UNIVERSIDAD
DE
VALLADOLID
-
...
~
MILLAN BRAVO LOZANO
CATEDRA11CO DEFH..OLOGIA LATINA
:;-)
EL LIBER PEREGRINATIONIS
DE AYMERIC PICAUD (C. 1130)
PRIMERA GUIA MEDIEVAL DEL CAMINO
DE
SANTIAGO
BURGOS
1991
BiCe
iii iíliidlil~
5>0
o o o o 1 8 8 6 o
.,
'
/'
«El ,Libe pe eg ina ionis,
de
Ayme ic
Picaud (c. 1130),
p ime a
guía medie al
del Camino
de
San iago»
LECCIÓN INAUGURAL
DEL
CURSO
1991- 1992
MILLAN BRAVO LOZANO
CATEDRÁTICO
DE
FILOLOGÍA LATINA
FACULTAD
DE
FILOSOFÍA Y LETRAS
UNIVERSIDAD
DE
VALLADOLID
«El 'Libe pe eg ina ionis'
de
Ayme ic
Picaud (c. 1130), p ime a guía medie al
del Camino
de
San iago»
Imp esos ANGELMA, S.A.-A da. San ande ,
47-Valladolid-
Dep. Legal
VA
584-1991
«Academiae
pin ianae,
Ma i
piissimae»
(
B ocensis,
in
Mine ae
decic.)
I ine i
Sanc i
Iacobi,
iae
apud
nos
F ancigenae,
omnibus
«s ella um
y ine e».
Ci i a i
Bu gensi,
Cas ellae
capi i,
Sanc i
Iacobi
i ine is
monimen i.
Excmos. y
Mag cos.
S es.
Excmos. e limos.
S es.,
que idos
Colegas
y alumnos,
S as.
y
S es.:
Desde el pe íodo enacen is a, cuando menos, nos cons a po la documen a-
ción académica que la ac i idad escola se ab ía «po San Lucas» (
18
de Oc ub e)
en las g andes Uni e sidades españolas, en e las que se con aba, desde luego, la
nues a. He ede os
de
esa amilia adición, si bien un an o más diligen es,
hacemos hoy lo p opio, en el más espe uoso sen ido
de
la adición y de unos usos
domés icos que en nada dañan la ac ualización y e iciencia de nues a ins i ución,
y sin emba go e elan una sensibilidad his ó ica que hon a a quienes la cul i an.
A uno
de
los «Maes os» del Claus o co esponde, po u no co ido de
an igüedad, p onuncia la lección inaugu al. Se cons i uye así ese «ayun amien o
de
maes os e escola es que es echo en algun loga con olun ad e con
en endimien o
de
ap ende los sabe es», que es
en
lo que consis e el «Es udio))
según la conocida de mición del Rey Sabio en la Pa ida
11,
í ulo XXXI, ley 11•
Reúnense, pues, «maes os e escola es)) de odas las Facul ades: A is as y ísicos,
ilóso os y legis as, mecánicos y canonis as. (La Teología, o o a eina y co ona-
ción
de
odo el sabe humano, hoy, incomp ensiblemen e, no me ece el hdno
de
se conside ada disciplina académica
de
pleno de echo
en
la Uni e sidad españo-
la, en e al uso común en los países más cul os de Occiden e).
El
«Maes o)) que se
e
dis inguido con es e hon oso enca go, es cla o que
iene an e él un ag adecido, aunque quizá ambién a iesgado come ido: el de
p onuncia su lección al más selec o público que pod ía habili a se: el de los
«Maes os)) de odas las disciplinas cul i adas en nues a «Academia Pin iana))'
jun o con sus alumnos. (El é mino «Maes o))' que an gus osamen e empleo, bien
se ap ecia que es á usado con el alo écnico de nues o ac ual «P o esan),
ocablo desconocido en el con ex o his ó ico que engo in ocando). Pues bien, en
la al ci cuns ancia
de
ene que «leen) (como se exp esaban los Humanis as) an e
la he e ogeneidad
de
un público an cul i ado e impues o en odas las amas del
sabe humano, y en la con icción pe sonal de pode hace lo, encuen o un buen
-5-
a al de mi pe suasión
-y
de o os muchos- sob e la unicidad e in eg alidad del
obje o del sabe humano. Bajo la plu alidad de las disciplinas del uni e so único
de
conocimien o, ine i ablemen e agmen adas
po
azón
de
la plu alidad
de
obje os o males y mé odos
de
conside ación y análisis de los mismos, subyace una
obje i a unidad, cla amen e pe cibida.
Unidad
que
iene su undamen o subje i o
en
el ac o del conocimien o, el se humano, e e encia úl ima
de
la ac i idad
cognosci i a;
pe o
que lo iene ambién el obje i o,
en
la condición uni a ia del
uni e so como obje o epis emológico.
Po
o o lado, desde el cul i o de las «Humanidades», sen imos muy i amen e
el e enciano «ho no sum e humani nil a me alienum pu o» («como homb e
que
soy,
nada de lo que al homb e se e ie e me esul a ajeno»). Y
que
hay
un
au én ico
«locus communis)) o luga compa ido de encuen o gené ico
de
odos los
homb es
en
el campo del espí i u, cualquie a
que
sea la dedicación p o esional
de
cada uno de ellos, y que es jus amen e lo
que
llamamos «Cul u a)).
En
la segu idad
de que me
oy
a mo e an e Vds.
en
al ámbi o pa imonial, a a é
de
desa olla
es a p ime a lección del cu so académico 1991-92, con iado,
po
lo demás,
en
ues a bene olencia de pe sonas cul as, expe imen adas y sagaces.
Lo habi ual es que a quien co esponde ocupa es a
Cá ed a
en
an
solmene
ocasión, le acompañe ya
un
dila ado «cu iculum)) uni e si a io, y
que
sien a,
po
ello, la necesidad de compa i con sus oyen es, compañe os
de
«o icios» y
alumnos, el discu i de su expe iencia pe sonal y
de
mos a les el campo
de
sus
a anes cien í icos.
En
al caso
yo
hab ía de habla les a Vds. de mis insepa ables
compañe os de iaje, los ace adamen e llamados «Pad es de Occiden e)): No sólo
Vi gilio, sino Cice ón y Césa ; Ca ulo y
Ho ado;
Salus io, Li io y Táci o; Séneca,
Ma cial y Ouin iliano, la g an íada de hispanos, e c.
La
inspi ación, la ins igación,
casi, que ellos supusie on
pa a
Occiden e, decan ada al inal del Mundo An iguo,
anémica,
po
desg acia, du an e pa e del la go pe íodo
de
la «media ae as» o
Edad
Media, y elizmen e ecupe ada esplendo osamen e
en
el au o al « enacen)
de los albo es del mundo mode no, es la explicación su icien e de nues o se
cul u al ac ual.
En
ellos enía es allan e el mensaje ge minal de la p ecu so a y
ecundan e cul u a g iega: Home o y Pínda o; Sóc a es, Pla ón y A is ó eles, u a
sazonada
de
los undan es «p esoc á icos»; Esquilo, Só ocles y Eu ípides; Demós-
enes y Lisias; He ódo o y Tucídides; A is ó anes y Menand o, e c., e c., e c.
En
esumen odos esos an epasados de los «Pad es))
de
Occiden e, a los
que
con
una
cegue a ba ba oide es amos que iendo des e a del conscien e del homb e
mode no, que del subconscien e nos se á imposible ae los.
O end ía que habla les de las pa ia cales igu as del Medioe o, desde Boecio,
«de le ze Rome » («el úl imo de los Romanos))),
de
cuya in es igación a ancó mi
p opio edi icio lológico hace ya muchos años, has a el incommensu able Isido o
de Se illa (hoy legionense), el educado de la
Eu opa
medie al; o los Golia dos del
«In abe na quando sumus)) o del «Gaudeamos, igi u )); o el au o del as uoso y
-
6-
elampaguean e
<<Dies
i e, di es illa», una
de
las más bellas poesías de oda la
Edad
Media, que en los oídos
de
los ya en ados
en
años esuena aún emocionan e,
cansino y sob ecogedo , modulada
po
los con encionales y a igados, pe o sin
emba go oda ía pe suaden es labios
de
sac is anes u ales. O dando un paso
adelan e, end ía que habla les
de
los g andes seño es del Renacimien o, desde
An onio el
de
Leb ixa, has a nues o «Pinciano»,
Hemán
Núñez el Comendado ,
el mejo coleccionis a y conocedo de los exquisi os códices
de
la
cul u a g iega y
la ina an iguas. O del se enísimo Luis
de
León (el cen ena io de cuya mue e
celeb amos es e año), pa adigma
de
equilib io, clasicismo, exquisi ez y libe ad,
que du an e cinco años penó
en
las cá celes inquisi o iales de Valladolid, alsa-
men e localizadas
po
el u banismo ac ual
en
la calle,
po
eso, denominada
de
F ay
Luis
de
León. O de su compañe o de Claus o, con ubemal
en
lides ideológicas y
mode nizan es, el Maes o F ancisco Sánchez de las B ozas, el «B ocense», an
ligado a Valladolid, que
en
nues a Uni e sidad ob u o su p ime g ado académi-
co y allí ino a mo i
el3
de
diciemb e de 1600, como hoy podemos a i ma
ya
sin
ningún géne o
de
duda.
Pe o
he
de
enuncia a odo ese e ablo amilia y co uscan e
de
los pe sonajes
cuyos «manes» me han acompañado, y me siguen y segui án, los años que me
es en de ida o de ida académica, en
mis
co idianos a anes docen es e in es iga-
do es. Y lo que pod ía ep esen a una enuncia dolo osa, no lo es an o, pues el
ema que oy a desa olla no es á an alejado de una pa e de ellos, ya que den o
de
mi ocacional Filología La ina, pe enece al mundo
de
la
Edad
Media. Hoy les
oy a habla a Vds.
de
una ob a capi al
en
la li e a u a la ina medie al del «Camino
de
San iago», y nada menos que
de
la «Guía del pe eg ino medie al», como la he
denominado
en
ecien e edición cas ellana que
ha
lle ado el conocimien o
de
ese
mundo inc eíble de la pe eg inación jacobea a cí culos amplísimos
de
lec o es
cul os, pe eg inos a Compos ela, o simplemen e in e esados desde una sala de
es a o una biblio eca amilia ,
po
el enómeno más llama i o
de
la
Edad
Media,
el
de
la pe eg inación a San iago de Compos ela.
Y es g a amen e obligado que
yo
les hable
de
es e ema
en
un ma co,
en
una
ciudad y
en
una ocasión como las p esen es.
Hoy
se inaugu a el inamen e
ecupe ado «Hospi al del Rey». Su des ino, sin enuncia a la la guísima adición
asis encial al pe eg ino, se á especí icamen e uni e si a io. Es amos al bo de del
«i e Sanc i Iacobi»,
en
la « ía ancígena» o «Camino ancés». Como el ex o que
amos a analiza nos in o ma, el Hospi al se encuen a « ansi o nemo e Oque,
e sus scilice Bu gas, sequi u ellus Y spano um, Cas ella idelice
e
Campos»
(«Libe pe eg ina ionis», cap. VII) «pasados los mon es
de
Oca, y en di ección
hacia Bu gos, con inúa el e i o io español, con Cas illa y Campos»). Bu gos
jus amen e sen ido como pun o
de
e e encia
de
lo cas ellano,
e a
el inal de la 58
e apa del ayec o de Ronces alles a Compos ela: «a N aje a usque
ad
u bem que
dici u Bu gas», y el comienzo de la 68: «Sex a es a Bu gis usque
ad
F umes am».
-7-
nales que salpican oda la C is iandad.
De
un cap ichoso «deus ex machina»
eligioso, sin undamen o más allá de la época medie al.
En
odo caso, en la se ie
his ó ica de lo jacobeo, se pa e del hallazgo de un monumen o une a io de
pa icula ca ego ía (las p opo ciones y calidad del «edículo» apun an a un
pe sonaje de elie e como i ula de ese monumen o une a io), que es á ubicado
además
en
el luga p opio, como es una nec ópolis
de
dila ada ac i idad.
3. La echa del descub imien o.
Las in e e encias
de
Ca lomagno en odo el ciclo jacobeo, condiciona on en
un p incipio la echa asignada al hallazgo del sepulc o del Após ol.
En
e ec o, las
uen es épicas medie ales ancesas ponen
en
elación
de
au o ía al g an Empe-
ado con casi odo lo jacobeo: Ca lomagno hab ía descubie o el sepulc o,
Ca lomagno hab ía cons uido el «Camino de San iago», Ca lomagno hab ía
undado la g an Abadía, mad e de la e o ma cluniacense y de la u ela del
Camino,
de
los «San os Facundo y P imi i o», es deci
de
Sahagún, e c. Aho a
bien, como el empe ado mue e el año
814,
el descub imien o del sepulc o se
p e endió adelan a al813. An es di ícilmen e encajaba. Sin emba go hoy en día
se si úa el e en o hacia el830.
