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Un amoso esc i o con empo áneo. de g an elie e
cul u al. ha ace ado a plasma en bella y limpia p osa.
los momen os más culminan es de nues a España
impe ial, bajo el exp esi o y ace ado í ulo de «De ensa
de la Hispanidad». Con ase suges i a y e ocado a, ha
log ado llega a la aíz ín ima del sen imien o nacional
y de los ideales hispanos en el siglo
XVI
(1).
Con mo i o de la solemnidad que hoy celeb amos,
me a e o a holla la b illan e es ela de es e pulc o
esc i o . no con ano e injus i icado a án de que mis
palab as alcancen la sobe ana i ualidad de las suyas,
sino con el noble deseo de imi a le en lejanía -li e a ia
e his ó ica -, azando en esquema ápido la silue a de
un momen o de la España p e é i a, en el que un
c ujido in e no, medula -¿el p ime o?- . cua ea los
sólidos cimien os - ideales - sob e los que se asen aba
el ingen e edi icio polí ico de la mona quía española,
le an ado con igo admi able po los Reyes Ca ólicos,
el Empe ado Ca los V y Felipe
11.
A al a de una pluma capaz de b inda p imo es y
bellezas que, aun siendo hondamen e sen idos, no
(1) R. de Maez u. «De ensa de la Hispanidad». Mad id, 1934.
dU
p
-8- -9-
ace a ía a exp esa sino o pemen e, llama é en mi
auxilio, pa a que me ayuden a la e ocación, iejos
papeles que saliendo de sus e us os anaqueles, nos
hablen con cla a y exp esi a oz del sen i , del pensa y
del hace de nues os mayo es, pa a e si en e ellos y
yo log amos e i i el momen o his ó ico en que se
inicia, con los albo es de un siglo - el
XVII-,
el ocaso,
muy enue oda ía, de nues o pode ío y g andeza.
La His o ia nos enseña cómo los pueblos han alcan-
zado la pleni ud de su desen ol imien o a impulso de
g andes ideales colec i os, hondamen e a aigados y
e o osa men e sen idos po la m a sa popula . La
c eación y en aizamien o de es os ideales, unas eces se
log a de mane a espon ánea y na u al, naciendo del
pueblo mismo; o as, son iniciados po indi idualida-
des ue es, de g an po encia c eado a que, o los o jan
u ilizando anhelos subconscien es que i en en el alma
popula , o son u o de sus in eligencias singula es y
dinámicas que los c ean e imponen, log ando que el
pueblo los acoja y haga suyos, dándoles así el necesa io
e endo pa a su desa ollo.
Mucho es el que un pueblo cuen e, en de e minados
momen os de su his o ia, con ideales colec i os que
o ien en su ida en un sen ido p og esi o y le es imulen
con i eza a segui sin desmayo el udo y a igoso
camino que conduce a una mayo po encia polí ica,
iqueza ma e ial, in elec ualidad más ecunda y, en
de ini i a, a una espi i ualidad más pe ec a. Pe o la
exis encia de es os ideales no bas a pa a que la ans o -
mación se p oduzca y se alcance la glo ia y el iun o;
es p eciso que, al se icio de es os ideales, como
sup emos
exége as
suyos y has a como enca nación
i a de los mismos, haya un homb e o una se ie de
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ellos que, pues os al en e de las unciones ec o as del
país. sien an exquisi amen e es os ideales, los des-
a ollen con ene gía, los man engan
.en
momen os de
desmayo. los de iendan con a odo a aque o in luencias
que iendan a des i ua los , log en man enc los
y
les
den la con inuidad necesa ia pa a i conquis ando
balua e as balua e, has a log a que impe en plena-
men e, iun en y se ob engan con ellos los esul ados
bene iciosos que encie an en su se .
P ecisamen e po que los g andes ideales colec i os
ienen un la go pe íodo de ges ación y sólo al cabo de
i i años y años, quizás siglos, en eca ada in imidad,
se hacen os ensibles, con i iéndose en b illan es
lu ni-
na es que o ien an y guían la ida de un pueblo, es po
lo que oman g an ue za y i alidad y ansmi en su
esencia más pu a de gene ación en gene ación y siglo
as siglo, con le es a iaciones de ma iz, que los pe -
ilan y es lizan. Su mayo o meno pe manencia gua da
p opo ción di ec a con la espi i ualidad que los anima,
po ello los de ca ác e eligioso p e alecen más iempo
que los polí icos. y és os más que los que p opugnan un
mejo amien o ma e ial.
En cambio, los homb es a quienes el des ino ha
ese ado unciones ec o as en elación con es os
ideales, siendo sus e dade os animado es, apenas con
su- ida
log an cub i una pequeña e apa de la exis encia
de aquéllos; se suceden unos a o os con ela i a apidez
y, como a a ez anima al suceso idén ico espí i u que
al an eceso , es os cambios suelen se pelig osos y com-
p ome en la con inuidad de los ideales. des iánclolos de
su u a no mal unas eces, bas a
deán
dolos o as
y
queb ándolos inalmen e.
Cualidad indispensable que debe posee odo ideal
-10 -
- 11-
his ó ico pa a se iable
y
consegui que p e alezca, es
la de se p opo cionado a las ue zas
y
posibilidades de
que dispone el pueblo que ha de ealiza lo; es a delicada
misión cuan i a i a no la lle a en sí, las más de las
eces, el ideal de que se a e; son los homb es-guías
los que cuidadosamen e deben de e mina la ex ensi-
bilidad del mismo, con a eglo a no mas de p udencia
y
mesu a. Una ex ensión excesi a e ela á, si se quie e,
un noble
y
ambicioso deseo de un iun o más amplio
y
gene al; pod á Iog a se de momen o una supe ación
sob e los p imi i os lími es, pe o es e es ue zo excesi o
y
desp opo cionado, es a á ene gías pa a man ene lo
log ado
y
se inicia á ine i able
y
ápidamen e la deca-
dencia, no del ideal en sí mismo, pe o sí del ideal a
a és de cuan os lo compa en
y
p opugnan.
No suele se un ideal único el que guía la ida de un
pueblo en una e apa de e minada de su his o ia; a ios
ideales coexis en simul áneamen e
y
o ien an el des-
en ol imien o de un país en sus aspec os más a iados
y
undamen ales; pues bien, es os ideales, den o de
su di e sidad, deben o ma un conjun o a mónico,
sin disonancias g a es, pa a que puedan desa olla se
conjun a
y
pa alelamen e; no uno a cos a de o o,
sino que cada cual con su i mo no impida o di icul e
el de los demás. La lucha de ideales den o de una
nación, puede desemboca en una gue a ci il y se de
esul ados an ágicos como és a, cuando aquéllos son
an agónicos y se con aponen con iolencia. Toda ía,
una lucha de ideales lle ada noble y lealmen e puede
se ecunda y log a se con ella la depu ación mu ua y
de e mina el iun o del mejo ; pe o, en gene al, y con
la pasión que suelen pone los homb es en es a clase
de colisiones, la es e ilidad es el u o más p obable
de las mismas. con la consiguien e me ma de ue zas
i ales.
Ra a ez son du ade os los ideales que se o jan en
un pueblo cuando su ealización se ha de log a a cos a
de la in eg idad espi i ual o ma e ial
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o os pueblos,
po que el iun o implica sumisión iolen a y és a no es
lle ade a la go iempo. Tal ocu e con los ideales polí-
icos de ca ác e in e nacional que, en el ondo egoís a
y ambicioso que suelen ence a , lle an ambién los
gé menes de su uina p óxima.
Exis e, desde luego, una di e encia esencial en e los
ideales colec i os de ipo nacional y los de ca ác e
in e nacional; los p ime os son más e dade os que los
segundos; quizás la ealización de és os sea, en de e -
minadas ci cuns ancias, más ápida y hacede a que la
de aquéllos, po lo mismo que su incubación y des-
a ollo se pueden, en cie o modo imp o isa , cosa que
no ocu e con los nacionales.
Como hemos dicho ya, los ideales nacionales son
ob a del es ue zo colec i o de un pueblo en gene a-
ciones sucesi as; los ideales in e nacionales son u o,
gene almen e, de indi idualidades pode osas, capaces
de hace b o a un ideal, que ellas ealizan y con
ellas mue e.
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-13 -
Se obse a hoy un igo oso mo imien o in elec ual
que iende, no sólo a alo a ideales p e é i os es iman-
dolos debidamen e, sino a
u iliza
la ue za ocul a que
oda ía conse an muchos de ellos, pa a mode niza los
y
u iliza los en se icio de un u u o p óximo.
Es és e un noble a án de ju en ud, omán ico
y
desin e esado, que exige g andes alien os. Los ideales
con empo áneos del iejo mundo es án en quieb a
y
las
naciones se deba en angus iosa men e po halla nue as
o mas
y
soluciones pa a los g a ísimos p oblemas de
odo o den que la ealidad plan ea con
c udeza, y
que
las ó mulas
y
sis emas que han enido impe ando,
desde p incipios del siglo
XIX,
no log an esol e ya.
Cada nación se a ana en halla la nue a u a sal ado a,
en la que pueda encauza se la ida de su pueblo, en un
u u o inmedia o.
En España ib a y se agi a es a misma inquie ud,
y. como consecuencia lógica, la España impe ial o
impe ialis a iene un eco de ac ualidad.
Una c í ica se ena y jus a de nues o pasado, más
conc e amen e, de nues os siglos
XVI
y
XVII
- an
nacionales, an españoles -, debe se el pun o de a an-
que pa a llega a una alo ación exac a de los ideales
que, de una mane a genuina, in luye on en nues os
des inos.
La ob a es a dua
y
complicada. No es escaso el
ace bo bibliog á ico pe inen e a es a ma e ia, pe o al
selecciona la p oducción hay que desecha g an pa e
de lo publicado en azón a su al a de igo his ó ico-
cien í ico. No es que a la his o ia se deba encomenda
exclusi amen e es a labo e isionis a, pe o sí guiados
po ella, en su sen ido más pu o e impa cial, debemos
ex ae de uen es au én icas las no mas que igie on
nues a ida espi i ual, polí ica, diplomá ica, in elec-
ual, económica
y
a ís ica; es p eciso conoce los
hechos en sus causas, desa ollo y consecuencias; hay
que ahonda en el es udio de los mismos pa a disce ni
el nexo que les da sen ido de unidad
y
con inuidad;
conc e a cuáles ue on los ideales colec i os que in o -
ma on la ida nacional en las dos cen u ias ci adas y
segui los en oda su ayec o ia.
No bas a conoce los ideales; no debe sa is ace nos
de e mina su o igen
y
o mación, pa a ealíza un
es udio abs ac o de ellos, es udio que, sin ca ece de
alo , esul a ía insu icien e; es necesa io segui los paso
a paso, an o cuando con ellos se alcanzan iun os
inma cesibles Y el nomb e de España p eside el mundo,
como cuando, con ellos ambién, en anca decadencia
nues o país. sob e ienen desas es ab umado es.
Quizás pudie a a i ma se que, del es udio de las
desg acias e in o unios q u e España su ió en el
siglo
XVII,
se pueden ob ene mayo es enseñanzas que
de los g andes iun os alcanzados en la cen u ia
an e io .
Es p eciso conoce lo odo, llegando con el escalpelo
de la c í ica a lo más ecóndi o, sin emo a que al
esplandece la e dad, se de umben con es épi o ideas
a aigadas, ópicos manoseados y c eencias mal un-
dadas; que se pongan en el yunque de la his o ia y se
depu en las au én icas i udes
y
los icios
y
de ec os
de los españoles de aquel en onces.
F
a
-14-
No se p e ende con es o ol e al pasado; aunque lo
in en ásemos no lo pod íamos log a
y
se ía además
pelíg osís no.
Se busca sencillamen e inspi ación en el
pasado pa a o ganiza un po eni . Con acie o a i mó
Gani e que: «cuan o en España se cons uya con
ca ác e nacional, debe es a sus en ado sob e los silla-
es de la adición. Es o es lo lógico
y
es o es lo
noble ...» (1). «Lo esencial en la his o ia -añade más
adelan e - es el ligamen de los hechos con el espí i u
del país donde han enido luga , sólo a es e p ecio se
puede esc ibi una his o ia e dade a, lógica y ú il» (2).
O o esc i o con empo áneo a i ma, que: «El ímpe u
sag ado de que se han de nu i los pueblos que ya
ienen alo uni e sal, es su co ien e his ó ica» (3).
y
odo es o, no con una inalidad es echa, con mi as
a un solo aspec o, o unos cuan os de los que in eg an
la ida nacional. sino con un sen ido amplísimo, an o
como amplia y ex ensa sea la ida de nues o pueblo,
aba cando las mani es aciones odas de la nación, sus
ace as múl iples y has a sus ma ices, a in de ob ene
un esul ado in eg al y a mónico, en el que pues os a
con ibución odos los ecu sos y ue zas ya conocidos
o en po encia, se pueda log a el máximo endimien o,
y una ez conseguido, man ene lo, pa a lo cual es
p eciso no lle a nues as ambiciones más allá de lo
que podamos sopo a con holgu a, como ampoco
deja de u iliza odas las posibilidades, po que ello
nos conduci ía a sen i nos insa is echos.
(1) Gani e . «Idea íu n»,
pág.
29.
(2)
Ide n,
pág.
90.
(3) R. de ¡ aez u. «De ensa de la Hispanidad». pág. 8. l'1ad id,
año
1934.
Como necesa io an eceden e, amos a expone con
b e edad
y
en esbozo los p incipales ideales colec i os
que nu en la ida española, desde ines del siglo x ,
has a que se ex ingue la dinas ía aus iaca en 1700.
España con los Reyes Ca ólicos, sale de la Edad
Media después de habe cumplido los ideales que ca ac-
e izan a es a in e esan e e apa his ó ica: econquis a y
o mación de la nacionalidad española. La p ime a
cons i uye un ideal genuina y exclusi amen e
españo] ,
que se log a plenamen e en 1492, con la conquis a de
G anada. La o mación de las nacionalidades, es un
p oblema de ipo eu opeo occiden al en el que España
pa icipa in ensamen e y se log a en su aspec o
unda-
men al, al uni se Cas illa y
A agón,
en i ud del
ma imonio de los Reyes Ca ólicos.
España en a en la Edad Mode na y, como ocu e en
odo g an pe íodo his ó ico, su gen los ideales que han
de ca ac e izada y con a eglo a los cuales se ha de
desen ol e .
Los Reyes Ca ólicos, ieles in é p e es del sen i
nacional y conscien es de la misión his ó ica que el
momen o les impone, son los g andes o jado es de
nues os ideales colec i os p opiamen e peninsula es;
no es que los
in en en,
en el sen ido es ic o y ma e ial
de la palab a, pues en es e caso su i ualidad hubie a
sido medioc e
y
su du ación exigua; los o jan, los
plasman, los conc e an y pa a hace la ecogen anhelos
popula es, deseos apenas ex e io izados, nobles
a ubi-
-29-
Al lado de es os g andes ideales nacionales. y como
na u al secuela de ellos. se o man o su gen una se ie
de alo es mo ales que si en de complemen o a
aquéllos
y
que llegan ápidamen e y con ca ác e de
g an gene alidad y ex ensión al pueblo español. No
podemos de ene nos a hace un examen de allado de
ellos. Bas a á con su enume ación y una le ísima glosa.
La mona quía. las ins i uciones. el Es ado. en una
palab a. adquie en un p es igio nunca igualado; la
ealeza impone espe o y la ase de que la pe sona de
los eyes es sag ada e in iolable no es una me a ó mula.
Es e p es igio
y
espe o ebasa nues as on e as y de él
pa icipa Eu opa.
Se desa olla un en usiasmo so p enden e po las
emp esas bélicas; en se icio de ellas su ge ese magní-
ico ejé ci o español. asomb o del mundo del siglo
XVI
y
que an ace adamen e in e p e a Azo in , al deci : «La
ida mili a es espí i u. Los ac o es más o midables en
la gue a son los espi i uales. El pode mili a de España
ha sido g ande. cuando sus ejé ci os. sus gene ales. sus
soldados. sen ían en usiasmo po un ideal. ..
»
(1).
El español del siglo
XVI.
sien e o gullo y anidad de
se lo ,
y
es a idea a aiga de al mane a que ha de
pe du a aún en los iempos en que po nues a
decadencia ya no había mo i os pa a blasona de ello
con al i ez.
En elación con
10
an e io . se o ma un ele adisimo
concep o del pode ío y g andeza de España. que a las
eces puede pa ece has a excesi o. «¿Cuál e a el
concep o de la glo ia en el siglo
x ?
¿Qué es la glo ia
pa a un español de esa cen u ia y de iempos pos e io es?
La glo ia sup ema es la glo ia de la acción ...
»
(1). «No
necesi ábamos pa a nada a Eu opa. Eu opa' é amos
noso os y no los demás pueblos. o po lo menos lo
é amos an o noso os -
y
lo seguimos siendo - como
las demás naciones. Nues o ideal e a an ele ado y
legí imo como el ideal de los demás países eu opeos» (2).
