UNIVERSIDADE DE SANTIAGO DE COMPOSTELA
FACULTADE DE XEOGRAFÍA E HISTORIA
DEPARTAMENTO DE HISTORIA CONTEMPORÁNEA E DE AMÉRICA
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Tese para a obtención do título de Doutora en Historia que presenta
Adriana Álvarez Sánchez
Dirixida pola
Dra. María Luisa Pazos Pazos
Santiago de Compostela, setembro de 2007.
2
a David
a Armando
a quienes les debo mucho...
3
A GRADECIMIE NTOS
Los esfuerzos de muchas personas hicieron posible la culmi nación de esta tesis, y por ello
es necesario y muy justo dar mi agradecimiento a todos aquellos que, tanto desde España
como desde México y Guatemala, me han apoyado. En primer lugar quiero agradecer a
Pilar Rodríguez Suárez, qu ien desde el año 2001 me abrió las puertas de su casa y de la
Facultade de Xeografía e Historia. También agradezco a la Dra. Marisa Pazos Pazos, a
quien le debo su solidaridad y comprensión, además de sus atinados comentarios sobre
mi investigación.
En México agradezco al Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la
Educación (IISUE, antes CESU), donde me he formado y donde he recibido apoyo de todo
tipo. Particularmente agradezco al doctor Armando Pavón Romero, mi maestro, por su
paciencia y enseñanzas. A los investigadores Enrique González González, Clara Inés
Ramírez González y Mónica Hidalgo Pego, gracias por su apoyo de siempre. Agra dezco
también a la Universidad Nacional Autónoma de México, i nstitución que me otorgó una
beca de intercambio académico para poder estudiar en la Universidade de Santiago de
Compostela, a través de la Dirección General de Posgrado.
David: gracias de verdad, habernos encontrado fue una sorprendente coincidencia y
ahora nos nos perderemos nunca… También gracias por tu ayuda en la edición de este
trabajo.
En Guatemala, gracias a todos aquellos que con su amabilidad y conocimientos me
ayudaron a acercarme a la difícil labor de la investigación en un país desconocido. En
especial, agradezco a los historiadores Mario Castañeda, Augusto Cazali y Coralia
Gutiérrez.
También doy las gracias a mis dos familias, la de México y la de Galicia, por su
comprensión y las buenas comidas me han dado ánimos para seguir por este camino.
Gracias siempre a las amigas en Santiago; con todas ellas viv í buenos y a veces
angustiosos momentos, pero inolvidables: Dominika Boniswaska, Ania Bobinska, Karelia
Ramos, Lily Muñoz, Esther García y Fran Schiavo. También un agradecimiento para
quienes me han recibido con los brazos abiertos, además de por las noches de fiesta:
Begoña, Roberto, Olga y Dani. Roberto gracias por aquella nochevieja de interminable
trabajo de imp res ió n. Finalmente, quie ro dar las gracias a dos personas muy importantes
en nuestras vidas: Fon y Susana.
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I NTRODUCCIÓN 7
I. L A R EAL U NIVERSIDAD DE S AN C ARLOS DE G UATEMALA . H ISTORIOGRAFÍA
Y DOCUMENTOS INSTITUCIONALES 16
1. Historiografía sobre la Universida d de San Carlos en la época colonial 18
1. La historiografía de los años cuarenta y cincuenta del siglo XX 19
2. John Tate Lanning y la historia de la Universidad de San Ca rlos 24
3. La historiografía: de la segunda mitad del siglo XX a nuestros días 26
4. La Universidad de San Carlos en la historiografía sobre universidades
americanas 30
2. Los orígenes de la Universidad. Un problema historiográfico 33
3. El desarrollo del conocimiento en la Universidad de San Carlos en la
historiografía 40
4. El Archivo General de Centro ‐ América 44
1. El Archivo de Enseñanza Superior de Guatem ala. El actual acervo
universitario 47
2. Documentos para el estudio del gobierno universitario 52
3. Documentos para el estudio de las cátedras y los catedráticos 54
5. Otros centros documentales. El Archivo General de Indias y el Archivo
General de la Nación 56
6. Documentos impresos e instrumentos de consulta 58
Conclusiones 62
II. L A CÉDULA DE FUNDACIÓN Y LA JUNTA DE ERECCIÓN DE LA U NIVERSIDAD
DE S AN C AR LOS 65
1. La cédula de fundación de la Universidad de San Carlos (1676) 66
1. Las primeras cátedras y las oposiciones en la cédula de fundación 73
2. La ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala, sede de la
nueva Universidad 76
2. Los antecedentes de la cédula de erección, o la primera junta y las gestiones
para la fundación de la Universidad de San Carlos (1653 ‐ 1675) 80
1. Las rentas de la Universidad: un conflicto de intereses 83
2. La junta se reúne por primera vez 84
3. El informe de fray Payo al rey 87
4. El Ayuntamiento de la ciudad opina 95
5. Los mercedarios opinan 96
6. Los franciscanos opinan 97
7. La Corona pide informes a las autoridades locales 97
Conclusiones 100
III. L OS PREPARATIVOS PARA LA INAUGURACIÓN DE LA U NIVERSIDAD DE
S AN C ARLOS (1677 ‐ 1 680) 103
1. La organización de la Universidad 104
2. Las primeras oposiciones a cátedras en México y Guatemala (1677 ‐ 1678) 107
5
1. Prima de teología 117
2. Prima de medicina 122
3. Vísperas de teología 125
4. Prima de ley es 126
5. Instituta 127
6. Prima de cánones 128
7. Prima de artes 129
8. Lengua cakchiquel 129
9. La elección de catedráticos 130
3. Los conflictos por las cátedras y la decisión radical del rey: la anulación
de las oposiciones y el nombramiento de catedráticos interinos (1680) 138
Conclusiones 144
IV. L A APERTURA DE LAS E SCUEL AS Y LA VIDA UNIVERSITARIA (1681 ‐ 1687) 147
1. La apertura de las Escuelas y la lectura interina de las cátedras (1681 ‐ 1685) 148
1. Nuevos nombramientos de catedráticos y primer rector (1686) 162
2. Nuevas provisiones: oposiciones en España 165
2. El primer claustro de la Universidad de San Carlos (1687) 178
3. La Bula Pontificia (1687) 183
Conclusiones 186
V. L OS CATEDRÁTICOS DE LA PRIMERA ETAPA (1678 ‐ 1687) 188
1. Los catedráticos de la Universidad de San Carlos. Aspectos generales 189
1. La procedencia geográfica 190
2. Los catedráticos y los grados universitarios 191
3. Los centros de formación 194
4. Los catedráticos y los cargos en el gobierno universitario 196
2. De catedráticos a oidores de la Audiencia de Guatemala 197
3. Los abogados 200
4. Los catedráticos pertenecientes al clero regular 207
5. Los catedráticos pertenecientes al clero secular 213
6. Los catedráticos médicos 215
Conclusiones 218
VI. E L RECTOR Y EL GOBIERNO UNIVERSITARIO . U N PROBLEMA DOCUMENTAL 222
1. Las fuentes documentales 224
2. El rector y los poderes públicos 226
3. El rectorado del doctor José de Baños y Sotomayor y los claustros
universitarios (1686 ‐ 1696 ) 229
Conclusiones 243
VII. L OS EXPEDIENTES O AUTOS DE PROVISIÓN DE CÁTEDRAS COMO FUENTE
PARA EL ESTUD IO DE LOS CLAUSTROS (1688 ‐ 175 6) 245
1. Los expedientes o autos de provisión de cátedras 247
2. Los claustros en las provisiones de cátedras 250
3. La frecuencia de los claustros y la asistencia de los consiliarios 255
1. Las consiliaturas y la participación de los consiliarios según las
6
provisiones de cátedras 256
2. Los consiliarios y el rectorado 258
3. Los grados de los consiliarios 261
4. La conformación de la junta de vot ac ión y las reformas de 1686 265
5. El funcionamiento de la junta de vo ta ció n 267
Conclusiones 274
VIII. L OS CLAUSTROS A TRAVÉS DE SUS ACTAS (1 756 ‐ 1790) 277
1. El segundo libro de claustros 279
2. Los claustros universitarios 280
1. El claustro pleno 282
2. El claustro de consiliarios 304
3. El claustro de diputados de hacienda 313
4. El claustro de adjudicación 317
Conclusiones 318
C ONSIDERACIONES FINALES 321
E L LIBRO SEGUNDO DE C LAUSTROS DE LA R EAL U NIVERSIDAD DE S AN
C ARLOS DE G UATEMALA (1756 ‐ 1790 ) 328
1. Criterios de transcripción 328
2. Edición documental 329
3. Listado de documentos 586
4. Índice onomástico 595
5. Índice toponímico 601
6. Índice de materias 602
A PÉNDICE I. Real Universidad de San Carlos de Guatemala (AGCA) 605
A PÉNDICE II. Opositores a cátedras de la Real Universidad de San Carlos (1678) 606
A PÉNDICE III. Listado de rectores, consiliarios y diputados de la Real
Universidad de San Carlos (1686 ‐ 1790) 607
Archivos y Bibliotecas consultados 617
Documentos manuscritos 618
Documentos impresos 620
Bibliografía 621
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Cuando “ya estaba la religión [ dominica ] cansada y con ningunas esperanzas de conseguir
la tal universidad” 1 , justamente el rey expidió una cédula para que se fundara la Carolina
Academia Goacthemal ensis . La nueva Unive rsidad, bajo la advocaci ón de San Carlos,
también rendía honores al rey que la creó, Carlos II. Iniciaba así un la rg o y complejo
proceso de fundación y de primera organización. El estudio de ese proceso es el objetiv o
de los primeros cinco capítulos de esta investigación, de los cuales una primera versión
fue presentada como tesis de maestría en la Universidad Nacional Autónoma de México.
El Virreinato de la Nueva España contaba ya con una de las primeras universidades
americanas: la Real Universidad de México. El prestigio y la consolidación que había
alcanzado ésta ya a finales del siglo XVII parecían suficientes como para responder a las
necesidades y requerimientos de los jóvenes novohispanos. No obstante esta sa tisfacción,
se optó por la fundación de una nueva Academia en sus territorios: la Real Universidad
de San Carlos. Pero, ¿cuáles fueron las gestiones que se llevaron a cabo para la fundación
de dicha Universidad?, ¿cómo se fundó ésta?, ¿cuándo inició la vida universitaria en
Guatemala?, ¿qué aspectos de las universidades predecesoras permanecieron en ella? Para
responder a estas y otras preguntas debemos considerar algunos de los principales
elementos de las universidades bajo los que se ordenó fundar San Carlos.
Las Universidades de Salamanca y México fueron el modelo a seguir en la
fundación de esta Academia, lo que implica que el modelo claustral, con sus formas
corporativas propias, parecía imponerse en la nueva Universidad, si bien al tratarse de un
Estudio General de tardía creación, estas formas gremiales se vieron afectadas por el
poder real. Antes de la creación del Estudio General guatemalteco, el monarca había
ordenado crear una junta para estudiar la pertinencia de su fundación, anticipando así el
carácter regio de la institución venidera.
La Universidad estaba compuesta por dos elementos: el escolar y el corporativo 2 . El
primero queda ba establecido con la apertura de las Escuelas y la matrícula estudiantil; el
1 Francisco Ximénez. Historia de la Provincia de Chiapa y Guatemala de la Orden de Pre dicadores . Tuxtla Gutiérrez:
CONECULTA, 1993, II. Libro IV. Capítulo 77, p. 204.
2 Lorenzo Mario Luna Díaz. “Las ceremonias de fundación de la Universidad de México (1553). Una
propuesta de análisis”, en Clara Inés Ramírez y Armando Pavón (comps.). La universidad novohispana:
corporación y vida académica . Méxi co: CESU ‐ UNAM , 1996, pp. 14 ‐ 21.
8
segundo se expresaba mediante la aparición del claustro. En Guatemala, como se ha
mencionado, el proceso fundacional tuvo como eje el aspecto escolar. En cambio, el
segundo aspecto o elemento no aparecería sino más de una década después de la
expedición de la cédula de fundación.
Durante el proceso fundacional, el soberano dispuso que otra junta, la de erección,
se hiciera cargo de la puesta en marcha de la Universidad. De esta manera, la presencia de
ambas juntas cuestiona el peso de los claustros en la organización univ ersitaria, es decir,
cuestiona el peso de las estructuras corporativas tradicionales. Tanto en el caso de
Salamanca com o en el de México la presencia del poder real no anuló ni sustituyó a la
corporación. San Carlos de Guatemala sería una Universid ad claustral con una fuerte
intervención real. Es aquí donde radica la importancia de estudiar la primera
organización de la Universidad carolina, sobre todo si consideramos que el claustr o pleno
se fundó en 1687, es decir, once años después de la expedición de la cédula de fundación.
Así, una pregunta nos viene a la cabeza: ¿podemos considerar que el proceso fundacional
se extendió por un período de once añ os?
El verbo “fundar” (del latín fundo , ‐ are ) nos remite, en este caso, a su tercera
acepción, “erigir, instituir un mayorazgo, una universidad o una obra pía, dándoles rentas
y estatutos para que subsist an y se conserven” 3 . El vocablo “fun dac ión ” (del latín fundatio ,
‐ onis ), por su parte, se refiere en primer a instancia a la acción y efect o de fundar, pero
también es el “principio, erección, es tablecimiento y origen de algo” 4 . Ambas definiciones,
en atención al proceso histórico carolino, nos impiden hablar de un pro ceso fundacional
de corta duración. En atención a la primera definición, debemos mencionar que, si bien la
cédula concedió rentas a la Univers idad, este no fue el caso de los estatutos, los cuales
fueron redactados en 1681 y sancionadas sólo en 1686, de suerte que el proceso
fundacional se extendería por lo menos hasta entonces. La definición del vocablo
fundación nos obliga a considerar un período todavía más largo, pues para hablar de
“establecimiento” de la Universidad es necesario considerar factores tales como el
edificio, los estudiantes, los profe sores, las autoridades y el resto de las estructuras
organizativas, entre las cuales la más importante en el modelo claustral era el claustro
3 “Fundar”, en Diccionario de la Lengua Española. Madrid: RAE, 2001 (edición digital).
4 “Fundación”, en Diccionar io de la Lengua Española. Madrid: RAE , 2001 (edición digital).
9
pleno. Debemos recordar que la fund ación del pleno se realizó en 1687. En suma, ambas
definiciones nos obligan a considerar un proceso fundacional de entre diez y once años.
En virtud de lo anterior, valdría la pena reflexionar ahora sobre el proceso de
institucionalización. Por institucionalización podemos entender el desarr ollo temporal de
los hechos mediante el cual la Universidad alcanzó una vida regular o cierta
normalización de las actividades cotidianas 5 . O sea, cuando las estructuras de
organización funcionaron correctamente, cuando las lectur as de las cátedras se realizaron
de manera cotidiana y cuando los grados se otorgaron mediante los requisitos
estatutarios. Antes de alcanzar este estado, podemo s encontrar distintas fundaciones
universitarias, como el caso de Santo Domingo, que tuvi eron un destino incierto, esto es,
que a pesar de haber recibido una cédula fundacional no llegaron a institucionalizarse
sino mucho tiempo después.
Es correcto, pues, determinar, diferenciar y estudiar los procesos de
institucionalización para conocer la viabilidad de las distintas fundaciones universitarias
americanas. En el caso guatemalteco podemos encontrar bien diferenciados los dos
procesos: el de fundación, que cubriría, desde 1676 has ta 1687, y el de institucionalización,
que comenzaría a partir de 1687. Sin embargo, en los años posteriores la Universidad
tampoco alcanzaría a establecer los procesos de la elección de su gobierno. Como ejemplo,
puedo citar aquí que el primer rectorado tuvo una duración de diez años, y el siguiente
otra semejante. No será sino hasta 1708 que la Academia lleve a cabo la renovación anual
de su rector. Sin embargo, nuevamente en 1 715 se sucede el nombramiento de un rector
que permanecerá en el cargo tres años consecutivos. La pérdida documental únicamente
ha permitido la reconstrucción de aquel prim er rectorado, el del doctor José de Baños y
Sotomayor. Durante la déca da en que éste sirvió el cargo, los argumentos utilizados por el
mismo y por el propio vicepatrono estuvieron relacionados con la imposibilidad de llevar
a buen puerto el procedimiento de nombrar a los consiliarios, según las reformas que el
rey había hecho en 1686. Las reformas ordenaba n que un co njunto de autoridades reales y
los catedráticos de teología debían hacer la elección de consiliarios, y éstos, a su vez,
elegirían al rector.
5 “Institucionalizar”, en Diccionario de la Lengua Española . Madri d: RAE, 2001 (edición dig ital).
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La revisión minuciosa de la historiografía y del fondo documental son los pasos previos
para determinar el tema de una investigación. Como se verá más adelante, las obras
históricas de tema universitario apenas suman una decena. La principal carácterística de
esa historiografía no es el reducido número de obras, sino que se trata de trabajos poco
sistemáticos y, en ocasiones, que se limi ta n a editar partes de documentos encontrados en
los distintos archivos guatemaltecos o españoles, aunque también existen investigaciones
que ofrecen interpretaci ones sobre la fundación o el desarrollo del conocimiento en la
universidad.
Así la historiografía pued e dividirse en tres períodos bien de finidos . El primero de
ellos está caracterizado por el inicio de los estudios sobre la universidad en la década de
los cincuenta del siglo XX, etapa durante la cual se produjo la mayor parte de la
historiografía sobre el tema . Esos trabajos fueron resultado de una clara intención, por
parte de sus autores, de elogiar, no sólo a la Academia, sino también a quienes han sido
considerados como los hij os predilectos de ésta. Este tipo de obras contin uó publicándose
hasta bien entrados los años cincuenta.
El segundo período historiográfico es el que protagonizó uno de los historiadores
que más obras produjo sobre la Universidad carolina. Se trata del estadouniden se John
Tate Lanning, quien realizó va rias estancias de investigación de Guatemala, durante las
cuales pudo tener un contacto directo tanto con el acervo universitario como con qu ienes
lo estaban reorganizando en el antiguo Archivo del Gobierno de Guatemala, hoy Archivo
General de Centro ‐ América. Lanning publicó tres obras sobr e esta Universidad, entre las
que se encuentran la edición de las cédula reales que la Corona envió al Estudio General.
La segunda de las obras de Lanning trata del período anterior a la fundación y de la
erección, capítulos en los que analiza a los diversos grupos involucrados en ambos
procesos. De esta manera, el autor ofrece una visión más completa sobre los años previo s
y la puesta en marcha de la Universidad. No obstante, Lanning mantiene en la segunda
parte de su obra una visión tradicional de la historia institucion al. Finalmente, el
17
historiador estudia, en una tercera obra, el impacto de la Ilustración en la Universidad. Si
bien la producción de Lanning se ubica temporalmente en la misma época que los trabajos
antes mencionados, considero que entre éstos y sus obras existe una diferencia,
determinada principalmente por el objetivo del autor: realizar una historia de las
universidades americanas.
Parecía que la intención laudatoria había quedado atrás. Sin embargo, durante el
tercer período historiográfico se hace evidente lo contrario. A partir de los años setenta se
reimprimen aquellas obras realizadas a mediados del siglo XX, con el fin de celebrar el
Tricentenario de la Fundación de la Universidad. Los siguien tes trabajos explorarán
nuevos temas, como el de los escudos de la Academia, pero no lograrán ser más que
compendios seccionados de documentos e imágenes. Finalmente, a principios del siglo
XXI, algunos investigadores se han interesado en el tema universitario en Guatemala,
pero su intención no ha sido la de profundizar en la historia de la institución, sino tratar
ciertos fenómenos sociales, como los movimientos estudiantiles o el avance del clero
secular en las instituciones educativas.
Por lo anterior, ha parecido pertinente la realización de un nuevo esfuerzo por
reconstruir la historia de esta Universidad. El principal objetivo de esta investigac ión es
conocer a la institución. Las preguntas que se plantean son muchas: ¿cuándo y cómo se
fundó San Carlos?, ¿qué tipo de universidad fue?, ¿acaso fue semejante a la Universidad
de México? Todas ellas me llevaron a plantear un estudio sobre el proceso de su
fundación, iniciado en 1676, y de la erección de la misma. Posteriormente, y baj o la
inquietud de cómo funcionó a lo largo del siguiente siglo, pude realizar un análisis, en
primer lugar de su gobierno, conformado tanto por el rector como por los claustros.
Así, en las siguientes páginas presento un estado de la cuestión sobre la historia de
la Universidad carolina y planteo los principales problemas metodológicos para realizar
una investigación que ha logrado responder algunas de esas primeras preguntas,
respuestas que han llevado a nuevos cuestionamientos.
18
I.1. Historiografía sobre la Universidad de San Carlos en la
época colonial.
En primera instancia, haré una revisión de la historiografía dedicada a la institución, con
el objeto de dar cuenta de los avances que ha apo rta do a la historia de la Universid ad de
Guatemala. Resulta primordial saber qué obras se han producido, qué temas se ha n
trabajado, y desde qué metodologías y problemáticas, para poder ubicar mi
investigación 6 .
En total he encontrado catorce obras publicadas que tratan la historia de la
Universidad de San Carlos durante la época colonial. En un principio, asumí que la razón
de la poca cantidad de estudios que pude consultar en México era el desinterés por parte
de los historiadores mexicanos y la poca demanda del tema como campo de investigación.
Acudí a las institucion es cuyas bibliotecas son las más importantes de este país. En la
Dirección General de Bibliotecas, dependencia de la Univers idad Nacional Autónoma de
México, se concentra la información de 139 bibliotecas que constituyen el sistema
bibliotecario de la UNAM 7 ; entre ellas, cabe destacar la biblio teca del act ual Instituto de
Investigaciones sobre la Universidad y la Educación (IISUE, antes CESU); también hube
de consultar la Bibliotec a Nacional, la Biblioteca “Daniel Cossío Villegas” de El Colegio de
México, la Biblioteca del Centro de Estudios Históri cos Condumex y la Biblioteca de la
Universidad Iberoamericana. Sin embargo, mi estancia en Guatemala me aclaró que, en
realidad, son escasas las obras sobre historia de esta Universidad. Es en la capital donde
se encuentran varios de los centros documentales más importantes del país, y aunqu e
algunos de ellos son especializados en otras áreas de conocimiento, acudí a todos ellos con
el objetivo de localizar cu alquier publicación que existiera sobre la Universidad: consulté
la Biblioteca Nacional de Guatemala, la Biblioteca Central de la Universidad de San
Carlos, la Biblioteca de la Escuela de Historia de la misma institución, la Biblioteca de la
6 La última revisión historiográfica sobre universida des de Centroamérica fue realizada por Jaime González
Rodríguez: “La universi dad centroamericana durante el período colonial”, en Estudios de Historia Socia l y
Económica de América , Al calá de Henares: Univers idad de Alcalá, 1992, pp. 51 ‐ 63. En general su análisis es
interesante, además de que me ha permitido cotejar datos tale s como el año de publicación de algunas obras.
Jaime González Rodríguez registra la exis tencia de una obra que ni él ni yo hemos podido revi sa r
directamente. Se trata de la obra de John Tate Lanning. Academic culture in the Spanish Colonies . Nueva York:
1940. Hasta el momento he encontrado dos ejemplares, uno en la Briti sh Library y otro en la Bancroft Library,
pero las condiciones de repro ducción no me han permitido obtener una copia de esta obra.
7 Http://www.dgbiblio.unam.mx/conocenos.html, página consultad a el 30 de enero de 20 06.
19
Academia de Historia de Guatemala, la Biblioteca César Brañas, la Biblioteca del Centro
de Investigación Regional de Mesoamérica (CIRMA) en La Antigua, y la Biblioteca de la
Asociación para el Avance de las Cien cias Sociales en Guatemala (Avancsog), e incluso la
Editorial Universitari a. Cabe mencionar que, en Guatemala, el profesor Augusto Cazali
me facilitó varias de las obras clásicas sobre el tema, e incluso me permitió consul tar su
biblioteca personal. También tuve oportunidad de visitar la Biblioteca Nacional de
Madrid, la Biblioteca Hispánica en la misma ciudad, la Biblioteca de la Escuela de
Estudios Hispanoamericanos en Sevilla y, por supuesto, la Biblioteca de la Universidad de
Santiago de Compostela.
Después de esta búsqueda bibliográfica, me atrevo a afirmar que actualmente la
Academia ha sido objeto de estudio de una de cena de investigadores, cuyas profesi ones
varían desde la de abogado, a la de arquitecto o historiador: todos ellos se han interesado
por realizar trabajos al respecto 8 . Además, algunos de estos t rabajos fueron realizados por
funcionarios tanto de la Universidad como de instituciones gubernamentales
guatemaltecas.
I.1.1. La historiografía de los años cuarenta y cincuenta del siglo XX
El estudio de la universidad carolin a no se inició sino hacia mediados del siglo XX. Las
primeras obras fueron realizadas, en su mayoría, por autores guatemaltecos, entre los que
se encuentran abogado s, médicos y frailes, e incluso funcionarios públicos, quienes
estaban interesados en la historia la Universidad de San Carlos. La primera publicac ión de
tema universitario es la de Carmelo Sáenz de Santa María. Se trata de La cátedra de filosofía
en la Universidad de San Carlos , un estudio preliminar de una edición de la crónica de
Francisco Antonio de Fuent es y Guzmán, Recordación florida 9 . En este estudio, Sáenz de
Santa María realiza una introducción general a los métodos y contenidos de la escolástica,
8 Es importante mencionar que uno de los his tor ia do res que más trabajos ha publicado sobre este tema es John
Tate Lanning.
9 “Estudio preliminar”, en Obras históricas de Fuente s y Guzmán. Guatemala: Publicacione s del Seminario de
Santiago, n° 2, 1942. Existe otra edic ión de Recordación florida. Discurso historial y demostración na tural, material ,
militar y polític a del Reyno de Guatemala . 3 Vols. Guatemala: Soci edad de Geografía e Hist oria, 1933.
20
utilizando como fuentes los documentos del entonces Archivo General del Gobierno de
Guatemala (en adelante, AGG) 10 .
De las obras publicadas, la segunda más antigua es la de Ricard o Castañeda
Paganini (1947) 11 , quien en ese momen to era director de la Biblioteca Nacional de
Guatemala. Si bien el trabajo no tiene sello editorial, él agradece a Joaquín Pardo, director
del AGG de Guatemala. La obra está publicada en dos tomos: el primero de ellos abarca
desde los orígenes de la Universidad de San Carlos ha sta pocos años antes de la
Independencia, y el seg undo desde la emancipación hasta la primera mitad del siglo XX.
En México pude consultar el primer tomo de estos dos. El trabajo está dividido en
seis partes, dedicadas a diferentes aspectos de la historia de la educación. Castañeda
Paganini ubica los orígenes de la Universidad en el siglo XVI. El autor hace un bosquejo
histórico de las universidades españolas para después presentar las biografías de seis
graduados de la Univer sidad de Guatemala del siglo XVIII, a los que llama “beneméritos
hijos del Reino”. Posteriormente, hace un recuen to de las diversas peticiones a la Corona
de un Estudio General. El paso siguiente en su cronología es la fundación de los co legios
jesuita y dominico, instituciones a las que el autor identifica como antecedentes históricos
de la Universidad. A continuación, la obra trata de un primer período que inicia en 1676 –
año de la cédula de fundación– y concluye en 1689, año en que se otorgaron los primeros
grados mayores. A lo largo de esta parte de la obra, Castañeda Paganini habla de la
inauguración de la Universidad (1681) y de los primeros catedráticos españoles ( 1686),
para después dedicarse al traslado de la Universidad de La Antigua a la actual Ciudad de
Guatemala (1777) por causa del terremoto de Santa Marta. Finalmente, el autor presenta
un extracto de las constituciones, lo que en un primer momento me resultó de gran
utilidad para conocer parte del cuerpo estatutario de la corporación.
Las fuentes de este trabajo provienen, en su mayoría, del todavía AGG y de crónicas
de autores españoles y guatemaltecos. El objetivo del autor es hacer un trabajo de síntesis
de la historia de la institución, pues dice que “algo se ha escrito alrededor de ella, pero
hasta la fecha no se ha co ntado con un trabajo que dé una idea aproximada de lo que fue
10 Citado en Jaime González Rodrígu ez. Op. cit . p. 59. Antes de los años setenta, el actual Archivo General de
Centro ‐ América (AGCA) se llamaba Archivo General del Gobi er no (AGG).
11 Historia de la Real y P ontificia de la Universidad de San Carlos de Guatemala. Epoca col onial . Guatemala:
Tipografía Nacional, 1947.
21
desde su fundación hasta nuestros días” 12 . Quizá el objetivo de su obra lo obliga a no
profundizar en ninguno de los aspectos que trata. Ricardo Castañeda Paganini hace un
recorrido somero, cronológicamente seccionado, de los elementos que, desde su
perspectiva, ofrecen una idea de lo que fue esta Universidad.
A finales de la década de los cuarenta, el historiador José Mata Gavidia publicó dos
obras consecutivas sobre la enseñanza de la filosofía en la Universidad de San Carlos:
Panorama filosófico de la Universidad de San Carlos al final del siglo XVIII 13 y Temas de filosofía
moderna sustentados en 1785 en la Universidad de San Carlos 14 . La primera de estas dos obras
es una investigación basada en los registros documentales de actos públicos y tesis
manuscritos e impresos. El autor también consultó una decena de temarios, “folletos” de
entre 20 y 30 páginas, que contienen los distintos temas de las cátedras. Cabe mencionar
que en las listas de estos folletos se enumeran hasta 400 tópicos filosóficos 15 . El auto r
explica las corrientes y el desarrollo de la cienci a al interior de la Universidad a partir de
la reforma del plan de estudios de 1781. La obra se caracteriza por defender la existencia
del método experimental en el Estudio carolino. El propio Mata Gavidia dice que su
estudio “… pretende volver por los legítimos fueros de la ‘ Perilustris et Conspicua Academia
Carolina Guatemalensis ’, acusada de un hermetismo doctrinario infranqueable,
intransigente e intrascendente” 16 . La segunda obra del mismo autor presenta la
transcripción y traducción de algunas tesis defendidas en 1785, tras lo cual Mata Gavidia
glosa el contenido de los documentos para, a partir de ello, analizar las tendencias
filosóficas de la época 17 .
