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Heridas de arma de fuego: Universidad Literaria de Valladolid: discurso inaugural del año académico 1939-1940

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Heridas de arma de fuego: Universidad Literaria de Valladolid: discurso inaugural del año académico 1939-1940

Author: Morales Aparicio, Leopoldo
Publisher: Valladolid :,Talleres Tipográficos Cuesta
Year: 1939
Source: https://uvadoc.uva.es/bitstream/10324/1658/1/Disc.Apert.UVA1939-40.pdf
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Cábeme el al o hono
de
p onuncia hou, en
el Año
de
la Vic o ia, el discu so inaugu al del
Cu so,
en la Glo iosa Uni e sidad
de
Valladolid.
HOlJ,
después
de
es años, uel e es a Uni e -
sidad a ab i sus pue as a esa
pléuade
ic o iosa
de
es udian es, que en sus di e sas Facul ades han
de
eanuda anquilamen e el abajo, después
de
eliminado el ge men asiá ico
de
pe u bación, que
hada imposible oda a ea. Ha sido p eciso pa a
es o una gue a c uel, que
se
inició el
18 de
julio
de 1936,
le an ándose en Glo ioso Alzamien o lo
más sano
lJ
más pu o
de
la Nación española.
Pues bien, la Uni e sidad
de
Valladolid puede
deci con o gullo, que a la cabeza
de
aquel Alza-
mien o en nues a Ciudad, es aban sus es udian es.
Reco ie on en los p ime os momen os las calles
de
la Ciudad, pa a aplas a al ma xismo
e
impone
el o den. Salie on en a anzadíllas po los pueblos
de
la p o incia, dominando odo oco ebelde;
lJ
se
alis a on olun a iamen e en la columna
de
imbo-
able ecue do, que pa ió pa a el Al o del León
en la memo able noche del
22
de
julio,
.-
._.
-6-
-7-
-
de nues os he oicos he idos,
[cuán os,
desde el
modes o soldado al p es igioso Al é ez P o isional.
nos saludaban po
nues os
nomb es! E an nues os
discípulos, los es udian es
de
es a Uni e sidad,
que
habían dejado los lib os pa a coge las a mas, y
an e la Pa ia
en
pelig o, a las ó denes del in ic o
Caudillo co ie on a los pues os
de
mayo pelig o.
Hoy uel en
con
las bande as ic o iosas nues as
ju en udes a la mad e Uni e sidad. Ap endie on
en
la lucha a ama mejo
a
la Pa ia; y ap endie on
en
la gue a, disciplina. Con es as nue as do es,
ha emos odos más ecunda la labo
uni e si a ia,
Pe o
muchos... no
ol e án. Es án sob e los
luce os, y
su
ecue do debe se imbo able pa a
odos y es ímulo además pa a o ja una España
mejo .
De labo a o ios
y
clínicas desapa ecie on los
es udian es, pe o e a ácil encon a los bajo la
camisa azul
de
la Falange.
o
cubie os con el hon-
oso uni o me del soldado español.
En
la ges a magní ica del Al o
de
los Leones
de
Cas illa.
empeza on a cae los mejo es; algunos
po pa ejas
de
he manos, como los Igea, los Pé ez
Hickman . La g an c uz
que se
le an a
en
la Sie a
de
Guada ama.
en
la llamada Loma del Copo,
ma ca
un
luga sag ado pa a la His o ia
de
Valla-
dolid
y
de su
Uni e sidad. En
su
de ensa caye on
odos; es udian es en
su
mayo ía. adolescen es
con
escasa p epa ación mili a , casi sin mandos, pe o
poseídos
de un
alo eme a io
que
les daba el
en usiasmo
de
la Causa.
En
los ab up os iscos del
Guada ama, los es udian es
de
Valladolid, encua-
d ados
en
cen u ias y ba allones, en ega on aleg es
su
ju en ud y
su
ida po Dios y po España.
Cuando el Ejé ci o
se
o ganizó mode namen e,
pa a a on a decididos la lucha, enciendo con
su
o ganización y en usiasmo la al a
de
medios, los
p o eso es
de
es a Uni e sidad, nos alis amos en
sus ilas,
y
como Capi anes Hono a ios del Ejé ci o,
acudimos a los Hospi ales Mili a es y a odos los
cen os donde nues os se icios pudie an se ú iles.
Solamen e la Facul ad
de
Medicina
de
Valladolid
ha acili ado al Ejé ci o
de F anco,
seis Je es
de
Equipo Qui ú gico.
En nues a labo cas ense, al eco e las salas
--
j
Es udian es
de
la Uni e sidad
de
Valladolid
caídos po Dios y po la Pa ia!
j
PRESENTES!

-
1
He idas de a ma de uego
I
..
~
I
Cuando se inició el Glo ioso Alzamien o Nacional
en la his ó ica a de del 18 de julio de 1936; cuando
España en e a se puso en pie ib an e de en usiasmo
pa a de ende su adición, su ci ilización, su eligión
y su exis encia como Nación lib e
y
ue e, la Falange
de Valladolid, omaba sus calles
y
exhibía o gullosa
sus pis olas, que con an o cuidado se habían epa ido
clandes inamen e .
Pe o el a ma e a muy modes a pa a la g andiosidad
y agedia del Mo imien o que empezaba. El Ejé ci o,
pun al desde el p ime momen o del le an amien o
Nacional, nos hacía oi po la noche, secos dispa os
de máuse , able eos de ame allado as - omando el
Ayun amien o- y zumbidos de cañón, que ad e ían
a los g upos ma xis as e ugiados en la Casa del
pueblo, que oda esis encia e a inú il, que había e mi-
nado el op obio del dominio ma xis a. Los mo o es de
a iación zumba on p on o sob e campos de ba alla.
Todas las mode nas
y
po en es a mas de gue a
en aban en acción.
Los Hospi ales de la población iban lIenándose de
he idos,
y
los médicos de odas las ca ego ías iban a
o ece se a los Je es y a los Mandos, has a el pun o,
-
- 10- - 11-
que puede deci se, que al poco iempo de iniciado el
Mo imien o, la Sanidad Española e a oda sanidad
cas ense.
Los médicos españoles, es ábamos mejo p epa ados
en ci ugía de gue a, que aquellos p ime os núcleos
sani a ios de la G an Gue a eu opea. Al p incipio de
és a, exis ía lo que pod íamos llama el emo a la
acción. En las más di e sas lesiones de gue a se
con en aban con una lige a an isepsia supe icial. un
apósi o asép ico con enien e, ya espe a la e olución
de la he ida. Y la e olución de las he idas demos ó
muy p on o, sob e odo en aquellas i egula es, an ac-
uosas, con cue pos ex años, que la in lamación
sép ica, no a daba en p esen a se. La he ida en el
espacio de b e es ho as se ponía u gen e y una supu-
ación a eces saniosa o gaseosa, se p esen aba. La
ele ada empe a u a y el es ado adinámico mos aban
cla amen e una se ia oxemia.