(1) Azo ín, ob. ci ..
pág.
163.
(2) Ide n.
pág.
188.
(1) Azo ín. «Una ho a de España». pág.
129.
-........,..----
---~
-
~-...,----~---_.~---~.~--
-
..
.
~
- 31-
Con es os ideales y alo es, España alcanza en el
siglo x su máxima g andeza; quizás el momen o cum-
b e del l1amado impe io español se pueda si ua hacia
el año 1580, po que es en es e momen o, a aíz de queda
inco po ado Po ugal a la mona quía española, cuando
se alcanza la pleni ud en el sen ido polí ico, que es el
p edominan e. ¿Después ... ?
(1).
La cen u ia ci ada se cie a sin que ningún signo
ex e io acuse oda ía decadencia; hay, sí, sín omas de
inquie ud: Flandes. Ingla e a, es ado económico de
España ... ¿Se log a á comba i con acie o es os p o-
d omos has a
ex íngui los
o almen e y es ablece la
si uación? ¿Se ap ecia alguna mel1a en los g andes
ideales expues os? És os pe manecen inal e ables e inal-
e ados al pa ece , se han u ilizado y desa ollado
du an e un siglo; los ec o es de los mismos han es ado
a la al u a de ellos y de la misión que la his o ia les
encomendó.
En el einado del hijo y suceso de Felipe Il, se da
po iniciada la decadencia de España y del impe io
español. ¿Qué ha pasado? ¿Encie a e dad al a i ma-
ción? ¿Qué mani es ación pública, ex e io , o icial, hay
de es a decadencia que implique la quieb a de los ideales
hispanos?
Es o úl imo es lo que a a cons i ui el ema cen al
de es e esbozo his ó ico, que ni emo amen e iene
p e ensiones de cosa acabada ni de ini i a. sino de
modes a apo ación, si a al llega su alo , pa a escla-
ece el momen o en que, po así deci lo, oma es ado
o icial y sale a lo de ie a la decadencia española.
(1) O ega
y
Gasse , dice: «de 1580has a el día, cuan o en España
acon ece es decadencia
y
desin eg ación. El p oceso inco po a i o a
en c ecimien o has a Felipe
11.
El año igésimo de su einado puede
conside a se como la di iso ia de los des inos peninsula es. Has a
su cima, la his o ia de España es ascenden e
y
acumula í a; desde
ella has a noso os es decaden e
y
díspe sí a. El p oceso de desin e-
g ación a anza en igu oso o den de la pe i e ia al cen o».
España
ín e eb ada,
pág. 47
•
- 33-
Quien eco a his ó icamen e el einado de Felipe I1I;
quien ahonde en el es udio de la pe sonalidad polí ica y
psicológica de los homb es de gobie no que igie on los
des inos de España en e 1598 y 1621, c eo que ob end á,
en e o as, la dolo osa consecuencia de que ni es e
mona ca ni sus minis os sin ie on, sino muy ibiamen e
y con desgana, los ideales nacionales; y desde luego, no
supie on o no ace a on a man ene los enhies os y a
de ende los debidamen e, p epa ando así su uina.
Fué Felipe III un p íncipe de in eligencia menos que
medioc e; de do es polí icas escasas, de olun ad ácil-
men e dominable, más ap o pa a se gobe nado que pa a
egi los des inos de la oda ía p ime a mona quía eu o-
pea; de una eligiosidad since a, sí, pe o ayana en
ana ismo paca o, lo que no impidió que su co e, aleg e
y desp eocupada, pe die a el ono de g andeza que había
poseído en iempo de Ca los 1, o el de se e a aus e idad
que le había imp eso Felipe 11.Apenas el jo en mona ca
log aba cub i al ca encia de condiciones con un po e
majes uoso y digno, no exen o de g andeza ex e na, pe o
que pa a ene la ealmen e debía habe espondido a una
ealidad e ec i a, que no exis ía ya. Aún la co e de
España asomb a a embajado es
y
isi an es ex anje os,
siendo po su lujo, complicada e ique a y g andiosas
ce emonias, la p ime a de Eu opa. Aún el pueblo sigue
conside ando al mona ca con un espe o casi di ino, y
sus esoluciones no sólo no se discu en, sino que se
aca an como si p o inie an de una au o idad in alible.
Todo en es e einado es achada, a amalla co esana.
lujo con que ocul a desacie os polí icos, mien as
in e io men e el edi icio del impe io español c uje so da-
men e en sus cimien os, su gen g ie as po
lí ícas
en sus
pa edes maes as y es some ido a un saqueo sis emá ico
po una ga illa de polí icos y bu óc a as apaces, Y
odo es o ocu e an e la inconscien e indi e encia del
sobe ano, a quien en
nínqún
momen o se le e un a isbo
de eacción.
Del juicio emi ido sob e un mona ca. ácilmen e
puede p esagía se el que han de me ece sus homb es
de gobie no. ¿Pe o es que siquie a me ecen es e nomb e
los que ac ua on en el einado de Felipe III? Ce e a-
men e se designa al duque de Le ma con el í ulo de
a o i o, en con adas ocasiones se le puede da el de
minis o. y menos el de p ime minis o, en el digno
sen ido con que deben in e p e a se ales denominacio-
nes,
Fué
a o i o desde el día p ime o en que comenzó
el einado. su olun ad p e aleció en odos los asun os
de gobie no; con iolencia apa ó de los pues os de
mando a los leales se ido es de Felipe 11. que ep esen-
aban la expe iencia y la con inuidad. Y odo. ¿pa a qué?
Pues pa a sa is ace un o gullo y una anidad. exen os
de o os mé i os; pa a impone su olun ad sob e quien
no la poseía - [b a a emp esa! -. y pa a coloca en los
al os ca gos a amilia es y paniaguados, con i iendo el
gobie no de España en una clien ela inep a y apaz.
dócil a los cap ichos y ambiciones del a o i o,
¿Fué Le ma un polí ico? De los ein e años que eje ció
omnímodamen e el pode . ¿se pueden ex ae algunas
no mas u o ien aciones que jus i iquen an p olongado
eje cicio y o o guen a su pe sonalidad algún elie e. no
ya pa ejo y p opo cionado al obje o a que se aplica.
3
ea
$
¡a;
J2 ;
.
Q
1- ;
$
q
- 34--
- 3S-
sino sencillamen e es imable? A mi modes o juicio hay
que esponde con una nega i a amplia, y es de ad e i ,
que es a con es ación no es subje i a p opiamen e, sino
inspi ada y de i ada de las enseñanzas que a ojan los
documen os.
En el duque de Le ma hay que dis ingui dos aspec-
os en el eje cicio del pode : el p ime o, de ca ác e en
cie o modo p i ado, pe o p edominan e, que consis e
en supedi a el in e és público al suyo pa icula
y
que
se adujo en un a án inmode ado de a eso a iquezas,
en as, ca gos y hono es has a amasa una o una
abulosa y con e i se en el pe sonaje más impo an e
del eino. Pa a ello no epa ó en medios, ni en p oce-
dimien os; homb e sin esc úpulos, esquilmó al país en
bene icio p opio, y lo que es más g a e, pe mi ió que
cuan os gozaban de su con ianza se en iquecie an en
o ma pa eja e igualmen e des e gonzada. Se a icaba
con odo; en impo an es asun os, es ic amen e polí i-
cos, hay que busca su azón de se , en el in e és
económico que de ellos alcanzaba al a o i o y a sus
secuaces. La ocinio an p olongado y ex enso, no sólo
supuso una me ma modes a en la hacienda nacional,
sino que se puede conside a como una de las causas de
mayo en idad de la uina económica de España en es e
einado, y así lo econocen au o es con empo áneos y
mode nos. Que los caudales de España y Amé ica se
olca an en la polí ica de hegemonía que p opugna on
Ca los V y Felipe 11, pod á se un hecho discu ible y
me ece juicios con adic o ios, pe o siemp e alcanza á
una jus i icación espe able; pe o que es os eso os
si ie an p e e en emen e pa a en iquece minis os,
bu óc a as y píca os ... , es o no puede halla excusa
posible.
El o o aspec o se e ie e a la, labo de Le ma como
gobe nan e. En la polí ica in e io no se ap ecia un
a isbo de o ien ación de inida espec o a ningún p o-
blema, se i e al día; las ci cuns ancias del momen o, al
hace se pe en o ias, imponen una solución cualquie a,
que al no se p e iamen e madu ada, sus consecuencias
son siemp e imp e isibles en bien o en mal: no es la
olun ad del gobe nan e la que ma ca el umbo, pues o
que ca ece de sen ido ec o , se limi a a so ea las
incidencias que su gen en una u a indecisa, sin inali-
dad p óxima ni emo a. Sin emba go, Le ma es un buen
pilo o en el u bio ma de las in igas palaciegas, ya que
pudo man ene a lo e la na e de su a o du an e
ein e años a despecho de cuan os la comba ie on. La
única sa is acción que bajo su mando se dió a un ideal
nacional
ué
la discu ida expulsión de los mo iscos, con
la que se log ó comple amen e la unidad espi i ual de Ia
península; y aún en es e caso no deja de apun a g a e
sospecha, al conside a que la expulsión, de impo -
an es consecuencias económicas pa a España, esul ó
un pingüe negocio pa a el a o i o.
En cuan o a su poli ica ex e io , la opinión que más
abunda a i ma que u o una ma cada o ien ación paci-
is a, dimanada de habe pe enecido Le ma en su
ju en ud al pa ido de Ruy Gó nez de Sil a, p íncipe de
Eboli; pe o es al la dis ancia que sepa a a ambos
pe sonajes, que es muy comp ome ido a i ma que el
uno sea el con inuado del o o. Eboli ep esen a una
polí ica paci is a que me ece el espe o y el emo de las
po encias, mien as que la de Le ma es obligada, no
po c i e io, sino impues a po las ci cuns ancias Y con
mengua de la dignidad nacional. Es una polí ica de
impo encia, le al a isión pa a comp ende los p oble-
- 36-
mas ín e nac on ales
y
ene una o ien ación espec o de
ellos; le al an medios pa a sos ene la acción gue e a.
la debilidad es mani ies a. Tu o la o una. pu amen e
casual. que una mano c iminal p i a a de la ida a
En ique IV de F ancia. cuando es e mona ca se iba a
lanza a una acción eu opea con a la casa de Aus ia
que di ícilmen e hubie a podido esis i una España
egida po Felipe III
y
Le ma.
Mucho menos lisonje o es el juicio que me ecen un
Rod igo Calde ón. un Ped o F anqueza, un Pe ei a, un
Uceda
y
an os más, que pa icipa on in aus amen e
en el gobie no de España du an e es e ~inado.
Páginas a ás. hemos señalado como ideal pol
í
i-
co, p eponde an e sob e los demás, el de hegemonía
eu opea; és e, como odos. iene su base de sus en a-
cíón ,
la cual. aunque in eg ada po a ios elemen os,
iene uno undamen al: Flandes.
La dominación española en Flandes iene un alcance
y
una signi icación ex ao dina ios. El e i o io lamenco
es de un alo polí ico
y
es a égico an decisi os. que
sin su do ninio di ícilmen e hubie an log ado los mo-
na cas españoles su p edominio en Eu opa. Es a opinión
no es de aho a, en el siglo
XVI
hubo conciencia de ella
y
di e sos esc i o es lo hicie on no a así. Los eyes, los
diplomá icos
y
los gene ales supie on ap ecia debid a-
men e su posesión. Flandes ué el campo de ba alla más
ecuen ado de la Edad Mode na po su 'posición cen al
en e las po encias eu opeas. Pa a España es e dominio
e a de incalculable ascendencia: desde Flandes podía
a aca a F ancia e Ingla e a o ecibi los golpes bélicos
que desde es as naciones se le di igie an, sin que
nues a península su ie a lo más mínimo con ello.
Flandes ué el balua e más a anzado en el sep en ión.
pa a con a es a los p og esos de la Re o ma. España
es eu opea po Flandes. En demos ación de odo ello
exis e un a gumen o de g an ue za: mien as España
domina en Flandes, es la p ime a en e odas las po en-
cias; cuando es a posesión comienza a se discu ida.
menoscabada
y
se an pe diendo gi ones de ella, España
inicia su decadencia polí ica
y
su ango de g an po encia
dec ece; cuando Flandes se pie de, España pasa a una
ca ego ía comple amen e secunda ia den o del concie o
polí ico del iejo con inen e.
;
-- 38 -
- 39-
An e es a ealidad. se explica que Ca los 1 luche po
el
ducado de Bo goña pa a aumen a con él sus domi-
nios de Flandes; se jus i ica el que un Felipe 11comba a
con denuedo a los secesionis as lamencos a in de
conse a incólume an i al posesión.
No es opo uno hace aquí una his o ia de allada de
la génesis y desa ollo de la ebelión lamenca en iempo
de Felipe 11. pe o sí es p eciso señala algunos an ece-
den es pa a lo que luego se ha de a a . Toda la com-
p ensión que los lamencos mos a on pa a con Ca los 1
y su polí ica. se con i ió en ecelo y oposición con a
Felipe 11y la suya. sin que exis a más jus i icación que
el cambio de pe sona. pues Felipe 11no
inno ó
nada ni
en los ines ni en los p ocedimien os. es iel con inuado
de su pad e ... pe o es español.
La g a edad de la ebelión de Flandes no es á en la
ebelión misma. pues ya se comp ende que po mucho
que hubie a sido el es ue zo de las p o incias alzadas,
a de o emp ano enían que se encidas. Es á en que,
desde el p incipio. la cues ión de Flandes se con ie e
en p oblema eu opeo con el doble ma iz polí ico y
eligioso: el p ime o. po que siendo es e e i o io la
base de la sup emacía de España en Eu opa, apoya a
los insu gen es equi alía a comba i el pode ío español;
el segundo, po que Flandes es el pun o neu álgico de la
lucha en e la eligión ca ólica y las iglesias e o madas,
que habían conseguido nume osos p oséli o s en e los
habi an es de es e país, si bien la mayo ía con inuó iel
al ca olicismo, y el ole a España el cal inismo o el
lu e anismo en los Países Bajos, hubie a supues o an o
como enuncia a la de ensa del ca olicismo en Eu opa.
Así se explica la simpa ía con que ué is a la sedición
lamenca po F ancia. Ingla e a, los p íncipes p o es-
an es alemanes
y
los países escandina os, y el apoyo
mo al. económico y mili a que le p es a on desde el
momen o de su iniciación.
Felipe II. po p es igio de España. po ga an ía de la
hegemonía eu opea
y
po de ende el ca olicismo. enía
que comba i a los ebeldes. La con ienda que se en abló
ué muy iolen a. como lo son odas las de ca ác e
eligioso y las que en uel en un ideal de independencia.
En los p od omos de la sedición. Felipe II mos óse
ansigen e en odos los aspec os, excep o en uno:
el
eligioso. lo cual no puede ex aña a nadie que con-
side e que pa a el mona ca español la de ensa del
ca olicismo lo es odo, aunque comp ome a sus p opios
einos. Lo que sí se obse a en el cu so de la ebelión,
du an e odo el einado. es la ausencia de un c i e io
ijo pa a comba ida. y ello es a ibuible exclusi amen e
a Felipe II. ya que Alba. Requesens, don Juan de
Aus ia
y
Fa nesio , son simples manda a ios que se
limi an a cumpli las ins ucciones emanadas de Mad id
y el Esco ial. Du an e los ein a úl imos años del
einado de Felipe 11. Flandes consumió la inmensa
mayo ía de las en as de España y nues os amosos
e cios comba ie on con denuedo. mandados po la lo
de nues os gene ales: Flandes se con i ió en la
pesadilla de España.
Viendo el mona ca español que el in de su ida se
ap oximaba y que su con inuado es ue zo había esul-
ado es é il pa a ence la ebelión lamenca. quiso
busca una solución adecuada a an espinoso p oblema.
que sin que implica a enuncia a los ideales que España
enía p opugnando. aleja a es a cues ión de nues a
península
y
se die a una sa is acción amplia al deseo de
independencia que anidaba en el co azón de odos los
- 40-
lamencos, ebeldes
y
leales.
Díóles
sobe ano p opio en
la pe sona de su hija Isabel Cla a
Eugenía.
que había de
casa con su p imo el Ca denal-A chiduque Albe o,
con el comp omiso de segui les ayudando has a que se
log a a la paci icación.