En 1954 aparece otra obra dedicada a la historia de la Universidad de San Carlos. El
autor es el padre dominico Juan Rodríguez Cab al y su trabajo se titula Universidad de
Guatemala. Su Origen ‐ Fundación ‐ Organización 18 . El trabajo contiene cincuenta y un capítulos
12 Ricardo Castañeda Paganini. Historia… Op. ci t., p. 15.
13 Guatemala: Univer sidad de San Carlos, 1948.
14 Guatemala: Univer sidad de San Carlos, 1949.
15 Panorama filos ófico… Op. cit. , pp. 6 ‐ 7. José Mata Gavidia dedica estas páginas a la descrip ción de las fuentes
documentales de su invest igación. En total, transcribió y analizó 89 tesis, sin especificar los acto s de
conclusiones que utilizó, y de los temarios o folletos afirma que hasta ese momento se habían loca lizado diez .
16 “Introducción”, en Panora ma filosófico… Op. cit .
17 Temas de filosof ía… Op. cit.
18 Guatemala: Editorial Universitaria, 1976. La primera edición de esta obra es de 1954, aunque no pude
consultarla directamente, la he colocado aquí porque en esta primera parte se presentan las obras según su
orden de aparición. La primera parte de esta obra se publicó bajo el título de “Univer sidad de Guatemala, su
origen ‐ fundación ‐ organización”, en Anales de la Sociedad de Geografía e Historia . Guatemala: 1952. La segunda
22
en los que, a partir de epígrafes, reconstruye lo que, al igual que Cas tañeda Paganini,
llama el origen de la Universidad. A partir de la cédula de fundación de 1676 y hasta 1689
trata de manera general las provisiones de cátedras, la hacienda universitaria, y ofrece el
listado de los primeros graduados de San Carlos. Posteriormente, se dedica a reco nstruir
la fundación de la cátedra de Santo Tomás, cuya regencia fue encargada a la orden de
predicadores (1713). Finalmente, presenta un apéndice documental en el que repr oduce
los distintos informes enviados a España para la fundación de la Universidad, entre ellos
el de fray Payo Enríquez de Rivera (1659) 19 . Rodríguez Cabal realizó su investigación en el
Archivo General de Indias (en adelante AGI) y el Archivo del Convento de Santo
Domingo. Aunque también utilizó cierta bibl iografía, no ofrece los datos completos de las
obras consultadas 20 .
El mismo año en que fue publicada la obra de Rodríg uez Cabal (1954), la Editorial
Universitaria publicó dos obras sobre la institución guatemalteca. La primera de éstas es
de John Tate Lanning, Reales Cédulas de la Real y Pontificia Universidad de San Carlos de
Guatemala . Ésta, como su nombre indica, ofrece la transcripción de las cédulas reales
donde “se halla la más amplia documentación y el resumen más completo de la historia
de las instituciones reales” 21 . En total, se reproducen 134 cédulas de la Universidad de San
Carlos. En la introducción, el autor hace un análisis de lo que él llama ambiente colonial
en el imperio español en la época de la fundación de la Universidad de San Carlos. Si bien
es cierto que en las céd ulas se registraron las órdenes de la Corona para la Universidad, y
que contribuyen al conocimiento de la institución, existen otra s series documentales en las
parte, con el mis mo título, se publicó en 195 5 en la misma revista. Existen otros trabajos de este autor, pero
están dedicado s a la orden dominica.
19 El original de este docum ento se encuentra en el Archivo General de Indias. Audiencia de Guatemala . Leg. 373
(en adelante AGI. Guatemala . 373.). El informe se titula “Informe que ha ce al rey nuestro señor el obispo de la
Ciudad de Santiago de Goattemala sobre el punto de la Universida d, para la fundación en dicha Ciudad se
pide a Su Ma gestad lice ncia”, y ha sido publicado por Juan Rodríguez Cabal en Anales de la Sociedad de
Geografía e Historia de Guatemala . t. XXXIX, n° 1 ‐ 4. Guatemala: Tipografía Nacional de Guatemala, 1966, pp. 36 ‐
75. El mismo Rodríguez Cab al había publicado un año antes este documento en una separata de Miss ionalia
Hispanica , Año XXII, n° 6. Madrid: 1965, pp. 17 ‐ 54; así como en su obra Universidad de Guate mala… Op. cit .
20 No cuenta con pie de imprenta, y utiliza inicia les para citar a los autores, lo cual complic a la lectura del texto
y resulta casi imposible conocer la bibliografía utilizada. Jaime González Rodríguez. “La universi dad
centroamericana”, en Estudios… Op. cit. , menciona a este autor, pero con un pequeño artículo publicado en
Anales de la Sociedad de Geografía e Historia de Guatemala , dice que Rodríguez Cabal se dedica a exaltar a la
orden dominica a la que pertenece. La apreciación de Jaime González puede estar relacionada con el tipo de
publicación que encontró del dominico , pero si se revisa la obra mayor es evidente que Ro dríg uez Cabal toca
otros temas universitarios.
21 Guatemala: Editorial Universitaria, 1954. La edició n que se utilizó en esta investigación es la de 1976,
publicada por la misma editorial, pero en el marco de la colección de l Tricentenario.
23
que se registraron las actividades internas de la institución. A través de ellas se puede
conocer cómo fue que es as órdenes rea le s se llevaron a cabo.
La segunda obra publicada por la Editorial Universitaria en 1974 es la de José Mata
Gavidia, intitulada Fundación de la Universidad de Guatemala, 1548 ‐ 1688 22 . El autor ofrece la
historia de las primeras peticiones hechas a la Corona en el siglo XVI para erigir una
Universidad, pasando por la historia de los cole gios, la fundación y los primeros años del
Estudio guatemalteco. Es importante señalar que Mata Gavidia recon oce a los colegios
como instituciones universitarias precursoras; quizá esto se deba a que, a principios del
siglo XVII, tanto el colegio jesuita como el dominico contaban con licencia de otorgar
grados menores en artes y teología. Sin embargo, formalmente no se trató de
universidades con grados menores y mayores en las cinco facultades de artes, teología,
cánones, leyes y medicina. Gavidia dedica un capítulo al oidor Francisco de Sarasa y Arce,
superintendente de la Universidad y redactor de los estatutos.
A partir de las constituciones, el autor da cu enta del funcionamiento general de esta
institución: los claustros, las cátedras, las matr ículas, las facultades y los grados. No
obstante, da por hecho que el funcionamiento de la Universidad se apegó en todo a los
estatutos. Las fuentes que este autor utilizó se encuentran en el actual Archivo General de
Centro ‐ América (en adelante AGCA) y en el AGI. Las referencias a las fuentes son
aleatorias, lo que no siempre permite conocer de manera precisa el origen de los
documentos sobre los que construyó su investigación. A pesar de esto , su obra ha sido
una guía para realizar este trabajo 23 .
22 Guatemala: Editorial Universitaria, 1954. Esta obra fue reeditada en el marco del Tric entenario de la
universid ad en 1976. Ambas ediciones son exactamente iguales, e incluso la fe de erratas es la misma, y es esta
última la que he utilizado en esta investigación. Las dos obras publicada s por la Editorial Universitaria fueron
reeditadas en 1976, año del Tricentenario de la Univers idad de San Carlos. Cabe mencionar que la colección
del Tricentenario de la Univer sidad reeditó varias de las ob ras clásicas –según tengo entendido, fueron doce
libros los que se publicaron en esta colecci ón–. Sin embargo, desconozco el tít ulo de todas las obras. La
búsqueda de esta información se hizo en las diferentes bi bliotecas, en la propia Editorial Universitaria y en
una entrevista con el profesor Au gusto Cazali Ávila, quien coordinó dos de las obras de esta colecc ión.
23 Los archivos consultados por este autor so n el AGG, el AGI y el Arc hivo de la Curia Metropolitana. El
manuscrito de esta obra estuvo listo de sde 1947, pero se desconocen las razones por las que no fue publicado
hasta 1954. Segú n el prólogo de la obra, est a investigación se había dado a conocer parcialmente en Anales de la
Sociedad de Geografía e Historia . t. XXVI, n° 2, 1952. El capítulo II fue anexado después de 1 947. Los capítulos I y
II se publicaron en Antropolo gía e Histori a de Guatemala . Además de fragmentos presentados en el anuario de
Humanidades , n° 1 y 2.
24
I.1.2. John Tate Lanning y la historia de la Universidad de San Carlos
Como ya se ha mencionado, John Tate Lanning fue uno de los historiadores qu e
publicaron obras acerca de la universidad. Un primer acercamiento a la historia de esta
institución lo hizo a través de las cédulas reales, en 1954, como ya se ha mencionado.
Lanning fue un incansable estudios o de las universidades, y su principal interés estaba
centrado en el desarrollo de la ciencia en el seno de los Estudios Generales. Así, también
editó las reales cédulas que re cibió la Real Universidad de México, además de las tesis
impresas de medicina de la universidad mexicana. También se ocupó de estudiar al Real
Tribunal del Protomedicato. Entre los autores que han realizado investigaciones sobre la
academia guatemalteca, Lanning ha sido el que más obras ha publicado, pero el hecho de
dedicar a su obra un apartado de esta tesis no sólo está relacionado con ello, sino también
con los planteamiemtos de las mismas. En sus tres libr os, publicados bajo el sello de la
Editorial Universitaria de Guatemala, Lanning reconstruye la historia de la Univers idad
en dos momentos diferentes. Por un lado, el autor que ofrec e una visión completa del
período anterior a la existencia de la universidad. Por otro lado, su interés original, la
presencia de la ilustración en Guatemala, fue el tema que lo llevó a estudiar la segunda
mitad del siglo XVIII.
Después de la edición de las cédulas reales, la segunda obra de J. T. Lanning, The
University in the Kingdom of Guatemala , fue traducida al español y publicada por la
Editorial Universitari a en 1978 24 . La obra consta de tres partes, la prime ra de las cuales
trata de las peticiones hechas por varias instituciones en el siglo XVI para que se fundara
un Estudio General, y de las pugnas entre dominicos y jesuitas por el monopolio de la
educación en Guatemala. Es preciso mencionar que, en esta misma parte, Lanning trata de
la fundación de la Universidad, de las oposiciones y de los conflictos de su organización
(1676 ‐ 1689). En la segunda parte del libro, el autor trata de lo que él denomina
“Organización y vida académica”. Lanning parte de los estatutos para reseñar el
funcionamiento de la Universidad y analiza temas tales como el nombramiento del rector,
la realización de claustros, los estudios, los gra dos, las ceremonias, etc. Para ejemplificar
cómo funcionaba la corporación, utilizó datos aislados que no le permitieron conocer la
24 Cornell University Press, 1955. La edició n que se utilizó en este trabajo es La Universidad del Reino de
Guatemala . Trad. por Orlando F alla Lacayo. Guatemala: Ed itorial Universitaria, 1978.
25
totalidad de los casos, lo que repercute en una caracterización parcial de la historia de la
corporación, además de que los ejemplos que cita datan únicamente del siglo XVIII. La
tercera y última parte de la obra est á dedicada a las finanzas de la Universidad, pero pone
énfasis en el traslado de la ciudad –y por lo tanto del Estudio– a la Nueva Guatemala en
1773 y 1777, respectivamente. Plantea los problemas para con strui r la sede universitaria y
hace un recuento de los bienes de la institución, tales como la biblio teca. Concluye el
capítulo con los problemas económicos de la Universidad a finales del siglo XVII y
principios del XVIII.
En cuanto a fuentes se refiere, el autor consultó las cédulas reales, los dos libros de
claustros que se conservan, las constituciones y dos legajos del AGI para ofrecer, en la
segunda parte de su obra, una visión tradicional de historia institucional. Aun que el autor
tuvo acceso a varios acervos documentales, particula rme nte en el capítulo dedicado al
funcionamiento de la Universidad, éste no contrastó lo ordenado por los estatutos con la
práctica universitaria 25 .
En 1955, La nning publicó La Ilustración en la Universidad de San Carlos 26 , su tercera
obra sobre el Estudio guatemalteco. El autor se ocupa de la reforma de los estatutos y de
la introducción de las nuevas ideas científicas en la corporación a partir de 1781. Lanning
también trata de la medicina y la enseña nza de la cirugía, llevando su estudio hasta los
años de la Independencia. Buena parte del trabajo se sust enta en las tesis universitarias
que analizó sistemáticamente, impresos de finales del siglo XVIII, planes de estudios y, en
menor medida, en los libros de claustros.
Si bien las tre s obras de Lanning fueron escritas durante la década del cincuenta,
considero que su contribución a la historia de la universidad guatemalteca debe tratarse
por separado, debido a que su interés no era, como en otros casos, enaltecer a ningún
personaje o corporación. Por contra, sí lo era conocer a esa universidad, su fundación y el
desarrollo científico que se habría sucedido en ella. En su obra La Universidad en el Rei no de
Guatemala, Lanning advertía el problema histórico que le había llevado a estudiar la
25 Pere Molas Ribal ta ( et al. ). Histo ria socia l de la administración española. Estudios sobre los siglos XVII y XVIII .
Barcelona: CSIC/Instituto Milá y Fontanals, 1980, pp. 9 ‐ 10.
26 Según la traducción, que se realizó veinte añ os después de la muerte de Lanning, esta obra recibió el premio
de la Asoc iación Americana de Historia en 1955, lo cual quiere decir que este libro fue publicado en este año.
La edición que consulté es la que tradujo por Flavio Rojas Lima y que publicó la Universidad de San Carlos,
en 1978, dentro de la colección del Tricentenario de la Univer sidad.
32
abarca los sigl os XVII y XVIII. Uno de los capítulos está dedicado a la relación de la
Universidad de San Carlos con el colegio jesuita de San Lucas, aunque más bien su
intención es resaltar a los colegiales de la Compañía dentro de la Universi dad 45 .
La siguiente obra general que aborda el tema de la Universidad de San Carlos es la
de Águeda Rodríguez, publicada en 1973, Historia de las Universidades Hispanoamericanas 46 .
La autora dedi ca un capítulo entero al Estudio carolino, haciendo un recuento de la
historia de su fundación. En él sostiene que la mayor ía de las corporaciones universitarias
de Hispanoamérica fueron erigidas bajo el modelo salmantino, siendo copia fiel de la
universidad española. Defiende que San Carlos fue hecha co n base en la de México, que a
su vez fue la “hija más fiel de Salamanca”. Águeda Rodrígue z consultó el AGC A, algunas
crónicas, además de las obras de Castañeda Paganini, Mata Gavidia y Juan Rodríguez
Cabal. La autora no toma en cuenta que, aunque las universidades hispanoamericanas se
basaron en el modelo claustral salmantino, éstas tuvieron particularidades históricas y
que el “modelo” tuvo que ser adaptado y modificado según las circunstancias americanas,
en este caso, las de Guatemala en la época colonial. La investigación de Águeda
Rodríguez sólo se ocupa de las fundaciones y no abunda en el funcionamiento de las
instituciones que estudia.
La misma autora ha publicado otros dos estudios, en los que presenta con mínimas
variaciones de la ya citada capítulos dedicados a la Universidad de San Carlos, similares
entre sí. Tampoco ofrece nueva bibl iografía, ni ha sometido a una nueva revisión su idea
de que esta institución es un traslado de la salmantina 47 .
En síntesis, son dos las temáticas que se desprenden de esta historiografía. Por un
lado, están las obras sobre el origen del Estudio General. Se trata de un aspecto que ha
interesado a los estudiosos tanto de los años cuarenta del siglo XX como a los de
45 Carmelo Sáenz de Santa María. Historia de la educación… Op. cit ., pp. 143 ‐ 144. De manera cronológica, el
autor trata uno a uno los jesuitas que participaron en la Universidad. Así, en su obra menciona que en 1688 la
Universidad otorga la primera cátedra apegada a los estatutos. Se trata de prima de artes, según Sáenz de
Santa María, el ex ‐ jesuita, y ahora fray José Morales fue quien obtuvo la cátedra por oposición. El autor refiere
el Leg. 154 del AGI. Guatemala . Sin embargo, no se puede afirmar que la oposición se haya realizado apegada
a los estatutos, ya que, según las const ituciones, la ele cción del catedrático tenía que hacerla la junta de
votación, y en este caso la votación quedó en manos de un conjunto de ministros que no estaban señalados
para ello. La cátedra de prima de artes sí fue servida por Morales, pero en 1696, y su designación la hizo el
rector y la ley ó en calidad de interino. Veáse AGCA. A1. Leg . 1899, Exp. 12467.
46 Historia de las universidades hispanoa mericanas. Período hispánico , I. Bogotá: Imprenta Patriótica del In stituto
Caro y Cuervo, 1973.
47 Véase Salmantica Docet: la proyección de la Universidad de Salamanca en Hispanoamérica , 2 vols., Salama nca:
Universidad de Salamanca, 1 977; y La Universidad en la América Hispánic a . Madrid: Mapfre, 1992.
33
principios del XXI. Por otro lado, sobresale el interés en la temática del conocimiento, su
desarrollo, difusión y las reformas educativas. Este tema también ha sido desarrollado por
varios de los trabajos dedicados a la historia de la Universidad. Sin embargo, esta temática
no ha tenido la misma continuidad que la que trata de los orígenes.
I.2. Los orígenes de la Universidad. Un problema
historiográfico.
Uno de los problemas más recurrentes de la historiografía sobre la universid ad de
Guatemala ha sido el de los orígenes de la Academia carolina. Reconstruir los
antecedentes, definir el carácter de los mismos, ubicar a sus actores, las relaciones entre
ellos, y tratar de explicar las razones por las cuales fue posible la fundación de una
universidad son parte de los objetivos de la mayoría de la s obras publicadas sobre esa
institución.
La historiografía ha ubicado el antecedente primigenio de la Universid ad en 1548,
año en que, a petición del primer obispo de Guatemala Francisco Marroquín, la Corona
aprobó instituir una cátedra de gramática latina en la ciudad, para lo que dio una
prebenda. En una cláusula de su testamento, Marroquín dejó una renta para la creación de
un colegio para educar a los hijos de los españoles 48 . Los patrones de este colegio sería n el
deán y el prior del convento de Santo Domingo de la ciudad 49 . Los estudios que ofrecería
esta institución serían artes, teología y gramática. Autores como Catañeda Paganini 50 ,
Rodríguez Cabal 51 y Mata Gavidia 52 , han interpretado est e hecho como el antecede nte
directo de la Universidad.
48 El testamento se encuentra en AGCA. A1. Leg. 1967, Exp. 13353. La renta que dejó el obis po provenía del
terrazgo del pueblo de Jocotenango, y ascendía a ochocientos ochenta y tres tostones anuales. Este dinero se
utilizaría para la construcción del edificio. El dinero para las cátedras se obtendrían de su hacienda, sacando
dos mil ducados y poniéndolos a renta. Véase “Cédula real del 03/10/1639”, en que el rey ordenaba al deán y
al prior del convento de Santo Domingo que cumplieran con lo est ipulado por el obispo Marroquín. John Tate
Lanning. Reales cédulas de la Real y Pontificia Universidad de San Carlos de Guatemala . Guatemala: Editorial
Universitaria, 1976, pp. 9 ‐ 15.
49 Una copia del testamento del obispo Francisco Marroquín se encuentra en el AGCA. A1. Leg. 1967, Exp.
13353. El testamento está encuadernado en piel y la foliac ión es discontinua, Fols. 3 ‐ 98 y 252 ‐ 466, además de
que tiene cinco fojas sueltas. El testamento de Marroquín se ha publicado en Anales de la Soci eda d de Geografía e
Historia . Guatemala: Sociedad de Geografía e Historia, Año XXXVI, 1963 , pp. 334 ‐ 354.
50 Real y Pontific ia… Op. cit. , pp. 41 ‐ 43.
51 Universidad de Guatemala… Op. cit. , pp . 3 ‐ 25. También véase Castañeda Paganini, Rodríguez Cabal y
Lanning. La universidad… Op. cit. , pp. 19 ‐ 43.
34
Asimismo, algunos de estos autores han mencionado que las peticiones de una
universidad por parte de la orden dom inica y del obispo son parte de est os orígenes. Con
relación a cuáles fueron las distintas polémicas sobr e la fundación del Estudio General, la
más estudiada ha sido la que protagonizaron dom inicos y jes uitas 53 por el privilegio de
otorgar grados, y posteriormente por la existencia de una universidad. Los jesuitas creían
que no era necesario un Estudio Gen eral, ya que ellos tenían lectura de cátedras en su
colegio y otorgaban grados. Los dominicos, en cambio, apoyaban la idea de contar con
una universidad en la ciudad. Este conflicto ya se había presentado en otros territorios de
la Monarquía, pero, por otro lado, la orden de predicadores tenía una larga tradición de
apoyo a las fundaciones universitarias 54 .
Aunado a ello, hubo otros actores sociales de la época que intervinieron tanto en las
peticiones como en los conflictos por la sede o la organización de la Universidad. Así,
puede encontrarse a estudiantes ap oyando a los dominicos y a su colegio de Santo Tomás
de Aquino en las controversias con los jesuitas 55 . Igualmente, las instituciones existentes,
como el Ayuntamiento, el cabildo catedralicio y la Audiencia, también estaba n atentas al
futuro de esas peticiones.
Al respecto, contamos co n el reciente trabajo de Leticia Pérez Puente, quien hace
una interpretación de uno de los moment os en que se solicita al rey la fundación de una
universidad 56 . La autora parte de un informe que el entonces obispo de Guatemala, fray
Payo Enríquez de Rivera, envió a la Corona defendiendo la fundación de un Estudio
General. Para Leticia Pérez, la clave de que la cédula real llegara a esta tierra, que tanto
ansiaba una institución educativa, con todos los derechos que tenían tant o la Universidad
de México como la de San Marcos de Lima, radica en la consolidación del clero secular
novohispano.
Si bien el impulso que el obispo dio a la fundación fue importante, parece que la
Universidad pudo concretarse gracias a que ha bía otros sectores de la población que
solicitaron y pugnaron por una universidad en tierras guatemaltecas… pero de ello ya se
52 Fundación de la Universidad… Op. cit , pp. 7 ‐ 28.
53 Carmelo Sáenz de Santa Mar ía. Historia de la educación… Op. cit .
54 Sobre este tema puede verse Clara Iné s Ramírez González. Grupos de poder clerical en las universidades
hispánicas. Los re gulares en Salamanca y México durante el siglo XVI . 2 vols., Méxic o: UNAM ‐ CESU, 2001.
55 Ricardo Castañeda Paganini. “El elemento estudiantil tercia en el litigio”, en Historia de la Real y Pontificia…
Op. cit. , pp. 46 ‐ 47.
56 “Un informe del obispo…”, en Permanencia y cambio…, Op. cit. , pp. 83 ‐ 96.
35
hablará en el lugar correspondiente. Además, el informe del obispo fue realizado, como
ya se dijo, casi veinte años antes de la expedición de la cé dula real en que se dio licenci a
para fundar una universidad. Por lo tanto, no se puede afirma r que el documento que fray
Payo envió al rey haya sido la petición decisiva que desencadenó la fundación de esta
institución. Cabe mencionar que en la cédula de fundación (1676), este informe no es
mencionado por el soberano.
En cualquier caso, sería necesario emprender un estudio sistemático acerca de
cuáles eran los intereses que cada grupo tenía en la conforma ción de una institución como
ésta, cuál era el tipo de universidad que planteaban, cuál fue la posición de cada uno de
los grupos a lo largo de los más de cien años anteriores a la fundación, e incluso la
aparición de nuevos actores que se integraron a la misma causa: la fundación de una
Universidad que siempre fue real, pero que también recibió bula papal 57 .
Si bien en un principio Lanning asumió las tesis que la historiografía afirmaba sobre
los orígenes de la Universidad 58 , años más tarde, y como resultado de su investigación,
publicó La Universidad en el reino de Guatemala 59 , donde enumeró de manera cronológica
las peticiones de cátedras, colegios y grados que tanto el Ayu nta mi en to como obispos y
religiosos elevaron al rey para que se fundara una universidad en Guatemala. De esta
manera, el autor presenta una visión muy com pleta sobre quiénes quería n un Estudio y
cómo lo planteaban cada uno de ellos. El autor evidencia que el Colegio de Santo Tomás
de Aquino no fue el antecedente directo de la Universidad –uno de los tópicos más
repetidos por la historiografía–, y que fueron varios los sectores y pers onajes que rogaron
al rey durante más de un siglo para conseguir tener un Estudio General en la ciudad de
Santiago de los Caballeros.
Este es un aspecto que explicaría el largo período de las peticiones de la fundación
de la Universidad, que puede darnos a conocer una gran parte de las relaciones entre los
grupos de poder y la fuerza que pudo haber tenido uno u otro desde la primera mitad del
siglo XVI y los años cincuenta del XVII. Vale la pena hacer un recuento de las peticiones y
57 La bula papal que reconocía a San Carlos como Universida d pontificia data del 18/06/1687. El documento se
encuentra en AGCA. A1, Leg. 1885, Exp. 1224 9.
58 En esta obra, Lanning asume que el Colegio de Santo To más había sido elevado a universida d, e incluso
ofrece una fecha equivocada de la fundación de la Real Universi dad de San Carlos, pues menciona el año
1681, cuando en realidad fue en 1676 cu ando se expidió la cédu la de la fundación. Academic culture in the
Spanish colonies… Op. cit., p. 29 .
59 La Universidad… Op. cit. , pp. 74 ‐ 65.
36
conflictos previos a la creación de la Universidad hasta antes de que la Corona creara la
junta que se encargaría de llevar a cabo las gestiones para obtener la cédula de fundación.
Si bien las peticio nes no siempre solicitaron una universidad, sí aludieron a cátedras
y colegios, y requerían un centro educativo pa ra la “juven tud” guatemalteca. Esta es la
razón por la que la historiografía ha insistido en ubicar los orígenes de la Real
Universidad de San Carlos en los proyectos y colegios que le antecedieron.
En 1548, el obispo Marroquí n había solicitado crear una cátedra de gramática en la
ciudad, cuya petición fue atendida positivamente por el rey, quien incl uso otorgó los
ingresos de una prebenda para su sostenimiento 60 . Más de una década después, el prelado
enfermó y realizó su testamento: entre las cláusulas del documento, el obispo legó un
terrazgo para fundar un colegio que llevaría el nombre de Santo Tomás de Aquino, y
cuyos patrones serían el prio r del convento dominico y el deán de la catedral 61 . Pero el
colegio no abriría sus puertas sino hast a 1620 62 .
No obstante, pasarían casi veinte años para que las autoridades de la ci udad
solicitaran la creación de una universidad. En 1581, el Ayuntamiento nombró como
procurador a Juan de Arrazola para que se encargase de la petición, pero el Consejo de
Indias la dene gó 63 . El gobierno local no desistió en sus intenciones de obtener la cédula
para crear una universidad y, aunque no inmediatamente, tomó nuevas acciones. En 1613
llevó a cabo una encuesta con los vec in os “principales” sobre el asunto, y se llegó a la
conclusión de que debían seguir solicitando un Estudio General 64 , enviándose como
resultado una nueva petición en 1616 65 .
Seis años después, como ya se ha mencionado, el colegio, administrado por los
dominicos y el deán de la catedral, inició sus cursos de teología. Así, en el panorama de
peticiones y proyectos de centros educativos encontramos que, para entonces, los
principales actores eran los dominicos y el cabildo catedralicio. Pero en 1622 ent raría en
escena la Compañía de Jesús, la cual había presentado una breve de Gregorio XV y una
60 Lanning. La universidad… Op. cit., p. 7.
61 Véase la nota 42 de este capítu lo.
62 Lanning. La universidad… Op. cit., p. 14.
63 Sobre la petición del Ayuntamiento, puede verse AGCA. A1. Leg. 2204, Exp. 15763, Fol. 149. Citado en
Lanning. Ibid. p. 12.
64 Lanning. Ibid. p. 13.
65 AGCA. A1. Le g. 1172, Exp. 11766. Citado en Lanning. Ibid. p. 14.
37
cédula real en los que se les daba el privilegio de otorgar grados universitarios 66 . La orden
de Santo Domingo inic ió inmediatamente sus alegatos para que les fuera retirado a los
jesuitas el privilegio de conceder grados. Los dominicos citaron que su orden había hecho
petición al rey desde 1619 para que pudieran graduar a los estudiantes de su colegio. Por
lo tanto, la Compañía no debía contar con esa autorización , ya que el Colegio de Santo
Tomás se encontraba en la misma ciudad y a menos de 200 leguas de la propia ciudad de
Guatemala, requisito para que un colegio pudi era otorgar grados 67 . Para entonces, los
dominicos también habían obtenido el apoyo del rector del Colegio Tridentino 68 . Es así
como inicia el largo capítulo de pugnas entre jesuitas y dominicos en la capital de la
Capitanía Gene ral de Guatemala. El conflicto tuvo una primera etap a que no favoreció a
los dominicos, ya que se puso en riesgo el privilegio de que presum ían para otorgar
grados. En 1623, la Compañía había enviado informes al rey en los que hizo hincapié en la
cédula concedida a la Orde n de Santo Domingo sobre los grados. La cédula especif icaba
que el privilegio estaba limitado a Nueva Granada, las Filipinas y Chile, dejando fuera a
Guatemala. El Consejo de Indias negó la fundación del Colegio de Santo Tomás, debido a
que desconocía su funcionamiento y el número de estudiantes que albergaba 69 . No
obstante, en 1625 el rey expidió una nueva céd ula en la que daba poder a los dominicos
para que pudieran conferir grados en la ciudad y “no en otra parte de la Nueva España”,
por un período de diez añ os 70 .
Dos años después, la Orden de Predicadores optó por s olicitar la creación de la
universidad y nombró como procurador a Jacinto Cuartero, pero el Consejo volvió a
responder negativamente a la petición en 1627 71 . Finalmente , la orden recibió un golp e
aún más duro que los de 1623 y 1627, ya que el Consejo decidió no confirmar su colegio,
quedando suprimidas sus cátedras en 1631 72 .
