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"El liber peregrinationis de Aymeric Picaud (c.1130), primera guía medieval del Camino de Santiago" : Lección inaugural del curso 1991-92 / Millán Bravo Lozano

Bravo Lozano, Millán

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UNIVERSIDAD DE VALLADOLID - ... ~ MILLAN BRAVO LOZANO CATEDRA11CO DEFH..OLOGIA LATINA :;-) EL LIBER PEREGRINATIONIS DE AYMERIC PICAUD (C. 1130) PRIMERA GUIA MEDIEVAL DEL CAMINO DE SANTIAGO BURGOS 1991 BiCe iii iíliidlil~ 5>0 o o o o 1 8 8 6 o ., ' /' «El ,Libe pe eg ina ionis, de Ayme ic Picaud (c. 1130), p ime a guía medie al del Camino de San iago» LECCIÓN INAUGURAL DEL CURSO 1991- 1992 MILLAN BRAVO LOZANO CATEDRÁTICO DE FILOLOGÍA LATINA FACULTAD DE FILOSOFÍA Y LETRAS UNIVERSIDAD DE VALLADOLID «El 'Libe pe eg ina ionis' de Ayme ic Picaud (c. 1130), p ime a guía medie al del Camino de San iago» Imp esos ANGELMA, S.A.-A da. San ande , 47-Valladolid- Dep. Legal VA 584-1991 «Academiae pin ianae, Ma i piissimae» ( B ocensis, in Mine ae decic.) I ine i Sanc i Iacobi, iae apud nos F ancigenae, omnibus «s ella um y ine e». Ci i a i Bu gensi, Cas ellae capi i, Sanc i Iacobi i ine is monimen i. Excmos. y Mag cos. S es. Excmos. e limos. S es., que idos Colegas y alumnos, S as. y S es.: Desde el pe íodo enacen is a, cuando menos, nos cons a po la documen a- ción académica que la ac i idad escola se ab ía «po San Lucas» ( 18 de Oc ub e) en las g andes Uni e sidades españolas, en e las que se con aba, desde luego, la nues a. He ede os de esa amilia adición, si bien un an o más diligen es, hacemos hoy lo p opio, en el más espe uoso sen ido de la adición y de unos usos domés icos que en nada dañan la ac ualización y e iciencia de nues a ins i ución, y sin emba go e elan una sensibilidad his ó ica que hon a a quienes la cul i an. A uno de los «Maes os» del Claus o co esponde, po u no co ido de an igüedad, p onuncia la lección inaugu al. Se cons i uye así ese «ayun amien o de maes os e escola es que es echo en algun loga con olun ad e con en endimien o de ap ende los sabe es», que es en lo que consis e el «Es udio)) según la conocida de mición del Rey Sabio en la Pa ida 11, í ulo XXXI, ley 11• Reúnense, pues, «maes os e escola es)) de odas las Facul ades: A is as y ísicos, ilóso os y legis as, mecánicos y canonis as. (La Teología, o o a eina y co ona- ción de odo el sabe humano, hoy, incomp ensiblemen e, no me ece el hdno de se conside ada disciplina académica de pleno de echo en la Uni e sidad españo- la, en e al uso común en los países más cul os de Occiden e). El «Maes o)) que se e dis inguido con es e hon oso enca go, es cla o que iene an e él un ag adecido, aunque quizá ambién a iesgado come ido: el de p onuncia su lección al más selec o público que pod ía habili a se: el de los «Maes os)) de odas las disciplinas cul i adas en nues a «Academia Pin iana))' jun o con sus alumnos. (El é mino «Maes o))' que an gus osamen e empleo, bien se ap ecia que es á usado con el alo écnico de nues o ac ual «P o esan), ocablo desconocido en el con ex o his ó ico que engo in ocando). Pues bien, en la al ci cuns ancia de ene que «leen) (como se exp esaban los Humanis as) an e la he e ogeneidad de un público an cul i ado e impues o en odas las amas del sabe humano, y en la con icción pe sonal de pode hace lo, encuen o un buen -5- a al de mi pe suasión -y de o os muchos- sob e la unicidad e in eg alidad del obje o del sabe humano. Bajo la plu alidad de las disciplinas del uni e so único de conocimien o, ine i ablemen e agmen adas po azón de la plu alidad de obje os o males y mé odos de conside ación y análisis de los mismos, subyace una obje i a unidad, cla amen e pe cibida. Unidad que iene su undamen o subje i o en el ac o del conocimien o, el se humano, e e encia úl ima de la ac i idad cognosci i a; pe o que lo iene ambién el obje i o, en la condición uni a ia del uni e so como obje o epis emológico. Po o o lado, desde el cul i o de las «Humanidades», sen imos muy i amen e el e enciano «ho no sum e humani nil a me alienum pu o» («como homb e que soy, nada de lo que al homb e se e ie e me esul a ajeno»). Y que hay un au én ico «locus communis)) o luga compa ido de encuen o gené ico de odos los homb es en el campo del espí i u, cualquie a que sea la dedicación p o esional de cada uno de ellos, y que es jus amen e lo que llamamos «Cul u a)). En la segu idad de que me oy a mo e an e Vds. en al ámbi o pa imonial, a a é de desa olla es a p ime a lección del cu so académico 1991-92, con iado, po lo demás, en ues a bene olencia de pe sonas cul as, expe imen adas y sagaces. Lo habi ual es que a quien co esponde ocupa es a Cá ed a en an solmene ocasión, le acompañe ya un dila ado «cu iculum)) uni e si a io, y que sien a, po ello, la necesidad de compa i con sus oyen es, compañe os de «o icios» y alumnos, el discu i de su expe iencia pe sonal y de mos a les el campo de sus a anes cien í icos. En al caso yo hab ía de habla les a Vds. de mis insepa ables compañe os de iaje, los ace adamen e llamados «Pad es de Occiden e)): No sólo Vi gilio, sino Cice ón y Césa ; Ca ulo y Ho ado; Salus io, Li io y Táci o; Séneca, Ma cial y Ouin iliano, la g an íada de hispanos, e c. La inspi ación, la ins igación, casi, que ellos supusie on pa a Occiden e, decan ada al inal del Mundo An iguo, anémica, po desg acia, du an e pa e del la go pe íodo de la «media ae as» o Edad Media, y elizmen e ecupe ada esplendo osamen e en el au o al « enacen) de los albo es del mundo mode no, es la explicación su icien e de nues o se cul u al ac ual. En ellos enía es allan e el mensaje ge minal de la p ecu so a y ecundan e cul u a g iega: Home o y Pínda o; Sóc a es, Pla ón y A is ó eles, u a sazonada de los undan es «p esoc á icos»; Esquilo, Só ocles y Eu ípides; Demós- enes y Lisias; He ódo o y Tucídides; A is ó anes y Menand o, e c., e c., e c. En esumen odos esos an epasados de los «Pad es)) de Occiden e, a los que con una cegue a ba ba oide es amos que iendo des e a del conscien e del homb e mode no, que del subconscien e nos se á imposible ae los. O end ía que habla les de las pa ia cales igu as del Medioe o, desde Boecio, «de le ze Rome » («el úl imo de los Romanos))), de cuya in es igación a ancó mi p opio edi icio lológico hace ya muchos años, has a el incommensu able Isido o de Se illa (hoy legionense), el educado de la Eu opa medie al; o los Golia dos del «In abe na quando sumus)) o del «Gaudeamos, igi u )); o el au o del as uoso y - 6- elampaguean e <<Dies i e, di es illa», una de las más bellas poesías de oda la Edad Media, que en los oídos de los ya en ados en años esuena aún emocionan e, cansino y sob ecogedo , modulada po los con encionales y a igados, pe o sin emba go oda ía pe suaden es labios de sac is anes u ales. O dando un paso adelan e, end ía que habla les de los g andes seño es del Renacimien o, desde An onio el de Leb ixa, has a nues o «Pinciano», Hemán Núñez el Comendado , el mejo coleccionis a y conocedo de los exquisi os códices de la cul u a g iega y la ina an iguas. O del se enísimo Luis de León (el cen ena io de cuya mue e celeb amos es e año), pa adigma de equilib io, clasicismo, exquisi ez y libe ad, que du an e cinco años penó en las cá celes inquisi o iales de Valladolid, alsa- men e localizadas po el u banismo ac ual en la calle, po eso, denominada de F ay Luis de León. O de su compañe o de Claus o, con ubemal en lides ideológicas y mode nizan es, el Maes o F ancisco Sánchez de las B ozas, el «B ocense», an ligado a Valladolid, que en nues a Uni e sidad ob u o su p ime g ado académi- co y allí ino a mo i el3 de diciemb e de 1600, como hoy podemos a i ma ya sin ningún géne o de duda. Pe o he de enuncia a odo ese e ablo amilia y co uscan e de los pe sonajes cuyos «manes» me han acompañado, y me siguen y segui án, los años que me es en de ida o de ida académica, en mis co idianos a anes docen es e in es iga- do es. Y lo que pod ía ep esen a una enuncia dolo osa, no lo es an o, pues el ema que oy a desa olla no es á an alejado de una pa e de ellos, ya que den o de mi ocacional Filología La ina, pe enece al mundo de la Edad Media. Hoy les oy a habla a Vds. de una ob a capi al en la li e a u a la ina medie al del «Camino de San iago», y nada menos que de la «Guía del pe eg ino medie al», como la he denominado en ecien e edición cas ellana que ha lle ado el conocimien o de ese mundo inc eíble de la pe eg inación jacobea a cí culos amplísimos de lec o es cul os, pe eg inos a Compos ela, o simplemen e in e esados desde una sala de es a o una biblio eca amilia , po el enómeno más llama i o de la Edad Media, el de la pe eg inación a San iago de Compos ela. Y es g a amen e obligado que yo les hable de es e ema en un ma co, en una ciudad y en una ocasión como las p esen es. Hoy se inaugu a el inamen e ecupe ado «Hospi al del Rey». Su des ino, sin enuncia a la la guísima adición asis encial al pe eg ino, se á especí icamen e uni e si a io. Es amos al bo de del «i e Sanc i Iacobi», en la « ía ancígena» o «Camino ancés». Como el ex o que amos a analiza nos in o ma, el Hospi al se encuen a « ansi o nemo e Oque, e sus scilice Bu gas, sequi u ellus Y spano um, Cas ella idelice e Campos» («Libe pe eg ina ionis», cap. VII) «pasados los mon es de Oca, y en di ección hacia Bu gos, con inúa el e i o io español, con Cas illa y Campos»). Bu gos jus amen e sen ido como pun o de e e encia de lo cas ellano, e a el inal de la 58 e apa del ayec o de Ronces alles a Compos ela: «a N aje a usque ad u bem que dici u Bu gas», y el comienzo de la 68: «Sex a es a Bu gis usque ad F umes am». -7- nales que salpican oda la C is iandad. De un cap ichoso «deus ex machina» eligioso, sin undamen o más allá de la época medie al. En odo caso, en la se ie his ó ica de lo jacobeo, se pa e del hallazgo de un monumen o une a io de pa icula ca ego ía (las p opo ciones y calidad del «edículo» apun an a un pe sonaje de elie e como i ula de ese monumen o une a io), que es á ubicado además en el luga p opio, como es una nec ópolis de dila ada ac i idad. 3. La echa del descub imien o. Las in e e encias de Ca lomagno en odo el ciclo jacobeo, condiciona on en un p incipio la echa asignada al hallazgo del sepulc o del Após ol. En e ec o, las uen es épicas medie ales ancesas ponen en elación de au o ía al g an Empe- ado con casi odo lo jacobeo: Ca lomagno hab