Es e ac o de Felipe 11,con el que cie a su einado y
la p ime a e apa de la gue a de Flandes, ha sido
dí e -
samen e in e p e ado: desde aquellos que suponen que
la cesión de la sobe anía equi ale al econocimien o de
la de o a española, has a los que simplemen e consi-
de an que el in pe seguido ué aisla el p oblema
lamenco de los que España enía sob e sí y qui a
mo i o a las po encias, simpa izan es con los ebeldes
po odio a España, pa a segui a o eciéndoles. Se ía
absu do admi i escue amen e el p ime pun o de is a,
pe o hay en él un ondo de azón innegable y es la
imposibilidad de apacigua la ebelión; es a ealidad
y
el deseo que exp esa la segunda de las opiniones expues-
as, es lo que indudablemen e de e minó a Felipe 11
a cede los Países Bajos con la obligación mo al y
ma e ial de apoya en su ges ión a los nue os sobe a-
nos, demos ando con ello .que España no se desen endía
de man ene y de ende los ideales que en ol ía el
p oblema lamenco.
¿Fué acie o o e o la decisión de Felipe II? En é -
minos absolu os ni una cosa ni o a. Todo depende ía
de la capacidad que demos a an los nue os sobe anos
de Flandes y el ey de España. Es lo cie o que la cues-
ión de Flandes en ó en una ase plena de in e és y
cuyos esul ados habían de supone un a ance pa a la
esolución de ini i a del p oblema, ya ue a en sen ido
a o able al pun o de is a español, ya con a io a él y
en bene icio de los holandeses.
'.
Al mismo iempo comenza on su ges ión Felipe III
en España y Albe o de Aus ia en Flandes; a las condi-
ciones pe sonales del p ime o nos hemos e e ido ya;
el segundo muy p on o ac edi ó que no enía empe a-
men o pa a se el homb e de Es ado que Felipe Il había
pensado: polí ico medioc e, escaso de inicia i as, gene-
al muy de icien e, empe amen o débil, no eunía en
e dad ninguna de las condiciones que la si uación de
Flandes exigía impe iosamen e; aquel gobie no esul aba
desp opo cionado a las ue zas, posibilidades y capa-
cidad de Albe o.
Ganosos como es aban de alcanza su o al indepen-
dencia con égimen p opio, ninguna imp esión p odujo
en los holandeses ebeldes la p esencia en los Países
Bajos de los nue os sobe anos. La gue a po an o
hubo de con inua . El a chiduque, en en ado con
l-Iau-
ícío de Nassau, g an gene al, cu ido po la gos años
de lucha, expe imen ó una se ie de acasos mili a es,
algunos an g a es como el de las dunas de
Níewpo .
P on o se e idenció que pa a pode con inua la gue a
enía España que sopo a la ca ga de la misma: ejé ci o
y dine o. Así ino a esul a que España había enaje-
nado la sobe anía y dominio de Flandes y u o que
hace se ca go nue amen e de an cos osísima emp esa,
llena de p eocupaciones y pesadumb e mo al. El a chi-
duque Albe o dejó de inspi a con ianza en la co e de
Mad id y en e los p opios lamencos leales. El mando.
mili a dado con ca ác e sup emo a Amb osio
Spínola
puso de mani ies o es a incapacidad Ysi ió de ali io a
la si uación.
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Spínola ué el mayo p es igio mili a que España
u o en el p ime cua o del siglo
XVII;
en es años
log ó es ablece la si uación
y
ob u o en ajas conside-
ables sob e los holandeses, pe o el es ue zo que España
u o que ealiza pa a ello
ué
ex ao dina io, y a la
sazón
-1605 -
la elas icidad mili a y económica de
España habían llegado a un ex emo imposible de
supe a . La si uación de los holandeses no e a más
halagado a: a igados po cua en a años de lucha, con
el emido Spínola en en e
y
con F ancia e Ingla e a,
sus auxilia es, en co diales elaciones diplomá icas con
España. Resul ado, que en los dos bandos belige an es
había un ín imo deseo, no ex e io izado oda ía, de
llega a una solución pací ica, cuyo log o apa ecía
ambién e izado de di icul ades.
Con un dolo oso es ue zo po pa e de España, aún
u o alien o
Spínola
pa a p oyec a
y
ejecu a la cam-
paña del año
1606.
En la co e de Felipe III, conside ábanse ya pun o
menos que einco po ados los Países Bajos, y la pe sona
del a chiduque, sob e no inspi a con ianza ninguna,
debía se igilada es echamen e pa a e i a que in en-
a a alza se con las p o incias leales, en el caso de
allece Isabel Cla a. En la in e esan e ins ucción
sec e a que se dió a Spínola en España, en elación con
lo úl imamen e indicado, descub ía Felipe III el deseo de
pone é mino a la con ienda con los holandeses, po
medio de una paz o egua la ga; suponía que lo segundo
se ía admi ido sin di icul ad po el enemigo
y
«pa a
encamina lo,
sin que
se
en ienda
que
acá
se
desea,
con end á usa de mucha des eza» (1).
La
campaña
de
1606
p odujo la conquis a del ue e
de G ol
y
de la plaza de
Rímbe g¡
ago ados ápidamen e
los ecu sos económicos y a igado el ejé ci o, Spínola
cesó en las ope aciones mili a es.
(1) Ins ucción publicada po A. Rod íguez Villa.
Amb osía
Soino a, p ime ma qués
de
los Balbases,
pág. 124 Y siguien es.
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4
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$13
- 45-
(1) Desde el pun o de is a español ha sido p incipalmen e es u-
diada po A. Rod íguez Villa.
Amb osía Spinola, p ime ma qués
de
los Balbases.
En es a monog a ía se hace el es udio biog á ico
del g an caudillo geno és; u ilízanse nume osos documen os, que el
au o inse a casi siemp e ín eg amen e, limi ándose a uni los con
le es enga ces, pe o sin el meno in en o de econs ucción his ó ica
p opiamen e dicho. Cie amen e los documen os son muy exp e-
si os, y Rod íguez Villa seleccionó con acie o los que a añen a su
biog a iado, pe o odo lo que no se e ie e pe sonalmen e a és e, ha
sido desa endido; y así ocu e que siendo Spínola uno de los p in-
cipales negociado es de la egua, su in e ención es á bien a ada,
pe o lo que la negociación ep esen a en sí. la ascendencia que la
discusión de la misma y el a ado ienen pa a la his o ia de es e
einado, es o apenas se oza, y es, en mi opinión, de g an in e és
de e mina la posición de España an e la egua, la cual puede
es udia se en las consul as del Consejo de Es ado. no u ilizadas
apenas po Rod íguez Villa.
deza. Como, a nues o en ende , los pun os p incipales
que se discu en y acaban po in eg a la egua, coinci-
den con es os ideales, amos a es udia la posición que
adop ó el gobie no español, cómo
ué
desa ollada y el
esul ado inal que se ob u o.
Es posi i o que en e los lamencos, ebeldes
y
leales,
y los españoles, exis ía cansancio gene al po la c uen a
gue a que enían sos eniendo hacía más de un e cio
de siglo; en los ebeldes, po que el espí i u come cial.
pací ico po an o, p edominaba sob e el polí ico.
siquie a ue a és e an impo an e como que en ol ía la
libe ad eligiosa y la independencia; en los leales. po -
que el único ideal que en ellos podía in lui no e a
p opiamen e nacional sino español. y és e, nunca sen-
ido since a ni a do osamen e, es aba muy en ibiado
po la e ible con ienda cuyas consecuencias e an los
p ime os en su i . En los españoles - ijémonos sola-
men e en su más al a ep esen ación: Felipe 11I.Consejo
de Es ado, A chiduques
y
Spínola- po el con enci-
mien o ín imo de que
10
que no se había podido log a
en an o iempo. con an o pode
y
con abundan es
elemen os. no se había de consegui ya ca eciendo de
medios pa a siquie a sos ene la si uación. Sob e es a
base. que o ecía la ealidad espec i a de los belige-
an es. se podía inicia una negociación: la diplomacia
iba a sus i ui a las a mas.
A ines del año
1606
se iniciaban ges iones o iciosas
pa a llega a una suspensión de hos ilidades. Spínola se
hizo eco de ellas. comunicando a Mad id que los holan-
deses p e endían ob ene una simple egua; le pa ecía
acep able la idea. siemp e que los holandeses abando-
nasen el come cio de las Indias o ien ales. aunque se les
,
.
concedie a el de España.
Al da po e minada el ma qués de Spínola la
campaña del año
1606,
puede deci se que i ualmen e
se puso in a la gue a en e españoles y holandeses, ya
que comenza on a conce a se suspensiones de hos ili-
dades de co o plazo, que se eno a on una as o a,
mien as abajosamen e se negociaba un a eglo de ini-
i o. paz o egua i me. po a ios años.
No amos a segui paso a paso es a negociación.
pues además de se conocida en pa e
(1),
no in e esa
en su de alle a nues a inalidad. que se e ie e conc e a-
men e a de e mina la in luencia que la egua de los
doce años u o en los ideales colec i os que el pueblo
español y sus eyes enían man eniendo y de endiendo
hacía más de un siglo.
y
con los cuales España y el
impe io español habían alcanzado el apogeo de su g an-
-
- 46-
El e ec o que es as p ime as comunicaciones p odu-
je on en Mad id nos es conocido po una consul a de la
Jun a de es (1). En ella el Comendado mayo de León
se ap esu a a decla a que «la egua es la cosa más
con enien e que puede desea se» y es ima opo unísima
la condición de que los holandeses abandonen el come -
cio de las Indias
y
se les dé, como compensación, el de
España, y «ago a - añade - no au á que habla en el
punc o de la eligión, pues con no deci nada queda
en endido que no se les ha de pe mi i que hagan
escándalo con a ella de ninguna mane a». Es an i o
el deseo de e mina la gue a que el Comendado no
puede menos de deci : «no se haga caso de epu ación
y
que e que nos ueguen, 'po que las ocasiones se
pie den ...». Alude a la al a de medios que exis e, al
que apenas se puede sub eni a las necesidades más
pe en o ias, debiendo ad e i se de ello a
Spínola
con
g an sec e o, a in de que p ocu e se haga la egua
an es del e ano.
El
conde de Mi anda es imaba la
inicia i a de egua po los holandeses como «caso de
milag o», «p o idencia del cielo», cuando se iban a
educi las p o isiones que de España se en iaban a
Flandes, es a egua, añadía, «es an con enien e que se
pod ía sali a escibi COnla c uz yagua
endí a»,
pe o
no había que dá selo a en ende a los ebeldes pa a que
no echasen de e lo mucho que se deseaba. Don Ped o
F anqueza, conde de Villalonga, no mos aba an o albo-
ozo, pues c eía se a aba de una habilidad de Spínola
pa a con la egua sal a su esponsabilidad mili a
y
su hacienda, ambas comp ome idas en la gue a; ece-
(1) Consul a al Rey. de la Jun a de es. 16 ene o 1607. A ch.
Gen. de Simancas. Es ado. Leg. 2025, ol. 5.
- 47-
laba que los holandeses a aban de engaña al A chi-
duque, «P incipe que no iene
esolucíon» ,
pe o econo-
cía que con los medios de que pod ía dispone pa a la
p óxima campaña no log a ía hace más que gue a
de ensi a «po que no se puede más». El p opio mona ca,
en no a ma ginal a la consul a, decla aba que «no se
puede deja de admi i la plá ica de eguas que an o
combiene».
Es e documen o es su icien emen e exp esi o de lo
que se pensaba ace ca de la si uación de Flandes po
aquellos elemen os de la co e de España cuya opinión
había de eje ce in lujo decisi o en las esoluciones de
gobie no. Es e inmode ado deseo de paz no es más que
el econocimien o de la impo encia pa a con inua la
gue a.
y
es o sin eu emismos, con un lenguaje anca-
men e de o is a y sin deco o alguno.
[Así
hablaban los
colabo ado es de Le ma!
Más hábiles los holandeses, disimulaban sus deseos
de egua
y
decla aban ene po buena y jus a la causa
que p opugnaban, mani es ando que los A chiduques
--y
po an o Felipe III- no podían p e ende cosa
ninguna de aquellas p o incias, ni alega el meno
de echo sob e ellas, como no ue a el undado en la
ue za
y
en la gue a; po an o, no es aban dispues os
a en a en negociación si no e a sob e la base del
econocimien o de las p o incias de Holanda como
Es ados lib es
(1).
La di ección polí ica de las p o incias
lle ábala a la sazón el amoso homb e de gobie no
Olden Ba newel , quien hábilmen e ma caba la pau a
y
la base pa a el comienzo de las negociaciones, o sea
(1)
Copia de la espues a que die on los Es ados de Holanda a
Wi enho s . La Haya, 27 ene o 1607. A ch. Gen. Sím . Es ado.
Leg. 2289, ol. 117.
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- 61-
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4
- 60-
p mcíp os
de ma zo, decía: «Si V. M. no es á esuel o
de hace la paz de o a mane a, no hay que deci más,
sólo suplica a V. M., pues no hay espe anca de pode lo
alcanca , se si a de manda hace luego las p o isiones
pa a la gue a»; c eía és a ine i able, pues aunque el
pueblo holandés deseaba la paz, no la que ían sus
di igen es y la opinión de és os e a decisi a (1). Pa ejo
juicio daba el' p esiden e Richa do al A chiduque, al
deci que, en los holandeses « a c eciendo la obs inación
en al mane a que eo que muy en b e e se hab á de
habla cla o pa a que Su Mages ad y V. A. se esuel an
o a paz o a ompimien o», añadía que no es aban dis-
pues os a p escindi de la na egación de las Indias, y
que den o de las ó mulas de a eglo p esen adas a es a
cues ión la menos pe judicial pa a España e a la de que,
po ía de una egua, se conce asen los años que
podían segui na egando y come ciando en las Indias (2).
Du an e odo el mes de ma zo p osiguie on las
delíbe-
aciones sin que se adelan a a un solo paso hacia la
conclusión de la paz o de la egua, debido a que cada
delegación man enía ín eg amen e sus pun os de is a.
De odo lo ac uado, y po di e en es conduc os,
llegó no icia a
Mad d:
pa a examina la si uación
eunióse el Consejo de Es ado, que emi ió consul a,
in e esan e po muchos concep os, y más en pa icula
el o o de algunos conseje os que ponían al i o la
comp ome ida si uación a que se había llegado.
Fué
el
p ime o en da su o o el Comendado mayo de León.
quien mani es ó que las p e ensiones de los ebeldes
hallaban embajado es de las po encias que simpa izaban
con los holandeses: de F ancia, Ingla e a. Dinama ca,
Conde Pala ino. Ma qués de B
ande nbu go
y Landg a e
de Hesse, que habían sido en iados especialmen e pa a
ac ua ce ca de la con e encia.
Iniciá onse las euniones el 7 de eb e o y apenas
e i icados los pode es. los holandeses exigie on segu-
idad de que el pun o de lib es había de se man enido
ín eg amen e. Abie a discusión sob e el á ico y na e-
gación de las Indias, los ep esen an es de las P o incias
se mos a on discon o mes pa a su acep ación, ale-
gando los g andes in e eses económicos que enían en
las O ien ales, sob e odo la Compañía de las Indias,
que lle aba ac uando a ios años y enía comp omiso
adqui ido de hace lo du an e ein e; a eníanse a no
come cia en los e i o ios del ey de España, pe o no
en los de las Indias que no le pe enecían; p opusie on
di e sas ó mulas. que Spínola y sus compañe os no
c eye on p uden e admi i sin consu l a , demo ando po
unos días es a cues ión.
En e ados los dipu ados del A chiduque del acue do
que en diciemb e úl imo habían adop ado las P o ín-
cias,
y
al cual se ha hecho ya e e encia, no se a e-
ie on a p opone el de la eligión. dejándolo pa a el
inal, y plan ea on el de lími es.
Los holandeses quisie on obliga a una exposición
p e ia de odas las cues iones a discu i . en lo que
cau amen e no consin ió Spínola.
No lle aba la con e encia un mes de ac uación y ya
Spínola, po lo ocu ido en las p ime as sesiones y po
la ac i ud 'e ins ucciones que mos aban los de las
P o incias, augu ó un comple o acaso; po ello al da
cuen a a Felipe III de los abajos ealizados has a
'-.'
.
(1)
Ca a de Spínola a Felipe IlI. La Haya. 5 ma zo
1608.
R. Villa.
ob. ci ., pág.
216
y sigo
"(21 Ca a de
Rícha do
al A chiduque. La Haya, 4 ma zo
1608.
A G. S. Es ado, lego
2290.
ol.
68.
-- 62 -
'1
~
..•.
';
-_ .._,- p
- 63-
e an injus as y con a azón. ya que ninguna po encia
se había a e ido a pedi que se le hicie an concesiones
en los dominios que España enía en ul ama ; que si
se concedía lo que los holandeses p e endían. se ía
an o como en ega les la na egación de las Indias
o ien ales; culpaba al A chiduque de habe se an icipado
a concede les la libe ad an es de en a en la negocia-
ción del a ado; econocía las
pelíg o
sas consecuencias
de o o ga lo que los holandeses pedían, pe o mos aba
su pusilanimidad al deci que «si se les niega. es om-
pe , y echá noslos a cues as es ando a mados y pode-
oSOScon las ayudas que ienen y aunque hu ie a más
caudal duda a de en ia la esolución». P oponía que
nues os dipu ados a asen de pe suadi a los holande-
ses de
10
excesi o de sus demandas, e inclina a nues o
a o a los ep esen an es ex anje os, «y con es o goza
lo más que se pudie e del e ano que en a pa a que no
se ompa, p ocu ando p o oga la egua de mes en
mes»; es deci . da la gas a la si uación sin más ina-
lidad que la de gana iempo y sin ene cuen a que con
ello se a ianzaba más y más la posición de los ebeldes.