Los jesuitas, triunfadores en esa primera etap a del conflicto, otorgaron grados a lo
largo del año de 1640, y el obispo Joaquín de Ugarte Sarabia, a pesar de ser partidario de
66 La breve data del 08/08/1621, y la cédula real del 02/02/1622. Lanning. Ibid. p. 22.
67 Ibidem.
68 Ibidem.
69 Ibid . p. 26.
70 AGCA. A1. Le g. 1885, Exp. 12240.
71 Lanning. La universidad… Op. cit. , p. 34.
72 Ibid , p. 35.
38
los dominicos, tuvo que asistir a los actos públicos en su pa pel de cabeza de la catedral 73 .
Ese mismo año, el rey otorgó una nueva cédula para que los grados concedidos en el
colegio dominico fueran reconocidos 74 . El regente de la orden logró obtener el apoyo de la
Audiencia y ésta envió a España una carta en la que e xpresaba el bien que hacía el Colegio
de Santo Tomás a la Capitanía 75 . No obstante, la Compañía cont inuó otorgando grados en
1645. Así, en la década de los cuarenta del siglo XVII, los actores sociales relacionados con
la educación y la concesión de grados ya no sólo eran miembr os del clero: vemos apar ecer
a una de las principales instituciones del gobierno civil y jurídico de la Capitanía, la
Audiencia, que apoyó a la Orden de Predicadores para que lograra recuperar el
reconocimiento real de sus grados.
En 1646 entra en escena una nueva dotación que, con miras a la creación de
cátedras, efectuó el correo mayor y regidor Ped ro Crespo Suárez. El legado ordenaba
instituir dos cátedras de teología, una de cánones, una de leyes y una de medicina 76 . Es
necesario mencionar que las disciplinas para las que Pedro Crespo había dejado rentas
eran las que tradicionalmente se impartían en los Estudios Generales hispánicos.
Probablemente, Crespo no consideró una cátedra de artes debido a que ésta ya se
enseñaba en los colegios jesuita y dominico.
A partir de entonces, el interés por la fundación de una universidad cobró nuevo s
bríos, ya que durante 1646 y 1647 se enviaron al rey vari os memoriales en los que se
solicitaba la creación del Estudio guatemalteco. Los remitentes de esos documentos
fueron nuevamente los dominicos, quienes se encontra ban en la labor de hacer valer el
testamento de Crespo Suárez 77 . En 1647, la Orden de la Merced envió una petición al rey
para solicitar que se fundara una unive rsidad en el colegio dominico 78 . En 1652, el
Ayuntamiento de la ciudad apoyó el proyecto dominico de crear un colegio y una
universidad 79 . Probablemente, la orden mercedaria y el gobierno local prefirieron apoyar
la fundación de la univ ersidad antes que dejar el paso libre a la Compañía de Jesús, que
tenía la firme aspiración de elevar su colegio a universidad . Con esa serie de peticiones, la
73 AGCA. A1. Le g. 1885, Exp. 12243.
74 AGCA. A1. Le g. 1972, Exp. 13380.
75 Lanning. La universidad… Op. cit. , p. 40.
76 AGI. Guate mala , 135. Citado en Lanning. La universidad… Op. cit. , p. 48.
77 AGCA. A1. Le g. 1968, Exp. 13360. Citado en Lanning. La universidad… Op. cit. , p. 49.
78 “Carta del 15/05/1647”. AGI . Guatemala . 373.
79 AGCA. A1. Le g. 2208, Exp. 15786. Citado en Lanning. La universidad… Op. cit. , p. 50.
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orden dominica se veía nuevamente beneficiada en detrimento de los jesuitas. De esta
manera, y habiendo contado con las rentas necesarias para fundar una universidad
gracias a la heredad de un prestigia do ministro real, las pe ticiones a la Corona tomaron
un nuevo rumbo.
La emisión de todos estos documentos pudo haber determinado la decisión de la
Corona, ya que en 1653 el rey ordenó crear una junta 80 que se habría de encargar del
proceso de fundación de la Real Universidad de San Carlos.
Ahora bien, es pertinente reflexionar sobre quiénes fueron los actores sociales que
participaron en el proceso anterior a que el rey decidier a encargarse de la creación de una
nueva universidad en América. En un principio , podría parecer que el conflicto principal
estuvo protagonizado por dominicos y jesuitas. La razón de la pugna era la concesión de
grados y, en consecuencia, el reconocimiento de sus colegios como unive rsidades. Sin
embargo, esta sería una visión reduccionista del proceso, ya que, como se mencionó, en el
capítulo de peticiones participaron individuos cuyo objetivo era dejar un legado a la
ciudad. El Ayuntamiento y la Audiencia también solicitaron la Universidad, y esta últim a
de hecho apoyó a los dominicos para que su colegio fuera la sede de la Academia. Por
otro lado, vemos aparecer a los representantes del clero secular, particularmente a los
obispos, quie nes además eran frailes. Finalmente, otro de los vecinos principales de la
ciudad tuv o el interés de crear cátedras, y la Orden de la Merced también se pronunció a
favor de la fundación universitaria. Por lo tanto, queda clar o que fueron varios los actores
y las circunstancias que se sucedieron en la larga historia pre via a esta fundación
monárquica.
Algunos de los elementos que permiten afirmar lo anterior han sido reconstruidos y
estudiados por la historiografía. Veamos algunos de ellos.
Si bien es cierto que la distancia que había entre Guatemala y México o Lim a
sobrepasaba las 300 leguas –requisito para este tipo de fundaciones–, la cuestión es a qué
necesidades respondía la petición de una universidad, dejando de lado la que parecería
obvia: la dificultad económica que representaba trasladarse a las dos ciudades
mencionadas para obtener un grado 81 .
80 “Cédula real del 05/07/1653”. AGCA. A1. Le g. 1885, Exp. 12235.
81 María del Carm en León Cázares ha realizado un interesante estudio, en el que afirma que la Real
Universidad de México sirvi ó de puente par a que la Orden de la Merced, cuya sede provincial estaba en
40
Además, debe considerarse la existe ncia de los colegios y conventos que dominaban
el terreno de la educación, por lo que es necesario tomar en cuenta que algunas de las
peticiones se enmarcaron en el conflicto entre estas instituciones más que en el interés por
la fundación de una universidad.
Por otra parte, la universidad guatemalteca surge en un momen to de proliferación
de centros educativos en América 82 . Para conocer las razones de esta fundación, tambié n
debe estudiarse el contexto histórico en que surge la cédula que le daría li cencia a
Guatemala para erigir su propio Estudio.
En el segundo capítulo, se tratará detalladamente la cronología de peticiones e
informes que se enviaron a España. Esta reconstruc ción dará inicio en 1653, año en que el
rey ordenó formar una junta que lo mantuviera informado sobre esa fundación.
Posteriormente, mi investigación se centrará en el proceso funcional y la primera
organización institucional del Estudio guatemalteco, desde que se ex pide la cédula real
para su fundación (1676) y hasta el final del proceso fundacional, es decir, en 1687, año en
que se conforma el claustro universitario.
I.3. El desarrollo del conocimiento en la Universid ad de San
Carlos en la historiografía.
La segunda temática tratada por la historiografía es la del conocimiento. Existen
principalmente tres trabajos que se ocupan de ello: en orden cronológico están las dos
publicaciones de Mata Gavidia, Panorama filosófico de la Universidad de San Carlos al fina l del
siglo XVIII (1948) y Temas de filosofía moderna sustentados en 1785 en la Universidad de San
Carlos (1949).
Guatemala, se estableciera sobre otros territorios novohispanos, particularmente México. Los mercedarios
argumentaron la falta de un convento que recibiera a lo s miembros de su orden para poder asi stir a las
Escuelas y graduarse, con el fin de poder llevar mejor su labor a cabo en la capitanía general guatemalteca. La
orden logró ob tener la cédula real para fundar un convento en la capital novohispana, y pronto fundó otros
dos conventos en dos ciuda des que formaban la ruta del viaje desde Guatemala hasta México –Oaxaca y
Puebla–. Sin embargo, una décad a despu és, los mercedarios, con la fundación de nuevos conventos en otras
ciudades, lograron fundar una nueva provincia, independiente de la de Guatemala. Véase “Una relación
afortunada, o de cómo la existencia de la universidad propició el establecimiento y desarrollo de la Orden de
la Merced en México”, en Enrique González González y Leticia Pérez Pu ente (coords.). Permanencia y cambio. I.
Universidades hispánicas. 1551 ‐ 2 001 . México: CESU/UNAM, 2005, pp. 525 ‐ 538.
82 Mariano Peset, María Fernanda Mancebo y María Fernand a Peset. “Aproximación a la matrícula de México
durante el siglo XVIII”, en Enrique González González y Leticia Pérez Puente (coords.). Colegios y
Universidades. I. Del antiguo régimen al liberalismo . México: CESU /UN AM, 2001, pp. 217 ‐ 240.
41
En la primera obra, el propio autor habla de una necesidad de reflexionar sobre el
tema, y su pretensión es clara 83 . Tan claro es el objetivo de Mata Gavidia como su
intención de defensa de la Universidad, considerada como un espacio de libertad y
generadora de desarrollo científico innovador. Explica, una a una, las cuatro corrientes
filosóficas hacia las que, según el autor, se orientó la docencia universitaria a finales del
siglo XVIII: “la aristotélico ‐ tomista, la escotista, vivero de la Nueva Filo sofía…, la escuela
ecléctica rigurosa y la escuela neoescolástica, también de tipo ecléctico” 84 .
El autor describe también los métodos de cada una de las corrientes filosóficas 85 ,
concluyendo con la reforma univers itaria de fray José Antonio de Liendo y Goicoechea 86 .
Mata Gavidia utiliza fuentes conocidas bajo criterios novedosos, ya que analiza
tanto las constituciones, en que se defie nde lo que él llama “libertad de cátedra”, com o el
contenido de las tesis propiamente dichas. Las obras que utiliza son libros impresos en el
siglo XVIII, y finalmente apela constantemente a la constitución 107, pero ya en su versión
reformada 87 , en la que se agregó otra cátedra de artes con salario de doscientos pesos
anuales propuesta por Sarasa y Arce (redactor de las constituciones),
83 Véase nota 16.
84 Ibid , p. 13.
85 Mata Gavidia apunta que 1) La escuela aristotélica se implantó en la cáte dra de filosofía de Santo Tomás y
en la cátedra de prima de artes, ya que ésta fue leída por el dominico Juan Terraza. Esta escuela “e s la de más
acendrado tradicionalismo filo sófico, apega a la letra a las concepciones ontológicas de la antigüedad griega…
Es la mantenedora del más fino y profundo sentido especulativo”. 2) La corriente escotista tuvo, por su parte,
la cátedra de Escot o, a cargo de los franci scanos y su centro de difusión. Uno de sus representantes fue el
franciscano Antonio de Goicoechea, catedrático. Esta corriente implantó las ciencias experimentales, como la
física moderna y las disciplin as físico ‐ matemáticas. 3) Como resultado de las dos corrientes anteriores, surge
una nueva escuela, la autonombrada eclectica sive potamonica (llamada Potamónica por Potamón de Alejandría,
filósofo). En la Universidad de San Carlos, su más arduo defensor fue el mercedario Mariano José López
Rayón, quien se empeñó en hacer una nueva recopilación filosófica, acat ando el racionalismo cartesia no, el
cientificismo de Newton y algunos valores de la escolástica. 4) La última de estas escuelas, también ecléctica
según Mata Gavidia, está dentro de un eclecticismo escolá stico, limitado por el tomismo dominico, suareciano
y el escotism o, con marcada tendencia a reconciliar al aristotelismo con criterio s experimentales e
innovaciones de la física moderna. El representante de esta escuela en la Universidad guatemalteca fue el Dr.
Mariano García, quien sustituyó la cáte dra de prima de artes en 1780. En este momento, el Dr. García también
era catedrático de filosof ía en el Seminario Tr identino. Véase Panorama fi losófico… Op. cit . , pp. 13 ‐ 18.
86 Catedrático franciscano en la Univers idad de San Carlos (1767), en 1782 presentó una ser ie de reformas en la
enseñanza universi taria que permitieron la introducción del método experimental y algu nos cambios en la
filosofía que se desarrollaba al interior de la corporación. Otro de los impulsores de la reforma, cuya estancia
en la Universidad generó conflictos a partir de la crítica que hizo a los métodos utilizados en la corporación,
fue el doctor fray Fermín de Aleas, quien presentó al claustro, el 07/10/1781, fuertes críticas sobre el método
que se utilizaba para enseñar en la Univer sidad. Al respecto, pueden verse las acta s del claustro en AGCA.
A1. Leg. 1890, Exp. 12390, a partir del folio 158r. Estas reformas han sido estudiadas por J. T. Lanning, en La
Ilustración… Op. cit . pp. 77 ‐ 115, como parte de las innovaciones en la ciencia guatemalte ca.
87 Esto hace referencia a las reformas que por cédula de confirma ción se hicieron a los estatutos, cuy o primer
manuscrito data de 1681 . En él se menciona sólo una de las cátedras de artes y filo sofía de propiedad,
indicando el horario de le ctura. Sobre las reformas de los e statutos, puede verse el auto del Consejo de Indias
48
Ezequiel Irungaray en 1899. También verificó la existencia de cada uno de los volúmenes
que contenía el índice 113 .
En el AESG se conservaba la documentación que prod ujeron varias instituciones
coloniales, entre ellas la Universidad de San Carlos de Guatemala entre lo s siglos XVII y
XIX. Sobre el estado en que se encontraba el archivo, Jaime Zavala dijo que:
… en realidad no existía propiamente un “Archivo”, si no un hacinamiento
de libros, documentos y mu ebles deteriorados… Todo era abandono,
desorden y confusión, en lo que en otro tiempo fuera el Archivo de la
Enseñanza Superior… 114 .
Se desconoce la fecha en que este acervo fue trasladado al AGCA. La parte colonial
fue signada como A1 , es decir, Época Colonial , Se cción de Superior Gobi erno . Los cajones del
fichero del AGCA designados para la Universidad son del 4 ‐ 19 al 4 ‐ 23. Los documentos se
encuentran divididos de la misma manera que el acervo general, es decir, por tema y año.
La labor realizada por el profesor Pardo resulta monumental si se con s ide ra el
volumen de documentos que se conservan en el AGCA. Sin embargo, la reorganización
por temas rompió con el orden original del archivo, es decir, con el principio de
procedencia, por lo cual hoy día es imposible reconstruir con p recisión el fondo
universitario colonial.
El material con que se cuenta para reconstruir la historia de la Universidad
guatemalteca colonial es sumamente vasto. Sin embargo, son varios los problemas que se
presentan al realizar un seguimiento de las actividades internas de la corporación. En
primer lugar , se presenta el problema relativo a la pérdida documental. Se trata
especialmente de los libros de cla ustros, serie donde existe una laguna de al menos
ochenta años. El primer libro de estas reuniones (1676 ‐ 1755) está perdido 115 . Existen
algunos testimonios dispersos de los claustros desde la fundación hasta 1755. El libro
113 Indice… Op. cit. , p. 5.
114 Citado en Ibid , p. 5.
115 Aunque Lino Gómez Canedo, op. cit ., dice que hay tres legajos que contienen los cuatro primeros libros de
claustros, lo cierto es que el primer libro de claustros no está registrado en el índice de Irungaray (1898).
Lanning vuelve a mencionar la desaparición de este legajo en Reales cédulas… Op. cit ., p. VX. He hallado
algunos testimonios de claustros. Sin embargo, es posible reconstruir esta parte de la vida universitaria a
través de otra documentación, como, por ejemplo, con los expedientes de provisiones de cátedras que
incluyen las actas de claustros, sobre todo de consiliario s, cuestión lógica si se toma en cuenta que entre las
actividades que este claustro tenía que realizar estaba la de declarar va cantes las cátedras, convocar a los
concursos de o posición y aprobar la presentación de los candidatos.
49
segundo inicia en el año de 1756: la serie está completa y termina con el libro que co ncluye
en 1837 116 . La transcripción paleográfica de este segundo libro, en lo que se refiere al
período 1756 ‐ 1790, se present a en la segunda parte de esta obra.
En segundo lugar, el propio AGCA desconoce la dimensión del acervo
universitario. No pueden contarse los legajos de manera consecutiva, debid o a la manera
en que se reorganizó, clasificó y registró el acervo. Por la misma situación, es difícil
detectar posibles lagunas en el resto del fondo documental.
El archivo no se ha inventariado, al menos desd e 1982. Jorge Luján Muñoz dice que,
en total, el archivo contiene 62.944 legajos numerados, de los cuales aproximadamente
14.744 corresponden a la Sección Colonial y cerc a de 50.000 a la Sección Independencia y
República 117 . La parte colonial es la que está ca si totalmente clasificada y fichada; sin
embargo, como ya se señaló, la forma en que se realizó esta ordenación presenta
problemas para localizar los documentos.
Cerca de 44.000 legajos de la Época Independiente siguen sin ficharse o incluso sin
numerarse ni clasificarse, pues contienen documentos de jefaturas políticas, pero en
desorden tanto temático como cronológico.
Debido a que el centro documental se concibió como un archivo central
administrativo gubernamental, éste continúa recibiendo acervos variados, lo cual dificulta
realizar proyectos que concluyan la catalogación de los documentos. Hasta la fecha no se
ha contado con los recursos necesarios para continuar realizando instrumentos de
consulta más detallados que, por un lado, recojan el esfuerzo de Joaquín Pardo, y por
otro, lo complementen co n nuevos datos que contrib uyan a la búsqueda eficaz y completa
de la información 118 , de manera que la única forma de conocer el acervo completo es, por
desgracia, revisar uno a uno los legajos a los que el fichero hace referencia. El índice de
Irungaray fue un material de continua consult a en el momento de revisar los distintos
legajos pertenecientes a la Universidad. Fue necesario realizar un tra bajo triangulado
116 AGCA. A1. Le gs. 1890 ‐ 1892. Son dos libros de claustros.
117 Jorge Luján Muñoz. Guía del Archivo Ge neral de Centro América… Op. cit. p. 14. A los 50.000 legajos de la
sección de Independencia y República que registra Jorge Luján, habría que sumar 14.744 legajos que han sido
anexados desde que se realizó la guía de Antonio Luján hasta septiembre de 2005. Un ejemplo de los acervos
que se han integrado al AGCA es el relativo a la expropiación de los bienes de ciudadanos alemanes que
radicaron en Gu atemala durante la Segunda Guerra Mundial.
118 Las carencias del AGCA son evidentes, ya que la ins titución cuenta con un equipo informático que consta
de tres computadoras para llevar a cabo proyectos de catalog ación. Sin embargo, se ha hecho el es fue rzo y,
desde el año 20 03, se ha es tado realizando un catálogo de los doc umentos notariales colo niales.
50
entre el fichero, los legajos y el índice para completar la información sobre el acervo
universitario. Al menos, se me permitió acceder al acervo directamente para localizar el
conjunto de legajos sobre Universidad.
Una reconstrucción del acervo a partir de los límites señalados nos arroja un
resultado de 103 legajos, que contienen un total de 1.475 expedientes dispersos dentr o de
la signatura A1 del AG CA. Esta dispersión física de los le gajos no parece responder a la
organización temática ni mucho menos al orden origin al del archivo colonial, y se
desconocen las razones de esta situación. Se pueden identificar cinco grupos de legajos
pertenecientes a la Universidad, definidos por la numeración que se les asign ó: la primer a
parte del fondo contiene tres legajos, del 45 al 47 ; la segun da parte consta de 84 le ga jo s,
iniciando en el número 188 2 y, de manera consecutiva, concluyendo en el 1965 , e
incluyendo un legajo 1942A ; la tercera parte del acervo consta de dos legajos no
consecutivos, el 2003 y el 2378 ; la cuarta parte de l fondo está compuesta por nueve legajos
consecutivos, iniciando en el 4017 y terminando en el 4025 ; finalmente, otros cinco legajos
( 6060 y 6937 ‐ 6940 ) completan el archivo univ ersitario. Esta enumeración muestra
claramente el estado actu al de dispersión de los documentos.
Los datos que proporciono son el resultado de la revisión de todos y cada uno de los
expedientes que se conservan en los distintos legajos 119 Es importante señalar de nuevo
que la num eración de los legajos no necesariamente indica un orden ni temático ni
cronológico. Existen legajos que con tienen información tan variada que es difícil co nocer
las series completas: por ejemplo, el legajo 1950 contiene citaciones, edictos y algun os
grados 120 .
119 Registré uno a uno los legajos y sus respectivos expedientes, y cotejé los datos de éstos con el índice de
Irungaray. De esta manera pude darme cuenta de que, en algunos casos, los libros , debid o al deterioro, se
desprendieron y en la reorganización el profesor Pardo los indexó com o expedientes y no como parte de lo
que anteriormente fue un libro. El índice realizado por Irun garay muestra la forma en que se clas ificó el
archivo universitario antes de que éste se integrara y reorganizara en el AGCA. En lo que fue el Archivo de la
Enseñanza Superior de Guatemala, el acervo estaba dividido en dos secciones: “Antigua” o “Colonial”, y
“Moderna”. La primera contenía docu mentos del período 1 625 ‐ 1821, y la segunda de 1832 ‐ 1899. Esta incluye
documentos de la Academia de Estudios, del Consejo Superior de Instrucción Públic a y de la Facultad de
Derecho. El inventario presenta la sección, la serie (que se indica con la let ra que está identificada la estanter ía
y el número de tramo), y en ocasiones la subserie (la cual está definida temáticamente), el número de legajo, el
de expediente, el tomo, un resumen del contenido y la fecha del expediente, de tal manera que podemos
encontrar referencias como: D a/65/431/24 1692 Certificación para matrículas, 2 fols. La actual clasificació n para
este mismo documento es AGCA. A1 . Leg. 1908, Exp. 12696 .
120 Los años que contiene este legajo son 1812, 1 819 y 1820. También véase Apéndice I de esta tesis.
51
Entre las razones por las que el archivo univer sitario se dispersó tanto, puedo citar
el traslado de la ciudad, y por ende el de la Universida d, a su nueva sede en 1777.
Después, en La Nueva Guatemala de la Asunción, el acervo se volvió a trasladar de la
Universidad al edificio del AGCA, lo que trajo consigo el deterioro físico y la dispersión
de los documentos.
El caso de la serie de grados es ilustrativo para lo que aquí menciono, ya que éstos
estuvieron encuadernados como libros. Con el pas o del tiempo y el mal estado en que se
habían conservado, estos libros se han desprendido. Aún pueden distinguirse los
cuadernillos que los constituían, y que actualmente se encue ntran numerados como
expedientes independientes.
Así es como concluyo con la presentación del estado de conservación y el número
de legajos con que se cuenta para realizar una investigación sobre la Universidad de San
Carlos en el archivo centroamericano.
Para poder ofrecer una idea general de la forma en que esos documentos pudieron
estar organizados dentro de la propia institución colonial es necesario dejar de lado la
clasificación y el estado actual. Tomaré como base el model o de descripción que em plea
Enrique González González para el Ramo Universidad de México 121 , ya que la división de
las series responde al conocimiento histórico de la organización de la universidad.
De esta manera, en el acervo universitario de Guatemala pueden identificarse cuatro
rubros, si bien, insisto, est os no concuerdan con el orden físico en que están ordenados los
documentos:
1. Legislación. Aquí se encuentran los documentos legislativos bajo los que se rigió
dicha Universidad de México. En el caso de Guatemala, se trata de los Estatutos
redactados por el oidor Francisco de Sarasa y Arce 122 , y las reales cédulas en las que
se ordenaban y autorizaban diversos asuntos a la Universidad 123 . En el AGCA
121 “El archivo de la antigua Universidad de México. Composición y estado actual”, en Historia de la universidad
colonial (avanc es de investigación) . México: CESU ‐ UN AM, 1987, pp. 31 ‐ 47.
122 En el AGCA. A1. Leg. 1887, Exp. 12297 se encuentra un ej emp lar im preso de las constituciones de 1686,
pero por razones de conservación está prohibida su consu lta. Sólo puede revisarse una versió n mecanoescrita
del impreso de 1686, cu ya signatura es la misma que la del orig inal.
123 Las cédu las reales se encuentran en AG CA. A1. Legs. 45 ‐ 47 y 1882 ‐ 1886.
52
también se encuentra un ejemplar impreso de las constituciones de la Real
Universidad de México, realizadas por Palafox 124 .
2. Corporación. Aquí encontramos algunos testimonios de las reuniones de la junta de
erección y de los claustros 125 , además de los libros de claustros propiamente dichos.
3. Escolar. En esta parte se encuentra la documentación sobre cátedras (oposiciones,
sustituciones, jubilaciones) 126 , cursos, matrículas y grados menores y mayores 127 .
4. Hacienda y administración. En este rubro hay informes de cuentas, propinas,
sueldos, legados, rentas y terrazgos, además de inventar ios pertenecientes a la
Universidad 128 . También se encuentran autos sobre diversos asuntos.
Esta clasificación atiende, como se recordará, no a la ubicación física de los
documentos, sino a un modelo que tiene como fundamento el conocimiento institucional
de la Universidad. No obstante, esta agrupación será, posiblemente, más cercana a la
original.
I.4.2. Documentos para el estudio del gobierno universitario
Como ya se ha mencionado, una de las principales lagunas documentales es justamente
una de las series que nos permitiría n conocer el desarrollo del gobierno de la Universidad.
Se trata del libr o de claustros. Si bien es posible consultar algunos otros documentos, tales
como actas de claustro de los primeros años, que se encue ntra n dispersas, tam bién
contamos con las cédulas reales y los propios autos de provisiones. A través de los
124 En el AGCA. A1. Leg. 1888, Exp. 12298 se encuentra un ejemplar de la edición de 1698 de los estatuto s de
México. Se trata de un libro encuadernado en piel, en mal estado de conservación, cuy as medidas son: 29.7
cm. x 22.5 cm. y un volumen de 6.5 cm. Al margen de varias constituc ione s hay anotaciones, la mayorí a
hechas en el siglo XIX.
125 Como se puede observar, en este rubro, el de la corporación, aparece una Jun ta, qu e era una entidad
externa a la Universidad, lo que hace obligatoria la pregunta sobre el carácter claustral y corporativo de la
Universidad de San Carlos, tema que trataré más adelante. No obstante, por ahora, y para explicar la división
de los documentos, se ha adoptado el concepto de corporación. Los test imonios de las reun io nes de la junta de
erección se encuentran en AGCA. A1. Leg. 1 882, Exp. 12235; Leg. 1885, Exp. 12445, y Leg . 1898, Exp. 12442. En
cuanto a los testimonios que se conservan de las reuniones de los claustros, antes de 1755, éstos pueden verse
en AGCA. A1. Leg . 1889, Exp. 12300 y Leg. 1890, Exp. 12320 . Finalmente, los libro s de claust ros se encuentran
en AGCA. A1. Leg . 1890 ‐ 1892, los cuale s inician en 1756 y concluyen en 1837.
126 Los docum entos relacionados con estos tres aspectos, en AGCA. A1. Legs. 1898 ‐ 1899 , 1900 ‐ 1902 y 4022.
127 Las matrículas se encuentran en AGCA. A1. Legs. 1908 ‐ 1912 (1698 ‐ 1816). La serie de grados menores, en
AGCA. A1. Leg s. 1913 ‐ 1942A (1683 ‐ 1821). Los grados mayores se encuentran en AGCA. A1. Legs. 1943 ‐ 1949
(1734 ‐ 1810).
128 Los inventarios de la Universidad inician en AGCA. A1. Leg. 1964 y concluyen en el Leg. 1965 (1684 ‐ 1743).
A partir de este año, los docu mentos relacionados a los bie nes de la Univer sidad se encuentran disperso s.
53
distintos registros, ha sido posible, reconstruir parte de la historia del gobierno
universitario.
Durante los años de la fundación de la Universidad (1676 ‐ 1687), la reconstrucción
sobre el cuerpo que gobernó la Academia, a saber, una jun ta de erección conform ada por
autoridades locales, ha sido posible gracias a las cédulas reales, a los autos de provisión
de cátedras del AGCA, además de los legajos qu e se conservan en el fondo Audiencia de
Guatemala en el AGI.
Ahora bien, como se verá más adelante, el primer rector de San Carlos, el doctor
José de Baños y Sotomayor, fue nombrado por cédula real en 1686, cinco años después de
que la Universidad abriera sus puertas. El doctor Baños permaneció en el rectorado
durante una década. Pero, ¿cuáles fueron las ra zones para que eso fuer a posible? Según
un expediente que se encuentra en el AGI, el vicepatrón de la Universidad y el propio
rector argumentaron la falta de individuos “con las calid ades” necesarias para servir el
claustro de consiliarios, órgano de gobierno que estaba encargad o de elegir anualmente al
rector. Si bien el documento citado es un pleito que uno de los catedráticos emprendió en
contra del rector, por lo que su lect ura e interpretación debe realizarse con sumo cuidado,
lo cierto es que ofrece elementos para reconstruir la manera en que este primer rector
logró ocupar el cargo hasta el año de su muerte.
Tras el rectorado de Baños, le sucedió otro de semejante duración. El doctor Juan de
Cárdenas sería nombrado rector en 1696 y dejaría el cargo hast a 1704. Sobre este segundo
caso, desafortunadamante no contamos con documentos que nos permitan conocer las
razones de la permanencia como cabeza de la Uni ver si da d de un solo individuo.
Sobre los años posteriores a 1696, únicamente ha sido posible reconstruir parte de la
historia del claustro de consiliarios. La serie documental que se ha utilizado es la de las
provisiones de cátedras. Si bien en ellas sólo podemos conocer una de las actividades de
ese claustro, también nos ofrece información sobre la junta de votación, denominada
“claustro de adjudicación”. Los concursos de oposición que aún se conservan inicia n en el
año 1688, y la serie continúa hasta principios del siglo XIX. No obstante, para efectos de
esta investigación únicamente se han revisado de manera sist emática los expedientes que
corresponden al período 1688 ‐ 1755, además del segundo libro de claustros (1756 ‐ 1790).
54
A través de las provisiones se ha intentado reconstruir una de las actividades del
claustro de consiliarios: las primeras gestiones para llevar a cabo los concursos para las
cátedras. Por otro lado, como ya se ha mencionado, la junta de vot ación también ha
podido reconstruirse de manera detallada a partir de los registros que se encuentran en la
misma serie documental.
Es necesario señalar que reconstruir la historia de la univer sidad desde finales del
siglo XVII y hasta mediados del XVIII no es una labor sencilla. El estudiar a una
institución únicamente a través de una sola serie documental conlleva no pocas limitantes.
