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"El Quijote de 1905 (apuntes sobre el quijotismo finisecular)"

Abstract

Análisis de la lectura (e instrumentalización) que el "fin de siglo" hizo de Cervantes y de su obra.

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"El Quijote de 1905 (apuntes sobre el quijotismo finisecular)"

Author: Blasco Pascual, Francisco Javier
Publisher: Anthropos
Year: 1990
Source: https://uvadoc.uva.es/bitstream/10324/2542/1/0089.pdf
El Quijo e de 1905 (apun es sob e el quijo ismo inisecula )
Como un seco y pesado aldabonazo en la conciencia española, la echa de 1905
ino a pone en ho a con el iempo de Ce an es muchos de los elojes li e a ios del
país. Al escoldo de an as y an as alha acas en e los jó enes y los iejos del
momen o, la nue a li e a u a del in de siglo había ido e igiendo un ico pan eón, en el
que a San Juan de la C uz, al G eco, a Velázquez y a Góngo a se les ese ó un luga de
p e e encia. Ce an es -bien es e dad que su cul o nunca, en escien os años, había
dejado de con a con algunos de o os- no ing esó en él has a que llegó el momen o de
la celeb ación del e ce cen ena io de su inago able Quijo e. Y aún en onces lo hizo,
no como pad e del genial lib o, y sí como pad as o.
Desde a ios pun os de la cul u a inisecula , se p odujo un ecundo
ace camien o al ex o ce an ino, en el que no al ó -en palab as de uno de sus
c onis as- ni el " ilólogo que es udió en sus páginas la az de la e olución de nues a
lengua, ni [...] el g amá ico que le omó como au o idad en el uso de gi os y ocablos,
ni [...] el his o iado de las cos umb es que ano ó en el Quijo e la pin u a de las de su
iempo, ni [...] el ilóso o que hizo de él una no ela social nacida del choque de las ideas
de la Edad Media con las del mundo mode no, ni [...] el poe a que bo dó su p opia
c eación sob e el cane á de la ob a ce an ina, ni, mucho menos, [...] el lec o
anónimo que halló desin e esadamen e en sus páginas una belleza siemp e nue a a la
ez que e e na". Y así ue, en e ec o. La echa de 1905 acoge una au én ica explosión
de ce an ismo, p o agonizado, casi siemp e po la gen e ieja. Además de los
olúmenes colec i os de homenaje, el ele an e abajo de la c í ica e udi a del in de
siglo da un paso impo an e, an o en el campo de la edición del Quijo e como en el de
su comen a io e in e p e ación. Cie amen e, el ce an ismo inisecula echó -y lo hizo
con i meza- los cimien os pa a una lec u a c í ica y mode na del ex o de Ce an es.
P epa ando -en palab as de Menéndez Pelayo- "la e a cien í ica y posi i a en el
conocimien o e in e p e ación de la ob a de Ce an es", se lle ó a cabo una impo an e
a ea ilológica, se exhuma on muchos documen os de a chi o has a el momen o
desconocidos y se des e a on, con du eza en muchos casos, cie as lec u as
eso é icas he edadas del siglo an e io (especialmen e las de Benjumea, "Polonius" y
Villegas).