¡Donoso lenguaje en un conseje o de Es ado!
[Qué
con as e con la dignidad polí ica que había impe ado
du an e odo el siglo an e io !
No mos aba mayo ene gía el ma qués de Velada
en su o o, ya que conside aba a al pa a España
cualquie a que ue a el camino que se omase, «po que
si se ompe] la gue a, se an e é lo que de ella puede
esul a , y si se ace a la paz con las condiciones que
p e enden los ebeldes, econoce que es da en ada a la
na egación de las Indias ... ; si se ompe, V. M. no puede
haze la gue a como con iene ...
y
ansí lo que con iene
es i en e eniendo la plá ica dando iempo al iempo».
Como ocu ió ya en consul as an e io es. el condes-
able de Cas illa, al da su o o en la p esen e, .mos ó
un mayo sen ido de dignidad.
y
con c udeza expuso su
c i e io, sin cuida se de lanza g a es acusaciones de
ca ác e pe sonal
y
gene , , que, ecuen emen e, no
siemp e, son ace adas. En la consul a que examinamos,
su o o es de g an in e és (1). Decla aba con desen ado
que Felipe 11Ihabía sido engañado po el A chiduque y
po
Spíno
la , al asegu a és os que se ían admi idos los
pun os de la eligión y de la na egación de las Indias;
no ca ece de alo la a i mación de que las P o incias
Unidas ep esen aban una po encia ma í ima supe io a
la de España; se negaba a admi i ansacción ninguna
en los dos pun os e e idos,
y
que al no acep a se se
debía i a la gue a de nue o, pues siemp e se ía más
hon oso pe de los en la lucha, que cede los olun a ia-
men e; si el A chiduque que ía conce a se con los
ebeldes, que
10
hicie a po su cuen a, sin mezcla a
(1) «El condes able de
Cas ílla,
que iene po buen consejo que
los comisa ios que a an las pazes no sean in e esados en la gue a,
po que los que aen las manos en las a mas nunca desean la paz, y
los que la desean nunca p oponen medios de gue a; el A chiduque
desea á la na egación de las Indias po que le es á muy bien, y el
ma qués spínola po que quie e descansa y e se lib e de las di i-
cul ades y pelig os de la gue a y
assi odos engañan
a
V. M.
9
le
an. gdo emba cando en es os negocios mañosamen e,
dando al
p incipio po llano lo del
exe cícío
público de la eligión y na ega-
ción de las Indias, que ago a se e es odo ano, y lo que de ello ha
esul ado es haue se deshecho el exé ci o, y lo que los ebeldes
p e enden es ene de echamen e el a o de las Indias ygual con
V. M.
!J
como más pode osos en
la
ma
sald án con lo que
quísíe en
in oduciendo en ellas la
he egía
con que end á V. M. a
pe de la mayo g andeza de su mona quía. Y c ee que, cuando se
les niegue, se con en a an con lo que se ha hecho con los eyes de
F ancia y yngla e a. El da iempo al iempo se á bien, pe o es o a
de se de mane a que el S . A chiduque y el ma ques spínola
en iendan que V. M. es á esuel o de ompe si no se iene en lo que
.i
;. ( 4
$ : ,.
_ 1
- 64- - 6S-
El conde de Alba a aba de concilia las dos
endencias expues as en el Consejo,
y
aducía el hecho
de que él había conocido Flandes en si uaciones
ni
li-
a es más p eca ias que la ac ual
y
se salió de ellas
ai osamen e; po ello aho a había que pone la olun ad
y la decisión en allega medios pa a hace la gue a,
siquie a con ca ác e de ensi o,
y
así «aunque se pie dan
los es ados peleando, no se pe de án las Indias». y
pa a !o p ime o ecomendaba en e ene la negociación
cuan o se pudie e.
En es e la go Consejo ol ió a o na la palab a
el Comendado mayo , pa a da una p ueba más de su
encogimien o y emo a los holandeses, al p opone que
se hicie an p epa a i os mili a es, «pe o con disi nu-
lación, po que es o no al e e más los ánimos de los
ebeldes y los con i me en su descon ianza».
Después de lo que emos ué es a consul a y la
ac i ud de los conseje os, excep o uno, hay que
consí-
de a con ubo que los más al os negocios de la
mona quía es aban encomendados a pe sonas pusilá-
nimes y sin apenas noción del sen ido de esponsa-
bilidad: siendo como e an es os conseje os de o os
seguido es del omnipo en e a o i o, a él hay que a i-
bui la inspi ación de es os pa ece es.
Desde Flandes se en ia on a España nume osos
in o mes ela i os a los pun os de is a que sos enían
los holandeses, con el in de que aquí se u ie a com-
ple a in o mación, pa icula men e en lo ela i o a la
na egación de las Indias. De diez años a ás. los
holandeses habían comenzado a come cia di ec a-
men e con las Indias o ien ales, e in ensi icando su
acción económica en ellas, habían log ado c ea
l:uan iosos in e eses. España poco había hecho po
S
España en al deshono ; pa a sal a la dignidad
y
los
dominios de la mona quía no había más que dispone se
pa a la gue a. Cie amen e, es e lenguaje del condes-
able e a bas an e más digno que el de sus compañe os,
si bien no epa aba en la si uación de la Hacienda.
El duque del In an ado se limi aba a expone su
quejumb oso lamen o de que las cosas hubie an llegado
a si uación an las imosa, y no apun aba más solución
que la an epe ida de p olonga la negociación. No
apo aba mayo es luces el ca denal con eso , sen ía
«dolo de co azón» po lo que acon ecía y po la pé dida
de epu ación consiguien e, «pe o la hazienda es muy
co a y la a mada es á deshecha; mues a la posibilidad
de ansigi en lo de las Indias»; espondiendo a su
condición decla aba que lo que se pe diese po de ende
la eligión siemp e signi ica ía que el ey había «cu n-
plido con dios y consigo mismo
y
con la epu ación del
mundo».
se ha decla ado y o denado ace ca de los dos pun os de la eligión y
na egación de las Indias, pues lo mismo que p e enden los ebeldes
p e endió el ey de yngla e a y él lo a isó a V. M. y que su
pa ece
e a que no
se les
concediese
aunque se huuíese de
ompe
y
V. M. lo ap o ó; odos los medios que p oponen son pe niciosos.
pues no puede esul a dellos sinó pe de las Indias y es de menos
yncon enien e haze lo que an hecho o os p íncipes que se an is o
e ájados
que a sido a más no pode . pe de se dando olun a ia-
men e a sus enemigos lo que les pedían. Que se esc i a al S . A chí-
duque y al ma ques
spínola
ma a illandose V. M. de lo que esc i en
y ad i iéndoles de lo que ha dicho el Comendado mayo de León;
y si pidie en lo que no se puede p o ee y
díxe e
su al eza que si no
se p o ee se conce a á,
hágalo
allá sin que se en ienda que V. M.
iene pa e en ello, pues lo demas se á pe de se e gon i:osamen e.
P epa ese V. M. y a ienda a las cosas de la gue a sin dexa las de la
mano, éalas y as sis a a ellas con ex ao dina io cuydado, po que
si no pe de á la ie a que pisa». Minu a de consul a del Consejo de
Es ado. sin echa (ma zo. ab l ). 1608. A chi o gene al de Simancas,
Es ado. lego 2138. ol. 39 y 40.
: ,; lO
$; ,
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4
1
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comba i es a na egación pi á ica
y
co sa ia ,
110
obs-
an e las pé didas conside ables
y
de odo o den que
ocasionaba a la hacienda
y
a la economía de Po -
ugal. Po es o. en la con e encia de que nos enimos
ocupando. la posición de España en lo que a la na e-
gación
y
come cio de las Indias se e ie e e a débil. se
limi aba a alega su de echo de monopolio sob e las
posesiones que pe enecían a la co ona y sob e la
na egación de los ma es que las bo deaban. cuando
los hechos demos aban que no había sido capaz de
de ende es e de echo adecuadamen e ni de impedi
la ci ada na egación. En cambio. los holandeses. al
de echo de España. oponían el de libe ad de los ma es.
a gumen ando que el ma es aba abie o a odos
y
que nadie lo podía ni debía seño ea ; y en e a los
in e eses de España ponían de mani ies o los que ellos
habían c eado. que suponían en lo a. homb es y
capi al, mayo can idad que la que desde aquí se
empleaba. No hay que deci que los ep esen an es
de Ingla e a y F ancia apoyaban a las P o incias
Unidas en es e pun o. ya que les in e esaba ab i un
po illo en el g an monopolio come cial que España
dis u aba.
Pa a más comple a ilus ación de la co e española.
un miemb o de la delegación que ac uaba en La Haya.
el P. Comisa io gene al de los F anciscos. ay Juan
Noyen, ué en iado a Mad id. an o pa a in o ma
de enidamen e del cu so de la con e encia. como pa a
ob ene esoluciones de ini i as de Felipe III con las
cuales p osegui y ul ima 'la negociación de paz. Llegó
a la co e en los p ime os días de mayo de 1608 y
p esen ó al duque de Le ma sendos pa ece es sob e los
pun os p incipales en o no a los cuales gi aba la
díscu-
sión. Respec o al de la eligión decía, que si con an
la ga gue a no se había podido ob ene que en las
P o incias Unidas se es au ase el eje cicio público y
lib e de la misma. se ía cosa de pensa sí po medios
pací icos se pod ía ob ene . Señalaba los es obs áculos
que se oponían a es e pun o: el habe pues o Felipe III
la palab a Religión en el pode que en ió pa a que
comenzase la negociación. a lo que espondie on las
P o incias mani es ando que ompe ían la plá ica en
cuan o se p e endiese el eje cicio público
y
lib e de la
misma; que el ey de F ancia había pe suadido a los
Es ados que no admi iesen cosa alguna pa a los ca ó-
licos a p opues a del mona ca español ni del
A chí-
duque; y. que si se pe mi ía algo a los ca ólicos
conside a ían menoscabada su libe ad los holandeses.
Pa a soluciona es a si uación el P. Noyen p esen ó las
siguien es posibilidades de a eglo pa a ob ene el
eje cicio de la eligión: po ía de concie o. lo cual
aho a pa ecía imposible; que los holandeses como
lib es. lo concediesen espon áneamen e a los ca ólicos;
y. que po concie o en las paces se aco dase di e i
el a a de la eligión has a la comunicación que hab ía
den o de un año pa a ija los lími es. C eía es o
úl imo lo más ace ado, y que si en onces no se log aba
ampoco. se ía ocasión de adop a una esolución
adical.
En el p oblema de la na egación de las Indias, que
a aba p olijamen e, hizo esal a el caudal. homb es
y
ba cos que en ella empleaban los holandeses; no ace -
aba a p opone ó mula ninguna, pe o sí insinuó la,
poco consis en e, posibilidad de que al hace se paz o
egua, en pocos años los holandeses acabasen po
abandona espon áneamen e aquella na egación, ya que
J
- 68-
- 69-
su p incipal ganancia e an las p esas y obos yen onces
no los end ían (1).
No es de supone que ay Juan Noyen en los papeles
de que dejamos hecha e e encia, hablase po cuen a
p opia, sino que se limi a -a a asmi i en o ma
adecuada el sen i del A chiduque y de su delegación
en La Haya. El deseo de paz e a demasiado cla o, ni se
dis azaba siquie a, ya que espec o a lo de las Indias
se insinuaba que no podía hace se hincapié en ello con
p obabilidades de éxi o, y lo de la eligión debía pospo-
ne se al log o de la paz. Es e es el c i e io que en
ealidad p edominaba en las p o incias lamencas leales,
y se explica que así uese po que
a
ellas en nada les
a ec aba la cues ión de las Indias, y en el aspec o
eligioso, cua en a años de gue a e an expe iencia más
que sob ada de que no cabía imposición en es e sen ido,
y
es e con encimien o había abie o camino a ideas de
ole ancia. Ya es, en cambio, más ex año que el A chi-
duque pa icipase plenamen e de es e c i e io, pues po
su educación, o mación polí ica ne amen e española
y po el o igen de su sobe anía, debía es a más ce ca
del sen i español que no clel lamenco, aunque lamencos
ue an sus súbdi os. La posición de España no hay duda
espec o a la que debía se , de acue do con su adición
y sus ideales, pe o en el es ado de penu ia en que
se hallaba y pues a en la u a de hace concesiones
impo an ísí nas negligen emen e, no se podía asegu a
cuál se ía el esul ado de ini i o ...
Pa a examina las úl imas no icias de Flandes, la
in o mación de F ay Juan Noyen y oma las esolu-
ciones pe inen es, se eunió el Consejo de Es ado a
10
de mayo de 1608. Con iene ad e i que, algunas
semanas an es, se había aco dado en ia a Pa ís, ce ca
del ey En ique IV, a don Ped o de Toledo con misión
especial po supone que la a iscada ac i ud de los
holandeses obedecía a la p o ección y ecien e liga
que con ellos había es ablecido el ci ado mona ca. La
consul a que el Consejo emi ió no pudo se más pe e-
g ina; as de econoce que los holandeses p e endían
cosas exo bi an es yde acusa a sus di igen es de
«g aues c ímines de lesa Mages ad diuina
y
humana»,
p oponían no da espues a. po aho a, a es as cues-
iones, sino en e ene la negociación, sin nega ni
concede , has a e lo que esul aba de la ges ión de
don Ped o de Toledo en Pa ís. Que al A chiduque ya
Spíno
la se les esc ibiese diciendo que había que es udia
de enidamen e las p opues as; que p ocu asen p o oga
la egua y no ompe la plá ica'; yque, igualmen e, se
en e u iese en Mad id al P. Noyen, has a que llegasen
no icias de Pa ís. El condes able de Cas í lla conside ó
la g a edad de los pun os p opues os y c eyó debían
se examinados «po pe sonas plá icas que aqui no las
hay ... Si V. M. u ie a en landes homb es plá icos y
desyn e esados que a a an los negocios lib es de
n e és p opio, ue a de pa ece que se les emi ie a que
ie an es os papeles y apu a an las ma e ias yconsul-
a an sob e ellas, pe o los más de los que las a an son
.los p ime os de quien se deue eca a » (1). Es a decla-
ación de incompe encia y de descon ianza se comen a
po sí sola y bien exp esi a men e po cie o.
(1) Papeles p esen ados al duque de Le ma po el P. Comisa io
gene al. ay Juan Neyens, sob e el es ado de la negociación con los
ebeldes. A, G. S. Es ado. leg. 2290. ol. 198. Mad id. 6 mayo 1608.
(1) Minu a de consul a del Consejo de Es ado. l'lad id. 10 mayo
1608, ; . O. S. Es ado. leg. 2138. ol 37
y
38.
- 70-
Cuando se conside aba la si uación más c í ica, los
holandeses, no sólo espon áneamen e. sino con a el
pa ece de los ep esen an es de las po encias que con
ellos simpa izaban, aco da on p o oga la egua con
los
A chíduques
po odo el año 1608, lo cual ué
de suma con eniencia pa a nues os in e eses polí icos
y mili a es, colocados ambos en di ícil ance. No obs-
an e es a p ó oga, e a p opósi o de las P o incias
Unidas esol e el éxi o O acaso de la con e encia de la
paz en un plazo de dos meses, azón po la cual
no licencia on su ejé ci o (1).
Mien as en Flandes se espe aba con impaciencia el
eg eso del P. Noyen, ayendo los despachos que
ence asen el c i e io de ini i o de España en ma e ia de
paz, la co e de Mad id con su acos umb ada len i ud,
en es a ocasión p emedi ada, dejaba pasa el iempo sin
esol e . Los delegados del A chiduque en La Haya,
en e enían hábilmen e a los ep esen an es de las P o-
incias y a los embajado es ex anje os, celeb ando
euniones
y
con e saciones p i adas pa a abaja los
ánimos y p edispone los en a o de nues os pun os de
is a.
Habíase
enido no icia de la misión que don
Ped o de Toledo lle aba a Pa ís, y pa a cambia imp e-
siones sob e ella y conoce la posición polí ica del
ep esen an e ancés en o den a la paz, el p esiden e
Richa do , de acue do con Spínola, isi ó al embajado
ancés Janin. La con e sación que ambos sos u ie on
ué muy sus anciosa: mani es ó el ancés el mal e ec o
que p oducían las dilaciones de la co e española,
mo i o po el cual los holandeses se inclinaban a da
(1) Ca a de Spínola a Felipe III. La Haya. 21 mayo 1608. A. G. S.
Es ado. leg 2290. ol. 223.