Sin embargo, representa un primer acercamiento a la historia de esos años, años que la
historiografía ha suplido con la consulta de los estatutos e incluso ha ignorado en sus
obras.
Finalmente, para el período 1756 ‐ 1790, la situación documental para estudiar al
gobierno de la universidad resulta más alentadora, ya que aún se conserva el segundo
libro de claustros. A través de las actas de las reuniones de los claustros, no sólo es pos ible
conocer qué tipos de cla ustros se realizaron en aquella universidad. El análisis detallado
de la información concentrada en las actas, contribuye a conocer la manera en que éstos
órganos de gobierno funcionaron y del peso que tuvie ron en la historia del Estudio
General de Guatemala.
I.4.3. Documentos para el estudio de las cátedras y los catedráticos
La presente investigación reconstruy e y analiza uno de los aspectos de la corporación: las
cátedras, las disciplinas existentes, los mecanismos por los que fueron provistas las
cátedras y, a partir de 1681, la correspondencia de éstos con lo ordenado por los estatutos
universitarios.
Para realizar la primera parte de la investigaci ón han sido primordiales tres series
documentales: a) los autos de provisiones de cátedras, b) las cédulas reales, y c) los
testimonios de la junta de erección y del claustro. La primera de estas series consta de tres
legajos de la signatura A1 . Los legajos son el 1898 , 1890 y 4022 . Los primeros dos
contienen los autos de provisión de las cátedras de prima y vísperas de teología, los de
prima de cánones y leyes, los de prima de artes y los de lenguas. El tercer legajo citado
contiene los procesos de las provisiones de prima de medicina.
55
La segunda serie documental revisada fue la de las cédulas reales. Los legajos que
contienen documentos de este tipo y del período que trata esta tesis también se
encuentran en la signatura A1 , y son los legajos 1882 , 1883 y 188 5 . El primer legajo
contiene la cédula de fundación y los autos de erección de la Universida d. En el segundo
se encuentra una copia de las cédulas reales desde 1676 hasta 1802. El tercer y último
legajo contiene testimonios de cédulas, cumplimiento de las mismas, algunos autos de
grados mayores y la bula pontificia que fue otorgada a la Universidad carolina en 1687. Se
ha recurrido a la edición realizada por John Tate Lanning, publicación en la que se ofrecen
las cédulas que la Corona en vió a la Universida d. En ocasiones, Lanni ng no incluyó el
total de las órdenes que expidió el monarca, por lo que he debido suplir los textos
ausentes consultando directame nte los originales .
La tercera serie, la de las reuniones de la junta de erección, se encuentra dispersa.
Únicamente se conservan algunas de las actas de estas sesiones. Como se recordará, el
primer libro de claustros está extraviado desde finales del siglo XIX. Aún sobreviven
algunos testimonios, ya consultados, de las reuniones del claustro, además de que se han
revisado otras series y documentos del acervo para conocer datos sobre los rectores, los
claustros, los catedráticos, los grados, etcétera.
Para el período 1686 ‐ 1755 existe la posibilidad de aproximarnos al desarrollo de las
cátedras y de los catedráticos. Se trat a de 57 concursos de oposición, en los cuales han
quedado registrados los procesos de provisión de cátedras. A través de los expedientes se
pueden conocer las causas de una vacante, el número y la formación de los opositores, los
temas tratados en las lecciones de oposición y, finalmente, la votación de la cátedra. No
obstante, aún queda llevar a cabo un estudio minucioso sobre las cátedras y los
catedráticos del período. En esta primera etapa sólo me he dedicado a conocer parte del
gobierno de la Universidad, aunque debo señalar que entre los años 1700 y 1719 no hay
registro de ningún concurso, lo cual podría significar otra la guna documental. Si bien las
cátedras pudieron haberse otorgado en propiedad, es decir, de manera perpetua, lo que
implicaba la permanencia de los catedráticos al menos durante 20 años, lo cierto es que, al
menos, debió haberse provisto la cátedra temporal de in stituta, la cual debía quedar
vacante cada cuatro años.
56
Para la última parte de este trabajo, el segundo libro de claustros es una fuente
documental que concentra toda la in fo rm ac ión sobre la historia de la Universidad. Entre
los temas que se encuentran registrados están las cátedras y los catedráticos. Sin embargo,
he preferido concentrarme en el funcionamiento de los claustros antes de entrar en
detalles sobre las cátedras. Para las últimas cuatro décadas del siglo XVIII también
contamos con los expedientes de provisión de cátedras.
Estudiar detalladamente toda esa documentación representa no sólo sistematizarla,
sino analizarla cuidadosamente, lo cual llevaría años de inte ns o trabajo y quizá harían
falta varias personas para poder conocer a fondo únicamente el tema de las cátedras. Aún
quedan pendientes temas como los grados, la hacienda, etc.
Estas son las series documentales esenciales en este estudio. Cabe mencionar que se
han utilizado otras series y documentos de todo el acervo documental de la Universidad
para complementar la información sobre los mecanismos de provisión y sobre los
catedráticos: se han consultado legajos referentes a grados menores y mayores, licencias,
inventarios, jubilaciones, relaciones de méritos, pleitos… Además, se ha recurrido a la
consulta de crónicas de la época.
I.5. Otros centros documentales. El Archivo General de
Indias y el Arch ivo General de la Nac ión
En el marco de esta investigación, he tenido la oportunidad de consultar el Archivo
General de Indias, centro documental donde se conserva información relativa a las
instituciones pertenecientes a la Monarquía Hispánica.
Ahí pude consultar y obtener información sobre la historia de la Universidad
guatemalteca. Son diversos los legajos que contienen documentos relativos a la
Universidad de San Carlos , los cuales se encuentran en los rubros “Audienci a de
Guatemala” 129 , “Contratación”, “Indiferente General”, “Escribanía” y “Pasaj eros”. En
todos estos ramos he podido hallar informaciones valiosas sobre los catedráticos y los
conflictos en la provisión de cátedras que me permitier on completar la reconstrucción
129 El ramo Audiencia de Guatemala del AGI contiene un total de 964 legajos con numeración consecutiva,
además de unos volúmenes denominados con la letra “S” y nu merados del 1 al 15. Estos últimos son
documentos orig inales del Consejo: cartas y expedientes sobre oidores, presidentes o gobernadores y juntas.
57
iniciada con la documentación que obtenida del AGCA. Por ejemplo, en este fondo se
conservan los procesos de provisión de cátedras y relaciones de méritos de quienes se
presentaron a las oposiciones de 1678. En el AGI se encuentran al menos 35 legajos que
contienen documentos sobre los temas y el período que estudio en esta tesis.
Aunque la información que se puede consultar en el AGI sobre la Universidad es
menor que la del AGCA, lo cie rto es que se trata de documentación que nos permit e
conocer las relaciones de la Universidad con la Corona.
El tipo de información que se encuentra en el AGI da cuenta de la s distintas
peticiones para erigir una universidad en Guatemala, de la fundación y del
funcionamiento de la corporación. El estudio de estos documentos en combinación con los
que se conservan en el AGCA contribuye a ofrecer una explicación más completa de los
diferentes actores históricos durante los más de cien años de peticiones al rey de la
licencia para la fundación. Asimismo, podrían plantearse las razones por las cuáles la
Corona decidió otorgar esta licencia en 1676. Sobre este tema en particular existe un legajo
cuya lectura cuidadosa es ese ncial para cualquier investi gación que se ocupe de esta
cuestión. Se trata del legajo 373, qu e se encuentra en la serie documental “Audienc ia de
Guatemala” del AGI 130 .
Debido a que las primeras oposiciones de la Universidad de San Carlos se realizaron
en Guatemala y en México, también se ha consultado el acervo de la Rea l Universidad de
México. El “Ramo Universidad” (en adelante RU) del Archivo General de la Nación
contiene más de quinientos volúmenes, entre los que se encuent ra información sobre la
Universidad carolina. En particular, se han consultado los libr os de claustros para conocer
la opinión del claustro mexicano sobre la fundación del Estudio en Guatemala. Por otro
lado, en el RU se encuentran los grados que varios de los catedráticos de San Carlos
obtuvieron en la Real Universidad de México.
Los volúmenes consultados del RU son el libro de claustros que comprende el
período 1653 ‐ 1661 131 , los libros de grados 132 , un libro de pago de derechos 133 , un vol umen
130 Este legajo no está foliado y consta de casi 500 fojas. Contiene documentos desd e 1646 y hasta 1686, entr e
los cuales se encuentra una copia de la cédula de fundación de la Universidad, acuerdos del Consejo de
Indias, cartas en que se pide la licencia para fundar la Universidad, el informe del obispo fray Payo Enríqu ez
de Rivera, etc. El proceso institucional de la primera reproducción de un microfilme lleva, al menos, nueve
meses.
131 AGN. RU.Vol. 16.
132 AGN. RU.Vols. 143, 147, 255, 273, 280 , 281.
64
Hispánica. El período cronológico que aquí se estudia se extiende hast a finales del siglo
XVIII, por lo que los cambios en la política real respecto de las universidades, serán
tomados en cuenta a lo largo de la investigación, ya que varias de las decisiones tomadas
por la Corona respecto del Estudio guatemalteco, y su forma de solucionar los distintos
problemas que fueron surgiendo, formaron parte de una política que se aplicaba desde el
mismo gobierno metropolitano.
65
C APÍTULO II.
L A CÉDULA DE FUNDACIÓN Y LA JUNTA DE ERECCIÓN
DE LA U NIVERSIDAD DE S AN C ARLOS .
La fundación de la Universidad inicia con la expedición de la cédula real que la crea, en
1676. Sin embargo, su creación había sido solicitada co n anterioridad por diferentes
instituciones y actores sociales. La Corona había ordenado a las autoridades reales, dos
décadas atrás, crear una “junta” con el fin de que ésta le informase sobre la conveniencia
de fundar una Academia en tierras guatemaltecas. La creación de aquella primera junta
sería el inicio de una de las prin cipa les características de la nueva Universidad: la fuerte
presencia de la Corona. A lo largo de más de dos décadas se enviaron cartas, informes e
incluso acusaciones relacionadas con la fundación. El análisis de las opiniones y posturas
de los distintos actores sociales al respecto, permiten identificar alianzas políticas e
intereses particulares. En este proceso previo a la emisión de la cédula fundacional,
participaron todas las autoridades civiles y eclesiásticas, además de distintas
corporacione s como la Compañía de Jesús, las órdenes religiosas e incluso el
Ayuntamiento y la Real Universidad de México.
Una vez que el rey conoció las distintas opiniones, decidió expedir la cédula que
daba licencia a la ciudad para fundar una universidad. Acompañada de la primera
sanción real, el soberano envió otras cédulas en las cuales se planteaba el modelo a seguir
por la Academia de Guatemala: Salamanca y México.
La puesta en marcha de la nueva Academia qu edaría en manos de una nueva junta,
denominada de “erección”. Esa junta también estaba formada por ministros reales, los
cuales se ocuparon de realizar las gestiones necesarias para inaugurar la nueva
Universidad.
66
II.1. La cédula de fundación de la Universidad de San
Carlos de Guatemala (1676)
La emisión de la cédula real que da ba licencia a la ciudad de Guatemala para fundar una
universidad está fechada en Madrid el treinta y uno de enero de 1676 152 . El rey decía:
… he tenido por bien de conceder (como por la presente concedo) la
licencia que pide esa ciud ad de Santiago de Guatemala, para que se funde
la dicha universidad en el Colegio de Santo Tomás de Aquino, que en ella
está edificado, aplicándole (como por la presente aplico) dicha casa colegio
a la dicha universidad 153
Por fin había llegado el momento en que Guatemala contaría con un Estudio
General. En esta cédula queda cla ro que la Corona aseguraba para sí el derecho de
patronato, dejando fuera de la regencia de la Universidad a cualquier otra corporación:
… y que al mismo tiempo se ponga en ella mis armas reales y que en
quanto a la jurisdicción o superintendencia que pretenden tener los
religiosos de Santo Domingo en la Universidad…, y que paresía que los
religiosos no pretenden superintendencia y que renuncian en mis reales
manos cualquiera derecho que tengan a dota ción de cátedra y que sólo
pretenden entrar en concurso de opositores… 154
Para confirmar su derecho, el rey argumentaba que tenía la concesión del patronato
por parte del Papado:
… con calidad expresa de que a de ser Patronato Real la dic ha universidad
y ponerse desde luego en ella mis armas reales, como me toca y está
conzedido por diferentes bre ves y bulas de las sede Apostólica , en cuya
forma conzedo la fundación y no de otra manera… 155
152 AGI. Guatemala , 373 . “Copia de la cédula real de 31/01/1676”. Para esta investigación se han podido revisar
algunas cédulas reales, origin ales o copias de las mismas, que se encuentran en el Archivo General de Centro ‐
América [en adelante AGCA] y en el Archivo General de Indias en Audiencia de Guatemala [en adela nte AGI.
Guatemala ]. La serie de reales cédulas se encuentra en AGCA. A1. Leg. 1882, Exp. 12236; este expediente
contiene cédulas originales desde 1676 hasta 1818. En el Leg. 1883, Exp. 12237 se encuentra la copia de las
cédulas reales desde 1676 hasta 1686. En el AGI. Guatemal a . 373 se encuentra copia de algunas cédulas que
fueron enviadas a Guatemala. También se ha revisado la obra de J. T. Lanning. Reales cédulas… Op. cit . La
cédula que da licencia a Guatemala para fundar la universidad se encuentra en esta obra, pp. 22 ‐ 30.
153 AGI. Guate mala . 373. “Copia de la cédula real de 31/01/167 6”. También pued e verse Lanning. Ibidem .
154 Ibidem.
155 Ibidem.
67
Más adelante, esta misma cédula menciona que la Universidad habría de contar con
siete cátedras: una de teología escolástica y una de moral, ambas con un salario de
doscientos cincuenta pesos; una de cánones y una de leyes, con salarios de quinient os
pesos cada una; una de medicina, con un salario de cuatrocientos pesos; y dos de lenguas,
cada una con doscientos pesos de salario anuales 156 . El rey era claro en cuanto a la
provisión de las cátedras:
… que se vayan instituyendo con toda la br evedad las siete cátedras que
ha de haber en ella, las cuales se han de proveer en los opositores que
leyeren en ellas y se hallaren ser los más idóneos y capaces para cada
facultad, según com o se practica en las de México y Lima… 157
El texto de la cédula ordenaba que los primeros catedráticos se nombraran sólo a
través del concurso de oposición. En un primer momento, en esta Universidad no se
harían nombramientos por designación del patrono o de su representante en la Capitanía.
Volviendo a la cédula de fundación, el rey ordenaba que hubiera un bedel, un
secretario, “… y otros oficiales entre los cuales se repartan cuatrocientos pesos al año”.
Estos cargos serían otorgados igual que las cátedras: por oposición 158 .
La cédula fundacional hace referencia al capital con que se contaba para la
Universidad, el cual constaba de dos mil doscientos setenta y un pesos 159 . La procedencia
de las rentas era variada: Pedro Crespo Suárez, quien había sido corre o mayor y algu acil
de la ciudad, dejó en herencia la renta anual de un capital 160 , la cual ascendía a dos mil
trescientos noventa y seis tostones y dos reales 161 , además de que se agregaron setecientos
cuarenta y dos pesos y veinticinco maravedís 162 en que fue alcanzada la persona que
corrió con su administración. También se decidió utilizar en la obra de la Universidad la
156 Ibidem . En esta primera cédula no se especifica el contenido de las cátedras de lenguas, sino que sólo se dice
que enseñen las lenguas más importantes en las provincia s.
157 Ibidem.
158 Ibidem.
159 Ibidem.
160 El capital a scendía a veintiséi s mil cuatrocientos setenta y dos pesos y cuatro reales.
161 Las equivalencias se han tomado del D iccionario de la Real A cademia Española de la Lengua . Madrid: RAE, 2005
(edición digital). Un tostón era equivalente a medio real, y un peso equivalía a 8 reales, con lo que la cantidad
mencionada en el cu erpo del texto equivalía a 1.198 pesos y dos reales.
162 Un maravedí era equivalente a 1/7 de real, con lo que 25 maravedíes hacían 3,6 reales.
68
herencia que Francisco Marroquín, primer obispo de Guatemala 163 , había dejado para
fundar el Colegio de Santo Tomás de Aquino. Esta heredad era de mil ochocientos
cincuenta tostones y dos reales 164 . Finalmente, se agregaron los cien ducado s 165 que el
matrimonio de Sancho de Barahona e Isabel de Loaiza habían dejado para fundar una
cátedra de escritura en el citado colegio 166 . Todas las cantidades sumaban, en total, tres mil
tres pesos, tres reales y medio.
El salario de catedráticos y oficiales ascendía a dos mil setecientos pesos. El
presidente de la Audiencia –cargo que ocupaba el gobernador y capitán general–, había
sugerido tomar el resto del dinero de las enco miendas que fueren vacando, lo que fue
autorizado por el rey 167 .
En la misma cédula de fundación se argumentó sobre la utilidad de la Universidad:
… y atendiendo só lo a la causa pública y a que florezca más en esas
provincias la virtud, letras y ciencia de sus natu ral es , tan nezesaria para la
buena administrazión de las iglesias y educazión de la juventud… 168
En esta cita se afirma que la Universidad sería útil para la administración de las
iglesias y para la educación de los naturales de la Capitanía. La Corona afirma que la
fundación de la corporación revert iría en beneficio de los hijos de los españoles que
residían en estas tierras:
… considerando que los estip endios de esta universid ad han de recaer en
los hijos beneméritos de españoles que viven en ese reyno, que llegaren a
tener Cátedras en ella… 169
163 Fue notificado de su cargo el 09/07/1523, y las ejecutoriales son del 16/02/1536. Murió en el cargo en 15 63.
En Ernest Schäfer. El Consejo Real y Supremo de las Indias. II . España: Junta de Castilla y León/Marcial Pons,
2003, p. 500.
164 Esta cantidad era equivalente a 925 pesos y dos reales. El testamento original del obispo Marroquín se
encuentra en AGCA. A1. Leg. 1967, Exp. 1335 3.
165 Un ducado er a equivalente a 11 reales, y recordemos que 8 reales hacían un peso, por lo que 100 ducados
eran 137 pesos y medio.
166 AGI. Guatemala . 373. “Copia de la cédula de fundación de 31/01/1676”. También en Lanning. Reales
cédulas… Op. cit. , pp. 26 ‐ 27.
167 Ibidem, y Lanning. Ibid , p. 8.
168 Ibidem, y Lanning. Ibid , p. 27.
169 Ibidem.
69
Además de que la Universidad estaba destinada para que la juventud se educara,
también se pensó en que sus graduados, tarde o temprano, servirían en ella como
catedráticos. En esta cédula no se menciona nada sobre el gobierno de la Universidad.
Además de esa primera cédula, el rey envió otra con la misma fecha y desde el
mismo lugar –Madrid, en 31 de enero de 1676– para ordenar la organización y la puesta
en marcha del Estudio. Así, veremos lo que se ordenó sobre el cobro de las rentas y el
cuerpo estatutario de la institución.
En la cédula que acompañaba a la licencia de fundación, el rey se dirigía al
presidente y oidores de la Audiencia, a qu ienes ordenó hacerla efectiva. En la primera
parte de este documento, el soberano vuelve a hacer referencia a la licencia, al lugar en
donde deberían estar las Escuelas, al patronato, a las cátedras y a la renta de la
Universidad:
… he tenido por bien de conceder la licencia que pide esa ciud ad para que
se funde universi dad en el Colegio de Santo Tomás de Aquino, que en ella
está edificado, en conformidad de lo que dejó ordenado por su testamento
don Francisco Marroquín que fue primer obispo de la iglesi a de ella, y de
la manda que para este efecto hizo Pedro Crespo Suárez, correo mayor
que era de dicha ciudad, con calidad expresa de que esta universidad ha
de ser patronato real y ponerse desde luego mis armas reales en la forma
que me toca, y está concedida por diferentes bulas y breves de la sede
Apostólica, y que por ahora no haya en ella más que siete cátedras, que
son una de teología escolástic a y otra de teología moral, y una de cánones,
y otra de leyes y una de medicina y dos de lenguas, las más principales de
esas provincias y un bedel, se cretario y otros oficiales, con los salarios que
les van señalados… 170
La cédula insistía en que sólo habría siete cátedras, entre las cuales no figuraba
artes, por una lado, debido a que el correo mayor Pedro Crespo no consideró su creac ión,
y por otro, quizá la existencia de los colegios dominicos y jesuita contrib uyó a que el rey
diera por hecho que en Guatemala no era necesario tener cátedras de filosofía, que eran
los estudios previos pa ra ingresar a las facultades mayores de teología y medicina.
Finalmente, es necesario señalar que aún no se especificaba qué lenguas eran las que iban
a enseñarse.
170 Ibidem.
70
En las siguientes líneas, la cédula hace un rec uento de la renta con la que contaría la
Universidad, la cual provení a de las heredades de Francisco Marro quín, de Pedro Crespo
Suárez y de Sancho de Barahona y su mujer, Isabel de Loaiza.
Para terminar, en esta cédula el rey nombraba a cinco ministros para que se
encargaran de todo lo relacionado con la fundación y erección de la Universidad:
… he resuelto así mismo que vos el presidente y dos oidores, los más
antiguos, de esa Audiencia, con el fiscal de ella, y el obispo de esa ciudad
(o no habiendo obispo, el deán de esa Yglesia) juntos dispongáis y
ordenéis se cobre con la brevedad que fuere posible tod o lo que se
estuviere deviendo a la memoria del dicho Francisco Marroquín y Pedro
Crespo Suárez, y que se ponga en renta con lo demás que ya lo está...y que
propongáis a mi Consejo de las Indias las constituciones y ordenanzas que
os parecieren más convenientes así para la elección de los primeros
catedráticos (que queda dicho ha de haber por ahora) como para las que
después se hubieren de acrecentar y para el buen gobierno de la dicha
universid ad para que vistas por el Consejo se provea lo que más
convenga… 171
Como puede observarse, en esta segunda cédula el rey nombraba a un con junt o de
autoridades, en su mayoría de la Audiencia, para que cobraran el dinero de la renta de la
Universidad. Además, les ordenaba que hicieran la prop uesta de los estatutos para la
nueva institución. A esta junta el propio rey la denominará más adelante como “de
erección” o “de fundación”.
Ambas cédulas “fundacionales” se recibieron en Guatemala en octubre, nueve
meses después de su expedición 172 . En noviembre, la junta envió una carta de
agradecimiento al rey.
En otra cédula, ahora del siete de junio de 1677, dirigida a la Audiencia, el rey
confirmaba el recibo de la carta de la junta arriba mencionada:
En carta del mes de noviembre del año pasado de mil seiscientos setenta y
seis, avisáis del recibo de la cé dula en que se concedió licenc ia para que en
171 Ibidem.
172 Aunque la cé dula es del 31/ 01/1676, fue recibida nueve meses despué s, como lo menciona fray Agustín
Cano en Cronología gu atemalteca del siglo XVII. Antigua Guatemala. Memori as de Fray Antonio de Molina .
Paleografía y notas de Miguel Larreinaga, Felipe Neri y Rafael del Barrio. Guatemala: Imprenta de Luna, 1857,
p. 131. Esta obra es la transcripción de un manuscrito que inició el fraile dominico Molina. Cuando viajó a
España en 1678, el catedrático Agustín Cano continuó cronológicamente con las Memor ias , y las concluyó fray
Francisco Ximénez. De hecho se piensa que este manuscrito formó parte de las fuentes que Ximénez consultó
para escribir su Historia de la Provincia de Chiapa y Guatemala.
71
esa ciudad se funde universid ad y dais muchas gracias por ello y por el
singular beneficio y bien uni versal que se ha hecho a esas provincias… 173
Desde enton ces, en Guatemala se iniciaron las acciones necesarias para poner en
marcha la Universidad. Se le tomaron las cuentas al prior del conv ento de Santo
Domingo, y se reunió todo lo asignado al arca universitaria. En carta de veintisiete de
noviembre de 1677, el presidente de la Audiencia avisó al rey que la junta de erección
había hecho las reuniones necesarias para cumplir con lo ordenado en las cédulas
mencionadas. Apuntó que el obispo había asistido, y anunció que se había mandado
desocupar el edificio del Colegio de Santo Tomás, quedando bajo la protección real, lo que
se confirmó fijando las armas reales 174 .
En esta misma carta, la junta de fundación avisó al rey que el presupuesto para el
salario de los catedráticos y de los oficiales ascendía a tres mil cuatrocientos cincuenta
pesos anuales, cifra que representaba seiscientos cincuenta pesos más que el presupuesto
inicial. El aum ento en el gasto se debía a que se ha bían anexado dos cátedras, la de
instituta y la de prima de artes, con un salario anual de doscientos pesos cada una,
además de que se aumentaron cincuenta pesos al salario de prima de teología. El re sto de
las cátedras permaneció con el salario señalado en 1676 175 . El salario de los oficiales
también había aumentado de cuatrocientos a seiscientos pesos anuales 176 . En esta carta, la
junta sólo mencionaba que se habían nombrado “ministros y demás personas necesarias
para dicha universidad con el salario que pareció conveniente”, pero no se especifican ni
los nombres, ni los cargos, ni los salarios de cada uno 177 .
En el mismo documento –la carta de 27 de noviembre de 1677– la junta avisaba al
rey que se le había dado facultad al oidor doctor Juan Bautista Urquiola y Elorriaga 178 para
173 Cédula de 07/06/1677, expedida en Almazán (Soria), en Lann ing. Reales cédulas… Op. cit ., pp. 33 ‐ 34.
174 La referencia a esta carta se encuentra en Sarasa y Arce. 1681. “Copia de la cédula de 19/09/1678”, s/f.
También Lanning. Op. cit. , p. 37.
175 Ibidem.
176 Ibidem . Los seiscientos pesos de salario para los oficia les esta ban distribuidos de la siguiente manera: cien
pesos para el secretario, ciento cincuenta para el bedel primero, ciento cincuenta pesos para el bedel segundo,
y doscientos para el tesorero síndico. Es ta información se encuentra en AGI. Guatemala . 373. Se trata de una
cuenta hecha al margen de la cédula de fundación, anotación posterior a la expedici ón de la cédu la.
177 Ibidem . La carta de la junta es de 27/11/1677. Para este mo mento ya se había decidido que se enseñaría, en
las cátedras de lenguas, la mexicana y la cakchiquel, consid eradas las lenguas más importantes en las
provincias.
178 Urquiola y Elorriaga había sido fiscal de la Au diencia de Guatemala del 10/04/1669 al 2 3/06/1671, en que fue
nombrado oidor en la misma institución, carg o que sirvió hasta el 21/04/1680, ya que fue ascendido a alcalde
del crimen en la Audienc ia de México. Véase Ernest Scháfer. El Consejo… Op. ci t. , pp. 301 y 414 ‐ 415.
72
que ordenara fijar edictos en Guatemala para proveer las cátedras 179 . De hecho, el día dos
de noviembre de 1677 había fijado los edictos en México y Guatemala. A esta primera
convocatoria se presentaron pocos candidatos, por lo que se extendió el término de los
edictos hasta mediados del año siguiente 180 .
Siete meses después de que la junta enviara la carta de agradecimiento, el
diecinueve de junio de 1678, en Madrid, el soberano por primera vez aclaraba que la
Universidad de Guatemala se fundaba “con igual calidad de los grados, y con los mismos
honores, prerrogativas y privilegios que las de Salamanca, México y Lima” 181 . Es decir, la
Corona había fundado la nueva corporación tomando como base la misma Universidad
que había sido el modelo para México y Lima: Salamanca 182 , lo cual implicaba que seguía
el modelo claustral de las universidades hispánicas de la Época Moderna. Según Mariano
Peset y Pilar García Trobat 183 , en Salamanca, el modelo claustral se había consolidado en el
siglo XVI. Se trataba de un equilibrio entre los poderes del maestrescuela y los diversos
claustros. Los acuerdos de esos poderes internos estarían supeditados a la aprobación del
rey, ya que éste se había convertido en el patrono de la Universidad, por lo que, como
afirma Armando Pavón para el caso de México, en Guatemala también “… el marco
jurídico de la universidad… tenía como primera premisa el patronato regio, siendo
ejecutado por el virrey…” 184 . Si bien en el caso de la Universidad guatemalteca el derech o
de patronato era ejercido por el capitán general, éste lo hacía en representación del re y, así
que, en principi o, el nuevo Estudio entraría en la misma tipología que aquellas
universidades de Salamanca, México y Lima. Sin embargo, en Guatemala surgirían
simultáneamente otros poderes, como se verá más adelante, que gobernaron a la
institución.
179 Sarasa y Arce. 1681. “Copia de la cédula de 19/09/1678”, s/f. También Lanning. Reales cédulas… Op. cit. , p.
37.
180 Sobre esta primera convocatoria para la provisión de las cátedras y la extensión de los edictos hasta junio
de 1678, véase AGCA. A1. Le g. 1898, Exp. 12442.
181 Cédula de 18/06/1677, en Lanning. Op. cit ., pp. 34 ‐ 36.
182 Sobre los modelos de las universida des, puede verse Mariano Pes et Reig, ”La organización de la s
universidades españolas en la edad moderna”,en Andrea Roman o (coord.). Studi e derrito nell’area mediterránea
in età moderna . Milán: Rubbettino, 1993, pp. 73 ‐ 122. El texto citado se encuentra en la página 90.
183 Mariano Peset y Pilar García Trobat. “Poderes y modelos univers itarios, siglos XVI ‐ XIX”, en Historia de la
Universidad de Salamanca . Salamanca: Universidad de Sala manca, 2002, pp. 37 ‐ 91. Sobre el modelo claus tral,
véase las páginas 58 a 65.
184 Armando Pavón Romero. Universitarios y universidad en México en el Siglo XVI . Tesis doctoral. Valencia:
Universidad de Valencia, 199 5, p. 60.
