icio que pe dió. Pues semejan e ymayo desg acia hubie a enido que llo a el mundo, si pasados los é minos de odas las p omesas, no hubie a apa ecido el Sol de la Ve dad, la Luz Inc cada descendiendo á la ie a á lib a al géne o humano de an as calamidades, á ompel' sus cadenas, á enseña al homb e las ob as in isibles de Dios, yá egalamos la ciencia de aquellas e dades que es án sob e nues o hemis e io. Mo ido po sus en añas de mise ico dia quiso le an a has a El á los que yacían pos ados en los caminos de la iniquidad y sen ados en somb as de mue e. Vol ió á deja oi su po en e palab a dLiGASE LA LLZ,» Y « ESTA PALABRA, l~NICA LeZ QUE ILUMINA., SE HIZO CARNE Y HABITÓ ENTRE NOSOTROS;» yuno de sus Minis os, al e mina , hace un ins an e, el inc uen o Sac i icio de econciliación en ese mismo al a , acalla de saluda le como á «UNIGÉ~ITO DEL PADRE, LLEKO DE GRACIA Y DE VEHDA.D,» po que El mismo ha dicho exp esamen a: $'.YO SOY LA "VERDAD;» y an es pasa án los cielos yla ie a, que pase y se desmien a su palab a. Desde la apa ición de esa luz inex inguible se disipa on las inieblas del e o , y las g ose as ábulas del an iguo paganIsmo; se ijó la c eencia de los en endimien os o 34 acilan es has a en onces en oda clase de doc inas; se pu i icó la mo al, p es ándola una au o idad di ina; las supe s iciones impu as yc ueles ue on sns i uídas po un cul o que ele a al homb e á la ez que ibu a al Seño los debidos homenajes; ycomo la e dad es paz del alma, ué anunciada esa paz á los homb es de buena olun ad en la noche misma en que, al glo i ica los espí i us angélicos al Reden o que nacía en un humilde es ablo, aclamaban á Dios en las al u as de los Cielos. Jesuc is o es la VERDAD, y VERDAD po esencia en la doc ina, en la mo al, yen el cul o: no nos es yá líci o, po an o, o mamos una eligión á nues o an ojo, ni lo es cons i uimos de p opia au o idad en legislado es ymaes os sin dependencia del e dade o Legislado yMaes o, ni esol e po sola la azón lo que se debe pensa ace ca de Dios, de la P o idencia, de la ida u u a, de la o mación del mundo, del o ígen del homb e, y de las causas y emedios de su co upción y sus desg acias. Nó: odo es o ha sido exp esamen e e elado y enseñado po la e e na Sabidu ía; y cuando Dios habla, p eciso es que el homb e calle. Habló, pués, Jesuc is o, uó como ilóso o que dise a, sino como Seño que decide. Las ma a illas que ob ó en medio de la J udea, en donde ni uno solo de sus enemigos pudo a güide de pecado, son como las c edenciales de su misión di ina; y mandando á la na u aleza, p obó que enía de echo pa a manda á los homb es. Su E angelio es la ecopilacion de la e dad y del bien: es el camino y la ida po su au o ; y an imposible es á los enemigos de esa luz oscu ece la y apaga la, como lo es a anca del i mamen o el as o que nos alumb a; po consiguien e, si no que emos anda en e inieblas, es necesa io segui le, (1) pues «el mismo que aye¡>es hoy ylo se á po odos los siqlos .» (2) Reco dad como la. mages ad de las Esc i u as a eba aba al ya ci ado deis a Gineln-ino á pesa de sus dolo osos ex a íos, y con que anqueza se é en la necesidad de decla a que «la san idad del E angelio habla á su co azon , po 1'lO iene « ales ca ac e es de e dad, an gnHldes, an mani ies os, an (1) E ang. S.. Juan. 12. (2) Haeb.-l:>.-8. -, -, !j 35 «pe ec amen e inimi ables, que el in en o de el se ía aún mas «de admi a que el hé oe de quien habla» (1) Las e dades de la Religion son siemp e las mismas en odos los siglos: no dependen del iempo ni del cap icho de los homb es. Los ilóso os no pudie on menos de e en la apa icion de Jesus una nue a es ella que les ijaba el umbo segu o en medio del e uel o ma de sus encon adas opiniones. Así espondía Jus ino cuando e a examinado po el P e ec o omano sob e el géne o de ciencia Iue seguía, pues e a g ande la ama de su alen o. «Yo e a «(dice) uno de aquellos ilóso os qns buscaban con empeño la e dad «en las opiniones de las a ias escuelas; pe o no la hallé has a que, «po dicha mía, llegó á mis oidos la doc ina de los c is ianos. «Consul é p ime amen e á los Es oicos; pe o, eniendo es os una «suma igno ancia de Dios, se excusaban con que al noción no e a «necesa ia al homb e; me uí á los Pe ipa é icos; pe o les dejé luego, «po que no escuché en e ellos mas que coloquios inú iles; y esol í «oi á los de la escuela de Pi ago us que empeza on po cxigi me á «la en ada un eje cicio p é io de As onomía, Música yGeome ía, «sin lo cual no pod ía en ende algo ace ca del Sumo Bien. La oz «del anciano que me so p endió medi ando sob e es o á las o illas del «ma , ajo el descanso á mi en endimien o, ycomp endí lue los « ilóso os no conocie on jamás á Dios po qne no se conocían á sí «mismos. La e dad enía Iue busca la en Jesuc is o, yla hallé.» (2) Si lo epa amos bien, la mayo pa e de aquellos g andes Pad es de los p ime os siglos, algunos de los cuales b illa on después en la amosa Escuela de Alejandna , inie on de la Filoso ía, a aídos del mismo amo á la e dad de que nunca se habían sa is echo. Unos enían de la Academia, o os del Pó ico; ycuan o mas a dien emen e habían codiciado la sabidu ía, an o mas celosos de enso es se mos a on de ella has a da su p opia ida despues que u ie on la dicha de encon a la en Jesuc is o, en el cual, y solo en el cual es án los e dade os ca ac e es de la Sabidu ía, que es el «YAPORde la VIRT n de DIOS.» En e ec o, ella misma dice de sí, que «es escla ecida yla (1) Tom. 3. pago 179. esponso á i- A che , p. 108. (2) Jus . Ma . dialogo con T iph. ".,':.;l!,~ 1 I ¡ 36 « en ácilmen e los que la aman, y se deja halla de los que la «buscan: se adelan a á aquellos que la codician y se les mues a la «p ime a: el que desde la mad ugada ela e po ella, no se «moles a á, pues la end á á sus mismas pue as agua dando qlle «la ab an: y su p incipio es deseo e dade o de ins uccion; mas «el cuidado de la ins uccion es el amo , y él amo es la gua da «de sus leyes, y la gua da de sus leyes es la consumacion de la «inco upcion,y la inco upcion hace se ce cano á Dios. j (1) Todas es as p opiedades se hallan eunidas en el Ve bo que omó nues a mise ia, sin ho o iza se del seno de una Vi gen, solo pa a enseña la e dad á los homb es y de ol e les la libe ad pe dida. Aquel Maes o sobe ano no se dejaba busca con mucho abajo, sino que se p esen aba en el Templo y en el Pó ico de Salomon llamando á sí á los pequeñuelos y á los sencillos de co azon pa a hace les sabios y elices. A a esaba los campos de amando su celes ial doc ina en odas pa es, y no hubo pueblo ni cabaña adonde no llega an sus innume ables bene icios. Eligió sus Após oles y discípulos pa a que, después de su subida al Pad e, anuncia an la salud y di undie an la luz de la e dad has a los úl imos' con ines de la ie a, y les enca gó que enseña an á odas las gen es sin dis inción de pe sonas, y sin an epone¡' los eyes á los sie os. No quiso die an sus sen encias á mane a de o áculos al i os, ó como los Acúsma as de Pi ágo as á quienes ~o se podía pedi azón de los mo i os; an es bien, les mandó, y en ellos á los que les sucedie an en el minis e io, «que es én siemp e p epa ados y dispues os pa a <da explicacion á odo el que la pida.» (2) Un esc i o!' no able ha dicho con g an opo unidad, que mas « e dades se adquie en poI' c ee en Jesuc is o que po escucha á « odos los sabios;» y no duda añadi : que «pa a sabe , es necesa io «an es c ee ». La noche de la é mues a mas ciencia á los c is ianos, (3) que, á los que no lo son, odo el día y p e endida cla idad de sus demos aciones. Asi como en la noche pene a nues a is a la al u a j1 1 1 j y- ~ , I I 1 (1) .Sa.lm. 18= e s. 3.= (2) Lib o de la. Sabidu ía, ca.p. 6. e so 13. 14. 15. 18. 