An e es os hechos y an e es e acaso del mé odo
que pudié amos llama asép ico, se pensó en la an i-
sepsia, y ol ió el sublimado, el yodo o mo, las sales
me álicas, e c., e c.
Pe o no bas ó la an isepsia pa a comba i la
in ección y sus g a es consecuencias en las he idas
de gue a; y los ci ujanos inicia on la e a de los
g andes desb idamien os, de la i igación con inua de
la he ida, p e endiendo hace así una e dade a limpieza
química de la supe icie c uen a.
Aho a bien, el a ance de ini i o no llegó a da se
has a que se con encie on aquellos obse ado es, de
que la ida, los ejidos i os, se de ienden pe ec amen e
con a los agen es in ecciosos, si se los desemba aza
p e iamen e de ejidos mue os y cue pos ex años.
Es el bis u í el que desplaza a los an isép icos, sepa-
ando los ejidos des i alizados, ex ayendo los cue pos
ex años - agmen os de es idos, pelos, ie a-, ni e-
lando la he ida, pa a e i a an ac uosidades con
e ención de exudados. Y es es a limpieza qui ú gica
p ima ia, de la que conseguimos los más so p enden es
éxi os, que incluso pe mi en en algunos casos una
su u a secunda ia de la he ida
y
una cica ización po
p ime a in ención.
Resumiendo es e pequeño bosquejo his ó ico, emos
que el a amien o de las he idas, y en pa icula de
las de gue a, ha pasado po es g andes pe íodos:
1.
o
Época p elis e íana. -
Los ci ujanos del pasado
siglo, en su ac uación an e io a la céleb e cu a de
Lis e , obse aban an e las g andes he idas una ac i ud
que podíamos llama expec an e. Toda una a iada
gama de complicaciones sép icas se p esen aban, y
cuando una mu ilación, que llegó casi a se sis emá ica,
no sal aba la ida del he ido, la mue e e a el ecuen e
desenlace.
Las es adís icas de Volkmann, Bill o h, Bau n, en
Alemania, haciendo e e encia a las ac u as abie as,
en el pe íodo que nos ocupa, dan una mo alidad de un
38 po 100.
2.
o
Epoca an isép ica. -
La in oducción de la cu a
de Lís e en elación con el mismo ipo de he idos, hace
baja la mo alidad, según es adís icas de Wilms y
Schede, a un 9 po 100. Du an e la G an Gue a, el
an iguo lico de Laba aque es modi icado po Oakin
y adquie e uni e sal enomb e en manos de Ca el.
Pone és e en igo los iejos mé odos de i igación
con inua y
díscon inua
de las he idas con el líquido
de Oakin; p e endiendo una es e ilización química de
- 12 -
- 13-
las he idas, comp obado con se iadas in es igaciones
bac e io lógic as.
La écnica de Ca el se basaba en que la concen a-
ción del hipoclo i o de sosa, disminuye ápidamen e
po la mezcla con las sec eciones de la he ida
y
po la
combinación del mismo con las p o eínas del pus, de la
sang e y de los ejidos. Únicamen e una i igación con-
inua de la he ida pe mi e sos ene la dilución de
Dakín
en su plena concen ación bac e icida.
3.
o
Época qui ú gica. -
Es e dade amen e F ie-
d ích,
en Alemania, el c eado del mé odo que más a de
es sis ema izado po G ay
y
o os ci ujanos. La esec-
ción de la he ida iene dos básicos undamen os. E i a
la in ección, pues los gé menes en las p ime as doce
ho as no han pene ado en la p o undidad de los ejidos
y
es án en la capa supe icial de la he ida, adhe idos
solamen e de una mane a mecánica. Segundo, p ocu a
una ápida epa ación de la he ida, pues al qui a con
el bis u í, no solamen e los cue pos ex años, sino los
coágulos
y
odos los ejidos des i alizados, desapa ece
el len o pe íodo que emplea el o ganismo pa a desem-
ba aza se de es os ejidos mue os, po un p oceso p o-
eolí ico de licue acción.
Po o a pa e, los abajos de Polica d, demues-
an que el desmo onamien o de la g an molécula albu-
minoidea, c ea un excelen e caldo de cul i o a la lo a
mic obiana. Al eseca con el bis u í las capas supe i-
ciales de la he ida
y
odos los ejidos des i alizados,
conseguimos una e dade a es e ilización qui ú gica de
la he ida. Pe o no ol idemos -y de es o hemos de ocu-
pa nos más adelan e- que la esección debe espe a
los
eiídos
y agmen os con i alidad su icien e, pues
excediéndonos en las eseeci on es , podemos c ea
.
.,.
si uaciones comp ome idas pa a una buena epa ación
uncional, una ez conseguida la cica ización.
No hay oposición, ni puede habe la, en e el mé odo
an isép ico y el a amien o qui ú gico de las he idas;
máxime si enemos en cuen a que no siemp e podemos
in e eni en las p ime as doce ho as de su p oducción.
Debemos ac ua en cada caso, combinando los dos
mé odos, según las ci cuns ancias pa icula es de cada
he ido. Si a es o añadimos la p ác ica sis emá ica de la
acuno e apia
y
sue o e apia p e en i a, hab emos sen-
ado las bases undamen ales pa a en en a nos con las
complejas he idas de nues os glo iosos soldados.
.....
- 15 -
11
de balas explosi as y algunos médicos a i ma on su
exis encia. Al ecibi las e acuaciones de los Hospi-
ales de Campaña y descub i es as g andes he idas,
oda ía ecien es, nues os soldados. mi ando sus
lesiones, nos decían con un ono de con encimien o:
«es o ha sido de bala explosi a». Los O iciales he idos
nos a i maban: «no lo dude, es de bala explosi a; en
el campo ojo se emplean p oyec iles explosi os».
Nos cos aba abajo admi i la exis encia en las
a mas po á iles de la bala explosi a; en endiendo po
al, la que lle a una ca ga explosi a en su núcleo y
un pe cu o pa a hace la es alla . Acudimos pa a mejo
in o mación al Se icio de Recupe ación, donde nues-
os a ille os iban p o eyéndose de oda sue e de
ma e ial del Ejé ci o ojo, g acias a los ic o iosos
a ances del nues o, que le pe mi ía con acilidad
ecoge el a mamen o del Ejé ci o ma xis a abando-
nado en su uga.
Exis ían en es e ma e ial ecogido, modelos muy
in e esan es de balas de o mables, pe o no se habían
is o nunca ipos explosi os en balas de 6 a 9 milíme os.
Los p ime os ipos explosi os los encon amos en
ca uche ía de 12 a 20 milíme os, en ame allado as
de a iación y an i anque.