73
II.1.1. Las primeras cátedras y las oposiciones en la cédula de fundación
El rey había aprobado todo lo realizado a favor de la organización de la Unive rsidad: el
cobro de las rentas para el arca uni versitaria, la posesión del edificio para las Escuelas y el
aumento de las cátedras de instituta y de artes. Sin embargo, aclaró que no había nada
decidido en cuanto al procedimiento para elegir catedrá ticos. Se sabía que se harían
oposiciones a las cátedras, pero no se tenían estatutos. El rey ordenó que las cátedras de
cánones, leyes y medicina, se concursaran tambié n en México:
… y que en cuanto a la provisión de la s cátedras de cánones, leyes y
medicina, respecto de no haber en esa ciudad [ de Guatemala ] los sujetos
necesarios que se puedan oponer en ellas y reconocí dose la dificultad que
se ofrece de que desde México vengan a ello a es a ciudad, he tenido por
conveniente encargar al arzobispo virrey de la Nu eva España (como por
despacho de la fecha de ésta lo hago) que disponga que en aquella ciudad
se pongan edictos a dichas cátedras y que ante él, hagan los opositores los
exercicios que a cada uno corr espondieren… 185
El arzobispo fray Payo Enríquez de Rivera 186 , que en ese momento era Virrey de
Nueva España, quedaba encargado de fijar edictos en México, y las oposiciones se harían
ante él y ante dos oidores de la Audiencia de esa ciudad. El argumento del rey para
ordenar lo ante ri or fue la ausencia de individuos preparados en Guatemala para regentar
las cátedras de estas tres facultades.
Cabe mencionar que en esta cédula el rey afirma ba que, en caso de que se hubiesen
provisto cátedras de cánones, leyes y medicina en Guatemala, las daba por nulas de
antemano:
… que en caso de que por esa Audiencia se hayan proveído algunas de las
dichas cátedras, doy por nulas (como por la presente hago) dichas
provisiones y mando se den dichas cátedras a los que vin ieren provistos
en ellas desde México, ecepto la que se hubiere proveído en don Juan
Carreño, que ésta la apruebo y doy por bien hecha… 187
185 Sarasa y Arce. 1681. “Copia de la cédu la de 19/09/1678”. También en Lanning. Op. cit ., p. 38 . En la cró nica
de la Real Universidad de México que realizó Cristóbal Bernard o de la Plazay Jaén, secretario del Estudio
mexicano, señala que las oposiciones también se hicieron en Salamanca. Sin embargo, ni en la cédula citada ni
en ningún otro documento se ordenó que estas primeras oposiciones debían hacerse también en la Península.
Nicolás Rangel (ed.). Crónica de la Real y P ontificia Universidad de México . t. II. México: UNA M, 1931, pp . 139 ‐
140 (en adelante Plaza . Crónica . t. II, pp. 139 ‐ 140).
186 El cargo de arzobispo fue servido por fray Payo desde 1672 y hasta 1680. Ernest Schäfer. El Consejo… Op.
cit. , vol. II, p. 501.
187 Sarasa y Arce . 1681. “Copia de la cédula de 19/09/1678”. También en Lanning. Reales cédulas… Op. cit ., p. 38.
80
La Universidad llevaría el nombre de San Carlos por dos razones: la advocación a
San Carlos Borromeo y, al mismo tiempo, el reconocimiento total de su creador, el rey
Carlos II.
En este escenario de tensiones políticas es que arri bó la cédula de fundación del
Estudio General guatemalteco. Pero para completar el panorama es necesario conocer las
gestiones anteriores que llevaron a la Corona a tomar la decisión de ordenar la fundación
de una universidad en la ciudad de Santiago de los Caballeros.
II.2. Los anteced entes de la cédula de erección, o la primera
junta y las gestione s para la fundación de la Universidad de
San Carlos (1653 ‐ 1675)
En la cédula de fundación, fechada el treinta y uno de enero de 1676, el rey daba cuenta
de los antecedentes y pet icione s de un Estudio General en la Capitanía 206 . En esta cédula
se citan tres documentos anteriores a 1676, año de la fundación de la Universidad. El
primero es el testamento del primer obispo de Guatemala (1573), quien dejó un dinero a
censo para que se fundara un coleg io. El segundo documento es una car ta de 1652, en la
que se avisaba de la muerte de Pedro Crespo Suárez, otro de los donantes de rentas para
crear cátedras. Pero también se cita la cédula de cinco de julio de 1653 en la que el re y, por
primera vez, se interesaba por la fundación de un Estudio General en Guatemala. A través
de esta cédula, creaba una junta para que le informara sobre la pertinencia y las rentas con
las que se contaba para fundarla.
Esta junta se integraba por el presidente de la Audiencia –que era el cap itán general
y gobernador–, el oidor más an tiguo, el fiscal de la misma institución, el obispo y el deán
de la catedral, y no se reuni ó sino hasta 1659, por causa, según el ent onces obispo fray
Payo Enríquez de Rivera, de “… no haber concurri do a un tiempo las personas que
Vuestra Majestad mandaba se hallasen en ella” 207 .
206 Ibidem .
207 Este es el argumento que el entonces obispo de Guatemala utilizó en el parecer que firmó el 17/10/1659 y
que envió a Espa ña el día veinticinco del mismo mes y año. Este documento puede consultarse en AGI.
Guatemala . 373, y se titula “Informe que hace al Rey Nuestro Señor el Obispo de la Ciudad de Santiago de
Goattemala sobre el punto de la Universid ad, para la fundación en dicha Ciudad se pide a Su Magestad
licencia”. En la nota 14 del capítu lo I se citan las ediciones que se han realizado de este documento.
81
Desde la creación de la junta (1653) y hasta la realización de su primera reunión
(1659), se enviaron informes, hechos en México, tanto por la Audiencia como por la
Universidad de esa ciudad. Es importante reseñar estos documentos para completar la
historia de las gestiones que hicieron posible la expedición de la licencia para fundar una
universidad en una ciudad que la había pedido ya desde mediados del siglo XVI.
En noviembre de 1656, el rey ordenó a Francisco Fernández de la Cueva, duque de
Alburquerque y virrey de la Nueva España, que le infor mara sobre la conveniencia de
erigir un Estudio en la sede del gobierno de la Capitanía. El vi rrey consultó a su vez al
claustro de la Real Universidad de México sobre semejante tema 208 .
De este modo, el rector de la Universidad mexicana, maestro fray Lu is de Sifuentes,
ordenó por cédula de ante diem a los bedeles Juan de Prado y Matías de Ávila que a visaran
al virrey y a todos los doctores de la Uni versidad que al día siguiente –sábado, 4 de
noviembre de 1656, a las tres y media de la tarde– se realizaría el claustro pleno en el que
se le daría respuesta a la consulta del duque de Alburquerque, vicepatrono de la
Universidad y virrey de la Nueva España. El rector ordenó “… que ninguno [ doctor ] falte
el día y hora dichos sub pena prestiti juramenti porque así lo ordena y manda su excelencia,
menos los que legítimamente estuvieren impedidos…” 209 .
El día cuatro de noviembre, tal y como lo ordenaba la cédul a para citar a claustro, se
reunieron en el General Mayor cuarenta y ocho graduados mayores, un fraile presentado,
el rector Sifuentes, el maestrescuela Alonso de Cuevas Dávalos y el virrey. Ningún doctor
se excusó de asistir al claustro 210 .
208 AGN. RU. Vol. 15, Fol. 79v. Libro de claustros de la Real Universidad de México (1653 ‐ 1661) .
209 Ibidem . La cédula para citar al claust ro es del 03/11/1656.
210 Ibidem . La lista de asistencia se encuentra en los folios 79v ‐ 80v. De lo s cuarenta y ocho graduados, quince
eran maestros y frailes, uno era solo maestro, veintisiete eran doctores, cuatro eran doctores y maestros, y uno
era un fraile presentado. En la lista no se di stingue a los consiliar ios, sino que únicamente se señala el carg o de
catedrático, rector, maestrescuela y bedel. En el informe de 1659 de fray Payo Enríquez de Rivera, entonces
obispo de Guatemala, el fraile afirma que este claustro se realizó el cinco de noviembre y que se encontraba en
el libro 9 de claustros de la Universidad mexic an a, en los folios 80 y 81. También afirma que habían asistido
cincuenta y dos doctores. Aunque el obispo pudo haber tenido acceso a la información, es probable que la
obtuviera a través de algún informe desde México, pues los libros de claustros no podían salir de la
Universidad. Véase “Parecer del ilustrísimo señor don fray Payo Enríquez de Rivera, obispo de Guatemala,
sobre la fundación de la Universida d de Guatemala”, en Anales de la Sociedad de Geografía e Historia . t. XXXIX,
n° 1 ‐ 4, Guatemala: 1966, pp. 36 ‐ 75. El original se encuentra en AGI. Guatemala . 373. El informe de fray Payo
consta de 26 folios, además de una carta firmada en 25/10/1659 por la que el obispo le remite al rey el informe.
J. T. Lanning ha tomado el dato erróneo del claustro del informe del obispo en su obra La universidad… Op.
cit. , p. 51.
82
Los señores doctores, maestros, cathedráticos y consiliarios… Y juntos y
congregados, en el lugar dicho para el efecto contenido en la dicha cédula
de ante diem , asistiendo perso nalmente en dicho claustro el excelentísimo
señor don Francisco Fernández de la Cueva, duque de Alburquerque,
virrey de esta Nueva España y patrón de dicha universidad; en la si lla de
en medio de dich a sala, en que hasta este día se han sentado los señores
rectores, y puéstose el sitial en la mesa que está ante dicha silla, y encima
del cojín, la campanilla de plata de dicha u niversidad, su excelencia
propuso de palabra el efecto para que se juntaba dicho claustro y que
venía a oír los pareceres de los señores doctores, maestros y catedráticos
para poder informar a Su Maj estad (que Dios guarde) con lo que tan
doctas personas resolvieren, y habiendo honrado mucho a la universidad,
en lo que así proveyó, mandó se leyese la cédula de Su Majestad acerca de
la fundación de la real universidad que se pretende hacer en la ciudad de
Guatemala 211 .
También se leyeron las cartas del prior del colegio de Santo Tomás de Aquino y el
memorial del doctor Rodrigo de Fu entes en nombre de su hermano José de Fuentes,
administrador del colegio. Después de que se hubieron leíd o todos estos documentos, se
procedió a la votación sobre la fundación de la Universidad en la capital guatemalteca. En
el acta no se incluyeron los pareceres de cada uno de los asistentes, sino que únicamente
se registró la conclusión a que el claustro llegó en esa reunión.
Primero votó el maestrescuela Antonio de Cuevas, después lo hizo el rector Luis de
Sifuentes, y finalmente votaron todos los doctores y maestros por orden de antigüedad. El
resultado fue claro: no había inconveniente de que se fundara una universidad en
Guatemala.
… que todos ( nemine discrepante ) votaron y fueron del parecer que de
fundarse dicha universidad no se sigue perjuicio alguno a ésta de Méxi co,
antes mucho lustre a la Monarquía y en especial al reino de Guatemala y a
los naturales de aquellas provincias, que con esto tendrán comodidad de
estudiar todas las facultades y ser doctos en ellas de que se sigue servicio
muy grande a ambas majes tades 212 .
La sesión concluyó con los agradecimientos de los miembros del claustro al virrey:
… y dieron juntamente a su excelencia muchas gracias por las honras que
en el tiemp o de su feliz gobierno ha hecho a esta universidad y, en
especial, para el único beneficio que este día ha recibido con la asistencia
de su excelen tísima persona a este claustro; y, habiéndolos oído, su
excelencia dijo había tenido particular gusto de asistir a este claustro y oír
los doctos pareceres que en él se refirieron y que tuviesen entendido que
211 . AGN. RU. Vol. 15, Fol. 80v.
212 Ibid . Fols. 80v ‐ 81r.
83
había alcanzado mucho el dicho reino de Guatemala para su pretensión en
tener favorable el parecer de este claustro y mandó que, aunque había
asistido person almente, se le re spo ndi ese por escrito 213 .
Se ordenó al padre doctor Juan Bautista de Arce hacer por escrito la respuesta del
claustro mexicano sobre la pertinencia de fundar una un iversidad en Guatemala. La
asistencia del vir rey al General Mayor era extraordinaria, y seguramente al claustro no le
interesaba ent rar en discusiones sobre el asunto frente al vicepatrono de su institución. En
los años posteriores a este claustro no se hicieron más consultas sobre la fundación de la
Universidad guatemalteca.
II.2.1. Las rentas de la Universidad: un conflicto de intereses
En 1658, dos años desp ués de la consulta hecha a la Universidad mexicana, se suscitó un
escándalo en Guatemala acerca de la renta que había heredado el correo mayor Pedro
Crespo Suárez. El albacea de Crespo, capitán Juan Vinuesa Medina, había donado los
veinte mil pesos de la herencia, diez mil al cabildo catedralicio y a los mercedarios, y diez
mil a la Compañía de Jes ús 214 .
El obispo, en nombre del cabildo, rechazó la donación, en razón de no creer que el
rey estuviese enterado de la acción de Vinuesa y con la firme idea de que la heredad tenía
que utilizarse para fun dar la Universidad. Así lo declaró el obisp o fray Payo en su
informe al rey (1659):
… la iglesia cat edral, atendiendo a ser dichas mandas tan fuera de razón y
considerando que ninguna obra podía ser más pía, ni de más conveniencia
a esta provincia, que la fundación de la universid ad, no aceptó dicha
manda, hecha por Juan de Minuesa, hasta que Vuestra Majestad se
sirviese de haber tomado resolución de dar o negar licencia y privilegio
para la fundación 215
Según, el mismo informe, tanto mer cedarios como jesuitas habían exigido la entrega
de la donación
213 Ibid. Fol. 81r.
214 Una copia de la escritur a de esta donación se encuentra en AGI. Guatemal a . 135. Fols. 3r ‐ 11v. Citado en
Lanning. La universidad… Op. cit ., p. 52.
215 AGI. Guatemala . 373, “Infor me del obispo…”. El apellido de Juan es Vinuesa: se trata de un error de
trancripción.
84
… declarándose partes con derecho para ellas, y pretendiendo que ya no le
ha quedado alguno a la univ ersidad, ni a esta provincia, a quien se
pretende defraudar de un su mo bien, y consiguientemente a vuestra
majestad de un incomparable servicio, porque claro es, señor, que en las
utilidades púb licas y generales de las provincias y reinos de Vuestra
Majestad, es la parte primera y singularmente interesada, como lo es ,
señor, qualquiera cabeza en los v ienes o males de su cuerpo 216 .
El obispo estaba en contra de que jesuitas y mercedarios recibieran el dinero de la
donación. Pero el albacea de Crespo Suárez argumentó que ya había pasado el tiempo
estipulado en el testamento del correo mayor, cua tro años, y que por lo tanto el dinero
podía ser utilizado para obras pías 217 . Fray Payo envió entonces cartas a la Corona para
que el capital de la Universidad qu edara intacto y así pudiera obtenerse el favor real de
fundarla.
Si bien el rey no emiti ó ningún docume nto sobre el tema de las donaciones, es
evidente que su decisión fue integrar el dinero de la herencia de Pedro Crespo a la renta
de la Universidad. Así lo especificó en la cédul a de fundación, casi veinte años después
(1676) 218 .
II.2.2. La junta se reúne por primera vez
Lanning afirma que Martín Carlos Mencos, entonce s capitán general de Guatemala,
después de la polémica de las donaciones, se convenció de la necesidad de reunir a la
junta, que se había creado en 1653, y tomar decisiones sobre la fundación del Estudio 219 .
Así, el quince de julio de 1659 se convocó por primera vez a esta junta.
A esta primera reunión asistieron el obispo fray Payo Enríquez de Ri vera, el
presidente de la Audiencia y capitán general Martín Carlos de Mencos, el fiscal Cristóbal
Calancha Valenzuela, y los dos oidores más antiguos, Juan Francisco de Esquivel y
216 Ibidem.
217 El 14/01/1646, Pedro Crespo Suárez había donado dinero para que se fundaran cátedras en Guatemala.
Entre las cláusulas del documento se encontraba una que establecía que si el rey no autorizaba la creación de
las cátedras en los siguientes cuatro años, entonces el dinero debía devolver se al patrimonio del donante. Pero
el correo mayor enfermó en febre ro del mismo año, realizó su testamento y confirmó la donación que había
hecho hacía menos de un mes. El do cumento original se encuentra en AGI. Guatemala . 135 .
218 AGI. Guate mala . 373. “Copia de la cédu la de fundación 31/01/1676”. En el AGCA no se encuentra ningún
registro de la respuesta de l rey al tema de las donaciones. Lanning en su obra La universidad… Op. cit .
tampoco registra la conclusió n de esta polémica.
219 Lanning. La universidad… Op. cit. , pp. 53 ‐ 54.
85
Larraza y el doctor Melchor de Tafoyas 220 . Se desconoce por qué el deán de la catedral no
asistió a esta reunión.
La junta envió un informe a España fechado en veintitrés de octubre del mismo año
de 1659. En el informe, los integrantes de la junta, que eran las máximas autoridades
civiles y eclesiásticas de la Capitanía, solicitaban la licencia para fundar el Estudio
General 221 . Aseguraban que no se perjudicaría a ninguna universidad porque sólo existía
una en la Nueva España, que era la de México, y se encontraba a más de trescientas legua s
de distancia. También informó del estado de la obra del Col egi o de Santo Tomás, futura
sede de la Uni ve rs ida d 222 .
En primer lugar, la junta informaba sobre la ubicac ión y el estado del edificio del
colegio:
Y consta que dicho colejio está en el postrer ángulo del cementerio del
convento de Santo Domingo y que lo divide una calle real y que tiene
portada, y despu és un corredor en contorno de toda la vivienda, y que
cada una de quatro partes, en que dicho cor[ r ]edor se divide, tiene treinta
y dos baras de largo y cuatro baras y dos tercias de ancho, y en medio un
patio con fuerte; y que en los dichos corredores ay doze celdas capaces,
acabadas, y tres aulas; una con treze baras y media de largo, otra con
veinte, y otra con veinte y tres, y todas con seis baras y medi a de ancho, y
que ay mucho espacio para más obra… 223
En cuanto a las cátedras, la junta avisó que Francisco Marroquín no habí a dejado
estipulado en su testamento nada sobre este asunto, mientras que Pedro Crespo Suárez
había dejado heredada una renta para cinco cátedras –prima y vísperas de teología, prima
de cánones, vísperas de leyes y una de medicina–, en tanto que Sancho de Barahona e
Isabel de Loaiza habían dejado dinero para que se fundara una cátedra de Sagrada
Escritura y otra de Santo Tomás en el colegio de la orden dominica 224 .
Sobre la renta con que la Universi dad contaría, la junta había ordenado que se
sacara testimonio de las heren cias del obispo, del correo mayor y del matrimonio
220 AGI. Guatemala . 373. “Informe de la junta”. Domingo Carlos de Mencos fue nombrado capitán general y
presidente de la Audiencia el 05/04/1658. Cristóbal Calancha fue nombrado fiscal el 11/04/1658. Juan Francisco
de Esquivel y Larrasa fue nombrado oidor en 11/04/1658. Estos datos se obtuvieron de Ernest Schäfer. El
Consejo… Op. cit . , vol. II, pp. 413 ‐ 415 y 467. Sobre el doctor de Tafoyas no se ha encontrado el nombramiento.
221 Sobre los temas y las decisiones que se tomaron en la primera sesión de la junta, véase el “Informe del
23/10/1659” y AGI. Guatemala . 373 . “Copia de la cédula de fundación 31/01/1676”.
222 AGI. Guate mala . 373. “Info rme de la junta…”. El documento consta de cuatro fojas.
223 AGI. Guate mala . 373, “Info rme de la junta…”.
224 Ibidem.
86
Barahona ‐ Loaiza. También averiguó el estado y la permanencia de estas rentas . La junta
informó de las cantidades con las que se formaría el arca universitaria. Cabe mencionar
que, sobre las donaciones hechas por el albacea de Crespo, Juan de Vinuesa, la junta, en
espera de una respuesta, remitió al rey los autos sobre este asunto junto con el informe 225 .
El informe apuntaba que Vinuesa confirmaba la distribución que había hecho de la
herencia de Crespo Suárez, y que tanto mercedarios como jesuitas reclamaban la
donación. La junta aprovechó para mencionar la postura de la orden de predicadores, que
era contraria a la de los beneficiarios de las donaciones. El prior del convento dominico y
un fraile declararon estar a favor de que el dinero pasara a la fundación de la
Universidad 226 . Esto es comprensible si tomamos en cuenta que, en su testamento, el
regidor Crespo había ordenado que el prior del convento de Santo Domingo guardara
una de las llaves del archivo donde se conservarían las cuentas del dinero que donó.
Además, Vinuesa no incluyó a los dominic os en el reparto que hizo en 1658. Por otr o lado,
los dominicos serían los administradores del colegio que fundó con la herencia del primer
obispo de Guatemala, Francisco Marroquín.
Entonces fray Payo, quien estaba empeñado en lograr que el rey otorgara la
fundación del Estudio, buscó el apoyo del capitán general y de la Audiencia a través de la
junta. Fuera de este conjunto de funcionarios, también trataba de respaldarse en la orden
dominica.
En cuanto a la conveniencia de fun dar universidad en Guatemala y de los posibles
perjuicios que traería a otras universidades o instituciones que otorgaran grados, la junta
refirió el informe del virrey de Nueva España de 1656 favo rable a la fundación. Pero la
junta desconocía que éste, resultado del claustro de la Universidad mexicana, aún no
había sido enviado 227 . La junta suplicó al rey que otorgara la licencia para que se fundara
universidad, porque no se perjudica ba a ninguna institución educativa del virreinato 228 .
La junta concluyó su informe apuntando las ventajas que traería a los habitantes de
la ciudad y de las provincias de la Capitanía la fundación de una universidad:
225 Ibidem.
226 Ibidem.
227 Ibidem . En la última foja se encuentran unas anotaciones del consejo con fecha de 08/07/1660, en que se dice
que falta el informe del virrey de Nueva España que se le mandó pedir por cédula real de 05/07/1653, el
mismo año en que se creó la junta.
228 AGI. Guatemala . 373. “Informe de la junta…”. El informe que el virrey envió a España estaba basado en la
consulta que éste hizo al claustro de la Real Universi dad de México, reseñada en est e capítulo.
87
… muchas conveniencias, sí, lustre a esta ciudad y sus provincias, y
muchos de sus hijos disentid os de los daños que causa la oziosidad en la
mocedad, tendrán honesta ocupazión, y si se formaran y cria re n hombres
doctos en toda s cienci as así pa ra los curatos y doctrinas de yndios que se
probeen y dan en nombre de Vuestra Magestad, como para la abogazía y
medizina de cuio s sujetos careze mucho esta Audiencia y ciudad, y si
algunos tienen la aplicazión a estas facultades no las pueden conseguir
fázilmente, o por la gran di stancia de más de trecientas leguas que ay a
México, o por la imposib ilidad que tienen para estudiar allí 229 .
Sin embargo, los miembros de la junta se dirigieron al rey, afirmando que confiaban
en que se ordenaría lo más conveniente para el real servicio del Monarca. Los cinco
integrantes de la junta firmaron y rubricaron el informe.
II.2.3. El informe de fray Payo al rey
Dos días después de que la junta redactó su primer informe, el obispo fray Payo Enríquez
de Rivera 230 creyó conveniente enviar otro como obispo de Guatemala:
La junta, señor, le hizo y remi te a Vuestra Magestad el informe que
vuestra magestad manda. Pero aviendo yo, señor, considerado que la
importancia de [ e ]sta fundación es grande, resolví hazer inf orme a Vuestra
Majestad de oficio y le remito, incluso en este pliego a Vues tr a Majestad,
diciendo en él lo que alcanzó ac erc a de los puntos todos… 231
Este documento es interesant e no sólo porque fue redactado por quien fuera obispo
de Guatemala, sino porque muestra la idea que esta dignidad tenía sobre lo que debía ser
una universidad, además de que plasma la concepción de la sociedad guatemalteca acerca
de la importancia del Estudio General. Es por ello que he creído pertinente reseñarlo.
229 Ibidem.
230 El obispo agustino fray Payo Enríqu ez de Rivera fue obispo de Guatemala desde el 03/03/1658 y hasta 1667,
año en que fue nombrado obispo de Michoacán. Véase Ernest Schäfer. El Consejo… Op. cit. , pp. 382 y 501. Este
fraile también fue arzobispo de México y virrey interino de 1672 a 168 0. Un estudio sobre su labor en el
cabildo de la catedral de México recientemente publicado es el de Leticia Pérez Puente. Tiempos de crisis,
tiempos de consolidación. La catedral metropoli tana de la Ciudad de México, 1653 ‐ 1680 . México: CESU/UNAM/El
Colegio de Michoacán/Plaza Valdés Editores, 2005. Sobre la participación del obispo en la fundación de la
Universidad de San Carlos, puede verse, de la misma autora. “Un informe del obispo Enríquez de River a
sobre la fundación de la universidad pública en Guatemala”, en Enrique González González y Leticia Pérez
Puente (coords.) Permanencia y cambio. I. Universidades hispánicas. 1551 ‐ 2001 . México: CESU/UNAM, 2005, pp.
83 ‐ 108.
231 AGI. Guatemala , 373, “Informe del obispo…”. La presentación del informe está firmada en 25/10/1659. Sin
embargo, al final del informe propiamente dicho aparece la fecha de 17/10/1659. Es decir, el obispo había
realizado con anteriori dad a la propia junta su informe, pero lo envió dos días después de que la junta enviara
el suyo.
88
El informe del obispo está dividido en diez partes que contienen 68 puntos
distribuidos por temas 232 . En la primera parte, titulada “Conveniencias de una
universidad general, así comunes como singulares en esta ciudad y provincia de
Goatemala”, que contiene ocho puntos, fray Payo argumentaba la utilidad de la
universidad para la defensa del catolicismo. De manera detallada, explicaba porqué era
necesario que hubiera estudios en todas las facultades. Citaré algunos fragmentos para
conocer la postura del obispo:
Señor, una conveniencia principal y primera se halla en la s universidade s
y generales estudios, y es una defensa, un apoyo tan fuerte en que estriba
la fe católica, que se pued e y debe decir, que donde faltan estas
universidades, aunque viva la fe, est á al menos indefensa, y por
consequencia, expuesta a más cercanos riesgos; clara es señor la razón,
pues siendo precisas las ciencias y doct rinas de sagradas escrituras,
cánones y teología para conservar y defender las verdade s católicas,
donde faltare el exercicio y estudio de estas ciencias, sin def ensa se hallará
la fe católica 233 .
Esta cita explica por qué era esencial la existencia de estudios en teología y en
cánones, ambas facultades mayores de una universidad. La defensa de la religión de la
Monarquía, era la razón principal que el obispo esgrimía. Para validar sus palabras, fray
Payo recurrió a las del jesuita Francisco de Mendoza: Academiae eriguntur frementibus
haereticis, plaudentibus catholicis 234 . Para completar su argumento, el obispo citó la sesión
veintitrés del Concilio de Trento. En su capítulo octavo se hablaba de la utilidad de los
Estudios Generales para evitar la ociosidad, la herejía y los malos hábitos 235 .
232 Los 68 puntos están di stribuidos en las 10 partes que constituyen el informe: 1ª, “Conveniencias de una
Universidad General, así comunes como singulares en esta ciudad de Guatemala”, pun tos 1 ‐ 8; 2ª, “Dáse
satisfacción manifiesta a embarazos que alega la oposición”, puntos 9 ‐ 18; 3ª, “Satisface otra dificu ltad”, puntos
19 ‐ 27; 4ª, “La nec esid ad e importancia de Universidad de la ciudad de Guatemala es tal, que deben vencerse
por cualquiera vía de las posibles, las difi cultades que pretende embarazarla”, puntos 28 ‐ 36; 5ª, “Satisfa ce a
otra objeción que ha publicado la contrariedad”, puntos 37 ‐ 44; 6ª, “Los religios os del convento de Santo
Domingo de esta ciudad no pretenden superintendencia alguna en la universi dad por quien a Vuestra
Majestad suplica”, puntos 45 ‐ 46; 7ª, “La casa y siti o de esta universidad está fuera y apartada del convento de
Santo Domingo”, puntos 47 ‐ 49; 8ª, “De que se funde uni versidad en esta ciudad de Guatemala no se sigue
perjuicio a la de México”, puntos 50 ‐ 52; 9ª, “De la fundación de universid ad en esta ciudad de Guatemala no
se sigue perjuicio alguno a la comunidad que en ella tiene facultad para dar grados”, puntos 53 ‐ 62; y 10ª,
“Informe de otros puntos”, puntos 53 ‐ 68.
233 AGI. Guate mala . 373. “Info rme del obispo…” , Fol. 1v.
234 “La erección de una academia hace temer a los herejes y atiende a las necesidades de los catól icos”. La cita
que fray Payo hace proviene del tomo primero del comentario que Mendoza hizo a la Historia sagrada de los
reyes . Libro 1, capítulo I, número 18, al fin de la sección 2.
235 AGI. Guate mala . 373. “Info rme del obispo…” , Fol. 1v.
89
Más adelante, el informe insistía en los beneficios de tener Estudio General en
Guatemala. En el punto tercero se hacía referencia a la utilidad de la fa cultad mayor de
leyes:
Que clara es, señor, en las escuelas y universida des aquella suprema
utilidad de la justicia , así civi l como criminal. Leyes son, señor, las que
hacen una república bien governada, y estr ibando todo bueno y legítimo
govierno en dar su derecho a cada uno, efecto propio de la j usticia, a quien
dar a conocer las leyes, mal podrá (aunque esté amada) estar conocida
para lo práctico, la justicia, si la noticia de las leyes falta, y falta
forzosamente, señor, donde ni se es tud ian ni se enseñan leye s. Por días y
por oras se necesita en provincias y repúblicas grandes y dilatadas de
letrados y abogados que defiendan vidas, honras y haciendas, con que
estas tres cosas, que son las de primera consideración en esta vida y
mundo, están sumamente expuestas a padecer, si n causa donde no ay
letrados, y no ay letrados, señor, donde no ay universidade s… 236
La importancia del conocimiento de las leyes, como herramienta para el buen
gobierno de las posesiones de la Monarquía Hispánica y el cuidado de los tres bie nes
terrenales que más se val or ab an en la época –la vida, el honor y la ha cienda– eran una
razón suficiente, según el obispo, para la existencia de la facultad de leyes. Al igual que en
la defensa de la facultad teológica , fray Payo apuntaba que el estudio de la legislación
traería consigo la enseñanza del buen comportamiento de los hombres, la política, la
cortesía y la prudencia 237 .