El
ya ci ado Obispo de I ia Fla ia, Teodomi o, au o del descub imien o, es un
pe sonaje his ó ico, cuya he mosa lauda sepulc al (la lápida que cub e su sa có-
ago), con el mismo sa có ago, se puede admi a a la en ada del Museo Ca ed a-
licio compos elano, descubie o en u osamen e en época no muy lejana. Teodo-
mi o, a su mue e el847, se hace en e a en el complejo que
a
su giendo en o no
a la umba del Após ol, en Compos ela, con a iniendo la in a iable adición
eclesiás ica
de
hace lo en el emplo ca ed alicio p opio, es deci , en I ia Fla ia (el
ac ual Pad ón, pa ia, en e o os, de Rosalía de Cas o y de Camilo José Cela, y
dis an e
20
kms. de Compos ela).
El
en usiasmo
de
los descub ido es, se con agia en o ma poco común a la
Co e del Rey as u iano (O iedo e a en esos momen os la sede del incipien e eino
c is iano que es aba comenzando su asen amien o), Al onso XII el Cas o.
El
Rey
isi a muy p on o el sepulc o jun o con su co e, según nos in o ma el documen o
del834, que si e como ejemplo del compo amien o egio:
«quod
ego
audiens,
cum
magna
de o ione
e
supplica ione
ad
ado an-
dum
e
ene andum
am
p e iosum
hesau um
cum
majo ibus
nos i
pala ii
cucu imus».
(«al
ene
no icia
de
eUo
[el
descub imien o
del
sepulc o],
con
g an
de oción
y
esp i u
de
súplica,
me
ap esu é
a
i
a
ado a
y
ene a
an
p ecioso
eso o,
acompañado
de
mi
co e»).
-
13-
Además, és a, que puede conside a se como la p ime a pe eg inación a
Compos ela, la hizo Al onso II «cu o lac ymis
e
p ecibus mul is» como exp esa el
mismo documen o.
La
no icia sal a inmedia amen e a oda la C is iandad, di undida sin
duda
alguna
po
impulso eal, siendo una de las p uebas más e elado as
la
amosa ca a
de León, conside ado indebidamen e el
Papa
San León (795-816), y más p obable-
men e un Pa ia ca je osolimi ano, muy pos e io c onológicamen e, que
en
odo
caso lo anuncia así al mundo en e o:
«Sepan...
que
el
cue po
del
biena en u ado
após ol
San iago,
ue
asladado
en e o
a
España,
en
e i o io
de
Galicia.
..
Y
as~
oso os
he manos
y
cuan os
enéis
e
en
C is o,
ele ad
ues as
p eces
al
Seño
po
m(
[se
en iende
en
Cospos ela],
pues
lo
que
os
he
anunciado
es
e dad».
4.
Las pe eg inaciones a San iago
de
Compos ela.
Si
hay algo inhabi ual y de no ácil explicación oda a hoy, es la p ecocidad del
enómeno pe eg ina! jacobeo. Hemos is o al Rey Cas o indiendo piadoso y
de o o iaje an e la ecién descubie a umba del Após ol, según el documen o de
834.
A pa i de ese momen o la sucesión de «pe eg inos» no a a ene
in e upción has a nues os mismos días. Se es ima, con
buen
undamen o, que el
amoso «hospi al» del Ceb ei o
en
el paso del Bie zo a Galicia, encomendado
pos e io men e
po
el g an Rey
de
Sahagún, Al onso VI,
en
1072, a los monjes de
la Abadía benedic ina
de
San Ge aud dAu illac, es á ya
en
ac i idad al se icio
de
los pe eg inos hacia el840. Y
po
echas igualmen e emp anas, el
de
Ronces a-
lles, o o de los pasos de mon aña di íciles
en
la u a.
Cualquie olle o in o ma i o sob e el «Camino de San iago», enume a una
la ga eo ía de pe sonajes de odas las naciones, épocas his ó icas y condiciones
sociales que han pe eg inado a Compos ela: Desde la p e endida pe eg inación
de Ca lomagno o F ancisco de Asís en 1213, du an e la cual dejó la simien e
de
alguno de los ac uales con en os anciscanos; has a las documen adas del isón
San E e a do en el
s.
IX; del a menio San Simeón a comienzos del XI; del i aliano
San Teobaldo de Vicenza, a mediados de ese mismo siglo; del pic a ense
Adelelmo, hecho eni desde
la
Abadía de «La Chaise-Die
u»
(«Casa Dei»)
en
la
Au e gne,
po
la Reina bo goñona Cons anza, esposa del o a ez omnip esen e
Al onso VI, que manda cons ui pa a él
en
las a ue as de la ciudad, un monas e io
pa a la asis encia de los pe eg inos jacobeos, bajo la ad ocación
de
San Juan
E angelis a. Es e pe sonaje,
que
mue e el mismo año que Rod igo Díaz
de
i a ,
no es o o que el San Lesmes, pa ono de es a Ciudad, que ene a su cue po
en
la
iglesia de San Lesmes no lejos de aquí, cons uída en e 1480-1498,
en
sucesi as
-14-
sus i uciones
de
aquel p imi i o monas e io
de
hacia 1074. Hay que enume a
además al I aliano San Guille mo de Ve cell a mediados del
s.
XII; a San Teobaldo
de Mondo í, po la smismas echas; al amosísimo y popula Duque de Aqui ania,
San Guille mo, dechado
de
odas las maldades y pecados, que con e ido po el
g an
Abad
de
Cla a al, Be na do, pe eg ina a Compos ela dejando la u a
ezumando de su p esencia que se ans ie e a la leyenda y la li e a u a. Su misma
mue e an e el al a del Após ol, en la basílica compos elana, el Vie nes San o de
1137, es una he mosa icción li e a ia desmen ida po los hechos que la ijan en
1157 en Siena.
En
1124 había pe eg inado a Compos ela la P incesa Ma ilde, iuda
del Empe ado En ique
V.
Re e encias pe eg inales enemos, en e o os pe so-
najes medie ales,
de
los siguien es: Luis VII, ey
de
F ancia (en 1154); Con ado
I,
A zobispo
de
Maguncia (en 1164); la P incesa So ía de Holanda (en 1176);
En ique «de
LOwe»
(en 1190) empeñado en ie a lucha con Fede ico Ba ba oja;
el A zobispo
de
Lieja, Guille mo (en 1192); el Rey Sancho II de Po ugal (en
1244); la iuda del Rey Don Dionís, San a· Isabel
de
Po ugal (en 1325); San a
B ígida de Suecia, con su ma ido Ul Gudma sson (en 1341), pad es de la amosa
undado a San a Ca alina
...
Sin ol ida nos de Fe nando III «el
San o>>,
de o ísimo
del Após ol;
de
Raimundo Llull; San Vicen e Fe e ; San Juan de Dios; San o
To ibio
de
Mo g o ejo, e c., e c., e c.
Mención apa e me ece o o de los g andes pe sonajes «bu galeses» al se icio
de la pe eg inación, que en la con igua y modes a capilla que se le dedicó,
eedi icada en 1614 po F ay Ped o de Lezcano, ecibe el cul o
de
las gen es ellO
de mayo. Fue Ama o, ancés posiblemen e y del
s.
XIII, pe eg ino, y luego
se ido celoso de pe eg inos y en e mos en el g an Hospi al del Rey, en el que
mu ió y donde ecibió solemne sepul u a. Hoy día su sepulc o, del
s.
XVII
ambién, es á odeado
de
ex o os y oda una se ie
de
milag os en pin u as de Juan
del Valle,
de
la misma época.
Pe o no son solamen e los al os digna a ios eclesiás icos, las pe sonas
de
ango
eal o la nobleza quienes pe eg inan a Compos ela, sino igualmen e el pueblo
llano.
El
bello lib o
de
Pie e Ba e y Jean-Noel Gu gand «P iez pou nous a
Compos elle» ( aducido al cas ellano con el í ulo
de
«La a en u a del Camino de
San iago») na a oda una se ie de his o ias pa icula es
de
gen es que emp endie-
on el Camino hacia Compos ela mo idos siemp e
po
un mo i o undamen al: el
sen imien o eligioso y la búsqueda peni encial del pe dón. El can o de los
pe eg inos de Moissac, ag upados incluso g emialmen e en «Con é ie des pele-
ins», lo p oclama paladinamen e:
«E oun en o ou qua an o
Que pa e en a Sen J acque
Pe
gagna lou pa adis
MonDiou!
Pe
gagna lou pa adis».
-15-
(«E an ein a o cua en a, que pa ie on a San iago, po
gana el pa aíso, Seño , po gana el pa aíso»).
El p o undo sen ido de la
e
que les animaba, apa ece
en
es a es o a:
«De an me me e en oyage
J e
is
comme un homme sage
Mé an
d unen con essé
J e
e~us
pou emoignage
Un
éc i de mon cu é».
(«An es de en a en camino,
como pe sona p uden e,
con esé debidamen e,
y ecibí un pe gamino,
en es imonio di ino»).
En
el «Cancione o de los pe eg inos de San iago», se ecogen a su ez es os
e sos que e elan el espí i u de enuncia y sac i icio que la pe eg inación
implicaba:
«Ouand nous pa lmes de F ance
en g and dési ,
Nous a ons qui é pe e e me e
T is es e ma is».
(«Cuando de F ancia ma chamos
in adidos po la ansiedad,
pad es y mad es dejamos
en is eza y soledad»).
O a b e e le illa, ecogida en «Les Rossignols spi i uels» (V alenciennes
1616)
e leja ce e amen e los sen imien os que animaban a la mayo ía de los
pe eg inos:
«Pou a oi mon Dieu p opice
Pis oeu d·alle en Gallee
Voi sain Jacques le G and».
(«pa a ag ada al Seño ,
p ome í pe eg ina
y en Galicia Visi a
a San iago el Mayo »).
-16-
La
lis a de gen es llanas que se encaminan de o a y peni encialmen e a
Compos ela es in e minable. Pie e Ga in,
de
la ciudad
de
A as, hace o o
en
1203
de
pe eg ina a San iago «po la sal ación
de
su alma».
En
1378, el amoso
lib e o pa isino Nicolás Flamel, se pone
en
camino
de
Compos ela. Sabemos que
en
León
se de u o días
en
casa
de
un Maes o cabalís ico.
El
segundo mo i o
pa a
pe eg ina a Compos ela a la umba del
Após o~
e a
el
de
busca la cu ación co po al. Nume osos son ambién los casos que conoce-
mos
de
ales pe eg inaciones, como Paulus Sybenbu ge , pele e o a ec ado
de
epilepsia
en
1518; o o en e mo de gang ena que ob iene pasapo e
pa a
pe eg i-
na
a Compos ela desde Sa eme, en 1560; J acques Lemes e, hijo
de
un joye o de
Lille, que p ome e pe eg ina a San iago si se cu a su mad e, y que se emba ca
en
Dunke que umbo a
La
Co uña,
en
1685.
Se hace an común el o o de pe eg ina a Compos ela, que acaba
po
impone se es amen a iamen e la obligación
de
cumpli lo
po
pa e de los he e-
de os.
En
1341,
Bema d
Ezi, seño
de
Alb e dic a el siguien e es amen o:
«
•••
O deno
que
como
he
p ome ido
hace
cinco
pe eg inaciones,
una
a
San iago,
o a
a
San
Mau o
...
esas
pe eg inaciones
sean
hechas
po
mis
hijos,
cada
uno
la
suya
si
uno
solo
no
puede
hace las
odas
...
».
La
iuda
de
Jean
Désangles, el
25
de Julio del año jubila de 1417 o o ga
es amen o legando 14 lo ines de o o pa a una pe eg inación a Compos ela, que
sus he ede os, o las pe sonas que ellos designa en hab ían de cumpli
en
el plazo
de
dos años. Raymond de Baux o dena igualmen e
po
es amen o el21 de agos o
de
1367, que la pe eg inación a Compos ela que él no había podido ealiza «sea
hecha
po
un homb e de buena conciencia y que du an e el pe eg inaje dis ibuya
200 lo ines de o o a los pob es».
El
canónigo
de
Nan es, Pie e Do enge, o dena:
«Quie o y o deno ... que un pob e aya a San iago
de
Galicia
en
mi nomb e y a
mis
expensas, y que deposi e allí una o enda
de
un anco
de
o o».
Llega a al pun o la ins i ucionalización
de
la
pe eg inación
po
delegación,
que comienzan a su gi a ispados que se hacen con a a
pa a
hace la sus i u i a-
men e. Como caso llama i o, que puede se i de mues a de es e compo amien-
o, es á el
de
la Condesa Mahau de A ois de la que documen almen e conocemos
los mandamien os que o dena a a és de su adminis ado pa a que se hagan en
su nomb e pe eg inaciones a Compos ela:
El19
de
eb e o de 1312, pa a dos pe eg inos.
-
En
1317,
en
memo ia de su p imogéni o ecién mue o, o os dos pe eg inos.
El1
de mayo de 1321, el eso e o de la iglesia compos elana ce i ica que Y
e
Leb e on, en iado
po
la Condesa,
ha
cumplido odos los ex emos de la
pe eg inación, incluída una limosna de «4 sueldos au én icos».
Nue amen e se epi e la de o a encomienda
en
1326, 1327 y 1328.