19. Y 20. (3) Epis .' de S. Ped o-cap. 3. e so 15. 2 7 s· 1 5 . s 37 de los cielos, y alcanza á dis ancias pa a las que no hay medida, así la é es como un ondo oscu o que suje a dulcemen e la azon y la lle a á pene a las cosas mas sublimes. ¿Qué e dad hab á que no alcance la é '? Ella no sabe que cosa es alsedad: en iende lo que la azón no alcanza: comp ende las cosas oscu as: ab aza las inmensas: en iende las u u as, y sube in ini amen e mas allá de los lími es de la na u aleza. Puede deci se que encie a en su seno, en algun modo, oda la e e nidad. Lo que se anunció como amenaza po boca de un P o e a cuando dijo: «la noche os se i á de ision, y las « inieblas de adi inacion,» se ha cambiado en p onós ico consolado . Po eso un ús ico, un pas o , un pá ulo de nues as escuelas sabe mas e dades ycon mas segu idad que odos los alsos ilóso os de la an igüedad, ylos que, siglos después, ienen el a o gus o de imi a les. «La duda no habi a la ciudad de Dios» decía San Agus in. « El c is iano, añade De Mais e, puede ene el emo dimien o del «c imen, pe o no el emo dimien o del e o .« Po eso, segu o de la au en icidad y di ino o igen de la Re elación y sus e dades, no ab iga el meno ecelo de que puedan se desmen idas jamás po ningun descub imien o en el as o campo de las ciencias. «~IlUL PRWS FIDE,» es el lema (Ine os en a en el cen o de su escudo como hon osísimo imb e el No a iado Español, y, cie amen e, es á muy lejos de se a ia palab a. Po que, ¿cual es la ue za del ins umen o público? La é; es deci , la necesidad yohligacion de c ee como e dad cuan o el ac o ó con a o, á que se e ie a, cxp ese, y es o, aunque se haya o o gado á g an dis ancia yno engamos de el no icia alguna has a que se nos p esen e. i Y dónde cons a esa Ié ? En el signo del No a io au o izan e sin el cual no hay ins umen o. Pues bien: ¿ cual es el signo po el que dá es imonio de la e dad legal? La C uz: po q ue en la C uz ué inmolada la Augus a Víc ima, única (1 uc pudo deci como dijo al mundo en e o: «yo SOy LA VERDAD. » La ignominia de U!1 pa íbulo ué el ono desde donde el ey inmo al de los siglos di unde é i adia á odos los pun os del espacio como á odos los ins an es del iempo la luz de las e dade as enseñanzas con la bené ica in luencia de sus mise ico dias. La sang e del Libe ado de los homb es, b o ando de su co azón y co iendo 10 l ~ 38 po el sag ado made o, ino í. sella pa a siemp e la ga an ía (le la e dad. Pode conoce las e dades sublimes, es el ca ác e de la na u aleza acional: conoce las en e ec o, es don que no iene mas qne de Dios, La acul ad es á en odos; la ealidad solo en aquellos í. quienes se p emia una p epa acion gene osa de espí i u po el conocimien o de los mo i os de c edibilidad su icien es á pe suadi les. Po es o la Sup ema Ve dad no cons i uye nues a elicidad en el ac o de CREER sino en el ac o de CONOCER, pues o que la pe eccion de una na u aleza in eligen e es el conocimien o cla o se eno é in a inhle de la e dad. Es a e idencia, mas llena de sua idad (llle cuan a se p ome e el geóme a en sus demos aciones, es lo lue se ha p ome ido :i la é, ylo lllOse cumple con absolu a pun ualidad. Los que en los iempos mode nos se jac an de no admi i e dades e eladas, ciegos po el idículo o gullo de su aza n ex a iada, pod íau decimos si, cua ulo empeza on Í, es udia , conocie on po demos acion l;l,s p ime as eglas de sus maes os, no que iendo c ee en e an o, po ejemplo, lue sean cinco en G amá ica las declinaciones de los nomb es. Cualquie a di ía que ales alumnos 01':111incapaces po su indocilidad de ap ende ni los p ime os udimen os. El c ee es necesa iamen e el p incipio pa :1 salle algo en cualquie ciencia, sea di ina ó humana, acep ando dócilmen e du an e cie o pe iodo lo que enseña el P o eso . Po es o se ha dicho siemp e, (l 1e «son ama gas las aices de la sabidu ía; pe o de esas aices así nma gns, pues as en ie a bien p epn nda, nacen con el cul i o he mosas plan as que ú su iempo han de da sazonados u os. Es an indispensable es e p incipio, que se ap ende mas po c ee que po el es udio mismo, siquie a enga es e en apoyo como p emio del abajo. El conocimien o his ó ico es m8.8 gene al que el ilosó ico en oclos los amos del sabe : lo que mejo sabemos nos lo enseña on p ime amen e los maes os. Son muy pocos los que esc iben y lan á luz ideas y concep os p opios, yes o, no ya en los p ime os años del es udio, .sino después (le hahe dedicado muchos más á eje ce las espec i as p o esiones y de ence a se en un .~ 39 gabinc e ho as yho as pa a a a de esol e á duos p oblemas y aumen a el caudal de las obse aciones. Es cie amen e de lamen a cómo muchos de los que se llaman sábios en el mundo, buscando con cie as ases de no edad pasa po lo quc no son, oman po cosa co ien e la elación de un iaje o, ycomo dogma, quizá, alguna de esas pe eg inas eo ías acías de sen ido que el indus ialismo ex anje o en ega al u o de unos cuan os aduc o es y á la codicia de no pocos de nues os edi o es y lib e os pa a i p epa ando así los ánimos de los jó enes y de las gen es sencillas á jus i ica mas a de oda clase de desó denes, y solo cuando se a a de la e dad po Jesuc is o, p incipio inmu able de odas las e dades, se acue dan de CInehay eglas de c í ica, yquie en ensayadas pa a e si la ciencia de Dios es ó nó con o me á la azón, yadmi ida ó desecha la segun el esul ado del examen. No debíamos oma en se io an a al a de sen ido comun como sob a de sobe bia, si una is e expe iencia no nos dije a con epe idos hechos has a que e ible ex emo suelen llega las consecuencias de esa unes a obcecacion. Pues elué; ¿ no es colmo de necedad exigi de Dios, nos íe su ocul a ciencia an es que noso os iemos en su palah a? ¿Qué sen i ía el Médico que llamado pa a cu a un en e mo de la is a, le exigiese es e, an e odo. que le diese e idencia del emedio! Segu amen e hab ía de p egunia le, po oda con es acion, si, an es quc los ojos, debía cu n le el ce eb o. A al es ado de insensa ez han llegado cie os homb es á quienes se pod ía eco da las cu iosas p uebas de Pi ágo as an es de se admi ido un discípulo á sus lecciones, lo que enía po obje o. segnn aquel ilóso o, pu ga los ojos del alma, á ese a, po supues o, de conside a un c imen el solo pone en duda alguna de sus sen encias, y di igi le p egun as ó a gumen os. La é de esos desdichados es la in idelidad; su ciencia, la igno ancia; su espí i u, la ma e ia; su alo es embla donde no hay que eme ; no en COSel cie a; yc eyéndose mas pe spicaces que odos, palpan solo inieblas en lo que es cla o ymani ies o á los demás. «Son unos genios neu os, incapaces de concebi un «concep o se io, (dice un c í ico con empo áneo,') y abo ecen á los «scUJioscomo el mulo al caballo po lue han degene ado de la especie» 40 Sus dos pun os de apoyo son (¿quién lo di ía?) la laqueza del espí i u humano, incapaz ó poco menos, de conoce e dad alguna, y el no admi i ni una sola sino po el p opio exámen: es deci , que de la incapacidad que suponen, nace la inc edulidad, y de la laqueza de su espí i u' p ocede su o aleza! Ya se sospechaba es e mis e io desde el siglo diez y sie e en el que empeza on á llama se «ESPÍRITUS FUERTES;»po que un juicioso his o iado de aquella época ad ie e que ellos sabían muy bienno se les daba ese í ulo sino po i onía. En cambio el P. Magni hace no a que si alguno le p opusie a cau i a el en endimien o en obsequio de la é, y no hace uso de las eglas de juzga que la na u aleza nos ha dado, le esponde ía: «que es o es as o na la é, pues es absu do c ee sin usa de la azon que nos pe suada de que aquel á quien c eemos ni nos engaña ni se engaña. (1) i Desg aciada la amilia en donde engan en ada! La esposa mi a á la idelidad del sag ado inculo como un ano esc úpulo que ha