La medicina también fue defendida por el obispo como una ciencia necesaria para el
bien de la provincia:
La salud y conservación de la vida, en quanto depende de causas y
accidentes naturales, conveniencia es, señ or, dé lugar primero en lo
natural, y para ella fue siempre forzosa la medicina, como falta grande;
que no la aya, ni quien la exercite, y para la ponderación de quan grand e
falta sea ésta, me valgo, señor, de que nos manda Dios que tengamos todo
cuydado con que no nos falten médicos… esta utilida d que nos desea
Dios, se halla , señor, en las universida des 238 .
236 Ibid . Fol. 2v.
237 Ibid . “Informe del obispo…” , punto número 4 de la primera parte del informe.
238 Ibid . Punto número 5 de la primera parte del inform e. Sobre la cuestión de que no faltaren m édicos, fray
Payo cita el Eclesiást ico, cap. 38, vers. 1: “Da locum medico: ete ni m illum dominus c reavit; et non disceda t a te, quia
opera ejus sunt nece ssaria ʺ . Probablemente fray Payo citó de memoria, ya que la Vulgata dice: Honora medicum
propter necessitatem, et enim illum creativ Altissimus” , en cuyo caso la traducción sería “Honra al médico antes
de que lo necesites, porque tambié n a él lo creó el señor”. Véase Sagrada biblia. Versión directa de las lenguas
originales . Por Eloino Nacar Fuster y Alberto Colunga Cueto O. P. XX II. Madrid: Biblioteca de Autores
Cristianos, 1974.
96
II.2.5. Los mercedarios opinan
El segundo documento lo envió al rey el provincial de la orden de Nuestra Señora de la
Merced, fray Alonso de Sotomayor: se trata de una carta, fechada el veinticinco de febrero
de 1663, en que pedía que se fundase universidad en Guatemala 263 .
En su carta, fray Alonso enumeró tres motivos para que, “mirando esta causa
Vuestra Majestad, con el cariño del señor, sea servido de h onrar a sus vasallos con este
singular fabor”. El primer motivo que el mercedario dio fue el de respetar la voluntad de
Pedro Crespo Suárez, quien había dejado una renta para que se fundaran cátedras:
… con que ni se gastará, ni maniobrará el real aver de Vuestra Majestad,
que tanto deseamos se aumente para la defensa de la christiandad y
concervación de la real Corona, antes bien muchos de los vezinos de es te
reyno viendo el lucimiento de sus hijos, el lustre grand e que dan a las
repúblicas las letras, se animarán a situ ar con mayor estipendio las
regencias y cátedras 264 .
En segundo lugar, el fraile se refirió al crecimiento de la ciud ad y a la abundancia de
ingenios, los cuales, según él, se perderían por la falta de una universidad donde
educarse, ya que sólo existían los co legios de las relig iones “para los que tiene dentro de
su clausura“, y el de la Compañía de Jesús, en que había cátedras de gramática, artes y
teología, y en donde estudiaban los hijos de los vecinos, “faltándoles las ciencias de
cánones, leyes y medicina, y las demás que son facultades nesesarias para la concervación
de una república…” 265 .
Finalmente, fray Alonso de Sotomayor refirió la distancia que había entre la ciudad
de Guatemala y las de México y Lima como un pro blema para que los jóvenes asist ieran a
ellas a estudiar, porque “perderán las capacidades que lleg uen a conseguir el blanco de su
inclinación” 266 .
Guatemala . Tesis doctoral. Lu isiana: Tulane University, 1980. Stephen Webre, “El cabildo de Santiago de
Guatemala en el siglo XVII: ¿una oligarquía criolla cerrada y hereditaria?”, en Mesoamérica , Guatemala:
CIRMA, junio de 1981, pp. 1 ‐ 19.
263 AGI. Guate mala . 373. “Carta del provincial mercedari o”. Documento sin carátula y que consta de do s fojas.
264 Ibidem .
265 Ibidem .
266 AGI. Guate mala . 373. “Carta del provincial mercedari o”. El provincial afirmó que la distancia entre Méxi co y
Guatemala era de 300 leguas por tierra, en tanto que Lima estaba a más de 500 leguas por mar de Guatemala.
97
Aunque el provincial mercedario no renunció abiertamente a la donación que cinc o
años antes Juan de Vinuesa había hecho a la orden de los bienes heredados por Crespo
Suárez, afirmó que este dinero no debía gastarse en otra cosa que no haya sido voluntad
del correo mayor. Los argumentos siguientes ya habían sido tratados tanto por la junta
como por el obispo fray Payo en 165 9 267 .
II.2.6. Los franciscanos opinan
El tercer docu mento era un alegato del convento de San Francisco sobre los grados
otorgados por el colegio jesuita 268 . El punto en común entre el mencionado alegato y las
cartas tanto del Ayuntamiento como de los f ranciscanos era que los tres documentos
contenían una solicitud al Consejo de Indias para que éste anulara el privilegio de la
Compañía de Jesús para otorgar grados. Entre la carta del mercedario y la del
Ayuntamiento la coincidencia era la necesidad de fundar un Estudio General en la ciudad.
Sobre estos documentos y los remitentes de los mismos se pueden apuntar dos cosas: la
primera es que el Ayuntamiento, al igual que el obi spo en 1659, estaba en contra de la
Compañía; la otra, que los mercedarios, que en 1658 habían reclamado la donación que
Vinuesa les había hecho, habían cambiado de opinión y ahora se pronunciaban a favor de
la fundación de la universidad.
II.2.7. La Corona pide informes a las autoridades locales
La siguiente noticia sobre las gestiones hechas para la fundación de la universidad es la de
la cédula real del doce de septiembre de 1665, dos años después de los tres docum entos
comentados. El rey ordenó a la Audiencia y al obispo de Guatemala que le informaran
sobre la renta que estaba destinada para el Estudio General 269 . Dos años más tarde , est os
ministros enviaron una carta al soberano con fecha de veintiocho de marzo de 1667, y en
ella dijeron “… que todo este reino tendría gran conveniencia en que se funde univer sidad
en esa ciudad, pues cede en mayor lustre y estimación suya…” 270 .
267 Ibid . Esta carta tiene fec ha de recibo del 17/03/1665.
268 Ibid . La fecha del documento es 26/02/1663. Citado en J. T. Lanning, La universidad… Op. cit. , p. 58.
269 “Cédula real de 31/01/1676”, en AGI. Guatemala . 373; Lanning. Reales cédulas… Op. cit. , p. 25.
270 Ibidem ; Lanning. Reales cédulas… Op. ci t ., pp. 25 ‐ 26.
98
Este mismo año, el albacea de Pedro Crespo Suárez, Juan de Vinuesa, nuevamente
repartió la herencia del correo mayor, pero esta vez en dotes para huérfanas y en el
rescate para la redención de cautivos. Sin embargo, Vinues a revocó las donaciones y el
dinero de Crespo pudo recuperarse 271 .
En 1671, cuatro años después del episodio protagonizado por Vinuesa, se vuelve a
tener noticias de la fundación universitaria. La Audiencia de México en vió un informe al
rey el nueve de julio, y el procurador general de las provincias de las Indias de la
Compañía de Jesús envió dos memoriales en este mismo año 272 . Pas aron otros cuatro años,
durante los cuales las gestiones de la fundación de la univer sidad se detuvieron, hasta que
en 1675 el Consejo de Indias acordó consultar al rey y presentarle todos los autos
relacionados con la fundación de un Estudio General en Guatemala:
Habiendo el relator don Andrés de Angulo, hecho relación de los autos
sobre la pretensión de la ciudad de Santiago de Guatemala de que se dé
licencia para fundarse en [ e ]lla universidad, donde haya cátedras de
teología [ e ]scolástica y moral, y de la facultad de cánones, y leyes, y de
medizina, y de lenguas, se acordó que se haga consulta a Su Magestad
representándole todo lo que res ul ta de dic hos autos, y que el Consejo es de
parezer que su magestad se sirva dar y conzeder dicha licenci a, y que, por
ahora, mientras no haya más renta para la dotación de las cátedras y
donación de los minis tros de dicha universidad, no haya más que una
cátedra de theología escolást ica y otra de theología moral, y una cátedra
de cánones, y otra de leyes, y una de medicina, y dos de lengu as, y que se
señalen a los cathedráticos de [ e ]lla los salarios que se siguen: a la de
theología escolástica y a la de theología moral a 250 pesos a cada uno al
año. Y a la de prima de cánones y al de prima de leye s, a 500 pesos cada
uno. Y al de prima de medicina 400 pesos. Para cada uno delos dos
cathedráticos de lenguas, 300 pesos al año, como lo proponen la Au diencia
y obispo de Guatimala en sus informes de 23 de octubre de [ 1 ]659 y 8 de
marzo de 1667 y que para la dicha dotación de cáthedras y demás oficia les
como son vedel, secretar io y otros se aplique la renta que, par a este efecto
dejó don Francisco Marroquín, obispo de dicho obispado y Pedro Crespo
Suáez, y lo que […] de la dotación de cáthedras faltare para el
cumplimiento de lo referido se supla con p ensiones que se impongan en
las encomiendas que fueren vacando, y que se despache zédula para que
el presidente y dos oydores de aquella Au diencia y el ob ispo de aquella
ciudad, o no haviendo obispo el deán de aq uella iglesia, juntos dispong an
y ordenen se cobre todo lo que se estuviere deviendo a la s memorias de
los dichos don Francisco Marroquín y Pedro Crespo Suárez, y que se
ponga en renta, y que el colexio, que llaman de Santo Thomás y está
271 AGCA. A1. Le g. 427, Exp. 727. Citado en Lann ing. La universida d… Op. cit. , p. 62.
272 La referencia de est os documentos se en cuentra en la cédula real de fu ndación, por lo que desconozco el
contenido. Los originales podrían hallarse en AGI. Guatemala . 373 ; en est e legajo se reunieron varios de los
documentos relacionados a las gestiones para la fundación. Por el momento, como ya lo mencioné, no cuento
con la copia completa de este legajo. Véase cédula real de 31/01/1676 en AGCA. A1. Le g. 1882, Exp. 12235.
También, Lanning. Reales cédulas… Op. cit. , p. 27.
99
edificado para dicha universi dad, se ponga en toda perfección para que se
puedan leer en él dichas cáthedras , y propongan al consejo las
constituciones y ordenanzas que les parecieren convenientes, así para la
elección de los primeros cathedráticos, que queda referido ha de haver por
aora como para las cátedras que después se hubieren de acrecentar y para
el buen govierno de dicha universid ad para que vistas por el Consejo se
provea lo que convenga 273 .
Aunque el Consejo de Indias, en su acuerdo, sugirió al rey que éste ordenara que
tanto la Audiencia como el obispo de Guatemala propusieran los estatutos de la
universidad, en la cédul a que dio licenc ia para fundarla el rey no incluyó el tema de las
constituciones.
Así, de acuerdo a la cédula de fundación, estos últimos documentos y la opinión de
Pedro Fernández Miñano, fiscal del Consejo de Indias 274 , fuero n decisivas en la expedición
de ésta:
Habiéndose vuelto a ver en mi Consejo Real de las Yndias todos los
papeles tocantes a esta materia y el informe que hizo mi Audiencia de
México… y lo que en él representó el mismo año por dos memoriales el
procurador general de las provincias de Yn dias de la Copañía de Jesús de
esta corte, con lo que vista de ello , pidió mi fiscal y consultándome he
tenido por bien de conce der (como por la presente concedo) la licencia que
pide esa ciudad de Santiago de Guatemala, para que funde la dicha
universidad… 275 .
Cabe mencionar que los memoriales del procurador general de la Compañía sólo se
enumeran en la cédula, pero no se detalla el contenido, por lo que no es posible afirmar
un cambio de opinión de los jesuitas respecto de la fundación de la universidad. Ellos
continuarían, entonces, oponiéndose a la fundación de la universidad, bajo el argumento
de que ya había estudios en Guatemala y que se otorgaban grados. Sin embargo, el jesuita
Carmelo Sáenz de Santa María afirma que los documentos que se enviaron al rey no
favorecieron al colegio, debido a que se realizaron a través de un interrogatorio. Ambos
273 AGI. Guate mala . 373. “Acuerdo del consejo de 23 de octubre de 1675”. Este documento está inédito y sólo
puede verse en el archivo citado. Al margen aparece la lista de los co nsejeros asistentes a esta reunión:
Antonio de Castro (Consejero de Indias del 12/06/1665 al 16/02/1677), el presidente Pedr o de Portocarrero y
Aragón, conde de Medellín (Presidente del 15/07/1671 al 27/01/1679), Juan de Santos, Juan del Corral
Paniagua, marqués de Santillán (Consejero del 04/08/1673 al 04/01/1679), Bartolom é de Ochoa, Vespasiano
Gonzaga, conde de Paredes (Consejero del 15/02/1675 al 31/01/1687), y Pe dro Gamarra Urquizo (Consejero del
16/08/675 al 04/12/1678). Las fechas de los años en que fueron consejeros de Indias véan se en Ernest Schäfer. El
Consejo… Op. cit , pp. 335 y 345 ‐ 347.
274 Ernest Schäfer. El Consejo… Op. ci t. , p. 352.
275 “Cédula de 31/01/1676” en AGI. Guatemala . 373. Lanning. Reales cédulas… Op. cit. , p. 27.
100
memoriales fueron elaborados por dos funcionarios reales externos a la Compañía:
Feliciano de Ugarte Ayala y Vargas, alcalde ordinario, y Diego de Valenzuela,
escribano 276 .
Así concluye la historia de las gestiones que desde distintos sectores, p ersonajes y
lugares se hicieron para pedir un a y otra vez la fundación de una universidad para
Guatemala, capital del reino.
Conclusiones
En 1676, la ciudad de Santiago de los Caballeros de Gu atemala recibía licencia para
fundar una universidad. Esta licencia fue otorgada por el rey Carlos II, quie n había
alcanzado la mayoría de edad apenas tres meses antes. En realidad, el soberano no había
podido gobernar efectivamente, ya que la Junta de Gobierno establecida para su regencia
era el órgano de consulta en la toma de decisiones sobre los territorios de la Monarquía.
Una de las primeras decisiones del reinado de Carlos II fu e la fundación de un Estudio
General en la Capitanía de Guatemala, que abarcaba la actual Centroamérica, Chiapas y el
norte de Panamá, y esta ba bajo el gobierno del Virreinato de la Nueva España.
El colegio que el obis po Francisco de Marroquín pretendía fundar, y las cátedras
para las que un ministro de la ciudad había dejado una renta, fueron proyectos que no
pudieron realizarse al pie de la letra, ya fuera porque los administradores no realizaron
las gestiones necesarias para recibir la aprobación real, ya porque los albaceas decidieron
modificar las intenciones del beneficiario.
El rey Felipe IV nombró en 1653 a cinco representantes reales bajo el nombre de
“junta” para que le informaran de la pertinencia de crear un Estudio General en la ciudad.
Esta junta no se reuniría sino hasta seis años después, gracias a la iniciativa del obispo y
del capitán general, y avisó al rey de que las rentas heredadas para el colegio y las
cátedras podían utilizarse para erigir la universidad. La existencia de esta junta se explica
276 A pesar de que fue el rector del colegio de San Lucas, el padre Tomás Altamirano, quien solicitó la
realización de los dos memoriales entre enero y febrero de 1671, ambos describieron el colegio, los estu dios , el
número de alumnos y el de graduados. Lo que dejó en c laro que este centro educativo no era un Estud io
General, sino particular. Los informes se encue ntran en AGI. Guatemala . 373. Citado en Carmelo Sáenz de
Santa María. Historia de la educación… Op. cit. , pp. 126 ‐ 131.
101
por la tendencia de la Corona a crear este tipo de comisiones con representantes del
Estado. En Guatemala, y para el caso de la universidad, los miembros de la misma fue ron
el gobernador y capitán general –que a su vez presidía la Audiencia–, un oidor, el fiscal, el
deán de la catedral y el obispo.
A partir de entonces vemos aparecer misivas dirigidas al rey para que funde una
universidad, las cuales fueron firma das por las distintas autoridades e instituciones de la
Capitanía. A lo largo de este período de peticiones podemos identificar la gestación de los
distintos grupos políticos que vere mos aparecer en los primeros años de existencia de la
Universidad.
Por un lado, el clero secular, a través del obispo, fue uno de los que más interés
mostró en que el rey concediera esta fundación, buscando seguramente fortalecer a su
grupo político en la Ca pitanía. Pero el informe de este ministro permit e conocer que sus
intenciones eran más amplias, ya que argumentó la necesidad de contar también con
abogados y médicos.
También las órdenes religiosas elevaron una serie de peticiones a la Corona. Los
mercedarios y los jesuitas reclamaron, en 1658, rentas procedentes de la herencia de uno
de los benefactores de la Universida d, cuyo albacea la había reasignado. Pero el obispo,
con apoyo del capitán ge neral, la Audiencia y los dominicos, logró rescatar el dinero para
aplicarlo a las rentas de la Universidad. La alianza de las órdenes se modificaría en 1678
debido a la provisión de las primeras cátedras.
Por su parte, los jesuitas tenían un co leg io en el que graduaban artistas y teólogos,
por lo que no apoyaron la creación de la Universidad, argumentando que ya había un
Estudio en esas tierras. Esta sería la postura de la Compañía a lo largo del período de
gestiones para que se cre ara una universidad.
Los mercedarios, que no habían mostrado interés por la fundación de un Estudio
General, reclamaron el dinero del legado. Pero, cinco años después de este episodio, la
orden mercedaria cambió de opinión y su provincial escrib ió al rey en favor de la
Universidad. Esta orden había logrado establecerse en México en el último cuarto del
siglo XVI gracias a la necesidad de estudiar en la Universidad de esa ciudad. Esta
experiencia pudo haber influido en la decisión de la orden de apoyar la creación de un
102
Estudio General en Guatemala, donde ya tenía una provincia y donde podrían defender
mejor su doctrina desde las aulas universitarias.
Pero en la conformación de la junta no aparece el Ayuntamiento de la ciudad como
representante del Estad o. ¿Por qué esta institución que gobernaba la capital de la
Capitanía no formó parte de esta junta? Esto puede deberse a dos factores
fundamentalmente: en primer lu gar, la Corona delegó las gestiones de la fundación en
instituciones cuya jurisdicción era más amplia que la de la ciuda d; y, segundo, el
Ayuntamiento y sus regidores estaban más interesados en otros problemas, como el del
comercio con el Perú. El cabildo de la ciudad, al ser el portavoz de la sociedad, debía
atender el asunto de la prohibición que la Corona había impuesto para come rciar
libremente con la capital del otro virreinato 277 . No obstante, esta institución también envió
cartas a España solicitando la fundación de la Universidad.
Por otro lado, es importante aclarar que el rey, por conduc to de la cédula real que
acompañaba a la de la fundación, nombró a un nuevo grupo de ministros que
conformarían una “junta de erección” y cuya principal labor sería la de organizar todo lo
necesario para que la Universida d iniciara su funcionamiento. Esta junta no debe
confundirse con la que realizó los informes y gestiones para la expedición de la cédula de
fundación. A pesar de que el rey sustituyó a un solo integrante de la primera junta, este
cambio significó privilegiar a la Audiencia en todo lo relacionado a la organización y
puesta en marcha de la nueva Universidad.
De este modo es que principia lo que he denominado proceso fundacional de la
Universidad de San Carlos de Guatemala.
277 La cédula real del 12/01/1667 prohibió a la Capitanía General de Guatemala comerciar ace ite, vino y vinagre
con el virreinato del Perú. A partir de entonces, y hasta 1685, tanto los vecinos de la ciudad como el
Ayuntamiento –e incluso la Audiencia– envia ron al Consejo de Indias varias peticiones para que se les
permitiera comerciar libremente con el Per ú a través del Puerto del Realejo. Finalmente, en 1685, la Corona
levantó las restricciones al comerci o guatemalteco. Las peticiones se encuent ran en AGI. Guatemala . 279.
También puede verse en Cartas de cabildos hispanoamerica nos. Audiencia de Guatemala… Op. cit ., pp. 123 ‐ 151.
Carmelo Sáenz de Santa María incluso afirma que “Guatemala tenía en aquellos años dos grandes negocios en
la Corte: la universi dad y el comercio con el Perú ”, en “Edición y estudio preliminar”, en Obras históricas de
don Francisco Antonio de Fuentes y Guzmán… Op. cit ., p. XXIV.
103
C APÍTULO III.
L OS PREPARATIVOS PARA LA INAUGURACIÓN
DE LA U NIVERSIDAD DE S AN C ARLOS (1677 ‐ 1680).
Después de haber recibido la cédula que fundaba la Universidad, el rey ordenó erigir la
nueva institución, tarea que encomendó a una segunda junta, la de “erección”. Así, lo
primero era reunir las rentas correspondientes y nombrar a los catedráticos que inic iaran
la labor docente en la nueva Aca demia. De esta manera, dieron inicio las primeras
provisiones de cátedras, las cuales se realizaron bajo el mecanismo de la oposición. Los
concursos le lleva ron más de un año a la Univers idad. La razón para ello, en gran medida,
fue que la convocatoria se hizo tanto en la Universidad guatemalteca como en la Real
Universidad de México; ésta última, a su vez, ordenó fijar los edictos en Puebla de los
Ángeles. Cabe mencionar que esta era la primera vez que se abría una convocatoria en la
Nueva España para opositar a cátedras en tres distintas ciudades. El período de
provisiones fue lento y conflictivo. Las pugnas locales preexistentes entre distintas
corporaciones, tales como la protagonizada por la Orden de Predicadores y algunos de los
miembros del cabildo catedralicio, también fuero n parte de proceso de nombramiento de
los primeros catedráticos. Cabe mencionar que, en la elección de los nuevo s profesor es,
únicamente se encuentra a un mexicano, ya que el resto de la nómina habría de estar
conformada por catedráticos locales, ya fueran éstos naturales de Guatemala o vecinos de
la ciudad.
La lucha por un espacio en la nueva Universidad y la el ección de los primeros
catedráticos, retrasaron los preparativos para la apertura de las escuelas. Las quejas,
particularmente provenientes de los seculares, debido a que éstos no habían sido elegidos,
trajo como consecuencia directa la anulación de los nombramientos por parte del rey
como patrón de la Universidad. De esta manera, pasarían cinco años desde la expedición
de la cédula antes de que San Carlos pueda abrir sus puertas.
104
III.1. La organización de la Universidad
A partir del recibo de la cédula de fundación el tres de noviembre de 1676, se iniciaron los
preparativos para erigir la Universidad. La junta de erección se reunió al día siguiente
para ordenar que se les avisara a los dominicos que debían desocupar el edificio del
Colegio de Santo Tomás, ya que el inmueble estaba destinado a albergar al Estudio
General. También se dispuso que los frailes entregaran las cuentas de la dotación para
anexarlas al arca de la nueva Universidad. En esta sesión, la junta nombró al oidor doctor
Jacinto Roldán de la Cueva para que se ocupara de que estas órdenes se cumplieran 278 .
Dos meses después, el cinco de enero de 1677, el oidor realizó una visita al edificio del
colegio y presentó un informe a la junta. En la siguiente sesión, llevada a cabo tres meses
después, los miembros de la junta aprobaron la s inspecciones realizadas por el doctor De
la Cueva al edificio, y recibie ron las cuentas del colegio dominico 279 .
Ese mismo año, el rey envió otras dos cédulas, fechadas el siete y el dieciocho de
junio. La primera estaba dirigida al presidente y a los oidores de la Audiencia, tratándose
del acuse de recibo de la carta que la junta de erección ha bía enviado en noviem bre del
año anterior (1676) en la que la junta agradecía al monarca la expedición de la cédula de
fundación de la Universidad. El rey solicitaba desde Almazán, en la provincia de Soria,
que se le avisa ra de todo “… lo que se fuere obrando y del estado que tomare la
formazión de dicha Universidad, sus Generales, Cáthedras y oficios, que ha de tener y lo
demás contenido en las Cédulas que se despacharon…” 280 .
La otra cédula, fechada en Madrid el dieciocho de junio de 1677, estaba dirigida al
presidente de la Audiencia, a los dos oidores más antiguos y al obispo de Guatemala. En
esta misiva se les ordenaba tomar las cuentas de las rentas heredadas para el colegio de
Santo Tomás, reasignadas a la Universidad, al prior del convento de Santo Domingo 281 .
278 AGCA. A1. Leg . 1882, Exp. 12235. Jacinto Roldán de la Cueva fue oidor de Guatemala entre el 23/05/1669 y
el 25/05/1687, fech a en que fue nombrado alcalde del crim en en la Audie ncia de México. Ernest Schäf er. El
Consejo… Op. cit . , p. 414.
279 La reunión de la junta es del 07/04/1677 en AGCA. A1. Leg. 1882, Exp. 12235.
280 “Cédula real de 07/06/1677”, en AGCA. A1. Leg. 1521, Exp. 10076. También puede verse en Lanning. Reales
cédulas… Op. cit. , pp. 33 ‐ 34.
281 Francisco de Sarasa y Arce. Estatutos… Op. cit. , “Copia de la cédu la de 19/09/1678”, s/f. También en
Lanning. Reales cédulas… Op. cit. , pp. 37 ‐ 38.
105
En la reunión de la junta del diecisiete de agosto de 1677, se acordó librar diez mil
pesos para “… la reedifi cación de la casa, fábrica de la capilla, aulas, y generales y lo que
pertenecía a la nueva portada que se fa bricó, para colocar en ella las armas reales” 282 .
Tres meses después, el veintisiete de noviembre de 1677, en una carta enviada al
Consejo de Indias, la junta informaba de que ya se había desocupado el edificio del
colegio de Santo Tomás, y que las armas reales habían quedado fijadas en su portada 283 .
En esta misma carta, la junta avisaba también que se habían dotado nueve cátedras,
añadiendo dos, instituta y prima de artes, a las que el rey había aprobado en 1676. La
razón, según el oidor Juan Bautista Urquiola y Elorriaga, superintendente (administrador)
de la Universidad, era la total cobranza que se había hecho de las rentas para la
Universidad. Los salarios anuales se distribuían de la siguiente manera: para prima de
teología, trescientos pesos 284 ; para vísperas de teología, doscie ntos cincuenta; para prima
de cánones, quinientos; para prima de leyes, otros quinientos; para instituta, doscientos;
para prima de medicina, cuatrocientos; para prima de artes, doscientos, y lo mismo tanto
para lengua cakchiquel como para lengua mexicana 285 .
En total, ahora se necesitaban tres mil trescientos cincuenta pesos para los salarios
de los catedráticos y oficiales. Los salarios anuales para estos últimos estaban calculados
en seiscientos pesos. El secretario obtendrí a cien pesos; el bedel primero –quien a su vez
sería maestro de ceremonias– y el bedel segundo, ganarían ciento cincuenta cada uno; y el
tesorero síndico, doscientos 286 . La modificación al monto de los salarios aum entó el gasto
anual. Sin embargo, de acuerdo con lo aprobado por el rey en la cédula de fundación, el
282 Francisco de Fuentes y Guzmán. Recordación florida… Op. cit., p. 240.
283 AGCA. A1. Le g. 1882, Exp. 12235.
284 Ibidem. En 1677, la junta que organizó la Universidad también había aumentado el salario de prima de
teología, que de estar tasado en doscientos cincuenta pesos, pasó a estarlo en trescientos pes os. Los salarios no
cambiaron en las constituciones que Sarasa y Arce redactó en 1681.
285 Ibidem .
286 AGI. Guatemala . 373. “Copia de la cédula de fundación de 31/01/1676” . Esta información se encuentra al
margen de la cop ia de la cédula que se guardó en el Consejo de Indias, en los documentos sobre la Audi encia
de Guatemala. La cuenta que se hizo al margen de la cédula fue hecha después del documento, pues los
cambios en los salarios y el aumento de las cátedras no se darían hasta 1678 por cédula real de diecinuev e de
septiembre.
112
En México y en Puebla, como lo atestigua el diácono Tomás de Ortega y Bonilla, los
edictos convocaban a opositar a las nueve cátedras del nuevo Estudio carolino “… a todos
y a qualesquiera profesores de las facultades…” 317 . En la cédula real del diecinueve de
septiembre de 1678, dirigida al presidente y oidores de la Audiencia, se aclaraba que la
Universidad guatemalteca estaría fundada con “… igual calidad de los grados, y con los
mismos honores, prerrogativas y privilegios que las de Salamanca, México y Lima…” 318 .
Por otro lado, este documento real aprobaba los edictos convocatorios para las
primeras oposiciones a cátedras en México y Guatemala, además de aprobar el
nombramiento de los oficiales 319 , pero no menciona los nombres de quienes habían sido
designados para estos car gos 320 .
A pesar de que el rey había ordenado que las oposiciones en México se hicieran sólo
para las cátedras de las facultades de cánones, leyes y medicina 321 , el doctor Urquiola y
Elorriaga, superintendente de la Universidad de San Carlos, anunciaba a “… todos y
qualesquie ra profesores de las facul tad es de theología, cánones, leyes, medicina y artes e
idiomas de estas provincias…” 322 . Los edictos convocaban al concurs o de todas las
cátedras de la Universid ad guatemalteca y no sólo a las sillas de las facultades de leyes,
cánones y medicina.
Con una diferencia de días , los edictos fueron fijados en México y en Guatemala de
manera coordinada. La prórroga, en cambio, se fijó en la capital virreinal un mes y medio
después que en Guatemala. Las siguientes etapas de los concursos, excepto la votación, se
desarrollaron con vario s meses de diferencia. Mientras en México, las asignaciones de
puntos, la presentación de los méritos y las lecciones se realizaron a pa rtir de mayo y
concluyeron en julio de 1678, estos mismos actos iniciaron en septiembre en Guatemala,
concluyendo hasta noviembre. Se desconocen las razones, pero se llegaron a registrar
317 AGCA. A1. Le g. 1898, Exp. 12442.
318 Sarasa y Arce . “Copia de la cé dula de 19/09/1678”, s/f . También en Lannig. Reales cédulas… Op. cit. , p. 37.
319 Ibidem .
320 En la carta que el obispo Juan Ortega y Montañés envió a la junta el día 26/09/1678, el prelado refiere que se
había hecho el nombramiento de dos oficiales, pero no se mencionan los nombres ni los cargos de éstos. El
obispo se quejó de que “no [ se ] le había participado, como si no fuera de la junta ”, agregando que el
nombramiento lo hicieron los oidores Juan Roldán de la Cueva y Juan Urquiola, superintendente de la
Universidad. Fr ancisco Antonio de Fuentes y Guzmán reproduce algunas partes de esta carta en Recordación
florida… Op. cit , p. 242. El documento original se encuentra en AG CA. A1. Leg. 1882, Exp. 12235.