Los e ec os explosi os enían su explicación en los
p incipios
pa ogénicos
que odos conocemos.
Las lesiones p oducidas en nues o o ganismo po
los p oyec iles, dependen de dos ac o es undamen-
ales:
1.0,
la ue za i a del p oyec il, su o ma y su
cons i ución; 2.", las condiciones ísicas de nues os
ejidos
La ue za i a del p oyec il,
no depende solamen e
de la elocidad, sino que es á in luida ambién po la
Ana omía pa ológica
y
pa ogenia
El es udio ana omo-pa ologíco de las he idas de
gue a, enseña cada ez más la g an di e sidad de lesio-
nes que pueden p oduci en nues o o ganismo las
mode nas a mas de gue a. Re i iéndonos po el
momen o nada más que a las p oducidas po a mas
po á iles, hemos is o g an núme o de sedales, con sus
o i icios de en ada y salida; és e siemp e un poco mayo
que aquél y dependiendo como es sabido de la elocidad
del p oyec il. Lesiones le es, de e olución ancamen e
a o able, siemp e que el p oyec il en su ayec o ia no
hubiese lesionado asos o ne ios.
Hemos is o o as he idas de mayo in e és, en que
al pequeño o i icio de en ada co espondía un amplío
o i icio de salida, y en las cuales un co e en p oyección
de oda la he ida nos da la imagen de un cono o ecue da
la o ma de una peonza.
y
hemos is o es as g andes lesiones, es os eno -
mes des ozos, es os g andes boque es en las ca nes
de nues os soldados, en los que ealmen e pa ecía
que en el in e io de sus ejidos había habido una
e dade a explosión.
An e el aspec o de es as lesiones ya pesa de se
pe ec amen e conocida su pa ogenia , ol ió a habla se
-
- 29-
III
enemigo. El e dade o humani a ismo debe e se
y
hace se en la e agua dia. Así se di e encia la España
Nacional de la ho da de asesinos que dominó en el
campo ojo.
Con encidos odos los Ejé ci os del mundo de es a
ealidad, se han ido pe eccionando las balas de una
mane a c uel, pa a hace las más ulne an es, pa a que
eliminen más p on o al soldado enemigo.
E iología
*
*
*
BALAS
Se quiso en algún con enio in e nacional, educi el
olumen de las balas o sea su masa, pa a hace las
menos ulne an es ¡pa a humaniza la gue a!;
y
se dió
como ipo la bala de 6 milíme os. Pe o an e la ealidad
de que las gue as no pueden se humani a ias, sino
b u ales, se desechó es e calib e. Es a pequeña bala,
no siendo de o mable o no lesionando ó ganos impo -
an es, dejaba muy pocos soldados ue a de comba e.
Cuando los elemen os sanos de nues a España, los
pa io as, que e an muchos más de los que pudo supone
la mesnada in e nacional. c eye on indispensable impo-
ne en nues a Pa ia una e apéu ica an c uen a, an
sang an e, como es la gue a de sal ación que hemos
sos enido, e a po que las lesiones in e nas de la Pa ia
lo imponían. El ge men ma xis a in e nacional, camu-
lado de sepa a ismo, de libe alismo y en e popula ,
es aba desín eg ando los p incipios undamen ales de
su exis encia, y la única sal ación e a la eliminación de
aquéllos, su des ucción.
En el en e de comba e, en el campo de ba alla, un
Ejé ci o no iene más que una misión: aniquila al
..
Los calib es de las balas a ían en e 6 y 8 mm. La
bala española iene 7 mm.; la i aliana 6,5 mm.; la
alemana 7,92 mm.; la ancesa 8 mm.; la inglesa
7,77 m n.: la usa 7,72 mm. El peso de las balas suele
se de 12 a 14 g amos.
Las o mas o pe iles de las balas son muy di e sos.
Hay cua o o mas undamen ales. La o ma cilínd ica
oji al, de pun a edondeada (es a es la an igua bala
española). Hay la bala cilínd ica oji al, de pun a a ilada;
la llamada bala P. O a o ma es la bioji al, llamada
ambién ae odiná nica: es a es sin duda la o ma más
pe ec a po se la que o ece menos esis encia al ai e.
y
po úl imo, exis e la bala sin pun a, bala cha a, que
si bien pie de más ápidamen e elocidad en su ayec-
o ia en el ai e, p oduce sin emba go g andes des ozos.
Todas las balas, cualquie a que sea su o ma, p esen-
an un su co pa a enga za se con la aina.
Casi odas las balas, excep uando las macizas, cuyo
modelo más conocido es la bala ancesa de 8 mm.,
cons i uida de un solo núcleo de cob é; odas las demás,
ienen sob e el núcleo una cubie a o en uel a.
Las en uel as son de muy di e en e clase, según el

Q.
- 30-
- 31-
ipo de la bala y las di e en es casas cons uc o as de
p oyec iles de a ma de uego po á il. Las más usadas
son de: hie o, cup o iiquel , la ón, ace o y cob e. La
en uel a a ebo deada sob e la base de núcleo, dejando
el inal de és e al descubie o. El obje o de la en uel a
llegaba a disminui el calib e del usil, quedando és e
p on amen e inse ible.
El núcleo suele se blando, de plomo; du o, de ace o;
o de muy di e sas subs ancias.
ESTRUCTURA
DE
LASBALAS( ig. 6.a). - Según la cons -
ución del núcleo y las modi icaciones que puede lle a
la en uel a, encon amos pa a nues o es udio los
siguien es ipos de bala.
Bala maciza.
Bala pe o an e.
i®1
Bala ae odinámica.
Bala de doble núcleo.
FIG. 7.
a
Bala cha a.
FIG. 6.a
1.° Bala
co íen e.-P esen a una en uel a o al.
ebo deada en su base sob e el núcleo, y un núcleo
gene almen e de plomo.
2.° Bala pe o anle.-Es a
bala iene la en uel a
co ien e y un núcleo de ace o cilínd ocónico a ilado,
que es el pe o an e, sepa ado de la en uel a po un
cono de plomo. En el momen o del impac o, el núcleo
de ace o, sigue po ine cia el mo imien o, aplas a el
plomo que le en uel e y hace es alla la bala. Sus
e ec os son al amen e des uc o es.
es da una mayo consis encia a'{la bala y e i a su
de o mación, como ocu ía ecuen emen e con las an í-
guas balas de plomo.
Po o a pa e, ajus ándose el p oyec il a las es ías
del ánima del cañón, adquie e un mo imien o gi a o io,
que a o ece su pene ación. Y po úl imo, la cubie a
del núcleo, e i a el e nplome del ánima del cañón, caso
ecuen e an es, con las balas de plomo, en que se
:
~.~.-':.