impues o á su sexo la i anía de los homb es; el hijo se c ee á au o izado pa a sacudi á su an ojo la au o idad pa e na; el pad e llega á á con ence se de que oda la educacion que debe da á sus hijos es deja ob a á las inclinaciones de la na u aleza, y el ma imonio es a á mejo , con e ido en con a o empo al, en una especie de a endamien o e ocable á olun ad, como ecien emen e se ha p ocu ado po una ley de di o cio en cie o país ex anje o. Y en es o ambién admi o la p e ision del Sal ado , quien, pa a que en los siglos enide os no uésemos so p endidos, u o muy ce ca de sí modelos de inc edulidad y de duda, dejándonos en ecue do aquella he mosa sen encia que no se debe ol ida : «Dichosos los que no ie on y c eye on,» y la excelen e enseñanza del camino de Emaús. Necesa io es, po an o, que nues os es udios se desca guen de composiciones sospechosas; que nues as ideas se eduzcan á una simplicidad pe ec a; que cuan o mas se eunan en un p incipio nues as in eligencias, o o, an o se án con o mes en e si; que es p eciso halla una egla iel, é in a iable que jamás se con adiga ni se mude; y que cuan o mas UNA sea ymas segu a, mas ycon menos . (1) Lib. de Ca. holic. c edendi égula.. - =. i $' ' ' ' m 41 -abajo conoce emos la e dad in eligible, Así nos dis ingui emos de los que, po no que e some e su o gullo al sua e yugo de las e dades e eladas, ni se sabe lo que c een ni lo qne no c een, ni aun lo que apa en an c ee , no en endiendo lo que niegan ólo que a i man, y sin emba go, quie en se los doc o es de la ley. sin ene p esen e que, como los desc ibió el ené gico azonado de Ta so, (1) «abe an es conoe si sun in »aniloquiusn, 'j; Si Ped o el Após ol hubiese p edicado un Dios, y Pablo el ma e ialismo, y Juan E angelis a á C is o esuci ado, y Ma eo lo con a io, segu o es {l le no hab ía hoy c is ianos en el mundo. Sabido es que muchos, eng eídos po ilus ación de o opel, alegan (1'18 es muy humillan e pa a un homb e de ciencia sac iíloa su en endimien o { doc inas ence adas á eces en mis e ios, y que la enseñanza pública debe limi a se al es udio de las e dades IluÜ pueda alcanza la azon ; .Y 8S bien es aña la excusa, cuando á nadie como á ellos había de se menos cos oso ese homenaje, po lo mismo que siendo consecuen es, no pueden menos de can a con g :: i ud especial la libe ad de su azón. Po ella y econociendo el bene icio se sien e obligado á hace lo así uno de los c o mado cs mas pelig osos del siclo diez ocho: Mon aenc. « : Cuan ol.lii udos o ,1 LJ' () «nos iene ¡ oh Dios! ues a benignidad po habe ijado nues a «c eencia en e an agas é incie as opiniones, poniéndola sob e In «solidez de u palab a e e na!» El h01111)['eqno cul i a las ciencias, debe es a ya acos umb ado á mis e ios .Yoscu idades. Toda la na u aleza es un ~IISTERlO, yen cada una de sus pa es halla mas que c ee que lo que sabe. :JlISTERIO, ybien ocul o es pa a él el camino po donde nos iene el espí i u; . IISTERW es el ó den ó azón con que se componen los huesos en el ien e de la mad e. (2) Así igno a las ob as de Dios. MISTERIO es asimismo como el pan de cada dia se con ie e en nues a ca ne yel agua y ino en nues a sang e. ¿Cómo alimen os an hc e ogéneos se educen á una misma sus ancia en nues o cue po? Si había ya consen ido en igno a odo es o, p epa ado es á, (1) Epls . 1.' ad Timo .-l. (2) Eccles.-cap. 11 = e so 5.0 11 42 sin duda, pa a sabe igno a el «MISTERIO DE LA CENA,» ydobla su odilla, ysen i se conmo ido an e es e «ASOMBRO DE AMOR.» O o mis e io, en e mil, quedaba hecho siemp e el ai e, yapenas había mo i os pa a sospecha de muchas cualidades que ocul a. i De qué depósi o salen los ien os egula es é i egula es, y donde empiezan las co ien es del Océano? Nada de es o pene aba el homb e; acos umb ado es aba á endi su azon bajo el peso de es as inieblas; y, sin emba go, c eía. ¿Y ha de hacé sele an du o inclina e e en emen e, su cabeza an e el A ca san a de los mis e ios di inos? ¿Cómo pod íamos aspi a á en ende los caminos del Al ísimo ni mi a de en e el elámpago de su cla idad? Las llamadas oscu idades en la eligion son como un dulce sueño en el espí i u abajado. Po eso l» e dade a Mad e an icipa sus igilias pa a obse a la p ime a mañana de nues a azon, y e i a que desde el p incipio se ex a íe, yhace que salude á su C iado con las p imicias de la luz nue a, pa a que el p ime uso del en endimien o sea la no icia de Dios, yel p ime paso de la olun ad sea el amo de su sobe anía. Así ysolo así se me ece del Dios de la e dad que nos gua de como la pupila del ojo, p o eja á la sociedad bajo la somb a de sus alas, y bendiga ,la enseñanza y la amilia, ecundos manan iales de donde sale ~l o en es la p ospe idad óla uina de los pueblos. i 1 .~ ¡ I ) l ! e a . es D- - S • 'Z s a ie.. 7 d 49 « ulga es, y el ánsia de ag ada y ob ene los aplausos de las .:pe sonas que daban el ono á cie a es imacion, y que no concedían «sino á quien enseñase á sacudi el yugo de oda dependencia, e a •.lo que le había exci ado áob a así.» Igualmen e edi ican es, en el segundo ejemplo, ue on las úl imas palab as de Toussain , el au o del lib o de « las cos umb es» que an o daño hizo en las amilias, elajando los ínculos de la au o idad pa e na. Dispues o á ecibi en su pecho al Dios de la Ve dad, y an e es a Mages ad Augus a, odeado de oda su amilia y amigos de con ianza que había llamado pa a acompaña le en los úl imos momen os, hizo ace ca á su hijo, y le habló así: «Ven hijo mío, y escucha mis úl imas palab as. Voy á ~compa ece en el ibunal de Dios á quien he o endido mucho con «mis pe niciosas doc inas, y necesi o implo a su mise ico dia. Te «he escandalizado con mis máximas de impiedad; es ás en una edad «en que es geande la inclinacion á desp ecia con el a u dimien o las «lecciones de la sabidu ía, y no quie o ol ides la a día que en es os <momen os e doy, Pongo po es igo al Dios que oy á ecibi , de que «nunca e é po con encimien o, sino po espe os humanos, po « anidad y po da gus o á pe sonas de posición. Pe dóname.» (1) El úl imo ejempla es de es os iempos: del año 1853: F ancisco A ago. Minis o de la República F ancesa, nues a amada ju en ud puede encon a en el in de su ida una enseñanza ecunda y dolo osa. Físico, as ónomo, esc i o , o ado no able y gl'an polí ico, é anle amilia es odos los amos de las ciencias espe imen ales, y sabía enseñadas con una acilidad, lucidez y elegancia incompa ables. Sin emba go; con an as a ins uccion , con an os y an jus os lau eles, F ancisco A ago no conocía al Hacedo de aquel sol y de aquellas es ellas cuyos gi os y p opiedades le habían qui ado an as noches de sueño. El Fi mamen o había sido pa a el un lib o ce ado, y en su pecho no había sen ido una sola palpi ación de amo pa a el Seño que ha pues o la Tie a po escabel de sus plan as. Oigamos aho a su úl ima espues a á un amigo leal que le exho aba con el mayo ca iño á que pensase en Dios una ez sola, ya que" su ida es aba p óxima á ex ingui se. «Bien sabéis, (le con es ó) que (1) Memo ias (lel Rey de P usia.c=T'om. 5. pág. 78. 