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Compendio de Retórica

Author: Martín Jiménez, Alfonso
Publisher: Universidad de Valladolid
Year: 2026
Source: https://uvadoc.uva.es/bitstream/10324/52335/1/Compendio-de-Retorica.pdf
Compendio de Re ó ica
ALFONSO MARTÍN JIMÉNEZ
COMPENDIO DE RETÓRICA

Al onso Ma ín Jiménez, Compendio de Re ó ica, Valladolid, edición del au o , 2020
(edición e isada y ampliada. P ime a edición: 2019).
Es e lib o es á suje o a una licencia de Reconocimien o de C ea i e Commons, median e
la cual se pe mi e la copia, la dis ibución, la comunicación pública y la gene ación de
ob as de i adas sin ninguna limi ación, siemp e que se ci e al au o y se man enga el a iso
de la licencia.
ISBN: 978-84-09-11349-1
Imagen de po ada: Discu so que hizo don Quijo e de las a mas y de las le as (capí ulo
XXXVIII), de Manuel Ga cía “Hispale o” (1884). Óleo sob e lienzo, 152 x 197 cm. Museo
Nacional del P ado (Mad id, España), h ps://www.museodelp ado.es/coleccion/ob a-de-
a e/discu so-que-hizo-don-quijo e-de-las-a mas-y-de/87b73651-5cb0-4a01-a1e8-b09b88863539. La
imagen ep esen a el momen o de los capí ulos XXXVII y XXXVIII de la p ime a pa e
del Quijo e de Miguel de Ce an es en el que don Quijo e p onuncia un discu so e ó ico
sob e las a mas y las le as.
Imagen de con apo ada: En ie o del pas o C isós omo (1862), de Manuel Ga cía
“Hispale o”. Óleo sob e lienzo, 134 x 170 cm. Museo Nacional del P ado (Mad id,
España), h ps://www.museodelp ado.es/coleccion/ob a-de-a e/en ie o-del-pas o -
c isos omo/ca9c6531-c49d-4c4 -8ba4-d6 095e81995. La imagen ep esen a el
momen o del capí ulo XIV de la p ime a pa e del Quijo e de Miguel de Ce an es en el
que la pas o a Ma cela p onuncia un discu so e ó ico an e don Quijo e y los demás
asis en es al en ie o de G isós omo.
ÍNDICE
PRESENTACIÓN................................................................................................. 7
I. HISTORIA DE LA RETÓRICA
1. LA RETÓRICA GRIEGA................................................................................. 13
2. LA RETÓRICA LATINA ................................................................................. 19
3. LA RETÓRICA MEDIEVAL: LAS ARTES MEDIEVALES ................................... 23
4. LA RETÓRICA EN EL CLASICISMO Y EN EL ROMANTICISMO ....................... 25
5. LA NEORRETÓRICA CONTEMPORÁNEA Y LA TEORÍA DE LA
ARGUMENTACIÓN ...................................................................................... 29
II. CONCEPTOS FUNDAMENTALES DE RETÓRICA
1. DEFINICIÓN Y FINALIDAD DE LA RETÓRICA ............................................... 33
2. LOS TIPOS DE DISCURSOS RETÓRICOS: JUDICIAL, DELIBERATIVO Y
DEMOSTRATIVO.......................................................................................... 35
3. LAS OPERACIONES RETÓRICAS (PARTES ARTIS): INTELLECTIO, INVENTIO,
DISPOSITIO, ELOCUTIO, MEMORIA Y ACTIO O PRONUNTIATIO ....................... 41
3. 1. In ellec io ........................................................................................... 43
3. 2. In en io .............................................................................................. 48
3. 3. Disposi io ........................................................................................... 68
Apéndice: la azón, las emociones y la neu ociencia ac ual .... 81
3. 4. Elocu io .............................................................................................. 97
Figu as de dicción............................................................................ 102
Figu as de pensamien o .................................................................. 107
T opos .............................................................................................. 110
Apéndice: ejemplos de igu as e ó icas y opos .................. 115
3. 5. Memo ia ........................................................................................... 123
Apéndice: la memo ia y la neu ociencia ac ual ...................... 127
3.6. Ac io o p onun ia io .......................................................................... 132
Apéndice: la ac io o p onun ia io y las neu onas espejo ........ 144
Apéndice: los ne ios an e una exposición en público ........... 148
EPÍLOGO ....................................................................................................... 153
BIBLIOGRAFÍA .............................................................................................. 157
7
PRESENTACIÓN
Habiendo elabo ado unos apun es sob e e ó ica como ma e ial
docen e pa a las clases de la asigna u a “Técnicas e ó icas”, impa ida en
la Uni e sidad de Valladolid, pensé que dicho ma e ial, o ganizado como
una exposición de los aspec os más sus anciales de la ma e ia e ó ica,
pod ía se de u ilidad pa a quienes es u ie an in e esados en ealiza un
p ime ace camien o a la disciplina. Su ge así es e Compendio de Re ó ica,
pensado pa a su publicación digi al en acceso abie o.
La e ó ica es de inida po el DRAE como el “A e de habla con
elocuencia”, y la elocuencia, a su ez, es desc i a como la “Facul ad de
habla o esc ibi de modo e icaz pa a delei a , conmo e o pe suadi ”. La
inalidad básica de la e ó ica e a la pe suasión, lo que conlle a la iple
necesidad de enseña , conmo e y delei a a los oyen es, pues, como
e emos, pa a pe suadi es necesa io mezcla los a gumen os acionales
con los es ímulos emocionales y engalana adecuadamen e el discu so,
haciéndolo a ac i o.
La e ó ica cons a de es ope aciones básicas des inadas a cons ui el
discu so: la in ención, o hallazgo de los ecu sos acionales y emocionales
que se emplea án en el discu so; la disposición de las pa es del discu so
de la o ma más con enien e pa a el o ado y la elocución o ado no del
discu so po medio de ecu sos es ilís icos y de opos y igu as e ó icas.
La in ención y la disposición pe siguen enseña y conmo e a los oyen es,
y la elocución iene como in p oduci su delei e.
Una ez que el discu so es á cons uido, en an en juego o as dos
ope aciones: la memo ia, que suminis aba no mas pa a memo iza y
domina el discu so y p onuncia lo con na u alidad, y la acción o
p onunciación, elacionada, po un lado, con los aspec os isuales (los
ges os, las pos u as y la es imen a del o ado ), y, po o o, con el uso
adecuado de su oz.
La e ó ica ue una pa e esencial de la enseñanza en Eu opa desde la
época clásica has a la segunda mi ad del siglo XVIII. En el Roman icismo
se p odujo un mo imien o de echazo de las no mas de la e ó ica
adicional, del que quedan cla as eminiscencias en el uso despec i o
ac ual del é mino e ó ica pa a e e i se a un ipo de mensaje acuo o al o
de con enido. Ese echazo de la e ó ica ae ía como is e consecuencia
14
Có ax es conocido po su doc ina de la p obabilidad gene al, y pa ece
que es ableció la p ime a di isión sob e las pa es del discu so judicial (es
deci , el ipo de discu so que se p onunciaba en los ibunales): el p oemio
(des inado a cap a la a ención y la bene olencia de los miemb os del
ju ado); la na ación (en la que se p esen an los hechos que se juzga án
con cla idad y concisión); la a gumen ación (que incluye la con i mación
y la e u ación, y en la que se p esen an las p uebas); la dig esión (que
ilus a el caso y lo si úa en un plano gene al) y la pe o ación (en la que se
esume la cues ión y se p ocu a p o oca la emoción de los miemb os del
ju ado). Es a o ganización se ía e omada po la eo ía e ó ica pos e io .
Tisias, discípulo de Có ax, lle ó es e incipien e sis ema a la G ecia
me opoli ana.
Jun o a es a e ó ica de la e osimili ud, se desa olló en Sicilia o a
e ó ica denominada psicagógica, o conduc o a de almas, desa ollada po
Empédocles de Ag igen o (493-433 a. C.), la cual no se p oponía
con ence median e la demos ación igu osa, sino que p e endía
undamen almen e conmo e a los des ina a ios Así, si Có ax desa olló
una e ó ica de ipo acional, Empédocles insis ió en el ca ác e pe suasi o
de las emociones.
Los so is as, p eocupados po las écnicas de la pe suasión, llega ían
después a sis ema iza oda esa se ie de eglas, elabo ando los p ime os
a ados e ó icos. P o ágo as de Abde a (481-411 a. C.) esc ibió un a ado
i ulado La e dad, que se ab ía con la amosa a i mación “El homb e es
la medida de odas las cosas”. P o ágo as insis ió en que se pueden elabo a
dos discu sos opues os en e sí sob e cada cues ión, y en que odos los
p oblemas o ecen dos ca as dis in as que deben se analizadas con la
misma a ención. De hecho, los so is as como P o ágo as se jac aban de
pode con ence a cualquie a p ime o de una cosa y después de su
con a ia.
Go gias de Leon ino (485-380 a. C.), un so is a siciliano que se ins aló
en A enas en la segunda mi ad del siglo V a. C., ue uno de los g andes
impulso es de la e ó ica, y la con i ió en una de las ma e ias básicas de
la enseñanza de los jó enes. Escép ico an e la posibilidad de desa olla
una ciencia e dade a, de endió la u ilidad de la e ó ica pa a la pe suasión,
y dio mucha impo ancia a los e ec os pe suasi os de i ados del delei e
poé ico, insis iendo en la necesa ia o namen ación del discu so a a és de
los opos, de las igu as, de la an í esis y del pa alelismo.
Pla ón a aca la e ó ica en un diálogo cuyo í ulo ecoge p ecisamen e
el nomb e de es e au o (Go gias). Conside a la e ó ica inmo al po

15
a a se de una écnica al se icio de la pe suasión con independencia de
la e dad, y po ello p e ie e la dialéc ica. Pla ón a eme e ambién con a
la e ó ica en su diálogo P o ágo as. Sin emba go, en o o diálogo, el
Fed o, hace una p esen ación posi i a de la e ó ica. Po lo demás, Pla ón
se p eocupa po el alo emocional de las a es y de la e ó ica,
de endiendo un equilib io i uoso. A su mane a de e , es líci o susci a
las emociones de los des ina a ios, pe o den o de una mesu a que impida
cae en el icio.
O os é o es conocidos de la época son T asímaco (459-400 a. C.),
Hipias (443-399 a. C.) e Isóc a es (436-388 a. C.), del que se conse an
algunos discu sos.
La Re ó ica de A is ó eles (394-322 a. C.) es el p ime a ado e ó ico
que se conse a, y supone la implan ación de ini i a de la disciplina en el
sis ema del pensamien o de la An igüedad clásica.
Con a iamen e a los so is as, quienes conside aban que odo e a
opinable, A is ó eles c ee necesa io dis ingui un ámbi o p opio de lo
cien í ico o demos able de o o ámbi o elacionado con las cues iones
opinables. Y la dialéc ica y la e ó ica, disciplinas que pa a A is ó eles
esul an co ela i as, se inclui ían en el ámbi o de lo opinable.
En la época de A is ó eles se dis inguían es ipos de conocimien os
o modalidades del sabe : la doxa, la epis eme y la échné.
La doxa es el sabe gene al de una comunidad, que la guía en aspec os
muy ele an es (con icciones, c eencias, compo amien os...). No posee
una undamen ación sólida, pe o iene g an impo ancia.
La epis eme es la ciencia del conocimien o cien í ico, sólidamen e
undamen ado (de ella de i a el é mino epis emología, de inido en el
DRAE como “Teo ía de los undamen os y mé odos del conocimien o
cien í ico”).
La échne, equi alen e al la ino a s, cons i uye un ipo de sabe no
cien í ico, como la epis eme, ni limi ado a una opinión o c eencia, como la
doxa. La échne se undamen a en p incipios igu osamen e es ablecidos
pe o o ien ados hacia la p ác ica y hacia el hace (po ejemplo, la
ca pin e ía, o la poé ica y la e ó ica, que ambién o maban pa e de la
echné).
Pues bien, A is ó eles dis ingue cla amen e en e el ámbi o de la
ciencia (epis eme), al que co esponden los enunciados cie os y
demos a i os, del de la dialéc ica (doxa) y la e ó ica ( echné), disciplinas
que elabo an, espec i amen e, los enunciados p obables y los
pe suasi os, de mane a que la dialéc ica suminis a los enunciados más
16
p obables y e osímiles, y la e ó ica se enca ga de pe suadi al audi o io
de su alidez3. Pod íamos ep esen a lo así:
A is ó eles o o ga una g an impo ancia a la p obabilidad y a la
e osimili ud, pues los asun os humanos no siemp e son e i icables
empí icamen e, y los homb es se igen po sus c eencias sob e lo que es
p obable o e osímil.
En la Re ó ica de A is ó eles se de ine la disciplina e ó ica,
encaminada a halla odo lo que en el discu so pueda pe suadi , y se acla a
su unción como a e de la pe suasión. La ob a cons a de es lib os: en el
lib o I, elacionado con los conocimien os y las écnicas del o ado , se
expone una eo ía lógica de los a gumen os pe suasi os ( acionales); en el
lib o II, dedicado a desc ibi la impo ancia de las pasiones y los
sen imien os de los oyen es, se despliega una eo ía de los a gumen os
subje i os y mo ales (emocionales), y en el lib o III, elacionado con la
elabo ación del discu so, se desa olla una eo ía li e a ia de la elocución
o embellecimien o del discu so.
En la Re ó ica a is o élica se es ablecen algunos aspec os que se ían
decisi os en la e ó ica pos e io :
1) Los es géne os de la o a o ia: judicial, delibe a i o (o polí ico)
y demos a i o (o epidíc ico). El discu so judicial es el que se
p onuncia en los ibunales pa a juzga de e minados deli os, y a a
3 Q. Racione o, “In oducción” a A is ó eles, Re ó ica, ed. de Q. Racione o, Mad id,
G edos, 1990, pp. 7-133.
ÁMBITO DE LO DEMOSTRABLE
ÁMBITO DE LO OPINABLE
Epis eme: CIENCIA
(enunciados cie os y demos a i os)
Doxa: en ella se incluye la
DIALÉCTICA
(suminis a los enunciados más
p obables y e osímiles)
Techné: en ella se incluye la
RETÓRICA
(pe suade sob e los enunciados más
p obables y e osímiles)
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sob e cosas pasadas (sob e deli os o supues os deli os come idos en el
pasado); el discu so delibe a i o se emi e an e una asamblea polí ica
con capacidad pa a decidi sob e el asun o de que se a e, y e sa
sob e emas u u os (es deci , se a a de con ence a los oyen es de
que hagan o dejen de hace algo en el u u o), y el discu so
demos a i o consis e en el elogio (lauda io) o en el i upe io
( i upe a io) de pe sonas, ins i uciones o cosas, y a a ambién sob e
hechos pasados, de mane a que no solo se es iman los alo es y los
modelos sob e los que se habla, sino ambién la p opia habilidad del
o ado pa a hace el elogio o el i upe io.
2) Las ope aciones que ealiza el o ado : de dónde saca los medios
de pe suasión (ope ación que los omanos denomina ían in en io, o
hallazgo de las ideas); la disposición de las pa es del discu so, de ca a
a que esul e más e icaz (la u u a disposi io la ina) y la elocución o
ado no del discu so (la elocu io de los omanos).
Po lo demás, en el lib o II de su Re ó ica, A is ó eles es ablece una
lis a de las emociones que puede a a de susci a el é o : i a, desp ecio,
calma, amo y odio, enemis ad, emo y con ianza, e güenza y
des e güenza, a o , compasión, indignación, en idia y emulación. Y en
su ob a De anima, A is ó eles concibe los a ec os o emociones como
mo imien os del alma que se exp esan ísicamen e en alguna clase de
ánsi o co po al, de mane a que las emociones se asimilan a las
mani es aciones co po ales, y los ges os del cue po si en pa a exp esa
las pasiones4. De es a isión a is o élica de las emociones como
mo imien os del alma, exp esadas median e mo imien os ges uales del
cue po, su gi ían las concepciones la inas del mo e e y de la moción de
sen imien os, ela i as a la necesidad de “mo e los sen imien os” o
emociona a los ecep o es del discu so (moción signi ica, según el DRAE,
“acción y e ec o de mo e o se mo ido”, y, más conc e amen e,
“al e ación del ánimo”).
4 C . al espec o L. Díaz Ma oquín, La e ó ica de los a ec os, Kassel, Edi ion
Reichenbe ge , 2013, pp. 41-42. A is ó eles conside a que las emociones son uni e sales,
y des aca su papel en las ob as d amá icas (como expone en su Poé ica) o musicales
(como explica en el lib o oc a o de su ob a Polí ica) de ca a a p oduci la ca a sis, o
libe ación de las pasiones po pa e de los ecep o es.
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Una ez es ablecido el ma co pa a el desa ollo de la e ó ica como un
a e o disciplina u ili a ia, se ue on p oduciendo apo aciones
impo an es.
Así, en los siglos IV y III a. C., Teo as o, discípulo de A is ó eles,
cuya ob a solo conocemos po e e encias de o os au o es, desa olló la
eo ía es ilís ica elacionada con la elocución, insis iendo en las i udes
es ilís icas que ha de ene el discu so (pu eza, cla idad, p opiedad y
o namen ación). A él se a ibuye la eo ía de los es es ilos (sencillo,
medio y ele ado), que es un desa ollo del p ecep o a is o élico que
imponía a ene se a lo “con enien e”, encon ando pa a cada ma e ia, pa a
cada des ina a io y pa a cada si uación el modo más ap opiado de
exp esa se.
He mágo as de Temnos desa olló a inales del siglo II a. C. el
apa ado dedicado a los ipos de causa de la o a o ia judicial (lo que los
la inos denomina ía s a us causae), dis inguiendo cua o ías necesa ias
pa a iden i ica el asun o sob e el que e saba el li igio: la “conje u a” (que
se plan ea si hay deli o y quién lo come ió); la “de inición” (que ipi ica si
el hecho es o no delic i o y su na u aleza: asesina o, obo, aición, e c.);
la “cali icación” (que mide el g ado de esponsabilidad del acusado y la
in ención con la que ac uó) y la “acep ación del p ocedimien o judicial”
(que es able si el juez puede alo a el caso o se ecusado).
A pa i del siglo II a. C., la e ó ica ue ecibida y desa ollada en el
mundo omano (nos e e i emos a ello en el apa ado siguien e), pe o
ambién hubo algunas apo aciones de in e és po pa e de algunos au o es
g iegos en la denominada Época Impe ial. Así, Dionisio de Halica naso
(ca. 60-ca. 5 a. C.) o o gó una g an impo ancia al o den de las palab as, al
i mo y la musicalidad que se de i a de la es uc u a y la composición de
las o aciones; He mógenes de Ta so (ca. 160-225 d. C.) se p eocupó po
los ac o es es ilís icos, omando como modelo a Demós enes, y ele ó a
sie e los es ilos posibles del discu so (dependiendo de que desa olla an
una de las siguien es cualidades: cla idad, g andeza, belleza, apidez,
ca ác e , since idad y ue za), y A onio (que i ió en la segunda mi ad del
siglo IV d. C.) esc ibió unos P ogymnásma a o eje cicios de composición
que debían desa olla los ap endices en el a e e ó ica, los cuales incluían
modelos de ábula, ela o, ch ía (anécdo a o na ación de un hecho
e e en e a una pe sona ele an e pa a el ema a ado), sen encia,
e u ación, con i mación, luga común, encomio, i upe io, compa ación,
e opeya, desc ipción, esis y p opues a de ley.
19
2. LA RETÓRICA LATINA1
La e ó ica ue ecibida en Roma a mediados del siglo II a. C. Los
omanos desa olla on y consolida on decisi amen e la disciplina. La
ρητορική τέχνη ( he o ikè échne, o écnica e ó ica de la an igua G ecia)
pasa ía a denomina se en la ín a s he o ica. El é mino a s enía en onces
un sen ido di e en e al ac ual, y hacía e e encia a un conjun o de no mas
des inadas a enseña a hace algo. El a s he o ica, o a e e ó ica, e a la
disciplina que enseñaba a cons ui discu sos pe suasi os y a p onuncia los
en público.
El a ado e ó ico la ino más an iguo que se conse a es la Rhe o ica
ad He ennium, esc i a al ededo del año 90 a.C. En un p incipio ue
a ibuida alsamen e a Cice ón, y aún se discu e si pe enece a Elio S ilón
o a Co ni icio.
Su au o incluye las cinco ope aciones e ó icas que pasa ían a se
adicionales: in en io, disposi io, elocu io, memo ia y ac io. La in en io
(‘in ención’) es el hallazgo de las ideas o a gumen os pe suasi os que
u iliza á el o ado ; la disposi io (‘disposición’) iene que e con la
o ganización de las pa es del discu so; la elocu io (‘elocución’) es á
des inada al ado no o embellecimien o del discu so; la memo ia
(‘memo ia’) suminis a consejos pa a memo iza y domina el discu so, y
la ac io o p onun ia io (‘acción’ o ‘p onunciación’) se e ie e a los ecu sos
isuales ( es imen a, mo imien os, pos u a del cue po y ges os de manos
y os o) y audi i os (uso de la oz) que emplea á el o ado al di igi se a
su audi o io.
El au o desa olla ampliamen e el apa ado de la elocu io.
Re i iéndose al o ado , insis e en que ha de mos a disc e amen e su
dominio p o esional de la disciplina y en que ha de ansmi i una
con ianza plena en la capacidad comp ensi a de los oyen es. La ob a u o
una g an in luencia en la Edad Media y en el Renacimien o2.
Cice ón (106-43 a. C.) ealizó impo an es apo aciones al ámbi o de
la e ó ica. Sus ob as e ó icas meno es son De in en ione (86 a. c.), De
op ime gene e o a o um (44 a. C.) y Pa i iones o a o iae (45 a. C.). Sus
1 Vid. J. A. He nández Gue e o y M. C. Ga cía Teje a, His o ia b e e de la e ó ica,
ci ., pp. 53-68.
2 C . J. A. He nández Gue e o y M. C. Ga cía Teje a, El a e de habla . Manual de
Re ó ica P ác ica y de O a o ia Mode na, Ba celona, A iel, 2004, p. 52.

20
ob as mayo es son la ilogía cons i uida po De o a o e (55 a. C.), B u us
(45 a. C.) y O a o (46 a. C.)3.
De o a o e se conside a su ob a maes a, y comp ende es lib os,
dedicados a la in ención, a la disposición y a la elocución. Concede mucha
impo ancia a la “simpa ía” como capacidad de iden i icación emocional y
a las capacidades pe suasi as del humo , al alo es é ico de la no edad, a
la cadencia í mica del discu so y a la pulc i ud de su es ilo. Asimismo,
insis e en la necesa ia p epa ación in elec ual del o ado , que ha de se un
homb e de amplios conocimien os. Concede más impo ancia al ingenium
(‘ingenio’) del o ado que a su conocimien o de la eo ía y a la aplicación
de las no mas. Según Cice ón, enseña , conmo e y delei a deben se los
ines del discu so en odas sus pa es.
En el siglo I de nues a e a, Quin iliano (ca.35-ca.96), au o
calagu i ano emig ado a Roma, esc ibió el más ex enso y comple o
a ado sob e la e ó ica y la educación gene al del ciudadano omano: los
doce lib os de la Ins i u io o a o ia4. Dicha ob a, que end ía una eno me
epe cusión en el Renacimien o, es á des inada a la p epa ación del o ado ,
y ecoge oda la adición e ó ica an e io , suminis ando una g an
can idad de in o mación sob e la misma.
Quin iliano concibe la e ó ica como la base del sabe y de la
educación. El lib o I ecoge un g an núme o de conside aciones
pedagógicas elacionadas con la educación de los niños. El lib o II desc ibe
el con enido de la e ó ica. El lib o III incluye una de allada his o ia de la
disciplina y expone después los géne os y las pa es de la causa de los
p ocedimien os ci iles y penales, que desa olla á en los cua o lib os
siguien es. Los lib os IV, V y VI a an de la in en io, es deci , del hallazgo
de las ideas en las dis in as pa es del discu so. El lib o VI es á dedicado a
la disposi io o disposición de las pa es del discu so. Los lib os VIII y IX
a an sob e la elocu io o ado no es ilís ico del discu so. El lib o X es una
an ología de poe as y p osis as g iegos y la inos, y mues a la impo ancia
del análisis e ó ico de los ex os li e a ios. El lib o XI se dedica a la
3 C . al espec o T. Albaladejo, Re ó ica, Mad id, Sín esis, 1989, pp. 27-28 y J. A.
He nández Gue e o y M. C. Ga cía Teje a, His o ia b e e de la Re ó ica, ci ., pp. 55-60.
4 Quin iliano, Ins i u io O a o ia, ed. de M. Win e bo om, Ox o d, Ox o d Uni e si y
P ess, 1970, 2 ols. ( e s. esp.: Ins i uciones o a o ias, ad. de I. Rod íguez y P. Sandie ,
Mad id, He nando, 1987, 2 ols.). Vid. además T. Albaladejo, Re ó ica, ci ., p. 28; J. A.
He nández Gue e o y M. C. Ga cía Teje a, His o ia b e e de la Re ó ica, ci ., pp. 62-66
y D. Pujan e, El hijo de la pe suasión. Quin iliano y el es a u o e ó ico, Log oño,
Ediciones Ins i u o de Es udios Riojanos, 1999 (2ª ed. co egida y aumen ada).
21
memo ia y a la ac io; explica que el discu so pe suasi o iene es
inalidades (de mane a que el pe suade e, o pe suadi , conlle a es
g ados: doce e, o enseña ; mo e e, o conmo e , imp esiona o hace
cambia de opinión al audi o io, y delec a e, o causa delei e) y los asgos
de sus espec i os es ilos; p es a especial a ención a la psicagogía, o
aspec os emocionales del discu so5, y de iende que el o ado ha de se
capaz de imagina se a sí mismo en la si uación del oyen e, a ando de
con ence lo no solo con a gumen os acionales, sino exci ando sus
emociones. Y en el lib o XII pe ila el modelo del pe ec o o ado , que ha
de se un i bonus (‘homb e bueno’) ca ac e izado po sus cualidades
mo ales, po su i meza y po su p esencia de ánimo.
El conjun o o mado po la Rhe o ica ad He ennium, las ob as de
Cice ón y la de Quin iliano es el undamen o de la Rhe o ica ecep a,
co pus eó ico que con iene las líneas p incipales del sis ema e ó ico.
5 Quin iliano dis ingue al espec o las emociones humo ís icas de las imagina i as.
Con espec o a la isa, ad ie e sob e la di icul ad que supone y los iesgos de su uso
excesi o. Y den o de las emociones imagina i as, Quin iliano di e encia la pa é ica, que
es ehemen e y a ollado a, aunque momen ánea, y la é ica, que es len a e in aso a, pe o
pe manen e. Vid. A. He nández Gue e o y M. C. Ga cía Teje a, His o ia b e e de la
Re ó ica, ci ., pp. 65-66.
23
3. LA RETÓRICA MEDIEVAL: LAS ARTES MEDIEVALES1
Con el iempo, la Re ó ica clásica, inicialmen e a e de la pe suasión,
ue pe diendo su especi icidad, su ca ác e eminen emen e pe suasi o.
Desde sus inicios has a la Edad Media, la Re ó ica ha sido conside ada
de es o mas di e en es: como a e in e disciplina de la pe suasión sob e
lo opinable (An igüedad g iega), como a s bene dicendi (has a la época
cice oniana) y como a s o nandi (has a la Edad Media).
En la Edad Media la e ó ica adicional su e algunas modi icaciones,
y se p oducen una se ie de a es, las denominadas a es medie ales,
elacionadas con la e ó ica y la pe suasión:
— A es dic aminis: a ados sob e la composición de ca as que
apa ecie on en el siglo XI. Suminis an no mas pa a la comunicación
po ía esc i a, en luga de la ía o al adicional, y cons i uyen una
adap ación de la e ó ica adicional a la necesidad su gida en la Edad
Media de esc ibi ca as como medio undamen al de comunicación.
— A es poe icae: a ados poé icos de cla a in luencia e ó ica que
se desa olla on en el siglo XII. P es an a ención al ex o li e a io
en endido globalmen e, ya sea esc i o en p osa o en e so. Des aca la
Poe ia de Juan de Ga lande, quien dis ingue es es ilos poé icos y
cua o p osís icos.
— A es p aedicandi: a ados e ó icos elacionados con la
p edicación c is iana que se asen a on en el siglo XIII.
Asimismo, en la Edad Media se p odujo un ace camien o en e la
Re ó ica y la Poé ica, que dio luga a una poe ización de la e ó ica y a una
e o ización de la poé ica. La poé ica se iden i icó con el e so y la e ó ica
con la p osa.
Po lo demás, la e ó ica cons i uía una pa e esencial de la educación,
pues o maba pa e del i ium, el cual es aba compues o po la g amá ica,
la e ó ica y la dialéc ica, y, jun o al quad i ium (que incluía la a i mé ica,
1 A. He nández Gue e o y M. C. Ga cía Teje a, His o ia b e e de la Re ó ica, ci ., pp. 69-90.
30
au o es ei indican el ca ác e pe suasi o de la e ó ica en elación con el
discu so público ac ual8.
En el ámbi o de la eo ía de la a gumen ación, Jü gen Habe mas
desa olla una eo ía de la a gumen ación ju ídica basada en la
uni e salidad a gumen a i a, la cual se basa en el sen ido de la
comunicación lingüís ica. Pa a Habe mas, el ac o comunica i o lingüís ico
es la base del en endimien o en e los homb es y pe mi e la c eación de las
sociedades, y se con ie e en allido cuando usamos el lenguaje pa a
in e eses egoís as y no pa a in e eses gene ales des inados a la
cons ucción del consenso social9.
Chaïm Pe elman y Lucie Olb ech s-Ty eca, po su pa e, p e enden
c ea una nue a e ó ica basada en la lógica de los juicios de alo y en la
azonabilidad, que se elaciona con el audi o io uni e sal. Según es os
au o es, oda a gumen ación se basa en consensos sociales p e ios, en
aspec os que son admi idos comúnmen e po la sociedad, a pa i de los
cuales se o ganiza el azonamien o pe suasi o10, y odos los audi o ios,
independien emen e de sus pa icula idades, ienden a ene en cuen a
cie os luga es de ipo muy gene al: los luga es de la can idad, de la
cualidad, del o den, de lo exis en e, de la esencia y de la pe sona (que
comen a emos más adelan e).
ecep o es” (T. Albaladejo, “La poliac osis en la ep esen ación li e a ia: un componen e
de la Re ó ica cul u al”, en Cas illa. Es udios de Li e a u a, 0, 2009, pp. 1-26, p. 16, DOI:
h ps://doi.o g/10.24197/cel.0.2009.1-26). Vid además T. Albaladejo, “Cul u al he o ic.
Founda ions and pe spec i es”, en N. Iglesias y M. Załęska (eds.), Rhe o ica in Spain,
núme o monog á ico de Res Rhe o ica, 1, 2016, pp. 17-29.
8 En es e sen ido, la eo ía e ó ica se ha elacionado con la eo ía de la comunicación
y con el análisis c í ico del discu so público, y se ha empleado pa a es udia el discu so
li e a io, el mode no discu so polí ico o el de la publicidad. Vid. al espec o D. Pujan e,
Manual de Re ó ica, ci . pp. 345-381.
9 C . J. Habe mas, Pensamien o pos me a ísico, Mad id, Tau us, 1990. Vid. además
D. Pujan e, Manual de e ó ica, ci ., pp. 342-343.
10 C . Ch. Pe elman y L. Olb ech s-Ty eca, T a ado de la a gumen ación: la nue a
e ó ica, Mad id, G edos, 1994, p. 147.