321 Sarasa y Arce. 1681. “Copia de la cédu la de 19/09/1678”, s/f. También en Lanning. Reales cédulas… Op. cit. ,
pp. 36 ‐ 39.
322 AGCA. A1. Le g. 1898, Exp. 12442.
113
nuevos candidatos en septiembre, tres meses después de que se hubiera cerrado el plazo
para hacerlo.
A este respecto, la junta esperó a tener los autos de las o posiciones realizadas en
México. En la sesión del nueve de septi emb re de 1678, el oidor Urqu iola avisó del recibo
de estos documentos; en esa misma reun ió n, se acordó que:
… el rector procediese a asig nar puntos a los opositores que están en esta
ciudad para la provisión de las cá tedras y, para que lo referido tenga
cumplido efecto, mandaba y mandó se notifique a los susodichos
[ miembros de la junta ] estén prevenidos para el día veintidós de este
presente mes, en que se procederá a dicha asignación y, asimismo, se les
notifique a los opositores afiancen con fia dores, abonados (den tro de dicho
término) los gastos que se les tasare por su merced así para el arca de
dicha real universid ad como para los dem ás ministros de ella por razón de
la cátedra que sacaren 323 .
Habían pasado cuatro meses desde el término de los edictos. De hecho, según el
propio auto de Urquiola, los o positores ni siquiera habían presentado la fianza
correspondiente.
El obispo Juan de Ortega y Montañés, miembro de la junta, en una carta dirigida a la
junta y fechada el veintiséis de septiembre de 1678, afirmó que no se había discutido el
tema de la asignación de puntos en sus reuniones. Además, expresaba su molestia porque
sólo se le había avisado que debía asistir a las lecciones de los opositores, sin antes haber
dado su opinión sobre este tema:
Que sin haberse conferido en junta ni tratado, ni reconocido, cosa alguna
tocante a resolver, oposiciones, ni lecciones, se le ci tase, en la forma
expresada, para que fuera a la lección, sin haberse comu nicado en junta, ni
prevenido en ella esta materia, ni si se debía o no proceder en ella,
faltando por executar todo lo que su majestad manda que preceda, a esta
reducción 324 .
En esta misiva, el obispo también se quejaba de la administración del
superintendente de la Universidad, refiriéndose a que “… se habían librado diez mil
pesos para la obra de la universidad, que en los principale s, se dijo, llegaría a cinco mil
323 AGCA. A1. Le g. 1898, Exp. 12442, Fol. 3v. “Auto de apercibimiento” del 10/09/1678.
324 José Mata Gavidia, en su obra, publicó los párrafos que el historiador co nsideró más importantes de esta
carta. Véase, Fundación de la Universidad en Guatemala … Op. cit. , pp. 131 ‐ 137. El original se encuentra en
AGCA. A1. Le g. 1882, Exp. 12235.
114
con poca diferencia, y que la obra no está concluida, no parecía se podía concluir con más
dinero…” 325 .
Entre los punt os que el obispo Ortega y Montañés menciona en su carta, se
encuentra el de la ausencia de constituciones propias y la falta de atención por parte de la
junta sobre este asunto, sobre lo que afirmaba que:
… no era menos reparable el que habiendo de ser el espírit u y alma de esta
universi dad, los estatutos y constituciones, según su magestad manda,
que en la junta se resuelva, y que se le remitan, para que vistos, se manden
confirmar, o no; sin ellos se dé y constituya por animado este cuerpo de la
universid ad por fundada: siendo así, que a ninguna junta se ha traído para
ver, considerar y tratar estatutos ni const ituciones algunas… 326
Si bien la junta ordenó realizar las oposiciones bajo los estatutos de la Universidad
de México 327 , según el obispo, para septiembre de 1678, época en que parte de los
concursos guatemaltecos se estaban realizando, en la junta ni siquiera se habían visto los
estatutos mexi canos:
… aún, estos [ estatutos ] no habían traído a la junta, para ver y reconocer en
ella, si todos eran convenientes o no para esta universid ad, o si era
menester añadir, quitar, alterar o enmendar, porque podía ser que, lo que
en México sea muy importante, no se a a esta Real Universidad
conveniente; de más, que sin verlos, ni haberlos visto, ni leído, mal se
podrá fundar… 328
Ningún otro documento afirma o niega el contenido de la cart a del obispo
relacionado con las constituciones. No obstante, en un documento del 16 de diciembre de
1678, es decir, tres meses después de la afirmación del obispo, se menciona la existencia
de un ejemplar de los estatutos de la Real Universidad de México en Guatemala 329 .
Más adelante, el obispo denunciaba que no todos los candidatos que se habían
aceptado com o opositores eran idó ne os , ya que algunos no contaban con grados
325 Ibid , p. 132.
326 Ibidem .
327 AGCA. A1. Le g. 1898, Exp. 12442.
328 ACGA. A1. Leg. 1882, Exp. 12235. También véase Mata Gavidi a. Fundación de la Universi dad en Guatemala…
Op. cit ., pp. 132 ‐ 133.
329 En la posesi ón de la cátedra de prima de teo logía, el catedrático electo, Rafael del Castillo , juró la
constitución 302, “que está en el libro yntitul ado Estatutos y Constituciones Reales de la Ymperia y Rexia
Universidad de México”. AGCA. A1 . Leg. 1898, Exp. 1244 2. Actualmente sólo se conserva un ejemplar de la
edición de 1668 de estos estatutos, en AGCA. A1. Leg. 1888 , Exp. 12298.
115
universitarios y otros ha bían sido aceptados para opositar en facultades distintas a las de
su formación:
… protesta en la forma debida, la nulida d de cuanto se está obrando y ha
obrado, en razón de oposiciones y lectur as y de lo que en ello se actúa y ha
actuado, y que por ello no se le adquiera, no pueda adquirir derecho
alguno, a los opositores que hubiere para las cátedras a que se hubieren
opuesto aunque tengan título de grados, que son menester para hacer
oposición a ellas y, a los que no hubieren presentado títul os de grados de
universi dad, total exclusión y nulidad de su oposición, y lo mismo a los
que con grado de una facultad, hubiesen sid o admitidos por opositores
para facultad en que los grados que hubieren presentado, no
aprovechan… 330
En su carta, el obispo se negaba a asistir a las sesiones de la junta y a las lecciones de
oposición, mientras no llegara el sucesor del gobernador:
… se desistía y desistió de asisti r a las juntas de di cha Real Universidad,
hasta que su señoría el dicho señor oydor don Lope de Sierra Os orio
llegue, y el dicho señor obispo pueda proponer, con más claridad, sus
motivos y las causas porque todo lo propuesto se ha obrado y ademá s
porque el dicho señor obispo, ni su voto y parecer, pueden hacer falta, al
sentir de los demás señores de la junta, tan doctos, ajustados y conformes
y que esto era su voto y parecer… 331
Pero estas no eran las únicas razones del obispo para quejarse de las acciones del
oidor Urquiola en relación a las oposiciones. Ortega y Montañés estaba en contra del
gobernador y capitán general, Fernando Francisco de Escobedo, quien también formaba
parte de la junta. El cronista Fuentes y Guzmán hace referencia a esta enemistad:
El mismo año de 1678… se levantó gran disturbio, nacido o de la
aprensión o de los verdadero s motivos del reverendo obispo doctor don
Juan de Ortega Montañés, que desavenido por aquél tiempo, en notable
modo con el presidente don Fernando Francisco de Escobedo, por los
motivos que fueron públicos y no es de este lugar, el referirlos, y pasando
estas enemistades por insiste ncia o relación a los demás ministros de la
Audiencia, disonó en todo el cuerpo de la Audiencia, y aún en el de la
República y los Estados, la destemplanza del prelado… 332
330 ACGA. A1. Leg. 1882, Exp. 12235. También véase Mata Gavidi a. Fundación de la Universi dad en Guatemala…
Op. cit ., pp. 132 ‐ 133.
331 Ibidem .
332 Francisco Ant onio Fuentes y Guzmán. Recordación florida… Op. cit ., p. 244.
116
Los conflictos entre el obispo y los otros miembros de la junta, quienes, como se
recordará, pertenecían a la Audiencia, no impidieron que en la sesión de la junta del
veintiséis de septiembre se acordara continuar con las leccio nes “… y que se guardase y
ejecutase todo lo resuelto por las juntas antecedentes” 333 .
A pesar de esta carta, de los temas que el prelado mencionó y de la postura de éste,
la junta siguió adelante co n los concursos.
Como ya se mencionó, los concursos de oposición para proveer las cátedras se
llevaron a cabo en dos ciudades distintas y en distintos momentos. Con el fin de presentar
de una manera más clara la información, he decidido tratar los procesos de cada una de
las cátedras en el mismo orden cronológico en que se realizaron.
La última etapa de las provision es, es decir, la votación y toma de posesión de las
cátedras, se efectuó en diciembre de 1678 en una sola de las ciudades donde se habían
hecho las oposiciones: Guatemala. Los encargados de elegir a estos primeros catedráticos
fueron los miembros de la junta de erección y el superintendente Urquiola y Elorriaga 334 .
Sin embargo, y según los registros, sólo asistieron el president e de la Audiencia, Fernando
Francisco de Escobedo 335 , y los dos oidore s más antiguos, que en ese momen to eran los
doctores Benito de Novoa Salgado 336 y Juan de Palacios Labastida 337 . El fiscal de la
Audiencia 338 y el obispo 339 no estuvieron presentes. El primero, aduciendo que era “oido r
recién llegado a su plaza de Goathemala” y desconocía los actos de las lecciones de las
cátedras, por lo que “no tenía conocimiento de lo s sujetos más hábiles para la pro visión de
las dichas cát ed ras , ni informes justificados por su parte para elegir los más idóneos”, se
abstendría de votar 340 . En el caso del obispo, ya se ha mencionado su decisión de no asi stir
a ninguna reunión hasta que llegara el capitán general interino.
333 Ibidem.
334 Francisco Ant onio Fuentes y Guzmán. Recordación florida… Op. cit ., p. 245 ‐ 246.
335 Antes había sido gobernador de Yucatán, y fue nombrado capitán gen era l interino de Guatemala en
04/07/1671, y definitivo en 04/04/1672. Ernest Schäfer. El Consejo… Op. cit , p. 467.
336 Oidor de Guatemala entre 17/ 09/1662 y 05/06/1685. Ernest Schäfer. Ibid . p. 414.
337 Su nombramiento como oidor de Guatemala es del 17/06/1678. Ibidem . Pero según la crónica de Fuentes y
Guzmán, este oidor no hacía mucho que había llegado a la capitanía para ocupar su cargo. Recordación
florida… Op. cit. , p. 245.
338 El fiscal de la audiencia de Guatemala era Diego Ibáñez de Faria, quien fue nombrado en este cargo en
09/08/1674. Ernest Schäfer. El Consejo… Op. cit. p. 416.
339 El obispo de Guatemala en ese momento era el licenciado Juan de Ortega Montañés, quien fue nombrado
en 05/11/1675. Ibid . p. 500.
340 Francisco Ant onio de Fuentes y Guzmán. Recordación florid a… Op. cit. , p. 245.
117
En México, como ya se mencionó, los edictos que convocaban a los concursos de
oposición a las nueve cátedras de la Universidad de San Carlos se fijaron en noviembre de
1677, con término de cuatro meses. Pero debido a que no hu bo su fici entes opositores, el
término se prorrogó otros dos. Generalmente, el período para presentarse como cand idato
a un concurso era de un mes para las cátedras de propiedad y tres días para las
temporales. No obstante, la junta del Estudio carolino consideró que ha bía que dar más
tiempo, ya que se trataba de las oposiciones en que se nombraría a los primeros
catedráticos de esta institución. Por otro lado, la lejanía de la Universidad mexicana fue
otro de los factores que determinaron el extenso período de la convocatoria.
El orden que se seguirá en la secuencia de las provisiones será el siguiente: prima de
teología, prima de medicina, vísperas de teolo gía, prima de leyes, instituta, prima de
cánones, prima de artes y, finalmente, lengua cakchiquel. Aunque eran nueve las cátedras,
nadie se presentó a opositar a la de leng ua mexicana.
III.2.1. Prima de teología
A la primera de las cátedras se presentaron quin ce concursantes 341 . Prima de teología era
una cátedra de propiedad, con un salario de trescientos pesos anuales 342 . Durante el
primer plazo de los edictos, sólo se presentó un candidato para opositar a esta cátedra: se
trató del chantre de la catedral de Guatemala, José de Baños y Sotomayor 343 , quien se
presentó a través de su apoderado, Esteban de la Fuente, el veinticinco de febrero de
1678 344 .
… mediante los edictos que se han fijado en [ la catedral ]… tiene mi parte
noticia que Su Majestad (que Dios guarde) tiene mandado se erija y aia
universid ad en esta ciudad, y en conformidad de la real voluntad se han
señalado las cáthedras que en ella se han de leer, entre las quales, pareze
es una la de Prima de Theología, a la qual, en la mejor forma que puedo,
me opongo en nombre de dicha mi parte, para que, llegado el tiempo de
341 AGCA. A1. Le g. 1898, Exp. 12442. Autos de provisión de pri ma de teología. El expediente está conformado
con las oposiciones hechas en México y en Guatemala. Las que se realizaron en México constan de una
carátula y 42 folios, mientras que las de Guatemala no presentan carátula y consta de 97 folios. Actualmente,
ambos expedientes se encuentran u nificados, pero aún puede leerse la foli ación original. Además, tienen una
carátula que contiene un resumen del expediente y la clasificación actual del docum ento en el archivo.
342 AGCA. A1. Le g. 1882, Exp. 12235.
343 Baños y Sotomayor fue chantre de la cat edral de 1677 a 1680. En Domingo Juarros. Compendio de historia del
reino de Guatemala. (Chiapas, Guatemala, San Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica). 1500 ‐ 1800 . Guatemala:
Editorial Piedra Santa, 1981, p. 191.
344 AGCA. A1. Le g. 1898, Exp. 12442.
118
cumplirse lo s edictos, leerá de oposición a dicha cáthedr a, en el lugar y
grado que le tocare, según sus títulos que en tiempo y forma protesto
presentar, por lo qual a Vuestra Junta pido y suplico aia por presentado
dicho poder y por opuesto al dicho mi parte a la cáthedra de prima de
theulogía… 345
En Guatemala se presentaron otros dos opositores dentro de la prórroga concedida
por el superintendente de la Universidad, y lo hicieron el treinta de abril y el cinco de
mayo, respectivamente. Los siguientes cuatro opositores, en orden cronológico, se
presentaron en México entre el doce y el trece de mayo. Se desconocen las razone s por las
que en la Universidad de San Ca rlos se aceptaron postulaciones hasta tres meses y medio
después de haber concluido el término de la prórroga de los edictos, aceptándose a ocho
opositores más. Por lo tanto, en México hubo cuatro opositores 346 y en Guatemala once 347 ,
un total de quince a spirantes, entre los que se encontraban cinco frailes, cuatro
licenciados, todos los cuales eran abogados de Audiencias; tres doctores , dos bachilleres y
un médico.
La lista de candidatos a prima de teología confirma la denuncia hecha por el obi spo
Ortega y Montañés sobre que se habían aceptado como opositores a graduados de
facultades distintas a las que pertenecían las cátedras en provisión 348 . Pero, ¿por qué tres
legistas y un médico fueron aceptados a la oposición de esta cátedra? Quizá podemos
encontrar la razón en que para las autoridades de la nueva Universidad lo importante era
la preparación de los concursantes y no tanto la ostentación de grados universitarios.
En México asis tie ro n dos bachilleres, un doctor que era presbítero y un miembro del
clero regular; en Guatemala acudieron represe ntantes de tres de los principales grup os
345 AGCA. A1. Le g. 1889, Exp. 12442, Fol. 8r.
346 Los opositores que se presentaron en México fueron cuatro: Miguel de Contreras Pacheco, que estudió en
Mérida e incorporó su grado de bachiller en teología en la Real Univer sidad de México; Salvador de Es cudero
Sotomayor, bachiller pasante de teología; Dieg o de Aguiar, fraile y lector de Prima de Teología del colegio
agustino de San Pablo ; y José de Loyola, doct or en teología y presbítero. Los tres primeros se presentaron ante
el rector el 12/05/1678, y Loyola lo hizo al día siguiente.
347 En Guatemala se presentaron once personas: José de Baños y Sotomayor, doctor y chantre de la catedral;
Esteban de Acuñ a Moreira, doctor, presbítero domiciliar io y patrimonial, y cura rector de la catedral de
Guatemala; Rafael del Cas tillo, fraile dominico y lector de teología en su convento; Jacinto Jaime Moreno,
licenciado y abogado de la Audiencia de Guatemala; Antonio Dávila Quiñon es, licenciado y abogado de la
Audiencia de Guatemala; Diego Vázquez de Hinostroza , médic o; Domingo de los Reyes, fraile y lector de l
convento de Santo Domingo de Guatemala; Sebas tián de Sotomayor, bachiller en medicina; Diego de Sáenz de
Quiroz, fraile mercedario y lect or en su convento; Agustín Cano, dominico y también le ctor en su conv ento; y,
finalmente, se presentó Juan Meléndez Carreño, licenciado y presbítero. El primero de ellos se presentó ante el
superintendente el 25/02/1678, Esteban de Acuña Moreira lo hizo el 31/04/1678, Rafael del Castillo se presentó
el 05/05/1678 y el resto de ellos lo hicie ro n el mismo día, el 10/09/1678.
348 La carta del ob ispo est á fec hada el 26/09/1678, en AG CA. A1. Leg. 1882, Exp. 12235.
119
políticos de la sociedad guatemalteca: la Au diencia, las órdenes religiosas y el cler o
secular.
Estos datos hablan del poco interés que tuvieron los edictos en dos de las
principales ciudades de la Nueva España: México y Puebla. La diferencia entre el número
de opositores de México y el de Guatemala muestra que los graduados mexicanos no
encontraron atractiva la oferta de cátedras de la Universidad guatemalteca. Este hech o
puede deberse, en primer lugar, a la lejanía de Guatemala respecto de la ciudad donde se
habían formado, y en segundo, al inferior salario que obtendrían en Guatemala respecto
del que podían percibir en la Universidad de México.
El siguiente paso en la oposición era la asignación de puntos, que se realizó primero
en México. Ese acto inició con Diego de Aguiar, fraile agustino, quien eligió los puntos de
su lectura el día veintidós de mayo. En los siguientes tres días se asignaron puntos a los
otros tres opositores de México.
En Guatemala, como se recordará, este acto se inició en septiembre. A todos los
opositores se les notificó que, a partir del día veintidós de dicho mes se llevarían a cabo
estos actos 349 . En esta ciudad se habían aceptado once opositores. Sin embargo,
únicamente se asignaron puntos a tres de ellos. Probablemente, las quejas del obispo
Ortega y Montañés sobre la existencia de opositores graduados en otras facultades fue
una de las razones por las que se redujo el núme ro de candidatos para este concurs o 350 .
Sin embargo, cabe mencionar que al menos siete de los concursantes estaban habilitados
para servir como catedráticos. Además, el chantre, opositor a esta cátedra, también se
había inconformado porque, según él, los frailes no podían participar en los concursos
donde había opositores seculares 351 . En los autos de provisió n no se registró la solución a
las quejas presentadas por el obispo ni por el chantre, y tampoco se explica si algunos
opositores desistieron del concurso.
349 La notificación del superintendente Urquiola y Elorriaga a los opositore s de que se realizaría la asignación
de puntos data del 10/09/1678. De estas notificaciones es de donde se han obtenido los nomb res de los ocho
opositores que se presentaron en septiembre, ya que sus p resentaciones no se encuentran en los autos que se
conservan. AGCA. A1. Leg . 1898, Exp. 12442, Fols. 4r ‐ 7v.
350 La carta del obispo tien e fecha del 26/09/1678 y se encuentra en AGCA. A1. Leg. 1882, Exp. 12235. Citado en
Mata Gavidia. Fundación… Op. cit ., p. 131 ‐ 137.
351 En los autos de provisión de esta cátedra se encuentran varios do cumentos presentados por el chantre
Baños y Sotomayor sobre este tema. Véase, AGCA. A1. Le g. 1898, Exp. 12442, Fols. 67r ‐ 82v. El 19/01/1679, el
chantre Baños y Sotomayor pidió una copia de los autos al superintendente de la Universidad para elevar sus
quejas al Consejo de Indias, las cuales se encuentran en AGI. Guatemala . 137, Fols. 132r ‐ 149r.
120
El día veinte de septiembre se le asignaron puntos a Rafael del Castillo, cinco días
después, a Esteban de Acuña Moreira, y el veintiocho del mismo mes, a José de B años y
Sotomayor. El primero de ellos era un fraile dominico, lo que confirma que la queja del
chantre no prosperó. Los otros dos opositores eran miembros del cler o secular, cura y
chantre de la catedral respectivamente.
Al término de las asignaciones, el siguiente paso en los con cursos era la lección de
oposición. Este acto se realizaba, generalmente, veinticuatro horas después de que los
opositores hubieran elegido el tema que habrían de presentar. En México, las leccion es se
realizaron entre el veintidós y el veintiséis de mayo, mientras que en Guatemala, ta nto las
asignaciones de puntos como las lecciones no se llevarían a cabo sino hasta cuatro meses
después de que estos actos se realizaran en la Universidad mexicana 352 .
La rivalidad entre el chantre y los dominicos continuó a través de la asignación de
puntos a Baños y Sotomayor, quie n pretendía hacer su lección el mismo día que se le
había asignado el tema, y no veinticuatro horas después como estaba señalado en los
estatutos mexicanos 353 . El chantre quería demostrar, con esto, que era el candidato idóneo
para la cátedra de prima de teología. Pero la junta le ordenó que leyera al día siguiente 354 .
Cuando finalizaron los actos en Guatemala, los autos de las pro visiones fueron
recibidos por tres de los cinco miem bros de esta junta: Fernando Francisco de Escobedo,
Benito Novoa Salgado y Juan de Palacios 355 .
Después de la recepción de los autos, el siguiente paso era la votación que, como ya
se ha mencionado, se efectuó en Guatemala. La junta había de elegir entre los cuatro
opositores de México y los tres de Guatemala. Sobre la votación de esta cátedra, sólo
contamos con la referencia que el cronista Fuentes y Guzmán ofrece en su obra:
… el doctor don Juan Bautista Urquiola, diciendo que votaba para la
cátedra de prima de teología al Maestro fray Rafael del Castillo, con
calidad de traer aprobación de Su Majestad, y por su defecto, luego votaba
por el doctor don José Baños de Sotomayor, en que los demás votos no
convienen… 356
352 AGCA. A1. Leg. 1898, Exp. 12442, Fol s. 17r ‐ 20r, y 86r ‐ 91r. Las asignaciones de puntos y las lecciones se
iniciarían el 25/09/1678.
353 Palafox. XIII, 178.
354 AGCA. A1. Le g. 1898, Exp. 12442.
355 Ibidem .
356 Francisco Fuentes y Guzmán. Recordación florida… Op. cit . , pp. 245 ‐ 246. 357 Ibid , p. 245.
121
Los cuatro votantes decidieron nombrar al dominico Rafael del Castillo, aunque el
superintendente mencionó como segunda opción al chantre. Como lo afirma la cita
anterior, ni el capitán general ni los oidores estuvieron de acuerdo con esa segunda
opción. Cabe mencionar que en el resto de las cátedras los votos fueron unánimes 357 .
El dominico Rafael del Castillo, nombrado el catorce de diciembre de 1678, solicitó
el título original de su cargo y la posesión del mismo. El nuevo catedrátic o hizo el
juramento de la siguiente manera:
En la ciuda d de Santiago de Goathemala en quince de di ciembre de mil
seiscientos y se tenta y ocho años, ante el señor doctor don Juan Bauptist a
de Urquiola Elorriaga del Consejo de Su M agestad, su oidor y alcalde de
corte en esta Real Audiencia, juez su perintendente y rector de esta Real
Universidad de San Carlos, pareció el reverendo padre maestro fray
Raphael del Castillo, del orden de predicadores, que doy fe conosco y hizo
presentación del título de cathedrático de Prima de Theología Escolástica,
despachado por los señores presidente y oidores de [ e ]sta real chancillería
y refrendado de Nicolás de Maed a, [ e ]scrivano del rey nuestro señor, y de
la fundación de dicha real universidad del qual recivió juramento que hizo
ymberbo sacerdoctis, puesta la mano en el pecho, en forma de derecho por
su persona, la constitución quatrocientas y dos que está en el libro
yntitulado Estatutos y Constituciones Rea les de la Ymperia y Rexia
Universidad de México, y a la conclusión dijo sí juro y amén. Y dicho
señor rector le recibió por tal cathedrático de dicha universidad y mandó
se le acuda con los salario s y emolumentos que se le señalan en dicho
título, como los fuere devengando desde el día que empesare a leer la
cáthedra, y lo firmó. Y dicho reverendo pa dre fray Raphael del Castillo.
Siendo testigos, el ayudante Francisco de Amesqueta y Arana, thesorero
síndico de dicha universi dad, vezino de [ e ]sta dicha ciudad y Juan
Bauptista de Ycalbalzeta y Bazeta, residente en ella, de que doy fe. Ante
mí don Pedro de Bárcena, sec retario 358 .
A las diez de la mañana del día siguiente se llevó a cabo la última etapa de la
oposición. Rafael del Castillo tomó posesión de la cátedra con la explicación e
interpretación de un “… texto de El Maestro de las Sentencias por espacio de un rato… en
señal de p osesión real y corporal actual velquasi que tomó y aprehendió quieta y
pacíficamente sin contradissión de persona alguna” 359 .
358 AGCA. A1. Leg. 1898, Exp. 12442, Fol. 93v. “Juram en to”. En los estatutos mexicanos no existe la
constitución “quatroc ienta s y dos”, pero en el Título III, la constitución 35 señala que el juramento de los
graduados menores, oficiales y ministros de la Universidad se debía rea lizar en presencia del rector. Quizá se
trata de un error del se cretario que redactó el juramento de esta cátedra.
359 Ibid . Fol. 94r ‐ 94v. “Posesión”. En las cátedra s de Prima y Vísperas de Teología se solía tener como lectura
los cuatro libros de Las Sentencias . Se trata de una obra de Pedro Lombardo, realizada hacia el 1150, en la que
el autor presenta las opiniones de los Padres de la Igl esia sobre temas relacionados con el cristianismo.
Aunque este fue el texto que se señaló para la cátedra de prima de teolog ía, Clara Inés Ramírez González y
128
lecciones se realizaron entre el veinticuatro y el veintisiete de octubre de 1678. La votación
se efectuó el día catorce de diciembre y resultó ganador Dávila Quiñones 388 , quien prestó
juramento el quince del mismo mes y tomó posesión de su cargo al día siguiente 389 .
III.2.6. Prima de cánones
La sexta cátedra en iniciar su concurso fue prima de cánones 390 , que era de propiedad y
cuyo salario era de quinientos pesos al año 391 . A esta oposición se presentaron ocho
candidatos y todos fueron aceptados para el concurso: cinco bachilleres canonistas y tres
licenciados, de los cuales uno desistió del concurso. En Guatemala y México, estos
candidatos se presentaron durante el mes de mayo de 1678 392 .
Las asignaciones de puntos y las lecciones de oposición en México se realizaron
entre el treinta y uno de mayo y el seis de junio del mismo año. En Guatemala únicamente
participaron los licenciados Antonio Dávila Quiñones y Juan Meléndez Carreño. El
primero presentó su lección el uno de octubre de 1678, mientras que el segundo, lo hizo
tres días después.
La votación se realizó en Guatemala el mism o día y mes que el resto de las
cátedras 393 . La junta eligió como catedrático propietario a Juan Meléndez Carreño, a quien
se le citó el día quince de diciembre para que prestara juramento 394 . En este caso no se
conservan en el expediente de la provisión ni el juramento ni la posesión de la cátedra.
388 AGCA. A1. Le g. 1898, Exp. 12439.
389 Ibidem.
390 AGCA. A1. Leg. 1898, Exp. 12440. Los autos de provisión, al igual que en las cátedras anteriores, constan de
dos expedientes: uno de la Universi dad de México, que consta de una carátula y 46 folios, y otro de la propia
Universidad de San Carlos, que contiene una carátula y 22 folios .
391 AGCA. A1. Le g. 1882, Exp. 12235.
392 Los opositores de Guatemala fueron Antonio Dávila Quiñones (presentado el 04/05/1678) y Jua n Meléndez
Carreño (presentado el 26/05/1678). El lic enciad o Jaime Jacinto Moreno se había presentado a la oposición,
pero desistió, desconociéndose las razones, pero así lo indic a la carátula de los auto s. En México los opositores
fueron los bachilleres en cánones Miguel Rodríguez Páez, clérigo presbít ero; Gaspar de los Reyes, colegial de
San Ramón de México; José Martín de Morales, también colegial del Colegio de San Ramón de México y
pasante de cánones; Miguel de Mayoral, clérigo de menores órdenes y pasante de cánones; y Jo sé de Soto
Loría.
393 AGCA. A1. Le g. 1898, Exp. 12440.
394 Ibidem .
129
III.2.7. Prima de artes
La penúltima cátedra que se opositó fue prima de artes 395 , que era de propiedad y tenía un
salario de doscientos pesos anuales 396 . Esta cátedra fue la que tuvo más opositores
después de prima de teología: se presentaron diez candidatos, ocho de los cuales lo
hicieron en México y dos en Guatemala 397 . Las primeras presentaciones se hicieron el doce
de mayo en México. A pesar de que el plazo para registrarse, en Guatemala, había
concluido en julio, se aceptó la candidatura del mercedario Diego Sáenz de Quiroz 398 .