13 50 «educado como uí en medio del o bellino de nues a e olucion, «no he ecibido ins ucción alguna eligiosa; no conozco nada, «absolu amen e nada de los dogmas de la e elacion, y muchas eces «hab éis podido obse a el es udiado a i icio con que siemp e he <esqui ado oda cues ion eligiosa ..... El p oblema de lo in ini o y «del po eni es un emendo p oblema, bien lo eo: su p o undidad «me espan a: oe al a alo pa a mi ado de en e, y c eo que «mí espí i u se pe de ía nau agando en un ma sin o illas ..... «Me abandono, pues, con inmenso dolo á mí igno ancia ..... »(1) Ved aquí la e gonzosa de o a y la desespe acion humillan e de odo aquel que, iando en sus p opias luces, p escinde del p incipio inmu able de e dad en clue se apoya la ciencia, iniendo á e mina en nn inmenso in o unio homb es de alen o supe io que debie an habe sido una legí ima glo ia; y eamos ambién en los dos p ime os casos como en un ins an e sup emo en que el homb e busca oda ía el ampa o de esa e dad cla ísima po el conocimien o cle sí mismo, lloga :í. conoce la al in, J' le ehabili a, y..... le sal a! (l) Ci i a Ca ól íca Segunda sé ie. Tom. 5. pág. M:j y G:lI. j 51 . :, Es necesa io ene muy p esen e que hay e dades y hay e o es que son á un iempo eligiosos y polí icos, po que la eligión y la Sociedad ienen un mismo p incipio que es Dios, y un mismo é mino, que es el homb e. De aquí que un e o undamen al en Religion lo sea ambién en polí ica y ice e sa po ecip ocidad ineludible. Si se a a de un e o , po ejemplo, que ienda mas ó menos di ec amen e á des ui el pode óau o idad en la sociedad eligiosa, debe á se conside ado como a cn a o io ambién al pode yau o idad de la sociedad polí ica, po que oda au o idad emana de Dios, p incipio e e no del o den ypode gene al de los se es in eligen es. En saliendo de aquí, no se en mas que olun ades a bi a ias yel impe io deg adan e de la ue za: homb es que a asallan insolen emen e á o os homb es: escla os i anos: cs <' .; que oda buena sociedad es o den, y el ó den es el bien, y 81 hien es la e dad, y la Ve da l p ime a es Dios sin el cual no puede unda se edi icio social, á no se que se p e enda sob e la nada ósob e base uinosa é insegu a. Po ' eso losGohie nos, cualquie a que sea su denominacion, pues que ninguna o ma ha sido exp esamen e e elada, no pueden ol ida es e p incipio inmu able que ya les ad ie e el Lib o de la Sabidu ía (1) po el ca go que ienen de di igi á los pueblos; y po eso, sin duda, en Julio úl imo, al e mina en el Cong eso los deba es sob e el p oyec o de oon es acion al Discu so de la Co ona, decla aba el ac ual P esiden e del Consejo, explicando cie as palab as del Minis o de Fomen o: «que la luch a «hoy es á en e el a cismo yel c is ianismo, en e la a son y (1) Cap. 6.0 e s, 2~ y 23. l 52 «la eoelacion; exp esando, po úl imo, en sen i de espe ables a adis as, que «la única eliqion que queda á ála pos e es el Ca oiicismo .» No es posible pe manece indi e en e el Je e de un Es ado á lo (1 ue esas palab as signi ican. En e ec o; con la e dad inmu able, que es el Ca olicismo, sabe que su au o idad es á a i mada en el o igen di ino, econociendo, en su i ud, que la po es ad que eje ce, eciba el nomb e que quie a, es po la ,g acia de Dios: sabe que odas las elaciones necesa ias cuyo conj un o o ma las e dades sociales, en an o son du ables en cuan o subsis a in luyendo á su en e la Ve dad sup ema: y no puede igno a que el p ime anillo de los debe es y de los de echos debe es a suje o al ono mismo de . Dios que o ma la dicha de las naciones en la anquilidad y en la jus icia, Es p eciso deci lo hoy muy al o: los pueblos no es an des inados á pe manece en el le a go de la indi e encia, y necesi an an e odo doc inas ijas, pues han sido o mados pa a la e dad, que es su ida, sino han de queda abandonados á sí mismos sin p o eccion y sin guía como aquellos o os ya pe didos sin espe anza de emedio, en cuy en ada ie on los an iguos es a amosa insc ipcion: «los Dioses han huido .i Ennoblecida asi In au o idad po su o igen, adquie e á nues os ojos un ca ác e sag ado é in iolable que asegu a mejo el espe o yla obediencia sin que se sien a humillada la azon , ye i a con mas e icacia las u bulencias que in oducen el deso den y p epa an con demasiada ecuencia el camino á la odiosa se idumb e. Fo alecidas las leyes como eglas de conciencia, obligan an e Dios 10 mismo (lue an e los homb es, pues o que han de p opone se el bien comun, ado nas de que en añan una nocion supe io ; yga an ido el cumplimien o de las obligaciones de p ime a impo ancia po la san idad del ju amen o que es da en p enda de nues a e acidad la e acidad del mismo Dios, (ga an ía que sa is ace in ini amen e mas que el PRmmTER POR NUESTRO HONOR, 'á mul a de nue o cuño que solo oma su ue za del homb e como al, yp0 lo an o, no puede o ece ga an ía bas an e po sí pa a que le c eamos.) cabe espe a se a iance la es abilidad de las ins i uciones, la p obidad en odas las , 53 clases, In buena é, el amo al abajo, y la anquilidad del ó den ; que odo es o os, en suma, la e dade a libe ad de un pueblo. Rindamos en es a pa e, una ez mas, ibu o de g a i ud á In, Ve dad Sup ema, y admi emos como en pocas palab as de luz nos ha e elado pa a el gobie no de un Es ado lo que no podía descub i nues o en endimien o sino á cos a de g andes es ue zos yde in e minables expe iencias. Oid las que di igía el A..pós ol de las gen es al pueblo- ey, que dió leyes al mundo: «Todo homb e es á «suje o á las po es ades supe io es, po que no hay po es ad que no « enga de Dios, yDios es quien ha es ablecido las que hay en el «mundo. Po an o es necesa io que es éis some idos, no solo pOI' .« emo del cas igo, sino po obligación de conciencia. Pagad, pues, él « odos lo que se les debe: al que ibu o, ibu o; al que impues o, «impues o; al qne emo , emo ; al qne hon a, hon a.» (1) Todo lo con a io puede espem se pa a un pueblo si se deja en a en el al a eismo , Ó mejo aun, al pan cisino ilosó ico que ya sabemos es la misma negacion de Dios bajo dis in as o mas. Xo habiendo mas Dios que el homb e, segun es a «nue a ciencia,» y has a doando el e dade o sen ido de las an epe idas y manoseadas palab as pe j'ec ibilulad y jJ)'o!J1"eso, el pan cismo se bas a y se sob a pa a llega á un es ado de pe eccion nada menos que di ino. De mano maes a es el e a o que de el hace un no able publicis a qne se ha dis inguido en nues os días pM su amo á la ju en ud. ~POl' «inedia ele la discusion (dice) ha de llega la azon á posee la e dad «de odas las cosas. Po medio de la libe ad absolu a ha de llega ú .: ompe los enos eligiosos sociales ypolí icos que hoy le op imen . «Si, pues, la azon es independien e y sobe ana con de echo á «discu ido ollo, ninguna obligacion iene de suje a se á las enseñanzas «de la é: es á domas oda eligión, ydebe pe seguí sola como á «enemigo mo al del p og eso humano; ysi po medio de la «absolu a libe ad ha de llega á ompe los enos que coa an su «pe ec ibilidad, después de habe condenado oda especie de eligion , «es menes e que condene oda especie de au o idad yde gobie no. Mas «como, sup imida la au o idad polí ica, oda ía queda ía en pié la (1) Epís . á los Roinauos. XIII-1-5 y 7,- 14 54 <au o idad domés ica, el pnn eismo ompe ambién es e eno y «disuel e la amilia; yno siendo necesa ia la amilia, ampoco lo «es la p opiedad, po lo cual, en a as de la igualdad absolu a, hay ~que p oclama el comunismo. Es e es el pan eismo, que ha «encon ado apologis as en los on os yen los especulado es. En «nomb e de la sobe anía de la azón, se p opone unda sociedades <sin Dios, sin cul o, sin gohie no, sin amilia, sin p opiedad. En «nomb e de los lemas que no os son desconocidos, aspi a á unda «Es ados en que el débil se ía, sin emedio, íc ima inde ensa d61 «mas ue e; y si alguna ni elacion llega a á consegui se, se ía la «que eina en los sepulc os.» A e o iza semejan e doc ina, iBO es e dad? Pues los Gobie nos bien pe suadidos es án de que ella es, p incipalmen e en es os iempos, su mas emible enemigo. yque solo á su p opaganda se debe esa con inua ala ma en que la p e isión de los pode es públicos ya no· sabe que medidas adop a pa a lib a á las naciones de la uina yde la desolacion. Y el mo i o de es e emo es e iden e. Desde el momen o en que la azon se enca ga sola de gobe na al mundo, el in e és indi idual, manan ial inago able de odios y disco dias, y la eo ía de independencia, ca a