-17-
La
pe eg inación a San iago de Compos ela se
ha
con e ido
en
un enómeno
uni e sal y
de
masas. Hay cla amen e dos líneas
de
p oyección
de
lo jacobeo: la
in e io o in a-hispánica, y la anspi enaica, undamen almen e
de
desa ollo
anco, y muy p on o ambién, y
en
conside able medida, ge mánica.
La
hispánica
es á ín imamen e ligada con la g an emp esa peninsula
de
la Reconquis a. Y
como es a emp esa e a común a odos los Reinos peninsula es, odos ellos
pa icipan del alo e e encial que el sepulc o del Após ol a a ene
en
el empeño
de ecob a el suelo pa io a eba ado
po
los in ieles.
Es
na u al que sean los
p ime os los eyes as u -leoneses
en
acoge se al pa ocinio de San iago, eclaman-
do así la p imogeni u a
en
la es au ación del Impe io isigó ico de Toledo, del
que se sen ían legí imos he ede os y deposi a ios. Reco demos cómo
ya
en
el año
844 quie e hace se depende uno de los hechos de a mas signi ica i os, a o ables
al ejé ci o c is iano,
de
la asis encia o mal y de la p esencia
de
San iago enCla ijo.
No es
de
ex aña es a p e ensión de u ela
po
pa e del Após ol a ándose de
uno de los Reyes más e ien es pa ida ios
de
odo lo jacobeo, como ue Rami o
l.
Si el hecho es his ó icamen e cues ionable, nue amen e los ejé ci os c is ianos
eciben la ayuda decisi a del Após ol
en
la ba alla
de
nues o amilia Simancas
(es a lección la he edac ado eniendo an e
mis
ojos el que hubo
de
se escena io
de comba e, al o o lado del Pisue ga,
en
la cabece a del puen e omano).
En e
Cla ija y es e ic o ioso comba e ganado
po
o o Rami o, es a ez el
11
de
su
nomb e, en e a las hues es de Abde amán
11
el año 939, dan base al «Vo o» al
Após ol, oda ía hoy a o unadamen e
i o
con odo su simbolismo.
Nada iene, pues, de ex año que los Reyes as u -leoneses a o ecie an,
in oca an y conside asen Pa ono suyo y de su eino al Após ol. Desde ese p ime
documen o de 834
en
que Al onso
11
solici a la asis encia de San iago «p o anima
nos a
e
pa en um nos o um», según la ó mula habi ual, no al a Rey que no la
in oque insis en emen e: O doño 1
en
854; Al onso III
en
epe idas ocasiones y
documen os desde
el17
de agos o de 883 has a el 2
de
junio de 912; Rami o
11;
O doño III; Be mudo
11;
Al onso
V,
e c.
Pe o
es que además eclaman el
pa onazgo apos ólico
pa a
sus einos. Así
en
el an as eces aludido documen o
del834, Al onso
11
el Cas o denominaba a San iago «pa onum e dominum o ius
Hispaniae»,
al
igual que O doño
11
en el P i ilegio del
858:
«nos i e o ius
Hispaniae pa oni». Has a 24 eces se denomina al Após ol «Pa ón
de
España»
en
la documen ación eal de esos p ime os siglos. E incluso hay documen os
en
que se ealza la igu a del Após ol has a al u as insospechadas. Así, Al onso III
en
donación hecha el año 886 cali ica al Após ol así:
«In
nomine
sanc e
e
indi idue
ini a is
domino
sanc o
e
dei
ma i i
glo io
so
bea issimo
nobisque
pos
deum
piissimo
pa ono
nos o,
Iacobo
apos olo,
cuius
sanc a
e
ene abilis
ecclesia.
..
».
-
18-
(«En
el nomb e
de
la
san a e indi idua
T inidad,
o ecemos y dona-
mos... al Seño san o y má i glo ioso
de
Dios,
el biena en u ado
Após ol
San iago,
nues o más piadoso Pa ono, después
de
Dios
...
»).
Y has a,
en
un documen o de O doño III de 12
de
sep iemb e de
954,
llega
a lee se lo siguien e:
«Vobis
yncli o
ac
ene abili Pa i Domno Sisnando Episcopo hujus
Pa oni nos i
e
o ius
O bis
An is i e».
cuya in e p e ación más a endible es la siguien e:
«Y a
Vos,
meli o y
ene able
Pad e
y Seño Sisnando, Obispo en
la
sede
de
nues o Pa ono y Pa ono
de
odo el
O be».
De
es a p ime a ase de pa onazgo de
S~ iago
sob e los einos occiden ales
peninsula es, ex endido luego a odo el e i o io de la Reconquis a, se a a llega
a la si uación o mal del solemne Pa ona o o icial sob e oda España.
Si
bien es
e dad que
en
de e minadas á eas de la Reconquis a se sigue ese ando un luga
p e e en e
en
ese pa ocinio
pa a
o os San os más o menos « egionales», como
San Millán
en
pa e del á ea cas ellana, San Jo ge
en
la a agonesa o San Miguel
en
la na a a. Con la canonización de Te esa
de
Jesús (en una de las e emé ides
más glo iosas
pa a
la Iglesia española, pues aquel
de
1622 con ella ecibie on el
hono
de
los al a es nada menos que San Isid o el «Lab ado », el pa ono de la
capi al
de
la nación, a la
pa
que Ignacio
de
Loyola y F ancisco Ja ie ), la San a
Esc i o a y Mís ica a a compa i el pa onazgo o icial de España con el Após ol.
Conocida es la
i a
eacción del g an y pasional Que edo, he ido
en
su o gullo de
Caballe o
de
San iago.
Un
es imonio ehacien e de la ápida di usión del conocimien o y del cul o de
San iago
en
la Península, nos lo o ece
ya
en
865 el «Ma i ologio de Usua do»,
que desde su obse a o io anspi enaico ad ie e lo siguien e:
«Huius sac a issima ossa
ab
Ie osolimis ad Hispanias
ansla a,
e
in
ul imis inibus condi a,
celebe ima
illa um gen ium ene a ione
exco-
lun u ».
(«Sus
sag ados huesos [de San iago] asladados
de
Je usalén
a
las
Españas y deposi ados
en
sus
úl imos con ines,
eciben
ene ación y
cul o
de
aquellas
gen es,
en
o ma muy conocida»).
Hay
un episodio, eno memen e e elado de la signi icación in ahispánica y
panhispánica que p on o adqui ió la sede compos elana,
po
su condición de
«apos ólica», y que la con ie en
en
pun o obligado de e e encia peninsula . Se
-19-
a a
de
la p e ensión del
Abad
de
Mon se a , Cesá eo,
que
había enido a
San iago
«ad
domum Sanc i Iacobi apos olicae Sedis, qui es umula us
in
suam
apos olicam Sedem Galliciae».
Es e
pe sonaje había sido p omo ido a
la
sede
de
Ta agona
po
a ios p elados ca alanes, y aho a pide se con i mado como al,
po
los Obispos eunidos
en
concilio
en
Compos ela,
en
p esencia del
Rey
Don
Sancho 1 que omaba
pa e
en
él. Se a aba
de
ecob a
la
condición
de
me opoli ana
pa a
Ta agona, que la había pe dido
en
a o
de
Na bona, como
consecuencia
de
la p esión sa acena sob e la ieja ciudad española.
En
amosa
ca a di igida al
Papa
Juan
XIII,
en
o no al año 970, Cesá eo eclama es os
de echos his ó icos.
El
a gumen o y undamen o úl imo
pa a
ello, es jus amen e la
condición
de
nación «apos ólica» que
puede
os en a España,
po
habe
sido
e angelizada
po
un
Após o~
San iago el Mayo .
F en e
a
la
esis
de
a ios obispos
de
su egión de o igen y del me opoli ano
de
Na bona,
que
negaban dicho
ca ác e apos ólico a
España
«quia ille apos olus in e ec us hic eni nullo
modo
au em i us» («po que dicho Após ol ino a
España
ya mue o,
de
ninguna
mane a
en
ida»),
el
a ibulado
Abad
monse a ino
enume a
las «so es» o
e i o ios asignados a los di e sos Após oles como campo
de
e angelización:
«Pe us
namque
Romam
accepiL
..
Jacobus,
qui
in e p e a u
ilius
Zebedae~
a e
IoannisApos oli
e
E angelis ae,
Spaniam
e
occiden-
alia
loca
p aedica i ,
e
sub
He ode
gladio
caesus
occubui ;
loannes
qui
in e p e a u
Zebedaei
ilius
apos olus
e
e angelis a,
Asiam
p ae-
dica i
e
Ephesum
e c.».
(«Pues
Ped o
ecibió
el
enca go
de
e angeliza
Roma.
..
San iago,
que
se
denomina
hijo
del
Zebedeo,
hennano
de
Juan,
Após ol y
E angelis-
a,
p edicó
el
E angelio
en
España
y
los
e i o ios
del
Occiden e;
Juan,
que
se
denomina
hijo
del
Zebedeo,
Após ol y
E angelis a,
p edicó
el
E angelio
en
Asia y
E eso
...
»
).
La
sen encia de Viliul o, Obispo
de
Tuy, con iene
un
he moso pensamien o,
que e ela la conciencia
de
he ede os del eino isigó ico español
que
emba gaba
a aquellos obispos as u -leoneses del oscu os. X: «P ocedamos a la consag ación
-dijo-,
po que
po
nues os P íncipes y los Concilios
de
Toledo enemos po es ad
de
hace lo que hallá amos jus o. Es o es jus o y
debe
hace se».
Cesá eo ue con i mado me opoli ano
po
el e e ido Concilio y
el
Papa
decidió la seg egación
de
Ta agona de la ju isdicción
de
Na bona, in eg ándose
en
el g an á ea
de
in luencia hispánica.
Acaecimien o ex ao dina iamen e signi ica i o
de
las elaciones
de
los einos
hispánicos en e sí,
de
la conciencia de comunidad
que
alen aba
en
ellos, y
de
las
es echas elaciones que exis ían
en e
los ámbi os o ien al y occiden al
de
la
Península.
Toda
una
ad e encia,
po
lo demás,
en
es os días p ecisamen e
en
que
se hacen o os plan eamien os
en
sedes episcopales de la p o incia me opoli a-
-20-
na
de
Cesá eo, Abad de Mon se a y A zobispo de Ta agona.
Pe o al ma gen de es a ine i able conside ación, basada
en
una ealidad
his ó ica bien documen ada, sal a a la is a que Cesá eo es o o de esos pe eg inos
pione os
en
la Península, que desde el ámbi o de la Co ona de A agón llegaban a
Compos ela. Como lo a a se
en
1173
o o monje monse a ino, A naldo de
Mon e, del que habla emos más adelan e.
Re i ámonos aho a a la o a línea de di usión, i adiación y a acción de lo
jacobeo, la anco-ge mánica que hemos o mulado an e io men e, y que hemos
documen ado con una copiosa p osopog a ía de pe sonajes ele an es y del
pueblo que han endido iaje en Compos ela. Ella nos o ece, p ecisamen e, el
p ime pe eg ino del que enemos no icia documen al en la his o ia de las
pe eg inaciones a Compos ela. Se a a de Godescalco, obispo ancés de Le Puy,
que a a Compos ela acompañado de una nu ida comi i a. Po el monje de
Albelda, Gómez, ac i o en el «sc ip o ium» monacal, sabemos que Godescalco
«g a ia o andi eg essus e pa. bus Aqui aniae, de o ione p omp issima, magno
comi a u ul us al inem Gallecie pe geba conci us» («pa iendo po mo i os
piadosos, de la egión de Aqui ania, se di igía ap esu adamen e, con g an
de oción, a los con ines úl imos de Galicia, acompañado de una nu ida comi i-
a»). Gómez nos cuen a cómo copió pa a el piadoso y cul o P elado, el opúsculo
«De i gini a e» de San Ilde onso. Es o acon ecía en el mes de ene o del
951,
cuando Godescalco eg esaba a su diócesis de Le Puy. Añadamos que es a sede
episcopal, en el Macizo Cen al, da nomb e a la segunda de las ías hacia
Compos ela que a a esaban e i o io ancés, camino de los Pi ineos, la denomi-
nada p ecisamen e «Podense», como más adelan e e emos. A pa i de él
ya
no
ienen cuen o los in ini os pe eg inos que eco en oda Eu opa en de o a
pe eg inación hacia los Pi ineos, que e an a a esados po dos pun os conc e os:
el Can anc («Campus ancus») o Sompo ( «Summus po us») más al o ien e,
pa a
los que llegaban del á ea cen oeu opea ge mánica o esla a, ancesa o ien al
·e
i aliana, odos ellos po la p ime a de las cua o u as adicionales, la «Tolosa-
na». Y amos a adelan a ya los da os que nos o ece nues o Ayme ic Picaud, en
su «Guía del pe eg ino medie al», como hemos señalado que podemos denomi-
na la. E ec i amen e a pa i de su ela o-guía el «Libe pe eg ina ionis» según se
la designa con nomb e o igina io la ino, se consag an es as cua o ías « ance-
sas».
La
segunda
e a
p ecisamen e la «Podense», que acabamos de menciona . La
e ce a la designa Ayme ic como «Lemo icense», po el nomb e la ino de
Limoges, la mundialmen e amosa ciudad de la po celana, po la que pasaba.
