PAPELETAS
SOBRE
ESCULTURA
CASTELLANA
II.—UNA
PIEDAD
DE
JUNI
En
ia
ig lesia
de
San a
Ma ía
del
Cas illo,
de
Medina
del
Campo,
se
gua da
una
Piedad,
que
aunque
ad e ida
y
comen ada
ya
po
algún
c í ico,
no
ha
alcanzado
aún
el
g ado
de
di ulgación
de
que
dis uía
la
o al
ob a
del
genial
escul o
cas ellanizado.
Así,
pues,
no
ca ece
de
jus i icación
que
noso os
o ezcamos
en
nues o
Bole ín
es as
b e es
no as
al ededo
de
su
o og a ía,
cie amen e
aun
no
muy
conocida.
Los
comen a ios
que
el
seño
Agapi o
y
Re illa
(1)
la
ha
dedi
cado,
y
los
que
pueden
lee se
en
la
ob a
de
Geo g
Weise
(2),
es
lo
único
que
nos
ha
sido
posible
halla
sob e
es a
ob a
en
los
au o es
que
a an
sob e
el
conjun o
de
la
labo
de
Juni.
Po
nues a
pa e
hemos
de
consigna
que
desde
hace
algún
iempo,
y
con
an e io idad
a
la
publicación
de
los
juicios
de
los
ci ados
au o es,
enía
igu ando
en
nues o
A chi o
una
papele a
susc i a
po
el
seño
Ri e a,
en
que
ya
se
hacía
cons a
como
de
Juni
la
Piedad
de
Medina
del
Campo.
Tan o
uno
como
o o
se
basan
pa a
hace
la
a ibución
en
pa e
cidos
de
écnica
y
simili udes
de
ac u a
y
concepción
que,
en
e ec o
encajan
pe ec amen e
en
odo
lo
de
Juni,
y
el
p ime o,
además,
en
suposiciones
documen ales
in e idas
de
una
cláusula
del
es amen o
del
escul o .
Desg aciadamen e
no
podemos
se
noso os
los
qu^
apo emos
el
da o
necesa io
pa a
pode
hace
indudable
la
a ibu-
pesa
de
habe lo
p ocu ado.
Así,
pues,
hemos
de
asi nos
Escul u a..
(Publicado
en
el
Bol.
M
M.
P.
ae
BB.
AA
.
Jah liunde en.Reu iingen,
I925,páe
as
*
»
ex
,
1927,
pags.
158
y
siguien es.
^
^
92
PAPELETAS
SOBRE
ESCULTURA
CASTELLANA
o zosa
y
cxclusi ameníe
al
íesíamenío
de
Juni
cuando
dice
«y en
decla o
que
yo
bize
un
e ablo
y
un
c is o
po
mandado
de
F and^
de
dueñas
ho maza
zo
de
medina
del
campo.
El
e ablo
pa a
una
capilla
de
la
hue a
del
dicho
F anc°
de
dueñas
donde
lo
asen é...»
y
educi
o zosamen e
a
ello
oda
la
p ueba
documen al
de
que
hoy
puede
dispone se.
Nada
se
encuen a
en
oda
la
docu
men ación
e e ida
a
juni
y
po
noso os
conocida
que
puede
hace
alusión
a
dicha
ob a,
que
du an e
la g os
anos
ha
pe manecido
sin
se
Inco po ada
al
conocimien o
de
la
labo
de
Juni.
Realmen e
la
ci ada
cláusula,
si
no
de ini i a,
si
puede
se i
(unida
a
compa a
ciones
c í icas
de
gene ales
ca ac e ís icas)
de
base
es imable
pa a
In en a
hace
la
a ibución
con
segu idades
de
acie o.
Y
como
po
o a
pa e
no
se
conoce
el
a ablo
a
que
Juni
se
e ie e
en
su
es a
men o,
se
llega
ácilmen e
a
supone ,
en
i ud
además
de
oí os
indicios,
que
muy
bien
pudie a
a a se
del
g upo
cen al
del
e ablo
desapa ecido,
y
mien as
da os
ehacien es,
nada
p obables,
no
lo
con adigan,
segui
conside ándola
como
e iden emen e
ob a
de
Juni-
La
Índole
de
la
ob a
pa ece
con i ma lo
plenamen e
Va
que
en
e ec o
desde
el
p ime
momen o
juni
sal a
a
la
is a
con
una
sensa
ción
de
ba oquismo
insoslayable
y
con
una
a i mación
igo osa
de
incon undibles
ca ac e ís icas.