sang ien a de op eso as iolencias, end án á se el único ínculo social. Todos que án manda , ynadie obedece , dispu ándose abiosamen e el pode unos á o os, aunque pa a ello haya que co ompe el hono y la idelidad de los ejé ci os; y el Es ado, hecho pedazos, sucumbi á á las iun an es bande ías, si los homb es, deg adándose poco á poco, yp epa ados al in pn. a sopo a lo odo, (pues que son insos enibles las cons i uciones undadas sob e elaciones a bi a ias nada con o mes con la na u aleza de los se es,) no se p ecipi asen po sí mismos, a ojándose olun a iamen e á los pies del despo ismo: que es da o de obse acion cons an e habe se p epa ado siemp e en la ana quía los elemen os de la ignominiosa se idumb e. Rousseau pe cibió bien cla amen e es as consecuencias, cuando esc ibió en su Emilio (1) :«que el homb e sin Dios se quie e hace cen o «de odas las cosas, mien as que el bueno mide su adio, yse man iene (1) 'I'om, 3. pág. 118. í .' I 55 «en la ci cun e encia, espe ando el cen o, que no es el, ylos «c culos concén icos, que son las c ia u as: y así, en un pueblo «semejan e, el mal ado es siemp e un sábio, y el bueno un insensa o ,» Ni necesi ábamos que Vol ai e dije a en su homilía sob e el a eismo, .:que si el mundo hubie a de se gobe nado po a eos, se ía lo mismo «que es a bajo el impe io inmedia o de los demonios ( ex ual); de «: e¡ uellos se es in e nales que se nos pin an enca nizados con a sus « lc imas;» po que los ensayos que se han hecho, bas an pa a con encemos. Y es qne á medida que la e dad desapa ece de un pueblo, es e se debili a poco á pace, y llega al in un momen o en que es necesa io de oda necesidad Ó que odo pe ezca, óque odo se enue e. Es a es la azon po qué Maquia elo , ~ quien no se end á po aná ico ni po espí i u débil, condena, sin de ene se, á la exec ación uni e sal á los que, que iendo des ui la e dad en la Religion, as o nan la sociedad; y no duda llama los homb es in ames, de es ables, disipo.do es de einos como de epublicas, enemiqos de la i ud, de las le as y de odas las a es que hon an al géne o humano y con ibuyen á su p ospe idad, (1) En o a pa e había esc i o «que si la adhesion al cul o di ino es la g andeza «de un Es ado, el desp ecio de la e dad eligiosa es la causa mas «posi i a de su decadencia.» Todo p es a jus o ibu o á la e dad; y odo nos ad ie e que, siendo el p ime bien de las naciones, debe se ambién el p e e en e obje o de la a ención de los que las gobie nan. Po consecuencia: no es bas an e econoce la como auxilia , y da la, en cie o modo, po a o lo que iene de echo á exigi como sobe ana, haciendo de ella uno de an os apoyos del edi icio social, cuando debe se conside ada como su sólido cimien o: nó: nacida pa a eina , cualquie a o o pues o que el p ime o, no es el suyo, oda ez que las solas combinaciones del en endimien o humano son po sí insu icien es pa a o ma y conse a los pueblos. P opio es pues de las po es ades empo ales p o ege el p incipio inmu able de e dad, y ela á las pue as del san ua io de endiendo (1) Sono in ami é de os ábili gli uomini des uc o i delle Rel giou , diasip •• o i do egni o delle epublícbe inimici dello e ú, dello lé e e e d' ogni al al a a e ehe a echi u ili á, hono e i alla humana gene auíone, = Maellia .-Lib o 1,0 de Disco aí. l 56 ese sag ado eso o con la ue za ma e ial de que disponen. Es o; además de un debe , es en p opio bene icio. Jesuc is o, que no ino al mundo á ompe ce os ni co onas, ni á mezcla se pa a nada en 10 que solo sea de los homb es, no obs an e se su Dueño ysu Seño , es ableció el pode espi i ual con comple a independencia en i ud de la omnímoda po es ad que se le había dado en el Cielo yen la Tie a, yde El son legí imos embajado es los Obispos (1) que o man el Cue po Docen e á cu.yo ca go es á el magis e io sup emo que discie na la palah a de Dios, que la exponga, yque con a eglo á ella decida y e mine las cues iones .Yp oponga las eglas que odos, pas o es y ebaños, maes os .Y discípulos deben segui , es os en c ee dócilmen e, aquellos en enseña . Al en e de ese Magis e io augus o es á la pied a angula , el undamen o inconmo ible de ese g andioso edi icio :í que llamamos «Iglesia Ca ólica» ó «Iglesia de la Ve dad uni e sal,» que es en e amen e lo mismo. Y ese Macis e io . ü de la Iglesia ydel suceso de Ped o debe se l~FALIBLE, á di e encia del de los ibunales de las ciencias, pOi' dos í ulos jus ísimos, aun sin habla de la explíci a p omesa hecha po Sil Fundado : in alible po se di ina la au o idad que eje ce; é in alible ambién, po se es e el medio único de au o iza sus decisiones yes ablece la unidad de la doc ina, necesa ia pa a llena los designios de Dios. Sin mas (l11e consul a la sana l'RZOn, conoce emos que en ano hab ía con iado el Seño ála au o idad de su Iglesia el sag ado depósi o de las e dades san as si es a pudie a al e adas y sus i ui á ellas el e o ; ni e a posible concebi de al mane a qlle el einado de la e dad hubie a de se , como es, igualmen e pe du able que el de su E e no Au o . El Magis e io di ino é in alible ni es, ni debe, ni puede se á bi o de las e dades que p opone ydecla a su indiscu ible au o idad. Ceñido pu amen e ádisce ni yexpone lns e dades e eladas, no puede ab oga , de oga , añadi , qui a , cede¡', ni con a a sob e el ene ando depósi o que le es á encomendado. Y ed aquí el undamen o de esa llamada in ole ancia qne an injus a co no neciamen e ac iminnn á la Sup ema Au o idad isible del Ca olicismo algunos h0l111)l'eS an abundan es de lengua C01110 al os de seso y (1) «P o Ch is o Iega ione úngimll .=2.~ á los COl·ill ios-5-20. 57 buen sen ido. i Como si el deposi a io no ue a mas pe ec o é in achable cuan o mas in ole an e sea con los enemigos del depósi o! Con ese Magis e io in alible, con ese in iolable depósi o de las e dades que sal an, la SEDE DEL PESCADOR es á un mismo iempo el i mísimo apoyo de la ciencia, y la pa e nal de ensa de los pueblos. Ved, sinó, cual es el mecanismo di ino de la libe ad del homb e, de es e sé que se o ma acá abajo pa a el Cielo. Las ins i uciones descansan sob e las leyes: las leyes sob e las cos umb es: las cos umb es sob e las conciencias: las conciencias sob e los debe es: los debe es sob e la Au o idad espi i ual que los p esc ibe. Nues a ci ilizacion ueda sob e el eje de la INFALIBILIDAD sin e la. Qui ad es e p incipio necesa io, y los debe es, las conciencias, las cos umb es, las leyes, las ins i uciones, odo desapa ece á sucesi a- men e. La impiedad no sabe que la libe ad sin la sumision, la ciencia sin la humildad, son lo es sepa adas de su allo que se ma chi an luego en la mano que las co ó, como no sabe que el á bol de la C uz es el que únicamen e iene la i ud de p oducidas, y de conse a su a oma. Po eso á los Ca ólicos nos es siemp e an que ido. Noso os c eemos en el p og eso, pe o en el p og eso po la humildad, no po el loco o gullo del lib e pensado . C eemos en el p og eso de las luces po el iun o de la « azon uni e sal» que es Jesuc is o, nó po la independencia de la azón indi idual, hunc~ida en e inieblas po echaza al sol de las in eligencias, cuando podía se cla ísimo espejo, ecibiendo dócilmen e las luces del que solo puede dadas, ylas niega á los sobe bios. Así nos lo ecue da con pa icula ca iño el Augus o Anciano que hoy ocupa aquella SEDE, en la inol idable ca a que u o la dignacion de di igimos como aman ísimo Pad e, yde la cual es án omadas las palab as que podeis lee al p incipio de es e abajo, diciendo además exp esamen e, que «escuchando sus saludables enseñanzas, y unidos siemp e á los «Suceso es de Ped o los jó enes cuya educacion se nos con ía, «aumen a án, llenos de sana doc ina, la e dade a glo ia de la «Iglesia y de la Pa ia ..... » Bien cla amen e indica cuan o acabo de expone , el escudo mismo de nues a amada Uni e sidad en el que campean es echamen e 15 58 enlazados los glo iosos a ibu os de las dos sobe anías; pues, como la enseñanza de la ciencia necesi a de e dad, yla e dad es á en Dios, y su sag ado depósi o en el Vica io in alible, y la debida de ensa en el pode empo al, es a ín ima union de po es ades es la mejo ga an ía de que, habiendo «la Sabidu ía edi icado casa pa a sí,» no ha de al a el dulce impe io de la e dad en e noso os. Po algo-un Concilio La e anense mandó en Dec e o especial á los Ca ed á icos de lag Uni e sidades comba i las opiniones que se apa an de la e dad Ca ólica, é ins ui á los alumnos en la ciencia con o me á es a e dad, p ocu ando deshace los so lsmas, y disponiendo, además, que ese Dec e o se leyese cada año, in imando su obediencia, al iempo de ab i se los es udios. 