II. CONCEPTOS FUNDAMENTALES DE RETÓRICA
33
1. DEFINICIÓN Y FINALIDAD DE LA RETÓRICA
Como hemos is o, la e ó ica se en endió desde la An igüedad has a
la Edad Media de es o mas dis in as: como un a e in e disciplina de la
pe suasión sob e lo opinable (An igüedad g iega), como a s bene dicendi
(has a la época cice oniana) y como a s o nandi (has a la Edad Media).
En un p ime momen o, cuando se daban ci cuns ancias polí icas que
a o ecían la p oli e ación de la e ó ica en las ins i uciones polí icas o
judiciales, la inalidad de la e ó ica e a básicamen e la pe suasión; pe o
en épocas pos e io es de gobie nos absolu is as, en las que las
ci cuns ancias polí icas no a o ecían la libe ad de exp esión ni la
posibilidad de p onuncia discu sos pe suasi os en público, la e ó ica
iende a con e i se en un a e de habla o de esc ibi bien. Así, si la
g amá ica e a el a s ec e dicendi (a e de habla co ec amen e), la e ó ica
se conside ó como un a s bene dicendi (a e de habla bien). Y
pos e io men e la e ó ica pasó a en ende se como un simple a s o nandi
(a e de la o namen ación), lo que se acen uó cuando se p odujo, a pa i
del Renacimien o, la educción de la e ó ica a la elocu io. Esa educción
lle a ía al desc édi o de la e ó ica y a su echazo en el Roman icismo, lo
que p odujo su desapa ición de la enseñanza en las ins i uciones
académicas eu opeas. Y en la ac ualidad se aboga po ecupe a el sen ido
o iginal de la e ó ica, en endiéndola como el a e de habla en público y
de pe suadi .
Quin iliano, en sus Ins i u iones o a o iae, ecoge las de iniciones
an e io es de la e ó ica como a e de la pe suasión (po ejemplo, Isóc a es
la elacionaba con la ue za o el pode de pe suadi , y la llamó “ob ado a
de pe suasión”), pe o c ee necesa io especi ica que se a a de log a la
pe suasión po medio de la palab a (pues hay o as o mas de pe suadi ,
basadas en el dine o, la ama o la he mosu a, que no se elacionan con la
palab a, y po lo an o, ampoco con la e ó ica). También ecoge la
de inición de A is ó eles (“Re ó ica es la ue za de halla odo lo que en el
discu so puede pe suadi ” [Rhe . I, 2]), pe o le pa ece de ec uosa po
e e i se a la pe suasión como elemen o cen al y po educi la e ó ica al
ámbi o de la in en io o hallazgo de las ideas.
Quin iliano, en con o midad con las ideas pla ónicas exp esadas en el
Go gias o en el Fed o, c ee necesa io que la e ó ica se con ie a en un
eje cicio de hon adez. A su juicio, el o ado pe ec o, el o ado que él
quie e o ma , ha de se un homb e bueno (Ins . o a . II, 15, 33), y a i ma
lo siguien e: “La de inición que con end á mejo a la esencia de la e ó ica
34
es «la ciencia de bien deci ». Pues al de inición aba ca de una ez odas
las i udes del discu so y ambién los undamen os mo ales del o ado ,
pues o que no puede habla bien sino el homb e bueno” (Ins . o a . II, 15,
34). De es a concepción de Quin iliano sald ía la conside ación del o ado
como un i bonus dicendi pe i us (‘homb e bueno expe o en habla ’).
Ob iamen e, la de inición de Quin iliano encie a una concepción
mo al, simila a la que p opone Jü gen Habe mas en la época
con empo ánea. Po ello, podemos en ende la e ó ica, en su sen ido
o iginal, como el a e de la pe suasión sob e lo opinable po medio del
discu so p onunciado an e un audi o io, lo cual implica la necesidad de
“bien deci ” desde un pun o de is a u ili a io.
Como señala Da id Pujan e, la concepción de la e ó ica de
Quin iliano ue sus i uida, sob e odo a pa i del Roman icismo, po una
concepción peyo a i a, de mane a que la e ó ica pasó a conside a se
sinónimo de alsedad, aciedad, o inope ancia; ac ualmen e, sin emba go,
no iene sen ido segui man eniendo esa acepción desp ecia i a1, pues,
como señala a An onio López Ei e, se ha ecupe ado “la dimensión
p agmá ica de una e ó ica en endida como a e de la palab a socialmen e
e icaz y muy ú il”2.
1 C . D. Pujan e, Manual de Re ó ica, ci ., p. 74.
2 C . A. López Ei e, La e ó ica en la publicidad, Mad id, A co/Lib os, 1998, p. 12.
35
2. LOS TIPOS DE DISCURSOS RETÓRICOS: JUDICIAL, DELIBERATIVO Y
DEMOSTRATIVO
Los a ados e ó icos suelen comenza con una de inición de la
disciplina, que con empla su doble e ien e como a e de la pe suasión y
como a s bene dicendi.
Con inúan con la exposición de la ma e ia obje o del discu so. Pa a ello,
es posible conside a la elación (lo ap um) en e el o ado y el obje o, en e
el obje o y el audi o io y en e el o ado y el audi o io.
Con espec o a la elación en e el o ado y el obje o del discu so, es
p eciso ene en cuen a la ecuen e exis encia de dos o más pa es en en adas
que discu en sob e el mismo asun o, po lo que el obje o del discu so se
en iende como cues ión (quaes io o con o e sia).
Y a p opósi o de la elación en e el obje o del discu so y el audi o io, y
ambién en e el o ado y el audi o io, los a ados ecogen la di isión
es ablecida po A is ó eles sob e los es géne os del discu so: el genus
iudiciale, el genus delibe a i um y el genus demons a i um.
En palab as de A is ó eles,
De la o a o ia se cuen an es especies, pues o as an as son
p ecisamen e las de oyen es de los discu sos. Po que cons a de es cosas
el discu so: el que habla, sob e lo que habla y a quién; y el in se e ie e a
és e, es deci , al oyen e. Fo zosamen e el oyen e es o espec ado o á bi o,
o bien de cosas sucedidas o bien de u u as. Hay el que juzga ace ca de
cosas u u as, como miemb o de la asamblea; y hay el que juzga ace ca de
cosas pasadas, como juez; o o hay que juzga de la habilidad, el espec ado ,
de modo que necesa iamen e esul an es géne os de discu sos en e ó ica:
delibe a i o, judicial, demos a i o1.
Como hemos apun ado an e io men e, el discu so judicial (que suele se
conside ado el ipo de discu so pa adigmá ico, sob e cuyo modelo se
cons uyen los o os dos ipos) es p opio de los discu sos que se p onuncian
en el ámbi o ju ídico, y es á des inado a con ence sob e cosas pasadas. Hay
al menos un discu so de acusación ( iscal) y o o de de ensa (abogado
de enso ) que se di igen a un juez o a un ju ado, el cual dic amina la
culpabilidad o inocencia del acusado.
El discu so delibe a i o ( ambién llamado polí ico), es á des inado a
con ence sob e cosas u u as. Se p onuncia an e una asamblea polí ica o un
1 A is ó eles, Re ó ica, ed. de Q. Racione o, Mad id, G edos, 1990, 1358a-1358b.

36
g upo de oyen es con capacidad de decisión sob e el asun o del discu so, de
mane a que se in en a con ence a los des ina a ios de que hagan algo (o de
que no hagan algo) en el u u o. Puede habe dos o más o ado es que adop en
pos u as di e en es.
El discu so demos a i o, o epidíc ico, que puede se de alabanza
(lauda io) o de ec iminación ( i upe a io), e sa ambién sob e cosas
pasadas. En él se a a de comen a más que con ence , y lo que se juzga es
la habilidad del p opio o ado pa a ealiza la alabanza o el i upe io. No suele
habe con incan e.
La clasi icación a is o élica de los discu sos e ó icos pasó a la mayo
pa e de los a ados pos e io es, y puede que no sea po casualidad. De hecho,
hay quien de iende que los es géne os o a o ios de A is ó eles ienen un
ca ác e uni e sal, y que, aunque hay discu sos que apa en emen e no se
encuad an en ninguno de esos es ipos, suelen cons i ui una a iedad o una
mezcla de los p opues os po A is ó eles.
Así, Albe W. Halsall, pa iendo de la abla que había o ecido Roland
Ba hes en su “p on ua io” de la e ó ica an igua2, amplía el esquema de
A is ó eles a cinco géne os, añadiendo el géne o homilé ico, que co esponde
a los se mones de la p edicación eligiosa, y el ensayo e udi o, li e a io o no,
en el que se incluyen los discu sos de las esis doc o ales o los eje cicios de
las oposiciones en el ámbi o español, p onunciados an e un ibunal po un
doc o ando o po un aspi an e a consegui una plaza de p o eso o de
ca ed á ico3.
Sin emba go, esos dos ipos de discu sos no dejan de ene elación con
los discu sos a is o élicos. Así, el se món (géne o homilé ico) puede cons a
de una alabanza de los san os, de Dios o de Jesuc is o (lo que se encuad a ía
en el géne o demos a i o); de una condena de los pecados come idos en el
pasado (géne o judicial) y de una exho ación a que los ieles se compo en
adecuadamen e en el u u o (géne o delibe a i o). Asimismo, el ensayo
e udi o p onunciado po un doc o ando o un oposi o puede con ene una
au oalabanza del candida o (géne o demos a i o) y una exho ación a que los
componen es del ibunal lo alo en posi i amen e, o o gándole la condición
a la que aspi a (géne o delibe a i o).
2 C . R. Ba hes, “La e ó ica an igua. P on ua io”, en R. Ba hes, La a en u a
semiológica, Ba celona, Paidós, 1990, pp. 85-160, p. 141.
3 C . A. W. Halsall, “La ac ualidad de la Re ó ica”, en T. Albaladejo, F. Chico y E.
del Río (eds.), Re ó ica hoy, Teo ía /C í ica, 5, Ve bum, Uni e sidad de Alican e, 1998,
pp. 259-279, p. 270.
37
Exis en además o os ipos de discu sos que no equi alen exac amen e a
los p opues os po A is ó eles: po ejemplo, el discu so de inaugu ación de
una ob a, el b indis po una pe sona, los discu sos de homenaje a pe sonas
que han mos ado de e minados mé i os, los discu sos de ape u a del cu so
académico en las Uni e sidades…
A es e espec o, Jean Bélange dis ingue a ios géne os “meno es”
elacionados con el hecho de habla en público: alocución (acoge o ecibi a
alguien, p esen a a un o ado , co esponde a la despedida de alguien,
conmemo a alguna e emé ide, ab i o inaugu a algo, ag adece un saludo,
una dis inción, b inda , clausu a algo), cha la, exposición, lección,
con e encia, discu so, in e enciones y en e is as en la adio o la ele isión
y lec u a en público4.
No obs an e, casi odos esos ipos de discu sos ienen elación con los
géne os a is o élicos o cons i uyen una mezcla de los mismos. Así, cuando se
p esen a a alguien, se b inda po alguien, o se clausu a algo, suele habe un
elogio de la pe sona o de la ac i idad ealizada que se elacionan con el géne o
demos a i o; los dis in os ipos de cha las o con e encias p e enden
con ence a los oyen es de las i udes de los con enidos expues os (géne o
demos a i o), inci ándoles a adop a en el u u o las ideas o la pos u a del
o ado (géne o delibe a i o); e incluso la simple lec u a en público, si es que
puede conside a se un ipo de discu so o a o io, pod ía pe segui la inalidad
de mos a la habilidad del p opio lec o (géne o demos a i o).
A on Kibédi Va ga ha de endido la alidez anshis ó ica y anscul u al
de la clasi icación a is o élica de los géne os e ó icos, los cuales, a su juicio,
pueden conside a se como el modelo básico de cualquie ipo de discu so
e ó ico imaginable en los dis in os momen os his ó icos y en cualquie
ámbi o cul u al.
Con espec o a la cul u a occiden al, Kibédi Va ga5 dis ingue es ipos
de ci ilizaciones: “La p ime a, la ci ilización o al de los p ime os milenios,
ue p og esi amen e eemplazada en Eu opa, sob e odo a pa i del siglo
XIII, po una ci ilización esc i a, y es a ue desplazada, desde inales del siglo
XIX, po una ci ilización mediá ica”6.
Cada uno de esos es ipos de ci ilizaciones ha en endido la e ó ica de
dis in a o ma: la e ó ica de la ci ilización o al se cons i uye en el a e de
4 C . J. Bélange , Teo ía y p ác ica de la palab a en público, Mad id, Pa anin o,
1970, pp. 79-88.
5 C . Á. Kibédi Va ga, “Uni e sali é el limi es de la hé o ique”, en Rhe o ica, 18, 1,
2000, win e , pp. 1-28.
6 Ibidem, p. 1 ( aducción del au o ).
38
cons ui discu sos (“a e de habla bien”), y o o ga la misma impo ancia a
cada una de las cinco ope aciones o pa es a is (in en io, disposi io, elocu io,
memo ia y ac io); la e ó ica de la ci ilización esc i a se cen a en la
cons ucción y análisis de los ex os esc i os (“a e de lee bien”), e implica
un empob ecimien o de la e ó ica adicional, ya que p escinde de las
ope aciones no cons i uyen es de discu so (memo ia y ac io); y la e ó ica de
la ci ilización mediá ica, a o ecida po los mode nos medios de
elecomunicación, e oma las cinco ope aciones e ó icas, pe o, a di e encia
de la e ó ica clásica, no cons i uye an o un “a e del bien deci ”, cuan o un
“a e de bien p esen a pa a el emiso y un a e de bien desci a pa a el
ecep o ”. Pues bien, los géne os e ó icos es ablecidos po A is ó eles han
pe manecido inamo ibles en las dis in as ci ilizaciones:
Cu iosamen e, la ico omía secula de los géne os o a o ios no ha
cambiado desde su p ime a o mulación, y dichos géne os se encuen an
en las ci ilizaciones no occiden ales: an o el esc i o como el o al, el
mediá ico como el esc i o, de i an siemp e de uno de los es géne os,
epidíc ico, judicial o delibe a i o. El o ado , el esc i o y el p esen ado de
ele isión elogian a un g an homb e o una causa impo an e —apun an
hacia el consenso epidíc ico—, nos p opo cionan a gumen os pa a juzga
un asun o —géne o judicial— o a an de con ence nos de la e dad a la
que se adhie en, en ablando así el diálogo delibe a i o con el ecep o .
Todas las en a i as de suma o os géne os a esos es han acasado7.
Hay que ene en cuen a, además, que en muchos discu sos se mezclan
dos o más de esos géne os. Exis en discu sos pe suasi os que no se ajus an
en su o alidad a un solo géne o, pues o que pe siguen dis in as inalidades.
Pa a explica los discu sos que pueden p esen a más de una adsc ipción
gené ica, Tomás Albaladejo p opone
in oduci el concep o de componen e gené ico, dis in o del géne o e ó ico
pe o inculado a él […]. De es e modo, hab ía un componen e gené ico
judicial, un componen e gené ico delibe a i o y un componen e gené ico
demos a i o o epidíc ico. Po lo gene al, los discu sos e ó icos ienen más
de un componen e gené ico como cons i uyen e ex ual, son discu sos que
con ienen a ios componen es gené icos; sin emba go, puede de ec a se en
los discu sos que uno de es os componen es gené icos que ac úan como
7 Ibidem, p. 22-23.
39
cons i uyen es ex uales es el componen e cen al o dominan e, el cual
de e mina la adsc ipción gené ica del discu so de que se a e8.
Así pues, cabe conside a que los es géne os o a o ios p opues os po
A is ó eles (el géne o judicial, el delibe a i o y el demos a i o) ienen un
ca ác e uni e sal, po cuan o cons i uyen el modelo básico de odos los
discu sos e ó icos imaginables, si bien puede habe discu sos que no se
ajus en o almen e a los es ablecidos po A is ó eles, aunque gua den elación
con ellos, y o os que es én compues os po a ios componen es gené icos.
8 T. Albaladejo, “Los géne os e ó icos: clases de discu so y cons i uyen es ex uales”,
en I. Pa aíso (coo d.), Téchne Rhe o iké. Re lexiones ac uales sob e la adición e ó ica,
Valladolid, Uni e sidad de Valladolid, 1999, pp. 55-64, p. 59.
46
caso no queda sino espe a la sen encia—, o “ es ida” (Feci, sed… [‘Lo hice,
pe o…’]), es o es, añadiendo una limi ación, que puede e e i se al hecho
juzgado o a la impugnación del p ocedimien o. Si se añade algún ipo de
limi ación, el es ado de la causa se desplaza hacia alguno de los o os es ados:
de de inición, de cali icación o de ecusación.
Si la limi ación a añe al hecho juzgado, caben dos posibilidades: el
acusado puede man ene que ha come ido un deli o dis in o a aquel del que se
le acusa (Feci, sed aliud [‘Lo hice, pe o o o deli o dis in o’]), o alega que ha
ob ado en de echo (Feci, sed iu e o ec e [‘Lo hice, pe o en de echo o
ec amen e’]).
En el p ime caso en a en juego el s a us ini ionis, o es ado de
de inición: el juez ha de es ablece la denominación legal y a la de e minación
de los hechos de la causa, conside ando qué clase de deli o se ha come ido
(po ejemplo, si es asesina o —ma a a alguien con ale osía, ensañamien o o
po una ecompensa— o si se a a de un homicidio —ma a a alguien sin que
concu an las ci cuns ancias de ale osía, p ecio o ensañamien o—)6.
En el segundo caso, se a a del s a us quali a is, o es ado de cali icación:
el juez ha de cali ica los hechos, de e minando si la acción del acusado es o
no con o me a de echo (po ejemplo, si el acusado causó la mue e a o a
pe sona en de ensa p opia, o pa a de ende a o a pe sona que e a injus amen e
a acada)7.
6 Pa a que la de inición de cualquie a de las dos pa es esul e con incen e, ha de
conco da con el uso gene al del pensamien o y del lenguaje y con la e imología, debe
esponde a la in ención del legislado y a la endencia undamen al del de echo na u al,
y ha de posee una mayo e icacia sob e el ánimo del juez, basada en los ecu sos
elocu i os y pa é icos. C . ibidem, § 169.
7 En es e caso, cabe juzga el hecho o la p opia ley. Si se juzga el hecho (s a us gene is
a ionalis [‘es ado del géne o acional’]), la ue za de la de ensa depende del g ado de
signi icación del ad e bio ec e en la exp esión Feci, sed iu e o ec e. El g ado de mayo
ue za del ec e se llama quali as absolu a (‘cualidad absolu a’), y co esponde a la acción
que se p esen a como plenamen e jus i icada en de echo. Los g ados de meno ue za se
incluyen en la exp esión quali as assump i a (‘cualidad asun i a’). Es a comp ende
a ias posibilidades: 1. la ela io (‘ elación’), que cons i uye el g ado más ue e de es a
ca ego ía, y consis e en conside a a la íc ima del hecho como culpable del hecho mismo;
2. la compa a io (‘compa ación’), que compa a la injus icia come ida con el p o echo
que esul a del hecho; 3. la emo io (‘ emoción’), que consis e en econoce el hecho
como injus o, pe o haciendo ecae la culpa sob e o a pe sona que posee au o idad o
in luencia i esis ible sob e el acusado, y a la que se conside a esponsable, gene almen e
in encional, del ac o, o sob e una cosa, como la ley, una gue a o una epidemia; 4. la
concessio (‘concesión’), po medio de la cual se econoce la acción como injus a y se
aducen una se ie de excusas, ya sea de endiendo la buena olun ad del acusado (pu ga io