- 32-
3.
o
Bala de doble núcleo. -
En es as balas el núcleo
de plomo no llena más que la pa e cilínd ica de la
misma: la oji a iene un núcleo de o a subs ancia,
gene almen e aluminio, o papel p ensado. Los e ec os
son pa ecidos a los de la pe o an e. El núcleo de la
oji a más blando se aplas a, de o mándose la bala o
ab iéndose, pudiendo p oduci g andes desga os en
nues os ejidos ( ig. 7.").
4." Bala incendia ía
pe o an e. -
Es a bala iene
una cons i ución en su pa e an e io igual a la pe o-
an e, pe o lle a en la base un aco p ismá ico de
plomo elleno de ós o o. Al ab i se la bala, el ós o o
po el calo desa ollado y al pone se en con ac o con
el ai e, se in lama. Es a bala aunque ab icada pa a
o igina incendios, en ma e ias combus ibles como
made a, paja, e c., puede a aca nues o o ganismo y
nos explica el aspec o de quemadu a que p esen an
algunas he idas de p oyec il.
5.
o
Bala azado a,
gene almen e pe o an e am-
bién. - Es a bala lle a en su base un cilind o elleno de
una subs ancia in lamable, bien u nígena o luminosa.
Es a bala se di e encia en su aspec o ex e io de odas
las demás, en que la base del núcleo, que puede e se
en odos los p oyec iles, iene en és e una pequeña
pe o ación cen al; es o pe mi e que la explosión de la
pól o a de la aina, in lame po es e o i icio la subs an-
cia con enida. Es as son las balas que pudié amos
llama isibles y que ienen po obje o pode co egi el
i o. Cuando los dispa os se hacen de día se emplean
subs ancias umígenas, que an dejando una es ela de
humo en su ayec o ia; y cuando se hace uso de ellas
de noche, se emplean subs ancias luminosas ( ig, 8.
8).
En e los p oduc os umígenos más empleados ene-
- 33-
mos: el anhid ido sul ú ico, oleum. cal i a. clo u o de
es año, clo u o de a sénico, e c. También se emplean
cie as mezclas llamadas umigenas. en e ellas la
Opaci a y la Fumige i a.
Los Huminan es más co ien es son: el magnesia, el
aluminio, e c. Nues os a ille os ienen ó mulas bien
----------- --------__~--.---------_
Bala Incendia ia pe o an e.
Bala azado a.
FIG. 8.
8
es udiadas pa a p oduci luz blanca o luz oja. Una
buena ó mula de luz blanca es:
Ni a o de ba io .
Magnesia .
Ni a o po ásico .
37 po 100
34
» »
29
»
»
O a ó mula pa a p oduci luz oja es la siguien e:
Ca bona o de ce io .
Clo a o po ásico .
Goma laca '" .
Be ún .
9 po 100
67
»
»
14 »
»
10
»
»
3
~----------~~----~--~- F
- 34-
6.° Bala dum-du n
( ig.
9.
8). -
Es as balas son aque-
llas en las que sob esale el núcleo de plomo po su
oji a. Hay o as que lle an co es o acíos en la pa e
de la oji a. Es as an iguas balas, al as de consis encia
en su pun a, hacen que en el momen o del impac o se
de o men y en en desga ando los ejidos.
- .15 -
4 ,
En e los ipos de p oyec iles que hemos enume ado
ale la pena que nos de engamos un momen o en el
es udio de las incendia ias. Decíamos de és as, que
1
~
1
Balas dum-du n.
@
1
/2 '7
~
FIG.9.
8
[_7
6',
Muchas balas pueden lle a además una línea de
posible ac u a en su en ol u a, como en el caso que
hemos desc i o de los es agmen os, y así se acili a
mejo la sepa ación del núcleo y la en uel a.
Como inal en el conocimien o de las balas, ci a e-
mos la e dade amen e explosi a, que nunca es de a ma
po á il, sino de an i anque,
an íaé ea
y de ame alla-
do a de a iación. Es as balas ienen un calib e de 12,7 a
20 mm. ( ig. 10). Son los más pequeños calib es pa a
una g anada, pues se comp ende que en una bala de
6 a 7 mm. y de 12 g amos de peso, sea casi imposible
ab ica el complejo mecanismo de es a g anada explo-
si a, con su ca ga, sus masas cen ugas, su pe cu-
o , e c. y con un peso de unos 200 g amos.
Bala an i anque explosi a.
FIG. 10.
ca gadas de ós o o pueden pone en ignición ma e ias
combus ibles como made a o paja; pe o hay balas
incendia ias de al po encia que pueden undi has a los
mo o es (se emplean en a iación). Es as balas an
ca gadas de Calo a , p oduc o alumino é mico, o de
,-
36 -
- 37 -
Te mi a, mezcla de aluminio en pol o
y
de óxido de
hie o, que me ced a la eacción que el calo del choque
inicia en la mezcla, se p oducen ele adísimas empe a-
u as, su icien es pa a undi los me ales. Se emplean po
es o con a los mo o es de explosión (A iones), pa a
inu iliza los cañones, e c.
El p oduc o conocido po Te mi a en el come cio, es
como decimos una mezcla de aluminio en pol o y óxido
de hie o magné ico. T es pa es de aluminio, equie en
diez de óxido magné ico y p oducen en la eacción sie e
de hie o. Es a eacción, llamada de Goldschmi , es
conocida desde 1878, si bien desde la Gue a Eu opea
es cuando ha adqui ido oda la impo ancia que me ece
pa a la ab icación de explosi os y pa a usos indus iales.
Los ensayos de educción de los óxidos de hie o,
c omo, manganeso, e c., median e el aluminio no daban
esul ados su icien emen e sa is ac o ios, o bien po que
no iniciaba la eacción, o se ealizaba con iolencia
explosi a. Goldschmi pudo me odiza la eacción que
lle a su nomb e, mezclando el óxido muy di idido, con
el aluminio g anulado, o pul e izado; iniciando la
eacción po el calo en un pun o de la mezcla has a un
g ado con enien e. Una ez la eacción en ma cha, se
p oduce una eno me can idad de calo , que hace que
con inúe en oda la masa. La educción del óxido du a
unos ein a segundos. p oduciéndose empe a u as
en e 2.000°
y
3.000°
Es posible pensa que en el caso de
G íñón ,
se
a ase de una bala con subs ancias usibles. ya que no
p ecisamen e Te mi a.
METRALLA
•...
En las gue as del p esen e, el po cen aje de he idos
de me alla sob epasa con mucho al de he idos de bala.
Son los a iones con sus eno mes bombas mode nas,
los cañones y los anques, las a mas de mayo impo -
ancia en los comba es, sin con a con la p o usión de
explosiones de bombas de mano que se e i ica en las
inche as.
Mien as en la gue a
anco-p usíana
los he idos de
g andes p oyec iles suponían un 8 po 100, en la gue a
eu opea sumaban el 75 po 100.