En la Universidad mexicana, las asignaciones de puntos y las lecciones de oposición
se realizaron del cinco al catorce de julio de 1678. En Guat emala, esto s actos se llevaron a
cabo a finales del mes de octubre.
Finalmente, la votación se realizó el catorce de diciembre 399 . Nuevamente se eligió a
un opositor local: el fraile dominico Agustín Cano, quien prestó jura mento el quince de
diciembre y tomó posesión al día sigu iente 400 .
En este caso, el número de opositores en México rebasó por mucho el de los que se
presentaron en Guatemala (ocho contra dos). Los mexicanos tenían el grado de bachiller,
mientras que los guatemaltecos no tenían ningún grado universitari o: eran frailes y,
aunque leían en sus conventos, no contaban con certificac iones de estudios por nin gun a
universidad.
III.2.8. Lengua cakchiquel
La última cátedra en salir a concurso fue la de lengua cakchiquel, que era de propiedad y
contaba con un salario de doscientos pesos por año 401 . A esta oposición sólo se presentó el
fraile dominico José Ángel Cenollo 402 .
395 AGCA. A1. Leg . 1898, Exp. 12441. El proceso, al igual que en las otras cátedras, ha quedado incluido en un
mismo expediente. Sin embargo, se puede señalar que los autos hechos en México tienen una carátu la y 28
folios, mientras que los que se hicieron en Guatemala, además de la carátu la, contienen 19 folios.
396 AGCA. A1. Le g. 1882, Exp. 12235.
397 En México se presentaron los bachilleres en artes Juan de Avilés Ramírez (también bachiller en medicina),
Miguel de Contreras, Salvador de Es cudero, Jerónimo de Zamora (pasante de cánones y colegia l de San
Ramón de México), Francisco de Oyanguren, Sebastián de Arroyo (cursante en medicina), Francisco de
Acevedo y Diego de Aguiar. En Guatemala, los candidatos fueron fray Diego Sáenz de Quiroz y fr ay Agustín
Cano. Esteban de Acuña Moreira desistió de la oposición, pero no se menciona el motivo ni se encuentra el
registro de ello , sino que únicamente se señaló en la carátula de los autos.
398 Sobre el fraile mercedario no se ha encontrado ninguna otra noticia, más que la de la provisión.
399 AGCA. A1. Le g. 1898, Exp. 12441.
400 Ibidem .
401 AGCA. A1. Le g. 1882, Exp. 12235.
130
Este único opositor se registró el dieciséis de septiembre de 1678. La conv ocatoria ya
había concluido, pero fue aceptado. La asigna ción de punt os se realizó el cuatro de
noviembre y al día siguiente leyó su lección. La votación, el juramento y la posesión de la
cátedra se realizaron en diciembre de 1678. Por supuesto, la cátedra se le asignó al fraile
Cenollo 403 .
Hasta aquí se han reseñado los concursos de la cada una de las cátedras provis tas en
1678 en la Universidad de San Carlos. Pasemos ahora a explicar las razones de la
preferencia de la junta de erección por los opositores locales.
III.2.9. La elección de catedráticos
Como se recordará, no se conserva el acta de la elección de los primeros catedráticos. En
los autos de oposición guatemaltecos no se encuentra ninguna preferencia por algún o
algunos candidatos, y las lecciones fueron calificadas de “suficientes” 404 . En los autos que
la Real Universidad de México envió a Guatemala tampoco se encue ntra n
recomendaciones a favor de ningún opositor. En todos los casos, el rector mexicano sólo
mencionó que las lecciones y demás actos se realizaron conforme a los estatutos. Además,
el mismo rector del Estudio mexicano y dos oidores de la Audiencia de México enviaron
sendas cartas en agosto de 1678 sobr e los opositores que co ncursaron en esa ciudad 405 . La
opinión de los ministros coincide en la capacidad probada de algunos de los candidatos,
aunque el rector mexi cano fue el que más recomendaciones hizo para las cátedras. A
partir de esta misiva señalaré las semejanzas y diferencias entre las tres opiniones.
El rector Juan Bernárdez de Rivera escribía al presidente de la Audiencia de
Guatemala, Fernando Francisco de Escobedo, el día diez de agosto:
Señor, deseoso de cum plir las órdenes de vuestra señoría, luego que el
tiempo dio lugar, puse en ejecusión sus mandatos en lo to cante a los autos
de la provisión de cátedras de esa Real Universi dad y, conforme a los
estatutos de ésta, como consta en los mismos que remito a vuestra señoría,
lo hubiere hecho antes, de haber habido correo. Yo, me holgaría fueran
402 AGCA. A1. Le g. 1898, Exp. 12438.
403 Ibidem. La votación es del 14/1 2/1678, el juramento es del 15/12/1678 y la posesión es del 16/12/1678.
404 AGCA. A1. Le gs. 1898 ‐ 1890 y 4022.Todos lo s legajos contien en las provisio nes de las cáte dras.
405 La transcripción íntegra de la carta enviada por el rector se tomó de Ricardo Castañeda Paganini. Historia…
Op. cit. , pp. 83 ‐ 84. Estas mismas cartas se encuentran parcialmente transcritas en José Mata Gavidia.
Fundación… Op. cit ., pp. 147 ‐ 149. Los originales se encuentran en AGCA. A1. Leg. 1882, Exp. 12235. La fecha
de las cartas es 10/08/1678.
131
todos los opositores los mayores sujetos de esta Nueva España, más no ha
sido para la dicha mía, que hayan salido los que salieron, ya que con las
muchas cátedras que han vacado en esta univers idad, los juzgué a todos
cansados de leer y oponerse, pero todos cumplieron con sus actos y
obligación. Par a la cátedra de prima de sagrada teología, el doctor don
José de Loyola es su jeto (aunque de cuerpo pequeño) de talento muy
agigantado y sumamente virtuoso, quien sabrá mu y bien desempeñarse
en su puest o. Como el padre maestro fray Diego de Aguiar, religioso de
San Agustín y lector de más de ocho años en el Colegio de San Pablo de
esta ciudad, que si este sujet o no ocupa la de prima, en la de vísperas de
teología moral, no tiene por acá sujeto que pue da quitársela, y cuando por
allá la hubiere (que será mucho) la de prima de filosofía, a que también se
opuso. A la de prima de cánones, el bachiller Miguel Rodríguez Páez
Ponce, clérigo presbítero, sujeto competente para el la. A la de prima de
leyes, el bachiller don Fr ancisco Carmona, abogado de esta Real
Audiencia, aunque ese sujeto que sabe muy bien, es tarde de natural en el
pronunciar, en quien no luce lo que sabe, así pues, será a propósito para la
cátedra de Institu ta. A la de prima de medicina, el bachiller don José de
Salmerón de Cast ro Escobar, que hoy es catedrático de an atomía y cirugía
en esta Real Universidad, y es sujeto que desempeña lúcidamente el
puesto: noble, virtuoso y docto. A la de prima de filosofía, el ba chiller
Miguel de Contreras, clérigo presbítero. Para las dos de lenguas no hubo
opositores. Esto es, señor, lo que hallo, para descargo de mi conciencia, ser
lo más, me parece, conveniente y cumplir lo que vuestra señoría manda
hacer 406 .
Como se puede observar, el rector recomendó opositores para todas y cada una de
las ocho cátedras en las que los mexicanos participaron. Las opiniones de los oidores
coinciden con la del rector Bernárdez de Rive ra en cuanto a que los mejores candidatos
para las cátedras de teología eran el doctor José de Loyola y fray Diego de Aguiar. Sin
embargo, para el rector, a diferencia de los oidores, la cátedra de prima debía ser
regentada por el doctor Loyola y la de vísperas para el fraile agustino. También
coincidieron en la recomendación del bachiller Salmerón de Castro para prim a de
medicina, aunque el oidor Juan de Arechaga c alificó a Castro y a Juan de Avilés, el otro
opositor, como “uno y otro de mui buena abilidad” 407 . Finalmente, los tres ministros
estuvieron de acuerdo en que Francisco Carmona era el mejor candidato para leer
instituta.
Las diferencias entre las opiniones de los tres ministros las encontramos,
particularmente, en relación a las cátedras de prima leyes y cánones. El rector recomendó
al bachiller Miguel Rodríguez Páez, pero los oidores no opinaban lo mismo: Juan de
Gárate y Francia dijo “… que a habido muchos opositores, ninguno me pareçe competente
406 Ricardo Castañeda Paganini. Historia… Op. cit ., pp. 83 ‐ 84.
407 AGCA. A1. Le g. 1882, Exp. 12235, Fols. 47r ‐ 47v.
132
para las primeras cáthedras porque son muchachos acabados de graduar…” 408 . Por su
parte, Arechaga afirmó conocer a los bachilleres Miguel Ponce, Gaspar de los Reyes y
Domingo de Barcia, opositores a cánones, de quienes declaró: “tengo por mui buenos
estudiantes y que se harán con el tiempo y exerçicio consumados maestros” 409 . En cuanto
a la cátedra de artes, el rector había recomen dado al bachiller Miguel Contreras; en
cambio, Arechaga afirmó que fray Diego de Aguiar era “… dignísimo de ser cathedrático
de prima en qualquier universidad de España…” 410 , y en su carta lo recomendaba tambié n
para esta cátedra.
Las cartas enviadas al capitán general Escobedo, en las que se hacía recomendación
de algunos de los opositores, no tuvieron el efecto esperado por sus remitentes, ya que
sólo se eligió a un candidato mexicano. Pero, ¿quiénes eran estos opositores?, ¿qué grados
tenían?, ¿en qué facultades habían leído alguna cátedra con anterioridad? … La revisión de
las oposiciones y de quiene s participaron en ellas nos acercan al mundo de los opositores.
También contribuye a conocer el interés que tuvieron tanto los contendientes de México
como los de Guatemala. Las informaciones cuantitativas que se pueden obtener a partir
de los concursos de oposición, pueden relacionarse entre sí para conocer el nivel de
estudios universitarios de los opositores, las instituciones a la s que pertenecían, los ca rgos
que ocupaban y las cátedras en las que concursaron. De es ta manera, se puede saber si
existió o no un perfil específico de quiene s aspiraban a leer una cátedra en la Univer sidad
guatemalteca, además de permitir id entificar las facultades y cátedras que tuvieron mayor
demanda de opositores.
A las ocho cátedras de la Universidad de San Carlos 411 se presentaron un total de
treinta y tres opositores 412 . Sobre los grados universitarios de estos opositores se sa be que
cuatro de ellos eran doctores, otros cuatro eran licenciados, dieciocho eran bachilleres y
los siete restantes no contaban con ningún grado universitari o en el momento de opositar.
408 AGCA. A1. Le g. 1882, Exp. 12235, Fols. 46r ‐ 46v.
409 AGCA. A1. Le g. 1882, Exp. 12235, Fols. 47r ‐ 47v.
410 Ibidem .
411 Aunque se convocó a la oposición de las nueve cátedras que la Universidad tenía, a la de lengu a me xicana
no se presentó ningún candidato. Por ello los datos se refieren a las restantes ocho cátedras.
412 El número total de opositores se ha obtenido de los procesos de provisión. Se han contabilizado todo s los
opositores que se registraron en el concurso, pero no todos completaron el proceso. Algunos no llegaron a las
asignaciones de puntos y, en el caso de la cátedra de medicina, uno de los opositores enfermó en plena lección
y se retiró del concurso, y otro nunca llegó a Guatemala. En el Apéndice II se presenta un cuadro co n los
nombres de los opositores, sus grados y/o pertenencia a alguna orden religiosa y las cátedras a las que se
presentaron.
133
Es evidente que los opositores bachilleres fueron mayoría, pero hay un da to que
contribuye a completar las características de los opositores: todos ellos eran graduados
por la Real Universidad de México. En Guatemala, hasta antes de la fundación de la
Universidad, las instituciones que podían otorgar grados eran el colegio jesuita de San
Lucas 413 y el domini co de Santo Tomás de Aquino 414 , pero sus bachilleres no asistieron a
las oposiciones. En cambio, hubo un doctor graduado por el colegio jes uita 415 que oposi tó
a las dos cátedras de teología.
A pesar de las recomendaciones que hicieron el rector y dos oidores de México y
aunque sólo se había elegido a un opositor para ser catedrático en Guatemala, no se
presentó reclamo alguno. La orden de la Merced, con sede en la Ciudad de México,
tampoco se inconformó por los nombramientos: uno de sus miembros, Diego de Aguiar,
participó en las oposiciones y tuvo una valoración positiva en las cartas que se enviaron a
Guatemala.
Los treinta y tres opositores realizaron un total cincuenta y tres registros para ser
aceptados como tales. Es obvio que varios de los candidatos opositaron a más de una
cátedra.
Cuadro 1. Número de cátedr as y número de opositores 416
Nº de cátedras Nº de opositores
1 20
2 7
3 5
4 1
TOTAL 33
Como muestra el cuadro, sólo un opositor se presentó a cuatro cátedras distintas:
Antonio Dávila Quiñones, que se presentó a prima de teología, prima de leyes, instituta y
413 La bula de Urbano VIII de 1634 otorgaba a los jesuitas de Guatemala el privilegio de dar grados de
bachiller, licenciado y doctor en artes y teología. Sin embargo, los últimos grados que esta institución pudo
otorgar datan de 1671 y 1674. Sáenz de Santa María. Historia de la educación … Op. cit. , pp. 82 ‐ 83 y 131 ‐ 132.
414 La bula data del 11/03/1619 y fue otorgada por el papa Paulo V. La referencia, en la cédula real del
01/10/1624 que se encuentra en AGCA. A1 . Leg. 1885, Exp. 12240. Citado en Lanning. Reales cédulas… Op. cit.,
pp. 6 ‐ 7.
415 Se trata de Esteban de Acu ña Moreira, quien se había graduado de bachiller en teología en el (03/02/1671),
de licenciado (10/11/1671) y de doctor en la misma facultad (24/11/1671). Entre su primer grado y el segundo
pasaron apenas nueve meses, y entre éste y el último sólo pasaron un par de semanas. Véase, Carmelo Sáenz
de Santa María. Historia de la educación… Op. cit. , p. 131. Acuña Moreira opositó a prima y a vísperas de
teología en 167 8. Los proc esos se encuentran en AGCA. A1. Leg. 1898 , Exp. 12437 y 12442.
416 Fuente: Elaboración propia a partir de AGCA. A1. Legs . 1898, Exps. 12433 ‐ 12443 y Leg. 4022, Exp. 30960.
134
prima de cánones. En camb io , veinte candidatos opositaron a una sola cátedra: seis lo
hicieron a prima de teología, cuatro a prima de cánones, tres a prima de artes, tres a prima
de leyes, dos a prima de medicina, uno a vísperas de teología y uno a lengua cakchiquel.
Los datos anteriores, con relación a los grados de los opositores, indican que los
graduados menores tendieron a presentarse a un solo concurso, ya que sólo dos de los
dieciocho bachilleres o positaron a dos cátedras. Por el contrario, entre los aspirantes que
opositaron a dos, tres y cuatro cáte dras encontramos dos grupos diferenc iados: por un
lado, a los licenciados, quienes se presentaron a prima de teología, a las dos cátedras de
leyes y a cánones; y, por el otro, a los frailes, que opositaron a las cátedras de teología y de
artes. Sobre estos datos sorprende que los licenciados, todos en leyes, se hayan presentado
a concursar por las cátedras teológicas. Quizá el hecho de que entre los opositores había
pocos graduados mayores influyó para que opositaran a cátedras de una disciplina
distinta a la de su formación universitaria. El hecho de que para las cátedras de leyes,
cánones y medicina la junta haya elegido sólo a graduados, posible mente tuvo que ver
con que ésta consideró que era necesaria la certificación universitaria.
El segundo caso, el de los frailes, también es interesante, ya que éstos no contaban
con ningún grado universitario. No obstante, opositaron a má s de una cátedra, y de hecho
cuatro de ellos fueron nombrados catedráticos. Esto podría significar que los frailes eran
considerados por la junta como los más aptos docentes por sobre los doctores seculares
para servir como catedráticos en la nueva Universidad. Pero, ¿cuál era la preparación y
experiencia docente de los religiosos dominicos y mercedarios? La orden de predicadores
contaba con una larga tradición de enseñanza en la capital guatemalteca: esta orden
religiosa contó con la hereda d del primer obi spo de Guatemala para fundar un colegio en
el que se enseñara artes, teología y gramática, pero, no obstante, su colegio interrumpió
sus cursos 417 . Desde 1619 el colegio contaba con un breve papal que les había dado el
derecho de otorgar grados menores y mayor es a quienes hubiesen estudiado en sus
417 Sobre las complicaciones para la fundación del coleg io de Santo Tomás de Aquino, se sabe que hacia 1620
se abrió el colegio y que se habían matriculado “muchos” estudiantes, pero debido a que la Corona consideró
que esta institución no atendía a las cláu sulas del testamento de F rancisco de Marroquín, denegó la
aprobación de este colegio y hacia 1639 no había cursos ni colegiales, co mo lo menciona una cédula real de
1643 dirigida a la Audien cia para que se retomara la obra del colegio: “las casas del dicho colegio se van
perdiendo y están desiertas…”. Véase, cé dula real del 03/10/1639 que se encuentra en AGCA. A1. Leg . 1882,
Exp. 12236, Fols. 1r ‐ 3v. También en Lanning, Reales cédulas… , pp. 9 ‐ 15.
135
colegios durante cinco años 418 . Varios de los opositores a las cátedras de la Universida d
carolina habían sido lectores en este colegio, lo que quizá fue una de las razones por las
que fueron elegidos para primeros catedráticos 419 .
Por lo que respecta a los mercedarios, la orden había sido la primera en llegar a
Guatemala (1535). Sin embargo, no contaron con estudios universitarios dentro de sus
conventos: de hecho, en 1574 se dispuso que los frailes recién profesos de Guatemala se
dirigieran a México para estudiar artes y teol ogía en la Universidad 420 . Los conventos
mercedarios tenían noviciados, y únicamente contó con estudios de filosofía y teología
hasta finales del siglo XVII 421 .
Pero el clero secular también contaba con estudios, que se impartían en el Seminario
Tridentino de Nuestra Señora de la Asunción, fundado en 1597 422 . Sin embargo, sólo uno
de los opositores seculares había sido lector de gramática en esta institución 423 .
Así, dos años después de que Carlos II expidiera la cédula de funda ción de la
Universidad guatemalteca, y más de un año después de que se convocara por primera vez
a oposiciones, las cátedras quedaron conformadas de la siguiente manera:
418 El breve lo otorgó Paulo V, con fecha del 11/03/1619 y estaba dirigido a los colegios dominicos de Indias
que distaran doscientas leguas de las Univ ersidades de México y Lima. Este documento se encuentra en
AGCA. A1. Le g. 1885, Exp. 12240, Fols. 7r ‐ 8v. Citado en Lanning, La universidad… Op. cit. , p. 25.
419 Un ejemplo de la experiencia doc ente de los dominicos se puede observar en la oposición a prima de
teología: fray Rafael del Castillo había si do lector de artes en el coleg io de San Ildefonso de Toro y después en
el de Guatemala, donde llegó a leer no sólo artes, sino teología . Fray Domingo de los Reyes, en el momento de
opositar, era prior de estudiantes, y fray Agustín Cano, lec tor de artes. AGCA. A1. Leg. 1 898, Exp. 12442.
420 María del Carmen León Cázares. “Una relación afortunada, o de cómo la existencia de la universidad
propició el establecimiento y desarrollo de la Orden de la Merced en Mé xico”, en Enrique González González
y Leticia Pérez Pu ente (coords.). Permanencia y cambio… Op. cit., p. 528.
421 Así lo confirma el inform e realizado en 1696 por el entonces provincial Diego de Rivas, quien, como se
recordará, era catedrático de la Univers idad. El provincial afirmaba que en el obispado de Guatemala, el
convento “grande” tenía 70 religioso s, y en él había noviciado y estudio s de artes y teología. El orig inal del
informe se encuentra en la Biblioteca Nacional de Madrid. Mss. 2675, Fols. 86v ‐ 87v, bajo el título de
“Certificación del reverendo padre maestro fray Diego de Rivas, provincial actual de dicha provincia…”. El
documento da ta del 24/03/1696. Citado en Ignacio Zúñiga. La orden de la Merced en Centroamérica. Roma:
Instituto Hist órico de la Orden de la Mer ced, 1989, p. 175.
422 Cédula real del 03/10/1639 que se encuentra en AGCA. A1. Leg. 1882, Exp. 12236, Fols. 1r ‐ 3v. También en
Lanning, Reales cédulas… , p. 11.
423 En el mismo concurs o, el de prima de teología, hubo dos opositores secu lares: los doctores José de Baños y
Sotomayor y Esteban de Acuña Moreira; el primero era chantre y, según sus méritos, no había sido profesor
en ninguna institución educativa; en cambio el segundo, que era cu ra rector de la catedral, había leído
gramática en el Seminario Tridentino de Guatemala (1673), pero nunca leyó artes y mucho menos teología.
AGCA. A1. Le g. 1898, Exp. 12442.
136
Cuadro 2. Cátedras y catedráticos (1678) 424
Cátedra Catedrático Orden Univ.
Prima de teolo gía Fr. Rafael del Castillo OP ‒
Vísperas de teología Fr. Diego de Rivas OM ‒
Prima de cánones Br. Juan Meléndez Carreño ‒ UM
Prima de ley es Lic. Jacinto Jaime Moreno ‒ UL
Instituta Lic . Antonio Dávila Quiñones ‒ UM
Prima de medicina Br. José Salmerón de Castro y Escobar ‒ UM
Prima de artes Fr. Agustín Cano OP ‒
Lengua cakchiquel Fr. José Ángel Cenollo OP ‒
Como lo muestra el cuadro 2, para las cátedras de teología y artes, facultades
tradicionales de las órdenes, y lengua cakchiquel, se eligió a cuatro frailes, de los cuales
tres eran dominicos y uno mercedario. De los frailes de la Orden de Predicadores, Rafael
del Castillo había sido maestro de estudiantes en el convento de Santa Cruz de Utatán y
en el momento de las oposiciones lo era del Colegio de Santo Tomás de Aquino 425 ;
Agustín Cano era peninsular, natural de Antequera (provincia de Málaga), y había
tomado el hábito en 1666 en el convento de Guatemala 426 y, en el momento de opositar,
era lector de artes en su convento 427 ; por último, José Ángel Cenollo había nacido en
Quetzaltenango y profesado en 1663 428 . En cuanto al fraile mercedario, Diego de Rivas, era
maestro de estudiantes en su orden; había leído teología y artes en el convento de
Guatemala, y en 1675 fue nombrado visitador provincial de Honduras y Nicaragua 429 .
Tres de los cuatro frailes tenían experiencia docente en sus conventos, y uno de ellos había
sido encargado de inspeccionar las casas de su orden. El único catedrático dominico que
no había servido ningún cargo de importancia era Cenollo, aunque conocía la lengua
cakchiquel. Las cátedras de los dominicos, al parecer, se habían transferido a la
Universidad. Si bien no es posible afirmar un acuerdo político pre vio, sí debe record arse
424 * Aunque eran nueve las cátedras aprobadas, la de lengua mexic ana no tuvo catedrático porque nadie se
presentó a la oposición de 1678. Abreviaturas: OP = Dominico, OM = Mercedario , UM = Graduado en la
Universidad de México, UL = Graduado en la Universida d de Lima. Fuente: Elaboración propia a partir de
AGCA. A1. Le g. 1898, Exp. 12433 ‐ 12443 y Le g. 4022, Exp. 30960.
425 AGI. Guatemala . 137. Fols. 122v ‐ 132v, y AGCA. A1. Leg. 1898, Exp. 12442. Este fraile era natural de Vizcaya.
Véase María Milagros Ciudad Suárez. Los dominicos, un grupo de poder en Chiapas y Guate mala. Siglos XVI y
XVII. Sevilla: E scuela de Estu dios Hispanoamericanos, 199 6, p. 109.
426 Francisco Xim énez. Historia de la provincia de Chiapa y Guatemala de la Orden de Predicador es . Tuxtla Gutiérrez:
CONECULTA, 1993, t. IV, p. 370.
427 AGCA, A1. Le g. 1898, Exp. 12442.
428 Ibid , p. 155.
429 AGCA. A1. Leg. 1898, Exp. 12437 y Leg. 1899, Exp. 12448. El nombramiento como visitador es de
09/07/1675.
137
la relación cercana de la orden con la Audiencia, cuyos miembros participaron en la junta
de erección.
Para la facult ad de leyes se nombró a dos licenciados, ambos abogados. Jacinto
Jaime Moreno, natural de Santa Cruz de Tenerife (en las Islas Canarias), había obtenido su
grado de bachiller en cánones en la Universidad de Lima, donde sustituyó la cátedra de
instituta; además, había sido abogado de las Audiencias de Panamá y de Guatemala 430 .
Antonio Dávila Quiñones era bachiller en artes, leyes y cánones 431 por la Real Universidad
de México, en la que sustituyó vísperas de artes y opositó a instituta 432 ; también había sido
abogado de las Audiencias de México y de Guadalajara 433 . Ambos catedráticos habían
obtenido grados universitarios, y tenían experiencia docente y en el foro.
Además, ambos catedráticos se habían formado fuera de la Capitanía General. Sin
embargo, en el momento en que opositaron se encontraban haciendo carrera como
abogados en Guatemala y tenían una relación directa con los miembros de la junta que los
eligieron. Todos ellos –votantes y opositores– estaban, de una u otra manera, vinculados a
la Audiencia, es de cir, formaban parte de la élite local.
En la cátedra de prima de cánones se nombró a un clérigo presbítero, el bachiller
Juan Meléndez Carreño, quien había sido abogado de la Audiencia de México en 1669.
Fue colegial de Todos Santos de México , donde ocupó cargos en la administración y el
gobierno internos; también sirvió como juez y vicario general en la provincia de
Soconusco y en el obispado de Chiapa. En el ámbito de la docencia, antes de ser
nombrado catedrático en Guatemala, sustituyó cátedras en la Universidad de México 434 .
Finalmente, el bachiller médico 435 –único opositor de México que obt uvo una
cátedra– estaba leyendo anatomía y cirugía en la Universidad mexicana 436 .
Los primeros catedráticos que se nombraron para la Universidad de San Carlos
fueron frailes, unos, y un ive rs it ar ios , otros. Los cen tr os de formación de los que provenían
430 AGCA. A1. Le g. 1898, Exp. 12443.
431 AGCA. A1. Le g. 1913, Exp. 12768. El grado de bachiller en leyes lo obtuvo el 24/05/1665, en AGN. RU. Vol.
273, Fol. 57r ‐ 59v.
432 AGCA. A1. Le g. 1898, Exp. 12443.
433 AGCA. A1. Le g. 1913, Exp. 12768.
434 AGI. Guatemala . 137. Fols. 209r ‐ 225r; AGCA. A1. Leg. 1898, Exp. 12440. Los datos completos de su biografía
se encuentran en el capítulo V de esta tesis, dedicado a los catedráti cos y a sus carreras.
435 Ambos grados fueron por la Real Universidad de Méxi co. El grado de bachiller en artes lo obtuvo el
08/02/1667, en AGN. RU. Vol. 143, Fols. 766r ‐ 767v. El grado de bachiller en medic ina lo obtuvo el 23/08/1673,
en AGN. RU. Vol. 280, Fols. 301r ‐ 304v.
436 Los autos de o posición se encuentran en AGN. RU. Vol. 89, Fols. 656r ‐ 676v.
144
theoloxía moral, a fray Diego de Rivas, de la orden de la Merce d; para la
de philosophía, a fray Ag ust ín Cano, de la de Santo Domingo; para la de
prima de cánones, al bachiller Juan Meléndes Carreño; para la de prima de
leyes, al lisenciado don Xacinto Jaime Moreno; para la de instituta, al
lisenciado don Antonio Dávila y Quiñones; para la de Medisina, al
bachiller Joseph Salmerón de Castro; y para la de la lengua cachiquel, a
fray Joseph Áng el, religioso de Santo Domingo. Y mando que todos los
referidos las sirvan y asistan a leer las materias de su obligación en las oras
que les corresponden y se les señalaren , y que por rasón de salario, só lo
gozen la mitad de lo que les está señalado a los propietarios, en cada
cáthedra respectiva, porque los susodicho s han de obtener y servir, como
ynterinos, sin que por esto pued an pretender más derecho a la propiedad,
el que a cada uno le tocare por sus méritos y grados, según los actos y
ejersicios que hubiere quando llegue el caso de haser oposición, en virtud
de la nueva orden que se diere, con vista de los dichos estatutos, lo qual
les encargo y mando hagáis se cumpla y execute con la brevedad que
fuere posible, y me deys aviso del resibo de este despacho en la primera
ocasión que se ofresca 458 .
Esta cédula fue obedecida por el presidente y los oidores de la Audiencia de
Guatemala el dieciséis de octubre de 1680 459 .
La Universidad, en sus primeros momentos, se veía envuelta en problemas que
provenían del exterior, pero que encontraron en las primeras oposicion es un espacio para
continuar las rivalidades políticas, lo que ocasionó el arribo de la cédula real que
reconvertía a todos los ca ted rá ti cos en interinos 460 .
Conclusiones
La cédula de fundación fue el principio de un complejo proceso de organización para la
Universidad de San Carlos, en el que intervinieron los distintos grupos políticos presentes
en la Capitanía. Un año después de este inicio, se decidió elegir catedráticos para abrir las
puertas de la institución.
El único mecanismo utilizado para proveer las cátedras fue el concurso de
oposición. Pero esta Universidad convocó a sus concursos en tres ciudades distintas,
México, Puebla y Guatemala, algo inédito, que no había sucedido ni en la Unive rsidad de
Salamanca ni en la de México. Con esta medida, la Corona pretendía encontrar a los
458 Cédula real de 06/06/1680 en AGCA. A1. Leg. 1885, Exp. 12445. También en Lanning. Reales cédulas… Op.
cit ., pp. 39 ‐ 43.
459 Ibidem . “Obedecimiento”.
460 Cédula de 06/06/1680 en AGCA. A1. Leg. 1885, Exp. 12445. También en Lanning. Reales cédulas… Op. cit .,
pp. 39 ‐ 43.
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