47
Si la limi ación, po úl imo, consis e en la impugnación del
p ocedimien o, se a a del s a us ansla ionis, o es ado de ecusación, que se
p oduce cuando se pone en duda que le compe a al juez juzga el caso o la
legalidad del p ocedimien o. En es e caso, el juez ha de decidi si p ocede o
no legalmen e a a los hechos de la causa8.
En el géne o delibe a i o, el es ado de conje u a alo a la iabilidad de
los hechos obje o del discu so; el es ado de de inición gi a en o no a la
denominación de la acción que se aconseja; el es ado de cali icación a iende
a es ablece si dicha acción es ú il y hones a, y el es ado de ecusación puede
su gi si el audi o io juzga que el o ado no iene de echo a aconseja en el
asun o, o si la asamblea no lo iene pa a decidi sob e la acción.
Y en el géne o demos a i o, que no pone en duda la exis encia del
obje o, no se plan ea el es ado de conje u a; el es ado de de inición se
elaciona es echamen e con los elemen os na a i os y desc ip i os que
de inen a la pe sona de la que se habla; el es ado de cali icación es á
encaminado a dic amina si el obje o del discu so es noble o e gonzoso, y el
es ado de ecusación puede su gi si el audi o io conside a que el o ado no
iene de echo a p onuncia el discu so9.
[‘pu gación’]), que ob ó empujado po condiciones i esis ibles, po e o , po un
acciden e desg aciado o po ol ido de sus obligaciones, ya sea econociendo incluso su
mala olun ad (dep eca io [‘dep ecación’]), en cuyo caso hay que esal a su buena
conduc a an e io y la que cabe espe a de él en el u u o, alega que su condición de
acusado le ha p oducido un g an su imien o que si e de expiación e implo a la
mise ico dia del juez; y 5. la quan i as [‘can idad’], que a a de amino a g adual o
numé icamen e el hecho basándose en los ecu sos a ec i os. Si se juzga la p opia ley
(s a us gene is legalis [‘es ado del géne o legal’]), cabe conside a a ias posibilidades:
1. el sc ip um [‘esc i o’] y la olun as [‘ olun ad’], que p esupone cie a obscu idad en la
ley esc i a y pe mi e comple a o ma iza la ley en el sen ido deseado; 2. las leges
con a iae [‘leyes con a ias’], que consis e en ae a colación la con adicción en e dos
leyes pa a ob ene un bene icio de la misma; 3. el syllogismus [‘silogismo’], que a a de
inclui el caso en una ley que, si se in e p e a a es ic amen e, no comp ende ía dicho
caso; y 4. la ambigui as [‘ambigüedad’], que a a de ap o echa la ambigüedad de la ley.
C . ibidem, §§ 149-223.
8 C . ibidem, §§ 131-133, 197.
9 C . ibidem, §§ 231-237, 249-254.
48
3. 2. In en io
La in en io (‘in ención’) es la búsqueda y el hallazgo de las ideas, de los
asun os adecuados a la ma e ia. En es a ope ación, el o ado ha de p ocu a
que los elemen os de los que a a habla sean e osímiles, po que solo así se
con e i á el caso en con incen e1.
Las ideas pueden elaciona se con las cos umb es del p opio o ado
(e hos), con las p uebas acionales del p opio ex o (logos) o con el
mo imien o de las pasiones (pa hos) en los ecep o es. La e ó ica con empla
así los es elemen os esenciales de la comunicación del discu so: el o ado ,
el p opio ex o y los des ina a ios.
Con espec o al e hos, el o ado ha de mos a se como una pe sona
espe able y consolida una buena epu ación, pues su imagen de homb e
hones o puede ayuda le en odas sus causas. Como hemos is o, Quin iliano
conside a que el o ado ha de mos a se como un i bonus, de donde sald ía
la concepción del o ado como un i bonus dicendi pe i us (‘homb e bueno
expe o en habla ’).
Po lo que a añe al logos y al pa hos, A is ó eles expone en su Re ó ica
que an o las ideas elacionadas con el logos como con el pa hos pueden
cons i ui p uebas. Cice ón, en De in en ione, no conside a el pa hos como
p ueba, y lo con ina a las pa es inicial y inal del discu so. Siguiendo es e
plan eamien o, las ideas se suelen asimila a las p oba iones o p uebas
acionales del discu so (logos), las cuales, como e emos más adelan e,
ocupan la pa e cen al del discu so, mien as que los aspec os emocionales
(pa hos) se dis ibuyen al p incipio y al inal2.
Además, el e hos se elacionaba con el pa hos, y se conside aba que el
o ado podía ene un compo amien o más o menos é ico a la ho a de
exp esa las emociones y de a a de conmo e al audi o io. Pla ón inaugu ó
una co ien e de pensamien o que buscaba un equilib io i uoso en la
exp esión de las emociones, de mane a que los ges os o la p onunciación
desmesu ados se conside aban una des iación no solo exp esi a, sino incluso
é ica o mo al.
1 J. M. Pozuelo Y ancos, “Re ó ica y Na a i a: la na a io”, ci .
2 Las p oba iones o p uebas a gumen a i as (logos) se u ilizan especialmen e en la
a gumen a io, una de las pa es o a ionis (‘pa es del discu so’) que explica emos más
adelan e, y los aspec os emocionales se dis ibuyen en o as dos de las pa es o a ionis:
el exo dium, o p incipio del discu so, y la pe o a io o conclusión. C . al espec o H.
Lausbe g, Manual de e ó ica li e a ia, ci ., §§ 348-430.
49
A is ó eles, po su pa e, admi ía que la exp esión de emociones in ensas
en las ob as d amá icas o musicales puede lle a a la ca a sis o libe ación de
las pasiones en los ecep o es (es deci , a que los ecep o es se iden i iquen
con los ac o es del d ama o con las composiciones musicales y expe imen en
ue es emociones). Y en e es os dos polos de la i ud ideal pla ónica y de
la búsqueda de la ca a sis se mo e ían odos los a adis as de e ó ica de la
época clásica y del Clasicismo.
Quin iliano a a de dis ingui la exci ación y la ehemencia, pasiones
ex emas ca ac e ís icas de la exp esión pa é ica, del sosiego a ec i o p opio
de lo que es é ico, y o mula el concep o de é ica de los a ec os. Según es a
concepción, la exp esión desmesu ada de las pasiones esul a ía inadecuada y
al a de é ica, mien as que la mani es ación mode ada de las mismas se ía
é ica y ecomendable. De ahí que el é mino a ec os se emplea a en la
adición e ó ica pa a e e i se a las emociones é icas o i uosas, y el é mino
pasiones pa a las emociones desmesu adas o ex emas, conside adas al as de
é ica y no i uosas3.
Cualquie pe sona es capaz de a gumen a po sí misma, pe o la e ó ica
suminis aba una clasi icación de ecu sos acionales (logos) des inados a
ayuda al o ado a mejo a su a gumen ación. En es e sen ido, se es ablecía
una dis inción, como se obse a en la abla que se adjun a, en e p uebas
ina i iciales y a i iciales4.
Aunque no dependen de la écnica e ó ica, sino que se ex aen de la
p opia ealidad de las cosas, el é o ha de ap o echa se de las p uebas sin
a i icio o ina i iciales. Cons i uyen un ipo de p uebas que no equie en de
la in ención a gumen a i a del o ado , sino que ienen dadas de an emano,
de mane a que co esponde a la habilidad del o ado acudi a las mismas y
selecciona las que puedan se ú iles pa a su de ensa.
3 C . L. Díaz Ma oquín, La e ó ica de los a ec os, ci ., pp. 47-48, 71-73, 92-93). A
p opósi o del e hos, id. además M. A. Vi ale, “El è hos: en e el kai ós y las o maciones
discu si as”, en Es udios del Discu so, 4.1, ene o-junio 2018, pp. 36-50,
h p://esdi.uaem.mx/index.php/es udiosdeldiscu so/a icle/ iew/243 (22-4-2019).
4 Así, Pe us Ramus, en la e sión ancesa de su Dialéc ique de 1555, dis ingue en e
p uebas o a gumen os a i iciales e ina i iciales. Las a gumen os a i iciales se di iden a
su ez en “p ime os” (causas, e ec os, suje os, adjun os, compa ados y opues os) y
“de i ados de las p ime os” (dis ibución y de inición). En los a gumen os ina i iciales
incluye “loi, émoignage, pac e, ques ion, se men , bien que ous les a gumen s soien
appelés communémen au o i és y emoignages” (Pie e de la Ramée, Dialec ique [1555],
ex e mode nisé pa Nelly B uyè e, Pa is, V in, 1996, p. 46). Es a disposición, como
e emos, se ía asimilada en España po el B ocense en su O ganum dialec icum e
he o icum, de 1579.
50
Las p uebas ina i iciales ela i as al géne o judicial incluyen las leyes
di inas o humanas, las p aeiudicia o sen encias ya o muladas en casos
simila es, los con a os, los es igos que decla an o almen e5 (y es os son los
más impo an es) o po esc i o, los es imonios (que pueden se di inos, si son
omados de los ex os bíblicos, o humanos, cuando son a ibuibles a
au o idades econocidas6), y de e minados obje os o se es.
5 Pa a la e ó ica ienen una g an impo ancia los es imonios o ales de los es igos
p esen es en la causa, que son some idos a la in e oga io. Como explica Lausbe g, el a e
del in e oga o io consis e en comenza con emas que apa en emen e no gua dan ninguna
elación con la causa (lo que no p o oca la descon ianza del in e ogado), pe o que acaban
po lle a a su pun o esencial (c . H. Lausbe g, Manual de e ó ica li e a ia, ci ., § 354).
6 Algunos au o es incluyen en el apa ado de los es imonios las compa aciones con
algo no semejan e ( . g .: “De cielo y no de ánimo cambian quienes a a iesan el ma ”, o
“No un lad ón, sino un dep edado ; no un adúl e o, sino un asal ado del pudo ”), o con
algo semejan e, como los símiles de los poe as ( . g .: “De la misma mane a que las abejas
IDEAS
P uebas ina i iciales: P uebas a i iciales
leyes di inas o humanas,
sen encias p e ias,
con a os, es igos,
es imonios, obje os,
se es.
Signos A gumen os Ejemplos
(signa) (a gumen a) (exempla)
Fo ma ( a iocina io): Con enido: luga es comunes
silogismo, en imema, (loci communes)
epique ema, dilema,
so i es.
Pe sona: nomb e, amilia, nación, Hechos: pe sona que los ealiza,
pa ia, sexo, edad, causa, luga , iempo,
educación, condición, modo, acul ad, simili ud,
cos umb es, disposiciones de inición, compa ación,
du ade as del alma, bienes icción, ci cuns ancia.
de na u aleza, bienes de
o una, mue e.
51
Los obje os que se p esen an como p uebas de los hechos pueden se muy
a iados (el a ma del deli o, las opas ensang en adas de la íc ima…), e
incluso pueden p esen a se se es (po ejemplo, pa a mos a la iolencia de
que han sido obje o). En la ac ualidad, pueden emplea se o o ipo de ecu sos
( o og a ías, ídeos, g abaciones…), a los que ambién se puede ecu i en
o os géne os e ó icos, como el delibe a i o o el demos a i o. Así, es
ecuen e que los polí icos, en sus discu sos delibe a i os, empleen ecu sos
como o og a ías que esul an comp ome edo as pa a sus oponen es,
imágenes con da os numé icos, g á icos con es adís icas…
Las p uebas a i iciales, con a iamen e a las p uebas sin a i icio,
dependen de la in ención del p opio o ado , y cons i uyen una pa e esencial
de la écnica e ó ica. Es as p uebas son de es ipos: signa (signos),
a gumen a (a gumen os) y exempla (ejemplos).
— Signa (‘signos’)
Los signos son señales pe cep ibles po los sen idos que no malmen e
acompañan a un hecho, a una ealidad o a un es ado de cosas, de mane a que
po la señal o signo se puede deduci con cie o g ado de segu idad la cosa
signi icada. Po ejemplo, el hecho de que se ea sali a una pe sona manchada
de sang e del luga en el que se ha come ido un c imen puede se un signo de
que haya sido su au o a ma e ial, pe o no lo demues a a ciencia cie a; po
ello, co esponde al o ado basa se en el signo pa a desa olla su
a gumen ación, de mane a que lo especí icamen e e ó ico no es el p opio
signo, sino el empleo que el o ado hace de él en su discu so7.
En es e sen ido, los signos ienen algo en común con las p uebas
ina i iciales, pues no son elabo ados po el o ado ; se di e encian de ellas en
que el o ado ha de es ablece una elación en e el signo como p ueba y los
hechos que quie e demos a , mien as que las p uebas ina i iciales se bas an
a sí mismas y no equie en la ac i idad a gumen a i a del o ado .
se mue en al ededo de la miel, así los Ti ios se mue en al ededo de los mu os de la
ciudad”) o los llamados “compa ados imposibles” ( . g .: “An es pace án los cie os en
el cielo que desapa ezca su os o de mi co azón”). C . F. Sánchez de las B ozas [El
B ocense], T a ado de dialéc ica y e ó ica, en Ob as I. Esc i os e ó icos, ed. bilingüe,
aducción y no as de Césa Chapa o Gómez, Cáce es, Ins i ución Cul u al «El
B ocense»-Dipu ación P o incial de Cáce es, 1984, pp. 161-371, pp. 254-259.
7 C . H. Lausbe g, Manual de e ó ica li e a ia, ci ., § 358 y T. Albaladejo, Re ó ica,
ci ., pp. 93-94.

52
— A gumen a (‘a gumen os’)
De en e las p uebas a i iciales, los a gumen os son los más impo an es
(y de ahí que en ocasiones se llame a gumen os a las p uebas en gene al). Son
esenciales pa a p oba la causa que se de iende, y se han clasi icado
a endiendo a su o ma ( a iocina io) o a su con enido (loci communes o loci
a gumen o um).
Po lo que espec a a la o ma o mé odo de la a gumen ación
( a iocina io), se con emplan una se ie de o mas a gumen a i as, como el
silogismo, el en imema, el epique ema, el dilema y el so i es8.
El silogismo es la o ma más comple a de azonamien o. La o ma ípica
o es ánda de silogismo cons a de dos p oposiciones que ac úan como
p emisas (denominadas espec i amen e p emisa mayo o uni e sal y p emisa
meno o pa icula ) y de una e ce a p oposición que cons i uye la conclusión
del azonamien o. Po ejemplo:
P emisa uni e sal: Todos los homb es son mo ales
P emisa pa icula : Juan es homb e
Conclusión: Juan es mo al
En la p emisa mayo o uni e sal se in oducen dos é minos (A: “Todos
los homb es” y B: “mo ales”) y se es ablece una elación en e los mismos:
A=B.
En la p emisa meno o pa icula se in oduce un nue o é mino
pa icula (C: “Juan”) y o o é mino (A: “homb e”) coinciden e con uno de
los é minos de la p emisa uni e sal, y se es ablece una elación en e los
mismos: C=A.
Y en la conclusión se es ablece una elación en e el é mino pa icula
de la p emisa meno y un é mino de la p emisa uni e sal: C=B. Pod ía
esquema iza se así:
P emisa uni e sal: Todos los homb es (A) son mo ales (B) [A=B]
P emisa pa icula : Juan (C) es homb e (A) [C=A]
Conclusión: Juan (C) es mo al (B) [C=B]
Pa a que los silogismos sean co ec os y no degene en en alacias, deben
ajus a se a una se ie de eglas: no pueden ene más de es p oposiciones; la
8 C . J. A. He nández Gue e o y M. C. Ga cía Teje a, El a e de habla , ci ., pp. 188-189.
53
p emisa mayo ha de se uni e sal; la p emisa mayo y la p emisa meno
deben ene elación ( é minos comunes); la p emisa meno o pa icula no
puede se a la ez la conclusión, ni es a con enida en ella; no puede ob ene se
una conclusión e dade a a pa i de p emisas pa icula es; la conclusión no
puede se más uni e sal que las p emisas de las que se deduce; no se puede
ob ene una conclusión de p emisas nega i as; no se puede ob ene una
conclusión nega i a de p emisas a i ma i as, y la conclusión no puede
e e i se a asun os no con enidos en las p emisas.
Los silogismos pueden ene una p emisa nega i a. Un ejemplo de
silogismo con la p emisa uni e sal nega i a pod ía se el siguien e:
P emisa uni e sal: Ningún pez (A) es mamí e o (B) [A≠B]
P emisa pa icula : Las ballenas (C) son mamí e os (B) [C=B]
Conclusión: Las ballenas (C) no son peces (A) [C≠A]
El silogismo disyun i o p esen a una p emisa mayo en la que se
es ablece una disyunción exclusi a, de o ma que sus dos miemb os no
pueden se simul áneamen e e dade os ni alsos. Hay dos modos álidos de
saca una conclusión: la p emisa meno a i ma uno de los dos p edicados, y
la conclusión niega el o o (modo ponendo- ollens), o la p emisa meno niega
uno de los p edicados, y la conclusión a i ma el o o (modo ollendo-ponens:
al nega se a i ma). Sus ó mulas son las siguien es:
Ponendo-
ollens
A es B o es C;
A es B,
luego A no es C.
Aho a (A) es de día (B) o es de noche (C);
aho a (A) es de día (B),
luego aho a (A) no es de noche (C).
A es B o es C;
A es C,
luego A no es B.
Aho a (A) es de día (B) o es de noche (C);
aho a (A) es de noche (C),
luego aho a (A) no es de día (B).
Tollendo-
ponens
A es B o es C;
A no es B,
luego A es C.
Aho a (A) es de día (B) o es de noche (C);
aho a (A) no es de día (B),
luego aho a (A) es de noche (C).
A es B o es C;
A no es C,
Luego A es B.
Aho a (A) es de día (B) o es de noche (C);
aho a (A) no es de noche (C),
luego aho a (A) es de día (B).
54
El silogismo hipo é ico p esen a una sen encia condicional pa a una o
ambas de sus p emisas. Su ó mula es la siguien e: A → B; B → C, luego A
→ C (si A implica a B, y B implica a C, A implica a C). Po ejemplo:
Si no me despie o a iempo (A), no pod é i a abaja (B) [A → B]
Si no oy a abaja (B), me despedi án (C) [B → C]
Si no me despie o a iempo (A), me despedi án (C) [A → C]
Pe o, no malmen e, no se incluyen en los discu sos los silogismos
comple os (con sus dos p emisas y la conclusión), sino o mas silogís icas
incomple as, a pa i de las cuales es posible deduci el silogismo subyacen e.
Así, el en imema es un ipo de silogismo ab e iado en el que se sup ime
una de sus es p oposiciones po se e iden e o da se po sob een endida. La
p oposición que se elimina puede se e dade a, o an solo e osímil (en cuyo
caso puede emplea se una a gumen ación capciosa o endenciosa que pod ía
pasa desape cibida, consis en e en hace pasa lo que an solo es e osímil
po e dade o).
e dade a
P emisa elidida
e osímil (posible manipulación si se in en a hace pasa po e dade a)
Ejemplos de p emisas elididas e dade as pod ían se los siguien es:
“Los ga os son elinos, luego son mamí e os” (se sob een iende la p ime a
p emisa “ odos los elinos son mamí e os”, de o ma que el silogismo
comple o se ía así: “Todos los elinos son mamí e os; los ga os son elinos,
luego los ga os son mamí e os”); o “luce el sol, luego es de día” (se
sob een iende la p ime a p emisa “el sol luce de día”, de o ma que el
silogismo comple o se ía así: “El sol luce de día; aho a luce el sol, luego es de
día”).
Un ejemplo de p emisa elidida no e dade a, sino an solo
po encialmen e e osímil, pod ía se el siguien e: “Segu amen e ag edió a su
p opia amilia, pues es un mal ado”. En es e caso se da po supues a la
p emisa “Todos los mal ados ag eden a su p opia amilia”, de o ma que el
silogismo comple o se ía así: “Todos los mal ados ag eden a su p opia
amilia; X es un mal ado, luego X ag edió a su p opia amilia”. En es os
casos, se puede ende a p esen a como e dade as p emisas que solo son
e osímiles, lo que puede da luga a la manipulación si no se ad ie e el
ecu so.
55
Algunos au o es, siguiendo a A is ó eles, conside an que las p emisas del
en imema han de se e osímiles, y no e dade as, de mane a que no se
dis ingui ían po se a gumen os silogís icamen e incomple os, sino po se
a gumen os e icaces que los ecep o es pueden comple a sob e la base del
en endimien o mu uo y del consenso social9. Po ejemplo, en la exp esión
“Tiene de echo a se a ado con dignidad, pues es un se humano” se elide la
p ime a p emisa del siguien e silogismo: “Los se es humanos ienen de echo
a se a ados con dignidad; X es un se humano, luego X iene de echo a se
a ado con dignidad”. En es e caso, no se ía necesa io especi ica la p ime a
p emisa, po que o ma ía pa e del consenso social común y se da po
supues a.
En cualquie caso, el g ado de consenso social puede se ela i o. Po
ejemplo, en la a i mación “Segu amen e come e á un deli o, pues es un
inmig an e”, se elimina la p ime a p emisa del siguien e silogismo: “Todos
los inmig an es come en deli os; X es un inmig an e, luego X come e á un
deli o”. En es e ejemplo, la p ime a p emisa (“Todos los inmig an es come en
deli os”) no es e dade a, y di ícilmen e puede con a con el consenso social
gene alizado, po lo que da ía luga a la éplica de quienes no la compa an,
que “nega ían la mayo ” (es deci , la p emisa mayo o uni e sal).
Como se e en es os dos úl imos ejemplos, si la p emisa elidida en un
en imema cuen a con el consenso social gene alizado, es más di ícil de eba i
que si no cuen a con él.
El en imema ambién es llamado epique ema, si bien algunos au o es
es ablecen dis inciones en e uno y o o10, aduciendo que es e úl imo es un
silogismo impe ec o al que se añaden ejemplos pa a e o za alguna de sus
p oposiciones dudosas. Así, una p emisa de uno de los silogismos indicados
an e io men e es dudosa (“Todos los mal ados ag eden a su p opia amilia”),
po lo que pod ía sus en a se con ejemplos de pe sonas mal adas que hayan
ag edido a su amilia. Igualmen e, la p emisa “Todos los inmig an es come en
deli os” esul a dudosa, po lo que pod ía e o za se median e ejemplos de
inmig an es que hayan delinquido. Hay que ene en cuen a que esos ejemplos
pod ían se con a es ados con ejemplos de signo con a io (en los casos
apun ados, con ejemplos de pe sonas mal adas que no hayan ag edido a su
amilia, o de inmig an es que no hayan delinquido), po lo que los
9 C . L. Vega Reñón y P. Olmos Gómez (eds.), Compendio de lógica, a gumen ación
y e ó ica, Mad id, T o a, 2011, pp. 226-228.
10 C . H. Lausbe g, Manual de e ó ica li e a ia, ci ., § 371 y T. Albaladejo, Re ó ica,
ci ., p. 95.
62
Los loci a modo (de modo) se e ie en al modo en que se ha p oducido la
acción, mien as que los loci a acul a e (de acul ad) ecogen los ac o es que
pudie an acili a o di icul a que el acusado haya come ido el deli o, así como
lo ela i o al ins umen um o medio empleado pa a come e lo.
Los loci a ini ione (de de inición) incluyen las de iniciones legales y de
los hechos, y es án encaminados a de ini el deli o (¿ ue asesina o u
homicidio?).
Los loci a simile (de simili ud), elacionados con los ejemplos, se e ie en
a elemen os simila es a los de la acción que se usan pa a ejempla iza , y
con emplan además los loci a con a io (elemen os con a ios).
Los loci a compa a ione (de compa ación), elacionados con los
an e io es, es ablecen compa aciones de mayo a meno (p obando lo menos
po lo más, ya que lo menos es á con enido en lo más), o de meno a mayo
(haciendo c eíble lo mayo po lo meno ).
Los loci a ic ione (de icción) consis en en la c eación ic icia de un caso
que se pone como ejemplo pa a acili a la comp ensión de las cosas,
elacionándolo después con los hechos.
Y los loci a ci cuns an ia (de ci cuns ancia) ecogen las es an es
in o maciones, no incluidas en los apa ados an e io es, sob e las
ci cuns ancias pa icula es del hecho conc e o del que se es á a ando22.
En cualquie caso, los luga es de los hechos son an icos y a iados que
pueden clasi ica se de dis in as mane as en los di e sos a ados.
Así, F ancisco Sánchez de las B ozas, El B ocense, en un p ime a ado
e ó ico, De a e dicendi (El a e de habla ), de 1556, dis ingue en e los
22 T as el lis ado de los loci a gumen o um, Lausbe g incluye la ampli ica io,
p ocedimien o ca ac e ís ico de odas las pa es del discu so, pe o elacionado
especialmen e con la a gumen a io, ya que los a gumen os “no sólo uncionan como
medios p oba o ios, sino ambién como ecu so de la ampli ica io”. Consis e en la
ampliación median e a gumen os de alguna pa e del discu so, y puede log a se median e
el inc emen um (designación g adualmen e ascenden e del obje o que se ha de
ampli ica ), la compa a io (que co esponde al luga común de la compa ación de meno
a mayo , y oma como meno un suceso his ó ico o i eal que queda supe ado po la cosa
de que se a a), la a iocina io (ampli icación de las ci cuns ancias que odean el hecho,
ca ac e ís ica sob e odo del géne o epidíc ico, median e el elogio de la ue za del
ad e sa io encido, la desc ipción de los sac i icios ealizados pa a log a el obje o
elogiado, el amaño y peso de las a mas de la pe sona elogiada, los se icios que el he ido
es aún capaz de endi o la magni icencia y se idumb e de la pe sona que se elogia) y la
conge ies (acumulación de é minos sinónimos y de o aciones equi alen es que p oduce
una ex ensión de lo a i mado). C . al espec o H. Lausbe g, Manual de e ó ica li e a ia,
ci ., §§ 400-406.