Y
es
oda
la
a ollado a
y
maciza
exube ancia
y
odo
el
c udo
y
mag o
na u alismo
lo
que
se
ad ie e
de
golpe
al
más
li^g e o
examen
de
las
dos
igu as
que
componen
el
g upo,
de
al
modo,
que
po
de echo
p opio
ha
de
se
enido
en
cuen a
al
in en a
pone
de
mani ies o
el
desa ollo
es ilís ico
del
escul o .
La
Piedad
de
San a
Ma ía
del
Cas illo
encaja
pe ec amen e
en
ese
momen o
de
emancipación
enacen is a
y
de
in anquilidad
a ís ica
de
nues a
mi ad
del
siglo
x i.
que
Juni
ayuda
a
ma iza
de
un
modo
an
decisi o.
La
Vi gen,
sen ada
sob e
la
pie na
de echa
en
ac i ud
un
an o
iolen a,
sos iene
el
cue po
ine e
del
Hijo
sob e
la
izquie da
doblada
y
encajada
po
mas
a iba
déla
odilla,
en
la
axila
del
mi^mo
lado
del
cue po
de
C is o.
És e
deja
cae
desplomado
el
b azo
po
ue a,
de
modo
que
el
o so
queda
casi
e ical
y
o mando
un
ángulo
acen uado
con
las
pie nas
de
las
que,
la
izquie da,
eposa
en
el
suelo
sob e
un
Paño.
Y
la
de echa,
queda
sob e
aquélla
sob esaliendo
el
pie
de
es e
lado
sob e
el
o o.
El
b azo
de echo
adap ado
a
la
pos u a
del
cue po
y
siguiendo
la
linea
de
és e,
iene
a
apoya
la
mano
sob e
la
de
la
Vi gen,
ol iendo
la
palma
hacia
el
espec ado
UNA
PIEDAD
DE
JUNl
93
pa a
mos a ,
lo
mismo
que
la
izquie da,
la
g an
he ida
p oducida
po
el
cla o.
La
cabeza,
con
abundan e
cabelle a,
que
en
izos
cae
sob e
los
homb os,
se
apoya
en
el
pecho
de
la
Vi gen,
ol iendo
hacia
a iba
el
lí ido
os o,
de
ojos
y
boca
ení eable íos,
pleno
de
un
mo al
des allecimien o.
En
gene al,
el
cue po
de
C is o
gua da
es echa
conexión
con
los
demás
de
Jnni;
musculoso
y
de
ac u a
ené gica
y
ealis a,
man iene
ca ac e es
de
análogas
ep esen acimies,
de
las
l
ue
enemos
en
nues o
Museo
la
más
esplendida
y
acabada
en
el
En ie o,
con
cuyo
C is o,
elaciona
conc e amen e
el
seño
Agapiio
V
Re ilía
el
modelado
del
que
nos
ocupa-
.
,
La
Vi íen
que
sos iene
con
la
,nano
izquie da
el
cue po
del
H„o
y
ecibe
amo osamen e
en
la
o a
un
b azo
de
és e,
inc
ma
c
os
o
y
lecioe
amoiocj
^..^«.mada
e
ín ima
is eza,
ha ía
£>i
laHn
de echo
con
un
ges
o
de
conceniiaua
iiacia
el
lado
s
esal a
de
un
modo
e i-
Es
de
nola
el
acusado
pa ecido,
Juni
suele
den e,
en e
el
os o
de
la
Vi gen
y
los
de
las
'
¡
,e i iéndole
ep esen a .