La
cua a ecibió el nomb e de «Tu onense» po la pa ia del g an San Ma ín, obispo
de Tou s, y uno de los pe sonajes señe os en la de oción de la
Edad
Media
eu opea. Es a, que a ancaba de Pa ís, g an es ación ecep o a de pe eg inos
ans enanos y ancos, e a quizá la que a ojaba los con ingen es mayo es de
iaje os.
En
odo caso, las es úl imas con luían en Os aba , pequeño
pu~leci o
-21-
<'
·-
..
,
a 21 kms.
de
la base
de
los Pi ineos, Sain -Jean-Pied
de
Po ,
que
no
deja
uno
de
isi a
con
inmensa emoción,
pues
hoy
no
es más
que
una
aldehuela desconocida
has a
po
los mismos anceses,
que
no
la
dis inguen, a
pesa
del
p o undo
sen imien o jacobeís a del Midi ancés, más
que
un
modes o indicado
de
ca e e a
con
la
leyenda «Üs aba , ca e ou des chemins
de
Sain -Jacques».
Po
cie o
que
Os aba , como anécdo a cu iosa, es el sola
de
los I iba ne, apellido
ma e no del P o eso , Académico y Polí ico español, Manuel
F aga
I iba ne,
que
allí pasó empo adas
de
su niñez.
Es as
es úl imas ías, Podense, Lemo icense y Tu onense, uni icadas
en
Os aba , escalaba el macizo
de
los Pi ineos desde Sain -Miguel-
Pied
de
Po
has a
el al o
de
Ibañe a, ya
en
e i o io ac ualmen e
españo~
pa a
alcanza
as
1,5
kms.
el eal si io
de
Ronces alles.
Es a
g an a e ia
que
ha
esul ado
as
la
con luencia
de
Os aba ,
se
encuen a 20 kms. después
de
Pamplona, con la
que
desde
Sompo
a anzaba a a és
de
Jaca
y Sangüesa,
en
la
localidad
de
Puen e
la
Reina. Así lo
exp esa
la
«Guía»
de
Ayme ic:
«e
ansi o
po u
Cise e
ad
Pon emRegine socian u
ie
que
pe
po us
Aspe i
ansi ,
e
una
ia
exinde
usque
ad
sanc um Iacobum
e ici u ».
(.y pasando
el
Po
de
Cize,
se
unen
en
Puen e
la
Reina a
la
que
pasa
po
Sompo ,
o mando
desde
all
un
solo
camino has a
San iago»).
E ec i amen e ese «camino único» has a San iago es lo
que
conocemos como
«Camino
de
San iago»
po
an onomasia. O con denominación his ó ica ambién,
pe o
más exac a, como «Camino ancés» o «Vía ancígena». Cons i uye
en
ealidad la g an au opis a
jacobea
que
a lo la go
de
unos 700
kms.
conduce «ad
limina Sanc i Iacobi» («has a el sola
de
San iago»).
Hay
un
es imonio bellísimo y e elado sob e
la
in ensidad
de
la
«ci culación»
humana
en
es a «au opis a» jacobea,
que
desp o is o
de
los indudables e ec os
e ó icos
que
pe sigue, oda ía nos
da
una
idea
de
ello.
El
Embajado
del
emi
Alí
ben
Yusu (1106-1142), di igiéndose
en
misión diplomá ica a
la
co e
de
Doña
U aca,
hace la siguien e obse ación («His o ia Compos elana»,
11,
L):
«
...
¿Quién
es
an
g ande
y
excelsa
pe sonalidad,
San iago,
a
quien
acuden a
eza
innume ables
c is ianos
del
o o lado
de
los
Pi ineos
y
de
más
lejos
oda
a?
Es
an
g ande
la
mul i ud
de
los
que
an
y
ienen,
que
apenas
se
puede
ansi a
po
la
calzada
hacia
Occiden e».
An e
es e
pano ama
no
se
puede
pe de
de
is a la pe spec i a sac al
de
la
pe eg inación
en
odas las eligiones. Se
ecue da
la
g an ealidad sociológica de
la pe eg inación mahome ana a la Meca.
Pe o
el cul o a las eliquias y la isi a a
los luga es consag ados
po
la
p esencia
de
algún pe sonaje, es conna u al con el
-22-
Pue a de Rome os del Hospi al del Rey (Bu gos)
Menedemus:
Ogygius:
Menedemus:
Ogygius:
(Menedemo:
Ogygio:
Menedemo:
Ogygio:
«Sag
mi ,
wie
geh >s
wie
s eh s mi
dem
o e lichen
He m
Jaco-
bus?».
«Viel
schlech e
als
j ahe ».
«Weshalb?
Wz d
e al ?».
«Du
Schwli ze !
Du
weiss
doch,
dass
die
Heiligen
nich
al em.
Abe
diese
neue
Glaube,
de
sich
wei hin
abe
den
E dk eis
e b ei e~
ha
zu
Folge
dass
e
nich
meh
so
o
beg llss
wi d,
wie
e es
gewohn
wa .
Und
wenn
schon
ein
paa
kommen,
g llssen
sie
ihn
nu ,
geben
ihm
abe
nich s
ode
was
nich
de
Rede
we
is~
und
sagen,
es
sei
besse ,
das
Geld
den
A men
geben».
«Dime,
cómo
le
a,
¿qui
al
es á
el
excelen e
Seño
San iago?».
«Mucho
peo
que
an es».
«¿Po
qui?
¿Es
que
se
ha
hecho
iejo?».
«iMen eca o!
iTú
sabes
que
los
San os
no
en ejecen.
pe o
es a
nue a
e
que
se
es á
ex endiendo
ampliamen e
po
el
o be,
ae
como
consecuencia,
que
ya
no
se
le
isi e
con
la
misma
ecuencia
que
se
so[(a.
Y
si
se
llegan
un
pa
de
pe sonas,
le
isi an
únicamen e,
y
no
le
dan
nada
o
nada
que
me ezca
la
pena
con a se,
y
dicen
que
es
mejo
da
el
dine o
a
los
pob es!».
El
pa ón que la pe eg inación a Compos ela había expe imen ado,
e a
al po
compa ación con la p ác ica masi a habi ual has a en onces. Y
en
cualquie caso,
el Diálogo e asmiano e leja
en
qué medida el enómeno de la pe eg inación enía
en idad
en
Eu opa
y
e a
conocido aunque se adop ase
ya
una pos u a an c í ica
como la que hemos obse ado, an e ella.
Con pos e io idad a es a g a e c isis que e elan pos u as como la de Lu e o
y E asmo, la pe eg inación sigue, con odo, ope a i a. No se
ha
de ol ida ampoco
que es as pos u as que comen amos se p oducen
en
un á ea y
en
un con ex o
« e o mis a».
La
eacción del ba oco ca ólico sal a
en
pa e el bache. Y en odo
caso hay que eco da que
en
pleno
s.
XVITI
se acome e la cons ucción de la
sobe bia achada del «Ob adoi o» de la Ca ed al compos elana (ob a del a qui-
ec o gallego Fe nando Casas y No oa, concluida
en
1750), que e ela el pode ío
y esplendo que
en
ese momen o iene oda ía la iglesia compos elana. Y que es os
siglos han p oducido inin e umpidamen e oda ía « iaje os» a Compos ela,
cuyos ela os leemos hoy oda ía con eno me uición, ales como: Ba holomeo
Fon ana (i aliano, 1539), Domenico La i (i aliano, 1673), Guillaume Manie
( ancés, 1726),
Jean
Bonnecaze ( ancés, 1748) ...
Finalmen e, la
Eu opea
ac ual
ha
ecob ado la conciencia de lo que signi icó
Compos ela y la pe eg inación al san ua io de San iago, uno de los signos de
iden idad
m~s
cla amen e sen idos
po
odos los eu opeos y que más uní ocamen-
e nos de uel e a las aíces occiden ales y c is ianas
de
nues a his o ia común. Así
lo consag a el Consejo
de
Eu opa, cuando el
23
de
Oc ub e
de
1987 decla a al
«Camino
de
San iago» «P ime i ine a io cul u al eu opeo». Ello ha ep esen a-
-29-
do un aldabonazo
en
la memo ia do mida de Eu opa, que ha uel o a e oma
en
o ma so p enden e el Camino de Compos ela, y que el p óximo Año San o
Compos elano de 1993 ae á la apo eosis que
ya
se ba un a. Hoy son ya miles los
pe eg inos que eco en a pie el mismo pol o ien e camino
de
los medie ales. Y
muchísimos más los que lo hacen mo o izados
po
una
u a que hab án ad e ido
Vds. es á señalizada de mane a uni o me
en
oda Eu opa, con el emblema de la
« iei a» jacobea de haz ama illo sob e ondo
azul,
lanqueada
po
la co ona
de
las
es ellas comuni a ias, adop ando el p o o ipo elabo ado
po
el mismo Consejo de
Eu opa.
5.
El «Codex calix inus».
A es as al u as de mi exposición, si bien hemos hecho mención de algunos
ins umen os li e a ios al se icio del hecho pe eg ina!, con odo les llama á la
a ención el poco elie e y la mínima en idad con que han apa ecido an e nues o
ojos. Po que pa ece e iden e que un mo imien o sociológico del olumen del que
hemos con emplado, unos desplazamien os de masas an ingen es como los
que
las
ci as o las es imaciones nos o ecen es án necesi ados de unos ins umen os de
in o mación y cul i o que oda ía no hemos analizado.
E ec i amen e, hay un p ime momen o
de
esplendo de la pe eg inación, y
consiguien emen e
de
la Iglesia y de la Ciudad
de
San iago, que ocu e
en
el
s.
XII,
y que puede conside a se la «acmé» o culminación del p oceso. Apa e del hecho
documen ado de la a alancha de pe eg inos de odas las pa es del mundo hacia
la umba del Após ol, se
da
o a ci cuns ancia decisi a: la en ada
en
escena
de
uno
de los pe sonajes de más pe sonalidad en oda la his o ia, no sólo de Compos ela,
sino de Galicia en e a. Me es oy e i iendo al ulga men e conocido como
A zobispo Gelmí ez. Diego Gelmí ez, es un clé igo de Compos ela (1065?-1140)
de ex ao dina ias do es pe sonales, una habilidad polí ica excepcional y un
bagaje cul u al nada co ien e. T as un pe íodo con uso y e uel o
en
la Iglesia
compos elana, con un P elado poco ai oso, Dalmacio, que ue depues o
de
su
sede, nos dice la «His o ia Compos ellana» (I, VI) que:
«
•.•
quia
i am
e
mo es
ipsius
cogno e amus,
isis
Domini
Papae
is is
subsequen ibus
li e is,
eum
nolen em
a que
eni en em
cum
nobilio i-
bus
o ius
Gallae iae,
e
assensu
RegisAde onsi,
e
Comi is
Raimundi
qui
nobiscum
laudan es
ade an~
in
Episcopa um
elegimus».
(«
...
como
conoc{amos
su
ida
y
cos umb es,
a
la
is a
de
la
ca a
del
Papa
que
a con inuación
sigue,
con
lo
snob/es
de
oda
Galicia
y la
ap obación
del
Rey
Al onso y
del
Conde
Raimundo
p esen es
con
noso os
y
compa iendo
nues as
alabanzas,
le
elegimos
Obispo»).
-30-
E ec i amen e ue consag ado al el21 de mayo del año 1100, coincidiendo con
la Pascua. Acababa
de
eni
de
Roma, donde había sido p omo ido al Subdiaco-
nado, os en ando
ya
la condición de Canónigo de Compos ela. Sus excepcionales
do es las desc ibe así la misma «His o ia Compos ellana»
(11,
11):
«
•••
Didacus
ille,
de
quo
agimus,
bonus
adolescens
ui ,
e udi us
li e is
in
Ecclesia
Bea i
Jacob~
e
adul us
in
cu ia
hujus
Episcopi.
..
».
(«
...
el
Diego
de
quien
es amos
hablando,
ue
un
adolescen e
ejempla ,
onnado
cul u a/men e
en
la
Iglesia
de
San iago
y
c ecido
en
la
cu ia
de
es e
Obispo
...
»).
Y más adelan e añade:
«
••
Ade onsus
Rex
bonae
memo iae
e
comes
Raymundus
gene
ipsius
Regís.
iden es
hunc
adolescen em
pe spicacem,
bonis
mo ibus
ado -
na um,
eloci
ingenio
p aedi um,
cum
consilio
Canonico um
p ae e-
ce un
eum
Eclesiae
e hono i
Bea i
Jacobi
p aeposi um».
(«
..
Al onso,
Rey
de
buena
memo ia
y
el
Conde
Raimundo,
ye no
de
dicho
Rey
iendo
que
e a
un
adolescen e
pene an e,
ado nado
de
buenas
cos umb es
y
sagaz
de
ingenio,
de
acue do
con
el
Cabildo,
le
pusie on
al
en e
de
la
Iglesia
y
de
los
p i ilegios
de
San iago»).