63
luga es comunes de pe sona y los de los hechos. Los de pe sona son los
siguien es: nación, pa ia, amilia, sexo, nomb e, edad, dignidad o condición,
educación, hábi os, a ec i idad, a iciones, po e, bienes del alma, bienes del
cue po, bienes ex e nos, hechos, sucesos, dichos y mue e. Y en el apa ado
de los hechos incluye la pe sona que los ealiza, el luga , el modo, el iempo
y las causas (cos umb e, azón, i a, pasión, sue e, necesidad, na u aleza y
o as causas —ma e ia e ins umen os—)23.
Pe us Ramus y los au o es amis as, como hemos is o, ede inie on los
lími es en e las disciplinas del i ium, asladando la in en io y la disposi io
a la dialéc ica, de mane a que los p ocedimien os de la an igua in en io
e ó ica se asimilan a los de la nue a in en io dialéc ica. In luido po los
au o es amis as, El B ocense publicó en 1579 una nue a ob a, i ulada
O ganum dialec icum e he o icum (T a ado de dialéc ica y e ó ica), en la
que incluía los siguien es luga es de los hechos, ejempli icándolos con ex os
de poe as y o ado es:
— las causas y sus e ec os: las causas es án des inadas a explica lo
que ha inci ado a la pe sona a come e los hechos24 y los e ec os a mos a
las consecuencias de los mismos (Ho acio: “¿Qué no señala la
emb iaguez? Lo ocul o descub e: / manda con i ma espe anzas, a oja
al ine me a la lucha; […] / ¿A quién no hicie on elocuen e las cepas
ecundas? / ¿A quién no libe ado en una es echa pob eza?”);
23 C . F. Sánchez de las B ozas [El B ocense], El a e de habla , en F. Sánchez de las
B ozas, Ob as I. Esc i os e ó icos, in od., ad. y no as de E. Sánchez Salo y C. Chapa o
Gómez, Cáce es, Ins i ución Cul u al «El B ocense»-Dipu ación P o incial de Cáce es, pp. 9-
159, pp. 41-57.
24 El B ocense ecoge la dis inción a is o élica de las cua o causas: inal, o mal,
e icien e y ma e ial. La causa inal es aquella en a o de la cual se ealiza la acción
(Cice ón: “Noso os hemos nacido pa a el hono y la libe ad; conse émoslos o mu amos
con dignidad”); la causa o mal es un ac o o p incipio que iene la p opiedad de especi ica
las cosas (Cice ón: “Es e animal capaz de p e e , sagaz, complejo, pene an e, do ado de
memo ia, llendo de azón e in eligencia, al que noso os llamamos homb e, […] es el
único en e an os animales de oda especie y na u aleza que pa icipa de la azón y de la
e lexión, mien as que odos los demás es án p i ados de ellas”); la causa e icien e es
aquella po medio de la cual algo se ha hecho (Vi gilio: “¡A mí! ¡A mí! Soy yo quien lo
ha hecho, ol ed ues a espada con a mí; / Rú ulos, oda la culpa es mía”) y la causa
ma e ial es la que en a pasi amen e en la composición de las cosas, como el má mol en
la es a ua (Vi gilio: “Has a aho a, con o me a mis medios, no e ep esen é más que en
má mol; / pe o si las nue as c ías llenan los ien es de mis o ejas, e ep esen a é en
o o”). C . F. Sánchez de las B ozas [El B ocense], T a ado de dialéc ica y e ó ica, ci .,
pp. 197-219.
64
— los suje os y sus adjun os: ela i os a las cosas y a las cualidades
que les son inhe en es; los suje os son los que si en de base a los
adjun os, y los adjun os son los que se unen a los suje os (Ma cial: “Los
cabellos ojizos, la ca a neg a, una pie na más co a, un ojo las imado; /
Zoilo, haces una ma a illa, si e es buena pe sona”);
— los compa ados: de supe io idad (“Si Hé cules no pudo, ú
ampoco pod ás”), igualdad (Te encio: “Pues o que yo no me ocupo del
uyo, no e ocupes ú del mío”) e in e io idad (“si omó una ciudad,
ambién pod á oma una aldea”), se usan pa a es ablece equi alencias
y compa aciones en e las cosas que esul en p opicias al o ado ;
— los opues os: son aquellos que no pueden a i ma se o nega se al
mismo iempo de la misma cosa (Vi gilio: “No hay sal ación en la
gue a, odos e pedimos la paz”);
— la di isión: consis e en di idi en pa es el ema, pa a apo a
después a gumen os ela i os a cada una de esas pa es (Cice ón: “Toda
hones idad a anca de alguno de es os cua o po meno es: o bien consis e
en in ui y p ac ica la e dad; o bien en la de ensa de la sociabilidad en e
los homb es, en la jus icia dis ibu i a y en la idelidad a la palab a dada;
o bien en la g andeza y o aleza de un ánimo excelso e in ic o; o bien en
un o den y modo en los que exis e la modes ia y empe ancia a la ho a de
hace y deci odo”), y
— la de inición de los asun os, que se ealiza po medio ases que
explican sucin amen e la na u aleza de una cosa (“la dialéc ica es el a e
de discu i ”), y ha de es a di igida hacia el in que pe sigue el o ado ,
esal ando los aspec os más pe inen es de los mismos de ca a a la
pe suasión25.
Como hemos comen ado, la mode na eo ía de la a gumen ación de
Chaïm Pe elman y Lucie Olb ech s-Ty eca p e ende c ea una nue a e ó ica
basada en la lógica de los juicios de alo y en la azonabilidad, que se
elaciona con el audi o io uni e sal: los p ocedimien os a gumen a i os con
ines pa icula es no esul an an azonables como los cons uidos pa a
pe suadi al audi o io uni e sal. Pa a Pe elman y Olb ech s-Ty eca,
el desa ollo de la a gumen ación, así como su pun o de pa ida, implica
la ap obación del audi o io. Dicha con o midad e sa o a sob e el
25 C . F. Sánchez de las B ozas [El B ocense], T a ado de dialéc ica y e ó ica, ci .,
pp. 192-259.
65
con enido de p emisas explíci as, o a sob e los enlaces pa icula es
u ilizados, o a sob e la o ma de se i se de ellos: de un ex emo a o o,
el análisis de la a gumen ación a añe a lo que se supone admi ido po
los oyen es26.
No obs an e, el g ado de consenso social puede a ia no ablemen e.
Pe elman y Olb ech s-Ty eca dis inguen los “ ipos de obje o de acue do” (que
incluyen los hechos y las e dades, las p esunciones, los alo es, las
je a quías y los luga es) y “los acue dos p opios de cie as a gumen aciones”
(los acue dos de cie os audi o ios pa icula es —como los de las disciplinas
cien í icas y écnicas— y los acue dos p opios de cada discusión —que se
basan en p oposiciones admi idas po los oyen es—)27.
Po lo que espec a a los “ ipos de obje o de acue do”, los hechos
equie en un acue do uni e sal, no con o e ido. Las e dades cons i uyen
“sis emas más complejos, ela i os a los enlaces en e hechos, ya se a e de
eo ías cien í icas o de concepciones ilosó icas o eligiosas que ascienden
la expe iencia”28. Las p esunciones ambién gozan de acue do uni e sal,
aunque la adhesión a las mismas no es ex ema, y “se espe a que o os
elemen os la e ue cen en un momen o dado”29. Y los luga es son p emisas
de ca ác e muy gene al ( opoi) que si en pa a “ undamen a alo es o
je a quías, o e o za la in ensidad de la adhesión que susci an”30.
Teniendo es o en cuen a, Pe elman y Olb ech s-Ty eca eo ganizan la
eo ía e ó ica adicional sob e los luga es. A su juicio, odos los audi o ios,
independien emen e de sus pa icula idades, ienden a ene en cuen a cie os
luga es de ipo muy gene al: los luga es de la can idad, de la cualidad, del
o den, de lo exis en e, de la esencia y de la pe sona31.
Así, los luga es de can idad a i man que algo ale más que o a cosa po
azones cuan i a i as32. El espe o a lo que se admi e mayo i a iamen e es un
26 Ch. Pe elman y L. Olb ech s-Ty eca, T a ado de la a gumen ación: la nue a
e ó ica, ci ., p. 119.
27 Ibidem, pp. 119-190.
28 Ibidem, p. 124.
29 Ibidem, p. 126.
30 Ibidem, p. 144
31 Ibidem, 147-176.
32 Como indican Pe elman y Olb ech s-Ty eca, “A is ó eles señala algunos de es os
luga es: es p e e ible un mayo núme o de bienes a uno meno ; el bien que si e a un
mayo núme o de ines, a lo que no es ú il en el mismo g ado; lo que es más du ade o y
más es able, a lo que lo es menos”. Asimismo, “la supe io idad en cues ión se aplica an o
66
undamen o de la democ acia, y ambién el sen ido común se elaciona con la
opinión de la mayo ía, po lo que los o ado es pueden apela a a gumen os
basados en azones cuan i a i as pa a a a de pe suadi a sus oyen es.
También se incluyen en e los luga es de can idad “la p e e encia dada a lo
p obable sob e lo imp obable, a lo ácil sob e lo di ícil, a lo que co e menos
pelig o de que se nos escape. […] Lo que se p esen a muy a menudo, lo
habi ual, lo no mal, cons i uye el obje o de uno de los luga es u ilizados más
ecuen emen e”33.
Los luga es de la cualidad se p oducen, según Pe elman y Olb ech s-
Ty eca, “cuando se cues iona la e icacia del núme o”34, es deci , cuando no
se compa e la opinión mayo i a ia. Son, po lo an o, los ecu sos
a gumen a i os usados po las mino ías que quie en se escuchadas, las cuales
oponen a la can idad la cualidad de la e dad que de ienden. Así, lo único,
po se menos común, puede se conside ado más alioso: el alo de lo único
se elaciona con lo a o, y, po lo an o, con lo especialmen e ap eciado.
Los luga es del o den “a i man la supe io idad de lo an e io sob e lo
pos e io ”35, de mane a que las causas se p esen an como más impo an es
po que p eceden a los e ec os.
Los luga es de lo exis en e “con i man la supe io idad de lo que exis e,
de lo que es ac ual, de lo que es eal, sob e lo posible, lo e en ual o lo
imposible”36, a gumen ando la supe io idad de lo que ya exis e sob e lo que
solo es un p oyec o.
Los luga es de la esencia o o gan un alo supe io a los indi iduos que
ep esen an una se ie de ca ac e ís icas que se conside an la enca nación de
una esencia: “Lo que enca na mejo un ipo, una esencia, una unción, se
alo iza po el hecho mismo”37. Así, A is ó eles ue conside ado el maes o
po excelencia.
a los alo es posi i os como a los nega i os, en el sen ido de que un mal du ade o
cons i uye un mal mayo que uno pasaje o” (ibidem, p. 148).
33 Ibidem, p. 151. Vid. además D. Pujan e, Manual de e ó ica, ci ., pp. 147-148.
34 Ch. Pe elman y L. Olb ech s-Ty eca, T a ado de la a gumen ación: la nue a
e ó ica, ci ., p. 153. A is ó eles p opo ciona un ejemplo de a gumen o basado en la
cualidad: “Es p e e ible lo más di ícil a lo menos di ícil; pues nos gus a más ene las
cosas que no es posible ob ene ácilmen e” (ibidem, p. 156).
35 Ibidem, p. 160. Los au o es p oponen el siguien e ejemplo omado de Plo ino: “…las
causas p oduc o as son las que, po que son causas, se hallan en p ime luga ”.
36 Ibidem, p. 161. Pod ía se i como ejemplo el amoso e án “Más ale pája o en
mano que cien o olando”.
37 Ibidem, p. 162.
67
Y los luga es de la pe sona se inculan a la dignidad, al mé i o y a la
au onomía. Lo que se hace con el p opio es ue zo es más des acable que lo
que se hace con ayuda, y se alo a más lo in e io que lo ex e io 38.
Sin emba go, y como explica Da id Pujan e39, Pe elman y Olb ech s-
Ty eca no pueden da azones de las di e encias a gumen a i as en e los
en oques pe sonales y uni e sales, po lo que el asun o se educe a una
cues ión de hones idad pe sonal. Asimismo, ampoco es á cla o el concep o
de audi o io uni e sal, que inclui ía a odos los se es acionales, lo que supone
una abs acción ajena a la e ó ica, que se p eocupa po pe suadi a g upos
conc e os pensando en sus peculia idades especí icas. Po lo demás, a pesa
de que Pe elman y Olb ech s-Ty eca buscan la acionalización discu si a, le
o o gan una g an impo ancia a lo i acional, ligado al componen e emocional.
— Exempla (‘ejemplos’)
Una ez comen ados los signa (signos) y los a gumen a (a gumen os),
nos queda po e el úl imo ipo de p ueba a i icial: los exempla (ejemplos).
Los exempla, a di e encia de los a gumen a, son ex e nos a la causa, y
han de se elacionados con es a po la habilidad del p opio o ado , median e
un p oceso de inducción que mues e sus semejanzas. Así, se puede ecu i a
casos o hechos del pasado que sean dignos de se imi ados o e i ados y
elaciona los con la si uación que se a a en el discu so. Los ejemplos
ambién se pueden usa pa a au o iza o ilus a lo que se dice, o pa a e o za
(como hemos is o) las p emisas dudosas de los epique emas.
El ejemplo puede se his ó ico, conce nien e a hechos e dade os (de
mayo e icacia p oba o ia), o poé ico, ela i o a hechos e osímiles o no
e dade os ni e osímiles (de meno c edibilidad, pe o adecuado pa a
a o ece el o na o o como medio pa é ico).
El ejemplo puede se b e e o cons i ui una au én ica dig essio
(‘dig esión’) den o de la a gumen ación, y se elaciona además con la
auc o i as, sen encia de ca ác e gene al ex aída de algún au o impo an e o
del olclo e, cuya ue za pe suasi a es muy g ande si el o ado log a
elaciona la adecuada y a o ablemen e con su p opia causa40.
38 Ibidem, pp. 163. Los au o es p oponen el siguien e ejemplo omado de A is ó eles:
“También lo que no es posible ob ene g acias a o o es más deseable que lo que ambién
es posible ob ene g acias a o o, como ocu e, po ejemplo, con la jus icia espec o a la
alen ía”.
39 C . D. Pujan e, Manual de Re ó ica, ci ., pp. 340-342.
40 C . H. Lausbe g, Manual de Re ó ica li e a ia, ci ., §§ 410-426.

68
3. 3. Disposi io
La disposi io (‘disposición’) consis e en la o ganización en el ex o de los
ma e iales p opo cionados po la in en io. Es una ope ación que in en a
dispone a o ablemen e los emas de los que se a a habla .
Pa a ello puede man ene el o do na u alis o es ablece un o do
a i icialis: el o do na u alis es el del o den no mal de los acon ecimien os,
cuyo e ec o es la cla idad, pe o a la ez co e el pelig o de p o oca el aedium
(‘ edio’); po ello, en ocasiones se ecu e al o do a i icialis u o do poe icus
(‘poe ico’), que pe mi e e i a el edio y es imula la a ención del ecep o .
El discu so e ó ico cons a de una se ie de pa es, las llamadas pa es
o a ionis, o pa es del discu so: el exo dium, la na a io, la a gumen a io y la
pe o a io (exo dio, na ación, a gumen ación y pe o ación o epílogo).
Es as pa es del discu so se elacionan an o con la in en io como con la
disposi io. Así, la in en io se enca ga de halla las ideas que se expond án en
cada una de esas pa es, y la disposi io se p eocupa po do a al discu so del
o den más con enien e pa a la pe suasión, man eniendo el o do na u alis (es
deci , el o den que se conside a más na u al con espec o a las pa es del
discu so: comenza con el exo dium, p osegui con la na a io y la
a gumen a io y conclui con la pe o a io1) o p oponiendo un o do a i icialis
o poe icus que al e e el o den con encional de las pa es o a ionis o incluso
que p oduzca al e aciones empo ales en la na a io, que es la pa e del
discu so dedicada a na a cómo sucedie on los hechos que se juzgan (y, po
lo an o, la pa e suscep ible de se some ida a ans o maciones empo ales
en el ela o de los hechos).
A pesa de a a se de un o den con encionalmen e es ablecido, la
mayo ía de los au o es conside an na u al el o mado po la sucesión o denada
de las dis in as pa es del discu so: exo dio, na ación, a gumen ación y
1 Como ad ie e José Ma ía Pozuelo, Y ancos, la con aposición en e el o do
na u alis y el o do a i icialis no se ha en endido siemp e como una cues ión de o den
empo al. En ob as de Sulpicio Víc o y de Ma ciano Capella dicha oposición se hace
co esponde con la del o den e ó ico canónico con a el o den e ó ico inusual, de
mane a que el o do na u alis es el que man iene la sucesi idad de las pa es de la
disposi io: exo dio, na ación, a gumen ación y epílogo. En palab as de Pozuelo, “Se
llega así a una pa adoja [...] según la cual el «o den na u al» es el que p ecep úa el a e
e ó ica, con i iendo así en na u al p ecisamen e lo con encional y cul u al y en
«a i cial» odo cuan o con a iene esa egla” (J. M. Pozuelo Y ancos, Del o malismo a
la neo e ó ica, ci ., p. 152). Como señala el p opio Pozuelo, es e hecho ue señalado po
R. Ba hes en La an igua Re ó ica, Buenos Ai es, Comunicación, 1970, p. 70.
69
pe o ación2. Es e es el o den que con iene segui si la causa p esen a signos
a o ables de de endibilidad.
El o do a i icialis o a i iciosus (que Sulpicio Víc o equipa a al é mino
ìí [‘economía’]3), consis e en apa a se conscien emen e del o den
na u al, y se ecomienda en aquellos casos en que la na u aleza de la causa
haga aconsejable cambia el o den no mal. Pa a Sulpicio Víc o , la economía
del discu so de i a de al e a su o den y de omi i , cuando es con enien e,
alguna de sus pa es4.
Pa a a a de explica la elación en e las pa es a is (in ellec io,
in en io, disposi io, elocu io, memo ia y ac io) y las pa es o a ionis
(exo dium, na a io, a gumen a io y pe o a io), Tomás Albaladejo es ablece
el siguien e esquema5:
2 Con odo, el au o anónimo de la Rhe o ica ad He ennium denomina a esa misma se ie
o do a i iciosus po co esponde a los p ecep os de la a s, mien as que cualquie o a
disposición ha de llama se de o o modo. C . Ad C. He ennium de a ione dicendi, ed.
bilingüe de H. Caplan, Lond es-Camb idge, Mass., Heinemann y Ha a d Uni e si y P ess,
1968, 3, 9, 17 y H. Lausbe g, Manual de e ó ica li e a ia, ci ., § 448.
3 C . Sulpicio Víc o , Ins i u iones o a o iae, ci .; H. Lausbe g, Manual de e ó ica
li e a ia, ci ., § 452 y T. Albaladejo, Re ó ica, ci ., p. 110.
4 Hay que ene en cuen a que las pa es o a ionis (exo dium, na a io, a gumen a io y
pe o a io) ue on p opues as básicamen e pa a el discu so judicial, pe o o os ipos de
discu sos pueden ca ece de alguna de esas pa es: po ejemplo, el discu so delibe a i o
puede ca ece de na a io, o el demos a i o de a gumen a io, sin que po ello dejen de
p esen a un o den lógico o na u al. La sup esión de alguna de las pa es del discu so en el
géne o delibe a i o o en el géne o demos a i o no implica ía, en consecuencia, que el
discu so adqui ie a un o do a i icialis (siemp e que se man u ie an el o den “na u al” de
las pa es es an es), pe o esul a ía más llama i a en el géne o judicial, ya que se p esupone
que es e sí que ha de p esen a odas las pa es del discu so pa a man ene el o do na u alis.
5 T. Albaladejo, Re ó ica, ci ., p. 44.
70
En el eje e ical se si úan las ope aciones e ó icas (pa es a is), y en el
eje ho izon al las pa es del discu so (pa es o a ionis), de mane a que es as
úl imas dependen an o de la in en io (que halla las ideas de cada pa e) como
de la disposi io (que o ganiza la disposición global del discu so).
Aunque hay au o es que si úan las pa es o a ionis en la in en io6, la
mayo ía de ellos las incluye en la disposi io, po lo que amos a ocupa nos de
ellas en es e apa ado.
Las pa es del discu so se obse an mejo en el géne o judicial que en
ningún o o, y dicho géne o cons i uye el modelo esencial, que puede
ex ende se analógicamen e a los demás7.
— Exo dium (‘exo dio’)
El exo dium cons i uye la pa e inicial del discu so. Exis en dos ipos
undamen ales de exo dios: el exo dio “no mal”, o p oemium, y un ipo de
exo dio “especial”, denominado insinua io.
La inalidad del exo dio no mal (p oemium) se ecoge en la exp esión
iudicem bene olum, docilem, a en um pa a e (es deci , se a a de consegui
la bene olencia, la docilidad y la a ención del juez o del ju ado).
Pa a cap a , en p ime luga , la bene olencia del audi o io (cap a io
bene olen iae), lo que es especialmen e aconsejable en el genus dubium o
anceps (cuando hay igualdad en e las pa es y la consiguien e di icul ad
pa a p onuncia un allo), se pueden emplea ecu sos elacionados con el
o ado , su clien e y la pa e con a ia; con el audi o io, y con la p opia causa.
Po lo que espec a al o ado , su clien e y la pa e con a ia, Quin iliano
(Ins . o a ., 6, 1) expone que el acusado y el de enso deben a a de
susci a emociones con a ias en el juez, elacionadas con el miedo o la
compasión8: el iscal ha de a a de indispone lo con a el acusado,
poniendo en en edicho su hon adez, exage ando den o de lo posible la
ho ibilidad de su deli o y susci ando su emo an e sus e en uales acciones
u u as; y el de enso ha de in en a sosega al juez y log a su mise ico dia,
p esen ando a su clien e como un homb e hon ado injus amen e a acado po
6 C . al espec o H. Lausbe g, Manual de e ó ica li e a ia, ci ., §§ 260-442; T.
Albaladejo, “Semán ica y sin axis del ex o e ó ico: in en io, disposi io y pa es
o a ionis”, en Es udios de Lingüís ica, 5, 1988/89, pp. 9-15 y T. Albaladejo, Re ó ica, pp.
43 y ss.
7 C . H. Lausbe g, Manual de e ó ica li e a ia, ci ., § 261.
8 El miedo y la compasión ya habían sido apun adas en la Poé ica a is o élica como
las emociones p imo diales que pueden p o oca la ca a sis en las agedias clásicas.
71
la pa e con a ia y mos ando su su imien o po la indebida acusación o el
ho o que le espe a po una injus a condena (en casos ex emos, puede a a
de p o oca las lág imas del juez o del ju ado, aunque es o, debido a su
di icul ad, solo se aconseja si el o ado es excepcionalmen e ingenioso y
seduc o y si la causa es impo an e, pues, si se p e ende hace en plei os
pequeños, se co e el pelig o de cae en el idículo y de p o oca el e ec o
con a io).
El o ado ha de hace c ee que se mue e po mo i os mo ales, y nunca
económicos, y es con enien e que mues e humildad. Puede habe un halago
mode ado, e i ando la sospecha de a ogancia, de la p opia pe sona del o ado
y (si se a a de un abogado de enso ) de su clien e, que han de apa ece como
p o o ipos de i bonus. Asimismo, el acusado ha de mos a se espe uoso
(adop ando una es imen a y un modo de compo a se aco de a la si uación)
y no con adeci con su ac i ud lo que expone el o ado 9.
Es as conside aciones son ex apolables a los o os ipos de géne os. Así,
si se a a de un discu so delibe a i o, el o ado ha de mos a las i udes de
su p opia pos u a y exage a los incon enien es de los plan eamien os de sus
con incan es, a ando de susci a la espe anza con espec o a lo que él
de iende y el miedo a las consecuencias de lo que p oponen sus i ales. Y en
el géne o demos a i o, se suelen encomia las i udes de la pe sona o cosa
que se alaba, a ando de susci a el amo hacia la misma (o el odio, si se a a
de un i upe io).
Po lo que oca al audi o io, con iene a a lo espe uosamen e y
halaga lo de o ma más o menos encubie a (pues el halago demasiado
e iden e puede esul a con ap oducen e) y elogia su capacidad pa a juzga
el ema a ado, así como p oduci en él la delec a io (‘delec ación’) median e
un lenguaje cuidado y ado nado, pe o con la necesa ia mode ación p oemial.
Y en elación a la causa, es p eciso en es e momen o elogia el p opio
pun o de is a y a aca el del con a io, enume ando sus aspec os más
a o ables10.
9 En palab as de Quin iliano, esul a con ap oducen e que el acusado se mues e
“obs inado, a ogan e, segu o de sí, conduc a que po lo gene al se o ece no solo a a és
de una de e minada acción o palab as, sino po el ges o, po la ac i ud, po la mi ada”
(Ins i u io o a o ia, ci ., 6, 1, 12-15). Vid. L. Díaz Ma oquín, La e ó ica de los a ec os,
ci ., p. 67.
10 Además, exis en algunos loci o luga es comunes que pueden se de u ilidad en el
p oemium, como los elacionados con la pe sona ( amilia, pa en ela, amigos, pa ia...) o
con la p opia causa ( iempo, luga , opinión pública...). C . H. Lausbe g, Manual de
e ó ica li e a ia, ci ., § 279.
78
exponiendo esumidamen e los a gumen os de la causa y mos ándolos de
mane a conjun a pa a e o za la cohe encia global de oda la a gumen ación.
Debido a que la pe o a io es la úl ima opo unidad con la que cuen a el
o ado pa a log a p edispone al audi o io de mane a a o able pa a su causa
y des a o able pa a la pa e con a ia, es undamen al p o oca la moción de
sen imien os, es deci , p edispone de mane a a ec i a, a a o de la causa del
o ado , al audi o io (mo e e).
Como hemos is o, la moción de sen imien os es impo an e en el
exo dium, pe o es más impo an e aún en la pe o a io. La moción de
sen imien os se ha de p ocu a especialmen e al inal del discu so, po que su
e ec o, aunque in enso, es de co a du ación, y el juez o el audi o io han de
es a condicionados emocionalmen e a la ho a de oma su decisión.
Hay dos dichos enacen is as que inciden en la necesidad de que el é o
se mues e emocionado pa a conmo e a los demás y en la b e edad de los
e ec os emo i os:
1) “Qui cupiun alios a ice e ipsi p ius a ician u ” (“Los que deseen
mo e a los o os deben mo e se a sí mismos p ime o”). Es e lema es
simila al que exp esa Ho acio en su A s poe ica: “Si uis le e, dolendum
es p imum ipsi ibi” (“si quie es que yo llo e, an es ienes que dole e ú
mismo”). Dicho consejo cons i uye un pun o de encuen o en e e ó ica
y poé ica, e insis e en la necesidad de que el o ado se mues e conmo ido
an e el audi o io pa a emociona lo.
2) “Nihil ci ius lac yma a esci ” (“Nada se seca an es que una
lág ima”). Es e dicho insis e en la necesidad de deja la moción de
sen imien os pa a el inal del discu so, pues la emoción puede se
de e minan e a la ho a de oma decisiones, pe o su e ec o no es muy
du ade o. Po ello, se p ocu a que quien ha de oma la decisión sob e la
causa es é emocionado en el momen o de hace lo.
Los a ados indican algunos medios pa a consegui mo e los a ec os de
los des ina a ios, como p esen a an e el público obje os eales (la opa
ensang en ada de la íc ima, sus desampa ados hijos, el a ma homicida…), la
p esen ación pa é ica de los hechos que son ealmen e pa é icos, y la
ampli ica io (‘ampli icación’) pa é ica de hechos que son poco o nada
pa é icos. Debido a que el público solo puede emociona se si el p opio o ado
se mues a e dade amen e conmo ido, esul a esencial que el o ado domine,
como un consumado ac o , el a e de despe a ue es emociones en sí mismo,