Oeo g
W
.se
ci cunsc ibe
es e
exclusi amen e
al
qi^
e
obse a
,„,ndo
en
ealidad,
y
Vi - ^
A
1
Pn ie o
de
la
Cá ed a
de
Sego ia,
;
/
ngen
del
bniieu
e udi o
c i ico
alcman.
sin
..o
»
»,íiin
a a
aliñada
obse ación
del
e u
,
sin
es a
alo
a
^y ma
un
ciclo
de
escul-
bien
puede
amplia se
es e
pa ecido
has a
<
m
^
u as
donde
en a ían
po
de echo
p opio,
las
sen aclones
de
San a
Ana
y
de
la
Vi gen
en
c
V
epi iendo
unas
mismas
lineas
gene ales
de
exp esión
y
ma.xado
pa ecido
ísico,
^
pod ía
e e i se
eión
del
os o
de
la
Vii^en
de
la
Piedad,
ognla
Ana
del
desbo -
al
de
la
«Vi gen
de
los
Cuchillos»,
o
al
de
Bena en e
(po
dan e
g upo
cen al
del
e ablo
de
la
Capdla
^
acusadas
elegi
algún
ejemplo)
con
las
mismas
gaiani
semejanzas.
„,^n e
un
mismo
modelo.
Es as
escul u as
dela an
Indudableme
i
delidad
la ga-
coñsíi uyendo
el
ílpo
os os
que
Juni
p o
exp esi a
emo
lien e
man enida
en
sus
Piedades,
de
an
poP
a ado
con
esa
segu-
E1
opaje
de
la
Vi gen,
amplio
y
mo ido
l
yng
ma e ia
ndad
y
alen ía
de
quien
es á
acos umb ado
¡jades
y
espíen
"^ás
blanda
—el
ba o—
y
en
ella
pe mi i se
su
en-
dideces
de
abundancia),
llena
en
g an
pa le
la
sí
solo
la
silue a
del
g upo,
desbo dándose
y
cios
disponibles
en
abundan es
e uel os
pi^S^
'
®
con
un
pleno
conocimien o
del
cla ooscu o
y
del
alo
de
las
elas
ep e-
94
PAPELETAS
SOBRE
ESCULTURA
CASTELLANA
seníadas.
Es
cu ioso
has a
qué
pun o
alcanzan
un
eno me
alo
en
el
a e
de
JunI
los
opajes
espléndidos
y
mo idos,
que
con ibuyen
en
an
g an
medida
a
a i a ,
agi ándola
aun
más,
la
ya
de
po
sí
b u al
i alidad
y.a oilado a
ene gía
de
sus
igu as
y
ep esen aciones.
Si
se
in en ase,
pod ían
encon a se
sus
p eceden es
llegando
has a
Jacopo
deüa
Que cia,
quien
en
sus
igu as
de
la
pila
del
Bap is e io
de
Siena,
y
en
los
elie es
de
la
pue a
de
San
Pel onio
en
Bolonia,
a a
los
pa ios
de
un
modo
análogo
a
Juni,
del
que
puede
oma
és e,
en
úl imo
é mino,
la
huella
de e minan e
de
su
es ilo.
En
su
a án
de
pe ecciona
la
o ma
clásica
an
en
oposición
con
su
modo
ín imo
y
mane a
de
sen i
el
a e
y
sin
enuncia
del
odo
a
ella,
se
engloba
en
la
di ección
a ís ica
que
a
mediados
del
siglo
x i
pone
de
mani ies o
p incipios
encaminados
a
consegui
la
ilusión
pic ó ica;
den o
de
ella,
des aca
su
pe sonalidad
con
ma ices
de
pode osa
pe sonalidad.
El
cue po
de
C is o,
musculoso
y
de
g ande
y
buscado
ealismo,
y
an
de
Juni
en
su
conjun o,
compone
con
la
Vi gen
(bajo
cuyas
opas
aun
pueden
adi ina se
las
ca ac e ís icas
ap e adas
ca nosi
dades)
un
giupo
de
una
o iginalidad
de
composición
y
de
un
pe il
an
i me y
igo oso
como
sólo
Juni
alcanza
en
semejan es
ep e
sen aciones.
A
medida
que
se
a anza
en
el
es udio
de
es a
Piedad,
espléndido
ejempla
de
su
gene o,
se
a
a ianzando
con
nue as
azones
la
a ibución
a
Juni
de
un
modo
cada
ez
más
ca egó ico
y
acabado,
has a
llega
a
impone se
con
ca ac e es
de
Indudable
ce eL.
Solo
Jun.
ha
podido
lega
a
concebi
la
escena
con
un
e ismo
y
una
na u alidad
an
a ec i a
y
sólo
ambién
él
ha
podido
sabe
anima la
con
un
dominio
de
la
écnica
y
una
alenL
de
gubia
semejan es.
Joaquín
Pé ez
Villanue a