En e las balas de cañón enemos es ipos p inci-
pales: la g anada ompedo a. de g uesas pa edes de
hie o y llena de ili a o de amona!. La g anada co ien e
o dina ia, de pa edes más g uesas y con enido de pól-
o a, y la g anada de me alla o sch apnell.
Las mode nas bombas de a iación pueden llega a
ene has a 500 kilos de peso; empleadas es as g andes
bombas pa a des ui o i icaclones, sus e ec os des uc-
o es han sido eno mes.
Pa a el a aque a g upos enemigos se emplean bombas
de amaño más educido y algunas pequeñas, que pueden
se lanzadas en g an can idad desde un a ión.
Los mo e os de inche a y las bombas de mano.
comple an el g upo de los p oyec iles que po su explo
sión y agmen ación en múl iples ozos. hie en el o ga-
nismo con agmen os me álicos de mayo o meno
amaño, i egula es, esquinosos
y
que en nues os
Hospi ales denominamos gené icamen e me alla.
- 38-
- 39-
Es a me alla a do ada de una eno me elocidad
inicial. has a
1.200
me os po segundo,
y
de un mo i-
mien o gi a o io.
La inalidad que se pe sigue con es os p oyec iles de
explosión, es causa con una sola g anada el mayo
núme o de bajas posibles en el enemigo; po es a azón
son los mejo es aquellos que se di iden, que se ag-
men an en el mayo núme o posible de pedazos. De poca
u ilidad se ía una g anada que se di idiese en la explo-
sión en dos pedazos, pues és os ma a ían o lesiona ían
a dos indi iduos, causándoles cla o es á, eno mes des-
ozos; pe o su acción de conjun o esul a muy pequeña,
compa ada con una g anada que se agmen e en miles
de me allas
y
que en de e minadas ci cuns ancias puede
o igina has a cien bajas. Po eso la me alla que encon-
amos en nues os he idos -sal o algún caso excep-
cional, de g an amaño - suelen se pequeños agmen-
os. En algún caso es an ina la di isión del me al po
la explosión, que se in il an en los ejidos cien os de
pequeñísimos agmen os, de décimas de milíme o,
o iginando casi siemp e po su di usión, lesiones ne io-
sas o ascula es.
Denominamos a es os casos llu ia de me alla. La
adiog a ía de b azo ( ig.
11),
co esponde a un Sa gen o
de la Legión que p esen ó signos pa ésicos
y
de neu i is
au ná ica en los es ne ios del b azo. La adiog a ía
de pie na ( ig.
12),
co esponde a un Al é ez de In an-
e ía en el que se p odujo al mes de he ido, un aneu isma
de la
íbial
an e io , del cual ué ope ado en mi se icio
de la C uz Roja con pleno éxi o.
Pa a consegui es a g an agmen ación de los p o-
yec iles, lle an muchas bombas su cos o líneas de posi-
ble ozeo o agmen ación, que les dan el aspec o de una
piña; po ejemplo, algunas g anadas de mo e o
y
un ipo
-
..
FIG.
11.-Llu ia de me alla.
~-----~
de bomba de mano, ancesa, que po su amaño y su coY .'./~: '_)~
VAl.z.
.
,
..•.
,
que la c uzan, ecue da muy exac amen e una piña.
-'7~
n
'J;,:~
.;y
,"~~;J..~
'--i:
>.-lI' •.
,j!.

- 40 - 41 -
Exis e una clase especial de g anadas, de espole a
e a dada. En es os ipos. se p oduce la explosión
después de hundi se en el suelo la bomba; de es a
mane a puede a a esa a ios pisos de un edi icio y
explo a en el bajo, Oal hundi se en el suelo lanza en
la expansión de los gases, no solamen e la me alla, sino
una e dade a llu ia de ie a, pied as y o os p oyec-
iles secunda ios.
Las g anadas explosi as, ienen una doble acción
ulne an e; po una pa e, la me alla que hemos es u-
diado, y po o a, la onda explosi a. Han pasado po
nues os Hospi ales muchos lesionados, sin he ida nin-
guna y que sólo aquejaban los e ec os de la onda explo-
si a. Los casos más ecuen es que hemos obse ado
- dejando apa e las lesiones de oído - se e ie en a
es ado de conmoción ce eb al, de conges iones pul no-
na es e in a os de pulmón y o as conges iones ísce-
ales. La e olución de es as lesiones, obse adas en
epe idas adioscopias pa a el pulmón,
ué
siemp e
aunque len a, a o able.
La explosión del p oyec il, de e mina un eno me
desplazamien o de gases, capaz de lanza a g an
dis ancia a pe sonas y cosas p óximas, aunque no
sean ocadas po la me alla. Es a es la zona de la
onda explosi a.
Pe o ue a de es a zona, exis e o a
de b uscas a iaciones de la p esión a mos é ica o de
succión, en la que pa ece como que pe sonas y obje-
os son a aídos al oco de explosión; es a es la
con-
aonda explosi a.
Y po úl imo, po ue a de és a,
exis e una e ce a
zona
de
ib ación,
en la que el
e umbido de la explosión puede aun desplaza a una
pe sona y p oduci lesiones conmocionales en ó ganos
delicados.
Muy p óximos a la onda explosi a. las lesiones que
és a de e mina pueden se mo ales. La g an mayo ía
•..
FIG. 12.
de modelos de bomba de mano, ob an más po su
onda de explosión. que po la me alla en que se
agmen a.
- 42
- 43-
Las he idas de me alla. ienen un in e és excepcio-
nal que las sepa a de las he idas de bala, sob e odo
cuando és as no son de o mables.
Es muy a o que una bala de usil co ien e, a as e
en su ayec o ia ningún cue po ex año den o del
o ganismo; mien as que la me alla, es deci , los ag-
men os de la g anada, i egula es, co an es, esqui-
nosos, a as an casi siemp e po delan e los es idos
que cub en al comba ien e. En un ozo de me alla de
unos dos cen íme os cuad ados que ex ajimos de un
he ido, podían e se pegadas a la misma has a es
capas de ejido, en las que podía dis ingui se muy bien,
el ejido co espondien e al capo e, al pan alón y al
calzoncillo.
No hay que sub aya la impo ancia que iene es e
a as e de cue pos ex años en el in e io de las he i-
das. Las complicaciones sép icas que o iginan a ían
desde el sencillo lemón, que no deja de p esen a se,
has a las sep icemias gang enosas. Los es idos man-
chados de pol o y ba o, son depósi os abundan es de
gé menes, desde los co ien es de la supu ación, has a
la lo a anae obia más comple a.
Es a es la azón de que en las he idas de me alla
ecomendemos siemp e la sue o e apia p e en i a an i-
gang enosa en dosis al as, sob e odo con a el bacilo
pe ingens de F aenkel.