La
p o ección egia, y sob e odo el a o del Conde Raimundo
de
Bo goña,
esposo de U aca, la hija de Al onso VI, que le nomb a su Sec e a io y Cancille ,
nos an a
da
la cla e del g an u u o eclesiás ico y polí ico
de
Gelmí ez.
La
misma
Compos ellana esume es a ca e a con la siguien e e icaz desc ipción:
«
...
sic
u
de
g adu
in
g adum,
de
bono
in
melius,
de
i u e
in
i u em
ascende e ».
(«
...
de
onna
que
ue
ascendiendo
de
peldaño
en
peldaño,
de
bien
a
mejo ,
de
i ud
en
i ud»).
Es a es la g an igu a de quien ue consag ado Obispo de la sede compos elana,
a donde había sido asladada la an igua e his ó ica
de
I ia Fla ia, casi con
segu idad el año 1095, bajo el Pon i icado
de
U bano
11
(que ocupó el solio omano
de
1088-99), siendo obispo
de
I ia el Cluniacense Dalmacio.
Pe o
no acaban aquí las ci cuns ancias a o ables que ampa an el g an
momen o de Gelmí ez, que lle a á el nomb e de Diego
11
Gelmí ez.
En
e ec o, el
Abad
de
Cluny, Guy de Bo goña, es elegido Papa,
en
su misma Abadía,
po
los
Ca denales allí eunidos,
el1
de eb e o de 1119. Realiza su en ada
en
Roma el
año siguien e, 1120. Pe o he aquí que es e pe sonaje, el amoso Calix o
11,
que al
-
31-
es el nomb e que adop a, e a he mano del e e ido Conde
de
Galicia, Raimundo
de Bo goña, seño del jo en Clé igo compos elano, Diego Gelmí ez, ya obispo
de
Compos ela desde el año
1100
como hemos is o.
Ni Gelmí ez po sus p opios impulsos y a pesa de sus g andes do es, ni Calix o
11
desde su al o pues o, po su condición de he mano del Conde
de
Galicia,
hubie an impulsado lo jacobeo, como la conjunción
de
las olun ades de ambos
consiguie on. Po que inmedia amen e
de
su subida al solio pon i icio, Calix o
con ie e la sede compos elana en Me opoli ana, haciendo ealidad un deseo
la gamen e aca iciado po la Iglesia del Após ol. Reco demos el episodio
de
Cesá eo, más a iba e e ido. Aho a hubo que in oca la condición
de
acía
de
la
me ópoli de Mé ida, en pode de los in ieles. Y
de
hecho se concede a Compos-
ela el p i ilegio de dis u a
de
la condición de A chidiócesis, mien as Mé ida no
sea libe ada del pode ío musulmán, momen o ese
en
que hab ía
de
de ol é seles
su an iquísima condición y p i ilegio. Mas en la p ác ica, la libe ación
de
Mé ida,
no p i ó ya Compos ela de su ju isdicción me opoli ana.
No segui emos enume ando los demás p i ilegios que Calix o
II
o o ga a
Compos ela, algunos a í ulo pe sonal a su A zobispo Gelmí ez. Aunque,
pa a
en ende las uen es his ó icas, con iene sabe que la iglesia compos elana ecibió
el hono
de
pode ene 72 canónigos, núme o
de
los discípulos del Seño ; o
de
posee unos «Ca denales» sui gene is que la asimilaban
de
alguna mane a a la
Co e Romana. O la legación que Calix o o o ga a Gelmí ez, e c.
En
es e es ado p i ilegiado, y con un homb e de la ca ego ía de Gelmí ez y su
alen o o ganiza i o, y en un momen o
de
ma ea al a
de
la pe eg inación,
Compos ela sien e la necesidad de c ea oda una ba e ía
de
apoya u a his ó ica
y li e a ia que a ale, undamen e e impulse la a o unada coyun u a. Y
en
es a
«polí ica» gelmi iana hay que insc ibi la edacción
de
la amosa «His o ia
Compos elana», edac ada po es eclesiás icos ele an es: Munio Al onso,
eso e o
de
la Ca ed al compos elana; el ancés Hugo, A cediano
de
la misma; y
pos e io men e con inuada po Gi aldo, igualmen e ancés y Canónigo. E ec i a-
men e, a pa i de 1112, los dos p ime os pe sonajes son nomb ados Obispos
de
Mondoñedo y de Opo o espec i amen e.
El
alo «apologé ico» o «hagiog á ico»
de
es a magna ob a impulsada
po
Gelmí ez, no hace al a ponde a lo. Con ella se undaba la an igüedad y ca ego ía
de la g an sede su gida en o no al al a del Após ol. La ob a, que no se inicia an es
de la en onización de Gelmí ez como Obispo, no cabe duda que iene una g an
impo ancia pa a consegui en e o as cosas, la con e sión de Compos ela en
me opoli ana.
Pe o había que a ende , además, al mundo ex e io desde el cual llegaban miles
de pe sonas y pe sonajes en piadosa pe eg inación «ad limina Sanc i Iacobi».
Había
necesi~ad
de
ma e iales hagiog á icos y li ú gicos
pa a
el cul o del Após ol.
Había que po encia la de oción al San o y pone de elie e el
pode
de
su
-32-
in e cesión, su « i us» celes ial, mani es ada en los milag os que po su medio
acon ecían
po
doquie . Y según se desp ende del p og ama analizado «a
pos e io i», había que da sen ido y o ganicidad a la pe eg inación, mos ando un
pa adigma de cómo ealiza la, a la pa que o ece los da os más impo an es
de
ipo
de
in aes uc u a pa a acili a su ealización.
Y,
!cómo no!, na a el hecho
milag oso, base y a anque de odo lo jacobeo en Compos ela, es deci la milag osa
anslación del cue po del Após ol desde Pales ina, donde había su ido el
ma i io, has a los con mes occiden ales
de
Hispania, en Galicia.
En
e ec o, odo es o es lo que signi ica y comp ende el amosísimo «Codex
calix inus». Digamos al pun o que al denominación se ha enido dando, adicio-
nalmen e, a un manusc i o en pe gamino,
de
225
olios, esc i os a línea co ida, en
esc i u a del
s.
XII, debida p obablemen e a dos manos, según opina Díaz y Díaz
en su ecien e ob a «El Códice calix ino
de
la Ca ed al de San iago. Es udio
codicológico y
de
con enido» (San iago
de
Compos ela, 1988). Di ido en cinco
lib os, a p ecedido
de
una ca a del Papa Calix o, biza a y pin o esca, que e ela
a odas luces el ca ác e apóc i o
de
la misma, y la in encionalidad p opagandís ica
y
de
p es a au o idad a oda la ob a dada la au o ía de ese esc i o in oduc o io.
Oigamos
un
pá a o,
po
lo demás ex ao dina iamen e suges i o
de
la misma:
«En
e dad
que
he su ido
innume ables
penalidades po
es e
Códice.
Yo
que
he
amado
al
Após ol
desde
mi
in ancia,
du an e
mi
ida
escola
eco l
ie as
y
egiones
ex añas
po
espacio
de
ca o ce
años,
ano ando cuidadosamen e
en
unas
pob es
y
áspe as
hojas,
cuan os
esc i os
encon aba
de
é~
pa a
euni los
en
un
solo
olumen,
a
in
de
que
los
aman es
de
San iago
encon asen
cómodamen e eunido
lo
necesa io
pa a
las
lec u as
en
los
d as
de
su
es i idad.
iOh
a a
o una! Cuando
ca{
en
manos
de
sal eado es,
que
me
despoja on
de
odas mis
pe enencias,
no me quedó más
que
es e
Códice.
Ence"ado
en
p isión y
pe didos
odos
mis
bienes,
siguió
quedándome sólo mi
Códice.
Náu ago
epe idas
eces
en
ma es
de
aguas
p o undas,
a
pun o
de
mue e,
al
sali
a ie"a i me conmigo
se
sal ó
el
Códice
sin
mácula.
Se
p ende
uego
mi
casa,
y
ab asado
mi
ajua ,
sale
el
Códice
indemne.
A
la
is a
de
lo
cual comencé a
e lexiona ,
si no
se a
que
es e
Códice
que
p e end a
ejecu a
con
mis
manos,
esul a
g a o
a
Dios».
Es os pá a os e elan con oda exac i ud en qué medida la ca a-p 6logo del
Papa
Calix o es á edac ada eniendo a la is a la ob a ya «conjun ada», y cómo
señala la inalidad
de
la «colección» de piezas en que, en el ondo, consis e el
«Códice». Nada hace al a señala sob e la magni icación que se o o ga al
«Códice», y la p edilección di ina que se mani ies a en odas las icisi udes que an
ai osamen e sal a.
-33-
El
ca ác e disciplina y eglamen ís ico que el p ologuis a no ocul a, queda
bien ilus ado con disposiciones como la siguien e:
«Pe o
amos
a
indica
qué
pa es
de
él
hay
que
lee
en
la
iglesia:
De
los
dos
p ime os
lib os
se
ha
de
can a
y
lee
en
las
iglesias,
según
las
úb icas,
an o
en
mai ines
como
en
misa,
has a
un
signo
como
és e,
que
quie e
deci
Jesuc is o,
pues
es a
pa e
es
au én ica
y
expues a
con
g an
au o idad.».
(Pá a os
omados
de
mi
aducción
cas ellana
del
«Líbe
pe eg ina-
ionis»,
Cen o
de
Es udios
del
Camino
de
San iago,
Sahagún
1991,
zoa
edición).
El
eno de ambas mues as, que pod ían amplia se a o os pun os de la ca a,
dejan pa en e la imposibilidad de la au o ía calix ina de la misma. Pe o es que
además el ca ác e he e ogéneo y compila o io
de
oda la ob a hace imposible la
a ibución a un au o único. Y la c onología hace o almen e in iable la a ibución
al Papa Calix o II. Sin emba go, así se denomina el anscenden al manusc i o
compos elano y así se le sigue oda ía conociendo. Si bien desde J. Bédie , «Les
légen des épiques. Reche ches su la o ma ion des Chansons
de
ges e» (Pa ís
1912,
3 ols.), al con enido del códice compos elano se le designa más bien, y con
buenas azones, «Libe Sanc i Iacobi».
Los cinco lib os en que es án o ganizados los ma e iales incluídos en es a
«collec ane» sob e San iago y la pe eg inación, son los siguien es:
Lib o
l.
Lib o II.
Lib o III.
Lib o IV.
Lib o
V.
Conjun o de se mones, ex os li ú gicos y o mula ios pa a la li u gia
de San iago.
Colección de
22
milag os debidos a la in e cesión del Após ol y
ealizados en di e sas egiones
de
Eu opa.
Rela o
de
la anslación del cue po de San iago a España.
Es la conocida «His o iaKa oli Magni e Ro holandi», ampliamen e
di undida como pieza independien e
en
la
Edad
Media, y a ibuída
indebidamen e al A zobispo de Reims Tu pin o Tilpin (749-794),
benedic ino a quien la leyenda con ie e. en uno
de
los 12 pa es de
Ca lomagno. Es e lib o es conocido como el «Pseudo-Tu pín».
Es el ·Libe pe eg ina ionis·, no malmen e a ibuído a Ayme ic
Picaud, y conocido ecuen emen e como la «Guía
de
Ayme ic
Picaud».
Fo man pa e muy impo an e
de
la
ob a oda una se ie
de
ma e iales musicales
elacionados con San iago y la pe eg inación, que hacen del «Libe
San~ i
Iacobi»
una de las uen es más icas de in o mación sob e
la
música medie al.
-34-
En
una
especie
de
Apéndice inal se ecogen ambién di e sas piezas poé icas e
himnos ela i os a San iago.
Ca a
o Bula
de
Inocencia
11
(1130-1143), que p esen a al «co eo»
que
anspo a
el «Codex calix inus» a Compos ela.
El
ex o la ino, a al a
de
una
edición c í ica
pa a
odo
él,
puede
consul a se
en
W .M. Whi ehill, «Líbe Sanc i J acobi. Codex calix inus. 1 Tex o. T ansc ipción
de
-».
«11
Música
Dom
Ge mán
P ado, O.B.S.».
«111
Es udio e Indices» (San iago
de
Compos ela, 1944).
Sob e la echa
de
edacción
de
los di e sos elemen os ma e iales e undidos
en
es a colección,
que
no
o a
cosa es el «Líbe Sanc i Iacobi», no es el momen o
de
en a
aho a. Y sob e la
de
su ecopilación u o ganización como una unidad
lib a la
que
ha
cons i uido
el
«Codex calix inus», esumiendo mucho, di emos
únicamen e
que
enemos
un
« e minus an e quem», y és e es el año
de
1173,
en
que
el monje
de
Mon se a , A naldo
de
Mon e, pe eg ino
en
Compos ela, copia
pa a
su
Abad, P io y he manos
de
Claus o el «Códice calix ino», que,
po
consiguien-
e, debía es a ya concluido an es
de
ese año
de
1173
en
que lo copia el monje
mon se a ino.
La
cues ión
de
su au o es oda ía mucho más espinosa, y
en
el
es ado ac ual
de
nues os conocimien os no se puede más
que
apo a
algunas p ecisiones
ma ginales. Y desde luego no hay posibilidad
de
da
un nomb e, ni siquie a como
«compilado » del conjun o
de
ma e iales o ganizados
en
«Líbe Sanc i Iacobi».