Muchas y aliosas ue on las colabo aciones que, a la somb a del cen ena io,
log ó con oca el ce an ismo inisecula . Nunca, sin emba gó, con ó con la adhesión
i me de los jó enes esc i o es del momen o, mucho más p óximos a don Quijo e -o a lo
que ellos in en a on as el nomb e del caballe o manchego- que a su c eado . Y sus
oces, en el pano ama an es desc i o, ue on casi siemp e oces disonan es. Desde La
u a de don Quijo e, de Azo ín, a la Vida de don Quijo e y Sancho, de Unamuno,
la pa icipación en la celeb ación de casi odos los jó enes esc i o es del momen o
adop a mani ies os ai es de disidencia, en e al ce an ismo "o icial"; y su lec u a del
Quijo e -con la exal ación del ' alo 'del pe sonaje en e al ' alo ' del au o y con la
e i alización de un ipo de exégesis eso é ica- los coloca en abie a up u a con odo
lo que el ce an ismo inisecula enía a signi ica . Cuando Azo ín a i ma "no han esc i o
las ob as clásicas sus au o es; las a esc ibiendo la pos e idad. No ha esc i o Ce an es
el Quijo e..., lo han ido esc ibiendo los di e sos homb es que, a lo la go del iempo,
han ido iendo e lejada en esa ob a su sensibilidad"; o, cuando Unamuno le niega al
his o iado -na ado del Quijo e oda capacidad pa a en ende a su pe sonaje y esc ibe
que "no po habe sido [Ce an es] su e angelis a, hemos de supone ue a quien más
se aden ó en su espí i u [el del lib o]", no es án p oponiendo, simplemen e, la lici ud
de una especie de "lib e examen" como mé odo de ace camien o al lib o de Ce an es.
En sus palab as hemos de e además -y sob e odo- el signo de un "lucha"
gene acional, que hacia 1905, y con Ce an es como o eo en dispu a, celeb a la
ba alla inal. Bajo la bande a del "quijo ismo" -pe ec amen e di e enciada de la del
"ce an ismo"- se esconde, jun o a una nue a es é ica, una nue a iloso ía de la ida y
un nue o concep o -o p oyec o- de España.
A pesa de que la bibliog a ía ya empieza a se abundan e, al a oda ía el
es udio de conjun o que aiga luz sob e lo que ealmen e ue, y signi icó, el
"quijo ismo" inisecula . F en e a la imagen de Ce an es que, po las mismas echas,
iene a ae el ce an ismo, los esc i o es de la nue a gene ación -los llamados
mode nis as y los llamados no en ayochis as- e igen, in en ándosela casi siemp e, la
imagen de Don Quijo e; y es a imagen po ellos in en ada la con ie en, enseguida, en
bande a de su i acionalismo in elec ual, de su an iposi i ismo, de su i alismo
an idecaden is a, de su he e odoxia eligiosa, de su españolismo an i adicionalis a.
Eno memen e signi ica i a es la echa de 1905, pues ella no sólo iene a señala el inal
de una gene ación y la en onización de o a, sino ambién el cambio de umbo de las
nue as p omociones. Al ondo, el e ce cen ena io ce an ino.
Tal es el con ex o en que insc ibe el ace camien o de los jó enes del in de siglo
al Quijo e; ace camien o que es á p esidido po una conside able incapacidad pa a la
lec u a del lib o de Ce an es, así como po una sob ecapacidad pa a hace de él -
con e ido don Quijo e en símbolo múl iple- el e angelio de los iempos nue os. F en e
a la p opues a e udi a de los ce an is as, la "canonización" de don Quijo e eúne, con
in e esan es di e encias de ma iz en la adhesión, a odos los componen es de la nue a
li e a u a: Maez u, Juan Ramón, J. E. Rodó, L. Lugones, A. Machado, R. Da ío Valle
Inclán, Ba oja, Ma ínez Sie a, Rica do León, G. Aloma , e c. Fue on, sin emba go,
Azo ín y Unamuno los que de mane a más signi ica i a, con sus espec i os lib os,
con i ie on al caballe o manchego en bande a.