ía descubie o el sepulc o, Ca lomagno hab ía cons uido el «Camino de San iago», Ca lomagno hab ía undado la g an Abadía, mad e de la e o ma cluniacense y de la u ela del Camino, de los «San os Facundo y P imi i o», es deci de Sahagún, e c. Aho a bien, como el empe ado mue e el año 814, el descub imien o del sepulc o se p e endió adelan a al813. An es di ícilmen e encajaba. Sin emba go hoy en día se si úa el e en o hacia el830. El ya ci ado Obispo de I ia Fla ia, Teodomi o, au o del descub imien o, es un pe sonaje his ó ico, cuya he mosa lauda sepulc al (la lápida que cub e su sa có- ago), con el mismo sa có ago, se puede admi a a la en ada del Museo Ca ed a- licio compos elano, descubie o en u osamen e en época no muy lejana. Teodo- mi o, a su mue e el847, se hace en e a en el complejo que a su giendo en o no a la umba del Após ol, en Compos ela, con a iniendo la in a iable adición eclesiás ica de hace lo en el emplo ca ed alicio p opio, es deci , en I ia Fla ia (el ac ual Pad ón, pa ia, en e o os, de Rosalía de Cas o y de Camilo José Cela, y dis an e 20 kms. de Compos ela). El en usiasmo de los descub ido es, se con agia en o ma poco común a la Co e del Rey as u iano (O iedo e a en esos momen os la sede del incipien e eino c is iano que es aba comenzando su asen amien o), Al onso XII el Cas o. El Rey isi a muy p on o el sepulc o jun o con su co e, según nos in o ma el documen o del834, que si e como ejemplo del compo amien o egio: «quod ego audiens, cum magna de o ione e supplica ione ad ado an- dum e ene andum am p e iosum hesau um cum majo ibus nos i pala ii cucu imus». («al ene no icia de eUo [el descub imien o del sepulc o], con g an de oción y esp i u de súplica, me ap esu é a i a ado a y ene a an p ecioso eso o, acompañado de mi co e»). - 13- Además, és a, que puede conside a se como la p ime a pe eg inación a Compos ela, la hizo Al onso II «cu o lac ymis e p ecibus mul is» como exp esa el mismo documen o. La no icia sal a inmedia amen e a oda la C is iandad, di undida sin duda alguna po impulso eal, siendo una de las p uebas más e elado as la amosa ca a de León, conside ado indebidamen e el Papa San León (795-816), y más p obable- men e un Pa ia ca je osolimi ano, muy pos e io c onológicamen e, que en odo caso lo anuncia así al mundo en e o: «Sepan... que el cue po del biena en u ado após ol San iago, ue asladado en e o a España, en e i o io de Galicia. .. Y as~ oso os he manos y cuan os enéis e en C is o, ele ad ues as p eces al Seño po m( [se en iende en Cospos ela], pues lo que os he anunciado es e dad». 4. Las pe eg inaciones a San iago de Compos ela. Si hay algo inhabi ual y de no ácil explicación oda a hoy, es la p ecocidad del enómeno pe eg ina! jacobeo. Hemos is o al Rey Cas o indiendo piadoso y de o o iaje an e la ecién descubie a umba del Após ol, según el documen o de 834. A pa i de ese momen o la sucesión de «pe eg inos» no a a ene in e upción has a nues os mismos días. Se es ima, con buen undamen o, que el amoso «hospi al» del Ceb ei o en el paso del Bie zo a Galicia, encomendado pos e io men e po el g an Rey de Sahagún, Al onso VI, en 1072, a los monjes de la Abadía benedic ina de San Ge aud dAu illac, es á ya en ac i idad al se icio de los pe eg inos hacia el840. Y po echas igualmen e emp anas, el de Ronces a- lles, o o de los pasos de mon aña di íciles en la u a. Cualquie olle o in o ma i o sob e el «Camino de San iago», enume a una la ga eo ía de pe sonajes de odas las naciones, épocas his ó icas y condiciones sociales que han pe eg inado a Compos ela: Desde la p e endida pe eg inación de Ca lomagno o F ancisco de Asís en 1213, du an e la cual dejó la simien e de alguno de los ac uales con en os anciscanos; has a las documen adas del isón San E e a do en el s. IX; del a menio San Simeón a comienzos del XI; del i aliano San Teobaldo de Vicenza, a mediados de ese mismo siglo; del pic a ense Adelelmo, hecho eni desde la Abadía de «La Chaise-Die u» («Casa Dei») en la Au e gne, po la Reina bo goñona Cons anza, esposa del o a ez omnip esen e Al onso VI, que manda cons ui pa a él en las a ue as de la ciudad, un monas e io pa a la asis encia de los pe eg inos jacobeos, bajo la ad ocación de San Juan E angelis a. Es e pe sonaje, que mue e el mismo año que Rod igo Díaz de i a , no es o o que el San Lesmes, pa ono de es a Ciudad, que ene a su cue po en la iglesia de San Lesmes no lejos de aquí, cons uída en e 1480-1498, en sucesi as -14- sus i uciones de aquel p imi i o monas e io de hacia 1074. Hay que enume a además al I aliano San Guille mo de Ve cell a mediados del s. XII; a San Teobaldo de Mondo í, po la smismas echas; al amosísimo y popula Duque de Aqui ania, San Guille mo, dechado de odas las maldades y pecados, que con e ido po el g an Abad de Cla a al, Be na do, pe eg ina a Compos ela dejando la u a ezumando de su p esencia que se ans ie e a la leyenda y la li e a u a. Su misma mue e an e el al a del Após ol, en la basílica compos elana, el Vie nes San o de 1137, es una he mosa icción li e a ia desmen ida po los hechos que la ijan en 1157 en Siena. En 1124 había pe eg inado a Compos ela la P incesa Ma ilde, iuda del Empe ado En ique V. Re e encias pe eg inales enemos, en e o os pe so- najes medie ales, de los siguien es: Luis VII, ey de F ancia (en 1154); Con ado I, A zobispo de Maguncia (en 1164); la P incesa So ía de Holanda (en 1176); En ique «de LOwe» (en 1190) empeñado en ie a lucha con Fede ico Ba ba oja; el A zobispo de Lieja, Guille mo (en 1192); el Rey Sancho II de Po ugal (en 1244); la iuda del Rey Don Dionís, San a· Isabel de Po ugal (en 1325); San a B ígida de Suecia, con su ma ido Ul Gudma sson (en 1341), pad es de la amosa undado a San a Ca alina ... Sin ol ida nos de Fe nando III «el San o>>, de o ísimo del Após ol; de Raimundo Llull; San Vicen e Fe e ; San Juan de Dios; San o To ibio de Mo g o ejo, e c., e c., e c. Mención apa e me ece o o de los g andes pe sonajes «bu galeses» al se icio de la pe eg inación, que en la con igua y modes a capilla que se le dedicó, eedi icada en 1614 po F ay Ped o de Lezcano, ecibe el cul o de las gen es ellO de mayo. Fue Ama o, ancés posiblemen e y del s. XIII, pe eg ino, y luego se ido celoso de pe eg inos y en e mos en el g an Hospi al del Rey, en el que mu ió y donde ecibió solemne sepul u a. Hoy día su sepulc o, del s. XVII ambién, es á odeado de ex o os y oda una se ie de milag os en pin u as de Juan del Valle, de la misma época. Pe o no son solamen e los al os digna a ios eclesiás icos, las pe sonas de ango eal o la nobleza quienes pe eg inan a Compos ela, sino igualmen e el pueblo llano. El bello lib o de Pie e Ba e y Jean-Noel Gu gand «P iez pou nous a Compos elle» ( aducido al cas ellano con el í ulo de «La a en u a del Camino de San iago») na a oda una se ie de his o ias pa icula es de gen es que emp endie- on el Camino hacia Compos ela mo idos siemp e po un mo i o undamen al: el sen imien o eligioso y la búsqueda peni encial del pe dón. El can o de los pe eg inos de Moissac, ag upados incluso g emialmen e en «Con é ie des pele- ins», lo p oclama paladinamen e: «E oun en o ou qua an o Que pa e en a Sen J acque Pe gagna lou pa adis MonDiou! Pe gagna lou pa adis». -15- («E an ein a o cua en a, que pa ie on a San iago, po gana el pa aíso, Seño , po gana el pa aíso»). El p o undo sen ido de la e que les animaba, apa ece en es a es o a: «De an me me e en oyage J e is comme un homme sage Mé an d unen con essé J e e~us pou emoignage Un éc i de mon cu é». («An es de en a en camino, como pe sona p uden e, con esé debidamen e, y ecibí un pe gamino, en es imonio di ino»). En el «Cancione o de los pe eg inos de San iago», se ecogen a su ez es os e sos que e elan el espí i u de enuncia y sac i icio que la pe eg inación implicaba: «Ouand nous pa lmes de F ance en g and dési , Nous a ons qui é pe e e me e T is es e ma is». («Cuando de F ancia ma chamos in adidos po la ansiedad, pad es y mad es dejamos en is eza y soledad»). O a b e e le illa, ecogida en «Les Rossignols spi i uels» (V alenciennes 1616) e leja ce e amen e los sen imien os que animaban a la mayo ía de los pe eg inos: «Pou a oi mon Dieu p opice Pis oeu d·alle en Gallee Voi sain Jacques le G and». («pa a ag ada al Seño , p ome í pe eg ina y en Galicia Visi a a San iago el Mayo »). -16- La lis a de gen es llanas que se encaminan de o a y peni encialmen e a Compos ela es in e minable. Pie e Ga in, de la ciudad de A as, hace o o en 1203 de pe eg ina a San iago «po la sal ación de su alma». En 1378, el amoso lib e o pa isino Nicolás Flamel, se pone en camino de Compos ela. Sabemos que en León se de u o días en casa de un Maes o cabalís ico. El segundo mo i o pa a pe eg ina a Compos ela a la umba del Após o~ e a el de busca la cu ación co po al. Nume osos son ambién los casos que conoce- mos de ales pe eg inaciones, como Paulus Sybenbu ge , pele e o a ec ado de epilepsia en 1518; o o en e mo de gang ena que ob iene pasapo e pa a pe eg i- na a Compos ela desde Sa eme, en 1560; J acques Lemes e, hijo de un joye o de Lille, que p ome e pe eg ina a San iago si se cu a su mad e, y que se emba ca en Dunke que umbo a La Co uña, en 1685. Se hace an común el o o de pe eg ina a Compos ela, que acaba po impone se es amen a iamen e la obligación de cumpli lo po pa e de los he e- de os. En 1341, Bema d Ezi, seño de Alb e dic a el siguien e es amen o: « ••• O deno que como he p ome ido hace cinco pe eg inaciones, una a San iago, o a a San Mau o ... esas pe eg inaciones sean hechas po mis hijos, cada uno la suya si uno solo no puede hace las odas ... ». La iuda de Jean Désangles, el 25 de Julio del año jubila de 1417 o o ga es amen o legando 14 lo ines de o o pa a una pe eg inación a Compos ela, que sus he ede os, o las pe sonas que ellos designa en hab ían de cumpli en el plazo de dos años. Raymond de Baux o dena igualmen e po es amen o el21 de agos o de 1367, que la pe eg inación a Compos ela que él no había podido ealiza «sea hecha po un homb e de buena conciencia y que du an e el pe eg inaje dis ibuya 200 lo ines de o o a los pob es». El canónigo de Nan es, Pie e Do enge, o dena: «Quie o y o deno ... que un pob e aya a San iago de Galicia en mi nomb e y a mis expensas, y que deposi e allí una o enda de un anco de o o». Llega a al pun o la ins i ucionalización de la pe eg inación po delegación, que comienzan a su gi a ispados que