79
lo que depende en g an pa e de su p opio ingenio, pe o ambién puede se
cul i ado median e el eje cicio15.
La pe o a io del géne o judicial cons a de la indigna io, en la que se
in en a indispone o almen e al público con a la pa e con a ia, p o ocando
el igo o la i a hacia el acusado, y de la conques io, median e la cual se in en a
log a la simpa ía del juez a a és de la piedad que pueda despe a la
insjus icia su ida o la desg acia que nos amenaza.
La indignación hacia el acusado se puede log a ampli icando la
magni ud de su deli o. La simpa ía del público se puede log a median e los
loci gene ales ela i os al desampa o gene al del homb e en e a la o una y
median e los loci conc e os elacionados con la causa. En el géne o
delibe a i o, los a ec os p incipales que hay que alimen a son la espe anza o
el miedo, y en el demos a i o el odio o el amo .
La i us básica de la pe o a io, conside ada en su conjun o, es la
b e edad, que en sí misma es un medio pa é ico, y ha de se además
dulci icada po el o na o. La b e edad se ecomienda sob e odo en la
conques io, ya que los a ec os no se pueden mo e de mane a muy
p olongada16.
La moción de sen imien os (mo e e) a añe al exo dium y a la pe o a io,
y la a gumen ación acional a la na a io (que cons i uye una sue e de
a gumen ación en o ma na a i a) y, sob e odo, a la a gumen a io. Po lo
an o, se con emplaban en el discu so an o los aspec os acionales como los
emocionales, de mane a que es os se incluían al p incipio y al inal del
discu so, y aquellos en su pa e cen al.
Po lo demás, y como ya queda dicho, el géne o judicial cons i uye el
modelo de e e encia esencial de las pa es del discu so, pe o cada ipo de
géne o puede p esen a a iedades en el a amien o de las mismas.
Los a ados es ablecen cómo ha de se cada una de es as pa es en los
dis in os géne os o a o ios. Así, las pa es del discu so se elacionan con la
di isión a is o élica de los géne os: el judicial, que e sa sob e
acon ecimien os pasados, el delibe a i o, que in en a pe suadi o disuadi de
una acción u u a, y el demos a i o, que iene po obje o el elogio o el
i upe io.
Aunque no odos los au o es coinciden, la mayo ía c ee que el exo dio ha
de es a des inado a gana la a ención, la docilidad y la bene olencia del juez
median e la b e edad y la simplicidad en el géne o judicial (aunque su uso es
15 C . ibidem, § 257.
16 C . ibidem, §§ 431-440.
80
po es a i o en el genus hones um), puede se b e e o sup imi se en el
delibe a i o (debido al ca ác e u gen e del asun o), y no siemp e juega un
papel impo an e ni ha de se necesa iamen e simple en el demos a i o,
endiendo, cuando se incluye, a hace uso de los ecu sos de la bene olen ia y
de los luga es de la pe sona y de la causa.
Según la concepción g eco-la ina adicional, la na ación, ha de se
b e e17, cla a y e osímil. Como es á des inada a na a hechos acaecidos en
un iempo an e io , es p opia de los géne os e ó icos que e san sob e el
pasado, es deci , del géne o judicial (en el que cons i uye una pa e muy
impo an e) y del géne o demos a i o (en el que ocupa casi odo el discu so).
Suele omi i se en el géne o delibe a i o.
La a gumen ación, po su pa e, cons i uye la pa e cen al de los
discu sos judicial y delibe a i o, y no suele inclui se en el demos a i o. Y la
pe o ación es común a odos los géne os, aunque pe sigue, como se ha
explicado, obje i os especí icos en cada uno: susci a el igo o la piedad en
el judicial, la espe anza o el miedo en el delibe a i o18 y el amo o el odio en
el demos a i o19.
17 Sin emba go, la adición helenís ico-bizan ina iniciada po He mógenes de Ta so,
a la que se acogen algunas e ó icas españolas del siglo XVI, conside a que la na ación
no ha de se b e e, sino ampli icada. Dicha ampli icación se log a explicando
de alladamen e el modo en que sucedie on los hechos, exponiendo sus causas, incluyendo
azonamien os en la na ación y enume ando no solo los acon ecimien os sucedidos, sino
ambién los hechos omi idos que no ocu ie on, pe o pod ían habe sucedido. A p opósi o
de la na a io ampli icada aconsejada po He mógenes de Ta so, id. E. A aza El “a s
na andi” en el siglo XVI español, Bilbao, Uni e sidad de Deus o, 1989, pp. 91 y ss. y
A. Ma ín Jiménez, “Re ó ica y Li e a u a: discu sos judiciales en el Quijo e”, ci .
18 A es e espec o, la neu ocien í ica Tali Sha o (2018: 5) sos iene que induci el miedo a
menudo es una es a egia débil pa a la pe suasión, y que, en la mayo ía de los casos, induci
la espe anza es más e ec i o. No obs an e, hay dos si uaciones en que susci a el miedo
unciona bien: (a) cuando lo que se es á a ando de induci es la inacción y (b) cuando el
des ina a io es á ansioso y sien e p e iamen e emo .
19 José An onio He nández Gue e o y Ma ía del Ca men Ga cía Teje a p opo cionan
algunos ejemplos de inicios (exo dium), de con ap opues as ( e u a io) y de inales de
discu so (pe o a io), que pueden se i como pau a pedagógica pa a cons ui esas pa es
del discu so en la ac ualidad. Vid. J. A. He nández Gue e o y M. C. Ga cía Teje a, El
a e de habla , ci ., pp. 125-129.
81
APÉNDICE: LA RAZÓN, LAS EMOCIONES Y LA
NEUROCIENCIA ACTUAL1
La e ó ica adicional, como hemos is o, sos enía la necesidad de
conjuga los aspec os acionales con los emocionales pa a log a la
pe suasión. Pues bien, los mode nos es udios de neu ociencia han a i icado
la impo ancia de esa in uición, pues o que las á eas ce eb ales enca gadas del
aciocinio es án es echamen e ligadas a las á eas en las que esiden las
emociones po medio de conexiones neu onales. En e ec o, las egiones
ce eb ales p e on ales del ce eb o, donde se si úa el pensamien o, es án
conec adas po haces neu onales con las egiones del ci cui o límbico, una
zona del in e io del ce eb o esponsable de las emociones.
Como ha pues o en e idencia la mode na neu ociencia, las emociones
juegan un papel esencial en la oma de decisiones. A es e espec o, en su ob a
El e o de Desca es. La emoción, la azón y el ce eb o humano, An onio
Damasio ha insis ido en el papel p imo dial que juegan las emociones en la
oma de decisiones. A la ho a de oma una decisión, no nos basamos an o en
el análisis acional de los bene icios y los pe juicios, como en los ecue dos
a ec i os que enemos sob e o as decisiones omadas an e io men e. Cuando
nos plan eamos acionalmen e los p os y los con as de una de e minada
decisión, es muy posible que alguna de las al e na i as se elacione
au omá icamen e, incluso de o ma inconscien e, con alguna decisión que
hayamos omado an e io men e, y, si el esul ado de esa decisión ue nega i o,
“expe imen amos un sen imien o desag adable en las en añas”2 que nos
inci a a echaza au omá icamen e esa opción. En palab as de Damasio, la
emoción, que iene un asien o co po al,
unciona como una señal de ala ma au omá ica que dice: a ención al
pelig o que se a ecina si eliges la opción que conduce a es e esul ado. La
señal puede lle a nos a echaza , inmedia amen e, el cu so de acción, con
lo que ha á que elijamos en e o as al e na i as. La señal au omá ica nos
p o ege de pé didas u u as, sin más discusión, y en onces nos pe mi e
elegi a pa i de un núme o meno de al e na i as. Toda ía queda ma gen
pa a emplea un análisis de cos e/bene icio y la compe encia deduc i a
1 C . al espec o A. Ma ín Jiménez, “La e ó ica clásica y la neu ociencia ac ual: las
emociones y la pe suasión”, en Ré o , 4. 1 (junio 2014), pp. 56-83,
h p://www. e is a e o .o g/pd / e o 0401_jimenez.pd (27-4-2019).
2 A. Damasio, El e o de Desca es. La emoción, la azón y el ce eb o humano,
Ba celona, C í ica, 2006, p. 205.
82
adecuada, pe o solo después de que el paso au omá ico eduzca
d ás icamen e el núme o de opciones3.
Po el con a io, si ba ajamos acionalmen e una de e minada opción que
se asocia a una decisión que se omó en el pasado con esul ado posi i o,
ende emos au omá icamen e a incen i a dicha opción. Po ello, los p os y
los con as que alo amos acionalmen e se asocian a ecue dos emocionales,
posi i os o nega i os, elacionados con las omas de decisiones an e io es que
hemos ido expe imen ado a lo la go de nues a ida, de mane a que, si una
de e minada opción se asocia a un ecue do emocional nega i o, “la
combinación unciona como un imb e de ala ma”, mien as que si se asocia
a un ecue do emocional posi i o, “se con ie e en una guía de incen i o”4.
Así pues, las emociones p oducen de o ma au omá ica que desca emos
una se ie de opciones y que incen i emos o as, de mane a que el núme o
po encialmen e ilimi ado de los p os y los con as se educe, y eso es lo que
nos pe mi e oma una decisión en un iempo ap opiado. Si no ue a po las
emociones, la decisión pu amen e acional de oma una decisión se ala ga ía
de o ma desmedida5.
3 Ibidem.
4 Ibidem.
5 Damasio explica lo que le ocu ió con un pacien e que su ía una lesión del á ea p e on al
en omediana del ce eb o, lo que le impedía sen i emociones. Al llega a su consul a, el
pacien e le ela ó anquilamen e que la ca e e a es aba helada, y cómo o as pe sonas,
asus adas an e el pelig o, no e an capaces de conduci adecuadamen e sob e el hielo. El
pacien e le con ó “el caso conc e o de una muje que conducía delan e de él y que, al en a en
un amo helado y pa ina , en luga de sali len amen e con la acción pos e io , se asus ó, pisó
el eno y ue deslizándose has a cae en una zanja”. Y Damasio explica lo siguien e: “Un
ins an e después, apa en emen e impe é i o po es a escena espeluznan e, mi pacien e
a a esó la placa de hielo y siguió conduciendo con calma y segu idad”. En es e caso, la
incapacidad de sen i emociones esul ó posi i a pa a el pacien e. Pe o cuando Damasio
sugi ió dos echas al e na i as pa a la p óxima consul a, el pacien e sacó su agenda y ue
incapaz de oma una decisión al espec o: “Du an e media ho a la ga, el pacien e enume ó
azones a a o y en con a de cada una de las dos echas […]. De la misma mane a calmada
con la que había conducido sob e el hielo y había ela ado después dicho episodio, nos es aba
espe ando aho a un abu ido análisis de cos e/bene icio, un esumen inacabable y una
compa ación es é il de opciones y de posibles consecuencias. Hizo al a una g an can idad de
disciplina pa a oí odo es o sin pega un puñe azo sob e la mesa y deci le que e mina a, pe o
inalmen e le dijimos, anquilamen e, que debe ía eni en la segunda de las dos echas
al e na i as. Su espues a ue igualmen e calmada y ápida. Dijo, simplemen e: «Me pa ece
bien». De ol ió la agenda al bolsillo y se ue. Es e compo amien o es un buen ejemplo de los
lími es de la azón pu a. También es un buen ejemplo de la consecuencia calami osa de no
posee mecanismos au omá icos de oma de decisiones (ibidem, pp. 227-228).
83
En su ob a En busca de Spinoza. Neu obiología de la azón y los
sen imien os, An onio Damasio insis e en la impo ancia de las emociones a
la ho a de oma decisiones:
¿De qué mane a la emoción y el sen imien o desempeñan un papel en
la oma de decisiones? La espues a es que exis en muchas mane as, su iles
y no an o, p ác icas y menos, odas las cuales hacen que la emoción y el
sen imien o no sean simples ac o es en el p oceso de azona , sino agen es
indispensables. […] La señal emocional no es un sus i u o del
azonamien o adecuado. Posee un papel auxilia , que aumen a la e iciencia
del p oceso de azonamien o y lo hace más ápido6.
Es as in es igaciones ponen de mani ies o que la emoción juega un papel
undamen al en la oma de decisiones, ya que agiliza los p ocesos de
azonamien o, y alidan la in uición al espec o de los é o es clásicos, los
cuales insis ie on en la necesidad de que el discu so u ie a una pa e acional
y o a emocional. Po ello no solo es con enien e expone azones a a o o
en con a de una de e minada causa, sino ambién p o oca emociones que
p edispongan a o ablemen e la decisión del juez o del audi o io.
Pod íamos supone , a eno de las in es igaciones neu obiológicas
comen adas, que el juez, o cada pe sona del audi o io, pod ían asocia de
mane a au omá ica las emociones que susci a el o ado con o as que hayan
expe imen ado pe sonalmen e en el pasado. No obs an e, como han pues o de
mani ies o o os es udios, las emociones ienen ambién un componen e
uni e sal, y son comunes a odos los homb es.
Así, el neu obiólogo Joseph LeDoux, en su ob a El ce eb o emocional,
sos iene el ca ác e uni e sal de una emoción pa icula , el miedo7, y Ma c
Jeanne od, quien hace suyas las in es igaciones de LeDoux, ecue da el
ca ác e uni e sal de odas las emociones, ad i iendo que sus mecanismos
básicos no son especí icos del se humano, sino comunes a o as especies de
mamí e os, y que, a pesa de las di e encias cul u ales a la ho a de exp esa
las emociones, es as
son econocibles en los indi iduos pe enecien es a cul u as di e en es. Son
en e ec o en idades a la ez psicológicas, compo amen ales y […]
cogni i as, que hacen in e eni , a pa i de un es ímulo o de un suceso, el
6 A. Damasio, En busca de Spinoza. Neu obiología de la azón y los sen imien os,
Ba celona, C í ica, 2010, p. 141.
7 J. LeDoux, El ce eb o emocional, Ba celona, A iel-Plane a, 1999.

84
ce eb o isce al en su conjun o. La mani es ación de una emoción es
au omá ica, su du ación co a, su desa ollo ijo. Es a o ganización
es e eo ipada es po o a pa e ga an e de la e icacia de la adap ación del
o ganismo a los sucesos ex e io es. Es lo que uel e a las emociones
uni e sales, exp esadas e in e p e adas de la misma mane a po odos los
indi iduos, an o po el adul o como po el niño, y, sal ando las dis ancias,
po el animal y po el homb e8.
Po lo an o, las emociones pueden ene un componen e pe sonal,
elacionado con nues as expe iencias pasadas, pe o ambién ienen un
componen e uni e sal, lo que acili a que el é o pueda p e e las eacciones
emocionales de su audi o io.
Pe o, además, la in uición y el acie o de los é o es clásicos al dispone
las pa es del discu so (pa es o a ionis) ienen e endados po los mode nos
es udios cien í icos sob e la oma de decisiones. Como expone Edua do
Punse ,
En muy pocos años se ha pasado de una si uación en la que las emociones
no o maban pa e del mecanismo de oma de decisiones, ni me ecían más
que echazo, a o a en la que se agolpan an o en el inicio de los p oyec os
que se p e enden lle a a buen pue o, como en la decisión inal con la que
suele culmina una e lexión9.
Punse ecue da que los p oyec os que se ciñen al cumplimien o es ic o
de los in e eses ma e iales y pe sonales sopesados po ía acional suelen
acasa , y que los humanos se basan siemp e en las emociones al oma sus
decisiones. Acudiendo a los plan eamien os de Dylan E ans, p o eso de la
Uni e si y o he Wes o England (B is ol), Punse ecue da que odas las
decisiones son emocionales:
8 M. Jeanne od, Le ce eau in ime, Pa is, Odile Jacob-Ci é des Sciences e de l’Indus ie,
2002, pp. 107-108. Jeanne od insis e en que el pensamien o no es algo aislado e independien e
de las emociones, como a eces se c ee. Se sabe que las emociones ienden a in lui en las
ac i idades más acionales, como las eo ías cien í icas, po no habla de los dominios donde
la con ibución de la pasión es esencial, como en el del a e y la c eación. Ello es debido a que
hay una es echa elación en e las egiones ce eb ales p e on ales, donde se si úa el
pensamien o, y las del ci cui o límbico, esponsable de las emociones. Muchos de los p ocesos
in elec uales o a ec i os se desa ollan sin ene en cuen a nues a olun ad, y muchas
decisiones se oman sin ningún ipo de delibe ación conscien e (c . ibidem, pp. 178 y ss.).
9 E. Punse , El iaje a la elicidad. Las nue as cla es cien í icas, Ba celona, Des ino,
2005, 3ª ed., p. 61.
85
¿Cuál es la ama de cualquie oma de decisión? En el inicio […] hay
una emoción. A con inuación, se lle a a cabo un p oceso de cálculo
acional en el que se a ponde ando oda la in o mación disponible. A
di e encia de la p ime a ase, en la que odo ocu e a elocidad de é igo,
la segunda e apa es len a y ediosa: hay al p oli e ación de a gumen os a
a o y en con a que, a ue za de ponde a y sopesa da os, la lógica de la
azón no acaba de impone se. A o unadamen e, al inal eapa ecen, como
una abla de sal ación, las emociones. Si an es no sabíamos pa a qué
se ían las emociones, aho a cons a amos que sin ellas no oma íamos
nunca decisiones10.
En con a de la suposición de la mayo pa e de la gen e, “que c ee
conoce las azones conscien es que mo i an sus decisiones, los neu ólogos
sugie en que, en úl ima ins ancia, es una emoción la que inclina la balanza
hacia un lado u o o”. Po eso, “Si solo con á amos con la azón, no
decidi íamos nunca nada, dada la complejidad casi in ini a que supone
e alua co ec amen e la sel a de da os disponibles”. Punse explica que
las decisiones pu amen e acionales no solo se pe de ían en la inmensidad
de da os disponibles, sino que, además, no esponde ían a nues as
necesidades emocionales. Po ello, la p esencia de las emociones es […]
bipola : es án en el inicio y inal de odos los p oyec os humanos.
Y a la “len i ud desespe an e de los p ocesos acionales de decisión” se
opone “el i mo ulminan e de las in uiciones emocionales”11.
Así pues, la disposición de las pa es o a ionis de ipo emocional al
p incipio y al inal del discu so (exo dium y pe o a io) se co esponde de
mane a exac a con la disposición de los mecanismos humanos elacionados
con las omas de decisiones. Asimismo, el hecho de que la na a io y sob e
odo la a gumen a io suelan ene una mayo du ación se elaciona con la
necesidad de e alua de o ma len a la eno me can idad de da os acionales
que se pueden sopesa en cualquie oma de decisión, mien as que la mayo
b e edad del exo dium y la pe o a io se acomodan a ese “ i mo ulminan e
de las in uiciones emocionales”.
*
Po o a pa e, Tali Sha o , especialis a en neu ociencia cogni i a, explica
el esul ado de sus in es igaciones sob e el compo amien o humano en
10 Ibidem, p. 62.
11 Ibidem, p. 62-63.
86
elación con la o ma en que in en amos in lui en los demás12. Sha o expone
que odos enemos una g an endencia a compa i nues as ideas y a in lui
en quienes nos escuchan. El cen o de ecompensa del ce eb o se ac i a
ue emen e cuando compa imos nues as ideas y expe iencias, lo que nos
induce a comunica las con la espe anza de causa una eacción en los
des ina a ios. Se a a de un ingenioso mecanismo de especie, des inado a que
el conocimien o, las expe iencias y las ideas se pongan en común, de mane a
que la sociedad se bene icie de los p oduc os de muchas men es.
No obs an e, y a pesa de nues a endencia a in lui en los demás, no
siemp e empleamos las es a egias más e ec i as pa a log a lo, pues endemos
a expone lo que esul a con incen e pa a noso os mismos, sin plan ea nos lo
que pod ía esul a pe suasi o pa a los o os. Sha o a a de mos a que los
in en os de in lui en los demás solo pueden ene éxi o si ajus amos nues as
p e ensiones al uncionamien o de su ce eb o, lo que equie e con empla sie e
ac o es que de e minan nues as c eencias y opiniones: (1) ideas
p ees ablecidas, (2) emociones, (3) incen i os, (4) sensación de con ol, (5)
cu iosidad, (6) es ado de ánimo e (7) in luencia de o as pe sonas.
1) Con espec o a las ideas p ees ablecidas, Sha o mues a que, cuando
las pe sonas poseen c eencias p econcebidas sob e cualquie ema, ienden a
a ianza se en ellas, igno ando los da os que pudie an eba i las, los cuales
apenas hacen mella en su ce eb o. La ac i idad ce eb al es in ensa cuando
ecibimos in o maciones que sus en an nues as c eencias p e ias, y se educe
conside ablemen e, como si el ce eb o “se apaga a”, cuando las con adicen.
Es o es así po que, en la mayo ía de los casos, esul a en able y económico
ene ideas ijas que nos ayuden a in e p e a y a comp ende el mundo, y
eque i ía un g an gas o y es ue zo cambia las con inuamen e. La endencia a
man ene las ideas p ees ablecidas nos lle a a igno a las e idencias que las
eba en, incluso cuando ienen un sus en o cien í ico, y buscamos y
encon amos ácilmen e a gumen os que con a es en esas e idencias y que
e ue cen nues as c eencias o iginales. De hecho, p esen a a las pe sonas
in o mación que con adice sus opiniones p ees ablecidas les inci a a busca
nue os con aa gumen os que o alezcan aún más su pun o de is a o iginal,
lo que se conoce como «e ec o boome ang»13. No se a a de que igno emos
o almen e los da os que con adicen nues as c eencias p e ias, pues o que sí
que pueden in lui nos mínimamen e, pe o enemos una endencia na u al a
12 Vid. Tali Sha o , The In luen ial Mind. Wha he B ain Re eals Abu Ou Powe o
Change O he s, New Yo k, Picado -Hen y Hol and Company, 2018.
13 C . ibidem, pp. 15-17.
87
alo iza las e idencias que con i man nues as c eencias y a igno a las que
las ponen en duda. Es a p opensión a desca a la in o mación disc epan e
iene implicaciones signi ica i as pa a los indi iduos y la sociedad, ya que
a o ece la pola ización y el man enimien o de c eencias alsas14.
Po eso, a la ho a de pe suadi a alguna pe sona o g upo de algo que es
con a io a sus c eencias p e ias, no esul a e ec i o comba i las, ya que los
des ina a ios opond ían una g an esis encia y a a ían de e o za las, sino que
es p e e ible implan a una nue a c eencia basada en el consenso mu uo.
Sha o pone algunos ejemplos. En 1988, And ew Wake ield publicó un
abajo en el que es ablecía una elación en e el au ismo y las acunas del
sa ampión, las pape as y la ubeola, ad i iendo de que los niños podían
ol e se au is as si e an acunados. Pos e io men e se demos ó que no hay
ninguna elación en e esas acunas y el au ismo, pe o el emo ya se había
a aigado en muchos pad es de EE.UU., que se negaban a acuna a sus hijos.
Las campañas sani a ias que in en aban con ence a los pad es de que esas
acunas no causan au ismo no log aban se e ec i as, ya que se cen aban en
comba i las c eencias es ablecidas, y p oducían una g an esis encia po pa e
de los pad es. Po ello, un g upo de psicólogos de la Uni e sidad de Illinois
p opuso c ea una campaña en ocando el asun o desde o a pe spec i a: en
luga de a a de demos a que las acunas no causan au ismo, se insis ió en
que p e ienen la posibilidad de con ae en e medades po encialmen e
mo ales. Es a p opues a se basaba en el consenso común en e los pad es y
los sani a ios, ya que odos pe siguen la salud de los niños, y, al cen a el
asun o en lo que unos y o os enían en común, en luga de en el pun o de
disc epancia, la campaña log ó se e ec i a.
O o ejemplo es el de un ma imonio o mado po una muje ancesa y
un homb e es adounidense, cada uno de los cuales es á con encido de que su
14 An onio Damasio incide en es e aspec o: “po muy bien in o mados que es emos,
endemos na u almen e a esis i nos a cambia nues as con icciones, a pesa de que
dispongamos de e idencias en sen ido con a io. Las in es igaciones de nues o ins i u o
demues an es o en cuan o a las con icciones polí icas, pe o sospecho que puede amplia se a
una amplia gama de c eencias, desde la eligión y la jus icia has a la es é ica. Es os abajos
demues an que la esis encia al cambio es á asociada con una elación con lic i a en e
sis emas ce eb ales undamen ales pa a con la emo i idad y la azón. La esis encia al cambio
es á asociada, po ejemplo, con la implicación de sis emas esponsables de p oduci i a.
Cons uimos una especie de e ugio na u al pa a de ende nos con a la in o mación que
con adice nues as c eencias. Los elec o ados insa is echos, en odo el mundo, no acuden a
los colegios elec o ales. En un clima de es e ipo, se hace mucho más ácil di undi no icias
alsas y pos e dades” (A. Damasio, El ex año o den de las cosas. La ida, los sen imien os y
la c eación de las cul u as, Ba celona, Des ino, 2018, pp. 194-195).
94
ánimo, lo que se aduce, en el ámbi o de la e ó ica, en la con eniencia de
ajus a el mensaje y las expec a i as a la si uación anímica de los des ina a ios.
7) A p opósi o de la in luencia de o as pe sonas, Sha o ecue da que
nacemos con una p edisposición au omá ica a ap ende de quienes nos
odean, pues el ce eb o humano es á diseñado pa a adqui i conocimien os en
un con ex o social. No solo basamos el ap endizaje en nues os p opios
p ocesos de p ueba y e o , sino ambién en las expe iencias ajenas (lo que se
conoce como “ap endizaje social”). Y aunque nos gus a e nos a noso os
mismos como di e en es, solemos adop a ápidamen e los pun os de is a y
las p e e encias de los demás.
Cuando pe cibimos que o as pe sonas desean algo, nues o ce eb o
egis a que ese obje o de deseo es p obablemen e alioso, y, en el momen o
de oma una decisión, ecupe a inconscien emen e ese indicio de alo y lo
usa como guía. Nues a endencia na u al es imi a las elecciones de los
demás, po que asumimos que poseen una in o mación que noso os no
enemos. Sin emba go, Sha o p e iene con a esa endencia, po que las
elecciones de los demás no siemp e son las mejo es pa a noso os21.
Po o a pa e, no solo obse amos las elecciones de los demás, sino
ambién sus consecuencias, que enemos muy en cuen a pa a oma nues as
decisiones: si o a pe sona elige algo y le a bien, nos e emos en ados a
segui su ejemplo, y no lo segui íamos si le ue a mal. Po ello, ecompensa
o cas iga a las pe sonas po su buen o mal compo amien o no solo a ec a a
la pe sona que es á siendo alabada o c i icada, sino ambién a odos los demás
que es án mi ando.
Sha o explica que eaccionamos de o ma dis in a an e nues as p opias
expe iencias y an e las de los demás. Al ecibi un elogio po una ac uación
(po ejemplo, cuando un p o eso alaba en clase el abajo de un alumno), las
neu onas dopaminé gicas del cue po es iado dispa an su ac i idad (lo que
aumen a la p obabilidad de que se epi a la acción que condujo a la
g a i icación); y, al se ep endidos (po ejemplo, si el p o eso ep ocha al
alumno su escaso abajo), las neu onas dopaminé gicas educen su ac i idad
(lo que educe la p obabilidad de que se epi a la acción que condujo al mal
esul ado). Pe o los es udios e elan, como lamen a Sha o , un aspec o
desag adable de la na u aleza humana, pues, si no es uno mismo quien ecibe
21 Con espec o a las alo aciones que se ealizan en In e ne sob e dis in os se icios u
obje os (ho eles, es au an es, elec odomés icos, lib os…), es muy p obable que la p ime a
opinión e ida in luya decisi amen e sob e las siguien es: cuando la p ime a opinión es muy
a o able, aumen a no ablemen e la p obabilidad de que las siguien es ambién lo sean, po lo
que el juicio de una sola pe sona puede llega a se muy in luyen e (c . ibidem, pp. 158-162).

95
el elogio o el ep oche, sino un compañe o o amigo, las neu onas del cue po
es iado mues an el pa ón de espues a opues o: su ac i ación aumen a si el
amigo es ep endido y se educe si es elogiado. Pa ece que el ce eb o pe cibe
a los demás como compe ido es, y que codi ica sus e o es como g a i ican es
y sus éxi os como una pé dida22.
Cuando obse amos las ac uaciones de los demás, a menudo las
compa amos con lo que hab íamos hecho noso os mismos si es u ié amos
en su luga , y, en el caso de que la o a pe sona haga algo inespe ado, se ac i a
una señal de ala ma en la co eza p e on al do sola e al que nos p e iene pa a
ap ende del esul ado de esa ac uación imp e is a.
Po lo demás, Sha o ecue da la di icul ad de ene opiniones
independien es, pues solemos deja nos in lui po las opiniones de los demás,
y p e iene con a la supues a “sabidu ía de las mul i udes”: nues a endencia
na u al consis e en acep a las c eencias de las mayo ías (lo que sus en a la
e icacia de los “luga es de la can idad” p opues os po Pe elman y Olb ech s-
Ty eca), pe o dichas c eencias esul an muchas eces e óneas o sesgadas. No
solo hay c eencias mayo i a ias que con el iempo se demues an alsas (como
la de que el sol gi aba al ededo de la ie a), sino que la opinión mayo i a ia
suele es a condicionada po el “sesgo de igualdad”, consis en e en ecu i a
la es a egia de sopesa la opinión de odos po igual, independien emen e de
su g ado de con iabilidad y de su expe iencia. Nues a endencia na u al
consis e en alo a po igual odas las opiniones, pues esul a más económico
que moles a se en descub i la opinión de las pe sonas expe as en el ema,
pe o eso nos puede lle a a oma decisiones equi ocadas o
con ap oducen es. Po ello, Sha o aconseja que a emos de supe a nues o
ins in o na u al, buscando a las pe sonas expe as en el ema del que se a e
pa a alo a en mayo medida su opinión (Sha o , 2018: 173-195)23.
En suma, y ex apolando al ámbi o de la e ó ica los plan eamien os de
Sha o , quien se disponga a habla en público puede hace lo siguien e pa a
mejo a la e ec i idad de su discu so: con empla las c eencias
p ees ablecidas de sus oyen es y no a a de con a eni las, buscando una
p opues a basada en el consenso común que pueda se acep ada po ellos; usa
las emociones pa a con agia su es ado anímico al audi o io, a o eciendo que
22 C . ibidem, pp. 165-168.
23 C . ibidem, pp. 173-195. Con espec o a la posibilidad de conec a ísicamen e dos
ce eb os humanos, de mane a que los impulsos de uno a ec en al o o, éase el capí ulo inal
del lib o de Sha o , i ulado “The Fu u e o In luence? You Mind in My Body” (pp. 197-209).
96
es e adop e su pun o de is a; alen a la espe anza de una ecompensa ce cana
si p e ende que los des ina a ios lle en a cabo alguna acción, o induci su
emo si desea que pe manezcan inac i os; ansmi i a los ecep o es que
man end án el con ol sob e sus acciones, sin que sien an lo que se les p opone
como una imposición; c ea o esal a acíos de in o mación que despie en
la cu iosidad del audi o io; plan ea el mensaje de mane a posi i a pa a log a
que los oyen es sean más p opensos a escucha y a deja se in lui , y ajus a el
con enido del discu so y sus expec a i as al es ado anímico de los
des ina a ios.
97
3. 4. Elocu io
La elocu io (‘elocución, ado no’) consis e en la adecuada exp esión y el
ado no de los con enidos del discu so, de o ma que esul e a la ez cla o y
a ac i o.
La esc i u a del discu so cons i uye el paso p e io a su memo ización y
a su p onunciación. Aunque en ocasiones, y dependiendo del ipo de discu so
y de la ci cuns ancia en la que se p onuncie, puede no se necesa io esc ibi lo
po en e o (pues bas a con es ablece un esumen, un esquema o unas no as),
gene almen e con iene esc ibi lo ín eg amen e, y así se p esc ibía en la
e ó ica adicional con espec o a los ipos de discu sos p o o ípicos. A es e
espec o, la esc i u a del discu so puede se de g an u ilidad, ya que acili a
la cla idad, el o den y la p ecisión de las ideas que se exponen, así como su
co ección de o ma igu osa1.
Además, esc ibi el discu so pe mi e p onuncia lo en p i ado y medi su
du ación, lo que posibili a conoce de mane a muy ap oximada cuán o du a á
su exposición pública, y ajus a lo así al iempo del que se disponga. Si al
p onuncia el discu so en p i ado se comp ueba que sob epasa el iempo
es ablecido, hay que aco a lo has a adecua lo a dicho iempo (o, en el caso
de que peque de lo con a io, hay que a a de ala ga lo pa a ajus a lo a la
du ación espe ada).
Es undamen al no sob epasa nunca el iempo o o gado pa a habla , e
incluso no ago a lo o almen e (es p e e ible que el discu so no alcance el
iempo concedido a que lo supe e). El hecho de supe a el iempo es ablecido
puede p oduci el edio de los oyen es (los cuales es án p edispues os a
p es a a ención al o ado du an e el iempo p e is o, pe o no más), y puede
causa muy mala imp esión, pues deno a al a de p epa ación y al a de
espe o hacia el audi o io y hacia los o ganizado es del e en o. Y, en el caso
de que haya a ios o ado es, sob epasa el iempo es ablecido implica
obá selo a quienes ienen que habla después, lo que puede p oduci
jus i icadamen e su males a .
Po eso, es muy impo an e ajus a la du ación del discu so al iempo
es ablecido, y, pa a ello, es necesa io esc ibi lo y comp oba cuán o du a su
p onunciación (o bien compa a su ex ensión esc i a con la de o os discu sos
que hayamos esc i o y p onunciado an e io men e).
Po o a pa e, al edac a el discu so hay que ene en cuen a que es á
des inado a su p onunciación an e un audi o io. Los ex os que an a se
1 C . J. A. He nández Gue e o y M. C. Ga cía Teje a, El a e de habla , ci ., p. 149.
98
leídos pueden ene un mayo g ado de complejidad, pues o que la o ma de
ansmisión esc i a o ece al lec o más acilidades de comp ensión (y, si es
necesa io, el lec o puede elee un pasaje complejo has a en ende lo
comple amen e). Pe o los ex os que se ansmi en po la ía o al p esen an
mayo es di icul ades pa a se comp endidos e in e p e ados. Po ello, al
elabo a el discu so se ha de p ocu a que su p onunciación le esul e sencilla
al o ado (e i ando caco onías di íciles de p onuncia , o pe iodos o
exp esiones di íciles de memo iza ), que pueda se ácilmen e en endido po
los oyen es y que su audición esul e ag adable2.
En es e apa ado se solía inclui :
1) Elocu ionis gene a
2) Elocu ionis i u es e i ia
Desa ollamos a con inuación cada uno de es os apa ados.
1) Elocu ionis gene a, gene a dicendi, o eo ía de los egis os o es ilos:
genus sublime, genus medium y genus humile: es ilos al o, medio y bajo,
des inados espec i amen e al mo e e, al delec a e y al doce e. Es os es ilos
no se u ilizan uni o memen e a lo la go de odo el discu so, sino que cada
pa e equie e el más adecuado3.
2 C . ibidem, p. 150.
3 C . ibidem, §§ 1078-1082. Cice ón se e ie e a es os es es ilos como genus
ehemens, genus modicum y genus sub ile, y Quin iliano los denomina genus g ande,
genus medium y genus sub ile. C . M. T. Cice ón, El o ado , ad. de E. Sánchez Salo ,
Mad id, Alianza Edi o ial, 1991, 21, 69 y Quin iliano, Ins i u io O a o ia, ci ., 12, 10, 58.
La eo ía de los es es ilos ue implan ada en la An igüedad clásica a pa i de las
con ibuciones de Teo as o, Deme io, He mógenes, Cice ón y Quin iliano. En la Edad
Media, dicha eo ía se consolidó al iden i ica cada uno de los es es ilos con las
p incipales ob as de Vi gilio, dando luga a la denominada o a Vi gilii, o ueda
i giliana, según la cual la Eneida, las Geó gicas y las Bucólicas es aban esc i as,
espec i amen e, en el g a is s ylus, o es ilo al o, en el medioc us s ylus, o es ilo medio,
y en el humilis s ylus, o es ilo bajo. Vid. al espec o T. Albaladejo Re ó ica, ci ., p. 127 y
J. A. He nández Gue e o; M. C. Ga cía Teje a, His o ia b e e de la e ó ica, ci ., pp. 41-
42. A cada uno de los es es ilos, además, se le asociaba un o icio, un nomb e p opio, un
animal, un ins umen o, un luga y una plan a (humilis s ylus: pas o ocioso, Ti y us o
Meliboeus, o eja, báculo, pas os, haya; mediocu s s ylus: ag icul o , T ip olemus o
Caelius, buey, a ado, campo, manzano; g a is s ylus: soldado dominan e, Héc o o Ayax,
caballo, espada, ciudad o cas illo, lau o o ced o). C . P. Gui aud, La s ylis ique, Pa ís,
P.U.F., 1961, 3ª ed., p. 17.
99
2) Elocu ionis i u es e i ia (‘ i udes y icios de la elocución’):
— Pu i as (o la ini as): pu eza lingüís ica, o o ma de exp esa se con
co ección idiomá ica. Se basa en cua o pau as: a ione, e us a e,
auc o i a e, consue udine (‘ azón’, ‘an igüedad’, ‘au o idad’ y ‘cos umb e’).
A es e i ud se oponen los icios co espondien es, elacionados con el
pu ismo exage ado o con las siguien es inco ecciones conc e as:
*In e bis singulis (que a añen a una única palab a): ba ba ismos.
*In e bis coniunc is (que a ec an a a ias palab as unidas): soloecismus
(‘solecismo’: e o sin ác ico)4.
— Pe spicui as, o cla idad de la exp esión, enden e a la
comp ensibilidad in elec ual. Se le opone, como icio, la obscu i as, ya sea
in e bis singulis, po la elección de ocablos inadecuados, o in e bis
coniunc is, po un uso en e esado o de ec uoso de la sin axis.
— Ap um, o deco um: encaja a mónicamen e las pa es en un odo. Hay
un deco o “in e no” y o o “ex e no”. El deco o in e no a ec a a odas las
pa es in eg an es del discu so, las cuales han de a moniza unas con o as5.
El deco o ex e no con empla la elación del discu so con las ci cuns ancias
sociales en que es p onunciado, de mane a que se p oduzca la necesa ia
adecuación con el p opio o ado , el público, el iempo y el luga . El deco o
ex e no a ec a de mane a especial a la elocu io y a la p onun ia io, y es á
di igido a la u ili as (‘u ilidad’) de la causa6. Los i ia pueden a ec a al
deco um in e no (la incon eniencia en e es [con enido’] y e ba [ o ma]),
y al ex e no (la inadecuación en e el discu so y sus ci cuns ancias)7.
4 C . H. Lausbe g, Manual de e ó ica li e a ia, ci ., §§ 463-527.
5 Como ecue da Lausbe g, el deco o no solo a añe a la elocu io, sino que, pa a log a
la a monización, hay que p es a a ención a los siguien es elemen os: 1) la causa, de
mane a que el s a us econocido en la in ellec io se desa olle median e la in ención de
las ideas ap opiadas; 2) la in en io y la elocu io, de ca a a ecub i las ideas halladas en
la in ención con un adecuado opaje elocu i o; 3) la disposi io, encaminada a p opicia
el o den más adecuado; 4) la p onun ia io, que ha de es a en consonancia con las ideas
exp esadas y con su o mulación elocu i a, y 5) las pa es o a ionis (exo dium, na a io,
a gumen a io y pe o a io), que deben a moniza en e sí (c . ibidem, § 1056).
6 C . ibidem, §§ 1057-1062.
7 Tomás Albaladejo incluye en e las elocu ionis i u es la u bani as, o elegancia de
es ilo. Quin iliano de ine así la u bani as: “Pues se llama u banidad a aquella po la que
eo que el discu so se mani ies a o eciendo en las palab as, en el sonido y en el uso un
gus o p opio de la ciudad y una calmada e udición de i ada de la con e sación de los
doc os, a la cual en in es con a ia la g ose ía” (Quin iliano, Ins i uo o a o ia, ci ., 6, 3,