El "quijo ismo" de Unamuno conoce dis in as e apas, pe o odas ellas p esen an
algo en común: desp endida o almen e de la ealidad ex ual en que Ce an es la hace
nace , la igu a de don Quijo e, en Miguel de Unamuno, se con ie e en un símbolo
excesi amen e lábil e inconsis en e, capaz de albe ga los más di e sos signi icados,
según el au o de la Vida de don Quijo e y Sancho la ins umen alice pa a la
explicación de la p opia c isis espi i ual y eligiosa; o según la u ilice, en el ma co del
egene acionismo espi i ualis a del momen o, como emblema del "alma colec i a
indi idualizada" (OC, Ve ga a, III, 171). De mane a muy especial, en la Vida de don
Quijo e y Sancho, el ex o mayo del "quijo ismo" unamuniano, Don Quijo e (de inido
po su oposición a Sancho, a cu as, a bachille es e, incluso, al p opio Alonso Quijano) se
con ie e en la sín esis espi i ual de la e y de la glo iosa locu a, que Miguel de
Unamuno eclama de ca a a la egene ación de España; a la ez que la his o ia del
caballe o se con ie e en la "biblia de la hispanidad"(OC, III, 375). Al se icio de ales
con e siones, el lib o de Unamuno se iñe de conno aciones eligiosas, sob e la base de
las compa aciones que el au o es ablece en e la his o ia de don Quijo e y la de Ignacio
de Loyola (según e sión del P. Ribadeney a), educ ibles ambas a sendas
econs ucciones (his ó ica y legenda ia) de una "imi a io Ch is i" española.
Muchas, como ya he señalado, han sido las ap oximaciones al quijo ismo
unamuniano, pe o odas ellas ponen asedio a lo que es el idea io ilosó ico de la Vida
de don Quijo e y Sancho, descuidando un aspec o de eno mes suge encias: las
es a egias ex uales del au o . Si uándose Unamuno en el cauce de de e minadas
ó mulas p oceden es de una li e a u a in imis a de ca ác e con esional -muy
ecuen es en odo el siglo XX y muy ac i as en oda su ob a- con ie e el ex o de
Ce an es en me o sopo e es uc u al de oda una poli onía de discu sos que nada
ienen que e con el Quijo e. De mane a que el ex o de la Vida, que unas eces es
e lexión eligiosa se as is e o as de o ación; o as, de e lexión ilosó ica; o as, de
pu o desahogo biog á ico; o as, de de o a medi ación; o as, en in, de p o ecía. La
Vida es, den o de esa línea con esional, cualquie cosa, pe o no una lec u a del
Quijo e. El e e en e de es e se món laico g i ado en a ios onos es la ealidad -social,
cul u al, his ó ica, polì ica- de la España del in de siglo, y nunca el lib o de Ce an es
que, bajo la oz de Unamuno, queda educido a dep eciado baza de ma e iales de los
cuales se si e el au o de la Vida pa a da cue po a su " iloso ía", a aigándola (en
i ud de una ecuación que desa olla las siguien es igualdades: el Quijo e = e angelio
de egene ación española; Ce an es = e angelis a; don Quijo e = p o e a; Unamuno =
su único exége a) en lo "in ahis ó ico" del mi o y o eciéndola al mundo como imagen
i a del alma española "en bul o y subs ancia".
En lo que oca a Azo ín, desde luego no puede segui se man eniendo, con E.