se hacen con a a pa a hace la sus i u i a- men e. Como caso llama i o, que puede se i de mues a de es e compo amien- o, es á el de la Condesa Mahau de A ois de la que documen almen e conocemos los mandamien os que o dena a a és de su adminis ado pa a que se hagan en su nomb e pe eg inaciones a Compos ela: El19 de eb e o de 1312, pa a dos pe eg inos. - En 1317, en memo ia de su p imogéni o ecién mue o, o os dos pe eg inos. El1 de mayo de 1321, el eso e o de la iglesia compos elana ce i ica que Y e Leb e on, en iado po la Condesa, ha cumplido odos los ex emos de la pe eg inación, incluída una limosna de «4 sueldos au én icos». Nue amen e se epi e la de o a encomienda en 1326, 1327 y 1328. -17- La pe eg inación a San iago de Compos ela se ha con e ido en un enómeno uni e sal y de masas. Hay cla amen e dos líneas de p oyección de lo jacobeo: la in e io o in a-hispánica, y la anspi enaica, undamen almen e de desa ollo anco, y muy p on o ambién, y en conside able medida, ge mánica. La hispánica es á ín imamen e ligada con la g an emp esa peninsula de la Reconquis a. Y como es a emp esa e a común a odos los Reinos peninsula es, odos ellos pa icipan del alo e e encial que el sepulc o del Após ol a a ene en el empeño de ecob a el suelo pa io a eba ado po los in ieles. Es na u al que sean los p ime os los eyes as u -leoneses en acoge se al pa ocinio de San iago, eclaman- do así la p imogeni u a en la es au ación del Impe io isigó ico de Toledo, del que se sen ían legí imos he ede os y deposi a ios. Reco demos cómo ya en el año 844 quie e hace se depende uno de los hechos de a mas signi ica i os, a o ables al ejé ci o c is iano, de la asis encia o mal y de la p esencia de San iago enCla ijo. No es de ex aña es a p e ensión de u ela po pa e del Após ol a ándose de uno de los Reyes más e ien es pa ida ios de odo lo jacobeo, como ue Rami o l. Si el hecho es his ó icamen e cues ionable, nue amen e los ejé ci os c is ianos eciben la ayuda decisi a del Após ol en la ba alla de nues o amilia Simancas (es a lección la he edac ado eniendo an e mis ojos el que hubo de se escena io de comba e, al o o lado del Pisue ga, en la cabece a del puen e omano). En e Cla ija y es e ic o ioso comba e ganado po o o Rami o, es a ez el 11 de su nomb e, en e a las hues es de Abde amán 11 el año 939, dan base al «Vo o» al Após ol, oda ía hoy a o unadamen e i o con odo su simbolismo. Nada iene, pues, de ex año que los Reyes as u -leoneses a o ecie an, in oca an y conside asen Pa ono suyo y de su eino al Após ol. Desde ese p ime documen o de 834 en que Al onso 11 solici a la asis encia de San iago «p o anima nos a e pa en um nos o um», según la ó mula habi ual, no al a Rey que no la in oque insis en emen e: O doño 1 en 854; Al onso III en epe idas ocasiones y documen os desde el17 de agos o de 883 has a el 2 de junio de 912; Rami o 11; O doño III; Be mudo 11; Al onso V, e c. Pe o es que además eclaman el pa onazgo apos ólico pa a sus einos. Así en el an as eces aludido documen o del834, Al onso 11 el Cas o denominaba a San iago «pa onum e dominum o ius Hispaniae», al igual que O doño 11 en el P i ilegio del 858: «nos i e o ius Hispaniae pa oni». Has a 24 eces se denomina al Após ol «Pa ón de España» en la documen ación eal de esos p ime os siglos. E incluso hay documen os en que se ealza la igu a del Após ol has a al u as insospechadas. Así, Al onso III en donación hecha el año 886 cali ica al Após ol así: «In nomine sanc e e indi idue ini a is domino sanc o e dei ma i i glo io so bea issimo nobisque pos deum piissimo pa ono nos o, Iacobo apos olo, cuius sanc a e ene abilis ecclesia. .. ». - 18- («En el nomb e de la san a e indi idua T inidad, o ecemos y dona- mos... al Seño san o y má i glo ioso de Dios, el biena en u ado Após ol San iago, nues o más piadoso Pa ono, después de Dios ... »). Y has a, en un documen o de O doño III de 12 de sep iemb e de 954, llega a lee se lo siguien e: «Vobis yncli o ac ene abili Pa i Domno Sisnando Episcopo hujus Pa oni nos i e o ius O bis An is i e». cuya in e p e ación más a endible es la siguien e: «Y a Vos, meli o y ene able Pad e y Seño Sisnando, Obispo en la sede de nues o Pa ono y Pa ono de odo el O be». De es a p ime a ase de pa onazgo de S~ iago sob e los einos occiden ales peninsula es, ex endido luego a odo el e i o io de la Reconquis a, se a a llega a la si uación o mal del solemne Pa ona o o icial sob e oda España. Si bien es e dad que en de e minadas á eas de la Reconquis a se sigue ese ando un luga p e e en e en ese pa ocinio pa a o os San os más o menos « egionales», como San Millán en pa e del á ea cas ellana, San Jo ge en la a agonesa o San Miguel en la na a a. Con la canonización de Te esa de Jesús (en una de las e emé ides más glo iosas pa a la Iglesia española, pues aquel de 1622 con ella ecibie on el hono de los al a es nada menos que San Isid o el «Lab ado », el pa ono de la capi al de la nación, a la pa que Ignacio de Loyola y F ancisco Ja ie ), la San a Esc i o a y Mís ica a a compa i el pa onazgo o icial de España con el Após ol. Conocida es la i a eacción del g an y pasional Que edo, he ido en su o gullo de Caballe o de San iago. Un es imonio ehacien e de la ápida di usión del conocimien o y del cul o de San iago en la Península, nos lo o ece ya en 865 el «Ma i ologio de Usua do», que desde su obse a o io anspi enaico ad ie e lo siguien e: «Huius sac a issima ossa ab Ie osolimis ad Hispanias ansla a, e in ul imis inibus condi a, celebe ima illa um gen ium ene a ione exco- lun u ». («Sus sag ados huesos [de San iago] asladados de Je usalén a las Españas y deposi ados en sus úl imos con ines, eciben ene ación y cul o de aquellas gen es, en o ma muy conocida»). Hay un episodio, eno memen e e elado de la signi icación in ahispánica y panhispánica que p on o adqui ió la sede compos elana, po su condición de «apos ólica», y que la con ie en en pun o obligado de e e encia peninsula . Se -19- a a de la p e ensión del Abad de Mon se a , Cesá eo, que había enido a San iago «ad domum Sanc i Iacobi apos olicae Sedis, qui es umula us in suam apos olicam Sedem Galliciae». Es e pe sonaje había sido p omo ido a la sede de Ta agona po a ios p elados ca alanes, y aho a pide se con i mado como al, po los Obispos eunidos en concilio en Compos ela, en p esencia del Rey Don Sancho 1 que omaba pa e en él. Se a aba de ecob a la condición de me opoli ana pa a Ta agona, que la había pe dido en a o de Na bona, como consecuencia de la p esión sa acena sob e la ieja ciudad española. En amosa ca a di igida al Papa Juan XIII, en o no al año 970, Cesá eo eclama es os de echos his ó icos. El a gumen o y undamen o úl imo pa a ello, es jus amen e la condición de nación «apos ólica» que puede os en a España, po habe sido e angelizada po un Após o~ San iago el Mayo . F en e a la esis de a ios obispos de su egión de o igen y del me opoli ano de Na bona, que negaban dicho ca ác e apos ólico a España «quia ille apos olus in e ec us hic eni nullo modo au em i us» («po que dicho Após ol ino a España ya mue o, de ninguna mane a en ida»), el a ibulado Abad monse a ino enume a las «so es» o e i o ios asignados a los di e sos Após oles como campo de e angelización: «Pe us namque Romam accepiL .. Jacobus, qui in e p e a u ilius Zebedae~ a e IoannisApos oli e E angelis ae, Spaniam e occiden- alia loca p aedica i , e sub He ode gladio caesus occubui ; loannes qui in e p e a u Zebedaei ilius apos olus e e angelis a, Asiam p ae- dica i e Ephesum e c.». («Pues Ped o ecibió el enca go de e angeliza Roma. .. San iago, que se denomina hijo del Zebedeo, hennano de Juan, Após ol y E angelis- a, p edicó el E angelio en España y los e i o ios del Occiden e; Juan, que se denomina hijo del Zebedeo, Após ol y E angelis a, p edicó el E angelio en Asia y E eso ... » ). La sen encia de Viliul o, Obispo de Tuy, con iene un he moso pensamien o, que e ela la conciencia de he ede os del eino isigó ico español que emba gaba a aquellos obispos as u -leoneses del oscu os. X: «P ocedamos a la consag ación -dijo-, po que po nues os P íncipes y los Concilios de Toledo enemos po es ad de hace lo que hallá amos jus o. Es o es jus o y debe hace se». Cesá eo ue con i mado me opoli ano po el e e ido Concilio y el Papa decidió la seg egación de Ta agona de la ju isdicción de Na bona, in eg ándose en el g an á ea de in luencia hispánica. Acaecimien o ex ao dina iamen e signi ica i o de las elaciones de los einos hispánicos en e sí, de la conciencia de comunidad que alen aba en ellos, y de las es echas elaciones que exis ían en e los ámbi os o ien al y occiden al de la Península. Toda una ad e encia, po lo demás, en es os días p ecisamen e en que se hacen o os plan eamien os en sedes episcopales de la p o incia me opoli a- -20- na de Cesá eo, Abad de Mon se a y A zobispo de Ta agona. Pe o al ma gen de es a ine i able conside ación, basada en una ealidad his ó ica bien documen ada, sal a a la is a que Cesá eo es o o de esos pe eg inos pione os en la Península, que desde el ámbi o de la Co ona de A agón llegaban a Compos ela. Como lo a a se en 1173 o o monje monse a ino, A naldo de Mon e, del que habla emos más adelan e. Re i ámonos aho a a la o a línea de di usión, i adiación y a acción de lo jacobeo, la anco-ge mánica que hemos o mulado an e io men e, y que hemos documen ado con una copiosa p osopog a ía de pe sonajes ele an es y del pueblo que han endido iaje en Compos ela. Ella nos o ece, p ecisamen e, el p ime pe eg ino del que enemos no icia documen al en la his o ia de las pe eg inaciones a Compos ela. Se a a de Godescalco, obispo ancés de Le Puy, que a a Compos ela acompañado de una nu ida comi i a. Po el monje de Albelda, Gómez, ac i o en el «sc ip o ium» monacal, sabemos que Godescalco «g a ia o andi eg essus e pa. bus Aqui aniae, de o ione p omp issima, magno comi a u ul us al inem Gallecie pe geba conci us» («pa iendo po mo i os piadosos, de la egión de Aqui ania, se di igía ap esu adamen e, con g an de oción, a los con ines úl imos de Galicia, acompañado de una nu ida comi i- a»). Gómez nos cuen a cómo copió pa a el piadoso y cul o P elado, el opúsculo «De i gini a e» de San Ilde onso. Es o acon ecía en el mes de ene o del 951, cuando Godescalco eg esaba a su diócesis de Le Puy. Añadamos que es a sede episcopal, en el Macizo Cen al, da nomb e a la segunda de las ías hacia Compos ela que a a