Po
una
se ie
de
indicios ex e nos, en e o os el colo ón del códice compos elano,
y el p o undo impulso que a la pe eg inación dio Cluny y sus abadías iliales
en
el
Su
de
F ancia y España, se
ha
apun ado a
un
o igen, y
po
consiguien e, a
un
au o
del con ex o
de
la amosa Abadía bo goñona. Sin emba go llama la a ención que
en e
los san ua ios y casas eligiosas que la «Guía» ecomienda isi a no se
incluyen las cluniacenses. A lo que añade K. He be s,
«De
J akobsweg» (Tübin-
gen, 1990,
3u
ed.),
que
de
cie os indicios y a inidades de ec ables en a ias pa es
de
la
ob a
se podía pensa en los Canónigos egula es
de
San Agus ín, muy
ope a i os
en
la asis encia a los pe eg inos ya en el
s.
XII, y
en
cuya egla se
inspi a on los Es a u os
de
las O denes mili a es, que hab ía que pensa
en
es os
medios eligiosos cul u ales, como el clima en que se
pudo
compila el «Líbe
Sanc i Iacobi)).
T adicionalmen e se
ha
omado el nomb e
de
Ayme ic Picaud como el del
posible ecopilado de la ob a.
Apa e
de
que
su nomb e apa ece
en
el encabeza-
mien o
de
algún capí ulo del «Líbe pe eg ina ionis))
jun o
con el del
Papa
Calix o,
iene sob e odo a
su
a o , la au en i icación
de
la Bula
de
Inocencia
11,
en
la que
se lee:
-
35-
«Hunc
codicem
a
domno
papa
Calixio
p imi us
edi um,
quem
Pic-
auensis
Ayme icus
Picaudus
de
Pa iniaco
ue e i,
qui
e iam
Oliue us
de
Iscani,
uilla
de
Sanc a
Ma ie
Magdalene
de
Uiziliaco,
dici u ,
e
Gi be ga
Fland ensis,
so ia
eius,
p o
anima um
sua um
edemp ione
sanc o
Iacobo
Gallecianensi
dedenm .
..
».
(«Es e
códice
publicado
po
p ime a
ez
po
nues o
Seño
el
Papa
Calix o
códice
que,
po
la
sal ación
de
sus
almas
en ega on
a
San ia-
go
de
GaliciaAyme ic
Picaud
de
Pa henay-le-Vieux,
Uamado
am-
bién
Oli e o
de
Iscani,
illa
de
San a
Ma a
Magdalena
de
Vézelay,
y
Gilbe a
de
Flandes,
su
compañe a.
..
»).
Mas mien as no se engan más da os sob e es e pe sonaje, se á di ícil oma
una decisión sob e el pa icula .
En
San iago,
po
es as echas, se documen an dos
Ayme icus, uno
en
1131
( éase «His o ia Compos ellana», III, XXVI) «Concano-
nicus» (pa a sus Colegas, los de Compos ela) del Con en o del San o Sepulc o de
Je usalén, que llega a Compos ela con ca a de ecomendación del Pa ia ca
hie osolimi ano
pa a
Gelmí ez, con obje o de que se le asignen las en as
de
una
no localizada iglesia
de
Nogue es.
El
o o es el ecién aludido
po
la Bula
de
Inocencia II. Hay quienes conside an es a Bula au én ica debiendo,
po
consi-
guien e, ija se la echa de su despacho a Compos ela en e el1143-1145.
Pe o
no
odos es án dispues os a acep a lo. Así como ampoco la iden i icación
de
ambos
Ayme icus, en lo que nue amen e se di iden las opiniones.
Señalemos, inalmen e, que pa a Díaz,
en
la ob a an es ci ada, en e a la
p ocedencia cen oeu opea de la ecopilación que es el «Libe Sanc i Iacobh>, y
las consecuencias que pa a la au o ía de ello se de i a ían, cada ez se descub en
más elemen os que abonan una in ensa elación con ambien es compos elanos
en
la edacción. Y
po
o o lado, que el año 1160 pod ía conside a se como muy
e osímil pa a ija
en
él la compilación del «Codex calix inus».
6. El·Libe pe eg ina ionis· o ·Guía del pe eg ino medie al· de Ayme ic
Pica u d.
El
lib o V y úl imo del «Libe Sanc i Iacobi», conocido
po
su in encionalidad
y con enido, como «Libe pe eg ina ionis», ha sido enido siemp e como una
pequeña joya de la li e a u a odopó ica o pe eg ina!, y desde luego
de
la jacobea.
Ocupa los úl imos 22 olios del «Codex calix inus» y se cie a con un colo ón o
«explici » complejo, ico de in o mación sob e el p oceso
de
elabo ación
de
oda
la ob a y
de
no ácil encaje:
«Explici
codex
qua us
S.
IacobiApos oli.
Ipsum
sc iben i
si
glo ia
si que
legen i.
Hunc
codicem
p ius
Ecclesia
Romana
diligen e
susce-
-36-
pi :
sc ibi u
enim
in
complu ibus
locis:
In Roma,
scilice~
in
hei oso-
limi anis
ho is
in
Gallia,
in
I alia,
in
Theu onica
e
in
F isia,
e
p ecipue
apud
Cluniacum»
(Whi ehill,
p.
389
).
( «Aqu
e mina
el
lib o
V
de
San iago
Após o~
Gloi ia
al
esc i o
y
glo ia
al
lec o .
Es e
Códice
lo
acogió
diligen emen e,
p ime o
la
Iglesia
Romana, pues
ue
compues o
en
di e sos
luga es:
en
Roma,
en
ie as
de
Je usalén,
en
la
Galia,
en
I alia,
en
Alemania y
en
F isia,
y
p incipalmen e
en
Clun}'»
).
Un
p ime aspec o que sal a a la is a es la designación
de
es e lib o como
«qua us», cuando en ealidad cons i uye el quin o.
La
explicación, conocida
desde hace mucho iempo, no es o a
q~e
el habe se co ido la nume ación al
seg ega se el IV o «Pseudo u pín» en el p ime e cio del
s.
XVII, que du an e más
de
dos siglos o mó una ob a independien es.
Es
en 1964 cuando odo el «Codex
calix inus» ue some ido a una es au ación gene al en el Labo a o io de Res au-
ación de la Biblio eca Nacional
de
Mad id, como se in o ma en documen o o icial
pegado en la ca a in e io de la apa delan e a
de
la nue a encuade nación, en piel
lab ada con hie os, que ecibió. Con es a ocasión se de ol ió el lib o IV o
«Pseudo u pín» a su emplazamien o o igina io. El lib o V cuyo colo ón había sido
acomodado a su nue o núme o de o den, el IV, con buen c i e io no ue
nue amen e ec i icado, sino que conse a la nume ación asignada desde la
mu ilación del
s.
XVIII.
Cues ión deba ida es el mo i o po el que se desgajó del conjun o el lib o IV
o «Pseudo u pín». Se suele pone en elación con es e a a a , la isi a que el
C onis a
de
Felipe el cul o canónigo co dobés Amb osio
de
Mo ales, ealizó a
Compos ela en
1572,
y que nos ela a en su amosa ob a: «Relación del iage de
Amb osio de Mo ales, ch onis a de S.M. el Rey D. Phelipe II a los Reynos de León,
Galicia y P incipado
de
As u ias. El año de MDLXXII», edi ado po Fló ez
(Mad id 1765; eimp . Mad id 1985).
El
his o iado u o en sus manos el «Codex
calix inus», cuya a ibución a dicho Papa echaza
ya
ca egó icamen e y ap ecia la
ca ego ía
de
la pieza, pe o ad ie e, a p opósi o sin duda de la desc ipción de las
cos umb es y usos sexuales de los na a os («Guía», pp. 36 y ss.), lo siguien e:
«Quien
quie a
que
ue
el
Au o , puso all
cosas
an
deshones as
y
eas,
que
alie a
ha o más no
habe lo
esc i o.
Yo
le
dige
alli
al
A zobispo
Valdo ano,
que
haya
glo ia,
y a
los
Canonigos,
pa a
que
no
u ieses
all
aquello
...
»
(p.
130
de
la
«Relación»).
Sin emba go, no es el lib o V el que púdicamen e se e i a del conjun o
de
la
ob a, sino el IV, la His o ia de Ca lomagno, de o ma que esa explicación no ale.
Se ha pensado, más bien, que ue on las denuncias del P. Ma iana sob e lo
inadmisible his ó icamen e de las elaciones
de
Ca lomagno con Hispania, lo que
-37-
aquel pueblo, hab ía que dilui las un an o
po
la mani ies a obia que Ayme ic
sien e hacia ellos. Po lo demás, los p eceden es que in oca
pa a
explica ese
compo amien o, a sabe : su aislamien o, sob e odo o iginado
po
la «ba ba ie»
y ma ginación
de
su lenguaje; su ca ác e de pueblo é nicamen e «insula izado»
en e sus mon añas y alles, odo ello e lejado
en
su a día c is ianización,
sinónimo de cul u ización, no es án obje i amen e al os de undamen o his ó ico.
Julio Ca a Ba aja
en
su ob a «Ma e iales pa a una his o ia de la lengua asca
en
elación con la la ina» (Salamanca 1945) se exp esa así sob e es e pa icula :
«Aun
cuando
en
la
época
isigoda
hab a
una
sede
episcopal
en
Pamplona y
en
la
pa e
de
Ala a
el
p og eso
del
C is ianismo
debió
de
i
unido a
la
in ensa
omanización
de
ella,
en
el pa s
asco- ancés
y
en
Guipúzcoa,
pa e
de
V zcaya
y
la
mon aña
de
Na a a
hubo
de
sob e i i
la
eligión
pagana
como
en
ninguna
o a
egión
de
Occiden-
e.
Sin
emba go
ya
del
siglo
IX
enemos
monumen os
que
ac edi an
la
exis encia
de
núcleos
c is ianos
en
VLZCaya»
(pp.
24 y
ss.).
Sob e las b u ales acusaciones de Ayme ic
en
el e eno sexual, dice el mismo
au o :
«Sabido
es
que
los
ascones
adqui ie on
en
la
an igUedad
g an
ama
de
augu es
y
que
pocos
años
an es
de
que
Aime y
hicie a
su
iaje,
un
obispo
les
acusaba
de
muy
dados
a
ellos,
as(
como a
la
emb iaguez
y
a las uniones
il ci as.
De
los
insul os
de
es e
obispo
y
de
la
se ie
de
adje i os
denig an es
que
Aime y acumula
as
su
ocabula io,
nada
he
de
deci .
Pe o
s(
he
de
señala
que
los
pá a os
ela i os
a las
cos umb es
eligiosas
y
bélicas
de
los
na a os
con
que
co ona
su
desc ipción
pa ecen
obedece
a
una
obse ación
ceñida
de
la
eali-
dad.
Cada
ez
que
a
a
la
iglesia
el
na a o
-dice
Aime y- hace
oblación
de
pan,
ino
o
igo
y
es
pun ual
en
da
diezmos y
p imicias»
(pp.
29 y
ss.).
El
obispo
en
cues ión, que se di ige al Rey Sancho el Mayo el año 1023, es el
obispo Oli a. Hay que ad e i que la e minología de Ayme ic
pa a
los ascos
dis ingue en e el
« asco))
que se ía nues o « asco- ancés))' es deci el
de
allende
los Pi ineos; y el «na a o))' es deci el « asco-españoh), el que es á asen ado
en
la e ien e me idional o española de la misma co dille a.
Es e pasaje de Ayme ic iene el eno me in e és lingüís ico de o ece nos una
se ie de ocablos en euske a, que si bien son pos e io es a las glosas emilianenses
(mien as se man enga
pa a
és as su da ación emp ana ac ual), son más nume o-
sos.
De
los
16
é minos que incluye, hay que exclui quizá
5,
po
la inos.
En
el es o
disponemos de un a caico y aliosísimo es imonio del euske a, y del compo a-
mien o e olu i o oné ico
en
odos ellos.
-44-
Pue a
de la Iglesia del Hospi al del Rey (Bu gos)
Algo
de
es as ap eciaciones sob e los ascos, así como los cas ellanos y
gallegos, que son los pueblos siguien es que Ayme ic encuen a en el «Camino»,
puede
ap ecia se
en
es os pá a os de la «Guía», apa e del in encible chau inis-
mo del ancés:
«No
les
ue
posible
ebasa
es as
on e as,
po que
los
cas ellanos
unidos
echaza on
el
a aque
ue a
de
sus
con ines.
En
su
e i ada
huye on
a
los
mon es
de
la
cos a
si uados
en e
Náje a,
Pamplona y
Bayona,
es
deci ,
en
di ección
al
ma ,
en
ie as
de
Vizcaya
y Ala a,
donde
se
es ablecie on,
le an ando nume osas o i icaciones y
die on
mue e
a
odos
los
a ones
pa a
a eba a les
las
esposas,
de
las
que
u ie on
hijos,
a
los
que
la
pos e io idad
denominó
na a os.