6ó la índole y p opiedades de los cue pos; y aquí dc las amosas o mas sus anciales bau izadas con el nomb e de A is o élicas ydesconocidas has a el siglo onceno en las escuelas, donde las in oduje on los á abes. Si po que en los cue pos hay una. po encia ó ue za de ob a jun o con la sus ancia ma e ial de su composicion, se hubie an con en ado con llama á esa ue za « o ma,» hab ían dicho lo que no puede nega se, ysolo había que no a la no edad de la oz, no usada en lo an iguo en , al sen ido. Pe o lejos de con ene se en una simple abs accion , emplea on en ella odo lo que hab ía es ado mejo en la obse acion de los singula es; ylas cualidades en i a i as, las pu as po encias, con o as mil eo ías del odo inopo unas inunda on los campos de la Física, in oduje on en ellos la oscu idad, y die on mo i o á los dic e ios ybu las de los e o mado cs, Po es o hay que ija bien los concep os. Quien hace pesa odo es e deso den sob e el mé i o de A is ó eles, poniendo en idículo á un homb e que no conoció ni pudo conoce las equi ocaciones de sus exposi o es; quien des ie a de la ciencia odo ó den in e io , oda causa e icien e, odo enlace de ines, exponiéndola á los ex a íos de es a p osc ipciou injus a; quien, en ez de emi i á la Me a ísica lo que e a suyo, la niega edondamen e po que el abuso había aido algun pe juicio; quien así condena sin mi a lo que hace, solo po el p e ex o del a aso, y no calcula la ascendencia de esa conduc a i e lcxi a ómaliciosa, ¿ conoce la en e medad que ha de cu a ? Pues éase el enca nizamien o con que se ensang ien an en la Me a ísica. en la Teología, en la Lógica, en el lenguaje y has a en el nomb e de los escolás icos, condenando en absolu o odos los mé odos an iguos; y nó ese bien, como el alaba la an igüedad asus a á los mode nos. y como odo lo que sea ecu i á causas in e nas, econoce las e icien es y inales, nomb a las ideas uni e sales óabs ac as, econoce , en in, la au o idad de los p incipios incon as ables ye iden es, es expone á esuci a los iempos de igno ancia pa a los que se p ecian de ilus ados en es os iempos de luc . ¿Tal manía de juzga debía ni podía deja de¡p oduci ese caos que emos con asomb o? Des onados como i anos los conocimien os 17 66 abs ac os en que descansa on siemp e la unidad de ideas ylas elaciones mu uas de las ciencias, i no debían de o a se y des ui se odas ellas? Una duda uni e sal, sus i uida al comun sen i ¿no había de ompe los lazos del en endimien o y da pa en e limpia á an os sis emas como homb es! La excesi a a icion al aciocinio ha á so ls as; pe o la inclinacion desmedida á la expe iencia ha á empí icos y ado ado es de la ma e ia. Adop ado es e ex emo como emedio del mal, los. sen idos se ija on a en amen e sob e la ma e ia en oda la ex ensión del uni e so. ¡ Que ocupacion mas ag adable pa a 01 homb e a icionado á la in es igacion , que, a mado de ins umen os donde las a es, es imuladas po la indus ia, ago a on de an emano sus p imo es, a aca á la na u aleza en su ecin o, so p cnde la ,Y a ancada los sec e os que ocul ó a a amen e du an e an os siglos! jQne sa is acción compa able á la de des e a al ai e de su luga , maneja ' la elec icidad á su cap icho, óaplica con u o á los 11S0S de mayo es ue zo un poco de apo que nues os an epasados eían disipa se en su p esencia! ¡ Que de ecu sos no o ece la mecánica con el gi a de una ueda ó la elas icidad de un eso e, a en ajando la ue za de mil b azos! ¡ Que de imp esiones an i as en la Hid os á ica yla Hid aúlica, si iéndonos de u ilidad ec eo: ~ en la Óp ica y Dióp ica manejando la luz á nues o an ojo con enómenos an es inc eihlos, y conquis ando al dominio do nues a is a egiones inmensas! ¡Que admi able, después de paseamos po la ex ension inconmensu able del espacio, descende á o o nue o o be desconocido po su pequeñez, pene a con el químico en los senos de los cue pos, descompone los en sus elemen os y casi o mal' en ellos nue os se es! ¡ Que ma a illa e á las Ma emá icas acudi á su auxilio, o na esul ados, enlaza los con los suyos, y consigna luego ó mulas de donde han de sali demos aciones exacusimas sin que la~ desmien a la expe iencia! ¡Que complacencia, en in, pa a el na u alis a e en las pe i icaciones de las sales que empieza como á ensaya se la ma e ia pa a emon a se luego á una nue a es e a de acción mas pode osa, y, con un poco de es ue zo de la imaginacion , educi i una c is alizacion mas pe ec a odo el o den ac i o del eino ege al! En ose p ecioso es udio, si obse a la 67 sensación g adual de plan a en plan a, j' llega ya á pe cibi mo imien os ins an áneos que le con i ma en su imp esión la sensi i a y en su o iginal enómeno la clionea muscipula ap isio- nando insec os, ¿no es a á casi á pun o de c ee , si se deja a as a po esa imp esión na u al, con el aumen o de ilusión po 103 soá i os , que el homb e es un mine al c is alizado ó una plan a mas pe ec a en las combinaciones mil de la ma e ia? A is a do es os po en os innegables que halagan los sen idos en el ameno alle de an delei ables pe cepciones, ¿ queda á á alguien deseo de subi á los iscos mas á idos de las ciencias abs ac as y sublimes? Acos umb ados á esa amenidad an g a n, ¿ es a án el co azón y el en endimien o en disposición de su i un yugo que, ó no se nomb a nnnca, ó se nomb a pa a zahe i lo únicamen e? De aquí p o iene el mi a muchos es as c encias como las únicas dignas de la a ención del homb e; de aquí el desp ecia la Lógica, Ic a ísica, Mo al, cuan o no sea es e es udio, egla sup ema, á su pil ece , de odos los domas; y de consecuencia en consecuencia se concluye pOl' mime como cosa ya an icuada la e dad de los debe es pa a «con Dios,» que, 6 no le hay, ó pa a nada se ocupa de los homb es; pa a «con noso os mismos ;» que ha o enemos que hace con cuida de la salud y p ocma dis u a de lo ma e ialmen e posi i o; y pa a con «nues os semejan es ,» cuya sola elación ha de se husca les cuando hagan al a, y se i se unos de o os pa a lo q l(~ enga cuen a. i Polí icil! ¡ Au o idad! No se hable de ello; po que, como cada ciudadano iene á se un á omo, po es a ue za se mide la po ción de libe ad y de sobe anía que, unida ú o as po ciones, o ma la ue za comun; y esa ue za comun Ó olun ad genel'al se á la única uen e de las leyes. De igual modo, haciéndose po el núme o de pa es el peso y combinacion en la na u alezn, la ue za mo al ha de se el ag egado de muchas, y su peso la causa uni e sal que odo lo egule: en su consecuencia, po el núme o se compu a la ep esen acion, y po el núme o se decide de e dades que la ley e e na, la sana azon , la lihe ad- c dad, y un o den mo al supe io á odos los cálculos, decla aba en o os iempos de un modo en e amen e dis in o..... Lo decíamos al 68 p incipio, y hemos de epe ido sin emo de equi ocamos: mien as no se a anque la aiz , y se con inuen elogiando e o es como