~. ----~~------------------------
- 71-
po e minada la con e encia; dijo ambién, que no
espe aba esul ado a o able de la ges ión de don Ped o
de Toleclo, especialmen e en pun o a enlaces ma imo-
niales en e p íncipes de ambas co es, pues En ique IV
no abandona ía a sus amigos los holandeses po un
p oyec o de ma imonio que , dada la co a edad de los
con ayen es, esul aba po demás incie o. Insis ió -,
Janin en la con eniencia de conce a cuan o an es la
paz,
y
al p egun a le Richa do si podía con a con su
apoyo en lo de la eligión, espondió el ancés que su
ey nada podía en es e pun o, ni c eía que los holan-
deses
10
concediesen, azón po la cual no c eía que se
llega a a la paz. Pa a e i a el ompimien o que es o
supond ía, insinuó Janin que la única solución iable
e a conce a una egua de cinco o seis años, a la que
él p es a ía apoyo, y si se alcanzaba, en onces se ía
ocasión de negocia el pun o de la eligión con el apoyo
de F ancia. El juego de En ique IV e a cla o, halaga a
los holandeses con la ob ención de la egua conse -
ando así su amis ad, pa a luego, a í ulo de ey
c ís ianísimo, ayuda a España en el pun o de la eligión.
Aún añadió Janin que, es a egua debía conce a se
desde luego a base de libe ad
y
sobe anía pa a las
P o incias, y que si lo de la na egación de las Indias no
se conseguía es ablece lo de mane a a o able al pun o
de is a español, podía luego mejo a se po el p ocedí-
mien o que indicaba pa a la eligión (1).
Hemos concedido a es a con e sación cie o elie e
po la in luencia indudable que eje ció en la ac i ud de
(1) Suma io del azonamien o del P esiden e
Rícha do
con el
P esiden e
jennín
en La Baya a 13 de junio 1608. A. G. S. Es ado.
lego
2290.
{ol.
275.
-72-
los belige an es, pues de aquí adelan e puede a i ma sc
que se ué alejando la posibilidad de llega a la paz,
y
en cambio se
ué
ab iendo camino la idea de es ablece
una egua la ga.
1-
¡,
"
1)
'.
En la pin o esca illa de Le ma, a donde ué Felipe III
en compañía del a o i o, seño de ella, a pasa unos
días de apacible descanso lejos de la calu osa co e, ué'"
donde se omó a 15 de julio de 1608, la an espe ada
esolución ela i a a la negociación de la paz en Flandes.
Los la gos meses empleados en e lexiona ace ca de ella
no ue on pe didos. La espues a
ué
digna, hon osa
y
has a ansigen e, si se ienen en cuen a las
cí cuns-
ancias de una pa e
y
la epu ación de España po o a.
Es és e uno de los pocos momen os que en el cu so de
es a negociación, se uel e po los ue os de la dignidad,
ha o mal echa,
y
se ponen los ojos en los al os
in e eses e ideales de España.
En amosa ca a al A chiduque Albe o, azonaba
se enamen e el mona ca español ace ca de los pun os
undamen ales sob e que debía descansa la paz, que,
caso de se echazados, la ha ían imposible; si bien,
an e el acaso. se iniciaba la posibilidad de hace
nue a ges ión pa a ob ene una egua la ga (1). A npha-
men e se au o izaba al A chiduque pa a clausula las
nume osas cues iones que los ebeldes habían p o-
pues o, pa a ija se p incipalmen e en los p oblemas de
la eligión
y
de la na egación de las Indias, consi-
de ando oda ía como más sus ancial el p ime o. Consi-
de aba Felipe III que no cumpli ía con Dios, ni con su
p opia es imación, si concediese la sobe anía a las
(1) Minu a de ca a de Felipe III al A chíduquc. Lc ma. 15 julio
1608. A. G. S. Es ado. lego 2226. ol. 94.
-------------------------------------------,-----.
..
----------------~----------------
I
- 74-
-75 -
P o incias Unidas po o o p ecio que no uese el del
eje cicio público y lib e de la eligión ca ólica, po lo
an o, su «úl ima e ynconmu able esolución e a: que si
los de las P o incias Unidas iniesen en que odas y en
cada una dellas aya el se icio público y lib e de nues a
e ca holica y Romana, pa a odos los que en ella
quisie en i i y mo i . .. end é en cede les la sobe a-
nidad que de las dichas P o incias me pe enece po
azon del di ec o dominio, pa a que los na u ales y
mo ado es dellas gozen della y sean lib es po odo el
iempo que du a e el dicho exe cicio». Ad e ía que el
acep a es o no suponía nada con a la libe ad de los
holandeses, po que conside aba que las cosas de la
eligión e an dis in as de las que a ec aban al gobie no
polí ico de los pueblos. Recomendaba al A chiduque
que la esolución de es e pun o no uese demo ada pa a
más adelan e, pues se ía muy pelig oso, «y es mucho
de ma a illa que aya pe sonas de sen imien o ca hólico
que les pa ezca medio con enien e», ya que no había
azón pa a que den o de un año se hicie a lo que aho a
se negaba. Reconocía que, dada la si uacíón de la
hacienda española se debía e i a el ompimien o, pe o
ni és a ni o a causa había de se pa e «pa a al a en
un solo pun o a lo que se de e a Dios a su hon a
y glo ia», aunque se a iesgasen los Es ados de la
mona quía, y si se pe diese lo que se p e ende gana
«pa a mi - dice el ey - se ía g an ganancia el a e
cumplido con mis obligaciones».
En cuan o a la na egación de las Indias, echazaba
concede a los ebeldes algunos años a í ulo de ecoge
las haciendas que en ellas enían, po que e a su decisión
que «ni po un solo día se les debe concede la dicha
na egación», ya que haciéndolo nunca se les halla ía
dispues os. a abandona la;
10
único que admi i ía e a
que los holandeses ca gasen sus haciendas en na íos
po ugueses y una ez en Lisboa las lle asen a sus
p o incias; si es o les pa eciese inadmisible se pod ía
au o iza que las ajesen en los na íos que ellos enían
en las Indias,
y
echazado es o ambién, se pod ía usa
de un expedien e que se en iaba en papel apa e, pe o
en úl imo é mino (1).
De no se acep ados es os dos pun os en la o ma
expues a, y enidos los holandeses a ompimien o, se
pod ía ensaya la o ma de egua la ga, p opues a po
Janin a Richa do , y que ue a el p opio embajado
ancés quien omase la inicia i a de ella pa a con los
dipu ados holandeses. C eía que la ó mula de egua
la ga e a más iable que la de paz y se ía acogida con
simpa ía po F ancia e Ingla e a. Cla o es que, siendo
la egua una cosa empo al, la sobe anía que en ella se
les concediese lo se ía ambién, a cambio del eje cicio
de la eligión. Recomendaba inalmen e al A chiduque
que sus ep esen an es no se excediesen un solo pun o
de cuan o se con enía en es a esolución.
Con es a ca a, dié onse al P. Noyen los despachos
pe inen es y pudo emp ende su eg eso a Flandes,
después de una demo a de ce ca de es meses en la
co e española. Du an e es e iempo, la con e encia de
la paz es u o i ualmen e suspendida, no obs an e los
ecuen es ap emios y amenazas de los dipu ados de las
P o incias; algunos embajado es, en e ellos el de
F ancia, abandona on La Haya yendo a sus co es
espec i as en busca de nue as ins ucciones.
(1) El papel a que se hace e e encia no hemos enido la o una
de halla lo.
u;
- 76--
-77-
A
p íncíp os
de agos o la esolución de Felipe
III
es aba en pode del A chiduque, quien la asmi ió
ápidamen e a sus dipu ados. És os no conside a on
pe inen e decla a la a los holandeses mien as no se
halla a de eg eso Janin. pues es ima on in e esan e
conoce la opinión de és e y el apoyo que es aba au o-
izado a p es a le. El 14 de agos o llegó Janin, quien
ué
seguidamen e abo dado po algunos ep esen an es
del A chiduque que le die on a conoce la esolución de
Felipe III; mani es ó que su ey deseaba la paz, pe o
emía que no se llegase a ella «pues se le hazen algo
du as en se an i mes, las dos condiciones de Religión
y
Indias» que el ey de España que ía impone (1).
Reunióse jun a de delegados el día 20, y en ella
decla a on solemnemen e los del
A chíduque
la eso-
lución enida de España; oyé onla en silencio los hol an-
deses
y
mani es a on que, an es de esponde , p ecisaban
consul a a los Es ados gene ales.
No se demo ó la gamen e la espues a. que
ué
en egada es días después. Ex ensamen e se hacía
his o ia en es a con es ación, de odo lo negociado
has a el momen o, haciendo esal a que ellos habían
luchado po su libe ad,
y
que, sob e la base de ella
habían comenzado los a os. Que en oda ocasión
habían mani es ado con leal ad sus aspi aciones
y
pun os de is a, mien as que de pa e del A chiduque
y
especialmen e del ey de España no se había p ocedido
con la misma ec i ud y deseo de llega a buen in, como
se e idenciaba en la acilan e conduc a de los delegados
del p ime o,
y
en la sinuosa
y
poco cla a polí ica del
gobie no de Mad id. No obs an e habe les dado nu ne-
osos mo i os pa a ompe oda negociación. ellos. en
su deseo de paz, habían p o ogado una
y
o a ez
la suspensión de hos ilidades. Vinienoo , inalmen e.
a los é minos de la esolución úl ima del mona ca
español. en conside ación a la o ma en que ella enía,
se eían p ecisados a decla a que no podía segui
adelan e la plá ica de la paz. po se inadmisible la
o ma en que p e endían impone los pun os de la
eligión
y
de la na egación de las Indias (1). La con e-
encia de la paz. en consecuencia, había acasado
de ini i amen e.
Si en p incipio se puede a i ma que la si uación no
es aba en ance de madu ez pa a conclui la paz, ya
que la posición de los belige an es espec o a los dos
amosos pun os e a inconciliable, hay que con eni que
ni los españoles. ni los holandeses, ni los súbdi os del
A chiduque deseaban la eanudación de la gue a.
In e p e ando es e sen i gene al. y hay que supone que
p e io acue do p i ado con ambas delegaciones, los
embajado es ac edi ados en La Haya edac a on una
ex ensa no a que en ega on a los Es ados gene ales de
las P o incias el 27 de agos o, en la que lamen ando el
acaso de la con e encia, p oponían el concie o de
una egua la ga en las siguien es condiciones: econo-
cimien o de las P o incias como Es ados lib es, come cio
lib e con España
y
las Indias po el iempo de la du ación
de la egua, e eniendo lo que al p esen e poseye an los
holandeses, más o os pun os de meno impo ancia.
Reconocían los embajado es los obs áculos que, pa a
(1) Ca a desci ada del sec e a io Mancicido a And és de P ada.
La Haya. 21 agos o 1608. A. G. S. Es ado. lego2290. ol. 325. (1) Papel que die on los Es ados de Olanda a nues os dipu ados
en 23 agos o 1608. A. G. S. Es ado. lego 2290. ol. 276.
- 78-
í.....,
'--!-
.í
.
- 79-
acep a es as condiciones, opond ían Felipe III y el
A chiduque, pe o c eyendo que es a esis encia pod ía
s'e encida, exho aban a las P o incias
él
que no
echaza an es a posibilidad de a enencia, eniendo en
cuen a que la deseaban las po encias i man es y que
de ol e se a las a mas, no pod ían p opo ciona les
los soco os p es ados en o as ocasiones. Ad e ían,
inalmen e, que en é minos semejan es se di igían a los
ep esen an es del A chiduque
(1).
La delegación del A chiduque no halló del odo
sa is ac o ia es a p opues a, pues la hubie an deseado
más gene al y sin pun ualiza an o las condiciones que,
en e dad, a o ecían demasiado a los holandeses, pe o
el embajado Janin ad i ió a Spínola que de no hace lo
así, los dipu ados holandeses ompe ían oda nego-
ciación. A es e espec o, el p esiden e Richa do c eía
que lo de las Indias se pod ía con eni , pues pa ecía
que el ey de España es aba dispues o a que po a ado
de egua cada uno quedase con lo que enía, con hos i-
lidad si e a p eciso, y que lo del pun o de lib es es i-
ba ía en pode lo clausula de al mane a que no se
hi iesen los sen imien os de España y se diese sa is-
acción a las P o incias (2).
En óse en un es ado de cie a con usión, po que ni
los holandeses se daban po sa is echos con la p opues a
de los embajado es, ni la delegación del A chiduque se
a e ia a esol e sin consul a con España. Menudea on
los cabildeos, en e is as y co espondencia ápida Con
B uselas; Spínola pe seguía una egua llana, sin co idi-
ciones, lo cual e a echazado de plano po los holan-
deses que suponían que ello equi alía a endi se en
manos de Felipe
1II,
y, exaspe ados po es e a igoso
o cejeo, mani es a on a nues os dipu ados que si po
odo el mes de sep iemb e no podían mejo a las condi-
ciones, a ines del mismo end ían que abandona
La Haya. Es a ac i ud enía a e leja el es ado de
ánimo exis en e en algunas p o incias, especialmen e
en Zelanda donde ya ni se que ía habla de egua (1).
El A chiduque, a ó de emedia la si uación o de-
nando a sus delegados p opusie an la egua la ga con
el pun o de lib es, en la o ma concedida en la suspen-
sión igen e, sin hace mención del ey de España y sin
que quedase és e obligado a a i ica ; si es o acasaba
podían e i a se de La Haya (2). Es e p opósi o no
alcanzó o una y la i i abilidad de los holandeses llegó
a mani es a se en o ma an iolen a que los ep esen-
an es del A chiduque ie on aped eadas sus i iendas
y ue on insul ados g a emen e po el pueblo (3). Al
inaliza el mes de sep iemb e, la delegación abandonó
La Haya, ein eg ándose a B uselas.
Pun ualmen e se ué comunicando a Mad id odo lo
acon ecido en La Haya, desde la eunión enida po los
delegados el 20 de agos o, has a la salida de los ep e-
sen an es del A chiduque. No so p endie on demasiado
a Felipe
111
y
a sus minis os y conseje os es as
no í-
(1)
Papel que los Embaxado es que es án en la Haya han dado a
los Es ados sob e la egua, A. G. S. Es ado, leg.
2290.
ol.
279,
(2) Ca a desci ada de Rícha do al A chiduque. La Haya. 29
agos o
1608.
A. G, S. Es ado, leg.
2290,
ol.
278.
1) La plá ica que u o Janin con el P esiden e Richa do . 14
sep iemb e
1608,
A. G. S, Es ado, leg.
2290.
ol.
272.
Ca a de Spínola
al A chiduque,
15
sep iemb e
1608.
Véase: R. Villa. ob. ci ., páginas
223
y sigo
(2)
Ca a del A chiduque a Rícha do . B uselas,
20
sep iemb e
1608.
A. G. S. Es ado, leg.
2290,
ol.
175,
(3) Ca a de Hu unio Uga e a And és de P ada. B uselas,
28
sep iemb e
1608,
A. G. S, Es ado, lego
2290,
ol.
183.
- 92-
- 93-
como «a en e mo desahuciado, a quien no se han de
nega mien as i e las medicinas que el a e o dena».
Aún así conside aba que el desea demasiado la paz
es con a la epu ación de los p íncipes y de los impe-
ios,
y
que an o la paz como la egua con los holan-
deses, quedando po lib es y sobe anos, son «indignas
de la g andeza de Vues a Mages ad».
El condes able de Cas illa
íué
de pa ece que el ey
debía man ene la esolución omada en Le na: que en
caso de eanuda se la gue a, con buen o den y di ección
se podían log a e ec os menos calami osos de los que
exage adamen e se exponían po el P. B izuela
y
algunos
conseje os. Aunque él no e a pa ida io de la egua,
a i maba que la di e encia de palab as que hay en e
la que se p oponía aho a y las consignadas en la
an e io de ocho meses y en las a i icaciones, no e a
sus ancial y no había po an o que de ene se en ello,
si al in la egua se había de hace ; él e a pa ida io de
ol e a las hos ilidades. He aquí un caso de conse-
cuencia y de lógica; y es pe ec amen e explicable la
ninguna impo ancia que concedía a que la sobe anía
se cediese con unas u o as palab as, lo g a e, lo in o-
le able, lo e gonzoso, e a concede la.
El duque del In an ado discu ió en é minos pa ejos
a los demás conseje os; c eía inadmisible la egua y
con enien e ol e a la gue a, haciendo el es ue zo
económico p eciso; es imaba necesa io pone en Flan-
des dos pe sonas p ác icas y de expe iencia, una pa a el
mando y e o mación del ejé ci o y o a pa a egi
aus e amen e la hacienda.
B e ísimo en su in e ención el conde de Alba, se
mos ó pa ida io de conclui ápidamen e la egua.