esaban e i o io ancés, camino de los Pi ineos, la denomi- nada p ecisamen e «Podense», como más adelan e e emos. A pa i de él ya no ienen cuen o los in ini os pe eg inos que eco en oda Eu opa en de o a pe eg inación hacia los Pi ineos, que e an a a esados po dos pun os conc e os: el Can anc («Campus ancus») o Sompo ( «Summus po us») más al o ien e, pa a los que llegaban del á ea cen oeu opea ge mánica o esla a, ancesa o ien al ·e i aliana, odos ellos po la p ime a de las cua o u as adicionales, la «Tolosa- na». Y amos a adelan a ya los da os que nos o ece nues o Ayme ic Picaud, en su «Guía del pe eg ino medie al», como hemos señalado que podemos denomi- na la. E ec i amen e a pa i de su ela o-guía el «Libe pe eg ina ionis» según se la designa con nomb e o igina io la ino, se consag an es as cua o ías « ance- sas». La segunda e a p ecisamen e la «Podense», que acabamos de menciona . La e ce a la designa Ayme ic como «Lemo icense», po el nomb e la ino de Limoges, la mundialmen e amosa ciudad de la po celana, po la que pasaba. La cua a ecibió el nomb e de «Tu onense» po la pa ia del g an San Ma ín, obispo de Tou s, y uno de los pe sonajes señe os en la de oción de la Edad Media eu opea. Es a, que a ancaba de Pa ís, g an es ación ecep o a de pe eg inos ans enanos y ancos, e a quizá la que a ojaba los con ingen es mayo es de iaje os. En odo caso, las es úl imas con luían en Os aba , pequeño pu~leci o -21- <' ·- .. , a 21 kms. de la base de los Pi ineos, Sain -Jean-Pied de Po , que no deja uno de isi a con inmensa emoción, pues hoy no es más que una aldehuela desconocida has a po los mismos anceses, que no la dis inguen, a pesa del p o undo sen imien o jacobeís a del Midi ancés, más que un modes o indicado de ca e e a con la leyenda «Üs aba , ca e ou des chemins de Sain -Jacques». Po cie o que Os aba , como anécdo a cu iosa, es el sola de los I iba ne, apellido ma e no del P o eso , Académico y Polí ico español, Manuel F aga I iba ne, que allí pasó empo adas de su niñez. Es as es úl imas ías, Podense, Lemo icense y Tu onense, uni icadas en Os aba , escalaba el macizo de los Pi ineos desde Sain -Miguel- Pied de Po has a el al o de Ibañe a, ya en e i o io ac ualmen e españo~ pa a alcanza as 1,5 kms. el eal si io de Ronces alles. Es a g an a e ia que ha esul ado as la con luencia de Os aba , se encuen a 20 kms. después de Pamplona, con la que desde Sompo a anzaba a a és de Jaca y Sangüesa, en la localidad de Puen e la Reina. Así lo exp esa la «Guía» de Ayme ic: «e ansi o po u Cise e ad Pon emRegine socian u ie que pe po us Aspe i ansi , e una ia exinde usque ad sanc um Iacobum e ici u ». (.y pasando el Po de Cize, se unen en Puen e la Reina a la que pasa po Sompo , o mando desde all un solo camino has a San iago»). E ec i amen e ese «camino único» has a San iago es lo que conocemos como «Camino de San iago» po an onomasia. O con denominación his ó ica ambién, pe o más exac a, como «Camino ancés» o «Vía ancígena». Cons i uye en ealidad la g an au opis a jacobea que a lo la go de unos 700 kms. conduce «ad limina Sanc i Iacobi» («has a el sola de San iago»). Hay un es imonio bellísimo y e elado sob e la in ensidad de la «ci culación» humana en es a «au opis a» jacobea, que desp o is o de los indudables e ec os e ó icos que pe sigue, oda ía nos da una idea de ello. El Embajado del emi Alí ben Yusu (1106-1142), di igiéndose en misión diplomá ica a la co e de Doña U aca, hace la siguien e obse ación («His o ia Compos elana», 11, L): « ... ¿Quién es an g ande y excelsa pe sonalidad, San iago, a quien acuden a eza innume ables c is ianos del o o lado de los Pi ineos y de más lejos oda a? Es an g ande la mul i ud de los que an y ienen, que apenas se puede ansi a po la calzada hacia Occiden e». An e es e pano ama no se puede pe de de is a la pe spec i a sac al de la pe eg inación en odas las eligiones. Se ecue da la g an ealidad sociológica de la pe eg inación mahome ana a la Meca. Pe o el cul o a las eliquias y la isi a a los luga es consag ados po la p esencia de algún pe sonaje, es conna u al con el -22- Pue a de Rome os del Hospi al del Rey (Bu gos) Menedemus: Ogygius: Menedemus: Ogygius: (Menedemo: Ogygio: Menedemo: Ogygio: «Sag mi , wie geh >s wie s eh s mi dem o e lichen He m Jaco- bus?». «Viel schlech e als j ahe ». «Weshalb? Wz d e al ?». «Du Schwli ze ! Du weiss doch, dass die Heiligen nich al em. Abe diese neue Glaube, de sich wei hin abe den E dk eis e b ei e~ ha zu Folge dass e nich meh so o beg llss wi d, wie e es gewohn wa . Und wenn schon ein paa kommen, g llssen sie ihn nu , geben ihm abe nich s ode was nich de Rede we is~ und sagen, es sei besse , das Geld den A men geben». «Dime, cómo le a, ¿qui al es á el excelen e Seño San iago?». «Mucho peo que an es». «¿Po qui? ¿Es que se ha hecho iejo?». «iMen eca o! iTú sabes que los San os no en ejecen. pe o es a nue a e que se es á ex endiendo ampliamen e po el o be, ae como consecuencia, que ya no se le isi e con la misma ecuencia que se so[(a. Y si se llegan un pa de pe sonas, le isi an únicamen e, y no le dan nada o nada que me ezca la pena con a se, y dicen que es mejo da el dine o a los pob es!». El pa ón que la pe eg inación a Compos ela había expe imen ado, e a al po compa ación con la p ác ica masi a habi ual has a en onces. Y en cualquie caso, el Diálogo e asmiano e leja en qué medida el enómeno de la pe eg inación enía en idad en Eu opa y e a conocido aunque se adop ase ya una pos u a an c í ica como la que hemos obse ado, an e ella. Con pos e io idad a es a g a e c isis que e elan pos u as como la de Lu e o y E asmo, la pe eg inación sigue, con odo, ope a i a. No se ha de ol ida ampoco que es as pos u as que comen amos se p oducen en un á ea y en un con ex o « e o mis a». La eacción del ba oco ca ólico sal a en pa e el bache. Y en odo caso hay que eco da que en pleno s. XVITI se acome e la cons ucción de la sobe bia achada del «Ob adoi o» de la Ca ed al compos elana (ob a del a qui- ec o gallego Fe nando Casas y No oa, concluida en 1750), que e ela el pode ío y esplendo que en ese momen o iene oda ía la iglesia compos elana. Y que es os siglos han p oducido inin e umpidamen e oda ía « iaje os» a Compos ela, cuyos ela os leemos hoy oda ía con eno me uición, ales como: Ba holomeo Fon ana (i aliano, 1539), Domenico La i (i aliano, 1673), Guillaume Manie ( ancés, 1726), Jean Bonnecaze ( ancés, 1748) ... Finalmen e, la Eu opea ac ual ha ecob ado la conciencia de lo que signi icó Compos ela y la pe eg inación al san ua io de San iago, uno de los signos de iden idad m~s cla amen e sen idos po odos los eu opeos y que más uní ocamen- e nos de uel e a las aíces occiden ales y c is ianas de nues a his o ia común. Así lo consag a el Consejo de Eu opa, cuando el 23 de Oc ub e de 1987 decla a al «Camino de San iago» «P ime i ine a io cul u al eu opeo». Ello ha ep esen a- -29- do un aldabonazo en la memo ia do mida de Eu opa, que ha uel o a e oma en o ma so p enden e el Camino de Compos ela, y que el p óximo Año San o Compos elano de 1993 ae á la apo eosis que ya se ba un a. Hoy son ya miles los pe eg inos que eco en a pie el mismo pol o ien e camino de los medie ales. Y muchísimos más los que lo hacen mo o izados po una u a que hab án ad e ido Vds. es á señalizada de mane a uni o me en oda Eu opa, con el emblema de la « iei a» jacobea de haz ama illo sob e ondo azul, lanqueada po la co ona de las es ellas comuni a ias, adop ando el p o o ipo elabo ado po el mismo Consejo de Eu opa. 5. El «Codex calix inus». A es as al u as de mi exposición, si bien hemos hecho mención de algunos ins umen os li e a ios al se icio del hecho pe eg ina!, con odo les llama á la a ención el poco elie e y la mínima en idad con que han apa ecido an e nues o ojos. Po que pa ece e iden e que un mo imien o sociológico del olumen del que hemos con emplado, unos desplazamien os de masas an ingen es como los que las ci as o las es imaciones nos o ecen es án necesi ados de unos ins umen os de in o mación y cul i o que oda ía no hemos analizado. E ec i amen e, hay un p ime momen o de esplendo de la pe eg inación, y consiguien emen e de la Iglesia y de la Ciudad de San iago, que ocu e en el s. XII, y que puede conside a se la «acmé» o culminación del p oceso. Apa e del hecho documen ado de la a alancha de pe eg inos de odas las pa es del mundo hacia la umba del Após ol, se da o a ci cuns ancia decisi a: la en ada en escena de uno de los pe sonajes de más pe sonalidad en oda la his o ia, no sólo de Compos ela, sino de Galicia en e a. Me es oy e i iendo al ulga men e conocido como A zobispo Gelmí ez. Diego Gelmí ez, es un clé igo de Compos ela (1065?-1140) de ex ao dina ias do es pe sonales, una habilidad polí ica excepcional y un bagaje cul u al nada co ien e. T as un pe íodo con uso y e uel o en la Iglesia compos elana, con un P elado poco ai oso, Dalmacio, que ue depues o de su sede, nos dice la «His o ia Compos ellana» (I, VI) que: « •.