100
— O na us, o embellecimien o del ex o. Es la i us más codiciada, po
engend a una delec a io (‘delec ación’) que si e a la causa. El público
escucha con ag ado un discu so con enien emen e engalanado (sob e odo si
pa ece que es imp o isado), y se deja lle a po él. La delec a io p e ende
e i a el edio, mo e los sen imien os y despe a el in e és del oyen e
median e la supe ación de lo usual.
El o na us ambién iene en cuen a si los ecu sos a ec an a una única
palab a (in e bis singulis) o a a ias (in e bis coniunc is):
— In e bis singulis: T opos (me á o a, me onimia, sinécdoque,
alego ía, concep o, sines esia).
— In e bis coniunc is:
a) Figu as: igu as de dicción y igu as de pensamien o.
b) Composi io (‘composición’): es udia la es uc u a sin ác ica y
ónica de los g upos de palab as, y comp ende aspec os como la
iunc u a (unión de las palab as) y el nume us o i mo clásico
(po lo que se elaciona con el a s ec e dicendi y con el a s bene
dicendi8).
La composi io a ec a a aspec os elacionados con las lenguas clásicas,
como el nume us, que se o maba po la al e nancia de ocales b e es y
la gas, de las que ca ece el español. No obs an e, las lenguas omances
pueden usa o os ecu sos pa a a a de do a de sono idad a de e minadas
exp esiones que se quie an esal a , como el uso de imas in e nas en la p osa,
o el empleo de igu as e ó icas que po encien la sono idad.
Los i ia ela i os al o na us consis en en el exceso o el de ec o en la
o namen ación9.
17, según la aducción de Tomás Albaladejo en Re ó ica, ci ., p. 126). Tomás Albaladejo
c ee aconsejable inclui la en e las i u es po se una cualidad pe ec amen e es ablecida
en el ámbi o de la elocu io que a añe undamen almen e al es ilo. C . Ibidem, pp. 124-
127.
8 C . H. Lausbe g, Manual de e ó ica li e a ia, ci ., §§ 538-1054.
9 C . ibidem, §§ 1063-1077.
101
FIGURAS RETÓRICAS Y TROPOS
Según la concepción del G upo , o G upo de Lieja, los opos y igu as
pueden o ganiza se a endiendo a la doble conside ación del plano de la
exp esión y del plano del con enido, po un lado, y de la ex ensión a la palab a
o a elemen os supe io es a la palab a, po o o, dis inguiendo en e
me aplasmos, me a axis, me asememas y me alogismos1:
PLANO DE LA EXPRESIÓN
(Figu as de dicción)
PLANO DEL CONTENIDO
Palab a (y <)
In e bis singulis
METAPLASMOS
METASEMEMAS
(T opos)
Palab a (y >)
In e bis coniunc is
METATAXIS
METALOGISMOS
(Figu as de pensamien o)
Hay que ene en cuen a, no obs an e, que los lími es en e las igu as de
dicción y las de pensamien o no siemp e es án cla os, pues de e minadas
igu as de dicción pueden p o oca una po enciación del con enido, o las
igu as de con enido pueden conlle a un juego con los elemen os o males.
Aunque opos y igu as ienen en común que pueden emplea se pa a
apo a ue za o g acia a los discu sos, se di e encian, como ya ad i ie a
Quin iliano en el lib o VIII de su Ins i u io o a o ia, en que los opos (en e
los que des acan la me á o a, la me onimia y la sinécdoque) implican una
mu a io o mu ación del signi icado que no se p oduce en las igu as: “T opo
es la mu ación del signi icado de una palab a a o o, pe o con g acia”. De ahí
que los opos sean mecanismos cognosci i os que si en pa a p oduci
conocimien o y signi icado y pa a exp esa una de e minada isión de la
ealidad.2
1 C . G upo , Re ó ica Gene al, ci . y T. Albaladejo, Re ó ica, ci ., pp. 128-155.
2 C . al espec o D. Pujan e, Manual de Re ó ica, ci ., pp. 202-204. En elación con
el pode de los opos pa a cons ui signi icado, id. Paul Ricoeu , La me á o a i a,
Mad id, Ediciones C is iandad / Ediciones T o a, 2001. Geo ges Lako y Ma k Johnson
explican que los se es humanos, en nues o día a día, ealizamos con inuos p ocesos de
me a o ización, sus i uyendo cues iones abs ac as po me á o as que condicionan
nues o en endimien o de la ealidad: “Nues os concep os es uc u an lo que pe cibimos,
102
Exponemos a con inuación algunas de las igu as y opos más
impo an es3, poniendo ejemplos omados de ex os li e a ios:
FIGURAS DE DICCIÓN
A) METAPLASMOS:
— Ali e ación: epe ición de sonidos semejan es con el in de p oduci un
e ec o onosemán ico, de mane a que el sonido p oducido se elacione con lo
exp esado (Ga cilaso de la Vega, Égloga II: “El dulce mu mu a des e üido,
/ el mo e de los á boles al ien o”. En es e caso, la ali e ación p e ende
suge i el sonido que p oduce el ien o al mo e los á boles).
— Pa onomasia: consis e en emplea pa ónimos, es o es, é minos con
signi ican es muy pa ecidos, pe o con signi icado di e en e (como dis in o y
dis an e). Es uno de los ecu sos de o na o basado en los juegos de palab as
(Blas de O e o, Hijos de la ie a: “Un homb e a homb os del miedo”).
— An anaclasis: ambién cons i uye un juego de palab as. Consis e en la
epe ición de signi ican es idén icos que pe enecen a palab as dis in as po
sus signi icados (Luis de Góngo a, le illa «Dine os son calidad»: “c uzados
hacen c uzados, / escudos pin an escudos / […] ducados dejan Ducados, / y
co onas Majes ad”).
— Calambu : juego e bal consis en e en la ag upación de sílabas de una o
más palab as de modo di e en e al no mal, con el in de ob ene una
composición léxica dis in a. Puede es a asociado con las me a axis po lo que
iene de composición sin ác ica (Luis de Góngo a, le illa «Dine os son
calidad»: “con dados ganan condados”; Ruiz de Ala cón, Los a o es del
mundo: “¿—Es e es conde? —Sí, es e esconde la calidad y el dine o”).
cómo nos mo emos en el mundo, la mane a en que nos elacionamos con o as pe sonas.
Así que nues o sis ema concep ual desempeña un papel cen al en la de inición de
nues as ealidades co idianas. Si es amos en lo cie o al suge i que nues o sis ema
concep ual es en g an medida me a ó ico, la mane a en que pensamos, lo que
expe imen amos y lo que hacemos cada día ambién es en g an medida cosa de me á o as”
(G. Lako y M. Johnson, Me á o as de la ida co idiana, Mad id, Cá ed a, 2009, p. 39).
3 Nos basamos en la clasi icación de las igu as p opues a po Tomás Albaladejo
(Re ó ica, ci ., pp. 139-155), basada en la concepción del G upo de Lieja, y añadimos
algunas más.
103
B) METATAXIS:
Hay es o mas de c ea igu as de dicción que a ec an a un ni el
supe io al de la palab a (in e bis coniunc is):
B. 1. Sup esión de elemen os.
B. 2. Adición de elemen os.
B. 3. O ganización sin ác ica.
A con inuación, e emos las dis in as igu as que emplean es os es
p ocedimien os.
B. 1. Figu as de sup esión de elemen os:
— Asínde on: igu a de sup esión po la que son cancelados los conec i os
coo dinan es (F ancisco Pino, Méquina dalicada: “Aguje os elices / e ás
como una música / oi ás como un colo / odo se á al e és”; a ibuido a Julio
Césa : “Veni, idi, ici”).
— Elipsis: igu a de sup esión consis en e en la cancelación de uno o a ios
elemen os de la o ación que a pa i del con ex o pueden se ecupe ados
(A u o Usla Pie i, Las lanzas colo adas: “De ás, como el pol o de los
cascos, como la somb a de unas in ini as alas somb ías, oda la caballe ía
desbocada” [se sob een iende “… enía oda la caballe ía desbocada”, o un
e bo simila ]).
— Zeugma: igu a de sup esión en la que el elemen o cancelado es á
exp esado en el con ex o de modo idén ico o pa ecido (F ancisco de Que edo,
sone o «Ceniza en la en e de Amin a, el mié coles de ella»: “Mas la que
mi o en u espaciosa en e / ad ie e las hazañas de us ojos: / pues quien los
e es ceniza, y ellos uego” [se sob een iende “Más la ceniza que mi o…];
Laza illo de To mes, e i iéndose Láza o al pan gua dado en el a cón del
clé igo: “Saca lo en e o no es cosa con enien e, po que e á la al a el que en
an a me hace i i ” [se sob een iende “…el que en an a al a me hace i i ]).
— Aposiopesis: igu a po sup esión. Es la omisión de uno o a ios elemen os
que se espe a que apa ezcan a con inuación de lo exp esado o que se
p esuponen (Pío Ba oja, A en u as, in en os y mix i icaciones de Sil es e
Pa adox: “—Pe o ¿es que ambién ese…?”).
110
TROPOS (METASEMEMAS)
— Me á o a: me asemema de sup esión-adición que consis e en la
sus i ución de un elemen o léxico po o o con el que iene uno o a ios semas
en común, de ca a a denomina , desc ibi o cali ica el é mino sus i uido
median e su analogía o semejanza con el é mino que pe manece. La
sus i ución implica un cambio de signi icado, pues o que el elemen o que
sus i uye al que es á ausen e adquie e como signi icado asla icio el del
elemen o sus i uido.
La me á o a gua da cie a elación con la compa ación (la cual ambién
asocia dos é minos semejan es), pe o se di e encia de ella en que no elaciona
los é minos median e e bos que indican semejanza (“Sus ojos pa ecen dos
ascuas”) o po medio de o aciones compa a i as (“Sus ojos como ascuas”),
sino que los asocia usando el e bo se (“Sus ojos son ascuas”) o con i iendo
uno de los é minos en complemen o del nomb e (“Las ascuas de sus ojos”)
o en aposición del o o (“Sus ojos, ascuas”). La compa ación es ablece una
simili ud en e dos cosas, y la me á o a a i ma que ambas cosas son idén icas.
Cuando apa ecen los dos é minos que se asimilan, se denomina
me á o a explíci a (“Las ascuas de sus ojos”). Si el é mino eal es á ausen e,
se la denomina me á o a implíci a (“Las ascuas de su os o”).
Ejemplos de me á o as explíci as:
Miguel de Ce an es, El ingenioso hidalgo don Quijo e de la Mancha:
“su nomb e es Dulcinea; […] sus cabellos son o o, su en e campos elíseos,
sus cejas a cos del cielo, sus ojos soles, sus mejillas osas, sus labios co ales,
pe las sus dien es, alabas o su cuello, má mol su pecho, ma il sus manos, su
blancu a nie e”; Ped o Calde ón de la Ba ca, La ida es sueño: “que oda la
ida es sueño…”; Miguel He nández, «Elegía a Ramón Sijé»: “Tu co azón,
ya e ciopelo ajado”.
Ejemplos de me á o as implíci as:
Ga cilaso de la Vega, sone o XXIII: “an es qu’el iempo ai ado / cub a
de nie e la he mosa cumb e”; Luis de Góngo a, Fábula de Poli emo y
Gala ea: “Un ubio hijo de una encina hueca” [po un panal de miel];
“ o midable bos ezo de la ie a” [po la g u a que si e de choza al cíclope
Poli emo].
Si se pie de la p opo ción en e los é minos explíci o e implíci o de la
compa ación, dándose una exage ación, se p oduce la ca ac esis o me á o a
ca ac é ica (Luis de Góngo a, Fábula de Poli emo y Gala ea: “Un mon e e a
de miemb os eminen e” [desc ipción del cíclope Poli emo]).

111
— Me onimia: consis e en emplea una palab a en la signi icación de o a
que semán icamen e es á en elación eal con la palab a empleada. Dicha
elación es de na u aleza cuali a i a, según las siguien es posibilidades:
1. Relación pe sona-cosa: au o es po sus ob as (“Es un Velázquez”);
di inidades po la es e a de sus unciones (Te encio, El eunuco, 732:
“Sine Ce e e e Libe o ige Venus” [“Sin Ce es y Líbe , se en ía
Venus”], donde Ce e e es á po pan, Libe o po ino y Venus po amo ),
o p opie a io o mo ado po la p opiedad o mo ada (Vi gilio, Eneida, 2,
311: “iam p oximus a de Ucalegon” [“ya ce ca a de Ucalegón”], po
“la casa de Ucalegón”).
2. Relación con inen e-con enido (como “ oma una copa de ino”),
en la que el con inen e ambién puede es a ep esen ado po un luga o
iempo y el con enido an o puede aba ca pe sonas como cosas
(“saeculum elix” [“siglo eliz”] donde saeculum es á po “homb es y
condiciones sociales de la época”). Encaja ambién aquí la e e encia a
cosas espi i uales a a és de lo ma e ial: ce eb o po in eligencia, o
co azón po sen imien o.
3. Relación causa-consecuencia: Ho acio, Odas: “…pallida mo s”,
llamando pálida a la mue e po su consecuencia, o “edad de las canas”.
4. Relación abs ac o-conc e o: “P o ege a la in ancia”.
5. Relación de símbolo: Cice ón, De o icios, 1, 22, 77: “cedan a ma
ogae” (“cedan las a mas a la oga”, donde “a mas” es símbolo de gue a
y “ oga” de paz).
— Sinécdoque: opo es echamen e asociado a la me onimia, que, como ella,
consis e en emplea una palab a en la signi icación de o a que
semán icamen e es á en elación eal con la palab a empleada, siendo dicha
elación, en es e caso, de na u aleza no cuali a i a, sino cuan i a i a, según
las siguien es posibilidades:
1. Relación pa e- odo o odo-pa e. Puede emplea se la pa e po el
odo, como en “cua o pa edes”, o “cien cabezas de ganado”, donde
pa edes y cabezas es án po el edi icio y las acas, o el odo po la pa e,
como en “b illan las lanzas”, o “ iene la caballe ía del pueblo omano”,
donde lanzas o caballe ía sus i uyen a las pun as me álicas de las lanzas
o a la pa e de la caballe ía que ealmen e llega.
2. Relación géne o-especie o especie-géne o: Puede usa se el géne o
po la especie, como al emplea mo ales (géne o) po “homb es”
112
(especie), o la especie po el géne o: “Gana ás el pan con el sudo de u
en e”, donde pan es la especie que sus i uye al géne o de los alimen os.
3. Relación singula -plu al o plu al-singula . Puede usa se el
singula po el plu al (“El enemigo huye”) o el plu al po el singula
(“Los i gilios no abundan”).
— Alego ía: cons ucción de base me a ó ica que se ex iende a lo la go de
una sección amplia o de la o alidad del ex o, es ableciéndose un sen ido
di ec o, que es el que apa ece, y un sen ido global igu ado. Se ha in e p e ado
como alego ía el Can a de los can a es, de la Biblia, en el que se celeb a el
amo sexual en e dos aman es como alego ía de las bodas mís icas de Dios
con el pueblo escogido. Cuando la co espondencia en e la se ie igu ada y
los elemen os eales no puede pe cibi se cla amen e, se a a de un enigma.
— Concep o: asociado a la analogía me a ó ica y a la concisión y
concen ación signi ica i a. G acián lo de ine así: “Consis e, pues, es e
a i icio, en una p imo osa conco dancia, en una a mónica co elación en e
dos o es cognoscibles ex emos, exp esada po un ac o del en endimien o.
De sue e que se puede de ini el concep o: Es un ac o del en endimien o, que
exp ime la co espondencia que se halla en e los obje os”1. Son
p ocedimien os concep uales la compa ación, la alego ía, la me á o a o los
juegos de palab as (Góngo a, Fábula de Poli emo y Gala ea: “[la ie a que
causaba] mo al ho o al que con paso len o / los bueyes a su albe gue
educía, / pisando la dudosa luz del día”; la exp esión “pisando la dudosa luz
del día” aúna dos ideas: la del ag icul o que conduce sus bueyes a la aldea a
la ho a en la que se pone el sol, y la de quien pisa las b asas de una hogue a
pa a apaga la, de mane a que se sugie e que el ag icul o , al pisa la luz
mo ecina del sol, la a apagando como si ue a una hogue a).
— Sines esia: consis e en mezcla sensaciones p o enien es de los dis in os
sen idos (audición, isión, gus o, ol a o y ac o). Se elaciona con la me á o a,
po lo que a eces se denomina me á o a sines ésica (F ancisco de Que edo,
«Desde la o e»: “Escucho con los ojos a los mue os”; Luis Ce nuda,
Ocnos: “Los sonidos e an casi dolo osos”).
En ocasiones, se asocia la imp esión de un sen ido no a o o sen ido
di e en e, sino a una emoción, obje o o idea. Es la llamada “sines esia de
1 B. G acián, Agudeza y a e de ingenio, ed. de E. Co ea Calde ón, Mad id, Cas alia,
1969, ol. I, p. 55.
113
segundo g ado” (Juan Ramón Jiménez, Baladas de p ima e a: “¡Qué
anquilidad iole a po el sende o a la a de!”).
115
APÉNDICE: EJEMPLOS DE FIGURAS RETÓRICAS Y TROPOS
Se p oponen a con inuación una se ie de ejemplos de igu as e ó icas y
de opos p esen es en ex os li e a ios. Se in i a al lec o o a la lec o a a que
iden i ique las p incipales igu as e ó icas o opos que hay en cada una de
las ein a exp esiones que igu an en el lis ado. Después puede comp oba si
coinciden con las que se enume an y desc iben al inal del apa ado.
1. “Mu iendo naces y i iendo mue es” (F ancisco de Que edo, «El
esca mien o»).
2. “Sob e dipu aciones y a macias, / y uedas, y abogados, y na íos, / y
dien es ojos ecién a ancados, / ienes olando” (Pablo Ne uda,
Residencia en la ie a).
3. “El uido con que onca la onca empes ad” (José Zo illa, Las píldo as
de Salomón).
4. “¡Oh desmayo dichoso! / ¡Oh mue e que das ida!” (F ay Luis de León,
«A F ancisco de Salinas»).
5. “É ase un homb e a una na iz pegado, / é ase una na iz supe la i a, /
é ase una na iz sayón y esc iba” (F ancisco de Que edo, sone o).
6. “Acude, co e, uela, / aspasa el al a sie a, ocupa el llano” (F ay Luis
de León, «P o ecía del Tajo»).
7. “Ju en ud, di ino eso o, / ¡ya e as pa a no ol e !... / Cuando quie o
llo a , no llo o, / ¡y a eces llo o sin que e !” (Rubén Da ío, Can os
de ida y espe anza).
8. “Po una mi ada, un mundo; / po una son isa, un cielo; / po un beso...,
¡yo no sé / qué e die a po un beso!” (Gus a o Adol o Bécque ,
Rimas).
9. “Los días amanecen como an o chas mo ibundas” (F ancisco de
Villalón, «Audaces o una ju a imidosque epelli »).
10. “Hay un palacio y un ío, / y un lago y un puen e iejo, / y uen es con
musgo y hie ba” (Juan Ramón Jiménez, Ja dines lejanos).
11. “Me oy, me oy, me oy, pe o me quedo” (Miguel He nández, El
silbo ulne ado).
12. “Yo elo cuando ú due mes, yo llo o cuando ú can as” (Miguel de
Ce an es, Segunda pa e del ingenioso caballe o don Quijo e de la
Mancha).
13. “Tú, iejo Due o, son íes / en e us ba bas de pla a...” (Ge a do Diego,
So ia. Gale ía de es ampas y e usiones).