si ue an e dades, el mal que lamen amos no se emedia á; y sino que emos co egimos de es a en e medad epidémica de espí i u cuyos e ibles e ec os empiezan ya á oca se, y sigue c eciendo y p og esando, « los homb es de mañana paga án muy ca as las ole ancias de hoy» como acaba de esc ibi el sábio P elado de Valencia, y la P o idencia co egi á á los homb es po la e olución misma que nazca de su jus icia, pa a que, óse indique la e dad, ó se disuel a el mundo. Lejos, muy lejos de noso os el condena ni uno solo de los adelan os y descub imien os mode nos, y muchísimo menos no es ima esas p eciosas ciencias cuyo legí imo es udio pe ecciona al homb e que sabe busca en ellas la saludable enseñanza de la g'ea i ud y de la obediencia de los se es. Fomén ense, y con c ecien e es ímulo, las ciencias expe imen ales, pe o sin sacadas de su es e a, pa a que no se des uyan las demás, y sin desp ecia los e dade os p og esos de cada una en pa icula , nunca p esumiendo que nada nos queda po sabe po que conozcamos un poco los sec e os de la na u aleza. ¿Qué uso mas noble podemos hace de nues a azon de que an o nos en anecemos, y de es a in eligencia que es nues o mas he moso p i ilegio, que e nplea la en conoce esos sec e os, pe o conoce ambién y sen i p o undamen e las g andes e dades mo ales y eligiosas que en enan pode osamen e al e o , llenan el alma de sen imien os gene osos, y, o eciendo á la desg acia ca iñosos consuelos, no ienen mas obje o que hacemos mejo es pa a que seamos mas elices? «Usa de los sen idos, de In azón y de la libe ad que Dios nos dió, (esc ibe un buen pensado ) pa a egis a cuan o gua dan la ie a en su cen o, el mal' en sus abismos, el ai e en sus espacios, en su lucien e bó eda los Cielos: a ana se po descub i las ue zas ocul as de la na u aleza pa a la sa is accion de nues as necesidades, y pe eccionamien o de nues o se : es udia al homb e pa a conoce su o ganismo, y po medio de es e conocimien o conse a le la salud, ac ecen a le las ue zas, ócu a le en sus en e medades, es os y o os análogos son los obje os de las ciencias , '- 69 na u ales, que deben se cul i adas con asiduidad y con cons ancia. Esa es la olun ad del Hacedo Sup emo que c ió odas las cosas pa a pone las bajo los pies de su p i ilegiada c ia u a. (J ) Las ciencias jamás ha án gue a Ú oposicion al Dios de la e dad. Uno de los sabios mas ilus es de nues o siglo decía á sus compañe os: «cul i ad con a do las ciencias abs ac as las ciencias na u ales: «analizad la ma e ia: e elad á nues os ojos las ma a illas de la «na u aleza. En ez de que me ala men ales in es igaciones, yo «mismo las p o oca é y las alen a é con mis es ue zos. Lo que «únicamen e os pido, es, que os guíe aquel cando , aquella buena é «que allanan los caminos pa a encon a la e dad. Es amos en «una época ex ao dina ia en que de o a á los espí i us una « eb il ac i idad. El homb e ha medido los cielos y sondeado las «p o undidades del abismo: ha consul ado á los es os de monumen os «an iguos, haciéndoles con a la his o ia de gene aciones qno «due men, siglos há, sepul adas en el pol o del sepulc o: ha isi ado «las cimas de los mon es mas esca pados, ylos desie os ab asados «po el uego opical, ylas á idas peñas que odean los hielos de «los polos: ha in e ogado al álgeb a, ago ado los ecu sos del «análisis, y exigido á una ó mula que le e ele la p op8gacion de «las ib aciones insensibles de las úl imas pa ículas de la ma e ia, «y ..... ha llegado á ci a an e el ibunal de su azon al mismo «Dios á quien le debe el se ! De an os a anes, de an os iajes y ~< a igas, de an as in es igaciones a e idas, 1, ha esul ado po - « en u a alguna con adicción en la e dad, algun e o consignado «en el depósi o de la Re elación ó en nues os Lib os sag ados~» y el ilus e ma emá ico después de p oba que ná, e mina con .i us o o gullo yhaciendo ala de delan e de odo el mundo: «80y ca ólico como lo ue on los homb es (IUO más se dis inguie on en la ciencia, como lo son conmigo mis ca iñosos amigos el c eado de la o is alog a ía, el in en o de la quinina y del es e escopio, el céleb e na egan e que conduce la «U ania,» yel inmo al descnb ido de la elec icidad diná nica.» (2) «Yo lo a i mo con (~I, (dice ú su ez (1) «O nnia subjecis i sub pédibns ejus.~=Sahno a. (2) Ba on de Caucby.-Su les o d es eligieux pág. 3 Y siguien es. 18 l 70 «su discípulo y amigo el eminen e Moignó.) y con mas ene gía que «él, ycon mas conocimien o de causa que él, po que há cua en a. «años que po debe y po ocacion es oy leyendo odo lo que se « e ie e di ec a é indi ec amen e á la gl'an cues ion de la a monía «en e la ciencia y la é. He es udiado más que odos los c8.mpeones «del lib e pensamien o, y mí é en la e dad inmu able ha «pe manecido in ac a.» Es a VERDAD IN.MUTABLE que an o es iman los sáhios la compa a con mucha g acia un na u alis a español á un enamo ado que, ó bien p uebe la pluma, ó esc iba sob e la a ena, ó se en e enga en la co eza de un á bol, como que no sabe más que el nomb e de la pe sona que abso be sus pensamien os;» Y es exac o. Ocupada, pOI' .leci lo así, la Di ina Omnipo encia en peepa ae al homb e pa a un des ino de dicha ine able en el seno mismo de su Snbidu ía in ini a, hicía en a es a idea en la c eación: esc ibía en sus ma a illas el nomb e de SLI amado, espa cía po odas pa es es igios de ese amo imponde able; y la na u aleza, mi ada bajo es e aspec o puede conside a se como un obsequio con inuo y un desahogo incesan e de su inmensa ca -idad pa a noso os. Si e lexionamos un ins an e sob e el enómeno que o ece odos los años á nues a obse acion en un insec o, (en la o ugu.) ¿ quién no é en ella, en uel a bajo sus capas, desp endiéndose sucesi nmcn e de ellas, subiendo como po o os an os g ados ásu úl ima pe eccion, una imágen sensible de la e dad inmu able exis en e en el homb e , acomodada ñ. su debilidad, conduciéndole po as o maciones necesa ias á la posesión de nue as e dades an es desconocidas pa a el, has a o ma con su mismo Celado una sociedad inacabable? Mi ad: el ce eb o, la médula espinal, el co azon , los ó ganos esenciales, no en an en el núme o de aquellas pa es qne se desp enden; y la a. c isáiid a, J ma iposa, en odos es ados o ece cosas undamen ales de su sé . Así el homb e á pe eccionando su sé acional: c ece en i ud yen ciencia: aumen a: sube: mas sin pe de un pun o del gl'n.do in e io esencial á que pe enecía. El Au o de la na u aleza designó los ines de cada. ngen e, dándole con al'eegla á ellos su p incipio de ob a , y adap ando al 71 desa ollo de es e p incipio la o ganizacion , la es uc u a y las demas p opiedades, pa a que así quedasen bajo la inspeccion de los sen idos los enómenos ymo imien os ex e io es en que se ab e as ísimo eampo á la obse ación y á la expe iencia. Pe o quiso ese a se el conocimien o de las uen es de oda la ac i idad del uni e so, y po eso puso co o á nues a cu iosidad, y ijó los lími es de nues os sen idos, poniendo en luga de pe cepciones el sen imien o ín imo de unas ideas cuya exis encia es lo único que podemos conoce , y cuya esencia in en a emos en ano a e igua . El homb e debe obse a , debe expe imen a , debe a e igua con odo cuidado los enómenos na u ales: esa es la ley del abajo, que, si es pena, es ambién, al mismo iempo; magní ico p i ilegio; pe o ha de aco da se siemp e de que sob e es a acul ad hay o a supe io ; y de que, si el homb e ha de i i de pan, es deci , del legí imo p oduc o de su labo iosidad, no ha de se de pan solamen e, sino «de oda e dad que p ocede de la boca de Dios.» Habiendo cumplido los debe es de obse ado , ha de p es a sus oidos á la- oz de la azón; ha de econoce al Au o de la ob a que acaba de examina ; ha de e un enlace de ines in en ados