Puso in a es a amosa eunión del Consejo el duque de
300.000 ducados cada mes y 400.000 de ex ao dina io,
«po que no ay incón que no es é andado y que e que
se pida al eyno ampoco puede se as el se icio
pasado, que con an o amo hizo, que no se á poco que
lo cumpla, según el es ado en que se halla». Ponía
é mino a su pe o ación lamen ando habe enido que
deci cosas an penosas, pe o su leal ad al ono le
obligaba a expone la ealidad
y
que,
juzgándo
la , pudie a
esol e el sobe ano. .
An e el o o del duque de Le ma no se puede sen i
duda de ningún géne o: p esén ase en él la si uación en
ex emo c í ica, sin dine o, sin ejé ci o y con supe io-
idad na al de pa e del enemigo; an e ello la eligión,
la na egación de las Indias, la sobe anía, son cosas
secunda ias, hay que i a la egua -no hacía al a que
él p onuncia a las ,Palab as - como único ecu so. ¿Es
consecuencia es e o o de los in o mes del P. B izuela?
P obablemen e, no. Le ma has a en onces había a ado
de e es i la posición de España con el opaje de los
iejos ideales nacionales, pe o nada más que en apa-
iencia, pues o que de años a ás es aba con encido de
que nues o po eni en los Países Bajos es aba en
quieb a polí ica, mili a , económica y eligiosa. Lo que
sí hizo ué ap o echa la ocasión que le b indaba la
memo ia del con eso del A chiduque, pa a qui a se la
capa de hipoc esía que había man enido has a en on-
ces, y p esen a como única solución la egua sin
epa a en las condiciones. Descub ía Le ma con es e
p ocede la icción que había en uel o oda su ges ión
poli ica.
Después de la exp esi a opinión del a o i o, el
ca denal de Toledo al da su o o, comenzó po eco-
noce que ya el negocio de Flandes había que a a lo
l.
- 94-
- 95-
Le ma, pa a oga que en los días sucesi os ol iese a
celeb a sesiones en las que se a a a de las pa icula-
idades del negocio - examinada ya la pa e gene al del
mismo- bien si se hacia la egua o se eanudaba
l~ gue a (1).
La consul a que acabamos de examina ué decisi a
pa a la ac i ud de ini i a de Felípe III en los negocios de
Flandes. No obs an e el ono medioc e de la gene alídad
de los pa ece es, en casi odos ellos la dignidad y epu-
ación de la mona quía eje cen in luencia, en el sen ido
de no aconseja una ansacción que se es ima e gon-
zosa; en los del omnipo en e a o i o y el conde de Alba,
cla amen e de o is as, se p opugna el abandono de las
posiciones has a en onces man enidas, posiciones en
a monía con los ideales nacionales y se aconseja la
egua. En iempos de a o i ismo como el p esen e, la
consul a en sí esul aba ine icaz, la olun ad del alido
es aba po encima de la ins i ución, de los in e eses y
de los ideales de España. ¿Pe o, es que acaso és os e an
sen idos po Le ma? ¿Tenía, po en u a, el alido
conciencia de la esponsabilidad his ó ica que con aía
al da su o o?
No debió queda sa is echo el duque de Le ma de la
úl ima eunión del Consejo de Es ado, en la que al in y
a la pos e no había log ado suma al suyo más que
el o o del conde de Alba. Pues o ya en la u a de hace
p e alece su olun ad, hizo mayo acopio de in o mes
y a gumen os, además de esoluciones omadas, pa a
exhibi los an e el Consejo nue amen e eunido el 22 de
s
e-
ene o. An e él p esen ó una consul a del Consejo de
Hacienda, en la que se decía la imposibilidad de e!lni
los 68.000 ducados necesa ios pa a le an a y conduci
las sesen a compañías de in an e ía que Felipe III había
o denado. Se decía que el único medio de ob ene algún
dine o e a ecu iendo a los Fúca es o a los banque os
geno eses. Pedía Le ma al Consejo se mani es ase
de e nínadamen e en a o de la gue a o de la egua,
és a en la o ma expues a po el P. B izuela.
No solía delibe a casi nunca el Consejo sob e
p opues as conc e as y menos o muladas po un conse-
je o, aunque uese minis o, e indudablemen e po es o,
debió sen i se coaccionado. En sus o os, el Comen-
dado mayo , el ma qués de Velada, el ca denal de
Toledo y el duque del In an ado,
plegábanse
con mansa
docilidad al pa ece del a o i o. És e, encas illado en
la penu ia de medios, ex aía áciles a gumen os pa a
demos a que el i a la gue a equi alía a a ae sob e
España una se ie de desas es, cuyas consecuencias
podían ebasa los Es ados de Flandes y a ec a a los
demás de la mona quía; no e a ya iempo, según a i -
maba, de in en a la e o ma del gobie no y ejé ci o de
Flandes: que aun siendo la egua mala podían de ella
ob ene se mejo es esul ados que de la gue a; p oponía,
en in, que se cu sa an ó denes a los Países Bajos,
au o izando pa a que en ance de up u a concluye a
la egua el A chiduque. En ono de e o, e minaba su
o o diciendo: «y si a alguno pa escie e lo con a io
y que es mejo bol e a la gue a, busque modo como
p o ee de lo necesa io pa a ella». El único en man e-
ne se digno en e a Le na, ué el condes able de
Cas illa, quien haciendo hono al c i e io que siem-
p e había sos enido, aún halló nue os e in e esan es
l~~:'.
.;~
)
i;
~'.
(1) Consul a del Consejo de Es ado, 17 ene o 1609. (Ca pe a).
Sob e las cosas de Flandes, ace ca de lo que ep esen ó ay
Iñígo
de
B ízuela, con eso de S. A. el A chiduque Albe o, sob e paces.
eguas o gue a. A. G. S. Es ado, lego626. ol. 1 al 3.
-96 -
-97 -
a gumen os pa a comba i la egua y ompe la
gue a (1).
Po si el gobie no de Mad id no es u ie a ya anca,
men e inclinado en a o de la egua,
ecíbíé onse
ca as del
A chíduque
en las que daba cuen a de que la
ac i ud de las P o incias Unidas hacías e de día en día
más pelig osa, siendo su úl ima exigencia que an es de
se concluida la egua, enía Felipe III que econoce las
como sobe anas y lib es Reunido u gen emen e el Con,
sejo pa a a ~ és a y o as cues iones, los conseje os,
sin usa ya de los emilgos y acilaciones obse ados
en las consul as an e io es, ap emia on pa a que se
concluye a la egua en la o ma p opues a po el
A chí-
duque, «sin al e a cosa ninguna».
Le na,
con inaudi a
des acha ez, culpaba aho a al A chiduque, no sólo
de es a dispues o a hace la egua sin ene con si,
de acíón a Felipe
111.
sino de habe buscado la colabo-
ación del ey de F ancia con a España. El condes able
debió p esencia con ín ima sa is acción es a si uación,
ha o lamen able pa a España, que debe ía habe
llenado de ubo al mona ca, al alido y a sus sumisos
conseje os (2).
Aún se eunió una ez más el Consejo de Es ado
pa a a i ica po unanimidad (el condes able de Cas ílla
pa ece que no asis ió a es a sesión) lo que se debía
esponde al P. B izuela, o sea que se concluyese la
egua en la o ma y palab as que és e había p opues o,
po se no o ia la al a de medios de la hacienda espa-
ñola pa a in en a o a cosa (1).
Como esumen de an p olijas delibe aciones. en 29
de ene o de 1609, se daba o icialmen e al P. B izuela la
con es ación que debía ansmi i al A chiduque, y en
la que, haciendo le e his o ia de las incidencias diplo-
má icas ocu idas en los úl imos meses, y eniendo en
cuen a la c í ica si uación de la hacienda española, se
decía:
«...
se con en a Su Mages ad de eni en la egua
que po pa e de sus Al ezas p opuso el P esiden e
Rícha do e.
que es en la o ma siguien e: que sus
Al ezas. assí en su nomb e como en el de Su Mages ad
se con en an a a una egua de diez años con los
es ados de las p o incias unidas. en calidad y como
eniendolos po payses, p ouincias y es ados lib es.
sob e los quales Su Mages ad y sus Al ezas no p e enden
nada. con que pa a la a i icación que Su Mages ad
huuie e de haze de es a egua se saquen los ocho
meses de iempo que el S . A chiduque dize en la ca a
de su mano de los 7 des e y más si más se
pudíe e»
(2).
Ninguna ad e encia se hacía espec o a las con di,
ciones en que debía pac a se la egua; la co e de
Mad id. como ya
10
es aba la de B uselas. se en egaba
a me ced de los holandeses, dispues a a acep a lo odo
(1)
Consul a del Consejo de Es ado.
22
ene o
1609.
Sob e lo que
el duque de Le ma p opuso ace ca de las cosas de Flandes. A. G. S.
Es ado. lego
626.
ol. 4.
(2)
Consul a del Consejo de Es ado.
2S
ene o
1609.
A. G. S.
Es ado. lego
626.
ol. 7. Es cu ioso que en es a consul a sólo dió su
pa ece el Comendado mayo . pues a él se adhi ie on odos; en ella
se dice a Felipe III.
debe
ep ende al A chiduque su conduc a al
queja se de que po segui la olun ad de España es á en ance de
pe de sus Es ados. cuando g acias al cuan ioso y desin e esado
auxilio que desde aquí se ha p es ado. ha podido man ene se en
ellos du an e diez años.
(1)
Consul a del Consejo de Es ado.
23
ene o
1609.
Sob e las
ca as del seño A chiduque Albe o de mano p opia y de la ajena
de sie e de ene o y o as del Ma qués don Ped o de Toledo de
X. A. G. S. Es ado. leg..
626.
ol.
S.
(2) Lo que se ha de esponde a ay
Iñígo
de B izuela en la
ma e ia de la egua con los Rebeldes. En Mad id a
29
ene o
1609.
A. G. S. Es ado. lego
2227.
ol. 15.
7
- 98-
an es de llega a ompimien o. La g an mona quía espa-
ñola, el impe io español, se doblegaban an e unas
minúsculas p o incias, que du an e cua en a años
habían esis ido con o una el o midable empuje de la
p ime a po encia eu opea. Los homb es de gobie no del
A chiduque y de Felipe III y aun es os mismos, es aban
dispues os a a a de igual a igual con los llamados,
has a es e momen o, ebeldes holandeses.
Adelan ándose el A chiduque a la esolución del
mona ca español; p e iendo quizás que no había más
salida posible que la po él p econizada, comunicó a las
P o incias Unidas que sus dipu ados i ían a euni se
con los de ellas 'en los p ime os días de eb e o.
El P. B izuela hizo ápidamen e el iaje desde Mad id a
Flandes, pues el12 del mes indicado ob aba ya en pode
de Spínola la úl ima disposición de Felipe III, que el
gene al geno és es imó como la más con enien e al eal
se icio.
Las delibe aciones comenza on seguidamen e y se
lle a on con g an apidez, en la ciudad de Ambe es.
Asis ie on, de una y o a pa e, los mismos ep esen-
an es que concu ie on a la con e encia de la paz en La
Haya. In e inie on ac i amen e en la negociación de
las di e sas cláusulas. los embajado es ac edi ados
ce ca de las P o incias Unidas. No su gie on di icul-
ades g a es en el cu so de las con e saciones; pa a
algunas p opues as nue as que hicie on los holandeses,
la delegación del A chiduque en ió a B uselas a uno de
sus miemb os pa a que Albe o esol ie a, sin da
siquie a cuen a de ellas al embajado español, ma qués
de Guadales . Po una ca a de és e a Felipe III sabemos
que los holandeses p e endie on que en la egua ue an
comp endidos los eyes de la India. con los que ellos
enían amis ad y gue a el mona ca español; que és e.
no pudie a aumen a sus dominios en las Indias o ien-
ales y que pe mi ie a lib emen e la na egación en ellas.
-100 - -101 -
Me ced a la ges ión de Guadales , el A chiduque no
au o izó ales concesiones. Comunicaba ambién nues o
embajado , que el pun o de la libe ad y sobe anía se
había acep ado con las mismas palab as pues as en la
úl ima esolución enida de Mad id (1).
También Spínola comunicaba a Felipe 11I en los
úl imos
días de ma zo que, asen ado en o ma sa ís ac-
o ia el pun o de lib es, la egua no a da ía en con-
clui se, y an segu a la conside aba, que hablaba ya de
la con eniencia de licencia opas pa a ob ene algún
ali io económico.
En e ec o, el día 9 de ab il de 1609 se i maba en
Ambe es un a ado de egua po doce años en e
el A chiduque y Felipe III y las P o incias Unidas de
Holanda; cua o días después, e a a i icado po el
A chiduque, haciéndose público en Ambe es el día 14 y
siendo acogido po el pueblo con g andes mues as
de aleg ía.
El a ado iba p ecedido de un p eámbulo en el que
se hacía b e e e e encia a las negociaciones habidas
desde la suspensión de a mas po ocho meses; se
nomb aban los ep esen an es que de una y o a pa e
habían in e enido en la negociación, ci ándose sus
í ulos y hono es. El ex o de la egua se componía de
ein a y sie e cláusulas o a ículos. Las ma e ias más
impo an es a adas en ellos e an las siguien es: Los
A chiduques po sí y en nomb e de Felipe 11I a aban
con las P o incias Unidas «en calidad y como enien-
doles po payses, P o incias y Es ados lib es, sob e los
cuales ellos no p e enden nada» (a ículo 1). La egua
se ía de doce años de du ación, du an e los cuales
cesa ía odo ac o de hos ilidad, así po ie a como po
ma (a . 2). Po odo es e iempo, cada pa e con a-
an e queda ía en posesión de lo que ac ualmen e enía,
pudiendo comunica se lib emen e los habi an es de una
y o a y come cia po ma y po ie a, «Lo qual
oda ía el dicho S . Rey en iende se es enido
y
li ní-
ado en los Reynos, payses, ie as y seño ios que iene
y posee en Eu opa y o os luga es y ma es donde los
suge os de los Reyes y P íncipes que son sus amigos
y
alliados ienen el dicho á ico, y en quan o a los
luga es, illas, pue os y su gído es que iene ue a de
los lími es susodichos, los dichos seño es Es ados y sus
suge os no pod an exe ce ay algun
á ico
sin pe ni-
sión exp esa del dicho S . Rey» (a s. 3 y 4). Con es o
pa ecía p ohibí seles el come cio y na egación con las
Indias, pe o es e e ec o quedaba des i uado al añadi
que: «bien pod án haze el á ico si les pa ece bien en
los Países de odos los o os P íncipes, po en ados y
pueblos que se lo que e án pe mi i , aun ue a de los
dichos limi es, sin que el dicho S . Rey.. dé algún
es o bo». Con es e añadido, p ác icamen e los holan-
deses podían segui haciendo la ca e a de las Indias
o ien ales.
Se concedían a los holandeses los mismos de echos
y p e oga i as que dis u aban los ingleses pa a las
elaciones come ciales con los e i o ios de la mona -
quía española, y no se les impond ían mayo es de echos
y g a ámenes (a s. 6 y 7). O os a ículos, pun uali-
zaban es as elaciones me can iles (del 8 al 12).
Se de ol e ían los bienes emba gados o con iscados
du an e la gue a, o se da ían las indemnizaciones
pe inen es cuando se hubie en endido. Es a cues ión,
(1) Ca a de Guadales a Felipe III. B uselas 23 ma zo 1609.
A. G. S. Es ado. lego 2291. ol. 27.
-102 -
muy complicada de suyo, u o que se clausulada en
a ios a ículos (del
13
al
27);
aunque es a de olución
e a ecíp oca, el bene icio pa a los súbdi os del
A chí-
duque y pa a los españoles, e a de escasa conside ación,
únicamen e la Iglesia ca ólica ob end ía es i uciones de
impo ancia, en cambio, la casa de Nassau, la nobleza
holandesa y nume osos pa icula es que habían pe dido
sus bienes po la ebeldía, los ecob a ían aho a.
Los que con mo i o de la gue a se hubiesen alejado
de los e i o ios de Flandes, pod ían ol e lib emen e
a ellos sin se inquie ados (a . 28). Se es ablecía la
p ohibición de le an a nue as o alezas (a . 29).
In angibílídad
de los miemb os y bienes de la casa de
Nassau (a .
30).
Las con a enciones que se hicie an
espec o a la egua, se ían juzgadas en el luga donde
se p oduje an (a .
31).
Se ían decla adas nulas odas
las disposiciones «hechas po odio de la gue a» (a . 32).
Libe ad, sin esca e, a los p isione os de gue a (a . 34).
P omesa de no hace nada en con a o en pe juicio del
p esen e a ado (a .
35).
Ra i icación po el A chiduque
y las P o incias en el é mino de cua o días, y en el de
es meses po Felipe III (a . 36) (1).
Tal es el a ado de egua que puso é mino, po
doce años, a la sang ien a con ienda man enida du an e
cua en a y dos po España y las p o incias ebeldes.