Las g anadas de me alla o sch apnell, an llenas
gene almen e de balines edondeados de plomo endu-
ecido; pe o en el campo ojo se han llenado es as
g anadas de cla os y pequeños ozos de hie o
y
ecuen emen e con ipos de imp en a.
Las he idas p oducidas po los balines de
sch apneJl. ecue dan las he idas de bala. pe o las
p oducidas po cla os o ipos de imp en a ienen
FIG. 13.-Llu ia de me alla.
las peo es
ca ac e s cas
de las de me alla.
#Z
Z'
.J,
4'
o;
:;:¡a:a .' ,.' ,
¡;
- 44-
Un caso ex ao dina io de he ida de me alla hemos
enido ocasión de obse a en uno de nues os Hospi-
ales de Gue a. Se a a de un soldado de In an e ía.
el cual mani ies a que es ando en el campo de comba e
en el en e de
A agón,
explo a a unos ein e pasos de
él. una g anada del 15.5. Cae he ido y es asladado al
Hospi al de Campaña. donde se le ap ecia una he ida
con usa en la egión submaxila de echa y sali ación
sanguínolen a. Obse ada la ca idad bucal. se ap ecia
una he ida en el suelo de la boca. po la que asoma un
ozo de me alla. Dila ada es a he ida se ex ae con
acilidad una g an me alla. que aunque bas an e de o -
mada conse a oda ía su p imi i a o ma ci cula y
que esul a se un du o de pla a. El en e mo. ápida-
men e e acuado a nues o Hospi al. nos mues a el
du o. de cuño de Al onso XII. de pla a de ley.
No amos a admi i que en el campo ojo se llenasen
las g anadas de du os de pla a. Más admisible es que
es ando en el suelo uese lanzado como p oyec il secun-
da io po la explosión¡ aunque el he ido asegu a que
donde cayó la g anada no había nadie y es a o que
es u iese abandonado en el campo.
Alguien ha que ido acla a nos es e enigma. explícán-
dolo como un ac o de sabo age a nues o a o , que se
hacía colocando un du o en de e minado luga de la
espole a de es as g anadas del 15.5. pa a impedi la
explosión.
IV
Cue pos ex años
a.
-SUPERSTICIÓN DE LA BALA
!.
l
I
.
Muchas eces los ci ujanos enemos que llega a una
ope ación de complacencia -- siemp e que és a no
suponga pelig o pa a el pacien e - po el es ado obse-
síonan e, casi neu as énico en que se encuen a el
en e mo o sus amilia es. Es e caso se da con g an
ecuencia con las balas alojadas en el o ganismo. Es
muy ecuen e. sob e odo en gen e de escasa cul u a.
la supe s ición de la bala. Du an e el Glo ioso Alza-
mien o Nacional, se me han p esen ado dos casos a os
de es e ipo.
El p ime o en una jo enci a he ida. po acciden e
casual, po dispa o de pis ola en egión glú ea. Me aen
a la en e ma con ue e hemo agia agínal y expulsión
de gases po ul a. La bala ha pe o ado ec o
y
agina.
No hay o i icio de salida. A endemos debidamen e a la
en e ma¡ cohibimos la hemo agia¡ e i amos la in ec-
ción¡ e i amos la g a e complicación de una ís ula
ec o- ag nal: pe o la amilia no le con encen nues as
a o ables imp esiones. po que no la ex aemos la bala.
Es deci , no le p eocupa el g a e es ado de la he ida,
ni los des ozos que haya podido p oduci el cue po
-
••••
•
•••
- 46-
- 47-
me álico, sino únicamen e la p esencia del mismo en el
o ganismo.
A los ein e días, la en e ma casi cu ada, pe mi e ya
localizado
adíog á ica nen e
el p oyec il en egión
ínguínal
opues a al o i icio de en ada, hace su ex ac-
ción con ela i a acilidad, dejando la amilia comple a-
men e anquila.
El segundo caso es el de una jo en de 18 años, que
su e una he ida de bala pene an e de ien e, ocasio-
nada po un lamen able descuido al caé sele a su pad e
la pis ola.
Veo a la en e ma a las dos ho as del acciden e;
o i icio de en ada en hipogas ío: no hay o i icio de
salida. La adiog a ía en doble p oyección mues a el
p oyec il alojado p o undamen e en masa muscula lum-
ba . Signos e iden es de eacción pe i oneal. O ina cla a
po sondaje. Lapa o omía y su u a de sie e pe o aciones
in es inales; limpieza pe i oneal y su u a sin d enaje.
Al explica la in e ención a la mad e, no p egun a
nada más que po la bala: ¿Se ha sacado la bala?
¿Cuándo se saca la bala?
El cu so pos ope a o io es no mal y a los quince
días la en e ma en a en con alecencia. Pe o la mad e
conside a que no se ha hecho nada con su hija, y an es
de da la de al a, po consejo del pad e, hay que simula
la ex acción del p oyec il pa a anquiliza la. La bala
no ocasionaba ninguna moles ia y e a de muy di ícil
ex acción.
Es a p eocupación obsesionan e de las gen es po el
cue po ex año alojado en el o ganismo, como si se
a ase de un elemen o óxico o de un elemen o demo-
niaco, se mani ies a con ecuencia en el p opio he ido,
dando luga a e dade os es ados
psicopa ológicos.
•...
Cuán as eces hemos enido que in e eni pa a
ex ae balas o me alla po es a causa, sin que hubiese
una e dade a indicación ope a o ia.
Aho a bien, con iene no con undi la obsesión del
cue po ex año con los casos de simulación, pa a p o-
longa una es ancia hospi ala ia, alejada del en e de
comba e. Muy con ados los casos, en la gue a po que
acaba de pasa España, en la que el en usiasmo po la
Causa y la he oicidad, han sido condiciones no males
de nues os soldados; pe o algún caso se nos ha p esen-
ado. Pequeños ozos de me alla alojados en plena
masa muscula , sin con ac o ne ioso, ni ascula , ni
a icula y que según el en e mo le ocasionan un g a e
as o no uncional.
Se ía muy lamen able que los ci ujanos se con agia-
sen de es a p eocupación po el p oyec il y an e un
he ido ecien e, ecu iesen a ex acciones muchas eces
in empes i as. En el escalona mien o hospi ala io que
exige en la gue a la ci ugía cas ense, el Hospi al de
Campaña, el más a anzado, debe se pa a el a amien o
de las lesiones p oducidas po el p oyec il, dejando
la ex acción del mismo -sal o casos especiales de
u gen e indicación - 'pa a el Hospi al de e agua dia.