• quia i am e mo es ipsius cogno e amus, isis Domini Papae is is subsequen ibus li e is, eum nolen em a que eni en em cum nobilio i- bus o ius Gallae iae, e assensu RegisAde onsi, e Comi is Raimundi qui nobiscum laudan es ade an~ in Episcopa um elegimus». (« ... como conoc{amos su ida y cos umb es, a la is a de la ca a del Papa que a con inuación sigue, con lo snob/es de oda Galicia y la ap obación del Rey Al onso y del Conde Raimundo p esen es con noso os y compa iendo nues as alabanzas, le elegimos Obispo»). -30- E ec i amen e ue consag ado al el21 de mayo del año 1100, coincidiendo con la Pascua. Acababa de eni de Roma, donde había sido p omo ido al Subdiaco- nado, os en ando ya la condición de Canónigo de Compos ela. Sus excepcionales do es las desc ibe así la misma «His o ia Compos ellana» (11, 11): « ••• Didacus ille, de quo agimus, bonus adolescens ui , e udi us li e is in Ecclesia Bea i Jacob~ e adul us in cu ia hujus Episcopi. .. ». (« ... el Diego de quien es amos hablando, ue un adolescen e ejempla , onnado cul u a/men e en la Iglesia de San iago y c ecido en la cu ia de es e Obispo ... »). Y más adelan e añade: « •• Ade onsus Rex bonae memo iae e comes Raymundus gene ipsius Regís. iden es hunc adolescen em pe spicacem, bonis mo ibus ado - na um, eloci ingenio p aedi um, cum consilio Canonico um p ae e- ce un eum Eclesiae e hono i Bea i Jacobi p aeposi um». (« .. Al onso, Rey de buena memo ia y el Conde Raimundo, ye no de dicho Rey iendo que e a un adolescen e pene an e, ado nado de buenas cos umb es y sagaz de ingenio, de acue do con el Cabildo, le pusie on al en e de la Iglesia y de los p i ilegios de San iago»). La p o ección egia, y sob e odo el a o del Conde Raimundo de Bo goña, esposo de U aca, la hija de Al onso VI, que le nomb a su Sec e a io y Cancille , nos an a da la cla e del g an u u o eclesiás ico y polí ico de Gelmí ez. La misma Compos ellana esume es a ca e a con la siguien e e icaz desc ipción: « ... sic u de g adu in g adum, de bono in melius, de i u e in i u em ascende e ». (« ... de onna que ue ascendiendo de peldaño en peldaño, de bien a mejo , de i ud en i ud»). Es a es la g an igu a de quien ue consag ado Obispo de la sede compos elana, a donde había sido asladada la an igua e his ó ica de I ia Fla ia, casi con segu idad el año 1095, bajo el Pon i icado de U bano 11 (que ocupó el solio omano de 1088-99), siendo obispo de I ia el Cluniacense Dalmacio. Pe o no acaban aquí las ci cuns ancias a o ables que ampa an el g an momen o de Gelmí ez, que lle a á el nomb e de Diego 11 Gelmí ez. En e ec o, el Abad de Cluny, Guy de Bo goña, es elegido Papa, en su misma Abadía, po los Ca denales allí eunidos, el1 de eb e o de 1119. Realiza su en ada en Roma el año siguien e, 1120. Pe o he aquí que es e pe sonaje, el amoso Calix o 11, que al - 31- es el nomb e que adop a, e a he mano del e e ido Conde de Galicia, Raimundo de Bo goña, seño del jo en Clé igo compos elano, Diego Gelmí ez, ya obispo de Compos ela desde el año 1100 como hemos is o. Ni Gelmí ez po sus p opios impulsos y a pesa de sus g andes do es, ni Calix o 11 desde su al o pues o, po su condición de he mano del Conde de Galicia, hubie an impulsado lo jacobeo, como la conjunción de las olun ades de ambos consiguie on. Po que inmedia amen e de su subida al solio pon i icio, Calix o con ie e la sede compos elana en Me opoli ana, haciendo ealidad un deseo la gamen e aca iciado po la Iglesia del Após ol. Reco demos el episodio de Cesá eo, más a iba e e ido. Aho a hubo que in oca la condición de acía de la me ópoli de Mé ida, en pode de los in ieles. Y de hecho se concede a Compos- ela el p i ilegio de dis u a de la condición de A chidiócesis, mien as Mé ida no sea libe ada del pode ío musulmán, momen o ese en que hab ía de de ol é seles su an iquísima condición y p i ilegio. Mas en la p ác ica, la libe ación de Mé ida, no p i ó ya Compos ela de su ju isdicción me opoli ana. No segui emos enume ando los demás p i ilegios que Calix o II o o ga a Compos ela, algunos a í ulo pe sonal a su A zobispo Gelmí ez. Aunque, pa a en ende las uen es his ó icas, con iene sabe que la iglesia compos elana ecibió el hono de pode ene 72 canónigos, núme o de los discípulos del Seño ; o de posee unos «Ca denales» sui gene is que la asimilaban de alguna mane a a la Co e Romana. O la legación que Calix o o o ga a Gelmí ez, e c. En es e es ado p i ilegiado, y con un homb e de la ca ego ía de Gelmí ez y su alen o o ganiza i o, y en un momen o de ma ea al a de la pe eg inación, Compos ela sien e la necesidad de c ea oda una ba e ía de apoya u a his ó ica y li e a ia que a ale, undamen e e impulse la a o unada coyun u a. Y en es a «polí ica» gelmi iana hay que insc ibi la edacción de la amosa «His o ia Compos elana», edac ada po es eclesiás icos ele an es: Munio Al onso, eso e o de la Ca ed al compos elana; el ancés Hugo, A cediano de la misma; y pos e io men e con inuada po Gi aldo, igualmen e ancés y Canónigo. E ec i a- men e, a pa i de 1112, los dos p ime os pe sonajes son nomb ados Obispos de Mondoñedo y de Opo o espec i amen e. El alo «apologé ico» o «hagiog á ico» de es a magna ob a impulsada po Gelmí ez, no hace al a ponde a lo. Con ella se undaba la an igüedad y ca ego ía de la g an sede su gida en o no al al a del Após ol. La ob a, que no se inicia an es de la en onización de Gelmí ez como Obispo, no cabe duda que iene una g an impo ancia pa a consegui en e o as cosas, la con e sión de Compos ela en me opoli ana. Pe o había que a ende , además, al mundo ex e io desde el cual llegaban miles de pe sonas y pe sonajes en piadosa pe eg inación «ad limina Sanc i Iacobi». Había necesi~ad de ma e iales hagiog á icos y li ú gicos pa a el cul o del Após ol. Había que po encia la de oción al San o y pone de elie e el pode de su -32- in e cesión, su « i us» celes ial, mani es ada en los milag os que po su medio acon ecían po doquie . Y según se desp ende del p og ama analizado «a pos e io i», había que da sen ido y o ganicidad a la pe eg inación, mos ando un pa adigma de cómo ealiza la, a la pa que o ece los da os más impo an es de ipo de in aes uc u a pa a acili a su ealización. Y, !cómo no!, na a el hecho milag oso, base y a anque de odo lo jacobeo en Compos ela, es deci la milag osa anslación del cue po del Após ol desde Pales ina, donde había su ido el ma i io, has a los con mes occiden ales de Hispania, en Galicia. En e ec o, odo es o es lo que signi ica y comp ende el amosísimo «Codex calix inus». Digamos al pun o que al denominación se ha enido dando, adicio- nalmen e, a un manusc i o en pe gamino, de 225 olios, esc i os a línea co ida, en esc i u a del s. XII, debida p obablemen e a dos manos, según opina Díaz y Díaz en su ecien e ob a «El Códice calix ino de la Ca ed al de San iago. Es udio codicológico y de con enido» (San iago de Compos ela, 1988). Di ido en cinco lib os, a p ecedido de una ca a del Papa Calix o, biza a y pin o esca, que e ela a odas luces el ca ác e apóc i o de la misma, y la in encionalidad p opagandís ica y de p es a au o idad a oda la ob a dada la au o ía de ese esc i o in oduc o io. Oigamos un pá a o, po lo demás ex ao dina iamen e suges i o de la misma: «En e dad que he su ido innume ables penalidades po es e Códice. Yo que he amado al Após ol desde mi in ancia, du an e mi ida escola eco l ie as y egiones ex añas po espacio de ca o ce años, ano ando cuidadosamen e en unas pob es y áspe as hojas, cuan os esc i os encon aba de é~ pa a euni los en un solo olumen, a in de que los aman es de San iago encon asen cómodamen e eunido lo necesa io pa a las lec u as en los d as de su es i idad. iOh a a o una! Cuando ca{ en manos de sal eado es, que me despoja on de odas mis pe enencias, no me quedó más que es e Códice. Ence"ado en p isión y pe didos odos mis bienes, siguió quedándome sólo mi Códice. Náu ago epe idas eces en ma es de aguas p o undas, a pun o de mue e, al sali a ie"a i me conmigo se sal ó el Códice sin mácula. Se p ende uego mi casa, y ab asado mi ajua , sale el Códice indemne. A la is a de lo cual comencé a e lexiona , si no se a que es e Códice que p e end a ejecu a con mis manos, esul a g a o a Dios». Es os pá a os e elan con oda exac i ud en qué medida la ca a-p 6logo del Papa Calix o es á edac ada eniendo a la is a la ob a ya «conjun ada», y cómo señala la inalidad de la «colección» de piezas en que, en el ondo, consis e el «Códice». Nada hace al a señala sob e la magni icación que se o o ga al «Códice», y la p edilección di ina que se mani ies a en odas las icisi udes que an ai osamen e sal a. -33- El ca ác e disciplina y eglamen ís ico que el p ologuis a no ocul a, queda bien ilus ado con disposiciones como la siguien e: «Pe o amos a indica qué pa es de él hay que lee en la iglesia: De los dos p ime os lib os se ha de can a y lee en las iglesias, según las úb icas, an o en mai ines como en misa, has a un signo como és e, que quie e deci Jesuc is o, pues es a pa e es au én ica y expues a con g an au o idad.». (Pá a os omados de mi aducción cas ellana del «Líbe pe eg ina- ionis», Cen o de Es udios del Camino de San iago, Sahagún 1991, zoa edición). El eno de ambas mues as, que pod ían amplia se a o os pun os de la ca a, dejan pa en e la imposibilidad de la au o ía calix ina de la misma. Pe o es que además el ca ác e he e ogéneo y compila o io de oda la ob a hace imposible la a ibución a un au o único. Y la c onología hace o almen e in iable la a ibución al Papa Calix o II. Sin emba go, así se denomina el anscenden al manusc i o compos elano y así se le sigue oda ía conociendo. Si bien desde J. Bédie , «Les légen des épiques. Reche ches su la o ma ion des Chansons de ges e» (Pa ís 1912, 3 ols.), al con enido del códice compos elano se le designa más bien, y con buenas azones, «Libe Sanc i Iacobi». Los cinco lib os en que es án o ganizados los ma e iales incluídos en es a «collec ane» sob e San iago y la pe eg inación, son los siguien es: Lib o l. Lib o II. Lib o III. Lib o IV. Lib o V. Conjun o de se mones, ex os li ú gicos y o mula ios pa a la li u gia de San iago. Colección de 22 milag os debidos a la in e cesión del Após ol y ealizados en di e sas egiones de Eu opa. Rela o de la anslación del cue po de San iago a España. Es la conocida «His o iaKa oli Magni e Ro holandi», ampliamen e di undida como pieza independien e en la Edad Media, y a ibuída indebidamen e al A zobispo de Reims Tu pin o Tilpin (749-794), benedic ino a quien la leyenda con ie e. en uno de los 12 pa es de Ca lomagno. Es e lib o es conocido como el «Pseudo-Tu pín». Es el ·Libe pe eg ina ionis·, no malmen e a ibuído a Ayme ic Picaud, y conocido ecuen emen e como la «Guía de Ayme ic Picaud». Fo man pa e muy impo an e de la ob a oda una se ie de ma e iales musicales elacionados con San iago y la pe eg inación, que hacen del «Libe San~ i Iacobi» una de las uen es más icas de in o mación sob e la música medie al. -34- En una especie de Apéndice inal se ecogen ambién di e sas piezas poé icas e himnos ela i os a San iago. Ca a o Bula de Inocencia 11 (1130-1143), que p esen a al «co eo» que anspo a el «Codex calix inus» a Compos ela. El ex o la ino, a al a de una edición c í ica pa a odo él, puede consul a se en W .M. Whi ehill, «Líbe Sanc i J acobi. Codex calix inus. 1 Tex o. T ansc ipción de -». «11 Música Dom Ge mán P ado, O.B.S.». «111 Es udio e Indices» (San iago de Compos ela, 1944). Sob e la echa de edacción de los di e sos elemen os ma e iales e undidos en es a colección, que no o a cosa es el «Líbe Sanc i Iacobi», no es el momen o de en a aho a. Y sob e la de su ecopilación u o ganización como una unidad lib a la que ha cons i uido el «Codex calix inus», esumiendo mucho, di emos únicamen e que enemos un « e minus an e quem», y és e es el año de 1173, en que el monje de Mon se a , A