y o denados mu uamen e po ese p ime Maes o; ha de con esa que hay p incipios in e nos á quienes se e ie e y ienen po ins umen o el mecanismo: ha de econoce un plan que sigue y que ejecu a, pe o que la ma e ia po sí es incapaz de causa ; debe, en in, admi i unas leyes que in es iga la expe iencia y que en ano p e ende á con undi la imaginacion. Ese es el sábio. Po 10 an o, educi á la sola obse acion odos los conocimien os humanos; abso be en las a ibuciones de un buen ísico las de un me a ísico; some e á los sen idos la azon; a ibui á la ma e ia la o macion del uni e so; e undi en ella los ines, la ac i idad, los planes que obse amos con admi ación en odas y cada una de sus pa es, es ob a i acionalmen e, es insul a á la azon humana, es hace la enemiga de sí misma, es ab i la pue a á odos los ho o es de la impiedad y del ma e ialismo. Los abusos jamás pod án au o iza la p osc ipcion de una e dad, ni los sis emas pod án nunca anula las p ime as e dades g abadas en nues a alma. Y si el a omismo , el maquinismo yma e ialismo • 72 engalanados con los descub imien os, he moseados con los p imo es delbu il, y amenizados, como odo sis ema, con los colo es de la poesía, o man ese apa a o de seducción que debía p oduci el as o no uni e sal que deplo amos, mucho mayo es po es o la obligacicn de p ocu a lib a de él á la inexpe a ju en ud que, es imulada po la noble ambicion de sabe , no me ece e se sume gida en el abismo que ales e o es la p epa an. Después de odo, de nada ha se ido á los enemigos de la e dad su loco empeño en oscu ece la y des uida. consiguiendo solamen e que b ille más y más al cae en el idículo sus declamaciones. Los impíos ol e ianos se eían g andemen e de Moisés po que, al e e i los días genesíacos, pone la c eacion de la luz en el p ime o, yla del sol y demás as os en el cua o; y decían con su habi ual sa casmo: «que j Iois8s no supo 10 que esc ibía, pues puso la luz que « iene de los as os, an es que los as os de donde emana la luz.» C eye on deci así una g acia y hace un a gumen o con unden e con a la e dad-del Génesis, y no dije on sino u na sandez de que hoy se ei ía el úl imo niño de la escuela, el cual sabe desde los p ime os udimen os, que la luz, es deci , el luido lumínico, ha enido que p ecede necesa iamen e á los as os, los cuales no son mas que conduc o es de esa luz, c eada an es que ellos. La ciencia geológica ha con i mado plenamen e la his o ia de la c eación y del dilu io, así co no la geog a ía, la c onología, el es udio de las an igüedades y las ciencias auxilia es de la His o ia sag ada y p o ana es an con i mando más y más la e dad de odos y cada uno de los hechos na u ales ysob ena u ales consignados en el A..n iguo yNue o Tes amen o. Todas las ciencias son hijas del mismo Dios, en e ellas no ha con adiccion posible. Si alauna ez la . L hubie a en apa iencia con el p incipio inmu able, no po eso los homb es juiciosos pond ían en duda la e dad de la palab a di ina, sino que, an p uden es como humildes, culpa ían á su p opia insu iciencia, ymás de una ez ecibi ían po ella el dcsculm seles, cuando menos lo espe asen, lo mismo que igno aban, y el medio segu o de deshace lacon eadiccion apa en e que pe u bó un ins an e su c eencia. I~ 73 Nos impo a en g an mane a no dejamos engaña de pnlah as yaCÚ1S de sen ido, ó de doc inas insensa as, po más que las encub a un bello nomb e. La e dad es una misma cosa con la sabidu ía, con la sana azon, con la mo al, y con cuan o ienda á p ocu a al homb e el bien sob e la ie a, y como camino de o o bien in ini amen e ma o , Una alsa ciencia ha ado mecido á " la Eu opa du an e más de un siglo al Y8nO uido de sus sis emas y de sus opiniones: y ¿ nó se á ya iempo de despe a noso os y de juzga á la que sin mision ni au o idad ha juzgmlo al mundo'? O no nos en endemos cuando hablamos de ciencia y de iloso ía, ó es a consis e pa a un pueblo en pensa y discu i bien ace ca de los di e en es amos de los conocimien os humanos. Cuan as mas ideas sanas mo ales y sociales, cap:1ces de hace lo ece la paz, la jus icia y las leyes, haya en una iacion , an o más lo ece á en ella la e dad. La ciencia ilus ada, pe o nó o gullosa, es udia las acul ades y las' ope aciones del en endimien o, sin enseña el g ose o y il ma e ialismo; las ma a illas y leyes de la na u aleza, sin blas ema con a su Au o ; la polí ica ysus combinaciones, sin conmo e los undamen os de la sociedad: yla mo al y sus p incipios, sin nega la dis inción que ella es ablece. Es a es la única digna de se cul i ada po oclos los homb es de bien; pues «de en endimien o es (dice el P íncipe de los ilóso os) «quien emplea el alen o ado nándolo con las e dade as luces y «o denándolo pe pé ua nen e á la i ud: c18 a~on es quien, ni elando «po los p incipios su discu so y decisiones, cuida más de me ece «es e hon oso í ulo, que de busca lo: y sabio es quien conside a «las causas al ísimas y juzga po ellas ec amen e de odo lo demás (1). Subi , pues, has a las causas y los p incipios de las cosas; sepa a las luces e dade as de las que solo ienen la apa iencia; pesa las opiniones ulga es en la balanza de la nzon, y aza á las in eligencias la ma cha que deben seglli en la in es igación de la e dad, es o es lo que ha de llama se iloso ia en las cosas in elec uales. Obse a la na u aleza, es udiando los hechos y Bnómenos, p e i iendo la expe iencia á anas eo ías, y hnsca así, (1l S. Tomás Q. 45-a . 1. ]9 l 74 no lo que puede se , sino lo que ealmen e es, es a es la e dade a iloso ía en las ciencias expe imen ales. Segui ielmen e en el es udio de la his o ia y de las an igüedades aquella c í ica se e a (~ ilus ada sin se demasiado a e ida, que designa lo e dade o, cali ica lo e osímil y desecha lo also; saca de los anales de los pueblos y del p o undo conocimien o de los homb es, g andes y memo ables lecciones, áes o debe llama se iloso ía en la ciencia y en la polí ica, Po úl imo, desen aña los sec e os del co azón humano, explica las eglas de las cos umb es, expone con delicada sagacidad el conj un o, el espí i u y la conco dancia de las leyes, es a es la iloso ía en la mo al y en la ju isp udencia. Si en la enseñanza se ap eciase solamen e la ins uccion pu a- men e li e a ia; si solo se a ase de gene aliza conocimien os de 'I uc es an ácil abusa , desp eciando el medio mas pode oso de o i n ]o , y si no se p ocu ase cl11ela ju en ud se imp egne de sólidas doc inns de que es única uen e la e dad inde ec ible, y que son po ella el mas i me apo'yo de las cos umb es públicas, las nue as g0:1C acioncs llega ían áse un e oceso más en el camino del bien, yln l'cgnnc ncion de Eu opa un imposible. Algunas dcslumb ndo as opn icncins pod ían inspi a pasaje as espe anzas; pe o señales incquí ocns ha ían conoce muy p on o que una languidez mo al se hnlJía in oducido en el cue po social po el abuso de los mismos medios que cabalmen e debían da le la ida yla salud. No sin azon ha dicho un elocuen e o ado , hablando de la g andísima ascendencia do la buena· ódo la mala enseñanza, que «bajo el «in lujo de la p ime a, el homb e es mal ado solo po inconsecuencia, «mien as que hajo la in luencia de la segunda es bueno, en cie o «mo.lo , solo po casualidad.» No nos en eguemos po an o, ála indolencia en ma e ia an impo an e ni la mi emos con c iminal indi e encin .. Se a a. de lo clue más in e esa á las amilias; se a a de la snl acion misma (le la pa ia. Es p eciso enseña álos jó enes «qlle el amo lÍ, la e dad ence á oda o a a ección bas a da yhace sun e el sac i icio; que es a es la mejo disposición pa a la i ud y pa¡'a el posi i o adelan o en el es udio, po (iue con ella iene luego el :l.IU')[, iÍ. la jus icia, ála idelidad inqueb an able, ála bondad sin " ~