116
14. “Pa a y óyeme, ¡oh sol!, yo e saludo” (José de Esp onceda, Himno al
sol).
15. “Cuán a no a do mía en sus cue das / como el pája o due me en las
amas” (Gus a o Adol o Bécque , Rimas).
16. “El sosiego, el luga apacible, la amenidad de los campos, la se enidad
de los cielos, el mu mu a de las uen es, la quie ud del espí i u, son
g ande pa e pa a que las musas más es é iles se mues en ecundas”
(Miguel de Ce an es, p ólogo de El ingenioso hidalgo don Quijo e
de la Mancha).
17. “Comie on una comida e e na, sin p incipio ni in” (F ancisco de
Que edo, El Buscón).
18. “La copa ugi i a / del chopo, e de chopo / de cielo en cielo, cielo al
cielo p i a / en un celes e anhelo. / ¡Chopo! Copo de cielo / que es
menos que se cielo y más que chopo” (Miguel He nández, «LA
MORADA-ama illa»).
19. “Ven, que quie o ma a o ama o mo i o da e odo” (Vicen e
Aleixand e, La des ucción o el amo ).
20. “No digáis que la mue e huele a nada, / que la ausencia del amo huele
a nada, / que la ausencia del ai e, de la somb a huelen a nada” (Vicen e
Aleixand e, «Ya no es posible»).
21. “Ríanse las uen es / i ando pe las / a las lo ecillas / que es án más
ce ca” (Lope de Vega, El obo de Dina).
22. “En el silencio sólo se escuchaba / un susu o de abejas que sonaba”
(Ga cilaso de la Vega, Égloga III).
23. “P esa del piso, sin p isa, / pasa una ida de p osa” (Miguel de
Unamuno, Cancione o).
24. “Dime, dime el sec e o de u co azón i gen, / dime el sec e o de u
cue po bajo ie a” (Vicen e Aleixand e, La des ucción o el amo ).
25. “La cama enía en el suelo, y do mía siemp e de lado po no gas a las
sábanas” (F ancisco de Que edo, El Buscón).
26. “Oye, no emas, y a mi nin a dile / dile que mue o” (Es eban Manuel
de Villegas, E ó icas o ama o ias).
27. “El eclado a mónico de su isa ina / a la aleg e música de un pája o
iguala” (Rubén Da ío, P osas p o anas).
28. “La noche llama emblando / al c is al de los balcones” (Fede ico
Ga cía Lo ca, Romance o gi ano).
29. “El jine e se ace caba / ocando el ambo del llano” (Fede ico Ga cía
Lo ca, Romance o gi ano).
30: “Oh niñas, niño amo , niños an ojos” (Lope de Vega, Rimas).
117
Desc ipción de las igu as y los opos
Se enume an y desc iben a con inuación las igu as y opos más
des acables que apa ecen en el lis ado an e io de ejemplos:
1. “Mu iendo naces y i iendo mue es” (F ancisco de Que edo):
pa adoja (uso de cons ucciones semán icas apa en emen e incompa ibles:
Mu iendo naces y i iendo mue es) e isocolon o pa alelismo (uso de
cons ucciones semejan es, o madas po un ge undio seguido de un e bo
en segunda pe sona del singula del p esen e de indica i o: Mu iendo naces
/ i iendo mue es).
2. “Sob e dipu aciones y a macias, / y uedas, y abogados, y na íos, /
y dien es ojos ecién a ancados, / ienes olando” (Pablo Ne uda):
polisínde on (acumulación de la conjunción copula i a y) y enume ación
caó ica (pues los elemen os que se enume an no ienen una elación lógica
en e sí).
3. “El uido con que onca la onca empes ad” (José Zo illa):
ali e ación (se epi en los onemas / /, /k/, /o/, / / y / /, con la inalidad de
esal a el ago de la empes ad); p osopopeya o pe soni icación (se
a ibuye a la empes ad la capacidad de onca ); de i ación (empleo del
é mino onca como e bo y como adje i o) y an anaclasis ( onca / onca:
se usan signi ican es idén icos con signi icados dis in os, ya que no es lo
mismo onca que ene la oz onca).
4. “¡Oh desmayo dichoso! / ¡Oh mue e que das ida!” (F ay Luis de
León): após o es (in e pelaciones exclama i as), pa adojas (el desmayo
es dichoso, la mue e da ida) y aná o a ( epe ición a comienzo de cada
e so de la exclamación Oh).
5. “É ase un homb e a una na iz pegado, / é ase una na iz supe la i a,
/ é ase una na iz sayón y esc iba” (F ancisco de Que edo): hipé boles
(exage aciones al desc ibi el amaño de la na iz); aná o a (los es e sos
comienzan con el é mino É ase, y dos de ellos con la exp esión é ase una
na iz); isocolon o pa alelismo (los es e sos p esen an cons ucciones
sin ác icas semejan es: e bo É ase seguido del a ículo inde e minado un o
una y de un sus an i o) y pe soni icación de la na iz al ilda la de sayón
(‘ e dugo de C is o’) y esc iba (‘doc o de la ley judía’).
118
6. “Acude, co e, uela, / aspasa el al a sie a, ocupa el llano” (F ay
Luis de León): asínde on (se omi e la conjunción copula i a y: Acude, co e
[y] uela, / aspasa el al a sie a [y] ocupa el llano).
7. “Ju en ud, di ino eso o, / ¡ya e as pa a no ol e !... / Cuando
quie o llo a , no llo o, / ¡y a eces llo o sin que e !” (Rubén Da ío):
após o e (se in e pela a la ju en ud); pa adoja (quie o llo a , no llo o /
llo o sin que e ); e uécano (quiasmo an i é ico: quie o […] no llo o /
llo o sin que e ) y polip o on (uso de a ias o mas de la misma aíz
cambiando sus mo emas lexi os: llo a , llo o / quie o, que e ).
8. “Po una mi ada, un mundo; / po una son isa, un cielo; / po un
beso..., ¡yo no sé / qué e die a po un beso!” (Gus a o Adol o Bécque ):
asínde on (sup esión de la conjunción copula i a: po una son isa, un cielo;
/ [y] po un beso...); aná o a (los es p ime os e sos comienzan con la
misma p eposición, y en los dos p ime os se epi e la exp esión po una);
isocolon o pa alelismo (los dos p ime os e sos p esen an cons ucciones
sin ác icas semejan es, y el pa alelismo se ex iende has a la p ime a mi ad
del e ce e so); epanadiplosis o edición ( epe ición de los mismos
elemen os al inicio y al inal de la exp esión: po un beso… po un beso);
elipsis (se omi e el e bo da en los dos p ime os e sos; no es p opiamen e
un zeugma, pues son cons ucciones pa alelís icas, y el úl imo e bo ale
pa a odas ellas) y g adación (enume ación que sigue un o den ascendien e
en la impo ancia que se o o ga a los elemen os deseados).
9. “Los días amanecen como an o chas mo ibundas” (F ancisco de
Villalón): compa ación o símil (se compa an explíci amen e los
amanece es con an o chas mo ibundas) y p osopopeya o pe soni icación
(se a ibuye a las an o chas la calidad de mo i ).
10. “Hay un palacio y un ío, / y un lago y un puen e iejo, / y uen es
con musgo y hie ba” (Juan Ramón Jiménez): enume ación (se enume an
a ios elemen os del luga que se desc ibe) y polisínde on (acumulación de
la conjunción copula i a y).
11. “Me oy, me oy, me oy, pe o me quedo” (Miguel He nández):
epanalepsis o geminación ( epe ición de los mismos elemen os al p incipio
del e so: Me oy, me oy, me oy…) y pa adoja (insis e en que se a, pe o
se queda).
12. “Yo elo cuando ú due mes, yo llo o cuando ú can as” (Miguel de
Ce an es): isocolon o pa alelismo (las dos ases p esen an una
119
cons ucción sin ác ica semejan e) y an í esis (se oponen elemen os
semán icamen e con a ios: el ela al do mi y el llo a al can a ).
13. “Tú, iejo Due o, son íes / en e us ba bas de pla a” (Ge a do
Diego): após o e (in e pelación al ío Due o); p osopopeya o
pe soni icación (se a ibuyen cualidades humanas al ío al ilda lo de iejo
y hace lo son eí ) y me á o as implíci as (las ba bas de pla a se compa an
implíci amen e con la espuma del ío, e incluso se pod ía pensa que se
compa a una cu a del ío con la o ma cu a de una son isa).
14. “Pa a y óyeme, ¡oh sol!, yo e saludo” (José de Esp onceda):
após o e (in e pelación exclama i a al sol); p osopopeya o
pe soni icación (el sol escucha como si ue a una pe sona) e hipé bole (es
una exage ación el in en o de pa a el sol —aunque no es el sol quien se
mue e al ededo de la ie a, sino al e és—).
15. “Cuán a no a do mía en sus cue das / como el pája o due me en las
amas” (Gus a o Adol o Bécque ): compa ación (se compa an las no as
do midas con el pája o que due me); sinécdoque (la pa e po el odo: las
cue das es án po el ins umen o); isocolon o pa alelismo (cons ucciones
semejan es: do mía en sus cue das / due me en las amas); p osopopeya o
pe soni icación (se a ibuye a las no as la cualidad humana de do mi ) y
polip o on (uso de dos o mas del mismo e bo: do mía / due me).
16. “El sosiego, el luga apacible, la amenidad de los campos, la
se enidad de los cielos, el mu mu a de las uen es, la quie ud del espí i u,
son g ande pa e pa a que las musas más es é iles se mues en ecundas”
(Miguel de Ce an es): asínde on (se omi e la conjunción copula i a y an es
de la quie ud del espí i u); enume ación (se enume an los elemen os que
es imulan a las musas); an í esis (hay una con aposición en e es é iles y
ecundas); p osopopeya o pe soni icación (se adjudica se enidad a los
cielos y la capacidad de mu mu a a las uen es, que son cualidades
humanas) e isocolon o pa alelismo (hay cons ucciones semejan es: la
amenidad de los campos / la se enidad de los cielos).
17. “Comie on una comida e e na, sin p incipio ni in” (F ancisco de
Que edo): i onía y me á o as implíci as (el p incipio y el in es án po el
p ime pla o y el pos e, y la i onía consis e en ilda a la comida de e e na
po ca ece de esas pa es); de i ación (Comie on y comida son o mas
de i adas pe enecien es a dis in as ca ego ías g ama icales: e bo y
sus an i o); posible pleonasmo (se explica el é mino e e na median e la
126
memo ia en oz al a (lo que además pe mi e pe cibi si hay exp esiones
di íciles de p onuncia , en cuyo caso hay que modi ica las o elimina las).
— G aba el discu so (solamen e el sonido o el sonido y la imagen),
y escucha la g abación o e las imágenes.
— Ensaya en e a un espejo, ya que eso ayuda a asocia el con enido
del discu so con los ges os que hay que hace en cada una de sus pa es.
Asocia de e minadas exp esiones a cie os ges os a o ece la
memo ización.
— Do mi pa a ija el discu so: desde la an igüedad se sabía que el
paso de una noche ayuda a ija lo ap endido, y hoy en día es á p obado
que el sueño ayuda a ija la memo ia.

127
APÉNDICE: LA MEMORIA Y LA NEUROCIENCIA ACTUAL
Con espec o a los mode nos es udios neu obiológicos sob e la
memo ia, Ma c Jeanne od1 ecue da que en los animales una g an pa e de la
memo ia es una memo ia de especie, ansmi ida gené icamen e de
gene ación en gene ación, lo que les pe mi e ale se de su solo ins in o pa a
dispone de un epe o io de compo amien os adap ados a sus p incipales
unciones i ales de supe i encia: busca comida, cons ui un nido,
de ende se o ep oduci se. Y el ins in o unciona sin ap endizaje (la a aña no
ap ende a eje su ela, sino que sabe hace lo).
En la especie humana, la si uación es la con a ia. Al nace , el epe o io
del niño es pob e y no juega más que un papel meno en la exp esión de su
compo amien o y su desa ollo. La expe iencia adqui ida desde el comienzo
de la ida ex au e ina, bajo la in luencia de la mad e y después de la
educación, se con ie e en el ac o p edominan e de los ap endizajes y de
las adquisiciones. Al con a io que la memo ia de especie, que es colec i a,
la memo ia humana es an e odo indi idual. Esa ca ac e ís ica singula , única
en el mundo animal, se debe a la posibilidad de u iliza el lenguaje.
Ma c Jeanne od es ablece el siguien e esquema sob e los ipos de
memo ia humana:
La memo ia pe manen e se o ganiza en compa imen os que pe mi en
man ene sus con enidos a la go plazo, y con iene dos pa es di e enciadas:
la memo ia decla a i a con iene los elemen os que son accesibles de mane a
conscien e y suscep ibles de se desc i os median e el lenguaje, y la memo ia
p ocedu al (que pod íamos en ende como una “memo ia de p ocedimien os
o de ac uación”) es á compues a po con enidos que no son accesibles de
mane a au omá ica y que no pueden se e ocados de mane a conscien e,
1 M. Jeanne od, Le ce eau in ime, ci ., pp. 133-154.
SEMÁNTICA (“yo sé”)
DECLARATIVA
EPISÓDICA (“yo ecue do”)
PERMANENTE
PROCEDURAL
MEMORIA
TRANSITORIA (memo ia de abajo)
128
elacionados con el ap endizaje de conduc as especí icas (como conduci un
coche, ico a , o oca el piano).
La memo ia decla a i a puede di idi se a su ez en memo ia semán ica
y memo ia episódica. La memo ia semán ica con iene los conocimien os
gene ales compa idos po los indi iduos de un mismo g upo cul u al: las
palab as de nues o léxico, los símbolos, los concep os y las eglas que
pe mi en asocia los en e ellos. Tiene po unción p incipal con ibui a la
comp ensión y a la exp esión del lenguaje, y con iene además los
conocimien os his ó icos, geog á icos, cien í icos, a ís icos o écnicos
acumulados a lo la go de la ida. Es os conocimien os son a empo ales, se
e ie en al mundo ex e io y cons i uyen nues o sabe , y la expe iencia que
enemos de su con enido es del o den del “yo sé”. La ijación de los
elemen os en la memo ia semán ica se e a o ecida po la epe ición
(mo i o po el cual con iene que los p o eso es epi an insis en emen e las
cosas a sus alumnos, o po el que los é o es han de insis i en lo que quie an
que el audi o io ecue de).
La memo ia episódica con iene sucesos o acon ecimien os da ados en el
iempo. Sus con enidos no se e ie en al mundo ex e io , sino a expe iencias
i idas. Po ello, el con enido de cada memo ia episódica es di e en e al de
las es an es memo ias episódicas. La expe iencia que enemos de su
con enido es del o den del “yo ecue do”. La ijación de elemen os en la
memo ia episódica depende del con ex o emocional en el que se p oducen
los ecue dos, de mane a que se ijan mejo los ecue dos asociados a
momen os emocionales in ensos (nega i os y posi i os, po ese o den) que a
momen os emocionales neu os.
Hay cie as elaciones en e la memo ia semán ica y la episódica. Ambas
ienen en común el hecho de con ene elemen os decla a i os (que se pueden
exp esa po medio del lenguaje). Sin emba go, hay in o maciones que no se
ijan en ambas memo ias po medio del lenguaje, sino que lo hacen a a és
de las imágenes (po ejemplo, el conoce si las ayas de las ceb as son
e icales u ho izon ales —lo que co esponde a la memo ia semán ica—, o
los os os de se es que hemos conocido—memo ia episódica—). Lenguaje
e imágenes cons i uyen la memo ia decla a i a (semán ica y episódica).
Exis e además una memo ia ansi o ia, en la que se si úan las
in o maciones p o enien es en cada momen o del medio, y ambién
in o maciones p o enien es de la memo ia pe manen e. Esas in o maciones
son des inadas al uso inmedia o, y son almacenadas de mane a o ganizada y
ol idadas después de su uso. Se suele llama a es a “memo ia de abajo”.
Tiene una capacidad limi ada, y se bo a ápidamen e.
129
No obs an e, los da os de la memo ia ansi o ia pueden almacena se en
la memo ia pe manen e. Hay un p oceso de il o que es ablece qué da os
me ecen se almacenados en la memo ia pe manen e y cuáles no (algunos
au is as ienen al e aciones en ese sis ema de il o, y ecue dan de mane a
asomb osa da os que no esul an pe inen es a las pe sonas no males, como
los núme os de ma ícula de los ehículos o las echas de nacimien o).
Desde es e pun o de is a, podemos pensa que ap ende se un discu so
e ó ico de memo ia (o ap ende se de memo ia la ma e ia de un examen)
co esponde, básicamen e, a un uso in enso de la memo ia de abajo, aunque
puede habe pa es del discu so (o pa es de la ma e ia ap endida al p epa a
un examen) que pasen a la memo ia pe manen e. Pe o lo no mal, en el caso
de los discu sos e ó icos, es que pe manezcan en la memo ia has a que se
p onuncien, y que después se ol iden en buena pa e, pues no se ía
económico memo iza los.
Hay dos o mas de ecupe a los da os de la memo ia: el ecue do y el
econocimien o. El p ime o es ac i o y exige en ocasiones un g an es ue zo
(se obse a esa di icul ad cuando decimos “lo engo en la pun a de la
lengua”), y el segundo es pasi o, y pa ece más ácil que el ecue do (cuando
econocemos, po ejemplo, la ca a de un ac o , y sabemos incluso en qué
películas ac uó, pe o no eco damos su nomb e).
Los da os de la memo ia semán ica poseen una g an es abilidad, se
almacenan en compa imen os es ancos, y la e ocación de una palab a
acili a el econocimien o y el ecue do de las in o maciones con enidas en
ese campo. Los da os de la memo ia episódica, po el con a io, se almacenan
elacionándose unos con o os, y su ecupe ación no es an p ecisa; de hecho,
los ecue dos au obiog á icos es án cons i uidos casi siemp e po una mezcla
de de alles pe enecien es a ci cuns ancias di e en es (de ahí que sea
ap opiado el mé odo psicoanalis a de la lib e asociación de ideas pa a e i i
los da os de la memo ia episódica). Es a pa icula idad de la memo ia
episódica hace di ícil la u ilización de ecue dos au obiog á icos como
es imonios, cuando no son con i mados po o os es igos.
Los da os de la memo ia p ocedu al es án bien aislados unos de o os, y
el ecue do se ealiza huella po huella, sin econs ucción (no se mezclan los
ecue dos des inados a sabe ico a con los de oca el piano).
Po o o lado, la memo ia e oluciona, y expe imen amos ol idos. Va ias
escuelas de psicología (como el psicoanálisis) conside an que es posible, con
los mé odos ap opiados, hace sali los da os ol idados de la pa e
inconscien e de nues o psiquismo y e i i los en la consciencia. Pa a los
especialis as de la biología de la memo ia, po el con a io, el ol ido (la
130
desapa ición ísica de las huellas) o ma pa e del uncionamien o no mal de
la memo ia. Su hipó esis es que, cada ez que se o ma un nue o ecue do,
modi ica el conjun o de los ecue dos an e io es. El nue o ecue do sus i uye
al an iguo: algunos ecue dos ijados en condiciones a o ables pueden
pe sis i oda la ida, pe o o os, menos sólidos, desapa ecen.
Po lo demás, el ecue do conscien e de los sucesos i idos en los es
p ime os años de ida pa ece imposible. Los p ime os ecue dos conscien es
son po lo gene al de la edad de es años, y son ecue dos agmen ados y
aislados. La con inuidad de los ecue dos no se obse a has a los seis años,
edad que co esponde al log o del dominio del lenguaje y a la posibilidad de
exp esa los e balmen e, y ambién a la madu ación de cie as egiones del
ce eb o impo an es pa a la manipulación y la ecupe ación de ecue dos,
como el hipocampo.
El niño es incapaz de eco da los sucesos an e io es a los es años (es
la llamada “amnesia in an il”), po que esos ecue dos no podían se ijados
co ec amen e a a és del lenguaje y po que las á eas ce eb ales elacionadas
con la ijación de los ecue dos de los sucesos no es aban aún desa olladas.
No obs an e, hay que p ecisa que los da os sob e los sucesos an e io es
a los es años que se ol idan co esponde ían a la memo ia episódica. Pe o
los da os g abados an es de los es años en la memo ia semán ica no se
ol idan. El niño ecue da las palab as, símbolos y concep os ap endidos en
los es p ime os años de ida. Solo ol ida (o no egis a) los sucesos.
La ejez se ca ac e iza po una mayo endencia al ol ido. Las pe sonas
que pasan de los sesen a años suelen su i pé dida de memo ia (aunque, en
casos no males, son dé ici s meno es). La memo ia ansi o ia o de abajo se
conse a, y la memo ia p ocedu al es a in ac a. La ecupe ación de los da os
de la memo ia semán ica se al e a en el ecue do ac i o, pe o no en el
econocimien o. La pa e de la memo ia más a ec ada es la memo ia
episódica. Los nomb es p opios de pe sonas y de luga es y las echas de
sucesos ecien es se uel en di íciles de eco da , pe o no son ol idados,
po que pueden se ecupe ados en o o momen o o en o o con ex o. Y
con a iamen e al pacien e que p esen a una amnesia pa ológica, el anciano
que p esen a una simple “queja de memo ia” es conscien e de su al e ación.
Dado que la memo ia p ocedu al pe manece in ac a a lo la go de la ida,
se ía aconsejable que los o ado es, los docen es o las pe sonas que ienen que
habla ecuen emen e en público inco po a an a la misma de e minados
p ocedimien os elacionados con la ac io o p onun ia io (ope ación e ó ica
a la que nos e e i emos en el siguien e apa ado), como la con eniencia de
ges icula adecuadamen e pa a e o za los con enidos, o la necesidad de
131
mi a al audi o io pa a man ene con él un con ac o isual. Aunque a algunas
pe sonas pueda cos a les en un p incipio mi a a las pe sonas del audi o io, o
ges icula con las manos y el cue po pa a e o za los con enidos de su
discu so, con el iempo y la p ác ica es posible ap ende a hace es e ipo de
cosas de mane a au omá ica, de ca a a que se incluyan en la memo ia
p ocedu al y se ealicen sin es ue zo cuando haya que di igi se a un audi o io.
Po eso es muy con enien e que las pe sonas que ienen que habla en público
a en de asimila esos compo amien os desde el inicio de su ac i idad
p o esional, pues, si los in e io izan adecuadamen e, pod án después
pone los en p ác ica de mane a casi inconscien e y sin es ue zo, lo que les
pe mi i á cen a se en el con enido de su exposición.
Po úl imo, Ma c Jeanne od ealiza algunas e lexiones sob e la
“memo ia del g upo”. El homb e, a di e encia de o os animales, ha
in en ado o mas pa a conse a los sucesos o los conocimien os. G acias al
lenguaje y a la esc i u a (y a o os elemen os, como o os o a chi os de
imágenes), el homb e puede ansmi i sus ecue dos y conocimien os más
allá de su p opia du ación.
Según Jeanne od, exis e una analogía so p enden e en e es a memo ia
cul u al y colec i a y la memo ia biológica. La p ime a ambién compo a
una dis inción en e memo ia semán ica y memo ia episódica. Cie os
sopo es, como los dicciona ios, son de na u aleza semán ica. Y los lib os de
his o ia a an de sucesos pe enecien es al conjun o de los indi iduos del
g upo, y no caen en el ol ido. Sin emba go, los documen os his ó icos de
ipo pa icula , al igual que ocu e con los da os de la memo ia episódica
na u al, no esis en al ol ido. Los documen os en los que se ecogen los
sucesos indi iduales (au obiog a ías, memo ias, documen os his ó icos de
ipo p i ado) son ágiles y solo son conocidos po los especialis as. Ra os
son los documen os de es e ipo que son accesibles a odo el g upo (como las
biog a ías de pe sonajes céleb es). Pe o lo no mal es que la dimensión
colec i a bo e la dimensión indi idual: “La pa e ín ima de nues a
expe iencia escapa a las en a i as de conse ación: nues as emociones,
nues os es ados a ec i os, nues os sen imien os despa ecen con noso os”2.
2 Ibidem, p. 154. P ecisamen e, la li e a u a (o al menos cie os géne os
au iobog á icos) pe siguen la supe i encia de las emociones, de los es ados a ec i os y
de las ideas del au o . Cie amen e, solo algunos consiguen pe manece en el ecue do de
la colec i idad, pe o muchos lo in en an.