En és os, con más acilidad puede localiza se exac a.
men e el p oyec il y es udia se con calma la indicación
o incon enien es de su ex acción.
b. -
CUERPO EXTRAÑOS
Uno de los ca ac e es e dade amen e especí ico de
las he idas de a ma de uego, lo cons i uye la ecuencia
con que encon amos en los he idos cue pos ex años
en su o ganismo. Y no son és os solamen e los agen es
• ~~"~'-".' _,p~n~' ~ ~-~.. --~ '~--- _ •••• • • ./
1
- 60-
- 61 -
p o ocando su desmo onamien o. En es a desin eg a-
ción de las
albúmínas
po el p oceso p o eolí ico. se
hace pasando po las pep onas y
polípép ídos ,
an es de
llega a los aminoácidos; y muchas pep onas son po
o a pa e elemen os óxicos.
Pues bien, es e p oceso que conduce como inal
a la eliminación de odos los ejidos mo i icados.
se e i ica en días o semanas; siendo po o a pa e
es os ejidos un e eno abonado pa a la pululación
mic obiana.
La he ida i egula . an ac uosa, con e dade os
colgajos mo i icados. debe ans o ma se en las p i-
me as ho as po un a amien o qui ú gico. en egula .
plana y limpia; pudiendo llega algunas eces a la su u a
p ima ia y a la cica ización po p ime a in ención.
Pe o no ol idemos, que es e ígido c i e io in e en-
cionis a, se e ie e a la he ida. a las lesiones p oducidas
en cualquie pa e del o ganismo po el p oyec il ulne-
an e, pe o de ninguna mane a se e ie e al cue po
ex año me álico alojado.
En el Hospi al de Campaña, que debe es a lo más
p óximo posible den o de su segu idad, a la línea de
I
uego, deben se in e enidos p on amen e odos los
he idos. No digamos los he idos de ien e. que me ecen
el p ime luga , o las lesiones
hemo ágícas,
o las e a-
neales, e c., sino además odas las he idas de pa es
blandas. pa a hace en ellas la limpieza
qui ú gica.
Pe o la ex acción del p oyec il. en la g an mayo ía
de los casos, debe hace se secunda iamen e. Pa a la
ex acción del p oyec il. es p eciso an e odo un es udio
de su localización, a eces complicado y que no pe mi e
en los p ime os momen os el es ado del he ido. Po
o a pa e. amos a añadi a las he idas ecien es del
i
¡
•
1
comba ien e. una nue a he ida, muchas eces amplia
y p o unda, que puede complica su es ado.
Se ha lle ado po algunos ci ujanos an igu o-
samen e el c i e io in e encionis a a p
í
o
i,
que
p e enden esol e en el Hospi al de Campaña. que
pudié amos llama de u gencia. odos los p oblemas.
Veamos un caso: Recibimos en uno de nues os
Hospi ales. un he ido en una e acuación nume osa,
que p esen a una he ida su u ada
Iapa o ó nica,
y cinco
he idas ope a o ias más, abie as, con d enaje casi
odas, en di e en es pa es del cue po. Dicho he ido
había ecibido la explosión de una g anada; pequeña
he ida de me alla en pa ed abdominal y o as en
muslos y pel is. El he ido aquejó dolo es abdominales
y de ensa muscula . Lapa o omía. pe ec amen e indi-
cada. que demues a que la he ida de abdomen no e a
pene an e. Su u a abdominal. Ya con ínuación amplias
y
p o undas incisiones, sob e o os cinco o i icios de
en ada de me alla, pa a la ex acción de los supues os
p oyec iles.
Al segundo día de in e enido. iene que sali en
una e acuación o zosa
y
la ga. al Hospi al de e a-
gua dia. El en e mo llega en es ado
adínámico ,
de
p o unda pos ación. No p esen a lesión de ó gano
impo an e alguno. Sal o la he ida lapa o ómica, las
demás es án en supu ación; y es e es ado sép ico-
adíná níco
se p olonga du an e a ios días. has a que
es o zosamen e e acuado de nue o.
Tenemos de echo a supone que la mul iplicidad
de las he idas ope a o ias ag a a on la si uación de
es e he ido, cuya sue e ul e io desconocemos.
Hemos in e enido sin emba go en g an núme o
de casos. pa a la ex acción de cue pos ex años me á-
¡'

•
- 62-
VII
licos - balas y me allas- al cabo de semanas y meses
de es a alojados; cuando el he ido casi no p esen aba
más lesión que el cue po ex año, y sopo aba pe ec-
amen e la más delicada ope ación.
La ex acción de los cue pos ex a os debe á se
en la mayo ía de los casos. una ope ación secunda ia.
Técnica qui ú gica
••
En la época
p e adíolog ca,
la ex acción de los
p oyec iles cons i uía un p oblema de compleja ci ugía
y de di ícil solución. Únicamen e cuando el ac o podía
o ien a nos hacia el cue po
ex año,
se llegaba con
éxi o a su ex acción. Aún exis en en las i inas de
ins umen al qui ú gico. la llamada pinza sacabalas;
único modelo de ins umen al pa a lo que ha llegado a
se una compleja écnica.
El descub imien o de los ayos X ha pe mi ido c ea
una se ie de écnicas que conducen a una bas an e
exac a localización del cue po me álico y que acili an
no ablemen e la ex acción del p oyec il.
Lo p ime o que debemos hace an e un he ido de
a ma de uego, se á la comp obación de la exis encia
del p oyec il en el o ganismo. Las di e sas posiciones
en que puede habe su ido el dispa o el he ido, hacen
que la ayec o ia del p oyec il sea de lo más ex aña.
No es in ecuen e encon a nos una bala alojada en la
pel is, cuya pue a de en ada ha sido la egión ce ical.
Si en es e caso hacemos una adiog a ía de cuello o de
ó ax al lesionado, podemos cae en el e o de desco-
noce la exis encia del cue po ex año y únicamen e po
adiog a ías nume osas de odo el o ganismo podíamos
llega a asegu a su p esencia .
~ • --'~-~~--~~~~~-~- 1
- 64-
- 65-
Po es a azón, la comp obación de los cue pos
me álicos, debe hace se po adioscopia. Es mucho más
ápido y económico pasea la pan alla po odo el
cue po, y una ez encon ado el p oyec il hace las
adiog a ías que c eamos con enien es de la egión
donde se encuen a.
Todo cue po ex año, cons i uido po un me al
- que no sea aluminio- y que enga po lo menos
es milíme os de lado, es siemp e e idenciado po
adioscopia.
La anspa encia de los di e sos cue pos a los
ayos X, es in e samen e p opo cional a su peso
a ómico. Can idades in imas de plomo, da á una
somb a de igual in ensidad que cua o eces mayo
can idad de hie o. Hay que ene ambién en cuen a
que los ayos blandos, poco pene an es, son mejo
de enidos po los cue pos me álicos que los ayos
du os, muy pene an es, que pueden a a esa los. En
las in es igaciones adioscópicas, debemos emplea
siemp e po es a causa, los ayos blandos.