naldo de Mon e, pe eg ino en Compos ela, copia pa a su Abad, P io y he manos de Claus o el «Códice calix ino», que, po consiguien- e, debía es a ya concluido an es de ese año de 1173 en que lo copia el monje mon se a ino. La cues ión de su au o es oda ía mucho más espinosa, y en el es ado ac ual de nues os conocimien os no se puede más que apo a algunas p ecisiones ma ginales. Y desde luego no hay posibilidad de da un nomb e, ni siquie a como «compilado » del conjun o de ma e iales o ganizados en «Líbe Sanc i Iacobi». Po una se ie de indicios ex e nos, en e o os el colo ón del códice compos elano, y el p o undo impulso que a la pe eg inación dio Cluny y sus abadías iliales en el Su de F ancia y España, se ha apun ado a un o igen, y po consiguien e, a un au o del con ex o de la amosa Abadía bo goñona. Sin emba go llama la a ención que en e los san ua ios y casas eligiosas que la «Guía» ecomienda isi a no se incluyen las cluniacenses. A lo que añade K. He be s, «De J akobsweg» (Tübin- gen, 1990, 3u ed.), que de cie os indicios y a inidades de ec ables en a ias pa es de la ob a se podía pensa en los Canónigos egula es de San Agus ín, muy ope a i os en la asis encia a los pe eg inos ya en el s. XII, y en cuya egla se inspi a on los Es a u os de las O denes mili a es, que hab ía que pensa en es os medios eligiosos cul u ales, como el clima en que se pudo compila el «Líbe Sanc i Iacobi)). T adicionalmen e se ha omado el nomb e de Ayme ic Picaud como el del posible ecopilado de la ob a. Apa e de que su nomb e apa ece en el encabeza- mien o de algún capí ulo del «Líbe pe eg ina ionis)) jun o con el del Papa Calix o, iene sob e odo a su a o , la au en i icación de la Bula de Inocencia 11, en la que se lee: - 35- «Hunc codicem a domno papa Calixio p imi us edi um, quem Pic- auensis Ayme icus Picaudus de Pa iniaco ue e i, qui e iam Oliue us de Iscani, uilla de Sanc a Ma ie Magdalene de Uiziliaco, dici u , e Gi be ga Fland ensis, so ia eius, p o anima um sua um edemp ione sanc o Iacobo Gallecianensi dedenm . .. ». («Es e códice publicado po p ime a ez po nues o Seño el Papa Calix o códice que, po la sal ación de sus almas en ega on a San ia- go de GaliciaAyme ic Picaud de Pa henay-le-Vieux, Uamado am- bién Oli e o de Iscani, illa de San a Ma a Magdalena de Vézelay, y Gilbe a de Flandes, su compañe a. .. »). Mas mien as no se engan más da os sob e es e pe sonaje, se á di ícil oma una decisión sob e el pa icula . En San iago, po es as echas, se documen an dos Ayme icus, uno en 1131 ( éase «His o ia Compos ellana», III, XXVI) «Concano- nicus» (pa a sus Colegas, los de Compos ela) del Con en o del San o Sepulc o de Je usalén, que llega a Compos ela con ca a de ecomendación del Pa ia ca hie osolimi ano pa a Gelmí ez, con obje o de que se le asignen las en as de una no localizada iglesia de Nogue es. El o o es el ecién aludido po la Bula de Inocencia II. Hay quienes conside an es a Bula au én ica debiendo, po consi- guien e, ija se la echa de su despacho a Compos ela en e el1143-1145. Pe o no odos es án dispues os a acep a lo. Así como ampoco la iden i icación de ambos Ayme icus, en lo que nue amen e se di iden las opiniones. Señalemos, inalmen e, que pa a Díaz, en la ob a an es ci ada, en e a la p ocedencia cen oeu opea de la ecopilación que es el «Libe Sanc i Iacobh>, y las consecuencias que pa a la au o ía de ello se de i a ían, cada ez se descub en más elemen os que abonan una in ensa elación con ambien es compos elanos en la edacción. Y po o o lado, que el año 1160 pod ía conside a se como muy e osímil pa a ija en él la compilación del «Codex calix inus». 6. El·Libe pe eg ina ionis· o ·Guía del pe eg ino medie al· de Ayme ic Pica u d. El lib o V y úl imo del «Libe Sanc i Iacobi», conocido po su in encionalidad y con enido, como «Libe pe eg ina ionis», ha sido enido siemp e como una pequeña joya de la li e a u a odopó ica o pe eg ina!, y desde luego de la jacobea. Ocupa los úl imos 22 olios del «Codex calix inus» y se cie a con un colo ón o «explici » complejo, ico de in o mación sob e el p oceso de elabo ación de oda la ob a y de no ácil encaje: «Explici codex qua us S. IacobiApos oli. Ipsum sc iben i si glo ia si que legen i. Hunc codicem p ius Ecclesia Romana diligen e susce- -36- pi : sc ibi u enim in complu ibus locis: In Roma, scilice~ in hei oso- limi anis ho is in Gallia, in I alia, in Theu onica e in F isia, e p ecipue apud Cluniacum» (Whi ehill, p. 389 ). ( «Aqu e mina el lib o V de San iago Após o~ Gloi ia al esc i o y glo ia al lec o . Es e Códice lo acogió diligen emen e, p ime o la Iglesia Romana, pues ue compues o en di e sos luga es: en Roma, en ie as de Je usalén, en la Galia, en I alia, en Alemania y en F isia, y p incipalmen e en Clun}'» ). Un p ime aspec o que sal a a la is a es la designación de es e lib o como «qua us», cuando en ealidad cons i uye el quin o. La explicación, conocida desde hace mucho iempo, no es o a q~e el habe se co ido la nume ación al seg ega se el IV o «Pseudo u pín» en el p ime e cio del s. XVII, que du an e más de dos siglos o mó una ob a independien es. Es en 1964 cuando odo el «Codex calix inus» ue some ido a una es au ación gene al en el Labo a o io de Res au- ación de la Biblio eca Nacional de Mad id, como se in o ma en documen o o icial pegado en la ca a in e io de la apa delan e a de la nue a encuade nación, en piel lab ada con hie os, que ecibió. Con es a ocasión se de ol ió el lib o IV o «Pseudo u pín» a su emplazamien o o igina io. El lib o V cuyo colo ón había sido acomodado a su nue o núme o de o den, el IV, con buen c i e io no ue nue amen e ec i icado, sino que conse a la nume ación asignada desde la mu ilación del s. XVIII. Cues ión deba ida es el mo i o po el que se desgajó del conjun o el lib o IV o «Pseudo u pín». Se suele pone en elación con es e a a a , la isi a que el C onis a de Felipe el cul o canónigo co dobés Amb osio de Mo ales, ealizó a Compos ela en 1572, y que nos ela a en su amosa ob a: «Relación del iage de Amb osio de Mo ales, ch onis a de S.M. el Rey D. Phelipe II a los Reynos de León, Galicia y P incipado de As u ias. El año de MDLXXII», edi ado po Fló ez (Mad id 1765; eimp . Mad id 1985). El his o iado u o en sus manos el «Codex calix inus», cuya a ibución a dicho Papa echaza ya ca egó icamen e y ap ecia la ca ego ía de la pieza, pe o ad ie e, a p opósi o sin duda de la desc ipción de las cos umb es y usos sexuales de los na a os («Guía», pp. 36 y ss.), lo siguien e: «Quien quie a que ue el Au o , puso all cosas an deshones as y eas, que alie a ha o más no habe lo esc i o. Yo le dige alli al A zobispo Valdo ano, que haya glo ia, y a los Canonigos, pa a que no u ieses all aquello ... » (p. 130 de la «Relación»). Sin emba go, no es el lib o V el que púdicamen e se e i a del conjun o de la ob a, sino el IV, la His o ia de Ca lomagno, de o ma que esa explicación no ale. Se ha pensado, más bien, que ue on las denuncias del P. Ma iana sob e lo inadmisible his ó icamen e de las elaciones de Ca lomagno con Hispania, lo que -37- aquel pueblo, hab ía que dilui las un an o po la mani ies a obia que Ayme ic sien e hacia ellos. Po lo demás, los p eceden es que in oca pa a explica ese compo amien o, a sabe : su aislamien o, sob e odo o iginado po la «ba ba ie» y ma ginación de su lenguaje; su ca ác e de pueblo é nicamen e «insula izado» en e sus mon añas y alles, odo ello e lejado en su a día c is ianización, sinónimo de cul u ización, no es án obje i amen e al os de undamen o his ó ico. Julio Ca a Ba aja en su ob a «Ma e iales pa a una his o ia de la lengua asca en elación con la la ina» (Salamanca 1945) se exp esa así sob e es e pa icula : «Aun cuando en la época isigoda hab a una sede episcopal en Pamplona y en la pa e de Ala a el p og eso del C is ianismo debió de i unido a la in ensa omanización de ella, en el pa s asco- ancés y en Guipúzcoa, pa e de V zcaya y la mon aña de Na a a hubo de sob e i i la eligión pagana como en ninguna o a egión de Occiden- e. Sin emba go ya del siglo IX enemos monumen os que ac edi an la exis encia de núcleos c is ianos en VLZCaya» (pp. 24 y ss.). Sob e las b u ales acusaciones de Ayme ic en el e eno sexual, dice el mismo au o : «Sabido es que los ascones adqui ie on en la an igUedad g an ama de augu es y que pocos años an es de que Aime y hicie a su iaje, un obispo les acusaba de muy dados a ellos, as( como a la emb iaguez y a las uniones il ci as. De los insul os de es e obispo y de la se ie de adje i os denig an es que Aime y acumula as su ocabula io, nada he de deci . Pe o s( he de señala que los pá a os ela i os a las cos umb es eligiosas y bélicas de los na a os con que co ona su desc ipción pa ecen obedece a una obse ación ceñida de la eali- dad. Cada ez que a a la iglesia el na a o -dice Aime y- hace oblación de pan, ino o igo y es pun ual en da diezmos y p imicias» (pp. 29 y ss.). El obispo en cues ión, que se di ige al Rey Sancho el Mayo el año 1023, es el obispo Oli a. Hay que ad e i que la e minología de Ayme ic pa a los ascos dis ingue en e el « asco)) que se ía nues o « asco- ancés))' es deci el de allende los Pi ineos; y el «na a o))' es deci el « asco-españoh), el que es á asen ado en la e ien e me idional o española de la misma co dille a. Es e pasaje de Ayme ic iene el eno me in e és lingüís ico de o ece nos una se ie de ocablos en euske a, que si bien son pos e io es a las glosas emilianenses (mien as se man enga pa a és as su da ación emp ana ac ual), son más nume o- sos. De los 16 é minos que incluye, hay que exclui quizá 5, po la inos. En el es o disponemos de un a caico y aliosísimo es imonio del euske a, y del compo a- mien o e olu i o oné ico en odos ellos. -44- Pue a de la Iglesia del Hospi al del Rey (Bu gos) Algo de es as ap eciaciones sob e los ascos, así como los cas ellanos y gallegos, que son los pueblos siguien es que Ayme ic encuen a en el «Camino», puede ap ecia se en es os pá a os de la «Guía», apa e del in encible chau inis- mo del ancés: «No les ue posible ebasa es as on e as, po que los cas ellanos unidos echaza on el a aque ue a de sus con ines. En su e i ada huye on a los mon es de la cos a si uados en e Náje a, Pamplona y Bayona, es deci , en di ección al ma , en ie as de Vizcaya y Ala a, donde se es ablecie on, le an ando nume osas o i icaciones y die on mue e a odos los a ones pa a a eba a les las esposas, de