Po
lo
que
na a o
se
aduce
non
e ns,
no
e dade o,
es
deci ,
nacido
de
es i pe
no
au én ica
o
de
p osapia
no
leg ima.
D cese
ambién
que
los
na a os
oma on
su
nomb e
p ime amen e
de
una
ciudad
llamada
Nadda e ,
si uada
en
la
egión
de
la
que
p oced an;
ciudad
con e ida
al Seño
en
los
p ime os
iempos,
po
la
p edicación
de
San
Ma eo,
após ol y
e angelis a.
Después
de
su
ie a,
pasados
los
Mon es
de
Oca,
en
di ección
a
Bu gos
con inúa
el
e i o io
español
con
Cas illa
y
Campos.
Es
una
ie a
llena
de
eso os,
de
o o,
pla a,
ica
en
paños y
igo osos
caballos,
abundan e
en
pan,
ino,
ca ne,
pescado,
leche
y
mieL
Sin
emba go,
ca ece
de
a bolado
y
es á
llena
de
homb es
malos y
iciosos.
Viene
luego
la
ie a
de
los
gallegos,
pasados
los
con ines
de
León y
los
pue os
de
los
mon es
/ ago
y
Ceb e o.
Es
una
ie a
ondosa,
con
os,
p ados,
de
ex ao dina ios
e geles,
buenos
u os
y
cla simas
uen es;
pe o
escasa
en
ciudades,
illas
y
ie as
de
labo .
Es
escasa
en
pan,
igo
y
ino,
pe o
abundan e
en
pan
de
cen eno
y
sid a,
bien
abas ecida
en
ganados
y
caballe as,
en
leche
y
mie~
y
en
pescados
de
ma
g andes
y
pequeños;
ica
en
o o,
pla a,
elas,
en
pieles
sal ajes
y
o as
iquezas,
y
has a muy abundan e
en
aliosas
me canc(as
sa acénicas.
Los
galle-
gos
son
el
pueblo
que,
en e
los
demás
pueblos incul os
de
España
más
se
asemejan
a
nues a
nación
gala,
si
no
ue a
po que
son
muy
i acundos y
li igiosos»
(«Gula»,
pp.
38
y
ss.
).
Si es poco conside ado con los
« ascos>>
y «na a os», no lo es menos con los
bu digaleses de los que sen encia:
«A
los
de
Sain es
se
les
conside a
de
lenguaje
ús ico,
pe o
a
los
de
Bu deos
oda (a
más»
(
«Gu a»,
p.
31
).
La
desc ipción p e en i a de las Landas y sus pelig os simos a enales
en
los
que «si no mi as con a ención dónde pisas, e hundi ás ápidamen e has a las
odillas,
en
la a ena de ma que allí odo lo llena», es de un ealismo que oda ía
hoy el iaje o puede ap ecia , si no ue a
po
la e icaz epoblación o es al que ha
-
45-
edimido la egión en pa e.
De
Bu deos alaba, en cambio, ya «el excelen e ino».
Los gascones no ienen posible sal ación.
He
aquí su ca ac e ización:
«Los
gascones
son
lige os
de
palab a,
pa lanchines,
bu lones,
libidino-
sos,
bo achines,
comilones,
desas ados
en
su
indumen a ia,
al os
de
joyas,
pe o
hechos
a
la
gue a
y
signi icados
po
su
hospi alidad
con
los
necesi ados»
(«Gula»,
p.
32).
A sus paisanos del Poi ou les dedica los más edondos elogios:
«Los
pic a enses
son
gen e
alien e
y
ague ida,
muy
hábiles
en
el
manejo
del
a co,
de
las
lechas
y
de
la lanza
en
la
gue a,
animosos
en
el
comba e,
apid simos
en
la
ca e a,
a ildados
en
el
es ido,
de
acciones
dis inguidas,
as u os
en
su
exp esión,
muy
gene osos
en
las
ecompensas
y
p ódigos
en
la
hospi alidad»
(«Gula»,
p.
31
).
Es e cuad o se comple a con las bondades na u ales
de
la egión, a las que an
sensible es el iaje o: «
...
el e i o io de los pic a enses, ie a é il, excelen e y
llena de odo géne o de bienes».
La
mención de una co ien e de agua que hay que pasa en ba ca, le
da
pie pa a
lanza un e oz alega o con a los ba que os,
po
sus a i as abusi as en el
anspo e de pe sonas y caballe ías, que legalmen e es aba egulado y que en el
caso de pe eg inos pob es no se cob aba.
El de echo
de
ánsi o de pe sonas y me cancías, g a ado igualmen e con
desmesu ados de echos de po azgo, hace explo a al indignado Ayme ic, que
llega a pedi pa a odos los esponsables je á quicos del abuso «que sean
diligen emen e excomulgados». Pe o no sólo ellos, sino los sace do es «que a
sabiendas les adminis an la peni encia o la euca is ía, o les celeb an el o icio
di ino o les adminis an los sac amen os».
Pa a
añadi ulminan emen e: «Y
cualquie p elado que, po a ec o o po luc o, p e enda pe dona los, eciba el
golpe de la espada del ana ema» («Guía», pp.
33
y ss.).
3.
«Excu sus>>
hagiog á ico.
Es el capí ulo VIII e elado de las in enciones p opagandís icas
de
A yme ic
al aza la u a del pe eg ino. Le hace eco e una se ie de san ua ios o luga es
de cul o, p e iamen e seleccionados, ponde ando los incon ables a o es espi i-
uales y ma e iales que con la isi a y la in ocación del i ula co espondien e se
pueden ob ene . La elación de «ex- o os» que cuelgan
de
las pa edes
de
esos
san ua ios e an un e icacísimo eclamo pa a su isi a. No malmen e se a a
de
luga es de cul o le an ados sob e el cue po o eliquias
de
alguno
de
los muchos
san os que la adición ue deposi ando
en
nume osos pun os
de
la F ancia más
~
46
~
omanizada del mediodía. La elación de ellos es la ga, pe o no se pueden deja
de
enume a a T ó uno de A lés; a Cesá eo en la misma ciudad, lo mismo que a
Hono a o y Ginés, al igual que el amoso cemen e io, de o igen paleoc is iano a
Aliscamps, en los al ededo es de la misma ciudad, inmenso Camposan o del que
dice:
«En
el
ecin o
del
cemen e io
hay
sie e
capillas.
El
p esb( e o
que
celeb e,
en
cualesquie a
de
ellas,
la
euca is a
po
los
di un os,
o
el
segla
que
de o amen e
enca gue
a
un
sace do e
que
celeb e,
o
el
clé igo
que
eci e
el
sal e io,
el
d a
de
la
esu ección,
en
e dad
que
end á
a odos
aquellos
piadosos di un os
que
a[/{
eposan,
como
abogados
de
su
sal ación
an e
el
Seño .
Pues
son
muchos
los
cue pos
de
san os
má i es
y
con eso es
que
all
descansan,
y
cuyas
almas
gozan
ya
con
Dios
en
el
Pa a so»
(«Gula»,
p.
41.).
De
San Gil, sepul ado en Nimes, en e la ciudad y el Ródano, hace un
encendido elogio, con desc ipción del al a que cobija sus es os, incluída. Al
e e i la imposibilidad de aslada lejos
de
su san ua io el b azo desgajado del
San o, expone A yme ic una
de
las eo ías más llama i as pa a noso os sob e el
ema, la
de
la imposibilidad de aslada los cue pos de los San os, desde los
sa có agos donde eposan en sus luga es o igina ios, a o o luga . Dice A yme ic:
«Hay
cua o
san os
cuyos
cue pos
dicen,
y
hay
muchos
es igos
de
ello,
que
no
hay
quien
pueda
saca los
de
sus
sa có agos:
San iago
el
del
Zebedeo,
San
Ma n
de
Tou s,
San
Leona do
de
Limoges y
San
Gi~
con eso
de
C is o»
(«Gula»,
pp.
46
y
ss.
).
Se ad e i á que los cua o pe sonajes ep esen an lo más ele ado del san o al:
San Gil, del que nos iene haciendo el encendido elogio; San Ma ín, san o po
excelencia ancés; San Leona do de Limoges, de quien
a
a na a o a cu iosa
his o ia
de
suplan ación del pe sonaje po un p esun o Leo a do, con el consi-
guien e engaño a los ieles que c eían o a an e San Leona do, y «les dan uno po
o o». Es o lo hacen, na u almen e «pa a que a aídos po un nomb e an ilus e
y amoso como el de San Lo enzo de Limoges, acudiesen los pe eg inos y les
en iqueciesen con sus o endas» («Guía», pp.
49
y ss.).
Po m el cua o pe sonaje es «San iago el del Zebedeo». Queda cla o que se
a a del Após ol de Jesús. Y que su cue po es de los inamo ibles. Pues ue on
a ias las ciudades que p e endían ene el cue po
de
San iago, como puede e se
en López Fe ei o «His o ia» ( .
11,
p.
20
y ss.). En e ellas Toulouse, Ange s,
Ve ona, e c.
En
p e isión de cualquie posible malen endido, Ayme ic quie e deja bien
sen ado algo más adelan e:
-47-
«Es e
cue po
se
encuen a
ambién
en e
los
inamo ibles,
según
el
es imonio
de
San
Teodomi o,
obispo
de
la
ciudad,
que
ue
quien
en
su
d(a
lo
descub ió
y no
le
ue
posible
mo e lo.
Rubo lcense,
pues,
los
émulos
anspi enaicos,
que
a nnan
posee
una
pa e
o
eliquias
suyas.
Po que
el
cue po
del
Após ol
se
encuen a
ln eg o
all(,
di ina-
men e
iluminado
con
celes iales
ca búnculos,
hon ado po
di inos
a omas
que
exhalan
sin
cesa ,
ado nado
con
e ulgen es
lumina ias
celes es,
y
agasajado
e ien emen e
po
angélicos
p esen es»
(«Gu a»,
p.
78).
Toda o a se ie de luga es san os y san ua ios céleb es p opone oda ía
Ayme ic isi a a los pe eg inos, e elando, como hemos ad e ido más a iba, la
impo ancia de la me a, la umba del
Após o~
cuyo i ine a io se e lanqueado
po
es a sa a
de
excelsos pe sonajes.
Finalmen e, y a mane a de apéndice de es e capí ulo, se añade una pieza, sin
duda independien e en su o igen, la «Passio Sanc i Eu opÜ», es deci la ida y
ma i io de Eu opio, pe sonaje exó ico,
de
noble o igen babilonio, que nada
menos que conoció a Jesús en ca ne mo al, y que llegado a Roma, es en iado
en
misión e angelizado a a la Galia, nada menos que
po
San Ped o. Nue amen e
es amos an e una écnica co ien e en las Iglesias locales o nacionales, la de
en onca con los « a ones apos ólicos» como pad es de su e c is iana, cuando no
es posible con los mismos após oles. Ello
da
un
elie e especial, y explica
en
pa e
la apidísima expansión y p es igio de lo jacobeo: se a aba nada menos que del
sepulc o de uno de los Após oles, y de uno
de
los « es g andes».
4.
«Desc ip io
u bis».
La
pa e mal de la «Guía» cons i uye, e ec i amen e, una pieza
de
las
enma cadas en es e subgéne o li e a io de la desc ipción de la ciudad y sus
monumen os. Conside ablemen e amplio
pa a
la ex ensión
de
la «Guía», en él se
ad ie e el g an espe o que animaba al au o , y la conciencia que iene de que es á
p esen ando an e el pe eg ino las pode osas azones ex e nas que jus i ican su
eno me es ue zo de pe eg ina a Compos ela. E ec i amen e, la Ciudad San a,
iene que sob esali po su monumen alidad, en consonancia con el p i ilegio que
dis u a de albe ga el cue po del Após ol. Y sob e odo su Ca ed al.
Después de enume a las
10
iglesias que habi ualmen e se con aban
en
Compos ela, pasa a desc ibi la Ca ed al, o eciendo incluso sus medidas. Desc i-
be
las na es, con ando los pila es que sus en an cada una de ellas, y las capillas, con
los al a es y ad ocación de cada uno de ellos, a los que dedica un pequeño
apa ado especial. Pa a ponde a la pe ección
de
la Ca ed al y la imp esión
pe ec a que p oduce en el isi an e, dice lo siguien e:
-48-
«En
es a
iglesia
no hay
g ie a
ni
de ec o
alguno;
es á
magn jicamen e
cons ulda,
es
g ande,
espaciosa,
huninosa,
a moniosa,
bien
p opo -
cionada
en
anchu a,
longi ud
y
al u a,
y
de
admi able
e
ine able
áb ica.
Además,
iene
doble
plan a como
un
palacio
eaL
Quien
ecoge
po
a iba
las
na es
del
i o io,
aunque
suba
is e,
se
uel e
aleg e
y
gozoso
al
con empla
la
espléndida
belleza
del
emplo»
(«Gula»,
p.
70).
Desc ibe luego las id ie as, los « es pó icos mayo es y los sie e pequeños»;
«la admi able uen e que no iene pa eja en odo el mundo» si uada en e a la
«Pue a sep en ional». Es a es la pue a po donde en an en la Ca ed al los
pe eg inos «de nación ancesa» que con iesa (como alguna ez más a lo la go de
la ob a) se la suya. Re ie e la exis encia del amoso «Pa aíso)) o me cado abie o,
si uado de ás de la uen e, y en el que se o ecían al pe eg ino odo ipo de
me cancías.