Obje i amen e conside ado, ep esen aba un iun o
indiscu ible pa a los holandeses: e a la legi imación de
su ebeldía. An es de ob ene de es e a ado las conse-
cuencias lógicas que de él se de i an en elación con
España y sus ideales nacionales
y
o mula juicio ace ca
(1) A ículos de la egua hecha en Ambe es a 9 de ab il de 1609.
A.
O.
S. Es ado. lego 2291. ol. 92.
-103 -
del mismo, comple emos documen al men e el é mino
de es e g an p oblema.
Pa a que la egua adqui iese plena alidez legal,
p ecisaba la exp esa a i icación del mona ca español.
Temiendo el A chiduque, y con mo i o, que se o ecie a
esis encia po Felipe III pa a admi i odo lo aco dado
y en la o ma que se había clausulado, dispuso que
pa ie a pa a España su con eso P. B izuela, quien
an o éxi o había alcanzado en su misión an e io , y del
que se espe aba que en la ocasión p esen e consegui ía
des anece las dudas que se o eciesen en la co e
española y ob end ía la deseada a i icación. En e ec o,
llegó a Mad id el con eso a ines de mayo; halló el
ambien e de la co e p o undamen e al e ado y poco
p opicio a concede la a i icación de la egua, po
en ende que se habían excedido nues os ep esen an es
en hace concesiones demasiado gene osas a los holan-
deses, sin consegui , en lógica ecip ocidad, las ga an-
ías que la epu ación y los al os in e eses de la
mona quía exigían impe iosamen e.
El P. B izuela, edac ó y p esen ó a Felipe III una
memo ia exponiendo la necesidad de hace la a i ica-
ción. Decía, que si lo que suponía mayo iolencia
e a la concesión de la sobe anía, podían pone se en
la a i icación las siguien es palab as: «Pe o bien se
en iende que. aunque nos hemos con en ado de a a
con las dichas p o incias en calidad y como eniéndolas
po lib es, sob e las quales no p e endemos nada, no po
es o les cedemos ni que emos cede les la sobe anidad,
ni habe los lib es pa a siemp e, pe o du an e la egua
los a a emos como ales». P esumía el P. B izuela
como p obable que Holanda no admi i ía es a o ma
de a i icación y ompe ía la gue a. Ad e ía el con eso
1
-104 - -105 -
que sí en ene o España no enía medios pa a hace la
gue a y la si uación del ejé ci o e a de icien ísima,
aho a se es aba en condiciones peo es pa a in en a la,
po an o, insis ía en la con eniencia de hace la a i i-
cación llana del a ado de egua (1).
Pa a examina el in o me del P. B izuela, eunióse
el Consejo de Es ado el día p ime o de junio. No podían
con ence los a gumen os del con eso a los conseje os,
pe o la ealidad enía en sí más ue za, y aunque se
econoció que en el a ado se habían hecho conce-
siones pa a las que no se había au o izado al
A chí-
duque, se o ó que no cabía emedio a ello y que po
an o p ocedía hace la a i icación en é minos gene-
ales. El condes able de Cas illa insis ió en que había
g ande exceso al concede les lo de la na egación y
come cio «con lo que se pie de la mayo g andeza de la
mona quía y se hab en las pue as a la
he egía»,
pe o
en i ud de las ci cuns ancias se a enía ambién a que
se a i icase el a ado (2).
Siguiendo una cos umb e muy a aigada en la co e
española, desde que comenzó a eina Felipe
11,
como
ecu so el más ap opiado pa a la eligiosidad y debilí-
sima olun ad de Felipe
m,
és e con ocó una jun a de
eólogos pa a que, según conciencia, dic amina a ace ca
de la a i icación de la egua. Concu ie on a es a
eunión, el ca denal de Toledo, los con eso es del ey y
del A chiduque, más o os «conseje os g a es». Se
·
examinó minuciosamen e odo lo ac uado en elación
con Flandes, desde el ad enimien o del mona ca; se ci ó
- el de alle es de in e és - que de once años a es a pa e
se habían gas ado pa a las gue as de Flandes cua en a
y dos millones; se midie on odos los a gumen os y
azones pe inen es a la egua; se con ino en que con
la hacienda exhaus a no se podía in en a la gue a,
apa e de que con ella había g an pelig o de que se
acabase de pe de la eligión ca ólica en aquellos
Es ados; concluye la no icia de es a eunión con es as
palab as: «De mane a que aunque en la dicha jun a
hubo di e sos pa ece es, los más ue on de que se
a i icase la dicha egua como se ha hecho en la o ma
que se e á po su copia, que es como ha pa ecido más
con enien e, supues o las di icul ades e e idas» (1).
La dispa idad de c i e ios mani es ada en la Jun a de
eólogos hizo que la siemp e acilan e olun ad de
Felipe
m,
dudase una ez más, y, aún quizás a sabiendas
de que el Consejo de, Es ado se había de man ene
'-po in lujo de Le ma- en su pasi a y e gonzosa
posición de admi i los hechos y o o ga la a i icación
llana de la egua, lo con ocó nue amen e pa a el 27 de
junio. La consul a que con es a ocasión y mo i o se
emi ió ca ece ía de no edad si, en el p eámbulo, no
hubie a. algunos da os cu iosos, y en el ex o de la
misma no hubie a ap o echado el digno condes able de
Cas illa la ocasión, como lo hizo, pa a o mula la
c í ica más du a, ace ba y exac a que quepa supone
espec o a la egua, sin espe o pa a nadie, con su
"I~
.'"
',~'
· ¿-
;'
·
~.
(1) Exposición de ay Iñigo de B izuela a Felipe
1II.
A. G. S.
Es ado, lego 2138, ol.
9.
(2)
Consul a del Consejo de Es ado,
1.°
junio
1609.
Sob e los
papeles que ha dado ay
Iñígo
de B izuela en lo de la a i icación de
la egua y e o mación de Flandes. A. G. S. Es ado, lego 2138,
ol.
7
al 13,
(1)
Lo que ha pasado en las plá icas de la egua con los de las
islas de Olanda
y
Zelanda y lo que po pa e de S.
M.
se ha hecho
en ello. A. G. S. Es ado, lego
2291,
ol.
91.
-106 - -107 -
habi ual lenguaje c udo, desca nado
y
de eno me ue za
de exp esión.
Los da os e an: que en Flandes en once años se
habían gas ado 33.488.565 ducados, sin con a cua o
millones y medio más de in e eses y o as can idades
pendien es de pago, con lo que la ci a o al se ap oxi-
maba a la que se había señalado en la Jun a de eólogos;
se indicaba ambién que, pa a sa is ace las necesidades
y exigencias del año en cu so end ía a al a más
de millón y medio de ducados; con ello se que ía pone
de mani ies o el gigan esco sac i icio económico que se
había enido ealizando en Flandes y la imposibilidad
de pode hace en e a una nue a gue a; po cie o
que el Comendado mayo al conside a en su o o es a
si uación económica asegu aba «que la eal hazienda
de V. M. no solo es á como la mues an los papeles que
se han is o y lo dicen los plá icos della, pe o mucho
peo ».
El condes able comenzó diciendo que su conciencia
e a la que le había obligado a adop a la ac i ud que
enía sos eniendo en elación con las negociaciones de
Flandes. Haciendo his o ia de cómo se habían iniciado
las con e saciones con los holandeses, puso de elie e
la conduc a acilan e e insegu a del gobie no español,
a quien pa eciéndole excesi as las concesiones hechas
po el A chiduque, y no obs an e la o mal esolución
omada en Le ma, se había enido ansigiendo en odo,
has a en lo más undamen al y
básico.
Que los acue dos
de man ene a oda cos a la eligión habían sido comu-
nicados o icialmen e al Papa, ap obados con en usiasmo
po és e y di ulgados po oda Eu opa. «T á ase ago a
- añadía- de con i ma la egua, que assí la llaman,
aunque no lo es... sin que e que se haga en ella memo ia
de la eligión»;
y
es o lo hacía un sobe ano que había
hecho «p o esión de ampa a y de ende la Iglesia
ca hó-
Úca, no solamen e en sus es ados, pe o ue a de ellos».
Denunciaba que se habían dado «cien mil ducados de
las p o isiones de los pob es y amb ien os soldados,
po g a i icación de Vues a Mages ad a los Embaxa-
do es de P incipes que nos han me ido la lanca, con
que en los que no son ín imos en los consejos de
Vues a Mages ad se con i ma á la opinión de que no se
ha hecho en landes cosa que acá no se aya ap obado y
aún ag adecido».
Que con las concesiones come ciales que se les
hacen po la egua a los holandeses in oduci án la
he ejía en e i o ios has a aho a lib es de ella, y no se
les pod á impedi que al hagan pues o que se les au o-
iza en de echo a i donde an es no podían; así «se ab e
ancha pue a pa a llega a lo que con an a azón y
con eniencia es aba ese ado a Cas ellanos y Po u-
gueses po cos umb e assen ada y llana y leyes de ambos
Reynos y concesiones de los Sumos Pon í ices en o den
a las cosas espi i uales ... ; po ninguna o a cosa se
jus i ica an o el de echo de Vues a Mages ad a odas
aquellas conquis as descubie as y po descub i , como
po la obligación de man enellas obedien es a la Iglesia
ca hólica y assí no sabe como Vues a Mages ad, sin
decae de es e de echo y g a e esc úpulo de conciencia
pueda ala ga en eso la mano sin olun ad de los Sumos
Pon í ices».
No admi ía que se p e endiese jus i ica la egua
con la al a de hacienda, y menos que se p esen ase
como concesión g aciosa odo lo que han dejado de
exigi los holandeses, con odo lo cual lo que se ha
p e endido y p e ende es engaña al mona ca
y
al pueblo
I ,
......
---------.---....,........_~-----_.
--.-
- 108 - -109 -
cie Luis We eyken a La Haya, quien el 29 de julio la
en egó a los Es ados Gene ales. El p esiden e de la
jun a la hizo lee , de ol iéndola al audiencie pa a que
la adujese, Ymani es ó que una ez la es udiasen los
dipu ados, mos a ían los Es ados su con o midad o
discon o midad. La
J
un a de Es ados despachó
nume-
osas copias de la a i icación a odas las p o incias,
dipu ados, a Mau icio de Nassau y a los eyes de F ancia
e Ingla e a. No sin que su gie an disc epancias -la
más g a e
ué
la de p e ende ecip ocidad pa a que se
die a buen a o en los e i o ios del A chiduque y de
Felipe
III
a los que pe enecie an a la eligión e o -
mada- las p o incias ue on en iando su ap obación
al ex o de la a i icación, con excepción de Zelanda,
que se negó a ello po iadamen e. Nue as ges iones
log a on educi a es a p o incia; los mona cas an es
ci ados no opusie on ningún epa o. El 23 de agos o,
sie e dipu ados, uno po cada p o incia, concu ie on a
la esidencia del audiencie We eyken pa a mani es a le
que la a i icación había sido acep ada po las P o incias
Unidas de Holanda (1).
Con es a úl ima ce emonia quedó de ini i amen e
es ablecida la egua de los doce años.
español. Apun aba las a ales consecuencias que pod ían
de i a se, no sólo pa a los Es ados obedien es de Flan-
des, sino pa a las p o incias y dominios de I alia y aún
pa a la p opia España.
«Po odas es as azones y o as muchas - con-
cluía-, pe se e aba en su pa ece de que los es pun os
de la eligión, sobe anía y con a ación de las Indias, se
ha ian de mejo a an es de eni Vues a Mages ad en
la con i mación de la egua, y que en úl imo anze,
quando mas no se pudie e, end ía po mas decen e y
segu o pe de con las a mas en la mano, lo que ago a
se les da con an a indecencia ... » (1).
Pocos días después, en
Sego ía,
a 7 de julio, se
i maba po Felipe
1II
la a i icación de la egua,
decla-
anda el mona ca español que: «loa, ap ueba, con i ma
y
a i ica la dicha egua, en quan o la dicha cossa le
puede oca
y
manda que se gua de
y
cumpla en e a-
men e po su pa e lo con enido en la dicha esc i u a
y
capi ulación po odo el iempo que la dicha egua
du ase
y
así lo ce i ica
y
espe ando que du an e la
egua han de hace los dichos Es ados Unidos buen
a amien o a los ca hólicos que en e ellos esiden,
p ome e
y
asegu a en ee y palab a eal de gua ~
da lo
y
cumpli lo pun ualmen e
y
no haze cosa en
con a io» (2).
An e el e aso de la co e española en en ia a
Flandes la a i icación de la egua, co ie on umo es
en aquellos Es ados de que no la ap oba ía Felipe
III.
Llegada que ué, el A chiduque la en ió con el audien-
(1) Papel sob e lo ocu ido en la a i icación de la egua. A. G. S.
Es ado, leg. 2291, o . 252.
(1) Consul a del Consejo de Es ado, 27 junio 1609. Sob e lo de la
a i icación de la egua. A. G. S. Es ado, lego 626, ol. 156.
(2)
Fo ma de a i icación de la egua con los de Olanda
y
Zelanda. A. G. S. Es ado, lego 2291, ols. 90
y
91.
Hemos is o, siquie a sea en esbozo, lo que ué la
negociación de la egua, du an e los dos la gos años en
que u o luga su desa ollo, y cuál
ué
su in. Conside-
ándola en conjun o y con cie a pe spec i a, podemos
segui mejo las g andes líneas di ec ices dé la misma
y si ua con más acie o la posición de los p incipales
elemen os que en ella in e ienen.
Felipe III y el duque de Le ma, más és e que aquél,
desde un p incipio es u ie on ancamen e decididos a
que la gue a e minase, no bas ando a disimula es e
p opósi o sus al isonan es p o es as de de ende el
hono , p es igio y epu ación de la mona quía, pues lo
e idencian -aunque o a cosa pa ezca po la amosa
ca a de 15 de julio de 1608- la ampli ud de pode es
que con i ie on al A chiduque, la acilidad con que
inie on en accede a las concesiones que és e hizo po
su cuen a y que le an a on g i os de hipóc i a indig-
nación en el ey y en el a o i o; el ne as o, pe o
p econcebido p ocedimien o de ala ga la negociación
meses y meses, haciendo que la si uación empeo ase y
se hicie a más c í ica, pa a e se al in como obligados
y iolen ados a admi i lo que el enemigo que ía; no
mos a on ni die on la imp esión en momen o alguno
de sabe lo que se había de hace ; i ían de las ci cuns-
ancias, con un c i e io acilan e y e á il, sin no e ni
di ección ija; y cuando llegó el momen o sup emo
de no pode con inua es a polí ica de ines abilidad,
quisie on ca ga e gonzosamen e la esponsabilidad de
la si uación a que se había llegado, a las segundas
-111 -
igu as, que si apa ecen como p ime as es po dejación
y abandono de es e pues o de los que debie an ocupa lo:
acumula on a gumen os y eca ga on las in as del mal
es ado del ejé ci o y de la hacienda, pa a demos a que
se eían o zados a acep a lo que el enemigo imponía y
que su dignidad - alsa- echazaba, po que no se podía
hace o a cosa.
Sí íóles
a ma a illa de escudo con que ocul a sus
e o es y debilidades, el Consejo de Es ado, sup emo y
p es igioso o ganismo en ma e ias in e nacionales y de
Es ado; pe o la au o idad de es a ins i ución dependía
en aquel en onces de la que u ie an y supie an da le
los eyes con su ejemplo, y en iempos como és e en
que el pode eal se en egaba ilmen e en manos de un
a o i o apaz e inep o, el Consejo de Es ado e a un
ins umen o más del alido, al que si e mansa y dócil-
men e, siendo sus opiniones y o os, exp esados en las
consul as, iel e lejo de lo que piensa y quie e aquél.
Una excepción hon osa hay que hace en e los que
igu an como conseje os de Es ado en los años en que
iene luga es a negociación: el condes able de Cas illa.
Es el único que iene, desde el p incipio al in, un
c i e io ijo
y
ele ado, que pod ía se ace ado. equi o-
cado o in e esado (como suponía Isabel Cla a Eugenia),
pe o que lo man u o lealmen e. sin doblega se en ningún
momen o a la olun ad del a o i o. y
10
expuso y lo
de endió con ene gía. esón y has a con iolencia. sin
cuida se del e ec o que pudie an p oduci sus opiniones
en el ey y en Le ma.