Es a p e ia explo ación, pa a comp oba la exís-
encia del cue po ex año, no debe al a , incluso pa a
aquellos casos en que pa ece oca se supe icialmen e
si uado
el
p oyec il o me alla. Cuán as eces un nódulo
cica icial, ue emen e escle oso, da la sensación de
cue po ex año, y un examen adioscópico puede e i a
una ope ación.
El es udio de la localización es el segundo p oblema
que se p esen a pa a pode llega a la ex acción del
p oyec il.
La si uación del cue po ex año en el espacio
- o gánico - podía de e mina se exac amen e po la
esul an e de la eunión de es planos pe pendicula es
"
en e sí. P ác icamen e, e emos las di icul ades que se
p esen an pa a de e mina es os es planos.
El mé odo más sencillo de localización an e la pan-
alla. consis e en p oyec a dos diáme os pe pendícu-
la es, que se c uzan en el cue po me álico; ma cando
en la piel la p oyección del p oyec il en es as líneas.
Es e sencillo mé odo puede se ú il pa a los dedos
o manos. Lo hemos empleado ecuen emen e pa a
ex acción de agujas en la mano. Pa a los miemb os y
cue po, se u iliza es e p ocedimien o, de los dos ejes
que se c uzan, median e ins umen al ap opiado: uno
de ellos es el
con o mado
especial de Menue .
Con,
sis e en una i a o cin u ón de piezas mo ibles, que se
adap a al miemb o o onco. An e la pan alla, se
ma can en las piezas del con o mado la p oyección de
los dos ejes que se c uzan, y una ez sepa ado el con'
o mado del he ido, se unen los pun os ma cados
median e dos hilos, de e minando asi en su
en ec uza-
mien o la si uación del cue po ex año.
P ocedimien os de pa ecida écnica son: el
ca ón
de
Ve gely,
el
compás
de
Saissi,
e c.
Los p ocedimien os de explo ación eléc ica y
mag-
né ica, es án ya en desuso. Se emplea on los apa a os
elec ouib ado es
de
Be gonié.
La
sonda ele ónica
de
Hedleu,
en la cual se si uaban, uno de los polos en
o ma de cucha a, en la boca del he ido; y el o o polo,
e a una aguja me álica que se in oducía en la he ida,
has a pone se en con ac o con el me al.
La écnica más en boga ac ualmen e, u iliza el p oce,/~~VA¿¿
dimien o de
iangulaciá i
según Fü s e~au. Pa a e~
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se coloca la pan alla en con ac o con la piel de la eg ~
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in e esada y se ma ca una p ime a p oyección en di ~ .
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ción
axíal.
es o es, que los ayos que p oyec an
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somb a del p oyec il, caigan pe pendicula men e sob e
la pan alla. Se desplaza después la ampolla la e almen e
10 c n., y la somb a del p oyec il se desplaza á en
sen ido in e so una cie a dis ancia. Conocidos es os
da os. podemos cons uí dos iángulos. cuyos é ices
unidos ma can la si uación del p oyec il.
Ha e , lo esuel e median e una egla g aduada y
una escuad a. Pues a la egla e ical sob e un plano y
la escuad a a la al u a de la dis ancia de la ampolla a
la pan alla; se suje a un hilo a 10 cm. de la egla
-des iación la e al de la ampolIa- y se lle a el o o
ex emo. c uzando la egla sob e la escuad a, a la
dis ancia que ma có la des iación de la somb a del
p oyec il. En la egla. el hilo ma ca á la dis ancia de
la pan alla - que es aba en con ac o con la piel- al
p oyec il. o sea su p o undidad.
Es os p ocedimien os
ígonomé cos.
han sido
modi icados y pe eccionados po Lece cle y o os; pe o
sob e odo po
He nández-Ros,
Je e de Equipo Qui ú -
gico en la campaña, que lo ha lle ado a la pe ección.
con sus sis emas de cuad ículas.
En el mismo ac o ope a o ío, pa a la ex acción del
cue po ex año. puede colabo a el adiólogo bajo el
con ol de la pan alla.
Von Eiselsbe g, u ilizó po p ime a ez el con ol
adioscópico in e mi en e. U ilizaba una mesa de ope-
aciones de made a. que lle aba en su pa e in e io un
disposi i o con la ampolla de ayos X. Un ayudan e
es aba p o is o de un Iuo oscopio o pan alla adap ado
a la cabeza. y e a el que indicaba al ci ujano la o ien a-
ción que debía segui según se iba p o undizando en la
he ida ope a o ia.
El mé odo esu l aba bas an e complicado . exponía
,
.--
además al ci ujano cons an emen e a las adiaciones
Roen gen.
Pe eccionado es e mé odo. se ha llegado al manu-
discopio
de Bouchacou . con el cual es el p opio ci u-
jano el que suspende de ez en cuando la in e ención.
pa a mi a a a és del manudiscopio. que iene suje o
a mane a de espejo on al, y que no es más que una
pequeña pan alla adioscópíca.
Localizado el cue po me álico. debemos elegi como
ía de acceso qui ú gica. aquella que además de encon-
a le más supe icialmen e. lesione menos ó ganos
impo an es. o asos o ne ios. Bajo anes esia local.
debe á hace se una incisión, siguiendo a se posible las
líneas de Lange , su icien emen e amplia. y disocia de
una mane a ob usa las ib as muscula es. Se sepa a án
los asos y ne ios que se encuen en y se i á haciendo
una hemos asia cuidadosa de la he ida.
Llegados a la p o undidad señalada pa a el p oyec il.
puede explo a se el ondo de la he ida con la sonda
acanalada o con el dedo. Las sensaciones ác iles son
muy equí ocas y únicamen e se án e dade amen e
ú iles cuando pueda coge se el cue po ex año sob e un
plano óseo. o en e dos dedos. La con usión en el
p ime caso con una apó isis ósea. es muy ecuen e.
Una ez ex aído el p oyec il. si és e enía una
a mós e a sép ica a su al ededo . debe deja se siemp e
un d enaje. Solamen e en los casos de es a aquél ijo
en una zona ib osa y sin el meno signo de eacción
in lama o ia, puede su u a se oda la he ida.
* * *
Es e discu so inaugu al hubo de se p epa ado en
los meses de máxima ac i idad del inal de nues a
1
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Gue a de Sal ación. Cuando aún enía a mi ca go es
Hospi ales Mili a es, con un o al de 490 camas; más
dos salas de ci ugía ci il en el Hospi al P o incial. que
sumaban ce ca de 100 camas.
Es e abajo ab umado , me ha impedido a a con
la debida ex ensión, el in e esan e ema de las he idas
de gue a; no he que ido más que ansc ibi , los
pun os más in e esan es de an suges i o asun o
y
da os
mi pe sonal imp esión, esul ado de la g an expe iencia
que odos los Je es de Equipo Qui ú gico hemos
adqui ido.
HE
DICHO.
'---'~
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