Desc ibe con de alle las es pue as de la Basílica: la Sep en ional, ac ual de
la Azabache ía, p o undamen e e o mada desde en onces; la Occiden al, sus i-
uída en el
s.
XVIII, como hemos is o más a iba,
po
el as uoso «gua dapol os))
del «Pó ico de la Glo ia)) que cons i uye el «Ob adoi o)). Y la Me idional,
ac ualmen e conocida como
de
las Pla e ías. Es és a la única que queda de las
conocidas y desc i as po A yme ic, que lo hace con an o de alle y mo osidad, que
oda ía hoy día cons i uye un place isi a la con su «Guía)) en la mano. La
i acidad de la desc ipción puede pe cibi se en es e de alle:
«Y no
se
ha
de
echa
en
ol ido,
que
jun o a
la
escena
de
las
en aciones
del
Seño ,
es á
ep esen ada
una
muje
que
sos iene
en
sus
manos
la
cabeza
pu e ac a
de
su
aman e,
a ancada
po el
p opio
ma ido,
quien
la
obliga
a
besa la
dos
eces
po
dla.
iG ande y
admi able
cas igo
pa a
con á selo
a
odos,
el
de
es a
muje
adúl e a!»
(«Gula»,
p.
75).
También las o es de la basílica me ecen la a ención de la pluma despie a a
A yme ic. Y inalmen e, en es pá a os inales, se ace ca al sepulc o del Após ol.
Desc ibe el al a debajo del que eposa el cue po del Após ol, y que se ía la
«domuncula)) de que nos hablan las uen es de la época, o la «a ula)) de la His o ia
Compos elana
(1,
XVIII). Es deci la elemen al, pe o ene able, a a le an ada po
los discípulos del Após ol al en e a le. El celo y espí i u magni icen e de
Gelmí ez desmocha la p imi i a cons ucción en e
1103
y
1105,
según la insc ip-
ción que se nos ha conse ado, pa a le an a o a cons ucción más ica. Den o
de ella hab ía quedado la p imi i a, ce ada po delan e po un on al de pla a
epujada del que, po ejemplo Amb osio
de
Mo ales nos da una desc ipción. Pues
bien, es e on al es el que desc ibe ambién Ayme ic, in o mándonos que, al
co e lo, quedaba al descubie o la a caica y ene able eliquia del p imi i o
-49-
al a cillo.
El
pasaje de Ayme ic es ap eciado,
po
da nos oda ía la desc ipción
de
aquellas eliquias luego desapa ecidas.
De
la idelidad con
que
a a
el
ema
nos
da una idea es as palab as suyas:
«Sob e
és e
se
le an a
un
al a
g ande
y
ma a iUoso
de
cinco
palmos
de
al u a,
doce
de
longi ud
y
sie e
de
anchu a.
Es as
medidas
las
he
omado
yo
con
mis
p opias
manos
...
Si
alguien,
po
de oción
al
Após o~
quisie e
egala
un
man el o
un
lienzo
pa a
cub i
su
al a ,
que
sea
de
nue e
palmos
de
ancho
y
ein iuno
de
la go.
Pe o
si
po
amo
de
Dios
y
de oción
al
Após o~
alguien
egala
un
on a~
p ocu e
que
sea
de
sie e
palmos
de
ancho
y
ece
de
la go»
(
«Gu a»,
p.
78.
).
Concluye es e apa ado con una e e encia a los «can e os» de la «Iglesia»
de
Compos ela, llena de da os in e esan es, que plan ean algunos p oblemas de
iden i icación y c onología.
Una
ez más el au o e ela unos conocimien os y
p eocupación ue a de lo co ien e
po
los emas a qui ec ónicos, a ís icos y
de
cons ucción
en
gene al.
Y
en
in,
dos secciones pa icula es
dan
ema e a la pieza de Ayme ic: Sob e
la «dignidad» de la Iglesia compos elana, y sob e el a o que se debe
da
a los
pe eg inos.
En
la p ime a se e ie e al p i ilegio
que
a ios Papas han concedido
y ei e ado a aquella Iglesia de ene sie e Ca denales
«Sui
gene is»,
que
son los
únicos, con los Obispos, que pueden celeb a
en
el al a sob e el sepulc o del
Após ol. Y ponde a nue amen e la ca ego ía de aquella sede, con el í ulo
de
me opoli ana que le o o gó Calix o
11:
«Y
no
se
debe
ol ida
que
el
papa
San
Calix o,
de
buena
memo ia,
ans i ió
desde
Mé ida,
ciudad
me opoli ana
en
e i o io
sa aceno,
la
dignidad
episcopa~
concediéndosela
po
de oción
y
en
hono
del
Após ol a
la
iglesia
de
San iago
y a
su
misma
ciudad.
Y como
consecuencia
o denó
y
con i mó,
como
p ime
a zobispo
de
la
sede
apos ólica
de
Compos ela,
al
nobilisimo
Diego
que
con
an e io idad
e a
obispo
de
San iago»
(«Gu(a»,
p.
84).
Una
in o mación sob e los 72 Canónigos que iene la Ca ed al y sob e la
dis ibución que se debe hace de las o endas de los ieles, o ece ambién de alles
in e esan es:
«Tiene
además
es a
iglesia
siguiendo,
según
es
adición,
la
se ie
y
denominación
de
los
72
disdpulos
de
C is o,
72
canónigos
que
siguen
la
egla
de
San
Isido o,
doc o
de
la
iglesia
española.
En e
ellos
se
epa en
po
semanas
las
o endas
del
al a
de
San iago.
Se
dan
al
p ime o
las
de
la
p ime a
semana,
al
segundo
las
de
la
segunda,
al
e ce o
las
de
la
e ce a
y
as(
sucesi amen e
se
epa en
has a
el
úl imo.
-50-
Cada
domingo,
según
cuen an,
se
di iden
las
o endas
en
es
pa es,
la
p ime a
de
las
cuales
las
ecibe
el
canónigo
de
umo. Los
dos
e cios
es an es
se
uel en
a
di idi
en
es
pa es;
una
pa a
sus en o
de
los
canónigos,
o a
pa a
la
áb ica
de
la
bas lca
y
la
e ce a
pa a
el
a zobispo.
Pe o
las
o endas
de
la
semana
que
a
del
domingo
de
Rmnos
a
Pascua,
deben
en ega se
eglamen a iamen e
a
los
pe eg inos
pob es
del
hospi al
Es
más,
si
se
quie e
cumpli
con
la
jus icia
di ina,
en
cualquie
época
del
año
hay
que
en ega
la
décima
pa e
de
las
o endas
del
al a
de
San iago
a
los
pob es
que
lleguen
al
hospi al
Pues
odos
los
pe eg inos
pob es,
la
noche
del
d(a
en
que
llegan
al
al a
de
San iago
deben
ecibi
en
el
hospi a~
po
amo
de
Dios
y
delApós o~
hospi alidad
comple O».
El
úl imo capí ulo ecomienda, como no podía se menos, el a o
que
hay
que
dispensa a los pe eg inos, ilus ando con es conocidos y ulgu an es ejemplos,
el cas igo di ino con a quienes se compo an debidamen e con los pe eg inos a
San iago:
«Todo
el
mundo
debe
ecibi
con
ca idad
y
espe o
a
los
pe eg inos,
icos
o
pob es,
que
uel en
o
se
di igen
al
sola
de
San iago,
pues
odo
el
que
los
eciba
y
hospede
con
esme o,
end á
como
huésped,
no
sólo
a
San iago,
sino
ambién
al
mismo
Seño ,
segan
sus
palab as
en
el
e angelio:
·El
que
a
oso os
ecibe,
a M
me
ecibe·.
Hubo
an año
muchos
que
incu ie on
en
la
i a
de
Dios
po
habe se
negado
a
acoge
a
los
pob es
y a
los
pe eg inos
de
San iago.
En
Nan ua,
una
illa
en e
Gineb a
y
Lyón,
a
un
ejedo
se
le
cayó
súbi amen e
al
suelo
el
paño,
asgado
po
medio,
po
habe
ehusado
da
pan
a
un
pe eg ino
de
·San iago
que
se
lo
ped a.
En
Vilano a,
un
pe eg ino
de
San iago,
necesi ado,
pidió
limosna
po
amo
de
Dios
y
de
San iago,
a
una
muje
que
eniendo
el
pan
oda (a
en e
las
b asas
calien es,
le
dijo
que
no
en a
pan.
El
pe eg ino
le
dijo:
·
iOjalá
el
pan
que
ienes
se
e
con ie a
en
pied as}.
Se
ue
el
pe eg ino
de
su
casa,
y
es aba
ya
lejos
de
ella,
cuando
se
ace có
la
muje
a las
b asas
con
in ención
de
coge
el
pan
y
en
su
luga
encon ó
una
pied a
edonda.
A epen ida
de
co azón
se
ue
as
el
pe eg ino,
pe o
no
lo
encon ó»
(
«Gu a»,
p.
87).
Y oy a conclui aca ando la ecomendación que acabamos de o i a A yme ic,
e i iéndola al espléndido legado his ó ico que supone el «Camino de San iago))
pa a
quienes nos encon amos eunidos
en
es e solemne ac o de ape u a
de
un
cu so académico uni e si a io.
Po
el e i o io
de
las p o incias
de
Bu gos y Palencia discu en 160 kilóme-
os
de
la ieja si ga pe eg ina!. Sumados los 200 la gos de la p o incia de León,
nues a comunidad de Cas illa y León, o aliza, ella sola, la mi ad del eco ido del
-51-
«Camino de San iago»
en
su eco ido como «Vía F ancígena».
La
conciencia de los eu opeos
ha
ido despe ando p og esi a
pe o
elozmen e
en el úl imo decenio, espec o del signi icado del «Camino de San iago»
en
su
la ga y glo iosa his o ia común. Son o a ez miles los pe eg inos
de
oda
Eu opa
que eco en en au én ico ance eligioso, cul u al, o simplemen e i encialla
ieja calzada.
El
ya
inminen e «año san o jacobeo» de 1993 (con
la
éplica
inmedia a de 1999), a a concen a , según es imaciones o iciales, a sie e millones
de isi an es en la ciudad san a del Após ol. Desde es a pe spec i a, la decla ación
del Consejo de
Eu opa
del «Camino de San iago» como
PRIMER
ITINERARIO
CULTURAL
EUROPEO,
no ha sido más que el ac a no a ial de es e esu gi-
mien o.
O os eco idos igualmen e
his ó ico~
y ecuen ados
en
mayo o meno
medida, que se di igían a Compos ela
en
el iejo sola hispánico, es án empezando
a in es iga se endida y a anosamen e: así la «Vía del Can áb ico», el «Camino
de
San iago As u iano», la «Vía de la Pla a», «O Caminho Po ugués», e c.
A la is a de odo lo cual y sin g an es ue zo imagina i o, c eo que
en
ningún
luga iene mejo cabida que hoy, aquí,
en
es e ecupe ado Hospi al del Rey, el
lema p og amá ico: «Uni e sidad y Camino
de
San iago». A o unadamen e es a
cen ena ia ins i ución que desde el siglo XI
ha
es ado al se icio de los pe eg inos,
se sal a hoy de su a al des ino, inco po ándose al pa imonio
de
la
Uni e sidad
bu galesa, pinciana, y
en
de ini i a cas ellana.
No es és e el momen o
de
desa olla los posibles epíg a es
de
es e lema. Mas
quede semb ada la semilla, que es oy segu o uc i ica á como a lo la go
de
nues a
milena ia his o ia han p ospe ado siemp e
en
es as ie as las causas nobles y
g andes: ellas son el único pa imonio que
en
nues o p esen e,
an
lamen able-
men e enido a menos, nos queda y al que sabemos espe a y omen a con
o gullo.
Pe mí aseme ya despedi me de us edes con los he mosos e sos del «Líbe
Sanc i Iacobi»:
«Co po e longinquus
Vo is animoque p opinquuus,
Nunc ibi dico
· ale·,
Quod
ibi si pe pe uale».
-52-
Millón
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O den
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! ache,
1609,·
Valladolid,
1617,
6
ols.
INDICE GENERAL
1.
Los hechos his ó icos en omo al Após ol San iago
y su elabo ación «lengenda ia» ................................................................
10
2.
El descub imien o del sepulc o de San iago ..........................................
11
3. La echa del descub imien o .................................................................... 13
4.
Las pe eg inaciones a San iago de Compos ela .................................... 14
5. El «Codex calix inus» ................................................................................ 30
6.
El·Libe pe eg ina ionis· o ·Guía del pe eg ino
medie al-
de Ayme ic Picaud ......................................................................................
36
l.
«I ine a ia» ......................................................................................
40
2.
Desc ipción e nog á ica (cap. VII) .............................................. 43
3.
«Excu sus» hagiog á ico ................................................................
46
4. «Desc ip io u bis» .......................................................................... 48
BIBLIOGRAFIA ....................................................................................................
53
•