las que u ie on hijos, a los que la pos e io idad denominó na a os. Po lo que na a o se aduce non e ns, no e dade o, es deci , nacido de es i pe no au én ica o de p osapia no leg ima. D cese ambién que los na a os oma on su nomb e p ime amen e de una ciudad llamada Nadda e , si uada en la egión de la que p oced an; ciudad con e ida al Seño en los p ime os iempos, po la p edicación de San Ma eo, após ol y e angelis a. Después de su ie a, pasados los Mon es de Oca, en di ección a Bu gos con inúa el e i o io español con Cas illa y Campos. Es una ie a llena de eso os, de o o, pla a, ica en paños y igo osos caballos, abundan e en pan, ino, ca ne, pescado, leche y mieL Sin emba go, ca ece de a bolado y es á llena de homb es malos y iciosos. Viene luego la ie a de los gallegos, pasados los con ines de León y los pue os de los mon es / ago y Ceb e o. Es una ie a ondosa, con os, p ados, de ex ao dina ios e geles, buenos u os y cla simas uen es; pe o escasa en ciudades, illas y ie as de labo . Es escasa en pan, igo y ino, pe o abundan e en pan de cen eno y sid a, bien abas ecida en ganados y caballe as, en leche y mie~ y en pescados de ma g andes y pequeños; ica en o o, pla a, elas, en pieles sal ajes y o as iquezas, y has a muy abundan e en aliosas me canc(as sa acénicas. Los galle- gos son el pueblo que, en e los demás pueblos incul os de España más se asemejan a nues a nación gala, si no ue a po que son muy i acundos y li igiosos» («Gula», pp. 38 y ss. ). Si es poco conside ado con los « ascos>> y «na a os», no lo es menos con los bu digaleses de los que sen encia: «A los de Sain es se les conside a de lenguaje ús ico, pe o a los de Bu deos oda (a más» ( «Gu a», p. 31 ). La desc ipción p e en i a de las Landas y sus pelig os simos a enales en los que «si no mi as con a ención dónde pisas, e hundi ás ápidamen e has a las odillas, en la a ena de ma que allí odo lo llena», es de un ealismo que oda ía hoy el iaje o puede ap ecia , si no ue a po la e icaz epoblación o es al que ha - 45- edimido la egión en pa e. De Bu deos alaba, en cambio, ya «el excelen e ino». Los gascones no ienen posible sal ación. He aquí su ca ac e ización: «Los gascones son lige os de palab a, pa lanchines, bu lones, libidino- sos, bo achines, comilones, desas ados en su indumen a ia, al os de joyas, pe o hechos a la gue a y signi icados po su hospi alidad con los necesi ados» («Gula», p. 32). A sus paisanos del Poi ou les dedica los más edondos elogios: «Los pic a enses son gen e alien e y ague ida, muy hábiles en el manejo del a co, de las lechas y de la lanza en la gue a, animosos en el comba e, apid simos en la ca e a, a ildados en el es ido, de acciones dis inguidas, as u os en su exp esión, muy gene osos en las ecompensas y p ódigos en la hospi alidad» («Gula», p. 31 ). Es e cuad o se comple a con las bondades na u ales de la egión, a las que an sensible es el iaje o: « ... el e i o io de los pic a enses, ie a é il, excelen e y llena de odo géne o de bienes». La mención de una co ien e de agua que hay que pasa en ba ca, le da pie pa a lanza un e oz alega o con a los ba que os, po sus a i as abusi as en el anspo e de pe sonas y caballe ías, que legalmen e es aba egulado y que en el caso de pe eg inos pob es no se cob aba. El de echo de ánsi o de pe sonas y me cancías, g a ado igualmen e con desmesu ados de echos de po azgo, hace explo a al indignado Ayme ic, que llega a pedi pa a odos los esponsables je á quicos del abuso «que sean diligen emen e excomulgados». Pe o no sólo ellos, sino los sace do es «que a sabiendas les adminis an la peni encia o la euca is ía, o les celeb an el o icio di ino o les adminis an los sac amen os». Pa a añadi ulminan emen e: «Y cualquie p elado que, po a ec o o po luc o, p e enda pe dona los, eciba el golpe de la espada del ana ema» («Guía», pp. 33 y ss.). 3. «Excu sus>> hagiog á ico. Es el capí ulo VIII e elado de las in enciones p opagandís icas de A yme ic al aza la u a del pe eg ino. Le hace eco e una se ie de san ua ios o luga es de cul o, p e iamen e seleccionados, ponde ando los incon ables a o es espi i- uales y ma e iales que con la isi a y la in ocación del i ula co espondien e se pueden ob ene . La elación de «ex- o os» que cuelgan de las pa edes de esos san ua ios e an un e icacísimo eclamo pa a su isi a. No malmen e se a a de luga es de cul o le an ados sob e el cue po o eliquias de alguno de los muchos san os que la adición ue deposi ando en nume osos pun os de la F ancia más ~ 46 ~ omanizada del mediodía. La elación de ellos es la ga, pe o no se pueden deja de enume a a T ó uno de A lés; a Cesá eo en la misma ciudad, lo mismo que a Hono a o y Ginés, al igual que el amoso cemen e io, de o igen paleoc is iano a Aliscamps, en los al ededo es de la misma ciudad, inmenso Camposan o del que dice: «En el ecin o del cemen e io hay sie e capillas. El p esb( e o que celeb e, en cualesquie a de ellas, la euca is a po los di un os, o el segla que de o amen e enca gue a un sace do e que celeb e, o el clé igo que eci e el sal e io, el d a de la esu ección, en e dad que end á a odos aquellos piadosos di un os que a[/{ eposan, como abogados de su sal ación an e el Seño . Pues son muchos los cue pos de san os má i es y con eso es que all descansan, y cuyas almas gozan ya con Dios en el Pa a so» («Gula», p. 41.). De San Gil, sepul ado en Nimes, en e la ciudad y el Ródano, hace un encendido elogio, con desc ipción del al a que cobija sus es os, incluída. Al e e i la imposibilidad de aslada lejos de su san ua io el b azo desgajado del San o, expone A yme ic una de las eo ías más llama i as pa a noso os sob e el ema, la de la imposibilidad de aslada los cue pos de los San os, desde los sa có agos donde eposan en sus luga es o igina ios, a o o luga . Dice A yme ic: «Hay cua o san os cuyos cue pos dicen, y hay muchos es igos de ello, que no hay quien pueda saca los de sus sa có agos: San iago el del Zebedeo, San Ma n de Tou s, San Leona do de Limoges y San Gi~ con eso de C is o» («Gula», pp. 46 y ss. ). Se ad e i á que los cua o pe sonajes ep esen an lo más ele ado del san o al: San Gil, del que nos iene haciendo el encendido elogio; San Ma ín, san o po excelencia ancés; San Leona do de Limoges, de quien a a na a o a cu iosa his o ia de suplan ación del pe sonaje po un p esun o Leo a do, con el consi- guien e engaño a los ieles que c eían o a an e San Leona do, y «les dan uno po o o». Es o lo hacen, na u almen e «pa a que a aídos po un nomb e an ilus e y amoso como el de San Lo enzo de Limoges, acudiesen los pe eg inos y les en iqueciesen con sus o endas» («Guía», pp. 49 y ss.). Po m el cua o pe sonaje es «San iago el del Zebedeo». Queda cla o que se a a del Após ol de Jesús. Y que su cue po es de los inamo ibles. Pues ue on a ias las ciudades que p e endían ene el cue po de San iago, como puede e se en López Fe ei o «His o ia» ( . 11, p. 20 y ss.). En e ellas Toulouse, Ange s, Ve ona, e c. En p e isión de cualquie posible malen endido, Ayme ic quie e deja bien sen ado algo más adelan e: -47- «Es e cue po se encuen a ambién en e los inamo ibles, según el es imonio de San Teodomi o, obispo de la ciudad, que ue quien en su d(a lo descub ió y no le ue posible mo e lo. Rubo lcense, pues, los émulos anspi enaicos, que a nnan posee una pa e o eliquias suyas. Po que el cue po del Após ol se encuen a ln eg o all(, di ina- men e iluminado con celes iales ca búnculos, hon ado po di inos a omas que exhalan sin cesa , ado nado con e ulgen es lumina ias celes es, y agasajado e ien emen e po angélicos p esen es» («Gu a», p. 78). Toda o a se ie de luga es san os y san ua ios céleb es p opone oda ía Ayme ic isi a a los pe eg inos, e elando, como hemos ad e ido más a iba, la impo ancia de la me a, la umba del Após o~ cuyo i ine a io se e lanqueado po es a sa a de excelsos pe sonajes. Finalmen e, y a mane a de apéndice de es e capí ulo, se añade una pieza, sin duda independien e en su o igen, la «Passio Sanc i Eu opÜ», es deci la ida y ma i io de Eu opio, pe sonaje exó ico, de noble o igen babilonio, que nada menos que conoció a Jesús en ca ne mo al, y que llegado a Roma, es en iado en misión e angelizado a a la Galia, nada menos que po San Ped o. Nue amen e es amos an e una écnica co ien e en las Iglesias locales o nacionales, la de en onca con los « a ones apos ólicos» como pad es de su e c is iana, cuando no es posible con los mismos após oles. Ello da un elie e especial, y explica en pa e la apidísima expansión y p es igio de lo jacobeo: se a aba nada menos que del sepulc o de uno de los Após oles, y de uno de los « es g andes». 4. «Desc ip io u bis». La pa e mal de la «Guía» cons i uye, e ec i amen e, una pieza de las enma cadas en es e subgéne o li e a io de la desc ipción de la ciudad y sus monumen os. Conside ablemen e amplio pa a la ex ensión de la «Guía», en él se ad ie e el g an espe o que animaba al au o , y la conciencia que iene de que es á p esen ando an e el pe eg ino las pode osas azones ex e nas que jus i ican su eno me es ue zo de pe eg ina a Compos ela. E ec i amen e, la Ciudad San a, iene que sob esali po su monumen alidad, en consonancia con el p i ilegio que dis u a de albe ga el cue po del Após ol. Y sob e odo su Ca ed al. Después de enume a las 10 iglesias que habi ualmen e se con aban en Compos ela, pasa a desc ibi la Ca ed al, o eciendo incluso sus medidas. Desc i- be las na es, con ando los pila es que sus en an cada una de ellas, y las capillas, con los al a es y ad ocación de cada uno de ellos, a los que dedica un pequeño apa ado especial. Pa a ponde a la pe ección de la Ca ed al y la imp esión pe ec a que p oduce en el isi an e, dice lo siguien e: -48- «En es a iglesia no hay g ie a ni de ec o alguno; es á magn jicamen e cons ulda, es g ande, espaciosa, huninosa, a moniosa, bien p opo - cionada en anchu a, longi ud y al u a, y de admi able e ine able áb ica. Además, iene doble plan a como un palacio eaL Quien ecoge po a iba las na es del i o io, aunque suba is e, se uel e aleg e y gozoso al con empla la espléndida belleza del emplo» («Gula», p. 70). Desc ibe luego las id ie as, los « es pó icos mayo es y los sie e pequeños»; «la admi able uen e que no iene pa eja en odo el mundo» si uada en e a la «Pue a sep en ional». Es a es la pue a po donde en an en la Ca ed al los pe eg inos «de nación ancesa» que con iesa (como alguna ez más a lo la go