132
3.6. Ac io o p onun ia io
La úl ima de las ope aciones e ó icas, la ac io (‘acción’) o p onun ia io
(‘p onunciación’), consis e en la emisión del discu so an e el audi o io. Pa a
consegui la pe suasión, es de capi al impo ancia que el semblan e, el
mo imien o y el ges o (po un lado) y la oz (po o o lado) se adecuen al
con enido del discu so.
Como hemos is o, es son pa a Quin iliano los o icios del o ado :
doce e (enseña sob e el ema de que se hable), delec a e (delei a con su
exposición al audi o io) y mo e e (conmo e o in lui emocionalmen e en
los oyen es). Cada uno de es os o icios se elaciona especialmen e con
algunas ope aciones e ó icas. Así, el doce e es p opio de la in en io y de la
disposi io; el delec a e cons i uye la a ea esencial de la elocu io, y a la ac io
o p onun ia io le co esponde la a ea de consegui que el audi o io se adhie a
a la causa del o ado (mo e e).
A juicio de Jean Cousin, po muy bien cons uido que es é el discu so
en los ni eles de la in en io (hallazgo de las ideas), de la disposi io
(disposición de las mismas) y de la elocu io (ado no del discu so), puede
cons i ui un acaso po causa de una mala ac uación; mien as que un
discu so medioc e puede ene un g an e ec o en el audi o io si es p esen ado
de mane a e icaz1. Así lo exp esa el au o de la Rhe o ica ad He ennium:
“Pues las in enciones hábiles, la elegan e elocución de las palab as, las
disposiciones a i iciosas de las pa es de la causa y la memo ia cuidadosa de
odas es as, sin la p onunciación no puede ale lo que la p onunciación sola
sin esas o as pa es”2.
La ope ación de la ac io/p onun ia io es una de las más di íciles de lle a
a cabo, y su ejecución puede alida o in alida o almen e la labo an e io
de cons ucción del discu so.
Pa a log a el e ec o ape ecido, la pasión que ponga el o ado al
p onuncia su discu so puede esul a undamen al. Si el o ado quie e log a
que su audiencia se emocione, es p eciso que él mismo se mues e
conmo ido. En el caso de que el o ado no se sien a ealmen e conmo ido
con la ma e ia de su discu so, debe á simula , si quie e emociona al
audi o io, los sen imien os que no iene, como hacen muchas eces los
1 C . J. Cousin, É udes su Quin ilien, ol. I: Con ibu ion à la eche che des sou ces
de l'«lns i u ion O a oi e», Pa is, Boi in, 1936, p. 618 y D. Pujan e, Manual de Re ó ica,
ci ., pp. 311-312.
2 Apud D. Pujan e, Manuel de e ó ica, ci ., p. 312.
133
ac o es d amá icos (aunque sin llega a los ex emos exp esi os de es os,
pues el é o no es un ac o , y sus ges os exp esi os y su p onunciación han
de adecua se al deco um y se más mode ados que los de los ac o es
d amá icos).
Los é minos ac io y p onun ia io se u ilizan indis in amen e pa a
denomina a la sex a ope ación e ó ica, si bien cada uno de ellos se e ie e a
uno de sus dos aspec os esenciales. Así, Cice ón, el au o de la Rhe o ica ad
He ennium y Quin iliano ienen en cuen a los mo imien os del cue po (ac io)
y la oz (p onun ia io)3. Cada una de ellas se elaciona con un sen ido: la
ac io se asocia a la isión, y la p onun ia io al oído. Vis a y oído, en
consecuencia, son los dos sen idos po los que los ecep o es eciben el
discu so, y los ges os y la oz cons i uyen los ecu sos ísicos esenciales que
puede emplea el o ado pa a ansmi i las ideas y las emociones. Y a juicio
de Quin iliano, la oz es lo esencial, ya que el ges o debe adecua se a ella.
Cice ón se p eocupa en De in en ione po la exp esión de las emociones
en la ep esen ación (ac io/p onun ia io) del discu so, y sos iene que “la
ep esen ación es la mesu a de la oz y del cue po de mane a aco de con el
alo de las ideas y las palab as”4. Y en su ob a de madu ez, De o a o e,
Cice ón sigue dando consejos sob e la p ác ica de los ges os y el cul i o de
la oz5 po pa e del o ado , que compa a con la p ác ica del ac o ea al,
aunque ad ie e a los jó enes é o es con a los excesos d amá icos, pues no
es lo mismo la o a o ia que el ea o.
Cice ón insis e en la necesidad de a ia el ono de oz a lo la go del
discu so, aunque sin es idencias ni desmesu as, y ad ie e que el o ado ha
de man ene la misma p udencia con espec o a sus ges os. Como en el es o
de los apa ados de la e ó ica, ambién en la ac io/p onun ia io se busca una
mesu a con o me al deco um, e i ando los excesos ges uales o de
p onunciación, que se conside an icios.
Po lo que espec a a la ac io p opiamen e dicha, los a ados e ó icos
p opo cionaban una se ie de consejos ela i os a los ges os, los mo imien os
3 C . Cice ón, El o ado , ci ., 17, 55; Ad c. He ennium de a ione dicendi, ci ., III,
11, 9 y Quin iliano, Ins i u o o a o ia, ci ., 11, 13, 1.
4 Cice ón, De in en ione, ci ., I, 97. Apud L. Díaz Ma oquín, La e ó ica de los
a ec os, ci ., p. 52. Pa a Cice ón, la ac io/p onun ia io es “ e um e e bo um digni a e,
ocis e co po is mode a io” (ibidem), es deci , la dignidad de los con enidos y las
palab as, con mode ación de la oz y de los ges os co po ales.
5 Cice ón ecue da al espec o el ejemplo de Demós enes, que llegó a supe a sus
de ec os de a iculación obligándose a p onuncia palab as con la boca llena de guija os,
y aconseja a los é o es declama a dia io y an es de cada ac uación. C . ibidem, p. 60.
134
del cue po, el aspec o y la es imen a del o ado (que han enido su
con inuación en los que suminis an los ac uales aseso es de imágenes).
En líneas gene ales, cabe deci que los ges os han de adecua se al sen ido
de las palab as, e o zando dicho sen ido, y sin con adeci las nunca.
Quin iliano ad ie e que las palab as pueden se desac edi adas con un ges o
que las con adiga6. Así, si lo que se expone iene un ono ené gico, los ges os
han de se igualmen e ené gicos; si el con enido iene un ono sua e y
conciliado , los ges os han de se sua es y conciliado es…
Quin iliano a a ex ensamen e lo ela i o al ges o, pues, a su juicio, los
mo imien os pueden se más signi ica i os que las palab as7. Quin iliano
dis ingue en e los mo imien os de la cabeza y los del es o del cue po. Con
espec o a la cabeza, aconseja que es é siemp e de echa y en posición na u al,
siendo necesa io adecua los mo imien os de la cabeza, del os o, de las
cejas y de los ojos al con enido del discu so. En cuan o al cue po, hay que
adecua al discu so los mo imien os del cuello, de los homb os, del pecho,
de los b azos, de las manos, de la espalda y de los pies. Los mo imien os de
las manos y la mode ación en los ges os ienen g an impo ancia, pues el
o ado no debe pa ece un baila ín.
Da id Pujan e ecoge la clasi icación de los ges os de la mano
es ablecida po Quin iliano:
— Dedo medio con a el pulga , los demás desplegándose; la mano
mode adamen e ex endida y sua emen e agi ada a de echa e izquie da (pa a el
exo dio y pa a la na ación) (XI, 3, 92).
— Índice desplegado; los es úl imos dedos plegados y op imidos po el
pulga (pa a los ep oches) (XI, 3, 94).
— Medio y pulga posados lige amen e sob e las alanges y los o os dedos
algo plegados (discusión) (XI, 3, 95).
— Los es p ime os dedos y el pulga , es ando apenas jun os po los
ex emos, se ace can a la boca o al pecho y luego se ex ienden al público (pa a
un lenguaje ese ado y humilde) (XI, 3, 96).
— A eces el anula y el co azón op imen la palma de la o a mano ce ca de
la base del pulga (así se ma can los di e en es pun os de los que hablamos) (XI,
3, 99).
— La mano lige amen e cónca a, mo ida a in e alos (cuando se habla poco
y ímidamen e) (XI, 3, 100).
— Vol emos la mano hacia la pe sona p egun ada (pa a p egun a ) (XI, 3,
101).
6 C . Quin iliano, Ins i u o o a o ia, ci ., 11, 3, 67.
7 C . ibidem, 1, 3, 65-149.
135
— Si el dedo más ce cano al pulga oca el bo de de la uña del pulga con su
ex emo es signo de elegancia (pa a p oba , con a , hace dis inciones) (XI, 3,
101).
— Lle a los dedos a la boca (so p esa) (XI, 3, 103)8.
Quin iliano le da ambién mucha impo ancia a la es imen a del o ado ,
pues el é o es á an e el audi o io, y su aspec o es pe cibido di ec amen e.
Quin iliano, en con o midad con los plan eamien os de su época, aconseja un
es i i il y elegan e, sin negligencia, pe o sin ebuscamien o. En la
ac ualidad, y pa a que el ase o alga pa a cualquie pe sona sin ealiza
dis inciones gené icas, pod íamos acudi a los p ecep os clásicos
elacionados con el deco o, p oponiendo la con eniencia de es i de acue do
con la p opia pe sonalidad y en con o midad con la si uación en la que se
p oduce el discu so. Pues es impo an e, como dice el mismo Quin iliano a
p opósi o de la ac io, compo a se con na u alidad: “Cada cual se conozca a
sí mismo y disponga o ma la acción no solo po los p ecep os gene ales
sino ambién acomodándose a su na u al ca ác e ”9.
Teniendo en cuen a los consejos he edados de la adición e ó ica,
podemos ealiza algunas conside aciones gene ales sob e la di icul ad de
habla en público en elación con la ac io.
Habla bien en público no esul a sencillo, y especialmen e pa a las
pe sonas que no es án muy acos umb adas a hace lo. El o ado ha de
en en a se a su audiencia, y la ince idumb e sob e si sald á ai oso de la
expe iencia le p oduce emo e insegu idad. An e una si uación di icul osa
como es a, esul a lógica y na u al la endencia a p o ege se del audi o io
( e ugia se as la mesa, no mi a di ec amen e a los oyen es, ayuda se de
no as esc i as pa a e i a queda se en blanco…). Sin emba go, hay que a a
de hace jus amen e lo con a io: el o ado ha de mos a se di ec amen e al
audi o io, a se posible de cue po en e o, mi ándolo y enca ándolo con
segu idad, y a ando de p escindi de odo aquello que le si a de p o ección.
No es ácil consegui lo, pe o es el obje i o que debe pe segui , ensayando
una y o a ez has a log a lo.
Las si uaciones en las que hay que habla en público son a iadas, y no
odas se co esponden con la elabo ación y p esen ación de un discu so
e ó ico p o o ípico. Po ejemplo, los docen es, o quienes ansmi en en
público algún ipo de in o mación a una audiencia, ienen que habla en
8 Apud D. Pujan e, Manual de e ó ica, ci ., pp. 319-320.
9 Quin iliano, Ins i u o o a o ia, ci ., 11, 3, 180. Vid. además D. Pujan e, Manual de
e ó ica, ci ., p. 320.
142
— Cla a: sin a opellos, pausas ni sal os de palab as, pe o sin
dele ea .
— Co ec a: sin p onunciación bá ba a o u al.
— Ado nada: pe o sin llega al can o, pues el o ado no es un
can an e.
— Con enien e: adecuada a los emas que se a en en cada
momen o12.
En suma, hay es aspec os impo an es con espec o a la oz:
— Volumen: la oz del o ado debe llega has a el úl imo incón de
la sala. La espi ación p o unda y el uso del dia agma pueden ayuda a
po encia la oz.
— In lexión: es con enien e cambia el ono de la oz, haciendo
p egun as con ono ascenden e, espues as con ono descenden e, y
usando en o as ocasiones el discu so llano.
— Velocidad: con iene a ia la elocidad de la oz pa a llama la
a ención sob e aspec os conc e os.
Hay que e i a a oda cos a la mono onía al habla , pues eso puede
p oduci el edio de los oyen es. Y, pa a ello, se pueden usa los es ecu sos
apun ados: con iene a ia el olumen de la oz, aumen ándolo o
disminuyéndolo según con enga; cambia ecuen emen e la en onación, y
habla con mayo o meno elocidad en elación con el con enido (po
ejemplo, se puede habla ápidamen e cuando se quie e mos a ene gía, o
len amen e pa a suge i sua idad).
Po o a pa e, hay que e i a en eco a las ases, haciendo pausas en
luga es de la o ación en que no iene sen ido hace lo (po ejemplo, en e el
suje o y el e bo, o en e el e bo y sus complemen os). Hay que p ocu a
que la p onunciación sea luida.
Hay que e i a mule illas, ics o sonidos pe sis en es (“eeh”, “huum”…)
que no añaden nada al con enido del discu so, y dan una mala imp esión. En
ocasiones, la pe sona que las p o ie e no es conscien e de ello, y bas a con
que alguien se lo indique, o con que ea su discu so ilmado, pa a que se dé
cuen a y a e de e i a lo.
Es aconsejable el uso de pausas es a égicas y de silencios, pues el
silencio esal a lo que se ha dicho an e io men e. Se pueden usa las pausas
12 C . D. Pujan e, Manual de e ó ica, ci ., p. 318.

143
as la emisión de un agmen o impo an e del discu so, pa a des aca su
con enido, o pa a ma ca las di e en es pa es del discu so, haciendo una b e e
pausa al inal de cada una. Las pausas y los silencios, además, ayudan a
espi a mejo al o ado .
El uso de la oz es uno de los p incipales ecu sos con que cuen a el
o ado pa a conmo e a su audi o io. La pasión que sien e el o ado puede
con agia se en g an medida a a és de su oz, po lo que su adecuación en
cada momen o al con enido y a los ges os (sumando la e ec i idad de los
p ocedimien os de la ac io y de la p onun ia io) esul a esencial de ca a a la
pe suasión.
144
APÉNDICE: LA ACTIO O PRONUNTIATIO
Y LAS NEURONAS ESPEJO1
La es echa elación en e el lenguaje y los ges os, ad e ida po los
an iguos é o es, ha sido con i mada po la mode na neu ociencia. Como
explica Giacomo Rizzola i, las mode nas écnicas de explo ación de la
ac i idad ce eb al pe mi ie on descub i , a pa i de la década de 1990, las
llamadas neu onas espejo, si uadas en el lóbulo on al y en el lóbulo pa ie al
de nues o ce eb o, cuyas p opiedades se han podido escla ece en los úl imos
años2.
Las neu onas espejo son un ipo de neu onas mo o as que no solo se
ac i an cuando ealizamos una acción, sino ambién cuando emos que o as
pe sonas la ealizan. Así, al e a o a pe sona agacha se en una de e minada
si uación con alguna in ención, en nues o ce eb o se ac i an las mismas
neu onas espejo que se ac i a ían si noso os mismos nos hubié amos
agachado, aunque esa ac i ación no supone que ealicemos el mo imien o
ísico, sino que si e pa a comp ende lo que noso os que íamos hace si
hicié amos ese ges o en esa si uación. Es deci , simulamos en nues o ce eb o,
sin llega a hace los ísicamen e, los mo imien os de los demás, y así
podemos comp ende su in ención, pues es la misma que end íamos noso os
si hicié amos los mismos mo imien os. Es e p oceso es au omá ico e
inconscien e, de mane a que comp endemos las in enciones de los demás de
mane a sencilla y na u al; las neu onas espejo, po lo an o, pe mi en que odas
las pe sonas es emos in e conec adas, lo que demues a que somos se es
sociales p og amados pa a compa i nues as expe iencias.
Las neu onas espejo no solo se elacionan con el en endimien o de las
in enciones de los demás, sino ambién con la comp ensión de sus emociones.
Cuando emos a una pe sona ges icula al ansmi i una emoción (po
ejemplo, dolo , aleg ía, miedo o is eza), nues as neu onas espejo simulan
au omá icamen e en nues o ce eb o esos mismos ges os, y así podemos
comp ende lo que noso os mismos expe imen a íamos si es u ié amos en el
luga de la pe sona obse ada.
1 C . A. Ma ín Jiménez, “La e ó ica clásica y la neu ociencia ac ual: las emociones
y la pe suasión”, ci .
2 C . G. Rizzola i y C. Sinigaglia, Las neu onas espejo. Los mecanismos de la
empa ía emocional, Ba celona, Paidós, 2006 y M. Iacoboni, Las neu onas espejo.
Empa ía, neu opolí ica, au ismo, imi ación o de cómo en endemos a los o os, Mad id,
Ka z Edi o es, 2010, pp. 20-29.
145
Como expone Ma co Iacoboni en su lib o Las neu onas espejo, es e ipo
de neu onas pe mi e comp ende el con agio emocional que p o ocan los
ac o es del cine o del ea o: cuando emos a los ac o es eí o su i , sen i
odio o amo , las neu onas espejo simulan en nues o ce eb o esas mismas
emociones, pe mi iéndonos comp ende los es ados anímicos de los ac o es y
a o eciendo nues a empa ía con los mismos. Así, el concep o a is o élico de
la ca a sis, en endido como la libe ación de las pasiones que expe imen an
los espec ado es de las ob as d amá icas, encuen a un sus en o
neu obiológico.
Además, Ma co Iacoboni ha demos ado que, cuando leemos una no ela,
las neu onas espejo simulan en nues o ce eb o las acciones que se desc iben
en ella, como si noso os mismos las es u ié amos haciendo. Po lo an o, las
ob as li e a ias y las películas incluyen elemen os emocionales y
desc ipciones de acciones que p o ocan, de o ma au omá ica e i e lexi a,
espues as ce eb ales des inadas a pe mi i nos comp ende su sen ido.
Pues bien, al igual que las neu onas espejo se ac i an cuando emos a los
ac o es de ob as d amá icas o de películas, ambién se ac i an cuando emos
ges icula a los o ado es que hablan en público.
Ma co Iacoboni explica que los ges os y el lenguaje es án ín imamen e
elacionados, pues, al habla , nos ayudamos de los ges os, que nos ayudan
ambién a en ende las in enciones de los demás. El bebé ap ende an es a
comunica se po ges os que a usa palab as (po ejemplo, puede señala algo
en la dis ancia pa a que se lo ace quen): “Los ges os lle an la delan e a; las
palab as les siguen”3.
Y una de las á eas ce eb ales en las que se si úan las neu onas espejo (en
el lóbulo on al) es ambién el á ea de B oca, elacionada con el lenguaje. Las
neu onas espejos pe mi en que, cuando oímos y emos a o as pe sonas habla
y ges icula , simulemos en nues o in e io , de o ma au omá ica e
inconscien e, la p onunciación de las mismas palab as y la ealización de los
mismos ges os, y es así como llegamos a comp ende lo que quie en deci los
demás con sus exp esiones y sus ges os.
En palab as de Iacoboni, “los ges os que acompañan al discu so juegan
un doble papel: ayudan a los hablan es a exp esa sus pensamien os y ayudan
a los oyen es/espec ado es a en ende lo que se es á diciendo”4. Pe o los ges os
deben adecua se a lo que se dice, pues de lo con a io di icul an la
3 M. Iacoboni, Las neu onas espejo. Empa ía, neu opolí ica, au ismo, imi ación o de
cómo en endemos a los o os, ci ., p. 90.
4 Ibidem, p. 85.
146
comp ensión. Así, si un maes o hace ges os con a ios a la na u aleza de lo
que es á explicando, a los alumnos les cos a á más en ende lo que si los ges os
son adecuados. Supongamos, po ejemplo, que un p o eso de ma emá icas
explica a sus alumnos las dos pa es de una ecuación: 4x2 = 7+x, las cuales
son equi alen es: si hace un ges o a modo de pa én esis con las dos manos
pa a delimi a una pa e de la ecuación, y después o o ges o equi alen e pa a
e e i se a la o a pa e, los alumnos en ende án mejo que la ecuación cons a
de dos pa es equi alen es. Pe o si solo señala una pa e de la ecuación e
igno a la o a, a los alumnos les cos a á más en ende la equi alencia.
Ello es debido a que el sen ido de los ges os es in e p e ado de mane a
au omá ica e inconscien e po los ecep o es, sin ene que hace ningún
es ue zo conscien e pa a in e p e a los. Nues as neu onas espejo, al e un
ges o, simulan ese mismo ges o de mane a au omá ica en nues o in e io , y
nos ayudan a comp ende lo que noso os mismos que íamos deci si lo
hicié amos. Al e los ges os adecuados del p o eso que señalan la
equi alencia en e las dos pa es de la ecuación, en endemos que esas dos
pa es son equi alen es de o ma au omá ica. Pe o si los ges os del p o eso
son inap opiados, y mues an que las dos pa es de la ecuación no son
equi alen es, los alumnos e án una con adicción en e lo que el p o eso
dice y lo que hace, y eso di icul a á su comp ensión del mensaje. De ahí la
impo ancia de que los ges os, como sos enía la e ó ica adicional, se
acomoden a lo que se dice.
Cuando somos adul os, la mayo ía de nues os ges os son pa icula es,
pe o esul an comp ensibles a los demás. Exis en dos clases básicas de ges os:
los ges os í micos y los ges os icónicos5.
Los ges os í micos ienen la unción de ma ca el i mo al que se habla,
y no signi ican nada; simplemen e, ayudan al hablan e a ma ca la elocidad
y el i mo de su discu so (no ayudan g an cosa al oyen e). Los ges os icónicos
“ e lejan el con enido del discu so al que acompañan”6, y si en pa a e o za
el sen ido de lo que decimos, de mane a que son de u ilidad an o al hablan e,
que se si e de los mismos pa a e o za su mensaje, como al oyen e, ya que
le ayudan a in e p e a el sen ido de lo que dice el hablan e. De hecho, se ha
comp obado que las neu onas espejo solo se ac i an al con empla los ges os
5 Ibidem, pp. 85-87.
6 Ibidem, p. 86. Cuando dos pe sonas hablan po elé ono, y no se en, los ges os
í micos son pa ecidos a los que se p oducen en una con e sación no mal, pe o disminuye
el núme o de ges os icónicos, pues cada hablan e es conscien e de que el o o no los pod á
e .
147
icónicos, y no al con empla los ges os í micos. De ahí que la ealización de
ges os icónicos pueda ayuda a e o za el mensaje y a su comp ensión.
Es amos p og amados pa a comp ende de mane a inconscien e y
sencilla las palab as y los ges os que emos hace a los o ado es. Cuando
emos de e minados ges os, nues as neu onas espejos simulan de o ma
au omá ica e inconscien e en nues o ce eb o esos mismos ges os, y así
comp endemos lo que que íamos deci noso os si los hicié amos. En
consecuencia, los des ina a ios del discu so comp enden pe ec amen e cómo
se sien e el o ado a a és de sus ges os y de su oz. Si el o ado se sien e
con iado y segu o, ansmi i á su con ianza y segu idad a sus des ina a ios; y
si, po el con a io, se sien e excesi amen e incómodo o insegu o, los
des ina a ios pe cibi án ácilmen e su incomodidad y su insegu idad. De ahí
que el descub imien o de las neu onas espejo enga a e enda la eno me
impo ancia que la adición e ó ica o o gaba a la ac io y a la p onun ia io,
pues la ges iculación y la oz cons i uyen lenguajes uni e sales que son
cap ados au omá icamen e po los des ina a ios del discu so.

148
APÉNDICE: LOS NERVIOS ANTE UNA EXPOSICIÓN
EN PÚBLICO
En p ime luga , hay que conside a que pone se ne ioso an es de habla
en público es no mal, pues se a a de en en a nos a una si uación a la que es
posible que no es emos su icien emen e acos umb ados.
Habla en público puede cons i ui una si uación inusual que se pe cibe
como pelig osa, ya que se co e el iesgo de queda en idículo an e un g an
núme o de pe sonas, o de no cumpli las expec a i as. An e cualquie
si uación de pelig o, el sis ema ne ioso au ónomo p epa a al cue po pa a una
posible espues a de de ensa. Los sín omas más ecuen es son el aumen o del
i mo ca diaco y de la p esión a e ial, la dila ación de las pupilas, el exceso
de sudo ación, el emblo de oz, la sequedad de boca o la igidez del cuello
y de la pa e supe io de los músculos de la espalda. Y es os mismos sín omas
son los que se expe imen an cuando hay que habla en público, y
especialmen e cuando no se es á muy acos umb ado a hace lo.
Cuan a más p ác ica se enga, meno se á el ne iosismo, po lo que
con iene ap o echa bien odas las opo unidades de que se disponga pa a
habla en público y a a de mejo a . A medida que se comp ueba la mejo ía,
se a adqui iendo segu idad, y disminuye la in anquilidad.
No obs an e, las p ime as eces que se habla en público es no mal es a
ne ioso (incluso las pe sonas muy acos umb adas a habla en público pueden
sen i se ne iosas an e una ci cuns ancia in ecuen e). Hay que ene en
cuen a que el ne iosismo no es en sí mismo nega i o, sino que es un es ado
de exci ación necesa io pa a en en a con éxi o una a ea inusual.
Po eso, se a a de pe cibi el ne iosismo como algo no mal, necesa io
y posi i o. El ne iosismo suele i amo iguándose a medida que hablamos,
po lo que hay que domina sus e ec os en el inicio de la exposición, ya que
lo más segu o es que acabe po disminui o desapa ece .
El p oblema puede su gi si el ne iosismo es an in enso que anula
nues a capacidad de ac uación. Si ansmi imos a la audiencia un ne iosismo
excesi o, es a á más pendien e de ese ne iosismo que de lo que decimos, y
la comunicación acasa á. Los oyen es ad ie en ins in i amen e el
ne iosismo exage ado, que se ansmi e a a és de los mo imien os
co po ales que lo dela an, o a a és de la oz acilan e, y, an e una si uación
así, cada oyen e empieza a su i los p opios ne ios que mues a el o ado , y
solo es á pendien e de los mismos, desa endiendo lo que dice.
Pa a domeña el ne iosismo excesi o, lo esencial es sopesa las causas
que pod ían p o oca lo. El ne iosismo su ge po el emo que p o oca la
149
si uación. Po eso, con iene plan ea se qué es lo que p oduce miedo, y las
o mas de p e eni lo.
Se puede ene miedo a hace el idículo o a que el audi o io se ía de
noso os, pe o esas cosas no suelen ocu i casi nunca. Muy al con a io, lo
no mal es que los oyen es se pongan en el luga del o ado , que simpa icen
con él y que deseen que salga ai oso de la expe iencia.
Exis e ambién el miedo a queda se en blanco, que puede comba i se de
dos mane as: o lle ando un papel con ano aciones (o incluso odo el ex o
esc i o del discu so), al que se puede ecu i si es imp escindible, o
ap endiendo y dominando el discu so.
El pelig o de lle a ano aciones, especialmen e las p ime as eces que se
habla en público, es que exis e la endencia a e ugia se en ellas y a mi a las
más de lo con enien e, y se puede e mina leyendo odo o casi odo el
discu so (y eso hay que e i a lo a oda cos a). Po eso, con iene mi a las
ano aciones solo como úl imo ecu so, sin que el audi o io ad ie a, a se
posible, que nos se imos de ellas, y acos umb a se desde el p incipio a
igno a las en la medida de lo posible. Si la pe sona que habla es á sen ada,
puede si ua las ano aciones encima de la mesa, de ás de algún obje o (lib o,
ca pe a…), pa a disimula las, y, si son a ios olios, hay que pasa los
sua emen e y sin ol ea los, pa a que el audi o io se ije en ellos lo menos
posible. Si la pe sona que habla es á de pie y sin a il, no pod á ocul a sus
ano aciones, po lo que, si las lle a, con iene que sean disc e as: una a je a
de ca ón se e á menos que un olio, y, en el caso de que nos iemblen las
manos, dela a á menos el emblo .
Pe o en los casos en los que no es posible lle a ano aciones, o en los que
se decide no hace lo, solo hay una o ma de comba i la insegu idad y el
ne iosismo: hay que p epa a con su icien e an elación el discu so,
documen a se odo lo que sea necesa io sob e su con enido, y ap ende lo de
la mejo mane a posible, ensayando una y o a ez has a domina lo.
No bas a con hace se una lige a idea de lo que amos a deci . Eso puede
se i pa a un deba e en el que hay que imp o isa lo que se diga, pe o
p onuncia un discu so es dis in o a pa icipa en un deba e. Po eso, hay que
p epa a concienzudamen e el discu so. Cuan o más lo ensayemos, en mayo
medida lo domina emos, y, si además conocemos bien el ema del que amos
a habla , pod emos ansmi i una doble sensación de segu idad.
En es e sen ido, cada cual ha de eje ci a el mé odo de ap endizaje
memo ís ico que mejo le esul e: o bien lee una y o a ez el discu so has a
ap ende lo de memo ia o casi de memo ia, o bien ap ende se un esquema
po meno izado, a pa i del cual imp o isa . Pe o, po lo gene al, lo mejo es
150
a a de imp o isa lo menos posible, pues los ex os p epa ados, limados,
ado nados y ensayados de an emano pueden se mucho más e ec i os que los
discu sos imp o isados.
En el caso de que op emos po ap ende odo el discu so de memo ia, es
p eciso ene en cuen a que segu amen e no llega emos a p onuncia lo de
mane a que se ajus e o almen e a lo que eníamos p e is o. Se a a de
ap ende de memo ia una base lo más amplia posible pa a ob ene segu idad
en noso os mismos, conside ando que no iene demasiada impo ancia
ol ida algunos agmen os o exp esiones que no sean c uciales, o
p onuncia los de mane a di e en e a la p e is a.
A es e espec o, con iene eco da que solo noso os(as) mismos(as)
conocemos el con enido de nues o discu so, y que, si nos equi ocamos y
decimos algo que no se ajus a a lo p e is o, o si nos ol idamos de alguna pa e,
ninguno de los oyen es lo a a sabe , po lo que no debemos pe mi i que esos
e o es u ol idos nos p o oquen ne iosismo. Lo más no mal es que
come amos e o es o que caigamos en omisiones con espec o al discu so
p e is o, pe o eso no debe a ec a nos (es con enien e no exigi se una
pe ección o al que solo conduci ía a la insa is acción).
A la ho a de memo iza el discu so, es aconsejable p onuncia lo an e un
espejo, pues la isualización no solo ayuda a mejo a nues a ges iculación
(ac io), sino ambién a ija el con enido del discu so, ya que lo que se dice y
los ges os que se hacen al deci lo ienen una es echa conexión.
Si al ensaya el discu so nos equi ocamos, con iene segui como si no
hubie a pasado nada, en luga de ol e a comenza , pues eso mismo puede
ocu i nos cuando engamos que p esen a lo, y en ese momen o no end emos
la posibilidad de empeza de nue o. Si al ensaya el discu so ap endemos a
sali del paso en los momen os di íciles, es posible que eso nos si a en el
momen o de la e dad.
Lo esencial pa a e i a el ne iosismo, en suma, es p epa a y memo iza
el discu so de la mejo mane a posible.
No obs an e, cuando no se es á acos umb ado a habla en público, es
no mal que, aun habiendo p epa ado bien el discu so, pueda apa ece el
ne iosismo. Po ello, hay que ene en cuen a los siguien es aspec os:
— Po lo gene al, aunque el o ado se sien a muy ne ioso, es posible
que, si con ola sus mo imien os co po ales y su oz, g an pa e de la
audiencia no se pe ca e de ello. Po lo an o, no con iene comunica a la
audiencia una insegu idad que al ez no ha pe cibido, con ases
espon áneas del ipo “¡Ay, pe dón, es oy muy ne ioso(a)!” o “Se me ha
151
ido el san o al cielo”1. Hay ges os co po ales que deno an el ne iosismo
(que pueden se pa icula es en cada pe sona), pe o esos ges os se pueden
con ola con ela i a acilidad una ez que se es conscien e de los
mismos. Po eso, aunque es emos ne iosos, no enemos que pensa que
la audiencia lo a a no a , pues es posible que no lo ad ie a.
— Pa a comba i el ne iosismo, lo mejo es igno a lo, a ando de
hace caso omiso de sus e ec os co po ales y cen ándonos en el discu so
que enemos que p onuncia . Los sín omas ísicos que p oduce el sis ema
ne ioso au ónomo no se pueden con ola olun a iamen e, po lo que
esul a inú il a a de e i a los. Po ello, enemos que cen a nos en lo
que sí podemos con ola , que es la exposición de nues o discu so, e
in en a hace lo de la mejo mane a posible, igno ando el ne iosismo.
Como es posible que la audiencia no lo ad ie a, lo mejo es ac ua como
si no es u ié amos ne iosos, y pensa que, si nos iemblan las manos, ya
deja án de embla ; si enemos una oz acilan e, ya se a ianza á… Si
ol idamos el hilo del discu so, podemos espe a a eco da lo, haciendo
e que es amos pensando, y, como gene almen e se uel e a e oma el
hilo al poco iempo, es posible que la audiencia ni siquie a lo ad ie a. Si
ac uamos como si no es u ié amos ne iosos, p obablemen e deja emos
de es a lo.
— Además, exis en écnicas des inadas a con ola la ansiedad.
Algunas de ellas ienen que e con el con ol de la espi ación ( espi a
p o undamen e minu os an es de la cha la, man ene el ai e en los
pulmones du an e un iempo y sol a lo después poco a poco) y/o la
elajación muscula (hay dis in as écnicas pa a ensa y elaja los
músculos).
— También se aconseja la denominada “ isualización posi i a”, que
consis e en imagina se a uno(a) mismo(a), an es de la exposición,
ealizándola de o ma b illan e y causando una imp esión a o able en
los des ina a ios. Se aconseja hace lo unos días an es de la cha la, y
ambién el día an e io , de la o ma más de allada posible, imaginando,
si se conoce, la sala en la que se habla á, el luga que ocupa á el público,
la posición que end emos (sen ados, de pie, an e un a il…), la opa que
es i emos, los ges os que ha emos o las he amien as que emplea emos
1 O a cosa dis in a es hace algún ipo de e e encia al p opio ne iosismo en el
exo dium, aduciendo (si es el caso, y solo si lo es) que no se es á acos umb ado a habla
en público, como una o ma p emedi ada de cap a la bene olencia que pod ía esul a
e ec i a; pe o, po lo gene al, la mejo mane a de comba i el ne iosismo es igno ándolo.