Ca ena, la esis de que "la gene ación li e a ia del 98 ue una g an admi ado a de
Ce an es y de su ob a". Ni, educiendo la cues ión a un au o conc e o, puede
p edica se con José Mª Val e de, ni de Azo ín ni de ningún o o de los au o es del in de
siglo, que haya sido "el mejo c í ico de la ob a ce an ina". Mal puede se lo desde
ac i udes como la que sigue: "Todos es os ensayos -con iesa en el p ólogo a Clásicos
y mode nos- se e ie en a España; casi odos a añen a los clásicos. Es es e un lib o
como la segunda pa e de Lec u as españolas. Los mismos sen imien os dominan en
él: p eocupación po el p oblema de nues a pa ia; deseo de busca nues o espí i u a
a és de los clásicos". Desde es os p esupues os se comp ende que Azo ín,
p eocupado en encon a se a sí mismo, no lea el Quijo e; se lo imagina y lo in en a en
unción de lo que él en iende po "nues o espí i u". "Comencemos -esc ibe en
Ce an es, i educ ible- po imagina nos a Ce an es". Y un poco más abajo: "No se
nos diga que en es os días, publicado ya el Quijo e, Ce an es no puede es a en
Se illa; Ce an es es a á donde lo imaginemos". Como en el caso de Unamuno, Azo ín
u iliza el Quijo e pa a la e lexión sob e cie os pun os ecu en es en su ideación de la
mode nidad: la oposición en e abulia y olun a ismo, en e el sen ido p ác ico y el
sen ido ideal de la ida, en e ensueño y ealidad, en e azón y locu a, en e lo español
y lo eu opeo. Pe o su es a egia di ie e de la de Unamuno. La e lexión sob e la ealidad
con empo ánea que, en la Vida de don Quijo e y Sancho, se le en ega al lec o en
es ado pu o, se le o ece en los ex os de Azo ín con e ida en ida, a a és de unos
pe sonajes que son la eno elización absolu amen e lib e e imagina ia de los de
Ce an es; lle an nomb es de c eaciones ce an inas, pe o piensan y ienen los
p oblemas de Azo ín. Tal eno elización del Quijo e esponde a la idea de que, si a
Ce an es le co espondió la enca nación en don Quijo e del alma española, a él, a
Azo ín, le oca la econs ucción de la a mós e a, del medio que -en un seguimien o iel
de Taine- hace posible el nacimien o del caballe o manchego. Has a al pun o es o es
así que la "in ención" de Cas illa po el 98 se nos apa ece, sob e odo en Azo ín, como
una consecuencia na u al de su quijo ismo.
Todos ellos, al deci de A. Po que as Mayo- "demues an una al a de
p epa ación pa a comp ende aspec os capi ales del quijo ismo". Todos ellos coinciden
en una cosa: no son los alo es li e a ios los que hacen del Quijo e un lib o inmo al.
Es, sob e odo, su capacidad pa a ap esa , en oda su iqueza, el alma española, lo que
alo an en el lib o. Y, según lo que cada uno en iende po alma española, así
ins umen aliza la ob a de Ce an es. Su abajo, en es e sen ido hace e e dece los
lau eles de las lec u as eso é icas que la c í ica e udi a, coincidiendo con el cen ena io,
que ía en e a . Consecuencia p ime a de la incapacidad del in de siglo pa a lee el
Quijo e es la ines abilidad de oda la ca ga simbólica que sob e el lib o p oyec an. En la
his o ia del ingenioso hidalgo pe ciben un alega o olun a is a, a la ez que la condena
de un idealismo mal pe echado; en an o que en el p o agonis a en un símbolo de la
España decaden e (la que pie de sus ene gías en imp oduc i os ensueños), a la ez que
el emblema de un p oyec o egene acionis a, cuyo éxi o sólo se concibe como
esul ado del ue e impulso de un ideal. Lo mismo les si e el Quijo e pa a de ini un
p oyec o de u u o que pa a hace la c ónica neg a de un pasado en decadencia.
Necesi aban un emblema pa a su p oyec o de egene ación y unas eces lo encuen an
en don Quijo e y o as en Alonso Quijano (Unamuno, OC, III, pp. 14 y 93).
No obs an e, puede a i ma se que, po lo gene al, en los ex os que el in de
siglo dedica al lib o de Ce an es, la ines abilidad de don Quijo e como símbolo desc ibe
una ayec o ia que se o ien a, p e e en emen e, hacia las alo aciones posi i as. De
mane a que, en la echa en que se celeb a el cen ena io de la p ime a pa e del
Quijo e, su p o agonis a iene a enca na la ep esen ación, en la li e a u a española,
del mesianismo que Hin e häuse desc ibe como una cons an e de odas las li e a u as
eu opeas del momen o. Y a pa i de es e mesías que, con el nomb e de don Quijo e,
pone en pie el in de siglo español, la jo en li e a u a cons uye su p oyec o de
egene ación pa a España.