de la ob a) se la suya. Re ie e la exis encia del amoso «Pa aíso)) o me cado abie o, si uado de ás de la uen e, y en el que se o ecían al pe eg ino odo ipo de me cancías. Desc ibe con de alle las es pue as de la Basílica: la Sep en ional, ac ual de la Azabache ía, p o undamen e e o mada desde en onces; la Occiden al, sus i- uída en el s. XVIII, como hemos is o más a iba, po el as uoso «gua dapol os)) del «Pó ico de la Glo ia)) que cons i uye el «Ob adoi o)). Y la Me idional, ac ualmen e conocida como de las Pla e ías. Es és a la única que queda de las conocidas y desc i as po A yme ic, que lo hace con an o de alle y mo osidad, que oda ía hoy día cons i uye un place isi a la con su «Guía)) en la mano. La i acidad de la desc ipción puede pe cibi se en es e de alle: «Y no se ha de echa en ol ido, que jun o a la escena de las en aciones del Seño , es á ep esen ada una muje que sos iene en sus manos la cabeza pu e ac a de su aman e, a ancada po el p opio ma ido, quien la obliga a besa la dos eces po dla. iG ande y admi able cas igo pa a con á selo a odos, el de es a muje adúl e a!» («Gula», p. 75). También las o es de la basílica me ecen la a ención de la pluma despie a a A yme ic. Y inalmen e, en es pá a os inales, se ace ca al sepulc o del Após ol. Desc ibe el al a debajo del que eposa el cue po del Após ol, y que se ía la «domuncula)) de que nos hablan las uen es de la época, o la «a ula)) de la His o ia Compos elana (1, XVIII). Es deci la elemen al, pe o ene able, a a le an ada po los discípulos del Após ol al en e a le. El celo y espí i u magni icen e de Gelmí ez desmocha la p imi i a cons ucción en e 1103 y 1105, según la insc ip- ción que se nos ha conse ado, pa a le an a o a cons ucción más ica. Den o de ella hab ía quedado la p imi i a, ce ada po delan e po un on al de pla a epujada del que, po ejemplo Amb osio de Mo ales nos da una desc ipción. Pues bien, es e on al es el que desc ibe ambién Ayme ic, in o mándonos que, al co e lo, quedaba al descubie o la a caica y ene able eliquia del p imi i o -49- al a cillo. El pasaje de Ayme ic es ap eciado, po da nos oda ía la desc ipción de aquellas eliquias luego desapa ecidas. De la idelidad con que a a el ema nos da una idea es as palab as suyas: «Sob e és e se le an a un al a g ande y ma a iUoso de cinco palmos de al u a, doce de longi ud y sie e de anchu a. Es as medidas las he omado yo con mis p opias manos ... Si alguien, po de oción al Após o~ quisie e egala un man el o un lienzo pa a cub i su al a , que sea de nue e palmos de ancho y ein iuno de la go. Pe o si po amo de Dios y de oción al Após o~ alguien egala un on a~ p ocu e que sea de sie e palmos de ancho y ece de la go» ( «Gu a», p. 78. ). Concluye es e apa ado con una e e encia a los «can e os» de la «Iglesia» de Compos ela, llena de da os in e esan es, que plan ean algunos p oblemas de iden i icación y c onología. Una ez más el au o e ela unos conocimien os y p eocupación ue a de lo co ien e po los emas a qui ec ónicos, a ís icos y de cons ucción en gene al. Y en in, dos secciones pa icula es dan ema e a la pieza de Ayme ic: Sob e la «dignidad» de la Iglesia compos elana, y sob e el a o que se debe da a los pe eg inos. En la p ime a se e ie e al p i ilegio que a ios Papas han concedido y ei e ado a aquella Iglesia de ene sie e Ca denales «Sui gene is», que son los únicos, con los Obispos, que pueden celeb a en el al a sob e el sepulc o del Após ol. Y ponde a nue amen e la ca ego ía de aquella sede, con el í ulo de me opoli ana que le o o gó Calix o 11: «Y no se debe ol ida que el papa San Calix o, de buena memo ia, ans i ió desde Mé ida, ciudad me opoli ana en e i o io sa aceno, la dignidad episcopa~ concediéndosela po de oción y en hono del Após ol a la iglesia de San iago y a su misma ciudad. Y como consecuencia o denó y con i mó, como p ime a zobispo de la sede apos ólica de Compos ela, al nobilisimo Diego que con an e io idad e a obispo de San iago» («Gu(a», p. 84). Una in o mación sob e los 72 Canónigos que iene la Ca ed al y sob e la dis ibución que se debe hace de las o endas de los ieles, o ece ambién de alles in e esan es: «Tiene además es a iglesia siguiendo, según es adición, la se ie y denominación de los 72 disdpulos de C is o, 72 canónigos que siguen la egla de San Isido o, doc o de la iglesia española. En e ellos se epa en po semanas las o endas del al a de San iago. Se dan al p ime o las de la p ime a semana, al segundo las de la segunda, al e ce o las de la e ce a y as( sucesi amen e se epa en has a el úl imo. -50- Cada domingo, según cuen an, se di iden las o endas en es pa es, la p ime a de las cuales las ecibe el canónigo de umo. Los dos e cios es an es se uel en a di idi en es pa es; una pa a sus en o de los canónigos, o a pa a la áb ica de la bas lca y la e ce a pa a el a zobispo. Pe o las o endas de la semana que a del domingo de Rmnos a Pascua, deben en ega se eglamen a iamen e a los pe eg inos pob es del hospi al Es más, si se quie e cumpli con la jus icia di ina, en cualquie época del año hay que en ega la décima pa e de las o endas del al a de San iago a los pob es que lleguen al hospi al Pues odos los pe eg inos pob es, la noche del d(a en que llegan al al a de San iago deben ecibi en el hospi a~ po amo de Dios y delApós o~ hospi alidad comple O». El úl imo capí ulo ecomienda, como no podía se menos, el a o que hay que dispensa a los pe eg inos, ilus ando con es conocidos y ulgu an es ejemplos, el cas igo di ino con a quienes se compo an debidamen e con los pe eg inos a San iago: «Todo el mundo debe ecibi con ca idad y espe o a los pe eg inos, icos o pob es, que uel en o se di igen al sola de San iago, pues odo el que los eciba y hospede con esme o, end á como huésped, no sólo a San iago, sino ambién al mismo Seño , segan sus palab as en el e angelio: ·El que a oso os ecibe, a M me ecibe·. Hubo an año muchos que incu ie on en la i a de Dios po habe se negado a acoge a los pob es y a los pe eg inos de San iago. En Nan ua, una illa en e Gineb a y Lyón, a un ejedo se le cayó súbi amen e al suelo el paño, asgado po medio, po habe ehusado da pan a un pe eg ino de ·San iago que se lo ped a. En Vilano a, un pe eg ino de San iago, necesi ado, pidió limosna po amo de Dios y de San iago, a una muje que eniendo el pan oda (a en e las b asas calien es, le dijo que no en a pan. El pe eg ino le dijo: · iOjalá el pan que ienes se e con ie a en pied as}. Se ue el pe eg ino de su casa, y es aba ya lejos de ella, cuando se ace có la muje a las b asas con in ención de coge el pan y en su luga encon ó una pied a edonda. A epen ida de co azón se ue as el pe eg ino, pe o no lo encon ó» ( «Gu a», p. 87). Y oy a conclui aca ando la ecomendación que acabamos de o i a A yme ic, e i iéndola al espléndido legado his ó ico que supone el «Camino de San iago)) pa a quienes nos encon amos eunidos en es e solemne ac o de ape u a de un cu so académico uni e si a io. Po el e i o io de las p o incias de Bu gos y Palencia discu en 160 kilóme- os de la ieja si ga pe eg ina!. Sumados los 200 la gos de la p o incia de León, nues a comunidad de Cas illa y León, o aliza, ella sola, la mi ad del eco ido del -51- «Camino de San iago» en su eco ido como «Vía F ancígena». La conciencia de los eu opeos ha ido despe ando p og esi a pe o elozmen e en el úl imo decenio, espec o del signi icado del «Camino de San iago» en su la ga y glo iosa his o ia común. Son o a ez miles los pe eg inos de oda Eu opa que eco en en au én ico ance eligioso, cul u al, o simplemen e i encialla ieja calzada. El ya inminen e «año san o jacobeo» de 1993 (con la éplica inmedia a de 1999), a a concen a , según es imaciones o iciales, a sie e millones de isi an es en la ciudad san a del Após ol. Desde es a pe spec i a, la decla ación del Consejo de Eu opa del «Camino de San iago» como PRIMER ITINERARIO CULTURAL EUROPEO, no ha sido más que el ac a no a ial de es e esu gi- mien o. O os eco idos igualmen e his ó ico~ y ecuen ados en mayo o meno medida, que se di igían a Compos ela en el iejo sola hispánico, es án empezando a in es iga se endida y a anosamen e: así la «Vía del Can áb ico», el «Camino de San iago As u iano», la «Vía de la Pla a», «O Caminho Po ugués», e c. A la is a de odo lo cual y sin g an es ue zo imagina i o, c eo que en ningún luga iene mejo cabida que hoy, aquí, en es e ecupe ado Hospi al del Rey, el lema p og amá ico: «Uni e sidad y Camino de San iago». A o unadamen e es a cen ena ia ins i ución que desde el siglo XI ha es ado al se icio de los pe eg inos, se sal a hoy de su a al des ino, inco po ándose al pa imonio de la Uni e sidad bu galesa, pinciana, y en de ini i a cas ellana. No es és e el momen o de desa olla los posibles epíg a es de es e lema. Mas quede semb ada la semilla, que es oy segu o uc i ica á como a lo la go de nues a milena ia his o ia han p ospe ado siemp e en es as ie as las causas nobles y g andes: ellas son el único pa imonio que en nues o p esen e, an lamen able- men e enido a menos, nos queda y al que sabemos espe a y omen a con o gullo. Pe mí aseme ya despedi me de us edes con los he mosos e sos del «Líbe Sanc i Iacobi»: «Co po e longinquus Vo is animoque p opinquuus, Nunc ibi dico · ale·, Quod ibi si pe pe uale». -52- Millón B a o Lozano Hospi al del Rey Bu gos, 4 de Oc ub e de 1991 -- Ronces aux e ses monumen s, en «Romania», 61, 1935, pp. 17-54. -- LHis o ia Ro holandi du Pseudo-Tu pin e le pele inage de Compos elle, en «Romania», 69, 1946-1947, pp. 362-387. LAPESA, R., His o ia de la Lengua Española, Mad id, 1980S. LEMOING, Sain Romain, onda eu de église de Blaye, en «Re ue his o ique de Bo deaUX>>, 1959, pp.153-182. 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El·Libe pe eg ina ionis· o ·Guía del pe eg ino medie al- de Ayme ic Picaud ...................................................................................... 36 l. «I ine a ia» ...................................................................................... 40 2. Desc ipción e nog á ica (cap. VII) .............................................. 43 3. «Excu sus» hagiog á ico ................................................................ 46 4. «Desc ip io u bis» .......................................................................... 48 BIBLIOGRAFIA .................................................................................................... 53 •