La in an a Isabel Cla a. en una ca a a Le na, asegu-
aba que es a ac i ud del condes able espondía a que
sus in o maciones p ocedían de amigos y pa ien es que
es aban i amen e in e esados en que la gue a de
I
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., ,. ·, · ; T "o • o
" - ". ~ .- ~l
- 124 -'".- - 125 -
i
iban
a
sepul a de ini i amen e odo cuan o nos'; o as muchas, ecundadas con íos
de
la más noble
quedaba
de
nues os iejos y glo iosos ideales,
de
sang e hispana, y esmal adas po he oísmos y lau e-
nues a adición y
de
nues a cul u a. pa a en e- les inma cesibles. Lo
que se
esc iba
de
aquí en
ga nos
ine mes
1110 aly ma e ialmen e,
a
una ho da adelan e, no debe ni puede
desme ece de
lo ya
g ose a y sel á ica,
in ohumana,
alucinada po es ampado;
un
a án
de
supe ación ilimi ado, debe
sinies os esplando es p o enien es
de
la Eu opa inspi a a los españoles pa a ealiza o almen e la
o ien aL, magna ob a comenzada Tened bien p esen e, aunque
Es a
pob e labo mía
de
ememo a los hechos
de ....•
a buen
segu o
no necesi áis
de mi
es ímulo,
que
el
nues a
his o ia, en un momen o
de
c isis pa a
'¡.
en usiasmo, el i il empuje con
que se es á
ecen-
nues a g andeza, inalizaba ya cuando ióse súbi a-
1
quis ando nues a España, y la enseñanza
que se
ha
men e in e umpida, Pa a glo ia
de
España, pa a
¡
dado al mundo, no
pueden
decae
ni
de auda . Es á
ejemplo del
mundo,
el 18
de
julio
de
1936
se
p oducía .
cos ando
el iun o demasiada sang e, e ida
a
s anáioso
alzamien o nacional, iniciado p ecisamen e
I
audales
con
gene osidad muy española, pa a
que
aqui,
en
Valladolid. en la
que
ué
sede de
la España el u o
que de
ella
se
ob enga
no
co esponda al
impe ial, di undiéndose seguidamen e,
de
mane a ingen e es ue zo ealizado.
muy
especial
e
igualmen e admi able po odos los . Has a la echa
an es
indicada,
se
había enido
e i o ios del an iguo eino
de
Cas illa,
a
cuyo lado, soñando
en
eca o, bajo e ible y c uel amenaza.
sin
una acilación, con a ollado empuje igu a on Hoy ya,
no.
España
se
ha ecob ado
a sí misma,
ambién Na a a, la adicional. y A agón, i me España
se
ha sal ado, España
se
ha con e ido
en
y esone o balua e siemp e
de
odo lo español,
1,
inexpugnable balua e
de
la ci ilización. Po ello,
de~os ánd~se
aSÍ, una
ez más,
que
=:
es iejos
¡ij
es e
en usiasmo pa ió ico
que a
odos
nos
en:-ba ga,
emos cons i uue i la e dade a
España,
la España . iene que p e alece . ¡Ay del
que se
a e a
a
in en a
que en momen os de
pelig o,
se
alza cual coloso pa a • desna u alizado!
deci al
mundo que
i e,
que
ib a,
que es
inmo al, Es e san o e o salido
de
la aíz
de
España,
de
po que
su
e
en sí
misma y
en
Dios la
sos ienen
la España g ande,
de
la España impe ial
-que
yo
enhies a y i me. año aba al esc ibi las p ime as páginas
de es e
El 18
de
julio
de
1936, epi o,
se
comenzó a esc ibi discu so-«, iene
que
se la no ma
que nos
o ien e
en
o ma admi able,
con un
e o quizás más
e icen-
y
guíe en
nues a ac uación p esen e, inmedia a y
dido que el
que
alen ó
nues as
más
g andes
ges as u u a.
una
nue a página
de
his o ia,
cuyas
p ime as ases
i
Soñemos], pe o
C011
los ojos
de
la in eligencia y
ya me ecen
se
g abadas
en
má moles y
b onces.
del co azón bien abie os. Plasmemos
es os sueños
en
A
es a
página
inicialmen e glo iosa,
se
han ido ealidades angibles; ehagamos
nues os
glo iosos
añadiendo, en el
cu so de es a.
gue a
de
edención, ideales, asen ándolos sob e bases
incon nouibles,
e
-126 -
inspi ados po ellos cons uyamos la España g ande,
única,
lib e y ca ólica.
Pe mllidine
unos
conside aciones más.
Si ues a bene olencia hacia mí, os lle a a posa
la is a sob e las páginas
de mi discu so,
y a medi a
sob e ellas, c eo que ob end éis dos enseña izas.
Los ideales con los que España le an ó el ingen e
edi icio
de su
g andeza, con los que
se
colocó a la
cabeza del
mundo
ci ilizado, y po los
que
se con-
i ió
en
ec o a del mundo du an e la cen u ia
décimosex a, son, sal ando la dis ancia del iempo,
semejan es, iguales pod íamos deci ,
a
los
que
en lo
ac ualidad han en e o izado al pueblo español
sano
de
espí i u, lanzándole
a
la emenda pugna de es a
SOl1 Oc uzada
que
i imos. El mismo anhelo c eado ,
idén ica nobleza
en
el p opósi o, la misma
augus a
ambición
que
animó a nues os mayo es; semejan e
espi i uaiidcui,
los mismos ca ac e es
de
ampli ud y
gene alidad. El en onque
no
puede se más di ec o,
ni
más
au én ico.
La soldadu a
de
es a España impe-
ial
con
aquélla,
es
an i me y obus a como
si no
hubie a exis ido solución
de con inuidad
ex e na, po
que en
lo in e no,
se
puede a i ma que la esencia
más pu a
de
aquella España y
de
aquellos ideales
ha
pe i ido,
sin
que
la co ien e his ó ica
se
haya
in e umpido
de
en onces a acá,
en
la mayo pa e
de
los españoles. Pa a que es a soldadu a
u
es e
en onque esul en más ue es y du ade os
no
ol i-
déis que
han
aguado
con
la sang e
de
la mejo
ju en ud de España.
Hoy
se
lucha, como en onces, po es au a la
••
-127 -
unidad
espi i ual, pues a
en
ance
de
uina po
unos
cuan os malos
españoles,
que ol iendo la espalda
despec i amen e
a
nues a adición secula - ein e
siglos
de
con inuidad ca ólica admi able - han p e-
endido desc is ianiza nues o país, sus i uyendo
su
espi i ualidad po
un
ma e ialismo g ose o
e
inci il.
Hoy nos deba imos, como hace siglos, po ehace
la unidad polí ica
de
España, log ada en onces po
el b ioso es ue zo
de
los Reyes Ca ólicos, apagando
aho a los ocos sepa a is as c eados, man enidos y
omen ados o iiicialmen e po
unos
log e os de la
polí ica, a
quienes
el nomb e sag ado
de
España
enía demasiado g ande pa a
sus
ines incon esables,
y
así, accionando polí icamen e
a
España, da
en ada
a
la ana quía y
pe mi i
que
nues a
pe-
nínsula ue a a uinada,
media izada
y,
en
de ini-
i a, di igida po
ocul os
pode es y ex añas po en-
cias, con g a e mengua y quizás, pé dida o al,
de
nues a independencia.
Así ambién, pugnamos hoy po cons ui
un
Es ado ue e, digno, pode oso,
con
el que pode
a on a los p oblemas
de
odo
o den
que
el
des-
en ol imien o
de
la ida nacional
iene
plan eados,
y
que
hab án.
de
esol e se sob e la iple base
de
aus e idad, disciplina y au o idad,
a
las
que se
some an
incondicionalmen e clases
e
in e eses de
odo o den.
Se
aboga, inalmen e, po la idea impe ial,
de
an ancio abolengo
en nues a
his o ia, pe o de ás
de
la cual
no se esconde
uno ambición polí ica
de
expansión e i o ial imp o isada, sino que se aspi a
a ehace
el
Impe io espi i ual -
in e con inen al,
casi ccu ménico= que
Espuiia
alcanzó en el siglo XVi.
-128 -
-129 -
Po odo es o lucha
h01]
la España nacional
1]
de
la misma mane a
que
emos angiblemen e ~-en
emoción con inuada=, cómo el Caudillo
de
es a
España nos conduce sabia
1]
ce e a men e
a la
ic-
o ia, hemos
de
man ene odos ciega con ianza en
Dios
1]
en él pa a que
se
alcance p on o el iun o
decisi o, inal, que ponga é mino
(l
es a e ible
con ienda.
La enseñanza que c eo ambién
se
deduce del
modes o abajo po
mí
ealizado,
es
la
de
sabe
cómo y po qué en a on
en
quieb a es os g andes
ideales de España, y quiénes ue on los que de e -
mina on es e in aus o suceso que
de
es siglos a ás
iene pesando sob e España con el nomb e
de
«deca-
dencia». Hab éis podido obse a que aquellos ideales
cuando
se
inicia
su
descaece ,
no
es aban gas ados,
ni
en ejecidos, ni menos achacosos, es aban i os,
enhies os, i mes, pe o unos cuan os homb es, con
al a
de
conciencia y esponsabilidad his ó icas, con
una ambición baja, as e a, pe sonal, egoís a, supe-
di a on los sag ados in e eses
de
la pa ia a los suyos
pa icula es y pe sonales. Su ge así el desequilib io
en e los ideales y quien debe nan ene los; alla és e,
y a almen e quieb an aquéllos.
Pues bien,
de
es a enseñanza
se
debe deduci que
odos, gobe nan es y gobe nados, debemos pe ma-
nece ieles
a
los ideales que nos han hecho ib a
es emecidamen e, sin una acilación, sin somb a
de
duda, con una i meza y unanimidad an obus as,
an amplías, como
en
lo humano
se
pueda log a .
Los españoles, en el cu so
de
nues a his o ia,
hemos demos ado en nume osas ocasiones,
de
las
que
se
gua da impe ecede o ecue do, que sabemos
::s;~.
.
~.
".'<
mo i galla da nen e, aleg emen e po la de ensa
de
un ideal. En la gue a ac ual, los españoles
de
la
España nacional, haciendo hono
a
nues os más
p ecla os hé oes his ó icos, indi idual y colec i a-
men e es amos haciendo el sac i icio
de
nues as
idas -y odos es amos dispues os
a
da la=
po el
iun o
de
los ideales que p opugnamos. Ningún
sac i icio más excelso que aquel que exige nues a
p opia ida; pe o sabed que,
si
pa a que iun e un
ideal hay que
sac i ica le
unos milla es
de
idas,
pa a
que
p e alezca hay que i i pa a él
consag án-
dole
su
exis encia odos los que sob e i an.
Ad e id que
si es
más he oico mo i po el ideal,
es quizás más di icil i i pe se e an e ne e en él y
po él. En muchas ocasiones los homb es
de
España
han mue o po un ideal, pe o
en
con ados momen os
han sabido i i po lo que o os han hecho la o enda
de su
ida. En la ocasión p esen e
es
absolu amen e
p eciso
que
las idas que es á cos ando es a gue a
de
edención, sean plenamen e ecundas,
es
deci , que
mu amos y i amos odos po la misma causa.
Mo i po el ideal. Vi i pa a
que
el ideal iun e,
p e alezca y pe du e.
1.
..
***
Peca ía g a emen e
de
ing a i ud
si
silencia a
algo que
me
b o a del alma y
que es de
jus icia deci .
Quie o
que
mis pos e as palab as sean pa a nues a
Uni e sidad y pa a nues os es udian es.
La Uni e sidad
de
Valladolid, en el mo imien o
eden o
de
España, ha dado
1]
sigue dando
lo
mejo
de
ella:
sus
es udian es, que ya en el Ejé ci o, ua en
la Mílícia Nacional
que
con él colabo a, es án
ocu-
9
-130- -131-
pando pues o
de
hono . Voso os, es udian es, es áis
cumpliendo con ues o debe luchando po España y
pa a España; con ues a colabo ación pe sonal, igo-
osa, ple ó ica
de
pa io ismo, con ues a sang e, con
ues as idas he oicas, es áis con ibuyendo gene'
osa y
galla da nenie a
la ic o ia. Seguid
cu n-
pliendo es e sac osan o debe . Pa a los
que
han
caído,
un
ecue do emocionado y
una
o ación.
i
Hono y glo ia
a
los hé oes uni e si a ios! Vues os
nomb es pe enecen ya al más glo ioso y excelso
pa imonio his ó ico
de
nues a Escuela.
A
los
que
seguís
comba iendo,
que
el ejemplo
de
ues os com-
pañe os, mue os po
Dios
y po la Pa ia,
os
anime
y en e o ice pa a ob ene el iun o inal.
Aunque mi
ep esen ación pe sonal y académica,
sea la más modes a, c eo pode a i ma
que
la Uni-
e sidad
de
Valladolid,
de
secula y b illan e adi-
ción y haciendo hono
a
ella, p es a y ha
de
p es a
a
la nue a España
su
apoyo calu oso y encendido,
su
colabo ación
más
esuel a, imi ando,
en
nue o e lejo
impe ial y supe ando,
si es
posible, la ob a
de
aque-
llos ju is as, médicos y humanis as
de
la ieja Escuela
allisole ana del siglo XVI,
que
an o en iquecie on
con
sus
sabias doc inas el ace o cul u al
de
España
11
del mundo. Pa a la magna ob a
de
le an a la
nue a España, la Uni e sidad
de
Valladolid pide
plaza ambién.
Al
inicia se el Mo imien o Nacional la Uni e -
sidad
de
Valladolid
se
adhi ió explíci a
e
incondicio-
nalmen e
a
él, mos ando
su
deseo
de
colabo ación y
ayuda
en
odo cuan o
su
pe sonal académico y
medios
cien í icos lo pe mi iesen.
No
ué
un
o e-
cimien o ano, sus cua o Facul ades han enido
p es ando con la máxima diligencia y e o
pa iá-
ico,
es i nabilisimos
se icios,
de
odo o den,
a
la
Causa Nacional.
Si
sus aulas han pe manecido ce a-
das pa a la labo académica habi ual, po que la
gue a llamó
a
los es udian es a comba i , es as mis-
mas aulas
se
ab ie on seguidamen e pa a
que
di e -
sos
se icios
de
ca ác e mili a
se
es ablecie an
en
ellas.
Y
nues as cá ed as y
nues os
labo a o ios, y
nues as biblio ecas han uncionado
ac i isima nen e,
e
incluso u o luga
un
ex enso
cu so de
Con e encias
sob e
«Cul u a española», que ué seguido con ex a-
o dina io in e és po nume osísimos oyen es.
La acción
de
la Uni e sidad no
se
ha con aído
exclusi amen e a
su
ecin o. Bajo la ace ada di ec-
ción del Excmo. S . Rec o
D.
José
M.
a
González
de
Eché a i
se
ha a endido debidamen e a cuan os
p oblemas elacionados con la Enseñanza,
en
odos
sus
g ados,
se
han plan eado
en
el Dis i o Uni e si-
a io, p oblemas
de
g an delicadeza muchos
'de
ellos,
y
que en su
o alidad han exigido una ac i idad y
compe encia
en
la Au o idad Académica
que
excede
a odo elogio.
Es digna
de
menciona se la in e esan e labo
ealizada po
las
Comisiones Uni e si a ias,
en
aaue-
llos e i o ios del Dis i o
que
han padecido el domi-
nio ojo-sepa a is a,
las
cuales han in es igado
con
odo de enimien o y esc upulosidad los daños ocasio-
nados
en
los monumen os a ís icos,
en
las biblio ecas
y
museos,
así como las sac ílega
s
o ensas come idas
en
iglesias y monas e ios. Toda es a admi able labo ,
que
han e i icado dignos compañe os, se á
en
b e e
publicada
con
amplios
jus i ican es
documen ales y
o og á icos.
•
•
$(
.
-132 -
Al log a se la o al econquis a y libe ación
de
las
p o incias
que
componen el Dis i o Uni e si a io,
a
ines del pasado mes
de
agos o,
a
p opues a del
Excmo. S . Rec o , el Claus o
de
P o eso es,
en
sesión solemne, aco dó unánimemen e nomb a Rec-
o Hono a io
de
es a Uni e sidad al Excmo.
Seño
D.
F ancisco F anco Bahamonde, Je e del Es ado,
Gene alísimo
de
nues o Ejé ci o, que iendo exp esa
con
al designación,
no
sólo
un
me ecido gala dón
a
sus cons an es y he oicas ic o ias, sino nues a
adhesión incondicional
a
odo cuan o él ep esen a
en
España y po España.
¡Jó enes uni e si a ios! [Es udian es odos! ¡Jó e-
nes
de
España! Siemp e
os
ha pe enecido
de
de echo
el po eni . Aho a, sob e és e, enéis
en
ues as
b iosas manos el p esen e, que an alien emen e
es áis conquis ando. Sed dignos
de
la misión que la
P o idencia ha pues o
en
oso os y lle adla, como
es oy segu o que lo ha éis,
a
eliz é mino.
Mien as el ago
de
la lucha
con inúe,
mien as
el cla ín de gue a
os
llame, acudid con el pecho
abie o
a
pelea po España. Cuando la con ienda
e mine,
cuando
ua
no os
demande el cla ín, po
habe o nado
su
sonido
en
sua e llamada
de
paz,
en onces, ol ed a.la Uni e sidad. que
os
acoge á con
ma e nal e usión, pa a es udia , pa a labo a , pa a
que con ues o es ue zo in elec ual coloquéis el
nomb e
de
España
1)
a
España misma
en
el luga
excelso que le co esponde.
Valladolid, oc ub e, 1937.